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DELTA: Documentação de Estudos em Lingüística Teórica e Aplicada

Print version ISSN 0102-4450On-line version ISSN 1678-460X

DELTA vol.31 no.spe São Paulo Aug. 2015

http://dx.doi.org/10.1590/0102-445031725373379053 

Artigos

Paratraducción: la traducción de los márgenes, al margen de la traducción

Paratranslation: translating in the margin, marginal translation

Paratradução: a tradução das margens,à margem da tradução

José YUSTE FRÍAS *  

**(Universidade de Vigo) E-mail: jyuste@uvigo.es

RESUMEN

El autor presenta en este artículo los avances teóricos y prácticos que el nuevo término traductológico de "paratraducción" ha supuesto en los estudios sobre traducción desde su creación en el seno del Grupo T&P de la Universidade de Vigo. La noción de paratraducción no pretende ser ni un "paradigma" ni un "producto" más que se oferta como "nuevo" dentro del catálogo de conceptos traductológicos que se ha ido forjando en las últimas décadas dentro del "mercado" universitario de la traductología, sino que con ella la Escuela de Vigo pretende más bien dibujar una área paradigmática idónea con vistas a una auténtica renovación del eterno dilema entre teoría universitaria, por un lado, y práctica profesional de la traducción, por otro. Tal pretensión implica, inexorablemente, una apertura epistemológica que permita contemplar las nuevas perspectivas teóricas, didácticas y profesionales que la noción de paratraducción ofrece cuando no se la circunscribe a un marco prefijado de antemano: los paratextos. Por supuesto que hay afinidad entre traducción y paratextualidad, pero definir la noción de paratraducción como, simplemente, el término que hace referencia al estudio de la traducción de los paratextos no es suficiente porque tan sólo supondría una ampliación del corpus textual objeto de la mirada traductológica sin llegar a suscitar una nueva teorización aplicable al ejercicio cotidiano de la traducción profesional. Desde la perspectiva de instauración de un nuevo pensamiento liminar en traducción, la noción de paratraducción recuerda, en la era digital de la traducción automática y las memorias de traducción, que la traducción no es sólo translatio sino también, y sobre todo, traductio.

Palabras-clave: texto; paratexto; traducción; paratraducción

ABSTRACT

The author presents in this paper both the technical and practical outcomes that the new translatological term "paratranslation" has fostered in the field of Translation Studies since its creation by the Vigo University T&P Research Group. The notion of paratranslation does not intend to be either a new "paradigm" or another "new product" adding to the catalog of translatological concepts that have appeared during the last decades in the university "market" of translation; on the contrary, the Vigo School wants to design a paradigmatic area suitable for an authentic renovation of the everlasting quandary between univesity theory and professional practice. This aim implies, inexorably, an epistemological opening that allows to observe the new theoretical, didactic and professional perspectives that the notion of paratranslation can offer when not limited to a predetermined frame such as paratexts. There is of course an affinity between translation and paratextuality, but defining paratranslation exclusively as a term referring to the study of the translation of paratexts is not enough; this definition would just mean an enlargement of the textual corpus analyzed by translatology and therefore would fall short of stirring up a new theorization applicable to the daily professional practice. From the standpoint of the establishment of a new way of "on-the-edge-thinking" about translation, the notion of paratranslation shows us, in this digital age of automatic translation and translation memories, that translation is not all about translatio but also, and above all, about traductio.

Key words: text; paratext; translation; paratranslation

RESUMO

O autor apresenta neste artigo os avanços teóricos e práticos que o novo termo tradutológico "paratradução" tem trazido para os estudos sobre tradução desde sua criação no seio do Grupo T&P da Universidade de Vigo. A noção de paratradução não pretende ser nem um "paradigma" nem mais um produto que se oferece como "novo" dentro do catálogo de conceitos tradutológicos que se vem forjando nas últimas décadas no "mercado" universitário da tradutologia, mas sim uma noção com a qual a Escola de Vigo pretende esboçar uma área paradigmática idônea, almejando uma autêntica renovação do eterno dilema entre teoria universitária, por um lado, e a prática profissional, por outro. Tal pretensão implica, inexoravelmente, uma abertura epistemológica que permita contemplar as novas perspectivas teóricas, didáticas e profissionais que a noção de paratradução oferece quando não se a circunscreve a um marco fixado de antemão: os paratextos. É claro que há afinidade entre tradução e paratextualidade, mas definir a noção de paratradução simplesmente como o termo que faz referencia ao estudo da tradução dos paratextos não é suficiente, porque suporia tão somente uma ampliação do corpus textual objeto do olhar tradutológico, sem chegar a suscitar uma nova teorização aplicável ao exercício cotidiano da tradução profissional. A partir da perspectiva de instauração de um novo pensamento liminar em tradução, a noção de paratradução recorda, na era digital da tradução automática e das memorias de tradução, que a tradução não é só translatio mas também, e sobretudo, traductio.

Palavras-Chave: texto; paratexto; tradução; paratradução

En su trilogía crítica dedicada a la transtextualidad1, es decir, a todo lo que pone el texto en relación con otros textos, Gérard Genette menciona la traducción en Palimpsestes et Seuilssin que reciba un tratamiento consecuente. El primer libro dedica algunas páginas a la traducción en una sección que trata sobre la "transposición" de la cual la traducción sería una manifestación lingüística, mientras que la conclusión del segundo libro expresa el lamento de haber tenido que renunciar a considerar la traducción. Esta renuncia parece estar ligada a lo que implica la propia naturaleza de la traducción, a saber, la pluralidad lingüística, lo cual supondría a la lectura genettiana un dispositivo crítico autónomo y una aproximación pragmática mucho más específica. Los cinco tipos de transtextualidad2, que, por cierto, ningún traductor debería jamás confundir entre sí por mucho que no sean nunca compartimientos estancos,3 fueron mencionados en su día por el propio Gérard Genette en las primeras páginas de Palimpsestes. La littérature au second degré (1982: 8-16). Recordemos, muy brevemente, esos cinco tipos de relaciones transtextuales magistralmente descritos por Genette.

Mientras el primer tipo de relación transtextual -la intertextualidad- consiste en la presencia de un texto en otro bajo forma, generalmente implícita, de cita, alusión o plagio, el segundo tipo -la paratextualidad- hace referencia al acompañamiento de un texto por formas discursivas, icónicas, verbo-icónicas o puramente materiales que lo introducen, presentan, rodean, acompañan y envuelven materialmente en su propio soporte (peritexto) o lo prolongan fuera del soporte físico en el que es editado (epitexto). El tercer tipo de relación transtextual -la metatextualidad- está presente cuando aparece una relación crítica o un simple comentario de un texto (A) por/en otro (B). El cuarto tipo de relación transtextual -la hipertextualidad- consiste en la apropiación de un texto A (hipotexto) anterior por parte de un texto B (hipertexto) posterior bajo forma de pastiche (imitación), parodia (transformación) o simple continuación, véase traducción. En definitiva, la hipertextualidad para Gérard Genette, es la transposición o subversión con fines lúdicos, satíricos o serios de un texto por otro. Finalmente, el quinto y último tipo de relación transtextual en un orden creciente de abstracción, implicación y globalidad -la architextualidad- es aquel que relaciona un texto con la(s) categoría(s) genérica(s) en la cual (las cuales) se inscribe de forma taxonómica, ya sea con mayor o menor consenso (novela, cuento, poesía, etc.).

El término de "paratraducción", creado en el seno del Grupo de Investigación Traducción & Paratraducción (T&P)4 de la Universidade de Vigo, proviene de Gérard Genette y de su noción de "paratexto", ese segundo tipo de relación transtextual que hace referencia a todos los instrumentos, materiales y aparejos mediadores que ayudan al lector a aparatarse frente a un texto editado. La definición de "paratexto" dada por Gérard Genette en 1982 en Palimpsestes fue muy sucinta. En 1987 el propio Genette la retomó y trató el paratexto con todo lujo de detalles en su obra Seuils 5 que, por supuesto, fue publicada en la mundialmente famosa editorial francesa que lleva por nombre la misma y propia palabra francesa en singular que da título al libro citado ad nauseam cada vez que se habla de paratextualidad: Seuil. Una de las confesiones fundamentales de la conclusión de Seuils decía textualmente: "esto en realidad no es más que una introducción, y una exhortación al estudio del paratexto"6. El desafío lanzado en su día por esta frase de Genette ha sido recogido por la "Escuela de Vigo"7, y los proyectos de investigación llevados a cabo por el Grupo T&P desde 2005 han superado el campo de estudio del texto literario para analizar y estudiar las implicaciones estéticas, políticas, ideológicas, culturales y sociales de cualquier tipo de paratexto en traducción. El objeto de estudio del Grupo T&P son todas esas producciones paratextuales que, en un principio, no suelen considerarse objeto de estudio de la traducción porque no son textos propiamente hablando, sino paratextos. La noción de "paratraducción" fue creada para analizar, desde un principio, el espacio y el tiempo de traducción de todo paratexto que rodea, envuelve, acompaña, introduce, presenta y prolonga el texto traducido para asegurar en el mundo de la edición su existencia, su recepción y su consumo no solamente bajo la forma de libro sino también bajo cualquier otra forma de producción editorial posible en la era digital. En la era digital de la información los profesionales de la traducción son cada día más conscientes de que la concepción y regulación de sentido de cualquier texto varía en función de sus paratextos, es decir, en función de un determinado conjunto de unidades verbales, icónicas, entidades iconotextuales o diferentes producciones materiales que al mismo tiempo que presentan e introducen el texto, dentro del espacio material del texto lo rodean, envuelven o acompañan (los peritextos) y, fuera del espacio material del texto, hacen referencia a él prolongándolo en otros espacios externos físicos y sociales virtualmente ilimitados (los epitextos). Traducir desde la paratraducción implica empezar a plantearse, muy seriamente, que las nuevas producciones paratextuales presentes en los nuevos encargos de traducción exigen una nueva forma de traducir: la "paratraducción". El estudio pormenorizado de las entidades iconotextuales, el mínimo análisis de las producciones verbales, icónicas, verbo-icónicas y materiales que rodean, envuelven, acompañan, introducen, presentan y prolongan el texto de un encargo de traducción impusieron la creación de la nueva noción de paratraducción. Se necesitaba un nuevo término traductológico para llamar la atención sobre la traducción de lo que, hasta entonces, se había quedado en un segundo plano en traductología: los paratextos.

El enfoque paratraductivo de la traducción estudia cómo los paratextos pueden influir enormemente sobre la manera en que un nuevo público percibe una literatura traducida, ya que, tal y como decía (Gérard Genette 1987:7), el paratexto "presenta" el texto en el sentido más amplio del término, es decir hace posible su "presencia física" en el mundo editorial, su recepción en la cultura de llegada. La utilidad teórica y práctica de la noción de paratraducción en la investigación en traducción literaria ha sido demostrada de forma magistral en un reciente artículo publicado por los investigadores canadienses Madeleine Stratford y Louis Jolicœur donde aplican a la perfección la noción teórico-práctica de la paratraducción analizando tres antologías editadas y publicadas en México, para dar a conocer, en un excelente y ejemplar estudio "paratraductivo" (Stratford y Jolicœur, 2014), cómo la poesía quebequense de habla francesa ha sido presentada al público mexicano (sea o no lector de los poemas).

Nous désirons ici nous pencher plus avant sur la façon dont les trois anthologies ont présenté la littérature et la culture québécoises au lectorat mexicain. Nous nous intéresserons notamment à l'image du Québec et de sa littérature projetée dans le paratexte des ouvrages. Comme l'explique (Gérard Genette 1987 : 7), le paratexte a une influence sur la réception d'un ouvrage, car il sert non seulement à " présenter " le texte en ceci qu'il le fait connaître des lecteurs, mais il se porte aussi garant de la " présence " physique du texte, car c'est lui qui lui donne une forme tangible. En se basant sur l'analyse du paratexte d'ouvrage traduit, cette étude se situe dans le cadre du concept de paratraduction élaboré par José Yuste Frías à l'Université de Vigo, qui vise à rendre à l'image et à tout aspect visuel de la traduction et de ses paratextes l'importance qu'ils revêtent dans la construction de la signifiance d'une œuvre traduite. Adaptant les propos de Genette, Yuste Frías explique qu'il n'existe pas de traduction sans paratraduction : " Le texte traduit [...] n'a de fin que lorsqu'il est [...] accompagné, [...] et présenté par un ensemble de productions paratextuelles traduit " (Yuste Frías 2010 : 311).

Nous basant sur les propos de Genette et de Yuste Frías, et tenant pour acquis qu'avant même d'avoir lu un livre, un lecteur potentiel s'est vraisemblablement déjà fait une idée de son contenu à partir de l'effet que son paratexte aura eu sur lui, nous étudierons le péritexte éditorial (jaquettes, titres, sélection d'auteurs tels que présentés dans la table des matières et préfaces) des trois anthologies. Nous considérerons aussi l'épitexte des ouvrages, c'est-à-dire les discours qui ont circulé à leur sujet dans les articles de journaux mexicains, répertoriés dans leur presque totalité dans le dossier de presse du Bureau des événements du Québec, deux cédéroms qui contiennent quelque 1055 articles et publicités parus de la mi-août 2001 à la mi-janvier 2004 dans des quotidiens, des hebdomadaires ainsi que des magazines, au Mexique, au Québec et dans le monde hispanique. Cette analyse comparée du paratexte des trois livres permettra d'évaluer qualitativement la façon dont la littérature québécoise de langue française a été présentée aux Mexicains en 2003 par le FCE. (Stratford y Jolicœur, 2014: 99-100)

Pero la traducción literaria es sólo una pequeña parte del mercado cotidiano de la traducción profesional. Es importante afirmar que la noción de paratraducción es aplicable a cualquier tipo de especialidad de la traducción: traducción literaria; traducción de literatura infantil y juvenil; traducción de libros infantiles; traducción publicitaria; traducción científica; traducción técnica; traducción económico-comercial: traducción jurídico-administrativa; traducción jurada; traducción audiovisual y multimedia; y hasta traducción automática, como se verá más adelante.

Ahora bien, las reflexiones que sobre la noción de paratexto realizaron durante el siglo pasado tanto Gérard Genette (1987) como Philippe Lane (1992), se centraron exclusivamente en el lenguaje verbal de la obra literaria olvidando por completo la dimensión icónica de los documentos que se editan en papel y pantalla hoy en día. En la era digital de la lectura y de la traducción, el paratexto icónico juega un papel esencial y protagonista porque ya no es sólo parte integrante del texto sino que construye el escenario, el ambiente, la atmósfera en el que texto será leído y traducido. Por lo tanto, la imagen nunca puede quedarse al margen de la traducción ya que, al contrario de lo que suele pensarse, la imagen no es universal. El mínimo detalle de una imagen puede llevar a diferentes lecturas e interpretaciones según haya sido la construcción paratextual finalmente editada en la lengua y cultura de llegada. Por mucho que se traduzca bien los textos, si, por ejemplo, en la edición final de la información médica que va dirigida a un público alófono o en la presentación final de cualquier producto de consumo que se quiere exportar (Cf. Yuste Frías, 2011c), los paratextos icónicos no han pasado por la mirada del traductor, sujeto que traduce y primer agente paratraductor, la calidad de comunicación puede sufrir graves problemas de lectura e interpretación cuando el lector-espectador final empiece a mirar lo que hasta entonces sólo veía (Cf. Yuste Frías, 2008). La suma importancia paratextual de la especificidad de la imagen y todo lo que implica en la comunicación visual contemporánea, es decir, la preponderancia de lo no verbal frente a lo verbal, impone inexorablemente la necesidad de una sólida formación universitaria en la lectura e interpretación de la imagen en traducción (Cf. Yuste Frías, 2013a). Como todavía se sigue creyendo que la imagen de un gesto no es más que un dato visual más que no tiene por qué interesar al proceso de la traducción, un gesto tan anodino para un francés como es levantar el dedo pulgar para significar una pausa en los juegos infantiles, puede adquirir un sentido muy diferente en otras culturas porque editores y traductores se han empeñado durante más de cincuenta años en dejarlo de lado en todas las traducciones editadas de Astérix en Hispanie (Cf. Yuste Frías, 2011a). Por consiguiente, resulta evidente que si se quiere aplicar de forma científica y altamente provechosa la noción de paratexto en los procesos de traducción de la era digital, se debería empezar por responder a preguntas como estas: ¿en una obra editada con profusión de imágenes (fijas y/o en movimiento) o de sonidos (música y canciones) qué es texto?; ¿resulta legítimo postular un límite entre un texto central, por una parte, y una periferia, por otro?; ¿cuando el traductor se enfrenta a encargos de traducción en el que todas las páginas aparecen dominadas por la presencia mayoritaria de la imagen (traducción publicitaria, traducción de cómics, traducción de libros infantiles) frente a la exigua presencia de lo verbal, reducida a una, dos o, como mucho, tres líneas de texto, dónde está el centro y dónde la periferia?; ¿la tipografía de un texto, es decir, la imagen de las letras, acaso no constituye un elemento paratextual que debería tenerse muy en cuenta ya que de una tipografía correcta depende siempre la legibilidad, la comprensión y hasta la propia interpretación del sentido del propio texto? Todas las respuestas a estas preguntas dependen del grado de comprensión de la importancia crucial de la noción de paratraducción ya que su aplicación práctica supone, para el traductor, empezar a estar mucho más atento a los dispositivos y producciones icónicas, verbo-icónicas, sonoras y materiales que terminarán presentando, introduciendo, rodeando, acompañando y prolongando su traducción.

En la traducción editorial, la paratraducción se ocupa de paratextos tales que van desde los títulos y los prefacios hasta los propios testimonios de los autores pasando por las notas a pie y las ilustraciones, mientras que en la traducción audiovisual y multimedia, la paratraducción se ocupa de paratextos que van desde los propios peritextos icónicos que conforman las imágenes que desfilan en pantalla hasta los epitextos icónicos de las carátulas de los DVD, pasando por los peritextos sonoros que se oyen mientras se escucha o se lee el texto del guión doblado o subtitulado, respectivamente (Cf. Yuste Frías, 2011b). En definitiva, la paratraducción es todo lo que hace posible que un texto traducido se convierta en libro o en cualquier otro producto editado de forma digital: película, videojuego o web. La aplicación práctica de la nueva noción de paratraducción se encuentra localizada en la actividad cotidiana de las traducciones profesionales contemporáneas editadas en papel y/o en pantalla. Partiendo del hecho que de los textos de hoy en día están cada vez más acompañados de imágenes visuales o sonoras que orientan su traducción, la paratraducción de dichas producciones paratextuales se ha convertido en una necesidad en el mercado de la traducción. Umbral de transición, margen de transacción, zona indecisa, intermediaria y fronteriza de producciones paratextuales audiovisuales y verbo-icónicas, convertidas en auténticas entidades multimedia e iconotextuales, la paratraducción supone siempre un espacio de lectura interpretativa y escritura paratraductoras "entre" diferentes códigos semióticos productores o reguladores del sentido simbólico creado gracias a la relación intersemiótica o multisemiótica de los mismos. El Grupo T&P considera que el traductor no debería ser sólo responsable del texto de su traducción sino también de todos y cada uno de los paratextos finalmente editados cuanto el público recibe un libro traducido, una película doblada o subtitulada o un videojuego localizado (por poner sólo tres ejemplos); entre el acto de traducción por parte del traductor y el acto de la recepción de la misma por parte del público suceden momentos de negociación permanente entre traductor y editor que el Grupo T&P tienen siempre muy en consideración. La Escuela de Vigo estudia todas esas producciones paratextuales que hacen que el texto traducido se convierta ya sea en un libro (edición en papel), ya sea en un DVD, un CD-ROM o una Página Web (edición digital).

Cuando se creó la noción de "paratraducción"8 la intención de los investigadores de la Universidade de Vigo no fue nunca poner "un nuevo timbre de colores a la vieja bicicleta de la traducción" (Nord, 2012a: 8) o "darle un nombre bonito a la vieja rueda de la traducción" (Nord, 2012b: 406). Tampoco se quiso crear un "nuevo paradigma" (Cf. Nord, 2012b). Tan sólo se quiso llamar la atención sobre la que, hasta entonces, había ocupado un lugar secundario en los estudios sobre traducción: la paratextualidad. La imperiosa necesidad de investigar sobre la paratextualidad en traducción que se está impulsando desde el Grupo de Investigación T&P de la Universidade de Vigo no se justifica, sólo y exclusivamente, porque los paratextos puedan jugar o no un papel importante en la "comprensión e interpretación de los textos" (Nord 2012: 401). Lo que se quiere destacar es mucho más crucial que dicha perogrullada expresada por Christiane Nord. Se quiere insistir en que la correcta edición final de los paratextos en traducción resulta ser de vital importancia para la propia existencia de los textos traducidos. Desde el Grupo T&P se ha repetido, hasta la saciedad, que la función esencial de los paratextos en traducción es hacer posible la existencia del texto traducido al que acompañan, rodean, envuelven, introducen, presentan y prolongan en el mundo editorial (ya sea en papel o en pantalla). Cuando se dice que "el texto no puede existir por sí solo", no se hace referencia en absoluto al "contexto" o a la "situación comunicativa" presentes, obviamente, en todo acto de cultura siempre implícito en la traducción. Se quiere decir, simple y llanamente, que no puede haber texto traducido sin sus correspondientes paratextos paratraducidos. La Escuela de Vigo insiste, una y otra vez, en la sentencia que Genette expresa muy claramente en sus publicaciones dedicadas al paratexto: sin paratexto, el texto no existe. Un texto sin su paratexto es invisible porque no existe en el mundo editorial. De ahí la sempiterna insistencia del Grupo T&P en la indisoluble unión que existe siempre entre el texto y su(s) paratexto(s) correspondiente(s), magistralmente expresada por Gérard Genette en esta frase simbólica citada en francés por el Investigador Principal del Grupo T&P en la publicación francófona que presenta la noción de paratraducción (Yuste Frías, 2010: 289)9: "Y si el texto sin paratexto es a veces como un elefante sin cornaca, potencia ineficaz, el paratexto sin su texto es como un cornaca sin elefante, necia ostentación"10. En su primera publicación dedicada a la paratraducción, Christiane Nord cita dos veces, en alemán, esta famosa sentencia de Gérard Genette sobre el elefante y el cornaca, y lo hace utilizando el texto de la traducción editada en alemán y ofreciendo su propia versión del mismo, es decir, las dos veces nunca a partir del texto redactado originalmente en francés11. La primera traducción alemana reza así: "Y si el texto sin su paratexto es, a veces, como un elefante sin cornaca, un gigante impedido; el paratexto sin su texto es como un cornaca sin elefante, un desfile sin sentido"12. La segunda traducción alemana es algo más prolija y reza así: "Un texto sin su paratexto es como un elefante trabajando sin su cornaca, su domador, una corriente de energía sin rumbo fijo; mientras que un paratexto sin su texto es como un cornaca que guía a un elefante que no existe, un títere que gesticula sin sentido"13. Cada cual es libre de traducir como y cuantas veces quiera si eso le sirve para comprender mejor el mensaje. Ahora bien, lo que resulta incomprensible y, sobre todo, desde un punto de vista científico, muy poco serio y nada ético por parte de una traductóloga de prestigio como Christiane Nord, es llegar a redactar párrafos como los que se pueden leer en sus dos publicaciones sobre la paratraducción:

Als Mitteleuropäer kennen wir Elefanten entweder aus dem Zirkus (da hätten sie vermutlich einen Dresseur) oder aus dem Zoo (und da gibt es allenfalls einen Wärter). Wo kommt da ein "Treiber" vor? Ist das so etwas wie ein Eselstreiber, nur mit Elefanten? Im französischen Original verwendet der Autor das Wort cornac, das nicht in allen W.rterbüchern verzeichnet ist. Aber eine schlichte Google-Suche führt ziemlich schnurstracks zu der Erkenntnis, dass cornac, auf Deutsch: Mahut (fragen Sie mich nicht, warum!), die Bezeichnung für einen Mann ist, der von klein auf gelernt hat, Arbeitselefanten so zu "führen", dass sie beispielsweise mit dem Rüssel schwere Baumstämme aufheben und dort hinbringen, wo man sie benötigt.Was man beim Übersetzen so alles lernen kann . . . Wir müssen also beim Übersetzen den "Kontext", der für französische Leser in dem Wort cornac impliziert ist, mitliefern, damit der Zieltextleser die richtige "Szene" abrufen kann. [...] Ist jetzt diese Übersetzung eine Paratranslation? Ich würde es schlicht eine "funktionale Übersetzung" nennen. (Nord, 2012a: 3-4)

Like probably most central Europeans, I have no clear idea of what a mahout is. In the French original, the author uses the word cornac, which is not listed in an ordinary monolingual French dictionary either, but a quick search reveals that a cornac, in English mahout (a loanword from Hindi), is a person who trains and drives an elephant in India, Thailand or Vietnam, where elephants traditionally work for the forest service and for the logging business. A mahout starts as a boy, when he is assigned a young elephant, and they would be attached to each other throughout the elephant's life. Thus, in order to find out about the mahout, we had to analyse some epitexts, and in a translation into German or Spanish we would probably use the knowledge acquired from these epitexts and the (situational) context in and for which we are translating to produce a target text that is coherent for the target readership and achieves its referential function. Do we now have to call a translation which takes the context into account a 'paratranslation'? I would just call it a 'functional translation'. (Nord, 2012b: 401)

¿Que Christiane Nord confiese que no tiene ni idea de qué es un "cornaca" le autoriza, desde su etnocentrismo exacerbado, a considerar que todos los lectores "centroeuropeos" de la obra de Gérard Genette son tan ignorantes como ella porque sólo conocen los "elefantes del circo o los del zoo"?; ¿Qué diccionarios monolingües franceses utiliza Christiane Nord para no poder encontrar el término de cornac en ellos o es que, en realidad, no ha consultado ninguno?; ¿Acaso no encontrar el término cornacle autoriza a hacer el "viaje translexical" que emprende hacia la lengua inglesa para, con un toque de prestidigitadora experimentada y con la excusa de explicar qué estrategias "paratextuales" ha seguido ella para traducir al inglés y al alemán el término cornac, querer hacer comprender a sus lectores que el paratexto tiene que ver, sólo y exclusivamente, con la función referencial del contexto comunicativo y poder afirmar, así, que, "si eso es la paratraducción", ella lo ha llamado toda la vida "traducción funcional"? Identificar "paratexto" con "situación comunicativa" es lo que le interesa a Christiane Nord interpretar de forma exclusiva para poder así arrimar el ascua a su sardina (Nord 2012b: 403). Pero ni Gérard Genette ni el Grupo T&P han sugerido nunca tal aberrante asimilación. Insistimos, la espacialidad implícita en la noción de "paratraducción" no tiene nada que ver con la dichosa "situación del contexto comunicativo" que tan bien ha sido analizada por las teorías funcionalistas de la traducción pero que Nord se empecina en ver, de forma exclusiva y errónea, cada vez que habla de "paratraducción". Con la tan traída metáfora del elefante y su cornaca, el Grupo T&P tan sólo quiere insistir en la indisoluble ligazón que debe existir siempre entre texto y paratexto, entre traducción y paratraducción: un texto traducido sin su(s) correspondiente(s) paratexto(s) paratraducido(s) es como un elefante sin cornaca, es decir "potencia debilitada" porque por mucho que el texto haya sido brillantemente traducido, al no existir en el mundo editorial por carecer de producción paratextual traducida, nadie lo leerá; y un paratexto paratraducido sin su correspondiente texto traducido es como un cornaca sin elefante, es decir espectáculo fatuo que dura lo que dura la campaña publicitaria a bombo y platillo del libro, del DVD o del videojuego que se quiere vender pero que todavía no está listo porque no se ha terminado de traducir su texto. Si las traducciones son productos compuestos de textos (elefantes) y de paratextos (cornacas), olvidar alguno de los dos en los procesos de traducción supone arriesgar, y mucho, el éxito de los mismos. Podría suceder una de estas dos cosas: ¡que el elefante rompa con todo o que el cornaca haga el mayor de los ridículos! Traducción y paratraducción son siempre inseparables, de ahí que a la hora de unir las dos nociones para dar nombre al Grupo de Investigación de Referencia (TI4) de la Universidade de Vigo se haya empleado no la conjunción copulativa "y", sino el signo llamado et en español, esperluette en francés, ampersand en inglés: [&]. Esta grafía moderna del bigrama latino "et" no es propiamente hablando ni una "letra" del alfabeto, ni un signo de puntuación, sino todo un ideograma del trazado original de un lazo, de un nudo, de un dibujo de una cuerda que se anuda: una ligadura. En el Grupo T&P se grafía el signo "&" para representar todo ese sentido simbólico de unión que se desea que exista siempre entre la traducción y la paratraducción.

Resulta revelador que el título de la traducción inglesa de Seuils sea Paratexts.Thresholds of Interpretation (Genette, 1997). El subtítulo desplaza el marco inicial del análisis de Genette, la crítica literaria, hacia la hermenéutica, la cual, como todo el mundo sabe, resulta ser, después de la lingüística, el segundo pilar fundador de la traductología. Pues bien, de la misma forma que la hermenéutica cuestiona la posición del intérprete, la paratraducción invita a reflexionar sobre la posición del traductor sin olvidar la posición de la traducción. Es obvio y evidente que la perspectiva de Genette es eminentemente espacial cuando introduce la noción de paratexte : a seuil se añaden vestibule, zone, lisière, frange (Genette, 1982: 8). En una de las publicaciones francófonas del Grupo T&P que ofrece todo un amplio abanico de aproximaciones a una posible definición de la noción de "paratraducción" (Yuste Frías, 2010), se insiste, una y otra vez, en las referencias espaciales de la noción. La paratraducción, fiel a la etimología de su prefijo "para-", invita a reflexionar en traducción sobre todo lo que ocurre en la periferia de los textos (Lane, 1992), en los márgenes y al margen del proceso traductivo... en el umbral de la traducción: au seuil de la traduction (Yuste Frías, 2010: 309). Desde la perspectiva de la nueva noción de paratraducción, el Grupo T&P invita a que los estudios sobre traducción también se ocupen de analizar los márgenes de los textos con el fin de desarrollar, al margen de la traducción, un pensamiento del umbral omnipresente en traducción. La noción de paratraducción ayuda así a retomar la preocupación genettiana por el emplazamiento textual que la traductología ha dejado mucho tiempo de lado ya que el lugar que ocupa una traducción en la edición final y, sobre todo, cómo lo ocupa, no es algo ni anodino ni gratuito: las diferentes publicaciones de las traducciones de algunos autores en ediciones bilingües son la prueba de ello. El término "bilingüe" aparece en portada -espacio paratextual crucial- insertando una duda sobre la noción de original que, por cierto, se ofrece al lector con el mismo peso, el mismo nivel y el mismo tratamiento que la traducción para recordarle que la relación entre el original y la traducción es un fenómeno sometido a las variaciones históricas y que, por lo tanto, no es una verdad absoluta. El lugar que ocupa la traducción dentro de la gestión del espacio editorial de una edición bilingüe puede variar en función de agentes paratraductores mucho más poderosos que el propio primer agente paratraductor, el traductor. Nos referimos, evidentemente, a los editores. La noción de paratraducción se convierte así en la mejor herramienta para analizar

[...] el papel que los editores desempeñan en el juego de poderes y de identidades que se verifica en toda edición de traducciones. No solo la imagen del otro depende del equilibro que se construya entre los poderes en conflicto o en alianza, sino que incluso la imagen y la identidad como comunidad de los receptores puede estar en juego. (Álvarez Lugrís, 2014: 16)

Los editores son quienes, hasta ahora, siempre han decidido dónde y cómo será editada una traducción. De ahí, que a diferencia de lo que opina Christiane Nord (Nord, 2012a: 3), el Grupo T&P considera que es tiempo ya de que los traductores se ocupen siempre de todos los paratextos habidos y por haber en cualquier proceso de traducción, no sólo de los paratextos "autoriales" del texto de partida, sino también, y sobre todo, de los paratextos "editoriales" del texto de llegada, porque quien se considera el autor de una traducción siempre tiene realmente algo que decir al editor sobre cómo debería ser editada su traducción. El mismo texto de una traducción puede asumir diseños tipográficos diferentes según hayan sido las decisiones editoriales que, sobre la elección de los elementos paratextuales, ha tomado el editor (la mayoría de las veces sin consultar con el traductor) en función del tipo de lectura que sólo al editor le ha interesado propiciar. La fuerza epistemológica de la noción de paratraducción reside precisamente en aplicarla metodológicamente en el mercado profesional a la hora de negociar el traductor con su editor, cómo gestionar el espacio paratextual de presentación e introducción de su traducción en una edición que propicie el tipo de lectura que le interesa realmente al traductor, ya que él y sólo él es, en definitiva, el autor del texto llegada. Es en dicha negociación entre traductor y editor donde se decide el futuro de la calidad editorial de la traducción y, por consiguiente, el éxito o el fracaso en las ventas. Así, dependiendo de los resultados de dicha negociación, la edición de la traducción podrá ser monolingüe, bilingüe o políglota; podrá incorporar, o no, notas del traductor14; estará precedida, o no, de un prólogo del propio traductor o de una tercera persona; se habrá eliminado o modificado, o no, algunas imágenes que ilustraban el texto de partida; la cubierta tendrá, o no, solapas en las que se editará información no sólo sobre el autor del texto de partida, sino también sobre el autor del texto de llegada; el nombre del traductor figurará, o no, tanto en la página de derechos y en la portada como en la propia cubierta.

Cuando el traductor entrega la traducción a la industria cultural de la edición pierde toda posibilidad de dirigir el proceso de presentación de esa obra en la sociedad receptora, eso sí, si algo sale mal, se convertirá en el foco de todas la críticas. Estas evidencias vienen a confirmar las hipótesis que dieron lugar al concepto de paratraducción al establecer que la sociedad decide los bienes culturales que importa adaptados a sus creencias y valores, esto es, conforme a su ideología dominante y para ello designa a una serie de agentes culturales para gestionar esa incorporación [...]. El editor también interpreta tanto las necesidades de la industria cultural como la ideología dominante en la sociedad. A este intérprete de la ideología lo denominamos "paratraductor" porque decide qué, quién, cómo y cuándo se traduce un texto [...]. (Garrido Vilariño, 2014: 52-53)

De ahí que la noción de paratraducción no sólo pretenda ser una referencia simbólica al lugar, físico o virtual, que ocupan todas las posibles producciones que rodean, envuelven, acompañan, prolongan, introducen y presentan a la traducción, sino también, y sobre todo, una referencia simbólica al lugar, físico o virtual, que ocupan todos los profesionales de la traducción en el mercado real de todos los días. El prefijo "para-" ayuda a designar la siempre indescriptible posición de la persona que al ejercer la traducción se sitúa a la vez en un más acá y un más allá de la frontera, del umbral o del margen, con igual estatus que el primer autor del texto que está traduciendo y, sin embargo, demasiadas veces aparentemente secundario, subsidiario, subordinado como lo puede estar un invitado "frente a" su anfitrión. Un traductor, segundo autor frente al primer autor, es antes que nada un paratraductor porque su condición es la de estar ocupando siempre el espacio del prefijo "para-", es decir, estar al mismo tiempo de los dos lados de la frontera, del umbral, del margen que siempre separan una lengua de otra, una cultura de otra. En realidad, el propio traductor es "para-", es la frontera misma, el umbral de una puerta entre lo conocido y lo desconocido, el margen del espacio intermediario situado "entre", el puente que permite el paso de una orilla a otra. Separa y une al mismo tiempo. La noción de paratraducción resulta idónea para intentar describir y definir esa zona imprecisa e indecisa espacio-temporal en la cual se sitúa todo traductor ante un encargo de traducción en el que saber tomar decisiones marcará o no la calidad del producto final. Con la noción de paratraducción, el Grupo T&P quiere reivindicar la figura visible del traductor en todas y cada una de sus traducciones editadas. Gracias al término de paratraducción, se puede expresar en traductología la necesidad de un posicionamiento ético, político, ideológico, social y cultural ante el acto nada inocente de traducir porque lo que está "cerca de", "al lado de", "junto a", "ante", "frente a", "en", "entre" o incluso "al margen de" la traducción resulta ser la propia vida que late en todos y cada uno de los textos que se traducen.

Más revelador todavía que el título de la traducción inglesa de Seuils, resulta ser el título de la reciente traducción brasileña: Paratextos Editoriais, (Genette, 2009). Con el adjetivo se está expresando, de forma elocuente, que la traducción brasileña del libro de Genette va dirigida no sólo a los estudiosos de la crítica literaria, sino también, y sobre todo, a los profesionales de la edición, del diseño y de la fabricación de libros. La ilustración del peritexto que aparece en la cubierta de la traducción brasileña no podía ser más explícita: sobre un fondo pastel de pergamino envejecido, aparece una imagen esquemática de una cubierta desplegada recogiendo, con letras grafiadas en negro, la terminología especializada de todas sus partes dibujadas con rayas, barras y cuadros en rojo (desde la cubierta y contracubierta hasta las solapas, pasando por el lomo). ¡Qué lejos estamos del peritexto de la cubierta de la edición original en francés sin ningún tipo de ilustración! En aquel vacío absoluto15 de imagen sobre un fondo blanco de la primera edición se podía leer cuatro secuencias verbales grafiadas en dos colores: Gérard Genette (en rojo) / Seuils (en negro) / collection poétique (en negro) / Seuil (en rojo). Pues bien, de la misma forma que los paratextos son imprescindibles para presentar e introducir los textos en el mundo editorial, la paratraducción resulta ser una actividad íntimamente asociada al mundo de la edición ya que funciona como una noción imprescindible en las distintas fases del control de calidad de las traducciones editadas. La paratraducción refuerza la importancia de la revisión y corrección de textos en traducción porque, gracias a ella, el traductor es consciente de que debe siempre vigilar cómo se va a editar su traducción al mismo tiempo que puede ofrecer un valor añadido al cliente que busca calidad. La paratraducción recuerda a todo traductor que no debe cesar nunca de cultivar la cultura ortotipográfica de cada una de las lenguas con las que trabaja. La ortotipografía resulta ser un elemento paratextual esencial en la edición y postedición de las traducciones. De una buena o mala paratraducción de las distintas culturas ortotipográficas depende en gran medida el efecto global de impacto y recepción de la versión final de una traducción. Los aspectos ortotipográficos de los paratextos y del propio texto constituyen siempre aspectos visuales muy relevantes cuando se va a traducir cualquier libro (Cf. Yuste Frías, 2012). Así por ejemplo, en cuanto a la ortografía de la palabra resulta esencial interpretar el uso o no de la atildación, las mayúsculas, las minúsculas, la numeración así como de todos los signos ortográficos diacríticos. En cuanto a la ortografía de la frase, el traductor debe calibrar adecuadamente los espacios para el uso o no de los signos de puntuación (el punto, la coma, el punto y coma, los dos puntos, los puntos suspensivos), los signos de entonación (la exclamación y la interrogación [siempre dobles en español]) y los signos auxiliares (el paréntesis, los corchetes, la raya, el guión, las comillas [angulares, latinas, inglesas, alemanas, simples] y las antilambdas). Y, finalmente, en cuanto a la ortografía técnica, no se permiten vacilaciones por parte del traductor a la hora de leer, interpretar y traducir el uso de los signos tipográficos (cifras, signos matemáticos o signos monetarios), los elementos de adorno (filetes, bigotes, plecas y viñetas), las líneas, los párrafos, la alineación, los blancos, sin olvidar nunca el uso de un muy determinado tipo de carácter tipográfico para las letras (fina, normal, negra, negrita, versalita y seudoversalita, redonda, cursiva y seudocursiva, estrecha, normal, ancha, voladita, subíndice, capitular). Hoy en día los clientes exigen que los traductores no sólo conozcan los protocolos de corrección de pruebas de imprenta para cuando vayan a mandarles las maquetas de sus traducciones16, sino que muchas son las ocasiones en las que se contrata a un traductor para realizar una corrección de estilo, cuando no de concepto, de una traducción que ha realizado una tercera persona. Así pues, la paratraducción está cada día más presente en el ejercicio profesional de la edición de la traducción cuando se quiere revisar y corregir el texto traducido, y no sólo en encargos de traducción literaria, como podría pensarse en un principio. Tal y como apuntan los propios traductores técnicos profesionales (Ryan, 2013) -aunque sea a costa de olvidarse de citar quién, dónde, cuándo, cómo, por qué y para qué se creó la propia noción de "paratraducción"-, la paratraducción está muy presente en los controles de calidad en los cuales se aplican las normas internacionales de ortografía especializada a la hora de revisar y corregir la edición final de la redacción de los textos científico-técnicos traducidos.

La paratraducción también está presente incluso en la operación última de control de calidad -la postedición- de las traducciones automáticas generadas por las memorias de traducción (Brunette y Patenaude, 2014). Es cierto que hoy en día, gracias a los avances espectaculares de la traducción automática y a la adopción casi universal de las memorias de traducción, el profesional de la traducción cuenta con herramientas mucho más rápidas que la mente humana para encontrar, en el menor tiempo posible, la mayor cantidad de textos ya traducidos que puedan ayudarle a realizar la redacción del texto meta en la lengua de llegada a partir de un determinado texto fuente redactado en la lengua de partida y que se ha encargado traducir. Ningún humano puede competir con la velocidad vertiginosa de ejecución alcanzada por las memorias de traducción que automatizan el proceso de comparación de las unidades del texto fuente con la traducción automática en el texto meta. Es innegable que las memorias de traducción resultan ser imprescindibles en muy determinados tipos de encargos de traducción donde el volumen de documentos que hay que traducir es tan enorme que resultaría imposible cumplir los plazos de entrega sin las susodichas memorias de traducción. Quien se tiene que ganar el pan traduciendo todos los días sabe que cuanto más traduce y más rápido lo hace, más dinero gana. Pero una cosa es traducir mucho y a toda velocidad, y otra, muy diferente, traducir bien y con tiempo suficiente no sólo para verificar o comprobar los textos, sino también, y sobre todo, para revisarlos y corregirlos teniendo en cuenta los tipos de transtextualidad que cada texto mantiene en la lengua de partida y en la lengua de llegada. La mejor de las memorias de traducción -el loro más locuaz con la memoria de elefante más grande- es sólo una herramienta del profesional de la traducción en la era digital y, como toda herramienta de traducción asistida por ordenador, necesita siempre que un ser humano revise el texto meta propuesto por la máquina con el fin de tomar las decisiones de corrección para una impecable, pulcra y funcional edición final. Y es que una máquina jamás podrá cumplir la parte del contrato de lectura que implícitamente siempre tiene todo lector con el autor. El contrato de lectura es una especie de pacto tácito entre el autor y su lector que, cuando se cumple, da vida al texto. Gracias a la noción de paratraducción que considera imprescindibles la lectura, el estudio y el análisis de los paratextos que se van traducir, el texto fuente cobrará vida en el texto meta, una vez editado, porque se habrá aplicado por parte de un ser humano (y jamás por parte de una máquina) ese doble protocolo que fundamenta todo contrato/pacto de lectura y que la traducción automática difícilmente podrá aprehender algún día por muy alimentada que tenga su memoria de traducción: por un lado, el protocolo del autor, esencialmente enunciativo, y, por otro, el protocolo del editor del texto, esencialmente tipográfico, entendido como una serie de instrucciones de lectura, provocando en el lector-traductor la puesta al día de todas sus competencias lingüísticas y culturales en una lengua A y una lengua B con vistas a realizar las operaciones cognitivas pertinentes que permitan no sólo comprender e interpretar el texto fuente, sino también, y sobre todo, redactar correctamente el texto meta. En los tiempos de automatización generalizada de los procesos de traducción y de industrialización global de los productos de traducción que vivimos, es necesario insistir en el hecho irrefutable de que ninguna memoria de traducción, ninguna máquina, es capaz de realizar lo que sólo puede hacer la memoria del traductor ayudada de la razón e imaginación humanas cultivadas y actualizadas en cada pacto/contrato de lectura. Razón, memoria e imaginación son las tres facultades intelectuales del ser humano que, frente a cualquier máquina, le capacitan no sólo para evaluar la calidad de las fuentes bibliográficas de las cuales se han extraído la multitud de "ejemplos" de textos traducidos que una memoria de traducción haya podido "encontrar", sino también, y sobre todo, para distinguir qué tipo de relación transtextual mantiene un determinado texto con otro. Traducir ha sido, es y será siempre, relacionar textos, unos con otros. Cada uno de los cinco tipos de transtextualidad mencionado al principio de este artículo constituye un lugar privilegiado en el que se manifiestan convenciones sociales y literarias sobre la lectura. Porque permanecer atento a la transcendencia textual de un texto resulta ser la condición sine qua nonpara su traducción, la noción de paratraducción nos recuerda que para leer los textos - que no para Reconocer Ópticamente los Caracteres (OCR) - necesitamos siempre que estos se hayan presentado adecuadamente en el mundo editorial y eso sólo es posible gracias a los paratextos.

Porque la esencia de la comunicación humana se base en la transacción de sentido, los traductores no traducen palabras ni lenguas, sino textos. Las palabras tienen significados, los textos sentido. El sentido es siempre el resultado de una estrategia textual que, única y exclusivamente, una atenta y humana lectura intensiva puede llegar a construir si se es consciente de la importancia de toda la paratextualidad que acompaña, rodea, envuelve, introduce, presenta y prolonga la textualidad. Se entiende, se comprende, se interpreta y se vive un texto a medida que uno va leyéndolo y releyéndolo de forma metódica, integral, sensual y placentera gracias a sus paratextos. La lectura es el principio y el fin de toda traducción.

Nœud gordien de la traduction, à la fois point de départ et aboutissement - par quoi le traducteur met-il la touche finale au texte traduit si ce n'est précisément par une ultime lecture ? -, la lecture rythme le déroulement du processus, tant dans l'actualisation du texte, la compréhension, que dans la recherche de sources textuelles qui permettent de situer le texte à traduire, ou qu'au cours même de l'écriture où la lecture joue comme moyen d'évaluation et de distanciation critique du traducteur par rapport à son propre texte. (Plassard, 2007: 22)

Traducir es la manera más perfecta y más completa de leer textos. Leer y traducir textos es leer para traducir otros textos. Traducir no es más que leer un texto ya existente en una lengua con la finalidad muy específica de reescribirlo en otra lengua, la lectura de textos no sólo precede a la escritura de textos en traducción sino que también procede de ella. Ahora bien, sin paratextualidad la lectura es imposible.

Suponemos que con todo lo dicho hasta ahora, queda perfectamente expuesto el origen genettiano de la noción de paratraducción creada en Vigo. Ahora bien, intentar proponer una aproximación de definición de la noción de paratraducción como, simplemente, "la traducción de los paratextos", no es suficiente porque tan sólo supondría una ampliación del corpus textual objeto de la mirada traductológica sin llegar a suscitar una nueva teorización. El Grupo T&P ha creado la noción de "paratraducción" no para aumentar con un "nuevo" producto más el catálogo de conceptos traductológicos que circula en la traductología, sino que pretende más bien dibujar una posible área paradigmática idónea con vistas a una auténtica renovación del eterno dilema entre teoría y práctica de la traducción. Tal pretensión implica, inexorablemente, un apertura epistemológica basada en la diversidad de los aspectos teóricos, didácticos y profesionales que la noción de paratraducción toma cuando no se la circunscribe a un marco prefijado de antemano. Para seguir siendo fieles a la amplitud poética propuesta por el propio Gérard Genette, el Grupo T&P otorga a la noción de paratraducción una mayor extensión teórica de la investigación de la paratextualidad en traducción. Si bien la traductología nunca ha dejado de estar atenta a los estructuras simbólicas omnipresentes en las manipulaciones ideológicas, sociales y culturales de los procesos de traducción (Cf. Lefevere 1992 y Niranjana 1992), siempre lo ha hecho desde la perspectiva de los textos traducidos y sus relaciones con los originales, utilizando tan sólo muy puntualmente los paratextos. De ahí que el Grupo T&P no se haya contentado con sólo importar la noción de "paratexto" del dominio disciplinario de la teoría de la literatura para aplicarla a la traductología. La Escuela de Vigo ha hecho viajar la noción de paratexto con el fin de poner a trabajar teórica y prácticamente la nueva noción de paratraducción en tres niveles metodológicos descubiertos por Alexis Nouss (Nouss, 2011) en las sesiones de trabajo que siguieron al último Seminario T&P que dirigió en Vigo;

  1. 1. Un nivel empírico que estudia los elementos paratextuales, verbales y no verbales (provenientes de códigos semióticos como el visual y el auditivo), relacionados física o virtualmente con el texto que hay que traducir. Lo cual requiere preparar al profesional en adquirir estrategias de traducción diferentes a las que está acostumbrado cuando trabaja sólo y exclusivamente con el código lingüístico. Sería el nivel paratraductivo propiamente hablando.

  2. 2. Un nivel sociológico que estudia los agentes, las normas, los procedimientos y las instituciones relacionadas con el proceso traductivo y todas las fases desarrolladas en el mismo. Estaríamos en un nivel protraductivo.

  3. 3. Un nivel discursivo que estudia aquellos discursos sobre la traducción que guían su funcionamiento, la conceptualizan y aseguran su papel en la sociedad. Se trata de un nivel metatraductivo.

Evidentemente no es nada nuevo estudiar estos fenómenos. Por supuesto que los investigadores del Grupo T&P no ha reinventado la rueda (Nord, 2012b), pero la están echando a andar, como nunca, por caminos de investigación en traducción e interpretación todavía no explorados. La novedad de pensar la paratraducción reside en intentar describir lo que une los tres niveles que acabamos de comentar con el fin de estructurar un posicionamiento metodológico común situado en la periferia de la traducción, en sus márgenes, o, mejor dicho, al margen de la traducción, siempre atento a todo lo que influye o determina el proceso de traducción y que, hasta la fecha, ha escapado del esquema tradicional de lectura adaptado por la traductología tradicional basada, única y exclusivamente, en el texto traducido y muy pocas veces en sus paratextos. La mirada paratraductológica que se quiere dar desde la Escuela de Vigo afirmaría lo siguiente: siempre hay unos márgenes en los textos, activos en tres niveles diferentes que participan plenamente en el proceso de traducción. Por otra parte, la motivación epistemológica de la noción de paratraducción está relacionada con la naturaleza del propio acto traductivo al encontrar su legitimidad en un estatus situado al margen del original, sin que ello implique, en absoluto, ninguna inferioridad a no ser que, deliberadamente, se decida así.

En los estudios sobre traducción es muy frecuente que aparezca, por activa y por pasiva, la metáfora del puente para insistir, una y otra vez, en la idea del paso entre una lengua y otra, entre una cultura y otra. Se trata de una imagen de la traducción tan extendida que hasta el propio Google Translate utiliza flechas direccionales para-traducir la metáfora del puente. Es cierto que en los tiempos que corren, cuando la importancia de globalización en los intercambios económicos y culturales marca el ritmo de los encargos de traducción, la traducción juega un papel esencial a la hora de transferir y comunicar, de forma rápida y casi instantánea, entre lenguas y culturas. Ahora bien, bajo esta perspectiva esencialmente utilitaria y pragmática de circulación y transferencia, la traducción sigue considerándose como una actividad secundaria dejando de lado sus capacidades creativas sobre las cuales, por otra parte, no ha dejado de insistir la traductología contemporánea. Porque no es lo mismo cruzar el paso de un puente que franquear el umbral de una puerta, la noción de "paratraducción" (fiel a la etimología y al sentido del prefijo griego "para-") abre nuevas perspectivas teóricas, didácticas y profesionales invitando a reflexionar sobre todo lo que sucede en los márgenes, al margen del proceso traductor, en los umbrales (au seuil) de la traducción. En efecto, el pensamiento liminar es central para pensar la traducción (pensar en y desde los márgenes de la traducción, al margen de la traducción) y a la inversa, ya que, contrariamente a lo que suele pensarse, la traducción no es sólo mera transferencia o paso de una lengua a otra. La traducción ofrece siempre primero la experiencia liminar del umbral para luego ilustrar la del paso. Al revalorizar el umbral y desmarginalizar el margen en traducción, la noción de paratraducción instaura esa experiencia liminar del umbral tan olvidada en la concepción de la traducción concebida, sólo y exclusivamente, como puente, paso, transferencia o circulación entre lenguas y culturas. Gracias a la noción de paratraducción, se puede empezar a ser consciente de que las actividades profesionales de la traducción y la interpretación en mediación social - tan necesarias para la comunicación del migrante alófono con los proveedores de los servicios públicos de sanidad, educación y justicia del país que los acoge - debe vivirse como una auténtica experiencia liminar en la que el umbral se convierte en encrucijada donde se reencuentran y dialogan la identidad de uno con la identidad del otro (Cf. Yuste Frías, 2013b).

Le seuil permet de déployer l'affirmation d'une pensée individuelle qui respecte le changement et le devenir et donne lieu à la reconnaissance de la différenciation et des nuances comme nature fondamentale de l'état des choses [...] Toute l'identité de la personne est comprise dans la perception du seuil, car nous changeons tout le temps, tout en gardant une certaine permanence. Cet état en apparence paradoxal sera le modèle de la pensée des seuils. (Barazon, 2010: [en red])

Gracias a la noción de paratraducción, el traductor-intérprete que, en una mediación social, por ejemplo, debe traducir e interpretar la lengua y la cultura del otro que se acoge - el sujeto migrante alófono -, se encuentra con un espacio creado por la experiencia liminar del umbral en el que no sólo no cederá totalmente al/a lo extranjero, sino que tampoco impondrá totalmente las costumbres lingüísticas y culturales del uno que acoge - el proveedor de servicios. (Cf. Yuste Frías, 2014).

Hospitalité langagière donc, où le plaisir d'habiter la langue de l'autre est compensé par le plaisir de recevoir chez soi, dans sa propre demeure d'accueil, la parole de l'étranger. (Ricœur, 2003: 20)

Desde esta perspectiva de instauración del pensamiento liminar en traducción, la noción de paratraducción fue creada para recordar que la traducción no es sólo translatio sino también, y sobre todo, traductio. Quien traduce siempre vive, primero, en la fase de lectura, la experiencia liminar de los umbrales y los márgenes del texto que tiene que traducir (traductio), antes de decidir cualquier transferencia, traslado, paso o circulación de sentido del mismo (translatio). Tal y como apunta (Alexis Nouss 2012: 17), miembro titular del Grupo T&P desde su fundación, la translatio describe más bien un proceso "pasivo", casi mecánico, que se ha llevado a cabo de forma colectiva y donde la invisibilidad del traductor lo condena al mayor de los anonimatos; la traductio describe, en cambio, un proceso "activo", siempre creativo, que implica siempre una responsabilidad individual en la tarea de traducir porque quien lleva a cabo el proceso singular de traducir un texto siempre tiene nombre y apellidos, los de la persona que ha accedido al texto de partida y que, antes de redactar su traducción, lo ha podido leer (comprender e interpretar) gracias a todos sus paratextos. En todas las investigaciones del Grupo T&P las implicaciones ideológicas presentes en el díptico translation/traductioson esenciales porque, en realidad, estas dos palabras latinas nos hablan no sólo de la historia de la traducción sino también, y sobre todo, de nuestra propia historicidad como traductores. Téngase en cuenta que la palabra traductio no aparece en las lenguas románicas hasta el siglo XVI, mientras que la palabra translatioya era conocida desde la antigüedad latina.

Le fait que l'acte de traduire commence à Être désigné, à l'orée du XVIesiècle, par un terme nouveau et unique est un événement inapparent, mais majeur, de l'histoire de la culture occidentale. Il indique un changement radical dans la manière de percevoir cet acte, et avec lui tous les autres actes d'écriture. (Berman, 1988: 26)

Estamos ante dos palabras diferentes que expresan dos maneras diferentes de enfrentarse al "trasvase (para)textual". La translatio es más bien un "efecto" del proceso de toda una maquinaria de la industria de la traducción perfectamente engrasada por las traducciones automáticas alimentadas con las bases de datos de las memorias de traducción, mientras que la traductio se entiende, ante todo, como una "acción" de una muy determinada persona que no es sólo un mero eslabón más de los controles de calidad de la cadena productiva de comunicación multilingüe, sino, ante todo, un ser humano con razón, memoria e imaginación propias. La translatio propugna la communio porque su objetivo primordial reside en alcanzar una identidad común que borre las diferentes identidades, mientras que en la traductioquien ordena y manda es la communicatio porque lo que se pretende es colmar la necesidad de dar y recibir, de intercambiar, trocar ya sea mercancías, bienes o mensajes, más allá de cualquier límite o frontera. Cultura común (translatio) frente a culturas en común (traductio). Antoine Berman lo expresó así de elocuente y magistralmente:

Alors que la translation met l'accent sur le mouvement de transfert ou de transport, la traduction, elle, souligne plutôt l'énergie qui préside à ce transport, justement parce qu'elle renvoie à ductio et ducere. La traduction est une activité qui a un agent, alors que la translation est un mouvement de passage plus anonyme. Tous les mots formés à partir de ductio supposent des agents. ( Berman, 1988: 31)

La novedad de la noción de paratraducción en traductología radica en aceptar, de una vez por todas, un pensamiento liminar que cree una ética del umbral para guiar la práctica traductiva como fuerza transformadora de la realidad. Experimentar la experiencia del umbral en los márgenes del texto invita a una forma de traducción que no consista sólo en una pura y aséptica translatio, en una mera transferencia mecánica de una lengua-cultura a otra, un mero transporte de contenidos vertidos de una lengua-cultura a otra, sino, más bien, en un auténtico desplazamiento desde los márgenes. Desde la perspectiva de la paratraducción, la traductio no sólo empieza siempre por los márgenes sino que se encuentra en los márgenes del texto, de hecho, la traducción está siempre al margen porque traducir implica, inevitablemente, vivir la ambigüedad del margen, la indecisión que se instaura siempre entre una lengua-cultura y otra, entre el aquí y el allí, entre el texto de partida y el texto traducido. Frente a todas las teorías de traducción que, hasta ahora, no han cesado de intensificar la importancia de uno frente al otro, la postura paratraductológica invita a considerar todo lo que los encuadra y los desborda con el fin de sopesar las exigencias socioculturales, políticas e ideológicas respectivas en un muy determinado tipo de transtextualidad: la paratextualidad. Al margen de la traducción, la noción de paratraducción abre nuevas perspectivas teóricas y profesionales para-traducir los márgenes de la traducción. Sí, por supuesto que siempre hay afinidad entre traducción y paratextualidad, porque traducir implica siempre no sólo ponerse al margen con respecto a la propia lengua y a la propia cultura de uno para poder acoger las del otro presentes en el texto y los paratextos de partida, sino también, crear un margen frente a estos para que no impongan su total dominación en el texto y los paratextos de llegada.

REFERENCIAS

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1. Introduction à l'architexte (Genette, 1979), Palimpsestes. La littérature au second degré (Genette, 1982) y Seuils (Genette, 1987). A todo traductor que se precie, cualquier texto (ya sea texto fuente o texto meta) le interesa por la "transcendencia textual" que adquiere cuando se lee, es decir, por todo aquello que lo pone en relación, manifiesta o secreta, con otros textos, tanto en la lengua de partida como en la lengua de llegada. De hecho, en traducción ningún texto puede empezar ni a leerse (texto fuente) ni a redactarse (texto meta) sin tener en cuenta lo que se ha escrito en otros textos que ya fueron leídos y redactados con anterioridad. La traducción es un ejercicio constante de trasntextualidad.

2. Según Gérard Genette existen cinco tipos de relaciones transtextuales. "Il me semble aujourd'hui (13 octobre 1981) percevoir cinq types de relations transtextuelles, que j'énumérerai dans un ordre croissant d'abstraction, d'implication et de globalité." (Genette, 1982: 8)

3. Así, por ejemplo, el "paratexto" jamás puede pertenecer a la misma categoría que el "metatexto" o el "hipertexto", tal y como sugiere, erróneamente, Christiane Nord en sus dos recientes publicaciones sobre la noción de paratraducción (una en alemán y la otra en inglés) y en las cuales sólo menciona, muy de pasada, a Julia Kristeva (Nord, 2012a: 3 y 2012b: 400) para apoyar unas afirmaciones que ponen de manifiesto el cortísimo recorrido de su lectura de la trilogía crítica que Gérard Genette dedicó a la "transtextualidad": Introduction à l'architexte (Genette, 1979), Palimpsestes. La littérature au second degré (Genette, 1982) y Seuils (Genette, 1987). En efecto, la ínclita traductóloga sólo cita dos obras de la trilogía mencionada (Palimpsestes. La littérature au second degré y Seuils) y lo hace siempre, dicho sea de paso, utilizando exclusivamente las traducciones anglófonas o germanófonas de las mismas, nunca usando el texto original en francés.

4. Sobre los orígenes del término "paratraducción", por favor, véase Yuste Frías, 2005. Para más información sobre el Grupo T&P, visítese su sitio web: <http://www.paratraduccion.com/>

5. Título que corresponde al gusto del autor por los títulos en una sola palabra y sin artículo. Algo que no se ha respetado en absoluto en los títulos de algunas traducciones en las cuales no sólo no aparece la traducción de la palabra "seuils" por "umbrales" en el propio título, sino que o bien se ha añadido unos subtítulos como es el caso de la versión inglesa (Genette, 1997) y alemana (Genette, 2001), o bien se ha optado por explicitar lo obvio, como es el caso de la versión brasileña (Genette, 2009).

6. ceci n'est vraiment qu'une introduction, et une exhortation à l'étude du paratexte. (Genette, 1987: 407)

7. Jean Peeters (Peeters, 2009: 56-57), miembro colaborador del Grupo T&P, fue el primer autor que habló de l'École de Vigo ("la escuela de Vigo") en el PDF de la publicación en línea que recoge el material del curso doctoral que imparte dentro del programa doctoral internacional Traducción y Paratraducción de la Universidade de Vigo.

8. Un "concepto" del cual Christiane Nord llega a afirmar lo siguiente en la conclusión de uno de sus artículos dedicados a la "paratraducción": it is obvious that the concept of paratranslation can trigger exciting research questions (Nord, 2012b: 407).

9. Publicación sobre la paratraducción citada sin cesar por Christiane Nord en sus dos recientes artículos dedicados a la noción de "paratraducción" (Nord, 2012a y Nord, 2012b)

10. Esta es la frase redactada en francés por Gérard Genette: Et si le texte sans son paratexte est parfois comme un éléphant sans cornac, puissance infirme, le paratexte sans son texte est un cornac sans éléphant, parade inepte.(Genette, 1987: 413).

11. Quizás por no dominar la lengua francesa tan bien como pretende aparentar intentando hacer creer al lector que ella traduce a Genette cuando, en realidad, da su versión de la traducción alemana de Genette (Genette, 2001). Lo mismo ocurre, pero esta vez a partir de la traducción inglesa editada (Genette, 1997), cuando cita la sentencia de Genette en su artículo en inglés (Nord, 2012b: 401).

12. Und wenn der Text ohne seinen Paratext mitunter wie ein Elefant ohne seinen Treiber ist, ein behinderter Riese, so ist der Paratext ohne seinen Text ein Elefantentreiber ohne Elefant, eine alberne Parade. (Nord, 2012a:3)

13. Ein Text ohne seinen Paratext ist zuweilen wie ein Arbeitselefant ohne seinen Mahut, seinen Elefantenführer, ein ziellos voranstürmendes Kraftpaket, während ein Paratext ohne seinen Text wie ein Mahut ist, der einen nicht vorhandenen Elefanten führt, ein sinnlos herumfuchtelnder Hampelmann.(Nord, 2012a: 4)

14. Lugar donde se escucha la voz del traductor, las notas del traductor (NDT) constituyen el elemento paratextual editorial por antonomasia que nos recuerda que siempre hay margen y que éste participa plenamente del proceso traductivo. Las NDT reflejan, a pie de página, que la supuesta invisibilidad del traductor es una auténtica falacia: al no ser una máquina y dejar siempre huella de su propia subjetividad, el traductor humano (segundo autor con imaginación que no máquina sin imaginación) siempre es visible porque, en realidad, nunca puede esconderse detrás del primer autor. Las NDT, sean estas exegéticas o no, nos recuerdan, al margen, que la traducción, en esencia interpretativa, prepara la vía al comentario y a la crítica.

15. Hay que recordar que el horror vacui de la cubierta diseñada para la edición brasileña también se produjo ya en Francia cinco años después de la primera edición. En efecto, en el peritexto de la cubierta de la reimpresión que de la primera edición publicó la editorial Seuil en 2002 en su colección de bolsillo Essais, aparece como ilustración una reproducción de la obra titulada Le Chemin d'eau del pintor Jean Chevolleau que data de 1980.

16. Mencionemos aquí dos de las normas españolas principales que se aplican cuando se lleva a cabo una buena paratraducción de una traducción en la fase de revisión y corrección del texto traducido al español: la norma española de Signos de corrección de imprenta (Norma UNE_54051=1974) y la norma española de Servicios de traducción. Requisitos para la prestación del servicio (Norma UNE-EN_15038=2006).

Recibido: Octubre de 2014; Aprobado: Octubre de 2014

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