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História, Ciências, Saúde-Manguinhos

Print version ISSN 0104-5970
On-line version ISSN 1678-4758

Hist. cienc. saude-Manguinhos vol.22 no.4 Rio de Janeiro Oct./Dec. 2015  Epub Mar 27, 2015

http://dx.doi.org/10.1590/S0104-59702015005000010 

ANÁLISE

Los anfibios en la medicina popular española, la farmacopea de Plinio y el Dioscórides

Amphibians in Spanish popular medicine and the pharmacopoeia of Pliny and Dioscorides

José Ramón Vallejo1 

José Antonio González2 

1Departamento de Terapéutica Médico-Quirúrgica/ Facultad de Medicina/Universidad de Extremadura. E-06006 - Badajoz - España joseramonvallejo@unex.es

2Grupo de Investigación de Recursos Etnobiológicos del Duero-Douro/Facultad de Biología/Universidad de Salamanca. E-37071 - Salamanca - España ja.gonzalez@usal.es

RESUMEN

Se presenta una lista de remedios médicos basados en el uso de anfibios en la medicina popular española y en el Mundo Clásico. Se ha llevado a cabo una revisión de la bibliografía relativa a estudios de folklore, trabajos etnográficos e investigaciones en antropología social o médica. Se documenta un total de 113 remedios y el uso de nueve especies de anfibios, dos pertenecientes a la familia de los caudados (urodelos) y siete anuros. La mayoría de los remedios se basa en la "preconcepción" popular sobre la influencia de los mismos y la sanación mediante la transmisión del mal a un ser vivo. Se destaca el uso tradicional de algunas especies amenazadas, dato a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones en el campo de la biología de la conservación y la educación ambiental.

Palabras-clave: Etnozoología; anfibios; medicina popular; Mundo Clásico; España

ABSTRACT

This article presents a list of medical remedies based on the use of amphibians in Spanish popular medicine and in the classical world. It provides an overview of bibliography relative to folklore studies, ethnographic work and research on social or medical anthropology. It documents a total of 113 remedies and the use of nine species of amphibians, two from the family of caudates (urodeles) and seven anurans. Most of these remedies are based on the popular "preconception" about the influence of amphibians and healing by transmitting an illness to a living creature. The traditional use of certain threatened species is emphasized, an issue to bear in mind in decision-making in the field of conservation biology and environmental education.

Key words: ethnozoology; amphibians, popular medicine; classical world; Spain

La información procedente de las grandes civilizaciones de la Antigüedad, las obras de sus médicos, historiadores naturales y enciclopedistas históricos se han revelado como fuentes de información decisivas en disciplinas como la etnobotánica y la etnofarmacología (Hernández-Bermejo, Lora-González, 1996; Heinrich et al., 2006; Vallejo, Pardo de Santayana, Peral, 2009). Esto se extiende a otras disciplinas que se desarrollan en la interfaz entre las ciencias sociales y biológicas como la etnozoología, que ha sido definida por Alves y Souto (2011) como la variedad de interacciones, tanto en el pasado como el presente, que las culturas humanas mantienen con los animales.

Una de las contribuciones fundamentales que realiza la etnozoología es en el campo de la zooterapia, entendida como el uso de animales para el tratamiento de patologías (Alves, Rosa, 2005). Las prácticas zooterapéuticas se desarrollan a partir de un conjunto de conocimientos tradicionales inherentes a las diferentes culturas humanas, que permiten disertar sobre una "hipótesis de universalidad zooterapéutica" (Marques, 1994, p.324). Actualmente en etnobiología, estos conocimientos se enmarcan en estudios de medicina popular o etnomedicina (p.ej. Pieroni, Grazzini, Giusti, 2002; Tagarelli, Tagarelli, Piro, 2010). La referencia inicial de los estudios de medicina popular se encuentra en las obras de William George Black (1889) y Giuseppe Pitré (1896), quienes desarrollaron en Europa una importante línea de investigación folklórica para recoger los conocimientos médicos no científicos de una forma sistemática. En España el modelo de investigación de estos estudios vendría sugerido por El folklore español:sociedad para la recopilación y estudio del saber y las tradiciones populares, que publica Machado Álvarez en 1881 (Marcos Arévalo, 1987, p.VIII). Este mismo autor años más tarde señalaría que "la misión actual del Folklore no es dogmatizar ni presentar hipótesis o teorías más o menos avanzadas o científicas, sino reunir materiales" (Machado Álvarez, 1987, p.302). Entre los folkloristas destaca Alejandro Guichot Sierra (1882, p.25), amigo de Machado, que sostiene que las supersticiones constituyen "una base firme al conocimiento histórico, al psicológico y quizás, al antropológico de una raza o un pueblo". Esta idea es secundada por otros autores que escriben sobre supersticiones extremeñas, asturianas o gallegas (Hurtado, 1901-1902; Jove Bravo, 1903; Rodríguez López, 1910). No obstante, Perdiguero (2004) pone de manifiesto la dificultad de evaluar estas fuentes y determinar si las colecciones de remedios que aportaron son simplemente rarezas, vestigios del pasado, o si realmente formaban parte del pluralismo médico. En cualquier caso, el término medicina popular no fue elegido por los folkloristas, que continuarían utilizando la noción de superstición durante el siglo XX (p.ej. Sánchez Pérez, 1948; Tomeo, Estadella, 1963; Castañón, 1976). De esta forma, el concepto de medicina popular nace como una respuesta hegemónica del folklore médico positivista, y representa una acreditación del modelo médico (De Miguel, 1980; Guío Cerezo, 1992; Martínez-Hernández, Comelles, 1994; Comelles, 1996; Perdiguero, 2004), como queda claro, por ejemplo, en el trabajo de Lis Quibén (1949), al determinar "quién sabe y quién no sabe, qué saber es el verdadero y cuál es el falso" (Martínez-Hernández, Comelles, 1994, p.119).

A partir de los años 1940, se produciría paulatinamente una evolución del término medicina popular en el seno de la antropología, que centró primero su estudio en los simbolismos y en lo social y cultural, para más tarde incluir a la biomedicina como etnomedicina, y a finales del siglo XX eliminar límites cognitivos, basados en creencias, científicos y populares en las investigaciones etnográficas (Martínez-Hernández, Comelles, 1994). Teniendo en cuenta la evolución del concepto y de acuerdo con autores como De Miguel (1980) y Menéndez (1994), entendemos que el conocimiento médico popular presenta un carácter dinámico y adaptativo a los entornos locales asimilando prácticas procedentes de diferentes saberes, que incluyen el biomédico. En este sentido, Erkoreka (1993) asegura con firmeza que existe una única medicina popular europea, donde por extrapolación con sus estudios en el País Vasco, supone que 50% de sus prácticas tienen un origen en la medicina científica, 35% serían remedios mágicos y religiosos, 20% empíricos y 5% proceden de la medicina primitiva. Por otra parte, a finales del siglo XX, la antropología en Italia y Latinoamérica redefine la medicina popular estudiando la distancia o "brecha" entre ambos sistemas médicos; en España no se ha producido este fenómeno (Martínez-Hernández, Comelles, 1994). No obstante, en nuestro país hay que considerar nuevos enfoques interdisciplinares, como los provenientes del campo de la botánica, antropología, epidemiología y la historia de la medicina (Peral, Vázquez, Altimiras, 2000) o los numerosos estudios etnobiológicos, fundamentalmente etnobotánicos (Comelles, Perdiguero, 2011). En este sentido, el trabajo que presentamos tiene finalidades etnobiológicas, y se encuentra en consonancia con los planteamientos del Inventario Español de los Conocimientos Tradicionales (ver Pardo de Santayana et al., 2012); dicho inventario se basa en ordenar un conjunto de materiales y conocimientos tradicionales desde una perspectiva biológica y, por tanto, requiere la identificación de las especies. Pero, ¿qué es un conocimiento tradicional? o como se pregunta Menéndez (1994, p.76), "¿Cuáles son los parámetros que determinan que un saber sea tradicional - o más tradicional -, o científico - o más científico?"; detengámonos en una consideración de este autor: "el uso del término 'medicina tradicional' tiende, conscientemente o no, a la exclusión de prácticas, representaciones o de sujetos sociales, tanto desde una perspectiva empírica como teórico-ideológica" (p.77). Sin duda hay debate, y sobre todo, porque además falta el consenso a la hora de definir términos como medicina tradicional, medicina complementaria y alternativa (Martín Alvarado, Peral, Vallejo, 2011; Vallejo, Peral, 2012), que algunos autores los consideran también una "invención epistemológica" para acreditar el modelo biomédico (Martínez-Hernández, Comelles, 1994, p.110). Sobre este tema, la Organización Mundial de la Salud se posicionó en 2001 (WHO, 2001) al limitar la denominación de medicina tradicional a aquella que está integrada en la sociedad formando parte de la cultura; y posteriormente (WHO, 2002) denominar medicina alternativa o complementaria a aquella que utiliza métodos diagnósticos y terapéuticos ajenos al sistema sociosanitario. Estas definiciones, que han creado una tendencia (p.ej. Hoogbruin, 2011; Vázquez Hernández, Hurtado Gómez, Blanco, 2009), podrían posicionar a la medicina popular dentro de las medicinas complementarias o alternativas, dadas las características de España (Martín Alvarado, Peral, Vallejo, 2011). La discusión epistemológica entre conocimiento tradicional y científico, entre medicina tradicional o popular y científica (Guío Cerezo, 1992; Martínez-Hernández, Comelles, 1994), puede continuar y ser analizada desde diversas disciplinas; no obstante, actualmente desde la etnobiología española, se quiere dar énfasis a la profundidad histórica y a la transmisión cultural del saber popular (Pardo de Santayana et al., 2012), y por consiguiente, se prefiere el término conocimiento tradicional frente al de popular o local, también empleado. Asumiendo toda la problemática del término y aun cuando compartimos los objetivos de la etnobiología, optamos en el presente trabajo por el término medicina popular, usado ampliamente en España; todo ello, en la línea del 1er Encuentro Hispano Portugués de Etnobiología, celebrado en Albacete (20-25 de septiembre de 2010) junto al 11th Congress of the International Society of Ethnopharmacology, donde se desarrolló un simposio denominado "Nuevas perspectivas para la etnofarmacología en España y Portugal: la cooperación entre etnobotánica y antropología médica".

La etnozoología centrada en anfibios y reptiles o etnoherpetología ha sido poco estudiada y concretamente los estudios sobre anfibios son muy poco frecuentes (Ceríaco, 2012); sin embargo, dicho grupo zoológico posee una importancia manifiesta en la medicina tradicional de África, China, Norteamérica e incluso en la medicina popular europea (Thomas, 1996; Hatfield, 2004; Mohneke, Onadeko, Rödel, 2011).

Es importante destacar que las creencias populares en torno a los anfibios se han movido entre sentimientos de animadversión junto a fábulas, magia y superchería. No obstante, conviene reseñar que las supercherías son ideas que al ser descontextualizadas y aplicadas a situaciones diferentes a las originales pueden ser incomprensibles, aunque también pueden tratarse de creencias basadas en actos fortuitos donde no se establece una relación causa-efecto (ver Rodríguez Becerra, 1986). La animadversión hacia los anfibios se pone de manifiesto en la frase escrita por Linneo como epígrafe a los anfibios y reptiles en su Sistema natural: "Espantosas son tus criaturas, Señor" (Linnaei, 1789, p.1033).1 Ello justifica que patologías difícilmente traducibles a categorías nosológicas médicas convencionales, conocidas por muchos autores como "enfermedades culturales" (Peretti, 2010), por ejemplo el mal de ojo o el mal de aire, hayan sido atribuidas al contacto con ciertos animales ponzoñosos entre los que se encuentran las salamandras y los sapos; e incluso, existen rituales para tratar el denominado "aire de sapo" (Vázquez Gallego, 1990; Kuschick, 1995; Freire, 2006). Por tanto, al ser considerados como agentes causales de trastornos o dolencias y también como medicinales, pueden generar posturas contradictorias o ambivalentes. Así, Caumon de Frenóla escribía en 1862 un breve artículo en la revista El Siglo Médico sobre la utilidad de los reptiles en la medicina. En el texto, partiendo de una descripción sobre los sentimientos que provocan los sapos en muchas personas, trata de defender la idea de que nada parece que ha sido creado inútilmente:

En fin, ¿el inmundo sapo, para qué ha sido creado? - ¿para qué puede servir? Este ani- mal es un objeto de horror para la mayor parte de las personas. La lentitud de sus movimientos, su cuerpo lleno de ampollas, su forma rechoncha y sus pasos tardos no le favorecen en nada; cuando se tropieza con él en el camino, se le voltea, se le apedrea y se le aplasta. Sin embargo, lejos de ser dañino es inofensivo como todos los batracios; se alimenta de gusanos y de animalillos, destruyendo las larvas, las orugas y los insectos que más perjudican al labrador (Caumon de Frenóla, 1862, p.302).

El autor continúa explicando aplicaciones terapéuticas sorprendentes y al mismo tiempo expresa una clara ambivalencia de sentimientos encontrados. En varias expresiones que utiliza se pueden observar actitudes negativas implícitas, como por ejemplo cuando escribe "energía de los virus de los batracios" o "enfermedad más horrible que ellos mismos" (Caumon de Frénola, 1862, p.302). En este sentido, los siguientes fragmentos de su obra son claros:

Y no es sólo la agricultura la que se aprovecha de estos batracios; la medicina popular los utiliza también, obteniendo muchas veces buen resultado contra una enfermedad más horrible que ellos mismos: el cáncer. La ciencia moderna y los experimentos de los Sres. Cloez, Gratiolel y Desmarlis, han venido a probar la energía de los virus de los batracios.

Hay entre el vulgo una creencia muy acreditada y es, que los afectados de viruela no la padecen nunca de gravedad cuando desde el principio de la erupción se pone un sapo debajo de la cama del enfermo... Según esta creencia popular, el animal absorbe todo el veneno, se hincha y muere (Caumon de Frenóla, 1862, p.302).

En general, podemos decir que las actitudes frente a los anfibios son controvertidas y que en muchas ocasiones la influencia del folklore ha reforzado comportamientos negativos frente a la herpetofauna (Ceríaco, 2012). No obstante, el folklore, la historia y la antropología pueden ser muy útiles para discernir cuáles son las especies que forman parte del arsenal terapéutico popular dada la riqueza documental que aportan. A falta de estudios específicos sobre etnoherpetología en España, el presente trabajo pretende realizar una primera contribución identificando las especies medicinales de anfibios ahondando en las fuentes históricas, folklóricas, antropológicas y en las denominaciones vernáculas utilizadas en ellas. Al mismo tiempo, se pretende determinar el grado de pervivencia en la historia reciente de los remedios que se utilizaron en el Mundo Clásico y valorar la importancia terapéutica de las especies catalogadas. Por último, se aspira a que este trabajo pueda ser de utilidad para futuros estudios donde se evalúen las prácticas de medicina popular en nuestro país.

Diseño del estudio, instrumentos y técnicas de recogida de la información

El análisis de las descripciones ecológicas, morfológicas y la nomenclatura vernácula de anfibios que aparecen en la obra de Plinio Segundo (2002) se han basado en la traducción realizada por Cantó et al.; las de Dioscórides, en el Proyecto de investigación de López Eire (Dioscórides..., s.d.), y en las anotaciones de Andrés de Laguna (Dioscórides, 1994).

Se han prospectado las bases de datos internacionales ISI Web of Science y Anthropology Plus con la finalidad de localizar estudios de etnobiología, antropología social y antropología médica que aportasen datos etnoherpetológicos. No obstante, para completar la búsqueda internacional se realizó un sondeo de documentos de folklore utilizando la serie Arts and Sciences III de Jstor,2 ya que esta colección permite una consulta específica de títulos relevantes en este campo. En el contexto nacional se realizaron búsquedas focalizadas en las áreas mencionadas utilizando el sistema de información de las bases de datos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas Icyt (Ciencia y Tecnología), Isoc (Ciencias Sociales y Humanidades) e IME (Biomedicina), Teseo (Base de datos de Tesis Doctorales ), el portal bibliográfico Dialnet, Google Scholar y el catálogo de Bibliotecas Públicas del Estado.3 El período analizado ha sido el comprendido entre 1881, año en el que Machado Álvarez hace público el fundamento de la organización nacional El folclore español: sociedad para la recopilación y estudio del saber y las tradiciones populares, y 2012. Las palabras claves utilizadas fueron antropología, historia de la medicina, medicina popular, folkmedicina, etnomedicina, folklore, zoología y etnozoología, anfibios, Amphibia en castellano o inglés según correspondiese. En los patrones de búsqueda también se utilizó un listado de zoónimos contenidos en diccionarios españoles (Borràs, 2004). Las fuentes documentales fueron seleccionadas por razones etnobiológicas, considerándose especialmente aquellas obras que aportaran datos procedentes de informantes locales utilizando el método etnográfico. El criterio de inclusión de un documento en la revisión bibliográfica se basó en que fuera posible realizar una interpretación del taxón del anfibio registrado, además de la coherencia en la categoría nativa o la existencia de alguna prueba antropológica que permitiese la identificación del grupo taxonómico del animal. Las obras registradas y disponibles con datos sobre uso de anfibios en medicina popular y su ámbito geográfico aparecen en la Tabla 1.

Tabla 1: Obras consultadas 

Ref. n. Autor(es) Año de publicación Procedencia de los datos
1 Los admirables... (Alberto El Grande) 1982 Edad Media
2 Alvar 1979-1983 Aragón, Navarra y La Rioja
3 Barandiarán y Manterola 2004 País Vasco, Navarra
4 Bell 1813 No mencionado
5 Benítez 2011 Granada
6 Blanco 1985 Salamanca
7 Carril 1991 Salamanca
8 Charro 2000 Galicia, Guipúzcoa, Valencia
9 Cortés 1831 No mencionado
10 Dioscórides 1566 (1a ed.) Mundo Clásico
11 Domínguez Moreno 1998 Cáceres
12 Domínguez Moreno 1999 Cáceres
13 Domínguez Moreno 2004 Extremadura
14 Domínguez Moreno 2005 Cáceres
15 Domínguez Moreno 2006 Extremadura
16 Escobar 1545 No mencionado
17 Fernández García 1995 Asturias
18 Ferrándiz Araujo 2004 Murcia
19 Flores Arroyuelo 2005 No mencionado
20 García Arambilet 1990 Soria
21 García Ramos 2008 Almería
22 Garmendia Larrañaga 1990 País Vasco
23 Gil 2004 Mundo Clásico
24 Goig Soler y Goig Soler 2003 León
25 González Castaño 1996 Murcia
26 Junceda Avello 1987 Asturias
27 Marcos de Sande 1947 Cáceres
28 Martín Alvarado 2010 Badajoz
29 Morán Bardón 1927 Salamanca
30 Panero 2005 Zamora
31 Penco 2005 Badajoz
32 Pérez Vidal 2007 Islas Canarias
33 Plinio 2002 Mundo Clásico
34 Quave et al. 2010 Castilla-La Mancha
35 Rodríguez Aguado 2001 Cádiz
36 Rúa Aller y Rubio Gago 1990 León
37 Sánchez Pérez 1948 No mencionado
38 Sebastián Domingo 1988 Teruel
39 Vallejo 2008 Badajoz
40 Vázquez Gallego 1990 Galicia
41 Vidós Miró 1721 No mencionado

Fuente: elaborada por los autores

La identificación de especies se ha llevado a cabo mediante un análisis discriminante sobre la información biológica, ecológica y la nomenclatura vernácula usando la bibliografía clásica de ámbito nacional sobre herpetofauna (Pleguezuelos, Márquez, Lizana, 2002; García París, Montori, Herrero, 2004) aportándose los nombres científicos aceptados, actualizados e incluidos en Species 2000 & ITIS Catalogue of Life.4 Para confirmar la presencia de especies se ha consultado cartografía e información actualizada sobre la distribución geográfica de los anfibios presentes en España. Se han empleado mapas de red UTM de áreas amplias y cuadriculado 10 x 10km de las bases de datos herpetológicas del Servidor de Información de Anfibios y Reptiles de España.5

Siguiendo los planteamientos de Enríquez et al. (2006) para conocer la importancia que tiene una especie en la medicina tradicional, hemos aplicado el índice denominado "valor de diversidad de uso medicinal" (VDM). El VDM se basa en calcular la relación entre el número de dolencias que se tratan con una especie (E) y el número total de enfermedades tratadas (N). En nuestro estudio se ha realizado una adaptación de dicho índice considerando los grupos de patologías de la CIE-10 (1 mayo 2010) y no las dolencias o trastornos específicos. Con la finalidad de favorecer el análisis comparativo histórico, se ha calculado el VDM para el Mundo Clásico (VDM mc) y para la medicina popular española (VDM mp).

VDM mc = Emc/Nmc VDM mp = Emp/Nmp

Las dolencias tratadas con las especies identificadas se clasificaron siguiendo los capítulos de la CIE-10.6 La importancia relativa de cada grupo de patologías o capítulo (ICx) se ha calculado mediante la relación entre el número de especies registradas para cada grupo de patologías (Cx) y el número de especies registradas para el capítulo con mayor frecuencia (Cmax), tanto en el Mundo Clásico (ICmc) como en la medicina popular española (ICmp).

ICmcx = n. de especies Cmcx/n. de especies Cmcmax

ICmpx = n. de especies Cmpx/n. de especies Cmpmax

Hallazgos encontrados sobre las especies de anfibios con uso medicinal y remedios compilados

La Historia natural de Plinio Segundo (2002) no recoge ninguna especie medicinal perteneciente al grupo de los urodelos (orden Caudata), en De la materia medicinal (Dioscórides, 1994) tan solo se incluye a la salamandra y en la medicina popular española se han registrado dos especies nombradas con los vernáculos salamandra y marrajo.

En cuanto al orden de los anuros, la farmacopea de Plinio Segundo (2002) recoge los nombres vernáculos: rana de zarzal, rubeta, rana, calamites y rana diopetes, que se pueden asociar al menos a seis especies diferentes. En la obra De la materia medicinal de Dioscórides (1994) tan sólo se menciona el nombre de rana y se hace de forma tan genérica que incluso podría corresponder con hasta 25 especies paleárticas. En la medicina popular española se han determinado cinco taxones con los nombres vulgares de sapo, sapo común, tanque, sapo de barriga blanca, sapo negro, zapatero, escuerzo y rana de San Antón.

En la Tabla 2 se muestra la relación de especies asociadas a los nombres populares registrados que posteriormente serán discutidos. En dicha tabla se observa el status de conservación de los anfibios inventariados, su VDM mc y VDM mp, que refleja la importancia que poseen en el Mundo Clásico y en la medicina popular española.

Tabla 2: Especies de anfibios usados en el Mundo Clásico y la medicina popular española 

Nombre(s) vernáculo(s) Nombre científico de la especie Orden Familia Libros Rojos Españaa Categoría UICN Mundiala Catálogo de Especies Amenazadasb VDM mcc VDM mpc CIE-10 mcd CIE-10 mpd
Salamandra Salamandra salamandra (Linnaeus, 1758) Caudata Salamandridae NT (VU) 0,17 0,07 1, 12 12
Marrajo Pleurodeles waltl (Michahelles, 1830) Caudata Salamandridae NT NT RPE 0,14 1, 14
Sapo de barriga blanca Pelobates cultripes (Cuvier, 1829) Anura Pelobatidae NT NT RPE 0,14 1, 12
Rubeta, rana de zarzal, sapo, sapo común, escuerzo, tanque, sapo negro, zapatero Bufo bufo (Linnaeus, 1758) Anura Bufonidae 0,58 0,78 1, 9, 12,13, 14, 18, 20 1, 2, 6, 8, 10, 11, 12, 14, 15, 18, 20
Sapo negro, zapatero Epidalea calamita (Laurenti, 1768) Anura Bufonidae 0,17 0,78 1, 9 1, 2, 6, 8, 10, 11, 12, 14, 15, 18, 20
Rana de San Antón, calamites, rana diopetes, rana verde, rana Hyla arborea (Linnaeus, 1758) Anura Hylidae NT RPE 0,42 0,50 7, 10, 12, 14, 19 1, 7, 9, 11, 14, 18, 20
Rana Hyla meridionalis (Linnaeus, 1758) Anura Hylidae NT RPE 0,50 1, 7, 9, 11, 12, 14, 18
Rana iberica (Boulenger, 1879) Anura Ranidae VU NT RPE 0,75 0,43 1, 6, 7, 10, 11, 12, 13, 19, 20 1, 9, 7, 14, 18, 20
Pelophylax perezi (López-Seoane, 1885) Anura Ranidae 0,75 0,64 1, 6, 7, 10, 11, 12, 13, 19, 20 1, 7, 9, 11, 12, 14, 18, 19, 20

Fuente: elaborada por los autores a Estatus de conservación (categorías UICN): NT = casi amenazada; VU = vulnerable. b Catálogo Español de Especies Amenazadas (España, 4 feb. 2011): RPE = especies en régimen de protección especial. c VDM mc = valor de diversidad de uso medicinal o importancia relativa de la especie en el Mundo Clásico, VDM mp = valor de diversidad de uso medicinal o importancia relativa de la especie en la medicina popular española. d CIE-10 mc = capítulo de la CIE-10 en el mundo clásico (grupo de patologías), CIE-10 mp = capítulo de la CIE-10 (grupo de patologías) en la medicina popular española: 1 = ciertas enfermedades infecciosas y parasitarias; 2 = tumores (neoplasias); 6 = enfermedades del sistema nervioso; 7 = enfermedades del ojo y sus anexos; 8 = enfermedades del oído y de la apófisis mastoides; 9 = enfermedades del sistema circulatorio; 10 = enfermedades del sistema respiratorio; 11 = enfermedades del sistema digestivo; 12 = enfermedades de la piel y tejido subcutáneo; 13 = enfermedades del sistema osteomuscular y del tejido conjuntivo; 14 = enfermedades del sistema genitourinario; 15 = embarazo, parto y puerperio; 18 = síntomas, signos y hallazgos anormales clínicos y de laboratorio, no clasificados en otra parte; 19 = traumatismos, envenenamientos y algunas otras consecuencias de causas externas; 20 = causas externas de morbilidad y de mortalidad.

A continuación, en la Tabla 3 se observan los valores de ICmcx y ICmpx, reflejándose los trastornos y dolencias considerados. Cabe señalar que no se han obtenido en ningún período histórico registros de los capítulos tres (enfermedades de la sangre y de los órganos hematopoyéticos y ciertos trastornos que afectan el mecanismo de inmunidad), cuatro (enfermedades endocrinas, nutricionales y metabólicas), cinco (trastornos mentales y del comportamiento), 16 (ciertas afecciones originadas en el período perinatal), 17 (malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas), ni sobre el capítulo 21 relacionado con factores que influyen en el estado de salud y contacto con los servicios sanitarios. En el Mundo Clásico no se han registrado remedios pertenecientes al capítulo dos (tumores), ni tampoco al ocho (enfermedades del oído y de la apófisis mastoides), ni al 15 (embarazo, parto y puerperio). Por otra parte, en la medicina popular española faltan remedios en el capítulo 13 (enfermedades del sistema osteomuscular y del tejido conjuntivo). A lo largo de la historia se observan grupos de patologías con similar importancia, como las enfermedades infecciosas y parasitarias (ICmcx= 1,00; ICmpx = 1,00), las enfermedades de los ojos y anexos (ICmcx= 0,60; ICmpx = 0,50), las enfermedades del sistema circulatorio (ICmcx= 0,40; ICmpx = 0,50), del sistema digestivo (ICmcx= 0,40; ICmpx = 0,62), de la piel (ICmcx= 1,00; ICmpx = 0,75) y las causas externas de morbilidad (ICmcx= 0,60; ICmpx = 0,62), cuyos remedios gozan de un prestigio que ha pervivido desde la Antigüedad. Asimismo, acentuar la pérdida de consideración histórica en el caso de los remedios frente a traumatismos como contusiones, quemaduras o heridas (ver Tabla 3).

Tabla 3: Importancia relativa de cada grupo de patologías o capítulos de la CIE-10 

Capítulo Título (patologías, trastornos o dolencias registradas) Importancia en el Mundo Clásico ICmc Importancia en la medicina popular española ICmp
1 Ciertas enfermedades infecciosas y parasitarias: disentería, erisipela, fiebre, fiebre de Malta, fiebres tercianas y cuartanas, herpes zoster, lepra, paludismo, rabia, sarna de las caballerías, verrugas, viruela, infección por parásitos (miasis) 1,00 1,00
2 Tumores (neoplasias): cáncer, sarcoma, úlceras cancerosas 0,25
6 Enfermedades del sistema nervioso: convulsiones, trastornos nerviosos, siriasisa 0,40 0,25
7 Enfermedades del ojo y sus anexos: problemas oculares y de vista, manchas blancas, oftalmía 0,60 0,50
8 Enfermedades del oído y de la apófisis mastoides: dolores de oídos 0,25
9 Enfermedades del sistema circulatorio: epistaxis, hemorragias, hemorroides 0,40 0,50
10 Enfermedades del sistema respiratorio: tos, anginas 0,60 0,25
11 Enfermedades del sistema digestivo: dolor de muelas, dentales, detoxificación (hígado), dolor de la salida de los primeros dientes 0,40 0,62
12 Enfermedades de la piel y del tejido subcutáneo: alopecia, alopecia areata, ántrax (forunculosis), depilatorio, eczemas, granos supurados, alteraciones por depilación (cejas), úlceras cutáneas 1,00 0,75
13 Enfermedades del sistema osteomuscular y del tejido conjuntivo: tendinitis, gota, artritis 0,60
14 Enfermedades del sistema genitourinario: afrodisiaco-anafrodisiaco, dolores, esterilidad, fertilidad, menorragia y polimenorrea, pielitis 0,40 0,87
15 Embarazo, parto y puerperio: hemorragias durante el parto 0,25
18 Síntomas, signos y hallazgos anormales clínicos y de laboratorio, no clasificados en otra parte: efecto apotropaico (preservarse de maleficios), prevención de enfermedades, pronóstico de la enfermedad, mal de ojo, mal de envidia, malquerer 0,20 0,75
19 Traumatismos, envenenamientos y algunas otras consecuencias de causas externas: contusiones, quemaduras por agua, desinfectante, limpiar heridas, hemorragias 0,60 0,12
20 Causas externas de morbilidad y de mortalidad: antídoto contra las picaduras de insectos venenosos, dermatosis (nacida) producida por las picaduras de cierto mosquito, mordeduras de animales venenosos (escorpión, víbora, arañas, serpientes), venenos 0,60 0,62

Fuente: elaborada por los autores a La sirasis es una insolación según Jones (1963) o meningitis según Saint Denis (1966), autores citados por Cantó et al. en Plinio Segundo (2002, p.815).

Los remedios compilados aparecen en la Tabla 4, donde se incluyen, además, comentarios sobre su preparación o administración propios de los autores referenciados. Se documentan un total de 113 remedios, 71 pertenecientes a la medicina popular española y 42 al Mundo Clásico. En la tabla se añaden cinco remedios de otras épocas que han servido para el análisis (Edad Media, siglos XVI, XVIII y XIX).

Tabla 4: Remedios compilados 

Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Calamites
Calamites (H. arborea) Enfermedades de los sentidos Problemas oculares Hay una rana pequeña que vive sobre todo entre las cañas y las hierbas, silenciosa y sin voz, verde, que hincha el vientre de los bueyes si éstos se la tragan por casualidad. La humedad de su cuerpo, recogida con una espátula, dicen que da claridad si se frota en los ojos (Plinio Segundo, 2002, p.791) Secreciones cutáneas 33
Piel Depilatorio La sangre corrompida es un depilatorio eficacísimo, si se frota cuando está reciente; y también seca y pulverizada, luego cocida en aceite en una vasija de bronce. Otros preparan el depilatorio con quince ranas, en la misma proporción que dijimos en el caso de los ojos (Plinio Segundo, 2002, p.814-815) Sangre 33
Piel Heridas por depilación (cejas) Algunos ensartan quince ranas juntas con un junco y las meten en una vasija de barro nueva, y el jugo que se obtiene de esta forma lo mezclan con lágrima de vid blanca y curan con ello los párpados, después de arrancados los pelos innecesarios, poniéndolo gota a gota con una aguja en los poros de los pelos arrancados (Plinio Segundo, 2002, p.792) Animal entero 33
Piel Hemorragias Para contener las hemorragias se untan también cenizas de rana, o su sangre seca (Plinio Segundo, 2002, p.809) Sangre, animal entero 33
Aparato reproductor Afrodisíaco Aumenta el impulso amoroso llevar como amuleto el hígado de rana diopetes o calamites envuelto en una piel de grulla (Plinio Segundo, 2002, p.816) Hígado 33
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Marrajo
Marrajo (P. waltl) Enfermedades infecciosas Viruela Comerse fritos un par de marrajos, anfibios con pintas caimanescas (Domínguez Moreno, 2004, p.189) Animal entero Ahigal (Cáceres) 13
Aparato excretor La rengaera o el dolor de riñones (pielitis o infección con dolor lumbar) Friegas de grasa (Domínguez Moreno, 1999, p.75) Grasa Marchagaz (Cáceres) 12
Rana
Rana (P. perezi, H. meridionalis) Enfermedades infecciosas Paludismo Tragarla viva (Marcos de Sande, 1947, p.95) Animal entero Garrovillas (Cáceres) 27
Rana (P. perezi, H. arborea) Enfermedades infecciosas Fiebres y calenturas (paludismo) Fabricaban unos parches de tela gruesa con un ingrediente indeterminado procedente de la rana y alcanfor. Se colocaba sobre el estómago; no podía lavarse los pies ni comer picantes durante un mes (Goig Soler, Goig Soler, 2003, s.p.) León 24
Rana (P. perezi, H. arborea) Enfermedades infecciosas Fiebres tercianas y cuartanas Curandera de La Bañeza: hacía un parche de una tela de lino, grueso y cuadrado, y allí le daba no sé qué de rana y luego le echaba mucho alcanfor. Luego te ponía eso en la boca del estómago, y tenías que estar un mes sin lavarte los pies, ni comer cosas picantes (Rúa Aller, Rubio Gago, 1990, p.167) La Bañeza (León) 36
Rana (P. perezi, R. iberica) Enfermedades infecciosas Fiebre Cocida con vino añejo y harina, y tomada como alimento, bebiéndola de la misma vasija (Plinio Segundo, 2002, p.808) Animal entero 33
Rana (P. perezi, R. iberica) Enfermedades infecciosas Fiebres cuartanas El corazón de rana colgado como amuleto, y el aceite en el que se han cocido sus entrañas, hace disminuir los escalofríos de la fiebre (Plinio Segundo, 2002, p.807) Corazón 33
Rana (P. perezi, R. iberica) Enfermedades infecciosas Fiebres cuartanas Libran de las cuartanas sobre todo las ranas con las uñas arrancadas, llevadas como amuleto (Plinio Segundo, 2002, p.807) Animal sin uñas 33
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Rana
Rana (P. perezi) Enfermedades infecciosas Rabia Jugo de ancas de rana para la rabia (Ferrándiz Araujo, 2004, p.210) Ancas Cartagena (Murcia) 18
Rana (P. perezi, R. iberica) Enfermedades infecciosas Disentería Las ranas cocidas con escila (Urginea maritima), de forma que se hagan pastillas, o bien su corazón machacado con miel, curan a los que tienen disentería, como dice Nicerato (farmacólogo célebre citado entre las fuentes griegas de Plinio Segundo, 2002, XXXI) (Plinio Segundo, 2002, p.802) Corazón o animal entero 33
Rana (P. perezi, R. iberica) Enfermedades infecciosas Erisipela La aplicación de ranas con el vientre abierto alivia la erisipela; mandan atarlas boca abajo por las patas posteriores, para que produzcan efectos sus latidos acelerados (Plinio Segundo, 2002, p.808-809) Animal entero 33
Rana (P. perezi, R. iberica) Enfermedades infecciosas Gusanos en heridas Gusanos que crecen en las úlceras malignas y putrefactas se quitan con hiel de rana (Plinio Segundo, 2002, p.811) Hiel 33
Rana (P. perezi, R. iberica) Sistema nervioso Siriasis (insolación o meningitis) Una rana colgada al revés como amuleto sana muy eficazmente la psoriasis de los niños, después de humedecerles la cabeza con una esponja empapada en agua fría; dicen que la esponja aparece seca (Plinio Segundo, 2002, p.815) Animal entero 33
Rana (P. perezi, R. iberica, H. arborea, H. meridionalis) Enfermedades de los sentidos Pérdida de visión Llevar ojos de rana conserva la vista (Flores Arroyuelo, 2005, p.253) Ojos 19
Rana (P. perezi, R. iberica) Enfermedades de los sentidos Manchas blancas, oftalmia El ojo derecho de una rana para el ojo derecho, y el izquierdo para el izquierdo, colgados del cuello con un paño de color natural, curan la oftalmía; si se arrancan durante la conjunción de la luna y se cuelgan de la misma manera dentro de una cáscara de huevo, curan las manchas blancas (Plinio Segundo, 2002, p.791-792) Ojo 33
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Rana
Rana (P. perezi) Sistema cardiocirculatorio Hemorroides Pregunta CCXXVII, de un caballero enfermo de almorranas. Respuesta del autor: ... Remedio cierto "Eche cuatro o cinco ranas en olla que no sea nueva porque el aceite no se absorbe para vuestras almorranas. Y de aceite comestible coloque medio azumbre bien tasado y en fuego que sea templado las dejarás cocer. Conviene moverlas hasta ser desechas y untar las almorranas con aquel licor, y así podrá sanarlas" (Escobar, 1545, p.223-224) Animal entero 16
Rana (P. perezi, H. arborea, H. meridionalis, R. iberica) Sistema cardiocirculatorio Hemorroides La piel de rana empapada en aceite, de gran utilización por toda la geografía regional (Domínguez Moreno, 2006, p.10) Piel Extremadura 15
Rana (P. perezi, R. iberica) Sistema cardiocirculatorio Hemorroides Las almorranas se curan abriendo horizontalmente por la mitad una rana viva y sentándose encima durante dos horas (Morán Bardón, 1927, p.247) Animal entero Provincia de Salamanca 29
Rana (P. perezi, R. iberica) Sistema cardiocirculatorio Hemorroides Sentarse dos horas sobre una rana abierta por la mitad (Carril, 1991, p.67) Animal entero Provincia de Salamanca 7
Rana (R. iberica) Sistema cardiocirculatorio Hemorroides Se entierra una rana en las proximidades de una corriente de agua con la seguridad de que el ejecutante nunca se verá aquejado de la molestia anal (Domínguez Moreno, 2006, p.9) Animal entero Los Ibores (Cáceres) 15
Rana (P. perezi, R. iberica) Sistema cardiocirculatorio Hemorragias Quemadas y espolvoreadas reducen las hemorragias (Dioscórides..., s.d.; Dioscórides, 1994, p.139) Animal entero 10
Rana (P. perezi, R. iberica, H. arborea, H. meridionalis) Sistema cardiocirculatorio Epistaxis y otras hemorragias Polvos de ranas quemadas (Cortés, 1831, p.240) Animal entero 9
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Rana
Rana (H. arborea) Aparato respiratorio Tos Hay una rana pequeña que trepa a los árboles y croa desde allí; dicen que escupiendo en su boca y dejándola escapar, se libra uno de la tos (Plinio Segundo, 2002, p.798) Animal entero 33
Rana (P. perezi, R. iberica) Aparato respiratorio Tos Dicen que se cura la tos con ranas cocidas en su jugo en una sartén como si fuese pescado; prescriben colgarlas por las patas, y cuando toda su saliva haya caído en la sartén, quitarles las entrañas y sazonarlas (Plinio Segundo, 2002, p.798) Animal eviscerado 33
Rana (P. perezi, R. iberica) Aparato digestivo Dolor de muelas Marcelo Empírico ofrece el siguiente remedio: En luna menguante, un martes o un jueves, tras repetir siete veces la fórmula Argidam, margidam, sturgidam, se sube al enfermo en un montículo, bien calzado (para evitar sin duda el contagio de la tierra), coge una rana, le abre la boca y escupe en ella, rogándole que se lleve consigo los dentium dolores (XII 24) (Gil, 2004, p.212) Animal entero 23
Rana (P. perezi, R. iberica) Aparato digestivo Odontalgia Cocidas con agua y vinagre y empleadas como colutorio, son de provecho también contra los dolores de dientes (Dioscórides..., s.d.; Dioscórides, 1994, p.139) Animal entero 10
Rana (P. perezi, H. meridionalis) Aparato digestivo Dolor de la salida de los primeros dientes Colgar una pata de rana de la ropa interior del niño (Rodríguez Aguado, 2001, p.50) Pata Ubrique (Cádiz) 35
Rana (P. perezi, R. iberica, H. arborea, H. meridionalis) Aparato digestivo Detoxificación (hígado) La carne de rana sirve para refrescar el hígado (Sánchez Pérez, 1948, p.257) Animal entero 37
Rana (H. meridionalis) Piel Alopecia Untar pomada hecha con manteca y siete ranas macho machacadas (Domínguez Moreno, 2005, p.90) Animal entero Trujillo (Cáceres) 14
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Rana
Rana (P. perezi, R.iberica) Piel Alopecia La ichthyocolla (por la descripción parece el faisán dorado) con ceniza de rana, cura las quemaduras de agua caliente; este remedio hace incluso crecer de nuevo el vello (Plinio Segundo, 2002, p.808) Animal entero 33
Rana (P. perezi, R. iberica) Piel Alopecia areata Aplicadas como ungüento, mezcladas con pez líquido, curan la calvicie (Dioscórides..., s.d.; Dioscórides, 1994, p.139) 10
Rana (P. perezi) Piel Depilatorio Además, mezclando dichas cenizas [de rana] con un poco de agua y frotándose con ello donde haya pelo, éste caerá y no volverá a salir (Los admirables..., 1982, p.86) Animal entero 1
Rana (P. perezi, R. iberica) Piel Depilatorio La sangre de las ranas verdes, instiladas unas gotas encima de las cejas depiladas, impide que crezcan (Dioscórides..., s.d.; Dioscórides, 1994, p.139) Sangre 10
Rana (P. perezi) Piel Verrugas Tópica, refregando (Vallejo, 2008, p.229) Animal entero Guadiana del Caudillo (Badajoz) 39
Rana (P. perezi, R. iberica, H. arborea, H. meridionalis) Piel Verrugas Sólo hay que frotarlas con la piel de este animal (Flores Arroyuelo, 2005, p.252) Piel 19
Rana (P. perezi, H. arborea, H. meridionalis) Piel Verrugas Se ata la rana a la mano de modo que su abdomen descanse directamente sobre las verrugas y se frota varias veces (Martín Alvarado, 2010, p.94) Animal entero Badajoz 28
Rana (P. perezi, R. iberica) Piel Quemaduras por agua hirviendo (escaldadura) La ichthyocolla (en el libro 10 (3) le llama fénix y por la descripción parece el faisán dorado) con ceniza de rana, cura las quemaduras de agua caliente (Plinio Segundo, 2002, p.808) Animal entero 33
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Rana
Rana (R. perezi = P. perezi) Piel Desinfectar, limpiar heridas Aplicar directamente sobre la herida el vientre abierto de un animal vivo (Quave et al., 2010, p.101) Animal entero Castilla-La Mancha 34
Rana (R. perezi = P. perezi) Piel Emoliente Aplicación directa, uso externo y mágico (Benítez, 2011, p.1115) Animal entero Provincia de Granada 5
Rana (P. perezi) Piel Picaduras de alacrán Tópica, se coloca la piel del abdomen sobre la picadura (Vallejo, 2008, p.229) Piel Guadiana del Caudillo (Badajoz) 39
Rana (P. perezi, H. arborea, R. iberica) Piel Picadura de víbora Tras la mordedura urge sacar el tóxico o veneno y para esto se suele utilizar una rana, con el fin de que succione (Junceda Avello, 1987, p.150) Animal entero Asturias 26
Rana (P. perezi, R.iberica) Piel Picaduras de serpiente Las ranas, hervidas con sal y aceite hasta convertirse en caldo y tomado este caldo, son remedio contra todas las serpientes (Dioscórides..., s.d.; Dioscórides, 1994, p.139) Animal entero 10
Rana (P. perezi, H. arborea,R. iberica) Piel Mordeduras de animales venosos Se utilizaba como elemento extractor (Fernández García, 1995, p.330) Animal entero Asturias 17
Rana (P. perezi, R. iberica) Aparato locomotor Artritis La rana fresca aplicada calma los ataques de artritis; algunos prescriben aplicarla abierta (Plinio Segundo, 2002, p.806) Animal entero 33
Rana (P. perezi, R. iberica) Aparato locomotor Gota, artritis Para la gota y las enfermedades de las articulaciones es bueno el aceite en el que se hayan cocido entrañas de rana (Plinio Segundo, 2002, p.805) Vísceras 33
Rana (P. perezi, R. iberica) Aparato locomotor Contusiones En uso tópico quita rápidamente las contusiones (Plinio Segundo, 2002, p.792) Animal entero 33
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Rana
Rana (P. perezi, R. iberica) Aparato locomotor Tendinitis Contra los abscesos crónicos de los tendones (Dioscórides..., s.d.; Dioscórides, 1994, p.139) Animal entero 10
Rana (P. perezi) Aparato reproductor Dolores menstruales Isidoro dice que si una mujer lleva atadas á su cintura en una bolsa las cenizas de una rana, se verá libre de dolores (Los admirables..., 1982, p.86) Animal entero 1
Rana (H. meridionalis) Aparato reproductor Preocupación por tener menorragia y polimenorrea, es decir, la excesiva pérdida de sangre durante la menstruación Guardar en la faltriquera, dentro de un canuto, una rana desollada (Domínguez Moreno, 1998, p.113) Animal eviscerado Serradilla (Cáceres) 11
Rana (P. perezi, H. meridionalis) Aparato reproductor Esterilidad Tomar en ayunas un poco de vino con una cucharadita de rana tostada (Pérez Vidal, 2007, p.65) Animal entero Islas Canarias 32
Rana (P. perezi, R. iberica, H. arborea, H. meridionalis) Aparato reproductor Fertilidad Si una mujer ingería un poco de orina de este animal en ayunas se evitaba posibles problemas de esterilidad (Flores Arroyuelo, 2005, p.252) Orina 19
Rana (P. perezi, R. iberica) Otros Contraveneno de E. calamita y S. salamandra Caldo de rana [de río] contra los venenos, contra el de rana rubeta y contra las salamandras. Si se come su carne y se bebe el caldo donde se cocinaron, son de utilidad también contra la liebre marina y contra las serpientes arriba mencionadas; contra los escorpiones, hervidas con vino (Plinio Segundo, 2002, p.781) Animal entero 33
Rana (P. perezi, R. iberica) Otros Contraveneno de salamandra La carne de las tortugas marinas mezcladas con la de rana es de gran ayuda contra las salamandras: el mayor enemigo de la salamandra es la tortuga (Plinio Segundo, 2002, p.776) Carne 33
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Rana
Rana (P. perezi, R. iberica) Otros Envenenamiento El hígado de rana dicen que es doble, y que hay que ofrecérselo a las hormigas; la parte que atacan con preferencia sirve de antídoto para todos los venenos (Plinio Segundo, 2002, p.782) Hígado 33
Rana (P. perezi, R. iberica, H. arborea, H. meridionalis) Otros Efecto apotropaico (preservarse de maleficios) De su estómago se extraía una masa calcárea que era muy apreciada como talismán (Flores Arroyuelo, 2005, p.252) Bezoar 19
Rana (P. perezi, R. iberica, H. arborea, H. meridionalis) Otros Prevención de enfermedad Colgando de un clavo una rana en la puerta de una casa se impedía el paso de enfermedades (Flores Arroyuelo, 2005, p.252-253) Animal entero 19
Rana (P. perezi, R. iberica, H. arborea, H. meridionalis) Otros Pronóstico de la enfermedad La rana avisaba del curso de muchas enfermedades, para lo cual bastaba con colocar en el pecho del afectado, de modo que si el animal moría, la dolencia acabaría remitiendo, pero si permanecía viva por un tiempo, el desenlace sería fatal (Flores Arroyuelo, 2005, p.252) Animal entero 19
Rana de San Antón
Rana de San Antón (H. arborea) Sistema cardiocirculatorio Hemorroides Guardaban en una bolsita un sapo verde, llamado "rana de San Antón", hasta su desecación (Carril, 1991, p.67) Animal entero Buenamadre (Salamanca) 7
Rana de Zarzal
Rana de zarzal (B. bufo) Enfermedades infecciosas Fiebres cuartanas La rana de zarzal, se hace un amuleto con el hígado o corazón en un paño de color ceniza (Plinio Segundo, 2002, p.807) Corazón o hígado 33
Rana de zarzal (B. bufo) Piel Depilatorio El hígado de camaleón aplicado en linimento con el pulmón de la rana de zarzal (Plinio Segundo, 2002, p.503) Pulmón 33
Rana de zarzal (B. bufo) Aparato locomotor Gota, artritis Cenizas de rana de zarzal con grasa rancia (Plinio Segundo, 2002, p.805) Animal entero 33
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Renacuajo
Renacuajo (B. bufo, E. calamita) Sistema cardiocirculatorio Hemorragia nasal Se corta con ceniza de ranas que acaban de nacer en el agua, que aún tienen cola, quemadas en un recipiente nuevo (Plinio Segundo, 2002, p.809) Animal entero 33
Rubeta
Rubeta (B. bufo) Enfermedades infecciosas Fiebre, fiebres cuartanas En el lado izquierdo hay otro hueso que, si se arroja al agua, al parecer la hace hervir, y que se llama apocymon;... con el hueso del lado derecho... éste cura también las cuartanas y otras fiebres envuelto en una piel de cordero reciente y colgado del cuello (Plinio Segundo, 2002, p.782) Hueso derecho de la cintura escapular 33
Rubeta (B. bufo) Aparato reproductor Afrodisíaco En el lado izquierdo hay otro hueso que, si se arroja al agua, al parecer la hace hervir, y que se llama apocymon;... que hace surgir el amor... si se pone en una bebida; colgado del cuello estimula el impulso sexual (Plinio Segundo, 2002, p.782) Hueso izquierdo de la cintura escapular 33
Rubeta (B. bufo) Aparato reproductor Anafrodisíaco En el lado izquierdo hay otro hueso que, si se arroja al agua, al parecer la hace hervir, y que se llama apocymon;... con el hueso del lado derecho se enfría lo que estaba hirviendo;... e inhibe el apetito sexual (Plinio Segundo, 2002, p.782) Hueso derecho de la cintura escapular 33
Rubeta (B. bufo) Otros Contraveneno de B. bufo El bazo de estas ranas sirve contra los venenos que se hacen a partir de ellas mismas, pero el hígado es aún más eficaz (Plinio Segundo, 2002, p.782-783) Bazo, hígado 33
Rubeta (B. bufo) Otros Ahuyentar perros En el lado izquierdo hay otro hueso que, si se arroja al agua, al parecer la hace hervir, y que se llama apocymon; con él se rechaza el ataque de los perros (Plinio Segundo, 2002, p.782) Hueso izquierdo de la cintura escapular 33
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Salamandra
Salamandra (S. salamandra) Enfermedades infecciosas Lepra Posee virtud corrosiva, ulcerante y calorífica. Se mezcla en medicamentos corrosivos y aptos para la lepra, como la cantárida, y se almacena de forma parecida (Dioscórides..., s.d.; Dioscórides, 1994, p.139) Animal entero 10
Salamandra (S. salamandra) Piel Eczemas (Vázquez Gallego, 1990, p.122) Carne Galicia 40
Salamandra (S. salamandra) Piel Eczema Antiguamente se decía que se curaba el eczema con un ungüento hecho con salamandra y renacuajos asados (Sánchez Pérez, 1948, p.114) Animal entero 37
Salamandra (S. salamandra) Piel Granos supurados Con la carne de salamandra (Vázquez Gallego, 1990, p.122) Carne Galicia 40
Salamandra (S. salamandra) Piel Depilatorio Fundida con aceite, hace caer los cabellos. Se conserva asimismo en miel una vez que se le han extraído los intestinos y se le han amputado las patas y la cabeza para la misma aplicación (Dioscórides..., s.d.; Dioscórides, 1994, p.139) Animal eviscerado y extremidades amputadas 10
Salamandra (S. salamandra) Otros Tabú Hay una creencia de que tocar la piel de una salamandra puede dañar la piel (Quave et al., 2010, p.101) Piel Castilla-La Mancha 34
Sapo
Sapo (B. bufo, E. calamita) Enfermedades infecciosas ántrax Sobre el grano se coloca un sapo vivo sujeto por medio de una venda, y de esta manera se mantiene hasta que muera, cosa que ocurre a los ocho días. Para entonces el ántrax se habrá curado (Garmendia Larrañaga, 1990, p.92) Animal entero País Vasco 22
Sapo (B. bufo, E. calamita) Enfermedades infecciosas Viruela Meter un sapo dentro de una caja y mantenerlo prisionero hasta que se muera (Domínguez Moreno, 2004, p.190) Animal entero Extremadura 13
Sapo (B. bufo, E. calamita) Enfermedades infecciosas Fiebres malta (brucelosis) Se deja un sapo suelto por la habitación del enfermo durante dos días; transcurrido este tiempo, se mata y se pone en emplasto sobre el pecho del enfermo (Charro, 2000, p.29) Animal entero Valencia 8
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Salamandra
Sapo (B. bufo, E. calamita) Sistema nervioso Convulsiones y dolencias nerviosas Colgarse del cuello un saquito que contenga patas de sapo secas. El sapo debe ser de pozo (Barandiarán, Manterola, 2004, p.169) Patas País Vasco 3
Sapo (B. bufo, E. calamita) Sistema nervioso Dolor de cabeza (meningitis) Colocar encima de la cabeza del enfermo un sapo recién cogido, que se encargará de eliminar el mal [dolor de cabeza] (Barandiarán, Manterola, 2004, p.595) Animal entero País Vasco 3
Sapo (B. bufo, E. calamita) Enfermedades de los sentidos Dolor de oídos Con uno de sus huesos se eliminan los dolores de oídos simplemente frotando con él la zona afectada (Flores Arroyuelo, 2005, p.266) Hueso 19
Sapo (B. bufo, E. calamita) Aparato respiratorio Anginas Se usa una cocción de oreja de liebre. Si se quiere acelerar la supuración se redobla el efecto incluyendo en la poción un sapo abierto (Vázquez Gallego, 1990, p.121) Animal entero Galicia 40
Sapo (B. bufo, E. calamita) Aparato respiratorio Anginas Aplican un sapo abierto para reventar las anginas (Sánchez Pérez, 1948, p.36) Animal entero Lalín (Pontevedra) 37
Sapo (B. bufo) Aparato digestivo Dolor de muelas En tiempos pasados se aplicaba en la mejilla, a la altura de la muela, un sapo vivo (Barandiarán, Manterola, 2004, p.178) Animal entero Lekaroz (Navarra) 3
Sapo (B. bufo, E. calamita) Aparato digestivo Dolor salida de dientes Coger un sapo vivo y colgarlo de una pata detrás de una puerta y, a medida que se va secando éste, al chaval le van saliendo los dientes sin ningún dolor (Sebastián Domingo, 1988) Animal entero Torre los Negros (Teruel) 38
Sapo (B. bufo, E. calamita) Aparato digestivo Odontalgia Con uno de sus huesos se eliminan los dolores de dientes simplemente frotando con él la zona afectada (Flores Arroyuelo, 2005, p.266) Hueso 19
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Salamandra
Sapo (B. bufo, E. calamita) Piel Verrugas Se coge un sapo se pone al sol sobre una piedra lisa. Y para que no pueda escaparse se le pone otra piedra encima y se rodea con piedras para que no pueda ser atacado por otros animales. Se dice un ensalmo parecido a: Sapo, sapillo conforme te vas purificando ve quitándole las verrugas a (nombre del enfermo). Se rezan entonces tres padrenuestros. El sanador se santigua y se marcha sin mirar hacia atrás. El sapo se va consumiendo de hambre y sol. Conforme se seca el sapo se secan las verrugas (García Ramos, 2008) Animal entero Vélez, Taberno (Almería) 21
Sapo (B. bufo, E. calamita) Piel Verrugas Se frotaban con la barriga de un sapo vivo, que era ensartado luego en una caña hasta secarse; desaparecían entonces las verrugas (Charro, 2000, p.29) Animal entero Galicia 8
Sapo (B. bufo) Piel Verrugas En Beasain, debajo de la cama del averrugado, ponen un sapo muerto metido en un bote, cuando se pudra y despida mal olor, las verrugas desaparecerán. En Astigarraga se ha recogido igual costumbre sólo que introducen el sapo vivo en una lata. En Laurgain si una persona averrugada acierta a pasar, sin que ella lo advierta, delante de un sapo atrapado debajo de una piedra, para los ocho días le desaparecerán las verrugas (Barandiarán, Manterola, 2004, p.300) Animal entero Beasain, Astigarraga, Laurgain (Guipúzcoa) 3
Sapo (B. bufo, E. calamita) Piel Verrugas Frotándolas con su piel (Flores Arroyuelo, 2005, p.266) Animal entero 19
Sapo (B. bufo, E. calamita) Piel Verrugas Se coge un sapo vivo y se mete en una vasija que se cierra por medio de una tapa. A continuación, cerca de donde se mueve el que precisa eliminar la verruga, el recipiente con el sapo se cuelga de una cuerda que pende de un clavo metido en una viga. Según se va secando el sapo, desaparece la verruga (Garmendia Larrañaga, 1990, p.70) Animal entero País Vasco 22
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Salamandra
Sapo (B. bufo, E. calamita) Piel Verrugas Se introduce un sapo vivo en un recipiente cerrado por medio de una tapa sin orificio alguno. Esta vasija se deja debajo de la cama del que tiene la verruga o las verrugas. Para cuando muera el sapo habrán desparecido las verrugas (Garmendia Larrañaga, 1990, p.71) Animal entero País Vasco 22
Sapo (B. bufo, E. calamita) Piel Verrugas Se introduce un sapo vivo en un recipiente, que se cierra por medio de una tapa con varios orificios. Al que tiene la verruga se le enseña la vasija con el sapo vivo; pero inmediatamente, el recipiente se deja en un sitio ignorado por el enfermo. Delante de este lugar, el sometido a tratamiento debe pasar, inadvertidamente y por lo menos una vez al día, hasta que el sapo se muera y se seque. Para cuando esto ocurra la verruga habrá desaparecido (Garmendia Larrañaga, 1990, p.72) Animal entero País Vasco 22
Sapo (B. bufo, E. calamita) Piel Verrugas Si una persona averrugada acierta a pasar delante de un sapo atrapado debajo de una piedra, sin que ella lo advierta y cuantas veces mejor, para los ocho días le desaparecen las verrugas (Garmendia Larrañaga, 1990, p.69) Animal entero País Vasco 22
Sapo (B. bufo, E. calamita) Piel Dermatosis ("nacida") producida por las picaduras de cierto mosquito En una vasija de fresno o conca se echaba un cocimiento que contenía agua de lluvia de trueno, orín de sapo, raíces de malva, raspaduras de mango de una herramienta, granos de sal, sarrio y hormigas rojas; se revolvía con un palo procedente del mismo fresno que la vasija; y mientras se hacían cruces se recitaba este ensalmo: Salud para enfermos; salud para sanos; repulsión de brujas; concordia de hermanos; bien para los buenos; mal para los malos; dolores, venenos; todos son curados. Luego se ponía a secar el remedio en el canizo o sardu (desván encima del lar) entre ocho y quince días, al cabo del cual llegaba la curación (Fernández García, 1995, p.329) Orín Concejo de Ibias (Asturias) 17
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Salamandra
Sapo (B. bufo, E. calamita) Piel Herpes zoster Cójase un sapo y se pasa vivo nueve veces sobre la afección (una vez para arriba y otra para abajo). Luego se cuelga en un árbol secándolo hasta que se muera. Se repite lo mismo con otros dos sapos (son tres). Cuenta el informante que el primer sapo salió de la operación hinchado y "ardiendo como la lumbre". El segundo sapo algo menos hinchado y caliente y el tercero menos (García Ramos, 2008) Animal entero Albox (Almería) 21
Sapo (B. bufo) Piel Cáncer (úlceras cancerosas) Tomase un sapo el mayor que se pueda hallar este se pondrá en una olla nueva y se tapará muy bien embarrando las junturas y asegurando el tapador con un hilo de hierro para que estén firmes las junturas y no se exhale cosa alguna y se pondrá en un horno de cocer pan hasta que se consuma toda la humedad del sapo y se tueste y seque la carne y huesos de manera que todo se pueda reducir a polvos sutiles; después se tomarán media onza de polvos de verbena, de polvos de hojas de romero y de polvos de la raíz de serpentaria onza y media en total y todo se incorporará muy bien con los polvos del sapo y se guardarán con curiosidad en vaso cerrado para usarlos (Vidós Miró, 1721, p.146) Animal entero 41
Sapo (B. bufo) Piel Cáncer El enfermo tenía el mal en una pantorrilla... reparó en un gran sapo vivo, y tiempo le faltó para dejarlo sobre la herida, diciendo: si tienes que comer, cómelo. El sapo comió la parte afectada por el mal, y el hombre se curó (Garmendia Larrañaga, 1990, p.47) Animal entero País Vasco 22
Sapo (B. bufo, E. calamita) Piel Picadura de escorpión Para la picadura del escorpión se aconseja matarlo y aplicarlo a la parte lesa, o cubriéndola con un sapo o con otro animal venenoso muerto (Bell, 1813, p.257) Animal entero 4
Sapo (B. bufo, E. calamita) Piel Picaduras de arañas y serpientes Frotándolas con su piel (Flores Arroyuelo, 2005, p.266) Animal entero 19
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Salamandra
Sapo (B. bufo) Aparato locomotor Cáncer (sarcoma) A un miembro de la familia de mi informante le extirparon el tumor de una pierna que no tardó en reproducirse. El diagnóstico fue sarcoma. En vista de ello, para la curación de este mal maligno le recomendaron que hiciese uso de un envase utilizado con arenques y que a su base le hiciera varios orificios. En el recipiente dejaría dos sapos vivos, y cerrado con una tapa era preciso dejarlo sobre el sarcoma, atado por medio de una venda. Si al día siguiente de haber llevado a cabo lo descrito los sapos continuaban vivos, se podía esperar la curación del enfermo. En caso contrario, si los sapos se hallaban muertos, ello era anuncio de la irreversibilidad del mal. En la casa aludida del que me facilita esta nueva, murieron los sapos (Garmendia Larrañaga, 1990, p.48) Animal entero País Vasco 22
Sapo (B. bufo, E. calamita) Aparato reproductor Hemorragias durante el parto Función mágico-medicinal: para prevenir las hemorragias durante el parto se colgaba del cuello de la madre, sin que ésta lo notara, una bolsa con dos sapos vivos (Charro, 2000, p.29) Animal entero Galicia 8
Sapo (B. bufo, E. calamita) Aparato reproductor Hemorragias menstruales Un sapo cogido en el mes de mayo puesto al sol para que se seque por espacio de nueve días, ya seco se pone en un lienzo cosido (González Castaño, 1996, p.151) Animal entero Murcia 25
Sapo (B. bufo, E. calamita) Otros Antídoto contra las picaduras de insectos venenosos Los sapos tienen en la cabeza una piedra que expulsan por la boca si se les cubre con un trapo rojo; esta piedra es muy útil como amuleto porque avisa de los peligros cambiando de color y actúa como antídoto contra las picaduras de insectos venenosos (Flores Arroyuelo, 2005, p.266) Bezoar 19
Sapo (B. bufo) Otros Cáncer Aplicar al cuerpo del paciente un sapo muerto relleno de una mezcla extraña que le servirá como remedio (Rúa Aller, Rubio Gago, 1990, p.67) Animal entero Toreno (León) 36
Nombre vernáculo (científico) Uso terapéutico Preparación y administración (comentarios de los autores) Parte(s) usada(s) Localización geográfica Ref. n.
Salamandra
Sapo (B. bufo, E. calamita) Otros Efecto apotropaico (preservarse de maleficios) Se recomienda llevar uno en el bolsillo (Flores Arroyuelo, 2005, p.266) Animal entero 19
Sapo (B. bufo, E. calamita) Otros Mal de ojo, mal de envidia, malquerer Sapo, cuando una persona se siente malquerida o perseguida o que le echaron el mal de ojo o de envidia, sin haber ofendido al causante del mal: coge un sapo y le pone en la boca un trozo de tela de un vestido de meiga. Mientras el sapo lo tenga en la boca la bruja andará siempre doliente, se revolcará y no descansará hasta que deshaga el maleficio (Vázquez Gallego, 1990, p.122) Animal entero Galicia 40
Sapo (B. bufo) Otros Tabú Hay una creencia de que tocar la piel de un sapo puede dañar la piel (Quave et al., 2010, p.101) Piel Castilla-La Mancha 34
Sapo común
Sapo común, tanque (B. bufo) Piel Picaduras de animales venenosos Se freía la hembra de un sapo común ("tanque"), para luego aplicar el aceite en la zona dolorida (Panero, 2005, p.104) Animal entero Comarca de Sayago (Zamora) 30
Sapo de barriga blanca
Sapo de barriga blanca (P.cultripes) Piel Herpes zoster Buscar un sapo con la barriga blanca y pasarlo por el mal (Blanco, 1985, p.57) Animal entero Valdelosa (Salamanca) 6
Piel Eczema Buscar un sapo con la barriga blanca y pasarlo por el área (Blanco, 1985, p.42) Animal entero Valdelosa (Salamanca) 6
Zapatero
Zapatero (B. bufo, E. calamita) Piel Verrugas Se pincha un sapo negro, que se llama zapatero, y con el líquido que suelta se untan las verrugas (García Arambilet, 1990, p.99) Medio interno Huérteles (Soria) 20

La nomenclatura popular de un animal y la necesidad de identificar la especie científicamente para validar el remedio

Los nombres vernáculos de animales, así como sucede con la fitonimia popular, cons-tituyen un objetivo fundamental de la etnobiología (Vallès, 1996). En nuestro trabajo, la nomenclatura popular ha representado un primer punto de partida para la asignación del taxón al que siempre le ha seguido un análisis discriminatorio de tipo biogeográfico. Esto es más complejo en los autores clásicos, aunque se han considerado las zonas del ámbito de Aristóteles o Juba de Mauritania - fuentes decisivas en la zoología de Plinio - como la Cuenca Mediterránea, especialmente Italia, sureste de Europa y norte de África. Otros autores que solamente realizan un análisis lingüístico de la obra de Plinio ponen de manifiesto que se ven obligados a realizar conjeturas y que incluso las descripciones detalladas no son seguras ya que éste mezcla caracteres de especies afines (Plinio Segundo, 2002). Reconocemos que el valor descriptivo de los nombres cuando va asociado al porte general (rana-sapo) es ambiguo y representa a un amplio número de familias. No obstante, en muchos casos esta falta de concreción en el etnotaxón es solucionada gracias a la descripción que realiza el autor si se profundiza en los aspectos morfológicos, etológicos o biológicos en general. De esta forma podemos ver cómo Plinio aporta remedios basados en la "rana rubeta" o "rana de zarzal" para referirse al sapo común (Bufo bufo). El autor comentará por un lado que son las ranas de mayor tamaño, lo cual nos dirige a las hembras de B. bufo que pueden alcanzar tallas de 15-22cm, y por otro lado señala que presentan una especie de cuernos y están llenas de veneno, es decir, sus típicas grandes glándulas parotoideas alargadas y oblicuas. Todo ello queda apostillado al comentar que a la rana de zarzal o rubeta "los griegos le llaman phrinoi" (Plinio Segundo, 2002, p.782), es decir, sapo. Por otra parte, es preciso señalar que este taxón fue descrito por Linneo en 1758 (Linnaei, 1758, p.210) con el nombre de Rana bufo y que posteriormente sería Laurenti (1768, p.28) el que separase esta especie del género Rana para llamarle Bufo vulgaris en 1768, lo cual pone de manifiesto la dificultad que subyace en la interpretación del binomio rana-sapo en textos históricos.

Plinio realiza descripciones que son compatibles con ranas arborícolas de la familia Hylidae, pero ¿a qué especies se refiere, si en la zona geográfica correspondiente al Mundo Clásico encontramos dos taxones de gran parecido? El autor distingue entre "una rana pequeña que vive sobre todo entre las cañas y las hierbas, silenciosa y sin voz, verde (Plínio Segundo, 2002, XXXII 75) y una rana pequeña que trepa a los árboles y croa desde allí" (XXXII 92), de la que más adelante dirá que "los griegos la llaman calamites, porque vive entre cañas y arbustos, que es la más pequeña y la más verde de todas" (XXXII 122). Pues bien, el canto de Hyla meridionalis es más lento y profundo que el de H. arborea y, aunque tiene comportamientos territoriales, algunos machos no cantan, por lo que podemos asociar esta especie al primer caso. La segunda es H. arborea, el anfibio más ruidoso de Europa y algo mayor que H. meridionalis, pues rara vez llega a los 5cm.

En la literatura relativa a la medicina popular las descripciones de anfibios son en ocasiones muy útiles y clarificadoras. Así, Domínguez Moreno (2004, p.189) aporta detalles sobre un anfibio "con pintas caimanescas", que no podría ser otro que Pleurodeles waltl, con típica cabeza muy aplastada, cuerpo deprimido, coloración del dorso generalmente de gris a parduzca y cola comprimida lateralmente (ver Figura 1).

Figura 1: Arriba a la izquierda ejemplar de Epidalea calamita, abajo Pleurodeles waltl. A la derecha amuleto realizado con el cuerpo de un espécimen de Pelophylax perezi (Fotografías: José Ramón Vallejo) 

El color es un elemento diacrítico en el nombre y las descripciones de remedios donde se usa un "sapo con la barriga blanca" (Blanco, 1985, p.42, 57) y un "sapo negro llamado zapatero" (García Arambilet, 1990, p.99). La especie que responde a un patrón de vientre blanco más claro es Pelobates cultripes, ya que su piel muy lisa y clara, daría una percepción local más conspicua como de "barriga blanca" a diferencia de las de B. bufo y Epidalea calamita más rugosa y oscura. Los "zapateros" son las típicas larvas negras de B. bufo o E. calamita, que en caso de encontrarse en la misma área geográfica no podrían ser diferenciadas sin el uso de una lupa binocular.

Cabe destacar que no existe un sistema tradicional de nomenclatura que guarde relación con la medicina popular, es decir, la etnotaxonomía en España no expresa usos medicinales.

Sobre la terapéutica

El carácter mágico que poseen los anfibios en la terapéutica tradicional se puede observar en la medicina popular a lo largo de cualquier período histórico. El humanista valenciano Jerónimo Cortés (s.XVI-c.1615) registró en su obra Fisonomía, y varios secretos de naturaleza, que tuvo al menos 67 ediciones (Peris Felipo, 2013, p.61), un remedio mágico interesante de comentar, pues está descrito en el Dioscórides (1994, XXV, p.139). Se trata de los "polvos de anfibios", ranas quemadas y espolvoreadas para la epistaxis y otras hemorragias y que fueron criticados por la ciencia del siglo XIX cuando todavía se publicaba el afamado libro de Cortés (Ballano, 1815, p.190-191). El uso de las ranas es recogido por este autor de la siguiente manera:

Suele algunas veces salir tanta sangre de las heridas, que muchos se desangran sin remedio y acaban por puntos; y no sólo por las heridas, pero también por las narices, o por ocasion de alguna sangría, o por flujo que dicen de sangre, y esto es propio de las mujeres. Pues para evitar semejantes peligros, escribe el maestro Constantino y lo confirma el maestro Pedro Logrero, si aplican los polvos de las ranas quemadas en la parte donde sale la sangre, luego cesará de salir. Dice mas uno de los dichos maestros, que si la mujer ó el varón traen consigo estos polvos, que los toquen a la carne, que no tengan miedo de desangrarse aunque tengan flujo de sangre (Cortés, 1831, p.240).

A continuación Cortés (1831, p.241) indica el modo de preparar los polvos mencionados:

Pondrás la cantidad que desees (que sean vivas) en una olla nueva, que esté bien tapada, y que no salga vaho alguno; poner dicha olla encima de las ascuas vivas o al fuego bajo, hasta que dichas Ranas estén del todo quemadas, las cuales picarás y pasarás por cedazo de cerdas, y podrás usar de estos polvos en dichas ocasiones. Y nótese que tienen la virtud de soldar las venas rotas.

La posición crítica de Antonio Ballano en el primer volumen de su obra Diccionario de medicina y cirugía o biblioteca manual médico-quirúrgica, publicado en 1815 (p.190-191), es clara:

Esta práctica de algunos insensatos, que la ciega superstición ha introducido y fomen- tado, la han seguido muchos, e introducido también en la Medicina desde la más remota antigüedad: aun por hombres de gran mérito, pero nacidos en siglos poco ilus-trados, quienes ha recomendado el uso de diferentes amuletos. ... ¿Cómo se ha de creer que Van-Helmon, hombre superior a las luces de su siglo en algunos puntos, tuviese confianza en los trociscos de sapo aplicados en la piel; y que Zwelfer, médico instruido, haya añadido que estos trociscos habían preservado de la peste a sus amigos y criados, y que habían curado con ellos algunos apestados?

Para Ballano los muslos de los sapos, y los mismos sapos o ranas secas (ver Figura 1) o en polvo, serían unos de los principales amuletos usados en medicina popular. Continuando con su crítica saca a relucir un remedio similar al polvo de ranas: "¿Cómo es posible pensar que Boyle haya podido creer que el polvo del cráneo humano, aplicado en la piel hasta calentarse, le hubiese curado el flujo de sangre de la nariz que padecía con frecuencia, y que se había resistido a otros remedios?" (Ballano, 1815, p.191).

Estas posiciones sobre la magia ilustran las relaciones hegemónicas y de inferioridad, que se establecen históricamente entre los grupos sociales en el proceso de salud, enfermedad y atención (Menéndez, 1994; Perdiguero, 2004). Sin embargo, que un tratamiento sea mágico-religioso, no implica que alguno de los elementos del proceso curativo no puedan ser validados por la ciencia (De Miguel, 1980) y por tanto son conocimientos a tener en cuenta por la etnofarmacología actual.

Podemos asegurar que las "preconcepciones" sobre la influencia de lo semejante y la sanación por transmisión del mal a un ser vivo son ideas que se encuentran arraigadas en la medicina popular basada en anfibios (ver Tabla 4). Al utilizar el término preconcepción, queremos resaltar su no coincidencia con las ideas científicamente aceptadas; sin embargo se tratan de creencias dinámicas, cargadas de simbolismos y en proceso de transformación (Menéndez, 1994). Los estudios más recientes siguiendo métodos etnobiológicos hacen referencia al carácter mágico que poseen los anfibios en la terapéutica popular (Quave et al., 2010; Benítez, 2011). No obstante, los anfibios dada su naturaleza fría y húmeda, formaron un grupo animal adecuado para ejercer una medicina humoral. Aunque en España sólo quedan restos del sistema hipocrático, todavía tiene vigencia en Hispanoamérica y Filipinas que la asimilaron a través la colonización española (Mariño Ferro, 1996, p.428). Al margen de estas connotaciones, la historia reciente de la farmacología cuenta con ejemplos que demuestran la potencialidad de las drogas derivadas de anfibios. Así, desde que Kiss y Michl (1962) determinaron el poder antimicrobiano del péptido bombinina en el sapo de vientre amarillo, Bombina variegata, han proliferado los estudios que demuestran la eficacia antibiótica de estas sustancias presentes en las secreciones de la piel de anfibios (p.ej. Zasloff, 1987; Barra, Simmaco, 1995; Yang, Lee, Zhang, 2012). En este sentido, cabe destacar que, tanto en el Mundo Clásico como en la medicina popular española, el tratamiento de ciertas enfermedades infecciosas y parasitarias posee la mayor importancia relativa entre los diferentes grupos de patologías (ver Tabla 3). Además, algunos productos derivados de los anfibios podrían ser la base de medicamentos útiles para el tratamiento del cáncer o como analgésicos (Cury, Picolo, 2006; Garg, Hippargi, Gandhare, 2008; Lu, Nan, Lei, 2008). Con todo ello, se puede afirmar que este grupo zoológico constituye un recurso potencial para la obtención de nuevos fármacos.

Sobre las especies y su valor medicinal

En nuestro estudio las especies con un VDM más alto son utilizadas para curar un mayor número de grupos de patologías y, por tanto, poseen un amplio espectro terapéutico. Dichas especies tendrían una mayor probabilidad de ser usadas y de formar parte del patrimonio etnozoológico de la sociedad actual. Este es el caso de Bufo bufo (VDM = 0,78), Epidalea calamita (VDM = 0,78) y Pelophylax perezi (VDM = 0,64), especies que se encuentran distribuidas por toda España y poseerían una gran importancia histórica en la medicina popular española. Epidalea calamita puede sustituir a B. bufo en la zooterapia, por lo que es pertinente una prospección futura para comprobar si su VDM pudiese aumentar en el sur y centro de España donde es más abundante y disminuir los valores alcanzados para B. bufo. Por su parte, Hyla arborea (VDM = 0,50) fue una especie también muy usada en la Antigüedad (VDM = 0,42) y sería interesante estudiarla actualmente en Galicia, Región Cantábrica, zona norte del Sistema Ibérico, Castilla y León, Madrid, Montes de Toledo y Badajoz, pues podrían obtenerse datos etnozoológicos interesantes en su área de distribución natural. Hyla meridionalis presenta el mismo índice (VDM = 0,50), pero debido a la cercanía biológica con H. arborea posiblemente pueda aumentar en Andalucía, Extremadura, Levante, Cataluña, algunas zonas de Castilla y León, Guipúzcoa, Baleares y Canarias, áreas donde se encuentra presente.

Las tres especies con menor VDM, y probablemente con menor importancia cultural, son los urodelos Salamandra salamandra y Pleurodeles waltl junto al anuro Pelobates cultripes.

Todos los anfibios españoles se encuentran protegidos según la normativa vigente, aunque las especies de mayor VDM, a excepción de H. arborea e H. meridionalis, no se encuentran en los Libros Rojos de España, ni en los catálogos de especies amenazadas. Sería oportuno tomar en consideración a dichas especies en los programas de educación ambiental, especie catalogada como "casi amenazada" (NT) y en régimen de protección especial (ver Tabla 2), y cuyo uso etnozoológico actual debería ser determinado.

Consideraciones finales

El estudio realizado demuestra que existe un bagaje de conocimientos históricos y folklóricos que permitirían el inicio de una etnoherpetología en España. Se hace manifiesta la existencia de un patrimonio zooterapéutico relacionado con los anfibios, más rico de lo que en un principio podría suponerse. No obstante, el número de especies y remedios puede incrementarse realizando una prospección histórica por épocas con un análisis de la evolución del conocimiento empírico-supersticioso durante la Edad Media, el Renacimiento y el desarrollo de la investigación etnozoológica en nuestro país. Pensamos que los estudios sobre el uso de anfibios y animales en general, con fines medicinales, deben construirse a partir del marco de una etnozoología histórica.

Nuestro estudio refleja que especies como Bufo bufo, Epidalea calamita o Pelophylax perezi, distribuidas por toda la geografía nacional, presentan un VDM muy alto. Por ello, se puede plantear la hipótesis de que dichas especies sean las de mayor importancia cultural en la actualidad.

Por otro lado, en España las prácticas de zooterapia han sido prácticamente relegadas, por lo que profundizar en su conocimiento puede ser útil para establecer relaciones con zonas como Hispanoamérica, donde los españoles transmitieron remedios animales y las bases filosóficas del sistema humoral, todavía vigente.

En cuanto a la biología de la conservación de los anfibios, podemos suponer que el impacto de la medicina popular sobre estos animales en España es despreciable. No obstante, es interesante incluir sus usos medicinales en programas culturales con un enfoque educativo, especialmente en el caso de las especies del género Hyla (Laurenti, 1768).

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1 En esta y en las demas citas literales de textos publicados en otros idiomas la traducción es libre y fue proporcionada por los autores.

2 Disponible en: http://about.jstor.org/content/arts-sciences-iii . Acceso en: 22 sep. 2014.

3 Las bases de datos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas Icyt (Ciencia y Tecnología), Isoc (Ciencias Sociales y Humanidades) e IME (Biomedicina) se encuentran disponibles en http://www.cindoc.csic.es/servicios/dbinfo.htm ; Teseo (base de datos de tesis doctorales ) puede ser consultada en: http://www.educacion.es/teseo ; el portal bibliográfico Dialnet en http://dialnet.unirioja.es ; a Google Scholar se accede a través de http://scholar.google.es y al catálogo de Bibliotecas Públicas del Estado mediante http://www.bibliotecaspublicas.es. Accesos en: 27 sep. 2014.

4 Disponible en: www.catalogueoflife.org. Acceso en: 18 abr. 2013.

5 Disponible en: http://siare.herpetologica.es/bdh/especiesxutm10 . Acceso en: 15 mar. 2012.

6 Los capítulos de la CIE-10 donde se han registrado remedios según la lista tabular del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Recibido: Julio de 2012; Aprobado: Junio de 2013

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