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Arquivos Brasileiros de Cardiologia

Print version ISSN 0066-782X

Arq. Bras. Cardiol. vol.92 no.2 São Paulo Feb. 2009

http://dx.doi.org/10.1590/S0066-782X2009000200003 

ARTÍCULO ORIGINAL

 

Influencia de leucocitos y glucemia en el pronóstico de pacientes con infarto agudo de miocardio

 

 

Antonio Eduardo P. Pesaro; Jose Carlos Nicolau; Carlos V. Serrano Jr.; Rodrigo Truffa; Marcus Vinicius B. Gaz; Ralf Karbstein; Roberto R. Giraldez; Roberto Kalil Filho; José A. Ramires

Instituto do Coração - Hospital de Clínicas - Facultad de Medicina - Universidad de São Paulo (HCFMUSP), São Paulo, SP - Brasil

Correspondencia

 

 


RESUMEN

FUNDAMENTO: Estudios previos demostraron que tanto la leucocitosis como la hiperglucemia verificadas cuando de la admisión de pacientes con infarto agudo de miocardio (IAM), están correlacionadas con la mortalidad intrahospitalaria. Sin embargo, poco se sabe acerca del impacto de esos marcadores a largo plazo.
OBJETIVO: Evaluar, a corto y largo plazos, la influencia de los niveles de glucosa y leucocitos en el pronóstico de pacientes con IAM.
MÉTODOS: Se analizaron, retrospectivamente, a 809 pacientes (edad promedio 63,2 ± 12,87 años) con IAM, incluidos de forma prospectiva y consecutiva en banco de datos específico.
RESULTADOS: a) En la fase intrahospitalaria se compararon los valores promedio obtenidos entre pacientes que murieron o supervivieron: leucocitosis 12.156±5.977 vs 10.337±3.528 (p=0.004, 95% IC= 976-2663); glucosa 176±105 mg/dl vs 140±72 mg/dl (p<0.001, 95% IC= 19.4 – 52.6), respectivamente. b) En el modo ajustado, se verificó el mismo estándar [valores de p: 0.002 (t-ratio 3.05), 0.04 (t-ratio 2.06), respectivamente]. c) Seguimiento a largo plazo: el análisis univariado reveló valores de P de 0.001 (t-ratio 3.3), <0.001 (t-ratio 4.16), respectivamente. Ya el análisis multivariado: P=0.001 (t-ratio 3,35), 0.08 (t-ratio 1,75), respectivamente. d) Tras la exclusión de las muertes intrahospitalarias, los niveles leucocitarios (P=0.989) y la glucemia (P=0.144) no permanecieron correlacionadas significativamente con la mortalidad. Igual resultado se verificó en el análisis multivariado.
CONCLUSIÓN: Los niveles de leucocitos y glucemia al ingreso de pacientes con IAM resultan excelentes predictores de mortalidad intrahospitalaria, y pobres predictores de óbitos a largo plazo.

Palabras clave: Leucocitosis, glucosa, infarto de miocardio.


 

 

Introducción

Pacientes con síndromes isquémicos inestables del miocardio (SIIM) deben ser sometidos rutinariamente a estratificación de riesgo así que llegan al hospital. La función de esa estratificación precoz consiste en determinarse el riesgo y el pronóstico de dichos pacientes, lo que permite orientar más adecuadamente su terapéutica y seguimiento clínico. En este sentido, han sido ampliamente utilizados para estratificación precoz la clasificación de Braunwald1 y los scores de riesgo publicados por el grupo TIMI (Thrombolysis In Myocardial Infarction)2,3, tanto para SIIM sin supradesnivel del segmento ST (en el ECG), como para infarto agudo de miocardio con supradesnivel de ST . No obstante, otros marcadores de riesgo han sido investigados en el intento de volver más precisa esta evaluación a corto y largo plazos. Estudios previos demostraron que la leucocitosis y la hiperglucemia detectadas al ingreso de los pacientes con IAM están correlacionadas con la mortalidad intrahospitalaria4-7. Sin embargo, poco se sabe acerca del impacto de esos marcadores a largo plazo.

De este modo, el propósito principal de este estudio fue evaluar la influencia de los niveles de glucosa y leucocitos en el pronóstico a corto y largo plazos de pacientes con IAM, así como comparar el impacto de esos "nuevos" marcadores en relación con los marcadores "tradicionales", tales como fracción de eyección ventricular izquierda y edad.

 

Métodos

Se trata de un estudio unicéntrico, cuyos pacientes se seleccionaron en una unidad coronaria de terapia intensiva. Se analizaron, retrospectivamente, a 809 pacientes (edad promedio 63,2 ± 12,87 años) con IAM, incluidos de forma prospectiva y consecutiva en banco de datos específico entre febrero de 1998 y julio de 2005. Los criterios utilizados para el diagnóstico de IAM fueron: curva de troponina o creatina quinasa MB (CK-MB); asociada a uno de los siguientes factores como mínimo: síntomas isquémicos, desarrollo de ondas Q patológicas en el electrocardiograma (ECG), alteraciones electrocardiográficas indicativas de isquemia (elevación o depresión de ST) o postintervención coronaria.

Se siguieron a los pacientes por hasta 6,4 años (tiempo promedio de sobrevida 5,15 años), con evaluaciones prospectivas anuales respecto a la mortalidad. El seguimiento de la población se realizó anualmente por teléfono o entrevista personal. A los pacientes (o familiares) se les buscaban por medio de llamadas telefónicas, visitas al consultorio, o por búsqueda activa personal (el investigador buscaba a los pacientes en sus locales de trabajo, residencias, vecindad, etc.).

Se analizaron los valores de las primeras dosificaciones de leucocitos y glucemia, con relación al pronóstico intrahospitalario y al de largo plazo. Se realizó la colecta de sangre para dosificación de glucemia y leucocitosis en el momento de la llegada del paciente al hospital.

En los modelos ajustados, se tomaron en consideración las siguientes variables: historia de angioplastia, cirugía de revascularización de miocardio, infarto de miocardio, diabetes, tabaquismo, antecedente de insuficiencia cardíaca (IC), edad, sexo, frecuencia cardíaca, presión arterial sistólica, supradesnivel del segmento ST, glucemia, leucocitos, fracción de eyección (primer ecocardiograma; método de Simpson), presencia de fibrinólisis y angioplastia primaria. Para la fase intrahospitalaria, se aplicaron la prueba t de student o prueba de Kruskal-Wallis (análisis univariados) y así como también la regresión logística (análisis multivariado). En los análisis de largo plazo se aplicó la regresión de Cox ("Cox proportional hazards estimation"). Se utilizó el método step wise8 (con 0,10 de entrada y 0,10 de salida) para evaluación de la regresión logística.

 

Resultados

A. Población del estudio

Los datos relativos a la población estudiada están en la Tabla 1.

 

 

B. Fase intrahospitalaria

En la fase intrahospitalaria, 92 pacientes (11,37%) fallecieron. El tiempo promedio de óbito fue de 94 horas (95% IC; 60,90-127,0). Se compararon los valores promedio calculados para las variables entre pacientes que fallecieron o supervivieron: leucocitosis 12156±5977 vs. 10337±3528 (p=0.004, 95% IC= 976-2663); glucosa 176±105 mg/dl vs. 140±72 mg/dl (p<0.001, 95% IC= 19.40 – 52.60), respectivamente. Como se puede notar, ambas variables analizadas se correlacionaron de forma significativa con el peor pronóstico.

La Tabla 2 demuestra los resultados del modelo multivariado. Tras análisis de regresión logística de 16 variables, a través del modelo step wise (con 0,10 de entrada y 0,10 de salida), se observó que sólo 5 variables se correlacionaron de modo significativa e independiente con la mortalidad intrahospitalaria: glucemia, leucocitos, edad, fracción de eyección y presión arterial sistólica.

 

 

C. Seguimiento tardío

C.1. Población global

En la fase extra hospitalaria hubo 94 muertes adicionales. La probabilidad de supervivencia global fue del 77% (kaplan-Mayer). En relación al seguimiento a largo plazo, tomando en cuenta la totalidad de los pacientes, se revelan correlaciones significativas entre glucemia y leucocitos con la mortalidad, como revela la Tabla 3.

 

 

La Tabla 4 demuestra que, en el modelo multivariado, seis variables evaluadas permanecieron como factores pronósticos en la evolución a largo plazo en la población global. Sin embargo, la glucemia presentó sólo una tendencia de correlación con la mortalidad.

 

 

C.2. Pacientes supervivientes a la fase intrahospitalaria

Como se nota en la Tabla 5, al excluirse los óbitos hospitalarios, leucocitos y glucemia dejan de correlacionarse con evolución a largo plazo. Dicho con otras palabras, el valor pronóstico del nivel de leucocitos y glucemia se restringe a la fase intrahospitalaria, sin presentar cualquier impacto tras el alta hospitalaria. Ese comportamiento no cambia en los modelos ajustados, como evidencia la Tabla 6. Sólo historia de IC, edad y fracción de eyección se correlacionaron con la mortalidad.

 

 

 

 

Discusión

En las últimas tres décadas, el tratamiento del IAM ha avanzado significativamente, lo que resultó en la reducción de la morbimortalidad relacionada a la enfermedad9. Ello ocurrió principalmente en virtud de nuevas estrategias de reperfusión primaria farmacológica y mecánica, de antiagregación múltiple, además de la amplia utilización de la estratificación invasiva y de la posibilidad de revascularización con angioplastia y stents10. Sin embargo, pacientes con ACV tienen características diferentes, lo que determina que tanto su riesgo como su pronóstico resulten variables. Algunos de esos pacientes se benefician de medidas terapéuticas agresivas, como, por ejemplo, el abordaje invasivo percutáneo y el control rígido de la glucemia11,12.

En ese sentido, identificar a pacientes de mayor riesgo ha sido una preocupación constante en la literatura. Además de los estudios para validación de scores de riesgo y de variables tradicionalmente asociadas a mal pronóstico –edad y disfunción ventricular izquierda–, investigadores se han dedicado recientemente a la identificación de nuevas variables pronósticas, tales como marcadores inflamatorios, péptido natriurético, leucocitosis e hiperglucemia, entre otros12-15.

Se reconocen a los diabéticos como pacientes de riesgo elevado y peor pronóstico a corto y largo plazos tras IAM. En el registro MONICA, la mortalidad para infartados diabéticos o no diabéticos, a los 28 días de evolución, resultó, respectivamente, en el 12,6% y el 7,3%16. De esa manera, se justifica la inclusión de la diabetes mellitus en la estratificación precoz de riesgo.

Sin embargo, se identificó la presencia de hiperglucemia como factor de mal pronóstico también en infartados no diabéticos17-19. Recientemente, se demostró que la hiperglucemia sigue siendo un factor de mal pronóstico incluso en pacientes sometidos a intervención coronaria percutánea, independiente de la presencia de diabetes20. Así como en otros estudios21,22, este también verificó que existe asociación entre hiperglucemia, fenómeno de no-reflow y remodelación ventricular –todos ellos factores reconocidos de gravedad y peor pronóstico en la evolución de pacientes con IAM23.

Del igual modo, otro estudio comprobó que la hiperglucemia –y no la diabetes– se mostró factor de mal pronóstico intrahospitalario24. Con relación al seguimiento a largo plazo, estudios previos demostraron que la hiperglucemia, independiente de la presencia de diabetes, también resultó en un factor de riesgo para mortalidad en pacientes con IAM25-27.

En nuestro estudio, encontramos datos semejantes a aquellos expuestos por otros autores con respecto a la influencia de la glucemia en la mortalidad. La glucemia en la admisión hospitalaria se reveló significativamente mayor en los pacientes que fallecieron durante la internación. A lo largo del seguimiento de más de seis años, la hiperglucemia persistió como factor de mal pronóstico, a pesar de haber, en el modelo ajustado, sólo una tendencia a peor mortalidad. Con todo, tras la exclusión de los óbitos intrahospitalarios, las variables edad, fracción de eyección (FE) e historia de IC permanecieron correlacionadas significativamente con la mortalidad, en oposición a lo que ocurrió con los niveles leucocitarios o la glucemia. Se puede relacionar este dato a la hipótesis de que la hiperglucemia no sea sólo un marcador pronóstico, sino un agresor directo del sistema cardiovascular en la fase aguda del IAM.

Estudios experimentales demostraron que la hiperglucemia es capaz de promover trombosis plaquetaria, incrementar la circulación de moléculas de adhesión leucocitaria, así como reducir no sólo la vasodilatación dependiente de endotelio, sino también la disponibilidad de óxido nítrico y el flujo de circulación coronaria colateral28-31. La reducción de óxido nítrico y prostaciclina, o la elevación de vasoconstrictores como la endotelina son favorecidas por la hiperglucemia. Ello ocurre, por una parte, por medio de la activación de la proteína quinasa C o de la elevación de hexosamina; y por otra parte, mediante la activación del factor nuclear proinflamatorio Kappa B, con formación consecuente de radicales superóxidos. Un estudio que indujo diabetes en cerdos reveló elevación de IL-6, factor de necrosis tumoral (TNF), proteínas quimiotácticas de macrófagos y de moléculas de adhesión en fibroblastos da adventicia coronaria33.

En relación con la leucocitosis, algunos estudios exploraron su valor pronóstico en el IAM34. Uno de los más relevantes incluyó la leucocitosis como parte de un score de riesgo para pacientes con infarto34. En ese estudio, varones con valor de leucocitos arriba de 9.000/microL presentaron riesgo relativo de muerte de 1,66 (1,35 – 2,05) en el seguimiento de cuatro años. Recientemente, se asoció directamente la leucocitosis en pacientes con IAM con la dimensión del área de infarto, presencia de choque y muerte en seis meses34. En otro estudio, a su vez, pacientes con leucocitos arriba de 10.000/microL durante IAM –cuando comparados a pacientes con leucocitos abajo de esta franja–, presentaron mayor incidencia de flujo TIMI 0-1, así como eventos cardiovasculares adversos intrahospitalarios y también a lo largo de cinco años35. Se asoció asimismo la elevación de neutrófilos tanto al tratamiento tardío, como a la presencia de arteria ocluida, así como también a la reducida reperfusión en pacientes con IAM36. Cuando comparada a otros marcadores inflamatorios, la elevación de los niveles de leucocitos fue un predictor de eventos adversos semejante a la proteína C reactiva; por otra parte, se mostró mejor predictor que el amiloide sérico A, fibrinógeno e interleuquina-6, a lo largo de cinco años tras IAM37.

En nuestro estudio se asoció la leucositosis a peor pronóstico intrahospitalario, incluso en modelos ajustados. Por otro lado, así como ocurrió con la hiperglucemia, en el seguimiento de largo plazo, cuando excluidos los óbitos intrahospitalarios, la leucocitosis dejó de ser marcador de mal pronóstico a largo plazo. Tres indicadores justifican el mayor impacto de ese marcador en la fase aguda del IAM: primero, asociación de la leucocitosis con estados inflamatorios agudos más acentuados; segundo, presencia de isquemia más importante y, por último, dificultad de reperfusión, como ya referido anteriormente36,37.

Por fin, hay que resaltar que, pese a las evidencias de que el control adecuado de la glucemia en la fase aguda del IAM resulta benéfico11,38, muchas instituciones son negligentes en el control atento de la hiperglucemia. Por otra parte, tentativas de control del proceso inflamatorio han sido relatadas con resultados conflictivos en la literatura39. Aunque un pequeño estudio apunta inicialmente para un posible beneficio del uso de antiinflamatorios en los SIIM40, el exceso de eventos cardiovasculares asociados al uso de antiinflamatorios no hormonales constantes en diversos estudios randomizados desvaloró la utilización de esta terapéutica41. También se investigó el control de la inflamación a través de la utilización de las estatinas en los SIIM. En los últimos años, se han investigado extensamente los efectos pleiotrópicos de esos fármacos, específicamente su acción antiinflamatoria. En este sentido, un estudio reciente señaló la eficiencia de la reducción de proteína C reactiva y LDL colesterol en pacientes con SIIM, por medio de la utilización de altas dosificaciones de atorvastatina. Además de ello, ocurrió un beneficio cardiovascular adicional en el grupo de pacientes con mayor reducción inflamatoria42-44.

En conclusión, los niveles de leucocitos y glucemia al ingreso de los pacientes con IAM son excelentes predictores de mortalidad intrahospitalaria, a proporción que resultan pobres predictores de óbitos a largo plazo. Historia previa de IC se mostró predictor independiente de mortalidad sólo a largo plazo. Por otra parte, edad y FE se revelan como predictores independientes de mortalidad a corto y largo plazos.

Potencial Conflicto de Intereses

Declaro no haber conflicto de intereses pertinentes.

Fuentes de Financiación

El presente estudio no tuvo fuentes de financiación externas.

Vinculación Académica

No hay vinculación de este estudio a programas de postgrado.

 

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Correspondencia:
Antonio Eduardo Pereira Pesaro
Rua Carlos Millan, 22 / 141, J Paulistano
01456-030 - São Paulo, SP - Brasil
E-mail: eduardopesaro@hotmail.com

Artículo recibido el 23/10/07; revisado recibido el 14/04/08; aceptado el 09/06/08.