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Arquivos Brasileiros de Cardiologia

Print version ISSN 0066-782X

Arq. Bras. Cardiol. vol.95 no.5 São Paulo Oct. 2010

http://dx.doi.org/10.1590/S0066-782X2010001500016 

ARTÍCULO DE REVISIÓN

 

¿Los stents farmacológicos son seguros y eficaces a largo plazo?

 

 

Sanjay Sastry; Marie-Claude Morice

Institut Cardiovasculaire Paris Sud, Massy - France

Correspondencia

 

 


RESUMEN

La introducción de stents farmacológicos en 2002 revolucionó la cardiología invasiva a través de la reducción de reestenosis. En el final de 2006 surgieron relatos de aumento de la incidencia de trombosis tardía de stent con esos stents en comparación con los de metal sin revestimientos, probablemente en consecuencia del atraso de endotelización. Mientras tanto, esos estudios contenían serias fallas metodológicas. Metanálisis posteriores mostraron de forma clara un riesgo apenas discretamente aumentado de trombosis tardía de stent entre todos los grupos de pacientes. Un hallazgo importante fue el de que los stents farmacológicos proporcionaron beneficio significativo y mantenido debido a la reducción de reestenosis y, por lo tanto, de revascularización de repetición. Varios registros obtenidos en la práctica clínica confirmaron esos resultados y sugirieron que el uso de stents farmacológicos en situaciones más complejas no está asociado a resultados desfavorables. La trombosis de stent es un problema multifactorial en el cual el stent es apenas uno de los elementos. Nuevos estudios serán necesarios para determinar la técnica para el procedimiento y el esquema antiplaquetario ideales. Los stents farmacológicos son seguros y eficaces a largo plazo, aunque estudios intensivos continúen siendo realizados con el propósito de reducir el riesgo de trombosis de stent en la próxima generación.

Palabras-clave: Stents farmacológicos, reestenosis, trombosis, intervención coronaria percutánea.


 

 

Introducción

Los stents farmacológicos (SF) llegaron al mundo de la intervención coronaria percutánea (ICP) en 2002 y casi inmediatamente empezaron a cambiar la cardiología moderna. El uso de stents metálicos (SM) convencionales redujo drásticamente la incidencia de revascularización miocárdica (RM) de emergencia y de trombosis vascular aguda en la década de 1990 (Figura 1)1,2.

Estudios randomizados mostraron que los SF consiguieron superar la falla que persistía en los stents: la ocurrencia de reestenosis. El seguimiento de seis meses del estudio RAVEL confirmó un índice de 0% de reestenosis, revascularización del vaso blanco (RVB) y trombosis de stent3. El estudio SIRIUS mostró que los stents revestidos con sirolimus (SRS) estaban asociados a una reducción muy significativa de reestenosis intrasegmento en comparación con los SM, y que esa diferencia era evidente en una amplia gama de pacientes y lesiones con las más diversas características 4. El estudio TAXUS IV mostró resultados semejantes usando stents revestidos con paclitaxel (SRP)5.

 

¿El fin de los SF?

Entre tanto, las primeras nubes aparecieron en el horizonte en el comienzo de 2004 con un relato detallado de cuatro pacientes que habían sufrido trombosis de stent transcurridos más de once meses del implante del SF después de la interrupción de la terapia antiplaquetaria6. Nuevas dudas surgieron después de un estudio histológico de SF meses después de su colocación, en el cual el atraso de endotelización era evidente7. Los autores correlacionaron ese atraso con un riesgo aumentado de trombosis de stent en SF cuando fue comparado a SM. A seguir, el estudio BASKET-LATE, que controló pacientes hasta 18 meses después de la colocación de stent, mostró una frecuencia aumentada de trombosis tardía de stent y muerte cardíaca o infarto de miocardio (IM) después de la suspensión del clopidogrel en pacientes tratados con SF en comparación con SM (Figura 2)8.

La verdadera reacción contra los SF tuvo comienzo en el Congreso de la Sociedad Europea (CSE) en setiembre de 2006, cuando Camenzind presentó un metanálisis de estudios randomizados sobre SF de primera generación, mostrando una mayor frecuencia de óbitos e IM con onda Q en pacientes tratados con SF en comparación con SM9. Los resultados no fueron estadísticamente significativos, pero de hecho mostraron una tendencia clara entre 18 meses y tres años después de la colocación del stent, tanto para SRP como para SRS. En otra presentación que llamó la atención, Nordmann sugirió que los SRS estaban asociados a un aumento significativo de mortalidad no cardíaca a los dos y tres años de seguimiento, en comparación con SM10. Esos relatos generaron titulares sensacionalistas en los medios legos, incluyendo diarios como el The New York Times y el The Wall Street Journal. Había, mientras tanto, dos limitaciones metodológicas principales en los estudios de Camenzind et al9 y Nordmann et al10. En primer lugar, ninguno de los dos fue un metanálisis propiamente dicho, una vez que los datos utilizados fueron retirados de otros trabajos y presentaciones, y no de informaciones directas de los pacientes. En segundo lugar, las definiciones de trombosis de stent variaron de tal forma entre los estudios incluidos, que quedó invalidado un metanálisis coherente. A pesar de eso, la penetración de los SF en los EUA cayó un 12% en los seis meses que siguieron al CSE, mientras que en Europa, el aumento continuo que venía ocurriendo en la utilización fue interrumpido, y la penetración permaneció fija en 50%11,12.

Hubo dos desdoblamientos positivos inmediatos de la histeria indebida en relación a la trombosis de SF. El primero fue la elaboración de definiciones, para trombosis de stent, aceptadas para trombosis de stent por el Consorcio de Investigación Académica (CPA) por solicitación de la FDA, que antecedió una reunión especial de su consejo sobre seguridad de SF realizada en diciembre de 200613. El segundo desdoblamiento positivo fue la realización de metanálisis independientes de los muchos estudios sobre SF y SM, a partir de usar datos obtenidos directamente de los pacientes para conseguir una respuesta más clara a esta cuestión.

 

El riesgo real de trombosis de stent con SF

Una edición del New England Journal of Medicine de febrero de 2007 contenía varios de esos estudios. Un metanálisis de la incidencia de trombosis de stent en ocho importantes estudios randomizados mayores no encontró diferencia significativa entre pacientes tratados con SF y SM usando las definiciones del CPA (trombosis de stent definitiva o probable en SRS 1,5% contra SM 1,7%, p=0.70; y SRP 1,8% contra SM 1,4%, p=0,52%) (Figura 3)14. Otro metanálisis de nueve estudios randomizados concluyó que la trombosis de stent después de un año era más común con SRP y SRS que con SM, aunque ambos SF estuviesen asociados a una reducción acentuada de revascularización de la lesión blanco (RLB)15. A los cuatro años no hubo diferencias significativas en las tasas de eventos acumulativos de óbitos o IM (Figura 4). De la misma forma, un metanálisis de cuatro estudios comparando SRS y SM no mostró diferencias significativas entre los dos tratamientos en términos de óbito, IM o trombosis de stent hasta cuatro años después de la colocación del stent16.

En la misma edición, entre tanto, el Registro Sueco de Angioplastia y Coronariografía (SCAAR) encontró una tasa aumentada de óbitos en pacientes tratados con SF en comparación con SM a los tres años (riesgo relativo (RR) ajustado 1,18, intervalo de confianza (IC) de 95% 1,05 a 1,37)17. De forma interesante, después de un año más de seguimiento, lo que generó un total de 13.786 pacientes con SF y 21.480 con SM, no fue observada diferencia significativa en cuanto a la mortalidad entre los dos grupos (RR 1,03, IC 95% 0,94 a 1,14)18. Otros registros de "casos reales" en larga escala igualmente mostraron mortalidad comparable o inferior entre los dos grupos19-22. Esos registros de la práctica clínica también sugirieron que el uso de SF en situaciones más complejas no está asociado a resultados adversos.

Tal vez el estudio más importante que siguió a la "crisis" de los SF haya sido el metanálisis en red que incluyó todos los estudios relevantes de SF de primera generación23. Los autores incluyeron 38 estudios con un total de 18.023 pacientes y control de hasta cuatro años. La mortalidad fue semejante entre SRS, SRP y SM (Figura 5). No fueron observadas diferencias significativas en cuanto al riesgo de trombosis de stent definitiva (0 días a cuatro años). Con base en la reducción más acentuada de RLB en pacientes tratados con SRS que en los tratados con SRP, y en la menor frecuencia de IM en los pacientes tratados con SRS, los autores concluyeron que los SRS parecían clínicamente mejores.

Las preocupaciones acerca del riesgo de trombosis de stent en pacientes diabéticos que surgieron en estudios anteriores también fueron abordadas en un reciente metanálisis de pacientes diabéticos y no diabéticos en cinco estudios randomizados comparando SRP y SM24. A los cuatro años de seguimiento, los autores no encontraron diferencias significativas entre SRP y SM en relación a óbito (8,4% contra 10,3%, p=0,61), IM (6,9% contra 8,9%, p=0,17) o trombosis de stent (1,4% contra 1,2%, p=0,92) , pero encontraron una reducción significativa en relación a RLB en los pacientes tratados con SRP (12,5% contra 24,7%, p<0,0001).

Como resultado de todos esos estudios, quedó comprobada la seguridad de los SF. El riesgo aumentado de trombosis de stent tardía puede ser consecuencia del revestimiento de droga que reduce la isquemia debida a la reestenosis por un plazo más largo. De hecho, se demostró que el riesgo de trombosis de stent con SF en una pequeña proporción de pacientes es compensado por el beneficio de la reducción de RLB en una proporción mucho mayor de casos tratados, a pesar de la mayor frecuencia de óbito o IM después de trombosis de stent25.

 

El foco en la trombosis de stent, sus causas y como reducirla

El mayor beneficio de la controversia sobre SF fue, mientras tanto, la atención resultante sobre la trombosis de stent y como prevenirla. La naturaleza multifactorial de la trombosis de stent es reconocida hace mucho tiempo26. En realidad, la trombosis tardía de stent no es un problema limitado a los SF27. Factores de riesgo reconocidos para trombosis de stent en SF incluyen insuficiencia renal, diabetes mellitus insulinodependiente, lesiones calcificadas, función ventricular comprometida, expansión inadecuada del stent y estenosis residual del segmento de referencia28,29.

Recientemente, ha habido un interés creciente en cuanto a la respuesta a la terapia antiplaquetaria con clopidogrel y aspirina. La alta reactividad plaquetaria post tratamiento es uno de los mejores medios de evaluar la no respuesta al clopidogrel, y se mostró un factor de riesgo independiente para trombosis de stent en pacientes que recibieron SF en un análisis multivariado30. La respuesta individual al clopidogrel puede ser influenciada por factores genéticos y celulares, así como por factores clínicos tales como adhesión del paciente o dosis del clopidogrel (Figura 7)31. Pacientes portadores de diabetes mellitus pueden ser particularmente susceptibles a problemas de no respuesta al tratamiento antiplaquetario. En un estudio con 54 pacientes diabéticos que venían recibiendo terapia antiplaquetaria doble prolongada, la suspensión del clopidogrel se mostró asociada tanto a efectos proinflamatorios, como protrombóticos32. En otro estudio, comparándose la respuesta a la aspirina en diferentes dosis en diabéticos y no diabéticos, los diabéticos presentaron mayor prevalencia de resistencia a la aspirina en la dosis de 81mg por día (27% contra 4%; p=0,001)33. Dosis mayores de aspirina redujeron significativamente la resistencia a la aspirina en diabéticos. En un estudio con 135 pacientes portadores de enfermedad coronaria, haciendo uso de terapia antiplaquetaria doble prolongada, se encontró resistencia a la aspirina en 44% de los pacientes, con mayor frecuencia en diabéticos que en no diabéticos (Figura 8)34. La conducta ideal en pacientes con resistencia al clopidogrel y/o a la aspirina permanece indefinida, siendo la terapia antiplaquetaria doble por tiempo indeterminado claramente impracticable. La realización de exámenes para detección de resistencia a la aspirina antes de la interrupción del clopidogrel puede proveer informaciones importantes, y la suspensión gradual del tratamiento con clopidogrel también requiere nuevas investigaciones.

 

Figura 6

 

Futuros avances en SF

El foco en las deficiencias de los SF de primera generación también aceleró el desarrollo de los de la próxima generación. Ya está disponible un stent revestido por anticuerpo, cuyo objetivo es acelerar la cicatrización vascular después de ICP, y la duración recomendada de la terapia antiplaquetaria doble es de apenas un mes35. Stents bioabsorbibles también representan un interés considerable en términos de reducción de riesgo de trombosis de stent. Un estudio reciente con 30 pacientes que recibieron stent bioabsorbible revestido por everolimus mostró resultados promisorios sin que hubiese trombosis de stent tardía, y con una tasa de eventos cardíacos adversos principales de 3,3% después de un año36. Otros stents en fase de desarrollo que pueden reducir la trombosis de stent incluyen SF sin polímeros, siendo que una nueva generación de SF con un polímero biodegradable está llegando al mercado.

 

Conclusiones

Los SF de primera generación están asociados a un riesgo levemente aumentado de trombosis tardía de stent en comparación con SM, en gran parte debido al atraso de endotelización, lo que no se traduce en aumento del riesgo de óbito o IM hasta cuatro años de seguimiento. El riesgo levemente aumentado es compensado por una gran reducción en la reestenosis y en la necesidad de revascularización de repetición en comparación con SM. Igualmente tranquilizador es el hecho de que muchos registros con gran número de casos de la práctica clínica mostraron bajos índices de trombosis tardía de stent aun en los grupos de pacientes más complejos.

Ha habido varios desdoblamientos benéficos de la reacción a los SF que ocurrió en 2006-2007: el surgimiento de una definición uniforme de eventos de trombosis de stent en estudios de investigación, mejor seguimiento en estudios de investigación, y más colaboración y transparencia entre los institutos de investigación y el sector. Indudablemente, los SF ya beneficiaron a muchos pacientes, y la próxima generación probablemente extenderá esos beneficios a muchos otros más.

PotencialConflicto de Intereses

Declaro no haber conflicto de intereses pertinentes.

Fuentes de Financiación

El presente estudio no tuve fuentes de financiación externas.

Vinculación Académica

No hay vinculación de este estudio a programas de postgrado.

 

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Correspondencia:
Marie-Claude Morice
Institut Cardiovasculaire Paris Sud
6 Avenue du Noyer Lambert, 91300, Massy - France
E-mail: mc.morice@icps.com.fr

Artículo recibido el 20/05/08; revisado recibido el 17/06/08; aceptado el 10/07/08.