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Religião & Sociedade

Print version ISSN 0100-8587

Relig. soc. vol.30 no.1 Rio de Janeiro July 2010

http://dx.doi.org/10.1590/S0100-85872010000100006 

Bioética y catolicismo. Dificultades en torno a la constitución de una identidad colectiva

 

 

Gabriela Irrazábal

 

 


RESUMO

Para 1994, las preocupaciones sobre los avances científicos en términos de biomedicina como la manipulación genética, la reproducción asistida, la anticoncepción y el aborto llevaron al Papa Juan Pablo II a instituir formalmente a la Pontificia Academia para la Vida con el objetivo de defender y promover la vida mediante el estudio y monitoreo de los avances médicos y el derecho. En Argentina, para fines de la década del noventa, algunos movimientos católicos iniciaron la formación de laicos en bioética, apoyando la idea de que son ellos, especialmente los profesionales de la salud, quienes deben difundir los postulados doctrinarios en el territorio, allí donde se encuentran los bautizados. Este trabajo intentará dar cuenta de las estrategias de producción identitarias por parte de algunos líderes católicos bioéticos de un grupo que se dedica a formar laicos en bioética, durante el año 2008.

Palavras-clave: Bioética, vida, ciencia, identidad, catolicismo.


ABSTRACT

In 1994, the Catholic Pope, Juan Pablo II, founded the Pontifical Academy for Life due to the new scientific developments in genetics, contraception, in vitro fertilization and abortion. The main objective of this academy was to defend and promote human life by means of studying and monitoring science and law progress. At the end of the 1990s, In Argentina, some catholic movements began training lays, especially health professionals, in bioethics so that they could spread their ideas and beliefs in the territory, where the baptized people are. This work will treat the identity production strategies of some catholic bioethics' leaders of a group whose work is to teach bioethics to lays during 2008.

Keywords: Bioethics, life, science, identity, Catholicism.


 

 

Introducción

La bioética, en tanto ética aplicada a las ciencias de la vida (Diccionario de la Real Academia Española 2009), es un interés que trasciende las fronteras nacionales y las del grupo católico que se analizará durante este trabajo (en adelante "Grupo de estudios en bioética"1). Existen varias teorías, muchos especialistas y teóricos a nivel global que declaran representar una postura bioética legítima. Los avances científicos y tecnológicos en el ámbito de la biología y las ciencias médicas, a partir de la segunda mitad del siglo XX, han llevado a los especialistas a cuestionarse sobre las decisiones éticas relativas a los desafíos de la tarea profesional cotidiana en la avanzada científica.

Las preocupaciones sobre los avances científicos en términos de biomedicina llevaron al Papa Juan Pablo II a instituir formalmente a la Pontificia Academia para la Vida, en 1994, con el objetivo de defender y promover la vida mediante el estudio y monitoreo de los avances médicos y el derecho. Desde esta institución, se promovió la bioética, personalista, como la disciplina propicia para establecer concepciones filosóficas y antropológicas sobre los conceptos de inicio y finalización de la vida y del ser humano en general. Además, se estableció que todas las universidades pontificias tuvieran su instituto de bioética. Por ello, durante este año la Universidad Católica Argentina, instauró el primer instituto de bioética del país.

A nivel masivo, no sólo desde la jerarquía católica romana sino también desde la UNESCO, las primeras discusiones en torno a la bioética, se encuentran a partir de 1997, cuando se dio a conocer en el mundo al primer mamífero clonado2. En este momento una persona, futuro líder del grupo católico de estudios en bioética que se analizará en este artículo, llega al país desde los Estados Unidos de América, para dar seminarios de posgrado en una importante universidad religiosa de la Ciudad de Buenos Aires. Como una instancia de mayor formalización a partir de 1998, la bioética se instaura no sólo como disciplina académica, sino como un movimiento mayor por fuera de las instituciones de educación superior. De esta manera, manteniendo el "espíritu de formación", llegan a los laicos con menor nivel educativo y profesionales del ámbito de la salud y la biología a los que capacitan realizando jornadas y conferencias intensivas en general.

En la actualidad, el debate católico en torno a cuestiones bioéticas está centrado principalmente en cuestiones sobre el inicio y el fin de la vida. A partir de la creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación responsable (Ley 25.673 del año 2003), los especialistas en bioética católicos creen que es necesario afianzar los valores éticos en un contexto político, social y cultural que consideran "abortivo" ya que, según ellos, avasalla el valor trascendental y no negociable de la vida. Teniendo en cuenta los últimos cambios legislativos en torno a la salud reproductiva, los especialistas en bioética católica han profundizado su accionar y su visibilidad en el espacio público y sus grupos han aumentado su cantidad de integrantes, llegando a constituirse como un movimiento más amplio, alcanzando a laicos no especialistas.

Este crecimiento plantea importantes desafíos para los líderes en cuanto a las estrategias de producción de identidad. Para lograr que los laicos se involucren es necesario que puedan definir una identidad, es decir, que tengan la capacidad de construir y otorgarle un significado a su acción conjunta (Melluci 1999:15).

En este trabajo se intentará describir y analizar de manera general la conformación de un grupo católico reunido para adquirir formación de posgrado en bioética (en adelante Grupo de estudios en bioética). Para poder aproximarse a una comprensión de los procesos de conformación de este colectivo se ha participado activamente en el curso que constaba de treinta horas acreditables académicamente en una institución de educación superior privada no-confesional de la Ciudad de Buenos Aires. El curso, por el cual los asistentes adquirieron un diploma de bioética, estaba destinado a profesionales de la salud, especialmente médicos/as, enfermeras/as y psicólogos/as, aunque también periodistas y comunicadores sociales. Las clases estaban organizadas en jornadas intensivas de nueve horas de duración con una frecuencia de asistencia mensual. El cuerpo docente estaba integrado por médicos (jefes de algún servicio hospitalario principalmente obstetricia), directores de carreras de grado de universidades confesionales, filósofos-teólogos-religiosos y abogados.

Si bien el curso estaba certificado por una universidad no confesional, el ámbito elegido para dictarlo fue un aula de un convento en el cual hay una capilla y una sala de reuniones utilizada generalmente para actividades religiosas. Las clases iniciaban a las nueve de la mañana y finalizaban a las seis de la tarde. En todas las jornadas había cuatro docentes que dictaban sus clases de dos horas de duración y, entre medio de cada una de ellas, se generaba un recreo en el cual las monjas de la orden que facilitaba las aulas, servían café y biscochitos. Al mediodía había un receso para almorzar que los asistentes utilizaban para comer en un restaurante de la zona y discutir los temas trabajados en la mañana del curso. A los fines de este artículo se analizarán, desde una perspectiva cualitativa, cuatro sesiones del curso del grupo de estudios en bioética. Para poder analizar estas sesiones, se utilizó como estrategia de investigación la observación participante y entrevistas a los miembros del grupo y docentes.

Es necesario aclarar que tanto el registro como el tratamiento de la información no tienen un carácter etnográfico. Sin embargo, la participación en estas jornadas sirvió como un marco referencial importante a la hora de comprender las dinámicas de la conformación de este grupo de estudios en bioética. Durante la primera sesión del curso los docentes narraban el origen de la bioética y explicaban los fundamentos antropológicos y filosóficos que le daban sustento a la disciplina (teología católica), luego un docente médico y otro abogado explicaban las características de la relación médico-paciente desde una perspectiva ética que contemple aspectos legales y éticos: a cada uno de los asistentes se le entregaban para analizar un código civil y un código penal. La segunda sesión estaba destinada a plantear cuáles son los orígenes de la vida humana (la concepción), el feto como persona y niño por nacer, la legislación existente sobre el inicio de la vida y la penalización del aborto y la planificación natural de la familia. El tercer encuentro estaba destinado a la investigación con células madre y embriones, las tenologías de fecundación artificial y las intervenciones médicas respecto a la identidad sexual de las personas. El último encuentro se destinó a la eutanasia, al dolor y al sufrimiento y las vivencias que puede experimentar una persona y su familia al momento de enfrentar la muerte. Todas las jornadas contaban con recursos didácticos multimedia (videos explicativos, presentaciones en power point) y material jurídico de Argentina para que los asistentes pudieran consultarlos.

También se analizará un debate abierto sobre aborto no punible en la comisión de salud de la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires durante el período junio-octubre de 2008. Durante octubre de 2008, la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires comenzó una ronda de consultas públicas sobre la implementación de un protocolo de atención en casos de aborto no punible3 En estas sesiones especiales, los legisladores de la Ciudad invitaron para que dieran su opinión respecto al mencionado protocolo a especialistas de universidades, del Consejo Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y organizaciones de la sociedad civil, entre ellas algunas de laicos católicos. La importancia de estas sesiones radica en que en el debate parlamentario se estaba considerando incorporar al protocolo mecanismos para evitar la influencia de las decisiones de los comités hospitalarios de ética coordinados por profesionales de la salud católicos que tienden a evitar la realización de cualquier tipo de aborto. En esta sesión analizada algunos miembros del grupo de estudios en bioética participaron como asistentes.

De manera específica, este trabajo intentará realizar un recorrido por los objetivos que los líderes plantean para el grupo, al interior para sus laicos y al exterior para la sociedad en general, la coordinación y las estrategias orientadas a mantener la unidad de los miembros a lo largo del tiempo y la estrategia política con sus implicancias y tensiones generadas con la identidad. Se hará referencia a los objetivos y estrategia política teniendo en cuenta que existe una relación de mutua interdependencia entre lo religioso y lo político, especialmente en lo que respecta a la Iglesia Católica Argentina (Giménez Béliveau 2008: 141). Por otra parte, la intensidad de la presencia pública de actores religiosos se eleva cuando se tratan políticas públicas relativas a la educación, la regulación de la familia y la sexualidad, en especial al aborto y a los métodos anticonceptivos (Esquivel 2008:5). Particularmente estos temas son los que en mayor o menor medida circulan en las reflexiones bioéticas y mayores controversias presentan.

 

La complejidad del origen: la conformación de una memoria autorizada

Todo grupo de individuos unidos por una causa común, para definirse e interpretarse en la actualidad, debe recordar al menos de dónde han partido (Hallbacks 2004:229). El grupo de estudios en bioética, a partir de sus líderes, narra un origen ligado a las ciencias médicas, en especial a un médico obstetra del Instituto para el Estudio de la Reproducción y la Bioética de la Universidad Jesuita de Georgetown, en Estados Unidos, en 1970. En el campo de la bioética este médico, André Hellegers, no es el único precursor de la disciplina, por ello, los líderes deben recalcar intensamente la historia del origen. Durante una jornada de capacitación, en una exposición de tres horas de duración se utilizó la mitad del tiempo para narrar la historia del origen, no sólo identificando el lugar concreto donde surgieron (la universidad) sino también los acontecimientos históricos generales y culturales que provocaron la emergencia de las reflexiones en bioética. En líneas generales relatan el surgimiento de la bioética a partir de un doble origen, "social y cultural". Así relacionan directamente a los juicios de Nuremberg (1945-1949) luego de la Segunda Guerra Mundial, donde se conocieron los crímenes contra la humanidad cometidos por nacional socialismo alemán. Por otra parte, también mencionan un experimento médico anterior, realizado en el instituto Tuskegee donde se observó a 400 individuos con sífilis para analizar el desarrollo de la enfermedad dejando morir a gran cantidad de personas4. La problemática de la ética en la investigación con seres humanos y las reflexiones sobre los primeros transplantes de corazón, la forma de tomar decisiones para los pacientes y la definición de la muerte son cuestiones que preocupan a la comunidad médica a partir de la década de 1960. Según los líderes grupo de estudios en bioética, este contexto social fue el que propició el surgimiento de la bioética a nivel mundial.

Este origen "social", presentado como objetivo, convive con una percepción de un contexto cultural que ha venido socavando sus creencias. Respecto a este contexto (origen cultural), el grupo destaca los avances en la medicina relativos al descubrimiento del ADN y el proyecto del genoma humano y las "drogas, las cirugías de transplantes, los recursos de animación y ventiladores, los anovulatorios orales (1950) y la reproducción artificial (primer nacimiento por reproducción in vitro (1978)". Además, y quizás más importante, se hace hincapié en la "gran transformación humanista". En este sentido señalan la secularización y la privatización de la religión, el cuestionamiento de los valores tradicionales que originaron los movimientos de derechos centrados, según expresan en reiteradas oportunidades, en "la calidad de vida concreta" y la marginación de principios fundamentales "no negociables sobre la base natural", derivada del utilitarismo.

Este origen es relatado directamente por uno de los líderes que ha estudiado y asistido personalmente a estos debates en universidades norteamericanas. La peculiaridad de este dirigente y el respeto que provoca en los integrantes del grupo radica en su alta formación en filosofía, sociología y psicología, y en su pertenencia a una orden religiosa de la Iglesia Católica. Este anclaje en la institución religiosa otorga un marco más general que funciona como legitimador de la existencia del grupo. No sólo la orden religiosa y las obras de su padre fundador guían el accionar de los líderes sino también los lineamientos del Vaticano (Academia de la Vida) con su lectura particular de la bioética, desarrollada por Monseñor Elio Sgreccia que llegó a elaborar una rama de la bioética conocida como "bioética personalista". Esta es la corriente que siguen todas las instituciones católicas que tienen ingerencia en la bioética.

Si bien el origen está claramente ligado a la Iglesia Católica, los líderes escasamente mencionan esta relación para focalizarse en su carácter científico. Las únicas referencias relacionadas con lo religioso se relacionan con las menciones a la "trascendencia" y la "base natural" de los valores y principios que los motivan en su accionar.

Un detalle poco expresado, pero presente en la memoria del grupo e importante por la influencia que tiene en sus preocupaciones, es la profesión del precursor: la obstetricia.

La contienda principal en la Argentina, pero también en Latinoamérica, se da en la arena de la medicina obstétrica y su correlato en las políticas públicas en torno a la salud reproductiva y la regulación del aborto. Todos los sucesos que ocurren en este plano, a los que consideran producto de los "secularistas-utilitaristas y los movimientos de derechos", como así también en la manipulación genética, son consideradas agresiones de la sociedad hacia el grupo en particular y hacia la Iglesia Católica en general. Así parecería que hace diez años atrás, la Iglesia Católica vio la necesidad e instituir bajo formas rigurosas sus prácticas y creencias para poder resistir a las presiones y cuestionamientos a sus valores, tal como tradicionalmente lo ha hecho el cristianismo en sus orígenes (Hallbacks 2004:231). De manera general e invocando una tradición común cristiana y católica, la referencia al acto fundador da sentido al presente y contiene el futuro del grupo, el pasado aparece y se reconfigura remontándose a los grandes acontecimientos de la historia en que la Iglesia Católica vio socavado su poder5. En este proceso de hacer memoria se logra la autodefinición y la diferenciación de otros, constituyéndose como grupo a partir del trabajo de memoria (Hervieu Leger 1996:12). Sin embargo, la memoria colectiva todavía es difusa. La complejidad del origen presenta un desafío para los líderes: los miembros del grupo no muestran con claridad y no suelen referirse al acto fundador como el origen, de ahí la insistencia de los líderes en el relato de memoria. Esta gestión de la memoria colectiva, es un proceso en disputa al interior del grupo de estudios en bioética y al exterior, en conflicto con otros grupos de bioética católicos.

 

Objetivos, definición y reconocimiento de los adversarios: el derecho a resistir las presiones indebidas de las instituciones públicas o privadas6

Una parte fundamental en el proceso de construcción de la identidad colectiva es lograr compartir un sentimiento de "nosotros", que lleva a las personas a considerarse parte de una colectividad. Este sentimiento se basa en atributos y experiencias comunes a todos los miembros del grupo y está contrapuesto a un "otro" (Snow 2001:110). De ahí que sea importante explorar cómo se van reconociendo y definiendo a los "otros" adversarios tanto en la disputa simbólica por la definición de una memoria autorizada entre los grupos católicos como en la arena de lo político con el resto de la sociedad.

Por un lado, la mención explícita de los adversarios surge cuando se hace referencia al contexto cultural, hostil, producto de los avances "tecnologicistas" y los movimientos de derechos que evocan la autonomía de decisión de los individuos, especialmente de las mujeres, por parte de lo que denominan "ideología de género". En la primera encuesta sobre creencias y actitudes religiosas en Argentina realizada por el CEIL-PIETTE de CONICET7, se observa un proceso de desinstitucionalización religiosa en un alto grado de nivel de religiosidad, donde más de un 90% de los individuos es creyente en especial en Jesucristo (92%), el Espíritu Santo (85%) y la Virgen María (80%). Este alejamiento de las instituciones trae aparejado una distancia con los postulados doctrinarios que se evidencia en la manera en que la población piensa sobre algunas temáticas controversiales. En relación con las temáticas que preocupan al grupo de estudios en bioética podemos mencionar las opiniones sobre el aborto, las relaciones sexuales pre-matrimoniales, los métodos anticonceptivos y la educación sexual. En la sociedad argentina, según la mencionada encuesta, hay un alto grado de aceptación del aborto en situaciones especiales relacionadas con violaciones y malformaciones del feto (64%) y con la decisión voluntaria de la mujer (14%). Si bien esta cifra puede resultar un tanto acotada entre ambas opciones de aceptación al aborto se alcanza un 78%. Es decir al menos ocho de cada diez personas en Argentina tiene tolerancia al aborto. Esta situación, junto con las relaciones sexuales pre-matrimoniales que son consideradas como una experiencia positiva (77%), la aceptación de que se entreguen métodos anticonceptivos de manera gratuita en los hospitales públicos (87%) y que se dicten los cursos de educación sexual en las escuelas (92%), constituyen el entramado cultural que este grupo de estudios considera como "cultura de la muerte y relativismo moral".

Por otro lado si se analiza en detalle la lectura que realizan los líderes de este grupo sobre los principios de la bioética8 de los autores norteamericanos Beauchamp y Childress (autonomía, no maleficencia, beneficencia y justicia) se puede detectar cuál es el adversario latente, el "otro" del cual se quieren diferenciar. En líneas generales, definen a la bioética como una ética integral superior a la ética médica tradicional que sirve como un instrumento de deliberación y decisión, estas decisiones están basadas en reglas que son un mínimo necesario para la convivencia con los otros, dentro de una democracia, proponiendo argumentos con una "actitud firme en las convicciones". Hay valores no negociables y el compromiso que tienen con la sociedad es maximizar el beneficio de todos, pero en especial y fundamentalmente el de los más vulnerables e inocentes: los embriones.

Los ya mencionados principios desde la óptica de este grupo son: beneficencia, relativo a la obligación de obrar para beneficiar a otros; la autonomía del paciente y del profesional, respetando la confidencialidad, capacitando al paciente para que pueda brindar su consentimiento (ilustrado) y al profesional para que pueda acudir a la objeción de conciencia; la justicia distributiva, en tanto distribución equitativa de derechos, beneficios, responsabilidades y riesgos, abogando activamente por eliminar la discriminación y dar un tratamiento igual a todos los casos; la no maleficencia como la obligación de no hacer daño intencional o justificado, no lesionar los derechos legítimos de una persona y no producir daños morales: es obligatorio no "despreciar a la vida humana en cualquiera de sus etapas de desarrollo o condición existencial (…) hay que estar en contra de la acción u omisión" (Lugo 2008:10-15).

El objetivo central de la bioética, para este grupo, es cuidar la vida humana (inocente y digna) y aclaran que todo ser humano tiene derecho a la vida: no hay que causar muerte mediante la acción o la omisión. Por ello, el compromiso que asumen los miembros de este grupo es "proteger, custodiar y fomentar la vida de la persona humana" en toda circunstancia.

La definición de la persona humana plantea reflexiones filosóficas que los líderes tratan de transmitir a los integrantes del grupo. En primer lugar afirman que el ser humano siempre es persona desde que se inicia y hasta que termina su vida de manera natural. Esta persona es digna de respeto y tiene la capacidad trascender los estímulos externos para recluirse en su interioridad, reflexionar y decidir. Es un ser sagrado enviado por Dios como su imagen y semejanza. Hay tres atributos característicos de la persona humana: "dignidad, integridad y trascendencia". La dignidad se relaciona con la capacidad de juzgar, de reflexionar a conciencia, de dar y recibir amor. La integridad, en tanto unidad del cuerpo y el alma como un espíritu encarnado sexuado, masculino o femenino. La trascendencia, porque desea conocer la "razón última y el sentido pleno de la existencia".

Estas reflexiones filosóficas intensamente ligadas a lo religioso, se hacen necesarias porque la legitimidad que recaban de la ciencia, no es suficiente para los integrantes del grupo que tienen un alto grado de identificación con la institución católica. Para ellos, no está clara la necesidad de presentarse como un grupo científico-académico y no religioso, ya que creen hay una verdad última, que emana de Dios y fundamenta todos los dilemas éticos. Si bien es clara la referencia a lo religioso, los laicos necesitan identificarse abiertamente de manera institucional con la Iglesia Católica. Por ello, todos los encuentros están coordinados por líderes y referentes religiosos en espacios católicos: santuarios, iglesias, universidades. Para que quede claro que son católicos, toman desde el vaticano, los principios bioéticos de Monseñor Elio Sgreccia (2008): 1) Defensa de la vida física desde su inicio en la fecundación como valor fundamental; 2) Libertad y Responsabilidad, obligación de hacerse cargo de la vida ajena y la propia colaborando con los cuidados ordinarios; 3) Totalidad, rige toda licitud y obligatoriedad de la terapia orientada al bien integral; 4) Sociabilidad, en la relación entre profesionales y pacientes y subsidiaridad, cada persona tienen el deber de cuidar su salud.

Teniendo en cuenta estas cuestiones y las reflexiones filosóficas los líderes consideran que pueden hacer un aporte fundamental a los principios clásicos. La beneficencia debe basarse en la "servicialidad" basada en el amor, ya que las personas en su dignidad son capaces de dar y recibir amor. Respecto a la no maleficencia, se destaca la necesidad de restaurar la vertiente positiva de la culpabilidad, porque si alguien falta al amor a la vida, es culpable. Por último, la justicia es más bien misericordia y compasión hacia los más vulnerables y vulnerados: los inocentes niños por nacer.

A partir de esta definición de valores, "no negociables", según los líderes, los integrantes del grupo están preparados para proponer argumentos en el diálogo democrático, sin faltar a sus convicciones. El "diálogo democrático" lo llevarán a cabo mediante los repertorios de acción colectiva (medios que poseen para expresar sus demandas) delimitados institucionalmente por los líderes pero también, aunque en menor medida, por las innovaciones y nuevos aprendizajes que los integrantes van internalizando a medida que avanzan en su tarea común (Tilly 2000:12). En general, desde hace diez años suelen organizar jornadas, con la modalidad de retiro espiritual, en la que se brindan conferencias en el marco de la bioética, pero con temáticas relativas a los valores familiares, la vida matrimonial, la castidad y otros valores del dogma católico. En estos encuentros las conferencias son brindadas por respetados médicos laicos y religiosos que interpelan a los asistentes incitándolos a manifestar sus convicciones en el espacio público, la sociedad civil y la sociedad política. Tal como afirma Fortunato Mallimaci,

la situación de pérdida de credibilidad de la dirigencia partidaria ha sido aprovechada en la escena pública por grupos religiosos para también aparecer como dadores de sentido moral y ético desde 'arriba y desde afuera' de los conflictos sociales. (…) este intento de monopolizar el discurso moral ha impulsado las dirigencias cristianas a ocupar un importante lugar en el espacio público y mediático. La desprivatización de la vida privada o si se quiere la posibilidad de discusión pública de dominaciones ancestrales en las relaciones de género, etarias, religiosas y sociales forma parte de los nuevos procesos de individualización. Esto lleva a que las instituciones religiosas presionen sobre el Estado y la sociedad política para cumplir con sus fines dado el proceso de desinstitucionalización y de cuentapropismo en las creencias (Mallimaci 2006:6).

Por otra parte, y con la ayuda de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, el repertorio del grupo se fortalece ya que suelen comunicarse por mensajes de texto, blogs y sitios web de noticias para convocarse a marchas o participar de ceremonias religiosas.

A partir de estas consideraciones generales y los valores descritos como fundamentales por los líderes se puede detectar quienes son los interlocutores adversarios. En un sentido amplio, todo aquel que "atente contra la vida" es un enemigo declarado. Además de los movimientos de derechos a favor de la autonomía en la decisión de los individuos, el principal contrincante es el gobierno nacional con sus políticas de salud reproductiva ya que creen que promulgan el aborto. La sensación reinante es que se ha perdido una batalla con la promulgación de las últimas leyes de salud reproductiva. A pesar de la movilización de los laicos cada vez que se estaban por sancionar leyes relacionadas con esta temática, no se pudo evitar la promulgación de la ley 25.673 en 2003, que crea el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable en el ámbito del Ministerio de Salud.

Este programa tiene el objetivo, expresado en el artículo 2º de la mencionada ley, de alcanzar para la población el nivel más elevado de salud sexual y procreación responsable con el fin de que pueda adoptar decisiones libres de discriminación, coacciones o violencia; disminuir la morbimortalidad materno-infantil; prevenir embarazos no deseados; promover la salud sexual de los adolescentes; contribuir a la prevención y detección precoz de enfermedades de transmisión sexual, de vih/sida y patologías genital y mamarias; garantizar a toda la población el acceso a la información, orientación, métodos y prestaciones de servicios referidos a la salud sexual y procreación responsable; potenciar la participación femenina en la toma de decisiones relativas a su salud sexual y procreación responsable (Ley 25.673 2003). Los fundamentos de este proyecto son completamente reprobados por las autoridades eclesiásticas de la Iglesia Católica en general y por este grupo en particular. Los cuestionamientos se relacionan con que la prevención de embarazos y enfermedades de transmisión sexual implican el uso de métodos anticonceptivos hormonales o el fomento del uso de preservativos, también considerado como abortivo. La promoción de la salud sexual de los adolescentes implicaría aprobar la actividad sexual prematrimonial, además, el acceso a la información por parte de los organismos del Estado es considerada un avallasamiento a la patria potestad y a la familia. Una cuestión importante a desatacar es que a partir de este programa también se le da ingerencia al ministerio de educación, para que realice un programa curricular con los contenidos generales básicos sobre salud reproductiva para aplicar en todos los colegios argentinos, públicos y privados9. Para este grupo de estudios en bioética, el principal problema de la ley gira en torno a la cuestión de la participación femenina en la toma de decisiones relativas a su salud sexual y procreación responsable, ya que esto no sólo habilita a que la mujer utilice métodos anticonceptivos "artificiales" sino también a una posible elección sobre el aborto, que de manera más general implique su legalización.

 

La estrategia: hacia la aplicación inmediata de la bioética

A partir de la adversidad que el contexto sociocultural les representa, el grupo de estudios en bioética se propuso como principal objetivo político capacitar y formar profesionales de la salud en bioética para que puedan ser miembros de los comités en instituciones de salud públicas y privadas, pero especialmente de los hospitales públicos para que "dialoguen democráticamente" con los adversarios. Los organismos internacionales desde la UNESCO, han dado lineamientos específicos para la conformación de los comités de bioética, que son considerados una necesidad imperante. Estos comités son grupos de personas que se encargan de abordar sistemáticamente "la dimensión ética de las ciencias médicas y de la salud, las ciencias biológicas y las políticas de salud", su tarea principal es brindar asesoramiento no sólo a los médicos y profesionales de la salud sino también a los legisladores y desarrolladores de políticas sobre las decisiones y conductas a adoptar con respecto a las controversias morales concretas de difícil resolución en la práctica médica y de investigación científica (UNESCO 2005a:12).

En la Argentina, el primer comité de ética hospitalaria se fundó en diciembre de 1985, en el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (Mainetti y Tealdi 1990:433). Si bien la mayoría de los integrantes de los comités de bioética hospitalarios son médicos, los especialistas en la materia recomiendan que entre sus integrantes haya religiosos o miembros del clero, de ahí la intención del grupo estudios en bioética en que sus miembros ocupen estos espacios. De esta manera, la injerencia religiosa en las decisiones bioéticas, si bien en un segundo plano, tiene cierta legitimidad entre la mayoría de los actores en el campo de la bioética.

La estrategia política está relacionada con la orientación de los movimientos hacia la producción de algún cambio y la manera en que los líderes de relacionan estratégicamente con las instituciones políticas. Esta conexión con el ámbito político hace que el grupo deba calcular sus fines, orientaciones y las posibles consecuencias de su acción (Munck 1995:18). Existe una tensión entre la identidad y la estrategia política del grupo que determinará la posibilidad de su desarrollo si mantienen una identidad coherente que no sea negociable. Así, es de vital importancia mantener un equilibrio entre la identidad y la estrategia ya que si las consideraciones estratégicas superan y modifican la identidad del grupo o viceversa, tenderán a fracasar en sus objetivos. Si el grupo logra operar en el ámbito político-institucional y presenta consistencia entre su identidad y estrategia política se convierte en un "movimiento políticamente orientado" y su estrategia es ofensiva. Este tipo de movimientos actúan tanto en la sociedad civil como en la arena político-institucional. Y deben enfrentar el desafío de establecer alianzas con los adversarios, a las que el grupo de estudios en bioética se refiere como "diálogo democrático con convicción".

Como hipótesis inicial se puede plantear que el desafío para los líderes del grupo de estudios en bioética se encuentra justamente en este punto: no todos los miembros están actualmente capacitados o tienen la posibilidad de participar de los comités de bioética. Por eso, deben entrar en contacto con personas externas al grupo, bautizadas en la Iglesia Católica aunque no necesariamente practicantes. Esta apertura para anexar miembros trae aparejada una interacción conflictiva con los foráneos: ¿por qué se acercan al grupo? ¿Con qué objetivos? ¿Tienen los mismos valores? El grupo va ampliando su marco de acción mediante la incorporación de estos nuevos integrantes, que van generando lazos de lealtad y símbolos comunes. Con esta expansión, se produce una identidad común y apropiación territorial. Como grupo portador de una lealtad e identidad común se instituye un territorio en el espacio: los individuos. Este territorio será aún mayor a medida que se anexen nuevos miembros (Segato 2008:44).

 

Consideraciones finales

Si bien los análisis presentados en esta oportunidad son preliminares se pueden realizar algunas reflexiones que servirán para una mayor elaboración en futuros trabajos. De manera amplia y descriptiva, se fue realizando un recorrido por los objetivos del grupo estudios en bioética, al interior para sus laicos y al exterior para la sociedad en general, la coordinación y las estrategias de los líderes orientadas a mantener la unidad de los miembros a lo largo del tiempo y la estrategia política con sus implicancias y tensiones generadas con la identidad.

Se puede afirmar que el objetivo principal del grupo de estudios en bioética es influenciar las decisiones de los comités de bioética en instituciones públicas. Objetivo que se percibía como amenazado en caso en que se aprobaran los proyectos de ley sobre aborto no punible en la ciudad de Buenos Aires. A partir de la formación de laicos comprometidos y de bautizados en general se realiza una expansión territorial a lo largo de la sociedad civil. En este ámbito se incentiva a los profesionales de salud a resistir las presiones de las instituciones públicas. Estas presiones son las leyes vigentes, sancionadas en el parlamento en los últimos años que establecen no sólo regulaciones específicas para la realización de abortos no punibles sino también programas más amplios de salud sexual y reproductiva. Los laicos especialistas en bioética que integren los comités, intentarán por todos los medios no realizar intervenciones quirúrgicas de interrupción de embarazos, ni siquiera los estipulados por el Código Penal (Art. 86) haciendo apelación a la objeción de conciencia.

Las estrategias utilizadas son la capacitación de los laicos y el reforzamiento de los valores institucionales. El desafío que tienen los líderes es mantener un equilibrio entre la identidad y la estrategia política. Las estrategias de producción identitarias están cargadas de símbolos religiosos, para que los laicos puedan sentirse parte de la institución católica. El diálogo democrático los obliga a entrar en contacto con otras personas que, también basados en postulados científicos, abogan por la eliminación de los valores religiosos en la toma de decisiones sobre salud pública. La necesidad de legitimación hacia el exterior a partir de valores científicos, hace que los líderes del grupo de estudios en bioética refuercen un doble anclaje identitario, en la ciencia y en el Vaticano. Se puede afirmar, entonces, que es en este plano donde que se pueden producir los desequilibrios que definirán la configuración de este grupo en un movimiento más amplio y la identidad colectiva, aún en proceso de conformación.

Para finalizar, es necesario mencionar que la condición de posibilidad de este grupo de estudios en bioética se da en el marco de las relaciones entre la religión y la política, que como se mencionó anteriormente es una relación de mutua interdependencia. En este trabajo no se ha ampliado específicamente sobre este tema ya que formará parte de futuras investigaciones. Sin embargo, se ha podido observar la participación de estos actores religiosos en un debate parlamentario. Esto resultó útil para comprender el proceso de producción de estrategias identitarias al interior del grupo de estudios y la manera en que se preparan los argumentos para ganar posiciones en el debate democrático enfrentando a los adversarios.

Como hipótesis se podría mencionar que la bioética se presenta como un espacio propicio para que los actores católicos se inserten en ella y, apropiándose de un discurso científico legitimador de la doctrina de La Iglesia, den testimonio de su fe con la "esperanza de revertir el relativismo cultural y la decadencia de Occidente". Con este objetivo reciben formación y se capacitan en antropología, filosofía, derecho y ética.

Para finalizar, el presente trabajo espera haber contribuido a hacer explícita la presencia de orientaciones ético- religiosas del catolicismo argentino, en la elaboración de criterios normativos de la acción política (Mallimaci 2005:15) en el campo de la bioética.

 

Referências Bibliográficas

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Notas

1 Se utilizará la expresión "Grupo de estudios en bioética" para referirse al grupo católico que se analizará en este artículo. Esta expresión surge a partir de la propia autodenominación de los miembros. Quienes participan del grupo se encuentran realizando cursos y formación de posgrado en bioética y la principal actividad que realizan juntos es estudiar los principios de la teoría bioética desde la perspectiva de la Iglesia Católica.
2 La oveja Dolly, fue el primer mamífero clonado a partir de las células de otro mamífero adulto. El experimento fue llevado a cabo por el científico Ian Wilmut del Instituto Roslin de la Universidad de Edimburgo en Escocia en 1996. Para más detalles e información ver www.roslin.ac.uk.
3 El análisis de estas sesiones es también desde una perspectiva cualitativa.
4 Sobre el experimento ver http://www.britannica.com/EBchecked/topic/636531/Washington-Star.
5 En varias conversaciones informales algunos laicos hicieron referencia a la Reforma Protestante de Martín Lutero en el siglo XVI y también a las reformas relacionadas a la familia luego de la Revolución Francesa.
6 "El derecho a resistir…" transcripción textual de una frase expuesta en una disertación pública de uno de los líderes.
7 El proyecto, denominado "Religión y Estructura Social en Argentina en el siglo XXI", dirigido por el Dr. Fortunato Mallimaci, y financiado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (Ministerio de Ciencia y Tecnología), cuenta con la participación de científicos del Área "Sociedad, Cultura y Religión" del Ceil-Piette del CONICET, la Universidad Nacional de Rosario, la Universidad Nacional de Cuyo y la Universidad Nacional de Santiago del Estero. El estudio, de alcance nacional, se realizó sobre una muestra de 2404 casos. Se ha diseñado una muestra polietápica probabilística superior, con selección de conglomerados mediante azar sistemático en un primer momento y con cuotas de sexo y edad ajustados a los parámetros poblacionales posteriormente. El margen de error es de 2%, con un 95% de nivel de confiabilidad.(Mallimaci et Al 2008:8).
8 Hay cuatro principios en bioética definidos por los autores T. Beauchamp y J. Childress. En este trabajo no se hará un análisis de los postulados de estos autores sino de la forma en que son transmitidos por este grupo católico. Para ampliar información sobre estos principios ver Beauchamp y Childress (1999). Fernando Peliche, médico de un comité de bioética del hospital de Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina afirma que estos principios son considerados en la actualidad como el "núcleo canónico de la bioética" (Peliche 2005).
9 El grupo de estudios en bioética no se focaliza específicamente es este aspecto educativo de manera específica. Estas cuestiones son manejadas por especialistas en familia.

 

 

Recebido em junho de 2009
Aprovado em novembro de 2009

 

 

Gabriela Irrazábal (girrazabal@ceil-piette.gov.ar)
Licenciada em Sociologia, doutora em Ciências Sociais pela Universidade de Buenos Aires, bolsista da Agência Nacional de Promoção Científica e Tecnológica com sede no CEIL-PIETTE CONICET.