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Religião & Sociedade

versión impresa ISSN 0100-8587

Relig. soc. vol.33 no.1 Rio de Janeiro  2013

http://dx.doi.org/10.1590/S0100-85872013000100006 

David Trumbull, entre masonería y protestantismo: la conformación del frente anticlerial en Chile a fines del siglo XIX

 

David Trumbull, between Freemasonry and Protestantism: the configuration of anticlerical Front in Chile in the late nineteenth century

 

 

Javier Castro Arcos

Mestre em Estudos Internacionais pela Universidade de Santiago, Chile. Doutorando pelo Programa de Pós-Graduação em História da Universidade dos Andes, Chile. Professor de História e Geografia da Universidade Católica Silva Henríquez, Chile. javiercastro@oikonomos.cl

 

 


RESUMEN

El objetivo de este artículo es caracterizar la figura del Pastor Protestante David Trumbull en la configuración del Frente anticlerical chileno de fines del siglo XIX. Se analizan los planteamientos fundamentales de Trumbull, respecto a la vinculación Política-Religión en temáticas críticas de época, como lo fueron la búsqueda de la Libertad de Culto y la participación de lo protestante en la construcción del Chile republicano. Es considerada la interrelación entre Masonería y Protestantismo a través de la figura de Trumbull, como un articulador de perspectivas doctrinalmente contradictorias, pero instrumentalmente posibles de ser ensambladas por causa de un objetivo común, la implementación del ideario liberal.

Palabras-claves: David Trumbull, Frente anticlerical, Chile republicano, Protestantismo Chileno, Masonería Chilena.


ABSTRACT

The aim of this paper is to characterize the figure of the Protestant Pastor David Trumbull in shaping the Chilean anticlerical Front late nineteenth century. It discusses the fundamental approaches Trumbull, on linking Religion in Politics-time thematic reviews as they were searching for Religious Freedom and the Protestant participation in the construction of Chile Republican. It is considered the relationship between Freemasonry and Protestantism through the figure of Trumbull, as an articulator of doctrinally conflicting perspectives, but instrumentally possible to be assembled because of a common goal, the implementation of liberal ideology.

Keywords: David Trumbull, Anticlerical Front, Chile Republican, Chilean Protestantism, Chilean Freemasonry.


 

 

Introducción

Durante el siglo XIX latinoamericano, el liberalismo se constituyó la corriente ideológica que llevó a cabo un programa intelectual y político que no tenía por objetivo únicamente representar los valores republicanos que emergieron fuertemente desde -y posterior a- la revolución francesa y los procesos de independencias hispanoamericanas, sino que implicó la ruptura con todo lo que simbolizaba el "antiguo régimen" colonial, sus instituciones políticas y sociales. Esto incluía, por cierto, el rol que la Iglesia Católica romana ocupaba en las bases sociales de las nacientes Repúblicas del Continente. Como señala Leslie Bethell, la nueva concepción de poder central proponía un Estado secular moderno que estaba formado por individuos libres, iguales ante la ley y sin restricciones en cuanto a la busca de su propio interés ilustrado. Eran, ante todo, ciudadanos cuya principal lealtad iba dirigida a la nación y no a la Iglesia o a otros restos corporativos de la sociedad colonial (Bethell 1990:10).

El caso chileno no fue una excepción, por el contrario, los conflictos o tensiones entre liberales y clericales fueron diseñando el escenario político y cultural del Chile contemporáneo. Jaksic y Serrano indican que

(...) El ideario liberal tuvo éxito y fue compartido por la gran mayoría de los sectores políticos dadas las características del país: pequeño y homogéneo, sin grandes diferencias regionales, y en el que el Estado centralizador borbónico había propiciado la modesta prosperidad de una de las colonias más remotas del imperio (2010:7).

A medida que el proyecto liberal comenzaba a efectuarse en la conformación del Estado chileno, de manera pacífica e institucional en comparación al resto de otras naciones de la misma región, se forjaban ciertos patrones que caracterizarían particularmente la implementación y composición del liberalismo nacional. Nuevamente, Jaksic y Serrano nos otorgan una perspectiva sintetizadora del carácter del liberalismo en Chile y su relación con las tensiones religiosas de la época, las que se daban por...

(...) El consenso entre fuerzas políticas dispares y antagónicas en torno a la forma republicana de gobierno, en donde lo que estaba en pugna era la mayor o menor libertad de los individuos y la sociedad para definir los contenidos, fines y formas de la representación; (...) – En Chile – todas las transformaciones de carácter liberal fueron logradas mediante reformas antes que revoluciones (2010:7).

Si bien el liberalismo y su propuesta de República habían encajado sin mayores inconvenientes a partir de 1830 en el establecimiento del Estado republicano como modo definitivo de organización política, serán justamente los elementos que se suman a la construcción, vinculantes a las libertades cívicas de orden moral-religiosa las que entrarán en entredicho y conflictividades posteriores. De acuerdo al contexto epocal, la Iglesia Católica fortaleció su posición de sujeción al Sumo Pontífice y a la soberanía de Roma por sobre el Estado nacional (Ultramontanismo). Según el historiador Ricardo Krebs:

(...) En el curso de los decenios siguientes (a 1830) la Iglesia definió cada vez con mayor claridad su posición reclamando para sí una amplia autonomía. Siguió insistiendo en la necesidad de mantener la religión como religión oficial y siguió recordando al Estado los deberes que tenía frente a una población casi exclusivamente católica, pero empezó a negar al Estado todo derecho a interferir en los asuntos internos de la Iglesia (Krebs 1981:46).

Samuel Valenzuela esclarecerá que durante el siglo diecinueve, el principal debate político, fue el relacionado con el papel de la Iglesia Católica en el Estado, instituciones sociales, y los desencuentros multifacéticos ocasionados por dicho conflicto que dieron origen no sólo a partidos y organizaciones sociales, sino también a subculturas definidas principalmente por su cercanía o su rechazo a aquella Iglesia y a sus opciones políticas (Valenzuela 1995:7).

 

El vínculo entre Liberalismo, Protestantismo y Masonería: La conformación de un frente anticlerical

A medida que se diferenciaron y ampliaron las posturas entre anticlericales y clericales, se desarrollaron debates doctrinarios y cívicos culturales que fomentaron la convergencia y discrepancia entre múltiples grupos de interés social que confluyeron en el período. Tres corrientes se agruparon en lo que podríamos denominar un "frente anticlerical". Por una parte y quizás de forma nuclear el Liberalismo ya señalado; pero además dos agrupaciones que por sus perfiles, intentarían remplazar a la Iglesia Católica en sus acciones ordenadoras y modeladoras de la mentalidad o cosmovisión nacional: hablamos de la Masonería y el Protestantismo.

La Masonería tiene sus orígenes en Chile a fines del siglo XVIII. Un primer antecedente de la presencia de francmasones en el país data de 1756. Del Solar plantea que se trata de una acusación ante el Tribunal de la Inquisición de Lima del 13 de enero de 1756, contra el gobernador del presidio de Valdivia, el teniente coronel Ambrosio Sáez de Bustamante, quien fue acusado por el delito de francmasón (Del Solar 2010:4). Posteriormente en la etapa de la independencia existían ciertos testimonios de la influencia masona en personajes de relevancia, por ejemplo el caso de José Miguel Carrera en la logia Saint John nº1 de Nueva York, iniciado por el protestante y presbiteriano Cónsul norteamericano Joel Robert Poinsett (Pinto 1965; Puntman 1935). Situación parecida, es la predominancia que tuvo en el país y en Sudamérica la "Logia Lautaro" que a pesar de no haber sido oficialmente francmasona, utilizó similar modalidad y operatividad en términos de crear redes de poder que conflagraran a favor de la causa independentista. En líneas concretas, se estipula que la Masonería se institucionalizará en Chile a partir de 1850, cuando un grupo de franceses residentes en Valparaíso, solicitaron al Gran Oriente de Francia carta constitutiva para regularizar sus trabajos. En una situación análoga – de acuerdo a Del Solar- un grupo de masones norteamericanos y europeos dieron vida a la logia "Bethesda", bajo los auspicios de la Gran Logia de Massachusetts (14 de diciembre de 1854) (Del Solar 2004).

Comerciantes, librepensadores, extranjeros, militares y otros personeros fueron asociándose a las logias masónicas con el objetivo de pertenecer al nuevo "status" liberal que esencialmente buscaba crear una elite y desde ahí una masa social acorde a sus postulados, que a la vez fuese capaz de obtener plazas de poder e influencia social y política que garantizara, en definitiva, un nuevo panorama nacional; el del progreso, el liberal, el de la libre conciencia, el del Gran Arquitecto... (G.A.D.U.). Cristián Gazmuri, en su obra El "48" chileno. Igualitarios, reformistas, radicales, masones y bomberos, aclara la manera en que la masonería se gestó como mecanismo liberal impulsora de la naciente clase media republicana al proyecto que ostentaba cimentar en las próximas generaciones de chilenos,

(...) Fue la naciente clase media alta chilena, en especial de provincias, la que se integró mayoritariamente a la masonería. (...) Esta tendencia se hizo más marcada después de sus primeros años, en que estuvo integrada por el universo social mayoritariamente extranjero. Valparaíso, Copiapó, otras ciudades del Norte Chico y después Concepción, fueron sus semilleros. (...) De allí a que la Masonería pasara a ser un instrumento de ascenso profesional y social había sólo un paso (Gazmuri 1999:169-171).

La red masónica creció al nivel de impactar profundamente la vida cívica nacional, tanto así, que en su gran mayoría los Presidentes del siglo XX chileno pertenecieron a las logias masónicas. Ahora bien, durante el siglo XIX, la Iglesia católica las miró con resquemor, ofreciendo críticas muy severas que condenaban el ateísmo y cesarismo estatal que estas ofrecían, peor aun cuando sus enseñanzas llegaban a la conciencia de los niños y jóvenes que más tarde asistirían a sus escuelas.

El Protestantismo tiene sus orígenes en Chile entre los primeros migrantes ingleses, norteamericanos y la posterior colonia luterana alemana que se establecería para cultivar las tierras del extremo sur chileno. En relación a lo anterior, Jaksic y Serrano corroboran que en estricto rigor constitucional, de acuerdo al art. 5, estaba prohibido el ejercicio público de cualquier culto que no fuera el católico romano. Pero en la práctica, desde la década de 1820, con la llegada de inmigrantes ingleses y norteamericanos a Valparaíso y más tarde alemanes a Valdivia y Llanquihue, las autoridades habían tenido una política pragmática autorizando a los protestantes sus lugares de culto como recinto privado (Jaksic y Serrano 2000:456).

A pesar de la minoritaria presencia numérica durante el XIX chileno, el mensaje de las "buenas nuevas" protestante se hacía ver y apuntaba a evangelizar genuinamente el territorio sudamericano, haciendo nacer un "nuevo hombre", tal y como lo indica Juan Rodrigo Ortiz, "El protestantismo tenía la tarea de colaborar en la formación del hombre nuevo' que requería la sociedad chilena en formación...un hombre impregnado de las cualidades éticas y morales de las sociedades protestantes que habían alcanzado la modernidad" (Ortiz 2009:32-35).

A modo de síntesis, Maximiliano Salinas plantea cómo durante el siglo XIX, poco a poco el Protestantismo fue incidiendo con mayor fuerza en la vida pública nacional;

Desde la Independencia Nacional, una serie de hechos fue preparando el camino para la implantación del protestantismo en Chile: en 1819, por decisión expresa de Bernardo O'Higgins, entonces Director Supremo de la Nación, se autorizó la instalación en Valparaíso de un Cementerio para disidentes religiosos; el 17 de julio de 1821, llegó a Chile contratado por el gobierno de don Bernardo O'Higgins, Diego Thompson, agente de la Sociedad Bíblica Británica, con el propósito de instaurar en Chile el sistema "lancasteriano" de educación; en diciembre de 1845, llega a Chile David Trumbull, el más famoso luchador por la libertad de culto; en 1865, bajo la presidencia de don José Joaquín Pérez, se introduce una "Ley interpretativa" de la Constitución de 1833 que autoriza a los no católicos a celebrar sus cultos en recintos privados y a fundar escuelas privadas; en 1883, bajo la presidencia de don Domingo Santa María se aprobó la ley de "inhumación de cadáveres", que seculariza los cementerios estatales y municipales; y finalmente en 1884, el Parlamento aprobó la Ley del matrimonio laico o civil (Salinas 1987:247-248).

Por contrapartida, muchos de los defensores del catolicismo manifestaron abiertamente sus reticencias para con el protestantismo en Chile. Uno de ellos, Joaquín Larraín Gandarillas, se pronunció fuertemente en la sesión de debates del Hemiciclo chileno en junio de 1865, en torno a la libertad de cultos,

(...) Los reclamos que algunos hacen en amparo de los intereses relijiosos de los estranjeros son del todo infundados, que no tienen otro objeto que favorecer la propaganda protestante en Chile, i aun que no haríamos grande mal a los disidentes si mandáramos cerrar sus capillas (Larraín 1865:14).

En el transcurso de los años las discusiones continuaron sobre el tapete. El Estandarte Católico de abril de 1877, publicaba un artículo de Alejandro Echeverría en el que se mostraban dos mundos opuestos, el católico y el protestante...

De aquí í que en el campo de la opinión se haya dividido en el mundo civilizado dos escuelas, que luchan cuerpo a cuerpo en el terreno eje las doctrinas como en el de los hechos. La vieja escuela protestante, bautizada a la moderna con el nombre de radical, que ha producido en Sí el seno todas las libertades y derechos para el mal y la escuela católica que tiende a mantener flotante el principio de que solo el bien y la verdad gozan de legítimos derechos... (Echeverría 1877:2).1

Sin detrimento de lo anterior, los evangélicos continuaron sumando adeptos y de ser un culto de migrantes pasó a integrarse desde los puertos a los villorrios costeños y populares del país (Hoover 1948; Fontaine Talavera e Beyer 1991).

Ahora bien, la premisa "libertad de conciencia para la modernización" sería el motor que ponía en marcha al liberalismo de manera práctica y concreta en los proyectos y doctrinas que divulgaban la masonería y el protestantismo, como un programa expreso de las potencias liberales del siglo XIX. Guerra indica que en Chile

(...) La llegada del protestantismo a Latinoamérica en el siglo XIX se vincula directamente con el proyecto modernizador emprendido por las élites del continente, especialmente aquellas más cercanas al liberalismo. Países como Gran Bretaña y Estados Unidos, con los cuales las Repúblicas recién independizadas del dominio español buscaron rápidamente establecer relaciones comerciales, fueron vistos como paradigmas de la modernidad y se tenía claro que en la formación de tales naciones el protestantismo jugaba un papel crucial (Guerra 2006:51).

A los liberales latinoamericanos y chilenos les favorecía, por tanto, la entrada del protestantismo no porque necesariamente les interesaban sus convicciones religiosas sino porque veían en él un valioso colaborador ideológico (Padilla 1993:9).

En base a lo anterior se potenciaban alianzas estratégicas y acuerdos en los cuales se aunaban esfuerzos por parte de la "triada" liberal-protestante-masónica que decantaría definitivamente en la creación de un "frente anticlerical", el cual resultó ser bastante efectivo y real en su influencia sobre el proceso de implementación del liberalismo en Chile desde mediados de siglo XIX, específicamente en los inconvenientes que significaban las practicas culturales de raigambre católica oficialista en la emergencia e ideario de un Estado que se pensaba netamente Republicano y liberal. En cuanto a la alianza liberal – protestante Karl Appl, indica que

La alianza entre liberales y protestantes era posible por el hecho de que el protestantismo, que llegó de los EE.UU. era mas bien un protestantismo cultural con un espíritu de progreso, con la noción del campo abierto al talento y la vista optimista del provenir que les puso codo a codo para luchar en favor de la tolerancia y el laicismo (Appl 1996:90).

Muñoz Condell, irá mas lejos aseverando que

(...) Lo anterior responde a lo que denominamos una "alianza estratégica" entre protestantes, liberales y masones, los que cuentan con una agenda de trabajo común, y una historia ideológica que coincide con principios y fundamentos filosóficos, que tienen como base las ideas de la revolución francesa: la libertad, la fraternidad y la igualdad. (...) Tanto las congregaciones protestantes como, las logias masónicas o las sociedades esotéricas, ofrecen modelos de asociación, portadores de representaciones y valores nuevos y, por lo mismo, reveladores de las mutaciones que afectaron a las sociedades latinoamericanas (Muñoz 2009:2-11).

Queda entonces clara la fusión religiosa liberal en el diseño del frente anticatólico que permeó en la sociedad chilena decimonónica y que trajo consigo repercusiones indiscutibles en materias cívicas legales. Considerando el contexto anterior daremos pasos a conocer un ejemplo clarificador de la "alianza estratégica" en la figura del norteamericano Rev. David Trumbull.

 

David Trumbull. Protestante, Masón y fiel representante del Liberalismo norteamericano: el brazo religioso del frente anticlerical chileno durante el siglo XIX

Ahora que las elecciones han pasado, surge la cuestión de si bajo los auspicios del nuevo Congreso los derechos religiosos del pueblo se han de disminuir o de consolidar y extender. ¿Acaso se mantendrá el dominio de la Iglesia romana, o tendrán aquellos que disienten de su disciplina iguales privilegios con los que inclinan su cerviz y doblan las rodillas a la jerarquía cuya cabeza está en Roma?2

Rev. David Trumbull

Afirmamos que dentro de la llamada alianza estratégica liberal, hubo un ala de orden religiosa, personificada en la fe protestante. Hemos señalado anteriormente, que el vínculo entre las corrientes liberales de la "tríada" fue bastante estrecho, sobre todo en la férrea defensa de los principios que estos consideraban valederos y dispuestos de ser utilizables en la formación de la nueva sociedad republicana.

Un caso excepcional y quizás de mayor grado de influencia protestante en lo que respecta a la participación en el debate público – sustancialmente en tópicos de orden religioso – de la época, es el del Dr. Rev. David Trumbull (Elizabeth Town, Nueva Jersey, 1819 – Valparaíso, 1889). Misionero protestante presbiteriano que con sólo 26 años de edad se embarcaba hacia el extremo sur de la tierra... impulsado por un ardiente deseo de dar a conocer el genuino evangelio de Jesucristo en primera instancia a los de su habla, pero subsiguientemente a todos aquellos nativos del territorio chileno, zarpaba el 17 de Agosto de 1845 desde la costa norteamericana, recalando en el puerto de Valparaíso, la mañana del 25 de diciembre del mismo año. El biógrafo de Trumbull, Irving Paul exhibe extractos de cartas del Reverendo, en donde éste comenta que desde

(...) el primer día de este año [1846] mi Bandera Bethel fue izada en el Mississipi y se reunieron unos 40 personas a las que prediqué sobre 2da de Corintios 4:4. Durante tres meses no he fallado de hallar un capitán piadoso, o por lo menos bien dispuesto que ha permitido el libre uso de su barco para el servicio de Dios (Paul 1995:109).

En medio de los barcos y poniendo la bandera Bethell, que simbolizaba que el barco se convertía en capilla evangélica por unas horas, se iniciaba la obra protestante de Trumbull en Chile.

Formado en la Universidad de Yale y en el seminario teológico de Princeton, Trumbull destacaba por su alto nivel de preparación académica y sus atributos de libre pensador, critico, reflexivo y perspicaz. Enviado a misión por la "Foreign Evangelical Society" su estilo comenzó a hacerse sentir prontamente en la discusión criolla. Como lo expone Sol Serrano, Trumbull fue un "punto de inflexión" que incomodó a la alta plana de la Iglesia Católica chilena, solicitando derechos y concesiones legales que parecían descaradas, a la hora de ver que un "Extranjero" las enmendaba, asegura Serrano que no bastaba con que el Reverendo tuviese únicamente el perfil de protestante para acceder a ser considerada su opinión entre la aristocracia liberal y en la clase política ascendente

(...) Trumbull no sólo era protestante, también era masón y estaba dispuesto a pelear por un lugar más seguro y digno para su culto que la imprenta de El Mercurio, donde celebró su primer oficio, o un salón en el Hotel Chile. Estaba dispuesto también a usar los instrumentos propios de la formación de opinión: fundó el periódico The Neighbour, la Valparaíso Bible Society, colegios para hombres y mujeres y entró en polémicas públicas con el gobernador eclesiástico de Valparaíso, Mariano Casanova. En 1854 compró un sitio para construir la Union Church de Valparaíso. La Iglesia católica hizo un enérgico reclamo (Serrano 1999:219).

La impronta del carácter arrojadamente liberal de Trumbull en el país – además del factor de ser coparticipe de la masonería – se debe además, a su educación en las escuelas doctrinarias y teológicas del liberalismo norteamericano de primer orden. Como lo indica Guerra, mientras Princeton aún albergaba a la vieja escuela calvinista, en Yale se gestaba la teología liberal, relacionada con la teología humanista y corrientes como el taylorismo que, en contra del calvinismo, negaba la naturaleza pecaminosa del ser humano (Guerra 2006:55). Por otra parte, es interesante comprender que Trumbull crece en "Nueva Inglaterra", tierra de puritanos que poseían una visión profundamente calvinista, donde las verdades bíblicas involucraban todos los aspectos de la sociedad; el cristiano no era meramente quien asistía a la Iglesia dominicalmente, sino quien era capaz de desarrollar su ética protestante en una visión de progreso y producción sobre la tierra, se pasaba de feligrés a actor de transformación social. Irving Paul comenta que

El calvinismo tal como se practicaba en la Inglaterra del siglo XVII, dio origen al puritanismo, el cual a su vez llegó a ser un factor dominante en la cultura de la Nueva Inglaterra del siglo XVIII y en la formación de la "mentalidad norteamericana" (...) La Carta fundamental de Connecticut, formulada en repuesta a un sermón pronunciado por Thomas Hooker ante la Corte General de Harford el 31 de mayo de 1638, ha sido considerada como la primera Constitución escrita de la democracia moderna. (...) Otra característica de la herencia de Nueva Inglaterra, fue la influencia de lo que se llamó la "Teología del New Haven". Lo mas selecto de los ministros congregacionalistas y profesores de la Universidad de Yale interpretaron de tal manera las doctrinas calvinistas que dieron origen al liberalismo y al evangelismo (Paul 1995:26-28).

La teología de Nueva Inglaterra, la comunidad congregacional y la teología del "New Haven" alimentaron el despertar espiritual e intelectual de Trumbull, quien se encontraba además dentro de un marco patriótico triunfalista. EE.UU. se auto-consideraba como la moderna nación excepcional, capaz de llevar a cabo el liberalismo en todo su esplendor sobre los individuos y sus medios de acción.

Entre otro de los elementos formativos de mayor peso en la "misión modernizadora excepcionalmente norteamericana" se encuentra el llamado "Destino Manifiesto", paradigma en donde se asumen los valores nacionales modernos y civilizados, como ideales universales. El término acuñado proviene de la publicación de un artículo del periodista John O'Sullivan, quien en 1839 habría justificado la anexión de territorios como el que acontecería con Texas,

(...) el cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino (O' Sullivan 1839:426).

Por lo tanto la misión liberal no solo instituía un deber religioso, sino que a su vez un deber patriótico.

Patriotismo en el que la masonería fue parte primordial de los cimientos de los Padres Fundadores de la nación del Norte. De hecho, cuando se consulta si es que en realidad fueron protestantes o masones los que firmaron la Enmienda no resulta contradictorio para ellos el agruparlos en bandos distintos, pues son entendidos en una unidad ideológica, en un todo armonioso que se conjugó con el propósito de operar a beneficio del liberalismo "a la norteamericana". Historiadores como Bernard Fay, ratifican que cerca de 1760 no había pueblo, chico o grande, donde la masonería no hubiera tejido su red. En todos lados predicaba la fraternidad y la unidad... la masonería, por si misma, se echó a cuestas la tarea de poner los fundamentos de la unidad nacional en los Estados Unidos pues, a través de la naturaleza de su organización, podía extenderse por todas las colonias y trabajar continua y silenciosamente. Ésta creó en una limitada, pero muy prominente clase de gente, un sentimiento de unidad americana, sin la cual la libertad americana no hubiera podido haberse desarrollado, y sin la cual no hubiera existido Estados Unidos (Fay 1935:230-234). Para Trumbull, tampoco era una contradicción su doble militancia masónico-protestante, pertenecía a la Masonería en EE.UU. participando activamente como miembro de la Logia de Massachusetts (Couyoumdjian 1995:206). La alianza estratégica de la "triada liberal" era normal en Norteamérica, mas bien era señal de ser un auténtico norteamericano, que venía a significar para el Reverendo Trumbull, el continuar la tarea de los Padres fundadores pero ahora llevando la modernización cual apóstol del evangelio a lugares necesitados de oír esta verdad.

David Trumbull fue un fiel representante del Liberalismo de carácter eminentemente norteamericano, donde el sello de éste incluía una fuerte connotación protestante y masónica. Para Jean Pierre Bastian el Misionero protestante norteamericano,

(...) llegaba a Latinoamérica convencido de que participaba en una cruzada cuyo objetivo se relacionaba con los cimientos de la civilización norteamericana, capitalista y cristiana, de la que él debía transmitir lo mejor. Percibía que la orientación de sus actos continuaba la lucha que acababa de librarse por la cristianización del oeste norteamericano, y que la prolongaba en un continente que también debía pasar de la barbarie a la civilización. Esta reforma, de la cual él era agente transmisor, se fundaba en la Biblia y en el Evangelio, traicionados y negados a los indios, según el, por la Iglesia Católica. En palabras del misionero presbiteriano Hubert. W. Brown, en ese continente, sus enemigos eran los paganos y los papistas; los patriotas liberales, sus aliados (Bastian 1990:112).

El plan mundial de evangelización desde Norteamérica, fue una acción coordinada hacia diversos puntos de Latinoamérica, en el cual Trumbull fue enviado a Chile. En concordancia con lo anterior, Guerra nos comenta la fuerza de los Organismos Internacionales que sustentaron la misión,

La Foreign Evangelical Society se unió a otros dos organismos para formar en 1849 la American and Foreign Christian Unión, organismo cuyo propósito declarado era el mencionado y que apuntaba, además, a la expansión del sistema democrático, en otras palabras, la modernidad norteamericana. A partir de entonces y hasta 1873, Trumbull pasó a depender financieramente de esta institución (Guerra 2006:56).

Prueba de las conexiones de amistad liberal y apoyo financiero entre circuitos también latinoamericanos, es una carta enviada desde Lima de un anónimo pero influyente liberal que aportaba a la distribución en Perú de "The Record" periódico editado por Trumbull para la comunidad angloparlante y "La Piedra" el periódico de habla hispana dirigido por Trumbull. La carta incluía un afectuoso saludo del "Venerable" Dr. Vigil,

Señor Dr. D.D. Trumbull, Lima, 12 de Junio 1872.

Mi estimado señor y amigo. He recibido con regularidad los números de la Piedra y del Record que usted se ha servido mandarme y he hecho lo posible para distribuirlos. Difícil me es espresar a usted cuan viva es la simpatía y el interés por la grande obra de usted en Chile. Hago fervientes ruegos al Todo Poderoso para que según su promesa siga bendiciéndola. He rogado al señor don... de Valparaiso entregue a usted tres libras esterlinas por mi cuenta. Agradeceré se sirva destinar dos libras a la obra de la Piedra, y entregar una al señor... en Santiago.

Nuestro venerable amigo el Dr. Vigil saluda afectuosamente a usted y me es grato suscribirme de usted muy atento y S.S.3

Habiendo conocido parte del basamento e ideario de David Trumbull, nos es factible y clarificador analizar sus obras y acciones, que sin lugar a dudas, fueron potenciadas por la "alianza estratégica liberal" en el marco de las discusiones ciudadanas de aquel período histórico. Si existe un matiz permanente en el pensamiento de Trumbull, este era la idea de "tolerancia e igualdad cívico religiosa", y no solo en el pensamiento, sino que también como activista social entre las autoridades públicas de la época, lo que le llevó a ser reconocido en el país como un luchador de la igualdad religiosa. Gran parte de sus planteamientos fueron impresos en los anteriormente señalados periódicos, "La Piedra" y "The Record", sumando además, que muchas veces los artículos del Reverendo fueron publicados en periódicos liberales como "La voz de Chile" y "El Patriota".

En relación a la implantación y avance de un liberalismo progresista de corte norteamericano de trasfondo protestante, que hacía innegable el proyecto del plan global liberal-religioso (unicidad política-religiosa) y un marcado anti-ultramontanismo. Trumbull, señalaba después de llevar cerca de veinte años en suelo chileno, lo siguiente;

Los países protestantes miran con vivo interés toda señal manifestada en país católico romano de romper las cadenas forjadas ignorantemente en nombre de la relijión. Deseamos no que sean ateas las naciones, sino libres y religiosas. Creemos que las dos cosas, la libertad y la relijión son compatibles, como que la discusión reverente y la fe intelijente pueden ser ligadas; y cuando lo sean se alcanzará la suprema felicidad de los pueblos. Que Dios sea adorado en Roma y que Jesucristo sea el objeto de la confianza de la nación italiana, y de toda otra nación, fervientemente lo anhelamos; pero no por medios tan ruines y tan liberticidas como lo son las doctrinas del ultramontanismo. La dominación de estas doctrinas sería la perdida de todo que hemos alcanzado durante los últimos trescientos años; sería el sacrificio de todo aquello que ha dado preponderancia y estabilidad a las naciones que rechazaron en el siglo décimo sesto el yugo ominoso y fatal del absolutismo sacerdotal.

Esperamos ver establecidos los principios de la libertad relijiosa y entronizados en todos los países cristianos. Son los principios que al fin han penetrado en Austria, España y Roma. Cuando dominen universalmente se verá la conclusión de la obra del que Lutero fue el restaurador moderno.4

Sus enseñanzas y luchas doctrinarias fueron creciendo en el ámbito público nacional. Esto no dejó sin cuidado a los Altos Prelados de la Iglesia Católica. Uno de los críticos más acérrimos de la obra trumbulliana fue el Arzobispo Rafael Valentín Valdivieso, con quien más de una vez existieron conflictos, como los que acontecieron cuando en 1847 se inauguró la Union Church. En un Edicto Pastoral, Valdivieso recalcó que

(...) Los disidentes habían cobrado audacia con nuestra moderación fundando colegios, medios de prensa y principalmente repartiendo propaganda que injuriaba a la Iglesia a través de las Sociedades Bíblicas: Se buscan los trabajos públicos o privados que forman reuniones de jornaleros y artesanos para hacer la distribución de los folletos, se persigue a las gentes del pueblo en su domicilio y hasta se nos ha asegurado que se ha pagado dinero porque reciban el funesto presente que se les brinda (Serrano 1999:219).

Como deja al descubierto Valdivieso, la labor de Trumbull no solo se redujo a exponer sus comentarios por medio de los periódicos, sino que también insistió en la ayuda social y en la educación cristiana, especialmente con los niños abandonados de Valparaíso, por lo mismo construyó el Sheltering Home, un hogar de menores, la Escuela Popular de Valparaíso y fue pieza clave para el establecimiento de la Sociedad Bíblica Chilena. Valdivieso respondía, un tanto alarmado por la proliferación del protestantismo en el País, a la cual Trumbull estaba totalmente ligado,

Pero la mala yerba, cuando no se la arranca de raíz, no tarda en reaparecer... Mr. Trumbull abría todos los domingos una capilla con el título de Libre en los altos de El Mercurio (emblemático periódico chileno), donde predicaba públicamente sus errores. Valiéndose de mujeres protestantes, trabajaba por atraerse a los niños, para lo cual habían abierto una escuela que admitía internos, donde ponía en sus manos libros destinados a arrancarle la fe (Vergara 1886:183).

Una disputa circunscrita específicamente al campo religioso entre católicos y protestantes fue la lucha doctrinal, que a la vez tenía efectos vinculados a futuras determinaciones políticas, de las cuales la Iglesia Católica se sentía el protector de la tradición religiosa popular existente durante siglos en Chile. Caso ejemplificador son las columnas que Trumbull escribe en la "Voz de Chile" criticando la idolatría y santería presente en el catolicismo, sintetizado en el escrito "¿Quién dará lluvias? O rogativas a San Isidro". El 19 de Agosto de 1863 expresaba,

(...) No deseo que el pueblo en Chile siga ni a Enrique VIII, ni a Lutero, sino en lo que ellos hayan seguido al Salvador. El cristiano es el que obedece a Cristo, (...) en lugar de ofrecer otros maestros y doctores, tomo la franqueza de aconsejar que Vds., los actuales maestros y doctores, enseñen, no según las tradiciones de antepasados, ni las decisiones de concilios controversiales, sino según la pura y jenuina lei revelada por Dios y su Hijo, en la Santa Escritura. S.S. obsecuente, David Trumbull (Trumbull 1863:18).

La contestación no se haría esperar y por su parte respondía Monseñor Mariano Casanova a través de El Ferrocarril,

(...) Ante todo, es algo estraña la actitud que Ud. Toma al llamarme a juicio por la doctrina que enseño al pueblo católico de Santiago. Hasta ahora yo creía que solo era responsable de mi predicación a mi Obispo, juez por derecho divino en materias de doctrina. Jamás en Chile, mi patria, se había ocurrido a ninguno de mis conciudadanos citarme ante el tribunal de su razón individual (...) No pretenda entonces, honorable señor Trumbull, equiparar el derecho con que yo combato y siempre combatiré el protestantismo, con el pretendido derecho que Vd. Se arroga, diré mejor con el delito que Vd. Comete (idem:18).

Las pugnas eclesiásticas continuaron y fueron sentando las posiciones políticas dentro de los miembros de las propias congregaciones. El protestantismo en voz de Trumbull, continuó remarcando el citado atraso bíblico y la falta de veracidad en el culto a los santos y a la Virgen.

La discusión teológica y social fue aumentando en su calibre, y alcanzó una tensión muy profunda entre ambos sectores. Para aproximarnos a las sensibilidades de la atmosfera epocal, es importante considerar las siguientes declaraciones del Catecismo Católico en relación a los protestantes, arreglado específicamente para el caso chileno,

¿Quiénes abrazan hoy el protestantismo en los países católicos?

En Chile casi no lo hemos visto todavía; pero en Italia nos dice un buen testigo que son la escoria, los que viven mal, los que no observan ninguna práctica relijiosa, los ateos e incrédulos que viven como bestias, tales son los reclutas mas preciosos del protestantismo en aquel país. (...) Nosotros les regalamos las heces, esto es, las personas mas cínicas, mas viciosas i libertinas; confiesan que cuando el Papa limpia su jardín, les echa a ellos todas las malas yerbas i las inmundicias; confiesan que apenas pueden reclutar sino malvados i libertinos.

¿Qué resultaría si el protestantismo agonizante tomase asiento seriamente en nuestro Chile?

4º (...) Tendríamos una guerra relijiosa de las mas funestas consecuencias, como ha sucedido en casos semejantes. Al verse frente a frente, por primera vez dos religiones diversas, se exaltan las pasiones y se multiplican los rencores, i se vienen a las manos: este es el hombre, y pensar otra cosa es desconocer la condición humana. La sangre chilena hierve fácilmente (Cuestas 1873:26).

Las fuertes declaraciones del Catecismo, consideradas oficiales por la Iglesia Católica, mostraban quizás la fuerza que tenía el Discurso de Trumbull, y como la "alianza estratégica" estaba empeñada en fortalecer otras religiones que no fuesen la católica romana, no solo para restarle adeptos, sino para incluir en el ambiente nacional nuevas voces liberales que hicieran un contrapeso firme. Trumbull no contuvo tampoco su ímpetu hacia el Catolicismo. En "La Piedra" manifestaba todo su malestar contra aquellos que denostaban a quienes adoptaban la fe protestante, en esta ocasión hizo sus descargos contra el Obispo Salas de Concepción, respuesta que no solo abarcaba el descontento protestante, sino que además castigaba la posición ultramontana del catolicismo de herencia colonialista española,

Ufanamente, y en tono de triunfo seguro, el señor Salas – Obispo de Concepción – lanza contra los protestantes esta pregunta como concluyente: ¿En donde estabais antes de Lutero, Calvino, Wesley y Jorje Fox? La pregunta es insultante no a los protestantes, sino a la ilustración del país. Sabido debe ser que los reformadores no pretendieron jamás originar nuevas religiones sino volver al cristianismo apostólico, eliminándolo de los abusos de las edades tenebrosas. ¿En donde estábamos? Nos preguntáis; preguntad también a los patriotas chilenos, ¿en donde estaban los valientes hijos de Chile antes de 1810? O ¿en donde estaban los derechos políticos del pueblo antes de los próceres de la Independencia que entregaron sus nombres y su fama como timbre en honor a la República? ¿En donde estaban las libertades de la nación durante el intervalo de los años mil ochocientos catorce y diez y siete, cuando los godos, momentáneamente victoriosos habían vuelto a ocupar la capital? Y ellos contestarán: Existíamos en los calabozos de nuestros tiránicos opresores, – en la isla de Juan Fernández, – entre los desterrados y proscriptos, mendigando el pan en el extranjero – y en todo corazón que latia con amor a la patria, o que había sentido con pena la tiranía española durante dos siglos de coloniaje.

Del mismo modo, pues, contestamos nosotros, estábamos con Wiclef repartiendo las Sagradas Escrituras, con los Waldenses maltratados en las montañas, con los Lolardos aguantando persecuciones, con Juan Huss en su Martirio; estábamos también con la Iglesia huida a las catacumbas en tiempos anteriores, con Atanasio desterrado, con Ignacio entre las fieras, con Policarpo entre las Llamas, con Pedro crucificado, con Pablo en esa vida incansable, esa muerte sangrienta, y con los millares de otros que, en cualquier tiempo, a manos de emperadores y prelados se han sacrificado por mantener ilesa la autoridad de Jesús y su doctrina. Hemos estado con todos y uno de los que se han levantado contra las jerarquías judaicas, paganas o papales (Trumbull 1876:10-11).

Como hemos visto en este trabajo, las reflexiones de Trumbull no provenían exclusivamente de la tribuna protestante, pues, como precedentemente nos hacía ver Serrano, Trumbull además de protestante era masón (García 1997:253). El carácter masónico es relevante ya que nos muestra que el compromiso cívico de Trumbull no se conectaba solo con la misión internacional de evangelización protestante, ni con propagar únicamente los valores del liberalismo norteamericano y su idea de "civilización"; sino que asumía por medio de la masonería un radio nacional, donde debía conocer las necesidades cívicas locales del liberalismo y por lo tanto unirse fraternalmente a los esfuerzos de los "hermanos masones" del área estipulada, independiente de su credo, color o posición partidista. Bastian nos señala magistralmente que

(...) es imposible reducir al masón protestante a la tarea pastoral y religiosa. La amplitud de su actuación social hace de él un tipo de intelectual popular portador y difusor simultáneamente de ideas religiosas y republicanas. Eso permite entender por qué ese lazo con la masonería fue algo evidente para estos actores en la medida en que la masonería era una sociabilidad que les ofrecía un espacio de encuentro con otros liberales y un respaldo eventual en un contexto de constante acoso y persecución tanto por parte de las autoridades políticas conservadoras como por parte de los católicos (Bastian 2005:112).

El recorrido masónico de Trumbull en Chile, comienza veinte años después de su llegada. Este fue iniciado en la Bethesda Lodge, de Valparaíso, el 12 de enero de 1865. Pasó a 2º grado el 10 de febrero del mismo año y elevado a grado 3º el 27 del mes siguiente. En su Logia, del rito de York, ocupó el puesto de Capellán en el período 1865/1866; fue Venerable Maestro 1867/1868 y Capellán 1870 a 1875. En 1888 asumió el cargo de Capellán del King Cyrus Royal Arch Chapter de Valparaíso. El 27 de marzo de 1876 fue instalado como Diputado Gran Maestro de Distrito de la Gran Logia de Massachussets para Chile, puesto que sirvió hasta su fallecimiento en 1889. A partir de 1884 fue reconocido con Garante de Amistad de la Gran Logia de Massachusetts ante la Gran Logia de Chile (Romo 2011:5).

A pesar del apego que Trumbull tuvo desde su llegada a Chile con la Masonería5, es bastante interesante que haya sido iniciado en 1865, año donde se garantiza legalmente la libertad de cultos. Polémica fue la participación de Trumbull en el directorio de la Primera Escuela de la Masonería. El 25 de febrero de 1872 se inauguró la Escuela Blas Cuevas (Couyoumdjian 1995:203-204),

(...) Dicha Escuela, a la que se dio el nombre de uno de los mas ilustres masones de aquella ciudad, debió su nacimiento y desarrollo exclusivamente a los esfuerzos de la Masonería y en especial a la Logia "Aurora" Nº6, a cuya cabeza se encontraba Ramón Allende Padín, como Venerable Maestro... Entre tanto era necesario proceder a la organización de un Directorio, que pudiera dirigir los trabajos (Oviedo 1929:263-264).

Según Oviedo, uno de los Directores de la Escuela fue justamente David Trumbull. En "La Piedra" se hacía derechamente propaganda a la Escuela Blas Cuevas,

(...) Interesará a los favorecidos de este establecimiento saber que goza de la confianza de numerosos padres de familia, de modo que sus clases están ya casi llenas. Más de cien niños han sido matriculados, y el término medio de asistentes es ochenta. El directorio ha acordado poner un aparato de jimnástica. Las erogaciones al establecimiento han sido tan jenerosas que hasta ahora han cubierto todos los desembolsos. Hai dos clases y dos preceptores, en el año que viene se añadirá la tercera clase.6

Por su parte, Monseñor Mariano Casanova emprendió una crítica profundamente antimasónica, develando también la "alianza estratégica" del liberalismo. En un escrito titulado "La Escuela Atea" exteriorizó su desazón,

El primer ensayo de Escuela atea tuvo lugar en Valparaíso en el presente año, y se le denominó "Blas Cuevas". Se dijo que no se enseñaba religión, pero que tampoco se le hostilizaría. Como si no hubiera en Chile quien dirijiera la palabra a la juventud un sacerdote apóstata, y por suerte extranjero, se encargó de invocar al "Gran Arquitecto" y perorar a los alumnos, entre otros oradores que, para tranquilizar sus conciencias, que estaban agitadas, dieron sus razones para suprimir el estudio de la relijion en la nueva escuela. Formose mas tarde el Directorio y se nombró primero a un ministro protestante. Se notaba desde luego un espíritu anti-católico, pero no se hablaba con franqueza, ocultando el fin principal de la Escuela, (...) Los sacerdotes hemos prevenido a los fieles que la escuela "Blas Cuevas" era mala, porque era atea, y porque se proponía educar niños para las lojias. Lo primero lo reconocen los reglamentos de la escuela, o es su base; y lo segundo lo prueba el documento del Boletín Oficial – De la gran Lojia 1872 – ya citado, el que, en la pajina 66, publica un informe del hermano secretario, que concluye así: "De esperar es, y tales son los deseos de sus entusiastas directores, que la escuela "Blas Cuevas" sea un modelo de establecimientos de esta naturaleza y la base y principio de la masonería práctica en nuestro país (Casanova 1872:6-8).

El brazo religioso – encarnado en Trumbull – de la "alianza estratégica" estaba cumpliendo sus objetivos. Debido a la persecución que muchas veces Trumbull acusó por parte del Catolicismo, el Reverendo se inclinó hacia una postura liberal aún mas radical, que promocionaba las virtudes del liberalismo norteamericano y que por tanto favorecía al despliegue general del liberalismo nacional. En 1874, Trumbull daba una arenga a los liberales del Congreso para animarles a proseguir por las "leyes laicas" y a no desmayar hasta obtener la plena libertad, como las que inspiraron al modelo norteamericano de Illinois,

Sobre la frente de la patria la diadema de la civilización y de la democracia – en el pecho el sambenito y en la mano el cirio. Los electores nadando en la plenitud del derecho, los extranjeros y los chilenos no católicos, los desvalidos, los adversarios del ultramontanismo entregados al brazo secular del clero (...) ¡Vamos! Insignes liberales del Senado, émulos negros o morados de los patricios de la época de la independencia. No nos quedemos a mitad de camino. Que la reforma sea, no conquista y garantía para algunos, sino justicia, bien, rayo de sol para todos los que viven en suelo chileno. ¿No habéis invocado cien veces el ejemplo de los Estados Unidos? ¿No habéis ido por lecciones concluyentes al Illinois? Pues acabemos de hacer de Chile un Illinois. En el Illinois no manda el Papa, ni los curitas son sultanes, ni divorcia la curia a los que no oyen misa, ni quedan impunes los clérigos traviesos, ni pagan los protestantes el culto de los católicos. No nos deis medio Illinois o un cuarto de Illinois. Concedednos, ilustrísimos y reverendísimos comediantes, el goce del pleno derecho de Illinois. De otra manera, la tela de vuestra honradez, y de vuestro liberalismo va a quedar en tristísima y risible transparencia.7

Entre 1850 y 1875 se encuentran como puntos principales del programa liberal del que se hizo parte Trumbull: la abolición del fuero eclesiástico, la institución del registro civil y del matrimonio civil, la secularización de los cementerios, la representación de las minorías, la descentralización administrativa, la libertad de enseñanza y la separación Iglesia-Estado. La gran mayoría de estos proyectos fueron comentados por Trumbull.

– Libertad de Cultos:

La cuestión de mas actualidad es la tolerancia. Después de permitir cementerios de disidentes por medio siglo, y sus templos en calles publicas por veinte años y después de reconocerles la libertad de cultos en la lejislacion del país desde el año 1865, ahora se han propuesto consignar la tolerancia en la lei orgánica de la Republica con garantías solemnes y constitucionales.8

– Matrimonio Civil:

Las leyes de este país sobre el matrimonio son no solamente crueles, sino también injustas y desiguales. La ceremonia del matrimonio relijioso es un monopolio, permitido solo a los que se hallan ostensiblemente sujetos a la Iglesia dominante , a la vez que el matrimonio civil es también un monopolio, permitido solo a los que no se hallan de manera alguna ligados con las herejías romanas. Así se ofrecen premios a los que profesan el romanismo, aunque lo hagan sin sinceridad; y premios a otros que no se fascinen y atraigan al seno de esa Iglesia.9

– Libertad de Enseñanza:

(...) El supremo gobierno ha decretado que los disidentes sean exentos de estudiar los dogmas erróneos de Roma. Continua ser el romanismo la relijion del estado, pero no se impondrá mas en los colejios sostenidos por la nación. Tampoco será preciso desde ahora rendir exámenes en esos dogmas para optar los grados universitarios. He aquí el decreto justiciero del gobierno:

"Santiago septiembre 29 de 1873": Vista la solicitud de los colonos de Valdivia en que piden se declaren exentos del estudio de la relijion católica a los jóvenes hijos de padres disidentes que deseen obtener grados universitarios; y conviniendo dictar una resolución general al respecto, He acordado y decreto: 1º la enseñanza relijiosa no será obligatoria en los colejios del estado para los alumnos, cuyos padres guardadores o apoderados soliciten esta escepción.10

 

Reflexiones finales

La figura de David Trumbull fue un ícono del liberalismo protestante de alianza masónica. El frente anticlerical chileno de mediados del siglo XIX, obtuvo en la persona de Trumbull un apoyo y nexo extranjero, que logró inmiscuirse como pocos en la realidad religiosa chilena. Otorgó una opinión coherente, profunda y con amplio conocimiento de la disyuntiva ultramontana-liberal.

El Reverendo norteamericano supo entender el proceso histórico chileno, y funcionó en el conglomerado liberal que catapultó y favoreció el desarrollo de una religión desconocida para los chilenos como lo era el protestantismo. A su vez, la personificación en Trumbull del triunfalismo liberal norteamericano, inspiró en las logias masónicas y en los círculos liberales una visión de país tolerante e igualitaria que abordó no sólo las lógicas de acción política para la construcción de la Republica chilena, sino además conectó las ideas liberales vigentes en el contexto internacional de mediados del siglo XIX. Trumbull convivió con los forjadores del Chile del XIX, generando una retroalimentación de ideas. Destaca en "La Piedra" por ejemplo la obra de Bilbao cuando este falleció, y le reconoce como un ícono del liberalismo chileno

(...) Los escritos de Francisco Bilbao están siendo republicados. Se propone erigir una estatua en su honor en Copiapó. El Señor Bilbao fue encauzado en Santiago en 1842 por artículos heréticos publicados allí, y exiliado. Su nombre es venerado por muchos por su defensa del derecho de pensar y hablar libremente de la religión, en un periodo en que la libertad religiosa era desconocida, y todos luchaban por someterse a la iglesia romana. El Sr. Bilbao negaba la autoridad divina del Señor Jesucristo, – el peligroso rebote de tantos, al apartarse de las enseñanzas errantes del Papado.11

En definitiva, la alianza entre liberalismo, masonería y protestantismo que desemboca en Trumbull, grafica la impronta cultural estadounidense (sin dejar de lado el apoyo económico-logístico que también fue parte del proceso), el arraigado carácter anticlerical y un activismo político sistemático que buscaba ser una propuesta en el terreno religioso, intentado socavar y promover cierto contrapeso a la presencia del catolicismo en la esfera pública.

A partir de una crítica al pasado hispánico y católico, se pretende generar una nueva cultura cívica y religiosa en Chile y Latinoamérica a base de un plan coordinado de misiones de evangelización protestante. El objetivo era una transformación cultural, y para conseguir esta meta, el hombre elegido para Chile fue Trumbull, quien se esforzó por contribuir en base a sus principios a una evangelización no solo del "alma" sino que también a una evangelización de la "cultura chilena". En vista de lo anterior, la alianza masónica favoreció los intereses de unos y otros, logrando asirse de un proyecto liberal que al parecer, más tarde desconocería su vertiente protestante.

La historia muestra que el proyecto liberal tuvo repercusiones estructurales en la arquitectura de lo que sería el Chile del siglo XX, basado en el ideario del liberalismo y en el trabajo de las logias masónicas. ¿Pero qué sucedió con el protestantismo?, creció exponencialmente – actualmente se aproxima al veinte porciento de la población – y mutó en una forma criolla pentecostal que abandonó en muchos casos las ideas trumbullianas de liberalismo norteamericano de base calvinista, lo que se tradujo en una retirada de la escena cívica chilena y por ende, en el casi nulo impacto de los evangélicos en "todas las áreas de la sociedad". Finalizamos repasando la fulgurante esperanza reformista de David Trumbull,

(...) Aún aquí en las repúblicas Sud-americanas hay síntomas que indican semejantes tendencias de romper con las tradiciones erróneas del pasado, de emplear la razón y de escudriñar las escrituras. Esparcidos rayos de luz indican, esperanzadamente, la proximidad del alba aún en Chile. El sol de la justicia de Dios esta trepando las cimas de los Andes, y creemos que no estará distante el día de la regeneración religiosa de la nación chilena. Cuando el clero del país dirija sus miradas al cielo y no a Roma; cuando estas Iglesias descansen sobre Jesucristo, la Piedra viva, verdadera y divina, y no sobre concilios ambiciosos y sectarios; y cuando el pueblo chileno lea y estudie la Biblia para conocer y obedecer la revelada verdad de Dios en Cristo; entonces se verá una reformación, saludable y permanente en el sentido del verdadero cristianismo.12

 

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Notas

1 El Estandarte Católico, Santiago. 5 abril de 1877, n. 825. "Una cuestión vieja, que no es vieja". Alejandro Echeverría:2.
2 The Record, Valparaíso. 15 abr. 1873, n. 38, v. 4:13. Se recomienda la lectura de (García-Archilla 2009). En esté se da un tratamiento específico al rol del periódico angloparlante en la difusión de las ideas liberales norteamericanas de Trumbull.
3 La Piedra, Valparaíso. 29 jun. 1872, año III, n. 27:160.
4 La Piedra, Valparaíso. 25 jul. 1871, año II, n. 18:7.
5 Véase (Appl 1996:90): "El hecho de que el primer culto de Trumbull se efectuara en la imprenta del Mercurio' en Valparaíso, muestra la táctica de los liberales y masones hacia el protestantismo. No cabe duda, que esto era una alianza de interés: los pelucones apoyaron a los católicos y los liberales a los no católicos para llegar a su meta: la liberalidad de la sociedad".
6 La Piedra, Valparaíso. 11 mai. 1872, año III, n. 26:138-139.
7 La Piedra, Valparaíso. 29 ago. 1874, año V, n. 53:533.
8 La Piedra, Valparaíso. 1 out. 1874, año V, n. 54:569.
9 La Piedra, Valparaíso. 29 ago. 1871, año II, n. 19:17.
10 La Piedra, Valparaíso. 31 out. 1873, año IV, n. 43:403.
11 The Record, Valparaíso. 28 de out. 1876 nº 75, v. 5:5.
12 La Piedra, Valparaíso, 30 ago. 1879, año VIII, n. 29:182.

 

 

Recebido em dezembro de 2012
Aprovado em abril de 2013

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