SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número136Renovação do Serviço Social no Brasil e desafios contemporâneosO enfrentamento conservador da “questão social” e desafios para o Serviço Social no Brasil índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
Home Pagelista alfabética de periódicos  

Serviços Personalizados

Journal

Artigo

Indicadores

Links relacionados

Compartilhar


Serviço Social & Sociedade

versão impressa ISSN 0101-6628versão On-line ISSN 2317-6318

Serv. Soc. Soc.  no.136 São Paulo set./dez. 2019  Epub 23-Set-2019

https://doi.org/10.1590/0101-6628.189 

ARTIGO

Servicio Social en América Latina:desigualdad social regional, crisis de democracia y capitalismo

Social Work in Latin America: regional social inequality, crisis of democracy and capitalism

Rita Andrea Meoño Molinaa 
http://orcid.org/0000-0002-3976-4572

aUniversidad de Costa Rica, San José, Costa Rica.


Resumen:

En la fase de Mundialización del capital, la América Latina vive un momento de regresión social brutal. Este artículo identifica estrategias del neoliberalismo para debilitar las estructuras democráticas y los sistemas de protección social en la región. Indicadores importantes muestran los impactos sociales devastadores e indignantes que esas medidas han generado en toda América Latina. En este contexto, el servicio social debe asumir múltiples desafíos para resistir en una defensa radical de los derechos humanos.

Palabras clave: América Latina; Servicio Social latinoamericano; El capitalismo; La mundialización del capital

Abstract:

In the phase of Mundialização do Capital, Latin America is experiencing a moment of brutal social regression. The article identifies strategies of neoliberalism to weaken democratic structures and social protection systems in the region. Important indicators portray the devastating and outrageous social impacts these measures have generated throughout Latin America. In this context, social work must take on multiple challenges in order to resist in a radical defense of human rights.

Keywords: Latin America; Latin American Social Work; Capitalism; Mundialização do Capital

Es tiempo de proteger y resistir.

En nombre de la Asociación Latinoamericana de Enseñanza e Investigación en Trabajo Social - ALAEITS, agradezco a la Editorial Cortez el honor de poder participar con esta publicación que recupera los planteamientos compartidos en el 12. Seminario Anual de Servicio Social 2019, evento en el que conmemoramos:

  1. Los 40 años de la “virada do Serviço Social brasileiro”, momento histórico a partir del cual el Trabajo Social brasileño se transforma, impactando y transformando también el Trabajo Social Latinoamericano en su conjunto.

  2. Los 40 años de existencia ininterrumpida de la Revista Serviço Social & Sociedade, publicación que ha acompañando estratégicamente ese proceso de madurez de la profesión en Brasil, constituyéndose en una poderosa herramienta para la socialización de importantes producciones del Trabajo Social Latinoamericano.

Hoy experimentamos un momento histórico de brutal regresión social; participamos de un espeluznante y prolongado viaje de retorno a la barbarie.

Existe consenso entre diferentes autores de que, las transformaciones experimentadas por la economía y la reestructuración productiva que hemos presenciado desde finales del siglo pasado corresponden a una transición hacia un nuevo régimen de acumulación del capital, cuyo impacto se materializa en intensos e impensables cambios en todas las esferas de la vida.

Esta nueva etapa de funcionamiento del capitalismo recibe muchas denominaciones, no obstante, comparto aquí, la conceptualización elaborada por François Chesnais, autor que la denomina “fase de Mundialización del capital”1, en sustitución del término tan difundido de “Globalización”.

La más elemental observación sistemática del mundo contemporáneo deja claro que, en los últimos treinta años, no se “globalizaron” las prácticas democráticas, los derechos sociales ni, mucho menos, el acceso ampliado a los bienes materiales y culturales (Netto, 2009, p. 19).

Las transformaciones experimentadas en esta fase del capitalismo, son de tal magnitud que nos permiten comprender que el sistema capitalista en aras de su desarrollo y mantenimiento, no tuvo, no tiene y ni tendrá límites.

Chesnais (1996) plantea la tesis de que, en las últimas tres décadas, presenciamos elementos diferenciadores que hacen de este período una fase cuantitativa y cualitativamente diferente de las fases y ciclos pretéritos del modo de producción capitalista.

Para el autor, esta fase se genera a partir de la continuidad y profundización del estadio monopolista, lo que generó un cuadro político e institucional que permitió la emersión - bajo el comando de los EUA - de un modo específico de funcionamiento del capitalismo. El sistema fue capaz de desarrollar una innovación inimaginable en el pasado, que lo diferencia de ciclos anteriores: el modo de funcionamiento predominantemente financiero y rentista.

Según Chesnais (1996), esa dinámica específica de las finanzas se alimenta de dos tipos de mecanismos: por un lado, la inflación del valor de los activos, o sea, la formación de capital ficticio y por otro, se basan en transferencias efectivas de riqueza para la esfera financiera, siendo el mecanismo más importante el servicio de la deuda pública y las políticas monetarias asociadas a este. Parte de esos recursos asumen la forma de rendimientos financieros, de los cuales viven estratos sociales.

Siguiendo a Iamamoto, es este el capital que rinde intereses, acuñado por Marx como capital fetiche, el cual,

(...) se presenta en una relación ensimismada consigo mismo, como fuente autocreadora de valor, obscureciendo las cicatrices de su origen, esto es, sus relaciones con la apropiación de trabajo excedente no pago - o plusvalía - que alimenta la reproducción ampliada de aquel capital (­Iamamoto, 2007, p. 20).

Radicalización de la ofensiva neoliberal

Como una verdad ineludible, hoy la humanidad constata que para el sistema capitalista ya no es posible compatibilizar la dinámica de acumulación y valorización del capital con la garantía de derechos políticos y sociales mínimos.

Para reproduzirse y viabilizar la tasa promedio de ganancias requeridas, el sistema requiere:

  • destrucción de los sistemas de protección social;

  • eliminación brutal de las garantías sociales conquistadas por la clase trabajadora, e

  • eliminación de los controles mínimos que fueron impuestos al capital.

En ese contexto, mencionemos algunas de las manifestaciones conservadoras y reaccionarias que hoy colocan en riesgo la democracia y las conquistas de la clase trabajadora.

Desde hace más de tres décadas, asistimos a la crisis del Estado de Bienestar. Se destacan en todos los países del Continente los procesos de transformación de los Estados (sacralizando el Estado mínimo para los trabajadores, lo que destruye los sistemas de protección social) y la Política Social en función de los intereses del capital (caracterizada por el asistencialismo, focalización y la neofilantropización).

Cotidianas resultan las campañas y estrategias de debilitamiento de instituciones y servicios públicos esenciales, para justificar su privatización entregándolas al mejor postor privado, sea nacional o internacional.

El libre mercado se presenta como única alternativa y la sociedad en su conjunto ha sido convertida en un “Gran Mercado” donde todo se puede vender y todo se puede comprar (la educación, la salud, el agua, el aire, órganos humanos, las personas: en especial las mujeres y las niñas y los niños).

En nombre de la “democracia y la libertad”, utilizando la institucionalidad del Estado de Derecho, y con la complicidad de la “gran prensa”, se instalan en la Región golpes blandos contra gobiernos progresistas (intentos de golpe en Venezuela 2002 y Bolivia 2008; golpes de estado en Haití 2004, Honduras 2009, Ecuador 2010, Paraguay 2012 y Brasil 2016).

Violentos o inteligentes, disfrazados de legalidad o no, los golpes de estado han sido el mecanismo que EEUU y las oligarquías nacionales utilizan para recuperar el poder cuando sectores progresistas o populares, por la vía de la democracia occidental, representativa, acceden al gobierno, y comienzan a realizar reformas sociales que buscan el bienestar de amplias mayorías (Ruiz, 2016, § 7).

Cualquier país que ose discrepar con el orden, tendrá como consecuencia bloqueos internacionales y procesos de criminalización de la disidencia política. Constituirse en víctimas de procesos de judicialización parece ser la repercusión política para líderes progresistas.

Experimentamos lo que Perzworky (en Netto, 2007, p. 70) denomina “la crisis del Capitalismo Democrático”. Hemos creado democracias liberales y representativas, que no nos representan.

Por su parte, imponentes resultan las transformaciones en el mundo del trabajo: precarización, flexibilidad, contratos temporales en el mejor de los casos; informalidad y desempleo de larga duración y hasta trabajo esclavo como el peor escenario. Las “modernas modalidades de contratación” añaden el elemento tecnológico posibilitando fenómenos antes desconocidos como el teletrabajo y la “Uberización en el trabajo2, modalidades que promueven falsas autonomías, falsos emprendedurismos y disfrazan las nuevas formas de acumulación que desangran cada vez con más ferocidad y vandalismo a la clase trabajadora que no encuentra más opciones que conformarse con esas nuevas lógicas, en razón de sobrevivir.

“Modernas legislaciones” son impulsadas para reformar (o más bien someter a contrareformas) el empleo público y se colocan como la solución para generar “equidad” entre los salarios supuestamente “abusivos” y “de lujo” que existen en el sector público y los salarios indignos e incluso ilegales que prevalecen y se naturalizan en el sector privado.

La destrucción de los derechos laborales/sociales - horizonte del modelo neoliberal - y la transferencia de los costos y riesgos del trabajo a la propia persona trabajadora es la concretización del ideal capitalista, donde las necesidades de las poblaciones son un obstáculo a su reproducción. La diferencia en esta etapa es que el avance sobre estos derechos son aceptados y naturalizados por el conjunto de la sociedad que mira hacia la inclusión digital y financiera como una forma de libertad y construcción de igualdad (Virginia Bolten, 2018, § 7).

Aunado a lo anterior, y señalando como causa la transición demográfica de nuestros países, se argumenta la no sostenibilidad de los sistemas de pensiones y se justifican ataques frontales que avanzan hasta la disminución de las pensiones por diferentes vías (impuestos, topes máximos, unificación de sistemas, entre otros).

Por otra parte, parece ser un signo de nuestro tiempo el aumento brutal de la intolerancia frente a la diversidad por orientación sexual, identidad de género, por etnia, religión u opción política, entre otras. En contraparte, se refuerzan como valores dominantes la homofobia, el machismo, la xenofobia, el racismo, el centralismo, la religiosidad, los nacionalismos.

El desconocimiento y rechazo a las libertades individuales vinculadas con lo social se imponen en los debates contemporáneos como aquéllos referidos a la despenalización del aborto, la legalización de la marihuana, las reivindicaciones de la población homosexual o sexodiversa, entre otros.

Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico - OCDE (Pozzi, 2019) nos advierte sobre el declive de la “exprimida clase media”3 de los 36 países más “desarrollados” del mundo, por lo que no sería difícil advertir lo que ocurre con esa clase social en los países denominados “subdesarrollados”.

Así campea la desigualdad por toda la región y entre tanto se multiplican políticas, planes y programas para “disminuir la pobreza”, sin atender sus verdaderas causas; paradójicamente - siguiendo a Loic Wacquant (2010) - se pune a los pobres y se naturaliza la criminalización de la pobreza.

Entre tanto, los movimientos sociales de resistencia y sus luchas, por un lado son invisibilizados, minimizados o satanizados por la “gran prensa”, y por otro criminalizados y reprimidos por los gobiernos cada vez con mayor brutalidad y sometidos a la cultura del miedo, todo ello como parte de las estrategias direccionadas a lograr su debilitamiento, división y desmovilización.

A lo largo de su historia, el sistema capitalista se ha ido reinventando mediante transformaciones o mutaciones que le permiten avanzar para calmar temporalmente su insaciable búsqueda de lucro y acumulación de capitales, en una mecánica muy perversa de auto reproducción que deja a su paso muchas cosas, pero donde los ingredientes que nunca están ausentes son la destrucción social y ambiental en un extremo, y en otro la acumulación de riqueza desmedida.

Las consecuencias sociales de esta fase de mundialización del capital son dramáticas, y de esta ola de destitución de derechos no han escapado ni siquiera los países denominados “desarrollados”.

Crisis estructural como potenciador de indignación

Nunca como ahora, la humanidad tuvo tantos recursos científicos, tecnológicos, tratados internacionales, legislación social y riqueza suficiente como para garantizar el desarrollo y la vida digna a la totalidad de la humanidad. Sin embargo, nunca como ahora se registraron en el planeta tantas muertes por hambre, por enfermedades prevenibles y curables, por la guerra o por huir de ella. No se registra en la historia de la humanidad, tanta violación de derechos, tanta destrucción ambiental, tanta desigualdad, tanta barbarie.

Estamos frente a un momento en que las grandiosas promesas universalistas de la Modernidad: “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, son desplazadas por las promesas: “Libre mercado, Desigualdad y Barbarie”.

Eduardo Galeano, en su ensayo Las venas abiertas de América Latina (1971) nos revela que estamos cara a cara con el desarrollo que desarrolla la desigualdad.

Es inaudito reconocer que el hambre es hoy la principal causa de mortalidad en el mundo, y cobra más vidas que el SIDA, la malaria y la tuberculosis en conjunto. Pero más difícil es aceptar que su causa no es la escasez o la producción de alimentos, sino el acceso a ellos.

Según la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (2018), en el 2017 casi 821 millones de personas fueron víctimas del hambre y, en contraste, 1 de cada 8 de personas en el mundo son obesas (672 millones). Paradógicamente, la publicidad manda a consumir y la economía lo prohíbe a grandes sectores de la población humana.

Por su parte, la Organización Compassion Internacional (RT, 2016) alerta que, aproximadamente la mitad de la población humana, o sea, más de 3000 millones de personas, vive con $2.5 o menos al día y, más de 1300 millones de personas sufren pobreza extrema, o sea, viven con menos de $1,25 al día. Unos 1000 millones de niños y niñas en todo el mundo viven en condición de pobreza y, conforme datos de la UNICEF, 22.000 de ellos y ellas mueren cada día a causa de la pobreza.

Una cuarta parte de la humanidad (1600 millones) vive sin electricidad y más de 750 millones de personas no tienen garantizado el acceso al agua dulce. Según datos del Banco Mundial (2015), en el 2050, cerca de mil millones de personas vivirán en ciudades sin suficiente agua.

El desempleo en el mundo se ha instalado como fenómeno estructural. Según la Organización Internacional del Trabajo (2018), la tasa de desempleo mundial en el 2017 se ubicó en 5,6%, lo que representa un número total de 192 millones de personas desempleadas. Hoy son cotidianas las noticias que nos informan sobre las altas tasas de desempleo en todos los continentes y los países mal denominados “desarrollados” no son la excepción. Los déficits de “trabajo decente” sigue en aumento y las tasas de participación femenina se mantienen muy por debajo a las de los hombres y es generalizado que éstas tengan en todos los países, empleos de menor calidad y reciban salarios más bajos, incluso por igual trabajo.

Por su parte, la migración se ha convertido en un fenómeno transnacional. Según la alianza de la sociedad civil Civicus, con sede en Johannesburgo, en el 2018 se contabilizaban 250 millones de migrantes y refugiados en el mundo y 5000 personas murieron en el 2017 en sus peligrosas travesías (Deen, 2018).

En contraste e indignantemente, la riqueza mundial no sólo se concentra en manos de una minoría, sino que el abismo entre personas millonarias y pobres continúa aumentando en todos los países. En palabras de Thomas Picketty: “vivimos tiempos en que los ingresos de quienes tienen capital y activos crecen exponencialmente” (Neira, 2018).

Según OXFAM Internacional (2018)4 presentado en el Foro Económico de Davos (Suiza), en el 2017 el 82% de la riqueza producida en el mundo fue a los bolsillos del 1% más rico de la población, lo que significa que la riqueza de esta élite aumentó 762 000 millones de dólares, monto con el que podría haberse acabado la pobreza extrema en el mundo hasta 7 veces. Según OXFAM (2018), para combatir la pobreza se necesitarían 60.000 millones de dólares al año, lo que representa menos de la cuarta parte de las ganancias de las 100 personas más ricas del mundo.

América Latina

En América Latina la transición conservadora producto de la crisis estructural del capitalismo, ha sido desatroza y hoy más que nunca requerimos proteger derechos formalmente reconocidos y resistir será innovar, será crear.

Algunos datos para aumentar nuestra indignación: con una población actual de 638 millones, América Latina representa un 8,6% de la población mundial y el 80% de su población se ubica en zonas urbanas, en especial en las grandes ciudades que llegan a concentrar el 30% de la población de sus respectivos países (Banco Interamericano de Desarrollo; Cepal, 2018). Nuestro continente es el más urbanizado del mundo, con diferencias significativas entre países5.

Desde el punto de vista de su desarrollo económico, en el contexto mundial la región se encuentra en los tramos de desarrollo medio. Su producto geográfico bruto, con USD 5.3 billones, representando un 7% del PIB mundial, lo que resulta en un ingreso medio por persona de USD 8,300 (a precios actuales), valor que presenta una alta fluctuación entre países.

Los índices de desigualdad de ingresos de los países de la región se encuentran entre los más altos del mundo. El ingreso captado por el quintil más rico (quintil V) representa alrededor del 45% del ingreso de los hogares, mientras que el ingreso promedio del quintil de menores recursos (quintil I) es de apenas un 6% de los ingresos totales.

Según el Informe Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo - SOFI - de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (2018), ese año se constituyó en el tercer año consecutivo en que aumentó el número de personas que sufren de hambre en el mundo. En el caso de América Latina y el Caribe, 39.3 ­millones de personas viven subalimentadas6, lo que significa un aumento de 400.000 personas desde el 2016, destacando el deterioro presentado por América del Sur. Paradójicamente, la subalimentación y la obesidad coexisten en nuestros países, pues en materia de obesidad la Región exhibe datos alarmantes, por cuanto 1 de cada 4 habitantes vive con obesidad (24,1% de la población). Si bien la Región logró disminuir la tasa de desnutrición aguda (1,3% versus promedio global de 7,5%) y el retraso en el crecimiento de niñas y niños por desnutrición crónica (cayendo de 11,4% en 2012 a 9,6% en 2017), Latinoamerica exhibe el segundo mayor porcentaje de sobrepeso infantil del mundo (7,3%), porcentaje equivalente a 3.9 millones de niñas y niños.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL), en su Informe Panorama Social de América Latina 2018, indica que, desde el 2015 la Región registra retrocesos, particularmente en materia de pobreza extrema. Según este organismo, mientras el porcentaje de pobreza medida por ingresos se matuvo en un 30,2% (184 millones de personas), la cifra de personas que viven en condición de pobreza extrema se incrementó alcanzando un 10,2% que representa la peor cifra desde el 2008 afectando a 62 millones de personas.

Por si lo anterior fuera poco, el Informe Perspectiva Económica Latinoamericana 2019: desarrollo en transición7 (CEPAL, CAF, OCDE, 2019) alerta que el 40% de la población de América Latina y el Caribe que logra salir de la pobreza, regresa a dicha condición en uno o dos años, por inconsistencias en los sistemas de protección social de los países.

De acuerdo con las estimaciones de la CEPAL, Uruguay es el país que registra menor porcentaje de pobreza seguido por Chile, Costa Rica, Panamá, Argentina y Brasil.

Sobre la situación de las personas menores de edad en la región, UNICEF (2016), reveló que en el año 2016, un total de 195 millones de niñas, niños y adolescentes viven en América Latina y el Caribe. Para el 2017, más de 70 millones de niños y niñas viven en situación de pobreza, esto es más del 40% de la infancia latinoamericana, de la cual el 16.3% vive en extrema pobreza (González; Mercer; Minujín, 2016)8. Cada año, 25.000 menores de edad son víctimas de homicidios. Las niñas indígenas que viven en zonas rurales y las niñas de los hogares más pobres son los grupos de mayor riesgo de contraer matrimonio tempranamente. En la región todavía una de cada cuatro niñas se casa antes de los 18 años.

La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado. Los Organismos Internacionales que controlan la moneda, el comercio y el crédito practican el terrorismo contra los países pobres, y contra los pobres de todos los países, con una frialdad profesional y una impunidad que humilan al mejor de los tira bombas (Galeano, 1998, p. 6).

En contraste con lo anterior, la OXFAM revela que, la fortuna acumulada de los milmillonarios en la Región, asciende a 414.000 millones de dólares, un monto mayor al PIB de casi todos los países de la región, excepto Brasil, México y Argentina. Además, destaca que el 10% de los más ricos paga solo un 4,8% de impuestos sobre la renta, en vez de pagar en promedio un 28%.

Por otra parte, América Latina, cuya población equivale al 6% y su superficie al 13% de los totales mundiales, es la región con más reservas de agua dulce (31% de las fuentes de agua potable en el mundo). Como en las películas de ficción, en una hipotética guerra por el agua, está claro que la Región Latinoamericana sería blanco ineludible (Casma, 2015).

Según datos del Banco Mundial (2015), América Latina y el Caribe cuentan con la cobertura más alta de agua potable de las regiones en desarrollo (94%), sin embargo, los índices de cobertura varían ampliamente entre países y entre las zonas rurales y urbanas de un mismo país. Los países con el menor acceso al agua potable de América Latina son Haití, República Dominicana, Nicaragua, Ecuador, Perú y Bolivia.

En el 2018, según datos del Foro Mundial del Agua (Banco Interamericano de Desarrollo, CEPAL, 2018), más de 13 millones de habitantes urbanos no tienen acceso a fuentes mejoradas de agua y casi 61 millones no cuentan con instalaciones mejoradas de saneamiento, situación que en el sector rural se agrava. Si se consideran los criterios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), tan solo 65% de la población de la región tiene acceso al agua potable y 22% al saneamiento. Entre tanto, la reutilización del agua es una alternativa muy incipiente en todos los países. Además, en la Región, más de 26 millones de personas (4% de la población) carecen de electricidad en Latinoamérica.

Relacionado con lo anterior, un 65% de la electricidad proviene de la hidroenergía, y en varios países (Brasil, Colombia, Costa Rica, Paraguay y Venezuela) este porcentaje es aún más amplio.

Según la Organización Internacional del Trabajo (2018), en el informe Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo, para el 2018 el número de trabajadores asalariados en América Latina es alto, llegando a un 63%, en oposición a quienes trabajan por cuenta propia o en negocios familiares, pero ello no es sinónimo de calidad en el empleo, ya que casi la mitad del último sector (45%) se desempeñan en trabajos informales. En este sentido la OIT subraya que un 53% de las personas trabajadoras en América Latina, se dedican a la economía informal9 (fuera del control estatal y no fiscalizada), uno de los porcentajes más altos del mundo y que sube hasta cerca del 80% en países como Bolivia, Guatemala y Nicaragua.

El mismo Informe muestra que existe una relación entre empleo informal y niveles de pobreza, así los países de la región con altos niveles de informalidad laboral también encabezan las estadísticas de pobreza, como Honduras, Guatemala o Nicaragua, mientras que aquellos con mayores trabajos formales, caso de Uruguay, Chile o Costa Rica, también presentan mejores cifras de bienestar social.

Por su parte, la CEPAL (2018) revela que en promedio, alrededor del 40% de la población ocupada de América Latina recibe ingresos laborales inferiores al salario mínimo establecido por su país y esa proporción es mucho más elevada entre las mujeres (48,7%) y los jóvenes de 15 a 24 años (55,9%), además entre las mujeres jóvenes esa cifra alcanza un 60,3%. Complementariamente, la baja participación de las mujeres en el trabajo remunerado, contrasta con el dato de que el 77% del trabajo no remunerado dentro de su propio hogar es realizado por las mujeres. En este sentido, la OXFAM señala que la desigualdad en América Latina es sexista, y que esta desigualdad de género y desigualdad económica explica la menor movilidad intergeneracional de mujeres y niñas en particular (OXFAM, 2018).

En otro ámbito, el estudio Migración internacional 2018 (CEPAL, 2018a) revela que, los procesos migratorios en América Latina, han llegado a un punto de inflexión de extrema preocupación, pues se han intensificado las migraciones intrarregionales, pasando de un 24% del total de los migrantes en 1970 al 63% en 2018.

Finalmente, según datos de la CEPAL, el 64% de los latinoamericanos manifiestan no tener ninguna confianza en su gobierno; más de una tercera parte no están satisfechos con la educación brindada en su país y más de la mitad no están contentos con la atención médica que reciben.

Aquí, en esta América Latina que es una periferia infernal del capitalismo contemporáneo, tales dilemas aparecen en toda su dramaticidad y aquí, en este espacio en que las grandes mayorías poblacionales aún demandan los derechos más elementales, precisamente aquí, los Asistentes Sociales se confrontan inapelablemente con la gigantezca tarea que los desafía: contribuir para convertir derechos formalmente reconocidos y concretamente necesarios en efectividades sociales (Netto, 2009, p. 18).

Amenazas y desafíos para el trabajo social latinoamericano

En el contexto dramático e intolerable que caracteriza a la Región Latinoamericana en el inicio del siglo XXI, el Trabajo Social (TS) como profesión, también enfrenta infinidad de desafíos.

Así como cada país en Latinoamerica tiene particularidades históricas, que los diferencian de sus países hermanos, el TS no es homogéneo ni siquiera a lo interno de un mismo país. Por tanto es claro que a nivel regional, no existe un único TS Latinoamericano; la heterogeneidad y la existencia de varios TS se impone como desafío.

Un común denominador histórico del TS en los diferentes países, es el compromiso con el mejoramiento de nuestras sociedades. Pero en el marco de esa postura generalizada, es posible advertir un elenco de proyectos académicos y prácticas profesionales muy diversas. Así, mientras encontramos una experiencia como la de Brasil, que gracias a la inversión en educación superior, el desarrollo de la investigación, el fortalecimiento de los Posgrados en un contexto de retorno a la democracia, logró hacer rupturas y posicionar un Trabajo Social crítico que lucha sostenidamente por lograr hegemonía al interior del país y en la Región; persisten en otros países, programas de estudio que se sostienen en perspectivas teóricas funcionalistas, con reposicionamientos de tendencias modernizadoras y conservadoras, e incluso algunas Escuelas aún no han hecho reflexiones y rupturas con la enseñanza de los métodos clásicos.

También persisten sectores profesionales y académicos con posturas de mucha resistencia o desprecio por la teoría y, en contraposición se concentran en una búsqueda incesante por metodologías de intervención.

Aún subsisten visiones psicologizantes (individualizantes) y moralizantes (de cuño disciplinar) en los procesos de intervención profesional.

En el marco de los procesos de mercantilización y precarización de la Educación Superior, principalmente a partir de la década de los años 1990, nuestros países han experimentado una explosión sin precedentes de ofertas académicas del sector privado. El crecimiento exponencial de escuelas de TS privadas trajo consigo retos relacionados con la direccionalidad de los planes de estudio, la baja excelencia académica, la educación a distancia (EAD)10 y la poca o nula capacidad de regulación, así como la saturación del mercado laboral, entre otros aspectos.

Mientras en Brasil el sector público aún conserva la hegemonía de los posgrados, otros países exhiben una creciente y agresiva participación del sector privado, ofertando maestrías y doctorados que se crean en tiempos record y cuyo nivel de exigencia menor, bajos costos y corta duración, les hace más atractivos en el mercado de la educación superior privada.

El costo económico para estudiar TS también varía de país a país, encontrando extremos que van desde una educación superior pública gratuita (Brasil, Argentina, Uruguay), pasando por una educación no gratuita con aranceles moderados (Costa Rica), hasta una educación pública altamente privatizada (Chile).

Las transformaciones en el mundo del trabajo también golpean al gremio. La precarización de los espacios laborales se materializa de distintas formas, destacando la reducción de los recursos requeridos para el ejercicio profesional, la intensificación en el volumen y las jornadas de trabajo (con los consecuentes riesgos que ello supone) debido al aumento de demandas sociales que atienden las instituciones.

Las modalidades de contratación están variando progresivamente para dar paso a relaciones laborales que legitiman inseguridad e inestabilidad profesional a través de contratos temporales, sea por servicios profesionales o por proyectos, con pocas o nulas garantías laborales. Coexisten en una misma institución regímenes de contratación diferenciados, uno con derechos laborales y otro con pérdida parcial o total de derechos, incluso trastocando derechos inherentes a las mujeres (por ejemplo, licencias por maternidad o por lactancia).

La indiferenciación en la contratación de profesionales de las ciencias sociales - consideradas como profesiones que realizan iguales labores - está desplazando a profesionales de espacios laborales que históricamente habían sido asumidos por TS, generando competencia, subempleo y desempleo.

Finalmente, aunque sin agotar los tópicos, no se puede dejar de mencionar aquí las desigualdades salariales entre hombres y mujeres del gremio y entre las diferentes instituciones empleadoras, en detrimento del género femenino.

Fortalecer el trabajo social crítico

Frente a los desafíos contemporáneos, cabe preguntarnos:

¿Cuál será nuestra agenda como profesión?

¿Cómo conducirnos como profesionales sin perder el norte?

¿Con qué proyecto ético político pretendemos contribuir?

¿Cómo articularemos el TS latinoamericano?

Evidentemente, las respuestas a éstas y otras interrogantes sólo podrán ser resueltas mediante construcciones colectivas. Con esa claridad y con la intención de contribuir en algo con el debate de ideas, comparto algunos aspectos que podrían ser considerados.

Será crucial revisar y fortalecer nuestra capacidad teórica para comprender el momento histórico de nuestro tiempo caracterizado por la Mundialización del Capital, para através de ese prisma dimensionar el dramático contexto social de la Región y los desafíos de nuestra profesión.

En ese sentido, resulta ser un desafío para el TS latinoamericano ampliar, fortalecer y socializar las discusiones y comprensiones sobre la obra de Marx y la teorías contemporáneas de tradicción marxista, las cuales cobran mayor vigencia en estos momentos de regresión social y podrán iluminarnos para entender la sociedad capitalista y avanzar en la construcción de alternativas.

Al respecto, es un reto innovar las formas de expresar y colocar el pensamiento crítico, para que lejos de generar resistencias, se logre atraer adhesiones.

En ese sentido, parece también ser una estrategia urgente - sobre todo desde la academia - bajar el tono al discurso radical y comprometerse políticamente con la lucha de los movimientos sociales.

Comprender el papel socio histórico de la profesión y reconocernos como clase que vive del trabajo, como clase trabajadora, tendrá implicaciones en los valores éticos políticos de la profesión, e potenciará las necesarias articulaciones con los movimientos sociales de resistencia.

Una formación de calidad, hoy más que nunca incluye dialogar con la realidad. En ese marco, debe ocupar un lugar de privilegio la discusión sobre las transformaciones del Estado, las Políticas Sociales y su vínculo genético con la cuestión social y sus nuevas y más perversas manifestaciones.

Frente a la degradación de la vida y el retorno a la barbarie, es importante situar con mucha claridad el debate ético político en todas sus dimensiones, tanto en la formación como en el ámbito del ejercicio profesional (relaciones docente-docente, docente-estudiante, profesional-sujetos de atención).

En la cotidianidad del aula, debe otorgarse especial y permanente atención - como nos sugiere la profesora Marilda Iamamoto - a evitar caer en el fatalismo o desesperanza que inmoviliza al optar por una negación absoluta de cualquier alternativa, o en el mesianismo o voluntarismo que ignora condiciones estructurales y recurre a comprensiones e intervenciones inocentes y útiles a intereses dominantes. Ni mesianismos, ni fatalismos, ni falsos neutralismos.

Los Derechos Humanos, por su parte, resultan el marco político por excelencia, sobre el cual se afirma el Proyecto Ético Político. En el centro de éstos se encuentra la legitimación de nuestra profesión.

Saludable será volver a la historia, con respeto y justicia, para evaluar la historia del Trabajo Social en cada país, su legado en términos de conocimientos teóricos, sus prácticas, sus aciertos y desaciertos, sus conquistas y sus derrotas. Ello será fundamental para esclarecer dilemas y retos contemporáneos a asumir.

Ante las dificultades y lo complejo que resulta la construcción de un Proyecto Ético Político a nivel nacional y Regional dadas las particularidades socio históricas de cada país, es importante insistir en que éste no puede concretarse como una opción personal de cada profesional y que sólo un proceso de construcción colectiva podrá viabilizar y dinamizar concepciones y prácticas verdaderamente compartidas en los procesos de formación y en el ejercicio profesional a favor de la promoción, defensa y exigibilidad de derechos humanos.

Para concluir, imperioso resulta colocar en nuestra agenda profesional la articulación gremial a lo interno de cada país, y a lo largo y ancho de la Región. En este marco, quienes integramos la ALAEITS enfrentamos el gran desafío de impulsar un trabajo conjunto que, respetando y considerando los rasgos de cada país, permita avanzar en la consolidación de un Trabajo Social Latinoamericano cada vez más crítico y enriquecido con las ideas, recursos y resistencias de los movimientos sociales.

1Con la intención de sustituir el término inglés “Globalización”, más aún cuando se habla de “Globalización del Capital” (que hace referencia vaga e imprecisa a la economía), este autor propone el término francés “Mundialización”. Señala que la globalización es — ni más ni menos — que la expresión utilizada por el gran capital para darle nombre a su cometido de desregulamentación, ahora con intenciones universales, que va más allá de la desregulamentación del trabajo. Ello supone garantizar una plena libertad de movimiento al gran capital en escala mundial. Para Chesnais, la Mundialización debe ser pensada como una fase específica del proceso de internacionalización del capital y de su valorización, a escala del conjunto de las regiones del mundo donde hay recursos o mercados, y sólo a ellas. Con ello, busca registrar el hecho de que parte de los segmentos más decisivos de los mercados financieros son hoy en día mundializados con modalidades e instrumentos variados. Así las cosas, vincular el término Mundialización al concepto de Capital, permite introducir con más claridad y fuerza — a diferencia del término global — el hecho de que, si la economía se mundializó, será importante construir de prisa instituciones políticas mundiales capaces de dominar su movimiento, pero, como es de suponer, esto es lo que precisamente no pretenden las fuerzas que rigen los destinos del mundo.

2“La uberización del mercado del trabajo”, in: Virginia Bolten, nov. 2018. Iniciando por servicios de transporte, se ha extendido a entregas de comida y oferta de servicios varios, ya es una realidad y sigue la tendencia mundial de digitalización de los vínculos en todos los niveles. Estas nuevas formas de vínculo laboral, atravesada por una lógica de libre competencia y poca preocupación con los cuerpos que hacen el trabajo concretamente, hacen surgir una precarización y explotación colectiva.

3Bajo Presión: la clase media exprimida es como se denomina el informe que la OCDE (club de los países más ricos del mundo) presentó el 10 de abril 2019 ante Naciones Unidas, en el que alerta que este grupo social está menguando en los 36 países más “desarrollados del mundo” debido a que su nivel de vida se estanca o va en declive, mientras que el de las rentas más altas mejora (Pozzi, 2019).

4Confederación Internacional de 20 organizaciones que trabajan con 90 países, cuyo propósito es “hacer campaña para un futuro más justo”.

5Mientras América del Sur es la subregión más urbanizada en todo el mundo, en América Central y especialmente en el Caribe, una significativa proporción de la población (casi 30%) todavía vive en las áreas rurales.

6Es decir, son personas que padecen privación crónica de alimentos.

7Dicho Informe fue presentado en el marco de la Conferencia Sur-Sur en Argentina.

8La publicación es producto del trabajo de investigadores de 14 países que hacen una evaluación crítica y comparativa del estado del conocimiento y las políticas públicas con impacto en la prevención y erradicación de la pobreza y la inequidad infantil.

9Incluso en las economías más grandes y desarrolladas de la región se alcanzan altos niveles de informalidad, que son del 47,2% en Argentina, el 46% en Brasil, el 40,5% en Chile y el 53,4% en México, según el informe.

10Sorprende el número de Programas de estudio en TS que, desde el sector privado, son ofertados en su totalidad a distancia. Brasil es ejemplo paradigmático de ello y ya está experimentando repercusiones hasta en la disminución de la demanda de programas presenciales concentrados en el sector público.

Referencias

BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO; CEPAL. Proceso regional de las Américas. Foro mundial del agua 2018. 2018. Disponível em: https://www.cepal.org/sites/default/files/news/files/informe_regional_america_latina_y_caribe.pdf. Acesso em: 12 maio 2019. [ Links ]

BANCO MUNDIAL. América Latina: la región con más agua, la más castigada por la sed. 2015. Disponível em: http://www.bancomundial.org/es/news/feature/2016/06/29/ninos-america-latina-son-mas-afectados-por-pobreza. Acesso em: 12 maio 2019. [ Links ]

CASMA, J. C. “América Latina: la región con más agua, la más castigada por la sed”. In: El país. España, 13 maio 2015. Disponível em: https://elpais.com/internacional/2015/05/13/actualidad/1431542093_232345.html. Acesso em: 3 maio 2019. [ Links ]

CHESNAIS, F. A mundialização do capital. Traducción de Silvana Finzi Foá. São Paulo: Xamã, 1996. [ Links ]

______. “Mundialización: el capital financiero en el comando”. In: BORGIANNI, E.; MONTAÑO, C. (Orgs.). Coyuntura actual, latinoamericana y mundial: tendencias y movimientos. São Paulo: Cortez, 2009. p. 62-92. [ Links ]

CEPAL. La matriz de la desigualdad social en América Latina. 2016. Disponível em: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/40668/4/S1600946_es.pdf. Acesso em: 12 maio 2019. [ Links ]

______. Migración internacional. 2018a. Disponível em: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/44411/5/S1800914_mu.pdf. Acesso em: 10 maio 2019. [ Links ]

______. Panorama social de América Latina. 2018b. Disponível em: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/44395/11/S1900051_es.pdf. Acesso em: 12 maio 2019. [ Links ]

CEPAL; CAF; OCDE. Perspectivas económicas de América Latina 2019: desarrollo en transición. Resumen. 2019. Disponível em: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/44525/1/S1900182_es.pdf. Acesso em: 12 maio 2019. [ Links ]

CERATTI, M. Los niños en América Latina son los más afectados por la pobreza. 2016. Disponível em: http://www.bancomundial.org/es/news/feature/2015/05/13/con-las-mayores-reservas-de-agua-dulce-en-el-mundo-es-una-de-las-mas-afectadas-por-el-cambio-climatico. Acesso em: 12 maio 2019. [ Links ]

DEEN, T. “Ambicioso pacto mundial sobre migraciones”. In: El comercio. Ecuador, 21 mar. 2018. Disponível em: https://www.elcomercio.com/opinion/ambicioso-pacto-mundial-migraciones-opinion.html. Acesso em: 14 maio 2019. [ Links ]

E. B. La concentración de la riqueza vuelve a niveles de 1905. El boletín, Espanha, 31 out. 2017. Disponível em: https://www.elboletin.com/noticia/155273/economia/la-concentracion-de-la-riqueza-vuelve-a-niveles-de-1905.html. Acesso em: 6 maio 2019. [ Links ]

GALEANO, E. Patas arriba. La escuela del mundo alrevés. Madrid: Siglo XXI, 1998. [ Links ]

______. Las venas abiertas de América Latina. México DF: Siglo XXI, 1971. [ Links ]

GONZÁLEZ, M.; MERCER, R.; MINUJÍN, A. (Eds.). Lo esencial no puede ser invisible a los ojos: pobreza e infancia en América Latina. México: UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, FLACSO México, CROP, 2016. [ Links ]

IAMAMOTO, M. Serviço social em tempo de capital fetiche. Capital financeiro, trabalho e questão social. São Paulo: Cortez , 2007. [ Links ]

NEIRA, Armando. “En 2017 aumentó el abismo entre millonarios y pobres”. In: El Tiempo: Bogotá, 27 jan. 2018. Disponível em: https://www.eltiempo.com/economia/sectores/desigualdad-aumento-en-el-2017-y-la-brecha-entre-ricos-y-pobres-175900. Acesso em: 10 maio 2019. [ Links ]

NETTO, J. P.Crise do socialismo e ofensiva neoliberal. 4. ed. São Paulo: Cortez, 2007. [ Links ]

______. La concretización de derechos en tiempos de barbarie. In: BORGIANNI, E.; MONTAÑO, C. (Orgs.). Coyuntura actual, latinoamericana y mundial: tendencias y movimientos. São Paulo: Cortez, 2009. p. 17-33. [ Links ]

ORGANIZACIÓN DE LA NACIONES UNIDAS PARA LA ALIMENTACIÓN Y LA AGRICULTURA. El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo. 2018. Disponível em: http://www.fao.org/state-of-food-security-nutrition/es/. Acesso em: 14 maio 2019. [ Links ]

ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO. OIT: El desempleo y los déficits de trabajo decente permanecerán elevados en 2018. 2018. Disponível em: http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_615695/lang--es/index.htm. Acesso em: 5 maio 2019. [ Links ]

OXFAM INTERNACIONAL. El 1% más rico de la población mundial acaparó el 82% de la riqueza generada el año pasado, mientras que la mitad más pobre no se benefició en absolute. 2018. Disponível em: https://www.oxfam.org/es/sala-de-prensa/notas-de-prensa/2018-01-22/el-1-mas-rico-de-la-poblacion-mundial-acaparo-el-82-de-la. Acesso em: 12 maio 2019. [ Links ]

______. La fortuna de los milmillonarios creció a un ritmo de 2500 millones de dólares al día el año pasado, mientras que la mitad más pobre de la población mundial se empobreció aún más. 2019. Disponível em: https://www.oxfam.org/es/sala-de-prensa/notas-de-prensa/2019-01-18/la-fortuna-de-los-milmillonarios-crecio-un-ritmo-de-2500. Acesso em: 12 maio 2019. [ Links ]

POZZI, Sandro. “La OCDE advierte sobre el declive de la ‘exprimida’ clase media. In: El País, Nova York, 11 abr. 2019. Disponível em: https://elpais.com/economia/2019/04/10/actualidad/1554852737_287760.html. Acesso em: 10 maio 2019. [ Links ]

RT. “11 datos sobre la pobreza mundial”. In: RT, 25 nov. 2016. Disponível em: https://actualidad.rt.com/actualidad/224433-hechos-pobreza-mundial. Acesso em: 7 maio 2019. [ Links ]

RUIZ, P. Cronología: “Golpe de estado en América Latina”. In: TeleSur, Uruguay, 5 set. 2016. Disponível em: https://www.telesurtv.net/opinion/Cronologia-Golpe-de-Estado-en-America-Latina-20160905-0020.html. Acesso em: 13 maio 2019. [ Links ]

UNICEF. Estado mundial de la infancia 2016. 2016. Disponível em: https://www.unicef.org/spanish/publications/files/UNICEF_SOWC_2016_Spanish.pdf. Acesso em: 5 maio 2019. [ Links ]

VIRGINIA BOLTEN. “Uberización del trabajo, precarización de la vida” (Editorial). Buenos Aires: 20 nov 2018. Disponível em: http://virginiabolten.com.ar/editorial/uberizacion-del-trabajo-precarizacion-de-la-vida/. Acesso em: 14 maio 2019. [ Links ]

WACQUANT, Loic. Castigar a los pobres. El gobierno neoliberal de la inseguridad social. Barcelona: Gedisa, 2010. [ Links ]

Recebido: 19 de Maio de 2019; Aceito: 30 de Maio de 2019

Rita Andrea Meoño Molina - Doctora en Servicio Social por la Universidade do Estado do Rio de Janeiro. Presidenta de la Asociación Latinoamericana de Enseñanza e Investigación en Trabajo Social, Universidad de Costa Rica, Escuela de Trabajo Social. E-mail:ritameono@hotmail.com

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons