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Revista Brasileira de História

versão impressa ISSN 0102-0188versão On-line ISSN 1806-9347

Rev. Bras. Hist. vol.39 no.80 São Paulo jan./abr. 2019  Epub 08-Abr-2019

http://dx.doi.org/10.1590/1806-93472019v39n80-06 

Articles

Actores y poder en el Cabildo del Buenos Aires, 1776-1810: una contribución desde el análisis de redes sociales

Actors and Power in the Buenos Aires Cabildo, 1776-1810: A Contribution from the Social Network Analysis

Laura Cristina del Valle*  1
http://orcid.org/0000-0003-1735-6137

Juan M. C. Larrosa** 
http://orcid.org/0000-0002-0102-9994

*Universidad Nacional del Sur, Departamento de Humanidades, Bahía Blanca, BA, Argentina. lcdvalle@criba.edu.ar

**Universidad Nacional del Sur, Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur (IIESS), Departamento de Economía, Bahía Blanca, BA, Argentina. jlarrosa@uns.edu.ar

RESUMEN

Este trabajo analiza la relación existente entre las nominaciones que se hicieron para acceder a cargos en el cabildo de Buenos Aires, entre 1776 y 1810, y la posición relativa de los individuos de las familias concejiles en su red social. Encontramos evidencia estadística que corrobora esta relación del poder político e individuos capitulares utilizando análisis de redes sociales.

Palabras clave: capitulares; poder político; análisis de redes sociales; cabildo; Buenos Aires tardocolonial

ABSTRACT

This contribution analyzes the relationship between the nominations made at the beginning of each year for seats in the cabildo of Buenos Aires between 1776 and 1810, and the relative position of political individuals from capitular families in their social network. We found statistical evidence that corroborates this relationship between political power and capitular individuals using social network analysis.

Keywords: councilor; political power; social networks analysis; cabildo; late colonial Buenos Aires

El tema del artículo consiste en analizar el rol de las relaciones sociales en la construcción del poder del Cabildo de Buenos Aires entre 1776 y 1810, a partir de la red social de los individuos que accedían a sus cargos. Hemos tomado este período por considerar que en esa época el concejo dejó en evidencia mucho de su poder político fruto, creemos, del prestigio social y del poder económico de los individuos que conformaban la élite capitular.

La relevancia de esta contribución es que nos alejamos de la metáfora de red y utilizamos herramientas de la metodología de análisis de redes sociales,2 porque creemos que ese poder radicaba en las relaciones establecidas por los individuos de las distintas familias. Si bien sus vínculos y la distribución de bienes materiales y simbólicos lo hacían circular y retroalimentarse, hay que reconocer que la desigualdad de dicho reparto hizo que algunos individuos, representando familias, concentraran más poder que otros, en el sentido de nominaciones a cargos capitulares.

La literatura de análisis de redes sociales históricas y de poder tiene un trabajo fundacional en las contribuciones de Padgett (1994) y Padgett y ­McLean (2006) para las familias florentinas de la época del Renacimiento. Existen trabajos de análisis de redes sociales aplicados a estudios coloniales. En países de legado anglosajón, pueden mencionarse contribuciones sobre acción colectiva, como la rebelión de Whiskey (Gould, 1996) o el que destaca la centralidad de intermediación de Paul Revere y Joseph Warren en la redada nocturna que dio origen a la Revolución Americana (Han, 2009). Asimismo se ha estudiado, aunque no utilizando herramientas de análisis de redes sociales, la influencia de la pertenencia a grupos políticos en la rama revolucionaria de Vermont también durante la revolución americana (Hillmann, 2003). Para el caso del imperio portugués un aporte como el de Polónia y otros (Polónia; Barrios; Nogueira, 2011) revela el rol desempeñado por la geografía en la intensidad y regularidad de los contactos con los flujos de comercio entre la metrópolis y las colonias de ultramar a través del uso de redes de comercio. En el otro extremo del mundo, encontramos un estudio de las redes de mercaderes y su interacción del Sydney colonial como una estructura que mitigaba la incertidumbre económica de un proyecto colonial en ciernes (Johns; Ville, 2012).

Para el análisis de redes sociales aplicado a casos de la época colonial en Latinoamérica pueden ejemplarizarse con estudios para ciudad (Granados, 2006) y hacendados (Sánchez Santiró, 2007) de México y Guadalajara (Ibarra, 2007) y Puebla (Morales, 2006). Contribuciones específicas como Berbesí (2007) estudiaron las élites y sus redes sociales en el período colonial en el caso de Maracaibo (Venezuela) y la élite colonial de Guatemala (Casarola, 2003). Precisamente este último trabajo revela la relación de las redes sociales con el poder colonial analizando en profundidad la historia y estrategia matrimonial de la élite guatemalteca, utilizando principalmente un estudio de bloques cohesivos (subconjuntos jerárquicos de nodos de una red en función del grado de conectividad de los nodos) y su relación con el poder económico y político. Otro trabajo, Borucki (2011), describe una época contemporánea al análisis del presente trabajo, de hecho trabajando con muchos de los individuos que se mencionarán aquí también. Si bien se enfoca en el tráfico de esclavos y su importancia económica como parte de una red de comercio, el análisis no abarca el caso de la conformación del poder político colonial aunque brinda información de respaldo sobre la importancia económica de diversos actores. Como puede observarse, el estudio de las redes sociales en el período colonial americano puede describirse como enfocado al estudio del poder familiar como parte del sistema político-económico de una región administrativa determinada. En términos de la metodología empleada el uso de herramientas de análisis de redes sociales no es algo tan común dentro de este contexto.

En el caso rioplatense, podemos encontrar estudios de familias de empresarios coloniales como los de Conti y Gutiérrez (2009) y Ferreiro (2010) que analizan circuitos mercantiles y redes matrimoniales y comerciales para Jujuy, en el Noreste argentino. Con respecto al poder político dentro del cabildo como institución, podemos mencionar el estudio de redes de Aramendi (2011) sobre decisiones de elección en el cabildo de Córdoba. El análisis de redes es básicamente narrativo con el uso de un grafo (Aramendi, 2011, p. 9) y no utiliza métricas específicas (tanto grupales como individuales) para profundizar su relato.

En líneas generales, es interesante destacar que la bibliografía sobre instituciones coloniales no ha hecho un uso frecuente de las herramientas metodológicas de las redes sociales y, en su lugar, se propusieron análisis de tipo narrativo y el uso de la metáfora de red, fundados en perspectivas más genealógicas. En función de eso, el problema es identificar si la posición relativa de los individuos que integraban las familias capitulares en la red les posibilitó el acceso a oficios más destacados. En ese sentido, el objetivo consiste en mostrar la relación existente entre las nominaciones para desempeñar cargos capitulares que se realizaron a principios de cada año y la posición relativa de las familias concejiles en la citada red.

Metodológicamente, la teoría de las redes sociales se asienta en la premisa que las conductas individuales se encuentras limitadas por las interacciones dentro de su entorno. Técnicamente implica identificar individuos y sus vínculos lo cual puede representarse con un grafo de puntos denominados nodos unidos por líneas conectoras denominadas enlaces. Así, es imposible disociar la forma del gráfico de su contenido porque la red es la expresión abstracta de las relaciones que se establecen entre los actores y aquél, es decir lo que se genera o intercambia a partir y a través de los vínculos (información, bienes y servicios, capital cultural, apoyo emocional, entre otros). Sin embargo, este intercambio no es obligatorio, sino que constituye un potencial de uso, una posibilidad de que los nexos existentes entre los actores se utilicen o no, así como la intensidad de uso en el primer caso, lo que determina que las configuraciones de relaciones entre actores sean cambiantes (Lin, 2001). El uso que los actores hagan de los recursos con que cuentan depende de los fines para los que los quieran emplear, por lo que uno de los supuestos de la teoría es que los actores de un sistema están dotados de una racionalidad instrumental. De esta se desprende la creación de planes contingentes, denominados estrategias, para un uso más eficiente de los recursos insertos en la citada red.

En el caso que nos ocupa, los actores sociales, la élite capitular, son los sujetos o nodos de los vínculos, la explicación de los comportamientos de los actores sociales implica analizar lazos relacionales que posibilitan las transferencias de recursos (materiales y simbólicos) en el interior de la red, porque todo actor social participa en un sistema social que implica a otros actores que son puntos de referencia significante en las decisiones mutuas, ya sea porque operen desde la cooperación o desde el conflicto. Así, podemos señalar que los lazos familiares y/o religiosos juegan un rol muy importante en el acceso a los cargos políticos destacados en una sociedad densamente conectada como la bonaerense tardocolonial.

En este marco, coincidimos con Michel Bertrand cuando dice que el verdadero desafío radica en utilizar el concepto de red de manera que constituya, metodológica y analíticamente, “una herramienta capaz de dar contenido y significado a observaciones que sin él quedarían en un nivel anecdótico” (Bertrand, 2000, p. 78). Se trata de una perspectiva interesante para analizar la élite capitular porteña tardocolonial, más allá de la metáfora de red.

En las secciones que siguen intentaremos dar respuesta a estos senderos metodológicos para presentar el escenario de la red de individuos de la élite capitular porteña. De esta manera, esperamos demostrar una perspectiva historiográfica que ubica a los actores del período tardocolonial como actores sociales, de antiguo régimen (Guerra, 1993; Guerra; Lampérière, 1998) que puede corroborarse con el análisis de redes sociales.

CONTEXTUALIZACIÓN, DEFINICIONES Y CONCEPTOS

Denominamos élite capitular a un grupo de actores que fueron nominados para desempeñar cargos en el Cabildo de Buenos Aires entre 1776 y 1810 y la consideramos un recorte de la élite bonaerense. Las familias que la integraron fueron generando a lo largo del tiempo vínculos entre sí a través de diferentes comportamientos e instituciones sociales (Balmori; Voss; Wortman, 1990). En este sentido, es interesante destacar que la familia, además de un grupo relacional, es una entidad colectiva y una estructura de poder, que establece relaciones interpersonales entre individuos de su mismo grupo y con el resto de la sociedad. Estas consideraciones son importantes para comprender que un análisis interno del cabildo puede conducirnos a explicar que el control de su vida política, es decir las decisiones de gobierno y el rumbo del organismo y de la ciudad, estaban en manos de vecinos de sectores altos de la sociedad que ejercieron el gobierno urbano. Esto no sólo no constituye un aspecto menor, sino que determina la necesidad de tener en cuenta la composición del ayuntamiento y las relaciones entre los individuos que lo componen, para analizar el poder municipal y las acciones políticas de este organismo.

Por último, es importante destacar que la élite capitular es una categoría que se sustenta en una red de relaciones compleja, que hace posible reconocer la existencia de vínculos recíprocos, más o menos fuertes (Ramella, 1995, p. 20-21) e indisolubles entre sus integrantes. Cada relación o lazo permitió a los individuos tener un trato directo o indirecto con otros con quienes su alter estaba vinculado (Rodríguez, 1995, p. 14-15). El acceso a los recursos (simbólicos y materiales) que circularon en el interior de la élite capitular como el prestigio social, el respaldo económico o el poder político pudo hacerse en forma directa o indirecta, siendo en este último caso a través de individuos que actuaron como nexo con otros y que obtuvieron esa suerte de función recurriendo a las estrategias más utilizadas, es decir al matrimonio y al compadrazgo.

Cabe destacar, no obstante, que mientras la red total (Moutoukias 1995, p. 231) - o extensa - podría pensarse como constituida por el conjunto de la élite porteña, la élite concejil configuraba sólo una red parcial, es decir, era un recorte de aquella otra de mayores dimensiones. El rasgo común de los individuos que integraban esta red parcial fue el de haber sido elegidos para desempeñar cargos concejiles.

En función de lo expuesto, consideramos a la red como “un específico conjunto de conexiones entre un definido grupo de personas, con la propiedad adicional de que las características de dichas conexiones, como un todo, pueden usarse para interpretar el comportamiento social de las personas involucradas” (Mitchell, 1969). Esto permite analizar e interpretar el comportamiento de los individuos en tanto actores sociales, en el contexto de las relaciones existentes (Rodríguez, 1995, p. 10; Mitchell, 1969, p. 2) en una estructura de larga duración que comenzó a configurarse desde principios del siglo XVIII.

La selección de actores para realizar el análisis de redes sociales comprendió inicialmente una red de 1.215 actores, hombres y mujeres, de los cuales fueron procesados en una primera muestra 548 individuos, denominada red de individuos. Debe tenerse presente que la población aproximada de la ciudad de Buenos Aires para esas fechas promediaba los treinta y dos mil habitantes (Besio Moreno, 1939, p. 157; Johnson, 1973, p. 107-119; Johnson; Socolow; Seibert, 1980, p. 329-349), por lo que la muestra inicial abarca el 3,8% de la población mientras que la red analizable comprende el 1,7% de la población total de la ciudad.

Los actores fueron seleccionados por haber determinado una la existencia de al menos una de las siguientes relaciones entre ellos:

  • Matrimonio (primera, segunda y terceras nupcias)

  • Relación consanguínea (hijos, hermanos)

  • Testigo/padrino/madrina de casamiento

  • Testigo/padrino/madrina de bautismo

  • Testigo de defunción

  • Socio comercial

Cada actor que registraba alguna de dichas relaciones fue añadido a la red con un enlace3. Éstos últimos entran en la categoría de enlaces fuertes, es decir relaciones con interacción cotidiana y fuente directa de apoyo emocional u otros recursos; en contraposición de los enlaces débiles tal como define Granovetter (1973). La red identificada puede observarse en la Figura 1 donde se presentan los nodos codificados como números que identifican a los miembros de la red.4

Figura 1 Miembros codificados con los mayores valores de centralidad de intermediación 

En el ámbito de análisis individual de la red se determinará bajo diferentes criterios la importancia de algunos de los miembros más destacados dentro de su estructura. Para ello se recurre al concepto de centralidad, una métrica que indica qué miembro o nodo de la red es más relevante. Cada tipo de centralidad asigna un valor a un individuo en la red y del ordenamiento de esos valores se obtiene la posición jerárquica de cada nodo en según ese criterio. Esos últimos se basan en distintas formas de interpretar la posición de un agente en la red. Por ejemplo, la centralidad de grado nos indica que nodo tiene mayor cantidad de enlaces. Cuanto más enlaces se establecen con el agente, más se destaca, por lo que la circulación en la red le otorga importancia en la recolección y distribución de información u otro recurso que circule. Usualmente se ha encontrado que los nodos con valores mayores de centralidad de grado en grupos densamente conectados pueden llegar a tener mayor apoyo emocional.

Un segundo criterio que podemos aplicar es la centralidad de cercanía, la cual registra que nodo está ubicado a menor distancia entre todos los agentes, siguiendo la cantidad de enlaces intermedios que unen a nodos distantes en la misma estructura. Un nodo con alta centralidad de cercanía estaría ubicado “a mitad de camino” de todos los agentes y ello lo convertiría en ruta obligada de traspaso de información.

Una tercera acepción es la centralidad de intermediación, que valora particularmente a aquellos agentes que vinculan grupos dispersos de la red. Es calculada como la fracción de los caminos más cortos entre pares de otros actores que pasan por ese actor. Es presumible que un actor, en una posición tal, puede actuar como intermediario en las relaciones entre los otros. Esa posición de intermediarios los convierte en importantes porque pueden decidir cómo y a quién traspasar la información. Un ejemplo de esto, como se observará más adelante, es el caso de Juan de Lezica y Torrezuri que posee la misma centralidad de grado que otras cabezas de familias de la red pero cuya centralidad de intermediación es la mayor de todos. En la Figura 1, el tamaño de la etiqueta identificatoria es proporcional a su valor de centralidad de intermediación.

Finalmente, podemos señalar que la centralidad de autovector es la más formal porque analiza la información de todas las conexiones, para favorecer a los agentes mejor conectados en términos de la estructura de conexión global. Es decir, este indicador da mayor valor a los agentes mejor conectados pero también a aquellos que están conectados a los mejor conectados. La Figura 2 muestra una subred individual (un extracto de la red de individuos presentado en la Figura 1) y cuatro representaciones donde se destacan con un nodo con un círculo externo los dos con mayor métrica respectiva. Obsérvese que los mismos nodos tienen la mayor centralidad de intermediación y de cercanía, mientras que otro par de nodos comparte los mayores valores en centralidad de grado y de autovector. Esto es un evento particular que no siempre se repite y que depende de la estructura específica de cada red.

Figura 2 Ejemplos de centralidad en una subred de la red individual 

ANÁLISIS DE LA RED DE INDIVIDUOS

En la Tabla 1, se consignan los catorce individuos con mayor centralidad de intermediación, ordenados en forma descendente, y que fueron seleccionados por su importancia estratégica en la red social. Entre ellos se encuentran algunas de las cabezas de las familias capitulares más relevantes, junto a hijas y esposas quienes, a través del establecimiento de lazos entre sí y con otros, configuraron la red social que analizamos. Asimismo se observan las familias a las cuales pertenece cada uno de ellos.

Tabla 1 Miembros y características del subgrafo de máxima intermediación 

Código Nombre Género Grado Intermediación Cercanía Autovector Familia
243 Juan Lezica y Torrezuri M 15 44.037 0,25 39,88 Lezica y Torrezuri
379 Maria Ignacia Javiera de Riglos F 7 31.465 0,24 8,49 Riglos
127 Francisco Ignacio de Ugarte M 15 29.299 0,25 29,08 Basavilbaso
65 Cristóbal de Aguirre M 12 28.107 0,24 9,85 Gómez Cueli/ Basavilbaso
510 Rosa de Basavilbaso F 13 27.765 0,26 42,04 Basavilbaso
321 Marcos José de Riglos M 9 27.026 0,22 0,59 Riglos
545 Vicente de Azcuénaga M 12 22.521 0,25 41,31 Azcuénaga
295 Manuel Antonio Warnes M 14 21.559 0,18 0,00 Warnes
502 Prudencio de Zavaleta M 3 21.086 0,23 6,17 Desconocida
405 Maria Magdalena de las Carreras F 12 20.097 0,19 0,45 Alzaga
462 Miguel Fermín de Riglos M 5 18.118 0,22 0,12 Riglos
361 Maria Elena de Alquiza F 11 17.065 0,24 35,41 Lezica y Torrezuri
119 Francisco de las Carreras M 5 16.509 0,21 1,27 Alzaga
534 Tomasa Warnes F 3 16.317 0,17 0,00 Warnes

Como puede observarse, tal como presentaba la Figura 1, no en todos los casos los mayores valores de centralidad de intermediación implican mayor cantidad de relaciones (centralidad de grado).

Si tomamos, a modo de ejemplo, el caso de Juan Lezica y Torrezuri, que es quien muestra el mayor grado de intermediación, debemos señalar su carácter de cabeza de familia de una de las tres que componen el grupo familiar Lezica. Su importancia en la red no solo deriva de las estrategias utilizadas para ubicar a sus hijos varones en cargos de cabildo, sino también en las que puso en juego para casar a sus hijas con promisorios candidatos que, luego de las bodas, accedieron también a oficios concejiles. Entre estos últimos también se contaron representantes de familias socialmente prestigiosas, económicamente poderosas y políticamente influyentes en el gobierno urbano de Buenos Aires, como por ejemplo la familia Riglos con la cual se estrecharon vínculos a través de sendos matrimonios en 1773 y 1783. Un ejemplo de ello fue el segundo matrimonio de Juan José de las Llagas Lezica con Juana Petrona de Vera y Pintado en 1776, luego del fallecimiento de su primera esposa, María Rosa Riglos y San Martín, en 1774. Juana era oriunda de Santa Fe y su hermana, Rafaela de Vera y Pintado, se convirtió en 1783 en la esposa del gobernador de Montevideo Joaquín del Pino, quien en 1801 fue designado Virrey del Río de la Plata.

Tanto Juan Lezica y Torrezuri como su esposa, María Elena de Alquiza, presente en el décimo segundo lugar en nuestro listado de intermediación, se preocuparon por implementar estrategias de parentesco religioso que los vincularan con otras familias. También hicieron lo propio con integrantes de familias como las de Sarasa y Basabilbaso, entre otras. Justamente, las mismas estrategias que les permitieron vincularse con otras familias de la red fueron las que les posibilitaron el acceso a los capitales, simbólicos y materiales, que circularon en su interior y que fueron las puertas de acceso al prestigio social, el respaldo económico y el poder político que mencionábamos anteriormente. Esas estrategias de reproducción social, económica y política, son las que fundamentan los grados de intermediación de cada uno de los miembros del listado que expusimos.

LA RED POLÍTICA

Consideramos como red política a los individuos que integraban la red y que fueron nominados para desempeñar alcaldías de primero y segundo voto, o regidurías (de la 1° a la 6°). Si bien todos ellos fueron hombres, dado que las mujeres no tenían acceso al cabildo, todas las métricas de red fueron estimadas incluyendo a estas últimas porque, desde sus lugares en las familias también contribuyeron a posibilitar la construcción de la red política. Prueba de ello son las mujeres que integran el listado de intermediación que mencionamos en la Tabla 1 y que fueron esposas o hijas de jefes de familias políticamente influyentes.

En función de lo expuesto, podemos señalar que la red estaba conformada por individuos de una élite capitular que desarrollaba, desde el ayuntamiento, acciones políticas concretas. Para abordarla, analizaremos en primer lugar la relación entre la posición de los individuos en la red (producto de las estrategias de reproducción puestas en juego, como ya se mencionó anteriormente) y la importancia del mayor cargo capitular para el que cada uno fue nominado.

Variables y estimaciones

En este apartado presentaremos tres clases de variables para abordar el análisis estadístico de la red individual y el poder político de los actores que fueron nominados para ejercer cargos de cabildo.

La hipótesis a comprobar es si la posición relativa de los actores en la red les permitió ser elegidos para desempeñar los cargos jerárquicamente más elevados en el cabildo. En ese sentido, los datos recabados por del Valle (2014) nos permiten entender al poder político como el acceso a mayor cantidad de cargos y, al mismo, tiempo, a cargos de mayor jerarquía. La variable será representada por una escala ascendente de valores, directamente relacionada con la importancia relativa de cada oficio dentro de la estructura de funcionamiento del cabildo porteño. Así, los cargos a representar serán alcalde de primer voto, alcalde de segundo voto, regidor 1º, regidor 2º, regidor 3º, regidor 4º, regidor 5º, regidor 6º y síndico procurador. La representación será lineal, asignándosele un valor consecutivo a cada cargo, en una escala ascendente de poder según el cargo al que se haya sido nominado. Tiene valor igual a 9 para el cargo de alcalde de primer voto (autoridad máxima del cabildo), valor igual a 8 para alcalde de segundo voto, valor igual a 7 para regidor 1º y así hasta cargo de síndico procurador con valor igual a 1. A los efectos de este análisis, la consideramos una variable explicada o dependiente. Esta variable representa dos dimensiones del poder político: por un lado, el ingreso al poder político al ser nominado para desempeñar un oficio capitular, sin importar cuál fuera; y por otro, el acceso al mayor cargo posible dentro de la institución. La variable será denominada IP (índice de poder).

Las variables explicativas que consideraremos son las siguientes métricas de centralidad:

  • Grado

  • Intermediación

  • Cercanía

  • Autovector

Asimismo consideramos otras variables explicativas relevantes como:

  • IngRed: se trata del año del matrimonio con una integrante de una familia capitular. Se considera como año de ingreso a la red ya que, en la mayoría de los casos, quienes no eran descendientes directos de familias concejiles, accedían a cargos de cabildo luego de casarse, como se ha mencionado anteriormente. Si bien abundaron los casos, citaremos a modo de ejemplo a Martín de Álzaga, Gaspar de Santa Coloma y Vicente de Azcuénaga.

  • IngCab: refiere el año de nominación al primer cargo en el cabildo, que representa el ingreso al poder político.

  • Cargos: señala la cantidad de veces que el individuo fue nominado a cargos capitulares electivos.

Para estimar la relación estadística de la variable de poder político y sus determinantes, se ha decidido emplear un modelo estadístico adecuado a tal esquema: el logit ordenado.5 Este modelo será utilizado para asociar estadísticamente la escala de valores que representa el poder político individual (variable IP) con la posición de los individuos en la red (centralidades), teniendo en cuenta también otras variables relevantes como el tiempo y la cantidad de cargos a los que se fue nominado. Los resultados de las estimaciones se aprecian en la Tabla 2.

Tabla 2 Logit ordenado para el acceso cargos importantes en el cabildo 

IP (1) (2) (3) (4) (5)
Intermediación 0,00003 0,00004
0,31 0,00004
Cercanía -1,994 -2.431
2,48 2.549
Autovector -32.34 -12.1
8.76*** 6.42*
Grado 0,181 1,148
0,074** 0,074**
IngRed 0,0002 0,0002 0,0002 0,0002 1,00
0,0002 0,0002 0,0002 0,0002 0,0002
IngCab 0,0096 0,0094 0,0092 0,0092 1,01
0,0006*** 0,0006*** 0,0005*** 0,0005*** 0,0006***
Cargos -0,369 -0,286 -0,286 -0,286 -0,718
0,101*** 0,094*** 0,093*** 0,093*** 0,0692***
Wald chi2 321,38 269,67 388,80 346,38 264,86
Pseudo R2 0,572 0,563 0,563 0,562 0,566
*** significativo al 1%, ** significativo al 5%, * significativo al 10%

En dicha tabla se aprecian los resultados de cinco modelos (numerados en la primera fila entre paréntesis) donde se puede observar los coeficientes, sus errores estándares, las pruebas z y sus p-valores asociados, y el intervalo de confianza del 95 % de los coeficientes. A los efectos de la construcción de la Tabla 2 se buscó relacionar la posición en la red con el poder político de los individuos controlados por variables de acceso (ingreso a la red, al cabildo y cantidad de cargos ejercidos). Entonces, cada medida de centralidad (importancia en la red) fue evaluada en forma conjunta primeramente (Modelo 1) y luego individualmente (Modelos 2 al 5) con lo que se intentó validar la relativa importancia de cada formulación.

Tanto Grado (centralidad de grado), Autovector (centralidad de autovector), IngCab (ingreso al cabildo) y Cargos (cantidad de cargos ejercidos) son estadísticamente significativos; IngRed (ingreso a la red) no lo es. Dado que en el caso que nos ocupa hemos asociado directamente el poder político con ser nominado a un cargo en el cabildo, no sorprende que IngCab sea estadísticamente relevante en relación con IngRed. No obstante, y a pesar de que el paso previo al ingreso al concejo era el matrimonio con una integrante de la élite capitular, para quienes no eran descendientes de ella, los años de ingreso a la red no han sido considerados por nosotros en esta forma de estimación. Un ejemplo de individuo que ingresó al concejo por ser descendiente de una familia capitular es Miguel de Azcuénaga, mientras que su cuñado Gaspar de Santa Coloma, lo hizo luego de su matrimonio con Flora de Azcuénaga.

En función de lo expuesto, puede decirse que los resultados que se presentan están expresados en el logaritmo de la probabilidad. Una vez reestimados como probabilidades se puede expresar que la variable IP oscila leve y positivamente (0,002) cuando la variable Grado aumenta en una unidad (se establece una relación más) suponiendo que el resto de las variables permanecen constantes. Para un aumento de un año en el ingreso al cabildo (IngCab), podríamos esperar también un leve y positivo aumento (1,01) en las probabilidades logarítmicas de estar en un cargo más alto de la institución, y por cada cargo adicional ya ejercido (Cargos) disminuye levemente (0,72) dicha probabilidad logarítmica, teniendo en cuenta que todas las otras variables en el modelo se mantienen constantes. Ahora bien, este resultado se combina con los mismos actores mostrando una centralidad de autovector (Autovector) significativa pero negativa. Es decir que a mayor valor observado de esta centralidad el índice de poder (IP) disminuye. Una centralidad de autovector baja implica que las conexiones del actor son poco importantes en términos del número de conexiones que éstos poseen: el actor se conecta con individuos con pocos enlaces. Entonces aquí actores con muchos enlaces (alto grado) pero poco conectados (bajo autovector) son aquellos asociados a mayores valores del índice de poder político (IP). En este sentido, podemos señalar que, durante el período estudiado, quienes poseían más relaciones sin importar el grado de conexión de éstas, que ingresaron más tarde al cabildo, y que fueron nominados a menos cantidad de cargos, alcanzaron posiciones más importantes en la escala de empleos concejiles. Encontramos ejemplos de individuos que ingresaron ejerciendo pocos cargos y accediendo a las posiciones más altas en los casos de Santiago Saavedra y José Blas de Gainza quienes ingresaron directamente a alcalde de 1° voto en 1791 y 1787, respectivamente, y José Riera quien ingresó como alcalde de 2° voto en 1800 y 1803, sin experiencia previa. Otros ejemplos pueden ser Juan Antonio de Lezica, alcalde de 2° voto en 1781 y 1785, Francisco de las Llagas Lezica alcalde de 1° voto en 1806, Manuel Warnes como alcalde de 2° voto en 1786 y 1° voto en 1788, entre otros. Asimismo, actores que tuvieron experiencia en posiciones menos prestigiosas pero que no lograron ascender pueden ser José Hérnandez que ejerció entre 1799 y 1805 fue tres veces regidor y una vez síndico procurador, Francisco Antonio de Beláustegui que ejerció regidor en 1795 y síndico en 1796 y 1798, Saturnino José Álvarez que fue regidor en 1780, 1785 y 1796; Manuel Joaquín de Zapiola síndico en 1777 y regidor en 1778 y Antonio Pirán fue regidor en 1794 y 1797.

Un procesamiento posterior permite ampliar la intuición de los resultados. En la Figura 3 se muestran probabilidades estimadas en base a los cálculos presentados en la Tabla 2. Las líneas representan cómo cambia la probabilidad de acceder a una categoría de poder cada vez más elevada (es decir, pasar de tener un valor de variable IP de 1 a 9) a medida que se aumenta la centralidad de grado (añadiendo un enlace desde el grado 1 hasta la máxima centralidad de grado calculado, de 15). Como se observa, a medida que se obtienen niveles de centralidad de grado superiores es más probable acceder a cargos de mayor jerarquía en el cabildo. Un ejemplo de esto es el de Francisco Ignacio Ugarte con una centralidad de 15, que ingresó al cabildo porteño en 1781 como 5° regidor y en 1789 y 1800 accedió al núcleo de poder del concejo al ser electo 1° regidor y alcalde de 1° voto, respectivamente. También fue nominado como síndico procurador general en 1788 y 1803. Fue yerno de Vicente de Azcuénaga. Cinco de sus hijas del primer matrimonio contrajeron enlace con futuros capitulares: Matías Cires (4° regidor 1801, 5° regidor 1805, 2° alcalde 1808; síndico procurador 1809), Manuel José de Ocampo (4° regidor 1806, 1° regidor 1810), Ignacio de Rezábal (5° regidor 1798, alcalde de 1° voto 1805, síndico procurador 1804), Jerónimo Merino y Villanueva (2° regidor 1806), Martín Monasterio (6° regidor en 1807). Si bien Ugarte había sido electo en cargos capitulares con anterioridad a su segundo matrimonio, la mayoría de sus yernos fueron nominados, como puede observarse, luego de su vínculo con la familia Basavilbaso-Azcuénaga ocupando, también en un alto porcentaje, cargos destacados en la institución. Un aspecto que deja claro este hallazgo es que las posiciones más altas del Cabildo de Buenos Aires eran posiciones derivadas del prestigio individual y no de la antigüedad en el servicio público. Las personas más centrales de la élite accedían a esos cargos (alcalde de 1° y 2° voto) y los antecedentes en cargos previos no jugaban un rol decisivo (del Valle, 2014, p. 55-67).

Figura 3 Probabilidades de acceder a posiciones más altas en el cabildo a medida que se aumenta en un enlace en la centralidad de grado 

De manera inversa, poseer menor centralidad de grado parece demostrar la mayor probabilidad de ser nominado a cargos jerárquicamente inferiores, tal como se ha ejemplificado en párrafos anteriores.

CONSIDERACIONES FINALES

Este trabajo ha explorado la relación existente entre las nominaciones que se realizaron para desempeñar cargos en el cabildo de Buenos Aires cada 1° de enero, entre 1776 y 1810 y la posición relativa de los individuos de familias concejiles en la red, aplicando la metodología de análisis de redes sociales. En ese sentido, a lo largo del trabajo se definieron los actores y las relaciones que los vincularon, es decir la red social.

Merced a la metodología de análisis de redes sociales fue posible convertir la información de las redes a un formato numérico, para establecer asociaciones estadísticas. Nuestro interés radica en tratar de contrastar los resultados obtenidos a fin de determinar si un indicador de poder político se asociaba más con alguna de las características de los individuos. Esto fue modelado como una variable que establecía una escala de valores vinculada con la importancia del cargo al cual había sido nominado un actor.

Los hallazgos estadísticos demuestran que los indicadores de centralidad que afirman la importancia de un actor ocupando posiciones estratégicas, tanto haciendo de puente entre subgrupos de otro modo desconectados (intermediación) o localizados a mitad de camino de todos (cercanía), carecerían de relevancia para explicar el poder político.

Del mismo modo, ser nominado para cargos capitulares tardíamente en este período muestra estar asociado positivamente con nuestro indicador de poder. Este no es el caso de los cargos acumulados individualmente, que muestran una asociación negativa con el indicador de poder mencionado. Este resultado nos acerca a la idea de que el poder de los individuos, basado en el acceso a los cargos más altos del concejo, radicaba más en su propio prestigio. Eso se destaca en los casos de personas que sin haber ejercido oficios previos, acceden directamente a posiciones relevantes dentro de la institución. Es interesante observar en este sentido evasivo del poder como una de las causas que hicieron necesario que los individuos utilicen estrategias de reproducción (matrimonios y parentesco religioso, en el caso que nos ocupa) para vincularse con otros y configurar un entramado extenso que permitiera mantenerlo en su seno.

Respecto de las centralidades de grado y de autovector, el poder político individual está asociado a poseer conexiones en cantidad aunque no necesariamente en calidad en términos del grado de conectividad de éstas. Es de suponer que una vez dentro de la red el individuo mantendrá las relaciones con otros y generará nuevos lazos tendientes a la reproducción económica, social y política. Podemos señalar, a manera de ejemplo matrimonios entre individuos poderosos, en términos de influencias y de poder político como fue el caso de bodas entre los Lezica y los Riglos, que constituyeron uniones entre personas de dos de los clanes más antiguos y de tradición concejil en el cabildo porteño.

Es interesante destacar, en este contexto, que para los individuos, los otros indicadores de centralidad (intermediación y cercanía) no muestren una asociación significativa con nuestro indicador de poder político. Esto plantea la cuestión de que las posiciones estratégicas, entendidas como desplazamientos planificados dentro de la red, no estarían asociadas con la variable de poder así definida.

En el marco del presente trabajo no hemos distinguido la calidad de los enlaces en el resultado final, lo cual nos abre perspectivas de análisis para explorar en el futuro. Sería interesante analizar si los hallazgos de este trabajo permanecen estables al distinguir la calidad de las relaciones entre individuos (enlaces matrimoniales, de parentesco religioso o comerciales). Por otro lado, entender la interacción entre la conformación temporal de la red y el poder, considerado como acceso a los cargos más prestigiosos de la institución, se plantea como otro aspecto muy sugerente.

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2Cabe destacar que la teoría de redes sociales se desarrolló desde la década de 1930, aunque el término fue acuñado recién con el trabajo de BARNES, 1954, sobre una pequeña comunidad de pescadores.

3Si bien a los efectos de este trabajo no diferenciamos indicadores cualitativos de los enlaces, sería interesante para futuras investigaciones analizar si juega un rol esa distinción en el análisis de la construcción del poder político.

4La lista completa de los actores enumerados se encuentra disponible a pedido del lector interesado.

5Es un procedimiento estadístico análogo a la regresión. Fue creado específicamente para asociar una variable compuesta de una escala de valores con otras variables numéricas (CRAMER, 2003).

1Los autores agradecen a Fernando Delbianco por sugerencias metodológicas hechas a una versión inicial de este trabajo.

Recibido: 10 de Marzo de 2018; Aprobado: 21 de Junio de 2018

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