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Cadernos de Saúde Pública

versão On-line ISSN 1678-4464

Cad. Saúde Pública vol.33 no.7 Rio de Janeiro  2017  Epub 07-Ago-2017

http://dx.doi.org/10.1590/0102-311x00129716 

ARTICLE

Baja percepción de riesgo en el consumo de alcohol en adolescentes españoles

Spanish adolescents’ low perception of risk in alcohol consumption

Baixa percepção de risco entre adolescentes espanhóis em relação ao consumo de álcool

Cristian Suárez-Relinque1  * 

Gonzalo Del Moral Arroyo2 

Belén Martínez Ferrer1 

Gonzalo Musitu Ochoa1 

1 Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Sevilla, España.

2 Universidad de Extremadura, Badajoz, España.

RESUMEN

Según los estudios recientes, los adolescentes españoles muestran una baja percepción del riesgo asociado al consumo de alcohol. El objetivo de la presente investigación es analizar los factores que favorecen esta baja percepción a partir de la opinión de un grupo de 32 profesionales/expertos en adolescencia, familia, escuela, medios de comunicación y políticas locales. Se utilizó una metodología cualitativa, fundamentada en Grounded Theory, a partir de la información obtenida mediante 5 grupos de discusión guiados por entrevistas semiestructuradas. Se identificaron 12 factores o subcategorías agrupados en 4 categorías generales: riesgo a corto plazo, inmediatez y percepción de invulnerabilidad (categoría “pensamiento adolescente”); concepción benévola del alcohol, normalización del consumo y binomio alcohol-diversión (categoría “normas sociales”); consumo habitual en los padres, inconsistencia verbal-no verbal en el modelado parental, consumo sin riesgo en los medios, consumo con resultados positivos en los medios (categoría “modelos sociales”); excesivo contenido sanitario, riesgo a largo plazo (categoría “discurso preventivo”). Tras discutir los resultados en el contexto de la literatura científica actual, se realizan varias propuestas con el objetivo de aumentar la percepción del riesgo en los adolescentes: incidir con mayor fuerza en contenidos sobre los riesgos a corto plazo del alcohol; orientar las estrategias educativas dirigidas al adolescente, también hacia los agentes de socialización, especialmente los padres; incidir en políticas centradas en la sustancia y en reducir la oferta.

Palabras-clave: Asunción de Riesgos; Consumo de Bebidas Alcohólicas; Adolescente

ABSTRACT

According to recent studies, Spanish adolescents show low perception of risk in alcohol consumption. The current study aims to analyze the factors that favor this low perception based on the opinion of a group of 32 professional experts on adolescence, family, school, mass media, and local policies. A qualitative methodology was used, based on Grounded Theory, using information from 5 focus groups guided by semi-structured interviews. Twelve factors or subcategories were identified, grouped in 4 general categories: short-term risk, immediacy, and perception of invulnerability (“adolescent thinking” category); benevolent view of alcohol, normalization of consumption, and alcohol-entertainment binomial (“social norms” category); parents’ habitual consumption, verbal/non-verbal inconsistency in parental model, risk-free consumption depicted in the mass media, consumption with positive results in the media (“social models” category); and excessive health content, long-term risk (“preventive discourse” category). After discussing the results in the context of the current scientific literature, the article offers various proposals for increasing risk perception in adolescents: stronger impact of contents on short-term risks of alcohol; educational strategies targeted to adolescents to include agents of socialization, especially parents; and policies centered on the substance and reduction of supply.

Key words: Risk-Taking; Alcohol Drinking; Adolescent

RESUMO

De acordo com estudos recentes, os adolescentes espanhóis mostram baixa percepção de risco em relação ao consumo de álcool. O estudo tem como objetivo analisar os fatores associados com a baixa percepção de risco, com base nas opiniões de um grupo de 32 especialistas em adolescência, família, escola, mídia e políticas locais. Foi utilizada uma metodologia qualitativa, baseada na Teoria Fundamentada, usando informações de cinco grupos focais orientados por entrevistas semi-estruturadas. Foram identificados 12 fatores ou subcategorias, agrupados em quatro categorias gerais: risco no curto prazo, imediatismo e percepção de invulnerabilidade (categoria de “pensamento adolescente”); visão benevolente em relação ao álcool, normalização do consumo e binômio álcool-entretenimento (categoria de “normas sociais”); consumo habitual pelos pais, inconsistência na comunicação verbal versus não verbal no modelo representado pelos pais, consumo isento de risco retratado pela mídia, consumo com resultados positivos na mídia (categoria de “modelos sociais”) e excesso de conteúdo relacionado à saúde, risco no longo prazo (categoria de “discurso preventivo”). Depois de discutir os resultados no contexto da literatura científica atual, o artigo oferece várias propostas para aumentar a percepção de risco entre os adolescentes: impacto mais forte de conteúdos sobre os riscos do álcool no curto prazo; estratégias educativas orientadas aos adolescentes para incluir os agentes da socialização, especialmente os pais, além de políticas centradas na substância e na redução da oferta.

Palavras-Chave: Assunção de Riscos; Consumo de Bebidas Alcoólicas; Adolescente

Según los últimos datos disponibles sobre consumo de alcohol en adolescentes españoles, aportados por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, la edad de inicio en el consumo experimental de alcohol (aquel que se produce puntualmente y en intervalos mayores de treinta días) se sitúa próximo a los 14 años, mientras que el consumo semanal, y algo más habitual, se establece en torno a los 15 años 1. El 78,9% de los adolescentes españoles entre 14-18 años dice haber consumido alcohol alguna vez en su vida, es decir, aproximadamente ocho de cada diez jóvenes ha probado el alcohol antes de haber alcanzado la mayoría de edad 1. El alcohol continúa siendo las sustancia más consumidas por los adolescentes: un 76,8% consumió alcohol durante los últimos 12 meses (75,3% hombres y 78,2% mujeres) y un 68,2% manifestó haberlo hecho en los últimos 30 días 1. Por otro lado, 6 de cada 10 adolescentes entre 14-18 años se ha emborrachado alguna vez en la vida, el 22,2% lo hizo en los últimos 30 días (22,3% hombres y 22,1% mujeres) y el 32,2% (33,4% hombres y 31 % mujeres) realizó binge drinking (“atracón”, 5 o más copas en un corto espacio de tiempo) en el mes previo a ser encuestado 1.

En definitiva, los datos muestran que los jóvenes españoles se inician a una edad muy temprana en el consumo de alcohol y que además el consumo intensivo forma parte de su patrón de consumo 2,3. En este sentido, deben destacarse los importantes riesgos físicos, sociales y psicológicos, asociados tanto el inicio temprano en la bebida, como al consumo abusivo o intensivo de alcohol en la adolescencia, por ejemplo, la dependencia, la violencia relacionada con el alcohol, los accidentes de tráfico, las conductas sexuales de riesgos o las dificultades de aprendizaje, además de servir de “puerta de entrada” a otras drogas 4,5,6,7,8.

En la investigación reciente se constatan los efectos nocivos que el consumo de alcohol tiene para el adolescente. Sin embargo, cuando se pregunta a los adolescentes por los riesgos asociados a la bebida, más de la mitad considera que no existe un gran riesgo vinculado a la ingesta de 5 ó 6 copas todos los fines de semana, o que no hay peligro alguno en el consumo de forma ocasional (en algún fin de semana) 9. Los niveles más bajos de percepción de riesgo de entre todas las sustancias, se vinculan al consumo de alcohol (tanto diario como de fin de semana), siendo la sustancia psicoactiva con mayores prevalencias de consumo en ambos sexos y para todas las edades consideradas 1.

Esta concepción “sin riesgo” del alcohol se ha constatado como un importante estímulo que favorece el desarrollo y persistencia en el consumo de esta sustancia 10,11,12,13,14. De hecho, la baja percepción de riesgo es uno de los factores que en mayor medida promueven o favorecen el consumo de alcohol en los jóvenes y, por ello, incrementar dicha percepción es uno de los objetivos fundamentales de las campañas de prevención. Estas campañas se llevan a cabo en los centros educativos y a través de los medios de comunicación, y se fundamentan en ofrecer información a los adolescentes sobre los distintos peligros asociados a la bebida 12,13,14,15. El problema es que estas campañas no parecen estar logrando los objetivos para los cuales han sido diseñadas 3,16. En otros términos, en diferentes estudios se ha observado que la mayor parte de los adolescentes dicen poseer información suficiente acerca de los efectos negativos derivados del consumo de alcohol. Por ejemplo, en 2014 uno de cada tres adolescentes entre 14-18 años decía sentirse perfectamente informado sobre las drogas (entre ellas el alcohol), sus efectos y riesgos, 1 de cada 5 se sentía medianamente informado y sólo el 5,95% consideraba que estaba mal informado 1. Aun así, las opiniones que muestran los adolescentes en diferentes encuestas respecto a la peligrosidad del alcohol (e incluso acerca de su propio patrón de consumo) indican una baja percepción del riesgo asociado a su ingesta 1,5,9,12,17.

En este sentido, la principal pregunta que podría plantearse es, si los adolescentes consideran que se encuentran suficientemente informados acerca de los perjuicios relacionados con el consumo de alcohol ¿a qué se debe esta baja percepción del riesgo? En la investigación previa se señalan diversos factores relacionados con la baja percepción de riesgo en los adolescentes: pertenecer a un entorno familiar con padres y hermanos consumidores 10,17, la conceptualización social del alcohol bajo el prisma de droga blanda 17, la percepción de invulnerabilidad y el presentismo vitalista en el adolescente 18,19,20, las altas expectativas de gratificación asociadas a la bebida o el haber obtenido resultados positivos en la experiencia directa previa de consumo 12,13,21,22.

No obstante, debe señalarse que, como indican Yan & Brocksen 23, la mayor parte de las investigaciones existentes suelen centrarse en el análisis de la influencia de la baja percepción del riesgo en el patrón de consumo de los adolescentes o en la eficacia de las acciones preventivas que pretenden aumentar dicha percepción, pero no tanto en los factores que la originan. Por otro lado, la mayoría de los trabajos se fundamentan en la opinión de los propios adolescentes y, en algunos casos, en la de docentes y padres 11,12,14,24,25,26. Sin embargo, no se encuentran en la literatura previa, salvo alguna excepción 27, estudios que aporten, por ejemplo, la visión de los propios profesionales que investigan y trabajan en el ámbito del consumo de alcohol en adolescentes y su prevención.

Como indican algunos autores, es importante realizar estudios que ofrezcan, no sólo la visión de los adolescentes, sino también la de aquellos profesionales que trabajan en la identificación de las causas y problemas relacionados con el alcohol en la adolescencia, así como, en sus posibles soluciones 28,29. Obtener información a partir de estas personas puede resultar de gran utilidad para profundizar en los motivos o factores de la baja percepción del riesgo en adolescentes 5,30.

En resumen, de acuerdo con lo expuesto anteriormente y con la intención de aportar un nuevo enfoque, el objetivo del presente estudio es conocer la opinión de un grupo de profesionales/expertos en consumo de alcohol y estrategias de prevención (en el ámbito de la adolescencia, la escuela, la familia, los poderes públicos y los medios de comunicación), acerca de los motivos que favorecen el desarrollo de la baja percepción de riesgo que sostienen los adolescentes respecto al consumo de alcohol.

Método

Diseño y participantes

Metodología cualitativa, fundamentada en la Grounded Theory31, a partir de la información obtenida mediante grupos focales. Para seleccionar la muestra se ha utilizado la técnica de muestreo teórico32. El marco teórico general ha sido utilizado para definir los criterios maestros de selección33,34,35 (Tabla 1).

Tabla 1 Variable, fuente y criterio de selección. Expertos. 

El proceso de muestreo se ha realizado en dos fases. En la fase inicial se seleccionó y analizó la información de una muestra de tres grupos de expertos en los ámbitos de adolescencia, escuela y políticas locales. Una vez comenzado el análisis (fase emergente) se incorporaron otros dos grupos (familia y medios de comunicación) con idea de favorecer la heterogeneidad de la muestra, responder a las “hipótesis provisionales”, surgidas durante el primer análisis, y alcanzar el punto de redundancia o saturación teórica de la información 32,36.

Los criterios de homogeneidad-heterogeneidad 35 en la composición de los grupos han sido aplicados de la siguiente forma: (a) heterogeneidad intergrupo: ámbito de trabajo y ocupación, (b) homogeneidad intergrupo: nivel de experiencia, (c) heterogeneidad intragrupo: ocupación, (d) homogeneidad intragrupo: ámbito de trabajo y nivel de experiencia. Debe indicarse que en el presente estudio se ha utilizado el nivel de experiencia adquirido en el desempeño profesional como criterio de homogeneidad, al definirlo como un nivel alto en todos los casos (> de 10 años), teniendo en cuenta que lo representativo en este tipo de estudios cualitativos debe ser la información y no el individuo 18,32. Aun así, es importante matizar que la muestra es heterogénea respecto a la cantidad de años de experiencia de los sujetos y existen diferencias, en este sentido, entre los sujetos dentro de los grupos.

Finalmente, se obtuvieron 5 grupos de discusión, cada uno de ellos integrado por 6-7 personas siguiendo las recomendaciones sobre su composición 35, sumando un total de 32 expertos participantes en el estudio (Tabla 2).

Tabla 2 Estructura de los grupos de discusión según ámbito de trabajo, experiencia y vinculación profesional con el ámbito de estudio (ocupación). 

Estrategia de obtención de información y análisis de datos

Para contar con la participación de los expertos se llevaron a cabo diferentes acciones a nivel nacional, tanto en la fase inicial como emergente del estudio: (a) visitas a las webs de las principales entidades, instituciones y organismos públicos a nivel nacional, relacionados con los diferentes ámbitos que englobaba el objeto de estudio, (b) contacto telefónico y vía mail con las organizaciones. Finalmente, se solicitó la confirmación de asistencia a las personas que manifestaron su deseo y capacidad de participar en las entrevistas.

Para la obtención de información se ha utilizado la entrevista grupal Focus Group o Grupo de Discusión, dirigida por un único moderador (el investigador principal del estudio en todos los casos), siguiendo el formato de entrevista semiestructurada con un mismo guión en todos los grupos. Se realizaron dos preguntas de acuerdo con el objetivo de la investigación: “¿Cuáles son los principales factores que favorecen el desarrollo de la baja percepción de riesgo en el consumo de alcohol que muestran los adolescentes en las encuestas recientes?”; “¿Qué papel juegan los diferentes agentes micro y macrosociales (familia, escuela, medios, etc.) en el desarrollo de esta baja percepción en los adolescentes respecto a los peligros del consumo?”.

No se utilizaron observadores durante las entrevistas. No se atendió a la información no verbal, registrándose únicamente información en audio mediante grabadora Olympus DS-75, previo consentimiento explícito de los integrantes de los grupos. Se informó a todos los participantes en las entrevistas del tratamiento de los datos anónimamente, la confidencialidad y la posibilidad de abandonar el estudio. La duración aproximada de las entrevistas fue de 1 hora y 30 minutos. Los discursos recogidos fueron trascritos posteriormente a texto por el investigador principal con la colaboración de un segundo investigador. Los documentos se archivaron electrónicamente en formato enriquecido (.rtf) para facilitar su análisis posterior con Atlas ti 6.0 (Muhr T. Scientific Software Development GmbH, Berlín, Alemania).

Por último, para el análisis de la información recogida desde el enfoque de la Grounded Theory, se han realizado tres tareas fundamentales de codificación: codificación abierta, codificación axial y codificación selectiva. La primera de ellas se encuadra dentro de la dimensión descriptiva de los datos, las dos últimas forman parte de la dimensión explicativa del proceso (Tabla 3).

Tabla 3 Proceso de análisis fundamentado en Grounded Theory y criterios de validez. 

Resultados

En la Figura 1 se muestra el mapa conceptual resultante tras el análisis de la información aportada por los expertos del estudio. En el citado mapa quedan representadas gráficamente las diferentes categorías y subcategorías, así como, la relación que se establece entre ellas.

Figura 1 Factores favorecedores de la baja percepción de riesgo asociado al consumo de alcohol en adolescentes según los expertos. 

Pensamiento adolescente

Según los expertos, el desarrollo de la baja percepción de riesgo en el adolescente se vería favorecida por una percepción del riesgo exclusivamente “a corto plazo” (Tabla 4, citas 1 y 2), la importancia que conceden a aquello que “ocurre en su presente inmediato” (Tabla 4, citas 3 y 4) y, por último, en la creencia en cierta inmunidad respecto a los perjuicios relacionados con el consumo de alcohol, en la idea de que siempre ocurren a “otros”, pero nunca a ellos (Tabla 4, citas 5 y 6).

Tabla 4 Citas para las categorías: pensamiento adolescente, normas sociales, modelos sociales y discurso preventivo. 

Normas sociales

En este caso, los expertos señalan tres factores principales: la existencia de una concepción social “benévola” o indulgente respecto a la bebida (Tabla 4, citas 7 y 8), el hecho de que consumir alcohol esté extendido y asumido socialmente como un comportamiento legítimo o “normal” (Tabla 4, citas 9 y 10) y el nexo indisociable alcohol-diversión (Tabla 4, citas 11 y 12).

Modelos sociales

Familia

Los participantes en el estudio destacan la influencia del “consumo habitual” de alcohol en el entorno familiar en la baja percepción que desarrollan los adolescentes del riesgo (Tabla 4, citas 13 y 14), e indican además el efecto negativo en dicha percepción que provoca la contradicción que se produce habitualmente entre el mensaje preventivo manifestado por los padres y el modelo de conducta que ofrecen respecto al alcohol, es decir, entre “lo que se dice” y “lo que se hace” (Tabla 4, citas 15 y 16).

Medios de comunicación

Destacan la importancia que tiene el hecho de que los medios presenten un consumo de alcohol “sin riesgos”, sin mostrar las posibles consecuencias negativas de su uso (Tabla 4, citas 17 y 18) y que, a la vez, señalen los beneficios (reales o no) que puede obtener el adolescente a través del consumo, por ejemplo, vinculando la imagen del bebedor con la de “gente con éxito” social (Tabla 4, citas 19 y 20).

Discurso preventivo

Finalmente, los expertos destacan el escaso poder preventivo de la información que se transmite a los adolescentes para aumentar su percepción del riesgo. Según éstos, se ofrece un contenido demasiado centrado en aspectos “sanitarios” que resultan poco “útiles” al adolescente (Tabla 4, citas 21 y 22) y que, además, enfatizan excesivamente en los riesgos a largo plazo del consumo (Tabla 4, citas 23 y 24) algo que, según ellos, resulta incompatible con la visión a corto plazo de la gente más joven.

Discusión

La baja percepción de riesgo es uno de los factores que en mayor medida promueven o favorecen el consumo de alcohol en los adolescentes. Considerando los resultados de este estudio, debe destacarse en primer lugar la percepción de invulnerabilidad20 a la que se refieren los expertos. Se trata de un sesgo cognitivo propio de la lógica adolescente, un tipo de “creencia optimista” que hace que éste prevea normalmente resultados favorables para sus propias actos o, también, que piense que las consecuencias negativas conocidas de ciertas conductas sólo ocurren a terceros, pero nunca a uno mismo 14,19,20. En otros términos, el hecho de que el adolescente pueda pensar que está excluido del grupo de sujetos a los que pueden afectarle los perjuicios asociados a la bebida sería, según los expertos, un factor relacionado con la baja percepción de riesgo en el consumo que los jóvenes muestran en las encuestas 1,5,9,17. Como indican diferentes autores, este sesgo provoca que el adolescente sea menos consciente del peligro y más susceptible de desarrollar conductas de riesgo, pero también es importante indicar que existen razones positivas asociadas a este tipo de cognición, entre ellas, impulsar al adolescente a realizar comportamientos que le ayudan a adaptarse a los cambios propios de la transición hacia la adultez (por ejemplo, adquirir autonomía, habilidades sociales que facilitarán sus relaciones e integración fuera del ámbito familiar, etc.) 19,20.

Por otro lado, el denominado presentismo vitalista18, esa visión a corto plazo en los adolescentes que señalan los participantes en el estudio, sería fundamentalmente el resultado de dos factores generados desde el nivel macrosocial: el sistema de valores que manejan los jóvenes y la frustración que viven ante la falta de un perspectiva clara de futuro y un entorno desmotivante.

El primer factor, se fundamenta en los propios valores con los que ha funcionado la sociedad en las dos últimas décadas y que, entre otras consecuencias, ha provocado que el adolescente tenga como horizonte más lejano en su planificación vital el fin de semana 5,18. En muchos casos, los jóvenes interiorizan una actitud hacia el binomio estudio-trabajo/ocio-descanso, entendiendo el quehacer semanal como algo impuesto, penoso e insufrible, mientras que el fin de semana se percibe como una especie de renovado y esperado carpe diem, ofreciéndoles diversión y libertad a corto plazo. El segundo factor hacer referencia a las desigualdades vivenciales y de oportunidades que están experimentando muchos jóvenes en la sociedad de nuestro tiempo. Al margen de los diferentes conflictos que surgen a nivel microsocial en el entorno familiar o la escuela, lo cierto es que la falta de expectativas que perciben los jóvenes acerca de su futuro se encuentra, de forma destacada, en el origen y desarrollo de esta sobrevaloración de lo inmediato. Siendo más precisos, la percepción de desigualdades y falta de oportunidades en los adolescentes provocan un tipo de reacción que les lleva a refugiarse en proyectos vivenciales, centrados en lo cercano e inmediato, encontrando en las conductas de riesgo, y particularmente en el consumo de alcohol, la forma de escapar de los problemas actuales, de un futuro incierto y disfrutar el presente, sin un pensamiento que se proyecte más allá del fin de semana 14,18,37.

Respecto a la influencia de las normas sociales, debe indicarse que la conceptualización del alcohol, bajo el prisma de droga legal e institucionalizada, provoca que su consumo sea considerado socialmente como “normal” o “legítimo”, y que los adultos sean más tolerantes con los que consumen alcohol que con aquellos que utilizan otro tipo de drogas (cannabis, cocaína, heroína, etc.) 5,22,38. El problema fundamental es que con este comportamiento, la sociedad adulta traslada de forma indirecta al adolescente la idea de ausencia de riesgo en el consumo de alcohol 3. De hecho, gran parte de los padres de niños y adolescentes dicen estar de acuerdo con la afirmación de que las bebidas alcohólicas ayudan a animar las fiestas, pero sería imposible encontrar ese acuerdo en los padres si la afirmación se refiriera, por ejemplo, a los cannábicos, a la cocaína o a los estimulantes sintéticos 5,39. Lo cierto es que en los países occidentales, y concretamente en España, beber alcohol supone una parte indisociable del rito de celebración, y se vincula a la noción de acontecimiento feliz, de diversión, de fiesta 11,16,22. El problema que podría plantearse teniendo en cuenta las estadísticas recientes sobre prevalencias y consumo abusivo e intensivo, no es sólo que el adolescente esté interiorizando a muy temprana edad que existe una relación entre diversión, fiesta o celebración y consumo de alcohol, sino que esté percibiendo además que el modo de consumir normativo en esos casos es el consumo abusivo o intensivo.

Un aspecto importante a considerar es que es difícil desarrollar estrategias eficaces cuando los adolescentes se encuentran inmersos en un entorno social en el que, por un lado, se les advierte sobre los riesgos del consumo, pero en el que, por otra parte, beber es normal y es “aceptable” emborracharse 22,40,41. De hecho, mientras que por un lado las autoridades desarrollan medidas encaminadas a reducir el consumo en los adolescentes, las normas culturales permiten e incluso condonan el inicio en el consumo de alcohol en la adolescencia temprana y su evolución hacia un consumo abusivo en la adolescencia tardía 29,42.

De acuerdo con el discurso de los expertos, también es importante analizar cómo se comportan los principales modelos que socializan al adolescente en el alcohol, a la hora de estudiar la percepción del riesgo en los más jóvenes. En este sentido, los diferentes estudios realizados en los últimos años han confirmado el papel fundamental que desempeña la família 10,43. En primer lugar, los adolescentes cuyos padres son consumidores habituales de alcohol muestran una menor percepción del riesgo que aquellos cuyos padres no consumen 10. Si tenemos en cuenta que entre el 80% y el 90% de los adolescentes manifiesta que el consumo de bebidas alcohólicas es algo habitual entre sus progenitores, podríamos pensar que la percepción del riesgo en muchos adolescentes españoles se estaría viendo sesgada desde temprana edad, entre otros factores, por el modelo de consumo que ofrecen sus padres 1,9. A pesar de que estas informaciones apoyan la opinión de los participantes en nuestro estudio, debe matizarse que los hábitos y actitudes de los padres son especialmente significativos para el adolescente sobre todo al iniciarse en el consumo, momento en el que la influencia de los iguales es alta pero menor de lo que se asume 42,44. Mientras que el estilo de consumo de los padres se identifica como una de las principales influencias en la conceptualización que realiza el adolescente del alcohol en los inicios en el consumo en la adolescencia temprana, el consumo en los iguales supone la influencia más importante a lo largo del resto de etapas de la adolescencia 45,46.

Por otro lado, acerca de la disonancia o incoherencia entre el discurso familiar y la conducta desarrollada en el hogar, está contrastado que el consumo de alcohol en los padres predispone en los hijos a una actitud favorable hacia esta conducta, incluso cuando los padres emiten mensajes verbales explícitos advirtiendo de los daños asociados a su uso 47. Es decir, ante la contradicción entre la conducta de los padres y sus verbalizaciones explícitas, el modelado de comportamientos parentales tendrá un mayor efecto sobre la conducta de los hijos que las palabras 48.

Dentro del ámbito de los modelos que socializan al adolescente en el alcohol, los expertos destacan también el papel de los medios de comunicación en la percepción del riesgo desarrollada por los más jóvenes. En este sentido, es importante indicar que los medios presentan a menudo modelos de conducta fundamentados en consumos abusivos, sin mostrar las consecuencias negativas de tales comportamientos, y muestran una imagen “glamurizada” del alcohol que vincula el consumo con resultados positivos 49,50. De esta forma, los medios ofrecen a los adolescentes un marco cognitivo e interpretativo del consumo de alcohol que condiciona su forma de entender este hecho social, cuyo principal efecto es que pueden llegar a conceptualizar la bebida de manera similar a cómo es representada en los medios, independientemente de la información que obtienen a través de su propia experiencia directa 51,52. Uno de los resultados más destacables de la exposición a estos modelos sociales, coincidiendo con lo expresado por los expertos del estudio, es que el joven puede desarrollar la idea de ausencia de riesgo en el consumo de alcohol y expectativas positivas respecto a su uso 21,49.

Finalmente, los entrevistados relacionan la baja percepción de riesgo asociada al alcohol en los adolescentes con en el tipo información que se les transmite, precisamente, con la intención de aumentar dicha percepción. Lo cierto es que, como se muestra en diferentes estudios recientes, una mayor información acerca de los peligros del alcohol no se corresponde en los adolescentes con una mayor percepción de riesgo en el consumo 1,9,17. Quizás, como indican los expertos, el motivo por el cual no están siendo eficaces las estrategias basadas en la información podría encontrarse en el propio contenido del discurso preventivo. Según los entrevistados, dicho contenido está excesivamente centrado en aspectos sanitarios y en las consecuencias negativas a medio-largo plazo asociadas al consumo de alcohol, algo que no consigue conectar con los adolescentes, guiados más por el valor de lo inmediato y las posibles consecuencias negativas de sus actos a corto plazo. En este caso, quizás para favorecer el desarrollo de una mayor percepción del riesgo en los adolescentes, sería necesario incidir precisamente en los riesgos a corto plazo del alcohol, por dos motivos: el discurso con mayor poder de influencia preventiva en la conducta del adolescente podría ser aquel centrado en las consecuencias inmediatas y cercanas a su realidad actual y, segundo, los daños a corto plazo no deben ser minusvalorados frente a los riesgos a largo plazo (embarazos no deseados, accidentes de tráfico, conductas sexuales de riesgo, etc.) 5,53.

Por otro lado, de acuerdo con los resultados del estudio y siguiendo a Suárez et al. 16, considerando la conceptualización benévola del alcohol que realiza la sociedad española y que señalan los expertos, podría ser recomendable no centrar la tarea preventiva fundamentalmente en estrategias educativas dirigidas al adolescente, diseñadas para obtener resultados a largo plazo a la espera de cambios en su “cultura del beber”, sino orientarlas también hacia el resto de agentes de socialización, especialmente a los padres, e incidir además en políticas centradas en la sustancia y en reducir la oferta, a través de una legislación adaptada a ese objetivo que limite tanto la disponibilidad como su uso habitual en la sociedad.

Por último, debe destacarse que el consumo de alcohol en adolescentes representa un problema aún por resolver que implica graves perjuicios tanto sociales como para la salud del propio adolescente, no sólo en el arco mediterráneo, sino también en Latinoamérica 12. En este sentido, en este estudio no sólo se ofrecen resultados relevantes que profundizan en los factores que favorecen la baja percepción de riesgo en adolescentes, sino también un enfoque que puede ser útil para complementar la investigación orientada hacia la prevención del consumo de alcohol en cualquier contexto sociocultural. Por otra parte, respecto a las limitaciones del estudio, señalar que por motivos de disponibilidad de los sujetos entrevistados no se ha podido contar de nuevo con su participación durante las primeras fases del análisis de los datos. Esta colaboración hubiera resultado de utilidad para clarificar el significado de ciertas expresiones o términos, permitiendo una codificación aún más objetiva. Incluso así, se ha procurado garantizar un nivel alto en la confiabilidad interna del estudio, mediante el microanálisis de los datos (line by line), la codificación in vivo del discurso, la técnica de revisión por pares y la triangulación interfuente. También debe indicarse que el grupo de discusión tiene la ventaja de ofrecer una gran cantidad de información prescindiendo además de un marco teórico cerrado desde el que dirigir e integrar los discursos, pero ofrece la limitación de la dificultad en el control de la deseabilidad social o la inhibición de los participantes al tratar determinados aspectos. En este caso, las limitaciones han intentado corregirse, en la medida de lo posible, mediante una estricta planificación y un control experto en el desarrollo de los grupos.

Agradecimientos

Se inscribe en el marco de Proyecto I+D+I (Referencia: PSI2015-65683-P [MINECO/FEDER, UE]).

Referencias

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Recibido: 24 de Julio de 2016; Revisado: 17 de Septiembre de 2016; Aprobado: 22 de Septiembre de 2016

* Correspondencia C. Suárez-Relinque Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Ctra. De Utrera, 1, 41013, Sevilla, España. csuarel@upo.es

C. Suárez-Relinque participó del diseño de la investigación, selección muestral, análisis de datos, discusión de resultados, revisión bibliográfica y redacción del artículo. G. Del Moral Arroyo participó del análisis de datos junto al primer autor para pruebas de coherencia y de la revisión bibliográfica. B. Martínez Ferrer y G. Musitu Ochoa colaborarón en la revisión bibliográfica y discusión de resultados.

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