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Psicologia & Sociedade

On-line version ISSN 1807-0310

Psicol. Soc. vol.17 no.2 Porto Alegre May/Aug. 2005

https://doi.org/10.1590/S0102-71822005000200012 

Socialização econômica em famílias chilenas de classe média: educando cidadãos ou consumidores?

 

Economic socialization in chilean families of middle class

 

 

Marianela Denegri CoriaI; Mireya Palavecinos TapiaI; René Gempp FuentealbaI; Cristina Caprile CostaII

IUniversidad de La Frontera, Temuco, Chile
IIBanco de Chile, Chillán, Chile

 

 


RESUMO

O propósito desta investigação foi descrever as estratégias e práticas de socialização econômica numa mostra de 132 famílias de classe média da cidade de Temuco,Chile. Os resultados assinalam que existe consenso entre as famílias a respeito da necessidade de educar aos meninos no uso do dinheiro e que esta é uma responsabilidade dos pais. Aprecia-se uma ampla dispersão entre as práticas que os pais dizem utilizar para alfabetizar os seus filhos no uso do dinheiro. As que são mais bem intuitivas, pouco sistemáticas e isoladas, não constituindo Estratégias de Socialização. Mostra-se inconsistência entre os valores expressados pelos pais e as práticas que empregam. A experiência de socialização temporã dos pais em suas famílias de origem repercute na educação de seus filhos, o que leva a concluir a presença de uma influência entre gerações no processo de socialização econômica.

Palavras-chave: Família, Socialização econômica, Alfabetização econômica, estratégias de socialização, práticas de consumo.


ABSTRACT

The purpose of this investigation was to describe the strategies and practices of economic socialization in a sample of 132 middle class families of Temuco, a city in Chile. The results show that there is an agreement among the families about the necessity to educate the children about the use of money, and that this is a responsibility that concerns the parents. A wide dispersion is observed among the practices that the parents claim to use to educate their children about the use of money. The practices which are rather intuitive, not very systematic and isolated, do not constitute strategies of socialization, and show inconsistency among the values expressed by the parents and the practices used by them. The parents' experience of an early socialization in their origin families rebounds in the education of their children, consequently leading to the presence of an intergenerational influence in the process of economic socialization.

Key-words: family, economic socialization, economic literacy, socialization strategies, consumption practices.


 

 

INTRODUCCIÓN

La comprensión del mundo económico requiere que el individuo construya una visión sistémica del modelo económico social en el que está inserto, lo que implica manejar una serie de informaciones específicas y desarrollar competencias, actitudes, hábitos y conductas de consumo, racionales y eficientes (Denegri, 1995 a; 1998). Si bien el estudio del desarrollo de conceptos económicos en la infancia y la adolescencia parece haber ganado espacio en las últimas dos décadas, de lo que dan cuenta una serie de estudios en este ámbito realizados en distintos contextos culturales (entre ellos Berti y Grivet, 1990, Leiser, Sevón y Levi, 1990, Abramovitch et al, 1991; Sonuga- Barke y Webley, 1993; Delval, Enesco y Navarro, 1994; Denegri, 1995a, 1995b, 1997, Denegri; Delval; Ripoll; Palavecinos y Keller; 1998a; 1998b; Denegri, Delval, Palavecinos, Keller, y Gempp, 2000; Amar, Abello y Denegri; 2001), ello no ha sucedido con el estudio de las condiciones que posibilitan que los individuos logren los niveles de alfabetización económica que les permitan actuar eficientemente en el mundo económico. Así, es comparativamente muy pequeño el número de estudios que se han preocupado específicamente de la socialización económica en las distintas etapas de la vida y del cómo los individuos logran alfabetizarse económicamente en el conocimiento y uso del dinero (Gunter y Furnham, 1998).

La Socialización Económica es definida como un proceso de aprendizaje de las pautas de interacción con el mundo económico mediante la interiorización de conocimientos, destrezas, estrategias, patrones de comportamiento y actitudes acerca del uso del dinero y su valor en la sociedad. En este proceso intervienen distintos agentes de socialización, siendo la familia el primero de ellos y probablemente uno de los más importantes (Denegri, 2004). Por su parte, la Alfabetización Económica es definida por Yamane (1997) como un conjunto de conceptos, habilidades, destrezas y actitudes que permiten al individuo la comprensión del entorno económico cercano y global y la toma de decisiones eficientes de acuerdo a sus recursos financieros.

 

LA FAMILIA COMO AGENTE DE SOCIALIZACIÓN ECONÓMICA

La mayoría de los estudios en el ámbito de la socialización económica en la familia, se han enfocado en las concepciones de los padres sobre los montos de dinero que deben manejar los niños para sus gastos (pocket money). Como temas de investigación se han planteado la regularidad de la entrega de dinero (mesada o entrega no programada), las actitudes, creencias y prácticas de las familias respecto a ello y sus percepciones acerca de la cantidad apropiada, fuentes de las que pueden los niños obtener dinero (p.e. trabajos de casa) y las reglas y responsabilidades que los padres necesitan negociar con sus hijos (Kerr y Cheadle, 1997; Lunt y Furnham, 1996; Furnham y Thomas, 1984ª, 1984b; Godfrey, 1995, Sonuga-Barke y Webley, 1993).

Los primeros trabajos acerca de socialización económica en la familia, surgen en la década de los 60 a 70 (Marshall y Magruder, 1960,; Prevey, 1965) y su preocupación teórica era cómo las prácticas de socialización económica de los padres afectaban el conocimiento y la conducta de los niños en cuanto al manejo del dinero.

Un trabajo clásico es el de Furnham y Thomas (1984a ; 1984b) quienes en una muestra de 200 adultos británicos, investigaron los correlatos demográficos de la percepción de las necesidad de dar dinero a los niños en forma de mesada o circunstancialmente. Sus resultados señalaron que las familias con padres jóvenes tenían una mayor tendencia a instituir una mesada regular desde edades más tempranas de sus hijos en comparación con los padres de mayor edad, quienes pensaban que era preferible entregar dinero según las necesidades. Entregar dinero en forma regular (mesada) y asociado al cumplimiento de metas era una práctica más común en la clase media que en los niveles socioeconómicos bajos, donde se entregaba dinero de manera irregular y en pequeñas cantidades pero con mayor frecuencia. Así, el balance final de montos recibidos por los niños de nivel socioeconómico bajo era en ocasiones mayor que en el nivel socioeconómico medio pero su manejo más ineficiente por su falta de regularidad.

Similares conclusiones alcanzan Lassarre, (1996) en una muestra de 246 niños y jóvenes franceses de clase media y clase baja y Furnham y Argyle (1998) en Inglaterra. En ambos estudios se destaca que los adultos de clase trabajadora introducen más tardíamente la práctica de entrega de dinero a sus hijos y que esta es más errática que en las familias de clase media. Anteriormente, Feather (1991) en Australia, había encontrado que la entrega o no de dinero en forma regular a los niños, se relacionaba con los valores y ética de cada familia, observando que aquellos padres que valoraban el logro de la autonomía como un aspecto importante para sus hijos, tendían a entregar en forma más regular y temprana una mesada para ser auto administrada por los niños. Por su parte, Rabow y Rodríguez (1993), en uno de los escasos estudios realizados con familias latinas, encontraron diferencias de género en la asignación familiar de dinero a los hijos e hijas, siendo los niños de clase baja quienes recibían más dinero para el bolsillo que las niñas.

Mory y Lewis (2001) en un extenso estudio con 637 sujetos ingleses de 16 a 60 años, encontraron que los métodos usados para la alfabetización económica en la familia incluían uso de alcancía (62%), entrega de mesada (58%), invitar a trámites bancarios (46%), ahorro a corto plazo (37%) y discusiones acerca del uso del dinero (32%). Sólo un pequeño porcentaje de las familias se preocupaba sistemáticamente de entregar alfabetización económica a sus hijos, el resto, si bien utilizaba métodos diversos, solo lo hacía esporádica o circunstancialmente cuando surgía el interés por parte de los niños. Observaron además marcadas diferencias entre el nivel ocupacional y de ingresos de los padres y sus prácticas de socialización económica, encontrando que las familias de niveles bajos (D o E) entregaban muy poca formación económica a sus hijos (21%) en comparación con los padres de niveles de mayores ingresos (83%). En este mismo estudio, se encontró que el 45% de los padres señalaba no haber recibido formación económica en sus familias de origen y que ello era más evidente entre las personas mayores de 55 años y en aquellos con bajos ingresos. A su vez relataban tratar de formar a sus hijos de acuerdo a como ellos habían sido formados. Este mecanismo de transmisión intergeneracional de los valores que orientan la socialización económica de los padres hacia sus hijos, también había sido descrito previamente en los estudios de Carlson y Grossbart (1988) y Carlson; Walsh, Laczniak y Grossbart en 1994.

Como conclusión de los estudios, puede observarse que existe una escasa relación entre actitudes y valores declarados por los padres y los intentos reales de entregar educación económica a los niños (Sonuga- Barke y Webley, 1993). En este mismo sentido, las variables Nivel Socioeconómico de la familia y edad de los padres parecen ser las más influyentes en el tipo estrategias y prácticas de socialización económica que realizan con sus hijos.

En síntesis, y de acuerdo a la revisión previa puede observarse que prácticamente no existen estudios en torno a los procesos de socialización económica en familias hispano- parlantes y específicamente familias latinoamericanas. Este es un punto especialmente crítico, si consideramos que la mayoría de nuestros países ha entrado casi brutalmente en un proceso acelerado de globalización, donde las destrezas proporcionadas por una adecuada socialización económica son vitales para que los individuos puedan desarrollar el pensamiento crítico y la postura vital que les permita actuar como ciudadanos y no convertirse en meros consumidores.

Por ello los objetivos del presente estudio, el cual forma parte de una investigación mayor1, fueron los siguientes:

 

OBJETIVO GENERAL

Describir las estrategias y prácticas socializadoras de alfabetización económica utilizadas por una muestra de 132 familias de clase media de la ciudad de Temuco.

Para fines de esta investigación, se definirán Estrategias de Socialización Económica, como un "conjunto organizado y coherente de reglas, valores y acciones que utilizan los padres en el proceso de alfabetizar a sus hijos, lo que se traduce en prácticas de consumo y de uso del dinero" (Yamane, 1997; Denegri, 20045).

 

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

(1) Identificar y describir las estrategias y prácticas de socialización y alfabetización económica que los padres dicen utilizar cotidianamente con sus hijos.

(2) Identificar conductas económicas de los padres que constituyen prácticas de socialización económica implícita frente a los hijos.

(3) Contrastar las estrategias y prácticas de socialización económica utilizadas por los padres con sus propias experiencias de alfabetización económica durante su infancia.

 

MÉTODOPARTICIPANTES

La Muestra estuvo conformada por 132 familias de clase media de la ciudad de Temuco, seleccionadas intencionadamente, a través de un muestreo por cuotas fijas con la estructura familiar como variable de control. Se considero estructura familiar biparental a las familias nucleares con ambos padres viviendo en el hogar y como familias monoparentales a familias nucleares con un solo padre ejerciendo a cargo de la crianza de los niños.

La pertenencia a la Clase Media fue ratificada con la aplicación del Método de Evaluación del Nivel Socioeconómico ESOMAR y los criterios de inclusión de las familias fueron: (1) familias cuyos padres tenían entre 25 a 50 años; (2) familias con un máximo de 3 hijos, uno de los cuales debía ser mayor de 10 años y menor de 16 años; (3) familias con hijos de ambos géneros; (4) familias nucleares con un máximo de un pariente consanguíneo viviendo en la misma casa, siempre y cuando no cumpla el rol de sostenedor del hogar ni de dueño de casa; y (5) en el caso de familias monoparentales, sólo aquellas en que el jefe de hogar era la madre por ajustarse mejor a las características demográficas de los hogares monoparentales chilenos (Ine, 2002).

 

DISEÑO

Se utilizó un diseño descriptivo transversal utilizando una aproximación metodológica cualitativa y cuantitativa.

 

TÉCNICAS E INSTRUMENTOS DE RECOLECCIÓN DE INFORMACIÓN

Guión de entrevista a los padres. Ambos padres fueron entrevistados de acuerdo a un Guión de entrevista sobre estrategias y prácticas de socialización económica (ver Anexo I), adaptado preliminarmente del trabajo de Furnham y Thomas (1984b) y validado por el equipo de investigación del proyecto.

Método de Evaluación del Nivel Socioeconómico ESOMAR. Se basa en el sistema desarrollado originalmente por ESOMAR y validado en Chile por Adimark (2001). Permite establecer el nivel socioeconómico familiar a partir del nivel educacional y de la categoría ocupacional del principal sostenedor del hogar.

Procedimiento

Se contactó a las familias en sus domicilios y después de explicar los objetivos de la investigación, se solicito su consentimiento escrito para participar en el estudio, ofreciendo todos los resguardos de confidencialidad necesarios.

Se aplicó inicialmente la escala ESOMAR para verificar adscripción al nivel socioeconómico medio y a continuación se entrevistó a cada familia de acuerdo al guión seleccionado para esta investigación. Cada entrevista fue realizada en una sola sesión por entrevistadores entrenados. En el caso de las familias biparentales fue realizada a ambos padres simultáneamente, mientras que en las familias monoparentales la entrevistada fue la madre.

Todas las entrevistas fueron grabadas íntegramente en cintas magnetofónicas y transcritas literalmente en un protocolo para su posterior codificación y análisis.

 

RESULTADOS

Como primer paso del análisis, los protocolos de entrevista fueron sometidas a análisis de contenido simple, que permitió identificar temáticas centrales que servían de hilo conductor a las preguntas formulada. Se reconocieron tres temas generales: 1) Importancia de educar en el uso del dinero, 2) Estrategias generales utilizadas por los padres para la alfabetización económica de sus hijos y 3) Socialización económica temprana de los padres y transmisión intergeneracional a los hijos

Con ello se realizó un levantamiento de categorías emergentes utilizando para ello el 20% de la muestra. Una vez elaborados los códigos y sometidos a juicio de experto, se procedió a la codificación total de todas las entrevistas, lo que permitió contrastar, revisar y completar las categorías inicialmente levantadas.

1) Importancia de educar en el uso del dinero

La mayoría de los entrevistados coinciden en la importancia que los niños sean educados en el uso del dinero. Las respuestas se agrupan mayoritariamente en tres categorías: Conveniencia general de educar en el manejo económico (31,1%), Aprender a administrar el dinero (28,8%) y Aprender el valor del dinero (21,1%). Al mismo tiempo, los entrevistados señalan que existen formas distintas de educar a los niños en estos temas, destacando el aconsejar y entregar valores (28%), la entrega de responsabilidades económicas (22,7%) y el ejemplo de los padres (18,2%).

"...que tengan conciencia del dinero, lo que significa ganarlo, de lo que significa cuidar los gastos, de que no crece en los árboles, que hay que tener una economía, que hay que ahorrar..."

El 81,8% de los entrevistados señala que la responsabilidad de esta educación debe estar en los padres y la familia, observándose un escaso número de referencias a la escuela o a la sociedad en general.

2) Estrategias generales utilizadas por los padres para la alfabetización económica de sus hijos

En este punto, se preguntaba a los padres acerca del uso de una serie de actividades específicas de alfabetización económica que aparecían destacadas como usuales en las investigaciones previas.

Para fines del análisis y de acuerdo a los objetivos de la investigación, estas actividades fueron agrupadas en tres tipos de estrategias generales:

a) Estrategias de fomento del ahorro: valoración que hacen los padres del ahorro como parte de la educación de sus hijos y prácticas desarrolladas para fomentarlo. Incluye las prácticas: Mantener una cuenta de ahorro, Mantener una alcancía, Prácticas de ahorro a corto plazo y Enseñar alternativas de ahorro.

Como un elemento de contraste y reconocimiento de conductas económicas de los padres que constituyen prácticas implícitas, se consultaba sobre las actividades de ahorro desarrolladas por los propios padres

b) Estrategias de administración del dinero y desarrollo de conductas económicas: valoración que hacen los padres acerca de la importancia que sus hijos aprendan a administrar el dinero, las reglas y normas que instauran para su entrega y las prácticas específicas que desarrollan para que estos aprendan a administrar sus recursos. Incluye las prácticas: Enseñar a comprar, Pagar por trabajo y/ o cumplimiento de metas, Entregar una mesada y Enseñar uso de tarjetas y cheques

Para el reconocimiento de conductas económicas de los padres que constituían prácticas implícitas, se consultaba sobre las actividades de compra de los padres y su respuesta ante las peticiones de sus hijos.

c) Estrategias para introducir a los niños en temas económicos: valoración que hacen los padres de la importancia de educar a sus hijos en el uso del dinero, prácticas cotidianas utilizadas para ello y evaluación de los resultados de dicha educación. Incluye las prácticas: Discusiones de economía familiar, Juegos de simulación de uso dinero y Comentar las noticias económicas de las medios de comunicación (TV, prensa o Internet)

En la Tabla 1 se presenta el porcentaje de respuestas a cada categoría de prácticas de socialización económica y su organización dentro de las estrategias antes descritas.

 

 

Se observan diferencias en el uso de las prácticas y en su coherencia al interior de las estrategias, así como entre el discurso valórico, las prácticas utilizadas con los hijos y las conductas económicas de los propios padres.

Las actividades incluidas en las Estrategias de Fomento del Ahorro son las que aparecen siendo más utilizadas por los padres, salvo la actividad de Enseñar alternativas de ahorro que aparece con bajo porcentaje de respuestas (24%). En general los padres atribuyen una alta valoración al desarrollo de conductas de ahorro como una forma de entregar herramientas para el futuro de sus hijos.

Es una forma de prepararlos para el futuro, para que no sean consumistas y junten su platita.

(…) yo lo encuentro esencial en la vida que aprendan a ahorrar, porque en cualquier momento hay una enfermedad una carencia, no hay de donde sacar dinero....

Si bien la mayoría de los padres proporciona a sus hijos alcancías para ahorrar dinero,, esta actividad no recibe ningún control parental y su uso real depende exclusivamente de la motivación de los niños.

Un alto porcentaje de las familias abren libreta de ahorro a plazo a sus hijos pero estos no depositan directamente y en ocasiones no saben que ella existe, siendo más bien una alternativa que los padres utilizan para crearles un fondo a futuro. Sin embargo, en algunas familias el ahorro en ella tampoco es constante.

Sí, él tiene una cuenta de ahorros en el banco... cuando... quedamos los dos solitos... cuando mi esposo falleció, entonces yo le abrí inmediatamente su libreta de ahorro... Para su futuro, para cuando él esté en la universidad….

Sí, eso sí, las dos tienenpero, yo pienso que es más costumbre, o sea, como que todos los papás le tienen, yo pienso alguna libreta por cualquier apuro, una cosa así….pero no de que yo le deposite una cantidad todos los meses no, de repente, cuando se puede.

En cuanto a las conductas de ahorro de los padres, un 45% de ellos optan por un ahorro tradicional en Libreta de Ahorro a plazo, privilegiando así la seguridad por sobre la rentabilidad y siendo pequeño el número de familias que realiza ahorro de inversión en instrumentos financieros. En cuanto a regularidad, un pequeño porcentaje del ahorro es sistemático mientras que en la mayoría es más bien ocasional. Se aprecia un porcentaje importante de familias que no realizan ninguna actividad de ahorro, ya sea porque no tienen el hábito o porque sus recursos no alcanzan para ahorrar.

Si tu marido trabaja y gana lo justo para vivir decente, no puedes pensar en ahorrar, aunque quieras hacerlo…por eso terminas recurriendo al crédito, al dinero de plástico…a la tarjeta… sólo así puedes mantener tu casa, tu autito…lo básico.

Dentro de las actividades vinculadas al desarrollo de Estrategias de Administración del dinero y desarrollo de conductas económicas, los padres priorizan el Enseñar a Comprar pero no necesariamente lo hacen de manera explícita, atribuyendo mucha importancia a la observación que hacen sus hijos cuando los acompañan de compras.

Yo la única estrategia es que cuando yo voy al supermercado con él, que es con el que más salgo, hago que vea como comparo los precios, le enseño a ver los precios entonces ahí él tiene que saber qué le conviene más y puede ser esto más bonito, más rico, pero es la única estrategia que yo ocupo, es como práctico, que ellos vayan aprendiendo que no es llegar y compra".

El 95% de las familias señala salir de compras habitualmente con sus hijos, especialmente a supermercados y multiendas. La compra planificada sólo se aprecia en un 30% de las familias entrevistadas, así un 59 % de los padres señalaron comprar algo a sus hijos cada vez que salían de compras, destacándose que el 49% de dichas compras correspondía a comida rápida o golosinas.

Es interesante la postura de los padres frente al pago o entrega de dinero a cambio de la realización de algún tipo de trabajo o por lograr metas. La mayoría de las familias no está de acuerdo con dar dinero a cambio de la ayuda en tareas domésticas porque consideran que es un deber de los miembros de la familia colaborar en las actividades domésticas, realizar sus tareas escolares y cumplir las normas de la casa.

(…) pagarles no, es que su deber es portarse bien y hacer sus tareas del colegio sin que yo les pague, tener su pieza ordenada y hacer sus camas y preocuparse de su orden y bañarse y todo, no encuentro que tenga que pagarles por es…

(…) es su deber, no tienen nada que ver la plata, que me ayuden a secar la loza, o que una ponga la mesa, es su deber como hija, es parte de su formación, entonces es independientemente de la plata.

Un tercio de los padres (35%) señala que esta es una forma de educar en el uso del dinero y utiliza como opciones mayoritarias el pagar por ayudar en tareas domésticas, dar dinero por trabajos que la familia normalmente pagaría o premiar el rendimiento escolar.

"Sí, de repente cuando el chico corta el pasto, el papá le pasa o a la chica de repente se saca buenas notas o algún diploma en el colegio...".

Los padres parecen no considerar importante entregar dinero regularmente a sus hijos en forma de mesada. Más bien lo hacen cuando lo pide o necesita y la determinación de necesidad puede ser o no cuestionada por los padres, observándose dos tipos de prácticas. Por una parte, padres que determinan ellos o en conjunto con los niños la urgencia de la necesidad y por otra parte, padres que colocan como único requisito que exista disponibilidad de dinero.

Bueno, así cuando yo le doy plata, de vez en cuando, no todos los días le digo, bueno, tú tienes que pensar que no te puedo estar dando todos los días cien pesos, doscientos pesos... y te doy para la colación, no puedo darte después para las láminas, si las quieres tienes que economizar... y ella sabe que si se le dan más plata va juntando y ahí va sacando ahorritos cuando necesita....

No les hemos dado ningún tipo de responsabilidad de dinero, en este momento ellas cuando necesitan algo, me lo piden, y yo se los doy...por supuesto que si tengo disponible.

Un porcentaje menor de los padres (21%) utiliza la entrega de mesada como una forma de estimular en sus hijos la autonomía y la capacidad de administrar y distribuir su dinero. Un porcentaje aún menor (17%) también se preocupa de enseñar el uso de tarjetas de crédito y cheques. Llama la atención que algunos de los padres que no realizan esta práctica, lo justifican diciendo que es mejor que no sepan usarlas para que no se tienten.

Desde niños nosotros les dábamos una mesada, en realidad a la semana, pero poco, cosa que a ellos les costara y les durara toda la semana, que supieran qué es lo que es prioridad y en qué lo podían gastar, no en cosas superficiales, por ejemplo, ellos no podían gastar en fotocopias, porque eso nosotros respondemos, pero si ella quiere tomar un helado ha de escoger ella sola....

No sé, porque por ahí que puede ser antojadizo, que hasta a uno la entrampa la tarjeta de crédito, entonces yo creo que a ellos les pasaría lo mismo, porque uno se engaña, son números los que aparecen, pero detrás de eso, a mi me pasa, entonces creo que a los chicos también puede pasarles.

Las actividades vinculadas al desarrollo de Estrategias de Introducción en temas económicos aparecen con porcentajes diversos de respuesta. La mayoría de los padres conversan con sus hijos acerca de las finanzas de la familia, especialmente en épocas difíciles. Un porcentaje menor les proporcionan juegos para que aprendan el uso del dinero pero no juegan con sus niños y en algunas familias se comentan las noticias económicas de los medios de prensa y televisión.

Lo único que yo le digo es que no cometa los errores de su madre, en relación a no saber distribuir mejor el dinero y no endeudarse tanto... soy un ejemplo para él en el sentido de que los errores que yo he cometido, él no los cometa....

Sí... juegan al ¿Metrópoli?, creo que así se llama … se venden casas, hipotecas, claro que lo hacen solos porque nosotros lo menos que tenemos es tiempo..., pero sí le tenemos jueguitos para que ellos aprendan lo que es comprar un terreno, lo que es tener una hipoteca....

O sea, comentamos casi todos los tipos de noticias, les conversamos, ya hijo, este es el euro, vale más que el dólar, el dólar bajó y sirve más para tal cosa... no así tan técnicamente, pero algo práctico para que ellos entiendan de qué significado tiene.

3) Socialización económica temprana de los padres y transmisión intergeneracional

Se indagó acerca de la experiencia de socialización económica de los padres y su relación con la transmisión intergeneracional de pautas a los hijos. Un 43,5% de los padres entrevistados señaló no haber tenido ningún tipo de alfabetización económica formal en su infancia, mientras que un 22,7% señalo haber sido criados con austeridad y con lo justo.

Bueno, como que no me enseñaban mucho, o sea, como que no se daba eso mucho del dinero, los papás le compraban todo a uno hasta cierta edad, la plata era más escasa antes, entonces uno no tiene mucha educación respecto a eso....

Fue difícil, porque donde no hay dinero es difícil que te eduquen a cómo ahorrar el dinero, cuando los papás están con lo justo y necesario, yo al menos lo que aprendí es a no tener esto, a no tener esto otro... a no tener nada.

Los padres mencionan una serie de valores orientadores para la educación económica de sus hijos y que aparecen vinculados a las principales enseñanza que ellos mismos señalan haber obtenido en su vida. Se destacan la importancia del ahorro y la austeridad (37,9%), el valor del trabajo y sacrificio (27%) y la organización y el orden (24,2%) vinculados a aprender a valorar el dinero y saber administrarlo.

Siempre mi madre me enseñaba que el ahorro, el ahorro, en todas partes estaba el ahorro, punto uno no había que ser trapera, no había que malgastar su dinero comprando en cosas inútiles, estoy feliz, estoy agradecida que mi mamá me enseñó y por eso trato que mis hijas aprendan lo mismo.

Les enseño como a mí me enseñaron, a trabajar en forma responsable, ser consecuente, ganarse el dinero de forma honrada, tratar de transmitirles a ellos que sean alguien en la vida y que tienen que ahorrar para ello, aunque ellos sabiendo que yo tengo esa debilidad de comprarme muchas cosas innecesarias, yo no quiero que ellos sean así, o sea me gustaría que ellos sean más ahorrativos....

Como mecanismos de transmisión de estos valores a los niños, un 69% de los padres releva la importancia de la conversación cotidiana mientras que un 27% destaca el impacto del ejemplo de los padres en los hijos.

Por otra parte, el 80,3% de las familias entrevistadas señala estar obteniendo resultados satisfactorios con las estrategias y prácticas de alfabetización económica que están utilizando con sus hijos.

 

DISCUSIÓN

Los niños desde muy pequeños están en contacto con las prácticas económicas que ven en sus padres o las personas cercanas o bien comienzan a practicar por si mismos en la medida que entran en contacto con el mundo del dinero. Al mismo tiempo se encuentran inmersos en un ambiente de socialización que les transmite las normas y valores que forman parte del imaginario social y cultural de su familia. Así, estas interacciones tempranas con los artefactos sociales, entre ellos con el dinero y sus significados, se constituyen en la matriz básica donde los individuos construirán su futura identidad como ciudadanos y consumidores.

De los resultados de esta investigación se puede que en el discurso de los padres de clase media, se reconoce la importancia de educar en el uso del dinero a sus hijos, sin embargo esto no parece reflejarse coherentemente en las prácticas cotidianas de socialización económica que ellos llevan a cabo.

Así la socialización económica que se desarrolla en estas familias se mueve en dos niveles aparentemente contradictorios. A nivel del discurso, observamos la reproducción de los valores tradicionales que han caracterizado el imaginario de la Clase Media chilena coexistiendo con los nuevos valores que emergen de los cambios sociales y económicos que ha enfrentado el país en las últimas décadas. Así vemos que la valoración del ahorro, la austeridad, el valor del sacrificio y el trabajo y el aprecio por la educación como capital de herencia para sus hijos parecen transcurrir en forma paralela a la alta valoración que este grupo le otorga al crecimiento económico y los esfuerzos por mantener el aumento de su poder adquisitivo fundamentalmente a través del crédito (Cerda, 1998). Por ello, los padres utilizan como principal mecanismo socializador las "conversaciones" sobre el uso del dinero y una suerte de adoctrinamiento valórico que no se corresponde necesariamente con el tipo de prácticas económicas cotidianas que realizan con sus hijos. Si tomamos como ejemplo uno de los grandes ejes del discurso parental que releva la importancia del ahorro y la austeridad como una forma de preparar a sus hijos para el futuro, podríamos esperar que los padres fomenten prácticas activas de ahorro en sus niños. Sin embargo, observamos que si bien mantienen una alcancía y abren cuentas bancarias a nombre de sus hijos, los mismos padres reportan que no existe una mayor preocupación por el monitoreo de las conductas de ahorro de los niños. Las alcancías se pierden o dejan de utilizarse y las cuentas de ahorro en la mayoría de los casos, constituyen más bien una especie de ritual que una práctica o estrategia concreta de fomento del ahorro. Ello porque los niños no destinan dinero para depositar, los padres no incorporan las visitas al banco como parte de sus prácticas de modelaje de conductas económicas y tampoco se preocupan ellos de depositar a pesar que las conciben como una especie de seguro para el futuro de sus hijos. A su vez, los propios padres muestran una escasa práctica de ahorro sistemático, por lo que su ejemplo resulta altamente contradictorio ante los ojos de sus hijos, ya por un lado insisten en la importancia del ahorro y la austeridad mientras ellos mismos se muestran incapaces de ahorrar. Estos resultados parecen apuntar en la misma dirección que los de Sonuga- Barke y Webley (1993) en el sentido de las discordancia entre las declaraciones valóricas de los padres y las prácticas reales que desarrollan para socializar económicamente a sus hijos.

Pese a que los padres dicen valorar un estilo de vida austero, con sus hijos se comportan más bien como consumidores impulsivos que les compran cosas cada vez que salen de compras y donde la reflexión y los límites a las peticiones de consumo de los niños parecen ser bastante difusas. Por otro lado, si bien valoran la importancia de aprender a administrar el dinero, por otro lado no fomentan la autonomía ni la responsabilidad efectiva de dicha administración en sus hijos. Una prueba de ello es el escaso uso de la mesada como mecanismo para inducir prácticas de racionalización de los recursos económicos. Esto resulta contradictorio con los resultados de estudios previos donde se encuentra que son las familias de clase media las que más fomentan en sus hijos la autonomía a través de la administración de su mesada (Feather, 1991, Lassarre, 1994; Mori y Lewis, 2001).

En cuanto a la alfabetización económica recibida por los propios padres, se evidencia que esta estuvo ausente en la mayoría de sus familias de origen, aspecto que ellos consideran relevante ya que reconocen que debieron aprender solos a manejarse en el mundo del dinero. Un aspecto que parece desprenderse del relato de sus experiencias de infancia es el contexto de precariedad en que muchos crecieron, lo que permite hipotetizar que provienen en su mayoría de familias de estrato económico más bajo que el que ellos por un proceso de movilidad social han logrado adquirir. Este antecedente concuerda con lo planteado por Mori y Lewis (2001) en relación a la escasa alfabetización económica inicial de los padres que provienen de clases desfavorecidas. A la vez permite entender el énfasis que ellos colocan en el discurso valórico del sacrificio y el esfuerzo como formas de surgir económicamente, aspectos que muy probablemente han marcado sus propios procesos de ascenso socioeconómico. Se evidencia así un proceso de transmisión de valores intergeneracionales como lo señalan algunas de las investigaciones previas (Mori y Lewis, 2001, Carlson, L. y Grossbart (1988); Carlson; Walsh, Laczniak y Grossbart, 1994) pero que entra en conflicto con un contexto de requerimientos económicos distinto al de origen, donde los padres se debaten entre traducir los valores en prácticas y con ello "privar" a sus hijos del consumo o bien escindir el discurso y la práctica, dándole a los hijos lo que ellos no tuvieron.

A partir de estos resultados, se puede concluir que los padres requieren de apoyo para poder efectivamente cumplir su rol en la socialización económica de sus hijos y de ello se deriva la necesidad de incorporar más fuertemente el tema de la educación para el consumo y la alfabetización económica en otros contextos de socialización a los que están expuestos los niños. Específicamente se requiere de una mayor presencia de la escuela en estas temáticas y con ello de una efectiva operacionalización de los contenidos transversales, dentro de los cuales se ubica la educación del consumidor (Godfrey, N., 1995; Denegri; Iturra; Palavecinos y Ripoll, 1999).

 

NOTA

1 Este estudio forma parte del proyecto Fondecyt Nº 103027 que finaliza el año 2006 e informa de los resultados obtenidos en el segmento de clase media de la muestra total.

 

REFERÊNCIAS

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ANEXO 1

Guión de entrevista (adaptada de Furnham y Thomas, 1984 b)

1. ¿Los niños y jóvenes deben ser educados para manejar el dinero? ¿Cómo deben ser educados?

2. ¿A quién le corresponde esa educación?

3. ¿Uds. que estrategias utilizan para educar a sus hijos en esas materias?

4. ¿Le da alguna cantidad de dinero a sus hijos? ¿ Con qué regularidad?

5. ¿Usualmente entrega dinero a sus hijos para fechas especiales: cumpleaños, navidad etc.?

6. ¿Qué cantidad?

7. ¿Los niños deben realizar algún trabajo especial para obtener dinero de Uds..?

8. ¿Los niños van de compras regularmente con Uds.? ¿A dónde?

9. ¿Cuándo Uds. salen con sus hijos, les compran cosas? ¿Qué cosas? ¿En que ocasiones?

10. ¿Sus hijos adolescentes, tienen tarjeta adicional de alguna casa comercial? ¿Cuántas?

11. ¿Sus hijos tiene laguna práctica de ahorro? ¿Cuál? ¿Para Uds. Es importante que ahorren? ¿Por qué?

12. ¿Uds. como padres, ahorran? ¿Cómo ahorran?

13. De las siguientes alternativas, cuales utilizan Uds. en la educación económica de sus hijos

1. Mantener una alcancía

2. Dar dinero como premio

3. Abrir una cuenta de ahorro en el banco

4. Juegos que enseñen el uso de dinero (dar ejemplos)

5. Ahorro para comprar cosas a corto plazo

6. Discusiones sobre materias económicas importantes para la familia

7. Comentar las noticias económicas de diarios y TV

8. Enseñar a comprar en la tienda.

9. Pagar por hacer tareas domesticas u otras (especificar)

10. Enseñar alternativas de ahorro

11. Entregar una mesada

12. Enseñar uso de cheques y tarjetas de crédito

(Profundizar en las razones de la elección de alternativas)

14. ¿Cómo fueron educados Uds. para manejar el dinero? ¿Quién o quienes les enseñaron?

15. ¿Cuáles fueron las cosas más importantes que aprendieron? ¿Qué cosas no aprendieron y que impacto tuvo eso en su vida?

16. ¿Qué cosas que Uds. aprendieron tratan de transmitir a sus hijos? ¿Cómo se las transmiten?

17. ¿Cómo ha sido su experiencia en estas materias con sus hijos?

 

 

Recebido: 22/02/2005
Aceite final: 27/07/2005
Financiamiento: Esta investigación ha sido financiada por el Fondo de Ciencia y Tecnología (FONDECYT) de Chile mediante el Proyecto Nº 1030271 y con aportes parciales del Proyecto de Fundación Andes C - 13755

 

 

Dra. Marianela Denegri Coria.Psicóloga. Doctora en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid). Especialista en Psicología Económica. Profesor Asociado A. Departamento de Psicología. Universidad de La Frontera. Temuco. Chile. Envío de correspondencia al autor principal al E. Mail: mdenegri@ufro.cl Dirección postal:Universidad de La Frontera. Departamento de Psicología. Avda. Francisco Salazar Nº 01145 – Casilla 54 – D. Temuco. Chile. Fax Nº (56) (45) (341480). Teléfono (56) (45) 325605.
Mireya Palavecinos Tapia.Psicóloga. Magíster en Ciencias Sociales Aplicadas. Dra. (c) en Psicología Social. Universidad Autónoma de Madrid. Profesor Asistente A. Departamento de Psicología. Universidad de La Frontera. Temuco. Chile.E. Mail:
mireyap@ufro.cl Dirección postal:Tiburcio Saavedra Nº 1160. Temuco
René Gempp Fuentealba.Psicólogo. Doctor (c ) en Metodología de las Ciencias del Comportamiento por la Universidad Autónoma de Madrid. Investigador asociado Ministerio de Educación. Equipo Medicion y Diseño - SIMCE. Chile E. Mail:
rene.gempp@mineduc.cl Dirección Postal: Equipo Medición y Diseño - SIMCE. Unidad de Curriculum y Evaluación. Ministerio de Educación - Chile. Alameda 1146, Torre B, Piso 8, Santiago, Chile.
Cristina Caprile Costa.Economista. Banco de Chile. Chillán. Chile. Investigadora Asociado a Proyecto Fondecyt Nº 1030271.E. Mail:
ccaprile@bancochile.cl Dirección postal: Libertad 833 Depto. 204 Chillan. Chile

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