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Psicologia & Sociedade

On-line version ISSN 1807-0310

Psicol. Soc. vol.25 no.2 Belo Horizonte  2013

 

ARTIGOS

 

Empleados y desempleados, atribuciones causales y bienestar subjetivo

 

Empregados e desempregados: atribuições causais e bem-estar subjetivo

 

Employees and unemployed, causal attributions and subjective well-being

 

 

Emilio Moyano-Díaz; Daniel Gutiérrez Peña; Karen Zúñiga Cabrera y Felipe A. Cornejo

Universidad de Talca, Talca, Chile

 

 


RESUMEN

Se analiza la relación del desempleo con el bienestar subjetivo (BS) y el estilo atribucional en una muestra de 200 participantes (100 desempleados) equirepartidos por sexo, de 36 años de edad promedio, que completó 4 instrumentos, controlándose algunas variables socio-demográficas. Los desempleados presentan menor BS (Us≥3,607; Zs≥ -3,409; ps≤0,039) y un estilo atribucional con locus de causalidad externo, inestable y de bajo control (Us≥1332; Zs≥ -8,985; ps≤0,01). Desempleados hombres y mujeres tienen menor nivel de satisfacción vital (SV) que sus pares empleados (Mmujeres= 21,38 vs.24,66; Mhombres= 22,82 vs. 26,10; Us ≥891; Zs ≥-2,479; ps≤ 0,017), pero presentan un mismo nivel de felicidad  (Us ≤1036,500; Zs ≤-1,480; ps ≥1,150), lo que genera preguntas para futuros estudios  acerca de felicidad vs. SV en ámbitos de vida desfavorables. Los grupos difieren al explicarse el desempleo (χ2 (1) = 8,970; p<0,05).  Se discute los resultados y algunas conjeturas explicativas de lo obtenido.

Palabras clave: desempleo; bienestar subjetivo; atribuciones causales.


RESUMO

Analisa-se a relação do desemprego com o bem-estar subjetivo (BS) e o estilo atribucional em uma amostra de 200 participantes (100 desempregados) equirrepartidos por sexo, com média de 36 anos, que completou 4 instrumentos, controlando-se algumas variáveis sociodemográficas. Os desempregados apresentam menor BS (Us≥3,607; Zs≥ -3,409; ps≤0,039) e um estilo atribucional com locus de causalidade externo, instável e de baixo controle (Us≥1332; Zs≥ -8,985; ps≤0,01). Mulheres e homens desempregados têm menores níveis de satisfação com a vida (SV) que seus pares empregados (Mmulheres = 21,38 vs. 24,66; Mhomens = 22,82 vs. 26,10; Us ≥891; Zs ≥-2,479; ps≤ 0,017),  mas apresentam o mesmo nível de felicidade (Us ≤1036,500; Zs ≤-1,480; ps ≥1,150),  gerando questões para futuros estudos sobre felicidade versus SV em áreas desfavoráveis da vida. Os grupos diferem ao se explicar o desemprego (χ2 (1) = 8,970; p<0,05). Discutem-se os resultados e algumas conjecturas explicativas do que foi obtido.

Palavras-chave: desemprego; bem-estar subjetivo; atribuições causais.


ABSTRACT

We analyze the relationship of unemployment, subjective well-being (SWB) and attribution style. Two hundred participants (100 of them unemployed; M= 36 years), equally distributed by sex, completed 4 instruments. Unemployed people have less SWB than the workers (Us≥3.607; Zs≥ -3.409; ps≤0.039) and an attribution style with an external, unstable and less controllable locus (Us≥1332; Zs≥ -8.985; ps≤0.01). Unemployed men and women have lower levels of life satisfaction (LS) than their employed counterparts (Mwoman 21.38 vs. 24.66; Mmen 22.82 vs. 26.10; Us ≥891; ZS ≥-2, 479; PS≤ 0.017), but have the same level of happiness (Us ≤1036, 500; ZS ≤-1, 480; PS ≥1, 150). This last result raises questions for future studies about happiness vs. LS in unfavorable life situations or domains. Also, both groups give different explanations to unemployment (χ2 (1) = 8.970; p<0.05). Results and some explanatory conjectures are discussed.

Keywords: unemployment; causal attributions; subjective well-being.


 

 

Trabajo, desempleo y efectos psicológicos

El trabajo es una fuente central de identidad, pertenencia y desarrollo personal, además de posibilitar dinero para vivir. El desempleo es tema de preocupación universal por sus consecuencias a nivel personal, macro social, económico y social (Tokman, 2003). En Chile se considera operacionalmente que un trabajador está desempleado si no tiene actualmente trabajo o negocio y en la semana anterior a la encuesta correspondiente no trabajó,  y en los últimos dos meses hizo algo para buscar trabajo (Cowan, Micco, Mizala, Pagés, & Romaguera, 2003). 

Habría cinco causas generales de desempleo (Díaz & Oyarzun, 2002; Manríquez, 2003), la primera refiere al desempleo friccional, relativo al movimiento de las personas a buscar nuevos trabajos o mejores oportunidades laborales. El segundo tipo de desempleo -temporal o estacional- se produce cuando las industrias tienen una temporada de baja, debido a que la demanda de trabajo sólo existe en determinadas épocas del año como ocurre por ejemplo con faenas de recolecta agrícola. El desempleo estructural refiere a la falta de preparación educacional  y de destrezas como causa de desempleo (Díaz & Oyarzun, 2002). El cuarto tipo es el desempleo por insuficiencia de la demanda agregada o desempleo cíclico, cuya causa son los ciclos económicos, que cuando están en alza provocan que el desempleo disminuya debido a un aumento en la demanda de trabajo y en períodos de recesión  que crezca (Díaz & Oyarzun, 2002; Manríquez, 2003). Por último, se encuentra al desempleo tecnológico, a causa de la desaparición de ciertos procesos productivos o la adopción de nuevos métodos de producción que requieren de menos mano de obra (Manríquez, 2003). Furnham (1982)  resumió motivos para explicar el desempleo en Reino Unido, en un instrumento cuya estructura de tres dimensiones de algún modo incluye las causas señaladas. Estas dimensiones son: "razones o causas individuales", "falta de apoyo del Estado" y "factores económicos y tecnológicos".

En Chile después del aumento de la tasa de desempleo durante el periodo 1998-2002, explicable por la crisis económica mundial que hizo entrar desde mediados de 1998 a la economía chilena en una fase de desaceleración y menor crecimiento, se estabilizó una cifra de desempleo de alrededor del 8,5 a 9%, de modo que para el trimestre diciembre-febrero de 2010 ella fue 8,5%, aumentó en un 1,6% las personas desocupadas, disminuyó cesantes en 0,8% y aumentó quienes buscaron trabajo por primera vez en 14,6% (Cowan et al., 2003; Díaz & Oyarzun, 2002). Para el trimestre marzo-mayo de 2012, la tasa de desempleo ha disminuido a 6,7%, 0,5% menos que en el mismo trimestre del año 2011 (Instituto Nacional de Estadísticas - INE, 2012).

El desempleo refleja una falla de la economía y de la capacidad de organización de la sociedad (Manríquez, 2003) que puede ocasionar diversas consecuencias en ámbitos individuales o familiares y generar un deterioro en la moral y en las relaciones familiares, las que pueden tornarse conflictivas debido a las urgencias económicas, llegando en ciertos casos al desmembramiento o rupturas de vínculos familiares (Acuña, 2002). También puede provocar efectos de confusión sobre la identidad de la persona desempleada, al perderse el estatus propio del desempeño de un rol laboral y así, debilitar componentes positivos de la autovaloración y concepto de sí mismo (Jiménez & Moyano Díaz, 2008). El desempleo tiene la potencialidad de producir desequilibrio en la salud mental de los individuos, haciéndoles más vulnerables a estados depresivos, al abatimiento y la desesperanza (Barrón & Sánchez, 2001).

Las reacciones ante el desempleo pueden ser diversas siguiendo diferencias individuales, el tiempo que se prolongue (Lalive, Van Ours, & Zweimuller, 2011) y dónde las circunstancias individuales, sociales, e institucionales, son elementos importantes en cómo se vive y se siente esta experiencia y sus efectos de insatisfacción e infelicidad (Ahn, García, & Jimeno, 2004; Ochsen, 2011). El aumento del  malestar psicológico en función de  la duración del desempleo no ocurre de modo lineal, sino que alcanza su máximo entre 7 y 12 meses y disminuye en períodos más largos (Del Pozo, Ruiz, Pardo, & San Martín, 2002). Quienes tienen más recursos educativos y emocionales tienen mayor posibilidad de mitigar los efectos psicológicos que potencialmente provoca estar desempleado (García, 1993; Piqueras, Rodríguez, & Rueda, 2008).

Quienes están cesantes son menos felices y presentan más estrés y menos satisfacción que los trabajadores activos (Diener, 1994). Los desempleados tienen un grado más alto de tensión, más dificultades emocionales, baja SV y mayor tasa de suicidio que los empleados (Diener, Suh, Lucas, & Smith, 1999), por lo que disponer de un trabajo es de vital importancia (Helliwell & Huang, 2011; Judge & Kammeyer-Mueller, 2011). Ahn et al. (2004) ha mostrado que el desempleo afecta negativamente la satisfacción en cuatro de cinco ámbitos de  la vida de las personas: su actividad cotidiana, su situación financiera, su situación de vivienda, y la salud, siendo el tiempo de ocio el único que se ve afectado favorablemente porque aumenta, aún cuando hay fundadas razones para suponer que dado el carácter 'forzado' de éste, pierde su esencia (Moyano Díaz & Soto, 2010). Es de interés analizar si en población chilena (cultura latinoamericana), se ve también tan dramáticamente  afectada la satisfacción vital y la felicidad, los dos componentes centrales del BS (Diener et al., 1999).

 

Pérdida del empleo y teoría de la atribución

Quien sufre la pérdida de su trabajo busca explicarse o atribuir las causas de la experiencia a la cual se enfrenta (Huguet & Ortega-Monasterio, 2002) y la teoría atribucional de B. Weiner sirve para clasificar dichas explicaciones de acuerdo a tres dimensiones: internalidad versus externalidad, estabilidad versus inestabilidad y controlabilidad versus incontrolabilidad (Weiner, Rossell, & Lerner, 1979). Las experiencias de éxito o fracaso en la vida, asociadas a causas internas como la personalidad, el esfuerzo, las capacidades individuales, pueden afectar positiva o negativamente la autoestima y el bienestar psicológico de los individuos (Weiner et al., 1979).

Cuando las personas atribuyen la causa de una situación adversa a factores internos, es más probable que sufran pérdida de autoestima que cuando las experiencias vividas son atribuidas a factores externos. Así, la internalidad de  las creencias causales acerca de situaciones negativas tiene un efecto negativo en la autoestima, en sentimientos de impotencia y en reacciones depresivas (Winefield, Tiggemann, & Smith, 1987). Estos autores observaron que jóvenes desempleados presentaron menos emociones negativas respecto a su condición cuando tenían un estilo atribucional inestable y externo. Complementariamente, un estudio en desempleados vietnamitas, mostró que cuando éstos atribuyen esa experiencia negativa a características propias de sí mismos, tienden a presentar mayor número de emociones negativas y estados depresivos (Nguyen, Gow, & Hicks, 2007).

Las personas que sufren el desempleo -u otras pérdidas- tienden a experimentarlas como incontrolables, aprenden que las respuestas y consecuencias son independientes, asociándolas a una falta de control (Docampo, 2002). Los desempleados intentan comprender su situación externalizando la ubicación del control, atribuyéndola con más frecuencia a causas externas (Huguet & Ortega-Monasterio, 2002), de modo que sus atribuciones pueden cumplir un papel importante atenuando sentimientos de fracaso y efectos en la autoestima. Así, al estudiar el psicosocialmente el desempleo es de interés verificar el estilo atribucional y sus efectos emocionales, los que pueden variar en las personas según sus características y  vivencias propias (De la Torre & Godoy, 2004), y en este estudio se busca además comparar si los desempleados tienen un estilo atribucional diferente al de quienes están empleados. También, y para entender mejor las causas del desempleo según los propios participantes,  se identificará la importancia que dan a un conjunto de 19 razones específicas del desempleo (Furnham, 1982).

Desempleo y Bienestar Subjetivo (BS).

Que los episodios de desocupación laboral causen tensión, ansiedad y malestar psicológico explicaría que impacten negativamente al BS de las personas (Lázaro & Peraita, 2007). Diener y Ryan (2009) argumentan que el desempleo ha demostrado tener impacto negativo sobre el BS y aunque los individuos se recuperan poco tiempo después de  la fuerte reacción inicial, nunca regresan a sus antiguos niveles de satisfacción, incluso después de un nuevo empleo. El BS  es "una categoría amplia de fenómenos que incluye las respuestas emocionales de las personas, dominios de satisfacción y juicios globales de satisfacción con la vida" (Diener, Suh, Lucas, & Smith, 1999, p. 277). En términos operacionales, el BS está compuesto por dos factores: un componente cognitivo denominado satisfacción vital, y otro afectivo, felicidad. El primero es una evaluación cognoscitiva de la calidad de la propia vida, que puede abarcar la vida entera así como la satisfacción en dominios específicos (Diener et al., 1999; García, 2002; Gómez, Villegas, Barrera, & Cruz, 2007; Moyano & Ramos, 2007) en tanto el segundo es lo experimentado sentimental, anímica o emocionalmente por la persona (García, 2002; Gómez et al., 2007). Así, si una persona considera haber tenido más experiencias emocionales placenteras que desdichadas, percibirá su vida como más deseable y positiva (Veenhoven, 1994). Una persona es más feliz cuando en su vida predomina la experiencia afectiva positiva sobre la negativa (García, 2002). Para evaluar el BS  los instrumentos corrientemente utilizados  -por su brevedad y propiedades psicométricas-  son la escala de satisfacción vital (ESV) de Diener, Emmons, Larsen y Griffin (1985), y la escala de felicidad subjetiva (EFS) de Lyubomirsky y Lepper (1999), de 5 y 4 ítems respectivamente, y adaptadas a Chile por Moyano y Ramos (2007) y Moyano Díaz (2010), presentando buenas propiedades psicométricas.

 La literatura sobre desempleo en psicología corrientemente estudia efectos de éste sobre quienes están desempleados mediante estudios de caso (Acuña, 2002), muchas veces con orientación psicopatológica, o estudios de seguimiento de los efectos sobre los desempleados en general  (Del Pozo et al. 2002), o en jóvenes (García, 1993). Parece muy poco frecuente (aún menos en América latina) el reporte de comparación transversal psicométrica en desempleados y empleados, y aún menos para verificar efectos sobre el BS  como constructo complejo compuesto de SV y felicidad. También parecen escasos los estudios para verificar si estos grupos son diferenciables según estilos atribucionales  -a excepción de Winefield et al. (1987), y Nguyen et al. (2007)-  e importancia otorgada a diferentes posibles causas del desempleo. Así, en el presente estudio se busca identificar la relación entre desempleo, atribuciones causales acerca del mismo y BS en desempleados y empleados. También se busca contrastar cinco hipótesis: (a) los desempleados tendrán menor BS  que los empleados,  (b) los desempleados de más edad tendrán peor BS que los de  menos edad,  (c) a mayor tiempo de desempleo peor BS,  (d) quienes están desempleados presentarán un estilo atribucional distinto a quienes están empleados y, finalmente,  (e) empleados y desempleados difieren respecto de la explicación preferente elegida para el desempleo.

 

Método

 Estudio correlacional, no experimental, de corte transversal, de dos  grupos de mismo tamaño y composición por sexo -empleados y  desempleados-, dónde se contrasta hipótesis referidas a las variables SV y felicidad,  estilo atribucional acerca del desempleo y tiempo de desempleo, controlando sexo y edad.

Participantes

Fueron seleccionados 200 participantes -100 empleados y 100 desempleados-  mediante un procedimiento de muestreo no probabilístico para asegurar igual número de participantes por sexo en cada grupo (50 y 50). El tramo etario de los empleados va de 21 a 65 años con media de 37 años (DS= 10,37) y, para los desempleados, de 20 a 63 años con media de 34 (DS= 12,39). La mayor parte de los desempleados lleva desempleado de 1 a 6 meses (85%), un 10% entre 7 a 12 meses, un 2% de 13 meses a 2 años y sólo un 3% por más de 2 años. La mayoría de los participantes es soltero (67%), un 22% casado, un 10% reporta estar divorciado, y sólo una persona se declara viuda (1%). El 53% de los desempleados tuvo 12 años de educación formal, seguido por 15% y 15% para los niveles 14 ó 15 años y 16 (licenciatura) ó más años de educación formal, en tanto que un 33%, 29%  y 28% respectivamente para quienes están empleados.

Instrumentos

Son utilizados 4 instrumentos. (a) Escala de Satisfacción con la Vida (ESV) de Diener, Emmons, Larsen, & Griffin (1985): mide la satisfacción global con la vida. Se utilizó la versión de Moyano y Ramos (2007) que en la validación chilena obtuvo una confiabilidad muy buena y similar a la versión original (Alfa de Cronbach=0,87). (b) Escala de Felicidad Subjetiva (EFS) de Lyubomirsky & Lepper (1999): mide la felicidad global o duradera, y se utilizó la versión de Moyano y Ramos (2007) con un Alfa de Cronbach de 0,79. (c) Causal Dimension Scale II (McAuley, Duncan, & Russell, 1992): para evaluar atribuciones causales que hace una persona con respecto a un evento específico. Está constituida por 4 dimensiones oblicuas, las que corresponden a locus de causalidad, estabilidad, control interno o personal y control externo (de 3 ítems por dimensión). Se utilizó aquí la versión chilena adaptada por Saiz, González, y Vizcarra (1993) que mostró una confiabilidad aceptable con un Alfa de Cronbach de 0,725. Finalmente, (d) Cuestionario de Explicaciones del Desempleo de Furnham (1982): mide el grado de importancia dada a cada uno de 19 ítems sobre causas del desempleo, agrupados en tres dimensiones: "razones o causas individuales" que refiere a explicaciones centradas en el individuo, por ejemplo, falta de preparación profesional, inexperiencia, etc. La segunda es la "falta de apoyo del Estado" conteniendo explicaciones basadas en la ausencia de políticas gubernamentales de fomento del empleo, la legislación existente para regular el trabajo o las políticas internacionales para apoyar la búsqueda de empleo, entre otros aspectos. Finalmente, la tercera dimensión es "factores económicos y tecnológicos", e incluye explicaciones referidas a las crisis económicas, la expansión y fusión de empresas, la automatización del trabajo, etc. Se responde en formato de siete puntos (1 Muy importante, a 7 Totalmente sin importancia, pasando por 4 Ni importante ni no importante), y aquí fue utilizada la versión adaptada con alfa de Cronbach de 0,84.

Procedimiento

Se solicitó permiso para aplicar los instrumentos mediante carta formal y entrevista a la jefa de la Oficina Municipal de Intermediación Laboral (OMIL) de una municipalidad regional chilena, lugar donde van desempleados a buscar empleo. Se mostró y explicó ejemplares de los instrumentos así como el consentimiento informado que asegura la participación voluntaria y  reserva de la identidad. Durante un periodo de un mes dos asistentes de investigación, licenciados en Psicología, en la antesala de la OMIL contactaron a cada una de las personas que iban a inscribirse como desempleados o a buscar información sobre empleos disponibles. Fue explicado a cada persona el objetivo de la investigación y se les invitó a participar. Una vez  suscrito el consentimiento informado fueron aplicados los instrumentos, en modalidad lápiz y papel. Los participantes empleados fueron contactados individualmente y extraídos del personal administrativo de una universidad pública de la misma ciudad, aplicándoseles el mismo protocolo de consentimiento en su lugar de trabajo. Los datos fueron procesados mediante el SPSS 15.0, practicándose la prueba Kolmogorov-Smirnov para verificar su normalidad y decidir el tipo de análisis estadístico pertinente. Dado que no hubo normalidad en las distribuciones de los datos para las dimensiones de la atribución causal (p≤0,042), ni para los componentes del BS (p≤0,011), ni para las explicaciones del desempleo (p>0,001), los análisis estadísticos posteriores son no paramétricos. Así, para verificar la hipótesis 1 y determinar el efecto del desempleo sobre el BS (felicidad subjetiva y satisfacción vital), se aplicó la prueba de U de Mann-Whitney para dos muestras  independientes (empleados y desempleados), seguida por la prueba chi-cuadrado para determinar asociación entre la condición laboral y el BS. Para la comprobación de las hipótesis 2, 3 y 4 se efectuó un análisis correlacional, mediante rho de Spearman para las escalas del bienestar subjetivo (EFS y ESV) y las variables socio-demográficas edad y tiempo de desempleo. Para verificar la hipótesis relativa al estilo atribucional característico se realizó también U de Mann-Whitney, y la prueba chi-cuadrado para verificar si existen asociaciones  significativas para cada grupo y los estilos de atribución. Finalmente fue aplicado el coeficiente de correlación rho de Spearman para establecer el grado de relación entre los estilos de atribución y las escalas que miden BS (felicidad subjetiva y satisfacción vital).

 

Resultados

Se expone los resultados en el orden siguiente: asociaciones entre empleo y desempleo respecto del BS, relaciones entre variables socio-demográficas -sexo, edad, tiempo de desempleo- y BS; estilo atribucional y BS, e importancia otorgada a distintas razones para explicar el desempleo.

Como se observa en la Figura 1, las personas desempleadas tienen menor  BS que las empleadas, están menos felices y presentan mayor insatisfacción con su vida que las personas empleadas, con diferencias estadísticamente significativas para las dos variables evaluadas, felicidad (Ufelicidad subjetiva = 4162; Z= -2,060; p=0,039) y satisfacción vital (Usatisfacción vital = 3607; Z= -3,409; p=0,001), cumpliéndose así la primera hipótesis.

Aunque no se observa diferencias en los niveles de felicidad entre mujeres empleadas y desempleadas, ni tampoco entre hombres (Us ≤1036,500; Zs ≤-1,480; ps ≥1,150) sí se observan diferencias en los niveles de satisfacción vital (Us ≥891; Zs ≥-2,479; ps≤ 0,017) ya que mujeres y hombres desempleados tienden a estar menos satisfechos que sus iguales empleados (M mujeres= 21,38 v/s 24,66; M hombres= 22,82 v/s 26,10).

En lo concerniente a variables socio-demográficas se observa respecto del sexo que tanto hombres como mujeres en cada grupo (desempleado o empleado)  obtienen iguales resultados para felicidad y SV sin diferencias significativas (Us ≤1047; Zs ≤-1,401; ps ≥0,161). Tampoco se observa diferencias significativas entre los grupos según tramos de edad (menores y mayores de 30 años) en los niveles de felicidad (Us ≤1036,500; Zs ≤-1,480; p ≥1,150). En cambio, se observa que según edad  los desempleados mayores (de 30 años) tienden a estar menos felices y menos satisfechos con sus vidas que los empleados de su mismo tramo etario (M felicidad=18,33 v/s 20,03; M satisfacción vital=22,23 v/s 26,18; Us ≥930,500; Zs ≥-3,130; ps≤ 0,017).

El hecho de tener o no hijos no afecta la felicidad según la condición de desempleado o  empleado ya que aquella no difiere entre ambos grupos (Us ≤ 930,500; Zs ≤-3,130; ps ≥0,224). En cambio, para la SV se observan algunas diferencias significativas correspondientes al grupo de desempleados ya que entre éstos quienes tienen hijos presentan niveles  significativamente más bajos de SV que quienes no los tienen (U= 862,500; Z= -2,649; p= 0,008).

En lo que concierne al tiempo de duración del desempleo - hipótesis 3 - se observa una relación significativa y negativa con la felicidad (rho[100]= -0,224; p=0,025), y marginalmente significativa y también negativa con la satisfacción vital (rho[100]= -0,193; p= 0,055), confirmándose así que mientras más prolongado el tiempo de desempleo menos felices y menor SV tienen los desempleados.

Relación entre estilo atribucional y BS.

 Se obtuvo que los desempleados -respecto de los empleados- presentaron sistemáticamente menores puntajes en las dimensiones locus de causalidad, control externo, estabilidad y control personal, mostrando un estilo atribucional con locus de causalidad externo, inestabilidad e incontrolabilidad. Cada una de las comparaciones resultan estadísticamente significativas (Us≥1332; Zs≥ -8,985; ps≤0,01) por lo cual la hipótesis es confirmada.

En la Tabla 1 cada una de las comparaciones son estadísticamente significativas (Us≥1332; Zs≥ -8,985; ps≤0,01), y el análisis de asociación muestra para cada una de las dimensiones evaluadas de la teoría de la atribución que la condición de estar empleado o desempleado registra asociación significativa: para locus de causalidad (χ2 (22) = 77,380; p<0,01), control externo (χ2 (24) = 114,5; p<0,01), estabilidad (χ2 (23) = 179,2; p<0,01) y control personal (χ2 (21)= 162,780; p<0,01).

 

 

El estilo atribucional en su relación con el BS de empleados y desempleados muestra una relación significativa entre locus de causalidad, felicidad y SV (rhoFS= 0,2; rhoSV=0,226; ps≤0,004) y lo mismo ocurre para control externo respecto de felicidad  y SV (rhoFS= 0,181; rhoSV=0,177; ps≤0,012). Así, mientras mayor locus de causalidad más felicidad y satisfacción con la vida tienen las personas y, también, mientras mayor control externo experimenten más probablemente estarán felices y satisfechas con la vida. No se observa una relación significativa entre BS -felicidad y SV- respecto a los otros estilos atribucionales evaluados (rhoFS≤ 0,095; ps ≥0,179; rhoSV≤ 0,092; ps ≥0,193).

Razones para explicarse el desempleo

Para explicar el desempleo el grupo de desempleados otorga mayor importancia al ítem que dice que: 'las empresas se hayan modernizado tecnológicamente' (73%), en tanto el grupo de empleados otorgan mayor importancia al ítem 'sistema educacional deficiente' (66%), y estas asociaciones son significativas (χ2 (1) = 8,970; p<0,05). Por otra parte, también hay algunas coincidencias por cuanto un importante porcentaje de empleados (61%) y de  desempleados (77%) señala que la "carencia de orientación y asesoramiento vocacional" es una razón muy importante o importante, como causa del desempleo. También coinciden  en considerar que una de las explicaciones menos importantes del desempleo es la "falta de esfuerzo y holgazanería entre los desempleados".

Cuando el análisis se realiza no por ítem sino comparando las tres dimensiones del instrumento se observa que los desempleados eligen más la dimensión "Falta de apoyo del Estado" como reuniendo las más importantes explicaciones al desempleo (M= 2,486; DT= 0,852), en tanto la dimensión menos considerada para explicarlo corresponde a 'Causas individuales' siendo clasificada solo como relativamente importante (M= 2,824; DT= 1,164) junto a la dimensión "Factores económicos y tecnológicos" (M= 2,531; DT= 0,974). Estas tres dimensiones-argumentos difieren significativamente entre sí (ts[99]= 24,254; ps= 0,000).

  Esta misma comparación realizada según sexo muestra algunas diferencias ya que los hombres le otorgan mayor importancia a las dimensiones "Falta de apoyo del Estado" y "Factores económicos y tecnológicos" que las mujeres (Ms ≥2,736 v/s Ms≤ 2,313; ts[98] ≥ -2,358; p≤ 0,020). También se observa que los desempleados más jóvenes (20 y 30 años) tienden a dar una relativa importancia a la dimensión "Causas individuales" (M= 2,689; DT= 1,140) en tanto  los  desempleados mayores (30 a 40 años) no le otorgan  importancia alguna a ésta (M= 3,561; DT= 1,259)  difiriendo significativamente entre sí (t[70]= -2,580; p= 0,012). No se observa diferencias significativas al respecto según tengan o no hijos.

Finalmente, el análisis de la relación entre explicaciones preferidas del desempleo y el estilo atribucional  muestra correlación significativa y positiva sólo para "causas individuales" y "control personal"  (rho[100]= 0,265; p= 0,080.

 

Conclusiones y discusión

Las cinco hipótesis de este estudio han sido verificadas. Existe una asociación negativa entre desempleo y BS (H1), sin embargo, un hallazgo que sugiere preguntas para futuros trabajos es que los componentes del BS no se comportan igual, ya que aparentemente la SV -más que la felicidad- se ve afectada para los desempleados de ambos sexos, quienes puntúan menos SV que los empleados. Así, es la evaluación racional de la marcha de  la propia vida lo que es negativo cuando se está desempleado,  pero ello no impide experimentar felicidad o emociones positivas. En este sentido se cumple bien la predicción de la teoría atribucional referida a los efectos o consecuencias emocionales menos negativas cuando aquí los desempleados ponen la causa de su situación fuera y así, efectivamente protegen su vida emocional y su felicidad aparentemente resulta poco afectada en comparación a su SV. Es interesante buscar identificar en futuros estudios cómo fenomenológicamente es que se ve más afectada la SV que la felicidad bajo la condición de desempleo, u otras situaciones desfavorables. También, observar la evolución de ambas mediante estudios longitudinales o de seguimiento, controlando el tiempo de desempleo toda vez  que el aumento del  malestar psicológico alcanzaría su máximo entre 7 y 12 meses y disminuiría  en períodos más largos (Del Pozo et al., 2002).

El mecanismo de externalizar la causa del desempleo puede resultar protector de la felicidad de las personas, pero probablemente existan otros factores que también contribuyan a ello y que no han sido controlados aquí.  Por ejemplo, tal vez los desempleados dispongan de mecanismos de afrontamiento "positivo" a una situación que no controlan (conformidad), pero que consideran que puede cambiar (esperanza), en tanto les parece inestable. Tal vez puntúen alto en resiliencia. Se agrega el hecho que 57% de los desempleados sean jóvenes -entre 20 y 30 años- y de los cuales a su vez  un 85% están en desempleo no más allá de seis meses, lo cual probablemente contribuye a mantener su felicidad relativamente intacta.

 También se puede argüir que la felicidad es un estado emocional que atraviesa y sobretodo trasciende todos los ámbitos de desempeño de la existencia humana (trabajo, familia, amigos, ocio) y hay evidencia que muestra que los chilenos extraen prioritariamente su felicidad de la familia antes que de los otros ámbitos (Moyano & Ramos, 2007) y así, estar sin empleo -aunque indeseado-  no es el fin de la vida y, además, pierde importancia relativa al evaluarse su causa como inestable (transitoria). Tal vez se agregue la puesta en marcha de un mecanismo eficiente de separar los distintos ámbitos de funcionamiento personal, de modo que eventuales problemas en alguno(s) de ellos no afecte negativamente los otros. Ha sido observado que la carencia o insatisfacción en algún ámbito de funcionamiento puede ser compensada con un mayor compromiso en otro(s), hipótesis sugerida en los estudios sobre adictos al trabajo para quienes tienen una vida familiar infeliz (Vega & Moyano Díaz, 2010).

Respecto  de  las hipótesis relativas a las variables socio-demográficas, la edad efectivamente aparece asociada al BS como sugerido (H 2), y los desempleados mayores reportan menor SV y felicidad que los desempleados más jóvenes. Adicionalmente, la SV de aquellos es peor cuando tienen hijos que cuando no los tienen. Tal vez los desempleados jóvenes presenten más optimismo, el que puede retroalimentarse -y retroalimentar- su estilo atribucional con control externo e inestable que  aquí les caracteriza. A su vez los desempleados mayores probablemente tengan más compromisos económicos o familiares que los más jóvenes, lo que les puede hacer experimentar más pesar (y eventuales pérdidas)  por una situación de desempleo que probablemente empeore, ya que es un hecho hoy que en muchos lugares se prefiere contratar personas más jóvenes porque se les remunera menos, además de considerárseles más moldeables.

Aunque no fue una hipótesis de este estudio, el sexo de  los participantes no hace diferencia en el BS de empleados y desempleados. Ha sido controvertido en la literatura si hombres o mujeres tienen más SV o más felicidad, y sumar evidencia que ambas variables  -aunque correlacionadas-  pueden comportarse diferentemente,  avanza en la discusión. Los resultados aquí de no diferenciación del BS según sexo, convergen también con lo reportado para otras muestras chilenas de comerciantes ambulantes (Moyano, Castillo, & Lizana, 2008) y de estudiantes universitarios (Moyano Díaz, 2010).

 Se ha confirmado que el estilo atribucional de los desempleados tiene un locus de causalidad externo, inestabilidad e incontrolabilidad. Contrariamente, el de  los empleados tiene un locus de causalidad interna, mayor estabilidad y de mayor control (personal y externamente) (H4). Que los desempleados aquí tiendan a externalizar las causas de su situación y las consideren inestables es perfectamente consistente con los resultados de investigaciones previas en otras culturas reportados por Winefield et al. (1987) y Nguyen et al. (2007), al mostrar que quienes enfrentan la situación de desempleo externalizando las causas de éste eliminan o mitigan eventual pesar, aumentando así la probabilidad de experimentar mayor bienestar, como ya explicamos. El estilo atribucional propio de  los empleados va en la dirección esperada por la teoría para las situaciones de éxito, dónde el locus de causalidad interno permite reforzar la auto-estima y el auto-concepto, -en este caso el BS- al asociarse el resultado positivo o exitoso con alguna cualidad  personal. Además, los empleados perciben estabilidad en su situación laboral (lo que probablemente les trae serenidad y seguridad) y,  por último, una controlabilidad también más alta que los desempleados proveyéndoles valorización de su esfuerzo personal como de sus propias habilidades (De La Torre & Godoy, 2002; McAuley et al. 1992).

 Para el conjunto de la muestra la relación entre estilo atribucional y BS no mostró diferencias en éste, entre quienes ubican la causa del desempleo en aspectos propios (personales) o en situaciones externas. Probablemente ello se deba a que el BS  -al igual que el estilo atribucional- es influenciable por diversos factores no controlados en el presente estudio, tales como características de personalidad y capacidad de adaptación, estrategias de afrontamiento (De la Torre & Godoy, 2004; Jocik Hung & Batista Freire, 2009; Muñoz, 2007) por prejuicios, sesgos, experiencias personales, diferencias individuales y por la situación particular de cada persona (De la Torre & Godoy 2004) entre las que podemos incluir el apoyo social, de pareja, de familia extensa y amigos, y el eventual patrimonio material disponible.

Finalmente, para los desempleados  la razón más importante del desempleo es "las empresas se han modernizado tecnológicamente" en tanto para los empleados corresponde a "sistema educacional deficiente" (H5). Es interesante constatar, por una parte, que ambas coinciden con dos de las explicaciones entregadas por los expertos (Díaz & Oyarzun, 2002; Manríquez, 2003), lo que indica que el conocimiento ciudadano o popular no se aparta necesariamente del de aquellos, y que se trata de una población educada al respecto. Por otra, las dos razones del desempleo señaladas son complementarias y se les puede reunir en una categoría explicativa superior -de tipo social- (no individual ni personal). Ambas razones son aparentemente congruentes con las características del mercado del empleo chileno hoy, ya que la demanda laboral proviene de un modelo productivo-exportador con cambios tecnológicos acelerados, y tal vez ella no esté siendo adecuadamente satisfecha a causa de un sistema educativo (primario y secundario) con una transformación extremadamente lenta, y que no necesariamente provee competencias laborales ajustadas a la especificidad de aquella.

 Finalmente, también podría ser interpretada la "externalización" de  las causas del desempleo en el estilo atribucional de desempleados, así como las razones específicas preferidas para explicarlo, y su nivel de felicidad incluso, mediante el sesgo de autoservicio. Atribuir razones externas para explicar una situación de fracaso  personal  protege al yo o es ego-sintónico, tal como Furnham (1982)  lo mostró en estudios con desempleados más orientados hacia el exterior y a responsabilizar a factores sociales -o al azar- el estar sin trabajo.  Pero contradice la explicación proveniente del sesgo el hecho que aquí quienes están empleados y, por tanto, sin necesidad de proteger su yo, también invocan motivos externos - o no personales- para explicar el desempleo. En este sentido la externalización de las causas del desempleo referidas, además de constituirse en un mecanismo auto protector, también parece dar cuenta objetivamente a lo real ya que las explicaciones preferidas -en tanto precisas- pueden considerarse como indicador de un aumento de conciencia o del conocimiento de los ciudadanos, de una mejor comprensión de  los cambios en los sistemas de producción de  la economía capitalista y de sus efectos sobre el mercado del empleo.

 Como fue señalado precedentemente, en futuras investigaciones se podría controlar otras variables que pueden estar mitigando aquí los impactos negativos del desempleo y que no fueron  consideradas, principalmente, el apoyo social afectivo y económico proveniente de  la disponibilidad de la pareja (Ahn et al., 2004), o de la familia extensa (Acuña, 2002), contar con cierto patrimonio, con seguro de desempleo, con ayudas gubernamentales o de otras fuentes.  También, es de alto interés identificar sí se afectan diferencialmente  -cuánto y porqué- la SV vs. la felicidad de  las personas al enfrentar variaciones importantes en alguno(s) de  los otros ámbitos de su funcionamiento habitual (familia, amigos, ocio) y, muy especialmente, identificar las condiciones bajo las cuales la SV se ve más negativamente afectada que la felicidad, como fue observado aquí.

 

Agradecimiento

Esta investigación ha sido desarrollada en el Programa de Investigación "Calidad de Vida y Ambientes Saludables" de la Facultad de Psicología de Universidad de Talca, Chile.

 

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Recebido em: 12/07/2012
Revisão em: 25/02/2013
Aceite em: 28/03/2013

 

 

Emilio Moyano-Díaz es Psicólogo y Licenciado en Psicología por la P. Universidad Católica de Chile, Docteur en Psychologie por la U. Catholique de Louvain, Belgique. Profesor Titular Universidad de Talca (Talca), Chile. Actualmente Professor Invitado, en Universidade Federal do Paraná, Curitiba, Brasil. Dirección: Facultad de Psicología, Universidad de Talca, Campus Lircay s/n. Talca, Chile. Email: emoyano@utalca.cl.
Daniel Gutiérrez Peña es Psicólogo y Licenciado en Psicología, por la Universidad de Talca (Talca), Chile. Se desempeña como Psicólogo en el Hospital Comunitario de Salud Familiar de Yungay "Pedro Morales  Campo", Calle Angamos N°658, Yungay, Chile. Email: daniel_gutierrez@live.cl
Karen Zúñiga Cabrera es Psicóloga y Licenciada en Psicología, Mención Psicología Social y de las Organizaciones. Se desempeña en OB Consultores Ltda., 11 de Septiembre 1881, Oficina 811, Providencia, Santiago, Chile. Email: karenzc.psic@gmail.com
Felipe A. Cornejo es Psicólogo y Licenciado en Psicología, Mención Psicología Social y de las Organizaciones. Email: felipecornejot@gmail.com

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