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Pro-Posições

Print version ISSN 0103-7307On-line version ISSN 1980-6248

Pro-Posições vol.26 no.2 Campinas May/Aug. 2015

http://dx.doi.org/10.1590/0103-7307201507704 

DOSSIÊ "Elites y sectores medios: fronteras morales y desigualdad educativa"

La formación moral de los jóvenes de elite en circuitos de educación privada en Buenos Aires1

The moral education of youth in private education circuits: internal and external solidarity in upper middle and upper classes of Buenos Aires

Sebastian Fuentes* 

*Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, (CONICET) y Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF). Buenos Aires, Argentina. sebasfuentes3@gmail.com

Resumen

Los procesos educativos que involucran a los sectores medios- -altos y altos de Buenos Aires son analizados a partir de dinámicas que explican la construcción de un entre-nos: circuitos educativos diferenciados (escuelas secundarias, universidades privadas), circuitos de sociabilidad selectos (clubes sociales y deportivos con "tradición" y "prestigio"), elecciones educativas y trayectorias justificadas a partir de una serie de concepciones que nativamente funcionan como "valores" y analíticamente como solidaridades. Comprendemos esa dinámica como un esfuerzo de las instituciones y las familias destinado a reproducir una posición social a partir de una diferencia que se practica en términos morales y se encarna en los cuerpos jóvenes. El trabajo retoma un proceso de investigación etnográfica realizada entre jóvenes y familias de sectores medios altos y altos del Área Metropolitana de Buenos Aires, que busca comprender la reproducción de las posiciones desiguales y la producción de juventud "solidaria" como clave de la diferenciación social

Palabras clave: educación privada; desigualdad; juventud; formación

Abstract

The article analyzes the strategies of reproduction of unequal positions by Buenos Aires' upper-middle and upper classes. Based on ethnographic research, it reveals the production of the idea of a "solidary youth" through the use of differentiated educational circuits (secondary schools and private universities), selective sociability circuits (social and sports clubs with "tradition" and "prestige") that draw distinguished trajectories. These strategies are justified by the native concept of "values", analytically understood as solidarity. Solidarity is a way of enriching themselves, because it confirms a privilege that is increased accordingly to their contact with the poverty. The article conceptualizes these dynamics as an effort of institutions and families designed to reproduce a social position based on a difference perceived in moral terms and embodied in young bodies.

Keywords: private education; inequality; youth; formation; Buenos Aires

Introducción

Hay que darle [al niño] una idea, lo más clara posible, de estos grupos sociales de los que forma parte sin saberlo. Aquí es donde el papel del educador es más considerable (Durkheim, 1997, p. 257)

La producción y legitimación de la desigualdad constituye tanto el telón de fondo como el objeto de análisis de una investigación que intersecta el trayecto entre sociabilidad juvenil y educación media y superior en Buenos Aires. El estudio de la juventud puede revelar los sentidos y las estrategias de sucesión (Eguia, 2004; Gutiérrez, 2004, 2007; Piscitelli, 2006) que los grupos familiares ponen en juego en el proceso de reproducción de las posiciones sociales, y constituye una herramienta privilegiada para mirar los conflictos sociales y las transformaciones, en tanto metáforas del cambio social (Reguillo, 2000). En nuestras sociedades2, la elección de las escuelas, las universidades y las carreras profesionales constituyen un eje central de las estrategias familiares de sucesión, más aún en el caso de los segmentos sociales aquí analizados, cuya diferenciación opera –entre otros clivajes- a partir de la transmisión de la "tradición universitaria" por al menos una generación, dos o tres en la mayor parte de los casos bajo estudio. Si tenemos en cuenta las transformaciones del sistema educativo en la Argentina (Tiramonti, 2004; Tiramonti & Ziegler, 2008) así como los usos que hacen las familias de los circuitos y las instituciones, veremos que los circuitos educativos selectos constituyen una estrategia para que la formación de los hijos se desarrolle en espacios cuyos ejes axiológicos no difieran en lo sustantivo con las concepciones y expectativas familiares. Es ése uno de los usos de la educación privada (primaria y secundaria, sobre todo) que generan y reproducen estos sectores sociales. Pero en la escuela y en la universidad no se juega todo: la estrategia familiar incluye circuitos de sociabilidad claves para la producción de un entre-nos moralizado: deporte (clubes de rugby, sobre todo) y religión (grupos juveniles y movimientos católicos) constituyen las dos instancias en las que transcurre la vida extraescolar/universitaria de estos jóvenes, y donde circulan discursos y se reproducen prácticas que orientan moralmente a la juventud, en una clara diferenciación y producción de fronteras sociales (Lamont, 1992) y de tipo moral, y que sólo se comprenden en el marco de una sociedad desigual que amplía brechas, y que, al mismo tiempo genera puntos de contacto muy específicos entre "el que tiene mucho" y "el que no tiene nada" (discurso de una madre de universitarios entrevistada) creando una red de recursos que permite capitalizar una posición social que en ese contacto se distingue por su jerarquía moral. Lejos de pensar la socialización en el entre-nos como mero cierre social, nos interesa considerarlo como una frontera (Lamont, 1992), que demarca circulación de recursos, movilización de sentidos y construcción de percepciones sobre sí y los otros reguladas de diversos modos.

Este conjunto de familias integran y envían a sus hijos e hijas a instituciones educativas de gestión privada, católicas en la mayor parte de los casos. Realizan sus prácticas deportivas en clubes cuyo deporte emblema es el rugby masculino, donde además, invierten en la producción y circulación de sus capitales sociales y, específicamente, corporales (Fuentes, 2011). La relevancia de las prácticas y los circuitos católicos se convirtió en una dimensión de análisis que debíamos atravesar para comprender las características específicas de la producción de juventudes con clase3 con una diferencia muy específica: una clase con valores morales, una juventud con una distinción corporizada (Bourdieu, 1988, 1993; Shilling, 2012). Siguiendo una perspectiva relacional en el estudio de las desigualdades (Adler Lomnitz, 1982; Lamont, 1992; Reis, 2000; Tilly, 2000), la producción de la clase interesará aquí en función de su relacionalidad con sujetos ubicados/ubicables en posiciones de clase superiores e inferiores, de acuerdo a la perspectiva nativa, y a la reconstrucción de las condiciones sociales objetivas.

En un primer momento, describimos el trabajo de campo realizado para brindar las coordenadas sociales de los sectores sociales analizados, esa "clase probable" (Bourdieu, 1993, p. 285) o "clase en el papel" (Bourdieu, 1993, p. 284), donde remarcamos características generales de las elecciones educativas de estos sectores. Describimos luego la producción social de una corporalidad que "salta a la vista"4 cuando los espacios en los que circulan se heterogeneizan. A continuación analizamos la solidaridad interna y externa de estos actores sociales, para describir luego dos experiencias juveniles que abonan la tesis de la producción de jóvenes con valores y "solidarios". Brindamos una serie de reflexiones finales en torno a la solidaridad/ moral como criterio analítico de la formación de los sectores privilegiados.

Trabajo de campo y conformación de la clase en el papel

Presentamos nuestro recorrido etnográfico, con el fin de describirlo y al mismo tiempo dar cuenta de las dimensiones sociales y culturales de los actores sociales entre los cuales hemos desarrollado nuestra investigación. Hemos realizado entrevistas y observaciones en la escuela de gestión privada católica –que denominaremos Santa Elena (SE)-; y en la Universidad Católica Argentina (UCA), así como a padres, madres y jóvenes buscando comprender los modos en que se identifican y diferencian de otras agrupaciones o individuos en posiciones cercanas o lejanas de la estructura social. Entrevistamos5, además, a residentes del barrio cerrado perteneciente al Club Universitario de Buenos Aires (en adelante CUBA) de la localidad de Villa de Mayo y a jóvenes de la localidad de Bella Vista. Nuestro ingreso etnográfico sigue tanto el criterio de selección de instituciones educativas que se proponen educar "futuros líderes", como instituciones de sociabilidad que han hecho de la conservación de los valores tradicionales vinculados a sectores universitarios y profesionales una clave de su identidad pública (CUBA). El ingreso barrial, además, sigue el criterio de radicación y segregación territorial de sectores profesionales que comporta un siglo (en el caso de Bella Vista) o más de cinco décadas (en el caso del barrio cerrado de CUBA en Villa de Mayo), y que ha implicado un proceso de identificación en torno a esos barrios y localidades (Fuentes, 2011; Córdoba, 1997). CUBA es un club social y deportivo, creado en la Ciudad de Buenos Aires por estudiantes de medicina y derecho, y en nuestros días es reconocido como un club de profesionales, abogados sobre todo. Compite en diversos deportes, pero el rugby masculino es el más relevante en términos simbólicos. Además de ser un club, posee dos barrios cerrados, habitados por socios y no socios del mismo. Fue fundado por jóvenes anti-reformistas en 1918 para sostener un espacio de sociabilidad más restringido en relación al espacio de sociabilidad de la misma universidad, ya politizada por el proceso de la Reforma Universitaria iniciado en Córdoba en el mismo año6. A lo largo de su historia CUBA fue ampliando su base societaria y sus propiedades, entre las cuales se encuentra el barrio cerrado de Villa de Mayo, en el partido de Malvinas Argentinas, en la zona NO. del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), loteado a fines de la década del 40, y que comenzó a poblarse recién en los años 60. En el conjunto de clubes deportivos de Buenos Aires es considerado un club "tradicional", y los residentes de Villa de Mayo valoran la idea y la sensación de "comunidad" que los distingue a su vez de otros barrios cerrados.

La tradición en la elección de la institución educativa constituye un elemento clave para la conformación de la trayectoria social y cultural de los jóvenes. El "núcleo duro" de la matrícula de ambas instituciones, como nos relataba una profesora universitaria, está compuesto por familias cuyos padres y en muchos casos abuelos son profesionales universitarios, en ocasiones egresados de la misma institución. SE es una escuela de nivel inicial, primario y secundario, creada en la década del '30, perteneciente a una congregación religiosa femenina de origen irlandés. Es una de las escuelas más antiguas de Bella Vista, y una de las que conforman el núcleo de escuelas católicas de la zona. Se destaca por su orientación humanista y pastoral, por el "clima familiar" y por su infraestructura (aulas grandes, galerías desde los que se divisa el "verde" del parque, patio, canchas deportivas, etc.). La matrícula escolar de SE está compuesta por estudiantes provenientes sobre todo de CUBA-Villa de Mayo y Bella Vista que constituyen, en su interior, dos conjuntos sociales que se destacan por las rivalidades y la competencia existente entre CUBA y el Club Regatas –club deportivo emblemático de Bella Vista- en el ámbito del rugby masculino y el hockey femenino. Ambos grupos reconocen, aún a pesar de esas diferencias deportivas, una pertenencia y vínculos en común, puesto que sus familias establecen relaciones de amistad, intercambios y reciprocidades que los unen. La UCA es una institución educativa dependiente del episcopado argentino, fundada en 1958, inmediatamente después a la promulgación de la ley... que habilitaba la creación de universidades privadas en la Argentina. Se desarrolló tempranamente en carreras de derecho, filosofía y teología, ciencias económicas, y algunas ingenierías. Se encuentra ubicada, desde mediados de los años '90 en Puerto Madero, uno de los barrios más exclusivos de la ciudad de Buenos Aires. La matrícula de la UCA tradicionalmente estuvo conformada por sectores de zona norte de la Ciudad de Buenos Aires y los partidos de Vicente López, San Isidro, etc. La heterogeneización de la que dan cuenta algunos entrevistados de la UCA y de SE refiere al ingreso de una población propia de sectores aventajados, considerados "nuevos ricos", que en virtud de la nueva posición social –y de los cambios en la valoración sobre la escuela y universidad pública- deciden realizar su trayectoria universitaria en un espacio que visualizan como más homogéneo, tranquilo, seguro, y en algunos casos como "selecto", siempre en comparación con las instituciones públicas, sobre todo con la Universidad de Buenos Aires (UBA), percibida como una universidad prestigiosa a pesar de elementos que para estos sectores representan valores negativos: la militancia política juvenil, la masividad, la percepción administrativa y estética del desorden, los conflictos gremiales, etc.7. Tanto en la UCA como en SE, claro está, la posesión de capital económico constituye también una primera selección y estandarización de la población escolar posible8.

Bella Vista9 es una localidad ubicada en el partido de San Miguel, en el área Metropolitana de Buenos Aires. Fundada por personal profesional que acompañaban la expansión del sistema ferroviario, fue poblado por inmigrantes de distintas nacionalidades –franceses, irlandeses, etc., que hicieron de esta localidad un lugar de descanso y de residencia luego. Se distingue por sus grandes lotes, arboledas y la presencia de instituciones (clubes deportivos y escuelas) que han contribuido a configurar una identidad, una ciudad con tradición, con identidad de clase (media alta y alta) y con la presencia de familias reconocidas por su catolicismo, sus vínculos con el Estado (funcionarios, personal del personal judicial, etc.) y la presencia de profesionales "prestigiosos" e importantes comerciantes.

La descripción que hasta aquí hemos hecho de los espacios etnográficos en los cuales se realiza esta investigación persigue algo más que un propósito informativo: desde nuestro punto de vista esos espacios constituyen un conjunto de articulaciones donde distintos grupos sociales encuentran "valores" en común, se reconocen parte de un mismo "círculo social", aún a pesar de los enfrenamientos deportivos que pueda haber entre ellos. No constituyen, ciertamente, un grupo social en términos analíticos (Goffman, 2006), pero sí agrupaciones de sujetos en y a través de instituciones que guardan cierta línea de continuidad entre sí, por compartir los espacios de prácticas sociales (escuelas, clubes, universidades, instituciones religiosas), por los intercambios y alianzas de parejas que circulan entre ellos, y por cierta afinidad que los hace sentirse parte de un espacio social marcado por el profesionalismo, la ubicación territorial en la zona norte y la circulación de los valores morales y religiosos. Un eje estructurador de esos circuitos lo constituye la elección educativa (Fuentes, 2013): la línea de continuidad entre familias y escuelas, se justifica en torno a un clima moral que es percibido como coherente aunque no exento de diferencias. Dos dimensiones de esa elección educativa remarcadas nativamente: la tradición en la elección educativa. Hermanos, conocidos, parientes van heredando y contagiando formas de elección, que a veces se condensan en alguna institución elegida por distintas generaciones. Una docente, egresada del SE en los años '70 enfatizaba en una entrevista lo "importante que había sido para ella la educación de las monjas [dueñas del colegio]" y que ahora lo era para sus hijas. El segundo elemento: el estilo de vida y el estilo educativo. Se buscan escuelas con distintos perfiles, pero, en el caso de la elección del SE la valoración de la educación solidaria que brinda el colegio, y el estilo convivencial "relajado" (Ernesto, socio de CUBA, padre de estudiantes del SE) conforman un repertorio posible aunque no único, donde la dimensión moral, la "educación en valores solidarios" constituye un eje de la expectativa familiar sobre la escuela.

En definitiva, se trata de sectores profesionales con tradición universitaria, católicos, con un capital económico considerable pero variable, que les ha asegurado posiciones sociales, ubicaciones residenciales relativamente costosas, y en combinación con otros capitales simbólicos, culturales y sociales que les han permitido restringir y definir las fronteras que delimitan un interior y un exterior más o menos claro para los nativos.

Sociabilidad nocturna: circulación restringida del deseo y el cuerpo

La sociabilidad nocturna constituye una agenda marcada por los tiempos escolares –ej.: finalización de los estudios- y los tiempos deportivos –al finalizar el partido de rugby-: entre ambas los y las jóvenes circulan para ir a bailar, a fiestas de egresados de escuelas privadas de la zona norte de Buenos Aires, a boliches10, o al "tercer tiempo"11, etc. Allí conocen a otros/as jóvenes, se vuelven a encontrar con amigos o conocidos, o conocidos de los familiares, o del ámbito del rugby. Esa red de contactos densifica y le da una orientación específica a una sociabilidad que se articula entre escuelas y clubes. Felicitas nos cuenta que de sus amigas del club, "la mayoría de las que están de novia, es con chicos de CUBA". Para Felicitas y su hermana, esa frecuencia en las relaciones tiene que ver con "el ámbito en que nos vemos en las fiestas del tercer tiempo". Allí circula un tipo de cuerpo que configura un criterio de atracción:

E: Pero ¿a ustedes les resulta atractivo un chico que hace rugby?

F: Sí, obvio [risas]

B: También es donde nos movemos, nuestra salida el fin de semana es el tercer tiempo, al más divertido vamos. (Felicitas y Belén, hermanas, universitarias, socias adherentes de CUBA, egresadas del SE).

La sociabilidad nocturna sigue nodos donde se concretan las fiestas: ya sea según el criterio de las escuelas privadas, o siguiendo las fiestas del rugby, los espacios nocturnos permiten una cierta estandarización de la atracción y del cuerpo deseado. No se trata de desear sólo un tipo de cuerpo, puesto que no existe una sola corporalidad rugbier, aunque sea posible describirla según cierta anatomía y movimiento. Sino de reconocer una condensación del cuerpo atractivo en un prototipo de cuerpo masculino rugbier, en la frecuencia semanal de las fiestas, en el espacio físico en el que transcurren (clubes de rugby masculino), en el tipo de cuerpos también masculinos que los rodean (entrenados en gimnasio con cierta frecuencia semanal, un estado atlético visible; piernas prominentes, hombros y cuello engrosados, etc.), y en el tipo de grupalidad que se produce. Se trata de un modo de andar brusco, que "parece torpe":

Pedro: Los rugbiers en general están bastante armados digamos yo que sé, [tienen] mucha pierna viste, en general los ves caminando toscamente, que a mí me joden siempre porque me dicen que camino como rugbier, que parece que es a propósito ¿viste? Como caminar así [se levanta de la silla y comienza a caminar: no marca el movimiento de los brazos, en cada paso, sino el de los hombros. Cada paso que da enfatiza un movimiento que va desde el talón a la punta del pie, ascendiendo y descendiendo de modo notable. La distancia entre las piernas aparece acentuada] medio como así trabado, como si fueras un patovica12; yo no lo hago a propósito

E: ¿Pero te sale así?

P.: Si lo pensás así es muy, muy deforme digamos, pero [sonriendo] en general los rugbiers, o sea los armados caminan así (Pedro, bellavistense, universitario, socio del Club Regatas).

En su relato, Pedro condensa cierto cuerpo masculino prototípico, el "musculoso, espalda", como describirá más adelante en la entrevista. Ahora bien, ese cuerpo y esa kinesis, sea impostada o sea auténtica –una tensión que parece haber en el discurso de Pedro- es la que posibilita los encuentros, la identificación de actores sociales que comparten una posición social, en espacios más heterogéneos, como las instituciones públicas o el transporte.

Pedro: Es como que el rugbier es fácilmente [identificable], te das cuenta fácil. Yo ahora entré a la facultad [UBA], estás ahí y vas señalando: quién es rugbier y quién no es.

Felicitas y Belén nos indicaban cómo a través de la conformación corporal podían encontrarse con "gente de tu mismo círculo social" (Belén) en la universidad pública, y a partir de eso, conformar el grupo de amigos "de la facultad". Es el cuerpo el que opera como identificador y como condición de posibilidad de una sociabilidad futura (en el caso de los compañeros de la universidad). Así "te encontrás con gente que es más o menos como vos, que piensa como vos", como en el club o el secundario, señalaba Felicitas. La búsqueda de una cierta homogeneidad social se concreta en el tránsito que va del circuito de educación privada en el nivel primario y secundario, en la circulación entre barrios y clubes de rugby, hasta los espacios donde esa identificación es percibida como "natural" y al mismo tiempo necesaria para seguir construyendo las redes de intercambio y circulación de capital social (Bourdieu, 1998) –en y más allá de las instituciones que brindan el capital cultural escolar-. Es que tanto los clubes13, como las escuelas y las universidades funcionan como espacios para aprender a reconocerse (Gessaghi, 2010; Pinçon & Pinçon Charlot, 2000). La "casualidad" que refieren en las entrevistas los jóvenes, es que, si se encuentran en una clase de la UBA con alguien que les parece del mundo del rugby, y se ponen a hablar, seguro "tenemos cosas en común, conocidos, clubes o cosas así" (Felicitas).

Solidaridad interna y externa: entre capitales, redes y distinciones morales

Los circuitos de sociabilidad constituyen instancias donde se invierte, produce, circula y regula el conjunto de contactos, amigos, conocidos, familiares, donde esas tramas sociales se densifican y adquieren valores diferenciales encarnadas en prácticas, cuerpos y sentidos. Las redes (Adler Lomnitz, 1982) en las cuales circula el capital social se amplía hacia otros sectores sociales.

Cercano a CUBA-Villa de Mayo, se encuentra la casa de formación de juniores14 de los jesuitas, vecina a su vez, de una gran casa de retiros espirituales que gestiona una congregación religiosa femenina. En su capilla, parte de la "comunidad" de CUBA se congrega en la misa de los domingos. Mientras, algunos socios de CUBA, formaron parte, o siguen colaborando con una fundación ligada a los jesuitas en Argentina, con tareas solidarias de atención a gente en situación de calle, o enfermos en situación terminal. Las acciones solidarias de los miembros y socios del club no se restringen a estas dos instituciones, se amplían en experiencias de los colegios católicos y/o otras obras vinculadas con la iglesia, aunque no sólo con ella.

El vínculo del club con las instituciones católicas se sostiene en todo caso a través sus miembros. El club, desde su fundación se declara libre de banderías políticas y religiosas (Club Universitario de Buenos Aires, 1918). Aún así, sus socios refieren siempre el carácter católico de sus miembros y la sensación de comunidad que se actualiza cuando se encuentran desde un partido de rugby de la "primera" (selección) a la misa en la capilla cercana.

La solidaridad del entre-nos se indica en que "cuando una familia necesita algo, ahí nomás están el resto dándoles una mano, acompañándolos al hospital, haciéndose cargo de los chicos si hay que cuidarlos" (Susana, socia adherente del club15). El vínculo con instituciones católicas, además, se prolonga en otras iniciativas. Familias que envían a sus hijos a retiros y experiencias con sacerdotes del Opus Dei16; la oferta de catequesis que incorporan colegios de gestión privada laicos, pertenecientes a individuos o sociedades conformadas ad hoc, para atraer a padres que buscan también esa formación para la educación de sus hijos; jóvenes que participan en grupos juveniles vinculados a parroquias vecinas en Don Torcuato, en Bella Vista o San Miguel, algunas de ella vinculadas con nuevos movimientos católicos; o familias que han sido parte, durante años, de los "cursillistas"17 en la misma localidad; jóvenes que organizan fiestas litúrgicas católicas, como "Pentecostés hoy" en Bella Vista, o "Pascua Joven" en San Isidro; grupos parroquiales de jóvenes que se van de misión al Chaco o a Clorinda, al "interior" del país.

El vínculo de los residentes tradicionales de Bella Vista, por su parte, con el catolicismo se estructura desde los mismos movimientos eclesiales ya indicados, a la presencia de innumerables colegios católicos, y la existencia, hasta hace unos años, del colegio Don Jaime, uno de las instituciones educativas más tradicionales de la localidad, destinado sólo a varones, que formaba en la doctrina católica. En este sentido, SE aparece como el colegio "progre" o "abierto"18 de la localidad, capitalizando otro modo de relacionar a los jóvenes con la fe católica, por su énfasis en la experiencia y su precaución en adherir automática y públicamente a declaraciones de lo que denominan los más "cerrados" católicos, en torno a la educación sexual y otras cuestiones controversiales para el campo del catolicismo (Fuentes, 2012).

Más allá de las diferencias "ideológicas" o de matiz entre progresismo e integrismo católico, el conjunto de prácticas mencionadas indica una inflexión del grupo social por construir una juventud no sólo consolidada en términos grupales, cohesionada según el deporte y el catolicismo, la experiencia de comunidad, etc. También se realiza un esfuerzo por construir una juventud solidaria, misionera, preocupada por los pobres, en contacto con la pobreza. Si trazáramos una genealogía claramente llegamos a una inflexión de la tradicional práctica de la caridad cristiana y las prácticas de beneficencia, etc. Así por ejemplo, SE organiza su oferta educativa incluyendo la metodología del "Aprendizaje y Servicio" en proyectos curriculares, actividades extracurriculares tales como misiones, visitas, colectas de alimentos, organización del día del niño para los jardines de infantes de los barrios pobres, etc.; todo lo cual la distingue a nivel local. Su distinción radica en una oferta educativa que se estructura en la pastoral19 comunitaria, actividades desarrolladas en las barriadas pobres que rodean a la escuela, como apoyos escolares, talleres de computación, actividades artísticas, etc. Aún así, no es exclusivo de SE20: las escuelas con un claro perfil academicista, implementan en el "Community Service" –materia de su caja curricular- como instancia de intervención comunitaria, que abarca desde proyectos sobre medio ambiente, basura, hasta actividades de recolección de donaciones para instituciones que trabajan en contextos de pobreza. Esa configuración de la educación solidaria, relativamente reciente, se configura más allá del mundo católico y/o de la educación de gestión privada. Desde fines de los años '90 se crea un programa en el Ministerio de Educación de la Nación, cuyo nombre actual "Educación Solidaria" busca promover la metodología de Aprendizaje-Servicio solidario, y premia anualmente a las escuelas, desde 1997, con un premio a las experiencias que mejor reflejen el trabajo de educación solidaria en las escuelas y las univ ersidades21.

Más allá del club, la escuela o el grupo eclesial, los dos puntos etnográficos elegidos hasta aquí (el club y la escuela) condensan una trama que si bien no nos permite hablar de grupo social, hace a una circulación de capitales que da una pátina de homogeneidad a quienes forman lo integran, al punto tal que se lo reconoce nativamente como "círculo social" o "mundo" (del rugby). Ciertamente no implica una "burbuja" –como nos señalaba un universitario de CUBA, indicando el riesgo que se corre al vivir en un espacio donde "siempre estás con la misma gente"-. Esa imagen siempre es un riesgo a evitar, en el sentido de ser mirados como grupo aislado, con la acusación posible del "elitismo". Sí implica separación, demarcación del círculo de pertenencia, y modos institucionalizados de regular las fronteras del grupo (Barth, 1976):

Un joven de CUBA me decía: "podés vivir en un barrio cerrado, pero acá viene gente de todos lados, entra y camina como si fuera la calle, en realidad no es un barrio cerrado. No es una burbuja". Me explicaba que no eran un típico country, porque ahí había gente solidaria, no solo gente que buscaba la plata o que ahora de repente se van a vivir al barrio cerrado (Diario de campo, septiembre 2011).

La solidaridad interna del grupo es la que hace posible la percepción de la homogeneidad social que se produce en el conjunto de instituciones educativas y de sociabilidad. Por eso es necesario "salir afuera".

El joven religioso y/o solidario

A lo largo de nuestro trabajo de campo hemos registrado la relevancia que cobra la educación en el contacto con los sectores pobres. Una tarea civilizatoria parece librarse en esas iniciativas, en el sentido de extender los valores sociales dominantes de estos sectores privilegiados hacia los menos aventajados. En la fundación de CUBA, los intercambios con sectores pobres se realizan por medio de redes que buscan transmitir "valores", y sobre todo, la importancia de la educación –la educación moral y una moral donde la educación es el eje-. En las escuelas como SE, la transmisión de esos valores se articula -como señalábamos- con la política educativa y la práctica pedagógica: la "educación solidaria". En la Universidad Católica, el eje está puesto en una pastoral que brinde a los jóvenes universitarios la oportunidad de contactarse con los pobres y "hacer algo por el otro".

En esas situaciones de interacción y educación se configura un(a) joven solidario/ a como una categoría social que clasifica y ubica a los sujetos como poseedores de valores, de una experiencia social en contacto con "personas distintas" y de una visión sobre la pobreza que los diferencia de "los que viven en una burbuja" (joven egresado de escuela privada, estudiante universitario de la UCA).

Así como la sociabilidad encarnada en el "mundo del rugby" configura una particularidad de estos conjuntos sociales, la "salida" o el encuentro con el "afuera", será crucial para que esa experiencia sea a su vez un acostumbramiento a la sociedad desigual, y una práctica que los habilita a idear sentidos de la desigualdad y su lugar en el mundo. Reconstruimos a continuación dos prácticas juveniles católicas que escenifican el sentido de la formación de un joven solidario:

La "pascua joven" es una actividad pastoral desarrollada por diversas congregaciones e instituciones católicas en diferentes lugares del país, cuyo objetivo es reunir a jóvenes en torno a esta celebración litúrgica. Conviven durante tres o cuatro días en escuelas o parroquias, coordinado por lo general por un grupo de jóvenes de mayor edad, y algún sacerdote y/o alguna religiosa. Estructuran su vida cotidiana entre oraciones individuales y grupales, momentos de reflexión grupal, charlas y testimonios de otros jóvenes y/o adultos, representaciones teatrales, cantos y gestos, y en algunos casos, actividades de "misión" como visitas a hogares de algún barrio determinado, llevando algún mensaje o invitación a la celebración de algún vía crucis o de la misa de la vigilia pascual, etc.

"Pascua Joven" se realiza, con ese nombre, en distintas provincias y localidades, como Córdoba, Corrientes, San Miguel, en la provincia de Buenos Aires, y, puntualmente la que nos interesa, en la diócesis de San Isidro, uno de los eventos que reúne a los jóvenes de escuelas secundarias de la zona norte del AMBA. Es organizada por la Pastoral de Jóvenes de la Diócesis de San Isidro, una diócesis que se ha destacado, en el conjunto de los espacios e instituciones eclesiales del AMBA, en el "trabajo con jóvenes", desde la década del ´80. El dispositivo de Pascua Joven es organizado desde 1989.

Los discursos de los participantes en ese dispositivo refieren, por lo general, a una "experiencia" de Jesús que los marca, y remarcan, al mismo tiempo, el valor de encontrarse con otros jóvenes "que están en la misma"22, a pesar de venir de diferentes "lugares" (barrios). Rescatan la experiencia de "unión" entre jóvenes que "casi ni se conocen". Esa experiencia, dirigida a estudiantes secundarios de los últimos dos años del nivel, permite también la participación de jóvenes egresados del nivel secundario, por lo general bajo el rol de "servidores", jóvenes que participan de la organización previa y durante los días de realización de Pascua Joven en tareas diversas como la preparación de la infraestructura, del "coro", y del "tema" del evento –alguna frase bíblica, por ejemplo, que será repetida y analizada durante todo el encuentro.

En el discurso de los entrevistados, algunos estudiantes de la UCA, aparece como valor el "reconocer que estamos juntos" –en este tipo de eventos-, y si bien no se trata de un discurso y práctica de la conversión, la experiencia de encuentro personal con Jesús es relatada en términos de un antes y un después, de "algo que te marca" y que "no te olvidás jamás". Lo mencionan como un punto de inflexión sobre todo por la intimidad y al mismo tiempo la masividad "del encuentro con Jesús". Mientras tanto, cada año, el diario La Nación23, dedica sus tapas y/o notas principales, el lunes posterior al domingo de pascua, a la presentación de la experiencia:

Se trata de un retiro campamento que, aprovechando este tiempo litúrgico fuerte, busca que cada uno viva Semana Santa acompañado por otra gente, para que cada uno lo viva en su propia vida y luego pueda trasladarlo también al prójimo", cuenta Juan Manuel Bianchi Jazhal, seminarista y uno de los organizadores de esta iniciativa. (Diario La Nación, abril, 20, 2014)

O con el título: "Una Pascua con espíritu solidario. Más de 2800 chicos asistieron a un encuentro en San Isidro que exaltó la vocación de servicio" (La Nación, abril, 20, 2011). La experiencia tanto personalizada como masiva, moviliza un reconocimiento nativo de la diversidad, que aquí no es sólo barrial, puesto que el circuito social más amplio que se reúne es el de los colegios privados de la zona norte. La positivización de la imagen de estos jóvenes constituye una legitimación de la presencia pública de los sectores que al mismo tiempo que se presentan, se reúnen y se reconocen, performan la idea de que "deben ayudar" al resto: la posición dominante en una sociedad desigual.

La UCA organiza sus actividades de servicio y/o ayuda a los más pobres a través del área de "Compromiso Social y Extensión Universitaria", enmarcado en el departamento de "Pastoral", éste último también con actividades de formación religiosa.

Con Agus nos habíamos conocido ese mismo día, en el que participé por primera vez del apoyo escolar que organiza la UCA en la parroquia que está en la villa del bajo Flores. Luego de una tarde en la que estuve intentando enseñarle a un niño de 9 años qué era un sustantivo común y qué era un sustantivo propio, volvíamos en el colectivo que habíamos tomado los cuatro que fuimos ese día al barrio (una egresada de psicopedagogía de la UCA, una licenciada en relaciones internacionales, una estudiante de ciencias políticas y yo). Agustina nos contaba que el proyecto de la gente de música (orquesta y demás) "es relindo, lo único que son los que menos quieren saber con lo católico. Ellos dicen [los estudiantes de música] que lo suyo es un servicio comunitario, y nosotros decimos lo mismo, solo que para nosotros hacer un servicio forma parte de ser cristiano, aunque no lo hagas con ese sentido", nos explica, mientras la estudiante de Ciencias Políticas asiente. (Diario de campo, abril, 29, 2014).

Se trata de una tensión que atraviesa la formulación de la pastoral universitaria en la Argentina. Las actividades de apoyo escolar, de ayuda o servicio a los sectores empobrecidos son significadas diferencialmente como religiosas o no religiosas. De todos modos, en ambas, se estructura la búsqueda institucional (en este caso de la universidad) por consolidar hacia dentro de su estudiantado, un perfil de servicio y compromiso hacia los más necesitados. La dedicación eventual (en Pascua Joven) o semanal (en actividades de pastoral o "compromiso social") contribuyen a delinear un perfil de joven solidario, que se construye en la densidad de la vida social, educativa y religiosa de estos jóvenes, en la presentación pública de una juventud positivizada, y en las prácticas de contacto desde los jóvenes privilegiados –reunidos en todas esas iniciativas e instituciones- hacia los sectores más desfavorecidos.

Algunas conclusiones: analítica de las solidaridades

El proceso de socialización de los jóvenes que se da entre la familia, el club, la escuela, la universidad y la iglesia, produce una imagen de joven específica: se trata de una dimensión cultural que hace que la juventud sea significada como una etapa de la vida donde se invierte no sólo en el futuro profesional, social y familiar, sino en una imagen, en sentidos y en prácticas que acostumbren a los jóvenes a vincularse con los sectores más pobres, que los liguen material y simbólicamente a ellos. Los jóvenes son socializados en determinados valores, prácticas y sentidos, esbozando redes verticales que confirmen la propia jerarquización social. Se socializa en un entre- nos poroso, direccionado hacia posiciones sociales subordinadas, consolidando la solidaridad externa de los jóvenes de estos sectores. Al mismo tiempo, la sociabilidad y las instituciones educativas actúan reasegurando la solidaridad interna, puesto que es desde los clubes, iglesias y escuelas desde los cuales emergen dispositivos como voluntariados, misiones, apoyo escolar, fundaciones, más o menos formales, curriculares o no, puntuales o regulares. Pero es en ellas donde se estabilizan los gustos, las parejas, la sensación y la posibilidad de identificarse entre sí. Solidaridad interna, solidaridad externa se producen simultáneamente, en una imagen cultural de una juventud solidaria con el otro. Esa imagen condensa el sentido que estos actores otorgan a su lugar en una sociedad desigual: sostienen ciertas barreras sociales que los hacen parecerse familiares entre ellos, al salirse de sus grupos en busca de un contacto y un conocimiento sobre la pobreza (y sobre sí mismos). Su lugar en el mundo se clarifica cuando pueden diferenciarse del mismo mundo hacia el que dirigen sus acciones solidarias y de servicio; y de aquellos otros de la misma posición económica que "viven [encerrados] en su mundo". La experiencia moral brindada en estos marcos institucionales reactualiza la concepción moral de la educación o la educación moral, objeto clásico de la sociología de la educación desde Durkheim (1997). Más allá de una escala valorativa particular, el circuito educativo y de sociabilidad posibilita una mayor adhesión de los sujetos a los valores de la cultura parental, puesto que las categorías que utilizarán estos jóvenes serán categorías sociales adquiridas en estos espacios que conllevan a la adhesión al circuito social de pertenencia corporal que articula la relación individuo-sociedad. Los códigos que estructuran la percepción de los jóvenes no estarán mediados por una disciplina impersonal24, sino más bien por una disciplina cuyo valor reside en la disponibilidad para construirla relación con el otro pobre, subjetivarse en ella, solidarse en y desde el grupo social. El egoísmo y el altruismo, para Durkheim (1997) son diferentes solo en cuanto a su grado: en el razonamiento del sociólogo hay una tendencia en el sujeto a componerse en función de una vuelta hacía sí y una vuelta hacia fuera de sí, y es en este juego donde se conforma la persona, que no podría pensarse como yo en un vacío, necesita en su pensamiento de los otros, de las categorías de los otros. Por ello no interesa tanto pensar en si los sujetos son o no altruistas y solidarios, o egoístas e interesados. La solidaridad es aquí un modo de enriquecimiento de sí, en el sentido de que el valor social de estos jóvenes privilegiados se incrementa en función de su contacto con la carencia de la pobreza.

Los modos de nombrar esas experiencias (como "compromiso social", o la misma "pastoral" 25) circulan como esquemas cognitivos para producir una distinción moral, ese elemento que los diferencia y que pueden percibir como relevante, porque circula en los espacios en que se mueven. Esas prácticas significan la consagración progresiva de la carrera solidaria/católica si contextualizamos esa experiencia en el trayecto vital de las jóvenes y los jóvenes. Es en este sentido que retomamos el epígrafe de Durkheim: en estas prácticas se aprende el lugar que se ocupa en la sociedad y la representación de esa sociedad desigual. ¿Cómo aprender una representación sobre ella, vista su complejidad? Se trata de una representación:

Decir que somos de ellas solidarios [de las representaciones sobre nuestro lugar en la sociedad, que por repetición incorporamos a nuestra conciencia] es decir que la idea que nos hacemos de ellas ha llegado a hacerse solidaria del resto de nuestra conciencia, no puede desaparecer ya sin crear en nosotros un vacío doloroso. No solamente hay que repetirla, sino que es necesario, al repetirla, darle bastante color, relieve, vida para que arrastre fácilmente a la acción. Es necesario que tenga bastante con qué calentar el corazón y poner en marcha la voluntad. (Durkheim, 1997, p. 257)

Más allá del lenguaje metafísico de Durkheim, su planteo nos permite entender finalmente que la educación del joven solidario busca darle cuerpo, carne, contenido específico a la posición social de quienes se construyen en la dialéctica de la relación riqueza-pobreza. Como dice el mismo sociólogo, él pensando en la relación maestro- alumno, nosotros pensando en el vínculo joven solidario-sujeto pobre, es necesaria una emocionalidad específica para adquirir una representación sensitiva y moral que oriente la acción.

Una última conclusión sobre las instituciones educativas: si tenemos en cuenta una cierta homogeneidad, o coherencia valorativa entre escuelas, familias, clubes, fundaciones, etc., y una persistente uniformidad en la vida cotidiana de estos jóvenes, la posibilidad de adquirir una conciencia cívica –en términos de construcción de un sentido y un espacio público y común- que se acostumbre al encuentro con lo diferente o la diferencia, disminuye. Si en su origen, la escuela buscaba crear un espacio de disciplinamiento que sustrajera al niño de la familia (Donzelot, 1998; Durkheim, 1997) y le mostrara otras realidades, la insistencia en dispositivos de contacto con la pobreza en sectores que consolidan su homogeneidad social, se comprenden como una nueva respuesta de los sectores privilegiados de producir un contacto vis a vis con la diferencia social, experiencia que en contraste con décadas anteriores (Tiramonti, 2004) ya no ocurre en las escuelas (Kessler, 2002). Las instituciones educativas, para estos sectores ya no son un espacio cívico de encuentro multiclasista ni de construcción de lo común hacia dentro de sí. El contacto con la desigualdad se realiza en espacios puntuales, posibilitados en la salida hacia fuera de las instituciones, que legitimen la posición jerárquica de sí en torno a la carencia de los otros, y le otorgue un sentido positivo, aunque la desigualdad y la pobreza sigan siendo percibidas como problema.

1Apoio: CONICET, FLACSO –Argentina, UNTREF.

2La producción de las ciencias sociales en Argentina en los últimos quince años ha dado cuenta del quiebre del imaginario igualitarista (Grimson, 2007; Svampa, 2001, 2005) y la profundización de las desigualdades (Kessler, 2002). Las transformaciones en la estructura social (Grassi, 2003), en torno a la crisis de la organización del Estado de Bienestar, impactó en los grados de integración social y participación social y económica de amplios sectores de la población. Ese proceso ha sido caracterizado como una creciente polarización y fragmentación social donde la distancia entre aquellos que ganaron (Svampa, 2001) y los que cayeron se hizo más clara.

3Con esta frase hacemos un juego de palabras. No se trata de una categoría nativa, sino analítica que condensa nuestra tesis: una juventud que se distingue, cuya "clase social" (distinguida, prestigiosa, alta) es evidente y naturalizada al mismo tiempo.

4Entre comillas, usamos frases/discurso nativo.

5Realizamos 30 entrevistas: 13 jóvenes, 12 adultos socios de clubes de rugby, 5 referentes institucionales de escuela/universidad. Participamos a su vez de distintas instancias de observación, tales como misiones católicas, apoyo escolar en los barrios pobres, actos institucionales, partidos o entrenamientos de rugby, etc. El trabajo viene realizándose desde 2009 a la fecha.

6Desde fines del XIX y principios del XX, algunas agrupaciones de jóvenes universitarios van a realizar una serie de reclamos, protestas y manifiestos de reforma de las instituciones universitarias, constituyéndose como organizaciones y movimientos juveniles, proceso conflictivo que desencadenará en la Reforma Universitaria de 1918. La manifestación se produce en Córdoba, pero rápidamente se extiende a la Universidad de Buenos Aires y de La Plata, y luego, en virtud de contactos, cartas, viajes y publicaciones a otras universidades latinoamericanas. El movimiento reformista cuestionaba, entre otras dimensiones: el sentido de algunas reglas vinculadas a los modos de organizar los estudios, de decidir problemas relativos al estudiantado y a la calidad de los cargos docentes (Halperin Donghi, 1962). Se cuestionaba, en definitiva, el estatuto de la universidad, su relación con el resto de la sociedad, y la autoridad y el modo en que en ella se decidía su organización y sus políticas.

7A diferencia de otros países como Brasil o los EE.UU., el circuito educativo de universidades privadas conforma un conjunto muy dispar entre sí. Las universidades privadas con mayor tradición e historia (UCA entre ellas) compiten con universidades privadas de reciente creación (20 años aproximadamente) en torno a una población con capital económico considerable y que, además, se posicionan como universidades de excelencia y de formación de líderes. Compiten con las grandes universidades públicas masivas, tales como la UBA, la Universidad Nacional de La Plata, la Nacional de Córdoba, etc. Otras universidades de reciente creación, tanto privadas como públicas compiten por otros sectores sociales, como las universidades del conurbano, creadas en sucesivas olas en la década del 90 y 2000, sobre todo, con un claro perfil hacia sectores sociales que constituirían primera generación de estudiantes universitarios en sus familias. Recientemente Brunner (2012)ha caracterizado la conformación de tipologías nacionales diferentes en el campo de la formación universitaria de las elites, tales como el de Francia y Japón, donde la gran mayoría de las universidades donde se recluta a las elites son estatales. Distinto es el caso de México donde las instituciones que educan a las elites conforman canales diferenciados, pero donde se encuentran, al igual que en Buenos Aires, instituciones públicas y privadas. Como dato similar con Chile, y viendo el canal católico como campo formativo de las elites, Brunner (2012) destaca su tradicional estamental cuyo modelo de integración está fundado "en la idea de la solidaridad moral y el encuadramiento en un sentido misional de la vida" (p. 136) que caracteriza a la Pontifica Universidad Católica de Chile, y que, desde nuevo punto de vista, podría ser aplicable en términos generales a la UCA.

8Es necesario evitar naturalizar el discurso institucional como algo dado, en relación a la formación de "futuros líderes", a la educación de "aquellos que en el mañana van a estar a cargo de otra gente" (profesora de la escuela SE), o la idea de que se trata de un público escolar de "clase media o media-alta" (entrevistado socio del Club, "padre" que envía a sus hijos al colegio SE). Además de cierta "tradición" en la elección de la institución educativa, es necesario contar con un capital económico regular que permita sostener la escolaridad simultánea de varios hijos/as, abonando tanto la cuota mensual, los costos de transporte, el almuerzo, etc. La matrícula de las dos instituciones educativas indicadas está compuesta en mayor parte por sectores que pueden costear cuotas mensuales que rondan los entre los 300 y 500 dólares mensuales (varía según nivel educativo, y según las carreras en el caso de la universidad) a 2014.

9Tanto Bella Vista, como Villa de Mayo y otras localidades vecinas y/o cercanas, han sido ya caracterizadas por Svampa (2001) como zonas residenciales de clase media alta y alta, con particular y alta densidad de barrios cerrados y/o countries. En las últimas tres décadas se intensificó un proceso de segregación urbana, donde los sectores acomodados se reasentaron bajo el modelo de urbanizaciones privadas en la zonas suburbanas, siguiendo hacia el norte un corredor ya preestablecido de localización de sectores privilegiados, profesionales y económicos, tanto en los barrios de la Ciudad de Buenos Aires (Recoleta, Palermo, Belgrano, Núñez) como de los partidos de la zona norte del AMBA, como Vicente López y San Isidro (Carman, 2013). Ese cordón norte, que se extiende también hacia el Noroeste (donde están ubicados Villa de Mayo y Bella Vista) tiene su epicentro modélico en el partido de Pilar, uno de los que concentra la mayor cantidad de urbanizaciones privadas. A esa segregación residencial, inflexión específica de la desigualdad en Buenos Aires, va de la mano con una segregación educativa específica: a los colegios tradicionales (sobre todo de congregaciones religiosas) de la zona norte, se le suman en las últimas décadas, escuelas bajo el modelo del Bachillerato Internacional, escuelas "sucursales" de las ya establecidas, entre otras. (Del Cueto, 2007; Svampa, 2001; Tiramonti & Ziegler, 2008; Veleda, 2005).

10Lugares destinados al baile.

11El nombre que se le otorga a la instancia posterior al partido de rugby donde los jugadores de los equipos oponentes socializan entre sí, más allá del enfrentamiento deportivo. También hace referencia a la fiesta que se arma frecuentemente, cuando dos equipos clásicos y conocidos por la tradición de su enfrentamiento o el conocimiento mutuo que existe históricamente entre ambos clubes, organizan una fiesta, la noche posterior al partido, a donde también concurren las mujeres.

12Nombre con que se designa al guardia de seguridad de un boliche. Se hace referencia a sus características físicas, en un estereotipo de cuerpo masculino muscular, trabajado intensamente en gimnasio y con una altura de media a alta.

13En un trabajo anterior, Pinçon y Pinçon Charlot (1989) describieron los rallyes de las clases privilegiadas parisina, reuniones sociales de espacios como clubes exclusivos, donde se enseña y aprende la forma de ser de las comunidades a las que pertenecen, además de establecerse los futuros matrimonios.

14Es una instancia de formación, para la realización de los votos perpetuos y/o de la ordenación sacerdotal, posterior a la realización de los primeros votos religiosos que los comprometen como hermanos jesuitas, al finalizar la etapa previa de "noviciado". Recordemos que se trata de una de las órdenes religiosas católicas más importantes, por el volumen y la extensión global de sus miembros, el tipo de instituciones que llevan adelante (universidades, colegios, en ocasiones centros de investigación) y el perfil sociocultural de muchos de sus miembros, con un capital escolar alto.

15Hasta el 2013, las mujeres eran socias adherentes del club. El club es una institución masculina en su modo de pertenencia: se es socio. Las mujeres podían ser adherentes en función de su vínculo filial (ser hijas de un socio) o marital (esposas de un socio). En 2013, luego de muchos reclamos y controversias al interior del club se cambió la denominación de adherente por asociada. Sin embargo, las mujeres siguen sin poder ingresar a la sede central del Club, no votan ni son electas para participar del gobierno de la institución.

16Se trata de una institución católica ligada a sectores medios altos y con una propuesta más integrista dentro del catolicismo (Corbiere, 2002).

17Movimiento católico que tiene su origen en España, surge como desprendimiento de la Acción Católica, ancla su práctica en la realización de reuniones frecuentes y retiro espiritual denominado "kerigmático", que busca transmitir lo "esencial" del catolicismo.

18"Progre" frase que da cuenta de la imagen progresista que le otorgan a esta institución, en contraposición al integrismo y la cerrazón dogmática de otras escuelas y movimientos católicos de la región.

19La pastoral es un concepto amplio que de diferentes maneras hace referencia a las actividades que realizan las instituciones católicas. Se trata de un sintagma que por lo general va acompañado de un adjetivo (juvenil, educativa, universitaria, social, etc.) que refiere a campos de actuación e intervención católicas, como los sectores juveniles, las universidades y escuelas, los sectores pobres, entre otros.

20En una observación realizada durante una celebración, el nuevo obispo local invitaba a las autoridades de SE a mostrar lo que hacían a otros colegios católicos, para que imiten a SE en torno a la organización de sus prácticas solidarias.

21Esa figura social del joven/estudiante solidario fue ganando legitimidad en la última década. La Ley de Educación Nacional Nº 26.206, del año 2006, indica la promoción de actividades de aprendizaje-servicio, voluntariado juvenil, etc., que liguen más fuertemente a la escuela y la enseñanza con las necesidades de la comunidad. Por otro lado, esta metodología se fue extendiendo también a las Universidades e Institutos de Formación Docente. El calendario escolar está atravesado por el Día Nacional del Estudiante Solidario (8 de octubre) en conmemoración del accidente vial que padecieron estudiantes secundarios de una escuela privada que venían de realizar actividades de voluntariado en la provincia de Chaco, hacia Buenos Aires.

22Se refiere a jóvenes que tienen las mismas inquietudes y valores que ellos.

23Se trata de uno de los diarios tradicionales de la Argentina, fundado por Bartolomé Mitre a fines del siglo XIX. Sus editoriales constituyen un terreno para analizar posiciones más o menos coherentes a lo largo del tiempo que se justifican en la relevancia que otros actores le dan a la palabra del diario (Sidicaro, 2001). En función de cómo dialoga y se posiciona en un campo de interlocución con otros periódicos, el diario La Nación, más allá de la diversidad de periodistas que conformaron y conforman su staff, puede constituirse en un terreno válido para analizar el pensamiento y la teoría una parte de los sectores tradicionales y dominantes de la Argentina. Si bien ha registrado variaciones (Sidicaro, 2001), los lectores a los que se dirige el matutino, son los sectores altos, la clase política, a la que le habla desde una "tribuna de doctrina" (discurso del diario sobre su misión).

24Para Durkheim, la socialización en la familia está marcada por una cierta informalidad, ausencia de rigidez, una cercanía y contactos, de acuerdos y reglas que se van acomodando y amoldando a diversas situaciones, son vínculos cálidos (Durkheim, 1997, p. 166), una moral afectiva.

25No hemos mencionado hasta aquí la confluencia de la noción genealógica de poder pastoral de Foucault (2006), con la nominación nativa de pastoral, lo que requeriría un análisis específico. Sin embargo, todo lo dicho aquí sobre la articulación de los sujetos jóvenes con su grupo/sector/mundo, hace referencia a un modo contemporáneo de configuración del poder y gobierno de los sujetos, y donde la "pastoral" católica produce una particular adhesión/subjetivación, sobre todo en torno a la experiencia juvenil en eventos como pascua joven o en el apoyo escolar universitario.

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Received: September 23, 2014; Accepted: February 06, 2015

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