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Revista Latino-Americana de Enfermagem

versión On-line ISSN 1518-8345

Rev. Latino-Am. Enfermagem vol.18 no.6 Ribeirão Preto nov./dic. 2010

https://doi.org/10.1590/S0104-11692010000600026 

ARTÍCULO ORIGINALE

 

Orientaciones sobre el comportamiento sexual y reproductivo: principios y prácticas de los sacerdotes católicos

 

 

Luiza Akiko Komura HogaI; Cristiane Alves TiburcioII; Ana Luiza Vilela BorgesIII; Elma Lourdes Campos Pavone ZoboliIV; Rocio Elizabeth Chavez-AlvarezV

IEnfermera Obstétrica, Profesor Asociado, Escola de Enfermagem, Universidade de São Paulo, SP, Brasil. E-mail: kikatuca@usp.br
IIEnfermera, Escola de Enfermagem, Universidade de São Paulo, SP, Brasil. E-mail: cris_atena2004@yahoo.com.br
IIIEnfermera, Doctor en Salud Pública, Profesor Doctor, Escola de Enfermagem, Universidade de São Paulo, SP, Brasil. E-mail: alvilela@usp.br
IVEnfermera, Post-doctorado en Bioética, Profesor Doctor, Escola de Enfermagem, Universidade de São Paulo, SP, Brasil. E-mail: elma@usp.br
VEstudiante de Doctorado, Programa de Pós-Graduação em Enfermagem, Escola de Enfermagem, Universidade de São Paulo, SP, Brasil. E-mail: chioliz@usp.br

Correspondencia

 

 


RESUMEN

La consideración y el respeto por las creencias y valores religiosos son vitales para la integralidad de la asistencia a la salud. El objetivo de este estudio fue describir los principios religiosos y las orientaciones en el ámbito de la sexualidad y reproducción ofrecidas por los sacerdotes católicos. El método de la historia oral fue desarrollado, las entrevistas ocurrieron entre agosto de 2007 y mayo de 2008, fueron analizadas de forma inductiva e interpretativa con un enfoque profundo en el tema. Los entrevistados fueron 13 sacerdotes de la Iglesia Católica de la Ciudad de Sao Paulo. Las orientaciones ofrecidas por los sacerdotes presentan carácter tradicional y conservador y son basadas en principios de la doctrina Católica. Las actividades de educación y promoción de la salud envolviendo aspectos relacionados a la sexualidad y reproducción deben estar impregnadas por la ética, siendo significativas, según la perspectiva de los usuarios de los servicios de salud.

Descriptores: Religión; Sexualidad; Familia; Salud Sexual y Reproductiva; Ética.


 

 

Introducción

Las prácticas religiosas impregnan las relaciones sociales de los adeptos de las diferentes religiones. Las orientaciones ofrecidas por los sacerdotes influyen las actitudes de los fieles, en especial, las de la esfera sexual y reproductiva que son impregnadas por creencias y valores sujetos a las interferencias del contexto social y religioso.

Los valores que impregnan los contenidos transmitidos en los cultos y en otros medios de comunicación de las instituciones religiosas a sus fieles, están fundamentados en principios morales tradicionales, sobre todo en las religiones judaico-cristianas, siendo cuidadosamente preservados por las diferentes religiones. El hecho provoca reflejos en lo cotidiano familiar, sobre todo, en las religiones cristianas en las cuales las normas de conducta deben estar alineadas a los principios religiosos y los valores relacionados a la sexualidad y a la vida reproductiva, los que van siendo transmitidos de una generación a otra, inclusive en los momentos de convivencia familiar y social(1).

Las personas que consideran la religión como parte importante de la vida, tienden a adoptar actitudes más conservadoras en la esfera sexual. En una investigación desarrollada con adultos jóvenes norteamericanos, en su mayoría adeptos de la religión católica o protestante, esta premisa fue comprobada. Entre las varias esferas del comportamiento humano, el religioso fue el que presentó la asociación más intensa con el comportamiento sexual que tenía un carácter más restrictivo(2).

La religiosidad y el nivel educacional ejercen fuerte influencia en las actitudes de las madres, adeptas de la religión Bautista en relación a las orientaciones ofrecidas sobre el comportamiento sexual y reproductivo. Asociaciones entre la alta frecuencia a la Iglesia, la baja escolaridad y el ofrecimiento de orientaciones de tendencia más restrictiva, especialmente, en relación al comportamiento sexual fueron observadas entre las adeptas de esa religión. Aspectos como la afiliación religiosa, la frecuencia de las madres a la Iglesia y el comportamiento sexual de adultos jóvenes, también, presentaban íntima interligación. Se constata que los ambientes familiares que son impregnados por la religiosidad, ejercen influencia marcada en las actitudes de ámbito sexual de los que en ellos habitan, especialmente, los adolescentes(3).

Otra investigación fue realizada para verificar los efectos de la religión y de la religiosidad sobre las actitudes y comportamientos sexuales, fue desarrollada con australianos de 16 a 59 años de edad, adeptos de las religiones Católica, Protestante, Budista y Musulmana. Se verificó que los de las religiones cristianas que frecuentaban la Iglesia, por lo menos una vez por mes eran, los que adoptaban comportamientos y actitudes sexuales de tendencia más conservadora en comparación a los budistas y musulmanes(4).

En los últimos años, a despecho de las cambios presentados por las diferentes vertientes religiosas en lo que concierne a las relaciones de género, las mujeres que permanecieron ejerciendo papeles centrados en la familia mantuvieron su religiosidad circunscrita a los modelos convencionales, y ese hecho influye en la educación de los hijos. El impacto es verificado sobre todo en relación a las orientaciones de ámbito sexual y reproductivo que tienden a ser más rígidas y tradicionales(5).

La monitorización de los recursos de los medios de comunicación de dos Iglesias Evangélicas localizadas en el contexto brasileño permitió verificar que los asuntos relacionados a la sexualidad y a la profesionalización femenina están presentes en los espacios que son reservados a la publicación de asuntos relacionados a la salud reproductiva. En esas ocasiones, los temas sobre casamiento, adulterio, prostitución y homosexualismo son siempre abordados según el punto de vista moral y religioso(6).

El enfoque del presente estudio fue dirigido a la religión católica por el hecho de que esta abarca un gran contingente de fieles. La proporción de católicos en el mundo es de 17%, correspondiendo a un billón y 115 millones de fieles. Cerca de la mitad de ese contingente vive en países americanos o en el Caribe. En Brasil, donde cerca de tres cuartos de la población es católica, se concentra el mayor contingente mundial (140 millones de personas) de católicos(7) y, entre estos, 46.1% participan de misa, por lo menos, una vez por semana(8).

El censo hecho por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) indicó una caída de 83% para 73% en la proporción de católicos en Brasil, entre 1991 y 2000(9). La persistencia de doctrinas conservadoras, entre ellas, la prohibición de los métodos anticoncepcionales, del preservativo y del aborto, independientemente de las circunstancias envueltas, contribuyó para la disminución de la cantidad de adeptos(10-11). El posicionamiento rígido de la Iglesia Católica en relación a algunos temas puede haber generado actitudes de oposición entre los fieles y parte de estos ignora los consejos recibidos en las misas por considerarlos una intromisión indebida en la vida privada(12).

Delante de cuestiones como la sexualidad y la vida reproductiva, que son objeto de gran polémica, existe necesidad de ofrecer elementos para que los profesionales y usuarios de los servicios de salud y educación puedan reflexionar, teniendo como base no sólo los aspectos biológicos, pero también los sociales, culturales y familiares envueltos, sobre todo los religiosos.

En ese sentido, se cree que los fundamentos necesarios para un análisis crítico de los factores envueltos en los comportamientos sexuales y reproductivos deben ser alcanzados por los profesionales. Este conocimiento es necesario para posibilitar la adopción de una postura ética, marcada por el acogimiento y desprovista de prejuicios. El conocimiento al respecto de los valores religiosos y de las orientaciones ofrecidas por los sacerdotes es fundamental, para que el profesional sea empático y capaz de establecer un diálogo apropiado con su público. De modo decisivo, esto favorecerá el vínculo necesario entre los envueltos en las actividades de educación y promoción de la salud sexual y reproductiva.

En la presente investigación, fueron accesados los principios religiosos y las orientaciones relacionadas al comportamiento sexual y reproductivo difundido por sacerdotes católicos. No se pretendió establecer juicios de valor en relación a las actividades educativas realizadas por ellos. La finalidad era ofrecer evidencias para subsidiar la actuación profesional de los enfermeros y demás profesionales del área de salud y educación en la consideración de los valores religiosos en su práctica cotidiana. Raramente este tema es explorado por los investigadores. Entre tanto, es necesario realizar inversiones para la provisión de asistencia integral, significativa, integrada y que no entre en conflicto con los valores religiosos de los usuarios de los servicios de salud y educación.

Esta investigación tuvo como objetivo describir los principios religiosos y las orientaciones del ámbito de la sexualidad y reproducción ofrecidos por sacerdotes católicos.

 

Método

Al considerar la naturaleza subjetiva del tema, en el abordaje cualitativo de la investigación fue adoptado el método de la historia oral desarrollada(13). El método requiere la definición de colonia, un aspecto preponderante de un conjunto de personas y de su red, el segmento de la colonia que se desea estudiar. La colonia fue representada por los sacerdotes católicos y la red, por aquellos que estaban ejerciendo su oficio en Iglesias vinculadas a la Arquidiócesis de Sao Paulo, en la época de la recolección de los datos de esta investigación. El criterio de inclusión fue la experiencia del entrevistado de, por el menos, 5 años en el ejercicio como sacerdote(13).

El primer entrevistado pertenecía al círculo de conocidos de una de las investigadoras, adepta de la religión católica. La planificación de la entrevista fue solicitado de común acuerdo en cuanto al día, horario y local. Antes de su inicio, sus datos personales fueron obtenidos, siendo hechas dos preguntas orientadoras: a) Hábleme sobre los principios religiosos que fundamentan las orientaciones que usted entrega sobre el comportamiento en relación a la sexualidad y reproducción, durante las misas y en otros momentos de convivencia con los fieles; b) Hábleme sobre las orientaciones que usted entrega en relación a la sexualidad y reproducción. En la secuencia, fueron dadas explicaciones al respecto de "sexualidad" y "reproducción". Estas fueron consideradas, como términos que abarcaban amplios sentidos del ser hombre y mujer en la sociedad y las prácticas relacionadas a la concepción o anticoncepción, respectivamente. Preguntas adicionales fueron hechas, cuando fue sentida necesidad de profundizar temas abordados superficialmente o aclarar aspectos obscuros de las declaraciones. Las entrevistas, integralmente grabadas, fueron realizadas en ambiente privado dentro de las dependencias de la Iglesia parroquial de los sacerdotes.

Al término de la entrevista, se solicitó la indicación de otro sacerdote y semejante estrategia de contacto e inclusión fue adoptada en relación a los demás colaboradores. El criterio para encerrar la inclusión de los nuevos entrevistados fue la saturación teórica de los datos. Este fenómeno ocurre, mediante repetición continua de los contenidos de las declaraciones que comenzaron a ocurrir desde la sexta entrevista. Para preservar el rigor de la investigación cualitativa, fueron entrevistados 13 sacerdotes.

Entre agosto de 2007 y mayo de 2008, las entrevistas fueron realizadas con duración entre 30 y 50 minutos, con promedio de 40 minutos. Entre los 25 sacerdotes solicitados a colaborar, cinco se recusaron claramente y siete, a pesar de que se hubiesen dispuestos a colaborar, se mostraron reticentes para conceder entrevistas. La falta de disponibilidad alegada o demostrada fue respetada.

Las declaraciones fueron sometidas a un proceso de edición, mediante su transcripción completa y textual. En la transcripción, el énfasis en algunos contenidos fue identificado; al ser digitadas, las preguntas y contenidos repetitivos fueron suprimidos y el sujeto de la frase fue colocado en la primera persona del singular. En la fase de transcripción, una secuencia lógica fue atribuida para cada narrativa e identificado el tono vital, que expresa el aspecto preponderante de cada historia personal(13).

Los textos transcriptos fueron analizados en cinco etapas(14). La primera consistió en la codificación manual, mediante identificación del nombre de los códigos y determinación de lo abarcado en cada uno. En la segunda, fue analizada la consistencia interna de los códigos. Esto fue hecho por medio de la validación de la coherencia entre el título atribuido al código y sus respectivos componentes. La tercera consistió en la reducción de los datos y en la identificación preliminar de las categorías descriptivas. En esta etapa, cada historia fue leída nuevamente para verificar si todos los aspectos de las historias narradas estaban retratados en las categorías. En la cuarta etapa, fueron elegidos trechos de las declaraciones que retrataban de forma más clara y fidedigna cada aspecto de la experiencia relatada. En la última, la conexión entre los códigos y las categorías descriptivas, las similitudes y diferencias entre los agrupamientos de datos fueron identificadas, y una rigorosa averiguación de la pertinencia de las categorías descriptivas y respectivos contenidos fue hecha para garantizar la representación fidedigna de las historias relatadas.

A cada sacerdote (S) le fue atribuido un número. Después de cada ejemplo, fueron expuestos los números, cuyos correspondientes sacerdotes habían expresado semejante experiencia. Estrategia similar fue adoptada en relación a los tonos vitales. Por medio de la utilización de esos recursos, se buscó preservar la perspectiva personal, considerada vital en el método de la historia oral(13).

Los aspectos éticos de la investigación estuvieron de conformidad con lo preconizado en la Resolución 196/96 del Consejo Nacional de Salud. El proyecto de investigación de número 652/2007 fue aprobado por un Comité de Ética en Investigación, que es acreditado en el Consejo Nacional de Ética en Investigación.

 

Resultados

Características personales de los sacerdotes

La edad varió entre 30 y 80 años; cuatro de ellos habían nascido en Italia y los demás eran brasileños natos. La escolaridad fue entre 15 y 25 años, la experiencia en el ejercicio de la función varió entre 4 y 51, con promedio de 21 años.

Tono Vital de las Narrativas

S 1: Sexualidad no es pecado... Dios no se está cuidando si la persona es casada o tuvo relaciones sexuales.. El problema no es el acto, pero las consecuencias del acto.

S 2, 3, 4, 11: El amor no debe ser reducido a la sexualidad, éste es apenas un instrumento por medio del cual se transmite la vida.

S 5: Hoy, el sexo no tiene compromiso, cuando se habla de derechos reproductivos, ¿serán mismo derechos?

S 6: Si la sexualidad en cuanto relación genital fuese el elixir de la vida, los profesionales del sexo serían felices.

S 7: No impongo reglas, apenas indico caminos, la elección queda a criterio de cada uno, cuya responsabilidad es la preparación para un futuro mejor.

S 8, 10 y 13: la reproducción es vista como un modo de agradar al Señor.

S 9: La cultura actual banaliza y humilla los preceptos religiosos.

S 12: Nuestra sociedad no se fundamenta en valores sólidos, como la vida y la sacralidad del cuerpo humano.

Categorías descriptivas

Bases doctrinarias de la religión

En el inicio de las declaraciones, las explicaciones al respecto de las bases doctrinarias de las orientaciones predominaron.

El Movimiento Carismático predica la castidad (1); está escrito: creced y multiplicaos (1,2); predico la idea de la procreación como aumento de la prole, fundamentado en el Antiguo Testamento (5); los principios de mi orientaciones están en la moral de la Iglesia, su fuente básica es el Evangelio de Jesús Cristo (2,7,9).

La importancia atribuida a la conservación de la castidad femenina y masculina hasta el casamiento, la prohibición del uso de métodos contraceptivos que no sean naturales y la consideración del aborto, como atentado a la vida fueron destacadas. El posicionamiento contrario en relación a la utilización de recursos no naturales para la generación de la vida fue claramente explicitado.

La iglesia es contraria al sexo antes del casamiento, a los métodos contraceptivos, al aborto, a la concepción asistida y a la fecundación in vitro (5); las personas que siguen los preceptos religiosos poseen sentimiento de culpa al tener relaciones sexuales antes del casamiento (1,5); se predica el principio de la castidad para los solteros, para preservar el cuerpo y la alma (5).

La obtención del placer sexual mediante la práctica de la masturbación fue vehementemente combatida. Las orientaciones ofrecidas a los fieles estaban fundamentadas en lo que está escrito en la Biblia.

La masturbación es considerada como pecado, y este aspecto está claro en la Biblia (1,2).

Orientaciones ofrecidas a los fieles

El abordaje de temas relacionados a la sexualidad con los fieles fue considerado difícil por el hecho de estar impregnado por muchos tabús.

Es difícil abordar sexualidad porque la Iglesia siempre la trató como tabú (1,4,5,7,9).

El respeto a la naturaleza procreativa del ser humano, de la cual depende la continuidad de la especie, fue resaltado en las orientaciones. La existencia de la relación sexual dentro del casamiento fue encarada con naturalidad, por ser vista como aspecto esencial de la condición humana. Las relaciones sexuales son consideradas como obligatorias en la instancia del casamiento.

Hay la obligación del sexo en el casamiento porque, ella hace parte de la esencia humana (5).

La vida y el cuerpo humano fueron valorizados en las orientaciones y la preservación de la condición física y espiritual fue recomendada por el hecho de ser considerada esencial para la generación de nuevas vidas. La procreación fue percibida como carácter sagrado, por ser vital para la continuidad de la especie humana. Los comportamientos que representan una afrenta a este principio, fueron vehementemente reprobados.

Los padres destinan la responsabilidad por el establecimiento y manutención de una alianza constante entre las reflexiones y los comportamientos de las esferas sexuales y reproductivas, lo que significa la manutención de constante e íntimo vínculo entre placer y deber. Estos cuidados son considerados fundamentales para la preservación de los valores morales de los fieles.

Las conductas indicativas de banalización de la vida humana, entre ellas, la expresión de la sexualidad limitada a la genitalidad y la consecuente generación de hijos disociada del sentimiento de amor entre las parejas, fueron vehementemente desaconsejadas.

De ese modo, las reflexiones al respecto de las consecuencias de un comportamiento sexual y reproductivo desprovisto de ponderación fueron constantemente estimuladas por los sacerdotes que tenían la expectativa de que los fieles de la Iglesia Católica preservasen los valores religiosos y mantuviesen el predominio de la razón en los momentos en que los deseos emanados del cuerpo carnal deseasen manifestarse.

Los sentimientos deben ser orientados por la consciencia, inteligencia, valores humanos (4,5); no basta la sexualidad en cuanto genitalidad, es necesario que exista fundamentos más sólidos (6,7,9,12); el deber y el placer deben andar juntos para que la vida no corra riesgos como el aborto... fe y razón deben caminar juntas (5,6)... estímulo a la reflexión, el problema no es el acto sexual, pero, sus consecuencias (1,7,13); oriento para que no sigan apenas la pasión y el deseo (6,7,9).

El comportamiento de los medios de comunicación que no enaltece la sacralidad de la vida y el valor representado por el cuerpo humano, fue motivo de lamentación de los sacerdotes que evaluaron que los programas transmitidos por los vehículos de comunicación inducen a la banalización de la vida y llegan hasta mismo a humillar los preceptos religiosos divulgados por la Iglesia Católica. Los padres consideraron que los medios de comunicación deberían atribuir mayor valor a la vida y al ser humano por medio de la publicación de orientaciones basadas en esos principios.

Nuestra sociedad no se fundamenta en valores sólidos (2,7,9,12); la cultura humilla los preceptos religiosos (4,5,9); la Iglesia no está preocupada con índices de opinión... la Iglesia tiene una posición clara y fundamentada, no cambia a merced del viento (5,6); la media coloca el uso del preservativo, como punto central, en lugar de abordar al SER (5,6,7,9,11).

Los padres reiteraron la idea que difunden entre sus fieles de que la reproducción humana constituye un atributo divino, y la generación de un nuevo ser debe estar impregnada por el sentimiento de amor entre las parejas. Así siendo, la relación sexual debería consistir en la expresión del amor, ser practicada solamente en la presencia de ese sentimiento y cuando también hubiese la intención de procrear.

Debe haber amor en la generación de un hijo (6,7,9); sexualidad es parte del amor, un instrumento por el cual se transmite la vida (4,7,12,13); la reproducción es vista como un modo de agradar al Señor (5,8,10,13); la Iglesia preconiza la defesa de la vida (5, 6,7,11).

En cuanto a la decisión de cuándo y cuántos hijos tener, los padres preconizan que cabe a las parejas decidir a ese respecto. Ellos evaluaron que la Iglesia Católica adaptó sus orientaciones de esa esfera a las circunstancias actuales que envuelven a la sociedad.

Oriento el diálogo mutuo en cuanto a la cantidad de hijos (6); digo que cabe a la pareja decidir el uso de métodos contraceptivos, cantidad de hijos (1,5,6,7,9); nosotros no podemos imponer normas, le cabe a la pareja se ayudar mutuamente (2,5,7,9); antes la Iglesia definía la cantidad de hijos; hoy, existen cambios en el comportamiento de la Iglesia (6,9); hoy, no es posible predicar lo que está en la Biblia (1); existe un conflicto entre lo que la Iglesia predica y la realidad (1,5).

Entre los padres, hubo claridad en cuanto al posicionamiento contrario delante de la práctica del aborto. A pesar de la nitidez del posicionamiento en relación a ese asunto, ellos destinan las decisiones de esa esfera a los propios fieles. Cuando estos recurren a los sacerdotes para aconsejarse a ese respecto, reciben orientaciones para una reflexión profunda, resaltando, sobre todo, el sentimiento de culpa que podría surgir de una eventual interrupción voluntaria de la gravidez.

La Iglesia es, claramente, contraria al aborto, pero si me pidiesen auxilio, oriento a pensar bien, si se equivocó tiene que asumir que hizo el aborto y enterrar ese asunto (1).

Ponderaciones a respecto de la adopción de niños por parte de parejas homosexuales fueron hechas por algunos padres. Hubo un posicionamiento explícitamente contrario a esa práctica con base en la alegación de que la homosexualidad refleja la existencia de un desvío de la normalidad, una especie de enfermedad que precisa de tratamiento.

La adopción, además de ser burocrática, interfiere en el ser madre, no estoy de acuerdo con la adopción de niños por homosexuales, ya que la homosexualidad es un desvío (1).

A pesar de que entre los sacerdotes hubiese predominado el principio de la reproducción humana apenas por medio de recursos naturales, cuando consultados al respecto de la reproducción asistida, algunos no llegaron a reprobar frontalmente esa práctica.

Yo no repruebo parejas que recurren a la reproducción asistida (1,5).

Las orientaciones dadas a los fieles incluían aspectos relacionados al ejercicio del papel femenino en la sociedad. Estímulos objetivando la conquista de nuevos espacios fueron dados a las mujeres, desde que la atención al contexto doméstico no sea subestimada por ellas. Entre tanto, fue resaltado que el abordaje de temas de esa naturaleza en las misas todavía constituye un gran desafío para los sacerdotes.

Es importante que la mujer tenga su espacio, sin perder la concepción de familia, sin exaltar los valores feministas, es un gran desafío trabajar con eso (5).

A pertinencia del término "derechos reproductivos" fue cuestionada por el hecho de evaluar que era inapropiado. De acuerdo con los preceptos de la Iglesia Católica, no le cabe al ser humano decidir sobre la generación de la vida, su interrupción o proseguimiento.

¡No tenemos el derecho de juzgar quien nace o no! Si se libera el aborto, habría que liberar la prostitución, queremos liberar tantas cosas como si se cambiase la historia de la humanidad (5).

 

Discusión

Se percibió la existencia de una línea orientadora fundamentando las orientaciones ofrecidas a los fieles – la valorización de la vida como un atributo divino. Se constató, que cada sacerdote atribuye características propias y personales a las funciones ejercidas. Algunos siguen rigorosamente los principios de la Iglesia Católica, otros conceden a los fieles la prerrogativa de adoptar comportamientos sexuales y reproductivos con cierto grado de libre arbitrio.

A pesar de que no hubiese sido unánime, fue mencionado el enfrentamiento de dificultades para abordar temas relacionados a la sexualidad y reproducción con los fieles. Todos los sacerdotes mencionaron, con intensidad y frecuencia variables, los temas relacionados a la sexualidad y concepción/contracepción en los cultos religiosos.

Así, recomendaciones para mantener la castidad hasta el casamiento, fundamentadas en la importancia atribuida a la preservación del cuerpo y del alma, son ofrecidas a los fieles. La condición incólume de esos elementos, en ambos sexos, fue considerada ideal para la generación de nuevas vidas.

La recomendación de la castidad para ambos sexos llama la atención, ya que el papel del hombre en la salud sexual y reproductiva está profundamente asociado con los valores culturales de machismo y masculinidad. Se espera que los hombres, gradualmente desde la infancia hasta la vida adulta, exhiban determinados patrones de comportamiento, reconocidos como masculinos y asociados al machismo. Al contrario de la feminidad, que es considerada como una condición natural inherente a la mujer, la masculinidad precisa ser constantemente demostrada y comprobada por medio del cumplimento de determinados ritos y actividades que tornaran a los niños en hombres, probando su virilidad. Diferentes estudios muestran que en la identidad masculina está incluida la idea de que la mujer es objeto para su satisfacción sexual; así, los hombres pueden actuar, según sus instintos, lo que es prohibido a las mujeres. El dominio masculino y la asimetría de género también se reflejan en los comportamientos y actitudes sexuales(15).

Una investigación realizada con hombres entre 21 y 64 años de edad en la ciudad de Sao Paulo, mostró que un trazo que es valorizado en la mujer es poner límites en los impulsos sexuales de los hombres. Este fue considerado responsabilidad de la mujer, porque el hombre es naturalmente predispuesto a no detenerse, pero eso solo acontecerá si ella lo permite. Las mujeres tienen la responsabilidad de preservar su reputación, pero los hombres no cargan esa tarea(15).

Entre los sacerdotes entrevistados, hubo claro rechazo al uso de métodos anticoncepcionales y las justificativas para esta orientación fueron la importancia atribuida a la preservación de la especie humana y la continuidad de las generaciones. Entre tanto, algunas orientaciones contrariando esos principios religiosos son ofrecidas por los sacerdotes que creen que la realidad actual requiere la consideración del conjunto de circunstancias envueltas en los ámbitos familiar y social. Esta constatación refuerza la prerrogativa de cuanto los sacerdotes consideran sus propios valores en sus predicas.

Una gran importancia es atribuida a la necesidad de mantener la alianza entre los valores religiosos y los comportamientos sexuales y reproductivos. La necesidad de reflexionar sobre eventuales comportamientos desprovistos de responsabilidad en ese ámbito hace parte de los alertas realizados por los religiosos.

En cuanto a las orientaciones relativas a las prácticas de concepción no naturales, se observó una tendencia para orientar que esos recursos no fuesen usados.

A pesar de la existencia de cierto grado de autonomía destinada a los fieles en la sociedad contemporánea, se percibe el predominio de posiciones conservadores en relación a temas sobre sexualidad, concepción y anticoncepción(11). Se trata de una realidad que posee raíces históricas, teniendo en vista que en la Encíclica difundida, en 1891, el Papa León XIII se refirió a la familia como una sociedad con derechos inalienables y con el objetivo de dar continuidad a la especie humana. En la Encíclica del Papa Pio XI, hubo la condenación de la anticoncepción y realización del aborto en cualquier circunstancia. La única alternativa de esa época para controlar la fecundidad consistía en el método de la abstinencia periódica, liberada apenas por razones médicas(1).

Tales hechos provocaron repercusiones amplias y profundas sobre el Concilio Vaticano II cuando fue propuesta una nueva postura en relación a la anticoncepción. Desde entonces, el derecho y el deber de los padres de criar sus hijos con responsabilidad fueron reconocidos. Entre tanto, esa abertura no llegó al conocimiento de la mayoría de la población, ya que quedó circunscrita al clero, sobre todo, en los países en desarrollo(1).

Los preceptos que tenían sido ampliamente difundidos y repetidos, fueron los relativos a la Encíclica Humanae Vitae, del Papa Paulo VI. En ella, fueron reiterados los posicionamientos tradicionales de la Iglesia Católica que se caracterizan por la condenación de la anticoncepción y de la realización del aborto. Estos presupuestos fueron transmitidos a las generaciones siguientes, lo que explica la persistencia de tales valores en la sociedad actual(1).

La instrucción intitulada Dignitas Personae, de 2008, retomó puntos de la anterior, la Donum Vitae, que había sido divulgada hace 20 años. La instrucción vigente actualiza cuestiones que envuelven la bioética, frente a los avances alcanzados por la biotecnología del ámbito de la reproducción humana y la manipulación genética. El documento reafirma principios del catolicismo hasta entonces vigentes, entre ellos, la sacralidad de la vida, lo que presupone el respeto a los derechos fundamentales del ser humano, como el derecho a la vida y a la integridad física, desde la concepción hasta la muerte. Atribuye gran importancia a la familia como institución social y dentro de la cual un hijo debe ser concebido, nascido y educado(16).

Así siendo, las prácticas de anticoncepción no son aceptadas por los sectores conservadores de la Iglesia Católica. La justificativa para esta posición está basada en la premisa de la preservación de la vida, considerada como un don divino inalienable del ser humano. Las declaraciones evidencian que la castidad es muy valorizada, siendo que esta condición en la actualidad es, constantemente, cuestionada por los jóvenes. Como apuntado en una declaración, la Iglesia Católica no está preocupada con índices de aprobación, lo que demuestra la preservación de su línea doctrinaria, a pesar de los valores hegemónicos representados por las costumbres en ese ámbito que están vigentes en la sociedad.

La promoción de la actitud crítica y reflexiva, objetivando evitar la condición de alienación delante de las creencias y valores religiosos, constituye un deber de los profesionales envueltos directa o indirectamente con la religiosidad de los individuos en su cotidiano de trabajo(8). Aquellos que actúan en el área de la salud, tienen gran responsabilidad por el hecho de algunas dimensiones del proceso salud-enfermedad, sobre todo, la sexualidad y la reproducción ser fuertemente influenciadas por la religiosidad(17).

La adopción de comportamientos sexuales y reproductivos responsables y coherentes depende de un proceso reflexivo profundo y amplio al respecto del conjunto de circunstancias de naturaleza personal, familiar y social, inevitablemente, envueltas. Medidas urgentes objetivando la promoción de la salud de la población requieren la consideración de sus necesidades y de los preceptos religiosos vigentes, siendo vitales para un consenso posible a ese respecto(18).

Es importante considerar que, explícitamente o implícitamente, las religiones traen en su núcleo teológico y en la práctica institucional la influencia antropológica que establece y delimita los papeles femeninos y masculinos. Históricamente, el lugar de las mujeres en el discurso y en la práctica religiosa no fue y, con frecuencia, continúa no siendo de los más valorizados(19).

 

Conclusiones

Esta investigación tuvo el propósito de conocer las orientaciones sobre sexualidad y reproducción ofrecidas por sacerdotes católicos. Por medio de su desarrollo, se trató de contribuir con la promoción de un cuidado ético en el ámbito de la salud sexual y reproductiva, lo que incluye el conocimiento, respeto y consideración de la dimensión religiosa del receptor de la asistencia a la salud.

Los resultados apuntaron que los sacerdotes sienten dificultades para abordar los asuntos de sexualidad con los fieles, cuyas orientaciones ofrecidas poseen carácter tradicional y conversador y son basadas en principios de la doctrina católica, a pesar de que algunos abran espacio para el libre arbitrio de los fieles. Ellos comprenden que la reproducción humana es un don divino, debiendo la castidad ser preservada por hombres y mujeres, hasta el casamiento, en el cual la relación sexual debe ser expresión del amor conyugal y practicada cuando también exista la intencionalidad de procrear, siendo prohibidos métodos contraceptivos que no sean los naturales. La inserción de la mujer en el trabajo no debería comprometer el desarrollo pleno de los quehaceres domésticos, el cuidado con los hijos y el cumplimiento de las responsabilidades inherentes al casamiento.

Los resultados de esta investigación tornaron evidente la necesidad de adecuar las orientaciones de salud sexual y reproductiva a las creencias y valores religiosos de los usuarios de los servicios de salud. Las actividades de educación y promoción de la salud, sobre todo, las que envuelven aspectos directa o indirectamente relacionados a las prácticas sexuales y reproductivas, no deben ser desarrolladas de manera estandarizada, rígida y mediante postura profesional hegemónica. La debida atención de los profesionales a estos aspectos es esencial para promover una asistencia basada en la ética y significativa, según la perspectiva de los clientes de los servicios.

El proceso de cuidar caracterizado por esos atributos requiere de una preparación adecuada por parte de los profesionales, lo que implica la necesidad de incluir contenidos relacionados a las diferentes religiones en los programas curriculares de los cursos del área de la salud y educación. La consideración sobre la religiosidad de los pacientes en la sistematización de la asistencia, además de constituir una condición real de inclusión de la perspectiva religiosa en el proceso de cuidar, promueve la incorporación de la dimensión religiosa en el proceso de cuidar, desde la fase de formación profesional. Se piensa que la consideración del aspecto religioso en el cuidado de los pacientes es relevante, sobre todo, en los hospitales universitarios que desempeñan importantes papeles en el escenario de la asistencia a la salud y en la formación de futuros profesionales.

 

Referencias

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Correspondencia:
Luiza Akiko Komura Hoga
Universidade de São Paulo. Escola de Enfermagem.
Departamento de Enfermagem Materno-Infantil e Psiquiátrica
Av. Dr. Enéas de Carvalho Aguiar, 419
Bairro Cerqueira César
CEP: 05403-000 São Paulo, SP, Brasil
E-mail: kikatuca@usp.br

 

 

Recibido: 10.9.2009
Aceptado: 16.7.2010

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