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Revista Latino-Americana de Enfermagem

versão impressa ISSN 0104-1169

Rev. Latino-Am. Enfermagem vol.19 no.5 Ribeirão Preto set./out. 2011

http://dx.doi.org/10.1590/S0104-11692011000500014 

ARTÍCULO ORIGINALE

 

Vínculo familiar de usuarios de crack atendidos en una unidad de emergencia psiquiátrica

 

 

Maycon Rogério SeleghimI; Sônia Regina MarangoniI; Sonia Silva MarconII; Magda Lúcia Félix de OliveiraIII

IEnfermero, Estudiante de Maestría, Universidade Estadual de Maringá, PR, Brasil. E-mail: Maycon - mseleghim@yahoo.com.br, Sônia - sonia.marangoni@yahoo.com.br
IIEnfermera, Doctor en Filosofía de la Enfermería, Profesor Asociado, Departamento de Enfermagem, Universidade Estadual de Maringá, PR, Brasil. E-mail: soniasilva.marcon@gmail.com
IIIEnfermera, Doctor en Salud Colectiva, Profesor Asistente, Departamento de Enfermagem, Universidade Estadual de Maringá, PR, Brasil. E-mail: micoleao@wnet.com.br

Correspondencia

 

 


RESUMEN

El objetivo del estudio fue conocer el vínculo familiar de usuarios de crack atendidos en una Unidad de Emergencia Psiquiátrica del Sur de Brasil. Se trata de una investigación cualitativa, con delineamiento de serie de casos, realizada en el municipio de Maringá, en Paraná, en el período de abril a junio de 2010. Para la recolección de datos se utilizó un guión semiestructurado de entrevista. Los datos fueron analizados siguiendo la técnica de análisis de contenido y organizados en dos categorías: el vínculo familiar como facilitador del uso de crack y otras drogas, y el vínculo familiar fragmentado de los usuarios de crack. Entre los diez usuarios investigados, se evidenció: pérdida de los vínculos relacionales con la familia y con el medio social y, presencia de drogas y violencia en el ambiente familiar. La realización de investigaciones sobre el uso de crack y su interfaz con la familia deben ser estimuladas, ya que las familias poseen un papel fundamental en la iniciación y continuidad del uso de drogas.

Descriptores: Relaciones Familiares; Drogas Ilícitas; Cocaína Crack; Servicios de Urgencia Psiquiátrica.


 

 

Introducción

El consumo de crack es considerado un problema emergente de Salud Pública. A pesar de que los primeros registros de su introducción en Brasil hubiesen ocurrido al final de la década de 1.980, se observa un creciente aumento en el predominio de su uso(1).

La complexidad que envuelve el fenómeno del uso de crack, y el hecho de que sus consecuencias alcanzan a los usuarios, las familias y la sociedad, con elevación de índices de violencia, indican la necesidad de realizar investigaciones de los múltiples aspectos de esta temática, tratando de contribuir para la formulación de políticas públicas específicas para su control, y tratamiento(2).

El crack es un subproducto de la cocaína, substancia extraída de las hojas de la planta denominada Erythroxilon coca, encontrada en países de América del Sur y de América Central; es una pasta de coca combinada con bicarbonato de sodio(3). Presenta como principales características potente efecto gratificante, de corta duración, estimulando la administración repetida, de tal forma que después de su experimentación se desencadena el uso intenso y compulsivo, pasando la droga a desempeñar papel central en la vida del usuario, adquiriendo prioridad en detrimento de comportamientos que antes tenían relevancia(1-2).

Por el deseo incontrolable de usar a droga, los usuarios relatan: venta de bienes propios y de familiares, robos, secuestros, actividades ligadas al tráfico y prostitución (femenina o masculina) que, por los numerosos compañeros sexuales y la baja adhesión al uso de preservativos, han expuesto a los usuarios al riesgo de enfermedades sexualmente transmisibles e infección por el HIV(4).

El uso compulsivo del crack interfiere en la dimensión individual del usuario, comprometiendo también sus relaciones sociales, de forma que los vínculos sociales y familiares estables y normales se fragilizan y se rompen, marginalizándolo progresivamente(2,4).

Considerando que los factores que llevan a la adhesión o no al uso de drogas, son influenciados principalmente por el contexto sociocultural en que se encuentran los individuos, la familia es de extrema importancia para la iniciación, manutención y resolución del uso de drogas entre sus miembros(5).

La familia se constituye socialmente en una unidad primordial en el ámbito de la construcción, formación y desarrollo de los individuos que la componen, transmitiendo a las generaciones valores, reglas, costumbres, ideas, además de modelos y patrones de comportamiento, inclusive hábitos nocivos a la salud(6-7). La existencia de vínculos relacionales saludables entre los individuos y las familias, con delimitación de responsabilidades, apoyo y afecto familiar, son apuntados como factores protectores del uso de drogas(5).

De un modo general, el papel de la familia puede ser comprendido a partir de tres lugares principales. El  primero se refiere a la centralidad de las familias como factor de protección social, lo que implica tener presente su carácter activo y participante en los procesos de cambio, el segundo resalta a la familia como aquella que, paradojalmente, puede formar o destruir, dar identidad o desintegrar al individuo en formación, y el tercero, se refiere a su importancia en la promoción y manutención de la salud entre sus miembros(8).

Algunos autores apuntan el importante papel de las relaciones familiares en la iniciación en el uso de drogas  considerando que la negligencia, el abandono y la privación de cuidados son considerados una forma de violencia familiar, que se expresan por la ausencia, recusa o falta de atención necesaria a quien debería recibir atención y cuidados(9).

Partiendo del presupuesto de que el vínculo está ligado, entre otros factores, a la interacción de los individuos con la familia, el uso de drogas puede ser también comprendido a partir de esa perspectiva. La investigación sobre los factores contextuales, de riesgo y de protección, relacionada al ambiente familiar, es relevante para la comprensión del uso drogas y, por lo tanto constituye una necesidad, ya que contribuye para una acción efectiva en relación a las posibilidades de prevención(5).

Delante de lo expuesto, el objetivo de este estudio fue conocer el vínculo familiar de usuarios de crack atendidos en una Unidad de Emergencia Psiquiátrica de la región Sur de Brasil.

 

Métodos

Se trata de una investigación de naturaleza cualitativa, con delineamiento de serie de casos, realizada en el período de abril a junio de 2.010. El  estudio de serie de casos consiste en la descripción de un grupo de diez o más individuos con una enfermedad o problema en particular, siendo común un análisis retrospectivo de la vida de los individuos(10).

Los casos investigados fueron originados en la Unidad de Emergencia Psiquiátrica del Hospital Municipal de Maringá (HMM), que es una institución de carácter público, caracterizado como hospital general de media complejidad, y de referencia en la atención a las emergencias e internaciones psiquiátricas de los 67 municipios que componen tres regionales de salud (RS) del estado de Paraná – 11ª RS (Campo Mourao), 13ª RS (Cianorte) y 15ª RS (Maringá).

Para selección de los participantes, se recurrió a la consulta del "mapa" de pacientes internados, con posterior levantamiento de las fichas de los casos seleccionados para el establecimiento de los motivos que llevaron a los usuarios a ser atendidos en la Unidad de Emergencia Psiquiátrica.

La composición de los casos estudiados fue realizada a partir de la valorización de criterios de evaluación cualitativa, denominada muestra intencional(11). Fueron entrevistados todos los usuarios de crack que se encontraban internados en la Unidad en los días de la recolección de los dados, después de cumplir los siguientes criterios de inclusión/exclusión: edad igual o superior a 18 años y estar en condiciones clínicas y mentales favorables, según la evaluación del equipo de salud de la Unidad para responder al instrumento de recolección de datos. Fueron entrevistados 12 usuarios, de ambos sexos, sin embargo, dos fueron excluidos de la investigación – uno por ser menor de edad y el otro por negar el uso de crack, quedando, así, la muestra constituida por diez usuarios.

Inicialmente, fue observado gran recelo por parte de los usuarios en participar de una investigación sobre el uso de drogas, principalmente en relación al uso de crack. Delante de esa constatación, hubo mayor necesidad de ofrecer esclarecimientos en cuanto a los objetivos de la investigación, aprovechando el momento para estrechar el vínculo entre el investigador y el entrevistado. Después esta aproximación inicial y el esclarecimiento de eventuales dudas sobre el estudio y, en especial de la confidencialidad de las informaciones ofrecidas, los individuos aceptaron participar del mismo.

Las entrevistas fueron realizadas individualmente en un local reservado en la propia Unidad y tuvieron duración promedio de 1 hora. En todas ellas hubo la participación de dos investigadores – uno responsable por su conducción y el otro por su registro. Dada la especificidad de la población estudiada, las entrevistas no fueron grabadas, sin embargo las declaraciones emitidas fueron registradas integralmente en el guión de la entrevista. Vale destacar que después del término de cada entrevista, los registros fueron leídos para los entrevistados, de modo que ellos pudieron confirmar, completar o mismo cambiar lo que habían relatado inicialmente.

El guión de la entrevista, elaborado por los propios investigadores, con cuestiones semiestructuradas, fue constituido de dos partes: una destinada a la identificación de los entrevistados en relación a datos socioeconómicos y demográficos, y referentes al uso de crack y otras drogas; y la segunda constituida de preguntas abiertas que buscaron investigar aspectos del ambiente y vínculo familiar.

Para el análisis del material recolectado fue utilizada la técnica de análisis de contenido, en la modalidad de análisis temático. El análisis temático consiste en descubrir los núcleos de sentido que componen una comunicación cuya presencia o frecuencia signifique alguna cosa para el objetivo analítico deseado, y que operacionalmente abarque las fases de pre análisis, exploración del material y tratamiento de los resultados obtenidos e interpretación(12). Para esto, los registros de las entrevistas fueron leídos exhaustivamente, seguido por la organización de los datos en dos categorías.

La realización de este estudio fue autorizada por la Secretaría Municipal de Salud de Maringá, y aprobada por el Comité Permanente de Ética en Investigaciones con Seres Humanos de la Universidad Estatal de Maringá (Parecer nº 291/10). Todas las directrices y normas reguladoras de la Resolución nº 196/96 del Consejo Nacional de Salud fueron cumplidas, inclusive la firma del Término de Consentimiento Libre e Informado en dos vías. Para garantizar el anonimato, los usuarios fueron identificados con la letra 'E' seguida de algoritmos arábigos, conforme la secuencia de realización de las entrevistas.

 

Resultados

Los usuarios de crack investigados eran en su mayoría del sexo masculino, con edad que varió de 20 a 49 años, pero con mayor ocurrencia en el intervalo de 20 a 27 años. La evasión de los estudios fue observada en todos los casos, siendo que casi la totalidad tenía como máximo la Enseñanza Media incompleta, y apenas un entrevistado poseía la Enseñanza Superior incompleta (Figura 1).

Ninguno de los usuarios poseía en el momento de la entrevista relación estable con un compañero, y buena parte era separada y tenía hijos. En relación a la ocupación, solamente un usuario poseía vínculo de empleo formal y tres se encontraban en situación de vivir en la calle.

El tiempo de uso del crack varió de 2 a 17 años, pero la mayoría lo usaba hace menos de ocho años. El  uso diario fue el más relatado, inclusive con la presencia del uso compulsivo en algunos de esos usuarios, caracterizado por "lo que tuviese".

La mayoría de los usuarios inició el uso de drogas con alcohol y/o tabaco, y todos relataron el crack como la última droga de uso. La edad de inicio del uso de drogas lícitas o ilícitas varió de 11 a 17 años, pero el inicio a los 15 años de edad fue frecuentemente evidenciado entre los usuarios. El  envolvimiento en actividades ilícitas para adquirir el crack también fue verbalizado por los entrevistados, así como la venta de algún objeto propio y/o  familiar.

Los motivos que llevaron a los usuarios a ser atendidos en la emergencia psiquiátrica fueron: búsqueda espontánea del servicio para tratamiento de la dependencia causada por el uso del crack (E1, E2, E8 y E10); historia de agresividad con la familia (E3 y E5); transferencia de la emergencia del HMM después del tratamiento clínico (E6 y E7); y, la presencia de señales y síntomas de trastorno mental en el momento de la atención (E4 y E9).

La partir de la lectura exhaustiva de los registros, los datos fueron agrupados en dos categorías temáticas: el vínculo familiar como elemento facilitador del uso de crack y otras drogas, y el vínculo familiar fragmentado de usuarios de crack, las que son presentadas a seguir.

El vínculo familiar como elemento facilitador del uso de crack y otras drogas

En esta categoría, fue posible identificar la presencia de algunas características relacionadas a los vínculos familiares considerados favorables para el inicio y continuidad del uso de drogas.

El uso de drogas lícitas y/o ilícitas por uno o más miembros de la familia fue relatado por los usuarios de crack, así como indicios de una cultura familiar, implícita, del uso de drogas, diseminada entre la familia nuclear y asociada a la ocurrencia de violencias y rupturas sociales. Mi familia era grande, tengo seis hermanos, uno ya murió, nosotros peleábamos, se discutía, pero no por el uso de las drogas, ellos bebían (E5), Mi hermana usaba escondida solvente y cola, ahora ya está casada, no sé si usa más (E2), [...] mi hermana fumaba mariguana (E1), Todos fumaban y bebían (E8).

En relación a la presencia de violencia intrafamiliar, caracterizada por los entrevistados como peleas y discusiones, buena parte de los usuarios verbalizó actitudes represivas de la familia frente al uso de crack, como encarcelamiento domiciliar y denuncia a la policía. Yo salgo corriendo, huyo [...] pelea sólo de boca, decía que iría a internarme (E2), El ambiente tenía mucho conflicto, mi padre trató de matar a mi madre por bebida (E10).

Llamó la atención la declaración de una de las usuarias, que relató un tipo específico de violencia intrafamiliar; el abuso sexual infantil practicado por parientes próximos, dentro del propio hogar. [..] Sólo me quedaba en casa cuando mi madre estaba, para no ser violentada por mi hermano (E10).

Entre los usuarios que eran separados, la ocurrencia de conflictos relacionales con el cónyuge por el uso de crack, caracterizado por desentendimientos y peleas y, constantes cobranzas para cesar el uso de la droga, fue frecuentemente evidenciado. Algunos de esos usuarios apuntaron el fin de la relación como consecuencia del crack. Ella (esposa) peleaba, yo me quedaba hasta tarde en la calle, gastaba todo el dinero del salario [...] no aguantó más y salió de casa (E4), Antes ya tenía peleas porque yo bebía, después con el crack empeoró (E7), Ella hablaba para parar (E8), A veces él (esposo) me dejaba embriagada, drogada, para salir de casa, yo me quedaba con los hijos (E10).

El vínculo familiar fragmentado de usuarios de crack

En cuanto a la interacción de los usuarios de crack con las familias, pocos viven todavía con los padres, siendo que el casamiento fue el motivo más relatado para la salida del hogar de los padres, ocurriendo principalmente en la adolescencia. Sin embargo, una de las usuarias relató el embarazo, y la otra, el abuso sexual como factores desencadenantes para la salida del ambiente familiar.

Sobre la relación actual de los usuarios con los padres, algunos informaron que no mantienen más contacto con los mismos, y buena parte relató mantener buena relación, sin embargo, en la consulta a las fichas hospitalarias, constatamos que para algunos de ellos la internación ocurrió en consecuencia de la agresividad de los mismos con la familia.

Entre los usuarios que afirmaron buena relación con los padres, fueron identificadas declaraciones que llevan a sentimientos de afecto y apoyo de la familia en relación al problema de las drogas, divergiendo del motivo de la internación, por ejemplo: [...] gracias a Dios ellos (padres) me apoyan para dejar el crack (E3), No tengo conflictos familiares, yo desencadeno el conflicto por el uso de las drogas (E9), Trató de ayudar (la familia), pero quien tienen que ayudarse soy yo (E3), Tengo buena relación, todos son amables conmigo, dan apoyo para largar la droga (E9).

De los usuarios que eran separados, muchos ya usaban crack antes mismo de la unión conyugal. Dos usuarias relataron que consumían crack y otras drogas con los cónyuges dentro del ambiente familiar, siendo que estas poseían hijos. Él (cónyuge) vendía piedras (crack) y juntos nos divertíamos (E10), Yo, él (cónyuge) y el hermano de él fumabamos todos juntos (E2).

En lo que se refiere a la relación actual de los usuarios con los cónyuges y los hijos, se evidenció el rompimiento de los vínculos relacionales con los cónyuges, ya que ningún usuario relató mantener contacto con los ex-compañeros. En un usuario, la separación era reciente, habiendo ocurrido hace cerca de dos meses antes de la entrevista.

Se observó, también, poco contacto de los usuarios con los hijos, siendo que la mayoría de ellos visitaba a los hijos como máximo una vez por semana. Apenas una usuaria vivía con el hijo, siendo que ésta tenía diagnóstico médico de esquizofrenia.

 

Discusión

El perfil del usuario de crack, evidenciado en este estudio, es semejante al descrito en la literatura. La descripción del perfil del usuario de crack brasileño es de hombre joven, de baja escolaridad y sin vínculos de empleos formales(13). La presencia de usuarios jóvenes o en el inicio de la fase adulta es una característica frecuente del fenómeno del crack, presentando un uso más asociado a procesos disruptivos en relación a la vida social. La baja escolaridad implica, entre otros aspectos, en menor inserción en el mercado formal, menor disponibilidad financiera y, consecuentemente, mayor vulnerabilidad social.

A pesar de la introducción del crack ser relativamente reciente en el escenario brasileño, se observó que algunos entrevistados iniciaron su uso pocos años después de los primeros registros de su ocurrencia en nuestro medio, demostrando rápida agregación y diseminación de la droga en nuestro país. Sumado a eso, en el período de 2.001 a 2.005, se observó el aumento del "uso en la vida" de crack por la población general, corroborando esta afirmativa(14).

La cultura del uso de crack ha sufrido cambios en cuanto al patrón de uso, y a pesar de que la mayoría de los usuarios lo haga de forma compulsiva, se observó en algunos casos de este estudio la existencia de uso controlado, que merece ser mejor detallado, principalmente en cuanto a las estrategias adoptadas para su alcance(4). Sin embargo, vale destacar que la sensación de urgencia por consumo de crack puede incentivar al usuario a la realización de actividades ilícitas, intensificando el proceso de marginalización social y los riesgos de su libertad e integridad física, psíquica y moral(4).

Conocer la secuencia de etapas de uso de drogas dentro de una población, y los factores que en ella actúan, podría ser una herramienta eficaz, no sólo para el entendimiento de ese fenómeno, pero, sobre todo, para detener la exposición, cada vez mayor, al riesgo proporcionado por una progresión de drogas(15).

El inicio del uso de drogas con substancias lícitas relatado por los usuarios es semejante a los resultados encontrados en un estudio cuyo objetivo fue identificar, entre usuarios de crack, la progresión en el uso de drogas y sus factores interferentes(15). Fueron encontradas dos fases distintas de uso de drogas. La primera, con drogas lícitas, siendo el cigarro y el alcohol las más citadas, y la segunda con el uso de drogas ilícitas. En estos casos, parientes y amigos de los entrevistados fueron los incentivadores del consumo, y el motivo alegado para el uso de esas sustancias fue la necesidad de obtener autoconfianza. También, de acuerdo con este estudio, la edad precoz del consumo y el uso pesado de una o más drogas fueron determinantes para el inicio de una escalada de drogas ilícitas.

En relación a la realización de la práctica de actividades ilícitas para adquirir crack, relatados por los entrevistados, se puede decir que esta situación también es frecuentemente evidenciada en el contexto social de los usuarios. En función de la sensación de urgencia por la droga y ante la falta de condiciones financieras para adquirirla, el usuario se ve "forzado" a participar de actividades ilícitas, como tráfico de drogas, robos, asaltos, entre otros(2,4).

En un estudio desarrollado con usuarios de crack internados en el Hospital Psiquiátrico Sao Pedro de Porto Alegre-RS, se verificó que la presencia de antecedentes criminales fue observada en 40% de la muestra, siendo que esta variable estaba relacionada con más ansiedad, depresión y dependencia(16).

Llama la atención la búsqueda espontánea de usuarios para tratamiento de dependencia química, principalmente por el hecho de que el crack es considerado una droga con alto poder de dependencia, con consecuencias negativas en el ámbito individual y colectivo. Sin embargo, fue posible percibir en algunos individuos que la búsqueda por atención surgió como un medio de "aliviar" los largos períodos de uso de la droga en la calle, sin la evidencia real de una motivación para la cesación del uso de crack.

Considerando el papel de la familia y del vínculo familiar en la resistencia de los individuos a las adversidades(9), se verificó que el grupo estudiado presentaba varios eventos desfavorables, que pueden haber actuado como factor inductor en el inicio del uso de drogas: enfermedades en la familia, principalmente uso de alcohol y drogas; peleas y separación de los cónyuges; violencia intrafamiliar física y psicológica; y rupturas de los vínculos relacionales con la familia y con el medio social.

La institución familiar es considerada uno de los eslabones más fuertes en la cadena multifacética que puede llevar al uso de alcohol y drogas, además de también actuar como importante factor de protección(17-18). Esto se justifica por el hecho de que el consumo de sustancias psicoactivas es aprendido, predominantemente, a partir de las interacciones establecidas entre los individuos y sus fuentes primarias de socialización, que en el occidente son la familia, la escuela y el grupo de amigos. El  resultado de esta constante interacción es el establecimiento de un vínculo que posibilita la comunicación de un conjunto de normas(17).

Es fundamental en el desarrollo de los individuos la forma como él es criado por la familia, estando bajo la responsabilidad de los padres, principalmente, la protección contra los factores de riesgo relacionados a las drogas(18).

La configuración de un ambiente favorable a la adopción del consumo de sustancias psicoactivas es influenciada por una serie de factores, siendo la familia uno de los más importantes(19). La falta de soporte parental, el uso de drogas por los propios padres, actitudes permisivas de los padres delante del consumo e incapacidad de los padres de controlar los hijos son factores que predisponen a iniciar o continuar el uso de drogas(20).

En relación a la ausencia de relación con los padres, la situación se complica con el avance de la dependencia química generada por el uso de crack, en que la ruptura del carácter lleva al usuario a utilizar maniobras ilícitas con la familia: la mentira recurrente, los robos practicados dentro de casa, y la violencia, son relatos comunes entre los dependientes(2,4). Con eso, ocurre la pérdida de la referencia con la familia, el trabajo y la escuela; situación verificada en la mayoría de los casos estudiados.

Vale resaltar, también, la diversidad de configuraciones sociales expresadas por la dependencia del uso de crack. En algunos casos, ya es posible encontrar usuarios con más de cinco años de consumo, con patrón de uso asociado a otras drogas en que la marginalidad no es común. En estos casos, estos individuos han conseguido mantener el vínculo de empleo y el familiar(13,21).

Sobre el dominio familiar y su influencia en la utilización de sustancias psicoactivas inclusive en la adolescencia, se destaca como factores de protección contra el uso de drogas el establecimiento de fuertes vínculos entre padres e hijos, la creación de reglas y la imposición de límites claros y coherentes, además de la monito­rización, supervisión y apoyo a los jóvenes en sus decisiones y actitudes, adoptando principalmente el diálogo como práctica común en la rutina familiar(5).

Se evidenció, en este estudio, la importancia de la participación de la familia en el comportamiento de los individuos en relación al uso de drogas. Entretanto, esa importancia es resultado de las relaciones y de los vínculos establecidos con las familias, a lo largo del proceso de crecimiento y de la madurez emocional de esos individuos.

El uso de drogas por los padres y otros familiares es ciertamente una de las grandes influencias para que los adolescentes se tornen dependientes de drogas. La trasmisión intergeneracional de pautas de comportamiento es frecuente en la literatura científica; padres que hacen uso de alguna droga sirven de modelo para los hijos en la experimentación y continuidad del uso de alcohol y otras drogas(5,7,20).

A partir de esta visión, podemos entender mejor algunos fenómenos como, por ejemplo, cuándo en una misma familia, compuesta de padre, madre e hijos, solamente uno de esos hijos se torna dependiente de drogas. Sin embargo, hay que apuntar que en algunos casos, el evento "drogas" puede interferir, influenciar o se localizar en el proceso de singularizaran de los individuos, haciendo que cada un adopte comportamientos diferenciados con relación a un evento, aparentemente semejante(22).

La violencia intrafamiliar, evidenciada en los casos estudiados, es definida como "[...] toda acción o omisión que perjudique el bienestar, la integridad física, psicológica o la libertad y el derecho al pleno desarrollo de otro miembro de la familia. Puede ser cometida dentro o fuera de casa por algún miembro de la familia, incluyendo personas que pasan a asumir función parental, mismo que sin lazos de consanguineidad, y en relación de poder a la otra"(23).

El abuso sexual infantil, relatado por una usuaria, es un problema que envuelve cuestiones legales de protección al niño y punición del agresor, y también terapéuticas de atención a la salud física y mental del niño,  teniendo en vista las consecuencias psicológicas provenientes de la situación de abuso. Estas consecuencias están directamente relacionadas a factores como: edad del niño y duración del abuso; condiciones en que ocurre, conteniendo violencia o amenazas; grado de relación con el abusador; y ausencia de figuras parentales protectoras. Esos factores pueden estar asociados, también, a desvíos de comportamiento en la fase adulta de la vida e iniciación en el uso de drogas(24).

 

Conclusión

Se evidenciaron, en los casos investigados: pérdida de los vínculos relacionales con la familia y el medio social, presencia de uso de drogas, y violencia en el ambiente familiar.

Es importante, entonces, la realización de investigaciones para el avance de los conocimientos y prácticas relacionadas al uso de crack, objetivando establecer alianzas con las familias, de modo a conocer las tradiciones, los valores y las costumbres, ya que las familias poseen papel fundamental en la prevención y en el tratamiento del uso de drogas.

Es importante considerar, también, que muchos usuarios no tienen más (o nunca tuvieron) referencia familiar mínimamente organizada. En esos casos, es imprescindible la actuación de los profesionales de la salud, principalmente aquellos que actúan en el ámbito de la atención primaria, en el sentido de identificar a esos usuarios y encaminarlos para tratamiento de salud adecuado.

A pesar de que temas de esta naturaleza son transversales a cualquier categoría de profesionales, los del área de la Salud y mismo de Ciencias Humanas, podrían apropiarse de esta discusión, ya que existe la necesidad urgente de articular esta temática con el cuidado de Enfermería, que, como una profesión que tiene en la acción educativa uno de sus principales ejes orientadores, contribuye para la identificación y realización de acciones de prevención, especialmente los profesionales que actúan en el programa Estrategia Salud de la Familia, por la mayor proximidad con las familias.

Por último, la ausencia de soporte social – aquí entendido como empleo, estabilidad del núcleo familiar y disponibilidad de red de tratamiento adecuado – y la deficiencia en el acceso y vínculo a los servicios de salud primarios, poco accesibles a aquellas personas que más necesitan, ha agravado la situación del uso de crack en la actualidad.

El Sistema Único de Salud se ha encontrado que el aumento del número de usuarios que procuran tratamiento, exige una red estructurada de atención psiquiátrica con garantía de continuidad de la asistencia, siempre que necesario. La redefinición del modelo de atención a la salud mental, en los países, ha sido un avance, en el sentido de evitar que los enfermos fuesen excluidos de la sociedad. Sin embargo, Brasil todavía no ha sido capaz de crear servicios substitutos adecuados y en cuantidad compatible con la demanda.

 

Referencias

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Correspondencia:
Maycon Rogério Seleghim
Rua Osvaldo Cruz, 340, Apto. 309
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Recibido: 2.10.2010
Aceptado: 10.8.2011