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Horizontes Antropológicos

Print version ISSN 0104-7183

Horiz. antropol. vol.12 no.26 Porto Alegre July/Dec. 2006

http://dx.doi.org/10.1590/S0104-71832006000200014 

RESENHAS

 

SÍVORI, Horacio. Locas, chongos y gays: sociabilidad homosexual masculina durante la década de 1990. Buenos Aires: Antropofagia, 2005. 120 p.

 

 

Micaela Libson

Universidad de Buenos Aires – Argentina

 

 

La investigación de Horacio Sívori abre un campo sobre las características de la sociabilidad gay e identidades sexuales y de género, durante la década de 1990 en la ciudad santafesina de Rosario.1 A través de una metodología interpretativa, la etnografía del autor describe de una manera clara y, como sostiene Clifford Geertz (1997, p. 21) "densa" las interacciones sociales de varones homosexuales, a partir del estudio de los espacios colectivos de socialización (privados y públicos); como así también de los códigos de comunicación y las redes de personas que conformaban el ambiente gay de dicha ciudad en aquellos años. Con un trabajo de campo iniciado en 1992, y escrita como tesis de maestría en 1994, el libro permite analizar la pluralidad de voces que adquiere la diferencia, en el terreno de la identidad desde una tradición antropológica. Asimismo, nos da acceso, a partir de la observación de la experiencia marginal de la sociabilidad homosexual, a insertar la investigación en el seno del debate sobre derechos sexuales.

Como plantea el autor, la llegada de la democracia en 1983, promovió la liberación en diversos terrenos de la vida política y ciudadana. Los cambios en las esferas de un Estado, que abría las puertas a la legalidad y la expansión de una cultura y un mercado gay más amplio, influyeron sobre el ambiente homosexual como escenario global. En dicho proceso, Sívori rescata los efectos significativos que los cambios políticos produjeron en las prácticas y relaciones sociales de la homosexualidad masculina. Durante la transición democrática, y en menos de diez años, importantes transformaciones acontecieron en la sociabilidad gay argentina. Si, en los años '80 la homosexualidad no era objeto de debate público, en los '90 diversas formas afectaban el sentido de la experiencia homosexual a partir del status público que comenzaba a vislumbrarse. Para 1992, se realizaba la primera marcha del orgullo Gay-Lésbico en la Ciudad de Buenos Aires y la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) obtenía su personería jurídica.

Sívori muestra en sus páginas, cómo la apropiación de espacios y la producción de códigos de la disidencia sexual deben pensarse a la luz de este incipiente contexto. Durante los años noventa en Rosario, y en la Argentina en general, comenzaba a expandirse una red de lugares de encuentro para homosexuales que anteriormente no gozaban de existencia pública. Ello permitió abrir el panorama a un mercado incipiente que comenzaba a asomar los efectos de la nueva legalidad. Boliches, pubs, bares permitían otorgar un marco de mayor publicidad a lo que anteriormente se mantenía de una manera más íntima. En el contexto de la dictadura militar de los años 70, los encuentros homosexuales se constituían a partir de uniones más furtivas en espacios públicos como parques y calles, lo que generaba ámbitos de privacidad en cuanto a la circulación de información de dichos lugares. Con la llegada de la democracia, y más precisamente en los años 90, si bien las modalidades anteriores de sociabilidad mantenían (y mantienen) su vigencia, el establecimiento de locales privados no sólo abrió el juego al libre mercado y expansión de capital, sino también a nuevas formas de socialización.

Tomando como punto nodal la sociabilidad homosexual masculina, Locas, Chongos Y Gays, tiene como objeto la reconstrucción de las acciones significativas desde el punto de vista de los sujetos actuantes, haciendo hincapié en la redes conceptuales que las identidades sociales adquieren en contextos específicos tanto políticos como ideológicos. En dicha direccionalidad, adquieren gran importancia los usos pragmáticos del habla. A través del valor concreto que toman los diversos significados en las instancias enunciativas específicas, permiten superar la idea de una "cultura sexual". El amplio escenario de identificaciones y la pluralidad de voces que constituyen ese universo, permiten llevar a debate el concepto de "deseo erótico" como productor unilineal de una identidad fija y estática. Como sostiene el autor, "el interés antropológico de este trabajo no es producir una clasificación plausible de sujetos, sino dar cuenta de una producción cultural original y de la producción social de fronteras entre, y a través de, las cuales se trazan las trayectorias subjetivas de las personas en sus identificaciones, desplazamientos, encuentros y desencuentros cotidianos" (p. 23).

A partir de dicha intención, el libro se plantea en cinco capítulos. En el primero de ellos, Sívori relata el mapa del "ambiente gay" en la ciudad de Rosario a principios de los años '90. A través del concepto de "ambiente", el autor refiere a un ethos propio, a una instancia de habla y maneras específicas que si bien, en esos años, instauraban jerarquías internas a partir de atributos de género, juventud y status de clase, constituían un espacio de interacción cuyos participantes compartían un interés concreto. "Ser del ambiente", refería a un conocimiento práctico por el cual, a través de la ilocución de los actos de habla, se recreaban y negociaban las fronteras internas y externas de una red que se mantenía relativamente marginal a los valores predominantes de la sociedad. Para 1992, en la ciudad santafesina, quienes frecuentaban el ambiente gay construían dichas experiencias a partir de los valores de la discreción, la virilidad, y el secreto. Al ser la homosexualidad, motivo de exclusión y estigmatización, el "ambiente" se tejía a partir de la necesidad de compartir un espacio, tanto físico como virtual, en el cual ser aceptado y reconocido. El miedo a la discriminación y a la desacreditación, implicaba un control constante de la presentación de la persona en su vida cotidiana. Pero, atravesar el tamiz y pasar por heterosexual o como un "nada que ver" hacia "afuera", también era altamente valorado en los círculos del "ambiente" donde una homosexualidad "normal" promovía una personalidad discreta.

En el segundo capítulo, se describe de una manera paciente y detallista los espacios de sociabilidad homosexual, centrándose en los locales privados como boliches y pubs. A partir de sus tres meses de trabajo de campo, Sívori muestra las normas tácitas que congregaban a los varones homosexuales, en su mayoría jóvenes, a las diversas locaciones de entretenimiento. A partir de la manipulación del secreto, la moralidad jugaba un papel preponderante en un contexto donde la norma se asociaba a "[...] una masculinidad discreta y distinguida" (p. 40). Al igual que en otros ambientes, los integrantes de dichas redes se manifestaban de manera relajada y con relativa familiaridad; expresando un rechazo hacia las formas y estilos "amanerados". Esta distancia a la "mariconería" sustentada en la imagen de las "locas", mostraba un desprecio considerable hacia lo femenino como contrapartida del modelo de discreción masculino, el cual gozaba de un atractivo erótico altamente valorizado.

En el tercer capítulo, la descripción de los lugares de socialización se vuelca a los espacios públicos, donde Sívori toma al "yiro" como la forma "...más común y antigua de entablar contacto entre varones interesados de tener relaciones homosexuales" (p. 61). El circuito del "yiro", para aquellos años en Rosario, lograba ser un ámbito elegido para la interacción homoerótica, debido a la marcada ambigüedad que dicho lugar heterogéneo, abierto y público tenía. En tanto conocimiento acotado, el "yiro" constituía un código restringido para quienes compartían ese mismo interés; y a su vez era la práctica más devaluada. Esto, contribuía a que los participantes en tales circuitos se mantuvieran en secreto. A diferencia de la homogeneidad característica de los boliches y los bares, las áreas como las calles y los parques, si bien son abiertos y de libre acceso, mantenían de manera más oculta la práctica homosexual. La circulación de la información, cobraba aquí un valor fundamental; donde la estrategia del disfraz y el camuflaje era necesaria para poder mantener relaciones sexuales de carácter más furtivas. Si, el patrón indicativo que orientaba la sociabilidad gay en los boliches, era el "asumido", en el "yiro" el anonimato abría el mercado del "tapado".2

En el cuarto capítulo, se pone énfasis en el uso pragmático del lenguaje a través del cual, la fuerza ilocucional del habla, demarca los diversos trazos entre los heterogéneos mundos sociales. En esta línea, el autor toma el "habla de las locas" como un caso puntual en el cual se ponía en escena los efectos preformativos del lenguaje. Siguiendo los aportes de John Austin (1998), y su teoría sobre los actos de habla, hablamos de performatividad, o performance en tanto la capacidad de los sujetos de producir una o varias realidades, mediante su actuación. A través de dicho abordaje, el autor logra canalizar la pluralidad de voces que cobraban estatus propio en los diversos contextos de uso; donde la existencia previa de una comunidad no era un requisito para la práctica lingüística como tal. "Gay", "asumido", "tapado", "loca", "chongo" eran las variadas performatividades que asumía la homosexualidad (u "homosexualidades") que, lejos de conformar nóminas rígidas y estáticas, mostraban el valor conflictivo que contrae la categoría "identidad" como un espacio de intertextualidad y confluencia.

Finalmente, en el quinto capítulo, se realiza un balance sobre la posibilidad de pensar la coexistencia de categorías o, mejor dicho, de modelos de identificación difusos dejando, como sostiene Sívori, "un final abierto." Aquí, el autor, enfatiza los contrastes entre la urbe porteña y la ciudad santafesina respecto de si era posible, para aquellos años, abrir el juego hacia una apertura política. En contraste con varias ciudades de los Estados Unidos, donde cobraba eco la visibilidad sustentada en una tradición del coming out, la discreción era el estilo hegemónico del ambiente gay rosarino. Y, si bien en dicho universo, se tejían redes de pertenencia, ello no promovía, hacia el ocaso de los años '80, un interés de índole político. En los primeros años de la década de 1990, recién comenzaba a asomarse algunas iniciativas de movimientos políticos locales, los cuales guardaban una íntima relación con el impacto del sida para aquellos años. Pero, ello apenas empezaba a insinuarse. De todas formas, como sostiene el autor, "[...] queda para un futuro volumen investigar tanto la incidencia de las prácticas institucionales del Movimiento en la sociabilidad del ambiente, como la impronta de esta última sobre la evolución de las políticas de representación de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, hoy imaginados como comunidad organizada" (p. 113).

El trabajo realizado por Sívori, provee de valiosas herramientas para el estudio de los temas que abordan cuestiones de sexualidad y derechos sexuales. Si bien, la historia de la homosexualidad en la Argentina ha sido llevada a cabo por varios autores,3 la etnografía plasmada por Sívori permite aportar una mirada antropológica a dichas temáticas. Como sostiene Mario Pecheny en el prólogo "el trabajo que sigue [...] es un relato que engancha al lector o lectora, que le enseña algo y que demuestra un minucioso y riguroso trabajo de observación, interpretación y elaboración" (p. 9).

 

Referencias

AUSTIN, J. ¿Cómo hacer cosas con palabras?. Buenos Aires: Paidós, 1998.

BAZÁN, O. Historia de la homosexualidad en la Argentina: de la conquista de América al siglo XXI. Buenos Aires: Marea, 2004.

FERNÁNDEZ, J. Cuerpos desobedientes: travestismo e identidad de género. Buenos Aires: EDHASA-IDAES, 2004.

FÍGARI, C. et al. Sociabilidad política, violencia y derechos: la marcha del orgullo GLTTB de Buenos Aires: primera encuesta. Buenos Aires: Antropofagia, 2005.

GEERTZ, C. La interpretación de las culturas. Barcelona: Gedisa, 1997.

KORNBLIT, A. L., PECHENY, M.; VUJOSEVICH, J. Gays y lesbianas: formación de la identidad y los derechos humanos. Buenos Aires: La Colmena, 1998.

MAFFÍA, D. (Comp.). Sexualidades migrantes: género y transgénero. Buenos Aires: Feminaria, 2003.

MECCIA, E. Cuatro antinomias para una sociología de las minorías sexuales. In: MARGULIS, M. et al. Juventud, cultura y sexualidad. Buenos Aires: Biblos, 2003. p. 155-174.

PECHENY, M. Identidades discretas. In: ARFUCH, L. (Comp.). Identidades, sujetos y subjetividades. Buenos Aires: Prometeo, 2002. p. 131-153.

RAPISARDI, F.; MODARELLI, A. Fiestas, baños y exilios: los gays porteños en la última dictadura. Buenos Aires: Sudamericana, 2001.

SEBRELI, J. Historia secreta de los homosexuales de Buenos Aires. In: SEBRELI, J. Escrito sobre escritos, ciudades bajo ciudades. Buenos Aires: Sudamericana, 1997. p. 275-370.

 

 

1 Rosario es una ciudad de la provincia de Santa Fe, en la Argentina. Cuenta con más de un millón de habitantes; y es, junto a Buenos Aires y Córdoba, uno de los tres centro urbanos más importantes del país.
2 Los individuos "tapados", si bien son aquellos que no quieren que nadie sepa; a su vez dicha presentación enaltece su capital erótico dentro de los círculos del ambiente.
3 Sebreli (1997), Kornblit, Pecheny y Vujosevich (1988), Rapisardi y Modarelli (2001), Pecheny (2002), Meccia (2003), Maffía (2003), Fernández (2004), Bazán (2004) y Fígari et al. (2005).