SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.21 issue33ForewordThe environmental effects of the improvement of metallic minerals: an analysis landmark for environmental history author indexsubject indexarticles search
Home Pagealphabetic serial listing  

Varia Historia

Print version ISSN 0104-8775

Varia hist. vol.21 no.33 Belo Horizonte  2005

http://dx.doi.org/10.1590/S0104-87752005000100002 

DOSSIÊ: HISTÓRIA AMBIENTAL (FEITA) NA AMÉRICA LATINA

 

Vetas y vertientes de la historia ambiental latinoamericana – Una nota metodológica y epistemológica*

 

Rich seams and perspectives in latin american environmental history – An epistemological and metodological view

 

 

Enrique Leff

Coordenador da Rede de Formação Ambiental para América Latina e Caribe, Programa das Nações Unidas para o Meio Ambiente enrique.leff@pnuma.org

 

 


RESUMO 

O artigo discute a necessidade da realização de um corte epistemológico que estabeleça o campo próprio de uma história ambiental, incluindo um repertório de métodos para a abordagem de diferentes processos, como as racionalidades econômicas, ecológicas e culturais do uso da natureza, assim como o regate de saberes e práticas tradicionais das diferentes culturas com seu entorno ecológico. São abordadas três vertentes para o estudo da história ambiental: a história epistemol ógica da complexidade ambiental, a hermenêutica das narrativas sobre as relações sociedade-natureza, a construção de identidades e as transformações sociais induzidas pelo movimento ambientalista.

Palavras-chave: história ambiental, epistemologia política, conceito de "ambiente", racionalidade ambiental, futuro sustentável


ABSTRACT 

This article discusses the need to make an epistemological separation that establishes the very field of an environmental history, including a collection of methods for the approach to different processes, such as economic, ecological, and cultural rationalities of the usage of nature, as well as the rescue of traditional knowledge and practices from different cultures about their ecological surroundings. Three issues are discussed in the study of environmental history: the epistemological history of environmental complexity, the hermeneutics of narratives on society- nature relationship, the construction of identities, and the social transformations induced by the environmental movement.

Key words Environmental history, political epistemology, "Environment" concept, environmental reasonability, sustainable future


 

 

1. El Nacimiento de la Historia Ambiental en América Latina

El ambiente emerge en el discurso político y científico de nuestro tiempo como un concepto que resignifica nuestra concepción del mundo, del desarrollo, de la relación de la sociedad con la naturaleza. Lo ambiental es el adjetivo que todo lo penetra transformando su ser; es una visión holística que busca reintegrar las partes de una realidad compleja; es el campo del saber que vendría a completar las formaciones centradas de los paradigmas científicos de la modernidad. Así, una serie de disciplinas científicas, de prácticas profesionales y de acciones sociales se han venido "ambientalizando". De entre ellas, la más rezagada de entre las ciencias sociales es la historia. Y lo hace esgrimiendo una pregunta:

¿Qué historia es ambiental? ¿Es la historia del ambiente o es una nueva manera de mirar la historia? En estos cuestionamientos, el término que habría que definir para seguir una indagatoria fructífera no es la historia, tan elusiva a toda aprehensión entre el devenir de las estructuras ontológicas de lo real y el acontecer de sucesos generados por acciones humanas - por deseos e intereses; por estrategias de poder o por la lucha de clases - , por todos esos móviles y motores de la historia. Es lo "ambiental" lo que redefine a la historia; es la definición sustantiva de esta forma adjetivada del concepto la que habrá de delimitar el campo de la historia ambiental. Es pues la historia del concepto de ambiente - una historia epistemológica- la que habrá de responder a la pregunta sobre la historia ambiental.

El ambiente no podrá entonces confundirse con "la ecología", sin el riesgo de reducir la historia ambiental a una historia natural. En contraparte, la historia ambiental tampoco podría ser la seguidora de un materialismo histórico en el que las relaciones sociales de producción o la lucha de clases siguieran operando las transformaciones de la vida material y espiritual de pueblos y naciones ignorando las condiciones que impone la naturaleza y la cultura a la organización y al cambio social. La historia ambiental abre una nueva indagatoria sobre el tiempo, sobre las temporalidades que definen a los procesos ecológicos y a las identidades culturales que se hibridan con los procesos económicos y tecnológicos. La historia ambiental será el encuentro de racionalidades diferenciadas para cuyo abordaje, la definición genérica del ambiente como el campo de las relaciones sociedad-naturaleza ofrece tan sólo una primera puerta de entrada al estudio de sus complejas interrelaciones.

La historia ambiental se ha venido definiendo como un campo de estudio de los impactos de diferentes modos de producción y formaciones sociales sobre las transformaciones de su base natural, incluyendo la sobreexplotación de los recursos naturales y la degradación ambiental. Estos estudios abordan el análisis de patrones de uso de los recursos y de formas de apropiación de la naturaleza, avanzando en categorías que permiten un estudio más integrado de las interrelaciones entre las estructuras económicas, políticas y culturales que inducen ciertos patrones de uso de los recursos y las condiciones ecosistémicas que establecen las condiciones de sustentabilidad o de insustentabilidad de un territorio determinado.

En la búsqueda de un análisis más integral de la historia, Luis Vitale (1983) esbozó la "periodización" de la historia del ambiente en América Latina, como "el proceso histórico de los ecosistemas latinoamericanos", transitando desde el medio natural prehomínico y las culturas aborígenes hacia la sociedad industrial y urbana, para llegar a la actual crisis ambiental. Este abordaje permitió superar la visión evolucionista de la transformación de la naturaleza así como la visión economicista de la historia (la periodización de modos de producción), al hacer intervenir las condiciones del medio en los procesos de producción y apropiación de la naturaleza. Sin embargo, y no obstante su afán de establecer un enfoque totalizante de las relaciones sociedad-naturaleza - de una ciencia ambiental "unitaria". el abordaje de esta historia ambiental se orienta hacia los impactos de las formas de organización social sobre la naturaleza a través de diferentes etapas de la historia, sin llegar a definir las distintas racionalidades que conducen estos procesos socio-ambientales.

La historia socio-ambiental de América Latina tiene entre sus precursores los estudios de Palerm y Wolf (1972) sobre la agricultura en las civilizaciones Mesoamericanas, de Murra (1975) sobre las estrategias de apropiación múltiple de la naturaleza en la región andina y de Sanoja y Vargas (1975) sobre los modos de explotación y uso de los recursos en Venezuela. A estos se suman estudios recientes sobre la historia ecológica de América Latina (GLIGO Y MORELLO, 1980), que detallan las complejas prácticas de uso de los recursos de las diferentes civilizaciones y culturas de la región, acordes con la oferta ecológica de sus territorios. Todos ellos abordan la relación de los modos de producción con su entorno ecológico, avanzando en la fertilización de un campo, aún incipiente y disperso, de "historia ambiental" en América Latina (Castro Herrera, 1996).

Empero, si la historia ambiental se propusiera acoger la historia documental de las formas de intervención destructiva de la naturaleza desde la expansión del capitalismo mercantil y hasta nuestros días, tal vez el primer historiador ambiental de las Américas sería Bernal Díaz de Castillo con sus crónicas sobre la destrucción de las Indias. Varios autores en nuestros días nos han entregado recuentos actualizados sobre el saldo que han dejado los colonialismos e imperialismos a lo largo de la historia en sus impactos ecológicos, la transformación de la naturaleza y la devastaci ón de los recursos de diversos territorios, tanto en América Latina (GALEANO, 1993; HECKADON MORENO y MCKAY, 1982) como en otras regiones y continentes (COSBY, 1986; GAGDIL y GUHA, 1992; GAGDIL y GUHA, 1995). En esta tónica se ha producido un amplio repertorio de crónicas y documentos sobre las formas de intervención del medio y la degradación del ambiente en diferentes momentos históricos y espacios geográficos. Las narrativas sobre la destrucción ecológica y sobre la desaparición de las etnias - de los hombres de las florestas; de los hombres de las aguas (ROZENSVAIG, 2000)- constituyen un acervo importante de estudios sobre los impactos del desarrollo, del progreso y de la modernidad sobre las culturas y sobre la naturaleza.

En la concepción que ha dominado esta "historia ecológica", el ambiente permanece aún encapsulado en una idea de "impactos sobre la naturaleza" (aunque esta pase a ser condicionante de los procesos econ ómicos y no sólo receptora de efectos ecodestructivos). En esa visión no se alcanza a concebir la complejidad ambiental como un proceso enraizado en formas de racionalidad y de identidad que, como principios de organización social, definen las relaciones de toda sociedad con la naturaleza; la historia ambiental se limitaría a estudiar las formas como diversos modos de producción y formaciones sociales se apropian, transforman y destruyen los recursos de su entorno. Sin embargo, la historia ambiental, refiere a un concepto - el de ambiente - que remite a la definición de la complejidad ambiental que problematiza las relaciones entre ecología y economía desde el campo del poder y de la cultura.

Otro género de estudios, más propios de la antropología ecológica o ambiental, han llegado a trasladarse al terreno de la historia. Estos se refieren a las formas como una organización cultural o un estilo étnico condiciona las formas de conservación, aprovechamiento sustentable o explotación de su medio e incluyen estudios sobre la coevolución de la naturaleza y la cultura en diversos espacios geográficos. Este campo es particularmente rico en estudios sobre las estrategias de apropiación de la naturaleza de diferentes grupos indígenas, así como sobre la destrucci ón ecológica y cultural de diversas etnias (ARGUETA y TOLEDO, 1993; LAZOS y PARÉ, 2000). En el campo de las etnociencias, la etnobotánica ha generado estudios de las visiones sobre el ambiente y las prácticas de uso de la naturaleza de muy diversas etnias (BERMÚDEZ, 1996), conformando un campo de historias ambientales regionales y culturales.

Todos esos estudios de relaciones sociedad-naturaleza son atinentes a una historia ambiental en tanto que se trata de fenómenos complejos que ocurren en el tiempo; en un tiempo no exclusivamente natural, sino humano. Sin embargo, la historia ambiental no es una historia de las relaciones de las especies con su medio, de las culturas con su entorno, de los problemas de la contaminación generados por la sociedad industrial. La historia ambiental debe diferenciarse de la ecología humana. Para ello la historia ambiental deberá trascender los paradigmas transdisciplinarios que han colonizado el campo de las relaciones sociedadnaturaleza - la geografía, la ecología, la termodinámica - , para abordar las interrelaciones de la complejidad ambiental interrogando el tiempo humano desde diferentes racionalidades culturales. Ello llevaría a la historia ambiental a la necesidad de repensar el tiempo para incorporar en su campo una historia del ser.

La definición de la historia ambiental como el estudio genérico de las relaciones sociedad-naturaleza abriría un campo tan inespecífico como el de la ecología humana; pues relación entre sociedad y naturaleza siempre la hubo, desde que el hombre es hombre, interviniendo y transformando la naturaleza - la suya propia - para sobrevivir y evolucionar. La irrupción de la crisis ambiental abre una nueva visión del proceso histórico. La historia ambiental es un campo disciplinario que se inaugura con la construcción social del concepto de "ambiente" Desde allí surge una mirada retrospectiva sobre el pasado y prospectiva hacia el futuro, desde donde se descubren las vetas y se despliegan las vertientes de una historia ambiental.

La historia ambiental permite ver la complejidad ambiental en la historia pasada, y abre al mismo tiempo una acción prospectiva hacia la construcción de una racionalidad ambiental; es un saber que establece el vínculo entre el pasado insustentable y un futuro sustentable, entre lo sido, la realidad presente y lo que aún no es. La historia ambiental es una hermenéutica epistemológica que se construye y se hace visible a partir de la definición de un concepto que abre la mirada sobre lo que hasta entonces era invisible, impensable.

Si hasta ahora se negó el lugar de la naturaleza en las ciencias sociales (LEFF et al., 1994), hoy se cae en el exceso opuesto, al denominar ambiental a cualquier estudio que haga referencia a las transformaciones del medio, a cualquier comportamiento o práctica a favor de la conservaci ón o con efectos destructivos sobre la naturaleza, a cualquier elemento ético ó estético que, aislado de su complejidad y actualidad, descubrir ía los ambientalismos ocultos en la historia - vgr., un "ambientalismo bíblico" en los preceptos éticos de respeto al prójimo, o un "nazismo ambiental" en la ecología profunda y la ideología racista del blut und boden (Carrizosa, 2001).

El concepto de complejidad ambiental no abre un campo generalizado de estudios, como el que han generado los métodos derivados de la ecología, la termodinámica o la teoría de sistemas. Su aplicación retrospectiva encuentra sus límites en la obtención de información fáctica capaz de verificar hipótesis en un sentido retrospectivo sobre la complejidad ambiental de una formación social y su entorno ecológico - como por ejemplo, la revalorización de la crisis ambiental de la civilización maya - , y de nuevos métodos científicos que "de la paleontología ecológica a los métodos de recuperación de la memoria de los pueblos" permitan el rescate de sus racionalidades y prácticas de uso de los recursos.

Si la historia ambiental es entendida como el campo espacio-temporal en el que ocurren transformaciones del medio por la acción del hombre (por las racionalidades económico-culturales de apropiación de la naturaleza), su campo estará definido según la delimitación territorial, cultural y temporal de cada estudio. En esta perspectiva se plantearía el propósito de recuperar formas sustentables de manejo del medio para aplicarlas a estrategias actuales de explotación y manejo de la naturaleza. Allí cabe el estudio de las transformaciones del medio generadas por procesos de colonización y de explotación mercantil; la introducción de modelos tecnológicos asociados al progreso y a la modernidad; los grandes emprendimientos (petroleros, ganaderos); la expansión de la frontera agrícola.

Esos estudios histórico-ambientales aplican diferentes abordajes teórico-metodológicos que privilegian el condicionamiento ecológico y geográfico sobre las relaciones sociedad-naturaleza, los estilos culturales de uso del medio, la ocupación del territorio por culturas y civilizaciones externas y el dominio del capital sobre las prácticas de uso de los recursos. Otros se fundan en los enfoques de sistemas complejos para diagnosticar la transformación del medio como resultado de las interrelaciones de diferentes procesos - de orden natural, social, tecnológico, demográfico - , incluyendo diversos métodos de recuperación histórica: etnológicos, culturales, económicos, demográficos, sistémicos, literarios.

El concepto de complejidad ambiental ha sido pues sintónico y contempor áneo a la emergencia de una visión ecológica, de una teoría sistémica y de un pensamiento de la complejidad que han derivado en "métodos" para el análisis de los procesos socio-ambientales de nuestro tiempo. El método de sistemas complejos de Rolando García (1986, 1994) permite el análisis sincrónico y diacrónico de diversos procesos y variables que determinan el comportamiento y evolución de sistemas socioambientales dentro de un recorte temporal determinado. Si bien estos abordajes permiten un diagnóstico integrado de procesos de transformaci ón ambiental - destrucción ecológica, producción de pobreza, desaparición de paisajes, desuso de prácticas, destrucción cultural, etc.. encuentra límites para abordar procesos de degradación socio-ambiental en periodos de larga duración. Ello se debe tanto a la información fáctica disponible para verificar sus hipótesis y a su creciente incertidumbre (por ejemplo, para confirmar una interpretación de la caída de la civilización maya por sus los impactos ecodestructivos derivados de sus formas de intervención de la naturaleza: por su crecimiento demográfico, su estructura de clases). Ello limita la posibilidad de aplicar los métodos sistémicos a una periodización histórica de ciclos largos, quedando fuera de su esquema tanto los procesos evolutivos propios de la historia natural y de coevolución de la naturaleza y la cultura. Si bien estos estudios abordan procesos que implican dinámicas sociales (procesos migratorios, cambios en la estructura del empleo, desnutrición), los cambios sociales en un sentido más fuerte - de modos de producción, de organización social y de racionalidad productiva - quedan fuera de su objeto de estudio.

La amplitud y generalidad del campo de las relaciones sociedadnaturaleza impone pues la necesidad de hacer un recorte epistemológico para establecer el campo propio de una historia ambiental, incluyendo un repertorio de métodos para el abordaje de diferentes procesos, que van desde los que permiten comprender las racionalidades económicas, ecológicas y culturales de uso de la naturaleza, hasta el rescate de saberes y prácticas tradicionales de las diferentes culturas con su entorno ecológico.

La historia ambiental plantea la cuestión de las estrategias teóricas para abordar la diacronía en la complejidad ambiental, y en particular las identidades y los sentidos culturales de uso de la naturaleza. Aquí sólo esbozaré tres vertientes para el estudio de la historia ambiental:

a) La historia epistemológica de la complejidad ambiental
b) La hermenéutica de las narrativas sobre las relaciones sociedad-naturaleza
c) La construcción de identidades y las transformaciones sociales inducidas por el movimiento ambientalista

 

2. Historia epistemológica y epistemología política del concepto de ambiente

La historia ambiental es la historia de un concepto. El ambiente es un saber que nace de una ruptura epistemológica. La configuración del saber ambiental no es un cambio de paradigma científico, en el sentido de una evolución hacia una fase superior de la historia natural y una reintegración de los conocimientos dispersos (del propósito fallido de la unidad de la ciencia preconizada por el positivismo) en una nueva totalidad. El saber ambiental es una mirada holística, un pensamiento de la complejidad que emerge de una disyunción del logocentrismo y un descentramiento del círculo de las ciencias de la modernidad. Este saber encuentra su referente en la construcción social de la complejidad ambiental: la complejización de lo real, del conocimiento, de la producción, de las racionalidades, del tiempo y de las identidades (LEFF, 2000).

La historia del concepto de ambiente no es la continuación de la historia del concepto de naturaleza que - de Aristóteles a Marx, de Lamarck a Darwin y a Monod.redefiniría hoy en día el concepto de la vida en cuanto a su esencia genética y a una ontología del ser natural que se extiende y enlaza con el mundo social. Se trata de la emergencia de un concepto de ambiente que resignifica la mirada sobre las cosas y el mundo en un orden de complejidad inédito. Esta nueva mirada no es sólo el salto de una naturaleza primaria a una "naturaleza secundaria" que pasa a ser sobre-determinante de la primera. El saber ambiental trasciende una posición culturalista, constructivista y hermenéutica sobre los diferentes sentidos de la naturaleza; es la construcción de un concepto que enlaza lo material y lo simbólico, el ente y el ser, lo económico y lo ecológico, lo interno y lo externo, lo objetivo y lo subjetivo, lo sido y el porvenir.

La emergencia del saber ambiental no es un cambio de paradigma de las ciencias naturales y sociales que vencería el obstáculo epistemol ógico del fraccionamiento de las ciencias generando un paradigma de la complejidad (MORIN, 1993), que reintegraría las partes disyuntas del conocimiento en un nuevo pensamiento totalizador. El concepto de ambiente da un salto fuera del círculo de las ciencias, de sus articulaciones posibles en un campo de relaciones de interdisciplinariedad; inaugura el campo de una "ciencia post-normal", abre un diálogo de saberes y refleja un proceso donde lo real se entreteje con lo simbólico en diferentes visiones, racionalidades y perspectivas históricas movilizadas por intereses sociales diversos

La historia del concepto de ambiente no debe pues confundirse con la historia del concepto de naturaleza, que desde Schmidt (1976) ha generado un campo de reflexión sobre las formas de comprensión, que conllevan formas de intervención sobre el orden natural. En realidad, todas las formaciones sociales construyen conceptos y significaciones sobre la naturaleza que son "funcionales" a sus modos de producción. La historia de los conceptos y las concepciones de la naturaleza corresponden con formas de apropiación de la naturaleza.1 Esta relación entre las visiones del mundo y las formas de intervención sobre la naturaleza no sólo cristaliza en un metabolismo entre sociedad y naturaleza; al mismo tiempo forja sentidos existenciales y modos de vida, identidades colectivas y actores sociales que movilizan la historia. La historia ambiental vendría así a restablecer el olvido de la naturaleza en la historia (en realidad siempre ha habido narrativas sobre la naturaleza; la naturaleza es pintada, narrada, mitificada), y en particular en la concepción moderna del mundo, que desnaturaliza a la naturaleza; que rompe sus interrelaciones e ignora su complejidad, convirtiéndola en recurso natural.

La historia del concepto de ambiente tampoco debe confundirse con la historia del concepto de ecología (DELÉAGE, 1991), que además de comprender la historia de la ciencia ecológica ha abierto diversos campos de indagación sobre las historias diferenciadas de diversos campos disciplinarios: de la ecología humana; de la antropología ecológica, de la economía ecológica. La historia del ambiente se diferencia de la historia de la ecología y de la historia natural. El ambiente no sólo es el concepto de una relación sociedad-naturaleza, sino de una complejidad que interrelaciona los procesos ónticos, ontológicos y epistemológicos, lo real y lo simbólico.

La emergencia de la complejidad ambiental inaugura una nueva ontología. La constitución de nuevos entes híbridos confluye con la desobjetivaci ón del mundo. La hiperrealidad inducida por el pensamiento metafísico y exacerbado por la ciencia moderna, hoy genera una ontolog ía no esencialista del ser. Ello implica una visión del devenir que trasciende la manifestación en el tiempo de una esencia inmutable, la remisión a un origen donde estarían codificadas las esencias que determinan la evolución en el tiempo del ser y la materia. En un sentido existencial, este antiesencialismo se manifiesta en la reconfiguración de las identidades que renacen del silencio de la historia - de seres culturales subyugados y dominados - , como una resiliencia cultural que hoy reafirma su etnicidad y sus tradiciones ancestrales, en una voluntad de ser.

Las identidades, que son la expresión de la permanencia de lo humano inscrito en el ser y el tiempo, en el cuerpo y en el medio, se reconfiguran en relación con las transformaciones de su contexto económico y político. El ser actualiza sus orígenes identitarios, pero al mismo tiempo se reconstituye demarcándose de sus contrarios, en un proceso de afirmaci ón de la diversidad y de la diferencia. Este es el enigma infinito del ser que más allá de la conservación de un origen y una esencia, se afirma en una voluntad y un deseo de ser a través de sus mestizajes étnicos y sus hibridaciones con la naturaleza, la tecnología y la cultura.

La emergencia del concepto de ambiente es una construcción social; es un movimiento en el pensamiento que encuentra sus raíces en los significados de lo real, en los potenciales de la naturaleza y en los sentidos de la cultura. Desde esa perspectiva, el saber ambiental deconstruye el logos centralizador, universalizante, homogeneizante, unidimensional del pensamiento de la modernidad. Este saber toma sus fuentes y se confirma en los movimientos sociales ambientalistas. Si el saber ambiental se configura en el espacio de externalidad de las ciencias, el ambientalismo es una construcción social que se demarca del proceso de la globalización económica, que toma sustento en los potenciales ecológicos en los que se asientan las poblaciones rurales y los pueblos indígenas, que se construye como una diferencia dentro del discurso y en las políticas del desarrollo sostenible y de la conservación de la biodiversidad. 2

El movimiento ambiental es un movimiento teórico y político que establece un diálogo entre sus conceptos teóricos y prácticos. Son conceptos que reconfiguran identidades teóricas y arraigan en territorios disciplinarios. Esta nueva visión de la historia no es sólo una mirada retrospectiva de las formas sociales de destrucción de o de coevolución con la naturaleza; es también un enfoque prospectivo para la reconstrucción de las relaciones sociales hacia la sustentabilidad.

 

3. Hermenéutica de las narrativas sobre las relaciones sociedadnaturaleza

La construcción del concepto de ambiente abre una nueva perspectiva desde la cual es posible una reinterpretación de la historia de las relaciones sociedad-naturaleza. En este sentido abre una vía hermenéutica para desentrañar los sentidos ambientales de autores cuyas ideas son afines con el ambientalismo (MUMFORD, ILLICH, MARCUSE), y de otros que se posicionan como "intelectuales orgánicos" de movimientos ecologistas y ambientalistas (el anarquismo ecológico de Murray Bookchin o el ecologismo de Geddes en la India). En un sentido más amplio, la hermenéutica ambiental se vincula a la etnobotánica en el estudio de las concepciones de la naturaleza que han desarrollado distintas culturas en diferentes tiempos históricos. En este sentido, la "historia de las ideas de naturaleza" - el compendio de las historias de las "naturalezas" ideadas por las culturas - , es parte ineludible de la historia ambiental. La hermenéutica ambiental podrá comprender así la exégesis de contenidos y sentidos "ambientales" de textos y documentos históricos; las interpretaciones posibles de autores "ambientalistas" y precursores del ambientalismo; el análisis de los diversos "conceptos de naturaleza" en discursos teóricos y literarios sobre las relaciones ecológico-culturales. Junto con estos acercamientos a una reinterpretación ambiental de la historia, la historia ambiental abre una vía hermenéutica para el estudio de las narrativas de los diferentes actores sociales a lo largo de la historia sobre sus visiones de las relaciones de dominación que se han sucedido sobre diferentes formaciones sociales y su entorno. Esta revisión histórica no sólo permitirá desentrañar los diferentes conceptos de naturaleza de diferentes culturas, sino sacar a luz los silencios de sus historias subyugadas.

La historia suele ser narrada por los vencedores. La historia ambiental aparecería como la narrativa que emerge de la naturaleza vencida, de una deuda ecológica que ahora se expresa en los saberes subyugados que no han podido decir su sometimiento como consecuencia del abatimiento de la naturaleza. La historia ambiental es pues la historia de historias no dichas; y no sólo porque la naturaleza no habla y porque los pobres, los colonizados, los dominados y los vencidos han sido acallados, sino porque el sometimiento de la naturaleza ha sido un proceso silencioso, invisible e impensable por los paradigmas civilizatorios que justificaban la explotación de la naturaleza en nombre del progreso y del poder

La historia ambiental se hace visible a partir de la construcción de un concepto y de una teoría que abre la vía para re-visar percepciones anteriores. Ello permite desenterrar historias olvidadas, rescatándolas de la memoria popular; o dar valor agregado a recuentos en los cuales los instrumentos teóricos y el discurso corriente no permitía observar el daño ecológico, valorizar la deuda ecológica oculta tras las historias de las conquistas y en los análisis del intercambio desigual. Pero al mismo tiempo permitiría reconstruir los sentidos de la naturaleza en las teorías, las cosmovisiones y en las formaciones discursivas que han orientado las prácticas de uso de los recursos.

Hoy en día, gracias a los derechos culturales y ambientales ganados por los pueblos indígenas es posible escuchar sus recitativos que guardan la memoria de la destrucción de su hábitat y la apropiación de sus recursos como parte del proceso de colonización que ha negado y desconocido sus identidades. La historia ambiental se convierte así en una historia de muchas voces, de la diversidad de intereses y visiones de donde emergen las versiones de un proceso dominante de intervención sobre la naturaleza.

Desde esta construcción social del ambiente, desde esta epistemolog ía política, es posible lanzar una mirada retrospectiva hacia el pasado para reconstruir y repensar la historia de las relaciones sociedad-naturaleza. Sin embargo, esta recuperación histórica estará limitada por las posibilidades de actualizar evidencias empíricas que las confirmen

 

4. La construcción de identidades y las transformaciones sociales inducidas por el movimiento ambientalista

Si Heidegger inaugura una indagación sobre el tiempo a través de la pregunta por el ser, la historia ambiental reciente está labrando el terreno para la reconstitución de identidades y la formación de actores políticos en el marco de la globalización económico-ecológica y los tiempos de la sustentabilidad. Estos movimientos sociales van incorporando en la cultura de los pueblos y arraigando en sus territorios nuevas formas de ser que, más allá de expresar la condición existencial del hombre, construyen nuevos derechos, reconfiguran nuevas identidades y generan nuevos sentidos civilizatorios, abriendo los horizontes de la historia. En este sentido emerge hoy en día un movimiento social ambientalista por la reapropiación de la naturaleza y la cultura. Me referirá tan sólo a dos casos: el de los seringueiros en la Amazonía brasileña (GONÇALVES, 2001), y el de las comunidades negras de la costa Pacífico de Colombia (ESCOBAR y PEDROZA, 1996).

La configuración de las identidades culturales en la transición de la modernidad a la posmodernidad del nuevo orden de la globalización económico-ecológica adquiere nuevos rasgos y características, diferentes de los que caracterizaron anteriormente a los procesos de coevolución de las culturas con la naturaleza y que constituyeron los diversos estilos étnicos de significación y apropiación de la naturaleza. Los movimientos ambientalistas de las etnias reconstituyen sus identidades en su resistencia a la globalización del mercado, la homogeneización del mundo y la sobreexplotación de la naturaleza; sus luchas por la sobrevivencia y la democracia, reivindican al mismo tiempo nuevos derechos culturales y territoriales. Las identidades de diferentes grupos humanos se están reconfigurando dentro de estrategias de poder por la afirmación del ser.

En estas historias ambientales, diferentes etnias, pueblos indígenas y comunidades rurales están resignificando su naturaleza y definiendo nuevas formas de producción; van geo-grafiando el territorio, construyendo su hábitat como expresión de sus habitus, de sus prácticas, usos y costumbres. Un caso paradigmático es el de los seringueiros de la Amazon ía brasileña; estos caucheros que se fueron estableciendo en el estado de Acre desde finales del siglo XIX con la fiebre del caucho en el mercado mundial, se van asentando a través de luchas sociales por la defensa de sus derechos laborales y de sus condiciones de vida. Poblaciones provenientes de diferentes lugares se van asentando en estas tierras, donde empiezan a definir una nueva identidad y una nueva territorialidad, resultante de la oferta ecológica de recursos naturales y de las demandas del mercado. Van así estableciendo nuevas relaciones de parentesco, relaciones sociales y relaciones técnicas de producción. Esta población, que toma su nombre de la seringa - el látex del Hevea brasiliensis - ha venido configurando una identidad propia en sus luchas con el mercado y con las estructuras locales de poder, recreando una nueva relación con su naturaleza. De esta manera han generado y defendido sus reservas extractivistas, definiendo nuevas estrategias de uso múltiple de sus potenciales ecológicos. Desde esa identidad recreada, los seringueiros se proyectan hacia un futuro arraigado en su territorio, a través de una lucha por su ambiente. Esa historia ambiental es la historia de ser seringueiros.

La historia ambiental pasa así de la coevolución de la naturaleza y la cultura, de la codeterminación de procesos culturales, demográficos, ecológicos, económicos, a ocupar un campo donde se confrontan estrategias diferenciadas de apropiación de la naturaleza y donde se reafirman identidades en la reconfiguración del orden geo-político-económico mundial.

En un contexto similar, las comunidades negras de la costa del Pacífico de Colombia, insertándose dentro del contexto de la globalización ecológica y los programas de preservación de la biodiversidad que promueven los organismos internacionales en el marco de la Agenda 21, iniciaron desde 1992 un movimiento que, más allá de lo propósitos conservacionistas y de participación social, se ha planteado la reivindicación de sus identidades como poblaciones negras y por la apropiación de su naturaleza (ESCOBAR y PEDROZA, 1996).

Esta vertiente de la historia ambiental, que emana de las identidades de actores sociales, en la subjetividad de sus mundos de vida, acarrea una serie de demandas metodológicas. Estas no sólo se refieren a una reconstrucción histórica que ponga el acento en las interrelaciones naturaleza-sociedad (de las demandas del mercado, los flujos migratorios, las estructuras locales de poder, los movimientos sociales, la oferta ecol ógica, los derechos por la apropiación de la naturaleza, etc.); también reclama la afinación de métodos para el abordaje de la subjetividad de las etnias y la reconfiguración de sus identidades; de sus relaciones intersubjetivas y el diálogo intercultural de saberes; de abordajes para interrogar la memoria histórica, la tradición oral y los sentidos existenciales de los sujetos sociales. De esta manera será posible comprender los procesos mediante los cuales se actualizan las identidades que acarrean a lo largo de la historia formas de ser en el mundo; identidades que se inscriben en la naturaleza y que escriben su historia.

La historia ambiental no sólo mira la sucesión de modos de producci ón, estructuras sociales y racionalidades culturales que se suceden en el tiempo, sino la dialéctica de estas estructuras con sus producciones, que se incorporan en los sujetos de la historia, que arraigan en formas de ser, que generan concepciones del mundo que por un lado se legitiman e institucionalizan, y por otro se introyectan como normas morales, formas de ser, de pensar, de actuar. Es el juego de relaciones entre estructuras sociales y modos de vida, entre estructuras e identidades, entre racionalidades y formas del ser; es el encuentro de culturas diversas en un mundo globalizado.

La historia ambiental es la historia de la emergencia y construcción del concepto de ambiente, ya que es el concepto el que inaugura la posibilidad y da su sentido propio a una historia que lleve tal nombre.

 

BIBLIOGRAFÍA

BERMÚDEZ, O. M. (1996), Visiones del Medio Ambiente a Través de Tres Etnias Colombianas, Bogotá. UN/IDEA/CINDEC.         [ Links ]

BOLAÑOS, F. (1983), "Los Efectos de la Dominación Imperialista: el Medio Ambiente", ponencia presentada en el IV Encuentro de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe, La Habana, mimeo.         [ Links ]

CASTRO HERRERA, G. (1996), Naturaleza y Sociedad en la Historia de América Latina, Panamá. CELA.         [ Links ]

CROSBY, A.W. (1986), Ecological Imperialism, USA. Cambridge University Press.         [ Links ]

DELÉAGE, J. P. (1991), Histoire de l´Écologie, París. La Découverte.         [ Links ]

ESCOBAR, A. (1999), "After Nature. Steps to an antiessentialist political ecology", Current Anthropology, Vol. 40, No. 1.         [ Links ]

ESCOBAR, A. y A. Pedroza (1996) Pacífico; Desarrollo o Biodiversidad? Estado Capital y Movimientos Sociales en el Pacífico Colombiano, Bogotá. CEREC.         [ Links ]

FOUCAULT, M. (1998), La Verdad y las Formas Jurídicas, Barcelona. Gedisa.         [ Links ]

GADGIL, M. y R. Guha (1992), This Fissured Land. An Ecological History of India. Delhi. Oxford University Press.         [ Links ]

GADGIL, M. y R. Guha (1995), Ecology and Equity. The Use and Abuse of Nature in Contemporary India, London and New York. Routledge.         [ Links ]

GALEANO, E. (1993), Las Venas Abiertas de América Latina, Siglo XXI, México.         [ Links ]

GLIGO, N. y MORELLO, J. (1980), "Notas sobre la Historia Ecológica de la América Latina", en SÚNKEL, O. y GLIGO, N., Estilos de Desarrollo y Medio Ambiente en la América Latina, México. FCE.         [ Links ]

GONÇALVES, C.W.P. (2001), Geo-grafías, Movimientos Sociales, Territorialidad y Sustentabilidad, México, Siglo XXI.         [ Links ]

HARAWAY, D. (1991), Simians, Cyborgs and Wemen. The Reinvention of Nature, New York. Routledge.         [ Links ]

HECKADON MORENO, S. y MCKAY, A. (1984), Colonización y Destrucción de Bosques en Panamá, Panamá. Asociación Panameña de Antropología.         [ Links ]

LAZOS, E. y PARÉ, L. (2000), Miradas Indígenas sobre una Naturaleza "Entristecida": Percepciones del Deterioro Ambiental entre Nahuas del Sur de Veracruz, México. Plaza y Valdés/IIS-UNAM         [ Links ]

LEFF, E. (1986/2000), "Ambiente y Articulación de Ciencias", en Los Problemas del Conocimiento y la Perspectiva Ambiental del Desarrollo, México. Siglo XXI Editores.         [ Links ]

LEFF, E. (1998), Saber Ambiental. Sustentabilidad, Racionalidad, Complejidad, Poder, México. Siglo XXI/UNAM/PNUMA.         [ Links ]

LEFF, E. (2000), "Pensar la Complejidad Ambiental", en La Complejidad Ambiental, México. Siglo XXI/UNAM/PNUMA.         [ Links ]

LEFF, E. y CARABIAS, J. (1993), Cultura y Manejo Sustentable e los Recursos Naturales, M.A. México. Porrúa/CIICH-UNAM.         [ Links ]

MORIN, E. (1993), Introducción al Pensamiento de la Complejidad, Barcelona. GEDISA.         [ Links ]

MURRA, J. V. (1975), Formaciones Económicas y Políticas del Mundo Andino, Perú. IEP.         [ Links ]

PALERM, A. y WOLF, E. (1972), Agricultura y Civilización en Mesoamérica, México. Sep- Setentas.         [ Links ]

ROSENZVAIG, E. (2000) "La Desaparición de los Hombres del Agua", Tucumán, mimeo.         [ Links ]

SACHS, I. (1980), Ecodesarrollo. Desarrollo sin Destrucción, México. El Colegio de Mé- xico.         [ Links ]

SANTOJA, M. e VARGAS, I. (1974), Antiguas Formaciones y Modos de Producción Venezolanos, Caracas. Ed. Monte Ávila.         [ Links ]

SCHMIDT, A. (1976), El Concepto de Naturaleza en Marx, México. Siglo XXI Editores         [ Links ]

TOLEDO, V. y ARGUETA, A. (1993), "Naturaleza, Producción y Cultura en una Región Indígena de México: las Lecciones de Pátzcuaro", en LEFF y CARABIAS, op. cit.         [ Links ]

VITALE, L. (1983), Hacia una Historia del Ambiente en América Latina, México. Nueva Sociedad/Editorial Nueva Imagen.         [ Links ]

 

 

Artigo recebido em: 29/06/2004 - Aprovado em: 15/08/2004.

 

 

* Texto elaborado a partir de una ponencia presentada en el Simposio Internacional de Historia Ambiental, realizado en el Instituto de Ecología de Xalapa, México. Los días 22-23 de febrero de 2001.
1 En este sentido se aprecia una "evolución" de los conceptos de naturaleza de las sociedades precapitalistas hacia el concepto de naturaleza que emerge del "método" de la ciencia moderna, y hacia el concepto de ecología que surge en la actualidad, y que más allá de ser una recomposición paradigmática del conocimiento y una revolución en el pensamiento, también prepara las condiciones para una nueva apropiación de la naturaleza (de la biodiversidad, de la riqueza genética del mundo vegetal), que demanda la geopolítica de la globalización económico-ecológica.
2 La historia del concepto de ambiente es producto del movimiento ambiental latinoamericno; este movimiento, teórico y social, empieza a configurarse en los años 70 a partir del concepto de ecodesarrollo (SACHS, 1980), y va avanzando en la definición de una categoría propia de ambiente (LEFF, coord., 1986/2000).