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Interface - Comunicação, Saúde, Educação

versão On-line ISSN 1807-5762

Interface (Botucatu) vol.4 no.7 Botucatu ago. 2000

http://dx.doi.org/10.1590/S1414-32832000000200010 

DEBATES

 

Evaluación: reflexiones acerca del tema

 

 

Hugo Mercer

Profesor Titular de Sociología de la Salud, Universidad de Buenos Aires

 

 

El artículo "Una proposta de abordagem transdisciplinar para avaliaçâo em saúde", representa un aporte interesante para la actividad de evaluación en el campo de la salud. Alerta a todo aquel que desea realizar evaluaciones en el área, que esa es una labor de naturaleza compartida y que cuanto más amplia sea su perspectiva analítica mejores serán las decisiones que se tomarán. El trabajo apunta a demostrar que la buena evaluación requiere de la presencia, contribución y compromiso de otros campos del conocimiento, que exceden al ámbito de la medicina. Con acierto, se fundamentan las ventajas de un enfoque integrador, dentro del cual tienen cabida los conocimientos existentes en áreas como la epidemiología, la administración, la estadística y las ciencias sociales. La perspectiva integradora queda comprendida dentro de lo que en el artículo se adjetiva como transdisciplina.

Considero que conviene ampliar la reflexión acerca de lo que implica transdisciplina. Hace una década Jean Piaget y Rolando García publicaron "Psicogénesis e historia de la Ciencia" (Siglo XXI, México, 1980). En ese texto formulaban con el recato propio de dos destacados investigadores una hipótesis provocativa, la existencia de una correspondencia entre las etapas del desarrollo cognitivo en los niños y la construcción del saber científico. Para demostrarlo apelaban a la historia del algebra y la física. Esa homologación entre el desarrollo del niño y la historia de la ciencia, brindaba un enfoque alternativo a la construcción de teorías científicas, tal como los habían planteado Kuhn (La Revolución Científica, FCE, 1976, México) o Imre Lakatos.

Las etapas que identifican Piaget y García comprenden una primera, durante la cual se registra una relación unilineal entre sujeto y objeto del proceso cognitivo (unidisciplinaria). El niño busca incorporar al objeto del conocimiento, aproximándose a él con sus propios recursos sensoriales y motrices. En una segunda etapa, la relación entre el sujeto cognoscente y el objeto de conocimiento comienza a estar mediada por el saber de "otros significativos" (padres, maestros) quienes aportan códigos, instrumentos y conceptos que permiten la progresiva integración del objeto a ese marco establecido de clasificaciones y relaciones, complementando los recursos del niño con sus propios saberes y experiencias; etapa a la que denominan interdisciplinaria, cuando la homologan con el desarrollo de la ciencia. En tanto que, una tercer etapa significativa se produce cuando el conocimiento es producto de una interrelación entre el sujeto y el objeto de conocimiento. No es solo el sujeto quien dirige y concentra el proceso cognitivo sino que el objeto tiene la capacidad de interactuar, participar en esa construcción. Las nuevas facetas que comienzan a ser conocidas sobre el objeto generan modificaciones en las estructuras conceptuales del sujeto, en sus códigos, clasificaciones e incluso instrumentos de conocimiento. El saber que entonces se genera reconoce otra entidad, no es producto de la combinación de enfoques disciplinarios, sino que es resultado de una integración de calidad y entidad diferente, en la que se produjo la integración de las disciplinas, pero que sobre todo permitió la expresión del objeto de conocimiento. Esa etapa es la que Piaget y García denominaron transdiciplinaria.

Si la hipótesis de la homologación entre desarrollo cognitivo de la niñez e historia de la ciencia es provocativa y factible en el ámbito de las ciencias duras o exactas; cuando se lo traslada al de las ciencias sociales o que actúan sobre lo humano, como es el caso de la evaluación en salud; las repercusiones de la transdisciplina deben ser contempladas en sus diversas y variadas implicaciones. La que deseo destacar y que creo que no está explorada en el texto, es que la evaluación es realmente transdisciplinaria, no cuando admite la participación de otras disciplinas, ni siquiera cuando las integra, sino cuando permite la expresión del objeto del conocimiento. Cuando la población, el grupo, el servicio o el programa evaluado encuentra condiciones para que su propio discurso sea reconocido con autonomía en la producción de la evaluación.

No se trata solo del empleo de técnicas cualitativas, sino de avanzar en una construcción que apele a todo puente e instrumento conceptual integrador y que al mismo tiempo posibilite acceder a las dimensiones expresivas de los procesos que están ocurriendo en el objeto del conocimiento. Esto es particularmente relevante en el campo de las ciencias sociales, donde se trabaja con objetos que en realidad son sujetos, activos, conflictivos y tan llenos de intereses, conflictos y cambios como los profesionales de las disciplinas dispuestos a evaluarlos.

Una evaluación transdisciplinaria sería entonces, aquella que integra disciplinas, pero que sobre todo aquella que posibilita que el objeto del conocimiento participe en la construcción del conocimiento, alterando la clásica relación donde quienes evalúan determinan lo relevante. Permitiendo, en cambio que desde el propio objeto de conocimiento se expresen perspectivas diferentes a las ya construidas.

Existen variados ejemplos de la utilidad de un enfoque de este tipo. Por ejemplo, las perspectivas epidemiológicas concentradas en la mortalidad, son reacias a admitir cuestiones que escapen a la clasificación aceptada de enfermedades. Así como los enfoques de prestación de servicios médicos se resisten a reconocer la vigencia de estrategias propias de la población en el uso de recursos de maneras no "convencionales". Esas perspectivas, distantes de los cambios en el objeto del conocimiento y celosas de las tradiciones de sus respectivas disciplinas, tardan en admitir la nueva configuración de las necesidades y capacidades en materia de salud; la aparición de diferentes cuestiones sociales (desanimo/pobreza/violencia) o la variación en escala que han experimentado los problemas de exclusión social.

La transdisciplina aplicada a la evaluación permitirá aprovechar lo mejor de las disciplinas pero, más importante aún, posibilitará que la evaluación sea tarea compartida entre sujetos sociales. En ese sentido el artículo que comento, es valioso porque provoca la oportunidad de nuevas reflexiones, abre en los lectores la idea de que la evaluación es una tarea de construcción permanente, y eso no está nada mal, en contextos que se resisten al cambio.