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Sociologias

Print version ISSN 1517-4522

Sociologias  no.5 Porto Alegre Jan./June 2001

http://dx.doi.org/10.1590/S1517-45222001000100009 

ARTIGOS

 

Una aproximación a un programa de empleo: el caso del Programa Servicios Comunitarios

 

An employment program approximation: the community services case

 

 

Nora Goren

Becaria postdoctoral del Consejo Nacional de Ciencia y Técnica –Conicet-; master en Ciencias Sociales del Trabajo y candidata al doctorado en Antropología, Facultad de Filosofía y Letras –UBA-.

 

 


RESUMEN

El objetivo del trabajo es presentar una caracterización y análisis de la forma que asume la vinculación de las mujeres jóvenes de sectores de pobreza con las políticas sociales.

Nuestro propósito es el de estudiar el significado que le asignan a la participación en un programa de empleo las propias jóvenes, a partir del reconocimiento de algunas características específicas que las impulsan a la misma, así como su articulación con las estrategias familiares de ingresos. La presentación está organizada en dos partes. En la primera se presenta sintéticamente una descripción de un programa de empleo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, que por sus características constituye el programa con mayor número de mujeres como beneficiarias: Servicios Comunitarios. En la segunda parte, se analizan los Planes ejecutados en el marco del Programa Servicios Comunitarios, implementados en un territorio específico: en el Partido de Moreno.

Los datos que se presentan provienen, por un lado, de documentos del Ministerio de Trabajo y de la Municipalidad de Moreno y, por el otro, de entrevistas a responsables provinciales del Programa y a las jóvenes que han participado en los Planes.

Palabras claves: Programa social, trabajo, mujer y estudio de caso.


ABSTRACT

The aim of this work is to present a characterization and analysis of how poor young women relate themselves to social policies. Our goal is to investigate the meaning they give to the participation in an employment program, by recognizing some specific traits that lead them into it, as well as family income strategies.

The presentation is organized in two parts. The first one summarizes the employment program of the Labor and Social Security Ministry, which has the most women benefiting from it: Community Services. The second part examines the plans implemented within the Community Service Program in a specific territory, the Partido de Moreno.

Data originate, on the one hand, from Labor Ministry and the Moreno Township's documents and, on the other hand, from interviews with the Program's province officials and young women who took part in those Plans.

Keywords: Social Program, labor, women and case study


 

 

Introducción1

Las profundas transformaciones económicas, políticas y socioculturales operadas en las últimas décadas han provocado profundos cambios cualitativos en las modalidades que asumen las intervenciones sociales del Estado y otros agentes sociales, con efecto en las formas de socialización e integración social. Estos procesos son vividos y significado por distintos sectores sociales de maneras diferentes, vinculados tanto a las diferentes condiciones de vida como a los modos específicos de acceder a ellas.

En el contexto antes aludido, por un lado, las mujeres han ocupado un papel decisivo en intentar amortiguar el impacto negativo de esos cambios en el seno de la familia; en este sentido, las jóvenes han intentado integrarse al mercado laboral y al mismo tiempo han desarrollado actividades que las vinculan a los servicios comunitarios y barriales, que les reportan beneficios directos. Estas acciones tienen como finalidad reducir la vulnerabilidad por medio de una diversificación de los papeles que ellas venían desempeñando (Goren, 1997). Por el otro lado, desde el Estado se implementaron programas de asistencia a los más necesitados que se contrapusieron al modelo de intervención estatal conocido como Estado de Bienestar.2 Dos palabras claves se instalaron en el centro de las nuevas políticas: focalización3 y descentralización.

Enmarcados en las políticas focalizadas, se encuentran los programas de empleo transitorio implementados desde el Ministerio de Trabajo con el objeto de intentar disminuir los niveles de desempleo. Esta nueva modalidad privilegió la identificación de los beneficiarios entre la población más vulnerable. En ella subyace la idea de que las condiciones de acceso a los programas son iguales para todos los actores sociales que se hallen en igual condiciones materiales de convertirse en beneficiarios.

Estos programas requieren de la intermediación de diferentes organizaciones - ya sean estas ONGs, municipio, etc -, que son las encargadas de poner en marcha los proyectos y controlar su desarrollo. Su alcance varía de acuerdo a la capacidad de gestión de estos organismos. Para acceder a estos programas, se exige la presentación de un proyecto y de avales jurídicos. En esta dirección, los potenciales beneficiarios del Programa deben tener capacidades o conocimientos acumulados que le permitan organizarse y llevar adelante una serie de tareas que les posibiliten incorporarse a los mismos.

Nuestra intención es presentar un estudio de casos en donde se caracterizan y analizan las distintas modalidades que asume la vinculación de las mujeres jóvenes de sectores de pobreza con las políticas sociales; el propósito es estudiar desde una perspectiva microsocial el significado que le asignan a la participación en un programa de empleo las propias jóvenes, a partir del reconocimiento de algunas características específicas que las impulsan a la misma, así como la forma en que se articula con las estrategias familiares de ingresos.

En la primera parte del trabajo se presenta sintéticamente una descripción del programa de empleo seleccionado, el de Servicios Comunitarios, que por sus características constituye el programa del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social que cuenta con mayor número de mujeres como beneficiarias. En la segunda parte se analizan los Planes ejecutados en el marco del Programa Servicios Comunitarios, implementado en un territorio específico: en el Partido de Moreno.

El proceso de análisis se ha enmarcado en una estrategia cualitativa4, que se basó en un estudio comparativo de casos, de similitudes y diferencias, a los efectos de poder aprehender el objetivo planteado en toda su extensión.

 

El programa: Servicios Comunitarios

Descripción

El Programa de Servicios Comunitarios se estableció en el año 1996 y continuó durante los años 1997, 1998 y 1999. Se ubica dentro de los Programas de empleo con carácter transitorio implementados por el Ministerio de Trabajo.

El objetivo del mismo, tal como figura en la resolución del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social Nro: 453/96, es el de:

fomentar el empleo transitorio de los desocupados con dificultades de inserción. Desarrollar servicios sociales y comunitarios destinados a mejorar las condiciones de vida de la población, orientando acciones a los sectores de menores recursos.

Se define a la población objetivo general para el programa como aquellos trabajadores/as desocupados/as mayores de 16 años que no perciban prestaciones previsionales y seguro de desempleo ni participen en otros programas del MTSS. El 80% de sus beneficiarios deben ser preferentemente mujeres.

El período de ejecución del proyecto no puede ser inferior a dos meses ni superior a los cinco meses. Los/las beneficiarios/as perciben una "ayuda económica no remunerativa" de 200 pesos mensuales y un seguro de responsabilidad civil por riesgo de trabajo.

Los casos

En este apartado, describiremos y analizaremos los Planes sociales que se estaban ejecutando, durante el año 1998, en el Partido de Moreno, en el marco del Programa Servicios Comunitarios. A tales efectos, presentaremos, en un primer momento, una caracterización del Partido para luego adentrarnos en el análisis.

a) Características generales del Partido de Moreno

El Partido de Moreno tiene una superficie de 186,13 Km 2 y limita al este con el partido de Morón, al sudeste con Merlo, al sur con Marcos Paz, al oeste con Gral Rodríguez y Pilar, al noreste con el Partido de General Sarmiento.

La ruta nacional N: 7 resulta un instrumento de enlace con Buenos Aires, hacia el este, y con el centro y el norte de la provincia. También son importantes las rutas Provinciales N: 23, 24 y 25, en especial la primera, que a través de su empalme con la ruta nacional N: 202 llega hasta San Fernando. El distrito está atravesado por el ferrocarril Domingo F. Sarmiento, que brinda servicios urbanos y de larga distancia.

Según el Censo Nacional de Población y Vivienda, en 1991, Moreno contaba con 295.325 habitantes y, según estimaciones del último censo, se calcula que la población del partido en 1997 era de 347.004, mientras que para el 2000 el total de habitantes alcanzaría a 353.773.

El partido está dividido en 6 localidades: Moreno, Barrio Trujui, Paso del Rey, la Reja, Cuartel V, Francisco Alvarez. Las áreas más consolidadas urbanísticamente son Moreno, Paso del Rey y Trujui, en las otras subsisten algunas zonas de tipo rural.

Según los datos relevados por la Encuesta Socioeconómica realizada por el Municipio en el año 1998, sobre un total de 1554 casos encuestados se desprende la situación laboral de la población: el 48, 4% de las personas se encontraban ocupadas; el 14,6%, subocupadas y el 37, 0%, desocupadas.

Considerando al conjunto de personas desocupadas, se constata que las causales de desocupación son atribuidas en un 70,7% y un 20,0%, respectivamente, a la falta de trabajo y la excesiva edad de los trabajadores (los porcentajes se han calculado sobre un total de 631 personas que declararon la causa de la desocupación).

Si se considera que el ingreso del grupo familiar que determina la línea de indigencia es inferior a $240 por mes y el de la línea de pobreza se sitúa entre los $280 y $480 por mes, se observa que el 16,14% de los grupos familiares encuestados se encuentran por debajo de la línea de indigencia y el 31,9% por debajo de la línea de pobreza. En conjunto, estos dos grupos suman el 48,1% de los casos encuestados.

Del conjunto de los grupos familiares encuestados que se encuentran por debajo de la línea de indigencia, se observa que el 35, 2% reciben alguna ayuda de los programas sociales en ejecución en el ámbito provincial.

En el marco de este contexto socioeconómico y tal como lo señalan algunos funcionarios municipales:

El municipio no puede circunscribirse a la prestación de servicios públicos. El mismo debe convertirse en activador y promotor del desarrollo local, demostrando capacidad de gestión para favorecer el crecimiento, las inversiones y la generación de puestos de trabajo.

En este sentido y a partir de los recientes cambios ocurridos en el papel del Estado, comienza a adquirir relevancia el ámbito local como un espacio sociopolítico e institucional en referencia a la toma de decisiones para la resolución de problemas y demandas sociales.

Es pues, en este contexto político, económico y social, que describiremos y analizaremos los Planes sociales que se estaban ejecutando, durante el año 1998, en el Partido de Moreno, en el marco del Programa Servicios Comunitarios.

b) Presentación de los Planes que se ejecutan en el marco del Programa Servicios Comunitario en el Partido de Moreno.

En el Partido de Moreno, los Planes que se desarrollaron durante el año 1998, bajo la ejecución de la Secretaría de Acción Social, en el marco del Programa Servicios Comunitarios, fueron tres: 1) el Programa de capacitación y autoproducción comunitarias de alimentos orgánicos; 2) animación y recreación para comedores comunitarios y 3) de responsables de comedores. Una de las características centrales de estos tres planes es que los mismos se articulan con otros programas sociales que ejecuta el Municipio.

1) El Plan de capacitación y autoproducción comunitaria tiene por objetivo incrementar el número de promotores barriales que se vienen formando en le marco del Programa del I.N.T.A. PRO HUERTA, así como también la cantidad de huertas comunitarias y familiares. La producción se destina a los comedores municipales, asociaciones de tercera edad, hogares de menores y sociedades de fomento.

El mismo incluye capacitación a sus beneficiarios, con el fin de que adquieran conocimientos técnicos en la producción de alimentos para el autoconsumo. Los contenidos de la capacitación son: fundamentos sociales y nutricionales del proyecto; sistemas naturales y equilibrio de Plagas; abono orgánico, cuidados generales, cosecha y aprovechamiento de la producción; planificación de la producción; perfil del promotor social de la huerta y organización y coordinación de la tarea.

Los beneficiarios de este plan son nueve varones y treinta y seis mujeres comprendidas entre los 16 y 50 años de edad.

2) El Plan de animación y recreación para comedores comunitariostiene por objetivo la realización de actividades didácticas con los niños que concurren a los comedores que se hallan funcionando en el Municipio.

Los juegos están orientados a que los chicos realicen una serie de actividades que tiendan a integrarlos con el resto de la comunidad, para lo cual se propone la realización de diversas actividades recreativas, entre las cuales se incluye el campamentismo.

Este plan no incluye capacitación a sus beneficiarios. Los responsables han intentado incluir mayoritariamente, entre sus beneficiarios, a jóvenes con experiencia en la actividad con chicos y preferentemente con un perfil de instrucción terciaria.

Los beneficiarios de este programa son cuatro varones y 16 mujeres cuyas edades median entre los 18 y 25 años de edad.

3) Responsables de comedores tiene por objetivo seleccionar auxiliares de cocina que trabajen en los 95 comedores que se hallan funcionando en el Municipio.

El Plan incluye capacitación a sus beneficiarios, con el fin de que adquieran conocimientos acerca de: preparación de alimentos; combinación adecuada de los mismos y cocción a vapor.

Los beneficiarios del plan son 100 mujeres cuyas edades están comprendidas entre los 15 y 70 años de edad.

b) Las jóvenes como actores del Plan: motivaciones y estrategias

1) Presentación

A los fines de los objetivos planteados, centraremos el análisis en las motivaciones u objetivos individuales de las jóvenes para participar en estos planes sociales y en observar y analizar cómo se articulan esos objetivos individuales con las estrategias familiares de ingresos.

Es importante tener en cuenta diversos aspectos en cada una de las dimensiones a analizar:

En lo referente a las motivaciones u objetivos individuales de las jóvenes, se tendrá en cuenta:

a) Si son los aspectos específicos del programa los que motivan el interés de las jóvenes. Lo cual implica conocer si las jóvenes se aproximaron a los planes motivadas por las actividades que debían realizar en el marco de los mismos o no.

b) La valoración respecto a las actividades que realizan;

c) La importancia que le asignan al ingreso monetario recibido en la decisión de participar en el programa y,

d) Si existen otros motivos que las impulsan a participar.

En relación con la articulación de los objetivos individuales con las estrategias de ingresos familiares, se tendrá en cuenta:

a) El destino de los beneficios obtenidos en los programas.

b) La negociación a nivel familiar, en los siguientes aspectos:

- en la distribución de los beneficios que otorgan los planes,

-en la decisión en lo que respecta a su incorporación al mismo: individual o colectiva.

- cambios en las actividades que se venían desarrollando en la unidad doméstica.

Para este propósito se entrevistaron a todas –30- las jóvenes, comprendidas entre los 15 y 24 años, beneficiarias de los planes sociales antes señalados.5

2) Caracterización y análisis

Algunos temas claves cobran relieve en el análisis de las entrevistas a las jóvenes que participan en los tres planes descriptos con anterioridad. La dimensión que atravesaba el análisis y se hallaba condicionando los objetivos de las jóvenes para participar, así como su articulación con las estrategias familiares de ingresos, eran las distintas modalidades a través de las cuales las jóvenes habían entrado en contacto con los planes.

En está dirección, para la presentación de los resultados obtenidos hemos agrupado a las jóvenes en dos grandes grupos:

I) Las jóvenes que fueron "incluidas" en los Planes por parte de la Secretaría de Acción Social del Municipio y II) Las jóvenes que a través de distintas modalidades se aproximaron a los Planes.

I) Las jóvenes que fueron incluidas en los planes

Las jóvenes que conforman este sector pertenecen a grupos de mujeres organizadas para la satisfacción de sus necesidades básicas. Estos grupos se hallan vinculados con programas de asistencia social, tales como los comedores comunitarios, que reciben subsidio del gobierno provincial y del municipio, así como al Plan Pro Huerta y al Plan Vida.

Tal como se desprende de las entrevistas, más de la mitad de las mujeres incluidas en este grupo se desempeñan como trabajadoras barriales, o sea como manzaneras. La característica común a todas las jóvenes de este grupo es que las mismas no se aproximaron al Municipio en busca de empleo. Por el contrario, su inclusión en el plan fue una decisión de la persona responsable del área perteneciente al Municipio.

En esta dirección, pudimos observar dos modalidades de inserción de estas jóvenes a los planes, que varía de acuerdo a su ubicación en la estructura familiar, con algunas diferencias entre:

a) aquellas que se posicionan en la unidad doméstica en tanto madres y

b) aquellas que se posicionan en tanto hijas.

a) Entre las jóvenes madres, por el tipo de actividades que estas mujeres venían desarrollando, mantenían un vínculo activo con el Municipio. En este sentido, muchas de ellas fueron incluidas en los planes. Tal como fue manifestado por una persona responsable del área, se incluyeron a personas que tenían una actividad barrial importante.

b) Por su parte, la inclusión de las jóvenes posicionadas como hijas estuvo mediada por participar en las actividades que sus madres desarrollaban a nivel barrial. Así esta participación adopta el carácter de "ayuda". Un factor común a todas las jóvenes de este grupo es que sus madres también son beneficiarias de los planes analizados.

En este sentido, los siguientes testimonios son ejemplificadores de lo anteriormente señalado:

Desde los 13 años que estoy en el comedor, esto se inició con una comisión de madres. El comedor desde que empezó, estuvo vinculado a la Municipalidad. Al principio salimos a buscar donaciones por todos lados, hasta que pudimos conseguir que nos mandaran mercadería. Un día que fui a la Municipalidad y la señora Claudia me informó de mi inclusión en este plan.

Yo la ayudaba acá a mi mamá y ella me dijo un día si quería entrar a trabajar con ella, que se lo había propuesto una persona de la Municipalidad. Yo cuando entré al programa la que habló fue mi mama, no fui yo; sí, después empecé a ir a las reuniones.

Respecto a la ayuda económica que reciben estas jóvenes, se pudo observar que todas las entrevistadas coinciden en considerar esta retribución como un reconocimiento a la actividad que venían realizando - ya sea ellas o sus madres -. Tal como lo expresan los siguientes testimonios:

El programa por el que nos están pagando lo vimos como un premio que recibíamos por tanto tiempo que hemos trabajado gratis, en realidad no es un sueldo.

Nunca esperábamos que nos fueran a pagar por lo que estábamos haciendo, yo siempre lo hice para ayudar a mi mamá y porque me gustan los chicos.

Vinculado al destino de los ingresos, se pudieron observar diferencias según las características del plan al cual estaban integradas: a) entre aquellas beneficiarias del plan huerta y b) entre las beneficiarias del plan de comedores y recreación.

Entre las primeras, la dimensión que condicionaba el destino de los ingresos era su posición al interior de la unidad doméstica. Las madres destinaban la totalidad de los beneficios percibidos a las necesidades de reproducción de sus unidades domésticas. Mientras que aquellas posicionadas como hijas entregaban parte del beneficio a sus madres y parte lo destinaban a gastos personales.

Con lo que recibo del plan lo destino a comprar comida, mi marido está desocupado en este momento este es el único ingreso que tenemos.

La plata que me pagan, se la doy a mi mamá, aunque siempre me quedo con algo para mí.

Por su parte, entre las beneficiarias del plan de comedores y recreación se pudo observar que, más allá de su posición en la unidad doméstica, las mujeres destinaban gran parte del ingreso para satisfacer necesidades de los comedores, ya sea a través de la compra de alimentos o de materiales didácticos. Situación que está estrechamente vinculada con la visualización que estas mujeres tienen acerca del aporte económico percibido, en tanto un reconocimiento a la actividad que venían desempeñando.

Nosotras hicimos una reunión cuando nos vinieron a hablar de este trabajo con todas las madres que participan en el comedor y nos comprometimos que con esa plata compraríamos lo que faltaba y nos quedaríamos con algo para nosotras.

Una parte me lo quedo para mí porque estoy sin trabajo y otra para que el comedor progrese. Por ejemplo ahora vamos a comprar tela para el acto porque les enseñamos a los chicos folklore.

En relación con los cambios en las tareas que realizaban en la unidad doméstica a partir de su inclusión en los programas, pudimos observar que estas jóvenes, más allá de su posicionamiento al interior de la unidad doméstica, siguen realizando las tareas que realizaban previamente. Esta situación tiene estrecha relación con la modalidad de incorporación en el plan, que solo las modificó en comenzar a percibir un ingreso por una actividad que realizaban previamente sin remuneración.

No, para mí, nada cambió, yo siempre me ocupé de limpiar mi cuarto y limpiar el comedor. No te olvides que yo siempre ayudé a mi mamá.

Desde que participo en distintas actividades, eso ya hace muchos años, en mi casa todos ayudan, para mí lo que hago es parte de mi vida.

En cuanto a la valoración que estas jóvenes realizan respecto a las actividades que desempeñan, pudimos observar que si bien el conjunto de mujeres que integran este grupo se hallaban vinculadas a actividades comunitarias, cuya iniciativa surge como una respuesta a sus necesidades, las mismas se tornan muy importantes por razones que van más allá del beneficio económico que les reportan. El desarrollo de este tipo de actividades está relacionado con la valoración, autoestima y al poder compartir con otras personas sus necesidades.

Lo que hacemos acá yo no lo dejaría de hacer más allá que no me paguen más, siempre lo hice y lo voy a seguir haciendo, aparte creo que es importante la tarea que desarrollamos para todo el barrio.

A mí me gusta lo que hago, por un lado me ayudo a mi misma y aparte puedo ayudar a otra gente que tiene tantos problemas como yo y no hace nada.

II) Mujeres que entraron en contacto con los Planes a través de distintas modalidades

Las formas a través de las cuales estas jóvenes tomaron conocimiento del plan son tres: a) a través de su participación en el partido político gobernante; b) por ser hijas de mujeres que participan en el partido y c) por hallarse buscando trabajo.

En este sentido, los siguiente testimonios lo ejemplifican:

Yo participaba en la unidad básica dando clases de apoyo y cuando salió este plan me lo ofrecieron. Me interesa porque necesito trabajar y no conseguía nada.

Me avisó mi mamá, ella participa en el partido. Un día llegó a casa y me dijo: "mañana empezas a trabajar en el jardín"........ Sí, trabajar yo quería, pero no sabía que podía llegar a salir esto.

Yo después de un tiempo de buscar trabajo, me entrevisté con una persona acá del Palacio y me conecta con una persona de acción social y me ofrecen cubrir lo que es recreación en un comedor. Para mí era importante conseguir un trabajo, así que al no conseguir nada tuve que aceptar esto.

Es de destacar que en la mayoría de los casos, a excepción de dos, la decisión de incorporación a los planes fue consensuada con la familia. Lo cual puede ser comprendido por la necesidad familiar de generar ingresos.

Yo quería trabajar, pero un día vino mi mamá y me dijo lo que me consiguió y que era necesario porque ya no nos alcanzaba la plata.

Mis viejos me dijeron que era importante para todos que trabajara, aparte yo también quería, nadie me tiene que decir lo que pasa en mi casa, yo sola lo veo.

Respecto a la retribución monetaria percibida, a diferencia de las jóvenes que integraban el anterior grupo - las jóvenes que fueron incluidas en los planes -, todas las jóvenes coinciden en señalarla como el motivo central de su participación, así como manifiestan que si bien la ayuda económica que reciben es mejor que nada, la consideran de muy poca envergadura.

Con respecto al destino de las mismas, pudimos observar que se hallaba vinculado con la etapa del ciclo de vida en el cual se encontraban las jóvenes.

Las jóvenes madres destinan por completo lo percibido a las necesidades de reproducción familiar, mientras que las que se posicionan como hijas entregan parte a sus familias y parte lo destinan a gastos personales.

Yo trabajo acá por la plata, aunque sea poco es mejor que nada, si tuviera algo mejor me iría.

Te podés imaginar, nosotros somos seis de familia, mi marido está en los Programas Bonaerenses, igual que mi hija mayor y yo en este plan, así que lo poco que juntamos entre todos lo usamos para comprar comida y pagar.

La plata, después que me pagan, porque este mes que está terminando todavía no me pagaron, le doy una parte a mi mamá y una parte para mí.

Con la plata que recibo del plan pago cuentas, no te olvides que vivo a préstamo

Con relación a las críticas que las jóvenes hacen respecto al funcionamiento del plan, pudimos detectar principalmente dos argumentaciones. Un grupo de las entrevistadas planteaban una mala comunicación y respuesta por parte de los responsables del Programa. Por su parte, consideran que aquellas que tienen mejores vínculos políticos que ellas tienen acceso a trabajos que les reportan mejores ingresos - en otros programas del Municipio-.

Entre el otro grupo, su principal reclamo se centra en el poco monto de la paga.

Cuando entramos al plan nos dijeron que hagamos recreación, nosotras hacemos lo que podemos, porque materiales pedimos y no nos lo dan, nos dicen que lo pidieron y todavía no llegaron, así se te hace muy difícil trabajar con los chicos.

Al principio iba a las reuniones, ahí se planteaba los problemas pero cuando vimos que no eran productivas entonces dejamos de ir, aparte no nos daban respuesta, quedaba el pedido ahí, nunca teníamos respuesta a lo que pedíamos.

Yo voy a las reuniones cuando puedo, igual nadie te exige nada, lo que más me molesta es que ganas tan poco. Por esa plata no te vas a matar, hacés lo que podés. Los días de lluvia te imaginas que no voy, si quieren que trabaje mejor que me paguen más.

En función de los cambios en las tareas que realizaban en la unidad doméstica a partir de su inclusión en los planes, pudimos observar que a estas jóvenes, más allá de su posicionamiento en la unidad, se les incorpora una segunda carga de trabajo, con algunas diferencias entre aquellas que son madres con hijos pequeños y las hijas.

Las primeras manifiestan que en el único aspecto en el cual varió su actividad doméstica es que en el lapso en que se ausentan del hogar, algún familiar se hace cargo de sus hijos, mientras ellas deben luego continuar con la actividad doméstica. De lo cual se desprende una clara extensión de la jornada laboral de estas mujeres.

Antes, que no trabajaba, me dedicaba a la bebe y a la limpieza de la casa junto con mi mamá, ahora la única diferencia es que cuando me voy mi mamá mira al bebe, que ya es bastante. Lo que significa que cuando vuelvo a casa tengo que hacer lo mismo que antes.

Las cosas en casa las hago todas yo, mi marido trabaja afuera en una carnicería todo el día, así que cuando vengo al comedor dejo a los chicos más chicos con los más grandes y después cuando vuelvo hago las cosas de la casa.

Por su parte, las jóvenes hijas manifiestan que ellas siguen realizando las mismas actividades que desempeñaban con anterioridad a su participación en los planes.

Antes me ocupaba de preparar la comida al mediodía y a la noche lo hacía mi mamá. Ahora me voy a trabajar a la mañana y a la tarde hago las cosas de la casa y cocino a la noche, pero la cosa es que igual sigo haciendo las cosas que hacen falta en mi casa.

Con mis hermanos y viejos siempre nos distribuimos las tareas de la casa, el hecho de que yo ahora trabaje no cambió nada, quizás en lugar de barrer yo a la mañana a la tarde hago las compras o lo que sea. Siempre que vuelvo a casa hay cosas que tengo que hacer.

Si se consideran las dificultades que tienen los jóvenes para ingresar al mercado de trabajo, su incorporación en este tipo de planes es visualizada por ellos como una de las únicas instancias que tienen para trabajar. No obstante, en este punto se pueden observar diferencias respecto a la valoración de las actividad que realizan.

Entre un grupo de jóvenes, se pudo observar una valoración positiva respecto a este tipo de planes. Los factores que se hallan interactuando y condicionando entre sí, desde la perspectiva de las jóvenes, eran: el no haber completado la primaria, la segregación ecológica en la cual se hallan inmersas y la limitada oferta laboral.

Mirá trabajar necesito, si salgo a buscar trabajo sé que no voy a conseguir, yo no terminé el primario, aparte tenés que tener la plata para viajar y cuando la tenés seguro que la necesitás para otra cosa.

A mí mucho lo que hago, eso de ir a la huerta, como querés que te diga, no me atrae, pero es lo único que puedo hacer, si trabajo no hay, y si hay te piden de todo y yo no sé hacer nada.

Diferente es la situación del otro grupo de jóvenes, que si bien comparten con el grupo anterior que la única forma de conseguir un trabajo es a través de los distintos planes sociales, tienen una valoración negativa de los mismos. Esta situación se halla atravesada, desde su propia perspectiva, por contar como mínimo con un nivel de instrucción, el cual les debería permitir tener acceso a mejores puestos de trabajo.

Mirá, yo salgo a buscar trabajo y no consigo nada, tengo el secundario completo y estudio para maestra jardinera. La única que te queda es terminar trabajando en estos programas. Aunque lo que te dan de plata sea una miseria.

Busqué trabajo por todos lados y no conseguí nada, claro que por acá cerca, si no tenés que viajar y para eso tenés que tener plata .Al menos con este plan algo gano, aunque la verdad que haber estudiado tanto para estar trabajando en un comedor.

 

Síntesis y reflexiones finales

A continuación se presentará una síntesis y algunas reflexiones, de los principales contenidos presentados en este trabajo, con especial énfasis en los resultados obtenidos en la implementación de una política de empleo con participación mayoritaria femenina en el partido de Moreno.

En primer lugar, entre las mujeres jóvenes entrevistadas se observó una cierta heterogeneidad en la lógica que las impulsa a participar en los planes sociales y en la forma de articular los mismos con las estrategias familiares de ingresos, fundamentalmente relacionada con la modalidad a través de la cual entraron en contacto con los planes: las que "fueron incluidas en los Planes por parte de la Secretaría de Acción Social del Municipio" y las que "se aproximaron a través de distintas modalidades a los Planes".

Las jóvenes "que fueron incluidas en los Planes" son mujeres que ya venían desarrollando algún tipo de actividad a nivel barrial o eran hijas de estas mujeres. Por ese motivo, las mismas consideran la retribución económica como un reconocimiento a la actividad que ya venían realizando - ya sean ellas hijas o madres. En relación con el destino de los ingresos, se presentan situaciones diferentes de acuerdo al plan en el cual se hallaban participando y a su ubicación en la unidad doméstica.

En lo que respecta a las posibles modificaciones en las actividades que venían desarrollando las jóvenes en la unidad doméstica a partir de su incorporación al programa, se observó que no se presentaron prácticamente variaciones. Lo cual se vincula con las características propias que asumió su incorporación.

Por último, se puede señalar que las actividades que ellas desempeñan en el marco de los planes asumen una valoración positiva que va más allá del beneficio económico que los mismoa les reportan.

Por su parte, entre las mujeres "que entraron en contacto con los Planes através de distintas modalidades", la decisión de incorporación a los mismos fue consensuada con la familia. Esta decisión tiene estrecha relación con la necesidad de generar ingresos para el grupo familiar.

En los casos que componen este grupo, la retribución monetaria es el motivo central de su participación, a la vez que la consideran de muy poca envergadura. El destino de la retribución económica que perciben estas jóvenes está estrechamente vinculado a la etapa del ciclo de vida por el cual se hallan transitando.

Con respecto a los cambios en las tareas que realizaban en la unidad doméstica a partir de su inclusión en los planes, se observó entre estas jóvenes, más allá de su posicionamiento en la unidad, que se les adicionaba una mayor carga de trabajo.

Nos interesa señalar que, frente a las dificultades que se les presentan a estas jóvenes para ingresar al mercado de trabajo, este tipo de alternativas laborales son visualizadas por ellas como una de las únicas instancias que tienen para trabajar.

Ahora bien, si observamos el Programa analizado a la luz de las herramientas que éste brinda a las mujeres para facilitar que ellas puedan transformar su posición, podríamos concluir que el mismo no las proporciona. Por el contrario, lo que se pudo observar es que este programa acentúa, en muchos de los casos analizados, el "rol comunitario" de las mujeres, que si bien puede presentar beneficios a nivel local, a nuestro entender, también puede presentar el riesgo de relegar a esta población a su propio barrio y a la marginación.

Por último, nos interesa plantear, tal como señaláramos en un parte de este trabajo, que el Programa analizado se integra con otros tantos programas que se ejecutan en el Partido de Moreno, orientado a la población más vulnerable. De esta manera, desde el Municipio, consideramos que se va creando la figura sociopolítica de lo que ha dado en llamarse por otros autores el asistido social vitalicio6, o sea personas que se convierten en permanentes beneficiarios de diferentes programas sociales.

 

Referencias Bibliográficas

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1 Una versión preliminar de este artículo se presentó en el 4to. Congreso Nacional de Sociología del Trabajo, organizado por ASET, 1998. Agradezco los comentarios y sugerencias de la Dr. Dora Barrancos y la Dr. Rosalía Cortés a la versión preliminar.
2 Tal como señala Marie-France Prévot Schapira, 1996, los programas sociales, en su formulación, tuvieron en cuenta la peculiaridad de los sitios y de suscitar solidaridades territoriales.
3 La focalización , significa dirigir el gasto social a programas y a públicos específicos, selectivamente escogidos por ser los segmentos de la población más necesitada.
4 Se realizaron entrevistas a los responsables provinciales del Programa y a las jóvenes que han participado en él, así como observaciones participantes, análisis de documentos del Ministerio de Trabajo y de la Municipalidad de Moreno.
5 Para recoger esta información realizamos entrevistas em profundidad - com cuestionarios semiestructurados – y observaciones participantes las cuales fueron llevadas a cabo em el mismo lugar em que las jóvenes desarrollaban sus tareas. Tal como señala Habermas, los significados solo pueden ser alumbrados desde adentro (Habermas, 1987), pues la realidad es simbólicamente preestructurada y constituye um universoincomprensible los ojos del observador exterior incapaz de comunicarse; y para lograr el acesso hermeneútico a tal potencial de saber solo es posible si participamos de la red comunicativa cotidiana a partir de sus interacciones lingüísticas.
6 En la actualidad, los beneficiarios de estos planes fueron integrados en el Programa Barrios Bonaerenses.