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Civitas - Revista de Ciências Sociais

versão impressa ISSN 1519-6089versão On-line ISSN 1984-7289

Civitas, Rev. Ciênc. Soc. vol.15 no.3 Porto Alegre jul./set. 2015

http://dx.doi.org/10.15448/1984-7289.2015.3.19665 

Dossiê: América Latina como lugar de enunciação

Voces silentes y contrapuntos heterotópicos sobre el fenómeno inmigratorio: Recuperaciones de los Beck Bernard y de Laura Pariani desde la academia argentina

Silent voices and heterotopic counterpoints about the immigration phenomenon: The Beck Bernard’s and Laura Pariani’s recovery from the Argentine academy

Adriana Crolla* 

*Magister en Docencia Universitaria, profesora de literatura francesa e italiana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Magister en Docencia Universitaria, profesora de literatura francesa e italiana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, y en la Universidad Autónoma de Entre Ríos, Paraná, Argentina, especialista en italianística, inmigración y estudios comparados <acrolla@gmail.com>.


Resumo:

Resumen: Las nuevas identidades migrantes, la cuestión de la circulación en una época de la historia que parece marcada por el flujo, la relativización de las coordenadas espacio-temporales, el reciclaje de modelos y la construcción/deconstrucción de culturas en movimiento o de la movilidad, dan necesariamente como resultado la emergencia de fenómenos que se constituyen en y por la interculturalidad y las transmigraciones. Interrogarse sobre el habla (discurso) del sujeto “gringo” que se constituyó en la pampa santafesina mediante textos y discursos, es lo que desde hace un tiempo proponemos estudiar en todas sus facetas. Y al mismo tempo las nuevas migraciones hacia y desde Italia desde nuestra “zona” cultural. El trabajo pretende “escuchar” las voces silenciadas sobre el fenómeno inmigratorio a partir de la recuperación de textos que operan miradas destacadas: los Beck Bernard en relación a la Pampa Gringa y los textos de la escritora italiana Laura Pariani sobre la inmigración italiana desde y hacia latinoamérica.

Palabras clave: Heterotopías; Migración; Pampa Grigna; Beck-Bernard; Pariani; Argentina

Abstract:

Abstract: The new migrant identities, the issue of circulation at a time in history that seems to be marked by the flow, the relativization of time-space coordinates, the recycling of patterns, and the construction/deconstruction of cultures in motion or mobility cultures, necessarily result in the emergence of phenomena that constitute themselves in and by interculturality and transmigrations. Asking about the “gringo” person’s speech (discourse) that has been constituted at the pampas in the province of Santa Fe through texts and discourses is what, for some time, we have suggested to study in all its aspects, and, at the same time, the new migrations to and from Italy from our cultural «zone». This text intends to “listen” to the silenced voices about the immigration phenomenon from texts’ retrieval that manage prominent glances: the Beck Bernard’s related to the Pampa Gringa and the Italian writer Laura Pariani’s, texts about Italian immigration from/to Latin America.

Keywords: Heterotopies; Migration; Pampa Gringa; Beck-Bernard; Pariani; Argentina

Es indudable que la heterotopía por oposición a la utopía es el signo de la época y el modo posible para entender las heterocronías que nos constituyen. Michel Foucault (1978) reconoce que estamos en una época en la que el espacio nos viene dado bajo la forma de relación de emplazamientos. Emplazamientos cargados de fragmentariedad, de dispersión, de lo azaroso, aleatorio y la plurívocidad. Y es ésta un experiencia que, reconoce Foucault, impacta en términos de demografía, no tanto en relación con la cantidad de personas y su situacionalidad, sino a los modos de relación que se establecen y las tensiones que se entablan en tal o cual situación para proporcionar tal o cual fin.

La aceleración del conocimiento científico, el desarrollo de nuevas tecnologías y modos de interacción comunicativa basados en la virtualidad, la simultaneidad y el simulacro, la rapidez sin precedentes de los flujos económicos y financieros y las transformaciones de la política internacional constituyen desarrollos que impactan profundamente en la dinámica social, cultural y en los modos de decisión y de gobierno en los diversos espacios nacionales y regionales.

La mundialización/globalización ha abierto perspectivas totalmente nuevas e impuesto nuevos desafíos a la investigación de las tensiones nunca superadas entre lo local y lo extranjero, lo local y lo internacional, al tiempo que replantea y suscita encuentros inéditos entre individuos y sociedades, acelera la conciencia de los problemas globales comunes, impulsa la investigación científica e intelectual y enfatiza en ese sentido los factores del conocimiento, la innovación y la creatividad como impulsores del desarrollo. Pero junto a estos efectos positivos es evidente que va a la par la emergencia de nuevos (o viejos pero nunca visibilizados) problemas que debemos comprender, redimensionar y cuyo impacto es necesario anticipar.

En este sentido, las nuevas identidades migrantes, la cuestión de la circulación en una época de la historia que parece marcada, mucho más que en tiempos anteriores, por el flujo, la relativización de las coordenadas espacio-temporales, el reciclaje de modelos y la construcción/deconstrucción de culturas en movimiento o de la movilidad, dan necesariamente como resultado la emergencia de fenómenos que se constituyen en y por la interculturalidad y las transmigraciones.

Este nomadismo incesante del imaginario obliga a repensar el signo de lo fronterizo y de las fronteras (sean físicas como imaginarias) concebidas hoy día ya no como marcas identificables en un espacio físico, sino como lugares de invención y de referencia de identidades y constructos móviles y cambiantes, de diferentes formas de inclusiones y exclusiones, de pasajes y reconfiguraciones permanentes de modelos culturales, sociales, políticos, institucionales y lingüísticos.

Si el estudio de los desplazamientos temporales contribuye a la comprensión de las dimensiones ancladas en una dinámica histórica fundada en representaciones operacionales, los nomadismos a través de emplazamientos, sean geográficos, textuales o imaginarios, configuran sentidos alternos o complementarios. Lo que obliga a asumir perspectivas de análisis que permitan explicar estos fenómenos de desterritorialización y reterritorialización culturales y su impacto en la constitución de las nuevas identidades. Desentrañar los caminos por los cuales se construyen los sentidos heterotópicos a través de una miríada de lenguajes, mundos e historias, indagando el impacto de la diversidad cultural en el mundo actual (Chambers, 1994) y el modo de recuperación de voces silenciadas, invisibilizadas por la doxa o des-archivadas, que aún esperan su reubicación en el des/locado entramado de las redes y los circuitos, es el desafío que consideramos importante para re-construir los pasos del pasado y entender mejor no sólo el presente sino por sobre todo el futuro. Porque, como sostuviera el padre jesuita Martín Baró, asesinado en El Salvador: “La identidad es la construcción del futuro”.

La formulación de recorridos desde miradas multi e interdisciplinarias y en perspectiva comparada, sobre las variadas dimensiones de la constitución de la memoria cultural, la conformación de identidades y los nuevos modos de abordar el conocimiento, proponen desafíos a la investigación formal de tensiones nunca superadas entre lo local y lo extranjero, lo local y lo internacional, lo que obliga a generar herramientas conceptuales y metodológicas que puedan ser trasladas a otras esferas educativas para propender a la generación de otros abordajes y a la ampliación del área del conocimiento. Al mismo tiempo, a una necesaria construcción de nuevas categorías desde los espacios académicos, al ser éstos ámbitos propicios para alojar el saber y donde es posible realizar necesarias revisiones, completamientos y reformulaciones, en modo abierto y comprometido y desde variados y ricos abordajes.

Entendemos entonces que desde esta nueva dinámica, las universidades, situadas en un espacio múltiple y atravesadas por fuerzas en interacción entre lo local, lo nacional y lo global, pueden cumplir un rol particularmente significativo, actuando como agentes cosmopolitas del cambio social y asumiendo una posición de actores activos desde su rica multiversidad, forjando nuevos vínculos entre las distintas disciplinas, entre los distintos tipos de conocimiento y entre las realidades locales y las globales, abriéndose al público y cooperando con otros ámbitos en un contexto glocal (Robertson, 1997). Por ello sus roles deben ser reorientados hacia desafíos que superen el paradigma de la “torre de marfil” o de la “universidad orientada al mercado”, aceptando el diálogo intercultural y diseñando acciones que hagan de las universidades un espacio de pensamiento, reflexión y actuación comprometido con cuestiones globales y locales y en permanente acecho de los fenómenos migrantes que diseñan los imaginarios nómades que nos representan.

Pensar las migraciones en el espacio de lo latinoamericano y particularmente de lo “glocal”, desde una perspectiva comparada, las tensiones en la construcción de imaginarios del futuro basado en nuevas interrelaciones y potencialidades, y las referencias a los repertorios del pasado y su incidencia en las identidades del presente, así como las transferencias culturales con los posibles abordajes de los proyectos investigativos y pedagógicos, es el propósito del presente texto. Es nuestra intención brindar un breve recorrido por algunos de los espacios por donde transitan nuestras investigaciones formales y donde hemos centrado nuestros esfuerzos para hacer visible la palabra y las proyecciones de actores, estudiosos y creadores de miradas heterotópicas sobre el fenómeno inmigratorio en nuestra “zona”, la que por su particular experiencia se define identitariamente bajo el apelativo de “Pampa Gringa”.1

Interrogarse sobre el habla (discurso) de ese sujeto “gringo” que se constituyó mediante textos y discursos, no sólo a través de sus desplazamientos físicos desde Europa (inicialmente desde Suiza, Alemania, Francia y masiva-mente desde Italia), sino del emplazamiento verbal de los “otros” (los que dieron voz y sustancia al hecho físico en sí, y brindaron su aporte de elementos para la configuración de una identidad a la vez compleja y múltiple), es lo que debe necesariamente ser estudiado en todas sus facetas.

Porque sumergidos como estamos en la experiencia de las heterotopías globalizadas, re-localizar tradiciones culturales des-tradicionalizadas, recuperar de ellas lo residual, en términos de Raymond Williams (1980), eso que hace visible los modos de constitución del elemento aún activo en el proceso constitutivo, es el desafío que hemos asumido y que nos permite indagar desde ángulos soslayados, nuestra propia matriz cultural e identitaria.

En un proyecto de investigación anterior iniciamos una exploración sobre la densidad histórica de las matrices italianas y francesas en el complejo cultural y literario de la provincia de Santa Fe durante las décadas 1950 y 1970, lo que se mostró como un área de abordaje altamente productiva. Con referencia a la ciudad capital, se pudo detectar que su medio intelectual se configuró como un espacio en donde lo itálico y lo francés ha dejado una huella de marcada valencia identitaria. Pero, a pesar de esta enorme incidencia en la conformación de la idiosincrasia local, por diversas razones que era necesario desentrañar, no habían sido todavía analizadas en su compleja y completa dimensión y mucho menos con las posibilidades y referencias que brinda la investigación universitaria.

Por ello comenzamos indagando las razones de las divergencias y los modos en que las tensiones entre las actuales políticas francesas e italianas impactan en lo local, cómo se plantean y cómo inciden en las tradiciones y decisiones científicas actuales, cómo se generaron las “aduanas” y las empresas de conservación de esos saberes y descubrir los modos más operativos para investigarlas en la actualidad. Y en especial qué representaciones es posible reconocer en los intelectuales locales (docentes, traductores, escritores, sociólogos, historiadores, pedagogos y escritores) que las configuraron, desde sus producciones, acciones e imaginarios (Said, 1996) por ser espacios todavía ignorados y a la espera de su visibilización.

Tomando estos postulados como base, y en la convicción de que los individuos construimos colectivamente la realidad cotidiana a través de procesos de objetivación, institucionalización y legitimación de matrices culturales (Mandoki, 2006), entendimos la importancia de indagar el modo cómo las matrices italianas y francesas se volvieron asequibles a nuestra sensibilidad. Y cómo colaboraron en la gestación de una “zona” (Saer, 1960, 2010; Crolla, 2012) de particular relevancia, todavía hoy operante y legitimante, en particular en el universo intelectual gestado y promovido desde la misma universidad.

Sostenemos por tanto que es en el ámbito académico donde la investigación de estas tensiones y presencias (desde lo histórico, lingüístico, literario, sociológico) deben encontrar radicación y sentido, apelando a las herramientas y plataformas que la universidad proporciona para poder analizarlos y difundirlos.

Los Beck Bernard

Analizar textualidades, voces y prácticas que resultan paradigmáticas nos permite cartografiar las fuerzas gravitacionales que algunas figuras proyectaron en la construcción, desde una localidad situada, de un saber al mismo tiempo aclimatado y renovador. Idea que Benedict Anderson (2008) postula para estudiar el anarquismo entre nacionalismos militantes de lados opuestos del planeta y que nosotros articulamos en la exploración de textos y actores todavía silenciados, o no suficientemente revalorizados, en los anaqueles de nuestra cultura.

La historia de la colonización en tierras santafesinas no puede soslayar las figuras de los esposos Beck-Bernard, y sin embargo una parte importante de su obra espera ser puesta en valor.

Carlos Beck fue el director principal de la Sociedad Colonizadora Suiza “Beck y Herzog”, encargada por Aarón Castellanos (primer empresario de la colonización) de suministrar colonos para habitar las tierras de la llanura santafesina, cercanas a la ciudad capital. Castellanos había acordado con el gobierno provincial un proyecto de colonización de este territorio, por lo que había partido para Suiza y traído el primer contingente de 200 familias para fundar la primera colonia, Esperanza, en 1856. En Suiza se pone en contacto con estos empresarios y es así que Carlos Beck llega a Santa Fe en 1857 junto a su esposa Lina e hijas y funda en 1858 dos nuevas colonias: San Jerónimo y San Carlos.2 Trayendo consigo por vía fluvial inmigrantes suizos, alemanes, franceses e italianos.

El matrimonio Beck Bernard se domicilió en calle San Gerónimo frente a la Plaza de Mayo de la ciudad de Santa Fe y las imágenes y experiencias vividas van a florecer en estampas de ricos asonancias en el libro que luego del regreso a Suiza en 1862, Lina publica en Paris en 1864 bajo el título de Le Rio-Paraná. Cinq années de séjour dans la République Argentine. Y del que se cuenta con una primera traducción al español realizada por el historiador santafesino José Luis Busaniche, y publicada en Buenos Aires en 1935. Hoy día es considerado un libro de culto y con varias reediciones.

Otro de sus libros es La Estancia de Santa Rosa, el que se encuentra al alcance de lectores interesados ya que al ser inhallable una primera versión traducida al español que el historiador local Juan Jorge Gschwind (1989) dice haber visto en la biblioteca de Busaniche, fue rescatada por el historiador y amante de la cultura francesa, Rafael López Rosa, quien la encontró en un viaje a Europa en 1989, integrando junto a otras dos noveles breves, el libro Fleurs des pampas, scénes et souvenirs du desert argentin (1872), en la Biblioteca de la Universidad de Ginebra (López Rosas apud Beck-Bernard, 1990, p. 23).

La publicación que constituye la base de nuestras indagaciones, es una versión bilingüe que se realizó por iniciativa de las autoridades de la Alianza Francesa de Santa Fe en ocasión de la celebración del 90º aniversario de la creación, en 1900, de la Escuela Francesa de Santa Fe, luego fusionada con la Alianza. La traducción estuvo a cargo de la señora Irma Bignon de López Rosas, ayudada por las profesoras Marity Yost de Passamonti y Renée de Maître. La edición fue costeada por la Alianza Francesa e impresa por el centro de publicaciones de la Universidad Nacional del Litoral, con la colaboración de las Industrias frigoríficas Nelson y del senado provincial.

Esta tarea colaborativa entre instituciones locales para dar a conocer la obra de la ilustre viajera y de otros referentes, se reafirma en el prólogo de Raúl Victor Soumerov, profesor del departamento de estudios latinoamericanos de la Université de Provence, quien realiza un interesante análisis de la obra en el marco de los protocolos de los libros de viajeros pero para afirmar que su autora logra superar la mirada romanticista al reflejar el ideario de progreso que motorizaban las decisiones de los promotores de la colonización en la contratación de colonos europeos. Entre los que se contaba en primera línea su esposo y la compañía que había venido a fundar San Carlos.

Estos principios se están llevando a cabo en el país en el momento de aparición del relato (1864) y su autora los conoce. Y no de oídas. Su marido, Carlos Beck, empresario suizo ha fundado ya por entonces, en 1858, la Colonia San Carlos (Provincia de Santa Fe) con inmigrantes europeos cuyo traslado él mismo organiza. La coincidencia no es entonces teórica sino producto de razones mucho más prácticas. Por mucho que desde 1862 la empresa de Carlos Beck se encontrara al borde de la quiebre, la convicción de estar en el buen camino subsiste (Soumerov apud Beck-Bernard, 1990, p. 12).

Articulación que se refuerza en la nota al pie donde el prologuista informa:

La Colonia San Carlos se encuentra a pocos kilómetros de Coronda y del lugar que sirviera de escenario a Lina Beck. Según Juan Jorge Gschwind en su libro Historia de San Carlos, T. 1, 2ª ed. editado por la Universidad del Litoral en 1989, en el año de aparición del texto que comentamos, la población de la colonia ascendía a 728 personas, de las cuales 410 eran suizas, 200 italianas, 95 francesas y el resto, 23, de diversas nacionalidades (ibid.).

Es interesante hacer notar que es el mismo Gschwind (1935), en un estudio sobre la escritora suiza que encontramos en los anaqueles del archivo histórico de Santa Fe, quien menciona un estudio de S. Rocheblave, publicado en el nº 52 de la Revue des deux mondes del 15 de agosto de 1929, donde se profundiza en la figura precursora e infrecuente, para una mujer de su época, de Lina Beck como activa interlocutora epistolar con figuras de la talla de Giuseppe Garibaldi, Edgard Quinet, Jules Simon, Victor Hugo. Elisée Reclus, Herzen, Gabriel Monod, Ferdinand Buisson y con Sainte Beuve desde 1866 hasta la muerte del mismo en 1869.

En este artículo se consignan las cartas que esta interesante mujer intercambió con el escritor y filósofo francés y donde ella misma afirma que aunque sus escritos le dieron el éxito inmediato, su ambición iba más allá de ser una buena novelista ya que lo que pretendía era mostrar con realismo la crueldad del dictador Rosas, el esclavismo en Brasil y promocionar la conciencia religiosa para corregir lo que en las leyes y las instituciones constituyen “una violation perpétuelle des droits et de la dignité humaine” (Rocheblave, 1929, p. 935). Lo que explica también sus preocupaciones posteriores sobre el régimen penitenciario para las mujeres y que una ejecución sangrienta realizada en el cantón de Vaud le inspirara la escritura de Sur la peine de mort (1868), escrito que según su biógrafo M. G. Correvon, contribuyó a la supresión de la pena de muerte en ese distrito. En 1869, a pedido del comité de la sociedad Suiza para la reforma penitenciaria es-cribió también Mémoire sur les prisons de femmes, traducido a numerosas lenguas, lo que incrementara su prestigio. Y una memoria de 1872 donde propone un sistema preventivo de los delitos de las mujeres, para su rehabilitación.

Estos tres ensayos, inhallables en principio, cayeron misteriosamente en mis manos al haberlos donado en 1986 una descendiente de Lina, la Baronesa Chantal de Bavier de Nora, al Museo histórico de San Carlos en una visita que realizara a la excolonia fundada por su ancestro. Junto a la correspondencia de Sainte Beuve y Mme Beck Bernard que Rocheblave incluye en el artículo antes mencionado, estos tres opúsculos han sido traducidos al español por integrantes de nuestro proyecto de investigación y serán publicados por primera vez en contexto hispanófono.

La actualidad de su ideario pintan a Lina Beck como una intelectual de fustes y es incomprensible que su figura como luchadora por los derechos de las mujeres y por un mejor régimen penitenciario en su país, no haya sido todavía rescatada y leída en relación a la importancia que sus contiendas y acciones merecen.

En Patronazgos preventivos para las mujeres, memoria presentada a la Sociedad Suiza de Reforma penitenciaria reunida en Neuchatel el 27 de mayo de 1872, Lina presenta algunos casos terribles de maltrato y sometimiento, de los tantos observados en sus frecuentes visitas a las cárceles. Y demanda a sus interlocutores:

Ustedes creerán oír la descripción de alguna escena atroz de la Inquisición, hace trescientos años, en Roma o en España? Es más horrible aún, pues ustedes asisten a la aplicación de una ley penal en el siglo XIX y […] en un país libre […]

Para luego aseverar:

La reforma penitenciaria en marcha, está comprendida, ha sido adoptada y se mejora, se perfecciona. La reforma social, todavía demasiado desatendida, reclama toda nuestra energía. No se trata únicamente de fundar, gracias a buenas penitenciarías, algún tipo de hospital para la cura de las enfermedades morales. Hay que impedir la eclosión de esas enfermedades o volverlas tan raras como sea posible.

Nuestros esfuerzos individuales deberán ser apoyados por buenas leyes sobre la ebriedad; sobre la garantía del salario de la mujer, correspondiente a lo que eran los bienes gananciales en el derecho romano; sobre la educación gratuita, obligatoria y laica; sobre el código penal reformado y único para todos nuestros cantones suizos; sobre una ley de patronazgo fundada en la libertad provisoria, como en Inglaterra.

La sociedad tiene ciertamente el derecho de castigar, pero no puede ejercer justamente ese derecho sino después de haber cumplido todos sus deberes hacia los desheredados de esta vida.

Nuestras instituciones penales en algunos cantones no tienen todavía ninguna piedad hacia las mujeres. […] Si insisto en estos hechos, es para demostrar hasta qué punto nuestras instituciones penales son todavía bárbaras y necesitan ser reformadas, simultáneamente con los esfuerzos individuales en la reforma social. Nuestras prisiones preventivas, sobre todo las prisiones de distrito, deben reclamar la atención de nuestros legisladores. Es evidente que en el pensamiento del legislador, la aplicación del derecho de castigar no debe tornarse una lección de inmoralidad. Hay allí entonces entre la intención y el resultado de la ley penal una contradicción que vale la pena ser examinada y resuelta a favor de la moral pública. [...]

Si he insistido, un poco largamente tal vez, sobre los hechos que acabo de citar, es porque tocan muy de cerca a la reforma social, al patronazgo preventivo, a la transformación de nuestras leyes y en consecuencia al mejoramiento de nuestras costumbres. La ley moral, que no se viola jamás impunemente es una guardiana celosa de todo lo que le pertenece. Encontramos sus mojones en todas las rutas que conducen al mejoramiento y al perfeccionamiento (Beck, L., 1872, p. 14-18. Trad. Silvia Zenarruza de Clément).

En Memoria sobre las prisiones de mujeres, afirma:

Beccaria ha dicho: “Es mejor prevenir los delitos que tener que castigarlos”. Este hermoso pensamiento debería sobre todo tener su aplicación en una democracia. ¿Qué es lo que puede prevenir los delitos? Una buena organización social. Es verdad que una ley defectuosa del Código Civil puede dar lugar a la aplicación de más de un párrafo del Código Penal. Es en el Código Civil que hay que buscar la mayor parte del tiempo la raíz de las faltas que conducen a las mujeres a las prisiones. La legislación ha dado a la mujer una posición que exige de ella los más grandes sacrificios sin darle compensaciones a cambio. Inferior al hombre ante la ley que protege y que concede derechos, la mujer es su igual ante la ley que castiga. El Código Civil tiene cuidado de excluir a la mujer del ejercicio de sus poderes más naturales. El Código Penal le infringe así como al hombre la aplicación más rigurosa del derecho de castigar (Beck, L., 1869, p. 24. Trad. Silvia Zenarruza de Clément).

Es por ello que nos hallamos abocados a la traducción de estos textos al español y dada su absoluta inhallabilidad aún en sus versiones en original francés, publicarlos durante los primeros meses de 2015 gracias a subsidios otorgados por la Municipalidad de San Carlos y la diputada provincial Griselda Tessio, en colaboración conjunta con la Alianza Francesa de Santa Fe y la misma Universidad Nacional del Litoral.

Proyecto editorial que se complementa con la publicación, inédita en español, del libro que Carlos Beck escribiera a su regreso a Suiza en 1865: La République Argentine. Par Charles Beck Bernard, ancient directeur de la colonie San Carlos, près de Santa Fé (Amérique du Sud). Este texto fue traducido hace más de cuatro décadas por la señora Lutecia P. de Campana, francesa de origen y suegra del escritor, historiador e iniciador de investigaciones sobre la colonización en la Pampa Gringa, Gastón Gori, a pedido del mismo para poder comenzar a conformar una biblioteca especializada y cubrir un área de vacancia sobre el fenómeno en la zona. Una versión mecanografiada de esta traducción (cuyos originales se perdieron) fue hallada hace un año en manos del historiador santafesino Julio del Barco y puesta inmediatamente en proceso de revisión en minucioso cotejo con el original, por las francesistas de nuestro equipo: Silvia Z. de Clément y Viviana Basano.

Libro insoslayable, por la minuciosa descripción de la Argentina, y de la zona en proceso de colonización, en todos y sus más completos perfiles: geográficos, históricos, etnográficos, sociológicos, fauna y flora, idiosincrasia, etc. Los últimos dos capítulos Beck los destina al análisis de los hechos fundacionales de las colonias agrícolas, a sus potencialidades y dificultades, así como a brindar una serie de consejos prácticos a quienes decidieran emprender la aventura de la migración. Sin dejar de hacer interesantes observaciones comparadas sobre uno y otro mundo, y en particular sobre el carácter moral y temple de quienes pretendieran emprender esta aventura:

En un país nuevo y poco habitado sería de desear que el colono fuera, ante todo, un hombre profundamente moral y honesto. En Europa, donde el individuo desaparece, por así decir, en la multitud, sus defectos y su conducta son sólo conocidas por sus intimas relaciones, mientras que todas las manifestaciones exteriores del vicio son reprimidas no solamente por el rigor de la ley y por la vigilancia de la policía sino por el respeto a la opinión pública y por el cuidado que conserva de su reputación toda la persona que no se sienta fracasada ni degradada. En América no sucede lo mismo: colocando en el campo desierto de Santa Fe o de otra provincia argentina, en medio de un número de familias muy reducido en comparación con la población de cualquier distrito de Europa, frente a una naturaleza virgen en la cual el colono está llamado a conquistar con sus propias manos una existencia nueva para él mismo y los suyos, todos los rasgos de su carácter, los buenos y los malos, no tardan en manifestarse al desnudo y también a desarrollarse de una manera marcada en el sentido de sus inclinaciones.

La opinión pública, el respeto al “que dirán” no existe y es de suponer que en las extensiones inmensas, apenas habitadas, la vigilancia de la policía no puede ejercerse sino en limitada medida. Es pues evidente que, en semejante estado de cosas, cada nueva familia que llega, ejerce, en medida contraria de lo que hiciera en Europa, una influencia saludable o malsana en el conjunto de la colonia.

Pero sobre todo para los colonos mismos, la fuerza moral, los principios cristianos, la fe religiosa, tiene un gran valor, pues no hay que hacerse ilusiones: fundar una existencia nueva en un país desierto, cualquiera sea la ventaja natural que se presente, es siempre al principio una tarea difícil, llena de privaciones, de fatigas, de sufrimientos y hemos visto habitualmente un profundo desaliento apoderarse al cabo de algunas semanas de su llegada aun en los que luego han triunfado y que hoy se felicitan mucho de haber perseverado (Beck, 2015, p. 232).

Además de ofrecer todo tipo de precisiones sobre las actividades y análisis que necesariamente deben realizar antes de decidirse a partir, así como los recaudos y previsiones para alcanzar una mejor y menos riesgosa radicación, enfatiza en el tipo de actividad que el colono va a desarrollar, tratando de desalentar a aquellos que se encuentran impreparados para las duras tareas del campo

Es esencial que el colono sea agricultor. Los artesanos y los obreros pueden encontrar con facilidad trabajo bien pagado en las ciudades como Buenos Aires, Rosario y otras; pero en las colonias conviene que, aun los que ejercen profesiones como las de herrero, el fabricante de carros, el albañil, el carpintero, el ebanista, etc., estén en condiciones de practicar la agricultura al mismo tiempo.

Aunque por muchos detalles los cultivos deben realizarse en forma diferente que en Europa, es evidente que aquél que está acostumbrado a los trabajos del campo y que conoce la teoría y sobre todo la práctica de los métodos empleados aquí, aprenderá rápidamente las modificaciones que puede aportar de Europa y estará mejor preparado para progresar rápidamente en su nueva posición que los obreros de fábrica y relojeros a los que en San Carlos nos hemos visto obligados a impartir una educación agrícola (ibid.).

Al final destaca el carácter pionero de su libro y las ventajas que la República Argentina y la migración ofrecían en aquellos tiempos a todos aquellos expulsados de sus países natales por hambre y privaciones:

Estamos, pues, lejos de pretender que nuestros consejos y nuestras indicaciones sean completos y definitivos pero creemos que es la primera vez que datos tan detallados se hayan ofrecido al público sobre este tópico y para este país y estamos persuadidos, también, de que los que quieran tomarlos por guía en sus trabajos se encontrarán a gusto y evitarán los tropiezos que hacen a veces perder un tiempo precioso. No entra en nuestros fines buscar en detalles las causas que hacen que en muchos lugares de Suiza y de Europa las poblaciones agrícolas se encuentren en situación difícil y hasta alarmante. Además, estas causas varían según las localidades y nadie puede conocerlas mejor que los que las sufren…

La República Argentina ofrece a los agricultores que están en esta situación un gran campo de trabajo fácil, lucrativo o susceptible de gran desarrollo. Los que pueden llegar con un capital que en Europa no bastaría para el más simple establecimiento agrícola independiente, pueden adquirir un vasto dominio y crearse con su trabajo una posición muy cómoda y de porvenir. Cuanto más numerosa sea la familia (y, sobre todo, donde hay más varones) más rápidos serán los progresos. Los padres tendrán, al mismo tiempo, la inmensa ventaja de poder conservar con ellos sus hijos hasta su casamiento, mientras que en Europa estarían en la necesidad de ir a servir en casa de extraños o de mandarlos a trabajar en los establecimientos industriales…

El consejo que les damos es el siguiente: no esperen emigrar a último momento, cuando ya están reducidos a los últimos extremos, pues esta incertidumbre los pone en dificultades casi insalvables que no hubieran existido algunos años antes. Es mejor no dudar y decidirse enseguida mientras dure la facilidad de establecerse en América de manera conveniente y ventajosa (ibid., p. 296).

Contrapuntos heterotópicos y heterocrónicos en Il piatto dell’angelo

La escritora italiana Laura Pariani renueva con esta novela del 2013, su ya extenso laberinto escritural con la experiencia argentina, que la tuvo como protagonista en el viaje que su madre le obliga a cumplir, acompañándola en la búsqueda del abuelo abandónico. Un anarquista que por la década del 20 había encontrado refugio en este país austral, sin volver a Italia, dejando abandonada a su suerte a su mujer (condicionada desde ese momento y para siempre a ser una de las tantas vedove bianche) y a una hijita de tres años (la madre de Laura). Quien cuarenta años después decide cerrar el círculo doloroso que había dejado abierto la migración del padre, haciendo este viaje a las extremidades patagónicas en compañía de su hija mayor.

Desde la madurez de su propia feminidad, la voz narrativa (alter ego de la escritora) hace visible el dolor que signó la existencia de esa madre a la que Pariani interpela y que configura el retrato de una mujer que no pudo ser madre en su total intensidad, porque su destino estuvo marcado por su sino filial. En una experiencia de soledad y condicionamientos tan difícil e incomprensible como la de la abuela, condenada a no poder reconstruir jamás su vida afectiva y su libertad.

La madre de la escritora asume así el lacerante perfil, si la transposición del concepto es posible, de ser una de las tantas figlie bianche que el proceso inmigratorio ha de haber generado por miles, y contender a lo largo de su vida con una esencial orfandad, la que se hace dolorosamente visible en la palabra de la hija que viaja en el tiempo y en espacio, para poder apaciguarlo, y conjurarlo, si no en la realidad, ya imposible, en las figuraciones de la palabra poética.

Laura Pariani retoma en esta novela breve muchos de sus temas más recurrentes: las separaciones, los abandonos, el costado doloroso de las migraciones finiseculares hacia la Argentina. Y en estos procesos, la particular experiencia de las mujeres, sometidas a la soledad y a la incomprensible ausencia de los hombres queridos, que ayer, migraban para “fare la Merica” o para escapar de los condicionamientos, las postergaciones y las desesperanzas.

Pero la novela ofrece un interesante contrapunto heteorotópico y heterocrónico al proponer el revés actual de la historia: el de las migraciones de mujeres latinoamericanas que hoy parten para Italia por iguales razones de sobrevivencia y para hacer la propia “Merica” en estos nuevos contextos de inmigración.

Si antes eran los hombres los que en mayor número partían solos en busca de trabajo y utopías económicas, ahora son las mujeres las que abandonan hijos y familias en busca de reterritorializadas utopías, dejando dispuestos, en otras mesas, el mismo piatto dell´angelo que espera inútilmente la vuelta del ausente.

Se nos narra entonces en paralelo la historia de Lita, una joven boliviana que viaja a Milán con la esperanza de cambiar calidad de vida para sostener económicamente a la familia lejana y ayudar así al crecimiento de las hijas. Cuanto Lita pisa suelo italiano encuentra, como en las migraciones precedentes, las mismas dificultades, pero luego de superarlas comienza a soñar con una vida mejor.

Haciendo recurso de una oralidad particular basada en el bi y trilingüismo (italiano, español rioplatense y dialecto) Pariani permite que nos adentremos en la mente de la migrante que reconoce:

Andiamo in Europa, a conquistar el mundo, a arrancar la plata, manderemo tanti soldi a casa alle nostre figlie (Pariani, 2013, p. 22).

Lita ha encontrado trabajo como badante (cuidadora de ancianos) en casa de la madre de Piero, marido de Marina. Y estos dos, en viaje de vacaciones por territorios latinoamericanos, deciden ir a visitar la familia de Lita en Bolivia, sin siquiera pensar en avisar a la misma sus intenciones, para conocer su mundo y llevarle regalos a las hijas.

La estadía, que está prevista para un día, por diversas circunstancias se prolonga y los visitantes se ven confrontados con la realidad de pobreza, los conflictos familiares y sociales de esa sociedad, pero también con valores comunes que Marina sabe reconocer y recordar de su infancia en la Italia de la posguerra, hoy ausentes en los complejos y despersonalizados circuitos de la globalización.

In un certo senso l’interno di questa stanza le ricorda la casa in cui ha vissuto da bambina: stanze affollate di armadi scuri e massicci con le maniglie alte, che incombevano su di lei come babàu; […] cassetti dove sua madre conservava alla rinfusa cuffiette, trecce tagliate, occhiali rotti, ventagli. Reliquia dei morti di famiglia […] (Pariani, 2013, p. 58).

Y en las reflexiones de Lita emerge la crítica a una sociedad que teniendo todo, ha perdido en gran medida su capacidad para ser feliz y su sentido de la justicia, traducido en el modo cómo mantienen en precariedad laboral a estas empleadas a las que en gran modo consideran inferior y ejercen sobre ellas cierto grado de explotación y xenofobia:

Lita si sente preoccupata perché da casa le scrivono raramente. Vorrebbe tornare ogni tanto in Bolivia, per riabbracciare le figlie, ma il viaggio costa una barbaridad, eppoi ha paura di restare bloccata al controllo dei documenti, perché non possiede un regolare permesso di soggiorno. Il periodo di prova è passato da lungo tempo, ma Piero, il figlio della signora Colnaghi, non l’ha ancora messa in regola. Ogni tanto scrive alle figlie delle cartoline col duomo e il castello sforzesco. Le piacerebbe sfogarsi e raccontare la verità sulla sua vita attuale, rinchiusa in un piccolo appartamentino di Porta Romana. Una lettera che dica: “Care figlie, l’Italia non è rose e fiori”. È vero, c’è benessere se si compara la loro situazione alla nostra, ma la gente non ride mai. Tutti corrono, tontos que van y tontos que vienen, nessuno ha mai tempo di fare due chiacchiere tra vicini, di farsi compagnia la sera. Vivono chiusi nelle proprie case. Per esempio, il posto dove abito: l’appartamentino della signora Colnaghi è minuscolo, c’è di tutto – elettrodomestici, tivù, acqua calda – ma sa di chiuso, di vecchio. La sera nel palazzo c’è un silenzio che fa paura. Non è il silenzio a cui siamo abituati noi sull’altopiano: qui si abita tutti insieme, gli uni addosso agli altri, ma è come se si fosse soli (Pariani, 2013, p. 69).

La maestría de Pariani para la creación de personajes y situaciones de fuerte y penetrantes connotaciones, se complementa con el preciso conocimiento de la geografía, la cultura y la historia del contexto andino donde transcurre la acción, así como las vicisitudes y diferencias culturales con las que un extranjero, sobre todo europeo, deberá confrontarse en este tipo de viaje hacia una realidad más primitiva, pero por ello mismo más primigenia y auténtica.

A partir del capítulo dos, el ayer y el hoy de la experiencia migrante comienzan a disponerse en secuencia generando en la enumeración de casos, un paralelo que hace más visible la superposición, en modo heterocrónico, de similitudes más que de diferencias: es siempre la pobreza y la ilusión de conquistar en otras tierras la seguridad y el bienestar que la propia tierra niega, lo que impulsa y justifica la partida. Experiencia migrante que no sufre atenuación a pesar de las diferencias temporales o de las circunstancias. Aunque una diferencia sí es destacada entre el ayer y el hoy y tiene que ver con el sexo y los roles de subsistencia que una época y otra propician en relación con las oportunidades laborales:

Ieri

[…] Quindi, senza dire né bi né bo né aspetta-un po’, mettevano l’esitenza in una valigia di cartone e partivano. Gente di tutte le età: trentenni con il cappello calcato in testa di sbieco, quarantenni coi baffoni attorcigliatti alla moda del re; ma per maggior parte erano giovanissimi, quattordici o quindici anni appena, brufolosi, ancora senza barba. Lasciavano il paese in gruppo a setiembre quando terminavano i lavori estivo in campagna […] (Pariani, 2013, p. 16-17).

Ieri

c’erano alcuni, i più giovani, gli sbarbatelli, che partivano dall’Italia a fine settembre, quando nelle campagne terminava la stagione dei lavori agricoli. Sbarcavano a Buenos Aires tenendo in tasca solo il contratto con l’agente di emigrazione, senza sapere una parola di spagnolo. Scoprivano allora che il viaggio non era per nulla concluso, anzi stava per cominciare la parte più dura: mancavano ancora ottocento chilometri per arrivare a Santa Fe, centro della produzione cerealicola. Di nuovo erano costretti a imbarcarsi su carri sgangheroni diretti al nord oppure su un vapore che risaliva lentamente il corso di un immenso fiume turbolento che si chiamava Paraná. Pare quasi incredibile che ci riuscissero, loro che non conoscevano altro che il proprio stretto dialetto; loro che quando dovevano esprimere il concetto di estrema distanza avevano sempre detto: “lontano come Milano” (Pariani, 2013, p. 37).

Questa emigrazione stagionale, innanz-indré dall’Italia alla Merica, prese piede alla fine dell’Ottocento soprattutto in Lombardia e in Piemonte. La chiamavano con un nome poetico: hacer la golondrina, fare la rondine. Definizione delicata per una vita infernale sballottata tra due emisferi, due lingue, due mentalità. Ci fu chi fece questa esperienza anche per tre volte, cominciando a quattordici anni. Ogni volta che tornavano al paese natale erano meno ragazzi, meno figli, meno paesani, finché, uno per uno, i giovani sceglievano di fermarsi dall’altra parte dell’oceano e quindi venivano dichiarati in Italia renitenti alla leva, precludendosi così ogni possibilità di un ritorno in patria. In tal modo sparivano, inghiottiti dall’immensità misteriosa della pampa. Non era il fantasticato regno del bengodi la terra che si apriva davanti ai loro occhi, ma un orizzonte selvatico di pianure vuote. Un gran deserto verde dove il silenzio era rotto soltanto dagli stridii opprimenti di grandi avvoltoi o dal fischiare rabbioso del vento, finché veloce cadeva l’oscurità, senza però portare pace, ché quel cielo di stelle mai viste anziché rasserenare gli animi infondeva la convinzione di una distanza invalicabile. Con l’impressione che lo spazio fosse come il tempo, che allontana e non permette ritorni (Pariani, 2013, p. 38).

Oggi emigrano per l’Italia soprattutto le donne, in un percorso esattamente inverso. Vengono dall´altopiano del Titicaca, dalle periferia di Quito, dagli stretti vicoli di Cuzco, dalle baraccopoli di Bogotà. Molte hanno la treccia di capelli neri e folti; tutte con carnagione bronzina e occhi ammandorlati (Pariani, 2013, p. 19).

Pero, si en otras épocas algunas utopías eran alcanzables porque la tierra (al menos en el contexto de la Pampa Gringa y en los inicios de la colonización) fue dada en propiedad a quien se esforzara por trabajarla y potenciarla, y la Constitución Argentina aceptó al inmigrante y lo incorporó con todos los derechos de un ciudadano nativo, sin exigir que adoptase la ciudadanía argentina para gozar de estos derechos (propiedad, circulación, libertad de elección y de ejercicio del comercio y profesión) hoy la situación de los nuevos migrantes está más condicionada por la horfandad y el peligro de una situación jurídica peligrosa e inhumana.

A los migrantes de hoy, a pesar de la evolución que en los países desarrollados se alcanzó en materia de protección legal a los trabajadores, se les niega el derecho de contar con documentación legal y se los obliga al trabajo en negro. Esta situación de clandestinidad es la puerta de entrada (sin salida posible) a las injusticias laborales, la explotación y el anonimato. Configuraciones de un esclavismo de nuevo signo, simulado en perversas regulaciones que los circuitos del poder hoy día obligan y hasta potencian. Sumado a las masas crecientes de desclasados del sistema productivo que las nuevas regulaciones de macro política económica que la globalización provoca, sometiendo también a los felizmente nativos y legalmente documentados

Le sudamericane arrivano con informazioni scarse e vaghe. Finiscono per dormire, come Geralda, nei letti di una pensione di malamorte, dove nessuno chiede documenti, in mezzo a un oscuro viavai di facce scavate dai trìboli della clandestinità […] (Pariani, 2013, p. 40).

Ieri e oggi. Gente que parte, gente que sueña y gente que queda esperando los casi nunca esperanzados regresos. Experiencias de ausencias y de dolores compartidos. Tanto ayer como hoy, América e Italia en una común experiencia de desarraigos y de esforzados arraigos. Por eso: Ieri è oggi, lontano è quì (el ayer es siempre hoy. Y lo lejano es siempre aquí).

A pesar de la natural relación que los textos de Pariani entablan con el lector argentino, lo cierto es que hasta ahora no se logró que en Argentina se publiquen traducciones de los mismos. Hace más de 10 años, cuando el boom de su novela Quando Dio ballava il tango (2000) el lector responsable de la sección argentina de Alfaguara, desestimó su traducción y publicación justificando su rechazo (así me lo contaron) por el modo de presentar la escritora el fenómeno de la inmigración italiana. Porque podía provocar por su extrañeza, rechazo al lector argentino, acostumbrado a mirarlo desde las lentes de los escritores locales.

Es así que el texto, publicado en Valencia por la editorial Pre-textos, fue traducido al español por una traductora valenciana, Patricia Orts, quien según me manifestara, trabajó con mucha asistencia de argentinos radicados en Europa, y de la misma autora. Pero esta versión, por más cuidado y atención puesta por la traductora, manifiesta un innegable registro español que hace al texto por momentos extraño y lejano a un lector rioplatense. Y en cierto modo se descontextualizan las viscerales vivencias de las 16 migrantes, protagonistas de las historias contenidas en el mismo.

Otro libro importante por contener algunos relatos de historias de monjas sucedidos en suelo argentino (lasceral la terrible historia de las monjas francesas arrojadas al Río de la Plata desde los aviones de la muerte durante la dictadura militar), es L’uovo di Gertrudina (2003). Del cual se cuenta con una traducción todavía inédita realizada por la Prof. Gabriela Romairone de la Universidad de La Plata en 2004.

Es por esta razón que estamos elaborando un proyecto de traducción conjunta y publicación (quizás con la subvención del recientemente creado centro de publicaciones de la Universidad Autónoma de Entre Ríos) de la novela Il piatto dell’angelo, con la inclusión de dos capítulos de L’uovo di Gertrudina y de algunos cuentos donde Pariani propone autoficciones de su traumática pero auroral estadía en tierras neuquinas.

Dado que la currícula de la formación de los profesores de Letras en Argentina organiza el estudio de las literaturas en lenguas no española en traducción al español, la posibilidad de ofrecer a los alumnos, y al público en general, la lectura de estas valiosas miradas, constituyen para nuestros objetivos otra arista de potenciales visibilizaciones de modernidades disonantes pero necesarias para la reconstrucción legible de nuestra propia localidad.

1En esta zona la experiencia colonizadora tuvo perfiles especiales gracias al impacto de las políticas provinciales en la distribución de la tierra, lo que permitió la fundación de “colonias” así como el trazado de una impresionante red de vías férreas y de caminos que hicieron cambiar sustancialmente los modos y fluencias en las comunicaciones y regulaciones económicas, culturales y sociales de la región y del país. Y en esta empresa los italianos se posicionaron como la fuerza predominante. El apelativo “Pampa Gringa” (en sustancia “habitada por extranjeros”), sancionado por el escritor Alcides Greca en su novela homónima de 1936, sirve para identificarla. Y por extensión se llamará “gringo” al italiano al ser el grupo inmigratorio más numeroso. Apelativo que hoy día define orgullosamente la identidad de sus habitantes, descendientes en un 70% de aquel aluvión itálico.

2San Carlos es la tercera colonia fundada en Santa Fe en 1858. Primeramente habitada por saboyanos, estos quedan en San Carlos Norte, radicándose los piamonteses en San Carlos Centro y los franceses en San Carlos Sur. Pocos kilómetros separan una de otra siendo reconocida la de los italianos como la más progresista y rica.

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Recibido: 29 de Diciembre de 2014; Aprobado: 30 de Septiembre de 2015

Autora correspondente:Adriana Crolla Necochea 3212 3000 Santa Fe, Argentina

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