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Sexualidad, Salud y Sociedad (Rio de Janeiro)

On-line version ISSN 1984-6487

Sex., Salud Soc. (Rio J.)  no.23 Rio de Janeiro May/Aug. 2016

http://dx.doi.org/10.1590/1984-6487.sess.2016.23.05.a 

Artigos

Identidad sexual en jóvenes gay del norte de Chile

The sexual identity of gay youths in Northern Chile

Identidade sexual em jovens gay do norte do Chile

Jaime Eduardo Barrientos Delgado1 

Andrea Vega2 

Karen Gutierrez3 

Ivania Zaffirri4 

Pamela Ramirez5 

1Escuela de Psicología, Universidad de Santiago Santiago, Chile.

2Escuela de Psicología, Universidad Católica del Norte Antofagasta, Chile

3Escuela de Psicología, Universidad Católica del Norte Antofagasta, Chile

4Escuela de Psicología, Universidad Católica del Norte Antofagasta, Chile

5Escuela de Psicología, Universidad Católica del Norte Antofagasta, Chile

Resumen

La investigación en la que se funda este artículo tuvo como objetivo comprender cómo se construye la identidad sexual en hombres gay jóvenes, entre 18 y 29 años de edad, de la ciudad de Antofagasta, en el norte de Chile. El enfoque de la investigación fue cualitativo y la selección de los participantes fue de carácter intencional. La técnica de producción de información fue la entrevista semi-estructurada. Se identificaron tres categorías que inciden en la construcción de la identidad sexual de los jóvenes entrevistados: a) la socialización de género; b) la discriminación; y c) la "salida del armario" (revelación de la orientación sexual a otros). Los ejes mencionados son importantes en cómo los entrevistados perciben, viven y aceptan (o no) su orientación sexual. Igualmente, un hallazgo importante es la significación otorgada por los jóvenes entrevistados a la homofobia internalizada, proceso que se sustenta en la construcción e internalización de rígidos roles de género, siendo este tipo de homofobia una de las causas de la discriminación y auto-discriminación que existe entre homosexuales.

Palabras claves: identidad; gay; socialización; discriminación; Antofagasta; Chile

Abstract

This study discusses how sexual identity is constructed among young gay men of 18-29 years-old from Antofagasta in northern Chile. The study uses a qualitative approach and the selection of participants was intentional. Data was collected via semi-structured interviews. Three categories influencing youth's sexual identity were identified: a) gender socialization, b) discrimination; and c) "coming out of the closet" (revealing sexual orientation to others). Those indicators are important in relation to how interviewees perceive, experience, and accept or not their sexual orientation. In addition, an important finding is the significance given by participants to internalized homophobia. This process is based on the construction and internalization of rigid gender roles. This type of homophobia is one of the causes of discrimination and self-discrimination among homosexuals.

Keywords: Identity; gay; socialization; discrimination

Resumo

A investigação em que se baseia este artigo teve como objetivo compreender como se constrói a identidade sexual em homens gay jovens, entre 18 e 29 anos de idade, da cidade da Antofagasta, no norte do Chile. O enfoque da investigação foi qualitativo e a seleção dos participantes foi de caráter intencional. A técnica de produção de informação foi a entrevista semiestruturada. Identificaram-se três categorias que incidem na construção da identidade sexual dos jovens entrevistados: a) a socialização de gênero; b) a discriminação; c) a "saída do armário" (revelação da orientação sexual a outros). Os eixos acima mencionados são importantes em relação a como os entrevistados percebem, vivem e aceitam (ou não) sua orientação sexual. Igualmente, um achado importante é a significação outorgada pelos jovens entrevistados à homofobia internalizada, processo que se sustenta na construção e na internalização de rígidos papéis de gênero, sendo este tipo de homofobia uma das causas da discriminação e da autodiscriminação que existem entre homossexuais.

Palavras-chave: identidade; gay; socialização; discriminação; Antofagasta; Chile

Introducción

En el año 2012 se aprobó en Chile una Ley Anti-Discriminación. Tiempo después, en 2015, fue aprobada una ley que regula las uniones de parejas del mismo sexo; y actualmente, se discute una ley de matrimonio igualitario. Por tanto, en la actualidad, desde el punto de vista legal, se observa en el país un avance en términos de igualdad y derechos para las minorías sexuales. No obstante, a pesar de estos positivos avances legislativos, los hechos o denuncias por actos discriminatorios siguen siendo reportados por los organismos de derechos humanos del país y por las organizaciones sociales que trabajan en la temática lesbiana, gay, bisexual y transgénero (LGBT) (Movimiento de Liberación e Integración Homosexual [MOVILH], 2015). Es decir, persiste en Chile la violencia hacia la población LGBT. Por ejemplo, un estudio efectuado en el país en 2011 por la Fundación Progresa y el MOVILH (2012) sobre la discriminación y las percepciones acerca de la diversidad sexual reveló que el 52.7% de la población LGBT ha padecido algún tipo de discriminación directa (verbal y física) en razón de su orientación sexual o identidad de género, cifra que se eleva al 58.1 % al considerar sólo a transexuales, y al 57.4 % en el caso de las lesbianas, llegando al 49.1 % en los gays, y al 48.8 % en bisexuales. Estos datos han sido corroborados por otros estudios recientes (Barrientos, 2015). Según el Movimiento Unificado de Minorías Sexuales (MUMS), las identidades LGBT "han sido históricamente, objeto de rechazo por gran parte de la sociedad" (2006:6) y, por tanto, las minorías sexuales se ven enfrentadas a diferentes formas de exclusión social, viviendo muchas de ellas un proceso de construcción identitario complejo.

Sin embargo, hay que considerar que la mayoría de las recientes encuestas y estudios han arrojado que la aceptación de chilenos hacia la igualdad de derechos de las minorías sexuales va en un lento, pero progresivo aumento (Barrientos, 2015; 2016; MOVILH, 2015; Pew Research Center, 2013). Pero pese a esta situación esperanzadora, aún la homofobia persiste., Subsiste también la homofobia internalizada, que alude al aprendizaje e internalización de los significados negativos asociados a la homosexualidad y a la transgresión de los roles de género, lo que podría llegar a producir un rechazo hacia su propia orientación sexual (Ortiz, 2005). De esta forma, muchos gays o lesbianas incorporan en su autoimagen los significados negativos asociados a la homosexualidad y a los homosexuales, lo que provoca en ellos actitudes y reacciones negativas hacia sí mismos (Ortiz & García, 2005).

Según Campillo, Elías y Ruiz (2006) si las minorías sexuales no consiguen superar la negatividad asociada a la cuestión homosexual, esto las hace más propensas que otras a la construcción de una identidad sexual subalterna y oculta. Lo anterior depende de la coherencia que los significados internalizados por el individuo tengan entre sí, y del acceso de éste a una red social que le permita reconocerse y legitimarse como gay, lesbiana, bisexual o transgénero. Los estudios efectuados sobre este tema indican asimismo que la discriminación provoca que las minorías sexuales se sientan victimizadas, humilladas y avergonzadas y, por tanto, existe una enorme dificultad en ellas para construir una identidad positiva (Herrera, 2007). Ante esto, Herrera (2007) destacó que la discriminación y otros procesos sociales influyen de manera muy importante en la forma en que, por ejemplo, las lesbianas se perciben a sí mismas y se presentan ante los demás, lo que podría igualmente acontecer entre hombres gays. Lo anterior podría verse incrementado en contextos donde predominan modelos hegemónicos de socialización de género, especialmente para los hombres (Cruz, 2003; Silva, Méndez & Barrientos, 2015).

A partir de lo planteado y descrito en este artículo nos preguntamos: ¿Cómo se lleva a cabo la construcción de la identidad sexual en jóvenes gays, de entre 18 y 29 años de edad, de la ciudad de Antofagasta? Esta investigación llena un vacio en el área ya que, a diferencia de otros contextos como Brasil (Soliva & Silva Junior, 2014; Tavares & de Oliveira, 2010), no existen estudios previos sobre el tema en el país, y menos aún a nivel regional. La investigación se realizó en la ciudad de Antofagasta, ubicada a más de mil kilómetros al norte de la capital de Chile. Antofagasta es una ciudad costera de aproximadamente 400.000 habitantes, se encuentra en medio del desierto y es la ciudad de referencia de los principales yacimientos de explotación de minería de cobre del país. Por tanto, tiene una larga tradición minera. Algunos estudios refieren que a las mujeres, en este contexto, se les dificulta incorporar en sus significaciones una vida sexual pensada como un derecho, que les permita encarar el sexismo imperante, por lo que deben hacer frente a diversas formas de violencia inter e intra género (Silva, Méndez & Barrientos, 2015). Además, algunos estudios han reportado que en esta zona los hombres reafirman el ejercicio de la sexualidad como un privilegio masculino, lo cual otorga prestigio social entre pares y frente a hombres mayores (Salinas & Barrientos, 2011).

Construcción de la identidad sexual en gays

Existen al menos dos posturas teóricas sobre la construcción de la identidad sexual. La primera es la esencialista (Mosher, 2001), que plantea que la identidad es algo dado, que la persona sólo debe reconocer y aceptar. Desde esta perspectiva, la identidad sexual homosexual es una manera fundamental de ser. En contraposición, las teorías socio-constructivistas enfatizan que la identidad se da a través del proceso de interacción entre el individuo y su relación con otros, destacando que la identidades son construidas, fluidas y múltiples (Brubaker & Cooper, 2000). Por tanto, ¿es posible hablar de una identidad sexual homosexual? Según Campillo, Elías y Ruiz (2006), la respuesta es afirmativa, considerando que el concepto de identidad es una creación histórica, es un constructo creado en Occidente y un producto de la clasificación social, al igual que la noción de heterosexualidad (Katz, 2012).

En el caso de la identidad sexual, en hombres gays se da un proceso mucho más complejo que en la construcción de la identidad sexual de hombres heterosexuales. En el caso de los hombres gays existe una transgresión, no sólo del objeto de deseo, si no eventualmente de los roles de género tradicionales en los que han sido sociabilizados muchos jóvenes gays desde el nacimiento (Cruz, 2003);1 proceso que podría ser más rígido, aun en contextos donde, como en Antofagasta, predominan modelos hegemónicos de construcción de la masculinidad (Silva, Méndez & Barrientos, 2015).

La perpetuación de los roles de género hegemónicos no sólo se lleva a cabo mediante discursos homófobos, sino también a través del proceso de socialización de género que en determinados contextos suele ser muy rígido (Silva, Méndez & Barrientos, 2015).2 La socialización de género trae consigo la interiorización de las pautas que ésta pregona (a través de los agentes de socialización) y permite, en el caso de los hombres gays, que éstos también integren muchos de los elementos del modelo hegemónico. Así, como propuso Cruz (2003), los hombres gays también han aprendido a valorar la virilidad, existiendo un desprecio y un rechazo hacia los hombres afeminados o femeninos. Por esta razón, muchos jóvenes gays también discriminarían a los gays afeminados y a las lesbianas masculinas, ya que estas figuras subvierten las expectativas de género socialmente esperadas para hombres y para mujeres, lo que intensifica la discriminación y la permanencia de la socialización de género dominante (MUMS, 2006).

Siguiendo la misma línea, la interiorización de los roles de género, muchas veces, genera en las minorías sexuales -en especial en el hombre gay-, el horror a la feminización, ya que existe casi una obligación en afirmar la virilidad y las conductas propias del género masculino (Bourdieu, 2003). Por esto, tal como lo señalara Bourdieu (2003), muchas veces los hombres gays sufren una angustia constante al esconder su condición y al saber que ellos tienen características "afeminadas".

Una de las etapas importantes dentro del proceso de la construcción de identidad sexual homosexual es el momento en que se hace visible y pública la homosexualidad. Esta visibilidad o revelación de la identidad sexual en gays o lesbianas está ampliamente relacionada con la aceptación social de nuevas formas de afectividad, y plantea el derecho a la libre construcción de estilos de vida, y a su reconocimiento social. Siguiendo a Foucault (1991) existen diferencias importantes entre la esfera pública y la privada, especialmente si éstas se relacionan con la homosexualidad. Así, existen conductas que son socialmente aceptadas por la población heterosexual y que pueden darse en diversos contextos; y otras que, si denotan conductas homosexuales, son forzadas a permanecer entre cuatro paredes. De esta forma, revelar la orientación sexual a otros, o "salir del armario", resulta un proceso crucial que contribuye a debilitar la cultura patriarcal en la que todos los homosexuales se encuentran inmersos. En dichas culturas, las minorías sexuales corren el riesgo de convertirse en rehenes de aquellas, al no poder romper la norma heterosexual dominante (Cornejo, 2010). Por lo tanto, se trata de un proceso importante en la formación de la construcción de su personalidad e identidad.

La visibilidad de la homosexualidad requiere de un proceso previo de autodescubrimiento, que por lo general se lleva a cabo de manera silenciosa, ya que su reconocimiento lleva consigo una carga de miedos y expectativas, familiares y del grupo de pares (De La Mora & Terradillos, 2007). Relacionado con lo anterior, un concepto importante es lo que ha sido denominado como "secreto a voces". Kosovsky (2000) propuso que el deseo homo-erótico, como consecuencia de la discriminación de una cultura heteronormativa, se ha estructurado entre lo que es secreto, lo que se sabe y lo que no se ha dicho. De esta forma, los "cuestionamientos" o "sospechas" del entorno del homosexual no declarado conforman una parte del proceso de asumir la homosexualidad, donde se supone conocida su "condición" homosexual, a partir de la imagen proyectada u hechos observados en una persona gay, incluso sin haber sido declarada discursivamente dicha identidad.

En este proceso, es importante mencionar la relevancia del entorno social de cada persona, ya que el concepto que cada ser humano construye de sí mismo y de los conceptos nombrados son influenciados por la valoración externa que realizan las personas más significativas para cada uno (normalmente la familia o grupo de pares). Además, el género, la edad, el parentesco y la proximidad afectiva constituyen criterios para la selección de las personas a las que se les revelará la orientación sexual. En el proceso de tomar la decisión de salir del armario, juega un papel muy importante el cálculo anticipado de riesgos, posibilidades y la previsión de reacciones positivas o negativas (COGAM, 2006).

Método y modelo de análisis

La investigación se enmarca en un paradigma de tipo fenomenológico-hermenéutico o enfoque interpretativo (Salinas & Cárdenas, 2009), siendo así su enfoque cualitativo, de tipo descriptivo-interpretativo. Bajo este enfoque, se otorga importancia a la experiencia subjetiva de los participantes, el estudio de los fenómenos desde su propia perspectiva y el interés por conocer cómo las personas interpretan el mundo social (Salinas & Cárdenas, 2009).

La selección de los sujetos de estudio ha sido de carácter intencionado, debido a las características de la población que se quiso estudiar, siendo descrita como una población de difícil acceso (Cárdenas & Yáñez, 2012; Estrada & Vargas, 2010). Se ha definido de difícil acceso a aquellas personas que sufren de altos niveles de estigmatización social debido a alguna característica propia. La población LGBT ha sido históricamente discriminada. Por tanto, muchas personas LGBT aun temen revelar su orientación y/o identidad sexual debido al estigma y prejuicio existente aún hacia ellas. Los criterios de inclusión de los participantes fueron: a) jóvenes que se autodefinieran como gays, b) de la ciudad de Antofagasta, c) entre 18 y 29 años de edad (ver tabla 1). Los jóvenes entrevistados han nacido en la ciudad y se han socializado en establecimientos educacionales de la zona. Han vivido imbuidos por la cultura regional que destaca a la minería como la principal actividad económica de la zona. Todos ellos, o han estudiado luego de la escuela en establecimientos de educación superior de la ciudad, o trabajan en la ciudad. Sus relacionamientos eróticos afectivos han sido con personas de la ciudad a quienes han conocido por amigos, en los lugares de diversión y ocio gays de la ciudad (dos discotecas), o mediante aplicaciones sociales disponibles para los teléfonos.

Tabla 1: Características Sociodemográficas de los participantes 

Los entrevistados fueron contactados a través de personas conocidas por los autores del estudio. También, algunos entrevistados fueron recomendados por los propios entrevistados. Se utilizó la entrevista semi-estructurada, basada en una serie de preguntas que abordaban diversos aspectos asociados a la identidad. Antes de comenzar la entrevista, se les informó a los participantes el eje o tema principal de la entrevista (construcción de la identidad homosexual) y los aspectos que se abordarían en esta. También, se les explicó que la participación en el proceso era voluntaria y que no se generaría pago o retribución por esto. Las entrevistas se llevaron a cabo en el año 2010, y dos en el año 2011, saturándose con éstas la información deseada. Todas fueron entrevistas de carácter individual, realizándose en lugares como las casas de los participantes o algunos cafés de la cuidad. Las entrevistas tuvieron una duración de una hora y media, siendo grabadas y transcritas con posterioridad. Las mismas fueron realizadas por los autores del estudio, estudiantes de psicología y psicólogos. Finalmente, se protegió a los participantes, a través del consentimiento informado y el aseguramiento de la confidencialidad de la información recopilada en las entrevistas (Salinas & Cárdenas, 2009).

Se utilizó una aproximación al Análisis del Discurso, para así estudiar el discurso emitido por los participantes en el transcurso de las entrevistas (Van Dijk, 1997). Este tipo de análisis del discurso se muestra como el referente idóneo para estudiar el conflicto social que esta temática aborda y las relaciones de grupo que aquí se generan. Para llevar a cabo el análisis, se hizo uso de la técnica de las grillas, ya que, según Salinas y Cárdenas (2009) ésta "ayuda al analista a pensar de manera sistemática sobre los datos que debe recoger, dónde y cómo buscarlos y cómo conectarlos a los conceptos que van emergiendo" (2009:519).

Resultados

A partir del análisis de las entrevistas realizadas se desprenden tres grandes categorías que ayudan a comprender cómo los jóvenes gays llevan a cabo la construcción de su identidad.

Socialización de género

Uno de los aspectos llamativos en el análisis de las entrevistas es que todos los entrevistados manifiestan haber sentido un rechazo importante hacia otros gays que quebrantan el rol de género masculino esperado socialmente (jóvenes gays femeninos). Por ejemplo, un entrevistado manifiesta que:

Mira, no sé si es un rechazo, pero no me gusta, (...) por ejemplo tengo amigos en la calle, "¡amiga!", así de esquina a esquina, y son hombres, tenemos que ser un poco más razonables y ver que para la sociedad seguimos siendo hombres (...)" (E2, H20).3

El rechazo de las conductas más femeninas en otros gays deriva de la internalización de los rígidos estereotipos de género (creencia acerca de cómo deben ser los hombres y las mujeres) que predominan en la cultura heteronormativa en que los entrevistados se desenvuelven. En otras palabras, la internalización de estos estereotipos y el no quebrantar el rol de género masculino serían parte de la formación de la identidad sexual de los participantes. Así, los entrevistados señalan que, a pesar de manifestar una orientación sexual diferente, deben cumplir las expectativas del rol de género masculino como parte de su personalidad e identidad. Por lo tanto, un hombre gay no se relacionaría de ninguna manera con un hombre femenino, lo que marca una distancia entre quienes cumplen los roles de género masculino socialmente esperados, a pesar de tener una orientación sexual diferente, y aquéllos que los quebrantan al ser o sentirse más femeninos. Por esta razón, los entrevistados declaran sentir miedo constante de ser catalogados como femeninos. No obstante, uno de los entrevistados manifiesta tener conductas muy femeninas, siendo éstas parte de su identidad sexual. Este joven refiere que:

(...) Yo igual soy mujer para mis cosas pero yo wuebeo4 en espacio de amigos, pero en lugares públicos no me gusta, encuentro que no se debe, porque igual hay personas que no toleran esas cosas (...)" (E7, H19).

Por lo tanto, sentirse femenino (siendo un hombre gay), conduce al ocultamiento de estas conductas en el ámbito público. En este caso, el entrevistado intenta mantener (forzadamente) un estatus masculino ante los demás para no quebrantar el rol de género masculino socialmente esperado y protegerse de la discriminación que el quebrantamiento de estos roles puede generar. Pero también, en su adolescencia, la mayoría de los entrevistados siente rechazo hacia el descubrimiento de una nueva identidad, lo que alude a la idea de homofobia internalizada. Por ejemplo, uno de los entrevistados manifiestan que:

Una vez estuve a punto de matarme poh5, yo no me aceptaba... Pensaba en (...) en que no podía ser así (E6, H27).

Del análisis de las entrevistas se desprende que vivir en una sociedad donde sólo se legitima la heterosexualidad hace que resulte extraño sentirse atraído por una persona del mismo sexo. Además, igualmente resulta extraño sentir atracción por una persona del mismo sexo si esta orientación trae consigo un quebrantamiento de los roles de género masculino socialmente esperados, y todo lo que se les ha enseñado sobre ser hombre en los diferentes contextos en que se desenvuelven. Por lo tanto, según los entrevistados, los sentimientos de culpa y temor que sentían en esos momentos se derivan de la internalización de roles y estereotipos de género restrictivos para cada sexo a través de la socialización de género. Los participantes mostraban dificultad para aceptar su deseo hacia personas del mismo sexo, por lo que no podían afrontar sus conductas sexuales de una manera positiva, pensando que su identidad, sentimientos y conductas no eran normales. Otro de los participantes manifestó un verdadero rechazo hacia su orientación homosexual, demostrando una real auto-discriminación (homofobia internalizada) de su orientación. Este entrevistado dice:

no, si yo pudiera cambiar algo en mí sería dejar de ser gay, no es algo que me guste, pero... por eso hubo mucho tiempo en que me ví como frustrado con el tema, (...) pero yo digo actualmente "si es lo que me tocó vivir, tengo que disfrutarlo también" (E2, H20).

El entrevistado cree firmemente que lo que hace y siente no es normal, manifestando claros deseos de ser heterosexual. El entrevistado manifiesta resignación, más que un disfrute y una aceptación plena y genuina de su propia orientación. El conflicto del rol de género (Navarro, 2004) se vislumbra en el entrevistado, ya que no cumple las expectativas esperadas para un hombre, y eso le genera una gran insatisfacción y sentimientos negativos hacia sí mismo. Por lo tanto, vivir en una sociedad que concibe la heteronormatividad como la única opción para relacionarse en términos sexuales y amorosos influye de manera importante en cómo ellos significan o significaron su identidad sexual; vivir en una sociedad que sólo valida los lazos amorosos entre un hombre y una mujer, genera en los jóvenes gays sentimientos de rechazo hacia su propia identidad, pudiendo producir diversos efectos en la salud física y mental, como depresión o conductas adictivas.

Pero, también, dentro del proceso de construcción de la identidad sexual existen periodos en que por la presión social y la propia auto-presión de encajar entre sus pares heterosexuales, algunos jóvenes entrevistados ceden a realizar conductas indeseadas (o propias de hombres heterosexuales), para así evitar el rechazo de sus pares y no dejar en evidencia su homosexualidad. Por ejemplo, uno de los entrevistados dice que:

Es que en el colegio era falso, (...) yo no podía ser menor, era como el chico rudo, era más alto que el resto, cachay,6 y las niñas se me acercaban y era el chico nuevo,(...), y nada poh sus besitos así, o haciéndome el importante así (...) y yo lo hacía por aparentar algo, si no era porque a mí me gustara" (E4, H20).

En la adolescencia y juventud, la presión social que sentían muchos de los entrevistados fue un factor generador que los motiva a elegir entre resistirse al rol de género masculino socialmente esperado o conformarse con éste. Elegir lo último, según los entrevistados, los llevó a aparentar algo que no eran realizando conductas "normalizadas y heterosexuales", viviendo en una constante contradicción interna entre los sentimientos y la conducta. Estos comportamientos se llevan a cabo para encajar en la cultura heteronormativa, debido a la presión personal y social que se siente. Por lo tanto, en ese periodo de la vida de los participantes, la identidad sexual de éstos era oculta y poco aceptada por ellos.

Otro punto importante es que algunos de los entrevistados vivieron una doble vida: la "aceptada socialmente" y la "anormal", no pudiendo aceptar completamente su identidad sexual. Por ejemplo, un entrevistado manifiesta haber pensado mantener una doble vida, debido a la gran presión que sentía por normalizarse en ese periodo:

De hecho hubo un momento que yo dije, (...) yo voy a ser bisexual, me voy a casar, voy a tener hijos pero voy a engañar a mi mujer con hombres (...), porque esa cuestión era como una carga demasiado grande (...) (E3, H27).

Otro aspecto qune resalta como llamativo en el análisis de las entrevistas refiere al recuerdo de la infancia. Así, entre los entrevistados surge el recuerdo de diversas vivencias de este periodo de la vida, evocaciones que entregan información sobre la socialización de género rígida que recibieron algunos de los entrevistados en esta etapa de sus vidas. Por ejemplo, un entrevistado refiere:

¡Súper chico! (...), si yo sabía, estaba consciente, hasta los 7 años, cachay, yo pensaba que era la cuestión como casi normal para mí, pero después me fui dando cuenta que no, poh (ríe), que no era lo correcto en la sociedad, (...) (E4, H20).

En el relato se refleja cómo a través de los años, la socialización de género fue penetrando en la subjetividad del entrevistado, ya que él cree que desde muy temprana edad, sus conductas y pensamientos eran inadecuados ya que éstos eran diferentes a los de sus pares en esa edad y a lo que hacen los hombres normalmente. Con el paso de los años, las diversas expresiones y manifestaciones de la orientación sexual se fueron moldeando, logrando así que su identidad sexual encajara más en la sociedad heteronormativa.

Discriminación

La literatura existente señala que la violencia física forma parte de la vida de muchos gay (Barrientos & Cárdenas, 2013), aunque entre los entrevistados se observa una presencia reducida de hechos físicos violentos y solo uno de los participantes menciona haber sufrido violencia física producto de su homosexualidad:

No, era en Valparaíso, y aparecen uno "flaites"7 (...) y uno me grita así

"Maricón de mierda" y puros garabatos, (...) y de repente cuando le estoy echando las "chuchás"8 siento un botellazo en la cabeza (...) y caí, poh (...). Fue horrible, fue horrible (E4, H20).

Asimismo, a través del discurso de los entrevistados se logra identificar una tendencia de los jóvenes a ocultar su homosexualidad, o cualquier signo que lo denote, al presenciar o vivir este tipo de hechos de violencia.

En contraposición con lo mencionado anteriormente, los entrevistados manifiestan haber vivido violencia psicológica y verbal, siendo maltratados y acosados producto de su homosexualidad, especialmente, cuando ésta es demostrada públicamente. Esta forma de violencia se traduce en hechos como insultos, aislamiento y hostigamiento continuo, lo cual genera sentimientos de culpa y remordimiento en los jóvenes. Por ejemplo, un entrevistado refiere:

Todos los días te webean (...). Te insultan, te suben te bajan. Es, es feo, no sé. Si yo los tuviera al frente ahora, le diría tantas cosas a esos pendejos (...), o los mataría (E7, H19).

Estos hechos generan culpa y temor en los jóvenes ya que llegan a sentir que quebrantan la heteronormatividad siendo homosexuales, sintiendo miedo a ser discriminados en un futuro. Además de esto, vivir en una sociedad que aún discrimina a las minorías sexuales, intensifica la desconfianza, ya que la respuesta que se espera de la sociedad casi nunca es positiva. Asimismo, la mayoría de los participantes evalúa que este tipo de violencia no les genera consecuencias negativas en sus vidas. Por ejemplo, un participante manifiesta:

Me molestaban, me gritaban maricón o cosas y yo de repente sí respondía, pero nunca (...) nunca me sentí como realmente afectado (E2, H20).

No obstante, analizando los relatos de los participantes se percibe que éstos limitan las demostraciones afectivas hacia otros hombres en el ámbito público (aun teniendo deseos de realizarlas), así como también conductas explicitas que denoten o revelen su identidad sexual. Tal como lo menciona el siguiente entrevistado:

Una por la discriminación que existe en la calle, puta de repente igual cuando yo he estado con mi pareja me dan ganas de abrazarlo y darle un beso así en la calle (...) (E6, H27).

Por lo tanto, a pesar que los participantes mencionan que los hechos de discriminación no impactan negativamente en sus vidas, igualmente limitan su actuar, y sienten culpa al demostrar su identidad sexual, incluso en aquellos que la hayan aceptado anteriormente.

Salir del armario

Otro contenido relevante que aparece en todas las entrevistas refiere al "salir del armario". Respecto a este proceso, los participantes señalan que sus padres han jugado un rol importante en él. Los jóvenes mencionan que al momento de realizar esta revelación, la mayoría de los padres (en especial la madre) les hacen saber que conocían su orientación sexual previa a la revelación de ésta, sin que necesariamente este develamiento haya sido verbalizado por el joven. Por ejemplo, un entrevistado declara:

Yo siempre pensé que ella sabia pero le faltaba mi confirmación. Por lo tanto fue así de improviso (...) por la cara que puso ella, por la actitud, fue como que ella sabía de lo que yo le iba a hablar (...) (E1, H29).

Es decir, los padres, a partir de hechos e información anexa como rumores o conductas observadas en los jóvenes, deducen que sus hijos tienen una identidad sexual particular, tal como lo expone un participante en el siguiente relato:

Es que mi mamá ya estaba "cachando" (...) Que yo de repente salía, que iba a ciertos lugares que no eran los lugares donde iban todos mis amigos (E4, H20).

De esta manera, se va generando una etapa en la que el hecho que el hijo sea homosexual se vuelve un "secreto a voces" (Kosovsky, 2000). Esta etapa se da desde el momento en que los padres interpretan conductas del joven como diferentes y las clasifican como "homosexuales", hasta el momento en que el hijo decide contar que es homosexual. Este período, en donde los padres sospechan que su hijo es homosexual, se acompaña muchas veces de silencio, evitándose hablar del tema y, de esta forma, se evade el enfrentamiento explícito entre padres e hijos. Como menciona un participante:

Desde chico como que siempre se supo... Mi vieja siempre como que trató de (...) cegarse frente al tema, pero yo sabía que el día de mañana tenía que afrontarlo y mi familia como que siempre (...) supo, no fue como algo tan tabú (...) (E2, H20).

Este modo de afrontar la revelación, puede deberse, en parte, al temor que tiene la familia de aceptar una condición que socialmente es rechazada y condenada, provocando discriminación implícita hacia el joven y miedos a asumir su homosexualidad frente a ellos.

Según los jóvenes, salir del closet conlleva una serie de miedos y culpas relacionados con la identidad sexual o con el impacto familiar que esto pueda traer. Los participantes mencionan a la familia como uno de los actores principales dentro de dicho proceso, y en especial, sus padres, ya que los amigos, tanto homosexuales como heterosexuales, generalmente pasan a un segundo plano en lo que respecta a sus reacciones, y además muchos de ellos ya lo saben. La mayoría de los participantes refieren no sentir temor por declarar su identidad sexual; en todo caso, declaran sentir temor por el impacto familiar que esta noticia podría generar. Tal como refiere un entrevistado: "Mal, pésimo. Me sentí (...) pero no me sentí mal por mí, por no tener el apoyo, me sentí mal por verla mal a ella" (E5, H29).

Los jóvenes temen la forma en que sus padres puedan afrontar esta noticia y las repercusiones sociales que puede conllevar tener un hijo homosexual; igualmente, los entrevistados temen la discriminación que se genera producto de los estereotipos sociales que existen sobre la homosexualidad, y la vergüenza que pueda significar para sus padres tener que enfrentar dicha situación en su entorno social.

Por último, uno de los motivos más mencionados para salir del armario es el inicio de una relación amorosa con una pareja del mismo sexo. Al respecto, los entrevistados mencionan la necesidad de querer compartir con una persona (que en ocasiones ya ha revelado su homosexualidad) diversos eventos familiares y sociales, los cuales no pueden vivenciarse como pareja, sin antes contarlo a la familia respectiva. Por ejemplo, un participante señala:

Claro, en el fondo al principio era parte de mi vida secreta, cachay, (...) pero después cuando yo me di cuenta que si podía tener una relación con él ya empecé a ser más franco conmigo mismo y hablar directamente que yo era gay, ¿cachay? (...) (E1, H29).

Es así como en este caso, los entrevistados se cuestionan el ocultamiento de su homosexualidad y comienzan a considerar la salida del armario como una opción que puede permitirles vivir libremente el amor de pareja. Estos sentimientos hacia alguien del mismo sexo reafirmarían, además, la identidad sexual del sujeto, lo cual movilizaría, con mayor intensidad, el deseo de contarlo a las personas importantes de su entorno.

Discusión

Los resultados de este estudio indican que los jóvenes entrevistados han ido construyendo su identidad sexual entre sus propios deseos y sentimientos, y aquellos esperados socialmente. Para los entrevistados, el proceso de construcción de identidad sexual no es simple y pasaría por diversas etapas, tal como lo ha descrito Plummer (1995).9 Los jóvenes entrevistados manifiestan que, en algún momento de sus vidas, sienten atracción hacia una persona del mismo sexo, para luego pasar a tomar conciencia de la diferencia en un contexto social heteronormativo, con expectativas sociales rígidas y sanciones para quien se desvía de dichas expectativas (Barrientos et al., 2011). También, los jóvenes indican que, o han revelado su identidad a otros, o se han visto obligados a hacerlo, y esta revelación les ha traído un conjunto de costes.

Por último, algunos han logrado acomodarse a su nueva identidad.

Además, según los análisis habría tres categorías que inciden en la construcción de la identidad de los jóvenes entrevistados: la socialización de género, la discriminación y el proceso de salida del armario. Estos fenómenos tendrían una participación importante en cómo los jóvenes entrevistados perciben, viven y aceptan su orientación sexual.

Constatamos también en la investigación una marcada influencia de la socialización de género en la construcción de identidad de los jóvenes, ya que, a través de los agentes de socialización, junto con las experiencias sociales que han tenido y la significación otorgada a éstas, los jóvenes han logrado internalizar un modelo rígido de comportamiento masculino, que es parte de su identidad. Este modelo supone que los jóvenes debieron -y deben- evitar completamente cualquier tipo de expresión conductual asociada a lo femenino, principalmente en el ámbito público. Lo anterior concuerda con lo que plantean diversos autores, tales como Lauretis (2000) o Bourdieu (1990). Por tanto, tal como menciona Fernández (2004), se hace muy difícil para los entrevistados desarrollar de forma abierta, sin complejos, culpas ni remordimientos, sus lados femenino y masculino (dimensión expresiva e instrumental respectivamente) de manera conjunta, ya que la expresión de la primera no es socialmente aceptable para quien es hombre, en una cultura como la chilena (Barrientos et al., 2011); y menos aún en una cultura ligada a la producción minera, donde se valora la expresión de un tipo de masculinidad hegemónica (Silva, Méndez & Barrientos, 2015).

Cabe destacar que este tipo de socialización genérica crea actos de discriminación (de parte de heterosexuales a homosexuales) como también desde otros pares homosexuales, por romper los roles de género socialmente esperados. Así, lo plantea Undurraga (2006), quien enfatiza que el aspecto clave de la discriminación no es solamente la orientación sexual, sino el quebrantamiento del rol de género masculino.

Siguiendo la misma idea, un hallazgo importante es que los hechos de discriminación son mencionados por todos los entrevistados, recalcándose la violencia verbal y psicológica mucho más que la física, concordando con lo planteado por la encuesta llevada a cabo por la Fundación Progresa y el MOVILH, ya reportado en la introducción (2012), donde las agresiones verbales (violencia psicológica) son mucho más frecuentes (con un 74,3%) que las agresiones físicas (20,5%). Sin embargo, y en concordancia con lo que plantea Herrera (2007), se pudo comprender que la discriminación afecta la manera en que ellos viven y expresan su identidad sexual. Y, aunque la mayoría de los entrevistados diera a entender que la discriminación no era algo que les importara o que significaran como importante en su diario vivir, ésta de alguna manera interviene en cómo se significan a sí mismos y en cómo se presentan a los demás, limitando sus conductas (tanto femeninas como conductas de pareja) por sentir temor de manifestar su orientación sexual en el espacio público, a través, por ejemplo, de besos o abrazos.

Lo anterior, junto con los modelos internalizados de comportamiento masculino socialmente esperados, hizo que la mayoría de los jóvenes entrevistados fingiera una falsa heterosexualidad, tanto en la etapa escolar, como en otras posteriores (ocultando su verdadera identidad), coincidiendo con los planteamientos del MUMS (2006). Además, en un contexto minero, donde se valora mucho la performance de una masculinidad hegemónica, la expresión de una masculinidad no hegemónica podría ser fuertemente sancionada, generando diversas expresiones de violencia, lo que conduce a que las personas oculten su identidad, intentando de esta forma, evitar la discriminación.

De lo anterior, un tema a recalcar y que aparece en todas las entrevistas es la homofobia internalizada, fenómeno que se sustenta en la internalización de roles de género rígidos. Tal como plantea Cruz (2003), los hombres gays valoran la masculinidad, demostrando que este tipo de homofobia se patentiza en el rechazo que muestran otros amigos o pares homosexuales hacia hombres con conductas femeninas, ya que estas conductas no representarían la masculinidad asociada a la expectativa socialmente construida referida al ser hombre. A su vez, este tipo de homofobia internalizada podría generar en los entrevistados culpa, rechazo y remordimiento hacia la propia orientación sexual. También, en algunos participantes se genera rechazo hacia los propios comportamientos femeninos o hacia los comportamientos "no propios de un hombre", según lo esperado socialmente. Lo anterior evidencia en ellos el "conflicto de rol de género" (Navarro, 2004) recalcándose nuevamente la importante influencia de la socialización de género en la construcción de identidad sexual de los participantes. Otro aspecto a destacar es que estos sentimientos influyen significativamente en cómo y cuándo los participantes deciden salir del armario. Este último punto se vuelve relevante en la construcción de identidad ya que declarar una determinada orientación lleva consigo la reafirmación de una determinada identidad y su aceptación, proceso que es acompañado, muchas veces, por miedos al rechazo que los entrevistados piensan que podrían sufrir por sus propias familias, concordando con los planteamientos de De La Mora y Terradillos (2007). Hallazgos semejantes se han registrado en Brasil, donde el reconocimiento de la homosexualidad en jóvenes por parte de los familiares se acompaña de un conjunto de emociones como el miedo (Soliva & Silva Junior, 2014). Ante esto, y coincidiendo con lo que plantean al respecto el COGAM (2006) o De La Mora y Terradillos (2007), en el discurso de los entrevistados se logra recalcar que este acto de revelación pública de la orientación sexual es parte de un proceso largo de reflexión, aceptación y autodescubrimiento. De la misma forma, el rol de la familia es importante de destacar, ya que es la revelación ante la familia la que se hace más difícil y compleja, y representa para los participantes la real "salida del armario".

En esta investigación también se identificaron diversas limitaciones. Una de las principales fue la de encontrar y acceder a la muestra, que ha sido descrita como de difícil acceso, dado los altos niveles de estigmatización a la que aún están sometidos gays y lesbianas en Chile (Barrientos, 2015; Cárdenas & Yáñez, 2012). El uso de un muestreo intencionado no permite una heterogeneidad de los entrevistados. Futuros estudios deberán usar otro tipo de muestreo, que permita acceder a una muestra más heterogénea.

Otra limitación tiene relación con la profundización de fenómenos que aparecieron como relevantes en las entrevistas y no previamente, en el diseño de la investigación. Por ejemplo, la homofobia internalizada surge como un fenómeno relevante en la vida de todos los entrevistados, por lo tanto, futuros estudios deberían considerar este tema con mayor profundidad, necesitando incluso una investigación diferenciada, para abordarla de manera más completa. El estudio revela que este tipo de homofobia afecta la vida de muchos jóvenes gays y, eventualmente, produce impactos en su calidad de vida, lo que debería ser tenido en cuenta por estudios futuros.

Asimismo, esta investigación se enfocó únicamente en jóvenes gays, y no en otras orientaciones sexuales e identidades de género. Por tanto, futuros estudios deberán abordar los procesos de construcción de identidad involucrados en otros grupos. En Chile, los procesos de socialización de género son diferentes para hombres y mujeres; sería interesante, por tanto, conocer cómo esto afecta la construcción identitaria, por un lado, de jóvenes gays y, por otro, de jóvenes lesbianas.

Por último, esta investigación confirma lo reportado en estudios previos que indican que el fenómeno de la violencia hacia las minorías sexuales subsiste en el país (Barrientos, 2015; Barrientos & Cárdenas, 2013). Por tanto, pese a los avances legislativos, a las normas y valores sociales más positivos hacia las minorías sexuales, la investigación social debe seguir avanzando en la identificación y descripción del fenómeno de la violencia, generando información útil que contribuya a la generación de políticas anti-discriminación, pero sobre todo, a que los jóvenes, sean gays o no, pueden vivir vidas más libres e igualitarias, en contextos en los que prime el respecto y el libre ejercicio de su ciudadanía social y sexual.

Conclusiones

Este estudio constituye un primer acercamiento a los procesos de construcción de identidad sexual en jóvenes gays en Chile. Además, constituye una aproximación al estudio de los procesos de socialización de género en jóvenes que expresan una masculinidad no hegemónica en contextos donde se valora la masculinidad hegemónica. El estudio revela que los jóvenes, pese a vivir en un contexto social nacional con una legislación que resguarda y protege sus derechos, muchas veces viven aún su sexualidad y su vida, erótica y afectiva, en el secreto, debido a la discriminación que experimentan o han experimentado.

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1Según Butler (2001) la conformación de las identidades sexuales (hombre o mujer) y las identidades de género (masculino o femenino) se han construido de tal forma que se establece una coherencia y continuidad entre sexo, género, práctica sexual y deseo. Ante ello, se da por hecho que la persona que tenga un cuerpo de hombre (sexo) debe ser masculino (género) y, por ende, heterosexual (que engloba prácticas sexuales y orientación del deseo); algo análogo mismo con las mujeres.

2La adopción de la identidad masculina o femenina es un factor clave en la construcción de la identidad personal (Mayobre, 2002). Referente a ello, Lauretis (2000) crea la noción de "tecnología del género", explicitando que el género no es una manifestación natural de los cuerpos sexuados. La socialización de género consiste en una enseñanza-aprendizaje por medio del cual la sociedad, -a través de los agentes de socialización- transmite creencias, valores y comportamientos dominantes, todo enmarcado dentro de un contexto histórico-cultural. Por lo tanto, los agentes de socialización serían los responsables de la representación de las normas, valores y modelos de comportamiento de una sociedad determinada (Rodríguez, 2007). Lauretis (2000) puso énfasis en que los principales agentes de socialización de género son los discursos institucionales, el sistema educativo, las prácticas de la vida cotidiana (relaciones familiares, amistades, entre otros), el cine y los medios de comunicación. Asimismo, según Araujo (2009), la interiorización de rígidos roles de género no es un mero traspaso de normas, sino que existen múltiples experiencias sociales que van construyendo a la persona y la identidad de ésta.

3Para identificar a cada entrevista y resguardar el anonimato, se le puso un número a cada entrevista de esta forma, la entrevista 1, se codifico como E1 y asi sucesivamente. Además, como los entrevistados eran hombre se le asignaba a cada entrevista una H, e la edad.

4En Chile, la expresión "webear" refiere a divertirse. Una persona buena para el "webeo" es aquella que es buena para divertirse y pasarlo bien.

5La expresión "poh" quiere decir "pues".

6En Chile la expresión "¿cachay?" refiere a ¿entiendes?.

7La expresión "flaite" es usada en Chile para denominar a personas de malas costumbres, que presentan atributos vulgares y socialmente inadaptados.

8En Chile, la expresión "chucha" se usa para aludir a garabatos. Una persona que dice "chuchas" es aquella que dice garabatos.

9Se han propuesto diversos modelos de construcción de identidad sexual en homosexuales, entre los que resalta el desarrollado por Kenneth Plummer (1995). Este modelo distingue cuatro fases, que son parte del proceso de reflexión y aceptación de esta identidad: 1) sensibilización, donde aparecen los primeros sentimientos de atracción hacia una persona del mismo sexo; 2) significación, que corresponde a la toma de conciencia de la diferencia; 3) subculturación o creación de términos, que da lugar a la revelación de la identidad; y, por último, 4) estabilización, que significa la acomodación a la nueva identidad.

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