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Sexualidad, Salud y Sociedad (Rio de Janeiro)

On-line version ISSN 1984-6487

Sex., Salud Soc. (Rio J.)  no.25 Rio de Janeiro Jan./Apr. 2017

http://dx.doi.org/10.1590/1984-6487.sess.2017.25.15.r 

Resenhas

CEPEDA, Agustina & RUSTOYBURU, Cecilia (comp.) 2014. De las hormonas sexuadas al Viagra. Ciencia, Medicina y Sexualidad en Argentina y Brasil. 1° ed. Buenos Aires: EUDEM-Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata. 301 p.

María Alejandra Dellacasa1 

1 Instituto de Geografía Historia y Ciencias Sociales, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas - CONICET, Buenos Aires, Argentina

CEPEDA, Agustina; RUSTOYBURU, Cecilia. 2014. De las hormonas sexuadas al Viagra. Ciencia, Medicina y Sexualidad en Argentina y Brasil. 1° ed., Buenos Aires: EUDEM-Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata, 301 p.,

Esta obra constituye una apuesta ambiciosa que va más allá de una compilación de autores y reflexiones en torno a la medicalización de la sexualidad y la reproducción. Con un lenguaje claro, el libro ofrece a un público amplio, con un variado abanico de temáticas, un nutrido panorama acerca de las investigaciones en Argentina y Brasil. Su lectura interesará especialmente quienes trabajan en los campos de la sexualidad, la reproducción y los procesos de medicalización, desde un enfoque tanto socio-histórico como antropológico.

La compilación se organiza en tres apartados. El primero incluye dos trabajos, sobre hormonas sexuadas y biología molecular en relación a los dualismos de género. En el segundo, se aborda la medicalización de la reproducción y la sexualidad hasta la actualidad, desde una perspectiva histórica, y se incluyen tres trabajos que tienen como escenario a la Argentina. Una última sección -conformada por tres escritos- propone un análisis de los saberes biomédicos acerca de la reproducción y la sexualidad a la luz de las relaciones entre médicos y pacientes, introduciendo la perspectiva de los sujetos en torno a las apropiaciones y resistencias de dichos saberes.

De las hormonas sexuadas al Viagra constituye una propuesta interesante por la diversidad de perspectivas disciplinares que se incluyen, y por ofrecer una conjunto de investigaciones muy recientes desarrolladas en Brasil y Argentina, que conectan debates tradicionales con problemáticas contemporáneas.

A modo de capítulo introductorio, las compiladoras presentan una amplia contextualización del proceso de medicalización de los cuerpos y de la sexualidad en América Latina, en el que se insertan los ocho trabajos que constituyen el libro, a partir de la articulación de tres componentes: los saberes biomédicos, las políticas públicas y el mercado farmacológico. Claramente, en todos los casos se privilegia una perspectiva de género y se recuperan las particularidades que dicha perspectiva adquiere en el contexto político, social y académico de las producciones latinoamericanas. Si bien inicialmente se propone hacer foco en las “hormonas sexuadas” y se enuncia una periodización vinculada a ellas, luego del segundo capítulo esta propuesta se desdibuja.

Inaugurando la segunda sección se ubica el artículo de Fabíola Rohden, que ofrece un análisis original de los procesos de rupturas y continuidades en torno a los discursos médico-científicos de la diferencia sexual, a partir de tres tipos de fuentes, que podrían catalogarse como de “autoayuda científica”. Las distintas publicaciones en torno al cerebro “masculino” y “femenino” -en periódicos especializados de divulgación, diarios y revistas de gran circulación y libros- dejan de lado la argumentación científica propiamente dicha, constituyendo mediaciones que les permitan alcanzar un público de lectores más amplio. En estas comunicaciones impresas, la autora identifica una reactualización, con enfoques cada vez más deterministas, de los dualismos de género como verdades biológicas, insuperables y determinantes. Recuperando el concepto de co-producción de conocimiento (Jasanoff, 2004), el capítulo presenta un cuestionamiento a las ideas de “divulgación” y de “transferencia” de saberes, desde un espacio de expertise -que habilita una lectura autorizada de la naturaleza-, hacia el resto de la sociedad, conformada por el gran público lego; y su presentación como dos espacios escindidos. La profundidad teórica de la autora, junto a los aportes de los estudios sociales de ciencia y tecnología, ofrecen una lectura novedosa que actualiza la producción de verdades científicas y la naturalización de las diferencias de género.

Seguidamente, el trabajo de Yolanda Eraso, desde la perspectiva de la historia de la medicina, traza un recorrido en torno al uso clínico de las hormonas en los tratamientos de cáncer de mama, a partir de comparar dos contextos diferenciados: EE.UU y Argentina. Entre los años 1930 y 1940, la autora registra la administración terapéutica “contra-sexual” de hormonas, que podría caracterizarse como pionera al desdecir el ordenamiento y uso sexualmente específico en la prescripción clínica; es decir, la administración de testosterona para hombres, y de estrógenos y progesterona para mujeres.

El capítulo analiza las controversias surgidas de la administración de testosterona a mujeres que sufrían cáncer de mama, particularmente por los efectos secundarios masculinizantes del tratamiento. En ese sentido, la autora subraya las dinámicas socio-culturales, políticas y las representaciones diferenciadas acerca de la masculinidad y la feminidad de ambos contextos nacionales; y la impronta que ello ha dado a las configuraciones particulares de los tratamientos y las prescripciones oncológicas. El capítulo aporta importantes datos empíricos a la discusión de la conceptualización de las hormonas como “mensajeras químicas” que transmiten información física y emocional específica a cada sexo; a la vez que da cuenta de la naturalización efectuada por el discurso científico acerca de las “esencias” masculinas y femeninas, y del enfoque dualista de los sexos que de ello se desprende.

Inaugurando el segundo apartado de la obra, se ubica el capítulo de María Paula Lehner que, desde un enfoque sociohistórico, analiza las uniones matrimoniales en relación a la política eugenésica en la Buenos Aires de los años 1930 y 1960. La autora subraya la influencia de la eugenesia -en tanto producción de conocimiento científico- en el reforzamiento de la definición de los roles de género como “realidades naturales” y, en este sentido, desiguales e inmutables. El capítulo recupera la percepción de un grupo de mujeres de la tercera edad respecto de las políticas de población vinculadas a las uniones conyugales y a la reproducción vigentes, en el momento en que ellas contrajeron matrimonio. En esa dirección, se analiza la idea de una doble moral sexual como parte de los controles sobre la sexualidad y la reproducción, que tenía un lugar diferencial para mujeres y varones. En lo que respecta a los discursos pronatalistas del Estado argentino, el capítulo da cuenta, a partir de la reconstrucción de los relatos, del escaso éxito que tuvo dicha retórica para aumentar la fecundidad en los sectores medios. Observando el comportamiento reproductivo diferencial por sectores sociales se pone en evidencia la desigual eficacia de los discursos del Estado, en torno al control sobre el tamaño de la descendencia. En lo que respecta al pensamiento eugenésico, parece haber prevalecido la “perspectiva positiva” lo que se reflejó, tal como analiza la autora, en un refuerzo de las diferencias entre los sexos y una clara distinción de las conductas sexuales esperadas para hombres y mujeres. En definitiva, el rol sexual activo-pasivo se traspone a cada una de estas identidades de género, como un argumento más para sostener la idea de una esencia masculina y femenina.

El trabajo de Daniel Jones y Mónica Gogna, también en el segundo apartado, propone mapear la medicalización de la sexualidad en Argentina en diferentes períodos. Identificando dos grandes etapas, la primera, entre los años 1960 y 1980, remite al proceso de constitución del campo de la sexología, conformado multidisciplinariamente, aunque con desiguales cuotas de participación y de poder entre las disciplinas. En este sentido, se destacan dos grandes vertientes: la sexología clínica y la educativa, integradas por profesionales de distinta formación y que serán desarrolladas y profundizadas a través de procesos sumamente desiguales. Los autores ubican el surgimiento de la segunda etapa a partir de los 1990 con un creciente número de consultorios privados, y su hito fundante es la llamada farmacologización de la sexualidad; promovida, fundamentalmente, por el descubrimiento del sildenafil, y su comercialización en el mercado como “Viagra” para tratar la disfunción eréctil. Ello ha redundado en un mayor impulso a la vertiente clínica de la sexología, posicionando diferencialmente a los profesionales con formación médica -que pueden prescribir medicación- respecto de los psicólogos, con las consiguientes críticas que ha recibido dicha perspectiva medicalizadora de los problemas sexuales.

Para cerrar esta segunda parte, se ubica el capítulo de Lucía Ariza acerca de la producción material del parentesco mediante el proceso de matching fenotípico en clínicas de reproducción asistida en la Ciudad de Buenos Aires. Dicho procedimiento, consistente en la coordinación de los rasgos fenotípicos de donantes y receptores de gametos que realizan los profesionales de los centros de reproducción mediante el uso de fotografías, tiene como finalidad producir artificialmente cierto parecido entre la descendencia y los futuros padres. El análisis de la autora a partir de los aportes de los estudios sociales de la ciencia, presenta el matching fenotítpico como un proceso socio- técnico. La apuesta del capítulo es desmantelar la concepción de este procedimiento como algo meramente técnico y neutral; para presentarlo como producto de una interacción en que, a través de rasgos “mediadores” que resultan doblemente interpretados, se produce un agenciamiento, una implicancia, entre aspectos técnico-burocráticos y los propios profesionales. Con un análisis agudo y una gran profundidad teórica, Lucía Ariza, a través de entrevistas en profundidad a diferentes profesionales que se desempeñan en centros de reproducción asistida, visibiliza la paradoja del parentesco como una construcción que trasciende los dominios simbólicos e inconscientes, y se presenta como una instancia de producción médico-científica.

El tercer apartado se inicia con un capítulo de Berenice Bento acerca del dispositivo médico de la transexualidad y las experiencias de personas transexuales en un hospital de Goiânia, Brasil. Para comenzar, la autora realiza una historización de la conformación del dispositivo, ubicando sus inicios a mediados del siglo XX en EE.UU con la aparición del primer protocolo de diagnóstico y tratamiento, junto al desarrollo de un corpus de conocimiento médico específico acerca de la transexualidad. Seguidamente, Bento propone sumergirse en un análisis de las características que adquiere el funcionamiento concreto de dicho dispositivo en el contexto hospitalario brasilero, desde la perspectiva de los sujetos/pacientes. A partir de una serie de entrevistas en profundidad, la autora recupera las experiencias, incertidumbres y deseos que manifiestan distintos “candidatos” del “Proyecto Transexualismo”; a la vez que relatan las pruebas y presiones que deben atravesar para lograr acceder a las cirugías de reasignación genital. Finalmente, Bento se traslada al presente para relatar las demandas de la campaña por la despatologización de las identidades trans -un movimiento que logró hacerse global-; a la vez que analiza los distintos argumentos y contradiscursos respecto del dispositivo médico-legal de la transexualidad, que se desprenden del debate generado por la publicación de la 5ta. versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales (DSM) en 2013.

Seguidamente se ubica el capítulo de Karina Felitti acerca de las nuevas alternativas para la atención del parto, impulsadas en EE.UU. y Francia en los años 1960 y 1970, y su recepción en Argentina. Dichas posturas buscaban, de algún modo, contrarrestar el proceso de medicalización del parto iniciado a mediados del siglo XIX, que condujo a una masificación de la hospitalización de parturientas y recién nacidos. A través de algunas publicaciones y de los relatos de los protagonistas -mujeres y profesionales- la autora recupera distintas iniciativas, que tuvieron lugar en Buenos Aires en los años 1960 y 1970, y que buscaron promover un parto “más humanizado”, “sin dolor” y “sin violencia”, emponderando a las mujeres respecto de sus derechos y de la toma de decisiones acerca de la atención. El capítulo analiza el alcance de dichas iniciativas para los distintos sectores sociales y la paulatina conformación de un “mercado” en torno al parto “respetado”. Resulta interesante la paradoja que expone Felitti sobre la posibilidad de implementación de estas alternativas “progresistas y humanizadas” al parto, en el contexto de la dictadura militar argentina y la vulneración de los derechos humanos que trajo aparejada.

El último es un trabajo de Sonia Weidner Maluf, donde describe algunas aproximaciones iniciales de un estudio más amplio que se desarrolló en Brasil y que propone una articulación entre género, salud mental y procesos de subjetivación. Desde un enfoque antropológico, la autora analiza algunos discursos y prácticas médicas en el campo de la salud mental, que funcionan como regímenes de subjetivación, reproduciendo las diferencias y desigualdades de género. La propuesta del artículo cobra originalidad en tanto el análisis de la salud/enfermedad, desde una perspectiva de género, está prácticamente ausente en el campo de la salud mental, frecuentemente opacado por la preeminencia que se ha dado a la salud sexual y reproductiva. El trabajo etnográfico, desarrollado en Santa Catarina, identifica un tránsito entre el malestar identificado como “los nervios”, que afecta a mujeres de clases populares y su moderna categorización como depresión, con la consecuente medicalización y el tratamiento sintomático a partir de psicofármacos. De acuerdo a la autora, las mujeres que concurren al consultorio ya tienen construido su propio diagnóstico de lo que les sucede, y demandan al profesional la prescripción de antidepresivos. Sin embargo, la aceptación y apropiación del abordaje biomédico se da simultáneamente con la búsqueda de otras opciones terapéuticas, de modo que el itinerario terapéutico combina diferentes alternativas y enfoques, en un juego de subordinación y subversión desde la experiencia subjetiva de las mujeres.

En definitiva, con la invitación a recorrer los cruces entre ciencia, medicina y sexualidad, Cepeda y Rustoyburu nos persuaden de sumergirnos en un conjunto de artículos que realizan un amplio repaso por las temáticas de investigación desde una perspectiva de género en Brasil y Argentina, y favorecen el intercambio entre las producciones académicas de ambos países.

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