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Sexualidad, Salud y Sociedad (Rio de Janeiro)

versión On-line ISSN 1984-6487

Sex., Salud Soc. (Rio J.)  no.26 Rio de Janeiro mayo/agosto 2017

http://dx.doi.org/10.1590/1984-6487.sess.2017.26.05.a 

Artículos

Superación de la violencia de pareja: revisión

Superando a violência por parceiro íntimo: uma revisão

Overcoming intimate partner violence: a review

Estefania Lopez-Ramirez1 

Gladys Rocío Ariza Sosa2 

1 Universidad CES, Medellín, Colombia

2 Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia

Resumen

Las investigaciones sobre violencia en las relaciones de pareja generalmente no se enfocan en lo que sucede cuando se termina la relación. Por ello se planteó una revisión narrativa con una búsqueda sistemática con el objetivo de comprender el significado de superación de la violencia y cómo las personas que deciden salir de una relación violenta logran dejar atrás la violencia. Los artículos seleccionados muestran las diferentes salidas que van desde poner fin a la relación, denunciar a las autoridades, morir en manos del maltratador, matar a la pareja o suicidarse. Las alternativas halladas pueden dar fin a la violencia o permitir que esta continúe e incluso empeore. Como conclusión se propone una definición de superación de la violencia en las relaciones de pareja.

Palabras clave: Violencia de pareja; violencia de género; divorcio; superación; afrontamiento

Resumo

A pesquisa sobre violência por parceiro íntimo geralmente não se concentra no que acontece quando o relacionamento termina. Por esta razão, uma revisão narrativa foi realizada com uma busca sistemática, a fim de compreender o significado de superação da violência e como as pessoas que decidem deixar um relacionamento violento conseguem deixar para trás a violência. Os trabalhos selecionados mostram as diferentes saídas, que incluem terminar o relacionamento, denunciar as autoridades, morrer nas mãos do agressor, matar o parceiro(a) ou suicídio. As alternativas identificadas podem acabar com a violência e permitir a sua continuidade e até mesmo piorar. Em conclusão é proposta uma definição de superação da violência entre parcerias íntimas.

Palavras chave: violência por parceiro íntimo; violência de gênero; divórcio; superação; coping

Abstract

Research on intimate partner violence usually does not focus on what happens when the relationship ends. This article presents a narrative review through a systematic research with the objective of understanding the significance of overcoming violence, and how people who decide to leave a violent relationship manage to leave violence behind. The selected papers present different outputs of a violent relationship, which include ending the relationship, denouncing to authorities, dying at the hands of the perpetrator, killing the partner or committing suicide. These alternatives can end the violence or allow it to continue and even get worse. As a conclusion a definition of overcoming intimate partner violence is proposed.

Key words: intimate partner violence; gender violence; divorce; overcoming; coping

Introducción

La violencia de pareja desde los años setenta del siglo XX se ha visibilizado cada vez más como una problemática del área de salud pública a nivel mundial, (Sanmartín, 2010) ya que no solo genera consecuencias a las víctimas de ella a corto y largo plazo (Breiding, Smith, y Mahendra, 2015); sino también grandes costos económicos y sociales a los estados. Esta violencia es uno de los tipos de violencia intrafamiliar y en el siglo XXI constituye la forma más extendida de violencia de género (Sanmartín, 2010).

Se ha documentado que la violencia de pareja se presenta en diferentes contextos de la sociedad y en diversas etnias, religiones y culturas (OPS, 2002), pero con variaciones en sus tasas de ocurrencia. Lo que sugiere que los factores predisponentes asociados a este tipo de violencia varían de acuerdo a los contextos políticos, económicos y culturales que rodean a las personas y a sus procesos subjetivos (Sanmartín 2010; Melgar, P, 2010).

Se entiende como violencia de pareja cualquier acto dentro de una relación, que cause o pueda causar daño físico, psíquico, económico o sexual a uno de sus miembros (OMS, 2013), perpetrado por la pareja o ex pareja (Khaw y Hardesty, 2007). Se han tipificado varios tipos de violencia de pareja entre los cuales se encuentran: violencia física, violencia sexual, violencia psicológica y económica (OMS, 2013). La definición anterior permite ser usada en cualquier caso de violencia de pareja sin realizar distinción de género en cuanto al perpetrador predominante, el tipo de relación heterosexual u homosexual o el estado civil de la pareja (Ali 2016).

Como consecuencia de la violencia de pareja se puede analizar su repercusión en la tasa de homicidios en el mundo. Según el Estudio Mundial sobre el Homicidio en 2013, el 79% de las víctimas de homicidio son hombres, pero en el contexto de las relaciones de pareja las mujeres están en un riesgo mayor. La tasa de homicidios general en hombres es casi cuatro veces mayor que en mujeres (9.9 contra 2.7 por cada 100.000), pero esta tendencia se debe a la violencia perpetuada por delincuencia organizada y pandillas, en comparación con las tasas de homicidios cuando se habla de los cometidos por un compañero sentimental o familiar, en los que las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada. De las víctimas globales de homicidios causados por compañero íntimo y familiares en 2012 dos terceras partes fueron mujeres (43.600) y un tercio (20.000) hombres. Del total de las mujeres víctimas de homicidio en el 2012 casi la mitad (47%) fueron propinados por su compañero íntimo o un familiar. En comparación menos de 6% de todos los hombres víctimas de homicidio fueron asesinados por su pareja o por un familiar. Esto significa que a la mitad de las mujeres las asesinan primordialmente sus compañeros íntimos o familiares mientras que a la mayoría de los hombres los asesinan otros hombres pero desconocidos (UNODC, 2013).

En el 2014 la Organización Mundial de la Salud, OMS, reportó que alrededor de un 30% de las mujeres que han tenido una relación de pareja han sido víctimas de violencia física y/o sexual por parte de su compañero o ex compañero (OMS, 2016). Esto significa que la violencia en las relaciones de pareja es la que mayor proporción tiene respecto a la violencia hacia las mujeres globalmente (Fanslow, 2017). Las mujeres son en mayor proporción que los hombres víctimas de la violencia de pareja y también son víctimas de feminicidios íntimos de pareja. Ello se encuentra en relación con las estructuras sociales patriarcales predominantes que promueven la violencia masculina como forma de control social de las mujeres (Amorós, 1990).

Así mismo en el análisis realizado en 35 países por Sanmartín (2010) para el Instituto Universitario para el estudio de la violencia, Centro Reina Sofía en 2004, se reportó una prevalencia media de feminicidios de pareja de 5,04 mujeres asesinadas por cada millón de mujeres mayores de 14 años, con media de 8,59 y 6,63 en Centroamérica, Suramérica y Norteamérica respectivamente y con tasas menores en Europa 4,91 y Oceanía 4,23.

En América específicamente en Estados Unidos, durante el año 2011 se encontró que casi 10 millones de hombres y mujeres habían sido víctimas de violencia física ejercida por su pareja o expareja (Breiding MJ, Smith SG, y Mahendra RR, 2015). En Colombia durante el 2014, el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses realizó 75.939 peritajes por violencia intrafamiliar, donde un 64,33% fueron consecuencia de violencia de pareja. De los 12,626 homicidios reportados, 5,137 casos fueron analizados según el presunto agresor, se reportó que la pareja o ex pareja es el sexto agresor más frecuente, lo cual representa un 3,11 %, del cual las mujeres representan un 26,95% y los hombres un 0,33% (Instituto nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, 2015).

Desde finales de los años setenta del siglo XX múltiples estudios se han enfocado en buscar las razones por las cuales algunas mujeres continúan en una relación violenta, por qué los hombres son violentos y como este tema afecta el sector de la salud (Nayback-Beebe y Yoder, 2012). Una línea de análisis se ha centrado en las alternativas iniciales que eligen las mujeres que deciden enfrentar la violencia de pareja y como las instituciones y la sociedad responden a dichas elecciones, lo cual se ha denominado ruta crítica (Sagot, 2000). En esta ruta crítica inciden no sólo condiciones individuales sino la legislación, su forma de implementación, las representaciones sociales de los prestadores de servicios de salud, justicia y asistencia social, así como de las parejas y de toda la sociedad.

Pocas investigaciones han hecho énfasis en el proceso que las víctimas de la violencia de pareja siguen antes de tomar la decisión de dejar a su pareja; pero ¿cuántos han estudiado qué sucede en los casos en que la violencia de pareja termina de alguna forma?

Según la psiquiatra Ivon López von Wallenstein citada por la Asociación Pro Derechos humanos de España (1999:27), la mujer maltratada por su pareja tiene cuatro salidas: “escapar, huir lo más lejos posible para que el maltratador no pueda encontrarla; volverse loca, porque en el mundo de la locura el dolor es menor y, al estar casi ausente la conciencia, la angustia se diluye; quitarse la vida, suicidarse; o matar al maltratador”. Por su parte Xavier Caño añade otra posible alternativa que es morir a manos del maltratador (Infante Luis, 1999). Sin embargo, es evidente que en todas estas alternativas la mujer termina siendo castigada de alguna forma, en vez de ser reparada y resarcida en sus derechos. Así que queda el interrogante de si la superación de la violencia en las relaciones de pareja puede ser positiva y generadora de bienestar tanto para la mujer como para sus hijos e hijas e incluso para su pareja.

El término superación puede abordarse desde un planteamiento etimológico y genealógico, orientando así su definición. La aufhebung descrita en la dialéctica hegeliana puede ser traducida al castellano como superación(Hegel y Gómez Ramos, 2010). Según Osés (1989) este término hegeliano puede entenderse en dos sentidos: como poner fin a algo o conservar. Por su parte, el psicoanalista disidente Alfred Adler (2007) concibió el afán de superación como un proceso que le permite al niño sobreponerse a circunstancias de inferioridad en las relaciones sociales que éste establece en el curso de su vida. La Real Academia Española de la Lengua, RAE (2016) aclara que el término superar viene del latín superãre y lo define en una de sus acepciones como vencer obstáculos o dificultades y en otra como rebasar, es decir dejar atrás.

Al respecto ONU Mujeres (2016) en Colombia ha implementado el proyecto: “Superación de la violencia basada en el género para asegurar el pleno disfrute de los derechos de las Mujeres”, que apoya las normas y políticas públicas nacionales tendientes a promover la equidad de género, atender a las mujeres víctimas y reducir la tolerancia social a esta violencia. Por ello incluye el trabajo con hombres, jóvenes y niños como agentes de transformación social respecto a los derechos de las mujeres. De esta forma el término superación adquiere una dimensión colectiva relacionada con las políticas públicas y los cambios sociales tendientes a garantizar a las mujeres vidas libres de violencia.

En este artículo se considera la superación en las relaciones de pareja como un proceso no sólo subjetivo de los integrantes de la pareja, sino que es colectivo y es determinado también por los contextos social, cultural, económico y político (Ariza, 2011). De tal modo interesa estudiar el proceso mediante el cual las personas superan es decir dejan atrás tal violencia y continúan con el desarrollo de su proyecto de vida con el disfrute pleno de sus derechos. Por ello se planteó una revisión no sistemática que responde a las siguientes preguntas: ¿Cuál es el concepto o definición de superación de la violencia en las relaciones de pareja? ¿Cómo se han construido esos conceptos o definiciones?

Metodología

Con el objetivo de comprender el significado de superación y cómo las personas que deciden salir de una relación violenta logran dejar atrás la violencia, se realizó una revisión bibliográfica cualitativa o narrativa del tema (Guirao-Goris, Ferrandis, y Salas, 2008).

Dado que se trata de una investigación cualitativa es necesario resaltar que se aplican los criterios de calidad de este tipo de estudios. De acuerdo a la transferibilidad postulada por Guba (1981) los resultados de esta revisión se pueden aplicar a poblaciones similares a las descritas en las investigaciones seleccionadas. Interesa más que la generalización, la particularización y la capacidad de teorizar, es decir de explicar las características conceptuales del fenómeno indagado al profundizar en éste. Se refiere esto a una lógica distinta pues no se pretende generalizar estadísticamente en términos de frecuencia numérica (Castro, 2010). Esto significa que los resultados de las investigaciones cualitativas son útiles no sólo académicamente, sino también para las políticas sociales al permitir entender en profundidad asuntos de difícil intervención en contextos particulares.

Debido a la diversidad de los marcos teóricos y las metodologías elegidas en los seis estudios finalmente analizados, y la poca literatura que se pudo localizar sobre el tema específico se decidió hacer inicialmente una revisión narrativa que utilizó elementos de una búsqueda sistemática de información, a través de la consulta en bases de datos, la utilización de palabras clave y filtros de tiempo, idioma y lugar. De acuerdo a estos resultados iniciales queda abierta la posibilidad ulterior de la realización de revisiones sistemáticas de mayor alcance y profundidad sobre la superación de la violencia en las relaciones de pareja.

Para la selección de los artículos se tuvieron en cuenta aquellos indizados en bases de datos como Jstor, Humanities International Complete (EBSCO), Scielo, Pubmed, así como buscadores de bibliotecas científicas como Google Scholar.

La búsqueda de los artículos se efectuó de julio 2015 a agosto 2015 teniendo en cuenta el período de publicación de los mismos de enero de 1990 a agosto de 2015. Se emplearon los siguientes descriptores en inglés y español: overcome, leaving, spouse abuse, intimate partner violence, superación, violencia de pareja, violencia íntima, separación, violencia, afrontamiento, violencia post separación.

Sin desconocer la posibilidad de la superación de la violencia en las relaciones de pareja por los hombres, se aclara que en esta revisión sólo se localizaron dos artículos que incluían hombres víctimas. Ello está en concordancia con las estadísticas presentadas en la introducción que muestran que las mujeres son más afectadas que los hombres por este tipo de violencia.

Los criterios de selección de los artículos consideraron que las investigaciones fueran:

  • - Originales

  • - Sobre la violencia de pareja tanto en mujeres como en hombres.

  • - En Inglés y español.

Los criterios de exclusión abarcaron estudios que fueran:

  • - Literatura que solo presente datos estadísticos sobre incidencia y prevalencia y no desarrolle la temática del proceso de dejar atrás la violencia o superarla.

Luego de realizar la búsqueda siguiendo los parámetros anteriormente descritos, se localizaron diecisiete artículos, de los cuales se realizó una lectura cuidadosa. Finalmente las autoras seleccionaron seis estudios, considerando tanto su relevancia como el cumplimiento con los objetivos del trabajo.

A continuación se presentan los seis artículos seleccionados, los cuales fueron analizados de acuerdo a su metodología, y consideraciones expuestas en la introducción, para así poder plantear algunas conclusiones, después de su examen cualitativo.

Resultados

De los seis artículos seleccionados, uno tiene como objeto de estudio la experiencia de los hombres dentro de una relación de pareja violenta, otro analiza las relaciones violentas y las maneras de terminarlas de la población adolescente, mientras los otros cuatro analizan estas relaciones desde el punto de vista de las mujeres. En la tabla no. 1 se resumen las principales características de estas investigaciones.

Tabla 1: Características de los artículos seleccionados. 

Título del artículo Autores Año de ublicación Sujetos articiantes Tio de estudio Técnica de recolección de información Tio de Violencia de areja
Breaking u is hard to do: How teens end violent dating relationshis. Donna S. Martsolf, Claire Burke Drauckery Melvina Brandau 2013 83 Adultos jóvenes (48 mujeres y 35 hombres) caucásicos, afroamericanos y mestizos con diferentes ingresos económicos de Ohio (Estados Unidos) de 18 a 21 años quienes sufrieron violencia de areja entre los 13 a 18 años. Estudio cualitativo narrativo de teoría fundada Entrevistas Física, sicológica y sexual
The lived exeriences of male survivor of intimate artner violence: a qualitative case study Ann Marie Nayback-Beebe y Linda Yoder 2012 1 Hombre caucásico heterosexual de 44 años de clase media que vive en Estados Unidos de América. Estudio cualitativo de caso fenomenológico Entrevistas semiestructuradas Física y sicológica.
"'Keeing Ua Front" Narratives about intimate artner violence, regnancy and antenatal care Kerstin E. Edin, Lars Dahlgren, Ann Lalos, Ulf Hogberg. 2010 9 mujeres que vivían en areja, en Suiza (8 suecas y 1 inmigrante), emleadas regularmente, con educación vocacional a universitaria, y víctimas de violencia de su areja masculina durante el embarazo. Estudio cualitativo narrativo Entrevistas memorandos Física, sexual, sicológica y económica.
Attributing select costs to intimate artner violence in a simle of women who have left abusive artners: A social determinants of health aroach. Colleen Varcoe, Olena Hankivsky, Marilyn Ford- Gilboe, Judith Wuest, Piotr Wilk, Joanne Hammerton y Jacquelyn Cambell 2011 Muestra or conveniencia de 309 mujeres canadienses de 19 a 63 años, de diversas etnias, que habían abandonado a sus arejas masculinas abusivas en romedio 20 meses antes (de 3 a 36 meses). Estudio cuantitativo de costos económicos directos e indirectos de la violencia de areja desués de dejar la areja Entrevistas estructuradas Física, sicológica, sexual y económica.
How do women in Sain deal with an abusive relationshi? Isabel Ruiz-Perez, Juncal Plazzola-Castaño, Maria del Rio-Lozano, Gender Violence Study Grou 2006 1402 Mujeres esañolas de las regiones de Andalucía, Madrid y Valencia de 18 a 65 años, seleccionadas al azar. Estudio cuantitativo transversal Cuestionario estructurado auto administrado. Física, sexual y sicológica
Women's strategic resonses to violence in Nicaragua. M C Ellsberg, A Winkvist, R Peña y H. Stenlund 2001 183 mujeres víctimas de violencia física de areja, detectadas en una muestra de 488 mujeres de 15 a 49 años, con areja estable, seleccionadas al azar en la ciudad de León en Nicaragua. Estudio cuantitativo transversal Cuestionarios y entrevistas. Física y sexual

Fuente: Tabla realizada or las autoras a artir de los datos bibliométricos recoilados de los seis artículos seleccionados.

El estudio cualitativo de Nayback-Beebe y Yoder (2012) buscaba responder como los hombres viven la violencia en pareja y qué mecanismos usan para dejar atrás la relación abusiva. A través de tres entrevistas semiestructuradas que fueron realizadas en lugares privados y seguros escogidos por el participante, los autores pudieron analizar cómo los hombres viven la violencia en pareja, como sus experiencias individuales y percepciones determinaban las respuestas frente a la violencia y cómo lograban salir de esta. Las entrevistas fueron clasificadas en tres temas principales donde se analizó la confrontación al interior de la relación, la confrontación desde afuera de la relación y el descubrimiento y renuncia a la misma. Los datos recogidos permitieron ver los sobrevivientes debieron pasar por un proceso que iniciaba con la aceptación del abuso y que este no iba a cambiar asociado a la creación de nuevos límites así como la eliminación de antiguos límites y creencias que se construyeron durante la violencia, por lo cual se concluyó que el proceso de dejar atrás (leaving) de una relación abusiva es un proceso que comprende realización y aceptación. Además este proceso para el hombre se vuelve difícil porque ve cómo su masculinidad se afecta al ser víctima de violencia de pareja y al igual que las mujeres le temen a la vergüenza que puede traer el divorcio. Aún se necesitan más estudios que tomen poblaciones más grandes e inclusivas, para así poder ofrecer un mejor análisis de la situación de los hombres cuando son víctimas de violencia de pareja y deciden acabar con ella. En el artículo no se cuenta con una definición de superación como tal, pero podemos ver que terminar la relación violenta no es igual a superarla, ya que el individuo que más resaltaron en esta publicación estuvo expuesto a violencia hasta un año después de haber terminado la relación. Por último se menciona que la única manera en que este hombre logró tener una nueva relación amorosa sana después de lo ocurrido, se dio gracias a la aceptación de sus amigos y familiares.

Kerstin y colaboradores (2010), durante el 2001 y 2003 realizaron una investigación cualitativa con nueve mujeres víctimas de violencia de pareja severa durante el embarazo en Suecia. A partir de entrevistas semi-estructuradas, examinaron las narrativas de estas participantes, las que fueron codificadas en categorías para crear estructuras e identificar temas esenciales y puntos comunes. Al momento de la entrevista todas las mujeres habían experimentado violencia severa física y/o sexual y/o malos tratos de violencia brutal en el embarazo. En el proceso de terminar la relación violenta, la mayoría de mujeres tomaron una serie de decisiones que se desarrollaron en diferentes estadios; es importante resaltar que este proceso no es lineal, es decir que pueden presentarse retrocesos y diferencias en la secuencia. El proceso incluye muchas etapas entre ellas la denominada leaving o abandono, la cual estuvo precedida de transformaciones emocionales y en sus imaginaciones, antes de decidir tomar acción y hacerlo. Dentro de los hallazgos encontraron que dos de las nueve mujeres dejaron a su pareja violenta. Los autores concluyen que el empoderamiento y un adecuado apoyo psicosocial son esenciales para que una mujer se prepare para actuar, cambiar su situación de víctima o prepararse para dejar a su pareja. Sin embargo, es importante reconocer y aceptar la ambivalencia como algo esencial dentro del proceso del cambio y de abandono.

El estudio analítico transversal de Ruiz- Pérez y colaboradores (2006), realizado en España con 1402 mujeres en el año 2003, buscó determinar cuáles eran las respuestas adoptadas por estas mujeres frente a la violencia de pareja y como sus características demográficas afectan la toma de estas decisiones y sus desenlaces. A través de una encuesta autoadministrada, las participantes diligenciaron 21 preguntas que midieron sus respuestas frente a la violencia de pareja. Éstas fueron clasificadas en cuatro categorías, las tres primeras eran de mujeres que habían tomado acción: se separaron de su pareja, reportaron el caso a la policía o buscaron ayuda y la cuarta categoría fueron mujeres que tomaron dos o más de las acciones anteriormente mencionadas. Al momento de la encuesta un tercio de las mujeres refirieron haber sido víctimas de algún tipo de violencia de pareja y un 63% realizó alguna acción para superarla. De este subgrupo un 82,6% se separaron de su pareja violenta. Como conclusión los autores encontraron que la violencia física y el aumento en la severidad del abuso son factores determinantes para que la mujer se vuelva consciente de su situación y decida emprender acciones concretas para superarla.

Ellsberg, Winkvist et al (2001) por medio de un estudio analítico transversal, realizaron entrevistas a 488 mujeres en Nicaragua entre los 15 y 49 años de edad en 1995, buscando como objetivo describir cuáles eran las acciones o respuestas de ellas frente a una pareja abusiva, los mecanismos de afrontamiento y la tendencia de una separación definitiva. Las 183 mujeres que habían sufrido una experiencia de violencia física propinada por su pareja fueron identificadas por medio de la Conflict Tactics Scale y luego se les realizó una encuesta sobre las características y circunstancias de la violencia, preguntándoles además de si habían solicitado ayuda externa, habían dejado el hogar o se habían defendido como respuesta a esta violencia. Los autores concluyeron que las mujeres no tomaron un papel de víctimas pasivas, sino que desarrollaron estrategias para enfrentar la violencia y aquellas que sufrieron violencia física más severa o sexual decidieron separarse de forma permanente. A través de múltiples estrategias para lograr terminar la relación violenta, finalizar la violencia o buscar ayuda externa, lograron soportar estos hechos hasta 26 años, mientras otras les dieron fin rápidamente. Se evidenció que el proceso de abandono no es lineal, sino que está compuesto por muchos eslabones, que llevan a una decisión final, donde buscar ayuda externa y separarse de la pareja abusadora son procesos fundamentales para la superación de la violencia.

Varcoe y colaboradores (2011) buscaron estimar el costo público y privado generado por la violencia de pareja en Canadá, realizando énfasis en el sector salud. Para esto aplicaron entrevistas estructuradas a 309 mujeres canadienses, quienes habían dejado a su pareja masculina abusiva. El total anual estimado de costos del sector privado y público atribuidos a tal violencia fue de $13,162.39 dólares canadienses, (año 2011) por cada mujer, lo cual se traduce en un costo nacional anual de $6.9 millardos (un millardo son mil millones) por todas las mujeres entre los 19-65 años que dejan a su pareja abusiva. Asimismo $3.1 millardos son los costos acumulados de las mujeres que dejaron a sus parejas 3 años atrás. Las estadísticas canadienses muestran que un 19% de las mujeres experimentan violencia luego de dejar la relación y para un 43% este acto de separación disparó la violencia o la incrementó. Estos resultados indican que los costos continúan aun después de dejar a la pareja abusiva, lo cual reitera que dejar a la pareja no es lo mismo que ponerle fin a la violencia. La separación es la primera solución social ofrecida por los servicios de ayuda, asumiendo que dejar la pareja solucionará el problema y disminuirá la necesidad de la mujer para buscar ayuda. Sin embargo, como demuestra esta investigación no existe evidencia que apoye esta suposición.

En el artículo publicado por Martsolf y colaboradores (2013), realizaron en Northeastern en Ohio, una investigación sobre la forma en que las personas adolescentes terminan las relaciones de pareja violentas. Para ello iniciaron haciendo un llamado para reclutar mujeres y hombres jóvenes de 18 a 21 años que hubieran sido víctimas de relaciones violentas en las edades de 13 a 18 años, por medio de panfletos informativos, distribuidos con la comunidad y en lugares públicos, con ejemplos de violencia de pareja y las condiciones para participar del estudio. Además incluyeron algunos participantes de estudios masivos que se realizaron anteriormente como el de Charmaz, iniciaron con un sondeo telefónico donde un profesional de la salud se encargó de seleccionar a los participantes. Se efectuaron entrevistas a 83 participantes. La información obtenida fue comparada y clasificada en seis categorías, que dan cuenta de las formas de terminar la relación violenta en la adolescencia: decidir que ya es suficiente, alejarse, interesarse por alguien más, terminar temporalmente la relación y luego iniciarla de nuevo o mudarse a otro lugar. Algunas de estas opciones, como las dos primeras, se comparten con las mujeres adultas, según reportes de otras investigaciones. Sin embargo, dentro de las conclusiones pudieron ver que el proceso de “leaving” de los adolescentes no es similar al de los adultos, porque es poco común que busquen ayuda externa y en algunas condiciones consideran que es una situación normal, ya que para muchos es su primera relación amorosa y no tienen referencias de cómo puede ser una relación sana. A pesar de esto, los autores sugieren que se deben desarrollar instrumentos adecuados para evaluar si los adolescentes emplean sólo una de estas maneras o una combinación de todas ellas. Para orientar a las personas adolescentes en este tipo de relaciones violentas, proponen darles la autonomía para decidir la opción más conveniente y acompañarles en la misma. De igual forma es importante determinar el impacto que una relación violenta en la adolescencia puede tener en las relaciones futuras.

Discusión

La violencia de pareja se ha convertido en un problema de salud pública debido su alta prevalencia. En la literatura encontramos trabajos sobre las razones que motivan a una persona a continuar en este tipo de relación o qué las motiva a dejarlas y como lo hacen, pero muy pocos estudian qué pasa después, si estas personas realmente superan la violencia y son capaces de seguir adelante con sus vidas. De igual forma existe multiplicidad de términos y definiciones para referirse a este proceso. Por estas razones nuestro estudio busca contribuir al análisis y exploración de este tema al partir de esta pregunta: ¿Qué es la superación de la violencia de pareja y como se ha definido en la literatura?

A pesar de la metodología diversa de las investigaciones seleccionadas, la búsqueda y revisión realizada permite decir que aún la literatura científica no ha explorado suficientemente qué sucede cuando se termina una relación de pareja violenta y como sus sobrevivientes continúan con sus vidas. Ello nos plantea nuevas preguntas y oportunidades de investigación. Es importante profundizar en las diferencias de género en la superación, es decir cómo afrontan y dejan atrás la violencia hombres y mujeres, tanto de forma relacional como comparativa. También es necesario seguir a más largo plazo a las personas que deciden emprender el proceso de cambio. De igual forma existen condiciones estructurales, culturales, sociales, económicas y políticas que inciden en las posibilidades de sobreponerse a la violencia y que merecen ser estudiadas. Todo ello puede redundar en la cualificación de las estrategias sociales e institucionales para apoyar a las parejas con esta problemática, así como para disminuir la morbimortalidad y consecuencias adversas originadas a partir de ésta.

En el análisis de la literatura seleccionada se encontró que el proceso de abandono de una relación de pareja violenta no es lineal, sino que está conformado por diversas etapas que se transitan desde darse cuenta de lo que está sucediendo, la aceptación de los hechos, hasta la toma de decisiones. Estas etapas pueden incluir retrocesos, ambivalencias o alterar el orden descrito. También es común que las parejas se separen y reconcilien varias veces antes de poner fin a la violencia. Cuando ésta es severa es más probable que se inicie el proceso de cambio. Lo cual se puede ver modificado por los contextos que rodean a la personas y en muchas ocasiones éstos, así como las redes familiares y sociales son fundamentales para poder llevar la relación violenta a un punto final. La edad de los integrantes de la pareja también influye en el proceso. Las personas desarrollan diversas estrategias activas en esta dinámica, que se facilitan si se empoderan. La duración del proceso de superación puede ser de una duración muy variable que en los artículos revisados fluctúa entre uno y veintiséis años (Ellsberg et al., 2001; Edin et al., 2010; Nayback-Beebe y Yoder, 2012).

Luego de realizar el proceso de análisis mencionado anteriormente, se listan algunas de las alternativas que se pueden tomar al afrontar esta violencia (Martsolf, Draucker, y Brandau, 2013; Ruiz-Pérez et al., 2006; Asociación Pro Derechos Humanos de España y Colectivo Abierto de Sociología, 1999):

Tabla 2: Alternativas frente a la violencia de pareja 

Separarse:
Definitivamente.
Temporalmente.
Escapar o huir.
Buscar ayuda:
De profesionales.
De familiares.
De amigos.
Mudarse a otro lugar.
Volverse loca.
Reportar a la policía.
Decidir que ya es suficiente.
Defenderse física o verbalmente.
Interesarse por alguien más.
Suicidarse.
Morir en manos del maltratador.
Matar a la pareja.
Continuar con la relación.
Combinación de dos o más de las opciones anteriores.

Fuente: Tabla elaborada por las autoras a partir de los estudios de Martsolf et al., 2013, Ruiz-Pérez et al., 2006 y Asociación Pro Derechos Humanos de España y Colectivo Abierto de Sociología, 1999.

A pesar de los planteamientos sobre el proceso necesario para terminar una relación violenta y de las opciones para ponerle fin, no se encuentra información en la literatura que haga referencia a que sucede cuando las personas sobrevivientes pasan por todo este proceso y logran dejar la relación, teniendo en cuenta que se describe que la violencia de pareja trae consigo consecuencias severas que pueden atentar contra el bienestar físico, mental y económico de las personas que logran salir de ella (Wortham, 2014).

En este sentido, de acuerdo a Ruiz-Pérez et al. (2006) terminar la relación no significó poner fin a los costos que acarrea la violencia y sus consecuencias. Estos investigadores encontraron un aumento del 43% de la violencia de pareja tras terminar las relaciones. En consecuencia los gastos del sector salud destinados para el trabajo con las víctimas de la violencia, también persisten tras terminar un alto porcentaje de las relaciones. Martsolf et al. (2013) mencionan en su investigación que algunos de sus participantes refirieron haber terminado la relación varias veces antes de ponerle punto final. Al igual Ham-Rawbottom et al. (2005) reportaron que un 50% de los sobrevivientes de la violencia de pareja regresaban a relaciones abusivas por falta de recursos. Y de acuerdo a lo encontrado en esta revisión los recursos que se requieren para superar la violencia de pareja no son sólo monetarios, sino psicológicos y estructurales pero no sólo a nivel individual, sino también social.

El escaso número de investigaciones localizadas es evidencia de que las posibilidades de sobreponerse a la violencia en las relaciones de pareja no ha sido un foco de especial interés, ha habido mayor énfasis en la búsqueda de respuestas a por qué las personas permanecen en estas relaciones violentas (Uribe y Jaramillo, 2000). En la literatura divulgativa hay reportes de testimonios de mujeres que han superado esta violencia o al menos han emprendido el camino para hacerlo (Berbel, 2004). Estos reportes aunados a los artículos localizados llevan a sustentar la idea de que si es posible superar la violencia de pareja.

Ahora bien, estas investigaciones hacen posible plantear que el apoyo institucional, familiar y social a las personas que están tratando de superar la violencia en las relaciones de pareja debe ser a más largo plazo y no puede considerarse exitoso únicamente con documentar la separación de la pareja, pues incluso un año después de terminar la relación violenta los costos económicos y psicológicos continuaban siendo altos y esto puede llevar al fracaso del proceso de cambio.

Conclusiones

Ante la violencia de pareja existen múltiples opciones, que pueden combinarse para terminar dicha violencia. No todas las alternativas dan fin a la relación y a la violencia. Incluso algunas resultan contraproducentes o incrementan la violencia. Por ello la implementación cabal de la legislación contra la violencia, el respaldo de las redes familiares y sociales de apoyo así como de las entidades gubernamentales es fundamental en la vía de lograr salidas positivas para las personas, familias y comunidades afectadas por esta violencia.

Con el propósito de plantear una línea de investigación al respecto y dado que el finalizar la relación no es la única herramienta necesaria y suficiente para poder dejar atrás la violencia, las autoras planteamos la siguiente definición de superación de violencia de pareja:

La superación es un proceso que está compuesto por varios eslabones, ya que el primer paso para alcanzarla es aceptar que existe violencia en la relación y lograr tomar la decisión de ponerle fin a la violencia, por el medio más adecuado para cada persona, lo cual para todos no siempre se traduce en terminar la relación. En este complejo proceso se pueden dar avances, retrocesos, ambivalencias, múltiples rupturas y reconciliaciones. La ruta crítica puede tomarse como parte inicial del proceso de superación, que como lo definimos va mucho más allá.

Este proceso idealmente debe ser acompañado, aceptado y comprendido por las redes de familiares y amigos de la víctima, al igual que contar con el respaldo de instancias de servicios de salud, justicia y asistencia social. Asimismo debe partir de una decisión propia, autónoma, planificada y no impuesta por alguien más.

Así finalmente podemos decir que superar la violencia de pareja es un proceso no solo individual, sino social, con avances y retrocesos, que como consecuencia puede facilitar el ser capaz de iniciar una nueva relación de pareja no violenta y sana. Eso sí, más importante que tener una nueva relación, puesto que las personas pueden optar por permanecer sin pareja, es garantizar a las personas que vivieron esta clase de relaciones, el pleno disfrute de los derechos en unas vidas libres de violencia, satisfactorias y felices.

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Recibido: 25 de Agosto de 2016; Aprobado: 18 de Julio de 2017

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