SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 issue27Between the formal and the substantive: quality of childbirth care in UruguayGender ideology as excess: Moral panic and ethical decision in colombian politics author indexsubject indexarticles search
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Journal

Article

Indicators

Related links

Share


Sexualidad, Salud y Sociedad (Rio de Janeiro)

On-line version ISSN 1984-6487

Sex., Salud Soc. (Rio J.)  no.27 Rio de Janeiro Sept./Dec. 2017

http://dx.doi.org/10.1590/1984-6487.sess.2017.27.07.a 

Dossier

Hacer y deshacer la ideología de género

Mara Viveros Vigoya1 

Manuel Alejandro Rodríguez Rondón2 

1 Escuela de Estudios de Género, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia

2 Departamento de Antropología, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia

Presentación1

La década de 1990 marcó un punto de inflexión en el reconocimiento internacional de derechos relativos a la equidad de género y diversidad sexual. Este período coincide también con el giro teórico-político del movimiento feminista internacional en lo que respecta a su agenda estratégica y organizativa. Podría decirse que el movimiento pasó de plantear reivindicaciones maximalistas a desarrollar iniciativas y proyectos concretos orientados al cambio, por ejemplo, la formulación de políticas públicas (Gargallo, 2007). En consecuencia, algunas ONG feministas buscaron jugar un papel importante en las grandes conferencias internacionales, como la de Población y Desarrollo en el Cairo en 1994 y la de Pekín en 1995, en las que el acceso a la salud sexual y reproductiva, así como el uso de la categoría “género” para explicar e intervenir la reproducción social de violencias y relaciones jerárquicas entre hombres y mujeres cobraron relevancia en la agenda de organismos internacionales, como el sistema de Naciones Unidas, y regionales, como la Unión Europea o la Organización de Estados Americanos.

En países de Europa y las Américas ambas conferencias favorecieron moderadas, pero importantes transformaciones jurídicas e institucionales en las décadas siguientes, las cuales contaron con un respaldo diferenciado de organizaciones y movimientos sociales. El sexismo y la homofobia, en sus distintas expresiones, se convirtieron en problemas sociales que exigían la intervención estatal; proliferaron iniciativas legislativas que propendían por el reconocimiento de derechos que tocaban las esferas de la sexualidad y la reproducción; asimismo tuvo lugar una amplia producción de políticas públicas para afrontar las violencias contra mujeres y personas LGBTI.

Los noventa también fueron una década de cambios en el discurso y el activismo político conservador, de matriz católica, en materia de género y sexualidad. Aunque la Iglesia católica ya venía haciendo frente a su pérdida de prestigio en países como España (Cornejo-Valle y Pichardo, 2017), al debilitamiento de sus mecanismos de regulación social, específicamente en la organización del género y la sexualidad, en América Latina (Mujica, 2010) y a la creciente disociación de moral religiosa y moral pública, el alcance de su lucha reciente contra los derechos sexuales y reproductivos y los mecanismos desplegados para tal fin señalan una reinvención (Sívori y Leite en Facchini y Parreiras, 2017).

En efecto, la consolidación de las luchas feministas y por la diversidad sexual en el ámbito internacional trajo como resultado inmediato la afirmación y defensa por parte de la Iglesia católica y de organizaciones afines de una supuesta ley natural que determinaría el papel de hombres y mujeres en instituciones como la familia y el matrimonio, así como en la esfera de la reproducción. Y, al igual que las acciones políticas del movimiento feminista internacional, su accionar político buscó proyectarse más allá del ámbito nacional (Vaggione, 2017; Cornejo-Valle y Pichardo, 2017). Esta “politización reactiva” involucra además un cambio en la gramática de dichos discursos y activismos que escapa a la tradicional oposición entre lo religioso y lo secular, en cuanto aprovecha mecanismos democráticos y argumentos seculares para posicionar sus demandas (Vaggione, 2011). Desde entonces, y mediante la formación de “ciudadanías religiosas”, el activismo católico conservador ha movilizado organizaciones políticas, muchas de ellas autodefinidas como laicas, con el propósito de incidir en el derecho secular (Vaggione, 2017). Así, se pone en evidencia que sus presupuestos y declaraciones desbordan el campo religioso y se entrelazan con los ámbitos jurídico y científico, entre otros.

En este marco emergen la “cultura de la muerte” y la “ideología de género”, dos estrategias diferentes, pero complementarias, que buscan limitar las transformaciones operadas por el feminismo y el activismo por la diversidad sexual desde los años noventa. La primera, vinculada al aborto y la eutanasia, señala como antinaturales aquellas legislaciones que abstraen sexualidad de reproducción y, a través de su par antitético: la “cultura de la vida”, busca una “re-naturalización del derecho en oposición a los DDSSRR (derechos sexuales y reproductivos)” (Vaggione, 2017, 16). Este constructo surge del Vaticano y se difunde en los países de América Latina a través de su jerarquía. La segunda, el concepto de ideología de género, es producto del análisis de activistas e intelectuales católicos estadounidenses que lograron afectar las directrices católicas a través de sus prácticas activistas. Esta noción acentúa el antagonismo entre cultura de la vida y cultura de la muerte mediante la promulgación de un modelo de subjetivación política y movilización ciudadana que se organiza en torno a la defensa de la naturaleza humana (Vaggione, 2017).

Las multitudinarias movilizaciones ciudadanas contra la “ideología de género” en varias ciudades del mundo y la presión que ejercen en el campo jurídico dan cuenta de la efectividad de estas estrategias. Ya sea invocada mediante su nombre o su núcleo conceptual, la lucha contra la ideología de género ha desempeñado en varios países de Europa y América Latina un papel clave en los debates públicos y legislativos sobre la despenalización del aborto, los derechos de parejas del mismo sexo (v. g. el “matrimonio igualitario” y la adopción homoparental) y la formulación de currículos escolares incluyentes (Cornejo-Valle y Pichardo, 2017; AA.VV. en este volumen).

El alcance de estas estrategias, no obstante, se extiende incluso a aspectos que no guardan una conexión tan evidente con los dominios del género y la sexualidad, concretamente, su uso en la política electoral para desprestigiar y destituir gobernantes (Viveros y Serrano en este volumen), sustentar emocionalmente proyectos de nación y ciudadanía (Rodríguez en este volumen), legitimar políticas de muerte en medio de la guerra (Esguerra en este volumen) e impugnar los acuerdos de paz con una organización guerrillera (AA. VV. en este volumen). Su operación también revela analogías con el uso de tecnologías de género en el ámbito de la ciencia y la tecnología, por ejemplo, en el combate de futuros distópicos con que amenazan a la humanidad agentes no humanos (Rivera en este volumen). Se trata, pues, de un fenómeno transnacional (Cornejo-Valle y Pichardo, 2017) que se construye de forma compleja a escala global y local, y se articula de forma eficaz con los horizontes políticos y culturales de cada país. Su volubilidad no le impide, sin embargo, conectar entre sí los distintos contextos en los que es desplegado.

De acuerdo con Mónica Cornejo-Valle y José Ignacio Pichardo (2017), los trabajos producidos sobre ideología de género en distintas latitudes dan cuenta de características compartidas, entre las que cabe señalar: la coordinación entre organizaciones locales y movimientos internacionales de carácter conservador, ya sean religiosos o seculares; el uso de un “lenguaje hiperbólico” común que representa los avances en equidad de género y diversidad sexual como catástrofes para la humanidad; las populosas manifestaciones urbanas en varios países del mundo; y el uso de símbolos comunes, relacionados con la familia, la niñez y lo natural. También forman parte de este repertorio el recurso al miedo, vía pánico moral, para frenar cambios jurídicos y sociales propiciados por las luchas feministas y LGBTI, y el uso de una retórica polarizada que determina posiciones y relaciones entre agentes antagonistas (v.g. organizaciones feministas y LGBTI, de un lado, e Iglesia católica y agentes defensores de un orden sexual y de género “natural”, de otro). Este sumario tiene lugar en un supuesto escenario de complot internacional para acabar con la familia y promover la homosexualidad. Estas motivaciones son reiteradas y defendidas en una vasta producción literaria, de circulación global, sobre el tema, de la cual forman parte artículos, libros, blogs, portales de noticias y foros de debate. En esta contienda, según Cornejo- Valle y Pichardo (2017), la postura del Vaticano respecto a los derechos de las mujeres se muestra como abierta, lo que acentúa la representación de las luchas feministas como radicales.

Los artículos que integran este número especial, dedicado a la ideología de género, analizan el despliegue de esta estrategia haciendo énfasis en el contexto colombiano. Si bien se focalizan tonos, lenguajes y mecanismos “locales”, dada la naturaleza del fenómeno a considerar, los autores reconocen, en distinta medida, las dinámicas globales en las que se inserta. La delimitación de las reflexiones al ámbito nacional, más que signo de parroquialismo, tiene la intención de brindar elementos que contribuyan al diálogo académico y político regional en curso, complejizando la mirada sobre un fenómeno transnacional a partir de distintas perspectivas sobre uno de sus lugares de producción.

En Colombia, los efectos de mayor impacto del renovado activismo conservador se hicieron evidentes el año pasado, cuando dos episodios aparentemente inconexos suscitaron grandes movilizaciones ciudadanas y acalorados debates, en rechazo a la ideología de género: la revisión de los manuales de convivencia de los colegios del país ordenada por la Corte Constitucional, con el fin de garantizar ambientes escolares no discriminatorios por causa de orientación sexual e identidad de género, y el anuncio de un acuerdo de paz entre la guerrilla de las Farc-EP y el Gobierno nacional. Coincidentes en el tiempo, ambos hechos suscitaron un intenso miedo entre educadores, padres de familia, actores religiosos y laicos, y políticos conservadores y de derecha, por lo que parecía un plan orquestado para corromper la niñez, promover la homosexualidad, conducir al país por el sendero del comunismo y acabar con la familia. El resultado fue el bloqueo de las intervenciones antihomofóbicas del Ministerio de Educación en los colegios y el rechazo popular de los términos en los que se negoció la paz con la guerrilla de las Farc-EP, que tuvieron que ser ajustados a las demandas aún insatisfechas de la derecha política y religiosa colombiana.

A poco más de un año de este desenlace, la palabra “género” continúa suscitando sospechas entre muchos colombianos. El temor a que ideólogas e ideólogos de género contraataquen es capitalizado por partidos políticos en la antesala de una contienda electoral que definirá el próximo gobernante del país y el rumbo de los acuerdos con las Farc-EP. Hablar sobre ideología de género en Colombia es entonces referirse a un fenómeno abierto y en curso, en virtud de ello, coyuntural. Es por ello que las reflexiones que reunimos en este número distan de ser el resultado de investigaciones concluidas, si bien pretenden fijar su mirada más allá de las contingencias del momento.

*

A raíz del resurgimiento de la expresión “ideología de género” en los debates referidos, la Escuela de Estudios de Género de la Universidad Nacional de Colombia propuso, en noviembre de 2016, una jornada de reflexión, diálogo e intercambio de puntos de vista entre integrantes del ámbito académico, las asociaciones y colectivos feministas, y las entidades responsables de iniciativas en el campo de los derechos sexuales y reproductivos. Este espacio se generó en la creencia de que es importante que desde el “núcleo” mismo donde se produce lo que algunos sectores políticos, religiosos y sociales nombrarían como “ideología de género” se abriera un amplio debate sobre el uso y los alcances de este término, con el fin de sobrepasar las campañas de desinformación que amenazan nuestro quehacer académico y los logros alcanzados, mediante largas y difíciles luchas, por el movimiento feminista y de mujeres. El objetivo era explorar las distintas apuestas que se plantean actualmente en la sociedad colombiana en torno a una “perspectiva de género” y al feminismo, entendidos ya sea como enfoques que buscan una ampliación de la democracia, al afirmar el derecho de los grupos minorizados por razones de género y sexualidad a ser partícipes activos en la toma de decisiones en las principales instituciones políticas, ya como una amenaza para los fundamentos trascendentales de un orden social. Se buscó, así, erosionar la idea de que los discursos y posicionamientos sobre la regulación de la sexualidad pueden existir al abrigo de una crítica académica y política en la arena pública.

¿Cómo pensar e intentar tramitar las tensiones existentes entre posturas y expresiones que “hacen y deshacen la ideología de género” desde distintos campos del conocimiento y de la práctica política en su sentido más amplio? Esta fue la pregunta alrededor de la cual gravitó la jornada de discusión del 17 de noviembre de 2016 que titulamos “Hacer y deshacer la ideología de género” y que se desarrolló con base en paneles organizados a manera de conversatorios hilvanados a partir de preguntas y acciones artísticas que pusieron de presente el sentido de defender desde la cotidianidad un enfoque de género en el proceso de Paz. Algunos de los artículos que componen este dossier son versiones adaptadas de las ponencias presentadas en este encuentro.

En este contexto, la puesta en discurso de la nación colombiana le permite a Manuel Alejandro Rodríguez Rondón observar los alcances y efectos del activismo conservador en el país. En “La ideología de género como exceso: pánico moral y decisión ética en la política colombiana”, el autor analiza las lógicas argumentativas desplegadas por actores nacionales e internacionales afines a las políticas de género y sexualidad del Vaticano. Observa cómo la noción “ideología de género” ha sido movilizada a nivel internacional para producir alteridades y equivalencias entre sujetos definidos como amenazantes de un supuesto orden natural, que en el contexto local adoptan la forma de lo Otro del pueblo colombiano. Centrándose en el rechazo de los acuerdos de paz con las Farc-EP, así como en las medidas gubernamentales contra la homofobia en el ámbito escolar, el texto indaga el lugar de la ideología de género en la producción discursiva de la nación. Más que un gesto reaccionario, las multitudinarias movilizaciones contra la ideología de género en el país darían cuenta de la producción de ciudadanías atravesadas por la administración de la emocionalidad pública. El vínculo que establece dicho activismo entre religión y política es formador de subjetividades, productor de modos de relacionamiento entre ciudadanía, instituciones y estado, que merecen un análisis detallado. En este sentido, las citadas movilizaciones ciudadanas y la negativa a refrendar los acuerdos de paz en las urnas sugieren, más que el miedo irracional a la ideología de género, una práctica ética: la de optar por la guerra como medio para producir una nación deseable, cuya condición de posibilidad es la exclusión de ideólogas e ideólogos de género de la comunidad política imaginada.

En su artículo titulado “La tormenta perfecta: ideología de género y articulación de públicos”, José Fernando Serrano Amaya aborda el debate reciente sobre la ideología de género en Colombia desde tres perspectivas distintas, pero interrelacionadas. En la primera se interpreta esta ideología como una estrategia política intencionada que buscó convocar en torno suyo a un grupo amplio de sectores sociales con distintos efectos: bien revitalizándolos, bien haciendo emerger nuevos sujetos políticos. En la segunda se examina la ideología de género como recurso retórico y expresivo que hizo las veces de “aglutinante simbólico” de los desacuerdos e inconformidades con el curso de los Diálogos de Paz de La Habana, sin desligarse de los debates políticos locales que estos suscitaron. En este sentido, esta noción es analizada como una estrategia retórica que informa sobre otros problemas sociales con los que fue vinculada en el marco de las negociaciones de paz con las Farc-EP, ya que el acuerdo firmado no solo fue pensado como un pacto social, sino también como un pacto sexual y de género. En relación con lo anterior, se ofrece una tercera interpretación de este debate como resistencia al cambio en las relaciones de género y sexualidad en la sociedad colombiana. El autor argumenta que el conflicto armado y el proceso de paz son en sí mismos procesos generizados, razón por la cual, los debates en torno a la ideología de género buscaron reducir y limitar el alcance del enfoque de género en el acuerdo a un reconocimiento de las mujeres como víctimas, dejando, así, intactas las posiciones de género hegemónicas. Estas tres interpretaciones, si bien tienen pertinencia analítica, son para él insuficientes, ya que ignoran los principales problemas que trae la ideología de género: la simplificación del debate político y la reducción del ejercicio deliberativo en el espacio público.

“Cómo hacer necropolíticas en casa: “ideología de género” y acuerdos de paz en Colombia” es el título escogido por Camila Esguerra Muelle para su artículo en este dossier. En él analiza los discursos contra la ideología de género desplegados en la campaña contra del plebiscito para refrendar los acuerdos de paz en Colombia como un ejemplo de la expresión del “necropoder”, el cual provee una imagen ficcionalizada o fantasmática del enemigo y presenta la existencia del Otro como una amenaza para las vidas que se consideran “legítimas”. El trabajo de Esguerra se inspira en las nociones de necropolítica y necropoder que propone Achille Mbembe (2011) para describir los mecanismos mediante los cuales se instaura control sobre quien puede vivir y quien debe morir, en función del lugar que ocupa en el espacio producido por la imbricación de los sistemas de clase, raza, género y sexualidad. Igualmente, el documento se apoya en distintas propuestas metodológicas de análisis del discurso para elaborar su propio examen, en clave feminista, de los discursos audiovisuales y escritos difundidos en el marco de la contienda ideológica que se desató respecto al uso de la noción “ideología de género” en la campaña por el No a la refrendación de los acuerdos de paz. El análisis propuesto por Esguerra le permite mostrar “la capacidad performativa de discursos dirigidos al nivel micropolítico, pero con efectos materiales sobre las políticas macro de la vida y la muerte”. La autora finaliza su artículo preguntándose por las posibilidades de detener la operación de las necropolíticas articuladas alrededor del género y la sexualidad en un contexto que permitió a los sectores políticos adversos a la refrendación del acuerdo de paz desplegar sus poderosos mecanismos discursivos e imponerse ideológicamente, marcando a mujeres y personas con sexualidades e identidades de género no normativas como “enemigo público”.

La ideología de género no solo se produce en las arenas del activismo conservador. Las “conexiones parciales” que habilita este objeto entre religión y tecno-ciencia, en el marco de la lucha contra el Zika, son exploradas por Claudia Rivera Amarillo en “Aegypti: ideología de género, feminismo y extinción”. Entre los distintos frentes de combate a la epidemia, la intervención de la capacidad reproductiva del Aedes aegypti, vector del virus, cobra especial relevancia. Esta estrategia propone la extinción de esta especie valiéndose de tecnologías de sexo y género. Ya sea mediante la infección del organismo del zancudo empleando la bacteria Wolbachia, que puede afectar la determinación del sexo del Aegypti, o a través de la modificación genética del insecto para que su descendencia tenga una muerte prematura, se pone en juego una economía política de la promesa que interviene la sustancia de la vida. En su reflexión, la autora establece una analogía entre las protestas contra la despenalización parcial del aborto en Colombia y la lucha contra el Zika, pues, en ambos casos, la vida del no nacido emerge como el futuro en embrión de la nación que debe ser salvaguardado de los peligros que lo acechan, sean estos virus o feministas. En los dos casos, el feminismo es representado como un poderoso agente capaz de trastornar la diferencia sexual en humanos e insectos, lo que le confiere el carácter ambiguo de aliado y enemigo. Los cuerpos y vidas de no nacidos y de zancudos aparecen conectados por un agente feminista (humano o no humano), señalando lugares inusitados donde ideologías y tecnologías de género son producidas en el mundo contemporáneo.

El artículo “Intersecciones, periferias y heterotopías en las cartografías de la sexualidad”, de Mara Viveros Vigoya, propone una cartografía social de las políticas de género y sexualidad en distintos países (Francia, Brasil, Ecuador y Colombia), en los cuales el debate político en torno a la ideología de género ha puesto en evidencia la inseparabilidad e interdependencia entre el género y “lo político”. La autora se detiene en el caso colombiano para analizar la organización del género y la sexualidad en el espacio sociopolítico que generó el reciente cuestionamiento del que fue objeto el enfoque de género incorporado en los acuerdos de paz en Colombia, el cual fue tipificado, por sectores reaccionarios, como una expresión de la “ideología de género”. Mediante el uso de un juego de escalas, que va de lo global a lo local y viceversa, la autora explora tres formas de relación con las políticas de género y sexualidad: las que producen las intersecciones e interfaces entre las lógicas e intereses del dogmatismo religioso y los sectores sociales conservadores, en oposición a quienes defienden la democratización de la sociedad; las que dan cuenta de las áreas y actores sociales que se dejan en las periferias de la política sexual; y, finalmente, las que propician el surgimiento de heterotopías, esos lugares otros que construimos con la imaginación y que constituyen, en la realidad física de un espacio, así sea de forma transitoria, impugnaciones del ordenamiento social y sexual. La autora concluye planteando que estas distintas formas de configurar el espacio sociopolítico del género y la sexualidad ponen de presente las apuestas políticas y sociales que están en juego en la actual contienda ideológica en torno a los significados políticos del género.

Tomados en conjunto, los artículos que conforman este dossier de Sexualidad, Salud y Sociedad - Revista Latinoamericana aportan interesantes y sugerentes reflexiones teóricas, metodológicas y éticas sobre la forma en que se puede plantear un análisis no coyuntural de un hecho coyuntural, como fue el debate que se produjo en torno a la “ideología de género” en un momento y contexto en el cual se discutía la posible incorporación de las Farc-EP en el escenario político colombiano. En tiempos tan marcados por la polarización en torno a posiciones políticas, ideológicas y éticas en el país y la región, aproximarse reflexivamente a este acontecimiento, como un ejemplo de los modos en que se puede apelar al género para estabilizar o socavar los pactos sociales y sexuales ciudadanos, es una tarea necesaria.

Referencias bibliográficas

CORNEJO-VALLE, Mónica y PICHARDO, José Ignacio. 2017. La “ideología de género” frente a los derechos sexuales y reproductivos. El escenario español [online]. Cadernos Pagu. N° 50. Available at: Available at: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0104-83332017000200501&lng=en&nrm=iso [Accessed on 30/10/2017]. [ Links ]

FACCHINI, Reginay y PARREIRAS, Carolina. 2017. “Ideologia de gênero”: índice de umfenômeno político transnacional [online].SciELO em Perspectiva: Humanas. Available at: Available at: http://humanas.blog.scielo.org/blog/2017/06/28/ideologia-de-genero-indice-de-um-fenomeno-politico-transnacional/ [Accessed on 29/10/2017]. [ Links ]

GARGALLO, Francesca. 2007. Ideas feministas latinoamericanas. Ciudad de México: Universidad de la Ciudad de México. 250 p. [ Links ]

MBEMBE, Achille. 2011. Necropolítca. Falomir Archambault (trad.). Madrid: Melusina. [ Links ]

MUJICA, Jaris. 2010. “La tradición y la vida. Sobre los grupos conservadores y la democracia contemporánea”. In: VAGGIONE, M. (comp.). El activismo religioso conservado en Latinoamérica. Córdoba: Católicas por el Derecho a Decidir. 320 p. [ Links ]

VAGGIONE, Juan Marco. 2017. La Iglesia Católica frente a la política sexual: la configuración de una ciudadanía religiosa [online].Cadernos Pagu . N° 50. Available at: Available at: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0104-83332017000200303&lng=en&nrm=iso [Accessed on 15/07/2017]. [ Links ]

1Queremos expresar nuestro agradecimiento al Centro Editorial de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia por su apoyo y compromiso con este número especial.

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons