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Sexualidad, Salud y Sociedad (Rio de Janeiro)

On-line version ISSN 1984-6487

Sex., Salud Soc. (Rio J.)  no.28 Rio de Janeiro Jan./Apr. 2018

http://dx.doi.org/10.1590/1984-6487.sess.2018.28.07.a 

Artigos

Te quiero… para una vez. Representaciones sociales del “sexo sin compromiso” en jóvenes mexicanos

Eu te quero ... Por uma vez. Representações sociais do “sexo sem compromisso” em jovens mexicanos

I want you ... For once. Social representations of “casual sex” among young mexicans

Dulce María Galarza Tejada1 

Esteban Bernardo Rodríguez Hernández1 

Teresa Margarita Torres López2 

Silvia Larisa Méndez Martínez1 

1 Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de San Luis Potosí, San Luis Potosí, S.L.P., México

2 Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, Jalisco, México

Resumen

Este artículo explora el campo semántico con el cual los jóvenes refieren y definen “sexo sin compromiso” (SSC) como objeto social, lo que permite identificar la estructura que subyace al contenido de la representación social de hombres y mujeres. El muestreo fue intencionado, se entrevistó y aplicó “listados libres” a 88 jóvenes. El análisis prototípico muestra que para quienes han tenido la experiencia de SSC, ésta representa un acto de decisión libre sobre su placer, y que las amistades se consideran parejas potenciales. En el caso de quienes no han tenido la experiencia, representa un acto sin pensar, que favorece los riesgos y la discriminación. Los hombres relacionan el SSC, principalmente, con “diversión” y “placer”; las mujeres, con “irresponsabilidad”. Se discute sobre las normas sociales restrictivas que estigmatizan la práctica sexual, que evitan generar estrategias de cuidado y favorecen la violencia.

Palabras clave: sexo sin compromiso: sexualidad; conducta sexual adolescente; jóvenes

Resumo

O estudo explora o campo semântico com o qual os jovens referem e definem “o sexo sem compromisso” (SSC) como um objeto social, o que permite identificar a estrutura subjacente ao conteúdo da representação social de homens e mulheres. A amostragem foi intencional, entrevistaram-se e aplicaram-se “listagens livres” para 88 jovens. A análise prototípica mostra que para aqueles que tiveram a experiência do SSC, essa prática representa um ato de decisão livre sobre o seu prazer e que as amizades são consideradas parceiros potenciais. No caso de quem não teve a experiência, representa um ato sem pensar que favorece os riscos e a discriminação. Os homens relacionam o SSC principalmente com “diversão” e “prazer”; as mulheres o relacionam com a “irresponsabilidade”. Discute-se sobre as normas sociais restritivas que estigmatizam a prática sexual, evitam gerar estratégias de cuidados e favorecem a violência.

Palavras chave: Sexo sem compromisso; sexualidade; conduta sexual adolescente; jovens

Abstract

This study explores the semantic field with which young people refer to and define “casual sex” (CS) as a social object, identifying the structure underlying the content of the social representation of men and women. The sampling was intentional, with 88 interviews and “freelisting” with young people. The prototypical analysis show that for those who had the experience, this practice represents freedom of decision about their pleasure, and that friends are considered potential partners. In the case of those who did not have the experience, it represents a careless act, deemed risky and discriminated against. Men associate CS mainly with “fun” and “pleasure”; women associate it mostly to “irresponsibility”. Restrictive social norms that stigmatize sexual practices, do not foster strategies of care and favor violence are discussed.

Keywords: casual sex; sexuality; adolescent sexual behavior; youth

Introducción

Actualmente existe una preocupación por mejorar las condiciones de salud sexual de los jóvenes debido al impacto mundial de la pandemia del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), el aumento en la prevalencia de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y la violencia sexual, que es cada vez más frecuente en este sector poblacional (OPS, 2013). Sin embargo, al diseñar e implementar estrategias de promoción sensibles a su vida cotidiana, pocas veces se toma en cuenta la percepción de los jóvenes, aun cuando es bien sabido que la sexualidad está determinada por creencias, opiniones, actitudes, informaciones, costumbres, tradiciones y valores propios de cada cultura y población (Aggleton, Wood & Thomas, 2010).

El sexo sin compromiso (SSC), también conocido como hook up, es una práctica sexual que resulta ser común en la adolescencia y juventud (Race, 2015). En México no existen cifras claras sobre la frecuencia del SSC, a diferencia de Estados Unidos de América (EUA), donde se ha estimado que más del 50% de jóvenes adultos han tenido una experiencia de hook up (Stinson, 2010). El SSC se ha definido como un episodio interpersonal donde se presenta intimidad física erótica, sin que exista una relación romántica en el momento en que ocurre dicha cercanía, ni una expectativa mutua de un compromiso futuro (Lewis et al., 2011).

La opinión de los autores es dividida en cuanto a si esta práctica sexual debe diferenciarse de otros tipos de relaciones sin compromiso. Garcia & Reiber (2008), por ejemplo, mencionan que las relaciones abiertas o “frees” son relaciones de pareja, caracterizadas por la ausencia de una promesa monógama. Otra relación con la que el SSC se diferencia es la de “amigos con beneficios” o “amigos con derecho”, donde al igual que en el SSC, hay uan consciencia a priori de que no habrá una relación romántica futura, pero mantienen una amistad intrínseca mutua.

Para Fielder (2013), el único factor esencial es la ausencia de una relación romántica actual, sin importar si son amigos, o si fueron pareja en el pasado. Hay que considerar que dicha diferenciación conceptual es realizada bajo el contexto sociocultural donde se realizaron dichos estudios.

En México, se identifica un estudio que focaliza en el SSC, bajo el nombre de “permisividad sexual”: una actitud flexible ante las diversas prácticas sexuales, en presencia o ausencia de vinculación afectiva, cuya finalidad es la satisfacción, y que está influida por factores personales, culturales y sociales (Cañizo, 2010). Sin embargo, este concepto engloba, además, otras “conductas sexuales alternas”, como zoofilia, sadomasoquismo, travestismo, drogofilia, entre otras.

La mayoría de los estudios que han puesto la base para el conocimiento de esta práctica sexual se centra en conocer frecuencias, relaciones y factores de riesgo; y principalmente, se han realizado en Estados Unidos de América y con población joven universitaria. Al diferenciar entre hombres y mujeres, no encuentran diferencias importantes respecto a la frecuencia de la práctica sexual de SSC (Petersen & Hyde, 2011); tampoco al diferenciar entre heterosexuales y homosexuales (Hoff & Beougher, 2010; Hullet et al., 2011).

Se han descrito algunos factores de riesgo asociados al SSC, como prácticas sexuales sin el uso de preservativo, entre el 20% y 30% de la población joven nortemericana (Fielder & Carey, 2010a; Paul, McManus, & Hayes, 2000). Esta evidencia no resulta diferente a los porcentajes reportados en adolescentes mexicanos sexualmente activos (Cuenca, 2013). Otro factor de riesgo asociado es la práctica sexual bajo el efecto de alcohol u otras drogas, en jóvenes universitarios, con frecuencias de 30% a 60% para el alcohol y 7% con uso de marihuana (Garcia & Reiber, 2008; Fielder & Carey, 2010b). Al precisar sobre la cantidad de consumo, se reporta que, durante el encuentro sexual sin compromiso, el 35% de los jóvenes estaba muy intoxicado por alcohol y/o drogas; el 27% estaba medianamente intoxicado; y el 9% estaba extremadamente intoxicado (Fisher et al., 2012).

Pocos estudios han encontrado repercusiones psicológicas relacionadas a la práctica del SSC. Grello, Welsh, Harper & Dickinson (2003), en un estudio longitudinal de 6.504 adolescentes norteamericanos, identificaron que los adolescentes que habían participado en algún episodio de SSC mostraban comportamiento delictivo, o síntomas depresivos, a diferencia de quienes no lo habían practicado. En adición, Paul, McManus & Hayes (2000) encontraron menor nivel de autoestima conforme aumentaba la práctica del SSC. La evidencia hasta ahora referida no precisa sobre el impacto social y normativas morales que podrían estar involucrados en alteraciones psicológicas, e incluso, en la relación entre el SSC y el aumento en la comisión de violencia sexual, que se ha reportado en el caso de los hombres, y la victimización, en las mujeres (Sutton & Simons, 2015).

Es importante entonces cuestionarse: ¿qué libretos sexuales se versan entre los jóvenes? ¿Qué representa el SSC? ¿Existe un consenso sobre la percepción que se tiene hacia el SSC en los jóvenes? La teoría del Scripting postula que la sexualidad se aprende de “libretos sexuales”, culturalmente disponibles, que definen cómo se significa el sexo, la forma de reconocer las situaciones sexuales, y lo que se debe hacer en los encuentros relacionales y sexuales (Simon & Gagnon, 1986). Los libretos sexuales son esquemas cognitivos que instruyen a la gente a entender y actuar en distintas situaciones sexuales. Operan en los niveles culturales, interpersonales e intrapersonales (Gagnon, 1990).

Se ha referido que los libretos mayormente producidos y promocionados son heterosexuales, y son los que se centran en los roles masculinos. Un estudio que evaluó 25 programas televisivos de Estados Unidos, en horario de preferencia por adolescentes, identificó representaciones en las que se reproduce la desigualdad de poder entre hombres y mujeres, posicionando a los personajes masculinos con guiones heterosexuales donde realizan prácticas sexuales agresivas (Kim et al., 2007).

Por otro lado, en los medios de entretenimiento como por ejemplo la música contemporánea, se aborda el tema de la práctica del SSC (Hobbs & Gallup, 2011), algunos de ellos bajo los mensajes de diversión, placer, remordimiento moral de la mujer y la negociación del acto bajo previo aviso para satisfacer el deseo sexual. 1

Kim y colaboradores (2007) postulan que los medios de comunicación populares son el origen de los guiones sexuales. Sin embargo, no todos los individuos se rigen bajo los mismos guiones. Por ejemplo, Epstein, Calzo, Smiler & Ward (2009) encontraron, a través de 97 entrevistas en adultos jóvenes norteamericanos de 18 a 23 años, que para algunos participantes los significados del SSC eran acordes a la definición proporcionada por el guión sexual; para algunos otros, podía significar la búsqueda de una pareja emocional. Lo cual, a su vez, parece también ser explicado por Tanner, Haddock, Schindler & Lund (2003), al mencionar, en contraste, que los medios también envían mensajes en los que predomina la idealización del amor heterosexual, que fue “eterno”, aparentemente monógamo y “feliz para siempre”, hablando del caso de las películas animadas del siglo pasado.

En el marco de esta conceptualización y descripción sobre el “sexo sin compromiso”, las Representaciones Sociales (RS) (Materán, 2008) se presentan como una alternativa de aproximación al estudio de la práctica sexual desde el punto de vista de los jóvenes, de tal forma que se puede acceder a conjuntos organizados y estructurados de creencias, opiniones, informaciones y actitudes que los jóvenes tienen respecto a esta práctica sexual como objeto social (Abric, 2001).

En base a la concepción de las RS, el objetivo de este artículo es explorar el campo semántico con el cual los jóvenes se refieren y definen al SSC como objeto social, y a partir de esto, identificar la estructura que subyace al contenido de las RS. Como objetivo secundario, se busca describir las concepciones sobre el SSC por grupos, hombres y mujeres, los que manifiestan la experiencia de prácticas de SSC y los que no, mediante un análisis prototípico y categorial.

Metodología

Se realizó un estudio de recolección sistemática, bajo el enfoque estructural de la teoría de las RS, con una variante del enfoque de análisis prototípico propuesto por Vergés (1992) y mediante un análisis de contenido temático sumativo (Hsieh, 2005). El estudio se realizó en dos de las principales Plazas del Centro Histórico del Estado de San Luis Potosí, México, espacios públicos que albergan edificios principales y centros de reunión de parejas amorosas, especialmente de los jóvenes: la Plaza del Carmen 2 y la Plaza de Armas 3. La recolección de datos se realizó del 9 al 15 de noviembre del año 2015, en horarios vespertinos, de 16 a 18:00 horas y nocturnos de 20 a 21:00 horas aproximadamente, ambos horarios más frecuentados en la zona.

El muestreo fue intencionado por casos de oportunidad (Suri, 2011). Se entrevistaron a 88 adolescentes y jóvenes de entre 16 y 23 años, la misma cantidad de hombres y mujeres que, en grupo o parejas, se encontraban reunidos en un punto fijo dentro de la plaza. El tamaño de la muestra está basado en la premisa que plantea Weller (2007), quien afirma que en estudios de patrones culturales, la muestra no debe ser necesariamente grande, debido a que la correlación promedio entre informantes tiende a ser alta (0,5 o mayor).

Las entrevistas fueron realizadas al aire libre, de manera individual, con lejanía respecto a los acompañantes del participante. Previo a cada entrevista, se les explicó a los participantes el objetivo del estudio y se obtuvo el consentimiento verbal de los mismos, garantizando la confidencialidad de los datos y su anonimato. 4 Se utilizó la técnica de “listados libres” de la antropología cognitiva (Bernard, 2011), que consiste en pedir a los encuestados un listado de términos relacionados con un eje conceptual particular. En este caso, se solicitaron cuatro términos que vinieran a su mente al escuchar: “sexo sin compromiso”. Enseguida, se realizó una entrevista en la se preguntó por: a) datos sociodemográficos: sexo, edad, escolaridad, preferencia sexual; b) uso de alcohol y drogas ilegales; c) si alguna vez había practicado SSC; y d) argumentos de sus respuestas en los listados.

El registro de la información fue escrita, en su mayor parte, por el mismo sujeto. Una de las ventajas de esta técnica es la asociación libre y la espontaneidad de las respuestas dadas, fuera de algún sesgo por represión o deseabilidad social (Ruiz, Ponce de León & Herrera, 2001).

Luego de la obtención de los listados libres, los resultados fueron procesados en una base de datos de Microsoft Excel ®. Se realizó para efecto del mismo un análisis prototípico (Vergés,1992) para identificar la organización del contenido de la representación. A su vez, se empleó el análisis lexicográgico propuesto en Navarro Carrascal & Gaviria Londoño (2010) para ubicar el “prototipo”. Para ello, se cruzaron dos indicadores: a) las frecuencias de aparición de los ítems o términos, con dos calsificaciones, los que presentaban una frecuencia mayor o igual a 15 y los que presentaban una frecuencia menor a 15; y b) el rango de aparición, con dos clasificaciones aquellos términos que se expresaron en un rango menor a 2.5 y en un rango mayor o igual de 2.5. El rango de aparición se usa para estimar los puntos menor y mayor, en dónde se ubica el término al momento de ser expresado por los informantes.

De manera paralela, se realizó un análisis de contenido, sobre los argumentos expresados en la entrevista semiestructurada, cuya finalidad fue identificar creencias y actitudes. Para el procesamiento de los argumentos se realizó inicialmente una codificación abierta y, posteriormente, una selectiva.

Resultados y discusión:

Las edades de los 88 entrevistados oscilaron entre 16 y 23 años con una media de 19,5 años. Respecto a su escolaridad, el 58% fueron universitarios, un 38% estudiantes de bachillerato y apenas un 2% alumnos de secundaria. La población se dividió en 3 grupos según su orientación sexual: heterosexuales (81%), homosexuales (16%) y bisexuales (3%).

En cuanto a consumo de alcohol, un 66% refirió ser consumidor, con una media de 5 bebidas por semana, mientras que el resto dijo no consumirlo. Bajo la misma línea, un 13.6% mencionó ser consumidor de drogas ilegales. El 50% de los entrevistados mencionó haber tenido SSC, de los cuales 53% fueron hombres y 47% mujeres; el 64% de ellos practicaron SSC en el período en que estaban comprometidos en una relación amorosa con otra persona. 5

Respecto a los resultados del consenso en la percepción del SSC, en total se obtuvieron 86 términos que fueron expresados por los jóvenes; 13 de ellos representan la mayor frecuencia (Ver tabla 1).

Tabla 1: Porcentaje de términos más utilizados como referente al SSC 

Término % sujetos
Diversión 34.1
Irresponsabilidad 27.3
Amigos con derechos 20.4
Enfermedades 15.6
Placer 13.6
Embarazos no deseados 9.1
Alcohol 9.1
Ocasional 6.8
Irrespetuoso 6.8
Rico 6.8
Liberdad 6.8
Cuidado 6.8
Amor 4.5

En la casilla de núcleo central aparece el término “diversión”, el cual es el de mayor consenso para la población, secundada por la palabra “irresponsabilidad” y “amigos con derechos” (Ver tabla 2).

Tabla 2: Análisis lexicográfico - prototipo de la representación del SSC 

Rango promedio < 2.5 Rango promedio > 2.5
Frecuencia >= 15 Núcleo central Periférico
Diversión Enfermedades
Irresponsabilidad
Amigos con derechos
Frecuencia < 15 Periférico Periférico
Liberdad Placer
Irrespetuoso Rico
Ocasional Alcohol
Divertido Embarazos no deseados
Deseo Inconsciencia
Fiesta Riesgo
Amor
Cuidado

Fuente: Elaboración propria; basada en la propuesta de Navarro-Carrascal & Gaviria-Londoño (2010).

Debido a las diferencias en los argumentos y discursos empleados para justificar la asociación de términos con el SSC, se buscó analizar por separado la información obtenida de mujeres y hombres que practicaban o no SSC (Ver tabla 3).

Tabla 3: Comparación de términos por grupos de jóvenes de sexo masculino y femenino, que practican y no practican SSC 

Términos Sexo femenino Sexo Masculino
% SI practican SSC N=44 % NO practican SSC N=44 % total % SI practican SSC N=44 % NO practican SSC N=44 % total
Diversión 23.2 3.9 27.1 31.3 5.2 36.5
Irresponsabilidad 18.9 26.5 45.4 3.8 5.3 9.1
Amigos con derechos 16.3 13.0 29.3 6.4 5.2 11.6
Enfermedades 9.0 3.6 12.6 13.7 5.5 19.2
Placer 6.9 3.5 10.4 11.3 5.6 16.9
Embarazos no deseados 2.9 8.7 10.6 1.6 4.9 6.5
Alcohol 1.5 3.1 4.6 3.0 6.4 9.4
Ocasional 0 7.5 7.5 0 6.1 6.1
Irrespetuoso 2.5 5.0 7.5 2.0 4.1 6.1
Rico 7.5 0 7.5 6.1 0 6.1

Los datos descriptivos divididos por sexo muestran que, aun cuando los hombres y las mujeres son símiles en la frecuencia de prácticas sexuales sin compromiso, existen diferencias pronunciadas sobre la percepción social de la práctica sexual (tabla 3). Estos resultados coinciden con otros estudios, según un meta-análisis realizado con una muestra de 834 datos, en el cual se analizaron diferencias por género de 30 conductas y actitudes sexuales. En los resultados se identificó que los participantes masculinos informaron más actitud permisiva a la conducta sexual; sin embargo, no se presentaron diferencias entre los géneros respecto a la conducta de sexo casual (Petersen & Hyde, 2010).

Los participantes que atribuyen “diversión” al SSC en mayor frecuencia son quienes ya han experimentado esta práctica. Ello ocurre principalmente en los hombres, quienes además presentan, como téminos más frecuentes: placer y enfermedades. A diferencia de las mujeres, quienes en mayor frecuencia relacionan el SSC con el término “irresponsabilidad”, especialmente aquellas que no han experimentado dicha práctica, asimismo mencionan otros términos frecuentes, como “amigos con derechos” y “embarazos no deseados” 6 (tabla 3).

Además de la diferencia por sexo, se identifican otras comparaciones más discretas, que se refieren a continuación y las cuales se deben considerar a la luz de que no incluimos el mismo número de sujetos en cada clasificación: nivel académico, preferencia sexual, consumo de alcohol. Por nivel académico, se puede apreciar que la concepción de la “responsabilidad/irresponsabilidad” y el “consumo del alcohol” son términos mayormente argumentados por los jóvenes que se encuentran en el nivel universitario. Por su parte, los jóvenes que están en nivel medio superior y secundaria aluden, mayormente, a “embarazo no planeado” y a valores como el “respeto”. Este resultado podría relacionarse con el aumento de la edad, por tanto, se presenta como un hallazgo a profundizar en futuros estudios.

Una comparación cualitativa sobre la preferencia sexual muestra que los términos “irresponsabilidad” y “placer” son mayormente referidos, y argumentados en jóvenes con preferencia homosexual; sin embargo, tratándose apenas del 16% la muestra, es dificil hacer comparaciones respecto a personas que se definen heterosexuales o bisexuales.

Al comparar los grupos de consumidores de alcohol y los que no lo consumen, fue notable encontrar que el término “diversión” se mencionó el doble de veces por los consumidores. En contraparte los no consumidores, mujeres en su mayoría, presentaron mayor consenso en que el SSC trae consigo irresponsabilidad.

Ahora bien, para comprender con mayor profundidad lo que representan los términos asociados al SSC para hombres y mujeres, se organiza la información obtenida en tres dimensiones : 1) Representaciones del SSC en los hombres; 2) Representaciones del SSC en las mujeres y, 3) Representaciones SSC de hombres y mujeres que no practican SSC .

Representaciones del SSC en los hombres

El término “diversión” fue el más frecuente en hombres. Entre los argumentos se destacan aquellos que comparan esta práctica sexual con otras y la valoran como: “la mejor”; una práctica donde “no hay responsabilidad” y “no se comprometen sentimientos ni nada que me una a la otra persona”. En este caso, la falta de responsabilidad lleva una connotación de libertad y no compromiso afectivo, diferente a la expresión de “irresponsable” que mencionan las mujeres.

El concepto “divertido” en los hombres también se liga a una práctica placentera, que irrumpe en la práctica sexual habitual y que se valora más. “Porque es mucho mejor, lo he hecho y es divertido”, “En ocasiones aburridas, uno hace eso”. En los argumentos de los informantes hombres se puede apreciar que el SSC es placentero, y tiende a separarse de la estricta finalidad de reproducción biológica, como lo señalan otros estudios en donde se discute que, en las culturas industrializadas contemporáneas, las prácticas sexuales pueden tener otras finalidades, como la búsqueda de posición social, conservar las normas sociales de género o el simple disfrute (García, et al., 2012).

El término“placer”, también fue referido principalmente por los hombres. En sus argumentos señalan que el SSC es una práctica donde la satisfacción del cuerpo está sobre la presencia del otro como sujeto: “Hacerlo con alguien solo por satisfacerse”, y en un acto donde se deja a la deriva la toma de decisiones: “Porque es casual, en el momento te dejas llevar”. Asimismo se encontraron juicios asociados al disfrute como: “Se siente rico”, o “Así se disfruta más”.

Al ser los hombres quienes anteponen en el discurso su placer y diversión, nos permite apreciar supuestos que se han discutido ampliamente sobre la posición de desigualdad e invisibilidad de las mujeres en las prácticas sexuales (Lengermann & Niebrugge-Brantley, 2006), y que será abordado nuevamente en el siguiente apartado.

Los hombres señalan algunos términos que refieren a los riesgos percibidos por la práctica del SSC. Entre ellos se encuentra: “Enfermedades”, en disertaciones como: “Siempre cabe la posibilidad de fallo en cualquier tipo de cuidado”; “Al no conocer a la otra persona, no se sabe”. Discursos que perciben un “riesgo” inherente a la práctica sexual sin compromiso: “Porque puedes elegir a una persona que tal vez no la conoces”, “Hay riesgos que aumentan cuando no es una pareja estable”. Aunado a esto, los hombres que no han experimentado el SSC refieren que es una práctica culpada por la propagación de las ITS. “Por eso crecieron las enfermedades sexuales”.

Finalmente, en los hombres fue más frecuente el término “consumo de alcohol”, que es descrito como posible factor que influye en el SSC: “Puede llevarte a hacerlo”, “Un factor que influye”, “Es algo que suele suceder cuando se bebe”. Esta percepción coincide con datos reportados sobre factores asociados a la práctica de SSC. Un estudio realizado con 507 estudiantes jóvenes de Estadus Unidos reporta que el 33% de los participantes mencionó que la práctica de SSC no había sido intencional, sino que consideran que fueron influidos por el uso de alcohol y otro tipo de drogas (Garcia & Reiber 2008). Por su parte, otro estudio realizado con jóvenes de Estados Unidos muestra que el nivel máximo de intoxicación con alcohol fue uno de los predictores para la práctica de SSC (Fielder & Carey, 2010b)

Representaciones del SSC en las mujeres

El término “diversión” fue muy frecuente en las mujeres que han practicado el SSC; sin embargo difiere en el contenido que se expresa respecto a los hombres, para ellas se relaciona principalmente con la “irresponsabilidad” “es un juego”. Asimismo, el término más recurrente en general por las mujeres fue “irresponsabilidad”; principalmente, por aquellas que no tienen la experiencia de dicha práctica sexual y bajo argumentos como: “Es algo inaceptable… irresponsable”. Se perciben como actos sin pensar y sin sentido: “No tienen sentido de las acciones”.

Así como en los varones se relacionan frecuentemente el término “diversión” con “placer”, en las mujeres se encontró que era frecuente relacionar “irresponsabilidad” con “embarazo no deseado”, éste último percibido como un riesgo y a consecuencia del SSC, aun cuando se prevé la posibilidad del uso de métodos anticonceptivos (“Es probable que pase”; “Porque no todos los métodos son 100% seguros”).

El embarazo no planeado es una dimensión de conflicto por la falta de responsabilidad percibida en la pareja: “Si llega a quedar embarazada, el chavo no se hace responsable, porque es sin compromiso”. Resulta interesante que los hombres muestren una mayor preocupación por las enfermedades que las mujeres, las cuales están más preocupadas por el embarazo no deseado. Esto se puede explicar por la desventaja biológica y social, que claramente exige mayor inversión de recursos sociales y mayores riesgos hacia la mujer cuando existe un embarazo (García, et al., 2012).

Especialmente en mujeres que practicaban SSC se aprecia de forma frecuente la referencia de la expresión “Amigos con derechos”, el cual se relaciona con la libertad de negociar los términos de la relación bajo la expectativa de mantener la sociedad de amistad solamente, pero donde también se puede encontrar una relación romántica sin compromiso: “Se conocen pero no hay un compromiso de noviazgo”. O en otras palabras: “Son aquellos con quien se tiene una relación abierta para satisfacer un vacío, ya sea sexual o de falta de relación romántica”. Los argumentos mencionan que esta práctica sexual es común entre amigos. “Con ellos lo puedes hacer sin compromiso”. “Suele suceder entre ellos, la mayoría es así”. “Hay una relación no formal pero a la vez, cada quien puede hacer su vida”.

En las jóvenes existe percepción de riesgo relativo a la falta de conocimiento sobre la persona con la que se tiene la actividad sexual -“alguien desconocido u ocasional”- porque se deposita una confianza (“dejarse llevar”) que implica la delegación, en la toma de decisiones sobre el cuidado de la salud sexual, en un desconocido. Por tanto, que su pareja de SSC sea un “amigo”, se percibe como más seguro. En los argumentos, se logra apreciar dentro de esta práctica una posibilidad de relación romántica, aunque la frecuencia fue mínima.

La “libertad” fue un término menos frecuente, pero su importancia radica en que fue mencionado en su totalidad por mujeres que tenían la experiencia del SSC. Se argumenta que es una práctica donde no se entablan compromisos: “No implica compromiso personal”, “Lo puedes hacer libremente”, y donde es más sencilla la elección de la pareja y el contexto del acto: “Puedo elegir con quien o quienes puedo relacionarme sin ningún problema”, “Puedes elegir con quién y cuándo”, “Cada persona es libre para elegir lo que quiere”. Los argumentos enfatizan en una práctica sexual en la cual ellas pueden tener control sobre el ejercicio de su sexualidad.

Para las jóvenes, el SSC se considera por sí mismo un acto de libertad, y la posibilidad de “suplir el vacío sexual” o “romántico”. Algunos investigadores han sugerido que dicha práctica sexual es una experiencia positiva y enriquecedora para las mujeres, y no necesariamente se deriva del sexismo y la dominación masculina (Vrangalova & Ong, 2014; Wentland et al., 2009). Sin embargo, hay discursos que se contraponen a dicha posición, y son expresados primordialmente por quienes no ha practicado el SSC, lo que se abordará en el siguiente apartado.

Phillips & Pirkle (2011) refieren que las construcciones culturales de género, los roles de género y la identidad femenina forman el contexto que pone en peligro tanto a hombres como a las mujeres, ante el riesgo de transmisión de ITS y VIH. En el caso del estudio, las mujeres expresan una desventaja en la percepción social reproducida en lo que representa el SSC, tan claro como identificar que en los discursos de los hombres se versa “la diversión y el placer”, cuando en las mujeres prevalece la “Irresponsabilidad”.

Representaciones del SSC de hombres y mujeres que no han practicado el SSC. “No le tienen respeto a su cuerpo”

Un hallazgo importante, en el grupo de mujeres y hombres que no han practicado SSC, es la presencia de términos menos frecuentes que los antes referidos, pero con una carga importante de juicio de valor para quien practica el SSC: “Persona fácil”, “Libertinaje”, “Irrespetuoso”, y donde los argumentos demeritan la integridad de la persona que realiza dicha práctica: “Es una conducta libertina”, “Se hace sólo por placer y diversión, sin tomar en cuenta las responsabilidades y consecuencias”, “Porque es vulgar”, “Lo hacen por sólo hacerlo”.

Dentro del perfil, se asocia la práctica a personas que, al decir de ellos, “No le tienen respeto a su cuerpo”, “Es que debería tenerse respeto”, o son de fácil acceso: “Porque por lo general son personas fáciles con las que sucede”. Finalmente, hombres y mujeres argumentan expresiones en las cuales relacionan dicha práctica sexual con personas a quienes se les denigra, en su cuerpo, a un trato no humano: “Son aquellas que no se dan a respetar” [no se respetan a sí mismas]; “Todas son bien zorras” [una forma despectiva de aludir a una mujer respecto a su vida sexual]. Una descripción que, incluso, violenta con el discurso su integridad, al considerar a estas personas “un objeto fácil de obtener, sin respeto por sí mismo, vulgar, que actúan sin pensar”. Dichas expresiones moralistas llevan, de trasfondo, una violencia simbólica que no se percibe como tal, y que se apoya en expectativas colectivas (Fernández, 2005). El riesgo, en este sentido, es que las vias de comunicación racional en las cuales se coloca a las personas que practican el SSC, les posiciona como objetos de placer fáciles de obtener.

En el presente estudio, ellos y ellas conciben el SSC como un acto de irresponsabilidad, sin sentido, inaceptable bajo las normas sociales y como una práctica que expresa antivalores: falta de respeto hacia el propio cuerpo y libertinaje; un acto vulgar. Se alude a un riesgo inherente a dicha práctica, dada la connotación de irresponsabilidad como un acto sin pensarse: señalan al grupo de personas que practican el SSC como los culpables de la propagación de las ITS. Finalmente, algunos de los argumentos de estos jóvenes violentan la integridad de ser humano de quienes realizan esas prácticas, adjudicándoles características peyorativas que les denigran.

En el caso de México, una sociedad que rechaza a ciertos grupos como parte de nuestro sistema ético social, en la creencia de que así se les protegerá de “anti-valores”, se permite que los jóvenes se queden en una brecha en la cual se considera que, si adolecen de algo, “es porque ellos mismos se lo buscaron”. Se piensa que son personas inmorales, sin responsabilidades y que cada evento desagradable sólo es una consecuencia de sus actos.

Las RS sobre el SSC, que señalan los antivalores de las personas que lo practican, en lugar de favorecer una verdadera prevención de riesgos, limitan las oportunidades de negociación con libertad sobre los métodos de prevención de ITS, VIH y embarazos cuando no se desean.

Reflexiones finales

La práctica del SSC es un fenómeno que reúne diversos aspectos aún no contemplados en la salud sexual y que, bajo normas sociales restrictivas y argumentos moralistas, evitan generar estrategias de cuidado y, principalmente, de respeto a los derechos sexuales y reproductivos de los adolescentes y jóvenes.

Las recomendaciones nacionales e internacionales sugieren acciones para mejorar los programas de salud sexual y salud reproductiva de los adolescentes mexicanos, en los cuales se promueve la educación sexual en el contexto familiar y escolar; además de mejorar la coordinación comunitaria intersectorial, al acceso y calidad de los servicios de salud, e impulsar el uso de nuevas tecnologías y medios de comunicación para el diseño de estrategias de prevención novedosas, entre otros (Campero et al., 2013). Sin embargo, en México, siguen quedando al margen los argumentos de los jóvenes, sobre lo que representa para ellos su vida sexual y, en particular, sus prácticas sexuales. Ello sucede aun cuando se han establecido programas para incrementar las oportunidades de participación juvenil en los espacios de decisión pública social y comunitaria (SEDESOL/INPOJUVE Programa Nacional de Juventud 2014-2018); o por ejemplo, en programas de Acción específica para la salud sexual y reproductiva para adolescentes (2013-2018) (Secretaría de Salud, 2013); e incluso en la Estrategia Nacional para la prevención del embarazo en adolescentes (Gobierno de la República Mexicana, 2017).

En México, la mayoría de las acciones y estrategias en salud sexual se han preocupado por transmitir información sobre aspectos biológicos desde la evidencia clínica, en particular, en lo que se refiere a temas de reproducción, como el embarazo a temprana edad y el uso de anticonceptivos (Gnecco & Plaza, 2008). Un estudio reciente sobre educación sexual integral, realizado en diversas regiones de México, muestra que existe una variación en la información que reciben los adolescentes respecto a la educación sexual integral; a su vez, hay diferencias por nivel educativo. El abordaje de la salud sexual y reproductiva se imparte, con mayor frecuencia y mayoritariamente, en la escuela secundaria, siendo la información menos tratada aquella que tiene que ver con los derechos sexuales y reproductivos, sobre relaciones con respeto a la diversidad, reconocimiento de las relaciones saludables y coercitivas (Rojas et al. 2017). Es importante mostrar y favorecer las redes de jóvenes líderes, que actualmente se están instalando en México, y que surgen de la iniciativa social.

El SSC es una práctica sexual poco estudiada pero muy común, y su apogeo se debe, en parte, al auge de las redes sociales virtuales y al impacto de la tecnología en la vida sexual (Race, 2015; Stempfhuber & Liegl, 2016). Comprender lo que representa para los jóvenes dicha práctica sexual, y el reconocimiento de la diversidad de expresiones sexuales, en escenarios reales -como fue nuestro estudio- y virtuales -hacia donde se apunta que avance la investigación- abrirá una espacio que permita el establecimiento de otra cultura para las nuevas tendencias en las prácticas sexuales. Una cultura donde se favorezca la promoción de la salud sexual y en la que se cuestione -y evite- la reproducción de violencia simbólica, que menoscaba la dignidad de las personas que la practican el SSC.

Se encontró que, en algunas representaciones sociales con argumentos moralistas sobre el SSC, se manifiestan expresiones cargadas de violencia simbólica, lo que lleva a cuestionar si las concepciones y representaciones sobre el SSC podrían, además, relacionarse con la violencia sexual entre adolescentes y jóvenes, al tomar en cuenta que en estudios recientes se ha observado una relación entre la cultura del SSC y el aumento de violencia sexual, en el caso de los hombres, y victimización entre las mujeres (Sutton & Simons, 2015; Beckett, 2012). Se requiere de estudios que profundicen sobre el papel que juegan las representaciones sociales en tan gravosa manifestación de violencia entre los jóvenes.

Sobre las limitaciones de este estudio, cabe mencionar que, al igual que en otros donde se utilizan métodos de la antropología cognitiva (Caballero & Villaseñor, 2003; Fernández-Niño, 2014), los resultados sólo representan las visiones de la población participante. Sin embargo, es importante resaltar que la información, manejada en los argumentos de los jóvenes sobre esta práctica sexual, es influida por valores morales que son propios de su contexto. Finalmente, se aclara que el análisis refiere un estimado predictivo de la población entrevistada, lo cual abre la oportunidad de un estudio a mayor escala, con un muestreo de máxima diferencia, y estratificado por grupos de edad, escolaridad y género.

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1Por ejemplo en México es común escuchar temas como Last Friday Night (T.G.I.F.) (interpretada por la cantante Estadounidense Katy Perry), Procedimientos para llegar a un común acuerdo (interpretada por la banda Mexicana “Panda”).

2La “Plaza del Carmen” en la actualidad es la plaza más grande de la capital donde se ubican referentes culturales del Estado como “Teatro de la Paz” y el “Museo del Virreinato”, es un espacio público popularmente caracterizado por la concurrencia de grupos de jóvenes, quienes se autodenominan “tribus urbanas” y se reúnen para socializar; además de reconocerse como el lugar en el cual se concretan más citas amorosas.

3La “Plaza de Armas” es el centro de las actividades más importantes de la capital. Se encuentra conformada por la Catedral Metropolitana, el Palacio Municipal y de Gobierno, así como el edificio del Honorable Congreso Legislativo y los establecimientos comerciales más importantes para el turismo. Es una plaza caracterizada por una gran afluencia peatonal, debido a que conecta las principales calles del centro histórico. En ambos espacios públicos se aplicaron los instrumentos y se realizaron las entrevistas.

4La participación de los entrevistados fue voluntaria, el entrevistador tenía una edad de 23 años, lo que facilitó su aproximación a las y los jóvenes.

5En estudios previos se han encontrado porcentajes similares a la frecuencia reportada; por ejemplo, un 60% de jóvenes universitarios norteamericanos reportó practicar hook up (Grello et al., 2003; Stinson, 2010). Cuando se realizan comparaciones por sexo, se reporta una ligera mayor frecuencia de SSC en varones (80%) respecto a las mujeres (64%) (Shukusky & Wade, 2012).

6Cabe agregar que el asunto de las enfermedades fue referido en un grado similar a lo esperado a partir de otros estudios, en los que se menciona que casi la mitad de los jóvenes son indiferentes a la posibilidad de contraer una infección de transmisión sexual en las relaciones sexuales sin compromiso (Downing-Matibag & Geisinger, 2009).

Recibido: 05 de Agosto de 2016; Aprobado: 21 de Junio de 2017

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