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Conociendo intimidades frágiles y esquivas de mujeres en Santiago más allá de los cuidados: un primer intento

Acknowledging fragile and elusive intimacies of women in Santiago beyond care: a first attempt

Reconhecendo as intimidades frágeis e elusivas das mulheres em Santiago para além cuidados: uma primeira tentativa

Resumen

Si bien hace décadas se han desarrollado estudios acerca de los cambios contemporáneos en las configuraciones de la intimidad, en Chile se ha dado poca atención a los cambios en la intimidad de las mujeres, particularmente aquellas pertenecientes a estratos económicos bajos. Teniendo como base nuestras investigaciones etnográficas, y profundizando en las vidas de dos mujeres, en este artículo reflexionamos sobre el camino hacia la intimidad como un proceso que nuestras interlocutoras anhelan. La intimidad se percibe como una meta concreta en cuanto a sus relaciones significativas, mientras que se entiende de manera menos clara en relación a “sí mismas”. Prestamos especial atención a las materialidades y visiones de futuro. Concluimos que existe un deseo incipiente de una intimidad orientada a sí mismas y un espacio y tiempo propios, si bien el contenido y posibles formas de estas intimidades se presentan como futuros indeterminados.

Palabras clave
intimidades; mujeres; Chile.

Abstract

Although for decades studies on the changes in the configurations of intimacy and love within the framework of modernization have proliferated, in Chile little attention has been provided to the changes in the intimacy of women, particularly those belonging to low income groups. Based on two case studies, in this article we reflect on the incipient path towards intimacy as a process that our interlocutors identify and yearn for. Intimacy is mostly perceived as a concrete goal in terms of their significant relationships, while at other times it is less clearly understood in relation to “themselves.” Paying special attention to the materialities and visions of the future in which they distance themselves from previous generations, we conclude that there is a desire to display an intimacy oriented towards themselves and an orientation towards their own space and time, although the content and possible forms of these is presented as a possibility in an indeterminate future.

Keywords
intimacies; women; Chile.

Resumo

Embora estudos tenham sido desenvolvidos há décadas sobre as mudanças contemporâneas nas configurações da intimidade, no Chile pouca atenção tem sido dada às mudanças na intimidade das mulheres, particularmente daquelas pertencentes a estratos económicos baixos. Com base na nossa pesquisa etnográfica, e investigando a vida de duas mulheres, neste artigo refletimos sobre o caminho para a intimidade como um processo que as nossas interlocutoras almejam. A intimidade é percebida como um objetivo concreto em termos de seus relacionamentos significativos, embora seja menos claramente compreendida em relação a “eles mesmos”. Damos especial atenção às materialidades e visões de futuro. Concluímos que há um desejo incipiente de intimidade auto-orientada e de espaço e tempo próprios, embora o conteúdo e as formas possíveis dessas intimidades se apresentem como futuros indeterminados.

Palavras-chave
intimidades; mulheres; Chile.

Introducción

En Chile, tanto la literatura académica como los enfoques de políticas sociales hacia mujeres adultas urbanas de bajos ingresos se han abocado a entenderlas normativa o críticamente, principalmente desde su rol en tanto cuidadoras y gestoras de las vidas de otros, dejando un espacio prácticamente inexistente al conocimiento de sus subjetividades más allá de las maternidades y los cuidados.

Diversos investigadores han teorizado sobre los roles de género en Chile como construidos sobre la base de la ausencia física y psicológica del padre y, paralelo a ello, con una imagen idealizada de la mujer madre, que espera y demanda presencia absoluta y sacrificio hacia los hijos (Morandé, 1984MORANDÉ, Pedro. 1984. Cultura y modernización en América Latina: Ensayo sociológico acerca de la crisis del desarrollismo y de su superación. Santiago de Chile: Universidad Católica de Chile.; Montecino, 1996MONTECINO, Sonia 1996. Madres y Huachos. Alegorías del mestizaje chileno. Santiago de Chile: Editorial Sudamericana.). En definitiva, la superioridad moral de las madres se gana a través de la abnegación hacia los hijos, mientras que los hombres tienden a ser infantilizados. Estas realidades tienen una contrapartida en la formulación de políticas públicas que han sido rotulada como maternalistas (Staab, 2012STAAB, Jeffrey P. 2012. “Maternalism, Male-breadwinner Bias, and Market Reform: Historical Legacies and Current Reforms in Chilean Social Policy”. Social Politics, 19 (3), p. 299-332.; Ramm; Gideon, 2019RAMM, Alejandra; GIDEON, Jasmine (eds.). 2019. Motherhood, Social Policies and Women’s Activism in Latin America (Studies of the Americas). Cham: Palgrave MacMillan. 296 p.). En pocas palabras, autores críticos han identificado que el rol de las mujeres en tanto mediadoras, proveedoras o colaboradoras en el cuidado de otros, es valorado por distintas tendencias en las políticas sociales, lo que tiende a perpetuar una representación tradicional de la maternidad que naturaliza la responsabilidad material y moral hacia los hijos (Gajardo; Oteiza, 2017GAJARDO, Consuelo; OTEÍZA, Teresa. 2017. “The ideological construction of mother identity in the discourse of four women of the lower socio-economic group from Santiago, Chile”. Discourse & Society. March 2017. Vol. 28, n.º 2, p. 142-161.). En consecuencia, la sobrecarga de las mujeres como madres es ubicua (Lister, 2003LISTER, Ruth. 2003. “Investing in the Citizen-workers of the Future: Transformations in Citizenship and the State under New Labour”. Social Policy and Administration, 37: 42728.; Molyneux, 2006MOLYNEUX, Maxine. 2006. “Mothers at the Service of the New Poverty Agenda: The PROGRESA/Oportunidades Programme in Mexico”. In: RAZAVI, S., HASSIM, S. (eds) Gender and Social Policy in a Global Context. Social Policy in a Development Context. London: Palgrave Macmillan, 355 p., 2008MOLYNEUX, Maxine. 2008. “The ‘Neoliberal Turn’ and the New Social Policy in Latin America: How Neoliberal, How New?”. Development and Change. October 2008. Vol. 39, nº 5, p. 775-797.; Richards, 2004RICHARDS, Patricia. 2004. Pobladoras, indígenas, and the State: Conflicts over Women’s Rights in Chile. New Brunswick, NJ: Rutgers University Press.; Schild, 2013SCHILD, Verónica. 2013. “Care and Punishment in Latin America: The Gender Neoliberalization of the Chilean State”. In: GOODALE, M., POSTERO, N. (eds.) Neoliberalism Interrupted: Social Change and Contested Governance in Contemporary Latin America. Stanford: Stanford University Press. 336 p.), a la vez que la importancia de su trabajo reproductivo no remunerado es soslayado (Federici, 2004FEDERICI, Silvia. 2004. Calibán y la Bruja. Mujeres, Cuerpo y Acumulación Originaria. Madrid: Traficantes de Sueños.; Gutiérrez Garza, 2019GUTIERREZ-GARZA, Ana. 2019. Care for Sale. Intimate dislocations of Latin American domestic and sex workers in London. Oxford: Oxford University Press.). Asimismo, esta tendencia reproduce una perspectiva clasista hacia las mujeres en el que algunas mujeres aparecen como más orientadas al cuidado y a la maternidad que las demás, ocultando la existencia de realidades heterogéneas, así como de jerarquías y subjetividades maternas cambiantes.

Dentro de este marco, nuestras reflexiones surgen de diferentes proyectos en los que hemos abordado las vidas cotidianas de mujeres que son madres en Santiago desde diferentes ángulos y perspectivas y que, si bien buscaban objetivos diferentes, comparten la perspectiva etnográfica con un involucramiento de largo plazo de prácticas y discursos, a través del seguimiento presencial y a través de su despliegue en redes sociales.

En un esfuerzo reciente por avanzar en el conocimiento de las mujeres adultas con las que hemos trabajado en estos años y por abordar las vidas íntimas de algunas de nuestras interlocutoras (Murray et al., 2023MURRAY, Marjorie; TIZZONI, Constanza; HERRAZ, Pablo; TAPIA, Daniela; Valdivieso, Sofía. 2023. “More than mothers: changing intimacies and relationships among low-income women in Chile”. Families, Relationships and Societies. April 2023. Vol. XX, n.º XX, p. 1-16.) estudiamos una incipiente pero creciente inclinación a un deseo de intimidad que observamos a través de una búsqueda por conocer y alcanzar el disfrute muchas veces fuera de sus casas, así como el deseo de vivir y concretar relaciones significativas, principalmente amorosas, que ellas mismas han elegido y con quienes quieren romper el patrón conocido de padres relativa o totalmente ausentes.

Como parte de nuestros hallazgos, observamos que la búsqueda de una intimidad significativa, novedosa y romántica, más allá de las relaciones en las que las mujeres se encuentran insertas hace años de parentesco y cercanía, las obliga a orquestar varias estrategias de manejo de tiempo y espacio, resistiendo la inercia que las ubica y absorbe en el rol cuidador con poco margen para la elección de las relaciones que constituyen sus vidas cotidianas. En línea con nuestro trabajo previo, en este artículo profundizamos en la orientación hacia la intimidad por parte de dos mujeres con biografías y situaciones diferentes pero que, creemos, nos permiten avanzar en la necesidad de conocerlas desde el ángulo de la intimidad, esta vez no sólo centrándonos en las relaciones íntimas, sino que también en los esfuerzos por ellas y para ellas. Quisiéramos, finalmente, aportar a completar la idea de cambios en las subjetividades en Chile en las últimas décadas, los que suelen abordarse desde su distanciamiento institucional y capacidad de gestión individual y primacía de relaciones íntimas (Araujo; Martucelli, 2014ARAUJO, Kathya; MARTUCCELLI, Danilo. 2014. “Beyond Institutional Individualism: Agentic Individualism and the Individuation Process in Chilean Society”. Current Sociology, 62(1), p. 24-40.) mientras que los procesos de subjetivación o individuación que serían correlativos a estos procesos suelen abordarse sólo para ciertos tipos de sujetos y clases sociales medias (Stillerman, 2023STILLERMAN, Joel. 2023. Identity Investments: Middle-Class Responses to Precarious Privilege in Neoliberal Chile. Stanford: Stanford University Press. 304 p.). Para cumplir con nuestro objetivo las dos mujeres elegidas nos hablan desde sus intimidades presentes y pasadas, etéreas y materiales y en continuidad y contraste con las mujeres que las anteceden. El artículo se organiza presentando, primeramente, el concepto de intimidad en algunos de los aspectos que nos parecen centrales para nuestro argumento. Luego, presentamos aspectos metodológicos a las mujeres en las que centramos nuestro análisis para luego dar pie a tres secciones analíticas

Sobre el concepto de intimidad

El concepto de intimidad cuenta con una trayectoria irregular en las últimas décadas en las ciencias sociales, cargando con múltiples definiciones que hacen difícil un abordaje unívoco de éste. En este contexto, si bien está fuera de nuestro alcance hacer una revisión exhaustiva del concepto, destacamos algunas características que creemos son importantes para abordar nuestro objetivo. Intimidad tomó cierta relevancia como concepto en la década de los 90 fundamentalmente a partir de los trabajos de los sociólogos Giddens (1992)GIDDENS, Anthony. 1992. The Transformation of Intimacy: Sexuality, Love and Eroticism in Modern Societies. 1st ed. Cambridge: Polity Press. 216 p., Beck y Beck-Gernsheim (2002)BECK, Ulrich; BECK-GERNSHEIM, Elisabeth. 2002. Individualization: Institutionalized Individualism and its Social and Political Consequences. 1st ed. London: Sage. 222 p., entre otros, quienes argumentaron en torno a la creciente posibilidad de una identidad individual centrada en sí misma como punto de partida, en tanto exacerbación de las más larga tradición de la emergencia de un cierto tipo de sujeto (cartesiano) en la modernidad. Por lo mismo, estas teorizaciones fueron abordadas críticamente respecto de su aplicabilidad o utilidad fuera de ciertos tipos de contextos occidentales específicos en donde la emergencia de un tipo de sujeto daría pie a ciertos tipos de relaciones, entre otras, de intimidad (MacFarlane, 1978MACFARLANE, Alan. 1978. The origins of english individualism: the family, property, and social transition. 1st ed. Cambridge: Cambridge University Press. 232 p.). Estas críticas se pueden resumir individuación o individualización corresponde a un concepto genérico que diría poco acerca de las realidades concretas y sus relaciones, muchas veces de desigualdad (Jamieson, 1998JAMIESON, Lynn. 1998. Intimacy: Personal Relationships in Modern Societies. 1st ed. Cambridge/Oxford: Polity Press. 224 p.).

Más recientemente, el concepto de intimidad suele ser utilizado en términos más amplios, es decir, para hacer referencia a vínculos de estrecha cercanía entre sujetos, abordando, principalmente las relaciones íntimas consistentes en un tipo de relaciones personales experimentadas subjetivamente que también pueden ser reconocidas socialmente como cercanas (Jamieson 2011JAMIESON, Lynn. 2011. “Intimacy as a concept: Explaining social change in the context of globalisation or another form of ethnocentricism?”. Sociological Research Online. December 2011. Vol. 16, nº 4, p. 151-163.: 151) y que pueden ser emocionales y cognitivas, incluyendo experiencias subjetivas de amor mutuo, ser “afín” y ser especial para los demás. De esta forma, corresponde a un tipo y calidad de relación que, más que superar o reemplazar a los más clásicos de parentesco o familia, remite a subjetividades en intensidades relacionales. Así, “la intimidad se refiere a la cualidad de conexión estrecha entre las personas y al proceso de construcción de esta cualidad” (Jamieson 2011JAMIESON, Lynn. 2011. “Intimacy as a concept: Explaining social change in the context of globalisation or another form of ethnocentricism?”. Sociological Research Online. December 2011. Vol. 16, nº 4, p. 151-163.: 151). Para ello resulta productivo pensar en “prácticas de intimidad”, sugiere Jamieson, que permiten, generan y mantienen un sentido subjetivo de cercanía y sintonía con el otro. Cabe agregar que, ciertamente, las prácticas y significados acerca de lo íntimo está definido y regulado histórica y culturalmente (Dawson; Dennis, 2020DAWSON, Andrew; DENNIS, Simone. 2020. Microbial intimacy. Anthropology in Action. June 2020. Vol. 27, n.º 2, p. 1-8.).

Respecto de investigaciones que han trabajado las intimidades y relaciones íntimas en contextos precarios, es importante considerar el aporte de Viviana Zelizer (2009)ZELIZER, Viviana. 2009. La negociación de la intimidad. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. 381 p., quien, para conceptualizar las relaciones íntimas, se centra en la idea de que la interacción dentro de las relaciones íntimas depende del conocimiento recibido (secretos, rituales, conciencia de la vulnerabilidad personal, recuerdos compartidos, entre otros) y de la atención prestada (apoyo emocional, términos cariñosos, entre otros). Este tipo de aproximación ha inspirado investigaciones más recientes, desde donde se piensa la intimidad como un territorio de relaciones cercanas en sus múltiples cualidades morales, emocionales y conflictivas. Por ejemplo, Fernandes, Rangel, Díaz-Benítez y Zampiroli (2020)FERNANDES, Camila; RANGEL, Everton; DÍAZ-BENÍTEZ, María; ZAMPIROLI, Oswaldo. 2020. “As porosidades do consentimento: pensando afetos e relações de intimidade”. Sexualidad, Salud y Sociedad. Agosto de 2020. N.º 35, p. 165-193. indican, explícitamente, un abordaje no unívoco del concepto “sino situando diferentes formas de vivir en ese territorio de relaciones cercanas que pueden constituir los vínculos familiares (de conyugalidad, amistad y vecindad) en sus múltiples cualidades morales, emociona les y conflictivas” (2020: 169), destacando su polifonía y contradicciones morales

Si bien existe cierto consenso acerca de la necesidad de evitar definiciones cerradas del concepto teniendo en consideración las enormes diferencias socioculturales estructurales, sociológicas e históricas que intenta cubrir la idea de intimidad, consideramos importante retomar, matizada y contextualmente, la idea de la necesidad de abordar la intimidad, también en el marco de una esfera compleja de relaciones con uno mismo y con los demás. En este sentido, nos parece sugerente el planteamiento de Plummer (2003)PLUMMER, Ken. 2003. Intimate citizenship: private decisions and public dialogues. Seattle, WA.: University of Washington Press. 192 p., quien sostiene la existencia de una ciudadanía íntima, concepto que permite abordar las “decisiones que las personas tienen que tomar sobre el control (o no) de su propio cuerpo, sentimientos, relaciones; acceso (o no) a representaciones, relaciones, espacios públicos, etc., y elecciones socialmente ancladas (o no) sobre identidades, experiencias de género, experiencias eróticas. No implica un modelo, un patrón o una manera” (Plummer, 2003PLUMMER, Ken. 2003. Intimate citizenship: private decisions and public dialogues. Seattle, WA.: University of Washington Press. 192 p.: 14)1 1 Traducción propia. .

Es en este sentido y no bajo una mirada normativa o universalizante del yo o el sí mismo, que nos parece interesante acercarnos al esquivo tema de la intimidad, incluida aquella intrasubjetiva. Dicho de otra forma, si bien, como indica Rose (2019)ROSE, Nikolas. 2019. La invención del sí mismo: poder, ética y subjetivación. Santiago: Editorial Pólvora. 386 p., lo que entendemos por “sí mismo” se trata de una construcción histórica y no ontológica; ello no debiera limitar nuestros esfuerzos por acercarnos a estas construcciones cambiantes y diversas que no hemos de asumir como conocidas.

Al mismo tiempo, destacamos que los abordajes más recientes acerca de los procesos de intimidad en los últimos años correspondan a reflexiones en torno a sujetos o grupos subalternos con respecto a una ciudadanía íntima, por ejemplo, desde la necesidad de comprender y abordar decisiones en torno a orientación sexual, que escapan a patrones normativos relacionales dados, tradicionales o patriarcales (Richardson; Turner, 2001RICHARDSON, Eilleen; TURNER, Bryan. 2001. “Sexual, Intimate or Reproductive Citizenship?”. Citizenship Studies. Vol. 5, n.º 3, p. 329-338.).

Para efectos de nuestro objetivo, a continuación destacamos la importancia del carácter procesual de la intimidad como eje clave para acercarnos a ésta. En primer lugar, son relevantes desde esta perspectiva elaboraciones recientes “intimidades afectivas” (Kolehmainen et al., 2022KOLEHMAINEN, Marjo; LAHTI, Annukka; LAHAD, Kinneret. 2022. Affective intimacies. 1st ed. Manchester: Manchester University Press. 216 p.) que comprenden las intimidades como campo de producción y búsqueda de relaciones significativas que, en contextos de precariedad económica e incertidumbre, están atravesadas por el deseo de un proyecto de futuro que se negocia cotidianamente con atisbos de optimismo y desencanto (Risør; Arteaga, 2018RISØR, Helene; ARTEAGA, Ignacia. 2018. “Disjunctive belongings and the utopia of intimacy: Violence, love and friendship among poor urban youth in neoliberal Chile”. Identities. Vol. 25, nº 2, p. 228-244.; Freeman, 2020FREEMAN, Carla. 2020. “Feeling neoliberal”. Feminist Anthropology. April 2020. Vol. 1, n.º 1, p. 71-88.). En concreto, desde esta óptica se abordan aquellas relaciones que se entienden como libremente reconocidas y en las que se plasman los deseos y sueños por salir de un presente precario para sumarse a la buena vida, en el marco de lo que Lauren Berlant denomina un “optimismo cruel” (Berlant, 2011BERLANT, Lauren. 2011. Cruel optimism. Durham, NC: Duke University Press. 352 p.).

Desde este prisma, Risor y Arteaga (2018) han observado cómo las relaciones afectivas, principalmente amorosas, de jóvenes de bajos ingresos ayudan a los jóvenes pobres a humanizar su dura vida a la vez que posibilitan sueños y aspiraciones sociales en un presente marcado por el abandono institucional y las restricciones estructurales de la sociedad neoliberal chilena. En otras palabras, es a través de éstas que demuestran su agencia en medio de la violencia estructural en la que se despliegan sus vidas y donde su aspiración al cambio se entrelaza con su aspiración a crear relaciones íntimas significativas. En este sentido, las autoras coinciden con Zelizer (2009)ZELIZER, Viviana. 2009. La negociación de la intimidad. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. 381 p. y Han (2022)HAN, Clara. 2022. La vida en deuda: tiempos de cuidado y violencia en el Chile neoliberal. 1ª ed. Santiago: LOM Ediciones. 328 p. en que las relaciones económicas como el trabajo y el consumo se entrelazan con un deseo de afectividad y de relaciones íntimas que se proyectan hacia el futuro desde un presente precario. A su vez, cabe indicar que el deseo de intimidad en este sentido, junto con una mayor expresividad emocional y vida afectiva, parecen ir de la mano de procesos de transformaciones económicas neoliberales y de trabajo, como una necesidad de “nuevos deseos, nuevos sentimientos y nuevas subjetividades” (Freeman, 2020FREEMAN, Carla. 2020. “Feeling neoliberal”. Feminist Anthropology. April 2020. Vol. 1, n.º 1, p. 71-88.: 6) donde, a pesar de la decepción y la frustración en relación con los afectos íntimos, se sigue reconociendo y valorando la vida emocional, más allá de la eventual “crueldad” (Berlant, 2011BERLANT, Lauren. 2011. Cruel optimism. Durham, NC: Duke University Press. 352 p.).

Desde otro ángulo complementario, autoras como Carla Freeman (2020)FREEMAN, Carla. 2020. “Feeling neoliberal”. Feminist Anthropology. April 2020. Vol. 1, n.º 1, p. 71-88. observan que varias de las acciones que aparecen como esfuerzos de aspiración y movilidad social incluidas las prácticas de consumo, se pueden entender en tanto deseos legítimos de intimidad, expresividad emocional y vida afectiva. Y es para la emergencia de estas nuevas subjetividades con nuevos deseos que se requieren abordajes conceptuales y etnográficos renovados, más allá de los que se suelen plantear, por ejemplo, como códigos relacionales en el caribe, donde ella realiza su etnografía. En este sentido, nos sumamos al llamado de Freeman de considerar propuestas que abordan la intimidad en tanto proceso (Illouz, 2007ILLOUZ, Eva. 2007. Intimidades congeladas: las emociones en el capitalismo. 1ª ed. Buenos Aires: Katz Editores. 244 p.; Herzfeld, 2016: 51) y que reconocen las tensiones intrínsecas a ésta (Berlant, 1998BERLANT, Lauren. 1998. “Intimacy: A Special Issue”. Critical Inquiry. Winter, 1998. Vol. 24, n.º 2, p. 281-88.). Y tal como indican Carter y Arocha (2020)CARTER, Julia; AROCHA, Lorena. 2020. Romantic Relationships in a Time of “Cold Intimacies”. Cham: Palgrave Macmillan. 313 p. al reflexionar en torno a las relaciones íntimas y la distancia en contextos de migración transnacional, “la noción de intimidad puede incluir actitudes, prácticas, deseos y sentimientos que son seguros y peligrosos, que aportan consuelo o estallan en violencia, que conducen a la salvación o a la condena” (2020: 3).

Finalmente, consideramos importante tener en consideración los aspectos espaciales y materiales de las intimidades. Evidentemente, esto no es nuevo, en tanto son muchos quienes han sostenido la preeminencia de espacios privados como aquellos en donde la intimidad se despliega o crece, incluidas conceptualizaciones sociológicas clásicas (Sennet, 2017SENNETT, Richard. 2017. The fall of public man. New York: W. W. Norton & Company. 512 p.; Evans, 1997EVANS, Robin. 1997. Translations from Drawing to Building and Other Essays. 1ª ed. Cambridge: The MIT Press. 294 p.). A su vez, tal como sostienen Zelizer (2009)ZELIZER, Viviana. 2009. La negociación de la intimidad. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. 381 p. y Han (2022)HAN, Clara. 2022. La vida en deuda: tiempos de cuidado y violencia en el Chile neoliberal. 1ª ed. Santiago: LOM Ediciones. 328 p., es conociendo las circulaciones materiales y el entre lazamiento entre economía e intimidad que llegamos a conocer las texturas de las relaciones íntimas.

Además, el alcance espacial y material de la intimidad resulta particularmente importante al momento de conocer las intimidades de las mujeres, como ha mostrado Ahmed (2019)AHMED, Sara. 2019. Fenomenología queer: Orientaciones, objetos, otros. 1ª ed. Barcelona: Edicions Bellaterra. 262 p. con su relectura de Merleau Ponty y de Lefebvre con la idea de que las orientaciones sólo se entienden en vinculación directa con la intimidad de los cuerpos y los lugares que habitan (2019: 22) y cómo es que se llega a habitar, por ejemplo, un hogar, en tanto proceso, existiendo orientaciones no neutrales para los usos, significados y posibilidades tampoco neutrales de intimar con ciertos objetos o espacios. Uno de los ejemplos elocuentes en este respecto, es el uso de la mesa.

Hacer que un lugar se convierta en un hogar, o sentirme en casa en un espacio, para mi es estar en mi mesa. Pienso con cariño en Una habitación propia de Virginia Woolf. Qué importante es, especialmente para las mujeres, reclamar ese espacio, ocupar ese espacio a través de lo que se hace con el propio cuerpo. Y cuando estoy en mi mesa, también reclamo ese espacio, me convierto en escritora al ocupar ese espacio (2019: 25).

Más recientemente, Woodward y Mayr (2023)WOODWARD, Sophie; MAYR, Cornelia. 2023. “Secret objects in the home: Potency,(in) visibility and everyday relationships” [online]. Cultural Sociology. Vol. 0. Available at: https://doi.org/10.1177/17499755231151203. [Accessed on 13.11.2023].
https://doi.org/10.1177/1749975523115120...
plantean la importancia de abordar los objetos secretos en el hogar como intrínsecos al trabajo relacional o de prácticas de intimidad o “hacer intimidad” (Jamieson, 2005JAMIESON, Lynn. 2005. “Boundaries of intimacy”. In: MCKIE, L. & CUNNINGHAM-BURLEY, S. (eds.). Families in Society: Boundaries and Relationships. 1st ed. Bristol, UK: Policy Press. 304 p.), sumando a la perspectiva procesual y práctica de las relaciones íntimas a las relaciones materiales y qué se hace con las cosas en tanto las personas demarcan y entienden sus relaciones dentro del hogar. Estos trabajos nos recuerdan cómo la intimidad es construida y se ancla a una dimensión material que permite hacerla aparecer, para constituirla.

En línea con los trabajos aquí presentados, cabe indicar que en nuestro estudio antes señalado (Murray et al., 2023MURRAY, Marjorie; TIZZONI, Constanza; HERRAZ, Pablo; TAPIA, Daniela; Valdivieso, Sofía. 2023. “More than mothers: changing intimacies and relationships among low-income women in Chile”. Families, Relationships and Societies. April 2023. Vol. XX, n.º XX, p. 1-16.) hemos observado, cómo mujeres madres en Chile “conquistan” cierta intimidad articulando varios de los aspectos presentados aquí, por ejemplo a través de circuitos de comercio administrados para deseos personales (“lujitos”), muchas veces a través de la adquisición de bienes, servicios o experiencias en casas comerciales o parecidas, así como a través de la búsqueda de relaciones y tiempo más allá del cuidado. Al mismo tiempo, nuestro trabajo muestra cómo muchos de los logros obtenidos por las mujeres respecto de sus intimidades son frágiles y sacrificables fácilmente ante circunstancias críticas como fue la pandemia del COVID 19 en que pudimos apreciar cómo, ciertas búsquedas más allá de las orientaciones prescritas socioculturalmente fueron redirigidas, primando el deber para con otros.

Metodología

Este artículo se basa en reflexiones que surgen desde diferentes proyectos en los que hemos abordado las vidas cotidianas de mujeres que son madres en Santiago y que, si bien buscaban objetivos diferentes, comparten la perspectiva etnográfica con un involucramiento de largo plazo de prácticas y discursos, a través del seguimiento presencial y de su despliegue en redes sociales. Un primer proyecto (2018-2021) buscó comprender y caracterizar la crianza y el cuidado durante la primera infancia en familias chilenas y mapuche en contextos urbanos, abordando el entrecruzamiento de las relaciones que implica la crianza y las expectativas sobre el futuro de sus hijos, junto con su planes futuros, en un contexto en el que cada día interactúan personas provenientes de diferentes orígenes culturales y territoriales.

Un segundo proyecto (2019-2021) fue la contraparte etnográfica de un estudio cuantitativo sobre niños pequeños en zonas de bajos recursos de Santiago y réplica de una investigación más antigua de 2010-2012. Al igual que en el estudio original (ver Murray, 2013MURRAY, Marjorie. 2013. “‘Staying with the baby’: Intensive mothering and social mobility in Santiago de Chile”. In: FAIRCLOTH, C.; HOFFMAN, D. M.; LAYNE, L. L. Parenting in Global Perspective: Negotiating Ideologies of Kinship, Self and Politics. 1st ed. London: Routledge. 280 p., 2015MURRAY, Marjorie. 2015. “Back to work? Childcare negotiations and intensive mothering in Santiago de Chile”. Journal of Family Issues. Vol. 36, nº 9, p. 1171-1191.), en este proyecto conocimos a un grupo pequeño, en este caso de 9 mujeres, a quienes acompañamos regularmente desde el tercer trimestre del embarazo hasta que el bebé cumplió un año de edad. Es importante mencionar que este estudio se realizó en el momento exacto del estallido social de 20192 2 Desde octubre de 2019 hasta principios de 2020, millones de ciudadanos de todo el espectro social y a lo largo de todo Chile se congregaron a protestar contra un sistema social injusto y desigual, por dignidad y mejores condiciones de vida. y luego de la pandemia de COVID, en los que, por distintos motivos, las familias enfrentaron momentos intensos y difíciles, mientras que la investigación requirió ajustes metodológicos, incluido el uso combinado de encuentros presenciales y online, principalmente a través de whatsapp.

Teniendo estos estudios y nuestra experiencia etnográfica como antecedente, en este artículo profundizamos en las realidades de dos mujeres madres de niños pequeños, a partir de las cuales desarrollaremos observaciones que también resuenan con otras de las mujeres con las que hemos trabajado en total en estos estudios. A pesar de ser muy diferentes, estas dos mujeres comparten no sólo la maternidad, sino también el haber vivido toda su vida en los barrios urbanos populares donde habitan en el presente, haber tenido hijos como mujeres jóvenes con otras parejas, vivir en el presente con los padres de sus hijos pequeños, con quienes tienen una relación que consideran significativa e importante. Ambas participan o han participado en el mercado laboral formal e informal y habitan cerca de sus propias madres y familiares, con quienes también hemos compartido a través de los años. Consideramos de gran relevancia, para los objetivos que nos planteamos, el abor dar a las mujeres situadamente, desde sus vínculos con otras mujeres incluidas sus madres y otras cuidadores con quienes hemos podido trabajar también.

Nuestro primer caso es Estela3 3 Todos los nombres aquí presentados han sido anonimizados. , una mujer de 30 años que vive en un barrio de bajos ingresos en una de las comunas más pobres del país ubicado al sur de Santiago, junto a su pareja Jerson (30), de nacionalidad venezolana, y sus hijos: Camila (11), Ignacio (9), Paulina (7), Gema (2) y Daniel (6 meses). Melchor, el quinto de sus hijos, murió a los 9 meses de edad durante el año 2019 producto de una bala loca. Esmeralda, Melchor y Daniel son hijos de su vínculo con Jerson, a quien conoció a través de internet, mediante una plataforma de chat online, y a quien ayudó con dinero para que viajara desde su país natal y se asentara en Chile. Camila e Ignacio son hijos de un padre lejano, que no paga la pensión alimenticia ni aporta en la organización de los cuidados de los niños. Estela se muestra alegre pero también releva la fuerza en su autopercepción, como forma de enfrentar traumas y dificultades de distinta índole que ha vivido, entre ellas separarse del padre de sus primeros hijos, decidir criarlos sola y vivir el día a día haciendo malabares con los ingresos irregulares de dinero, algo habitual en su economía doméstica. Estela entiende la vida como una “lucha” constante, en la que sobreviven los más fuertes.

Maritza, por su parte, es una mujer de 37 años, inteligente y con un semblante marcado tanto por la belleza de sus ojos verdes y sonrisa contagiosa, como por el dolor que el acné, la depresión y el consumo de drogas han dejado en ella. Maritza proviene de una familia de bajos ingresos donde las mujeres lideran y se constituyen como hogar para otros (Martínez et al., 2021MARTÍNEZ, Francisco; BERGLUND, Eeva; HARKNESS, Rachel; JEEVENDRAMPILLAI, David; MURRAY. 2021. “Far away, so close: A collective ethnography around remoteness”. Entanglements. June 2021. Vol. 1, nº 4, p. 246-283.). Tuvo su primera hija, Sonia (hoy 20), en la adolescencia, siendo su madre, Mónica, quien asumió la responsabilidad de su crianza y cuidados desde el principio, ante una Maritza joven, inexperta y sin pareja. Mientras, Maritza llevaba una vida de largas horas fuera de casa, entre trabajos en la zona oriente de Santiago y “carretes” o fiestas con las amistades que se fue haciendo en el camino. Años después, Maritza volvió a quedar embarazada, esta vez de su pololo (novio) Juan, una buena persona según ella, pero también irresponsable e inestable. Ante la imposibilidad para ella y su madre de cuidar otro hijo, fue la familia de Juan quien asumió la responsabilidad de criar a Ilana (hoy 10) en el marco de una familia de tres generaciones que no titubeó en hacerse cargo de ella ante la situación de Maritza.

Estos y otros detalles de la vida de Maritza los aprendimos, primero, a través de conversaciones por Zoom y WhatsApp, en las que profundizó en las circunstancias de su tercer embarazo, parto y primeros meses de madre, desde lo que ella denominaba su refugio (Martínez et al., 2021MARTÍNEZ, Francisco; BERGLUND, Eeva; HARKNESS, Rachel; JEEVENDRAMPILLAI, David; MURRAY. 2021. “Far away, so close: A collective ethnography around remoteness”. Entanglements. June 2021. Vol. 1, nº 4, p. 246-283.), en un tiempo en que la soledad del encierro y los problemas del primer año de pandemia, así como los coletazos del llamado estallido social en Chile, afectaban su vida entre virus, barricadas y gases lacrimógenos. Maritza sufrió de una importante depresión en ese periodo, el que ella atribuye al haberse enterado de su tercer embarazo y la soledad que venía, considerando que su madre y hermanas no aceptan que ella hubiera quedado embarazada una tercera vez, con una pareja que tampoco aceptan. Ante esta situación, Maritza ha encontrado otros circuitos de apoyo, muchas veces precarios o en constante disolución (Pinto, 2014PINTO, Sarah. 2014. Daughters of Parvati: women and madness in contemporary India. 1st ed. Philadelphia: University of Pennsylvania Press. 296 p.), fundamentalmente con sus tíos maternos, quienes la recibieron a ella, su pareja y su hija cuando se quedaron sin casa hace algunos meses.

Destellos de intimidades infantiles dadas por otros

Pese a haber crecido en una de las comunas más pobres de Chile, Estela recuerda su infancia como una sin mayores sobresaltos en lo material y afectivo. De hecho, al ser la menor de sus hermanas, con las que se diferencia por más de 13 años, y con sus dos padres trabajando, ella recuerda haber vivido rodeada de adultos que le entregaron ciertas comodidades. De esta forma, a diferencia de muchos hogares que se encuentran o encontraban en condiciones de hacinamiento en su barrio, Estela, desde pequeña, tuvo la posibilidad de tener un cuarto propio, en el que pudo desplegar un yo expresivo a través de rayar sus murallas y pegar pósters. En este lugar pasó largas horas, en tanto sus padres no la dejaban salir a la calle, en tanto ésta se entendía como peligrosa para ella. Ya más grande tuvo un computador en su habitación y, según cuenta, de la escuela llegaba directo a conversar con amigos y desconocidos mediante plataformas de mensajería instantánea. De esta forma, socializó desde joven a través de redes sociales, en un espacio que no llegaba a ser controlado por su estricta madre. Quizá, este profundo conocimiento y manejo de este estilo de sociabilidad está a la base de cómo conoció a su actual pareja y padre de tres de sus hijos a quien conoció a distancia transnacional a través de una de estas plataformas.

Su vida en la habitación, de alguna forma, seguía el modelo de su madre, quien construyó un taller de costura en el que pasaba largas horas “sentada en la máquina; tampoco se daba el tiempo para compartir con nosotras, que íbamos de visita al taller”. Además, según recuerda, si interactuaba con ella o la visitaba en su taller, su madre le indicaba tareas para hacer en la casa, por lo que le resultaba más cómodo evitarla. De esta forma, su pieza, muchas veces, consistió en un refugio, tal como era y es el taller para su madre.

La infancia de Maritza, por otro lado, se nos muestra con mayor inestabili dad económica, habitacional y emocional, con un padre relativamente ausente y una madre que trabajaba fuera del hogar, limpiando casas. Maritza, su madre y sus hermanas circularon por varias casas y departamentos dependiendo de su situación laboral, mientras que las figuras que recuerda cálidas y presentes durante su niñez fueron sus abuelas. De hecho, hasta el día de hoy identifica la casa de su abuela materna como aquel lugar que ha podido habitar, en el sentido de Ahmed, en tanto hogar.

Maritza recuerda cómo su madre llegaba a la casa cansada, muchas veces a encerrarse a dormir, ver televisión y descansar con los gatos después de trabajar toda la semana en una casa. Mientras, desde una temprana edad, a ella se le asignaron labores de cuidado a sus hermanas y hermanos y limpieza. En esa época, según recuerda, la escuela era para estudiar y la casa para un niño era para colaborar, algo muy distinto a lo que ve en sus propios hijos. Al mismo tiempo, las pocas cosas y ropa circulaba entre primas y hermanas, dejando muy poco margen para que sintiera que algo realmente era de y para ella.

En el marco de esta realidad no ha de sorprender que Maritza recuerde, con gran emoción, un regalo preciado y sólo para ella. Un día, cuenta, su padre le regaló un teclado de segunda mano; un instrumento musical sólo para ella, y que le sería enseñado a usar por un profesor. Si bien las clases fueron pocas y sólo alcanzó a aprender la canción Don’t Speak de Take That, lo atesora como el único regalo que fue realmente para ella. El teclado elegido para ella junto con las clases, eran valiosos la burbuja o barrera ideal para no estar atenta a otros. En su relato melancólico el teclado destella desde el pasado de Maritza cristalizando un tiempo, un objeto, un espacio y un cuidado para sí misma que, en la actualidad, le parece difícil de replicar.

Estos dos ejemplos nos muestran que, a pesar de sus distintas realidades y posición en el orden de los hermanos, la orientación de acción esperada por parte de las familias para ellas era la de priorizar un volcarse hacia los cuidados de otros y la casa. A la vez, son lúcidas respecto de las pocas posibilidades y barreras que sus propias madres usaban para no estar ellas mismas siempre presentes para otros, armándose de paredes, puertas o gatos, siempre, bajo un argumento de un trabajo cansador (costura, limpieza en casas) cuyos frutos, finalmente, son siempre para la familia y, por ende, justificadores de la creación de algunas barreras mínimas. Los relatos de Estela y Maritza respecto de sus propias madres nos hablan de las escasas posibilidades de búsqueda del “cuarto propio” que, muchas veces, sólo pueden existir bajo máximas justificaciones normativamente aceptables y promoviendo al menos en parte, el compartir de estas responsabilidades con mujeres más jóvenes en la familia.

Buscando momentos y espacios de intimidad

Estela y su familia viven en una casa pequeña y antigua de dos piezas y una sala de estar conectada con la cocina. En la habitación más grande duermen sus hijos y en la otra ella con su pareja. Hace algunos años, además, construyó una pequeña habitación donde acomodó los utensilios para su negocio de comida rápida, emulando, de alguna forma, la sección de costuras de su madre. Cuando están en la casa, los niños se despliegan por todos los rincones del espacio disponible y solicitan su ayuda y atención constantemente, las que ella atiende mientras lleva a Daniel, el más pequeño, en sus brazos, le da pecho o mece su coche con el pie.

En este contexto, su rutina gira en torno a las jornadas escolares y de jardín infantil de sus 5 hijos, en un continuo despertarlos, alistarlos para el colegio y el jardín y hacer las tareas de la casa mientras cuida al más pequeño, para luego ir a buscar a los demás, cocinarles, bañarlos, vestirlos, acostarlos, para luego repetir la rutina al día siguiente. Sino está cuidando directamente, está cocinando o administrando desde el celular los pedidos de comida para el negocio por whatsapp.

Hace pocos meses Daniel cumplió la edad mínima para asistir al jardín público, a cuadras de su casa, al que hoy asiste de 9 a 15 hrs., tiempo que Estela aprovecha para ser más eficiente con las labores de la casa: “puedo hacer aseo, y soy hiper mega rápida, porque no hay nadie que me interrumpa ni me esté desordenando un lugar mientras ordeno otro, entonces como que ese momento yo lo he estado teniendo para mí”. Pero también puede realizar otras actividades:

Voy a la casa, tomo desayuno tranquila (...) ese es el horario en el que yo entre comillas estoy como disfrutando... Disfrutándome a mí misma. Me puedo pegar su buena bañá tranquila, su buena revolcá tranquila, ir al baño tranquila... Porque él está en el jardín. En ese horario en el que no están los niños sí siento que disfruto mucho, porque lo hago tranquila, no lo hago preocupada. (Estela, 2023).

En un impulso de entusiasmo incluso se inscribió en un gimnasio al que asistiría dentro ese horario, lo que no se materializó en tanto los constantes resfríos y enfermedades sufridas por Daniel, así como las ganas y presión social a no exponerlo a las bajas temperaturas impidieron que saliera de su hogar con regularidad. Al igual que durante la pandemia, los fragmentos espacio-temporales percibidos “para sí misma”, se refuerzan en cuanto eso; fragmentos efímeros, discontinuos, que se presentan como acontecimientos estructuralmente prescindibles y que no se pueden planificar o proyectar hacia el futuro cercano.

Ahora bien la categoría de estos fragmentos no indica que, por efímeros, no sigan existiendo en tanto búsqueda o más bien, fabricación a contrapelo, a partir de estrategias tales como levantarse una horas antes mientras todos los demás duermen para bañarse tranquila, acicalarse un poco y maquillarse, siempre con el oído atento a los eventuales ruidos familiares que amenazan con interrumpir su momento, si bien ésto no forma parte de una rutina. Es más, cuando Estela se siente realmente sobrepasada por las obligaciones del día, se encierra en el baño, se moja la cara, se mira al espejo, se vuelve a mojar la cara y juega a algo en su teléfono, cortando y suspendiendo la atención a las demandas de sus hijos por un momento, pese a su interpelación constante:

Me voy 5 minutos al baño y cuando me hablan, no contesto. Cuando los niños se ponen afuera y gritan: ‘mamá, mamá, mamá…’. Pueden estar media hora ahí afuera de la puerta pero no les voy a contestar porque necesito relajarme un poco. O sea, como que entro al baño, pongo pestillo y no pesco a nadie. (Estela, 2023).

Este ejemplo muestra cómo Estela necesita establecer activamente barreras materiales y sensoriales para poder conquistar lo que ella percibe como un espacio y tiempo de tranquilidad, para sí misma. Estos fragmentos, como los hemos denominado, son vividos como excepciones, fácilmente postergados y/o arrasados por el flujo de la casa y las obligaciones que ésta prescribe a la subjetividad cuidadora en el espacio doméstico, mientras que os límites se construyen a contrapelo.

El caso de Maritza es, en muchos sentidos, distinto al de Estela. De alguna forma, ella ha tenido más tiempo y espacio más allá de la maternidad si la comparamos con Estela, considerando que sus hijos mayores han sido cuidados y criados por otras mujeres y familias. Evidentemente, el hecho de no haber asumido un rol importante de cuidados da cuenta de sus limitaciones y posibles problemas en tanto cuidadora de otros y de sí misma.

Dicho esto, también es cierta la presencia de una interiorizada actitud servicial en el hogar que tiene como base el hacerse cargo de las labores domésticas, mientras que su afán por solucionar sus problemas y los de los demás ocupa una parte importante de su tiempo. En este sentido, a diferencia de la sensación de Estela de una relativa estabilidad pasada y presente a pesar de haber vivido dramas profundos (materializada en su casa, precaria, pero propia, situada al lado de la de su madre, donde creció) en el caso de Maritza nos encontramos con una angustia constante, aunque cambiante en intensidad, respecto a aspectos más básicos de la sobrevivencia. Los cambios de casa reiterados desde la infancia o una despensa a veces vacía y sin claridad de cómo será llenada son parte de una realidad que, como muchas veces nos ha explicado, sólo encontraba alivio o en casa de su abuela en tanto único espacio en el que se puede bajar la guardia y ser atendida y “regaloneada” por otros, sin condiciones (Murray et al., 2023MURRAY, Marjorie; TIZZONI, Constanza; HERRAZ, Pablo; TAPIA, Daniela; Valdivieso, Sofía. 2023. “More than mothers: changing intimacies and relationships among low-income women in Chile”. Families, Relationships and Societies. April 2023. Vol. XX, n.º XX, p. 1-16.).

De esta forma, más allá de los silencios, en su vida resuenan los fantasmas deno tener a sus niños con ella, el distanciamiento y enjuiciamiento de su familia y sus hermanas y la lucha cotidiana por arreglárselas con el sistema público para obtener beneficios o apoyos ante una situación constantemente precaria. Esta situación ha sido aún más crítica en el último tiempo en que no ha podido trabajar dado que se encuentra cuidando a su hija pequeña, mientras que el ingreso de su pareja apenas alcanza, considerando que él debe pagar pensión alimenticia a su primera mujer e hijos.

Más allá de las labores cotidianas, siempre presentes, en el caso de Maritza son otras las temáticas y preocupaciones las que ocupan su trabajo físico y mental, mientras, haciendo un paralelo con Estela, también se ha refugiado espacialmente, a veces, para tener algo de paz. En su caso, a través de la pandemia vimos cómo ella debía pasar largas horas encerrada en una habitación interior sin ventanas del departamento donde vivía, para poner freno a las bombas lacrimógenas que se colaban por la ventana y al ruido de las protestas que le quitaban lo poco que tenía de tranquilidad durante su embarazo.

Ante esta realidad, el disfrute para Maritza se entiende, principalmente, fuera de casa porque, como dice ella, “la casa tiene la obligación”, mientras que disfrutar “es” distraerse de la constante responsabilidad. En este sentido, resulta interesante un contraste lúcido que ella nos compartió. Mientras para su madre y su abuela materna, el disfrutar es, fundamentalmente, pasar tiempo en familia, representado en el clásico almuerzo familiar de domingo después de una semana pesada, para Maritza el disfrute se asocia también a otras instancias tales como un viaje o estar en la naturaleza, sea sola o compartiendo. Así, para ella, el no tener vacaciones es no poder disfrutar de la vida, y le duele mucho ver a su madre y hermanas tener acceso a éstas hoy, mientras ella.

En este sentido, Maritza hace uso de varias estrategias para compensar lo que ella siente como un fracaso en el presente respecto de lo logrado y que implica que incluso las labores domésticas más sencillas se sientan deficitarias al tener lugar en espacios que siente ajenos (arrendados) o que sigue compartiendo con otras personas (sus tíos), sin siquiera haber sido capaz, en su mirada, de lograr mínimos. De esta forma,la búsqueda de un poco de tranquilidad o estabilidad están difícilmente ubicadas en su espacio doméstico alienado. Aveces, simplemente sale y recorre las secciones de hogar de tiendas como Homecenter, mientras tiene muchas ganas de conocer la reciente llegada a Chile, IKEA: “por último, sueño”.

A pesar de las enormes diferencias entre estas mujeres, y es algo en lo que no podemos profundizar aquí, ambas han invertido gran energía en la elección y consolidación de sus vidas en pareja, siendo éste un ámbito de sus vidas del que se sienten orgullosas desde su capacidad de agencia individual (Murray et al., 2023MURRAY, Marjorie; TIZZONI, Constanza; HERRAZ, Pablo; TAPIA, Daniela; Valdivieso, Sofía. 2023. “More than mothers: changing intimacies and relationships among low-income women in Chile”. Families, Relationships and Societies. April 2023. Vol. XX, n.º XX, p. 1-16.) pero que aparece, muchas veces, desdibujada ante los cuidados y las preocupaciones.

Futuros íntimos posibles

Desde el intenso presente que describimos en el apartado anterior, para Estela resulta difícil imaginar un futuro en el que no tenga que estar atenta a otros constantemente. “Estoy tan acostumbrada a vivir la vida ajetreada que estoy viviendo que la verdad no sé qué haría si tuviera más tiempo… (Estela, 2023). A veces, piensa en “volver a la disco”, salir a bailar o salir de vacaciones, por fin. Lo que sí es claro es que las actividades de recreación que vislumbra, al igual que en el caso de prácticamente todas las mujeres con las que hemos trabajado, tienden a ser imaginadas fuera de casa, entendiendo éste como uno que absorbe su atención en código de alerta, atención constante a los otros inevitablemente.

De hecho, cuando abordamos con ellas directamente la pregunta por el disfrute o qué es disfrutar la vida, para ella, al igual que para Maritza, se asocia con un afuera: “salir [de la casa], porque no estás pensando en que ‘tengo que doblar ropa’, ‘tengo que hacer esto’, ir, venir, cocinar... En cambio cuando sales y vas a algún lugar, tú, por ejemplo, compras la comida…” (Maritza, 2023). En este sentido, el “disfrute” puede y hasta sería deseable, a veces, con otros, pero fuera del contexto de la presión normativa a trabajar en casa para otros.

Como indicamos, a Estela le resulta difícil vislumbrar un espacio-tiempo “para ella misma”, de cierta independencia que alguna vez experimentó y que se presenta como un deseo y una promesa presente, por ejemplo, en la compra de un libro:

Ya no leo. Hay como cuatro libros aquí que me están esperando a que los lea. Hace como tres años que me están esperando. No obstante, cada vez que veo una librería, tengo que pararme a leer los títulos y si encuentro interesante uno, me lo compro, aunque no lo lea. Con la promesa de que en algún momento lo voy a leer… (Estela, 2023).

Cabe indicar que Estela proyecta esta posibilidad con lejanía y abstracción en el tiempo, si bien ve un plazo marcado por las edades de sus hijos:

Lo que tengo claro es que será en mucho tiempo, cuando los chiquillos crezcan, yo voy a poder tener tiempo, cuando el Daniel tenga unos 10 años. Porque ahí va a poder vestirse rápido, él va a buscar su ropa. No va a estar: ‘Mamá, qué me pongo…’”. (Estela, 2023).

En el caso de Maritza, más allá del ajetreo cotidiano y de las grandes coordinaciones que le supone su hija pequeña ahora que asiste a la sala cuna, las ganas de un espacio para ella remiten, en primera instancia, a algo más estructural y básico que a Estela; una casa. Como ella indica: “es algo tuyo, es tu espacio, poner la tetera donde uno quiera, colgar la ropa donde uno quiera, su comedor, su lavadora, su cocina, baño”; tener la seguridad de no ser eventualmente desalojada por no pago del arriendo o, simplemente, tener la tranquilidad de tener suficientes cosas en su despensa para su hija. En alguna medida, las expectativas o sueños primarios de Maritza remiten directamente a los problemas más conocidos y clásicos de la pobreza en Chile con su larga trayectoria de mujeres que lideran y son capaces de hacer grandes cosas para lograr acceso a la vivienda (Pérez, 2019PÉREZ, Miguel. 2019. “El derecho a la vida digna: luchas por la vivienda y vida cotidiana en Santiago de Chile”. Chungará (Arica). Septiembre 2019. Vol. 51, nº 3, p. 497-508.). Junto con esto, la búsqueda de tranquilidad en el caso de Maritza y su constante frustración, remiten a otras cosas, entre ellas sentir que tiene un tiempo y un espacio para ella. En este sentido, Maritza evoca un tiempo en que podía hacer manualidades, especificamente cajitas de madera que decoraba con pétalos de flores pegados con cola fría y que atesora como un tiempo feliz. Si bien las cajitas eran hechas en gran medida para la venta, e dedicarse a su decoración evoca en ella un tiempo y espacio de tranquilidad y disfrute personal que hoy ve muy lejanos un tiempo, espacio y una materialidad armónicas, celebradas por ellas y por quienes la rodeaban en ese tiempo.

Uno de los dramas de Maritza es que, de la gran cantidad de mujeres con las que hemos trabajado en estos años, ella es quizá la que más encarna un desajuste entre su realidad y su aspiración, entre otras cosas porque en su juventud trabajó y compartió de cerca con espacios burgueses en oficinas, respirando ese “otro aire” (Auyero, 2012AUYERO, Javier; BURBANO DE LARA, Agustín. 2012. “In harm’s way at the urban margins”. Ethnography. December 2012. Vol. 13, nº 4, p. 531-557.) entre el trabajo, las invitaciones a restaurantes o recorrer espacios comerciales con los cuales soñar, como evoca hoy con las tiendas ara el hogar, pero que antes fueron las del ropa o accesorios. En el caso de Maritza, esas aspiraciones ni siquiera se presentan desde una lógica de optimismo cruel, sino que sólo de sueños, como indicó, limitando sus aspiraciones neoliberales a seguridades básicas para poder alcanzar cierto éxito en sus intimidades, en este caso, en la relación con su hija y su pareja. En segunda instancia, sería con esa estabilidad que podría, quizá, retomar algo de las relaciones que le han sido quitadas, de esas que pensaba no elegidas pero que, arrebatadas, han cobrado una importancia impensada.

Discusión

En este artículo hemos abordado de manera situada el concepto de intimidad, a partir de la profundización en la vida cotidiana de dos mujeres que residen en barrios de bajos ingresos en Santiago de Chile. En lugar de enfocarnos en relaciones con otros cercanos, como hemos hecho en trabajos anteriores (Murray et al., 2023MURRAY, Marjorie; TIZZONI, Constanza; HERRAZ, Pablo; TAPIA, Daniela; Valdivieso, Sofía. 2023. “More than mothers: changing intimacies and relationships among low-income women in Chile”. Families, Relationships and Societies. April 2023. Vol. XX, n.º XX, p. 1-16.), esta vez quisimos explorar atisbos de intimidad como un locus de la creación del yo con respecto a sí mismas. Desde las narrativas de estas mujeres sobre sus propias trayectorias vitales observamos que ambas, en tanto que madres, encarnan cotidianamente el rol de cuidadoras a partir del cual se orientan hacia sus otros significativos, sea desde la práctica o desde la aspiración, en el caso de Maritza.

Desde pequeñas, el espacio doméstico se presenta como aquel que incita a actuar, a realizar tareas de cuidado, mientras que lo que identifican como el tiempo y espacio para sí mismas son pequeños fragmentos frágiles vividos como excepciones, fácilmente postergados y/o arrasados por el flujo de la casa y las obligaciones que ésta prescribe. A contrapelo del flujo del deber o las preocupaciones, sin embargo, existe una fabricación de momentos para ellas, a partir del establecimiento deliberado de límites sensoriales y físicos, especialmente cuando la exigencia o los problemas se vuelven abrumadores. Ante estos contextos de presión externa o demandas, y de contención para no ser totalmente absorbidas desde el exterior, es la calle o espacios fuera del hogar donde emergen posibilidades creativas.

Como hemos indicado, en investigaciones anteriores (Murray et al., 2023MURRAY, Marjorie; TIZZONI, Constanza; HERRAZ, Pablo; TAPIA, Daniela; Valdivieso, Sofía. 2023. “More than mothers: changing intimacies and relationships among low-income women in Chile”. Families, Relationships and Societies. April 2023. Vol. XX, n.º XX, p. 1-16.) observamos cómo estas mujeres buscaban activamente establecer relaciones íntimas significativas como manifestación de su yo creativo y agencial. Sin embargo, al indagar en la posibilidad de espacios creativos o de realización individual por fuera de estas relaciones íntimas, así como también por fuera de las relaciones de cuidados, los espacios o pliegues resultan incipientes; casi imperceptibles. Si bien manifiestan el deseo de un tiempo y espacio individual y propio de descanso y goce, resulta problemático llevarlo a cabo debido a las limitaciones impuestas, evidentemente, por las condiciones materiales, pero también por lo etéreo y vago que resulta imaginar esos momentos, proyectando un futuro tan añorado como indeterminado

Explicitar este deseo u orientación a contrapelo de sus presentes, por difuso que se presente, contrasta con el caso de sus propias madres para quienes, como hemos mostrado, el guión normativo de la subjetividad de cuidadoras, con orientación hacia los otros significativos, les permite añorar principalmente espacios al margen desde las lógicas del trabajo y el sacrificio personal por otros. Se requiere de un abordaje etnográfico más profundo de estos ámbitos de las vidas de las mujeres más allá de las narrativas que aquí hemos podido recopilar para alcanzar a conocer nuevas aristas acerca de los cambios y continuidades en las subjetividades de las mujeres en Chile.

  • 1
    Traducción propia.
  • 2
    Desde octubre de 2019 hasta principios de 2020, millones de ciudadanos de todo el espectro social y a lo largo de todo Chile se congregaron a protestar contra un sistema social injusto y desigual, por dignidad y mejores condiciones de vida.
  • 3
    Todos los nombres aquí presentados han sido anonimizados.

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Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    11 Dic 2023
  • Fecha del número
    2023

Histórico

  • Recibido
    10 Jul 2023
  • Acepto
    24 Oct 2023
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