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Revista Direito e Práxis

On-line version ISSN 2179-8966

Rev. Direito Práx. vol.8 no.4 Rio de Janeiro Oct./Dec. 2017

http://dx.doi.org/10.1590/2179-8966/2017/31229 

Resenhas

Fausto Reinaga: Pensamiento y Liberación India Aymaraquechua en los Andes

Magali Vienca Copa Pabón1 

1Universidad Autónoma de San Luis Potosí, San Luis de Potosí, México. E-mail: viancacopa2020@gmail.com.

El indio no es una clase social, es una raza, una Nación, una historia, una cultura. El indio es un pueblo oprimido y esclavizado. El indio no tiene que integrarse ni asimilarse a nadie. El indio tiene que liberarse. Y la liberación del indio será obra del mismo indio.

(REINAGA, 2010, p.75)

Estas palabras aún resuenan en la luchas aymaraquechuas de Bolivia. Fausto Reinaga desde los años 60 socavó en el colonialismo instalado en la mente y corazón del indio colonizado y le mostro su rostro autentico, su condición de sujeto de liberación, esto es: con conciencia histórica, poder y pensamiento. Su radicalidad lo convirtió en el padre del indianismo que como pensamiento e ideología pasó a constituirse en una referencia ineludible que nutre las diferentes corrientes indianistas de la actualidad.

El pensamiento de Fausto, a diferencia de lo que ocurre hoy, era vedado de los espacios académicos y políticos del cholaje boliviano (término usado por Fausto para referirse al mestizo criollo opresor del indio), por ello fue fecundo en el lugar encubierto, ignorado y recóndito en que los aymarasquechuas labraron sus proyectos políticos, nació como un pensamiento de ruptura con el orden dominante y despertó la fuerza incontenible de la liberación del indio.

Veamos un poco de su vida, pensamiento, lucha e influencia en los Andes, desde una mirada introspectiva y siguiendo en particular la segunda etapa de su pensamiento – considerando la clasificación propuesta por Gustavo Cruz (2013) para quien Fausto en sus inicios fue marxista-leninista, nacionalista e indigenista (1940) y tras un proceso de rompimiento con estas corrientes yergue su etapa indianista (1960) y finalmente la etapa amáutica (1974) – dentro de la cual nos brinda sus obras de mayor difusión e influencia (según el citado autor él escribió veintiséis libros además de artículos y documentos inéditos) como son la “Revolución India” y “Manifiesto del Partido Indio de Bolivia” ambas de 1970 y la “Tesis India” de 1971. Es en base a estas tres obras y otras fuentes que vamos a abordar esta breve reseña.

1. Una vida hecha pensamiento

José Félix Reinaga nació el 27 de marzo de 1906 en el Ayllu Macha de la provincia Chayanta del norte de Potosí y falleció en la ciudad de La Paz el 19 de agosto de 1994, aprendió a leer y escribir a los 16 años e hizo sus estudios hasta obtener el título de abogado en la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca en 1943. (TICONA, 2010 y CRUZ, 2013) Como pensador indio Fausto nació el año 1960 que según fue el tiempo donde tomó conciencia de su origen aymaraquechua y la opresión de su raza.

En su etapa indianista Fausto convierte al indio oprimido en sujeto de liberación, y esta misma inversión se hace patente en su propia vida, ya que en sus diferentes obras, sobre todo a partir de su etapa indianista, nos muestra pasajes duros de su existencia con graves hechos de violencia y racismo que sufrió él y su familia1, al tiempo que afirma su ascendencia con el rebelde Tomas Katari2 por vía materna, y en sus líneas autobiográficas hace referencia a la participación de su madre en sublevaciones anticolonialistas de Zarate Willka 1898 y otras. Fausto hace de su cuna de opresión un lugar con conciencia histórica de lucha de sus ancestros contra la opresión colonial3. Ello nótese bien en tiempos donde era muy común negar el origen indio por el racismo y discriminación cuyo rostro era más evidente.

Esta simbiosis nos ayuda a entender a este polémico escritor que nos narra trazos de la historia de la esclavitud, sujeción y asesinato del pueblo aymaraquechua a lo largo de la historia “ocultada con mala fe que el indio tiene primero que saber”(REINAGA,1970 p. 3), a la par de mostrarnos su condición de Nación sin Estado y de una civilización que él denominaba como perfecta, donde no había hambre y cuyo imperativo mayor fueron los valores que la fundaron (“ama llulla, ama quilla, ama suwa”4), así nace su convicción de que el indio es la fuerza de los cambios hacia la Nación India; en palabras de nuestro pensador: “El indio de Bolivia, hijo del aymara eterno, del aymara constructor del Tiwanaku y precursor del imperio de los inkas, del aymara cuya grandeza fulge en la PUERTA DEL SOL, asombro y misterio de lo que esta raza lleva en su entraña; el indio de Bolivia que hoy ha levantado la cabeza en demanda de su liberación…”. (REINAGA, 2010, p.18) (El resaltado en mayúsculas son de Reinaga).

Veamos algunos elementos primordiales de su pensamiento y acción política.

2. Algunos trazos del pensamiento de Fausto Reinaga

2.1. Conciencia histórica

Las llamadas reformas del Estado de 1952 en Bolivia abrieron las puertas de la ciudadanía para el “campesino” y un catálogo de derechos heredados del constitucionalismo liberal y social, que no eran otra cosa que el rostro jurídico amable detrás del cual se desplegó una plataforma de medidas destinadas a anular la existencia cultural e identitaria de los aymaraquechua por medio de la “campesinización” y la sindicalización, entre otras (castellanización forzada en el ámbito educativo, la reforma agraria que implicó la parcelación de la tierra y la propiedad individual desarraigada). Se incorporó al “campesino” como sujeto inexistente culturalmente lo que lo convirtió en un instrumento eficaz de alienación y al mismo tiempo de “identificación con el Estado” que le confería derechos individuales; en este contexto se genera el llamado Pacto Militar Campesino, que fue un instrumento para controlar y subalternizar la organización india, lo que nuestro autor llamó como pongeaje político. (SALAZAR, 2014; RIVERA, 2010 y HURTADO, 1986)

Una de la voces críticas de este Pacto y de la denominación de “campesino” fue Fausto Reinaga, para quién el término “campesino” era un calco de afuera, ajena a la realidad india y que habría sido utilizado con el objetivo de hacer olvidar al indio los años de opresión y dominación colonial mediante la asimilación e integración, por ello se opone a la izquierda colonial de entonces que ubicó al indio como “campesino” y por esta vía lo convertía en “clase campesina”; al respecto otro autor cuya obra nos habla de la historia del katarismo – que es otra corriente del pensamiento aymaraquechua forjado los años 70 por jóvenes migrantes aymaras respecto a la campesinización señaló que: “El indígena convertido en campesino perdió durante más de 20 años sus objetivos de lucha” (HURTADO, 1986, P.222).

Fausto antepuso el término “indio” negando que sea una “clase campesina” así la conciencia india (REINAGA, 2010b, p.191) empieza por el sentido de lo “indio” como sujeto de liberación. El término “indio” que fue usado por el opresor para anular la identidad y fecundar en el sujeto colonizado su inferioridad frente al colonizador se convierte en una voz de denuncia y rebeldía en la profundidad histórica: Como indios nos han oprimido y ahora como indios nos liberaremos. El lugar de opresión para Fausto es el lugar donde se forja la conciencia histórica de lucha de los pueblos indios que se extiende por cinco siglos hasta la república.

Es en este contexto que Fausto postula que existen dos Bolivias: la Bolivia europea y la Bolivia india. Dirá que la Nación india siendo mayoría es sin embargo dominada, esclavizada y explotada por la Bolivia mestiza criolla. “La Nación india no tiene Estado” (REINAGA, 2010, p.33), esta afirmación nace de la conciencia histórica, donde lo indio asume una auténtica arma de lucha.

En su investigación sobre nuestro autor, Gustavo Cruz entiende lo indio en Fausto como una resignificación del termino indio como identidad cultural y política, en este sentido señala que el problema indio en el pensamiento indianista de Fausto “no se soluciona con la asimilación de la “Nación india” a la “Nación boliviana”, sino con la liberación de ella. Incluso, la liberación de la Nación india supone liberar a la Nación boliviana de sus amos: el imperialismo occidental”. (2013, p. 227)

Fausto utiliza en sus textos diferentes términos para referirse a esta conciencia, habla por ejemplo de la conciencia sangrante, la conciencia india en llamas, la conciencia en rebeldía, como referencias a la misma condición de opresión ligada a la identidad y a la memoria de lucha por la liberación. (REINAGA, 2010b, pp. 20-370-453)

2.2. Pensamiento indio

Para Fausto si hay algo realmente genuino en Bolivia es el pensamiento indio. Esteban Ticona Alejo, quien fue una de las pocas referencias que hasta hace poco estudió la vida y obra de Fausto formuló una vinculación entre el “pensar con cabeza propia” y las palabras de Fausto en su obra capital la Revolución India cuando señaló que: “No soy escritor ni literato mestizo. Yo soy indio. Un indio que piensa; que hace ideas; que crea ideas” (REINAGA, 2010b, p. 45).

Este pensar con cabeza propia, tiene desde nuestra perspectiva tres niveles en la reflexión de Fausto. En primer lugar esta su crítica radical a la “castellanización” o alfabetización del indio (parte de las reformas del Estado del 52) que para él fue “sustituir el pensamiento indio con el pensamiento occidental”, pensó que un indio castellanizado es un indio en un muerto. Así Fausto hizo una crítica a las “escuelas mestiza criollas” como el primer lugar de asimilación y despersonalización forzada del indio, así también calificó a la Universidad como un lugar de reproducción de la dominación india que no producido nada útil para Bolivia y planteó que si se quiere salvar a Bolivia se cierren estas instituciones; pero al mismo propuso la necesidad de una alfabetización en los idiomas madre del indio, como son aymara y quechua, y también presentó como eje fundamental de cambio la creación de una Universidad India del Qollasuyu (UIK) en el marco de una revolución cultural que pueda sacar al indio de su situación de subsistencia y sea forjador de sus ideas. (REINAGA, 2010)

En un segundo nivel, Fausto entra en discusión con autores, escritores y literatos blanco mestizos en Bolivia, develando su racismo y desprecio por la raza india; se dirige tanto a autores liberales, indigenistas y de izquierda, por ejemplo dirá que la izquierda boliviana a copiado “el socialismo” sin mirar la primera república socialista del mundo: el inkanato, y por ello sería calco del calco; asimismo del indigenismo liberal dirá que, siguiendo a Cruz, que éste surge “ante el fracaso de las políticas de exterminio del indio”(CRUZ, p. 241).

Por otra parte, dedica buena parte de su obra para realizar críticas radicales al pensamiento occidental, desde Sócrates hasta Nietzsche, dirá que al pensamiento se les conoce por sus frutos y que lo único que trajo occidente es muerte y hambre, al respecto se debe de tener en cuenta el contexto de la posguerra y la bomba atómica, que impactaron profundamente en nuestro autor; asimismo horadó en estos pensamientos porque los consideró el principal lugar por el que se encadena el pensamiento indio. Fausto nos propone en este punto la liberación del pensamiento con relación al pensamiento occidental: “El pensamiento indio es la voz de un silencio de 500 años. Silencio que ha vivido minuto tras minuto, encadenado a la inquisición del pensamiento occidental”.

En un tercer nivel es el propio Fausto que se erige como un pensador indio, esto es un quiebre con relación a lo que él llama la literatura mestiza criolla, el hace filosofía desde sí mismo, y en su etapa amawtica este pensamiento se profundiza en un sentido más ontológico de la raza ayamaraquechua, entonces Fausto como sujeto se convierte en una fuente de pensamiento, esto es que además de proyectos políticos y de su crítica radical al pensamiento occidental él plantea como salida, como luz en la oscuridad el pensamiento indio, y más tarde el pensamiento amawtico (en esta última fase dirá que el pensamiento no es color de piel). (RAINAGA, 1978)

Para Ticona, el pensamiento de Fausto es profundamente descolonizador, él señaló que Fausto estaba convencido de que no bastaba conocer “el colonialismo, sino que habría que destruirlo, para después construir sobre lo destruido y para ello indianismo como ideología de la raza india es la “convicción de pensar y construir algo nuevo y diferente al colonialismo a partir de lo existente. En otras palabras, partiendo de la experiencia del pueblo indio, aniquilar el colonialismo y “re-instaurar” el Pachakuti postcolonial”. (TICONA, p.38)

2.3. Liberación india

Una cuestión nodal en el pensamiento de Fausto es lo que él llamó como “realismo indio” (REINAGA, 2010, p.96), se trata de un pensamiento que parte de lo que el indianista Luciano Tapia llamó como la “realidad viva y presente” (TAPIA, 1995, pp.36), esto es preguntarse por lo que hay y lo que existe efectivamente es una Nación India sin Estado. Esta es, desde nuestra perspectiva, uno de los fundamentos de la liberación india.

Ahora bien, la forma como Fausto concretiza esta expresión de “liberación” en el tiempo que vivía, en primer lugar fue una ruptura con el proceso de asimilación del indio a la sociedad “blanca, civilizada” en el Estado del 52, entonces señaló enfáticamente que el problema de indio es fundamentalmente el problema de la liberación “El indio no puede, no tiene que ser ‘campesino’ de la sociedad ‘blanca’; el indio tiene que ser un hombre libre, en ‘su’ sociedad libre” (REINAGA; 2010b, p.55).

Por otra parte, cuando decimos que el seno de la liberación es la Nación India es entender a profundidad la cuestión de las Dos Bolivias, lo que hay es la Nación India, esto es fundamental porque se va oponer al indigenismo y la cuestión étnica como un grupo minoritario o una nacionalidad “oprimida y desahuciada […] que espera liberarse por obra y gracia de la nación opresora” (2010b, 117). Fausto por el contrario postula que el cholaje blanco-mestizo es el “puñadito” de minoría étnica y en este sentido es opresora de la mayoría. Al carácter “reivindicativo” del indigenismo Fausto socava la cuestión de la liberación, nótese que ésta está al margen del Estado, es una Nación, y esto es el realismo indio.

Una cuestión que es preciso denotar del pensamiento de Fausto, es que esta liberación de la Nación India, no es, en consecuencia, dadiva, ni es reconocimiento de derechos dados por el Estado Colonial, él señala claramente que la liberación es obra del propio indio ¿cómo entender a profundidad este planteamiento? ¿Se está refiriendo a la autodeterminación? Pensamos, siguiendo a los indianistas de hoy, que por una parte tiene que ver con un profundo carácter subjetivo, es decir, que la liberación está en nuestra carne, en nuestra mente, en el espejo que somos; recordamos un evento denominado el 1er Congreso Internacional sobre la vigencia de Fausto Reinaga a 20 años de su muerte, el 18 de agosto de 2014, cuando su hijo Wankar Reinaga señalo que: “¿De quién es la culpa del que oprime o se deja oprimir? Al colonialista le encanta ver al colonizado quejándose…[el indio] mientras deje la responsabilidad de su vida en otras manos nunca se va liberar, tenemos que limpiar el lenguaje de todo ese contrabando colonial…”5 Me parece que esta es una de las vertientes por donde corre la liberación india.

Al respecto un reciente texto que es crítico de la cuestión de las Dos Bolivias y de los límites del indianismo en la actualidad es el trabajo de Abraham Delgado Mancilla que desde la corriente indianista katarista considera que las “dos Bolivias” parecen no salir de “Bolivia” como concepto colonial y afirma por el contrario una profunda autodeterminación de pensamiento para forjar nuestros sentidos y contenidos históricos, realizando una crítica radical al término “conquista” y va recuperar el término “invasión” de los planteamiento de indianistas y kataristas de los años 60 (DELGADO, 2017); lo que nos interesa es denotar este carácter subjetivo de autodeterminación como elemento fundamental de la liberación india. Solo sí nos liberamos nosotros, podemos ser constructores, ser dueños de nuestra obra, que es la liberación.

Es desde este punto vista que entiendo la cuestión que Fausto nos planteó cuando dijo que es “deber” del indio luchar por su liberación. “La liberación del indio será obra del mismo indio”. Entonces aquí se yergue la segunda fase o el marco mayor de la reflexión de la liberación es su concreción en la lucha por la liberación de un pueblo, de una nación. Es pues el paso de la autodeterminación subjetiva a la autodetemrinación como nación, esto último ya retroalimentado con las actuales discusiones del indianismo contemporáneo.

Una última apreciación personal de la obra de Fausto, es que no encontramos presente el término “descolonización”, si bien este autor lee con avidez a Fanón y otras corrientes similares, su propuesta central es la “liberación” en un sentido radical del término, es decir de una Nación, de un pensamiento.

2.4. Poder Indio

El camino a la liberación india para Fausto es el poder indio, éste es el elemento que va a completar la idea de liberación: “En conclusión la UNIDAD INDIA, (la unidad campesina) no se concibe sino como liberación india .Y, la liberación india significa “PODER INDIO”. Luego, la unidad india descansa en la voluntad granítica de la conquista del Poder por el indio. Por eso nuestra divisa política es PODER O MUERTE. Somos la fuerza hecha razón; somos la fuerza de la razón. Debemos unirnos” (REINAGA, 2010, p. 76).

El contexto de estas palabras tiene que ver con el surgimiento de los primeros partidos indios entre los años 60 y 70, así uno de los antecedentes primigenios de este proceso es la fundación del Partido de Indios Aymaras y Keswas (PIAKK) en 1962, en la Fausto Reinaga junto a otros indianistas como Raymundo Tambo serán precursores de este primer paso; este partido pasará a ser el Partido Indio de Bolivia (1968) en cuyo manifiesto Fausto planteó el Partido Indio como parte de un llamado a la unidad india frente a los partidos de izquierda y derecha (nacionalismo y comunismo) (PACHECO, 1992; CRUZ, 2012; TICONA, 2010).

Desde nuestra perspectiva, el sentido de crear partidos indios tuvo que ver con afirmar la independencia política frente a partidos políticos que tras reconocer el voto universal buscaron el voto indio: “si el indio desea y quiere su LIBERACIÓN; liberación como pueblo, como Nación como raza y como cultura; el indio tiene que hacer su política. Y no puede hacer su política si no cuenta con un Partido propio, con “su” Partido”.

En la historia del indianismo y katarismo de los años 60 y 70 se ha impulsado la creación de varios partidos indios que participaron en un corto periodo democrático ya que la lucha indianista y katarista se forjó en tiempos de dictadura (TAPIA, 1995; RIVERA, 2010; HURTADO, 1986).

3. Conclusiones: Influencias, apropiación y límites del indianismo de Fausto Reinaga

La influencia de Fausto es innegable en la America India y su presencia política e ideológica es ineludible en el país, como señalamos su pensamiento nutre a las corrientes indianistas.

Por ello, al interior de ésta vertientes por donde corre el indianismo actual se viene haciendo una re-lectura de Fausto desde la actualidad. Estas nuevas reflexiones tienen una mirada crítica a la Bolivia de hoy. Es casi innegable en los espacios académicos que a partir de la Constitución de 2009 en Bolivia existe un “amplio reconocimiento” de las naciones y pueblos indígenas, sin embargo, desde el realismo indio, su condición de opresión continua latente. El indio aymaraquechua ha entrado al Estado Plurinacional sin poder. Existen una cantidad de campos de ejercicio efectivo del poder y de sus “derechos” que están siendo progresivamente restringidos, un ejemplo es la jurisdicción indígena que nace en igual jerarquía que la jurisdicción ordinaria en el nivel de reconocimiento pero sin efectivo ejercicio en sus competencias, al igual que la autonomía indígena que era el fundamento de lo “plurinacional” sin embargo a la fecha Bolivia cuenta con una sola autonomía indígena como efecto de una gran cantidad de condicionamientos y límites al respecto, por otra parte se impone al termino indo lo “indígena originario campesino” con la finalidad de llevar a foja cero la conciencia sangrante. En este sentido, las corrientes críticas del indianismo contemporaneo consideran que en el actual gobierno se ha generado una “apropiación” del pensamiento de Fausto, pues en la actualidad forma parte del discurso oficial del Estado Plurinacional de Bolivia que también se identifica con la izquierda, pero no en un intento por “indianizar Bolivia” sino como denotó Cruz de “Bolivianizar al indio” ello en un proceso de asimilación del pensamiento indio a corrientes indigenistas de izquierda y marxistas del partido de gobierno; existe pues un dispositivo de ocultamiento (se oculta lo indio en el discurso de lo indio, sin el indio) pues mientras se habla de Fausto en los pasillos y eventos del gobierno, en las calles se reprime a la nación Aymara quechua (entre ellas la violenta represión contra las naciones de TIPNIS que marcharon contra un megaproyecto de construcción de una carretera por su territorio, y de forma reciente la represión al pueblo aymara de Achacachi).

En este sentido, la re-lectura de Fausto implica una crítica a lo que ocurre en la actualidad, pues sí hay algo que caracterizó a este pensador fue ser una voz radical en el silencio, por ello fue fecundo, pues mientras fue proscrito de los espacios políticos y académicos de su tiempo tuvo su pensamiento un sentido anticolonialista que dio al indianismo su fuerza propia, por ello en la actualidad constituye un doble desafío mantener la crítica radical en los lugares recónditos de la lucha aymaraquechua de hoy.

1Relata Fausto que sus padres fueron analfabetos, que vivió en la pobreza y que tras duros esfuerzos pudo estudiar aprendiendo a leer y escribir en español a los dieciséis años, también señaló que fue el único que sobrevivió de sus hermanos, ya que sus hermanas fueron violadas y asesinadas por gamonales y su hermano fusilado mientras realizaba su servicio militar, además de relatar diferentes hechos de racismo de su vida intelectual (Ver: Reinaga, 2010b, p.457; y del mismo autor, 1972, p. 61-62)

2En 1780 lideró levantamiento anticolonial cerca a Potosí, en lo que Sinclair Thomson llamó la era de la insurgencia, ya que en 1871 ocurrió el cerco a La Paz liderado por Tupak Katari y Tupak Amaru en el Perú.

3En Revolución india Fausto señaló que es descendiente por vía materia de Tomas Katari y que tras la rebelión anticolonial sus sobrevivientes tuvieron que cambiarse de apellido.

4No seas mentiroso, no seas flojo y no seas ladrón.

REINAGA, Fausto. Tesis India (1970). 4ta edición, La Paz: Mirada Salvaje, 2010.

Revolución India (1970). 4ta edición, La Paz: MINKA, 2010b.

El pensamiento amáutico. La Paz: Partido Indio de Bolivia, 1978.

Manifiesto del Partido Indio de Bolivia. La Paz: PIB, 1970.

Referencias bibliográficas

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TICONA, Esteban Alejo. Saberes, conocimientos y prácticas anticoloniales del pueblo aymara-quechua en Bolivia. La Paz: Agruco y Plural editores, 2010. [ Links ]

Sobre a autora

La autora es Aymara, estudio Derecho y realizó una maestría en Derechos Humanos en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (México), en la actualidad forma parte del indianismo katarismo en Bolivia. E-mail: viancacopa2020@gmail.com.

A autora é a única responsável pela redação da resenha.

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