LA DIMENSIÓN EMOCIONAL DE LOS MOVIMIENTOS DE RESISTENCIA CONTRA REPRESAS1 1 . Este trabajo fue realizado gracias a la beca recibida por parte del programa de becas posdoctorales en la UNAM-DGAPA.

ALICE POMA Acerca del autor

Abstract

Resistances against dams are deeply emotional and transformative experiences, which have been often analyzed at macro and organizational level. The aim of this paper is to present an analysis at micro level by analyzing the emotional dimension of these struggles in order to understand the viewpoint of inhabitants who defend their territories. Based on the literature on emotion and social movements, and in-depth interviews with people who participated in three resistances against dams in Spain and Mexico, the analysis focuses on: 1) the role of place attachment, which is a particular bond that helps us understand environmental struggles, and 2) the role of the injustice frame and moral emotions, which lead people to fight even in these cases. This article seeks to prove that the analysis of the emotional dimension is vital to understand the socio-cultural processes that lead people to defend their territories and how these experiences can be transformative.

Key words :
Resistance movements against dams; grassroots environmental struggles; Emotions; Place attachment

Resumo

A resistência contra barragens representa experiências emocionais e transformadoras, que muitas vezes tem sido analisadas no nível macro e organizacional. O objetivo deste artigo é de apresentar uma análise no nível micro, por meio da dimensão emocional destas lutas no intuito de entender os pontos de vista dos moradores que defendem seus territórios. Tendo como referencia a literatura sobre emoção e movimentos sociais, e entrevistas em profundidade com pessoas que lutaram contra barragens na Espanha e no México, a analise foca em: 1) o papel do pertencimento ao lugar, que é elo relevante para entender as lutas ambientais e 2) no marco da injustiça e as emoções morais, que levam as pessoas a se envolver nestas lutas. O artigo se propõe mostrar que a analise da dimensão emocional é essencial para entender os processos socioculturais que levam as pessoas a defender seus territórios, e como estas experiências podem ser transformadoras.

Palavras-chave :
Resistência contra barragens; lutas ambientais; dimensão emocional; pertencimento ao lugar

Resumen

Las resistencias contra las presas son experiencias emocionales y transformativas, que han sido analizadas a menudo a un nivel macro y de organización. El objetivo del artículo es presentar un análisis al nivel micro analizando la dimensión emocional para comprender la experiencia desde la perspectiva de los habitantes que defienden su territorio. Apoyándome en la literatura sobre emociones y movimientos sociales, y entrevistas en profundidad con protagonistas de tres resistencias contra presas en España y México, el análisis se centrará en: 1) el papel del apego al lugar, que es un vínculo afectivo que nos permite comprender los conflictos socioambientales, y 2) el papel del injustice frame y de las emociones morales, que mueven la gente a luchar. El artículo busca mostrar que el análisis de la dimensión emocional es central para comprender los procesos socio-culturales que mueven la gente a defender sus territorios y cómo estas experiencias pueden ser transformativas.

Palabras llave :
Movimientos de resistencia contra presas; luchas socioambientales de base; emociones; apego al lugar

Introducción

Los movimientos de resistencia contra represas son luchas contra la desaparición de pueblos y ríos dado que todo esto implica para los habitantes de los territorios afectados la posibilidad de ser desplazados y perder tierras, casas, estilo de vida, relaciones sociales y el entramado comunitario. Para las poblaciones locales, que son a menudo rurales y periféricas, el enfrentar al Estado para defender el derecho a seguir viviendo en su territorio representa un momento de ruptura en su vida cotidiana.

Una presa puede percibirse como una amenaza para las poblaciones locales generando respuestas emocionales que influyen en la respuesta a la amenaza percibida. Por esta razón, para comprender estas experiencias, necesitamos conocer de qué forma estos sujetos perciben la amenaza y cuáles son los elementos que los motivan a defender sus territorios.

El marco teórico y analítico que guía esta investigación es la literatura sobre emociones y protesta (Goodwin, Jasper y Polletta 2000GOODWIN, J.: JASPER, J. M.; POLLETTA F. “The Return of the Repressed: the Fall and Rise of Emotions in Social Movement Theory.” Mobilization: An International Journal Vol.5, n.1, p. 65-83, 2000. doi:10.17813/maiq.5.1.74u39102m107g748
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, 2001, 2004; Jasper 1997, 1998, 2006a, 2006b, 2011, 2014a, 2014b, 2018; Flam 2000FLAM, H. The Emotional ‘Man’ and the Problem of Collective Action. Peter Lang. Berlin. 2000., 2005; Flam y King 2005; Della Porta 2008; Gould 2004GOULD, D. B. Passionate Political Processes: Bringing Emotions Back into the Study of Social Movements. In: GOODWIN, J.; JASPER, J. M. (eds.). Rethinking Social Movements: Structure, Meaning and Emotion. Rowman & Littlefield. Lanham, 155-175, 2004., 2009)2 2 . Para una revisión en español de esta literatura ver Poma y Gravante, 2017. , que en los últimos veinte años ha demostrado que “las emociones son parte de toda acción, buena y mala, exitosa o fallida. Son una parte normal de la acción” (Jasper 2018, p. 11) y “son relevantes en cada fase de la movilización: reclutamiento, consolidación y disolución” (Flam 2014, p. 315).

Que las emociones en sociología se consideren como construcciones sociales, culturales y políticas es una herencia de Hochschild (1979HOCHSCHILD, A. “Emotion work, feeling rules, and social structure.” American Journal of Sociology n. 85, p. 551-575, 1979. http://dx.doi.org/10.1086/227049
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, 1983), que influyó en autores como James M. Jasper y Helena Flam. Mientras que Flam (2005______. Emotion’s map: a research agenda. In: FLAM, H.; DEBRA, K. (eds.). Emotions and Social Movement. Routledge. London, p. 19-40, 2005.) ha propuesto un enfoque macropolítico para comprender la protesta y los movimientos sociales, Jasper (1997, 1998, 2006a, 2011, 2018) se caracteriza por un enfoque micropolítico. Apoyándome en la propuesta de este último, he aplicado en la investigación que se presenta en este artículo algunos de sus conceptos, como el ‘moral shock’ (Jasper y Poulse 1995; Jasper 1997, 1998, 2006b, 2011, 2014b); y las categorías de ‘emociones morales’, ‘estados de ánimo’ y ‘compromisos afectivos’ (Jasper 2011, p. 287; Jasper 2018, p. 13).

El objetivo del artículo es proporcionar conocimiento acerca de las resistencias contra represas desde la perspectiva de la gente común que se autoorganiza para defender su territorio. La incorporación de la dimensión emocional de la resistencia permite comprender por qué las personas luchan para defender su territorio, ya que las emociones influyen en nuestros pensamientos y acciones.

El análisis se basa en entrevistas en profundidad llevadas a cabo con los habitantes de tres pueblos que defendieron sus territorios en España y México, a fin de poder comparar los procesos emocionales que caracterizan a los movimientos de resistencia.

Analizar la dimensión emocional de los movimientos de resistencia contra represas no significa describir qué emociones siente la gente, sino discutir el papel de las emociones en la protesta y cómo interactúan entre sí. En particular, en este artículo discutiré dos aspectos: el papel del apego al lugar, el cual es un vínculo afectivo que nos permite comprender las luchas ambientales; y el papel del marco de injusticia y de las emociones morales, que movilizan a la gente, también en las luchas ambientales.

Métodos y datos de la investigación

La investigación (Poma, 2017) se basa en cincuenta entrevistas en profundidad, la mayoría de las cuales fueron individuales. Diez se llevaron a cabo con especialistas y periodistas locales activos en los casos con el objetivo de obtener más información sobre los casos, mientras que las demás se centraron en las experiencias de los habitantes que se resistieron a las represas (23 hombres y 17 mujeres).

Los entrevistados se seleccionaron con el método de la bola de nieve y con la ayuda de los otros entrevistados durante el trabajo exploratorio cuando me encontraba recopilando datos sobre los casos de estudio y llevé a cabo algunas entrevistas para verificar las hipótesis iniciales y mejorar los cuestionarios. En los tres casos, los entrevistados son habitantes de los territorios amenazados que decidieron autoorganizarse para resistirse a la construcción de la presa. En San Gaspar de los Reyes (Jalisco, México) los habitantes se organizaron en un Comité, en Coín (Andalucía, España) en una Plataforma, y en Riaño (León, España) durante la resistencia se organizaban como grupos de amigos, por generaciones, y desde 2007 algunos de ellos conformaron una asociación. La mayoría de ellos había participado en alguna protesta solo ocasionalmente, y solo en un caso (Coín) existía previamente un grupo ambientalista local e independiente (apartidista), llamado Jara, que empezó a informar y apoyar a los habitantes.

Los tres casos que se analizaron en la investigación son: la lucha contra el embalse de Riaño en el norte de España (1986-1987) y el movimiento actual para la recuperación del valle (de 2007 a la fecha); la defensa de río Grande desde la perspectiva de los habitantes del pueblo de Coín (Málaga) en el sur de España (2006-2007); y la resistencia contra la presa de San Nicolás (2004-2005) desde la perspectiva de los habitantes del pueblo de San Gaspar y algunos afectados de la zona circundante.

Tabla 1
Casos analizados.

En los últimos dos casos (sur de España y México), la población consiguió parar el proyecto, mientras que en el caso de Riaño ocho pueblos en el Valle fueron inundados. Los dos conflictos donde los habitantes pudieron parar el proyecto fueron contemporáneos y tuvieron la misma duración (9 meses). La historia de Riaño es mucho más extensa: los pueblos fueron desalojados y derrumbados a mediados de los ochentas pero en 2007 algunos de los afectados de entonces constituyeron una asociación para reivindicar la recuperación del valle.

También el impacto fue diferente. En San Gaspar y Riaño, el impacto era mucho mayor ya que varios pueblos y tierras fértiles iban a ser inundados afectando a miles de personas; por su parte, en Coín lo que iba a desaparecer eran las huertas tradicionales, algunas casas a la orilla del río y el río mismo, el cual proporciona agua de riego, de uso humano a los municipios de Coín, Cerralba y Pizarra (alrededor de treinta mil habitantes) y de uso recreativo. El analizar las primeras dos experiencias con Coín, donde no iban a desaparecer pueblos, me permitió confirmar, como mostraré a los largo del análisis, la importancia del apego al lugar en estas luchas a pesar de la magnitud del impacto material. Además, el menor impacto y la presencia de una asociación ambientalista local en Coín explica por qué en este caso el discurso y la práctica es más proambiental que en los otros dos casos. Otra característica que pude observar tanto en Coín como en San Gaspar es que la mayoría de los habitantes luchó contra la presa, mientras que solo una minoría no se pronunció. Sin embargo en Riaño, donde se realizaron las expropiaciones en los años setenta durante la dictadura franquista, cuando las familias no podían oponerse, solo algunos centenares de personas -la mayoría jóvenes en sus veintes y treintas- se quedaron en sus casas hasta el final y se resistieron al desalojo violento por parte de la policía militar (ya en tiempos democráticos).

La elección de analizar tres luchas que difieren en tiempo, espacio, cultura e impacto material, y cuya única semejanza fue la amenaza de una presa, se debe a la voluntad de averiguar la hipótesis que sostiene que existen procesos a nivel micro -que son parecidos en contextos diferentes- que pueden analizarse gracias a la incorporación de la dimensión emocional.

Por otra parte, el análisis que se presenta en este artículo también se caracteriza por un enfoque “desde abajo” (Poma 2014POMA, A. “Emociones y subjetividad: un análisis desde abajo de las luchas por la defensa del territorio”. Paper. Revista de Sociología, Vol. 99, nº 3, p. 377-401, 2014.; Poma y Gravante, 2015) que implica analizar la protesta a nivel micro, desde la perspectiva de los habitantes que deciden autoorganizarse para defender su territorio. Este enfoque implica también estudiar la protesta como un momento de ruptura en la vida cotidiana, de momento que “es la experiencia cotidiana de la gente lo que moldea sus agravios, establece la medida de sus demandas, y determina los blancos de su rabia” (Piven y Cloward 1977PIVEN, F. F.; CLOWARD, R. A. Poor People’s Movements. Why They Succeed, How They Fail. Pantheon Books. New York, 1977., p. 20-21).

Enfocar el análisis de la protesta a nivel micro permite comprender estas experiencias desde la perspectiva de los sujetos, y permite comprender el impacto de la participación en las personas. Los próximos dos párrafos mostrarán el análisis del papel de las dimensión emocional en la participación de los afectados en las resistencias contra represas.

El apego al lugar como un vínculo movilizador

Los movimientos de resistencia contra represas se caracterizan por su implicación directa en la vida cotidiana. Autoorganizarse y resistirse a la construcción de una presa implica que lo que esté en juego sea el lugar donde la gente vive y con el cual “las personas desarrollan vínculos emocionales complejos e importantes” (Fullilove 2014FULLILOVE, M. T. The Frayed Knot” What happens to Place Attachment in the context of Serial Forced Displacement? In: MANZO, L. C.; DEVINE-WRIGHT, P. (eds.). Place Attachment. Advances in Theories, Methods and Applications. Routledge, Oxon and New York, p. 142-153, 2014., p. 142). Por esta razón, en esta sección mostraré el papel del apego al lugar como vínculo movilizador.

El apego al lugar es el vínculo afectivo entre las personas y los lugares (Low y Altman 1992LOW, S. M.. ALTMAN, I. Place Attachment. Plenum. New York,1992.). A pesar de que aún requiere desarrollo teórico (Manzo y Devine-Wright 2014MANZO, L.; DEVINE-WRIGHT, P. (eds.) Place Attachment. Advances in Theories, Methods and Applications. Routledge. Oxon and New York, 2014.; Hidalgo 1998, 2000; Hidalgo y Hernández 2001; Giuliani 2004GIULIANI, M. V. Teoria dell’attaccamento e attaccamento ai luoghi. In: BONNES, M.; BONAIUTO, M.; LEE, T. (eds). Teorie in pratica per la psicologia ambientale. Raffaello Cortina Editore. Milano, p. 91-240, 2004.), este concepto - que se ha aplicado en un estudio sobre las actitudes locales hacia un proyecto de represas por Vorkinn y Riese (2001VORKINN, M.; RIESE, H. “Environmental Concern in a Local Context : the Significance of Place Attachment.” Environment and Behavior n.33. p. 249-263, 2001. doi: 10.1177/00139160121972972
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), y que no incorpora las emociones - resulta útil a la hora de comprender las luchas ambientales desde abajo ya que, como demuestra Devine-Wright (2014), “los individuos que tienen fuertes apegos a un lugar que se encuentra amenazado por una propuesta de cambio serían los que muy probablemente observen y respondan a estos cambios” (p. 171). Aunque la modernidad se caracteriza por un “sentido de atopia” (Escobar 2001ESCOBAR, A. “Culture sits in places: reflections on globalismand subaltern strategies of localization.” Political Geography n.20, p. 139-174, 2001. doi:10.1016/S0962-6298(00)00064-0
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), que deriva de la alta movilidad y la relación funcionalista con el lugar (Giuliani 2004), como afirma Escobar (2001): “el lugar continúa siendo importante en la vida de muchas [personas]” (p. 140).

El objetivo de esta sección es mostrar cómo el apego al lugar permite comprender por qué la construcción de las represas, que causa la desaparición de pueblos y ríos bajo el agua, produce emociones como el dolor, el miedo, la ansiedad y la rabia, que cuando no son asociadas a otras emociones como la resignación y la impotencia pueden movilizar. Mostraré, para empezar, de qué forma el apego al lugar emerge en los casos analizados.

El análisis de los tres movimientos de resistencia evidencia que las personas defienden lugares hacia los que sienten emociones muy intensas como el “terrible” amor a Riaño (E.Ri.1), como expresa un entrevistado. Estas emociones mueven a las personas para oponerse a los proyectos que amenazan a estos lugares porque, como dijo un entrevistado mexicano:

Es que sientes que te están quitando algo... algo que tú quieres... aunque veas tú un rancho feo, lo que tú quieras... pero es que allí te has hecho vivir, allí... entonces tú lo quieres mucho. (E.Sg.7)

Cuando hay apego al lugar, como en los casos analizados, el territorio se convierte en algo más importante del espacio físico: representa las raíces, las memorias, los esfuerzos de una vida, las relaciones humanas, y la identidad. Como una mujer mexicana mencionó:

Aquí era más de sentimientos, no era tanto por lo que nos pudieran dar...pensábamos en todo, pero más que nada, en lo que nosotros ya hemos vivido, porque nadie puede quitarte tu privacidad, tu vida que a ti te ha costado,… si un jarrón, una cosa, tiene tu historia. (E.Sg.5)

Este extracto confirma que el apego al lugar no es solo la relación con el lugar, sino también la relación con la gente que vive en ese lugar. Como escriben Low y Altman (1992LOW, S. M.. ALTMAN, I. Place Attachment. Plenum. New York,1992.), “los lugares son los repositorios y contextos dentro de los cuales ocurren las relaciones interpersonales, comunitarias y culturales, y son dichas relaciones sociales a las que la gente se apega, no solo al lugar en sí mismo” (p. 7). De hecho, como he podido observar en mi trabajo de campo, la amenaza vinculada con la pérdida de la comunidad es percibida tan terrible como la pérdida del espacio físico. Para las mujeres tanto mexicanas como españolas, por ejemplo, abandonar el pueblo e ir a otro lugar es traumático porque como ellas dijeron, “para nuestra gente aquí, sí somos algo” (E.Sg.5) mientras que, como expresa una mujer de Riaño que tuvo que mudarse a una ciudad cercana “es que aquíi i ‘‘There’’ means the place where she hand to move after eviction from Riaño. no soy nadie” (E.Ri.5). Haber analizado un caso en el que el pueblo desapareció y la gente tuvo que irse, y otros casos donde esto no pasó a pesar de la amenaza, muestra que el impacto de la construcción de represas no se limita a los proyectos realizados, ya que el impacto emocional ocurre también en los casos en los que no se llega a realizar la obra.

La investigación muestra que los habitantes de los tres pueblos están fuertemente apegados a sus territorios porque el pueblo y el río están fuertemente vinculados a sus identidades (identidad de lugar) y vidas cotidianas. Hasta en Coín, donde el pueblo no estaba en peligro, la posibilidad de perder el río era insoportable porque como un entrevistado explicó: “si el río desaparecía (…) nadie iba a ser igual” (I.Co.7).

La mayor diferencia entre Coín y los otros dos casos es que mientras en Coín la gente habría continuado viviendo en la misma área, aunque con grandes cambios a causa de la canalización del río, tanto a los habitantes de San Gaspar como a los de Riaño se les obligó a encontrar otro lugar donde vivir. La desaparición de los pueblos genera miedo y ansiedad porque estos lugares proporcionan solidaridad y seguridad, como muestran los extractos a continuación:

En una enfermedad no va a haber nadie que te vaya a dar un jarro de agua, porque estás en un lugar...ni quién te conozca, ni quién te vaya a dar una manita...o que te vengan a visitar de vez en cuando. (I.Sg.5)

Yo aquí no tengo miedo... ¿por qué? Si me encuentro a alguien es conocido, ni modo que me vaya a hacer mal. (I.Sg.10)

El apego al lugar está fuertemente vinculado a la seguridad y a la solidaridad, sobre todo para los sujetos más vulnerables como las amas de casa, los niños y las personas mayores, para los cuales el pueblo representa su mundo. Para los que emigraron, el pueblo representa el único lugar donde ellos sienten que pertenecen y a donde quieren volver, lo cual explica por qué en todos estos casos hubo solidaridad y apoyo (tanto económico como en términos de visibilidad de la lucha) desde los “hijos ausentes”, es decir, las personas que nacieron en los pueblos y sucesivamente emigraron hacia los Estados Unidos, en el caso mexicano, y hacia otras ciudades europeas y españolas en los casos españoles.

En los tres casos, pude observar que el apego se encuentra enraizado en la práctica cotidiana que alimenta recuerdos, que genera diferentes emociones y hace que el lugar se vuelva algo que no solo te pertenece sino que es parte de ti. El apego al lugar se conforma por emociones, como el amor o el sentirse bien en un lugar; la identidad; las relaciones entre las personas que viven en él o que se han ido; y los recuerdos. Este vínculo afectivo, junto con el sentimiento de injusticia y las emociones morales, los cuales analizaré en el siguiente apartado, es una de las más grandes motivaciones para defender el territorio, como se puede leer en los siguientes extractos de los tres casos:

Tenía veintitrés años cuando vinieron a echarme, por lo tanto ese es el motivo, los niños crecieron y se hicieron mayores, echaron raíces, y muchas raíces porque Riaño era un lugar muy fértil para la raíz sentimental de las personas (…) esa fue la causa principal de la protesta contra Riaño. (E.Ri.1)

Nosotros defendíamos nuestra esencia o sea, nuestra comunidad, porque eso somos, porque aquí nacimos, aquí crecimos, aquí hemos vivido toda la vida, la gente no ha conocido otro medio de vida. (E.Sg.9)

Me interesó un montón, porque es una cosa que llevamos dentro, el tema del río (…) yo siempre he vivido junto al río, entonces siempre hemos estado muy pegados al tema del agua. (E.Co.7)

El análisis de los tres movimientos de resistencia pone de manifiesto que las personas, a la vez que defienden su territorio, también están defendiendo su identidad, estilo de vida, seguridad y felicidad, todos elementos que están amenazados junto con el territorio. Por lo tanto, el apego al lugar se convierte en un vínculo afectivo movilizador porque influye en la construcción social de la amenaza, y las respuestas emocionales a los impactos generados por la construcción de la presa.

De manera parecida a lo que pasa con los apegos a las personas, los individuos pueden tomar conciencia del vínculo que los une a un lugar cuando este está en peligro o cuando tienen que abandonar dicho lugar, especialmente si es de manera forzosa (Giuliani 2001GIULIANI, M. V. Memoria e legami affettivi con i luoghi. In: ROMANO, D.; SABATINI, R. (eds.). I tempi del paesaggio. CEDIP. Firenze, 2001., 2004). Así, la posibilidad real y concreta de que su pueblo, río, rutina diaria o estilo de vida pueda desaparecer para siempre es una de las razones que mueve a la gente a luchar y a desarrollar “comportamientos protectores hacia el lugar” [place-protective behaviours] (Devine-Wright 2009).

Por otra parte, analizar el papel del apego al lugar ayuda a explicar la intensidad con la que las personas afectadas responden a la amenaza, defendiendo su territorio y su estilo de vida con todo el corazón, independientemente de la magnitud de la pérdida física, ya que como muestra Fullilove, “el compromiso afectivo desafía los simples cálculos económicos” (2014FULLILOVE, M. T. The Frayed Knot” What happens to Place Attachment in the context of Serial Forced Displacement? In: MANZO, L. C.; DEVINE-WRIGHT, P. (eds.). Place Attachment. Advances in Theories, Methods and Applications. Routledge, Oxon and New York, p. 142-153, 2014., p. 147).

La investigación muestra que la percepción de la amenaza que sienten las poblaciones locales no está solo vinculada con la desaparición de los pueblos, como Riaño y San Gaspar, bajo las aguas, que como ya vimos conlleva a la pérdida de las relaciones sociales, el apoyo económico y la identidad, sino también con la pérdida de recursos naturales, sociales y económicos. De hecho, en los tres casos, la presa no solo habría cambiado el territorio para siempre, sino también habría puesto la vida de los afectados en peligro, ya que como muestra el siguiente extracto:

Río Grande no es solamente [un río]…es un modo de vida en cuanto a tener un pedazo de tierra, una huerta. (E.Co.2)

Como muestra este testimonio, la presa representa una amenaza a la seguridad y estilo de vida de los habitantes, pero también una amenaza a la dignidad, como muestra esta declaración:

Hay cosas que no se hacen tanto por dinero... si vamos a lo económico yo no tengo tierra más la que traigo ahora entre las uñas, y sin embargo lo haces como para defender la dignidad. (I.Sg.2)

La dignidad de los habitantes es amenazada porque ellos son estigmatizados como pueblos que pueden ser sacrificados por el progreso. Defender su territorio es así defender su dignidad, que es además uno de los beneficios emocionales de la protesta (Wood 2001WOOD, E. J. The Emotional Benefits of Insurgency in El Salvador. In: GOODWIN, J.; JASPER, J.M.; POLLETTA, F. (eds.). Passionate Politics: Emotions in Social Movements. University of Chicago Press. Chicago, 267-281, 2001.).

Los casos analizados muestran que la construcción de la amenaza se acompaña de una notable intensidad emocional que incluye: dignidad, dolor y tristeza por la pérdida de su tierra querida, y el sentimiento de inseguridad producido por la posible pérdida de su estilo de vida y la fuente de su sustento. Asimismo, la amenaza también produce miedo, angustia y ansiedad, sobre todo en los casos donde iba a desaparecer el pueblo, como muestra el testimonio de esta mujer:

Te quita tu tranquilidad aunque tú no quieras, te quita la tranquilidad, y siempre estás pensando: «¿Qué pasará si de veras nos mueven de aquí, si se acaba esto?». Son muchas cosas. (E.Sg.6)

Como confirma Hidalgo, el apego al lugar “implica un sentimiento de seguridad asociado a su proximidad y contacto, y una pérdida de esa figura produce miedo y angustia” (1998, p. 53). El miedo a perder el pueblo o el río es el resultado de un proceso de toma de conciencia de la importancia de estos elementos en las vidas de las personas. El miedo, en estos casos, se vincula a la preocupación acerca de lo que puede pasar si ellos tienen que abandonar el pueblo que desaparecerá bajo las aguas, como muestra el testimonio a continuación:

Yo ni dormía, todos tenían miedo y coraje, miedo que decíamos, ¿dónde vamos a dar? ¿Dónde nos van a llevar? (E.Sg.13)

Otra emoción que caracteriza estas experiencias es el dolor causado por la pérdida, o por la idea de perder el lugar amado, que como muestra el caso de Riaño puede estar fuerte y vivo, después de casi treinta años:

Se te rompe el corazón, estás llorando dos años… y después de veinte te pones un poco sentimental, también… Esto está allí para toda la vida, hasta que te mueras. (E.Ri.3)

El dolor, la ansiedad, el miedo y la angustia causados por perder el pueblo pueden ser consideradas como emociones del trauma (Whittier 2001WHITTIER, N. Emotional Strategies: The Collective Reconstruction and Display of Oppositional Emotions in the Movement against Child Sexual Abuse. In: GOODWIN, J.; JASPER, J.M.; POLLETTA, F. (eds.). Passionate Politics: Emotions in Social Movements. University of Chicago Press. Chicago, 233-250, 2001.). En Coín, estas emociones son menos intensas porque el pueblo no iba a desaparecer, no obstante, sobresalen las emociones morales como la indignación y el ultraje, que analizaremos en el siguiente párrafo. Estas están relacionadas con el sentimiento de injusticia que genera la construcción de la presa y la manera en que se lleva a cabo, como muestra este extracto:

Entonces claro que me duele, me duele no porque sea mío y no porque sea Coín, es que me duele cualquier barbaridad que se escucha por allí a cada instante. (E.Co.6)

En Riaño y en San Gaspar, las emociones del trauma han afectado hasta la salud de algunas personas, como ocurrió con algunos de los entrevistados que se deprimieron, y a otros habitantes que, como los entrevistados de Riaño y San Gaspar cuentan, murieron por el dolor:

[Hay] gente que murió, a lo mejor dicen que de tristeza, que por que todo esto se iba a acabar, se deprimieron, y hubo gente que falleció. (E.Sg.5)

Las emociones del trauma pueden ciertamente desmovilizar a las personas si van unidas a la impotencia y la soledad, pero los casos analizados nos muestran que esto no pasa cuando la gente supera estos sentimientos y estados de ánimo colectivamente a través de la solidaridad, la unión, el apoyo y otras emociones de resistencia (Whittier 2001WHITTIER, N. Emotional Strategies: The Collective Reconstruction and Display of Oppositional Emotions in the Movement against Child Sexual Abuse. In: GOODWIN, J.; JASPER, J.M.; POLLETTA, F. (eds.). Passionate Politics: Emotions in Social Movements. University of Chicago Press. Chicago, 233-250, 2001.), como veremos en el siguiente párrafo.

Para terminar, la amenaza a la vida cotidiana, los estilos de vida y los vínculos afectivos con el lugar son factores clave para comprender las luchas en defensa del territorio porque “estamos dispuestos a luchar por los lugares que son centrales para nuestras identidades” (Stedman 2002STEDMAN, R. “Toward a social psychology of place: Predicting behaviour from place-based cognitions, attitude, and identity.” Environment and Behaviour Vol.34, n.5, p. 561-581, 2002. doi: 10.1177/0013916502034005001
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, p. 577). Sin embargo, la dimensión emocional de los movimientos de resistencia contra represas incluye otras emociones que pueden explicar qué es lo que mueve a los habitantes de los territorios amenazados a defender su tierra. La percepción de la amenaza que las comunidades afectadas sienten “lleva al ultraje moral” (Jasper 1997JASPER, J. M. The Art of Moral Protest: Culture, Biography, and Creativity in Social Movements. University of Chicago Press. Chicago, 1997., p. 96), razón por la cual en el próximo párrafo mostraré el papel de algunas emociones que se basan en intuiciones o principios morales (Jasper 2011) en estos movimientos de resistencia.

Injusticia y emociones morales: lo que alimenta la resistencia

Construir una presa, causando la desaparición de ríos y pueblos, representa un momento de ruptura en las vidas de los que viven en los territorios amenazados, por lo que las narrativas de los sujetos se construyen alrededor de un “antes” y un “después” (Mairal 1993) de la construcción o amenaza de construcción de la presa.

Esta ruptura empieza a menudo con un moral shock (Jasper y Poulse 1995JASPER, J. M.; POULSE, J. D. “Recruiting Strangers and Friends: Moral Shocks and Social Network in Animal Rights and Anti-Nuclear Protests.” Social Problems Vol.42, n.4, p. 493-512,1995. http://www.jstor.org/stable/3097043.
http://www.jstor.org/stable/3097043....
; Jasper 1997, 1998, 2006b, 2011, 2013, 2014b), que es la respuesta emocional a la información o evento que la gente no espera. Esto ocurrió en lo casos analizados cuando los habitantes recibieron la noticia de que el gobierno quería construir una presa en sus territorios. Las personas entrevistadas al principio supieron de la presa a través de los periódicos y de los “rumores”, pero fue cuando recibieron las cartas de expropiación, como en Coín, o la visita de delegados de los gobiernos, como en San Gaspar y Riaño, que empezaron a sentir miedo por su futuro, como muestra esta cita a continuación:

Fue una cosa que no se esperaba... se vivía en San Gaspar muy tranquilo... [luego empezaron los] rumores... empezó a visitarnos gente ‘especial’, del gobierno. (E.Sg.5)

El moral shock puede generar respuestas emocionales complejas que dependen del contexto. Por ejemplo, en los casos analizados los habitantes no se esperaban este tipo de amenaza, y el hecho que no se lo esperaran al principio produjo escepticismo. En el momento en el que se dieron cuenta que la amenaza era real, los afectados buscaron apoyo en las autoridades locales, sin éxito, como este hombre mexicano declaró:

Se sorprende uno de no tener el apoyo de la autoridad municipal, el presidente municipal...uno cree contar con él (…) uno esperaba pensar en el apoyo al 100%. (E.Sg.14)

Las autoridades locales son personas que viven en el territorio, por eso la falta de apoyo por parte de estos actores produjo indignación y un sentimiento de traición. En contraste, había pocas expectativas acerca de las autoridades nacionales, porque nadie espera que defiendan un territorio que no conocen. Por esta razón, el sentimiento de traición hacia estos actores fue menor, a excepción de Riaño donde las expectativas de la entonces recién democracia causó una compleja repuesta emocional hacia las autoridades, que incluye, entre otras cosas: indignación, ultraje, rabia y dolor morales, decepción, desilusión, odio, desprecio y desconfianza. Estas emociones son todavía sentidas por las personas que se vieron afectadas por el embalse de Riaño:

Mucha rabia y de mucho rencor hacia España, que nos estaba haciendo esto, hacia el Estado y todo lo que significa la corporación de un país, todo el mundo político, y lo sigo pensando igual, sigo pensando que son unos manipuladores y unos sinvergüenzas. (E.Ri.1)

Mientras las emociones vinculadas con la amenaza al territorio son específicas de las resistencias contra represas y de otros conflictos socioambientales, las emociones que genera el moral shock, como las emociones morales y las emociones hacia las autoridades, son típicas de diferentes experiencias de protesta, pero no por eso son menos importantes para comprender estas luchas. Por ejemplo, lo que apareció como un elemento central en estos movimientos de resistencia es el sentimiento de injusticia atribuido a la construcción de las presas, que como escribió Arhundati Roy “son la manera más descarada de quitarles el agua, la tierra y los regadíos a los pobres y dárselos a los ricos” (2015, p. 284).

Enmarcar la construcción de la presa como una injusticia es un proceso que influye en la motivación para la acción y fortalece las razones para seguir involucrado a defender el territorio. Creer que se está viviendo una injusticia legitima la lucha y permite superar el miedo, como muestran las palabras de este entrevistado:

Se siente temor, porque ve uno tanta policía, tantos granaderos, pero creo que el defender una causa justa nos da esta valentía de enfrentarlo. (E.Sg.1)

La injusticia puede también mover a la gente hasta cuando ellos no creen que puedan ganar. En los tres casos, la mayoría de los entrevistados afirmó que al principio no pensaban que fuera posible vencer al gobierno, pero al mismo tiempo sintieron la necesidad de luchar, como muestra este extracto:

Teníamos conciencia de que aquello era una batalla pérdida, pero no podíamos evitar que saliera de dentro lo que eras como persona, un coraje, una rabia, una rebeldía contra la injusticia tan brutal que era aquello. (E.Ri.1)

Este ejemplo muestra que la gente lucha en contra de lo que siente que es injusto, injustificado o inmerecido, aunque no piense en poder ganar. En este contexto, el injustice frame (Gamson 1992GAMSON, W. A. Talking Politics. Cambridge University Press. Cambridge MA, 1992.) es uno de los procesos más importantes porque cuando la gente siente que lo que está experimentando es injusto, reacciona por encima de la valoración de los costos y beneficios. Sentir “la injusticia que saca las tripas” (I.Co.8) es un proceso relevante porque “las personas aguantan la adversidad con mayor frecuencia que cuando protestan contra ella; incluso la desigualdad extrema no necesariamente conduce a que la gente considere sus circunstancias como injustas” (Piven 2006PIVEN, F. F. Challenging Authority: How Ordinary People Change America. Rowman & Littlefield. Oxford, 2006., p. 139).

En los casos estudiados, la gente enmarca su experiencia como injusta por varias razones, por ejemplo, ellos creen que el proyecto no está diseñado para el bien común, sino para intereses políticos, y en los tres casos esta sensación también se alimenta de un “discurso oculto” (Scott, 1990SCOTT, J. C. Domination and the Arts of Resistance. Hidden Transcript. Yale University Press. New Haven, CT, 1990.) y una identidad de ciudadanos de segunda categoría. Este proceso se fortalece con las experiencias de otros pueblos y comunidades que han sufrido el mismo destino y con los que los afectados sienten empatía, como muestra el siguiente testimonio:

Cómo vas a permitir que se cometa una injusticia. [Hay] ya tantas personas a las que les han arrebatado su casa, su hogar, que les han pisoteado sus derechos… Yo digo, si hay gente que quiere luchar por ello, yo me tengo que unir, y claro que lo tienes que defender porque representa también como tu dignidad. (E.Sg.6)

Enmarcar una experiencia como injusta causa indignación y ultraje - también llamadas emociones morales (Jasper 1998______. “The Emotions of Protest: Affective and Reactive Emotions in and around Social Movements.” Sociological Forum n.13, p. 397-424, 1998. http://www.jstor.org/stable/684696
http://www.jstor.org/stable/684696...
, 2006a, 2011, 2018; Goodwin et al. 2004GOODWIN, J.: JASPER, J. M.; POLLETTA F. Emotional dimensions of social movements. In: SNOW, D.; SOULE S.; KRIESI, H. (eds.). The Blackwell Companion to Social Movements. Blackwell. Malden, 413-432, 2004) - que alimentan la protesta, como muestra este extracto:

Yo creo que la mayoría de la gente cuando salta es por eso, cuando pisotean tu dignidad. (E.Co.14)

Como afirma Cadena-Roa “para indignarse es necesario reconocer que una situación es injusta. (…) La indignación se provoca con la creencia de que se ha transgredido alguna norma moral de manera deliberada y que se está infligiendo daño y sufrimiento a quienes no lo merecen” (2002, p. 212). En los casos analizados, las personas se sienten indignadas cuando se enfrentan a la imposibilidad de ejercer un derecho que les corresponde, como el poder de manifestarse pacíficamente para expresar su inconformidad, como muestran los siguientes testimonios:

La Subdelegación del gobierno nos prohibió el derecho a manifestarnos (…) Eso yo creo que fue un impulso más, la gente se rebeló aún más. (E.Co.2)

Allí es cuando empiezan a negarte [el derecho a manifestarte], bueno no me puedo ni manifestar… ¿qué pasa?... la gente estaba muy indignada (E.Co.1)

La indignación también se alimenta de la información a la que los afectados consiguen acceder, aun cuando las autoridades no se la proporcionan. Acceder a esta información puede movilizar si se consigue superar sentimientos de frustración, soledad o impotencia, como afirma el entrevistado a continuación:

Si empiezas a escarbar un poquito más empiezas a indignarte (…) la gente está indignada, no han llegado a la frustración, por eso han reaccionado, aquí no se llegó a una frustración, aquí se llegó a una indignación. (I.Co.14)

En Riaño, por ejemplo, la indignación fue la respuesta al desalojo y a la destrucción de los pueblos, que es enmarcada como una injusticia:

Un momento muy chungo fue cuando fui a mi casa (…) y mi casa ya la estaban tirando (…) Es como que te entra una cosa dentro terrible, mucha indignación… y mucha rabia y mucha impotencia, pero en cantidades abismales. (I.Ri.1)

Como se puede leer en dicho extracto, la indignación puede estar acompañada de una matriz de emociones que incluye la rabia o la impotencia.

Junto con la indignación, el ultraje fue otra emoción moral que influyó en las dinámicas de los conflictos estudiados. El ultraje es la respuesta emocional a las acciones y declaraciones que se perciben como despectivas y ofensivas, y

“puede ser una poderosa motivación para la protesta (…) y juega un papel significativo en la deslegitimación del sistema político y en la generación de la acción colectiva cuando se percibe que la conducta del estado es arbitraria (…) [y] debido a que proporciona “objetivos”, a menudo conduce a la gente a confrontar la autoridad del Estado” (Reed 2004REED, J. P. “Emotions in Context: Revolutionary Accelerators, Hope, Moral Outrage, and other Emotions in the Making of Nicaragua’s Revolution”. Theory and Society Vol.33, n.6, p. 653-703, 2004. doi:10.1023/B:RYSO.0000049194.07641.bb
https://doi.org/10.1023/B:RYSO.000004919...
, p. 667).

En los tres casos, el ultraje está vinculado con las mentiras y la percepción de haber sido engañados por los políticos:

[La gente se movilizó] porque hubo mucho engaño de parte de las administraciones públicas. (E.Co.1)

Ultraje e indignación están también vinculados con la actitud del estado, que desacredita y amenaza el territorio y sus habitantes, como muestra este testimonio:

Que nos hagan ver así como ignorantes... [Que piensen] «Esos no saben nada»… y eso también te molesta. (E.Sg.6)

El ultraje también se genera por la falta de diálogo por parte de las clases dirigentes que es percibida por los afectados como una falta de respeto hacia ellos:

En el momento en que el proyecto estaba allí, y que lo habían hecho como lo habían hecho, y que no lo habían compartido con el pueblo… ¿qué te vas a esperar? (E.Co.3)

El ultraje es la respuesta al tratamiento que recibieron los afectados durante el conflicto, desde la represión hasta los abusos de las autoridades durante las marchas, como muestra el testimonio de un entrevistado de Riaño:

Si nos tocaba de a cuatro policías por persona… ¿cómo querías que nos sintiéramos? (E.Ri.3)

Finalmente, volviendo a la importancia del trato proporcionado por las autoridades, el ultraje también emerge cuando los afectados, en los tres casos, comparten la sensación de que los políticos los trataron como animales. Esta metáfora muy poderosa es recurrente en los testimonios de los entrevistados, como el siguiente:

Yo cuando pensaba que iban a hacer una presa decía «es que no es como un corralito, donde vas a sacar unas gallinas, y las avientas a otro», y desafortunadamente el gobierno no entiende estas cosas, antes de hacer sus proyectos nunca toman en cuenta a las personas. (I.Sg.6)

Resumiendo, en los tres casos analizados, tomar conciencia de la posibilidad real de que una presa podría cambiar sus vidas y la manera como las autoridades han manejado este proceso generan muchas emociones en los habitantes de los territorios amenazados, como el miedo, la rabia, el dolor, la inseguridad y la decepción, además del ultraje y la indignación. La intensidad emocional de esta experiencia, que se resume en la frase de un entrevistado: “se me vino el mundo encima” (I.Co.2), así como enmarcar la experiencia vivida como una injusticia y la amenaza al territorio querido, fue lo que movió a estas personas a resistirse a la construcción de las represas.

Conclusiones

Gracias al trabajo de campo llevado a cabo con los protagonistas de tres movimientos de resistencia contra represas y a la incorporación de la dimensión emocional, la investigación muestra algunas de las razones de los afectados para defender su territorio.

La investigación muestra que el apego al lugar es un vínculo afectivo movilizador porque influye en la elaboración de la amenaza y genera diferentes emociones como el dolor, la tristeza y el miedo a perder el territorio y a la inseguridad de perder el estilo de vida. A pesar de la centralidad del apego al lugar para comprender estas experiencias, también resultaron relevantes otras emociones (de resistencia) que al parecer no están tan vinculadas con el territorio, pero que legitiman la resistencia y permiten superar las emociones del trauma. De hecho, las emociones morales, proporcionan no solo la energía para luchar, sino también la energía para seguir promoviendo proyectos ambientales y sociales, y para participar en otras luchas o, como en el caso de Riaño, para seguir reclamando justicia después de treinta años.

Finalmente, el análisis comparativo también ha puesto en evidencia que los afectados, aun en contextos diferentes, experimentan procesos similares que son relevantes para comprender los movimientos de resistencia contra represas. Estos procesos no pueden entenderse completamente si no se incorpora la dimensión emocional al análisis, es decir, si no se analiza el papel que las diferentes emociones juegan en estas experiencias de protesta.

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Nota

  • i
    En la ciudad donde ahora vive.

  • 1
    . Este trabajo fue realizado gracias a la beca recibida por parte del programa de becas posdoctorales en la UNAM-DGAPA.

  • 2
    . Para una revisión en español de esta literatura ver Poma y Gravante, 2017.

Lista de las entrevistas citadas

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    2018

Histórico

  • Recibido
    20 Oct 2017
  • Acepto
    08 Ago 2018
ANPPAS - Revista Ambiente e Sociedade Anppas / Revista Ambiente e Sociedade - São Paulo - SP - Brazil
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