La salud mental universitaria se ha impuesto en la agenda pública, exigiendo respuestas de educadores y profesionales de la salud. Las universidades buscan responder al sufrimiento psicológico de los estudiantes trabajando con la red pública de atención psicosocial para garantizar el acceso a la atención. Esto representa un nuevo desafío para el campo de la Salud Mental: se diseñaron servicios sustitutos para las demandas asociadas a los casos más extremos de enfermedad mental en una población de bajos ingresos y baja educación afectada por el estigma de la locura y la negación de la ciudadanía. Los estudiantes universitarios no encajan en este universo, se educan e insertan en circuitos de producción, aunque afectados por vulnerabilidades propias de ciertos marcadores sociales de diferencia, desde una perspectiva interseccional. En este artículo, discutimos la producción científica del Campo sobre salud mental universitaria, a partir de la revisión integradora de publicaciones de las revistas científicas “Saúde em Debate” y “Ciência & Saúde Coletiva”, a lo largo de un período de 46 años (1976- 2022). Identificamos un vacío en la producción sobre el tema y destacamos la necesaria articulación con la universidad en la creación de una red de servicios que responda a la realidad y complejidad del fenómeno.
Palabras clave:
Universidades; Salud mental; Salud estudiantil; Políticas de salud pública; Revisión integradora