“Freud para todos”: psicoanálisis y cultura de masas en Chile, 1920-1950

Mariano Ruperthuz Honorato Acerca del autor

Resumen

El trabajo aborda la circulación e implantación temprana en los circuitos masivos de la sociedad chilena de principios del siglo XX, recuperando las primeras menciones de Sigmund Freud en los medios de comunicación chilenos, la oferta de cursos de autoayuda en clave freudiana, la aparición del personaje del psicoanalista en algunas novelas de fantasía y los cursos abiertos sobre psicoanálisis que dictaba el primer juez de menores de Santiago, el abogado Samuel Gajardo Contreras. Se profundiza en las expectativas que se proyectaron en el freudismo por parte de las elites chilenas y cómo las teorías de Freud ayudaron a repensar la infancia, la familia y la vida emocional en Chile durante el periodo de 1920-1950.

Palabras clave:
psicoanálisis; culturas de masas; modos de consumo

Abstract

This article deals with the circulation and early spread of Freudianism in mass culture in Chilean society at the turn of the twentieth century. It documents the first references to Sigmund Freud in the Chilean media, the announcement of Freudian-style self-help classes, the appearance of psychoanalysts as characters in some fantasy novels, and the open lectures on psychoanalysis given by the first juvenile court judge in Santiago, the lawyer Samuel Gajardo Contreras. It explores the expectations projected onto Freudianism by the Chilean elite, and how Freud's theories contributed to a rethinking of childhood, the family and emotional life in Chile from 1920-1950.

Keywords:
psychoanalysis; mass culture; modes of consumption

El presente trabajo es parte de una investigación mayor, dedicada a reconstruir el proceso de “psicologización” que la sociedad chilena experimentó durante las primeras cinco décadas del siglo XX. Esta pesquisa intenta explorar nuevas formas de investigar la recepción, circulación y, especialmente, la implantación de los “saberes psi” en distintas zonas de la sociedad chilena. Particularmente, este escrito se enfocará en la circulación de las ideas psicológicas freudianas en Chile en la cultura de masas, teniendo como hipótesis central de que ellas transformaron la visión y representaciones que los sujetos tenían de sí mismos y de varios fenómenos que comenzaron a explicarse “freudianamente”. Esta propuesta busca superar las tradiciones historiográficas que se han centrado exclusivamente de la vida psicoanalítica institucional (Davanzo, 1993DAVANZO, Hernán. Orígenes del psicoanálisis en Chile: coloquio con Arturo Prat E. y Ramón Ganzaraín. Revista Chilena de Psicoanálisis, v.10, n.2, p.58-65. 1993.; Casaula, Coloma, Jordán, 1991CASAULA, Eleonora; COLOMA, Jaime; JORDÁN, Juan Francisco. Cuarenta años de psicoanálisis en Chile: biografía de una sociedad científica. Santiago: Ananké. 1991.; Gomberoff, 1990GOMBEROFF, Mario. Apuntes acerca de la historia del psicoanálisis en Chile. Revista de Psiquiatría, v.7, n.1, p.379-387. 1990.; Arrué, 1991ARRUÉ, Omar. Orígenes e identidad del movimiento psicoanalítico chileno. In: Casaula, Eleonora; Coloma, Jaime; Jordán, Juan Francisco (Ed.). Cuarenta años de psicoanálisis en Chile: biografía de una sociedad científica. Santiago: Ananké. p.23-51. 1991.; Núñez, 1981NÚÑEZ, Carlos. Fernando Allende Navarro, 1890-1981. Revista Chilena de Psicoanálisis, v.3, n.1-2, p.4-7. 1981.) – vale decir, del “movimiento psicoanalítico”, tomando la definición propuesta por Freud (1914)FREUD, Sigmund. Historia del movimiento psicoanalítico. In: Freud, Sigmund. Obras completas. t.2. Trad. López Ballesteros. Madrid: Biblioteca Nueva. 1914. – ligada a la fundación de sociedades oficiales o a la creación de distintas escuelas de psicología como la única referencia historiográfica.

La “psicologización”, por su parte, implica un proceso en el cual los “saberes psi” – entendidos como el conjunto de conocimientos que hacen referencia a lo psicológico o mental, comprendidos por la psicología, la psiquiatría y el psicoanálisis (Dagfal, 2009DAGFAL, Alejandro. Entre París y Buenos Aires: la invención del psicólogo, 1942-1966. Buenos Aires: Paidós. 2009.; Rose, 1996ROSE, Nikolas. Inventing ourselves. Cambridge: Cambridge University Press. 1996.) – se hicieron partícipes del mundo público “formando, organizando, diseminando e implementando verdades sobre las personas” (Rose, 1996ROSE, Nikolas. Inventing ourselves. Cambridge: Cambridge University Press. 1996., p.59). Discutir al respecto, pone en tensión la definición de “cultura” y los supuestos que tradicionalmente han sido usados para reconstruir la historia del pensamiento freudiano en Chile. Históricamente, dichas investigaciones se han concentrado en lo que podemos denominar “alta cultura”, cubriendo las acciones de las elites intelectuales, las que fijarían lo que es el canon psicoanalítico y quien cuenta con la legitimación para ser considerado como parte de la historia “oficial”. Parafraseando a Thomas Glick (jan.-jun. 1999)GLICK, Thomas. Precursores del psicoanálisis en la América Latina. Episteme, n.8, p.139-150. jan.-jun. 1999., en Chile también se “vilifica” a los mal denominados precursores de la historia oficial del psicoanálisis por ser incapaces de impulsar una “verdadera” práctica freudiana.

Sin embargo, ampliando estos conceptos, la historia de los llamados “saberes psi” ha mostrado cómo este tipo de conocimientos rebasó significativamente estos circuitos para empapar a la denominada “cultura de masas”. Reconociendo lo problemático de estos conceptos vale destacar, basándose en lo afirmado por Martín (2011)MARTÍN, Antonio. Sociología de la cultura: una breve introducción. Madrid: Universitas. 2011. que la cultura de masas, desde finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, fue tomando forma gracias a la instalación de un sistema cada vez más industrializado de producción, la acción de nuevas instituciones políticas liberales y la incidencia de los medios de comunicación, los que generaron un cúmulo de discursos, objetos y prácticas culturales dominantes que diseminaron activamente hacia los distintos grupos de la sociedad.

En este sentido, en Chile se podría llegar a identificar cómo estos saberes fueron reconocidos y utilizados, ganando en respetabilidad y generando expectativas sociales sobre su uso. Un ejemplo son las declaraciones del reconocido periodista Joaquín Edwards Bello – premio Nacional de Literatura (1943) y de Periodismo (1953) – en su columna en el diario La Nación del 19 de marzo de 1936 titulada: “¿Cómo combatir la terrible depresión de nuestro carácter?” cuando afirmaba que

La educación de la psicología popular contiene los elementos de la salud, de la felicidad y del éxito futuros. [Y agrega tomando el ejemplo de los casos de Japón, Inglaterra y EEUU] En nuestra tierra estamos necesitados de esta clase de estudios a causa de una visible depresión del carácter nacional, cuyo origen reside en condiciones de raza, de vida, y, en primer lugar, en la falta de maestros del optimismo interno y profundo (Edwards Bello, 2014EDWARS BELLO, Joaquín. Crónicas reunidas. v.5: 1936-1937. Santiago: Universidad Diego Portales. 2014., p.24).

Dos años antes, el mismo Edwards Bello (2014EDWARS BELLO, Joaquín. Crónicas reunidas. v.5: 1936-1937. Santiago: Universidad Diego Portales. 2014., p.24) había publicado una columna titulada “Los freudianos” en la que describía la extensión de la difusión de las ideas psicoanalíticas, por lo menos en la ciudad de Santiago:

Hace pocos días pasaba por la Alameda y vi salir de la universidad un tumulto. Más bien dicho, vi en las puertas un tumulto que se esparcía: contaba de niñas, de jóvenes, de damas de todas las clases sociales, dominándole la media. No pude resistir la curiosidad y pregunté a uno de los salientes qué cosa era, y me dijo, que se trababa de una conferencia sobre psicoanálisis.

Bajo este marco analítico, queda claro que varios de los agentes que recepcionaron el psicoanálisis en Chile podían ser reconocidos socialmente bajo el rótulo de “freudianos”, que eran reclutados a través de distintas estrategias y acciones. Estudios como los de Edith Kurzweil (1989)KURZWEIL, Edith. The Freudians: a comparative perspective. New Heaven: Yale University Press. 1989. y Hugo Vezzetti (1996)VEZZETTI, Hugo. Aventuras de Freud en el país de los argentinos: de José Ingenieros a Enrique Pichon-Rivière. Buenos Aires: Paidós. 1996. han demostrado la amplitud de circuitos internacionales y locales de difusión de las teorías de Freud y cómo ellas fueron ganando adeptos en diversos campos de las sociedades en los que se fueron afiliando a una genealogía freudiana. Así, por ejemplo, en Chile existieron además de psiquiatras freudianos, médicos sociales, profesores, escritores, periodistas y hasta algunos políticos que se interesaron en las ideas de Freud. Lo anterior, me sirve para afirmar que la recepción del psicoanálisis en Chile se produjo como un fenómeno múltiple, con distintas velocidades de penetración, reuniendo a agentes de distinta naturaleza. Lo mismo se puede constatar en países como Brasil (Russo, 2002RUSSO, Jane. O mundo psi no Brasil. Rio de Janeiro: Jorge Zahar. 2002.) y Argentina (Vezzetti, 1989VEZZETTI, Hugo. Freud en Buenos Aires. Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes. 1989., 1996VEZZETTI, Hugo. Aventuras de Freud en el país de los argentinos: de José Ingenieros a Enrique Pichon-Rivière. Buenos Aires: Paidós. 1996.; Plotkin, 2003PLOTKIN, Mariano Ben. Freud en las pampas. Buenos Aires: Sudamericana. 2003.; Plotkin, Damousi, 2009PLOTKIN, Mariano; DAMOUSI, Joy (Ed.). Transnational unconscious: essays in the history of psychoanalysis and transnationalism. Londres: Palgrave Macmillan. 2009.) donde la penetración de las ideas freudianas han experimentado una densidad paradigmática, generando sus propios procesos de recepción y adecuación a problemáticas y lecturas locales. Esto último abre la posibilidad de plantear la idea de patrón de recepción del psicoanálisis a nivel latinoamericano facilitado por las condiciones de cada suelo de recepción.

A modo de contexto, hay que referir que la época investigada (1920-1950) toma como referencia la época del nacimiento del Estado benefactorchileno, el que lleno de limitaciones, comenzó a organizar su acción social de manera más consistente. Así en los años 1920 en Chile, como afirma Rodrigo De Castro (2015)DE CASTRO, Rodrigo. Tiempos de reforma: el diario de Eliodoro Yáñez y la instauración del Estado de bienestar. Santiago: Radio Universidad de Chile. 2015., se plasmaron una serie de reformas sociales, la génesis de nuevos proyectos políticos y la creación de renovadas instituciones que buscaban mejorar las condiciones de vida en el país, donde los “saberes psi” habrían ocupado un lugar dentro del set de conocimientos disponibles para sustentar estos anhelos de modernidad y progreso. Se podría decir, además, que es un periodo donde nace un nutrido número de producciones culturales de carácter “revisionista”, las que ponían en duda y denunciaban la necesidad de hacer algo a favor del resto de la población que vivía y moría sin ser vista. Problemas como la pobreza urbana, el crimen, la locura y las llamadas enfermedades de trascendencia social (sífilis y gonorrea) ligadas a la esfera sexual de la población estaban asechando a los chilenos y era urgente hacer algo. El panorama científico tenía a la teoría de la degeneración – la que señalaba que estos problemas eran de exclusivo origen hereditario – y la eugenesia como modelos más bien deterministas. Por ejemplo, la criminología de Lombroso y Ferri, que se implantó fuertemente en Chile, obligaba a pensar en medidas de esterilización y encierro para evitar que los criminales se reprodujeran (Ruperthuz, Sánchez, 2015RUPERTHUZ, Mariano; SÁNCHEZ, Marcelo. Entre la degeneración y el psicoanálisis: una pericia médico legal chilena en 1915. Historia y Justicia, n.4, p.138-168. 2015.). Se hablaba de fortificar la “raza chilena” en una época con un fuerte cuño nacionalista que cruzará la mayoría de las producciones sociales y culturales (Cid, San Francisco, 2010CID, Gabriel; SAN FRANCISCO, Alejandro. Nacionalismos e identidad nacional. v.1: Siglo XX. Santiago: Centro de Estudios Bicentenario. 2010.).

Bajo este marco, una serie de trabajos previos (Ruperthuz, 2016RUPERTHUZ, Mariano. Freud y los chilenos: un viaje transnacional, 1910-1949. Santiago: Pólvora. 2016., 2015RUPERTHUZ, Mariano. El “retorno de lo reprimido”: el papel de la sexualidad en la recepción del psicoanálisis en el círculo médico chileno, 1910-1940. História, Ciências, Saúde – Manguinhos, v.20, n.2, p.653-673. 2015., 2014aRUPERTHUZ, Mariano. Psicoanálisis, transnacionalismo y multiplicidad cultural. Summa Psicológica, v.11, n.1, p.5-6. 2014a., 2014bRUPERTHUZ, Mariano. ¡Salvemos a Freud!: Juan Marín, Pablo Neruda, la alianza de intelectuales y las vicisitudes de un intento de asilo político al creador del psicoanálisis en Chile (1938). Nuevo Mundo Mundos Nuevos. Disponible en: https://nuevomundo.revues.org/67241. 2014b.
https://nuevomundo.revues.org/67241...
, 2014cRUPERTHUZ, Mariano. El saber psicoanalítico y las representaciones sobre la infancia en Chile a comienzos del siglo XX: el caso del primer juez de Menores de Santiago Samuel Gajardo Contreras, 1930's-1940's. Gradiva, v.15, n.2, p.211-226. 2014c., 2014dRUPERTHUZ, Mariano. Germán Greve Schlegel y la recepción del psicoanálisis en Chile: la historia de un médico chileno “probablemente alemán”. Universitas Psychologica, v.13, n.5, p.15-35. 2014d., 2012RUPERTHUZ, Mariano. The “return of the repressed”: the role of sexuality in the reception of psychoanalysis in chilean medical circles, 1910's-1940's. History and Psichoanalysis, v.14, n.2, p.285-296. 2012.; Vetö, 2013VETÖ, Silvana. Disputas por el dominio del alma: historia del psicoanálisis en Chile, 1910-1950. Tesis (Doctorado en Historia) – Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile, Santiago. 2013.) han logrado generar la apertura y sensibilidad necesarias para extender el territorio de lo problemático y comenzar a analizar las relaciones que las ideas de Freud habrían establecido con distintos sectores de la vida nacional, siendo compatibilizadas con una visión de país y un proyecto político nacional. Visto así, este tipo de reconstrucción histórica se centra en las relaciones que estableció el conocimiento científico – del cual el saber psicoanalítico era presentado como parte, lo que le hacía ganar en autoridad – con el resto de la sociedad chilena. Se sabe que desde comienzos del siglo XX la penetración del psicoanálisis en las distintas sociedades en las que estuvo presente claramente redefinió sustancialmente la manera en que los individuos se pensaron a sí mismos y actuaron en consonancia con estos principios.

Lo fructífero de esta mirada es que permitiría comprender cómo el psicoanálisis – y también su autor – fueron presentados y representados al público chileno para incorporarse como referencias obligadas. Se hace necesario, para estos propósitos, pensar al psicoanálisis como un sistema de ideas y creencias de carácter transnacional (Plotkin, 2003PLOTKIN, Mariano Ben. Freud en las pampas. Buenos Aires: Sudamericana. 2003.), entendiendo que su viaje hacia los distintos países se produjo a través de distintas rutas intelectuales que permitieron su penetración en diferentes campos del medio nacional. De ahí se puede reconocer que el psicoanálisis “desborda” los límites de los circuitos intelectuales, permeando notablemente la vida cotidiana de los individuos. Los trabajos realizados por Eva Illouz (2010)ILLOUZ, Eva. La salvación del alma moderna: terapia, emociones y la cultura de la autoayuda. Buenos Aires: Katz. 2010. y Nikolas Rose (1996)ROSE, Nikolas. Inventing ourselves. Cambridge: Cambridge University Press. 1996. son cruciales ya que han podido explicitar cómo el ser humano basaría su propia existencia en imágenes, valores, creencias y normas que provienen muchas veces desde la psicología como campo científico, guiando sus acciones y, sobretodo, proporcionándole explicaciones sobre sí mismos, otorgándole sentido a sus acciones y administrando las relaciones con los demás.

Si bien cada acápite justificaría una investigación pormenorizada, ellos son parte de una serie de resultados preliminares los que ayudan a mapear el temprano vínculo del pensamiento freudiano con el amplio público en Chile, la variedad de sus formas y los distintos agentes involucrados en su difusión. Por ello, el presente trabajo expondrá cómo Freud ya era un personaje socialmente conocido en Chile desde mediados del siglo XX. La existencia de cursos por correspondencia donde se ofrecían “sesiones” para superar una amplia serie de males psíquicos; los intentos de un juez de menores, Samuel Gajardo Contreras, por democratizar la enseñanza del psicoanálisis bajo la consigna “cualquier chileno puede ser psicoanalista” y la aparición del personaje del psicoanalista en las novelas de fantasía escritas por los chilenos Juan Marín y el mismo Samuel Gajardo. Quiero poner énfasis, además, en cómo estos materiales exhiben las experiencias – y dolores – asociadas a la modernidad la que afecta al sujeto haciendo que su vida sea cada vez más vertiginosa, con más exigencias y angustias. En este sentido, el psicoanálisis aparecería como un remedio para sobrellevar la vida acelerada que se hace presente en la ciudad a comienzos del siglo XX en Chile.

Freud como personaje público en Chile desde comienzos del siglo XX: el interés por la “sexualidad científica”

Pensando en que para los psicoanalistas chilenos, la historia “oficial” del psicoanálisis en el país comienza recién con la fundación de la Asociación Psicoanalítica Chilena (APCH) en 1949, bajo el liderazgo de Fernando Allende Navarro (1890-1981) e Ignacio Matte Blanco (1908-1995), ambos formados según los estándares de la Sociedad Internacional de Psicoanálisis (International Psychoanalytical Association, IPA). Todo lo anterior es considerado como “pre-historia”, categoría general que aglutina experiencias y personajes que son generalmente eclipsados porque se escapan de lo que se espera de un verdadero psicoanalista.

No obstante, las noticias sobre Freud y el psicoanálisis en Chile son muy anteriores al periodo presentado por los psicoanalistas. Más específicamente, los diarios chilenos ya hablaban de psicoanálisis desde comienzos del siglo XX. Así, la referencia más pronta la pude detectar de manera indirecta gracias al trabajo de Bernardo Subercaseaux, Historia de las ideas en Chile (1997)SUBERCASEAUX, Bernardo. Historia de las ideas en Chile. t.4. Santiago: Universitaria. 1997.. Subercaseaux hace mención sobre un comentarista de libros, de seudónimo Bedel quien, en 1915, publicó una crítica sobre un libro de cuentos de Mariano Latorre titulada Psicoanálisis de Mariano Latorre. El texto claramente hace referencia al vínculo entre el texto de Latorre y la vida del autor asimilando la investigación psicoanalítica con una exploración íntima en la vida de las personas. La construcción de Freud como personaje público en Chile comprendió un interesante proceso de capitalización simbólica para presentarlo al público como un especialista sobre la sexualidad.

Lo anterior ya era detectado por el psicólogo y escritor chileno Benjamin Subercaseux (1927SUBERCASEAUX, Benjamín. Apuntes de psicología comparada: extracto de las diez lecciones sobre el curso Conferencia sobre las teorías del Dr. Pierre Janet dictado en la Sociedad Científica de Chile. Santiago: Bardi. 1927., p.9) quien, desde marzo a junio de 1927, dictaba una serie de conferencias acerca de las teorías psicológicas de Pierre Janet en la Sociedad Científica de Chile, afirmando:

Freud, hace algunos años, removió la curiosidad pública, y la palabra Psicología corría de boca en boca, sin saber a ciencia cierta lo que se quería decir. Lo cierto del caso es que aquello interesaba, sobre todo porque allí se hablaba mucho y con gran desenvoltura de la vida sexual. Pero para principiar, Freud es complejo, peligroso por sus divagaciones que aunque pertenecen a un monumento intelectual de nuestro siglo, como es su Psicoanálisis, no encierra claridad en la exposición, ni la serenidad de interpretación que sería preciso en aquellos que se inician en la Psicología. Así fue como todos aquellos pseudo-psicólogos se aburrieron soberanamente de la Escuela de Viena y de su jefe, dejando a un lado la Psicoanálisis y junto con ella, toda la Psicología.

El descrédito de este discípulo chileno de Janet se fundamentaba justamente en el énfasis sexual que la teoría freudiana tenía. No hay que olvidar que la sexualidad – más bien las acusaciones de pansexualismo (Roudinesco, 2015ROUDINESCO, Elizabeth. Sigmund Freud: en su tiempo y en el nuestro. Buenos Aires: Debate. 2015.) – fue el elemento más recurrente de las críticas hacia el psicoanálisis. La psiquiatría y la psicología chilenas estaban muy influenciadas por la intelectualidad médica gala, la que rechazaba a Freud por considerarlo demasiado rudimentario al formular una explicación psicológica que tuviera a la sexualidad como factor esencial de la vida.

Y justamente, el interés en Freud de parte del amplio público chileno estaba precisamente en la posibilidad de hablar – y aprender – abiertamente sobre sexualidad, superando el terreno de las discusiones profesionales y las limitaciones eclesiásticas. Un ejemplo de esto es la contratapa de la edición nacional de la obra de Freud (1936)FREUD, Sigmund. Análisis profano. Santiago: Ercilla. 1936.Análisis profano la que lanza la pregunta:

¿Es el dominio del psicoanálisis algo reservado exclusivamente a los médicos? ¿O pueden también penetrarlo los profanos? No está vedado al profano internarse en estos parajes … si en general sólo se permite ejercer la medicina a los graduados universitarios, debía hacerse excepción de tal forma en lo que dice referencia al psicoanálisis.

Y se agrega:

El Análisis profano resulta así un verdadero manual teórico y práctico del tratamiento psicoanalítico. El que aún no ha penetrado en este sistema, encontrará en el todo lo indispensable para orientarse al respecto. Su lectura le permitirá fijar nociones y conceptos, adquirir, en suma, un conocimiento sintético y ordenado de la teoría de la medicina moderna (Editorial Ercilla, 1936EDITORIAL ERCILLA. Contratapa. In: Freud, Sigmund. Análisis profano. Santiago: Ercilla. 1936., contratapa).

En la misma dirección se presentaba en la llamada Biblioteca Freud de la Editorial Ercilla el libro titulado El individuo y el sexo (1937)EDITORIAL ERCILLA. Contratapa. In: Hesnard, Angelo. El individuo y el sexo. Santiago: Ercilla. 1937. de Angelo Hesnard – primariamente crítico y luego un ferviente defensor del psicoanálisis – declarando, también en su contratapa, que los temas sobre la sexualidad eran de gran interés público, pero, según la editorial, eran pocos los que buscaban respuestas en el terreno de la ciencia, dejándose llevar por el “desordenado apetito de la sensualidad” (Editorial Ercilla, 1937EDITORIAL ERCILLA. Contratapa. In: Hesnard, Angelo. El individuo y el sexo. Santiago: Ercilla. 1937., contratapa).

El estudio de Hesnard era ofertado diciéndole al público que allí

encontrarán un desarrollo frío y sintético del proceso evolutivo de la libido a través de la existencia humana y un estudio sobre la importancia de la vida instintiva en la psicología del hombre, que hasta ayer se creía limitada a las facultades intelectuales (Editorial Ercilla, 1937EDITORIAL ERCILLA. Contratapa. In: Hesnard, Angelo. El individuo y el sexo. Santiago: Ercilla. 1937., contratapa).

Los interesados en el psicoanálisis eran la oposición de aquellos llamados “los intransigentes” quienes

siempre han tenido una resistencia cerrada para penetrar en estos arcanos, verán caer sus prejuicios y limitaciones, comprenderán que los problemas sexuales no tienen nada de demoniaco y habrán de concluir que su conocimiento es base fundamental para llegar a nuestro conocimiento (Editorial Ercilla, 1937EDITORIAL ERCILLA. Contratapa. In: Hesnard, Angelo. El individuo y el sexo. Santiago: Ercilla. 1937., contratapa).

Desde esta óptica, cualquier acercamiento a la sexualidad debía siempre responder a “un afán puramente científico” (Editorial Ercilla, 1937EDITORIAL ERCILLA. Contratapa. In: Hesnard, Angelo. El individuo y el sexo. Santiago: Ercilla. 1937., contratapa) y, en esta dirección, el psicoanálisis y Freud eran presentados valorando este tipo de credenciales. El uso de las pulsaciones sexuales para fines socialmente aceptados, gracias a la acción de la sublimación, fueron unos de los costados más centrales de la recepción del psicoanálisis en Chile. No es por nada, en consecuencia, que el doctor Gustavo Vila (1937VILA, Gustavo. Introducción. In: Hesnard, Angelo. El individuo y el sexo. Santiago: Ercilla. p.3-10. 1937., p.9), quien tradujo y realizó una introducción al libro de Hesnard, declarara: “Freud le dice a la Humanidad, hombres: ¿Qué hacen con esa fuerza potente y sublime que se llama Instinto Sexual?”

Algunos años antes, Freud era presentado a los santiaguinos como un “famoso cientista austríaco” a través de una supuesta entrevista exclusiva que el vienés le habría concedido al diario El Mercurio – uno de los diarios más reputados y conservadores del país – y que fue publicada el 9 de octubre de 1927. La bajada del reportaje señalaba citando a Freud: “Los americanos ignoran la psicoanálisis; creen comprenderla porque han oído hablar de mí” y “Bernard Shaw no tiene concepción del amor” (Silvestre Vierick, 9 oct. 1927SILVESTRE VIERICK, Jorge. Sigmund Freud concede a “El Mercurio” una interesante entrevista. El Mercurio, 9 oct. 1927.). Las distancias entre Freud y Shaw – periodista y novelista irlandés – descansaban en la importancia que le daba a la sexualidad. Freud, en la entrevista, no escatima recursos para refrendar su creencia en la sexualidad pulsional como centro de la vida del ser humano. Claramente, al tratarse de un diario conservador, prefirió quedarse más con la idea del “amor” que de la “sexualidad”.

Por otro lado, tal como lo dice también el reportaje, Freud habría sido visitado en su casa de verano, en los Alpes austríacos, por el corresponsal Jorge Silvestre Vierick (9 oct. 1927)SILVESTRE VIERICK, Jorge. Sigmund Freud concede a “El Mercurio” una interesante entrevista. El Mercurio, 9 oct. 1927., en septiembre de ese año, a quien le habría dado la exclusiva para el diario chileno. Buscando antecedentes, me di cuenta que en los últimos años esta entrevista ha circulado bajo el nombre de “El valor de la vida” y el periodista, de origen germano-norteamericano, no era sino Georg Sylvester Vierick quien habría publicado esta entrevista en EEUU y, simultáneamente, al menos en Chile. Según Ernest Jones (1976), este periodista habría visitado a Freud en junio de 1927, pero no se trató de una entrevista formal, sino que fue más bien una charla extensa que luego Viereck le habría dado el formato de entrevista para su publicación. Tal como lo confirma el mismo Freud, esta supuesta entrevista fue muy leída y frente a las reacciones, y buscando aclarar algunos puntos, el vienés respondió con un pequeño trabajo titulado Una vivencia religiosa (Freud, [1927] 1928FREUD, Sigmund. Una vivencia religiosa. In: Freud, Sigmund. Obras completas. t.21. Buenos Aires: Amorrortu. p.163-170. 1928.). Como se ve, este reportaje también fue leído en Chile en el mismo año en que fue dado a conocer a los norteamericanos. Con esta historia quedan algunas preguntas por resolver: ¿cómo llegó esta entrevista hasta el Mercurio?, ¿qué conexiones tenía este periodista con los editores del diario chileno? y ¿se publicó en algún otro país de la región? En futuras investigaciones seguramente se responderán estas interrogantes. Sin embargo, lo que sí se puede responder es que Freud contaba con tanta notoriedad a nivel internacional y local como para que uno de los diarios más importantes de la época se interesara en contar con un reportaje suyo. Además, la entrevista coincide, por esos años, con la llegada a Chile para insertarse en el campo médico y académico del psicoanalista chileno Fernando Allende Navarro – quien venía de Suiza donde se había formado con personalidades tan importantes como Hermann Rorschach (1884-1922). Lamentablemente, Allende Navarro no tuvo demasiado éxito como psicoanalista y fue más valorado como neurólogo gracias a su formación con Constantin von Monacow (1853-1930). Creo valioso despejar el prejuicio historiográfico que, supuestamente, indica que antes de su llegada no habría “nada” propiamente psicoanalítico o el país se encontraba bajo un estado de un supuesto desconocimiento total de la novedad freudiana. El mismo Allende Navarro (1925ALLENDE NAVARRO, Fernando. El valor del psicoanálisis en la policlínica: contribución a la psicología clínica. Santiago: Universitaria. 1925., p.16) desmiente esa visión ex-nihilo y permite comprender la amplitud del psicoanálisis por aquella época:

La psicoanálisis, decíamos, es ahora un mundo: procedimiento terapéutico desde su nacimiento, su campo más fértil ha sido, sin duda, el dominio de las neurosis; pero luego las aplicaciones extra-medicales del método freudiano invadieron casi todas las ramas de nuestra cultura. Se aplicó a la psicología normal, al arte, a la literatura, como también a la filosofía, a la sociología, a la pedagogía.

El psicoanalista como personaje de las novelas del juez de menores, Samuel Gajardo Contreras

El presente acápite busca tomar un pequeño ejemplo sobre – parafraseando a Anne-Cécile Druet (2013)DRUET, Anne-Cécile. La introducción del psicoanálisis en la novela española a través de su representación. Asclepio, v.65, n.2, p.1-11. 2013. – la introducción de los saberes de lo mental en el ámbito de la cultura, específicamente en las novelas escritas por el juez Samuel Gajardo Contreras, de quien se entregarán antecedentes más adelante. Si bien el psicoanálisis influyó también en otras expresiones literarias, como son los trabajos de insignes poetas como Humberto Díaz Casanueva, paciente de Fernando Allende Navarro, Pablo de Rockha, Winnet de Rockha y muchos otros. Lo mismo que el grupo surrealista Mandrágora, encabezado por el trabajo de Enrique Gómez-Correa Sociología de la locura (1942)GÓMEZ-CORREA, Enrique. Sociología de la locura. Santiago: Aire Libre. 1942. el que está plagado de referencias al psicoanálisis. Sin embargo, he optado por profundizar en este tipo de expresiones literarias, cuya vinculación con el psicoanálisis se hace más explícita, desentrañando las representaciones del psicoanálisis entendidas como:

todos aquellos casos en los que aparecen en las obras referencias explícitas a la teoría psicoanalítica, a la práctica terapéutica o al oficio de psicoanalista, cualquiera que sea la relación de los mismos con la ortodoxia freudiana (o en su caso junguiana o adleriana) en la materia. … se utiliza la palabra ‘psicoanálisis’ y sus derivados para referirse a lo que los personajes llaman tal (Druet, 2013DRUET, Anne-Cécile. La introducción del psicoanálisis en la novela española a través de su representación. Asclepio, v.65, n.2, p.1-11. 2013., p.2; énfasis del original).

No obstante, si bien la historia del psicoanálisis y sus relaciones con la literatura es un campo amplio de investigación, este trabajo busca superar el círculo de las influencias para centrarse precisamente en las representaciones. Ya en materia, se puede mencionar que a finales de los años 1930, el periodista y también escritor Samuel Sabella escribió un artículo periodístico titulado “El sexo en algunas novelas de Chile” denunciando un cambio de época en el tratamiento de la sexualidad en las novelas nacionales. La nota de Sabella fue encontrada en un recorte de diario en el cuaderno personal – de ahí que no se haga referencia ni al diario en que se publicó ni a la fecha de publicación ya que el recorte no incluye esos datos – del juez de menores Samuel Gajardo en el que registraba la mayoría de sus apariciones públicas. Sin embargo, como Sabella comentaba, la novela Desarmonía sexual (1937) del juez Gajardo, hace suponer que se trata de un reportaje de aquella época.

El periodista criticaba el “olvido decente y bastante peligroso” (Sabella, s.d.SABELLA, Samuel. El sexo en algunas novelas de Chile. Archivo personal de Samuel Gajardo. Santiago. [Recorte de diario]. s.d.) con que la literatura nacional ha tratado el tema del sexo. Antes de esa época, para Sabella, el sexo nunca tuvo lugar en las producciones literarias locales que se han mantenido, con esto, lejos de cualquier complicación, sosteniendo relatos simples sin ninguna realidad más profunda. Sin embargo, plantea el periodista la necesidad de “destrozar el ‘tabú’, probar que el hombre es cielo y cieno y que la carne tiene su porción de interés; será preciso mostrar al hombre chileno con su plato al sol y volcán de instinto” (Sabella, s.d.SABELLA, Samuel. El sexo en algunas novelas de Chile. Archivo personal de Samuel Gajardo. Santiago. [Recorte de diario]. s.d.; énfasis del original).

El valor de esta corriente literaria local, a ojos de Sabella, era no haber caído en la pornografía más vil, sino responder al interés por mostrar al ser humano en su totalidad, alimentando una escritura llena de estilo y realidad. Afirmaba que: “Si ellos buscan bajo la ropa la unidad del ser, lo hacen movidos por un afán de congregar, de una vez por todas, al chileno tal cual es, en su verdad entera, sin cercenarle el tronco para exhibirle como un busto azulado” (Sabella, s.d.SABELLA, Samuel. El sexo en algunas novelas de Chile. Archivo personal de Samuel Gajardo. Santiago. [Recorte de diario]. s.d.).

De esta forma, el interés por la sexualidad, que facilitó la diseminación más amplia del psicoanálisis en distintos campos (Ruperthuz, 2016RUPERTHUZ, Mariano. Freud y los chilenos: un viaje transnacional, 1910-1949. Santiago: Pólvora. 2016.), empapó también a la literatura nacional transmitiendo una versión del psicoanálisis y su práctica clínica, por un lado y los conflictos psíquicos de sus protagonistas, por otro. Los relatos presentaban personajes que se llenaban de una rica vida interior, estaban afectados por la convulsión de sus instintos, ocasionando tensiones entre las fuerzas que deseaban expresarse y las que buscaban oponerse a ellas. Puestos en situaciones cotidianas, las referencias freudianas se hicieron recurrentes en la vida de los personajes.

Dentro de los autores que respondieron a este llamado de la época, según el crítico Sabella, se encontraba el primer juez de menores de Santiago, el abogado Samuel Gajardo Contreras (1894-1959). Gajardo fue un gran adepto al psicoanálisis, pensado como una herramienta especializada para el trabajo judicial: ayudaba a conocer las motivaciones del crimen. Además, como la fuerza de la vida venía de la sexualidad, era urgente que los individuos recibieran educación sexual. La “ignorancia trágica”, según el juez, sólo provocaba dolores e inconvenientes: hijos e hijas no deseados, transmisión de enfermedades venéreas (sífilis y gonorrea) y abortos clandestinos (Gajardo, 1937aGAJARDO, Samuel. Desarmonía sexual. Santiago: Universo. 1937a., p.8). Gajardo era masón y condenaba la postura de la iglesia de mantener estos temas en el secretismo de la vida familiar.

De esta manera, el juez Samuel Gajardo también incursionaba en el mundo literario con la ya mencionada novela Desarmonía sexual (1937b), en la que su sexto capítulo se titulaba derechamente “Psicoanálisis”. En ella relata la historia de una pareja: Ricardo Morel, su esposa Águeda Duclos y su pequeña hija Mary. Tras unos años de convivencia, las desavenencias se hicieron presentes en la pareja, lo que se traduce en discusiones, episodios de violencia conyugal y denuncias ante los Tribunales. Ellos entraron en disputa por los cuidados de la pequeña Mary, el padre solicita al juez que mande a una pericia a Águeda con un médico para corroborar sus competencias como madre, acusándola de ser “neurótica e histérica” (Gajardo, 1937bGAJARDO, Samuel. Ignorancia trágica o el problema de las enfermedades venéreas. Santiago: Nascimento. 1937b., p.41).

Así, la madre es atendida por el doctor Chanel, un psicoanalista que la introduce en la técnica clínica freudiana, explicándole que es necesario que ella se “libere” y pueda hablar abiertamente para conocer más de ella. La obra manifiesta claramente la existencia de rincones desconocidos en todos los sujetos. Sin embargo, poder acceder a ellos no es cuestión fácil y no todos están preparados para ello. Águeda sí lo está, ella declara: “El examen ya no sólo me interesa, sino que tengo gran curiosidad de saber cómo soy. Ojalá todos tuvieren esa curiosidad, pero nadie se preocupa de conocerse y sin embargo, todos creen que se conocen, responde Chanel” (Gajardo, 1937bGAJARDO, Samuel. Ignorancia trágica o el problema de las enfermedades venéreas. Santiago: Nascimento. 1937b., p.43).

La mujer sufre de anorgasmia, interpretado por el médico como un síntoma de una “desarmonía sexual” de origen psíquico. Hipotetizaba que se debía tratar de la acción de complejos inconscientes que había que descubrir. Para acceder a ellos, le explicaba a su paciente, remontándose a “los días lejanos de su infancia” (Gajardo, 1937bGAJARDO, Samuel. Ignorancia trágica o el problema de las enfermedades venéreas. Santiago: Nascimento. 1937b., p.45), utilizando la regla fundamental de la asociación libre: “Cerrará Ud. los ojos para no distraerse, y dirá en voz alta cuanto acuda a su mente, pero sin ningún escrúpulo. Tendida sobre el diván, con los ojos cerrados, comenzó ella a hablar en forma desordenada e incoherente. A veces se detenía” (p.45).

Por otro lado en 1949, Samuel Gajardo publicó la novela Cuando los niños no cantan, la que inspirada en las labores cotidianas de su autor, refuerza la idea – según la presentación en la contratapa que publica la Editorial Zig-Zag – que el despacho del magistrado es sin duda un “incomparable observatorio psicológico y social del Juzgado de Menores” (Editorial Zig-Zag, 1949EDITORIAL ZIG-ZAG. Contratapa. In: Gajardo, Samuel. Cuando los niños no cantan. Santiago: Zig-Zag. 1949., contratapa). Además, la empresa editora afirma que sus páginas serán un testimonio de época, las que “servirán al historiador futuro para tomarle el pulso a la moral contemporánea” (contratapa). La obra versa sobre la historia de un niño, Julián Aguirre, quien queda huérfano y es adoptado por don Juan Gonzálvez y su mujer Encarnación. Ella odia a Julián y lo golpea cada vez que puede, lo descalifica y lo hace sentir un intruso. Ante ese tipo de presiones, el niño intenta suicidarse. La policía lleva el caso ante el juez, quien decide que se consulte a un médico especialista: el doctor Colbert, partidario de las teorías de Freud. El padrastro, aleja al niño de la mujer y lo lleva a vivir a su hacienda, en el campo, y muy preocupado por las consecuencias de los malos tratos hacia el niño, le pregunta a Colbert:

Este niño cuando vivía a mi lado sufría mucho, porque mi mujer lo castigaba habitualmente, a veces con crueldad, y lo que es más grave, doctor, creo que injustamente. ¿No habrá influido esto en su carácter agresivo? – Piensa Ud. como psicólogo. Lo que Ud. cree es muy probable. Esos castigos han debido producirle una rebeldía impotente, que ahora tiende a manifestarse como desquite y en forma inconsciente, que él mismo no puede comprender (Gajardo, 1949GAJARDO, Samuel. Cuando los niños no cantan. Santiago: Zig-Zag. 1949., p.63).

Julián en la historia protagonizaba distintos episodios de violencia con sus compañeros en el colegio, estando a punto de ser expulsado. Con el paso del tiempo, además, descubre que su padre había sido asesinado por su cuidador, Juan Gonzálvez, desencadenando un drama de proporciones. Ante la angustia, visita al doctor Colbert quien decide a ayudarlo. La descripción que se hace de la sesión, ayuda a pesquisar las representaciones que se transmiten en la obra sobre la figura del psicoanalista y el psicoanálisis. Colbert instruye a su paciente diciéndole:

Ahora quiero serte útil en el drama que el destino ha tejido sobre tu vida. Pero tu salud está bien; el médico no tiene nada que hacer, sino el hombre, el psicólogo, que desea conocer tus pensamientos; como un sacerdote laico que recibirá tu confesión, sin alarma, con el ánimo de comprender, para orientarte. Nada hay más útil que un buen consejo oportuno. [Y puntualiza] Pero no sólo es necesario que no mientas, sino que me digas todo cuanto esté en tu conciencia, sin omitir nada. Sería el único medio de conocer tu alma, desnuda de todo velo que oculte la verdad (Gajardo, 1949GAJARDO, Samuel. Cuando los niños no cantan. Santiago: Zig-Zag. 1949., p.151).

Así, el acto de la confesión psicoanalítica, basado en la regla de la asociación libre para llegar a la verdad profunda, son elementos que se transmiten de manera explícita. El psicoanalista es representado como un confesor – bien parecido a la acción de un sacerdote – y se perfila la idea que es la niñez la etapa crucial de la vida para formar la personalidad futura. Hay que recordar la valoración positiva que hacía Gajardo sobre la incorporación de la psicología por parte de los padres como marco interpretativo y práctico para la “crianza científica” de los niños, la que evitaría la aparición de conflictos neuróticos futuros. La asociación libre es el mecanismo que facilitará el desenvolvimiento de los conflictos inconscientes, principalmente de carácter pulsional. Es atrayente ver cómo el juez Gajardo buscaba vaciar su experiencia judicial – analizada desde la óptica freudiana como se ha demostrado también (Ruperthuz, 2012RUPERTHUZ, Mariano. The “return of the repressed”: the role of sexuality in the reception of psychoanalysis in chilean medical circles, 1910's-1940's. History and Psichoanalysis, v.14, n.2, p.285-296. 2012.) – para realizar una vulgarización de las ideas psicoanalíticas. Gajardo fue un escritor prolífico donde reservó siempre un lugar a la vulgarización de contenidos psicológicos y específicamente freudianos (Gajardo, 1940GAJARDO, Samuel. La educación sexual del niño y del adolescente. Santiago: Biblioteca Popular. 1940., 1946GAJARDO, Samuel. Divulgación del psicoanálisis: doctrina de Freud y críticas de Jung y Adler: exposición, comentarios, crítica. [s.l.]: [s.n.]. 1946.).

“Controle su cerebro”: cursos de autoayuda de inspiración psicoanalítica para auxiliar los males de la “vida relámpago”

Con el paso del tiempo, la oferta psicológica o psicoanalítica se fue diversificando y claramente aparecieron representantes menos ortodoxos, los que sin duda rozaban la charlatanería. La estrategia era aparecer como un representante oficial del psicoanálisis y así ocupar el capital simbólico y social que la teoría ya había ganado. Dos ejemplos de este tipo se han podido registrar hasta el momento: primero, el 11 de diciembre de 1933 se publica en el diario El Mercurio que un supuesto discípulo de Freud, el neurólogo norteamericano Robert J. Botkin, inauguraría un moderno sanatorio para enfermos mentales en la parte alta de Santiago (Se aplicarán…, 11 dic. 1933SE APLICARÁN… Se aplicarán en Chile los métodos curativos de Freud. El Mercurio, 11 dic. 1933.). Los antecedentes señalan (Ruperthuz, 2016RUPERTHUZ, Mariano. Freud y los chilenos: un viaje transnacional, 1910-1949. Santiago: Pólvora. 2016.; Vetö, 2013VETÖ, Silvana. Disputas por el dominio del alma: historia del psicoanálisis en Chile, 1910-1950. Tesis (Doctorado en Historia) – Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile, Santiago. 2013.) que este sujeto era todo menos un discípulo directo de Freud. Además, contaba con antecedentes necesarios para ser considerado un estafador, ya que había engañado a una millonaria viuda judía. Curiosa es la oferta terapéutica de este médico, ya que bajo el rótulo de “los métodos curativos de Freud” – así se titulaba el reportaje – se reunían una diversa gama de técnicas tales como la radioterapia, hidroterapia, helioterapia, electro y mecanoterapia y… el nudismo. Una segunda experiencia es la de una mujer chilena llamada Donna de Ortúzar, a quien Ernest Jones denunciaba en el boletín interno del 17 de marzo de 1926 del Comité secreto. Esta mujer practica psicoanálisis en Londres, diciendo que había estudiado con Sigmund Freud y Otto Rank y que contaba con todos los diplomas respectivos. Freud mismo, en una carta dirigida a Jones, el 6 de abril de 1926, le aclara que Donna de Ortúzar se trataba de una mujer de clase alta, esposa de un paciente suyo, el médico de la real marina británica, John Stirling Gilchrist. Para Freud (Freud, Jones, 1993FREUD, Sigmund; JONES, Ernest. The complete correspondence of Sigmund Freud and Ernest Jones, 1908-1939. London: Hardvard University Press. 1993.) ambos – marido y mujer – no estaban capacitados para practicar el psicoanálisis. Años más tarde – y en este ejemplo se enfocará esta parte del presente escrito – en 1946 y de una evidente inspiración freudiana-se promocionó en Chile un curso de autoayuda por correspondencia, titulado,“¡Controle su cerebro!”. Esta nueva modalidad de consumo ofrecía una alternativa para acceder a los servicios “psi” a distancia, bajo la promesa que estas “sesiones” eran capaces de ayudar a sus potenciales clientes a superar una amplia, diversa e increíble gama de males: el temor, la obsesión, la preocupación, el rubor, los complejos, el desaliento, la timidez, el insomnio y los sentimientos de inferioridad podían ser dejadas atrás por los consultantes. La cartilla promocional invitaba a liberarse de estas complicaciones mentales diciendo: “Con las sesiones de ‘reeducación cerebral’ será libre de estas penosas impresiones psíquicas” (Controle…, 1946¡CONTROLE… ¡Controle su cerebro!. Santiago: Centro de Estudios Psicológicos Modernos. 1946., p.1).

Este curso claramente adscribía a la teoría del trauma psíquico freudiano señalando que: “‘La guerra dio un considerable estímulo’ al tratamiento de los trastornos nerviosos y mentales por medio de la ‘reeducacion cerebral’. Los soldados que habían sido mortificados con toda índole de desarreglos psíquicos por el recuerdo de estas visiones tremendas de los campos de batalla, eran inducidos a olvidarlas” (Controle…, 1946¡CONTROLE… ¡Controle su cerebro!. Santiago: Centro de Estudios Psicológicos Modernos. 1946., p.4; énfasis del original).

A un año del término de la Segunda Guerra Mundial y los horrores vividos por los soldados en el campo de batalla, este curso toma esas experiencias como supuesta fuente de aprendizaje para la vida moderna en la ciudad. La propuesta, además, se basaba en la idea de “reeducación”, entendida como un proceso de entrenamiento personal constante, buscando olvidar ese tipo de huellas psíquicas. Los consumidores, por lo tanto, serían instruidos en el arte de la técnica de la “abreacción mental”, buscando la descarga de las emociones ahogadas. La publicidad, en consonancia, proponía recobrar la identidad perdida a causa de los estímulos nocivos: “Otros, que a causa de un trauma psíquico olvidaron hasta su propia identidad, la recobraron” (Controle…, 1946¡CONTROLE… ¡Controle su cerebro!. Santiago: Centro de Estudios Psicológicos Modernos. 1946., p.4).

La psicología moderna, alejada del ejercicio supuestamente frío y distante del laboratorio, se acercaba a las personas de la calle ofreciéndoles una solución particular a sus dificultades: “Los ‘estudios psicológicos modernos’ desempeñan una función que ningún Laboratorio Científico puede desempañar, proporciona ‘paz, tranquilidad y felicidad’ psíquica a los que a él recurren” (Controle…, 1946¡CONTROLE… ¡Controle su cerebro!. Santiago: Centro de Estudios Psicológicos Modernos. 1946., p.2; énfasis del original).

Si el fin de la guerra había traído la paz mundial, ahora la psicología se ponía al servicio de las batallas particulares de la vida moderna. Se comenzaba a hablar del cansancio asociado a la vida cronometrada, lo que es la confirmación de la introducción de una nueva temporalidad: la vida apurada, el tiempo lineal que le exige a los individuos un rendimiento productivo, enfermándolos física y mentalmente. Por ello, la “educación emocional” es presentada como la salida facilitando: “prevenir, curar y desechar”. Se previenen los males, se curan sus complicaciones y se desechan aquellas partes de sí mismo que ya no sirven. Es la nueva triada de la higiene mental. La modernidad, en consecuencia, era representada como la causante de varios problemas para los chilenos. Estar en un país en vías de desarrollo, aceleraba el pulso de la vida generando lo que se define como una “vida relámpago”:

La vida actual con todos los artificios impuestos por una civilización agitada, sin paz para concentrar la atención, de una continua acumulación de imágenes e ideas, viajes, negocios, cine, radio, vida de sociedad, trabajo excesivo intelectual y manual, fracasos, etc. hacen que nuestra ‘vida psíquica’ se convierta en ‘vida relámpago’. Surgen entonces la confusión, insomnio, nerviosidad, preocupaciones, fobias, temores, celos, etc. que se agravan y se exageran dando origen a variadísimas preocupaciones y tristezas. ¡Controle su imaginación y sus nervios. Solicite hoy mismo las curativas ‘sesiones’ de reeducación cerebral (Controle…, 1946¡CONTROLE… ¡Controle su cerebro!. Santiago: Centro de Estudios Psicológicos Modernos. 1946., p.12; énfasis del original).

Dentro de la época investigada (1900-1950) este curso por correspondencia sería uno de los incipientes llamados al consumo masivo de algún estilo de psicoterapia en clave de autoayuda. Hasta ese instante la publicidad clínica era inexistente, ya que comúnmente se llamaba al gran público a “conocer” los postulados de Freud, más que a vivir alguna experiencia terapéutica. Ya Uffa Jensen (2016)JENSEN, Uffa. Zuviel der Liebe: die Weltgeschichte der Psychoanalyse in Berlin, London und Kalkutta, 1910-1940. Habilitationsschrift (Geschichte der Psychoanalyse) – Freie Universität Berlin, Berlin. 2016. ha advertido al respecto, diciendo que el psicoanálisis tuvo (y tiene) la capacidad de establecer verdaderos regímenes terapéuticos de manera transnacional. Hay emociones que se visualizan como problemáticas y se implantan nuevas modalidades de solución.

Por otro lado, este curso planteaba la necesidad de combatir las impresiones penosas alojadas en lo subconsciente (o inconsciente), causantes directas de los sufrimientos que los usuarios podían reconocer en sí mismos. Describían el trabajo clínico de la siguiente manera:

Las ‘sesiones’ de ‘reeducación cerebral’ de los ‘estudios psicológicos modernos’ transforman su abatimiento dándole ‘ánimo, fortaleza y voluntad’. Los que se ‘ruborizan’ fácilmente tienen con la ‘sesiones’ de ‘reeducación cerebral’ los ejercicios necesarios para ‘desarraigar’ la impresionabilidad exagerada que motivó el rubor y cuyo ‘origen’, en gran parte de los casos, se remonta a un suceso impresionante acontecido tiempo atrás que quedó profundamente grabado en el subconsciente (Controle…, 1946¡CONTROLE… ¡Controle su cerebro!. Santiago: Centro de Estudios Psicológicos Modernos. 1946., p.5-6; énfasis del original).

Por último, la cartilla describía con más detalle el proceso de formación de los síntomas conversivos, explicando al público cómo el cuerpo recibía y expresaba los conflictos de orden mental: “La mente, no pudiendo contener el exceso de una emoción recibida, utiliza el cuerpo para desahogarse, cuyas consecuencias son una serie de desequilibrios físicos que suelen producir efectos perniciosos” (Controle…, 1946¡CONTROLE… ¡Controle su cerebro!. Santiago: Centro de Estudios Psicológicos Modernos. 1946., p.7).

Además del público general, los creadores apuntaban a un público específico: los profesores y maestros del país, quienes eran visualizados y representados como los formadores del mañana. La labor pedagógica era un baluarte para la nación ya que reforzaba la idea que la infancia era el capital futuro en el que Chile debía invertir. Los llamados nacionalistas al visualizar a los niños y niñas como la esperanza del mañana reforzaba varios de los discursos con un fuerte espíritu nacionalista: “Los maestros son, en gran parte, responsables de los actos de los hombres y mujeres del mañana. El formar complejos en los niños y jóvenes es un verdadero crimen. ‘¡adquiera!’ las ‘sesiones’ de ‘reeducacion cerebral’” (Controle…, 1946¡CONTROLE… ¡Controle su cerebro!. Santiago: Centro de Estudios Psicológicos Modernos. 1946., p.9-10; énfasis del original).

La cartilla, finalmente, incluía testimonios de recuperación de personas de distintos países de la región: Venezuela, Perú, Argentina, Brasil, Panamá y Bolivia. Para comprar los cursos, las personas debían escribir al “Centro de Estudios Psicológicos Modernos”, dirección postal “Clasificador 682, Correo Central, Santiago” (Controle…, 1946¡CONTROLE… ¡Controle su cerebro!. Santiago: Centro de Estudios Psicológicos Modernos. 1946., p.15). El informativo no individualizaba a alguna persona o doctor nacional (o extranjero) que respaldara o promocionara la propuesta. Tampoco alguna sociedad médica o científica “formal”, sino que su clave de valor se centraba en lo convincente de sus argumentos, los que aparentemente podían ser decodificados por un chileno o chilena promedio. No he podido obtener más información específica sobre el mismo Centro, la metodología usada o si tuvo éxito o no esta estrategia. Lo importante, a mi modo de ver, es analizar el objeto mismo a fin de entender.

“Cualquier chileno podrá ser psicoanalista”: el análisis profano y los cursos psicoanalíticos del juez Samuel Gajardo

Para finalizar, la heterodoxia autorizaba un recurso masivo de reclutamiento y enseñanza para los “freudianos”: una escuela abierta de psicoanálisis a cargo de Samuel Gajardo, quien realizó una serie de importantes esfuerzos para difundir el psicoanálisis más allá de los circuitos profesionales. Seguramente, su labor como magistrado alimentó varias de sus preocupaciones sobre lo que llamó la “evolución del alma humana” (Gajardo, 1946GAJARDO, Samuel. Divulgación del psicoanálisis: doctrina de Freud y críticas de Jung y Adler: exposición, comentarios, crítica. [s.l.]: [s.n.]. 1946., p.258). En este sentido, Gajardo leyó a Freud como fuente de conceptualización para entender los problemas sociales y delictuales que veía a diario en su juzgado. Afirmaba, apoyado en el psicoanálisis, que el individuo ha experimentado avances significativos ya que la coerción externa de sus impulsos ha sido sustituida por la represión interna ejercida por el Súper-Yo, entendido como la conciencia moral que le da vida a los ideales más sublimes de la sociedad. De esta forma, el proyecto civilizatorio de Gajardo (1946GAJARDO, Samuel. Divulgación del psicoanálisis: doctrina de Freud y críticas de Jung y Adler: exposición, comentarios, crítica. [s.l.]: [s.n.]. 1946., p.259) consistía en que

la evolución del niño podemos observar el proceso de esta transformación, que hace de él un ser moral y social. Este robustecimiento del Súper-Yo es uno de los factores culturales psicológicos más valiosos, pues en los individuos en los cuales se ha realizado, dejan de ser adversarios de la civilización y se convierten en sus firmes contenedores. En consecuencia, mientras mayor sea su número, más segura se hallará la civilización, y podrá prescindir de los medios externos de coerción.

El interés pedagógico que despertaban las teorías de Freud para Gajardo se basaba en la esperanza de que los seres humanos pudieran reconciliarse con su propia infancia a través del autoconocimiento de su parte infantil. Se oponía radicalmente a la represión violenta de los instintos y recomendaba abiertamente a los pedagogos evitar estas prácticas en virtud de una comprensión desprejuiciada de la naturaleza infantil. Inclusive pensaba en la posibilidad de una aplicación mixta entre el tratamiento psicoanalítico e instrucciones pedagógicas ya que “se consigue muy pronto suprimir los síntomas nerviosos y deshacer la naciente modificación del carácter” (Gajardo, 1946GAJARDO, Samuel. Divulgación del psicoanálisis: doctrina de Freud y críticas de Jung y Adler: exposición, comentarios, crítica. [s.l.]: [s.n.]. 1946., p.115).

El juez declaraba:

La psicoanálisis comprueba con frecuencia que la causa de ciertas enfermedades nerviosas radica en una educación exageradamente severa, y que la normalidad exigida a los niños se obtiene a costa de su capacidad de rendimiento y goce. Enseña también la psicoanálisis cuan valiosas aportaciones pueden proporcionar los instintos perversos y asociales del niño a la formación de su carácter cuando, en vez de sucumbir a la represión, son desviados de sus fines primitivos mediante el proceso de sublimación y dirigidos hacia otros fines más valiosos. Nuestras mejores virtudes han nacido, en calidad de reacciones y sublimaciones, sobre el terreno de las peores disposiciones. En consecuencia, la educación debería evitar cuidadosamente gastar esas preciosas fuentes de energía, y limitarse a impulsar aquellos procesos por medio de los cuales son dirigidas tales energías, por buenos caminos. De esto se desprende que una educación basada en los conocimientos psicoanalíticos puede constituir la mejor profilaxia individual de las neurosis (p.290).

Gajardo se pliega, por lo tanto, a favor del llamado “análisis profano” y entra en el debate señalando que la medicina no puede atribuirse la exclusividad de la práctica psicoanalítica. Sus argumentos atacan la poca formación que tienen los médicos sobre la vida anímica y está a favor de la no prohibición del análisis practicado por los profanos – y dentro de los que seguramente se encontraba él mismo – debido a tres importantes intereses. A saber: (a) el de los enfermos: donde a los que padecen no les importa demasiado, según el juez, si el analista es médico o no. Lo importante es tenga las cualidades personales para ejercer su labor terapéutica, caracterizadas por ser “personas de formación académica, doctores en filosofía, pedagogos y algunos señores de gran experiencia y personalidad sobresaliente” (Gajardo, 1946GAJARDO, Samuel. Divulgación del psicoanálisis: doctrina de Freud y críticas de Jung y Adler: exposición, comentarios, crítica. [s.l.]: [s.n.]. 1946., p.114); (b) el de los médicos: ya que introducir el psicoanálisis como parte de la formación médica, a ojos del juez, no sería ventajoso ya que complicaría al candidato a médico y psicoanalista, prolongando su formación; y (c) el de la ciencia: el freudismo es una herramienta poderosa para investigar la naturaleza humana por lo tanto es fundamental que supere los límites de la medicina. Precisa Gajardo (1946GAJARDO, Samuel. Divulgación del psicoanálisis: doctrina de Freud y críticas de Jung y Adler: exposición, comentarios, crítica. [s.l.]: [s.n.]. 1946., p.114):

Como psicología abismal o ciencia de lo anímico inconsciente, puede llegar a ser indispensable a todas aquellas ciencias que se ocupan de la historia de los orígenes de la civilización humana y de sus grandes instituciones, tales como el arte, la religión y el orden social. Ha prestado ya una considerable ayuda a estas ciencias para la solución de sus problemas, pero éstas son aún aportaciones muy pequeñas comparadas con las que se conseguirán si los hombres de ciencia dedicados al estudio de la historia de la civilización, la psicología de las religiones, la filología etc., se deciden a manejar por sí mismos el psicoanálisis, sin que ello les fuera prohibido. El empleo del análisis para la terapia de las neurosis es sólo una de sus aplicaciones y quizá venga el porvenir demostrar que no es siquiera la más importante. He ahí otra de las razones para no prohibir el análisis a los profanos.

Samuel Gajardo asumió su puesto como juez de menores desde 1929, visualizando al juzgado como una especie de laboratorio de lo sublime y lo grotesco de la sociedad chilena (Gajardo, 1957GAJARDO, Samuel. Memorias de un juez. Santiago: Imprenta Central de Talleres. 1957.). Desde un comienzo, Gajardo se convirtió en un conferencista recurrente, asistiendo a distintos centros tales como: la Universidad de Chile, la Escuela de Carabineros, la Policía de Investigaciones, distintas sociedades obreras y profesionales, entre otros lugares. Además, apostó por preparar publicaciones de divulgación en varios medios escritos y programas radiales, lo que le ayudó a ser reconocido como un experto en la materia. Su cruzada se basaba en el deseo que muchos chilenos y chilenas pudieran superar sus prejuicios acercándose junto a sus hijos a las enseñanzas sobre la sexualidad.

Un ejemplo de lo anterior lo refleja la edición de El Mercurio del 24 de junio de 1937, día en que se presenta la conferencia de Gajardo en la Sociedad de Empleados del Comercio titulada “Ética sexual”. La nota explicaba con detalle los argumentos desarrollados por el juez:

El Sr. Gajardo se refirió en primer lugar a demostrar que el problema sexual, por todas las características que él encierra, como asimismo sus consecuencias, merece considerársele como uno de los problemas fundamentales de la sociedad humana. A continuación explicó que este problema radica entre la función biológica del individuo y las exigencias de la sociedad. Citó numerosos casos observados en el ejercicio de su función de juez de menores y en los cuales había constatado en más de cinco mil casos de seducción, todos ellos habían sido producto de la defectuosa educación sexual, porque los padres creen que sus hijos son ignorantes de la cuestión sexual, cuando en realidad sólo practican la hipocresía. Hizo una relación de estos problemas desde la época primitiva hasta nuestros días, manifestando que a pesar de los senderos trazados por Freud, existe siempre una gran ignorancia hija de un mal entendido moral y que es la causa de errores de funestas consecuencias tanto para la sociedad como para los individuos. Al término de su disertación el Sr. Gajardo fue muy aplaudido (Sobre…, 24 jun. 1937SOBRE… Sobre el problema sexual disertó D. Samuel Gajardo. El Mercurio, 24 jun. 1937.).

Los esfuerzos de Gajardo por difundir el psicoanálisis fueron ganando en formalización y junto con otros colaboradores participó en la creación de la Fundación Freud y Shenstone, la que se presentaba como una “institución destinada a promover el perfeccionamiento psíquico de los seres humanos” (Fundación…, 1950FUNDACIÓN… Fundación Freud y Shenstone. El arte del paisaje: necesidad apremiante del ser humano actual. Santiago: Casa Nacional del Niño. 1950., p.2).1 1 Hasta el momento no he podido tener más referencias de esta institución. Sólo existe publicado un libro bajo su sello del cual extraigo la cita anterior: Fundación… (1950). Funcionando regularmente en Santiago, este organismo impartió cursos abiertos, populares y gratuitos sobre psicoanálisis para cualquiera que quisiese acceder a ellos. Bajo la consiga “Cualquier chileno podrá ser psicoanalista” estos se publicitaban en la prensa, se impartían en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile y estaban a cargo del juez Gajardo. Estas iniciativas se difundían bajo el siguiente mensaje:

Todo el mundo podrá ahora aprender psicoanálisis y adentrarse, en forma metódica y sencilla, en los complejos e importantes estudios realizados por Freud y otros psicoanalistas de renombre mundial. El curso que acaba de abrirse en la Escuela de Derecho con los auspicios de la Fundación Freud y Shenstone y a cargo del juez de menores, señor Samuel Gajardo, así lo harán posible. Y a esto hay que agregar que la enseñanza no significará gasto alguno para los interesados. Es y será absolutamente gratuita (Gajardo, s.d.).

El mismo Gajardo al ser consultado al respecto señalaba: “En primer término deben Uds. saber que la institución que patrocina el curso tiene por objetivo la difusión de la psicología psicoanalítica como un medio de mejorar el conocimiento de la personalidad humana para superar las condiciones de la convivencia social” (Gajardo, s.d.). Se ofrecía una sistematización completa de las ideas freudianas, proyectándose un año de trabajo en total, con reuniones semanales los días miércoles a las 18h30. Y agregaba:

Hasta el momento son varias personas que han demostrado su interés por concurrir a escuchar las disertaciones a mi cargo, el cual aún está en sus comienzos. Tengo la seguridad que miércoles a miércoles, que es el día de la semana en que se imparte esta provechosa enseñanza, irán aumentando los interesados en conocer las doctrinas que tan famoso hicieran a Freud y otros notables psicoanalistas (Gajardo, s.d.).

Las enseñanzas de Samuel Gajardo se centraban en los aportes de Sigmund Freud, Carl Gustav Jung y Alfred Adler. Primariamente, el público asistente estaba compuesto por estudiantes universitarios de medicina y derecho, pero la publicidad intencionaba una participación abierta para desentrañar los “secretos del alma al alcance de todos” (Gajardo, s.d.). Visto así, el freudismo era sinónimo de un saber que permitía mejorar la sociedad a través de la superación del oscurantismo y la reducción, como proponían los círculos confesionales y conservadores de la sociedad chilena, de la sexualidad a un ejercicio privado, exclusivamente circunscrito a la vida de la familia y a la reproducción. Para el juez, “los dogmas católicos no contienen ningún principio incompatible con la educación sexual del niño, esto es, con el conocimiento de las leyes naturales” (Gajardo, 1940GAJARDO, Samuel. La educación sexual del niño y del adolescente. Santiago: Biblioteca Popular. 1940., p.10). El saber científico del psicoanálisis debía ser diseminado a través de la sociedad nacional a fin de lograr mayores niveles de libertad y mejora social. El mismo lo declaraba cuando afirmaba en su trabajo La educación sexual del niño y del adolescente – cuyo capítulo 12 se titulaba “Los datos del psicoanálisis” – que “la labor es difícil porque exige luchar contra los errores, prejuicios y sentimientos, pero esa es la empresa que tiene ante sí toda revolución. Siempre hay una Bastilla que demoler. Los prejuicios y los errores suelen ser más sólidos que las rocas de granito”(Gajardo, 1940GAJARDO, Samuel. La educación sexual del niño y del adolescente. Santiago: Biblioteca Popular. 1940., p.9).

Para terminar el juez Gajardo rescataba el aspecto sociológico asociado a la difusión del psicoanálisis para dibujar una situación ideal: el entrenamiento de los trabajadores sociales – que ya eran personajes centrales en Chile en los Tribunales de Menores junto con los primeros psicólogos – para que ellos pudieran, desde el terreno mismo, luchar por una sociedad más sana y con menos neurosis. Así, el juez Gajardo (1946GAJARDO, Samuel. Divulgación del psicoanálisis: doctrina de Freud y críticas de Jung y Adler: exposición, comentarios, crítica. [s.l.]: [s.n.]. 1946., p.115) era explícito, al imaginar al psicoanálisis como una herramienta que mediaba entre las exigencias pulsionales del individuo y las rectificaciones propias de la vida en sociedad:

¿Será demasiada fantasía esperar que la psicoanálisis esté llamada, no obstante las dificultades que se le oponen, a preparar a los hombres para una tal rectificación? Acaso haya de nuevo un americano a quien se le ocurra dedicar parte de su dinero a la preparación analítica de los social workers de su país, para formar un ejército auxiliar dedicado a combatir la neurosis, producto de la civilización. Una nueva especie de salvation army.

Consideraciones finales

Luego de este breve repaso por algunos antecedentes sobre el arribo, el impacto y la diseminación del psicoanálisis en circuitos más amplios que los exclusivamente médicopsiquiátricos, lo ocurrido en Chile permitiría confirmar lo que también sucedió en otros países de la región – especialmente Brasil (Plotkin, Damousi, 2009PLOTKIN, Mariano; DAMOUSI, Joy (Ed.). Transnational unconscious: essays in the history of psychoanalysis and transnationalism. Londres: Palgrave Macmillan. 2009.) – donde la imagen pública del psicoanálisis se construyó ligada a la posibilidad de hablar “científicamente” acerca de la sexualidad. Esto ayudó a reforzar las estrategias estatales sobre la conducta sexual de la población, siendo compatible con un proyecto nacional moderno. Entonces, decir psicoanálisis en Chile era sinónimo de un conjunto de ideas serias sobre la sexualidad. La aceptación de los principios freudianos hizo aceptable la idea de la existencia de la sexualidad infantil, facilitando tomar distancia con teorías más deterministas como era la teoría de la degeneración mental. Freud, como se veía, era valorado como un experto sobre el amor y la vida íntima de las personas. Se reconocía el factor pulsional sexual en las personas, necesitando medios para canalizar esas fuerzas según fines socialmente aceptados. Por ello, la receptividad del psicoanálisis se vio facilitada por este contexto de renovación paradigmática, donde se implantó la idea de un ser humano habitado por impulsos sexuales y agresivos que debían ser domesticados para alcanzar la tan ansiada civilidad.

Simultáneamente, el psicoanálisis posibilitó la idea de transformación y maleabilidad del ser humano, la influencia del ambiente y principalmente la idea de formación. Se vivía una época empapada por los desafíos de corte nacionalista para engrandecer el país y se hablaba del papel del Estado de bienestar social desde mediados de los años 1920 en Chile. La infancia, para muchos, era el capital futuro de la nación por lo que se comenzaba a hablar de tomar medidas para reducir la mortalidad infantil, el número de contagios de sífilis y gonorrea y los abortos clandestinos. A los discursos sobre la salud física se sumó de poco a poco la idea de la existencia de necesidades psicológicas que debían ser atendidas.

La tensión existencial planteada por el psicoanálisis, como se expuso anteriormente, originó la visibilidad de nuevos personajes y discursos que prontamente se elevaron y validaron como representantes de la buena formación y la rectitud moral colectiva. Este es el caso del juez de menores Samuel Gajardo Contreras, quien contaba con la validez y respetabilidad social, quien institucionalizó una manera de consumo y práctica del psicoanálisis en tierras nacionales: la difusión masiva de las teorías de Freud orientadas hacia las clases populares. Justamente, la posición social y la reputación de Gajardo facilitaron mucho esta práctica. Su respetabilidad y liderazgo en temas infantiles ayudó significativamente a que toda su producción circulara ampliamente. El uso del psicoanalista, como personaje en sus novelas, da cuenta del reconocimiento masivo de un nuevo personaje social, el que se enseñaba al público como una alternativa posible para los dolores del “alma”. La psicología, la pedagogía y la medicina social fueron permeados por las ideas freudianas. Asimismo, el carácter diletante de sus representantes, entre ellos el juez Samuel Gajardo Contreras, posibilitó la diseminación del psicoanálisis en distintos medios: las novelas de fantasía, las charlas y conferencias y los cursos abiertos de psicoanálisis para todo público. La respetabilidad de este juez duró muchos años, llegando a ser nombrado como uno de los chilenos más influyentes en su época.

Al mismo tiempo, las referencias freudianas ganaron en respetabilidad social tanto como – parafraseando a Silvana Vetö (25 jun. 2013)VETÖ, Silvana. Psicoanálisis, eugenesia e higienismo: nudos de utopía nacionalista: Chile, 1930-1940. Trabajo presentado en el Seminario Permanente La Locura: historia, prácticas e instituciones, 2013. Santiago de Chile. 25 jun. 2013. – para ser objeto de la acción de charlatanes, farsantes y ofertas descomunales. Los casos del doctor Robert J. Botkin, Donna de Ortúzar y los cursos de autoayuda “Controle su cerebro” son un claro ejemplo. Estos casos sirven para entender el amplio espectro de posibilidades, agentes y públicos que se abrieron una vez que lo “psi” tomó protagonismo como una herramienta de administración subjetiva.

El psicoanálisis también acompañó el incipiente proceso de modernización del país y las transformaciones en la vida de los chilenos y chilenas. La implantación de la vida, según un modelo capitalista, reconfiguró las relaciones personales y sociales. La experiencia de la vida apresurada trajo consigo una nueva temporalidad que regía la existencia. La “vida relámpago” se hizo presente para la clase dominante y trabajadora. El estrés emocional apareció y se hizo necesario inaugurar nuevas ofertas terapéuticas. Los cursos de autoayuda, escritos en clave freudiana, reflejan cómo el psicoanálisis se convirtió en una especie de matriz de inteligibilidad para hablar del dolor espiritual. Nunca se citó abiertamente a Freud en ellos, pero la cartilla estaba construida en esos términos. La orientación psicoanalítica, por lo tanto, era un posible lenguaje para referirse al conflicto personal y familiar. Se implantó, en este contexto, la idea del desarrollo personal emocional y la “sublimación” era el mecanismo predilecto para estos propósitos. Si todo el mundo tenía un “ello” potencialmente peligroso, la educación era el mecanismo principal para forjar ciudadanos normales y adaptados. Es el traslape de los modelos de “medicalización y psicologización” de la sociedad nacional (Ruperthuz, 2016RUPERTHUZ, Mariano. Freud y los chilenos: un viaje transnacional, 1910-1949. Santiago: Pólvora. 2016.).

Para finalizar, vale la pena hacer un análisis con distinción de clase: los viajes, los negocios y el cine, por ejemplo, eran vicisitudes vitales de la clase más acomodada de la sociedad chilena. En cambio, los niños delincuentes – en los términos de la época – y sus familias debían ser educados, normalizados y objeto de la sublimación. Los trabajadores sociales, psicólogos y profesores eran vistos como los “soldados”, encargados de contener las pulsaciones de la masa “peligrosa” para conducirlas hacia el camino de la normalidad y la adecuación. Son dos circuitos que corren en paralelo, una clase acomodada que se estresa con la “vida relámpago” y una clase popular que, conquistada por una cultura de masas, es transformada en el objeto del tiempo de la modernidad, del cronómetro de la fábrica, es la modificación de la temporalidad moderna, el reinado del tiempo lineal. La sublimación, por lo tanto, era valorada por su capacidad transformadora de lo peligroso en productos aceptables para la sociedad. Las teorías de Freud, es probable que contribuyeran a liberar la moral sexual poniéndola como un campo en disputa donde los gobiernos de la época declararon abiertamente la necesidad de que el pueblo recibiera educación sexual. Sin embargo, cabe la pregunta para futuras investigaciones: ¿Hubieron lecturas que se resistieron a este modelo de ser humano y de sociedad? ¿Existieron grupos que criticaron la implantación del ser humano tal como lo proponía el psicoanálisis? Estas preguntas superan el orden retórico, ya que como lo formulé en trabajos anteriores, también hay que tener la precaución de no ver psicoanálisis en todos sitios. Lo mismo que integrar las acomodaciones que muchos agentes locales hicieron del freudismo para insertarlo en los medios conservadores y proletarios. Son lecturas que ayudan a matizar estos descubrimientos logrando dar vida a otros circuitos de recepción todavía inexplorados.

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    Hasta el momento no he podido tener más referencias de esta institución. Sólo existe publicado un libro bajo su sello del cual extraigo la cita anterior: Fundación… (1950)FUNDACIÓN… Fundación Freud y Shenstone. El arte del paisaje: necesidad apremiante del ser humano actual. Santiago: Casa Nacional del Niño. 1950..

AGRADECIMIENTOS

El presente trabajo es parte del proyecto n.11150497, titulado “Institucionalización de los ‘saberes psi’ y las representaciones del yo (self) a comienzos del siglo XX en Chile (1900-1950): un estudio sociocultural”, financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Científico Tecnológico (Fondecyt) del Gobierno de Chile. Agradezco, especialmente, a los nietos del Juez, Samuel Gajardo Contreras, Leonora Gajardo y Samuel Gajardo Jr. por autorizarme a utilizar este material. También a mis ayudantes de investigación Pasi Valdevenito y Gabriella García.

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Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    Nov 2017

Histórico

  • Recibido
    Oct 2016
  • Acepto
    Feb 2017
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