El presente artículo describe una experiencia realizada en una escuela pública, en la que se promovió un trabajo de regulación emocional dirigido a los niños. A lo largo de cinco sesiones, se emplearon diversas dinámicas participativas con el fin de facilitar el proceso de identificación, denominación y gestión eficaz de las emociones fundamentales, entre las que se incluyen la alegría, la tristeza, la ira, el miedo y el asco. Según la evaluación de las coordinadoras del grupo, los resultados apuntan de manera consistente con la teoría a los beneficios sustanciales de la regulación emocional adaptativa para el desarrollo saludable de los niños. Cabe destacar, además, que las experiencias emocionales compartidas por los niños con sus cuidadores desempeñan un papel crucial en la influencia de la regulación emocional infantil. Se observó que las técnicas de regulación emocional utilizadas por los cuidadores pueden ser absorbidas e internalizadas por los niños, lo que tiene un impacto significativo en el desarrollo de sus propias habilidades en esta área.
Palabras clave:
inteligencia emocional; psicología infantil; psicología educacional