Open-access Un mapa de los inicios del psicodrama en México

Um mapa do começo do psicodrama no México

A map of the beginnings of psychodrama in Mexico

RESUMEN

Un mapa de los inicios del psicodrama en México es el resultado de una sesión de sociodrama en el Encuentro Nacional de Psicodramatistas en México en 2024. Tras una breve introducción conceptual y metodológica del psicodrama, reflexiona sobre “lo mexicano” como factor cultural determinante en la presencia del psicodrama en el país. El valor del texto radica en compartir un relato sobre la emergencia del psicodrama en México. Las limitaciones están en la necesidad de mapear otras fuerzas que consolidaron su presencia en el país. Las conclusiones muestran que el psicodrama tuvo dos epicentros de emergencia simultáneos en los años ochenta, la Ciudad de México con la Escuela Mexicana de Psicodrama y Guadalajara con la escuela de Agustín Ramírez.

PALABRAS CLAVE
Psicodrama; Sociodrama; México

RESUMO

Um mapa do começo do psicodrama no México é resultado de uma sessão de sociodrama no Encontro Nacional de Psicodramatistas do México, em 2024. Após uma breve introdução conceitual e metodológica ao psicodrama, reflete sobre a “identidade mexicana” como um fator cultural determinante na presença do psicodrama no país. O valor do texto reside em compartilhar um relato do surgimento do psicodrama no México. Suas limitações residem na necessidade de mapear outras forças que consolidaram sua presença no país. As conclusões mostram que o psicodrama teve dois epicentros simultâneos de surgimento na década de 1980: a Cidade do México, com a Escola Mexicana de Psicodrama, e Guadalajara, com a escola de Agustín Ramírez.

PALAVRAS-CHAVE
Psicodrama; Sociodrama; México

ABSTRACT

A map of the beginnings of psychodrama in Mexico is the result of a sociodrama session at the National Meeting of Psychodramatists in Mexico in 2024. After a brief conceptual and methodological introduction to psychodrama, it reflects on “Mexican identity” as a determining cultural factor in the presence of psychodrama in the country. The value of the text lies in sharing an account of the emergence of psychodrama in Mexico. Its limitations lie in the need to map other forces that consolidated its presence in the country. The conclusions show that psychodrama had two simultaneous epicenters of emergence in the 1980s: Mexico City with the Mexican School of Psychodrama and Guadalajara with the school of Agustín Ramírez.

KEYWORDS
Psychodrama; Sociodrama; Mexico

INTRODUCCIÓN: LA MUERTE DE JAIME WINKLER Y FLORIANÓPOLIS

Dos acontecimientos motivaron la organización del Encuentro Nacional de Psicodramatistas en México (ENPM) en octubre del 2024. El primero fue la muerte de Jaime Winkler quien junto con María Carmen Bello (Yuyo), fundó la Escuela Mexicana de Psicodrama y Sociometría en los años ochenta en la Ciudad de México. La muerte de Jaime sacudió los vínculos y nos hizo preguntarnos: ¿Y ahora qué? ¿Seguiremos con las mismas inercias de siempre o intentaremos ir por nuevos caminos? ¿Por qué el psicodrama aquí no funciona como en otros países? ¿Cuál es el futuro del psicodrama en México?

El segundo acontecimiento para la organización del ENPM, fue la inspiración recibida de quienes fuimos al XIV Congreso Iberoamericano de Psicodrama en Florianópolis en 2023. La experiencia durante varios días lluviosos en aquella ciudad nos permitió vivir el psicodrama brasileño, bailando al ritmo del maracatú y samba en las casas de madera a la orilla de la playa. Luego volvimos a México dispuestos a contagiar a la comunidad psicodramática.

El ENPM fue el resultado de un trabajo colaborativo de varios meses y ocurrió de manera virtual durante todo un fin de semana en el contexto pospandémico del covid-19. La pandemia nos acostumbró a los encuentros virtuales largos que, en mi opinión, nunca serán lo mismo que los encuentros presenciales cuerpo a cuerpo y en el mismo espacio. Sin embargo, los encuentros digitales también tienen aspectos positivos pues como explica Barros (2025, p. 9) “la virtualidad ha sido un instrumento de adaptación que además ha permitido la conexión con regiones que antes estaban más aisladas”. En particular, este trabajo viene de una sesión que se llamó Cartografía de flujos y devenires del psicodrama en México y fue coordinada por Marcia Sandoval, Claudia Ledesma, Itzel Gutiérrez y el autor de este texto1. El propósito de la sesión fue explorar la memoria colectiva sobre el surgimiento del psicodrama en el país, usando al sociodrama como metodología2.

El texto parte de un breve acercamiento al psicodrama y al sociodrama como marco conceptual y metodológico. Después aborda a lo mexicano ante el espejo psicodramático para interpelar a la identidad nacional como factor cultural determinante en la escasa práctica del psicodrama en el país. Después presenta la conversación y las escenas del sociodrama Cartografía de Flujos y Devenires del psicodrama en México. Y finalmente expone las conclusiones que dan cuenta del psicodrama en el país como un territorio psicodramático vivo.

MARCO CONCEPTUAL Y METODOLÓGICO – UN BREVE REPASO DEL PSICODRAMA Y EL SOCIODRAMA

Durante el proceso de vivir, se actúa mucho más sobre nosotros de lo que nosotros actuamos.

Esa es la diferencia entre una criatura y un creador.

Jacob Levy Moreno

La palabra psicodrama viene de las raíces etimológicas griegas: “Psyche” que significa alma y “Drama” que significa acción. El psicodrama fue creado en Viena tras la Primera Guerra Mundial por Jacob Levy Moreno (un judío sefaradí de origen romano) quien, a pesar de vivir el boom de los nacionalismos en Europa, fiel a su verdad poética y psicodramática siempre se consideró un ciudadano del mundo. Moreno definió al psicodrama como “un método para sondear a fondo la verdad del alma a través de la acción” (Marineau, 2013, p. 9) y luchó por la Revolución creadora, aspirando a que un verdadero procedimiento terapéutico debía alcanzar a toda la humanidad. En el psicodrama la creatividad es sinónimo de salud mental y surge del cultivo en uno mismo y en los otros de la espontaneidad, entendida como: una respuesta de un individuo ante una situación nueva y a la nueva respuesta a una situación vieja.

Moreno, “fue uno de los primeros en aprovechar la potencialidad de la intervención grupal para abordar temas que afectan a la sociedad como un todo” (Oliveira & Bruhn, 2025, p. 2). Practicó el psicodrama entre la devastación provocada por la guerra, fuera de los consultorios psicoanalíticos, en los espacios públicos con niños huérfanos, prostitutas y personas en situación vulnerable. Moreno siempre “valoró más la experiencia que los libros, la acción más que las palabras y era antipático de las conversas culturales” (Marineau, 2013, p. 55). Por eso en el psicodrama la acción precede al verbo, pues como seres humanos nunca estamos aislados y nuestras subjetividades vienen de los roles que jugamos en los grupos durante toda nuestra existencia.

El psicodrama es una herramienta útil y a la vez trasngresora porque rompe con la verticalidad de las relaciones de poder y del saber disciplinario, pues “el uno individual puede convertirse en un agente terapéutico para el otro, ese es el potencial del grupo terapéutico en el nivel de cristalización de nuestra mente” (Marineau, 2013, p. 52). En ese aspecto, el psicodrama no solamente opera en el plano terapéutico, su aplicación se abre al trabajo con comunidades, en las escuelas y en cualquier tipo de organizaciones, donde cada integrante del grupo puede ser un agente pedagógico.

Los grupos, formados por vínculos y roles, son el punto de partida del pensamiento de Moreno, pues “todo vínculo está dentro de una red sociométrica que contiene un código de comunicación. Cada país tiene un idioma cuya estructura deviene de la evolución de una cultura y los valores que detenta” (Bustos, 1997, p. 103). Por eso, a través del psicodrama es posible mapear las geografías psicológicas de las comunidades, como en este caso la comunidad psicodramática mexicana.

La socionomía es la teoría que sustenta al psicodrama, de ella se desprenden los conceptos como el factor e, espontaneidad, factor tele, la teoría de roles, la matriz de identidad y el átomo social. Alcione Trindade presenta tres áreas en las que se divide la socionomía:

La sociodinámica, que aborda la dinámica de los grupos, utilizando el método del juego de roles; la sociometría, que estudia los patrones de afecto presentes en los grupos, utilizando el test sociométrico; y la sociatría, que tiene fines socio y psicoterapéuticos, basándose en los métodos de la psicoterapia de grupo, el sociodrama y el psicodrama ayudados por técnicas básicas

(Trindade, 2024, p. 3).

Dicho lo anterior, toca mencionar que las fases que tradicionalmente sigue una sesión psicodramática son: el caldeamiento, la dramatización y el sharing. Durante la sesión, uno de los participantes asume el rol de protagonista mientras el resto del grupo en el rol de audiencia, lo escucha para representar escenas. Un director guía la sesión usando técnicas como el soliloquio, el espejo, el doble y la inversión de roles; apoyado por un yo-auxiliar “que es blanco inmediato de la transferencia, pues representan roles íntimos y figuras del mundo del paciente, el pasado y el presente” (Moreno, 2018, p. 163).

Hablamos de psicodrama cuando solamente una persona es la protagonista para dramatizar una historia y de sociodrama cuando todo el grupo es protagonista en la exploración de uno o varios temas. El sociodrama es un potente artefacto de intervención social y cultural que permite a quien dirige las sesiones “mapear la subjetividad y los significados inconscientes en el grupo” (Knobel, 2020, p. 196). También, el sociodrama es una herramienta para la mediación cultural desde lo educativo pues “facilita la creación colectiva y realidad suplementaria. Esa realidad ayuda a flexibilizar las identidades como encuentro de culturas” (Nery & Gisler, 2019, p. 18)3. Asimismo, el sociodrama es “un método de acción profunda que trabaja con las relaciones intergrupales y las ideologías colectivas” (Marineau, 2013, p. 88). En suma, el sociodrama es un método de investigación cualitativa que permite el aprendizaje vivencial desde la conversación empática, entre los encuentros y desencuentros de la subjetividad colectiva.

LO MEXICANO ANTE EL ESPEJO PSICODRAMÁTICO

El mexicano no sólo no se abre: tampoco se derrama.

Octavio Paz

Vistas desde la mirada clásica del psicodrama, las identidades no son esencias, se configuran a través de la matriz de identidad en el desenvolvimiento socio psicológico de la niñez, que es la base psicosocial de la personalidad y en ella “nacen los deseos, las demandas y las faltas” (Fonseca, 2022, p. 10). Los roles en ese sentido, surgen como “una unidad de experiencia sintética en la que se funden elementos privados, sociales y culturales” (Moreno, 1993 como citado en Trindade, 2024, p. 3). Mientras desempeñamos roles aprendemos a estructurar nuestras percepciones y visiones del mundo, “la identidad de mi ser es una combinación de experiencia entre mi propia identidad y las meta-identidades que derivan de la interacción con otros” (Charney, 1975, p. 119). Generalmente, las identidades se cristalizan como conservas culturales, hasta que llega “un nuevo acto espontáneo y creador” (Menegazzo et al., 1992 citado en Silva & Castro, 2024, p. 2). La identidad mexicana comenzó a configurarse en el siglo XIX como un rol sociocultural que aspiraba a ser parte del régimen de los nacionalismos del mundo moderno. En particular, las élites criollas locales aspiraban a un nacionalismo parecido al de los países europeos.

El nacionalismo mexicano nació bajo la presión de invasiones extranjeras, guerras civiles internas y gobiernos tambaleantes. Fue esculpido por discursos homogeneizantes y racistas que configuraron múltiples roles y realidades culturales con los que el psicodrama ha tocado pared.

Al respecto, Claudia Paz Román ubica varios factores como los causantes del poco arraigo del psicodrama en el país:

Su escasa y casi nula práctica en las instituciones de encierro voluntario e involuntario en México es lamentable. Las razones son múltiples, pero intentaré dilucidar algunas: el limitado conocimiento de formas de intervención creativas; el anquilosamiento en las maneras de intervención institucionales; la creencia que el método psicodramático es poco “serio” porque convoca a lo lúdico, lo creativo y lo espontáneo. La mirada que controla, vigila y somete al sujeto que habita en estas instituciones no es nueva, sin embargo, intervenir en este ámbito plantea la persistencia y el desarrollo de estrategias de inclusión en el pensar-hacer intervención psicodramática. Aportaciones que favorecen la ruptura en la aniquilante mirada estereotipada en el campo de la intervención social

(Paz Román, 2023, p. 22).

La mirada aniquilante y estereotipada a la que se refiere la Claudia Paz Román se despliega, por ejemplo, en las formas autoritarias de la cultura laboral mexicana4. Hablamos de un autoritarismo cuyas raíces más profundas vienen del régimen colonial (en absoluto machista), donde las poblaciones vivían divididas por la estructura de las castas.

Yasnaya Aguilar ve en ese sentido, un continuum desde los tiempos coloniales hasta el proyecto integrador nacionalista, el cual “ha actualizado la opresión del orden colonial y ha renovado sus mecanismos y el envoltorio ideológico que lo sostiene” (Aguilar, 2021, p. 38). Así, la identidad nacional se consolidó en el imaginario colectivo junto con el régimen presidencial autoritario y centralista del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Todo esto en un largo proceso de homogeneización cultural cimentado por las políticas educativas, culturales, la literatura, el cine y los discursos políticos, cuyo fruto fue la identidad mexicana.

Uno de los libros más importantes sobre la invención de la identidad mexicana es el Laberinto de la soledad escrito por Octavio Paz (2002) a mitades del siglo XX. En él, Paz (2002, p. 164) plantea que “el mexicano siempre está lejos, lejos del mundo y de los demás. Lejos también de sí mismo” y dibuja el perfil de un ser eminentemente machista, empeñado en mantenerse cerrado, analizando la jerga popular de aquel entonces:

El lenguaje popular refleja hasta qué punto nos defendemos del exterior: el ideal de la “hombría” consiste en no “rajarse” nunca. Los que se “abren” son cobardes. Para nosotros, contrariamente a lo que ocurre con otros pueblos, abrirse es una debilidad o una traición”. El mexicano puede doblarse, humillarse, “agacharse”, pero no “rajarse”, esto es, permitir que el mundo exterior penetre su intimidad

(Paz, 2002, p. 165).

A la cerrazón se suma la elusión de la mirada como rasgo de identidad:

La raíz de nuestra actitud cerrada e inestable [...] La desconfianza, el disimulo, la reserva cortés que cierra el paso al extraño, la ironía, todas, en fin, las oscilaciones psíquicas con que, al eludir la mirada ajena, nos eludimos a nosotros mismos, son rasgos de gente dominada, que teme y que finge frente al señor

(Paz, 1998 como citado en Paz Román, 2003, p. 262).

Más o menos un siglo después de la aparición del Laberinto de la Soledad, el escritor y psicoanalista tijuanense Heriberto Yépez retoma la cuestión de la elusión de la mirada:

Los mexicanos somos un pueblo que histórica y colectivamente esconde el rostro: “El mexicano tiene máscara, es decir, se oculta. Ante los demás y, sobre todo, ante sí mismo. Pero sólo porta máscara porque lo que realmente lo identifica es que el mexicano fantasea que no tiene rostro”

(Yepez, 2010, p. 131).

Por eso, dice Yépez, el mexicano durante décadas se identificó con la figura de El Santo, el “Enmascarado de Plata” de la lucha libre pues esconde el rostro, “se vuelve un irresponsable enmascarado de santo para ganar el amor de los demás” (Yepez, 2010, p. 131). Desde esta óptica, el Santo se gana el amor de los demás sacrificándose a sí mismo.

A partir de este ––muy breve–– esbozo de los rasgos identitarios de la identidad mexicana como cerrarse, evadir la mirada y ocultar el rostro, podemos afirmar que la identidad mexicana es un constructo cultural contrario al psicodrama. Es una dramaturgia social en la que aparecen roles a la defensiva frente al sometimiento centenario. El filósofo Bolivar Echeverría nombra a esto el ethos barroco, donde el mestizaje cultural “la expresión del “no”, de la negación o la contraposición a la voluntad del otro, debe seguir un camino rebuscado; tiene que construirse de manera indirecta y por inversión” (Echeverría, 2000, p.56). El psicodrama en ese sentido, aparece como una amenaza cultural y no como campo terapéutico pues convoca a lo que históricamente ha sido castigado: el juego, la mirada y el cuerpo con voz propia y deseo (Fig. 1).

Figura 1
La madre pródiga.

UNA CARTOGRAFÍA DE FLUJOS Y DEVENIRES DEL PSICODRAMA EN MÉXICO

Caldeamiento. Mapeando el psicodrama en mí

La sesión inició con un caldeamiento con música donde pedimos a cada quién trazar sus tránsitos psicodramáticos con colores en hojas de papel. Algunos títulos de los dibujos fueron: Retorno, El trabajo virtuoso, Volando hacia lo alto, Camino a la libertad, Remanso de agua fresca, La alegría a la psicología, Gran camino recorrido, Larga historia, Encuentros y futuros posibles, Una llave al mundo, Ida y vuelta, Salir de México y volver a regresar, Camino exploratorio, Brújula, El mercadito (Fig. 2).

Figura 2
Algunos dibujos de los trayectos psicodramáticos personales de los participantes5.

Luego le pedimos a cada quién responder: ¿Cuándo y a través de quién llegó el psicodrama a México? Las respuestas en la conversación apuntaron a los años ochenta y a los nombres de María Carmen Bello (Yuyo), Jaime Winkler, Agustín Ramírez y Claudia Paz.

Enseguida, pedimos al grupo apagar las cámaras para indagar desde el silencio y la oscuridad de las pantallas: ¿Cuándo le había llegado el psicodrama?, ¿a qué retos se han enfrentado? y ¿qué impulsos los han llevado a seguir en el camino? Algunas respuestas fueron:

¿El Congreso Iberoamericano en México fue en el 2005?” (Isabel); “Mis maestros fueron Yuyo y Jaime. Mi reto fue aprender a revelar secretos. Un impulso fue conocer otros teatreros espontáneos en Uruguay en Montevideo en 2009.” (Lorena); “Mis maestros fueron Jaime y Yuyo. Dos momentos muy importantes fueron cuando presenté mi tesis para ser directora en psicodrama y sociometría, y cuando di un taller de sueños en un congreso en España. (Amalia);

Yo llegué al psicodrama en 1997 con la doctora Carolina Becerril a un taller que se llamaba “El tiempo pasa y al príncipe azul lo veo cada vez más verde”, fue una inspiración para mí, para saber que no buscaba un príncipe. Yo me buscaba a mí misma y en el psicodrama me encontré. Mi máximo reto siempre fue dar un taller en un congreso, ya lo logré y me siento muy contenta (Irene).

Mi primer encuentro con el psicodrama fue en 1998 en Monterrey, Nuevo León, con el licenciado Alfredo Ramírez y el doctor Jorge Rubén Garza. Ellos eran alumnos directos del doctor Agustín Ramírez. Lo que más me marcó de aquel encuentro de psicodrama fue que yo venía de dejar la vida religiosa como monja y el psicodrama me lanzó a la vida real (Rosy).

Dramatización. Mapeando los inicios del psicodrama en México

Otra vez con las cámaras apagadas le pedimos a cada quién conectar con la respiración y sentir al cuerpo para traer algunas escenas sobre la emergencia del psicodrama en México. “Podría ser el sociodrama que hicieron en el metro el 12 de octubre en el 2002” (Lorena).

Yo me imaginé una escena en la que estamos subidos en el barquito que empieza a tambalearse por las olas. En ese momento vemos a lo lejos a Yuyo y Jaime que se suben al barco que empieza a estabilizarse. La escena es sobre el rumbo que todos tomamos gracias a ellos, a su enseñanza. El rumbo que hemos tomado en el trabajo porque hemos escogido el psicodrama en nuestros trabajos (Clarissa).

Ante las dos opciones les pedimos al grupo elegir sociométricamente, con cámaras prendidas y apagadas, la escena fundante del psicodrama en México. La mayoría eligió la escena del sociodrama público en el metro de la Ciudad de México, el cual fue parte del Primer sociodrama público y simultáneo de América Latina. Escenas de los Pueblos organizado en el 2002 en diferentes ciudades de América Latina.

Para armar la escena le preguntamos a Lorena: ¿Quiénes están en el sociodrama público del 2002?

Está Yuyo junto con Jaime coordinando la sesión dentro de la estación del metro San Lázaro en el centro histórico de la Ciudad de México. Frente a ellos estaba un grupo de psicodramatistas, pienso que serían Alfonso Reséndiz, Carolina Romero y otros más que se me van, quizás está Héctor Montalvo. Alrededor pasan las personas, es un espacio grande y algunas se acomodan para observar cómo juegan las compañeras con sus caras de qué pasa aquí (Lorena).

Lorena trae a escena a Yuyo (para representarse a sí misma), a Jaime y a tres personas más que representan al grupo y la acción comienza:

Pasen, vengan, esto se llama sociodrama público, escenas del pueblo. Hoy en muchos lugares de Latinoamérica están haciendo lo mismo, va a ser muy emocionante, pasen acá mis compañeros y compañeras les presentaremos, como en un teatro de alta velocidad, lo que ustedes opinen sobre cómo está el mundo, cómo está el país, cómo está su ciudad, cómo está su comunidad, su familia y usted como persona (Yuyo).

Sí, sí, muy bien, vengan se van a divertir muchísimo, tienen que venir con nosotros. Vengan y nos cuentan su historia” (Jaime/Joana). “El público dice que el mundo está caótico, representenlo” (Yuyo).

El grupo forma esculturas móviles que representan el caos y conversan entre sí: “Cambiemos el chip mundial” (Lorena). “Debe haber algo que podamos hacer” (Héctor). “Siempre hay algo que podemos hacer” (Jaime/Joana). “Puedo respirar yo solita en este caos” (Lorena). “Puedo ver otras opciones” (Claudia). “¿Y si vemos a otros?” (Héctor). “¿Y cómo está México ahora en el 2002? Díganlo en palabras” (Yuyo). “Pues como siempre ha estado…” (Claudia P). [risas grupales].¡Devaluado!” (Lorena). “Sin embargo, alguien está comenzando a cantar México lindo y querido…” (Yuyo). Grupo:México lindo y querido, si muero lejos de ti…” (Grupo). “Hermoso…” (Yuyo).

A partir de esta escena, convocamos a las resonancias ––en el sentido de la multiplicación dramática––– de otras escenas usando la metáfora de una máquina del tiempo llamada “resomática” para ver dónde estaba cada quién en el 2002.

Yo quisiera agregar la presencia en el 2002 de Mónica Zuretti en México, que vino desde Argentina, desde Buenos Aires para hacer una estancia en Michoacán6. También quisiera agregar a personas que en el norte estuvieron en contacto con el psicodrama desde aquellos tiempos. Al doctor Jorge Rubén de la Universidad de Monterrey y por supuesto quisiera agregar que en ese año ya Agustín Ramírez había dejado este mundo, para partir a otra dimensión. Lo mismo en la ciudad de Austin, Texas, estaba René Blatner que hace importantes aclaraciones del método de Moreno. También René Marineau estaba en el área de Canadá con toda la bibliografía de Moreno y por supuesto, la queridísima Zerca Moreno que ya tenía todo su cuartel general allá alrededor del sur de Carolina, debajo de Nueva York. Todas estas personas en ese año fueron muy importantes para el desarrollo en México del psicodrama. Yo me presento, algunos me conocen como un discípulo de Agustín Ramírez desde los años 1987 y 1988, que tuve el gusto de coincidir con él en Guadalajara, en Zapopan, Jalisco (Michel).

Desde la coordinación le agradecemos a Michel por traer a tantos personajes históricos y le proponemos traer a escena a Mónica Zuretti, Jorge Rubén, René Marineau, Zerca Moreno y Agustín Ramírez. Sin embargo, la comunicación con Michel se rompe por las fallas tecnológicas. Le preguntamos por sentido común a Yuyo, sobre la visita de Mónica Zuretti a México en el 2002, quien responde pero de inmediato fue interrumpida por una nueva voz. “Claro que sí, Mónica vino muchas veces a nuestra escuela a dar talleres…” (Yuyo).

Yo fui alumna del doctor Jorge Rubén Garza, que fue alumno de José Agustín Ramírez. Por el 2002 tuvimos a Mónica Zuretti de visita en Monterrey, nos apoyó en una situación de duelo grupal muy específica, detonada por el asesinato de una compañera. La situación de duelo coincidió con la visita de la doctora Mónica. Ella tenía comunicación con nuestro maestro el Dr. Jorge (Rosy).

Le preguntamos a Rosy si quisiera abrir esa escena, ¿Quién podría ser Mónica y quiénes más estuvieron allí para armar la escena?

Estaba la doctora Mónica, el doctor Jorge Rubén quien era el director del grupo donde también estaba la psicóloga Nadia Méndez, la psicóloga Jenny y una servidora. La Dra. Mónica podría ser representada por Héctor, el Dr. Garza por Joana, la psicóloga Nadia puede ser Lore pues tienen la complexión igualita y la psicóloga Jenny puede ser Raquel (Rosy).

Querida, tenemos aquí una situación y me gustaría tu ayuda para trabajarla, estamos en duelo por esta pérdida de una compañera que fue asesinada ¿Aceptarías trabajar con nosotros esta situación?” (Dr. Garza/Joana). “Claro, vine para ayudarles a compartir y a estar siempre en lo que se necesite. ¿Perdieron alguna compañera chicas?” (Mónica Zuretti/Héctor). “Sí, la forma en la que murió no es para nada sencilla, es muy fuerte. A mí me cuesta trabajo hablarlo, me siento muy mal, dejó un hueco.” (Psicóloga Jenny/Raquel). “Bien, pueden ayudarme y tal vez representar el hueco que está dejando en ustedes con sus brazos, con su cuerpo, mostrar este hueco que está dejando la partida de su compañera. Desde ese hueco, decirle una palabra a su compañera en este momento.” (Mónica Zuretti/Héctor). “Esto no era para ti, no merecías esto.” (Dr. Garza/Joana). “Estoy triste porque te fuiste. Te extraño tanto.” (Psicóloga Jenny/Raquel).

Muy bien, ahora nos juntamos para mirarla y tomar un camino diferente. Y esperando a que esté bien ese nuevo camino. Vamos a ver un poco hacia arriba, hacia dónde va ella y con el corazón con tristeza pero también con alegría por haberla conocido. Le enviamos un beso, le decimos que esté sin dolor, que esté bien (Mónica Zuretti/Héctor).

Un silencio grupal de serenidad con las emociones a flor de piel vino después, mientras el grupo procesó lo ocurrido7.

Gracias, solamente gracias Mónica, es la única palabra que te puedo decir, un agradecimiento enorme.” (Michel – que ya logró arreglar el micrófono). “Un placer conocerte en el camino Michel, deja tu legado, es lo que podemos hacer.” (Mónica Zuretti/Héctor). “Sí, te recordamos mucho Mónica, especialmente a todas tus ballenas allá en el sur.” (Michel).

Agradecemos al grupo, pedimos encender las cámaras y preguntamos si hay alguna otra historia que quieran traer.

Me divierte mucho lo que están haciendo porque es como, ¿Dónde nace mi psicodrama, dónde lo encontré? Yo tengo entendido que José Agustín Ramírez vino con psicodrama, luego se quedó con la bioenergética y muero de ganas por saber en qué año empezó su compartir en Guadalajara. Michel, ¿En qué año inicia José Agustín Ramírez el compartir del psicodrama en Guadalajara? (Héctor).

Pero el micrófono de Michel otra vez no funciona y alguien más toma la palabra para responder la pregunta de Héctor.

Bueno, si me permiten, yo podría decir algo. Yo tengo el gusto de conocer al maestro Michel desde el 2008, desde entonces trabajamos juntos en una universidad dando clases de psicodrama. Yo lo he escuchado en algunas ocasiones decir que Agustín Ramírez regresó a Guadalajara después de cuarenta años. Él fue un sacerdote franciscano que regresó a Guadalajara por ahí de 1987 queriendo abrir un instituto. No se lo autorizaron, pero eso no lo detuvo. De todas maneras, empezó a impartir psicodrama y a preparar a las personas que quisieran participar. Inclusive, Agustín les pedía que para hacerse egos auxiliares debían tener un número determinado de horas hasta poder ser directores. Conforme los alumnos iban cumpliendo con las horas de formación les entregaba una constancia que significaba que ya estaban preparados. Creo que para ser director les pedía como mil horas. Durante años aquí en Guadalajara, muchas personas se convirtieron en sus discípulos, entre ellos está Michel Farah. Luego Agustín decide retirarse y regresar a su comunidad, al convento que está en Zapopan, a un lado de la Basílica, porque él pertenecía a aquella comunidad franciscana donde falleció en el 2001. Entonces todo el tiempo, Michel estuvo acompañándolo como discípulo, pues además de ser su maestro fue su amigo. Michel y Agustín hacían un taller abierto para todo el público una vez al mes. Ese taller sigue abierto gracias a Michel Farah. En el psicodrama él tiene una gran trayectoria porque entra a la Universidad Antropológica de Guadalajara cuyo fundador también fue discípulo de Agustín, por eso se conocían (Marta).

Y una pregunta rápida, ¿dónde se formó Agustín?” (Héctor).

Agustín Ramírez se va de Guadalajara a Estados Unidos y en ese coincidir que tiene maravilloso con el universo, en Estados Unidos conoce directamente a Moreno y trabaja y estudia con Moreno más o menos diez años. Agustín estuvo más de cuarenta años en Estados Unidos y fue conociendo personas. Primero conoció a Moreno, pero también conoció a Carl Rogers, con quien también tiene el gusto de aprender y trabajar con él, inclusive se dice que Carl Rogers le pagó uno de sus dos doctorados que obtuvo Agustín en Estados Unidos. Allá también conoció a Alexander Lowen con lo de la bioenergética. Conoció a muchísimas otras personas en ese tiempo, como a John Pierrakos y entonces empieza a hacer psicodrama. Estuvo como diez años con cada uno de ellos e integró el psicodrama de Moreno con los aprendizajes humanistas, la bioenergética y su propio conocimiento, su propia experiencia. Inclusive en su libro Psicodrama, teoría y práctica, Agustin menciona que tuvo más de cincuenta mil horas de terapia participando con toda clase de grupos. Trabajaba con todas las personas que podía. Inclusive, en el mismo libro se menciona que llegó a hacerse pasar por vagabundo para contactar con ciertos grupos. También trabajó en hospitales psiquiátricos, para que la gente que llevaba años ahí, a través del psicodrama pudiera ser dada de alta (Marta).

Sharing: agradecer y mapear otras raíces psicodramáticas en México

El micrófono de Michel sigue sin funcionar y la sesión debe cerrar en cinco minutos. A manera de sharing apresurado, le pedimos a Héctor y Marta quedarse en escena con los ojos cerrados y las cámaras prendida, como si fueran los maestros y las maestras que trajeron a México al psicodrama. A través de un coro de voces el grupo les dirá lo que quiera, sumando una declaración de hacia dónde le gustaría llevar al psicodrama en el futuro. Estas fueron algunas de las respuestas:

Yo quiero agradecerles y pedirles que en nombre de la humanidad y de México, nos enseñen a todos estas técnicas, porque el mundo necesita de amor, el mundo necesita realmente llegar al corazón de la gente y en estos momentos tan difíciles de guerra en muchos lugares. Necesitamos seguir manteniendo esta humanidad y el psicodrama es arte, lo que hace al ser humano, humano (Eustolia).

Quiero decirles gracias a sus conocimientos, a sus libros, a las experiencias que he tenido con todos ellos he podido tener una diversidad de formas, de esencias psicodramáticas para comprender y sobre todo de transformación esperanzadora en un mundo que siempre ha sido complicado, pero que creo que gracias a ellos, a estos maestros entrañables que han transitado por México, nos han dejado legados de formación y legados escritos. Gracias a ellos he podido realizar muchísimas cosas y puedo seguir realizando muchas cosas en el futuro y espero que compartamos sus maravillosos escritos (Claudia P).

A mí me resuena decir algo sobre el pasado y el futuro. Me gustaría que nuestras raíces no sean un punto de división, sino todo lo contrario. Entender que en esto hay diferentes raíces que nos nutren y las líneas hacia el futuro nos permitan que esas raíces sean una división sino algo que nos lleve a muchos lugares y direcciones (Eliza).

Yo quisiera decirles a ustedes, a todas las personas que estamos aquí, que tomemos el legado de Moreno que iba dirigido por la pregunta ¿Quién sobrevivirá? Para que esa cuestión no tenga sentido en el mundo porque todas y todos y todes tenemos las condiciones para sobrevivir. Entonces, aquel legado de Moreno va para allá, para construir condiciones para que esa pregunta no tenga sentido (Mireya).

Yo quiero decirles que encontrarlos esta tarde me llena de emoción y de ánimo de conocer la historia, las muchas historias, las múltiples historias del psicodrama. También me invitan a seguir construyendo múltiples historias del psicodrama en compañía con todos los que estamos aquí y todos los que no están pero que tomamos esta metodología como una posibilidad de construir otras maneras de vivir (Claudia).

Hablando de una nueva forma de vivir y considerando la violencia que se está viviendo en el país, es importante recordar lo dicho por Moreno, referido precisamente a lo que había vivido que fueron las dos guerras mundiales. Él afirmaba que para lograr un verdadero cambio, una revolución social, era necesario primero, una revolución sociométrica. Se refería a cambios en las interacciones, en los pequeños grupos para lograr cambio a nivel macrosocial y esto considero muy importante recordarlo y tomarlo siempre en cuenta. Gracias (María Elena).

Me gustaría que alguien tomara mi lugar para que yo le diga algo a alguno de los maestros. ¿Yuyo, puedes cubrirme? Para poder decirle a mis maestros, a Yuyo, que todo este misterio que has creado ya estaba en las raíces con las que llegaste llena de esperanza desde el setenta y nueve y está “urumex” en la que te convertiste también es toda una inspiración. Nos vamos a convertir en tu legado, gracias por tu corazón y gracias por tu inspiración8 (Héctor).

Otra vez con ese silencio íntimo de emociones a flor de piel y con lágrimas en los ojos, pedimos una inspiración profunda y mover al cuerpo para sacudir los roles representados, mientras aparecen más comentarios.

Yo solo quisiera también decirle a Marta y a Michel que me da mucho gusto conocerles y saber toda esta historia que yo no sabía. Les agradezco profundamente su presencia en este lugar y conocer más de las raíces. Muchas gracias (Claudia).

Yo solo quiero decir que este sea el inicio de la cartografía porque faltan varias raíces que cartografiar” (Mireya).

CONCLUSIONES – EL TERRITORIO VIVO DEL PSICODRAMA EN MÉXICO

El último comentario de la Cartografía de flujos y devenires del psicodrama en México, señalando la necesidad de mapear más raíces que dieron origen al psicodrama en México es importante para comenzar las conclusiones de este trabajo. Aquí no se busca contar una historia hegemónica y única sobre los inicios del psicodrama en México, sino compartir un relato, un mapa simbólico con los personajes, las trayectorias y las geografías que el grupo participante en el ENPM convocó durante la sesión.

Este mapa sobre los inicios del psicodrama en México puede leerse como “un mapa constituido de vectores afectivos” (Rodríguez & López, 2023, p. 5), y como “una constelación de afectos” (Deleuze, 2016 como citado en Matti, 2023, p. 166) tejida desde el deseo de encuentro y de reconocimiento mutuo como practicantes del psicodrama en el país.

La escena del Primer sociodrama público y simultáneo de América Latina: Escenas de los pueblos organizado en el 2002 dentro de la estación del metro San Lázaro en el Centro Histórico de la Ciudad de México, marcó el inicio del mapeo. A ella le siguieron otras escenas propias de los años ochenta. Al respecto, María Carmen Bello (Yuyo) cuenta: “cuando llegué a México, me encontré con que aquí no había ningún desarrollo del psicodrama. Había un solo Instituto, dirigido por una psicodramatista que al poco tiempo se fue a vivir a Estados Unidos y en Guadalajara otro psicodramatista formado por Moreno que tenía algunos grupos de psicodrama” (Bello, 2002, p. 17)9. El nombre de aquella psicodramatista era Diana Villaseñor.

Así, las primeras semillas psicodramáticas fueron sembradas por la Escuela Mexicana de Psicodrama y Sociometría en la Ciudad de México y por la escuela de Agustín Ramírez en Guadalajara. Entre ambos puntos apareció la figura de Mónica Zuretti como un agente polinizador del psicodrama, a través de sus talleres en Michoacán y en Nuevo León, develando a gran parte del grupo participante un territorio psicodramático desconocido, más allá del centralismo de la Ciudad de México (Fig. 3).

Figura 3
Mapa de los inicios del psicodrama en México.

En trabajos futuros será importante rastrear las otras fuerzas que originaron al psicodrama en el país, pero también conocer su despliegue posterior, cuando en la Ciudad de México fue organizado el V Congreso Iberoamericano de Psicodrama. Mismas raíces, nuevos frutos y el país se convirtió en un punto de acogida de psicodramatistas de varias partes del mundo como Marcia Karp, José Fonseca, Raúl Sintes, Úrsula Hauser, Eduardo Pavlovsky y René Kaës. Y crecieron las escuelas y practicantes que siguieron sus propias líneas de acción entre no pocos puntos de quiebre. Un texto de Claudia Paz Román escrito en aquel entonces refleja los forcejeos de la comunidad psicodramática:

Comenzar a andar por nuestros propios pies con pasos firmes y del tamaño de nuestros compromisos, ilusiones y deseos, capaces de mirarnos con nuestros errores y aciertos profesionales; capaces de criticarnos. No podemos ya evitar la parte de cierta marca en el rol de colonizado que a veces dificulta u obstaculiza nuestra formación y desarrollo profesional, y así como que nosotros “ni nos la creemos”: “a poco hiciste esto”; la permanente búsqueda de la aceptación de ese otro, que apruebe, juzgue, y conquiste nuestro ser-saber

(Paz Román, 2003, p. 263).

El ENPM fue un encuentro de reciprocidad y colaboración entre la comunidad psicodramática mexicana en la actualidad que deja atrás ese “rol de colonizado” desconfiado de sí mismo y de los demás, aludido por Claudia Paz Román.

Este trabajo influenciado en su diseño por la multiplicación dramática fue una provocación para reconocer las diferencias y desde ahí construir. En ese punto, no solamente se trata “de resaltar los méritos de lo heterogéneo, sino de producir heterogénesis, es decir se trata de dispositivos que producen diferencias provocados por la construcción de otras diferencias” (Fernández, 2015, p. 29). Además, este mapa busca darles continuidad a las conversaciones del ENPM que es reflejo de un “territorio vivo del psicodrama” (Vomero & Malaquías, 2025, p. 2) afectado y conectado desde sus inicios con la red de psicodrama del mundo.

Finalmente, en un mundo globalizado donde parecería que los relatos sobre las identidades nacionales se diluyeron, estos han resurgido como fetiches que son parte de políticas identitarias que refuerzan las fronteras. Para Achille Mbembe (2019), “estar vivo, o sobrevivir, se identifica cada vez más con la capacidad de moverse” (p.10) en un régimen global de soberanía corporativa y velocidad computacional donde nuestros cuerpos —como fuentes de datos para el mercado y la vigilancia— se han convertido en esas mismas fronteras.

Este trabajo busca interpelar a quienes practican el psicodrama desde México, trayendo la dramaturgia barroca de la identidad nacional entre cuyos rasgos vimos: la cerrazón del ser, la elusión de la mirada y el ocultamiento del rostro. Todos ellos son contrarios al psicodrama que convoca a lo que ha sido castigado durante siglos: el movimiento, el juego, la mirada y la voz propia.

El psicodrama abre la posibilidad de reconfigurar nuevas identidades, como un juego de máscaras para leer —entrelíneas— los códigos culturales que nos componen. En ese mismo sentido, el psicodrama es un artefacto micropolítico pues “los grupos psicodramáticos permiten modos moleculares y microfísicos de gobernarse en medio de la hostilidad” (De los Santos, 2024, p.126). Una hostilidad que en México se vive con heridas colectivas abiertas por la impunidad, las miles de desapariciones y los megaproyectos que destruyen la Tierra.

AGRADECIMIENTOS

Quiero expresar mi gratitud a Claudia Paz Román por la retroalimentación recibida durante la escritura de este trabajo. A María Carmen Bello y Lorena Nuñez por sus retroalimentaciones. A Marcia Sandoval por el impulso a la acción psicodramática. A todo el grupo que participó en el encuentro y colaboró para la elaboración de este artículo. Y a Oriana Hadler, Bruna Morais y al equipo editorial de la Revista Brasileira de Psicodrama.

  • DECLARACIÓN RELATIVA AL USO DE HERRAMIENTAS DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL
    El autor declara que se utilizó una herramienta de inteligencia artificial exclusivamente para la creación de la Figura 4. No se utilizaron herramientas de inteligencia artificial en la preparación, redacción, análisis de datos ni revisión de este manuscrito.
  • FINANCIACIÓN
    No aplicable.
  • 1
    La sesión ocurrió el primer día del ENPM con un grupo de más de sesenta participantes. Antes ocurrió el “Caldeamiento del gran grupo” para saber quiénes estábamos, desde dónde estábamos y qué hacíamos. Luego de la cartografía vino la sesión: “Las temáticas que nos convocan”. El segundo día abrió con: “Platicando sobre horizontes”, una sesión para pensar el futuro del psicodrama en México desde la pregunta: “¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano?” de la popular canción escrita y grabada en 1952 por Chava Flores. Finalmente, el encuentro cerró con una función de Teatro Espontáneo.
  • 2
    Es importante mencionar que en un principio la sesión se pensó como una multiplicación dramática, sin embargo, por cuestiones logísticas y de entendimiento entre el mismo equipo coordinador, la sesión siguió la metodología del sociodrama. La multiplicación dramática plantea un cambio en la forma de pensar y practicar el psicodrama. Fue pensada como “un modo de quehacer en la clínica orientado por la idea de producción textual colectiva” (Cardaci, 2017, p. 17). Fue creada por Hernán Kesselman y Eduardo “Tato” Pavlovsky, quienes vivieron exiliados en Madrid durante la dictadura militar argentina, entre la lucha política y contra reduccionismos psicoanalíticos, psicodramáticos y dualismos como el de grupo y la persona. De acuerdo a sus creadores “esta encarnación en escenas rizomáticas inventadas a partir de una escena inicial es lo que denominamos Multiplicación Dramática, máquina de producción de subjetividad, dispositivo analizador y herramienta de movilización para utilizar tanto en la creación de una obra de arte, como en una sesión de psicoterapia (Kesselman & Pavlovsky, 2006, p. 9). En la multiplicación dramática quien dirige no lo hace desde una posición protagónica dejando que la cartografía de escenas emerja y cuyos flujos deben “desplazar al sujeto” (Emerson, 2025). En ese sentido “un principio cartográfico es que no se mapean formas sino las fuerzas que producen ese estado de cosas” (Rey & Granase, 2019, p. 9).
  • 3
    Como explica Georges Salim Khouri, la realidad suplementaria es un recurso del psicodrama interno que “proporciona un espacio terapéutico donde se valoran la imaginación, la expresión creativa y la espontaneidad, lo que permite a los participantes explorar y experimentar dimensiones más allá de la realidad cotidiana” (Khouri, 2024, p. 1).
  • 4
    México es el país que más horas trabaja entre treinta y ocho países evaluados por la Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD, n.d.).
  • 5
    El video completo del ejercicio puede verse en Trayectos psicodramáticos personales. Cartografía de flujos y devenires del psicodrama en México: https://youtu.be/G5RXVY3EMGI.
  • 6
    Mónica Zuretti, fue una psicodramatista argentina, alumna directa de Jacob Levy Moreno y Zerka Moreno. Parte de su trabajo estuvo inspirado por la ballenoterapia, inspirándose en las ballenas como metáfora terapéutica de conexión emocional, sanación y expresión en las dinámicas grupales.
  • 7
    Falcón et al. (2023), ve el silencio en el psicodrama como un campo de investigación por su uso terapéutico. Por ejemplo, “para algunos pacientes puede facilitar la creación de vínculos terapéuticos más sólidos, la introspección y la expresión emocional, pudiendo ser un medio para expresar experiencias difíciles de verbalizar” (Falcón et al., 2023, p. 47).
  • 8
    La palabra “Urumex” es un término coloquial que refiere a la mezcla identitaria entre Uruguay y México.
  • 9
    De acuerdo con María Carmen Bello (comunicación personal, WhatsApp, 21 de julio de 2026): “Diana Villaseñor se formó con J. L. Moreno, dirigía un pequeño grupo de psicodrama en México que trabajaba principalmente en una casa cuna. Nos invitó a mí y a una argentina, también alumna de Bustos a dar clases a su grupo, Liliana Poggio. Dimos algunas clases, pero luego Diana se casó con un psicodramatista gringo y se fue a vivir a Estados Unidos”.

DECLARACIÓN DE DISPONIBILIDAD DE DATOS

Todos los conjuntos de datos se generaron o analizaron en el presente estudio.

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Editado por

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    17 Ago 2026
  • Fecha del número
    2026

Histórico

  • Recibido
    22 Feb 2026
  • Acepto
    03 Jun 2026
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