¿BARRABÁS O JESÚS BARRABÁS? CONSIDERACIONES CRÍTICAS SOBRE EL OPTIMISMO CRÍTICO TEXTUAL DE LA VARIANTE DE MATEO 27,16-17

Barabbas or Jesus Barabbas? Critical considerations about the textual critical optimism of the variant of Matt hew 27,16-17

Carlos Olivares Acerca del autor

RESUMEN

La variante textual “Jesús Barrabás” aparece en el relato de la pasión del evangelio de Mateo (Mt 27,16-17). Los comentaristas mateanos usualmente aceptan como correcta esta lectura, y apoyan esta interpretación describiendo conjeturas metodológicas del criticismo textual. Este artículo critica este optimismo critico textual, mostrando las dificultades que existen para establecer la autenticidad de la variante. El trabajo discute la evidencia externa (e.g. tipos textuales, Orígenes) e interna (transcripcional e intrínseca) y revela como el uso de los mecanismos metodológicos empleados por ambas evidencias impiden ser optimistas respecto a la realidad de la lectura “Jesús Barrabás”.

PALABRAS-CHAVE
Crítica Textual; Variante Textual; Orígenes; Jesús Barrabás

ABSTRACT

The textual variant “Jesus Barabbas” appears in the passion narrative of the Gospel of Mathew (Matt 27,16-17). Matthean commentators usually accept this passage as correct, and support its interpretation by means of methodological conjectures in the field of textual criticism. This paper criticizes such optimistic textual criticism by showing the difficulties concerning the authenticity of the variant. This article discusses the external (e.g. textual types, Origen) and internal evidence (transcriptional and intrinsic ones) and shows how the use of the methodological mechanism of both kinds of evidences prevents optimism regarding the realism of the passage “Jesus Barabbas”.

KEYWORDS
Textual Criticism; Textual Variant; Origen; Jesus Barabbas

Introducción

En el relato de la pasión de Jesús, el texto de Mateo indica que el gobernador acostumbra a liberar a un prisionero durante la celebración de la pascua (Mt 27,15). La escena describe a dos hombres que son traídos delante de la multitud reunida, la cual tiene la misión de absolver a uno y condenar al otro (Mt 27,15-26). A un lado está Barrabás (Mt 27,16). En el otro, Jesús (Mt 27,17). Tradicionalmente se considera que ambos personajes tienen nombres distintos. Esta nomenclatura, sin embargo, la cual es mantenida a nivel popular por las diferentes representaciones artísticas que retratan el juicio de Jesús en Mateo (REINHARTZ, 2007REINHARTZ, A. Jesus of Hollywood. Oxford: Oxford University Press, 2007., p. 160-162), ha sufrido un cambio importante a través de los años.

La opinión de este último grupo está basada en el testimonio de ciertos manuscritos del Nuevo Testamento que indican que el nombre completo de Barrabás era “Jesús Barrabás”, una variante que aparece en los versos 16 y 17 del capítulo 27 de Mateo (ALAND et al., 2012ALAND, B. et al. Novum Testamentum Graece (28th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012.; ALAND et al., 2014ALAND, B. et al. The Greek New Testament (5th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2014.). Esto ha llevado a que varios comentaristas de Mateo construyan la interpretación de esta escena en base a esta variante textual (DAVIES e ALLISON, 1988DAVIES, W. D.; ALLISON, D. C. A Critical and Exegetical Commentary on the Gospel According to Saint Matthew. Edinburgh: T&T Clark, 1988., t. 3, p. 583-584; NOLLAND, 2005NOLLAND, J. The Gospel of Matthew. Grand Rapids: Eerdmans, 2005., p. 1164, 1168-1169; OSBORNE, 2010OSBORNE, G. R. Matthew. Grand Rapids: Zondervan, 2010., p. 1017; HAGNER, 1995HAGNER, D. A. Matthew 14-28. Dallas: Word Books, 1995., p. 820). Para los lectores, y para los comentaristas, esto supone entender que la multitud en Mateo tiene que elegir entre dos personas con el mismo primer nombre. Por un lado, Jesús Barrabás, un preso famoso (Mt 27,16-17). Por el otro, Jesús, llamado el Cristo (Mt 27,17.22). Irónicamente la muchedumbre escoge al primero, optando por crucificar al Jesús que según Mateo salvaría al pueblo de sus pecados (Mt 1,21; 16,16-17).

Aunque la variante “Jesús Barrabás” podría ser original, una opinión que el autor de este estudio comparte como una posibilidad, este artículo critica el optimismo textual que existe en asumir como incuestionable, o extremadamente viable, su inclusión en el texto de Mateo. En este sentido, el presente trabajo examina la evidencia externa e interna de la variante mencionada, revelando la dificultad que existe de establecer metodológicamente su existencia textual como un hecho acabado e irrefutable.

1 Evidencia externa

La evidencia externa examina los manuscritos existentes, asumiendo su antigüedad y superioridad en base a la tipología textual que ellos exhiben. Ella observa, de este modo, su pluralidad e independencia geográfica, y reconoce su relación troncal (HOLMES, 2010HOLMES, M. W. Reconstructing the Text of the New Testament. In: Aune, D. E. (ed.), The Blackwell Companion to the New Testament. Malden: Wiley-Blackwell, 2010. p. 77-89., p. 85; ALAND e ALAND, 1995ALAND, K.; ALAND, B. The Text of the New Testament. Grand Rapids: Eerdmans, 1995., p. 106-107, 317-337)1 1 Aland y Aland (1995, p. 317-337) denominan a esta clasificación de categorías, y no de tipo textual. El concepto, con todo, exhibe semejanzas al clasificar textos cercanos al texto inicial. . A partir de este criterio metodológico, resulta complejo determinar la autenticidad de la variante “Jesús Barrabás” en ambos versos del relato mateano (Mt 27,16-17). Tipologías textuales alejandrinas, las cuales se cree comprenden lecturas cercanas al texto inicial, y por lo tanto confiables en la determinación de variantes textuales (METZGER e ERHMAN, 2005METZGER, B. M.; ERHMAN, B. D. The Text of the New Testament: Its Transmission, Corruption, and Restoration. New York: Oxford University Press, 2005., p. 312-313; METZGER, 2000METZGER, B. M. A Textual Commentary on the Greek New Testament. Stuttgart: United Bible Societies, 2000., p. 5-10 [introducción]), la omiten2 2 Los códices Sinaítico (א) y Vaticano (B), ambos alejandrinos, omiten la variante. El Códice Regius (L, 019), considerado alejandrino de categoría secundaria (ALAND e ALAND, 1995, p. 113; METZGER e ERHMAN, 2005, p. 77), también la excluye (ALAND et al., 2012; ALAND et al., 2014). . Al mismo tiempo, los tipos textuales occidental y bizantino, inferiores en relación con su contraparte alejandrina (PORTER e PITTS, 2015PORTER, S. E.; PITTS, A. W. Fundamentals of New Testament Textual Criticism. Grand Rapids: Eerdmans, 2015., p. 305-313), también suprimen la lectura “Jesús Barrabás”3 3 El Códice Bezae (D), un arquetipo occidental, y los códices Alejandrino (A) y Washingtonianus (W), bizantinos en los evangelios y en Mateo, respectivamente (RACINE, 2006, p. 123-146; METZGER, 2000, p. 5, 15 [introducción]), omiten la variante. Ver también el Códice Cyprius (K, 017) y el códice Tischendorfianus (Γ, 036) (Mt 27:16-17) (ALAND et al., 2012; ALAND et al., 2014). . A estos deben sumarse un número importante de minúsculos4 4 Los minúsculos 33 y 892, manuscritos que exhiben un arquetipo alejandrino (secundario) (METZGER, 2000, p. 15 [introducción]; ALAND e ALAND, 1995, p. 129, 134), omiten la variante; así como los minúsculos 180 y 579, de tipología bizantina (ALAND e ALAND, 1995, p. 129, 134). , así como leccionarios y distintas versiones del Nuevo Testamento (ALAND et al., 2012ALAND, B. et al. Novum Testamentum Graece (28th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012.; ALAND et al., 2014ALAND, B. et al. The Greek New Testament (5th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2014.)5 5 Respecto a las versiones, dos traducciones siriacas (peshita y harclense), la revisión de la versión georgiana (geo1), la versión eslava antigua, todas las versiones cópticas, así como todos los manuscritos de las versiones en latín, se inclinan en contra de la variante (ALAND et al., 2012; ALAND et al., 2014). . Todas estas lecturas, y los tipos textuales que representan, certifican una tendencia amplia y dispersa en contra de la variante propuesta, prefiriendo la nomenclatura abreviada del personaje Barrabás.

Existen, por otro lado, manuscritos que apoyan la inclusión de la variante. Aunque en este caso la evidencia externa es proporcionalmente menor a la descrita anteriormente, esto no implica minimizar su valor. El criticismo textual propone como axioma que los manuscritos no deben contarse, sino pesarse (HOLMES, 2010HOLMES, M. W. Reconstructing the Text of the New Testament. In: Aune, D. E. (ed.), The Blackwell Companion to the New Testament. Malden: Wiley-Blackwell, 2010. p. 77-89., p. 82-85). Lo cual implica evaluar sus tipologías textuales, diversidad geográfica y vínculos troncales; y no aceptar una variante en base a un número documental, obviando su calidad textual.

La Familia 1 (ƒ1), que agrupa a diferentes minúsculos del Nuevo Testamento6 6 Los minúsculos que comprenden la Familia 1 (ƒ1) han ido aumentando en número a través del tiempo. Inicialmente Kirsopp Lake identificó los minúsculos 1, 118, 131 y 209 (LAKE, 1902, p. xxiv-xxix). Luego, él agregó el minúsculo 1582 (ó 949) al grupo (LAKE e LAKE, 1943, p. 264-266). , contiene la variante. Kirsopp Lake, quien fue el primero en asociar diversos manuscritos en torno a esta familia, expuso que ella, junto al Minúsculo 700 y el Códice Coridethianus (Θ, 038), compartían rasgos textuales semejantes (LAKE, 1902LAKE, K. Codex 1 of the Gospels and Its Allies. Cambridge: The University Press, 1902., p. l-li; LAKE e BLAKE, 1923LAKE, K.; BLAKE, R. P. The Text of the Gospels and the Koridethi Codex. Harvard Theological Review, Cambridge, v. 16, n. 3, p. 267-286, 1923., p. 267-286). Burnett Streeter denominó a este tipo textual como cesareo, y afirmó que el arquetipo era conocido por Orígenes de Alejandría (STREETER, 1930STREETER, B. H. The Four Gospels: A Study of Origins, Treating of the Manuscript Tradition, Sources, Authorship, & Dates. London: Macmillan and Co., 1930., p. 77-108)7 7 El tipo cesareo ha sido criticado ampliamente (HURTADO, 1981; TASKER, 1937, p. 60-64). Mi objetivo, sin embargo, no comprende atacarlo. Si esa fuera mi intención, tendría que criticar todo el espectro tipológico (COLWELL, 1969, p. 45-55; PARKER, 2008, p. 171-174; WASSERMAN e GURRY, 2017, p. 7-10). . En tanto varios manuscritos pertenecientes a este tipo textual preservan la variante (ƒ1, 700, Θ), Orígenes, a quien se le considera una de las mayores fuentes de información del texto bíblico antes de Nicea (METZGER, 1968METZGER, B. M. Historical and Literary Studies; Pagan, Jewish, and Christian. Grand Rapids: Eerdmans, 1968., p. 88), realiza comentarios sobre su existencia.

La declaración la hace en su Comentario a Mateo, el cual escribió estando en Cesarea, en la última parte de su vida (c. 240) (DAVIS, 1942DAVIS, W. H. Origen’s Comment on Matthew 27:17. Review & Expositor, Louisville, v. 39, n. 1, p. 65-67, 1942., p. 65). La obra, escrita en griego, estaba compuesta originalmente de veinticinco libros. De entre estos, ocho sobrevivieron (libros 10 al 17), y el resto fue preservado en una traducción al latín, anónima (SOUTER, 1934SOUTER, A. The Anonymous Latin Translation of Origen on St Matthew (xxii 34 to the End), and Old-Latin Ms Q of the Gospels. Journal of Theological Studies, Oxford, v. 35, n. 137, p. 63-66, 1934., p. 63-66), datada en torno al siglo quinto (MCGUCKIN, 2004MCGUCKIN, J. A. The Westminster Handbook to Origen. Louisville: Westminster/John Knox Press, 2004., p. 30). La declaración de Orígenes respecto a la variante, la cual ocurre en la porción en latín, dice lo siguiente: “Muchas copias (ejemplares) no contienen que Barrabás es también llamado Jesús, y (la omisión) es quizás correcta, porque el nombre Jesús no es adecuado para alguien inicuo” (Orígenes, Comm. Matt. 121.24-28)8 8 Traducción personal. “In multis exemplaribus non continetur quod Barabbas etiam Iesus dicebatur, et forsitam recte, ut ne nomen Iesu conveniat alicui iniquorum” (Orígenes, Comm. Matt. 121.24-28) (KLOSTERMANN e BENZ, 1941, t. 11, p. 255). .

Las “muchas copias” (multis exemplaribus) a las que Orígenes se refiere, no indican, como algunos suponen, que existían numerosos ejemplares con la lectura tradicional (Barrabás), y aun muchos más con la variante (Jesús Barrabás) (MOSES, 2012MOSES, R. E. Jesus Barabbas, a Nominal Messiah? Text and History in Matthew 27.16–17. New Testament Studies, Cambridge, v. 58, n. 1, p. 43-56, 2012., p. 45; DAVIES e ALLISON, 1988DAVIES, W. D.; ALLISON, D. C. A Critical and Exegetical Commentary on the Gospel According to Saint Matthew. Edinburgh: T&T Clark, 1988., t. 3, p. 584). El texto de Orígenes, como se ve, deja entrever lo opuesto. Esta última interpretación proviene de un scholium, o glosa explicativa escrita en los márgenes de un documento, que aparece en cerca de veinte minúsculos, y en el manuscrito uncial S (028), datado en torno al siglo diez (METZGER, 2000METZGER, B. M. A Textual Commentary on the Greek New Testament. Stuttgart: United Bible Societies, 2000., p. 56; KLOSTERMANN e BENZ, 1941KLOSTERMANN, E.; BENZ, E. (eds.). Die griechischen christlichen Schriftsteller der ersten Jahrhunderte: Origenes Werke. Leipzig: J. C. Hinrichs Verlag, 1941., t. 11, p. 255). El autor anónimo del scholium9 9 El autor del scholium pudo ser Anastasio de Antioquía o Crisóstomo. Ambos, se cree, habrían tenido acceso a la declaración de Orígenes (METZGER, 2000, p. 56; DONALDSON, 2009, p. 388). , cuyas palabras fueron preservadas en griego, señala lo siguiente: “… en muchas copias antiguas que he encontrado, he hallado que el mismo Barrabás es también llamado Jesús” (Orígenes, Comm. Matt. 121.24-31)10 10 Traducción personal. “παλαιοῖς πάνυ ἀντιγράφοις ἐντυχὼν εὗρον καὶ αὐτὸν τὸνΒαραββᾶν Ἰησοῦν λεγόμενον” Orígenes, Comm. Matt. 121.24-31) (KLOSTERMANN e BENZ, 1941, t. 11, p. 255). . Independientemente de la interpretación de ambas declaraciones, una y otra dejan traslucir la existencia de una variante en el texto de Mateo (Mt 26,16-17), y comparten, al menos en esta lectura, relaciones con el tipo textual cesareo.

Lo significativo del scholium, con todo, no tiene que ver tanto con la declaración presentada, y sí con el texto bíblico que el autor cita. En el scholium la variante ocurre únicamente en el verso 17, aunque el escrito cita ambos versos (Orígenes, Comm. Matt. 121.24-31)11 11 “οὕτως γοῦν εἶχεν ἡ τοῦ Πιλάτου πεῦσις ἐκεῖ·. »τίνα θέλετε τῶν δύο ἀπολύσω ὑμῖν,Ἰησοῦν τόν Βαραββᾶν ἤ Ἰησοῦν τόν λεγόμενον Χριστόν;«” (Orígenes, Comm. Matt. 121.24-31) (KLOSTERMANN e BENZ, 1941, t. 11, p. 255). Traducción personal: “Pues la pregunta de Pilato se lee de esta manera, ¿A cuál de los dos quieren que libere, a Jesús Barrabás, o a Jesús que es llamado el Cristo?”. . Esto es revelador, pues los manuscritos hasta ahora aludidos, y que exhiben rasgos tipológicos de Cesarea, mencionan la variante en ambos versos (ALAND et al., 2012ALAND, B. et al. Novum Testamentum Graece (28th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012.; ALAND et al., 2014ALAND, B. et al. The Greek New Testament (5th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2014.). Orígenes, por su parte, estructura su comentario también citando los dos versículos, pero incluyendo la variante sólo en el verso 17 (Orígenes, Comm. Matt. 121.20-23)12 12 “Habebant autem tunc vinctum insignem, qui dicebatur Barabbas, congregatis ergo eis dixit eis Pilatus: quem vultis dimittam vobis, Jesus Barabbam, aut Iesum qui dicitur Christus? (Orígenes, Comm. Matt. 121.20-23) (KLOSTERMANN e BENZ, 1941, t. 11, p. 255). Traducción personal: “(16) Ellos tenían un famoso prisionero llamado Barrabás (17) Estando ellos por tanto juntos, Pilato dijo: A quien quieren que libere. A Jesús Barrabás, o a Jesús llamado el Cristo”. . Las diferencias emergen aun más al comparar esta referencia bíblica con la obra Contra Celso, escrita por Orígenes. En Contra Celso, compuesta igualmente en Cesarea y alrededor del tiempo en que el Comentario a Mateo vio la luz (c. 246) (MCGUCKIN, 2004MCGUCKIN, J. A. The Westminster Handbook to Origen. Louisville: Westminster/John Knox Press, 2004., p. 33), Orígenes se refiere sólo al verso 17, y excluye la variante (Orígenes, Cels. 1.2)13 13 “Which of the two do ye wish that I should release unto you, Barabbas or Jesus, who is called Christ?” (Orígenes, Cels. 1.2) (ROBERTS, DONALDSON e COXE, 1885, p. 395). .

Los datos expuestos revelan que en los escritos de Orígenes la variante ocurre en el verso 17, o es excluida completamente. En manuscritos que exhiben el tipo textual cesareo ocurre algo análogo. La Familia 1 (ƒ1), el códice Coridethianus (Θ, 038) y el Minúsculo 700, entre otros testigos14 14 Ver, además, las versiones siriacas (sinaítica), armenia y georgiana (segunda revisión), las que asimismo incluyen la variante en ambos versos; y el leccionario 844 (ℓ 844) (ALAND et al., 2012; ALAND et al., 2014). , incorporan la variante en ambos versos. Empero, el minúsculo 131, parte de la agrupación de manuscritos que conforman la Familia 1 (ƒ1), la excluye en los dos pasajes. El minúsculo 22, también parte de este grupo la suprime en el verso 16, pero la incluye en el 17 (ANDERSON, 1999ANDERSON, A. S. Codex 1582 and Family 1 of the Gospels: The Gospel of Matthew. 1999. Tese (Doutor em Filosofia) – Faculdade de História, Escola de Teologia, University of Birmingham, Inglaterra, 1999., p. 40 [Apéndice 2]). Por otro lado, los minúsculos de la Familia 13 (ƒ13), hipotéticamente una tipología de Cesarea (STREETER, 1930STREETER, B. H. The Four Gospels: A Study of Origins, Treating of the Manuscript Tradition, Sources, Authorship, & Dates. London: Macmillan and Co., 1930., p. 77-108), la ignora en uno y otro (ALAND et al., 2012ALAND, B. et al. Novum Testamentum Graece (28th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012.; ALAND et al., 2014ALAND, B. et al. The Greek New Testament (5th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2014.).

En definitiva, la variante, desde la perspectiva tipológica de Cesarea, si bien no exhibe una dispersión geográfica considerable, exterioriza antigüedad textual (Orígenes) y una relación genealógica troncal (Coridethianus, ƒ1, 700). Estos testigos, sin embargo, incluyendo el testimonio de Orígenes, revelan disparidad e inconsistencia. Estos elementos en conflicto, y considerando que los arquetipos alejandrinos, occidentales y bizantinos prescinden de la variante, hacen patente la dificultad que existe, desde la perspectiva de la teoría de los tipos textuales, determinar su autenticidad o invalidez. En consecuencia, resulta oportuno notar que, debido a la falta de apoyo textual externo, el establecimiento de la variante es comúnmente llevado a cabo en base la evidencia interna (METZGER, 2000METZGER, B. M. A Textual Commentary on the Greek New Testament. Stuttgart: United Bible Societies, 2000., p. 56; MOSES, 2012MOSES, R. E. Jesus Barabbas, a Nominal Messiah? Text and History in Matthew 27.16–17. New Testament Studies, Cambridge, v. 58, n. 1, p. 43-56, 2012., p. 46). Examen que se llevará a cabo en la siguiente sección.

2 Evidencia Interna

El estudio de la evidencia interna comprende dos categorías. La primera, llamada transcripcional, considera el comportamiento de los escribas al copiar un manuscrito. Esto significa notar si el escriba erró o alteró el texto. La segunda, llamada intrínseca, examina si la variante está en armonía con el estilo y vocabulario del autor del documento (PORTER e PITTS, 2015PORTER, S. E.; PITTS, A. W. Fundamentals of New Testament Textual Criticism. Grand Rapids: Eerdmans, 2015., p. 100-128; HOLMES, 2010HOLMES, M. W. Reconstructing the Text of the New Testament. In: Aune, D. E. (ed.), The Blackwell Companion to the New Testament. Malden: Wiley-Blackwell, 2010. p. 77-89., p. 85-86; METZGER e ERHMAN, 2005METZGER, B. M.; ERHMAN, B. D. The Text of the New Testament: Its Transmission, Corruption, and Restoration. New York: Oxford University Press, 2005., p. 313-315).

2.1 Evidencia transcripcional

Los escribas tendían a armonizar textos que presentaban relatos o tópicos similares (ROYSE, 1995ROYSE, J. R. Scribal Tendencies in the Transmission of the Text of the New Testament. In: Ehrman, B. D.; Holmes, M. W. (eds.), The Text of the New Testament in Contemporary Research: Essays on the Status Quaestionis. Grand Rapids: Eerdmans, 1995. p. 461-478., p. 463). Una lectura presente en Marcos, pero ausente en Mateo, por ejemplo, era trasladada por un escriba de un documento a otro, a fin de hacer concordar ambos textos en una historia común. Ahora bien, al considerar que la variante no ocurre en Marcos, u en otro escrito, sugeriría que ella es única y auténtica. Esta quizás desapareció porque un escriba armonizó el texto mateano con la escena paralela de Marcos (Mc 15,6), y eliminó la inclusión “Jesús” en frente de Barrabás (HAGNER, 1995HAGNER, D. A. Matthew 14-28. Dallas: Word Books, 1995., p. 820). Este raciocinio, empero, podría ocurrir también a la inversa, y cuestionar por qué la variante, la cual en teoría existía en el texto inicial de Mateo, no fue armonizada en los relatos paralelos de Marcos o Lucas, por ejemplo. Actualmente no existe evidencia externa que avale una conformación de este tipo, lo cual permite cuestionar el argumento de la autenticidad de la variante, y plantear interrogantes respecto a su ausencia en manuscritos no mateanos. Esta omisión armónica, no obstante, pudo acontecer porque el escriba, mostrando respeto por el nombre de Jesús, prefirió no coordinar temáticamente el pasaje con otros textos del Nuevo Testamento.

A partir de una línea similar de pensamiento, se busca entender el por qué el Códice Vaticano (B) posiciona un artículo acusativo τὸν (ton) antes del sustantivo Barrabás, en el verso 17 τὸν Βαραββᾶν (ton Barabban), en tanto el Códice Sinaítico (א) lo omite (ALAND et al., 2012ALAND, B. et al. Novum Testamentum Graece (28th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012.; ALAND et al., 2014ALAND, B. et al. The Greek New Testament (5th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2014.). Se especula que el manuscrito del primer Códice contenía el nombre Jesús, también en el caso acusativo y emplazado antes del artículo Ἰησοῦν τὸν Βαραββᾶν (Iēsoun ton Barabban). Hipotéticamente un escriba habría excluido el sustantivo propio, dejando sólo el artículo (COMFORT, 2008COMFORT, P. W. New Testament Text and Translation Commentary. Carol Stream, Ill.: Tyndale House Publishers, 2008., p. 83). En base a este argumento, un número importante de interpretes se inclina en favor de la autenticidad de la variante “Jesús Barrabás” (Mt 27,16.17). Si bien se admite que los escribas tendían a armonizar o intercalar palabras, se plantea como casi imposible que un escriba haya introducido la variante. Sobre todo, al notar que los evangelios restantes describen a Barrabás como un homicida y ladrón (Mc 15,7; Lc 23,19; Jn 18,40). La acción, de este modo, sucedió inversamente, y los escribas excluyeron la variante por reverencia y respeto (METZGER, 2000METZGER, B. M. A Textual Commentary on the Greek New Testament. Stuttgart: United Bible Societies, 2000., p. 56; NOLLAND, 2005NOLLAND, J. The Gospel of Matthew. Grand Rapids: Eerdmans, 2005., p. 1164).

El principal apoyo para esta postura se encuentra en la declaración de Orígenes referente a la variante del verso 17. Para él, como fue señalado, esta es inválida, pues no corresponde, en su opinión, que el nombre “Jesús” sea aplicado a un inicuo (Orígenes, Comm. Matt. 121.27-28) (KLOSTETMAN e BENZ, 1941KLOSTERMANN, E.; BENZ, E. (eds.). Die griechischen christlichen Schriftsteller der ersten Jahrhunderte: Origenes Werke. Leipzig: J. C. Hinrichs Verlag, 1941., t. 11, p. 255). El parecer de Orígenes tiene sin duda ribetes apologéticos y dogmáticos (METZGER, 1968METZGER, B. M. Historical and Literary Studies; Pagan, Jewish, and Christian. Grand Rapids: Eerdmans, 1968., p. 94), y falla al cuestionar el uso del nombre “Jesús” por personas infames15 15 En los escritos de Josefo algunas personas de mala conducta llevan el nombre “Jesús” (e.g. Sacerdote corrupto: Josefo, B.J. 387; Líder sedicioso: Josefo, Vita 66 193, 200, 278, 294). . Con todo, su declaración no certifica necesariamente la variante. Si bien Orígenes no concordaba con ella, él no la excluyó. Tampoco existe evidencia explícita que sugiera que los escribas de los primeros siglos hicieron algo semejante. Este tipo de argumento es esencialmente teórico, el cual presupone que los escribas reverenciaban o deseaban hacer único el nombre de Jesús.

Quien escribió sobre el tema de la reverencia y los escribas fue Adolf Deissmann, quien investigó aquellos manuscritos en los que el nombre “Jesús” es compartido por otras personas (Lc 3,29; Hch 7,45; 13,6; Col 4,11; Heb 4,8). Deissmann afirma que existen alteraciones del nombre en varios manuscritos, especulando que los escribas pretendían que esta designación fuera única (DEISSMANN, 1930DEISSMANN, A. The Name “Jesus”. In: Bell, G. K. A.; Deissmann, A. (eds.), Mysterium Christi. London: Longmans, Green and Co., 1930. p. 3-27., p. 3-27). Con todo, la limitación de este argumento descansa en que estas alteraciones, las que muchas veces excluyen una variación semántica, no se ven en testigos textuales tempranos (MOSES, 2012MOSES, R. E. Jesus Barabbas, a Nominal Messiah? Text and History in Matthew 27.16–17. New Testament Studies, Cambridge, v. 58, n. 1, p. 43-56, 2012., p. 52).

El autor de Colosenses, por ejemplo, nombra algunos remitentes de su epístola, haciendo referencia a un personaje llamado Jesús, conocido también como el Justo (Col 4,11). Es cierto que en textos posteriores escribas anónimos alteraron o omitieron el nombre “Jesús” del pasaje (DEISSMANN, 1930DEISSMANN, A. The Name “Jesus”. In: Bell, G. K. A.; Deissmann, A. (eds.), Mysterium Christi. London: Longmans, Green and Co., 1930. p. 3-27., p. 17-18). Sin embargo, no existe evidencia de un procedimiento tal, en los primeros dos siglos, que demuestre algún grado de variación con este pasaje en particular (ALAND et al., 2012ALAND, B. et al. Novum Testamentum Graece (28th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012.; ALAND et al., 2014ALAND, B. et al. The Greek New Testament (5th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2014.).

Otro ejemplo que ilustra lo dicho previamente ocurre en Hechos de los Apóstoles, en donde Paulo y Bernabé encuentran a un falso profeta judío llamado Barjesús (Hch 13,6). Barjesús, un nombre compuesto, y que significa “hijo de Jesús”, recibe un apelativo denigrante de parte de Pablo, quien también lo llama “hijo del diablo” (Hch 13,10). A pesar de esta designación negativa, los manuscritos no muestran que los cambios experimentados en el pasaje tienen el objetivo de alterar semánticamente el sustantivo propio. Estos, por lo que se percibe, intentan mudar su “caso” gramatical (de genitivo a nominativo, etc.), deseando tal vez con esto resolver problemas sintácticos (STRELAN, 2004STRELAN, R. Who Was Bar Jesus (Acts 13,6-12). Biblica, Roma, v. 85, n. 1, p. 65-81, 2004., p. 78). Al mismo tiempo, tampoco se nota el intento de eliminarlo (ALAND et al., 2012ALAND, B. et al. Novum Testamentum Graece (28th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012.; ALAND et al., 2014ALAND, B. et al. The Greek New Testament (5th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2014.), lo cual, si fuese así, revelaría una edición intencional en contra del pasaje16 16 Existen dos testigos tempranos, datados en torno al siglo cuarto, que alteran el caso del nombre (de genitivo a nominativo): B (Vaticano) y P . Dicho de otra manera, no existen argumentos para determinar que el sustantivo “Jesús” fuera suprimido tempranamente en un pasaje en donde el vocablo, bajo el supuesto que los escribas reverenciaban el nombre de Jesús, merecía ser alterado17 17 En otros casos, la alteración ocurre con el nombre de Jesús, convirtiéndolo en nomina sacra, para así dejar claro al lector cual es el Jesús más importante entre los dos (Lc 3,29; Heb 4,8) (COMFORT, 2005, p. 220-222). . El mismo elemento lógico puede atribuirse a la variante de Mateo, y notar que el comportamiento de los escribas de los primeros dos siglos no indica que los tales alteraban semánticamente o eliminaban el nombre “Jesús” cuando este era usado por personas injustas.

Un razonamiento de este tipo puede asimismo usarse en términos opuestos. Esto sugiere reconocer la posibilidad de que algún escriba insertó el prefijo Jesús antes del nombre Barrabás. La adición, en ese caso, pudo llevarse a cabo por error o, inclusive, intencionalmente.

Si la variante fue intencional, la declaración de Orígenes hipotéticamente contribuye a su comprensión. Según Frank Pack, lo que Orígenes tiene en mente al afirmar que el nombre de Jesús no puede ser usado por personas indignas, es que para él tal adición fue realizada por herejes (PACK, 1948PACK, F. The Methodology of Origen as a Textual Critic in Arriving at the Text of the NT. 1948. Tese (Doutor em Filosofia), University of Southern California, Los Angeles, California. 1948., p. 132-133, 149-150). Si esta interpretación de Orígenes es correcta, no existe evidencia reconocible, al menos en relación con este pasaje, para establecer firmemente que la variante fue insertada por escribas con tendencias heréticas.

Si la variante ocurrió por error, la evidencia transcripcional podría sugerir que el escriba confundió la última parte del pronombre ὑμῖν (hymin), con la nómina sacra, o abreviatura, del nombre Jesús (ιν) (in) (TREGELLES, 1854TREGELLES, S. P. An Account of the Printed Text of the Greek New Testament. London: Samuel Bagster and sons, 1854., p. 195-196). Este tipo de error, común en la transcripción del texto bíblico (ROYSE, 1995ROYSE, J. R. Scribal Tendencies in the Transmission of the Text of the New Testament. In: Ehrman, B. D.; Holmes, M. W. (eds.), The Text of the New Testament in Contemporary Research: Essays on the Status Quaestionis. Grand Rapids: Eerdmans, 1995. p. 461-478., p. 461-478), explicaría el origen de la variante del verso 17, pero no la del versículo previo, en donde el pronombre no aparece (Mt 26,16)18 18 δέσμιον ἐπίσημον λεγόμενον [Ἰησοῦν] Βαραββᾶν (Mt 26,16) (ALAND et al., 2012; ALAND et al., 2014). . Es posible especular que un escriba tuvo la intención de armonizar ambos versos, insertando el prefijo Jesús en frente del nombre Barrabás en el verso 16. Sin embargo, una teoría de esta clase olvida que la evidencia externa revela que la variante ocurre o en el verso 17 o en ambos versículos (Θ, ƒ1, 700) (ALAND et al., 2012ALAND, B. et al. Novum Testamentum Graece (28th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012.; ALAND et al., 2014ALAND, B. et al. The Greek New Testament (5th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2014.). Al mismo tiempo, si la armonización ocurrió, esta debería haber acaecido también en los versos 20, 21 y 26, en donde Barrabás es mencionado. Considerando que la adición no fue llevada a cabo en estos pasajes, cabe preguntarse si el escriba era incompetente, o si el tal copiaba de un manuscrito aun más antiguo que contenía la variante en el verso 16, y no en los otros. Resolver aquello, desde la perspectiva de la transmisión del texto, parece imposible.

En concreto, resulta difícil establecer taxativamente, desde la perspectiva de la evidencia transcripcional, la existencia o invalidez de la variante. Los datos son contradictorios, y los principios crítico-textuales despliegan desafíos lógicos y limitaciones metodológicas.

2.2 Evidencia intrínseca

Asumiendo la prioridad marcana en la composición de los sinópticos, resulta factible cuestionar la omisión de la lectura alternativa en el texto de Marcos. Aunque Cranfield (1960, p. 449-450)CRANFIELD, C. E. B. The Gospel According to Saint Mark: An Introduction and Commentary. Cambridge: Cambridge University Press, 1960. sugiere que la variante era originalmente parte del Evangelio de Marcos, él no prueba textualmente su argumento. Una forma de responder la exclusión consiste en notar como Mateo añade detalles en lugares en que Marcos no lo hace (WILLOUGHBY, 1912WILLOUGHBY, A. C. A Critical and Exegetical Commentary on the Gospel According to S. Matthew. Edinburgh: T&T Clark, 1912., p. xiii-xl). Mientras el texto de Marcos, por ejemplo, ignora mencionar el nombre del sumo sacerdote, Mateo lo llama Caifás (Mt 26,3.57; Mc 14,53). Igualmente, en tanto Mateo especifica que Pilato era gobernador (Mt 27,2.11.14-15.21.27; 28,14); Marcos sólo indica su nombre (Mc 15,1-2.4-5.12.14-15.43-44). Lo mismo se ve al considerar la descripción que uno y otro hacen de la escena en la que Pilato ofrece a la multitud liberar a un prisionero. Por un lado, Marcos afirma que Pilato los hace escoger entre Barrabás y el “Rey de los Judíos” (Mc 15,6-11). Mateo, por otra parte, declara que la elección es realizada entre Barrabás, y Jesús, quien es “llamado el Cristo” (Mt 27,15-17).

El texto de Marcos, por tanto, no emplea el nombre de Jesús, y prefiere llamarlo “Rey de los Judíos”. Mateo, en cambio, utiliza el nombre Jesús tres veces, añadiendo dos veces el título “Cristo” (Mt 27,15-25; Mc 15,6-14) (DAVIES e ALLISON, 1988DAVIES, W. D.; ALLISON, D. C. A Critical and Exegetical Commentary on the Gospel According to Saint Matthew. Edinburgh: T&T Clark, 1988., t. 3, p. 583). Importante para este estudio es notar que tanto Mateo como Marcos dicen que Pilato, antes del juicio público, le pregunta a Jesús si él es el “Rey de los Judíos” (Mc 15,2; Mt 27,11). Pero en la escena del juicio, como fue notado, Mateo y Marcos toman direcciones distintas. Este detalle muestra como los dos evangelios difieren en la forma en que Pilato presenta a Jesús delante del gentío. Mateo, desde una perspectiva redaccional, modifica el título marcano “Rey de los Judíos”, por el nombre “Jesús” y el título “Cristo”. A partir de esto, puede especularse que lo mismo pudo haber ocurrido con el nombre Barrabás. El texto de Mateo pudo editar Barrabás por Jesús Barrabás, lo cual indicaría que la variante es original.

Esta conjetura, con todo, es simplemente teórica, pues en términos globales el texto de Mateo sigue de cerca al de Marcos en el relato de la pasión (SENIOR, 1985SENIOR, D. The Passion of Jesus in the Gospel of Matthew. Wilmington: Michael Glazier, 1985., p. 10-11). Hay diferencias, y ya se mencionaron, las cuales algunos suponen que existen porque que el texto de Mateo cuenta la historia de Jesús desde su propia perspectiva (DAHL, 1955DAHL, N. A. Die Passionsgeschichte bei Matthus. New Testament Studies, Cambridge, v. 2, n. 1, p. 17-32, 1955., p. 17-32). Establecer si una de estas perspectivas tiene relación directa con la presencia de la variante en el texto inicial, está fuera de todo alcance metodológico. Tómese, por ejemplo, el texto de Marcos, en donde se afirma que Barrabás estaba en prisión por causa de un asesinato e insurrección (Mc 15,7). Mateo, suprime esta declaración, y afirma que Barrabás era un prisionero conocido (Mt 27,16). Mateo, en este ejemplo, opta por resumir, y no ampliar el pasaje. En este sentido, determinar si la edición (sea esta breve o larga) realizada en el pasaje que contiene la variante en Mateo valida la lectura, se presenta como una empresa difícil.

Ahora bien, al considerar que Mateo editó escuetamente la biografía de Barrabás, una conclusión válida podría ser especular que el tal pudo haber replicado algo similar con el nombre del bandido, redactándolo sin la variante. Esta última opción se fortalece al notar que el sustantivo Barrabás aparece otra vez en los versos 20, 21 y 26 (ALAND et al., 2012ALAND, B. et al. Novum Testamentum Graece (28th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012.; ALAND et al., 2014ALAND, B. et al. The Greek New Testament (5th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2014.). En todos estos pasajes el texto de Mateo sigue al de Marcos (Mc 15,9.11-12.15; Mt 27,20-21.26), y en todos ellos la variante “Jesús Barrabás” no existe. Es cierto que Mateo pudo haber editado el nombre de Barrabás en los primeros versos (Mt 27,16-17), y luego decidió hacer lo contrario con el resto. Pero tal suposición es netamente teórica, la cual, si bien es posible, resulta difícil probarla usando a Marcos como fuente principal. Frente a esto, parece oportuno reconocer como inalcanzable el establecimiento de la variante a través de una actividad redaccional.

Otra forma de examinar la viabilidad de la variante consiste en examinar el texto de Mateo sincrónicamente, y notar la forma en que este construye argumentos y conceptos específicos. Debe reconocerse que este análisis enfocado en el estilo y vocabulario exhibe tintes subjetivos (EPP e FEE, 1993EPP, E. J.; FEE, G. D. Studies in the Theory and Method of New Testament Textual Criticism. Grand Rapids: Eerdmans, 1993., p. 14-15). El tal corre el riesgo de soslayar la imposibilidad de percibir claramente las intenciones de un autor o editor, o las fuentes empleadas en la composición del texto, así como de reconocer que el autor o editor, en vista de sus intereses particulares, podría cambiar su forma de construir una narración a medida en que el documento era compuesto (PETZER, 1990PETZER, J. H. Author’s Style and the Textual Criticism of the New Testament. Neotestamentica, South Africa, v. 24, n. 2, p. 185-197, 1990., p. 185-197). Esto no significa descartar el análisis intrínseco, sino que es un llamado a explorar el contexto literario de las variantes con cautela, encuadrando su examen en materias de contenido (EPP, 2011EPP, E. J. Traditional ‘Canons’ of New Testament Textual Criticism: Their Value, Validity, and Viability‒or Lack Thereof. In: Wachtel, K.; Holmes, M. W. (eds.), The Textual History of the Greek New Testament: Changing Views in Contemporary Research. Atlanta: Society of Biblical Literature, 2011. p. 79-128., p. 119). Habiendo reconocido esto, en las líneas que siguen se desarrollará un análisis que busca descubrir el estilo mateano del texto y su relación con la variante “Jesús Barrabás” (Mt 27,16-17).

El nombre Barrabás ocurre cinco veces en Mateo (Mt 27,16-17.20-21.26). Si se considera, como en general es sostenido, que Barrabás consiste en una composición aramea que significa Hijo de Abba (Bar-Abba), entonces Barrabás no sería un nombre, sino un patronímico común en los días de Jesús (BAUER et al., 2000BAUER, W. et al. A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature. Chicago: University of Chicago Press, 2000., p. 166). De esta forma, la variante “Jesús Barrabás” da a entender que el nombre del individuo es Jesús, apellidado “el hijo de Abba”19 19 Abba, junto al prefijo Bar, ha sido interpretado como “hijo del padre” (RIGG, 1945, p. 434), “hijo del maestro” (MACCOBY, 1969, p. 58-59) e “hijo de Abraham” (ABRAHAMS, 1924, p. 202). En todos estos casos, independientemente de la traducción, Barrabás es el hijo de “alguien”, y no un nombre propio. . Al acudir al texto de Mateo es posible encontrar otros patronímicos arameos. En una ocasión Pedro es llamado “Simón Bar-Jona” (Βαριωνᾶ), esto es, Simón, “Hijo de Jonás” (Mt 16,16-17) (ILAN, 2002ILAN, T. Lexicon of Jewish Names in Late Antiquity: Palestine 330 BCE-200 CE. Tübingen: Mohr Siebeck, 2002., p. 143). Esta construcción nominal inclinaría la balanza en favor de la variante “Jesús, hijo de Abba”, haciendo posible en el texto de Mateo la necesidad de un prefijo antes del patronímico (Mt 27,16-17). No obstante, existe otro discípulo con un patronímico, Bartolomé (Βαρθολομαῖος), cuyo nombre significaría “Hijo de Tolomeo” (Mt 10,3) (ILAN, 2002ILAN, T. Lexicon of Jewish Names in Late Antiquity: Palestine 330 BCE-200 CE. Tübingen: Mohr Siebeck, 2002., p. 304). Aquí el patronímico ocurre individualmente, sin un nombre personal que le anteceda. Lo anterior invalidaría la presencia de la variante, y cuestionaría la lógica de su inclusión usando un razonamiento basado en una nomenclatura patriarcal. Dicho de otra manera, Barrabás puede ocurrir sin el nombre Jesús, así como lo hace el apelativo Bartolomé.

Ignorando los patronímicos, varios personajes poseen una identificación doble en el texto de Mateo, siendo la segunda un apelativo específico. Los nombres duplos de “Simón el Cananeo” (Σίμων ὁ Καναναῖος), “Judas Iscariote” (Ιούδας ὁ Ἰσκαριώτης), “Juan el Bautista” (Ἰωάννης ὁ βαπτιστὴς) y “María Magdalena” (Μαρία ἡ Μαγδαληνὴ) ilustran lo antes mencionado (Mt 10,4; 26,14; 27,56.61; 28,1). A la luz de estos datos, es posible argumentar que la variante “Jesús Barrabás” (Ἰησοῦν τὸν Βαραββᾶν), compuesta por un nombre propio y teóricamente por un apelativo, estaría en armonía con el estilo literario del texto de Mateo. No obstante, existen otros ejemplos en Mateo en los que distintos personajes exhiben un nombre, no dos (10,2-3; 26,57; 27,57). Por consiguiente, Barrabás podría bastar para identificar al individuo de la narración. Detalle que, como se vio, ocurre en tres pasajes que no presentan variaciones textuales (Mt 27,20-21.26).

Otra forma de examinar literariamente la autenticidad de la variante consiste en observar como Mateo retrata la interacción verbal de Pilato con la multitud. Pilato quiere ser claro con el gentío al determinar la liberación del prisionero, pues ambos comparten el nombre Jesús. Uno es Barrabás. El otro es aquel “llamado el Cristo” (Mt 27,16-17). Esto explicaría porqué Pilato llama a Jesús dos veces de “Cristo” (27,17.22) (SENIOR, 1985SENIOR, D. The Passion of Jesus in the Gospel of Matthew. Wilmington: Michael Glazier, 1985., p. 314-115; DAVIES e ALLISON, 1988DAVIES, W. D.; ALLISON, D. C. A Critical and Exegetical Commentary on the Gospel According to Saint Matthew. Edinburgh: T&T Clark, 1988., t. 3, p. 583). Pilato quiere estar completamente seguro de la elección de la muchedumbre. Teniendo en mente que el nombre Jesús, a pesar del reclamo de Orígenes, era bastante común en el primer siglo (ILAN, 2002ILAN, T. Lexicon of Jewish Names in Late Antiquity: Palestine 330 BCE-200 CE. Tübingen: Mohr Siebeck, 2002., p. 126-129), al nivel de los lectores del texto, el esclarecimiento de Pilato en el relato mateano tiene sentido.

Explicar, o establecer claridad al presentar un tema confuso, no es ajeno al texto de Mateo. En varias ocasiones, a fin de disipar dudas, Mateo añade explicaciones al texto (Mt 1,23; 22,23; 24,15; 27,8.5.33.46; 28,15) (HOWELL, 1990HOWELL, D. B. Matthew’s Inclusive Story: A Study in the Narrative Rhetoric of the First Gospel. Sheffield: Sheffield Academic Press, 1990., p. 206-248). En otros ejemplos, los que esclarecen algo son los actores de la trama mateana. Jesús, por ejemplo, afirma que ninguna señal se les dará a los líderes religiosos, excepto la del profeta Jonás (Mt 12,38-39). Inmediatamente, el Jesús de Mateo explica el significado de la señal (Mt 12,40). Cosa parecida ocurre en la escena en que líderes religiosos acusan a Jesús de expulsar demonios en el nombre de Belcebú (Mt 12,22-24). Una designación que estos definen en seguida, indicando que es el “príncipe de los demonios” (Mt 12,24). Así, existen pasajes mateanos en donde personajes explican conceptos o clarifican ideas para sus audiencias, del mismo modo que Pilato lo hace con la suya. Visto así, la variante tendría cabida dentro del espectro literario mateano. Con todo, clarificar ideas o conceptos, como en los ejemplos examinados, no tienen relación directa con distinciones nominales. Por lo cual, el resultado de la evidencia intrínseca en estos pasajes en particular, y su relación con la variante, tiene limitaciones de contexto.

Otra posibilidad en la determinación de la variante consiste en notar cómo Mateo construye la imagen de Barrabás. Mateo es bastante discreto al describirlo. La única información disponible estriba en una breve línea que informa que Barrabás es un prisionero conocido (Mt 27,16). Al hacer esto, Mateo probablemente no busca absolver a Jesús delineando el carácter de Barrabás negativamente. Lo que el texto de Mateo busca, quizás, es presentar a dos presos que la multitud elegirá libremente (SENIOR, 1975SENIOR, D. The Passion Narrative According to Matthew: A Redactional Study. Leuven: Leuven University Press, 1975., p. 237). El interés de Mateo consiste en mostrar a sus lectores que Jesús es el Cristo (27,17.22)20 20 Ver también Mateo 1,1.16-18; 2,4; 11,2; 16,16.20; 22,42; 26,63-64. , y no destacar las características adversas de Barrabás (LUZ, 2005LUZ, U. Matthew 21-28. Minneapolis: Augsburg, 2005., p. 596). Lo anterior no significa que para Mateo Jesús sea culpable, y merezca la pena capital. Al contrario, para Mateo, y para los personajes que el texto construye en el relato, Jesús es inocente (Mt 26,59-60; 27,3-4.19.23). La ausencia del prontuario criminal de Barrabás parece funcionar como un mecanismo literario, el cual tiene como objetivo enfatizar la teología de la elección (SENIOR, 1985SENIOR, D. The Passion of Jesus in the Gospel of Matthew. Wilmington: Michael Glazier, 1985., p. 112-114). Ésta, procura mostrar la diferencia entre escoger entre un prisionero “conocido” y uno “inocente” (HEIL, 1991HEIL, J. P. The Death and Resurrection of Jesus: A Narrative-Critical Reading of Matthew 26-28. Minneapolis: Fortress Press, 1991., p. 126-28). La brevedad del relato, cuyo propósito fue explicado, podría incluir la variante, para informar de este modo al lector que la elección sucede entre dos personajes que comparten el nombre, pero no el carácter.

En otras escenas aparecen individuos que participan de un nombre en común, pero que el texto diferencia usando un apelativo. Al listar los apóstoles, por ejemplo, dos sujetos comparten el nombre Simón (Mt 10,2.4). Para distinguirlos, Mateo llama al primero de Pedro (Mt 10,2), y al segundo Zelote (10,4). Seguidamente, Mateo diferencia a un “Jacobo, hijo de Zebedeo” (Mt 10,2; 4:21) con un “Jacobo, hijo de Alfeo” (Mt 10,4). De acuerdo con esto, cuando en una misma perícopa hay dos personas que participan de una nomenclatura análoga, Mateo emplea una segunda característica para diferenciarlos (Mt 27,56.61). La variante en estudio, desde esta perspectiva, reflejaría un mecanismo literario similar.

No obstante, existen otros ejemplos en Mateo que aparentemente contradicen lo antes expuesto. En la lista de los discípulos aparece un discípulo llamado Mateo, a quien se le denomina “cobrador de impuestos” (Mt 10,3). Nadie en el contexto de la perícopa recibe este nombre, por lo cual, no habría necesidad de incluir un rasgo que describa el accionar del personaje. Pero, es probable que el texto mateano realice esto con el propósito de vincular esta figura con el publicano que Jesús había invitado previamente a seguirlo (Mt 9,9). De igual modo, cuando el texto de Mateo introduce a “Simón el leproso” (Mt 26,6), éste no tiene la intención de establecer una diferencia entre él y “Simón Pedro”, sino en presentar un nuevo personaje en la escena. Si este análisis es correcto, la variante “Jesús Barrabás” tendría sentido en la estructura argumental del texto mateano, configurando un relato que estructura un contraste descriptivo entre dos individuos llamados Jesús.

Una objeción al argumento planteado repara en la ausencia de la variante en los versos que siguen, y procura una explicación que responda porque estos omiten el prefijo Jesús antes de Barrabás (Mt 27,20-21.26). Al considerar que Mateo establece una segunda característica nominal para diferenciar en una perícopa a dos actores narrativos que participan de una nomenclatura semejante, lo que se espera es consistencia en el estilo. La lógica del cuestionamiento encuentra quizás respuesta al analizar la escena en la cual Pedro confiesa que Jesús es el Cristo (Mt 16,13-20). Mateo lo llama “Simón Pedro” (Mt 16,16). Jesús, por su parte, inicialmente lo apellida “Simón, hijo de Jonás” (Mt 16,7), para luego referirse a él como “Pedro” (Mt 16,18; cf. 16,21-23). Si se considera que el ejemplo dado exhibe consistencia en el estilo de Mateo, la variante “Jesús Barrabás” (Mt 27,16-17), y la designación “Barrabás” (Mt 27,20-21.26), podrían coexistir, sin contradicciones, como parte de las construcciones nominales de Mateo (NOLLAND, 2005NOLLAND, J. The Gospel of Matthew. Grand Rapids: Eerdmans, 2005., p. 1168-1169).

Sin embargo, y como fue señalado anteriormente, conclusiones de este tipo no están exentas de críticas. Desde el punto de visto sincrónico, el autor del texto de Mateo bien pudo cambiar el estilo, y los mecanismos lógicos de su narración a medida que componía su obra. Un escriba también pudo editar el texto a fin de armonizarlo estilísticamente. Ejemplos literarios aislados contribuyen a la comprensión del relato, aunque no necesariamente establecen un dogma literario. Esto significa que, si bien un examen intrínseco resulta provechoso, proveyendo relaciones conceptuales importantes, este también es limitado, y no exento de subjetividad. Frente a esto, legitimar o invalidar la variante resulta una empresa compleja, y que excede los criterios propuestos metodológicamente por la crítica textual.

Conclusión

Establecer la viabilidad de la variante “Jesús Barrabás” en Mateo no resulta una tarea fácil (Mt 27,16-17). El optimismo mostrado en ciertas publicaciones se basa en posibilidades que en ciertos casos carecen de una base inalterable sobre la cual construir argumentos favorables. Un análisis de la evidencia externa no permite concluir con certeza la autenticidad de la variante. Si bien su existencia temprana es un hecho, su validez no puede ser comprobada tajantemente en virtud de las teorías de tipo textual, o el testimonio de Orígenes. Acerca de la limitación, el estatus metodológico actual, en algunos sectores crítico-textuales ha cambiado de rumbo. La creencia en tipos textuales ha sido abandonada, introduciendo el llamado Método Genealógico Basado en la Coherencia (WASSERMAN e GURRY, 2017WASSERMAN, T.; GURRY, P. J. A New Approach to Textual Criticism: An Introduction to the Coherence-Based Genealogical Method. Atlanta: Society of Biblical Literature, 2017.). El procedimiento, sin embargo, aún no ha sido aplicado a Mateo, y habrá que esperar todavía un tiempo para observar las conclusiones que pueden obtenerse respecto a la variante.

En tanto se aguarda la conclusión del nuevo método, un examen de la evidencia interna tampoco ofrece datos sólidos. El examen transcripcional no favorece ni anula la realidad de la variante. Algo similar puede argüirse al plantear un análisis intrínseco, en donde las limitaciones exegéticas cuestionan conclusiones que aparentemente son favorables en su establecimiento, pero que pueden tener como fundamento presuposiciones cuestionables. Aunque este último punto puede ser debatido, las dudas existen, y la variante no puede ser sostenida sin polemizar metodológicamente.

Por lo tanto, aceptar la presencia de la variante “Jesús Barrabás” en Mateo (Mt 27,16-17) es más complejo de lo que algunos autores dejan entrever. El optimismo textual, en este caso, supera la realidad de la evidencia de la que hoy se dispone sobre el tema. Y si bien para muchos, incluyendo al autor de este artículo, la variante “podría” ser original, debe reconocerse que, como se vio en este trabajo, esa determinación se basa en argumentos discutibles metodológicamente. En conclusión, la inclusión de la variante debe evaluarse como una posibilidad, pero no como un hecho concreto.

  • 1
    Aland y Aland (1995, p. 317-337)ALAND, K.; ALAND, B. The Text of the New Testament. Grand Rapids: Eerdmans, 1995. denominan a esta clasificación de categorías, y no de tipo textual. El concepto, con todo, exhibe semejanzas al clasificar textos cercanos al texto inicial.
  • 2
    Los códices Sinaítico (א) y Vaticano (B), ambos alejandrinos, omiten la variante. El Códice Regius (L, 019), considerado alejandrino de categoría secundaria (ALAND e ALAND, 1995ALAND, K.; ALAND, B. The Text of the New Testament. Grand Rapids: Eerdmans, 1995., p. 113; METZGER e ERHMAN, 2005METZGER, B. M.; ERHMAN, B. D. The Text of the New Testament: Its Transmission, Corruption, and Restoration. New York: Oxford University Press, 2005., p. 77), también la excluye (ALAND et al., 2012ALAND, B. et al. Novum Testamentum Graece (28th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012.; ALAND et al., 2014ALAND, B. et al. The Greek New Testament (5th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2014.).
  • 3
    El Códice Bezae (D), un arquetipo occidental, y los códices Alejandrino (A) y Washingtonianus (W), bizantinos en los evangelios y en Mateo, respectivamente (RACINE, 2006RACINE, J. F. The Text of Matthew in the Freer Gospels: A Quantitative and Qualitative Appraisal. In: Hurtado, L. W. (ed.), The Freer Biblical Manuscripts: Fresh Studies of an American Treasure Trove. Atlanta: Society of Biblical Literature, 2006. p. 123-146., p. 123-146; METZGER, 2000METZGER, B. M. A Textual Commentary on the Greek New Testament. Stuttgart: United Bible Societies, 2000., p. 5, 15 [introducción]), omiten la variante. Ver también el Códice Cyprius (K, 017) y el códice Tischendorfianus (Γ, 036) (Mt 27:16-17) (ALAND et al., 2012ALAND, B. et al. Novum Testamentum Graece (28th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012.; ALAND et al., 2014ALAND, B. et al. The Greek New Testament (5th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2014.).
  • 4
    Los minúsculos 33 y 892, manuscritos que exhiben un arquetipo alejandrino (secundario) (METZGER, 2000METZGER, B. M. A Textual Commentary on the Greek New Testament. Stuttgart: United Bible Societies, 2000., p. 15 [introducción]; ALAND e ALAND, 1995ALAND, K.; ALAND, B. The Text of the New Testament. Grand Rapids: Eerdmans, 1995., p. 129, 134), omiten la variante; así como los minúsculos 180 y 579, de tipología bizantina (ALAND e ALAND, 1995ALAND, K.; ALAND, B. The Text of the New Testament. Grand Rapids: Eerdmans, 1995., p. 129, 134).
  • 5
    Respecto a las versiones, dos traducciones siriacas (peshita y harclense), la revisión de la versión georgiana (geo1 1 Aland y Aland (1995, p. 317-337) denominan a esta clasificación de categorías, y no de tipo textual. El concepto, con todo, exhibe semejanzas al clasificar textos cercanos al texto inicial. ), la versión eslava antigua, todas las versiones cópticas, así como todos los manuscritos de las versiones en latín, se inclinan en contra de la variante (ALAND et al., 2012ALAND, B. et al. Novum Testamentum Graece (28th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012.; ALAND et al., 2014ALAND, B. et al. The Greek New Testament (5th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2014.).
  • 6
    Los minúsculos que comprenden la Familia 1 (ƒ1 1 Aland y Aland (1995, p. 317-337) denominan a esta clasificación de categorías, y no de tipo textual. El concepto, con todo, exhibe semejanzas al clasificar textos cercanos al texto inicial. ) han ido aumentando en número a través del tiempo. Inicialmente Kirsopp Lake identificó los minúsculos 1, 118, 131 y 209 (LAKE, 1902LAKE, K. Codex 1 of the Gospels and Its Allies. Cambridge: The University Press, 1902., p. xxiv-xxix). Luego, él agregó el minúsculo 1582 (ó 949) al grupo (LAKE e LAKE, 1943LAKE, K.; LAKE, S. The Scribe Ephraim. Journal of Biblical Literature, Atlanta, v. 62, n. 4, p. 263-268, 1943., p. 264-266).
  • 7
    El tipo cesareo ha sido criticado ampliamente (HURTADO, 1981HURTADO, L. W. Text-Critical Methodology and the Pre-Caesarean Text: Codex W in the Gospel of Mark. Grand Rapids: Eerdmans, 1981.; TASKER, 1937TASKER, R. V. G. The Text of St Matthew Used by Origen in his Commentary on St. Matthew. The Journal of Theological Studies, Oxford, v. 38, n. 149, p. 60-64, 1937., p. 60-64). Mi objetivo, sin embargo, no comprende atacarlo. Si esa fuera mi intención, tendría que criticar todo el espectro tipológico (COLWELL, 1969COLWELL, E. C. Studies in Methodology in Textual Criticism of the New Testament. Leiden: Brill, 1969., p. 45-55; PARKER, 2008PARKER, D. C. An Introduction to the New Testament Manuscripts and Their Texts. Cambridge: Cambridge University Press, 2008., p. 171-174; WASSERMAN e GURRY, 2017WASSERMAN, T.; GURRY, P. J. A New Approach to Textual Criticism: An Introduction to the Coherence-Based Genealogical Method. Atlanta: Society of Biblical Literature, 2017., p. 7-10).
  • 8
    Traducción personal. “In multis exemplaribus non continetur quod Barabbas etiam Iesus dicebatur, et forsitam recte, ut ne nomen Iesu conveniat alicui iniquorum” (Orígenes, Comm. Matt. 121.24-28) (KLOSTERMANN e BENZ, 1941KLOSTERMANN, E.; BENZ, E. (eds.). Die griechischen christlichen Schriftsteller der ersten Jahrhunderte: Origenes Werke. Leipzig: J. C. Hinrichs Verlag, 1941., t. 11, p. 255).
  • 9
    El autor del scholium pudo ser Anastasio de Antioquía o Crisóstomo. Ambos, se cree, habrían tenido acceso a la declaración de Orígenes (METZGER, 2000METZGER, B. M. A Textual Commentary on the Greek New Testament. Stuttgart: United Bible Societies, 2000., p. 56; DONALDSON, 2009DONALDSON, A. M. Explicit References to New Testament Variant Readings Among Greek and Latin Church Fathers. 2009. Tese (Doutor em Filosofia), University of Notre Dame, Indiana. 2009., p. 388).
  • 10
    Traducción personal. “παλαιοῖς πάνυ ἀντιγράφοις ἐντυχὼν εὗρον καὶ αὐτὸν τὸνΒαραββᾶν Ἰησοῦν λεγόμενον” Orígenes, Comm. Matt. 121.24-31) (KLOSTERMANN e BENZ, 1941KLOSTERMANN, E.; BENZ, E. (eds.). Die griechischen christlichen Schriftsteller der ersten Jahrhunderte: Origenes Werke. Leipzig: J. C. Hinrichs Verlag, 1941., t. 11, p. 255).
  • 11
    “οὕτως γοῦν εἶχεν ἡ τοῦ Πιλάτου πεῦσις ἐκεῖ·. »τίνα θέλετε τῶν δύο ἀπολύσω ὑμῖν,Ἰησοῦν τόν Βαραββᾶν ἤ Ἰησοῦν τόν λεγόμενον Χριστόν;«” (Orígenes, Comm. Matt. 121.24-31) (KLOSTERMANN e BENZ, 1941KLOSTERMANN, E.; BENZ, E. (eds.). Die griechischen christlichen Schriftsteller der ersten Jahrhunderte: Origenes Werke. Leipzig: J. C. Hinrichs Verlag, 1941., t. 11, p. 255). Traducción personal: “Pues la pregunta de Pilato se lee de esta manera, ¿A cuál de los dos quieren que libere, a Jesús Barrabás, o a Jesús que es llamado el Cristo?”.
  • 12
    “Habebant autem tunc vinctum insignem, qui dicebatur Barabbas, congregatis ergo eis dixit eis Pilatus: quem vultis dimittam vobis, Jesus Barabbam, aut Iesum qui dicitur Christus? (Orígenes, Comm. Matt. 121.20-23) (KLOSTERMANN e BENZ, 1941KLOSTERMANN, E.; BENZ, E. (eds.). Die griechischen christlichen Schriftsteller der ersten Jahrhunderte: Origenes Werke. Leipzig: J. C. Hinrichs Verlag, 1941., t. 11, p. 255). Traducción personal: “(16) Ellos tenían un famoso prisionero llamado Barrabás (17) Estando ellos por tanto juntos, Pilato dijo: A quien quieren que libere. A Jesús Barrabás, o a Jesús llamado el Cristo”.
  • 13
    “Which of the two do ye wish that I should release unto you, Barabbas or Jesus, who is called Christ?” (Orígenes, Cels. 1.2) (ROBERTS, DONALDSON e COXE, 1885ROBERTS, A.; DONALDSON, J.; COXE, A. C. (eds.). Fathers of the Third Century. New York: Christian Literature Company, 1885., p. 395).
  • 14
    Ver, además, las versiones siriacas (sinaítica), armenia y georgiana (segunda revisión), las que asimismo incluyen la variante en ambos versos; y el leccionario 844 (ℓ 844) (ALAND et al., 2012ALAND, B. et al. Novum Testamentum Graece (28th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012.; ALAND et al., 2014ALAND, B. et al. The Greek New Testament (5th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2014.).
  • 15
    En los escritos de Josefo algunas personas de mala conducta llevan el nombre “Jesús” (e.g. Sacerdote corrupto: Josefo, B.J. 387; Líder sedicioso: Josefo, Vita 66 193, 200, 278, 294).
  • 16
    Existen dos testigos tempranos, datados en torno al siglo cuarto, que alteran el caso del nombre (de genitivo a nominativo): B (Vaticano) y P
  • 17
    En otros casos, la alteración ocurre con el nombre de Jesús, convirtiéndolo en nomina sacra, para así dejar claro al lector cual es el Jesús más importante entre los dos (Lc 3,29; Heb 4,8) (COMFORT, 2005COMFORT, P. W. Encountering the Manuscripts. Nashville: Broadman & Holman, 2005., p. 220-222).
  • 18
    δέσμιον ἐπίσημον λεγόμενον [Ἰησοῦν] Βαραββᾶν (Mt 26,16) (ALAND et al., 2012ALAND, B. et al. Novum Testamentum Graece (28th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012.; ALAND et al., 2014ALAND, B. et al. The Greek New Testament (5th Edition). Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2014.).
  • 19
    Abba, junto al prefijo Bar, ha sido interpretado como “hijo del padre” (RIGG, 1945RIGG, H. A. Barabbas. Journal of Biblical Literature, Atlanta, v. 64, n. 4, p. 417-456, 1945., p. 434), “hijo del maestro” (MACCOBY, 1969MACCOBY, H. Z. Jesus and Barabbas. New Testament Studies, Cambridge, v. 16, n. 1, p. 55-60, 1969., p. 58-59) e “hijo de Abraham” (ABRAHAMS, 1924ABRAHAMS, I. Studies in Pharisaism and the Gospels. Cambridge: The University press, 1924., p. 202). En todos estos casos, independientemente de la traducción, Barrabás es el hijo de “alguien”, y no un nombre propio.
  • 20
    Ver también Mateo 1,1.16-18; 2,4; 11,2; 16,16.20; 22,42; 26,63-64.

Referencias

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Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    08 Ene 2021
  • Fecha del número
    Sep-Dec 2020

Histórico

  • Recibido
    11 Dic 2019
  • Acepto
    06 Ago 2020
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