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Revisión de los aspectos biológicos y diagnósticos del Trypanosoma (Herpetosoma) rangeli

Review of biological and diagnostic aspects of Trypanosoma (Herpetosoma) rangeli

Resúmenes

Esta revisión tiene tres objetivos básicos: a) estimular aún más la investigación de esta prevalente infección humana. b) examinar el arsenal de técnicas diagnósticas disponíbles al momento y, las nuevas pruebas descritas recientemente. c) enfatizar el significado que tiene, el parasitismo por el Trypanosoma (Herpetosoma) rangeli, en las áreas endémicas de la Enfermedad de Chagas distribuidas en las Américas Central y del Sur. Trypanosoma rangeli y Trypanosoma cruzi son parásitos que circulan superponiéndose en muchas áreas de Latinoamérica utilizando prácticamente los mismos triatominos vectores. Una vasta gama de especies de mamíferos han sido encontradas infectadas naturalmente con T. rangeli en diversos países. Se revisa la biología del parasitismo y el ciclo biológico del tripanosoma haciendo énfasis en este último. Infecciones crónicas por T. rangeli en el hombre pueden, serológicamente, ser confundidas con las del T. cruzi. Ambas especies presentan antígenos comunes que provocan las conocidas reacciones serológicas cruzadas. Desafortunadamente, no conocemos la real distribución de las infecciones por el T. rangeli en la mayoría de las áreas mencionadas. Nuevos estudios epidemiológicos son necesarios, para examinar el problema de las infecciones humanas mixtas, por estos tripanosomas.

Trypanosoma (Herpetosoma) rangeli; Biología; Epidemiología; Diagnóstico; Identificación; diferenciación


This review has three objectives: a) To stimulate further research of this prevalent human infection b) to examine the progress of current diagnostic techniques and c) to emphasise the significance of the flagellate parasite Trypanosoma (Herpetosoma) rangeli in Chagas' Disease endemic areas of South and Central America. Both Trypanosoma rangeli and Trypanosoma cruzi overlap in many of the areas of Latin America utilising the same triatomine vectors. Also a vast range of mammalian species have been found naturally infected with T. rangeli . The biology of the parasitism of T. rangeli is revised and emphasis is given regarding its biological cycle. T. cruzi and T. rangeli share common antigens and cross react serologically. Human infection in the chronic phase may be misdiagnosed as T. cruzi infection. Conventional and modern diagnostic and identification methods are discussed. Unfortunately we do not know the real distribution of T. rangeli infections in most areas and epidemiological studies to examine concomitant dual infections deserve further investigation.

Trypanosoma (Herpetosoma) rangeli; Biology; Epidemiology; Diagnosis


ARTIGO DE REVISÃO

Revisión de los aspectos biológicos y diagnósticos del Trypanosoma (Herpetosoma) rangeli

Review of biological and diagnostic aspects of Trypanosoma (Herpetosoma) rangeli

César A. Cuba Cuba

Resumen Esta revisión tiene tres objetivos básicos: a) estimular aún más la investigación de esta prevalente infección humana. b) examinar el arsenal de técnicas diagnósticas disponíbles al momento y, las nuevas pruebas descritas recientemente. c) enfatizar el significado que tiene, el parasitismo por el Trypanosoma (Herpetosoma) rangeli, en las áreas endémicas de la Enfermedad de Chagas distribuidas en las Américas Central y del Sur.Trypanosoma rangeliyTrypanosoma cruzison parásitos que circulan superponiéndose en muchas áreas de Latinoamérica utilizando prácticamente los mismos triatominos vectores. Una vasta gama de especies de mamíferos han sido encontradas infectadas naturalmente con T. rangeli en diversos países. Se revisa la biología del parasitismo y el ciclo biológico del tripanosoma haciendo énfasis en este último. Infecciones crónicas por T. rangelien el hombre pueden, serológicamente, ser confundidas con las del T. cruzi. Ambas especies presentan antígenos comunes que provocan las conocidas reacciones serológicas cruzadas. Desafortunadamente, no conocemos la real distribución de las infecciones por el T. rangeli en la mayoría de las áreas mencionadas. Nuevos estudios epidemiológicos son necesarios, para examinar el problema de las infecciones humanas mixtas, por estos tripanosomas.

Palabras-claves: Trypanosoma (Herpetosoma) rangeli. Biología. Epidemiología. Diagnóstico. Identificación. diferenciación.

Abstract This review has three objectives: a) To stimulate further research of this prevalent human infection b) to examine the progress of current diagnostic techniques and c) to emphasise the significance of the flagellate parasite Trypanosoma (Herpetosoma) rangeli in Chagas' Disease endemic areas of South and Central America. Both Trypanosoma rangeli and Trypanosoma cruzi overlap in many of the areas of Latin America utilising the same triatomine vectors. Also a vast range of mammalian species have been found naturally infected with T. rangeli . The biology of the parasitism of T. rangeli is revised and emphasis is given regarding its biological cycle. T. cruzi and T. rangeli share common antigens and cross react serologically. Human infection in the chronic phase may be misdiagnosed as T. cruzi infection. Conventional and modern diagnostic and identification methods are discussed. Unfortunately we do not know the real distribution of T. rangeli infections in most areas and epidemiological studies to examine concomitant dual infections deserve further investigation.

Key-words:Trypanosoma (Herpetosoma) rangeli. Biology. Epidemiology. Diagnosis.

Trypanosoma (Herpetosoma) rangeli, Trypanosomatidae, Kinetoplastida, es un protozoario digenético, parásito de diversas especies de animales domésticos y silvestres, insectos triatominos del Género Rhodnius y también del hombre. Este flagelado está ampliamente diseminado en las Américas Central y del Sur, muchas veces superponiendo su distribución geográfica con la otra especie de tripanosomatídeo del Nuevo Mundo, el Trypanosoma cruzi, agente etiológico de la Enfermedad de Chagas (Figura 1).


El T. rangeli fue descubierto en Venezuela por Tejera en 1920 y, desde entonces, muchos estudios fueron efectuados en diversas regiones de este continente, reconociéndose su gran distribución geográfica. El hecho de estar asociado a los vectores y reservorios del mal de Chagas o tripanosomiasis americana, enriqueció la investigación del T. rangeli (Tabla 1 y Tabla 2). Trypanosoma rangeli y Trypanosoma cruzi son flagelados morfológica, biológica y bioquímicamente distintos. El principal problema es que, epidemiológicamente, ellos comparten vectores del género Rhodnius y mamíferos reservorios, principalmente marsupiales. Por lo que, el aspecto primordial en el estudio del T. rangeli, es la imperiosa necesidad de su correcta identificación y diferenciación con el T. cruzi17.

Es notable que hasta la fecha, tanto la epidemiología como los aspectos fundamentales de la biología del parasitismo del T. rangeli continúan mal comprendidas y abiertas para la investigación interdisciplinar básica y aplicada.

A fin de orientar al lector, dividimos esta revisión en los siguientes tópicos: biología del parasitismo e interrelaciones parásito-huésped vertebrado e invertebrado; el protozoario parásito; ciclo biológico; el diagnóstico de laboratorio y los comentarios finales.

Biología del parasitismo: aspectos en debate.

-En el huésped vertebrado:Trypanosoma rangeli es considerado una especie de Trypanosoma no patógeno para el hombre. Sin embargo, aspectos fundamentales de su reproducción en el huésped vertebrado, que podrían explicar esa aparente falta de virulencia, no están totalmente elucidados. La gran mayoría de las investigaciones efectuadas en los tejidos de vertebrados infectados experimentalmente, han fracasado para demostrar formas intracelulares en diversos órganos. Entretanto, algunos autores relatan la presencia de formas intracelulares, con morfología de amastigotes en ratones de laboratorio experimentalmente infectados, produciendo histopatología moderada5966. Recientemente, en experimentos de infección in vitro en células histiocíticas U937, Osorio et al44 demostraron formas amastigote-like que diferían en tamaño significativamente con los amastigotes de T. cruzi. Sin embargo, los autores también señalaron que hubo falta de multiplicación intracelular de las mismas, durante el tiempo que duraron sus experimentos.

Esas fallas en el conocimiento de la evolución del T. rangeli en el vertebrado serían subsanadas con la ayuda de las actuales herramientas empleadas por la biología molecular. Así, sondas específicas de DNA recombinante asociadas a técnicas de hibridización in situ8; técnicas inmunohistoquímicas con anticuerpos monoclonales específicos anti-T. rangeli44; y el uso de la reacción en cadena de polimerasa, PCR10 43 podrían ser experimentadas, para comprobar la presencia y capacidad del T. rangeli de multiplicarse en los tejidos del huésped vertebrado.

Se discute hasta el presente momento, la posible multiplicación por división binaria, de las formas tripomastigotes en sangre periférica del vertebrado. Ésta fue originalmente descrita por Grewal26 en ratones experimentalmente infectados. Hemos visto de manera excepcional algunas formas flageladas en aparente división en animales experimentales. Es posible observar células con dos cinetoplastos y dos núcleos sugiriendo ese proceso. Sin embargo, interpretamos esos hallazgos como de formas de trypomastigotes metacíclicos y/o formas en transición morfológica (epimastigotes trypomastigotes) recientemente inoculadas por el insecto vector. Por otro lado, parece ser que los triatominos se alimentan directamente en los capilares sanguíneos y las formas metacíclicas, presentes en gran número en la luz de las glándulas salivares, podemos encontrarlas agrupadas y en aparente división celular13.

Como es de nuestro conocimiento, las formas metacíclicas de T. cruzi no se dividen. Sin embargo, T. cruzi pertenece al sub-género Schyzotrypanum y T. rangeli al sub-género Herpetosoma. Ambos sub-géneros de la familia Trypanosomatidae presentan diferencias substantivas en su parasitismo y evolución en los huéspedes vertebrado e insectos vectores. ¿Estaremos frente a una particular característica de la biología de T. rangeli?

Correlacionado con lo anteriormente descrito se sabe que la parasitemia del T. rangeli es muy baja, cuando se cuantifica en sangre periférica del vertebrado. D'Alessandro & Saravia19, encontraron un bajo número de trypomastigotes sanguíneos, en general 4-5, por 5 mm3 de sangre periférica de animales infectados experimentalmente, lo que representa un bajo número circulando. Otro de los hallazgos fue la corta duración de la parasitemia patente. Con una cepa peruana del flagelado observamos que esa parasitemia fluctúa entre 1 a 2 años en cobayos de laboratorio (Cavia porcellus) dependiendo del método de comprobación parasitológica. Casi nada se sabe em relación al parasitismo humano.

- En el huésped invertebrado: La biología del parasitismo de T. rangeli en su huésped invertebrado, el insecto vector, casi siempre un triatomino del género Rhodnius, ofrece al investigador grandes desafíos a ser enfrentados y constituye un campo fértil de investigación. Los más importantes hechos biológicos que hacen único y fascinante el T. rangeli, son las etapas que realiza en el insecto para completar su ciclo vital. T. rangeli invade el hemoceloma del insecto, multiplícase libremente en la hemolinfa y también, intracelularmente, en los diversos tipos de hemócitos y luego, es capaz de invadir las glándulas salivares.

En todos esos compartimientos, microhabitats con metabolismo diferente, el T. rangeli es capaz de diferenciarse y sufrir sorprendentes mudanzas morfogenéticas. Es pues, la gran plasticidad en su morfogénesis que hace de esta especie un modelo único en biología y fisiología celular.

En contraste con lo que sucede en el huésped vertebrado, el T. rangeli es patogénico para su huésped invertebrado. En la mayoría de los casos los tripanosomatídeos heteroxenos no afectan sus vectores. El T. rangeli es la excepción y ha sido objeto de estudios detallados al respecto, sobretodo en el modelo Rhodnius prolixus y otros vectores naturales. Watkins68, observó lisis de las células musculares del intestino medio del insecto, cuando las formas del tripanosoma invadían el hemoceloma.

Entretanto, en nuestra experiencia, el T. rangeli también es patogénico, experimentalmente, para Panstrongylus herreri y Dipetalogaster maximus, tanto ninfas como adultos y quizás, para otras especies de triatominos. En esas dos últimas especies de triatominos y dependiendo de las cepas del tripanosoma utilizadas son observadas: interferencia con la ecdisis, deformaciones de los insectos, alteraciones en el comportamiento alimenticio, problemas en la digestión de la sangre ingerida y letalidad.

Nada sabemos al respecto de lo que acontece en los ecótopos naturales de los triatominos. Todavía no está determinado qué sucede entre las poblaciones de triatominos que se encuentran infectados en la naturaleza, en relación a la acción patogénica del tripanosoma. Aguardan investigación minuciosa, el análisis de los disturbios fisiológicos y/o anatómicos causados por el parasitismo del tripanosoma; en los intentos de alimentación hematófaga del insecto (probing) y en su comportamiento alimentar. Esto último, de gran importancia en la transmisión por inoculación al huésped vertebrado conociendo la dificultad del insecto para ingerir el alimento. Así mismo, en la digestión de la sangre y su interferencia en la elaboración de la capas membranosas que envuelven el alimento del insecto, cuando se realiza el proceso digestivo.

Es interesante que, Garcia et al25 estudiando experimentalmente el comportamiento alimenticio del R. prolixus infectado por T. rangeli concluyeron que, la infección salivar de los insectos, disminuye la habilidad del triatomino para localizar los vasos sanguíneos del animal vertebrado. Estos autores creen que las propiedades antihemostáticas de la saliva del R. prolixus son afectadas, por el parasitismo glandular. También podríamos preguntarnos sí ese hecho favorecería, la transformación de los flagelados inoculados en formas intracelulares en los puntos de picadura del vertebrado. Es probable que esas formas en los tejidos, sean un paso previo del parásito, en su pasaje al torrente circulatorio.

La hemolinfa es también afectada. Es fácil comprobar su aspecto lechoso y con un número reducido de hemócitos de todos los tipos, en insectos densamente parasitados capturados en la naturaleza o, en infecciones experimentales produzidas por la inoculación intracelómica. Schaub52 analisó detenidamente los efectos patogénicos del parasitismo en los triatominos por T. rangeli. El citado autor llama la atención, por ejemplo, al hecho de que los triatominos infectados presentan una disminución de la concentración de los aminoácidos libres en la hemolinfa. Esto estaría superditado al grado de virulencia de las cepas estudiadas. También fue observado lo contrario, pues un aumento de la concentración de alanina, glicina e isoleucina, se encontró en insectos infectados con cepas de alta virulencia.

En realidad todos los órganos del insecto son lesionados. Además del intestino sufren la acción patogénica los tubos de Malpighi, cutícula, tráqueas, glándulas salivares, cuerpos grasos y el sistema nervioso.

Es interesante lo que ocurre en las glándulas salivares del género Rhodnius. En R. ecuadoriensis y R. prolixus, en nuestra experiencia y la de otros autores, las glándulas, en insectos no infectados, son rojo fresa brillante y por eso, fácilmente identificables. Cuando están intensamente parasitadas por el T. rangeli ellas mudan su color a un blanquecino lechoso. Cuando las observamos, están totalmente recubiertas exteriormente por un tapete de flagelados, y en su interior, totalmente llenas de flagelados en diversas fases de metaciclogénesis. Si examinadas en preparaciones de microscopia electrónica de transmisión, diversas formas intracelulares son descritas en el interior de vacuolas, que son utilizadas por el parásito, para cruzar el plasmalema de la célula glandular y alcanzar la luz de ella23.

Nuestras observaciones experimentales de transmisión por la picadura en ratones de laboratorio y Rhodnius neglectus infectado en glándulas salivares, han comprobado que, T. rangeli puede ser transmitido por el triatomino, por varias veces consecutivas, si interrumpimos la picada (probing) y succión ofreciéndole al insecto nuevos animales. De esta manera podríase pensar que, en la naturaleza, el parásito puede ser transmitido muy fácilmente.

R. neglectus, en nuestra opinión, es también un vector potencial de T. rangeli en el Brasil.

Algunas observaciones aguardan confirmación como por ejemplo, si tripomastigotas metacíclicos y otras formas del flagelado, contenidas en las glándulas salivares y en activa morfogénesis, son competentes para reinfectar su mismo huésped (vector), cuando el insecto, está en activa succión de la sangre del vertebrado.Así mismo, si puede haber diseminación, entre otros triatominos susceptibles, en ocasión de una alimentación simultánea, en el mismo vertebrado, con un insecto infectado11 o por ejercer el canibalismo65. ¿De qué manera ésto influenciaría en los índices de infección de los insectos en la naturaleza?.

Aspectos relacionados a la mortalidad provocada por el parásito entre los estadios ninfales del insecto, en la naturaleza y, la influencia del sexo en las infecciones de las glándulas salivares, esperan estudios de campo y de laboratorio. Los mecanismos inmunológicos humorales y celulares, existentes en los insectos, por los cuales los hemócitos matan y eliminan el T. rangeli en ciertas especies de triatominos, no están totalmente elucidados. Están en estudio, en insectos infectados, la formación de nódulos de hemócitos, que encapsulan los parásitos en la hemolinfa y su relevancia en la susceptibilidad o resistencia al flagelado35. También, atención especial se está dando a los fenómenos de aglutinación y lisis del T. rangeli y T. cruzi estudiados en R. prolixus. Las aglutininas actúan sobre los carbohidratos de la superficie celular de los parásitos y se pretende, con este modelo de interacción lectina/parásito, correlacionar el éxito o el fracaso del tripanosoma, de establecerse en el tubo digestivo o en la hemolinfa del insecto48.

Dependiendo del grado de compatibilidad de esa interrelación huésped-parásito, el resultado es un ciclo biológico completo del parásito en el insecto, hasta la formación de los tripomastigotes metacíclicos en las glándulas salivares o, la infección parcial de solamente el intestino o, intestino y hemolinfa, todo eso en índices variables. ?Cuáles son entonces las barreras fisiológicas y bioquímicas que se presentan, para que exista esa gran variabilidad en el grado y características de infección de los diversos órganos y sistemas del insecto?

Sabemos que, por razones biológicas, fisiológicas y bioquímicas, la susceptibilidad o resistencia entre los géneros y especies de triatominos a la infección por T. rangeli, varía grandemente. Es de conocimiento general que las especies del género Rhodnius son altamente susceptibles a determinadas cepas de T. rangeli. Podríamos especular que el tripanosoma, como resultado de una fuerte presión evolucionaria, desarrolló mecanismos para escapar de la respuesta inmune del insecto o, por otro lado, el flagelado es capaz de degradar, inhibir o resistir a los diversos factores antiparasitários formados en la hemolinfa del insecto infectado.

A pesar que nosotros observamos, elevada densidad de flagelados, en el intestino y hemolinfa de Dipetalogaster maximus experimentalmente infectado con T. rangeli (cepas peruana, brasileña, panameña y colombiana), en este modelo parásito-insecto, los flagelados no invaden las glándulas salivares. Este es un hecho real sea para las infecciones iniciadas a través de inoculación intracelómica, como también por xenodiagnóstico artificial de alimentación infectante, o con el uso de animales de laboratorio infectados (Cuba Cuba, observaciones no publicadas). Es posible comprobarse también, la eliminación del T. rangeli de la hemolinfa del D. maximus entre la tercera y quinta semana de la alimentación infectante. Muchos flagelados son observados en proceso de degeneración y fagocitosis, en el interior de los hemócitos. No es posible, también, comprobarse la presencia de formas metacíclicas, como lo registrado en la hemolinfa de insectos vectores del género Rhodnius. Hecho semejante ocurre en Panstrongylus herreri12.

El parásito. ¿Cómo se diferencia el T. rangeli del T. cruzi? Durante muchos años se han utilizado los términos T. rangeli-like, o tripanosomas semejantes al T. rangeli, o también tipo-rangeli, cuando eran descritos en estudios básicamente morfológicos, flagelados en los diversos huéspedes vertebrados y en triatominos infectados naturalmente. D' Alessandro18 definió claramente que, para ser denominado un tripanosoma como T. rangeli, él debe evolucionar en la hemolinfa del triatomino, invadir sus glándulas salivares y ser transmitido por la picada al vertebrado susceptible. Todos éstos son parámetros biológicos considerados indispensables en la identificación y caracterización del parásito.

Recientemente, y con el objetivo principal de discriminar el T. rangeli del T. cruzi, tanto en el insecto vector como en las formas de cultivo in vitro, han sido efectuados estudios utilizándose otros parámetros bioquímicos y serológicos (Tabla 3). Las diversas metodologías incluyen, la lisis mediada por el complemento58; las investigaciones empleando marcadores isoenzimáticos que demuestran que, las cepas de T. rangeli y de T. cruzi procedentes de diversas fuentes y orígenes geográficos, pueden ser fácilmente diferenciadas a través de sus padrones isoenzimáticos característicos22 61. Esos y otros estudios mostraron además, un polimorfismo menos acentuado, en comparación con T. cruzi, en los perfiles electroforéticos de enzimas, por parte de las cepas de T. rangeli32.

Importante campo de estudios ha sido también el uso de lectinas, como marcadores de la composición de los resíduos de azúcares en la superficie de T. rangeli42 58. Observaciones con ConA y PEA (Pisum sativum) hechas con formas de cultivo, de la hemolinfa y también, en los tejidos de los insectos infectados, sugieren que, las variaciones de esos azúcares en la superficie del tripanosoma permitirían explicar por qué algunas cepas de T. rangeli, se adaptan mejor a algunas especies de triatominos y son más propicias para evolucionar en los insectos, que otras51. Significativo aporte ha surgido ultimamente del arsenal de herramientas de la biología molecular49 62 Tanaka et al64 y Henrikson et al30 en sus estudios de kariotipaje molecular de T. rangeli, usando el sistema de Pulse Field Gel Electrophoresis, PFGE e hibridización con diversas sondas moleculares, fueron capaces de identificar bandas cromosómicas específicas de T. rangeli, que permitirían clara distinción con las de T. cruzi.

La actividad de la enzima sialidase, con expresión exclusiva en T. rangeli, fue demostrada por Medina et al40 y para los autores, constituye este factor, un marcador potencial específico del parásito.

Pensamos, que con excepción de los ensayos de isoenzimas aplicados ya en la identificación de las muestras aisladas de T. rangeli, gran parte de la nuevas técnicas moleculares constituyen todavía, arsenal de laboratórios de investigación en centros especializados. Notamos también, que muchas de esas técnicas no han recibido acogida por parte de los investigadores de la área de Salud Pública.

El Ciclo Evolutivo del Trypanosoma rangeli. El Ciclo biológico esquemático que presentamos en la Figura 2, se basa primordialmente en nuestras observaciones en Rhodnius ecuadoriensis y T. rangeli del Perú y, en un modelo murino utilizando en general cobayas (Cavia porcellus). Tiene finalidad didáctica e informa al tropicalista, de manera simple, cómo el parásito evoluciona en sus huéspedes y cómo se transmite, en la naturaleza. Como todo ciclo evolutivo de un parásito, sirve también para poder comprender cómo haríamos el diagnóstico morfológico y biológico del parasitismo.


Morfológicamente podemos distinguir en el ciclo vital del T. rangeli las siguientes formas evolutivas:

. En el huésped vertebrado: trypomastigotes sanguíneos circulantes, que no se multiplican, en la opinión de la gran mayoría de autores. Es polémica la presencia y multiplicación de amastigotes intracelulares en tejidos19 conforme lo descrito por Scorza et al59, en ratones NMRI.

. En el huésped invertebrado (los triatominos vectores):

. Fase intestinal (intestino anterior o "estómago", medio y posterior): Añez3 describe las siguientes formas: amastigotes, epimastigotes (cortas, medianas y largas), esferomastigotes y trypomastigotes. Coincide con nuestras observaciones de no existir trypomastigotes metacíclicos en el intestino.

. Fase hemolinfática y de parasitismo intracelular de los hemócitos: Los flagelados que parasitan libremente la hemolinfa son formas trypomastigotes, epimastigotes (con indivíduos cortos, medianos y muy largos) y trypomastigotes metacíclicos. Grandes masas de flagelados, en activa división binaria longitudinal y también en división multiple, son observados. En paralelo, formas intracelulares, esferomastigotes y trypomastigotes, contenidas en el citoplasma muy vacuolizado de los hemócitos, son fácilmente observables en los triatominos vectores naturales4 13 14.

Se acepta que el gold standard en la identificación de un stock de tripanosoma, aislado del hombre o de un mamífero, como T. rangeli es que el parásito sea transmitido al vertebrado, por la picada del insecto vector, y si es posible, por la especie local del triatomino. Este es un parámetro netamente biológico y que funciona, pues todo el conjunto de nuevas herramientas moleculares, han confirmado siempre su status de prueba definitiva en la identificación de la especie.

La Figura 3, presenta los principales parámetros morfológicos utilizados para la identificación del T. rangeli y su diferenciación con el T. cruzi. Obviamente que la morfología, es parte de la secuencia obligatoria de características biológicas, ya señaladas anteriormente, que deben documentarse para confirmar definitivamente la especie y su diferenciación con otros tripanosomatídeos frecuentes en ambos huéspedes.


El Diagnóstico laboratorial de la tripanosomiasis por T. rangeli. Los estudios que investigan la antigenicidad e inmunogenicidad del T. rangeli en su huésped vertebrado enfrentan dos problemas básicos: comprobación de su reacción cruzada con T. cruzi 27 36 y la dificultad en el diagnóstico serológico específico definitivo53. Afchain et al2, comparando las similaridades antigénicas de T. cruzi y T. rangeli por inmunoelectroforesis, observan que, 60% de los antígenos identificados fueron comunes para las dos especies. Inmunofluorescencia indirecta (IFAT), la prueba inmunoenzimática de ELISA y el Western Blot demuestran alta sensibilidad, pero, especificidad discutible con antígenos preparados de formas epimastigotes y/o tripomastigotes del T. rangeli.

Algunos autores creen ser posible una distinción serológica entre pacientes humanos infectados con T. rangeli de aquellos que lo son por T. cruzi29. Estos autores consideran que, la seropositividad obtenida con los antígenos de T. rangeli en la ausencia de reactividad con los antígenos de T. cruzi, es una indicación de infección por el T. rangeli. Consideran también que, el más importante hecho en el diagnóstico serológico de tripanosomiasis causada por T. rangeli y/o T. cruzi, es la reacción cruzada unilateral en que los sueros de los indivíduos con infecciones por T. cruzi presentan extensa reacción con los antígenos de T. rangeli; mientras que, los sueros de las infecciones causadas por el T. rangeli no reaccionan con los antígenos de T. cruzi, o lo hacen de forma muy débil, siendo de difícil detección. La estrategia de los autores de combinar IFAT y ELISA (ésta última con el antígeno GP90 de T. cruzi) no se ha difundido entre los investigadores.

En conclusión, con las técnicas inmunodiagnósticas clásicas disponibles, el serodiagnóstico de la infección por el T. rangeli se mantiene como un problema sin aparente solución, por la falta de un antígeno purificado especie-específico. Este hallazgo constituye una prioridad si deseamos comprender la epidemiología de las tripanosomiasis en América. En infecciones por T. rangeli en el hombre, la respuesta inmune humoral es aparentemente débil cuando comparada con la obtenida con T. cruzi. Anthony et al6 observan que, de 58 pacientes positivos por xenodiagnóstico a T. rangeli, 22 no mostraron evidencia serológica de anticuerpos circulantes.

Por otro lado, no existe protección cruzada, pues son frecuentes las infecciones mixtas, por ambas especies de tripanosomas, en el hombre (y desconocemos sus implicaciones clínico-patológicas evolutivas) y otros vertebrados domésticos y silvestres, en áreas endémicas de América Central y del Sur.

Búsqueda de antígenos específícos deT. rangeli. La identificación y caracterización de antígenos específicos de T. rangeli ha sido por mucho tiempo descuidada, si la comparamos con el gran avance sucedido en relación al T. cruzi.

Antígenos recombinantes y secuencias de péptidos sintéticos son ya de uso en diversos laboratorios de inmunodiagnóstico de enfermedades parasitárias. Ejemplos tenemos actualmente en Leishmaniasis visceral y cutánea9 34 y en la Enfermedad de Chagas39. Esos reactivos moleculares serían de gran ayuda en el desarrollo de pruebas serológicas de diagnóstico específico que permitirían diferenciar, sin margen de error significativo, entre las infecciones provocadas por las dos especies simpátricas de tripanosomas, en las áreas de transmisión.

Recientemente, Saldaña et al54 describieron, a través del análisis por inmunoblotting de epimastigotes del flagelado, un antígeno de T. rangeli de aproximadamente 43 kDa, que reacciona específicamente con sueros homólogos murinos hiperinmunes. Los autores afirman ser esta proteína un marcador específico del parásito. Es posible, que los estudios que utilizen sueros hiperinmunes de animales experimentales, pueden estimar, en excesso, el grado de reacción específica. La utilización de la glicoproteína de T. cruzi de 90 kDa (GP90)55 no ha sido suficientemente explorada. Esto último sobre todo sí, como se afirma, ella es ausente en las infecciones por Leishmania y T. rangeli. En el caso de la proteína de 43 kDa, nuevas observaciones son necesarias, en un número significativo de cepas del parásito de origen y distribución geográfica amplia, a fin de confirmar, la frecuencia de este marcador molecular, y su especificidad y sensibilidad frente a sueros de humanos infectados por el T. rangeli.

Pensamos que el problema básico en el avance de la serología espécifica de tripanosomiasis por T. rangeli radica en, la falta de un banco de sueros humanos procedentes de infecciones puras del parásito y con historias clínicas bien documentadas.

En la actualidad, muchos estudios serológicos de campo de la enfermedad de Chagas, que se realizan en áreas de superposición con la infección por T. rangeli, deberían tomar en consideración que se desconoce la real incidencia de las infecciones mixtas por ambas especies de tripanosomas y su consecuencia, en la respuesta inmunológica humoral y, en el comportamiento clínico de los pacientes doblemente infectados.

Un ejemplo reciente, es el que se presenta en Brasil en la región norte del Estado de Amazonas, con la descripción de los primeros casos humanos de infección por T. rangeli 15 en locales en que también se relatan alta prevalencia serológica de infección chagásica y, por lo menos un caso con aislamiento del T. cruzi por xenodiagnóstico16. ¿Estaría T. rangeli causando esos altos índices de seropositividad?.

Finalmente en laboratorios con infraestructura básica y elemental, como son los de la gran mayoría de la red de Salud Pública, el diagnóstico apropiado de las infecciones causadas por Trypanosoma rangeli dependerá de los objetivos que se persigan. Así, si es el diagnóstico de infecciones humanas o, si se trata de estudios epidemiológicos de incidencia y/o prevalencia del T. rangeli, las acciones serían diferentes.

En el caso de infecciones humanas, la demostración directa del parásito en sangre periférica al fresco, entre lámina y laminilla microscópicas, es bastante precaria debido a la bajísima parasitemia circulante del flagelado. Esto tambíén es constatado cuando se preparan frotis y gota gruesa de sangre. El siguiente recurso sería el hemocultivo de sangre periférica. No existen datos en la literatura sobre la sensibilidad diagnóstica de este método. Sin embargo, visto que T. rangeli es fácil de cultivar en medios difásicos de agar sangre y también, en medios líquidos como Schneider's, LIT (Liver infusion tryptose), RPMI etc., su uso, es una buena alternativa, aunque un poco onerosa.

Una tercera opción sería el uso del xenodiagnóstico. El procedimiento es similar al utilizado en el diagnóstico de la Enfermedad de Chagas. Nosotros pensamos que la utilización de ninfas de Dipetalogaster maximus (I, III o V estadio), servirían por dos razones: a) esta especie de triatomino es susceptible a la infección experimental por diversas cepas del T. rangeli, tanto en el intestino como en la hemolinfa. En D. maximus, una proporción significativa de insectos, presentan hemolinfa positiva (22%). Ésta es una de las características biológicas clásicamente utilizada para reconocer un tripanosoma como T. rangeli (Cuba Cuba, observaciones no publicadas) y b) No causar reacciones alérgicas dermatológicas como las producidas por ciertas especies de Rhodnius. Existe también la posibilidad del xenodiagnóstico artificial para evitar esos cuadros de dermatitis por la picadura de los insectos. Entre tanto, sería pertinente un estudio comparativo de la sensibilidad de D. maximus y de la especie de Rhodnius local prevalente.

En el examen de material biológico de triatominos capturados en la naturaleza, la demostración del tripanosoma debería seguir la siguiente secuencia estratégica: a) primeramente, examen de la hemolinfa, por simple corte de un segmento del femur de una de las patas del insecto. El fluído de una o dos gotas de hemolinfa es suficiente para hacer una apropiada observación de la muestra, con la presencia de los hemócitos parasitados en los insectos infectados, generalmente en gran número. La observación será al fresco y también después de coloración con Giemsa; b) en segundo lugar, el examen del contenido de la ampolla rectal por presión, con pinzas, del abdomen y obtención de heces. Luego proceder de manera rutinaria como se hace en el xenodiagnóstico para T. cruzi, es decir disección del intestino medio del insecto y observación de las formas muy largas de epimastigotes del T. rangeli. Esta orden en el procedimiento es necesario para, así, evitar la contaminación de la hemolinfa por formas intestinales del parásito, en el momento de la manipulación del insecto.

Pensamos que es útil la coloración de frotis de heces de los insectos positivos. Nuevamente la coloración de Giemsa es utilizada. Llamamos la atención para la dificultad de colorear las heces de los triatominos infectados. Nosotros acostumbramos a lavar, por centrifugación con PBS (phosphate buffer solution), la suspensión de heces y después colorear el sedimento. El aspecto morfológico distintivo será las características del tamaño y localización del cinetoplasto, visibles tanto en las formas enormes de epimastigotes como de trypomastigotes. Esto sólo será posible distinguir nítidamente si se logran buenas coloraciones. Debe alertarse al investigador que existe relativa dificultad de excluirse la presencia de T. cruzi cuando, se observan formas poco típicas de flagelados, trypomastigotes y epimastigotes, de tamaño mediano. En este caso inoculaciones de ratones de laboratorio ayudan, en parte, para demostrar la presencia del T. cruzi.

Las mismas técnicas de diagnóstico utilizadas para los pacientes humanos son empleadas para la demostración del flagelado en los huéspedes reservorios.

Solamente cuando haya necesidad de estudios epidemiológicos que comprendan taxonomía y tipificación de stocks de T. rangeli procederíamos a la inoculación experimental y/o transmisión por la picada de los insectos positivos. El objetivo sería entonces el aislamiento primario de las cepas del flagelado y posterior estudio. La sugerencia de D'Alessandro & Saravia19 de inocular los flagelados aislados, directamente en la cavidad hemocelómica de un triatomino vector, podría también ser tomada en consideración. Sabemos que sólo T. rangeli sobrevive en la hemolinfa del insecto.

Comentarios finales. Para intentar conocer la real distribución geográfica y prevalencia de la infección humana por T. rangeli, podría pensarse, en una estrategia que combine la demostración parasitológica y la serología. Sin embargo, ambos procedimientos son realmente de valor limitado. La demostración directa del flagelado en muestras de sangre periférica tienen valor práctico insignificante en términos de trabajo-beneficio. Si utilizamos los triatominos adecuados (preferencialmente los vectores locales), podríamos obtener xenodiagnósticos con positividad decreciente: en heces, hemolinfa y, en menor proporción, en glándulas salivares. El problema radica en el entrenamiento del personal técnico, en el examen de la hemolinfa y de las glándulas salivares.

La serología es todavía más limitada por la ausencia de antígenos especie-específicos. En las condiciones actuales tendría que usarse antígenos brutos derivados de cepas de T. rangeli, que parecen ser más específicos, y un sistema de ELISA en la forma de DOT-Blot. Esta sugerencia serviría también, quizás con las adaptaciones técnicas apropiadas, para estudios de material provenientes de hemocultivos humanos o de cultivos del parásito obtenidos de animales reservorios.

Es opinión del autor, que en el contexto actual de capacitación de los recursos humanos y de la infraestructura de los servicios de Salud Pública de América Latina, los parámetros de identificación morfológicos y biológicos, en manos experimentadas, son todavía de gran utilidad práctica como elementos de identificación de Trypanosoma rangeli.

Finalmente, a los estudiosos de la biología del parasitismo por tripanosomatídeos heteroxenos alertamos: T. rangeli constituye un modelo experimental de gran potencial de exploración científica, en el complejo campo del fenómeno de la morfogénesis de un parásito protozoario digenético y en estudios de inmunidad celular en insectos.

Unidade de Parasitologia Médica, Departamento de Patologia, Universidade de Brasília, Brasília, DF, Brasil.

Apoyo: CNPq, CAPES, British Council.

Endereço para correspondência: Prof. César A. Cuba Cuba. SQN 107-Bloco "H"-Apto. 506, 70743-080 Brasília, DF, Brasil.

Recibido para publicação em 09/05/97.

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Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    13 Jun 2000
  • Fecha del número
    Abr 1998

Histórico

  • Recibido
    09 Mayo 1997
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