Los sistemas de salud se enfrentan a desafíos complejos. El envejecimiento poblacional, la creciente prevalencia de enfermedades crónicas y la dependencia del autocuidado son factores que contribuyen al cambio en el perfil de los usuarios de la atención médica y sus necesidades. Estos factores también se encuentran entre las principales causas del aumento de los costos de la atención médica.
El debate público en torno a estos temas resalta la necesidad de políticas que promuevan el autocuidado, la atención integral y un modelo de atención centrado en la persona y la familia. Dichas políticas buscan garantizar la adherencia a las terapias y programas de rehabilitación, con énfasis en el cambio de comportamiento hacia estilos de vida más activos y participativos, así como empoderar a la ciudadanía, las familias y las comunidades para promover el autocuidado y el bienestar(1).
Estas directrices también representan un reto para los investigadores en salud, especialmente el personal de enfermería, quienes deben desarrollar estudios que profundicen en la comprensión de las experiencias de las personas en sus procesos de transición salud-enfermedad. Esto incluye explorar sus dificultades, necesidades y toma de decisiones en relación con las terapias farmacológicas y no farmacológicas que se les prescriben.
Una investigación más cercana a la ciudadanía, que tenga en cuenta sus valores, preferencias y motivaciones, tiene el potencial de transformar la atención sanitaria. Contribuye al acceso a entornos de práctica clínica, especialmente para poblaciones vulnerables, promoviendo una atención centrada en la persona y empoderando a las personas en su autonomía y responsabilidad en el proceso salud-enfermedad, en el contexto de sus proyectos de vida(2).
En este sentido, los estudios interpretativos o de métodos mixtos, debido a su naturaleza cualitativa, pueden captar estas especificidades que surgen de las experiencias, los comportamientos y las elecciones. Estos estudios refuerzan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que defiende que el autocuidado y las intervenciones para promoverlo son componentes esenciales para lograr la cobertura sanitaria universal, promover la salud, mantener un mundo seguro y atender a las poblaciones vulnerables(1).
La investigación cualitativa también es esencial para la sostenibilidad de los sistemas de salud. Reconoce que los métodos cualitativos son fundamentales para implementar el conocimiento, respaldar la práctica basada en la evidencia y adaptar el conocimiento global a las características socioculturales, de recursos y específicas de los sistemas de salud locales(3).
Este editorial busca invitar a los investigadores a repensar el diseño de sus estudios, buscando una comprensión más profunda de las experiencias y los contextos. Además, propone una reflexión sobre los modelos utilizados para garantizar una atención centrada en la persona que promueva el autocuidado, respete las especificidades culturales y considere los recursos disponibles en diferentes áreas del conocimiento.
Referencias bibliográficas
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1 World Health Organization (WHO). WHO guideline on self-care interventions for health and well-being, 2022 revision [Internet]. Geneva: WHO; 2022[cited 2024 Sep 01]. Available from: https://www.who.int/publications/i/item/9789240052192
» https://www.who.int/publications/i/item/9789240052192 -
2 Presado MH, Baixinho CL, Oliveira ESF. Qualitative research in pandemic times. Rev Bras Enferm. 2021;74(suppl 1):e74Suppl101. https://doi.org/10.1590/0034-7167.202174Suppl101
» https://doi.org/10.1590/0034-7167.202174Suppl101 -
3 Hamilton AB, Finley EP. Qualitative methods in implementation research: an introduction. Psychiatry Res. 2019;280:112516. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2019.112516
» https://doi.org/10.1016/j.psychres.2019.112516
