RESUMEN
Objetivo: reflexionar sobre la relación entre la calidad de la atención de enfermería y los costos a partir de estas iniciativas que fortalezcan la enfermería.
Desarrollo: la Enfermería de Práctica avanzada mejora el acceso, la cobertura y la calidad de la atención. Los programas de escalonamento clínico promueven la excelencia y crecimiento de las enfermeras, con impactos positivos en satisfacción y retención y por ende en la calidad de la atención. Y los indicadores sensibles de cuidados de enfermería permiten hacer seguimiento de indicadores de enfermería y el impacto de los programas impartidos. La decisión sobre la práctica avanzada y programas de escalonamento clínico debe considerar el costo oportunidad y evaluar la rentabilidad a largo plazo. Evidencia sólida, como los indicadores sensibles de enfermería y comparativas de costos, permiten respaldar estas decisiones, como la optimización de la dotación de enfermería.
Conclusión: invertir en la fuerza laboral de enfermería previene eventos adversos, mejora satisfacción y calidad, y reduce costos, logrando sostenibilidad y eficiencia institucional. Justificar a los gestores que toman decisión, con estudios de costos, es esencial para la incorporación de estas estrategias propias de enfermería.
DESCRIPTORES:
Enfermería; Enfermería de práctica avanzada; Atención de enfermería; Gobernanza compartida
ABSTRACT
Objective: to reflect on the relationship between the quality of nursing care and its costs through initiatives that strengthen the nursing profession.
Discussion: Advanced Practice Nursing improves access, coverage, and quality of care. Clinical Ladder Programs promote excellence and professional growth among nurses, with positive impacts on satisfaction and retention, and consequently, on the quality of care. Nursing-sensitive indicators allow for the monitoring of nursing-related outcomes and the impact of programs. Decisions regarding advanced practice and clinical ladder programs should consider opportunity costs and assess long-term cost-effectiveness. Solid evidence such as nursing-sensitive indicators and cost comparisons supports these decisions, including the optimization of nurse staffing.
Conclusion: investing in the nursing workforce prevents adverse events, improves satisfaction and quality of care, and reduces costs, achieving institutional sustainability and efficiency. Supporting decision-making with cost-effectiveness studies is essential for the incorporation of such nursing strategies.
DESCRIPTORS:
Nursing; Advanced practice nursing; Nursing care; Shared governance
RESUMO
Objetivo: refletir sobre a relação entre a qualidade da assistência de enfermagem e seus custos, por meio de iniciativas que fortaleçam a profissão de enfermagem.
Discussão: A Enfermagem de Prática Avançada melhora o acesso, a cobertura e a qualidade do cuidado. Os Programas de Escalonamento Clínico promovem a excelência e o crescimento profissional das enfermeiras, com impactos positivos na satisfação, na retenção e, consequentemente, na qualidade da assistência. Os indicadores sensíveis à enfermagem permitem o monitoramento dos resultados relacionados ao cuidado e do impacto dos programas implementados. As decisões referentes à prática avançada e aos programas de escalonamento clínico devem considerar o custo de oportunidade e avaliar a relação custo-efetividade em longo prazo. Evidências sólidas, como os indicadores sensíveis à enfermagem e as comparações de custos, oferecem suporte a essas decisões, incluindo a otimização da alocação de profissionais de enfermagem.
Conclusão: investir na força de trabalho de enfermagem previne eventos adversos, melhora a satisfação e a qualidade do cuidado, e reduz custos, promovendo sustentabilidade e eficiência institucional. Fundamentar a tomada de decisão com estudos de custo-efetividade é essencial para a incorporação dessas estratégias próprias da enfermagem.
DESCRITORES:
Enfermagem; Prática Avançada de Enfermagem; Cuidados de Enfermagem; Governança Compartilhada de Enfermagem
INTRODUCCION
A nivel global, en tiempos de presupuestos sanitarios restrictivos, el monitoreo continuo del desempeño de los servicios de salud, la calidad clínica y la eficiencia en la prestación de atención son atributos importantes para el éxito y la sostenibilidad de las instituciones de salud. Según el Institute for Healthcare Improvement (IHI), la sostenibilidad de los sistemas de salud se basa en los siguientes pilares: mejorar la experiencia de atención al paciente en términos de calidad y satisfacción; mejorar la salud de la población mediante la prevención y el manejo de enfermedades crónicas y prevalentes; aumentar la satisfacción del cuidador en cuanto a su bienestar profesional; y reducir los costos de la atención sanitaria per cápita1. En los países de América Latina, donde las políticas de salud, en general, tienen como eje la Cobertura Universal de Salud y, en Brasil, el Sistema Único de Salud (SUS) y cuya prestación de servicios es compartida entre los sectores privados y público; la sostenibilidad, también, depende de una financiación adecuada, de políticas públicas que promuevan una integración equilibrada entre los sistemas coexistentes y de una gestión eficiente de las tecnologías y los recursos humanos2.
En este contexto, en que el equilibrio entre la centralidad del paciente, la satisfacción y el bienestar profesional y el uso racional de los recursos finitos son elementos claves, no solo para la preservación de las instituciones, sino también una oportunidad para el rediseño de los servicios de salud, resaltando el “valor” de la enfermera. Esta categoría profesional representa un capital humano crucial debido a la relevancia de su labor y representatividad. Los conocimientos, destrezas y habilidades propios de la formación en enfermería traen importantes beneficios a las organizaciones 3-6. La enfermera es el principal vínculo entre el paciente y el sistema de salud, y con su enfoque integral, preventivo y de promoción de salud contribuye a mejorar la calidad de la atención y asegurar una gestión equitativa, oportuna y eficaz, sobre todo en el contexto de las enfermedades crónicas1.
La Enfermería representa casi 60 % de todos los profesionales a nivel mundial, constituyendo el grupo mayoritario en el campo de la salud, desempeñando funciones laborales esenciales en todos los niveles de atención1. Por ello, las enfermeras desempeñan un papel crucial en la promoción de la salud y la prestación de cuidados a la población. Acciones integrales como la prevención de enfermedades, la asistencia a grupos poblacionales vulnerables y la gestión del tratamiento pueden contribuir a objetivos como la reducción de la mortalidad y el aumento del acceso a atención de calidad, alineándose así directamente con los objetivos del Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 3: Salud y Bienestar7.
Además, estos profesionales inciden en los aspectos monetarios de las instituciones de salud. La evidencia muestra que aumentar la proporción de enfermeras se asoció con mejores resultados y costos hospitalarios potencialmente reducidos. Sin embargo, la disminución de la proporción de enfermeras en los equipos de enfermería dio lugar a peores resultados y mayores costos7-8.
Las enfermeras, también, pueden contribuir indirectamente al crecimiento económico sostenible, ya que mejoran los indicadores de salud, apoyan a los grupos de población vulnerables y ayudan a empoderar a las comunidades. Las personas más sanas pueden ser más productivas y contribuir al desarrollo laboral de su entorno, con potencial reducción de desigualdades e inclusión social, con el consiguiente impacto en el ODS 87.
Por lo tanto, en el ámbito de la práctica de enfermería, es esencial comprender la compleja relación entre calidad y costos, para proporcionar una base de evidencia sólida para los gestores y políticos sanitarios sobre el valor de la atención de las enfermeras a partir del análisis de tecnologías de salud específicas de la profesión. A lo largo de los años, han surgido diferentes estrategias que potencian las competencias y expertiz del profesional de enfermería y muestran su impacto en la relación entre calidad del cuidado y los costos. Entre estas tecnologías destacan los Indicadores Sensibles de Cuidados de Enfermería (ISCE), la Enfermería de Práctica Avanzada (EPA) y los Programas de Escalonamiento Clínico (PEC). Es por ello que el objetivo de este artículo es reflexionar sobre la relación entre la calidad de la atención de enfermería y los costos a partir de estas estrategias que fortalezcan la enfermería.
Indicadores Sensibles de los Cuidados de Enfermería (ISCE)
A nivel internacional, los servicios de enfermería utilizan indicadores, que son unidades de medida cuantitativa para monitorear y evaluar las actividades asistenciales e institucionales. Estos datos se utilizan para monitorear el rendimiento del proceso y mejorar los resultados con el tiempo9.
Nursing Sensitive, denominados Indicadores Sensibles de los Cuidados de Enfermería (ISCE), son usados en distintos contextos de cuidado, para retratar el desempeño de las prácticas de enfermería, al ser criterios objetivos y confiables que vinculan la calidad asistencial con los resultados de los pacientes, distinguiéndose de los indicadores de calidad médicos9. Los ISCE fueron elaborados a partir de la combinación del modelo conceptual de Donabedian y discusiones de The National Quality Forum (NQF) y la American Nurses Associations (ANA)9. El modelo conceptual A nivel internacional, los servicios de enfermería utilizan indicadores, que son unidades de medida cuantitativa para monitorear y evaluar las actividades asistenciales e institucionales. Estos datos se utilizan para monitorear el rendimiento del proceso y mejorar los resultados con el tiempo9.
Nursing Sensitive, denominados Indicadores Sensibles de los Cuidados de Enfermería (ISCE), son usados en distintos contextos de cuidado, para retratar el desempeño de las prácticas de enfermería, al ser criterios objetivos y confiables que vinculan la calidad asistencial con los resultados de los pacientes, distinguiéndose de los indicadores de calidad médicos9. Los ISCE fueron elaborados a partir de la combinación del modelo conceptual de Donabedian y discusiones de The National Quality Forum (NQF) y la American Nurses Associations (ANA)9. El modelo conceptual combinado ilustra (Figura 1) los indicadores de calidad en el ámbito del cuidado de enfermería, y está compuesto por cuatro categorías: indicadores de estructura, enfocados en la estructura organizacional; indicadores de proceso, enfocados en las intervenciones/proceso de enfermería; indicadores de resultados, enfocados en el equipo de enfermería; indicadores de resultado centrados en el paciente. Estos indicadores, según la propuesta de Donabedian, se distribuyen en ejes de estructura, proceso y resultados, los cuales presentan un comportamiento dinámico1.
Los Indicadores de Estructura se refieren al apoyo y organización del equipo para la práctica de enfermería, incluyendo distribución, número y cualificación del profesional de enfermería. Este grupo incluye horas de trabajo de enfermería por paciente por día, proporción de enfermeras en el equipo de enfermería, número de pacientes por enfermera, cualificación del equipo de enfermería, entre otros10.
Los indicadores de proceso reflejan las interacciones entre los pacientes y los proveedores de atención y el funcionamiento de ciertos procesos. Representan medidas de evaluación de enfermería para el cuidado, que incluyen tratamiento y procedimientos, manejo del dolor, mantenimiento de la integridad de la piel y educación del paciente10.
Los indicadores de resultado se dividen en pacientes y personal de enfermería. Los indicadores de resultado del paciente representan resultados relacionados con la atención de enfermería, e incluyen infecciones nosocomiales, mortalidad, lesiones por presión, satisfacción del paciente/familia, caídas, errores de medicación, duración de la estancia hospitalaria, contención mecánica, entre otros. Los indicadores de resultado relacionados con el personal de enfermería incluyen la satisfacción laboral, el agotamiento laboral, la calidad de la atención y la rotación del personal de enfermería10.
La evidencia indica que los ISCE representan resultados relevantes para la seguridad del paciente, la calidad de la atención y la rentabilidad de la atención de enfermería11. En cuanto a los indicadores de estructura, se evidenció que una baja proporción de enfermeras en el equipo y una alta carga de trabajo de enfermería se relacionaron con la aparición de eventos adversos (EA), aumento de la estancia, reingreso y mortalidad de pacientes, así como una disminución de la satisfacción profesional11. La alta carga de trabajo puede estar asociada con la falta de seguridad en la atención y cuidado omitido por falta de tiempo. El exceso de actividad dispersa la atención del profesional, exponiendo al paciente a los riesgos de EA12-13.
La escasez de enfermeras en el equipo y la alta carga de trabajo se asociaron con la ocurrencia de errores o fallas en la identificación de pacientes, falta de registros en la historia clínica, supervisión inadecuada, caídas, errores en la administración de medicamentos, lesiones por presión, infecciones urinarias y mortalidad14.
En Alemania, se llevó a cabo un análisis del impacto de la dotación de personal de enfermería en siete ISCE. Se examinaron 3,2 millones de hospitalizaciones en 900 hospitales alemanes durante 5 años. Los ISCE relacionados con neumonía e insuficiencia respiratoria mostraron una asociación significativa con los niveles de dotación de personal de enfermería, seguidos por las lesiones por presión. Sin embargo, se encontraron pocos efectos significativos en la mortalidad y readmisión hospitalaria9.
En Chile, se estudió la dotación de enfermeras y diferentes ISCE mediante encuestas a 1.652 enfermeras, 2.013 encuestas a pacientes de 40 hospitales, y los datos del alta de 761.948 pacientes4. El análisis arrojó que la dotación de enfermeras estaba significativamente relacionada con todos los resultados, incluyendo la mortalidad; y el ambiente de trabajo se vinculó con la experiencia del paciente y las evaluaciones de la calidad de las enfermeras. Se observó que, por cada paciente añadido a la carga de trabajo de las enfermeras, aumentó la mortalidad, los reingresos y la estancia hospitalaria. En hospitales con 18 pacientes por enfermera, en comparación con aquellos con 8 pacientes por enfermera, los pacientes tenían un 41 % más de probabilidades de morir, un 20 % más de ser readmitidos y un 68 % menos de posibilidades de sobrevivir. Los investigadores estimaron que los ahorros derivados de la reducción de reingresos y estancias hospitalarias más cortas superarían los costos de contratar enfermeras adicionales, siendo USD$1.2 millones y USD$5.4 millones, respectivamente, si las enfermeras adicionales generaban cargas de trabajo promedio de 12 os 10 pacientes por enfermera4.
En el ámbito de los Cuidados Intensivos, la literatura ha reforzado la relación entre el bienestar del personal de enfermería y la calidad y seguridad de la atención. En un metaanálisis15, se identificó que el burnout en enfermeras se asocia significativamente con una disminución del clima de seguridad, un menor grado de seguridad percibida, y un aumento en eventos adversos como errores de medicación, caídas, infecciones nosocomiales y omisión de cuidados. Además, el burnout se vinculó con menores niveles de satisfacción usuaria y una percepción negativa de la calidad asistencial por parte del equipo de enfermería. Estos hallazgos evidencian que la exposición continua al burnout compromete tanto los resultados clínicos como la percepción de calidad y seguridad del entorno asistencial. Las asociaciones se mantuvieron consistentes entre distintas geografías, niveles de formación y especialidades clínicas, incluyendo cuidados críticos. Este cuerpo de evidencia refuerza la necesidad de considerar intervenciones organizacionales dirigidas a mejorar las condiciones laborales de las enfermeras como una estrategia prioritaria para la mejora de resultados clínicos y la sostenibilidad institucional.
Enfermería de Práctica Avanzada
La Enfermería de Práctica Avanzada (EPA) ha sido promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para ampliar el acceso y cobertura de salud, especialmente de poblaciones vulnerables y remotas, y para fortalecer los sistemas de salud. Si bien, se desarrollaron, originalmente, en respuesta a la escasez de personal médico, pronto se convirtieron en una nueva carrera profesional para las enfermeras16.
Según el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), una enfermera de práctica avanzada “es una enfermera generalista o especializada que ha adquirido, mediante formación de grado adicional (mínimo un título de maestría) la base de conocimiento experto, habilidades para la toma de decisiones complejas y competencias clínicas para la práctica avanzada, cuyas características están modeladas por el contexto en el que están acreditados para ejercer” 16. Las competencias básicas de las EPA incluyen la gestión, liderazgo, colaboración, comunicación, consultoría, mentoría, educación e investigación16. Los roles más frecuentes de EPA son la Clinical Nurse Specialist (CNS) para entornos hospitalarios agudos y la Nurse Practitionary (NP) en atención primaria.
La CNS es una enfermera que ha completado una maestría específica para la práctica y presta servicios sanitarios especializados en la atención de pacientes o poblaciones específicos. Además, las CNS, realizan una atención indirecta al paciente a través de la educación, la investigación, la mentoría a otras enfermeras y profesionales de la salud, el liderazgo y la gestión clínica. Se caracteriza por un enfoque sistémico y promotor de la mejora continua en las organizaciones de salud17.
Por otro lado, la Nurse Practitioner (NP) es una enfermera que, tras una maestría, como mínimo, adquiere competencias en evaluación y diagnóstico, tratamiento y gestión y seguimiento de pacientes. Por tanto, tienen un ámbito de acción extendido y son autónomos. Los NP dedican más tiempo a las actividades clínicas en comparación con los CNS, y su atención se centra sobre todo en los individuos, las familias y las comunidades, más que en los sistemas. El nivel de autonomía y responsabilidad de la práctica está determinado por el contexto del país o entorno, y las políticas regulatorias; por lo tanto, varia en cada país17.
La evidencia señala que la EPA mejora la calidad de la atención brindada, mejora los resultados de pacientes con enfermedades crónicas, optimiza los recursos de salud y mejora la satisfacción usuaria17. Países de altos ingresos tienen experiencias y resultados favorables de la EPA, en relación con la atención habitual, en atención primaria y en entornos hospitalarios. Entre los resultados positivos de la EPA se encuentran mejoras en los niveles de satisfacción de los usuarios, la funcionalidad física y el control de la presión arterial18. En entornos de cuidados intensivos, la EPA redujo la duración de la estadía en la UCI, el tiempo de tratamiento, los costos y la mortalidad en la UCI, y aumentó la satisfacción del paciente19.
Sin embargo, es complejo analizar los estudios y comparar resultados, dado que la EPA de UCI posee heterogeneidad en cuanto a la formación, competencias y políticas nacionales para su incorporación, es por ello que, en Europa, se ha iniciado un estudio para levantar las habilidades y competencias que una EPA de UCI debía poseer, agrupándolas en 4 pilares: Práctica clínica avanzada, conocimiento, liderazgo e investigación (Cuadro 1)20. En el caso de Latinoamérica el desarrollo de este rol es incipiente y aún no existen mecanismos normativos ni legislativos, así como títulos oficialmente reconocidos y programas de Máster formales para implementación.
Para superar las controversias existentes respecto al desarrollo de un rol extendido de las enfermeras, o el mito de la “medicalización” de la profesión de enfermería, además de establecer una regulación de esta praxis, es importante la construcción de un modelo de cuidado con una gobernanza compartida, colaborando e interactuando con médicos y otros profesionales, desarrollando normas, protocolos y programas educativos, con límites interprofesionales y funciones claramente definidas21.
Estudios como el RN4CAST realizado en hospitales de cuatro grandes estados en Estados Unidos de América demostró que la mayor proporción de EPA en el equipo de enfermería, mejora no sólo los resultados clínicos, sino que también, la satisfacción de los pacientes y la satisfacción laboral de las enfermeras4. Además, el gasto de Medicare fue significativamente más bajo en relación con la mediana nacional para hospitales con más EPA. Los hospitales con más de 3 EPA/100 camas gastan en promedio un 5 % menos por beneficiario de Medicare que los hospitales con menos de 1 EPA/100 camas. Además, los pacientes con cocientes de EPA/camas más altas tienen probabilidades más bajas de morir, una menor estancia hospitalaria y menores reingresos.
En la relación costo-efectividad de la implementación de la EPA en diversos entornos de atención de salud, los resultados arrojaron que, en Atención Primaria de Salud (APS), las EPA demostró una efectividad similar o superior a la atención médica convencional, en una serie de indicadores clínicos como la presión arterial, niveles séricos de lípidos, satisfacción del paciente y calidad de vida22. En general, los resultados sobre la costo-efectividad no son concluyentes, y los estudios señalan varias limitaciones en sus conclusiones, como la gran variabilidad en la forma de investigar la costo-efectividad de la EPA18,22-23. Sin embargo, la evidencia disponible sugiere que las EPA pueden influir positivamente en el ahorro de costes a largo plazo en el cuidado de pacientes con enfermedades crónicas al mejorar la adherencia al tratamiento médico, aumentar la asistencia a las visitas de seguimiento y promover estilos de vida saludables a través de consultas más largas con un enfoque centrado en el paciente y educación sanitaria que resulta en un paciente mejor informado18-19. Además, los hallazgos indican que las EPA tienen tasas similares a las de los médicos a la hora de solicitar pruebas de laboratorio, procedimientos diagnósticos y derivaciones a especialistas18,23.
Programas de Escalonamiento Clínico
Una estrategia implementada en algunos países para promover el desarrollo profesional de competencias, satisfacción y retención del profesional de enfermería, ha sido la incorporación de Programas de Escalonamiento Clínico (PEC)24.
Los PEC son programas formales que promueven la excelencia en la práctica clínica reconociendo a las enfermeras por criterios específicos relacionados con el desempeño clínico, la educación continua, el liderazgo y las habilidades de investigación24. Son tecnologías de la salud e innovaciones que recompensan a las enfermeras por su educación, habilidades, investigación y capacidad de liderazgo, lo que tiene un efecto positivo en potenciar el pensamiento crítico y desarrollo del conocimiento en la práctica de enfermería, mejorar la satisfacción de las enfermeras, la tasa de retención de personal y alcanzar mejores resultados de salud de los pacientes. Por el contrario, la falta de un PEC y de oportunidades de desarrollo, ha sido identificado como una causa de intención de dejar el trabajo e insatisfacción laboral de las enfermeras25.
Los objetivos del PEC son: i) fomentar el crecimiento y desarrollo profesional de las enfermeras, ii) proporcionar oportunidades de carrera para enfermeras que demuestren conocimientos y destrezas avanzadas en enfermería, iii) favorecer la autonomía y responsabilidad mientras permanecen en un papel de cuidado de enfermería directa, y iv) mejorar el reclutamiento y la retención de enfermeras, lo que en último término se traduce en mejorar la calidad de los resultados de atención al paciente e impacto positivo en las organizaciones de salud26.
Los PEC se basan en la Teoría de Benner de novato a experto, inspirada en el Modelo Dreyfus de adquisición de habilidades. El modelo sugiere cinco etapas de eficiencia: principiante, principiante avanzado, competente, eficiente y experto. Benner adaptó el modelo para la Enfermería identificando cinco categorías específicas para esta profesión.
En los primeros años el éxito de estos programas en el impacto de la satisfacción y la retención de enfermeras clínicas fue variable, pero a medida que los programas existentes maduraron y fueron incluyendo mejoras, aumentó la participación y aceptación de los PEC26. Dentro de las principales mejoras que se introdujeron fue la delimitación clara de las expectativas de desempeño en los niveles de progreso, el reconocimiento de la práctica avanzada y el reconocimiento por desempeño.
La satisfacción laboral de los enfermeros que participaron en un PEC se correlacionó significativamente de forma positiva (r=0,323: p<0,01), y significativamente negativa con la intención de rotación (r=-0,317;0=0,01)27. En el ámbito de Cuidados intensivos, cuando los PEC incorporan mentoría la rotación disminuyó en casi un 75 % y un 4 % de disminución de Burnout en las enfermeras de UCI28.
Actualmente los hospitales que lo poseen continúan haciendo esfuerzos para mejorar los PEC y reducir las barreras a la participación, construyendo una nueva comprensión de su impacto en la práctica de enfermería, en la satisfacción en el trabajo y en la motivación para la participación.
En cuanto a la inversión financiera, dado que las remuneraciones de las enfermeras de mayores niveles son más elevados, es importante revisar la factibilidad de su incorporación en la institución y justificarlo como inversión más que como un gasto. Asimismo, se debe estimar el porcentaje de enfermeras que podrían existir por cada nivel, para revisar el alza en el presupuesto de remuneraciones. En un primer momento, esta estrategia pudiese ser contraproducente para la contención de gastos en salud. Sin embargo, a largo plazo la eficiencia sanitaria y los mejores resultados de salud de los pacientes resultan en un ahorro para las instituciones, especialmente cuando se tiene en cuenta que los indicadores de salud de los pacientes (por ejemplo, los eventos adversos, los reingresos y la estancia hospitalaria) que tienen un impacto de gran magnitud en los costos de las organizaciones de salud5-6. Más aún, los estudios de costos, demuestran que los ahorros de la reducción de rotación laboral, justifican los aumentos salariales asociados a los programas de promoción29.
Sin embargo, el incentivo económico no es la única recompensa que se busca entregar en los PEC para atraer, retener y motivar el talento. La recompensa total, además del incentivo económico, incluye recompensas intangibles, como un grato ambiente de trabajo y calidad de vida, la oportunidad de avance y reconocimiento, flexibilidad en el trabajo, teletrabajo y horario flexible, ofreciendo una propuesta de valor, para maximizar el compromiso y la participación laboral26.
Estudios evidenciaron que la participación en PEC aumentaba la satisfacción laboral en un 21 % y disminuía la tasa de rotación en un 8,9 %28. Otros investigadores evaluaron el costo beneficio institucional de mantener un PEC, invirtiendo USD$215.508 en un PEC de 295 enfermeras, es decir, una inversión anual por enfermera de USD$730, que fue significativamente menor al costo estimado de USD$82.000 que cuesta reemplazar a una enfermera que renuncia30.
Una revisión comparó las tasas de rotación de enfermeras y los costos de cuatro estudios en cuatro países (Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda). Utilizando la herramienta Nursing Turnover Cost Calculation Methodology (NTCCM), se encontró que una proporción significativa de los costos de rotación se atribuyeron al reemplazo temporal, independientemente del país, lo que destaca la importancia de la retención de enfermeras31.
En Australia, los costos de rotación fueron más altos ($48,790) debido a los costos de terminación y reemplazo de personal temporal. Los costos fueron casi 50 % más bajos en Estados Unidos ($20,561), Canadá ($26,652) y Nueva Zelanda ($23,711). La baja rotación de enfermeras motivada por el PEC está directamente relacionada con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 8, que promueve el trabajo decente y el crecimiento económico, especialmente al brindar estabilidad laboral y eficiencia económica32. La reducción de la rotación ha reducido los costos de reclutamiento y capacitación de nuevos profesionales, permitiendo asignar recursos finitos a otros sectores de la organización.
En síntesis, para promover el éxito de estos programas, según hospitales que llevan décadas de experiencia, hay que considerar una cultura organizacional que apoye la implementación de los PEC, y enfermeras líderes comprometidas26.
CONSIDERACIONES FINALES
Las evidencias indican que invertir en la cantidad y calidad de los recursos humanos en enfermería puede representar una medida preventiva contra la aparición de eventos adversos, los reingresos y la prolongación innecesaria de la estancia hospitalaria, promoviendo a su vez la calidad del ambiente laboral y la satisfacción, reduciendo la rotación y reduciendo los costos de atención, y por consiguiente aumentando la productividad organizacional y la rentabilidad de un hospital.
No obstante, debido a que la adopción de estrategias como la integración de EPA o programas PEC, en la aplicación práctica, implica que los directivos de instituciones de salud deban decidir sobre la base de un presupuesto limitado, considerando el costo oportunidad, es decir, el valor de la opción sacrificada al preferir una alternativa en lugar de otra disponible. La toma de decisión con base en la incorporación de la evidencia constituye un reto para los gestores y políticos a nivel organizacional, pero también es un reto para la capacidad de los líderes de enfermería de abogar por innovaciones y tecnologías en salud, como las descritas en este artículo. Además de demostrar la mayor efectividad de las intervenciones y programas en resultados clínicos, seguridad y satisfacción de pacientes y familiares, se vuelve esencial justificar su eficiencia en términos de costo. De esta manera, los tomadores de decisión podrán contar con un conocimiento amplio del marco de valor, y en la priorización de las asignaciones de recursos financieros, podrán conocer la magnitud de los beneficios, la calidad de la evidencia, el impacto en la equidad, el impacto presupuestario y las implicaciones organizacionales que puede conllevar la incorporación de PEC, EPA y contar con dotaciones adecuadas de enfermeras. En el contexto actual, las enfermeras son protagonistas esenciales para la implementación de estrategias y tecnologías, y para el fortalecimiento de los sistemas de salud e impulso del desarrollo económico y social, por tanto con contribuciones únicas al logro de las metas de los ODS 3 y ODS 8.
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NOTAS
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Los datos que respaldan los hallazgos de este estudio están disponibles a través del autor correspondiente, previa solicitud razonable.


