Resumen
En este estudio se llevó a cabo una revisión de la literatura, de tipo descriptivo y exploratorio con el objetivo de describir cómo la disponibilidad, el acceso y el consumo de alimentos se ven atravesados y vinculados al género. A partir de la búsqueda en bases de datos y de la búsqueda manual, se recuperaron 833 resúmenes, de los cuales finalmente se seleccionaron 37 textos completos con base en los criterios de inclusión. Los resultados muestran que existen marcadas diferencias de género en diferentes aspectos de la seguridad alimentaria. Las mujeres constituyen una población particularmente susceptible a la inseguridad alimentaria, siendo los hogares encabezados por mujeres los más expuestos a dicha situación (n=4). A su vez, entre las mujeres con inseguridad alimentaria existe una mayor prevalencia de obesidad en comparación con aquellas que estuvieron en condición de seguridad alimentaria (n=8). Por su parte, estudios indican que, al momento de alimentarse, las mujeres subordinan sus propias necesidades a las de sus hijos y parejas (n=5). En relación al acceso a los alimentos que se consumen en el hogar, las investigaciones coinciden acerca de la importancia del rol de las mujeres (n=3). Las diferencias de género identificadas son un valioso aporte al momento de abordar y analizar los temas alimentarios y nutricionales en diferentes entornos, así como al momento de diseñar e implementar políticas e intervenciones de salud pública.
Palabras clave:
Equidad de Género; Dieta Saludable; Inseguridad Alimentaria
Resumo
Este estudo realizou uma revisão descritiva e exploratória da literatura com o objetivo de descrever como a disponibilidade, o acesso e o consumo de alimentos são permeados e relacionados a questões de gênero. A partir de uma pesquisa em bases de dados e de busca manual, foram encontrados 833 resumos, dos quais foram selecionados 37 textos completos com base nos critérios de inclusão. Os resultados mostram que há acentuadas diferenças de gênero em diferentes dimensões da segurança alimentar. As mulheres estão particularmente suscetíveis à insegurança alimentar, sendo os domicílios chefiados por mulheres os mais expostos a essa condição (n=4). Entre as mulheres em insegurança alimentar há maior prevalência de obesidade quando comparadas àquelas com segurança alimentar (n=8). Por sua vez, os estudos indicam que na alimentação as mulheres subordinam suas próprias necessidades a de seus filhos e parceiros (n=5). Em relação ao acesso aos alimentos consumidos no domicílio, os estudos corroboram a importância do papel das mulheres (n=3). As diferenças de género identificadas mostram a pertinência de abordagem e análise das questões relacionadas à alimentação e nutrição em diferentes contextos, bem como a formulação e implementação de políticas e intervenções de saúde pública.
Palavras-chave:
Equidade de Gênero; Alimentação Saudável; Insegurança Alimentar
Abstract
In the present study, a descriptive and exploratory literature review was conducted, aimed at describing how food availability, access and consumption are crossed and linked to gender. From the database search strategy and manual search, 833 abstracts were retrieved from which 37 full texts were finally selected based on the inclusion criteria. The results show that there are marked gender differences in different aspects of food security. Women constitute a population particularly susceptible to food insecurity, with female-headed households being the most exposed to food insecurity (n=4). In turn, among food insecure women there is a higher prevalence of obesity compared to those who were food secure (n=8). Studies indicate that women subordinate their own needs to those of their children and partners when feeding themselves (n=5). In relation to access to food consumed within the household, the studies coincide on the importance of the role of women (n=3). The gender differences identified are a valuable contribution when addressing and analyzing food and nutrition issues in different settings, as well as when designing and implementing public health policies and interventions.
Keywords:
Gender Identity; Healthy Diet; Food insecurity
Introducción
La alimentación es un fenómeno multidimensional y complejo que involucra procesos fisiológicos, pero también prácticas, saberes y representaciones que estructuran -y son estructurados por- lo que es considerado “comida” en un lugar y un tiempo determinado. Cada sociedad establece cómo se obtienen, conservan y preparan los alimentos, qué alimentos pueden ingerirse, cómo, cuándo, con quién y quiénes pueden hacerlo (Aguirre, 2004; Contreras; Arnaíz, 2005). La adquisición, preparación y consumo de alimentos se ven atravesada por roles de género que hacen referencia a las diferencias impuestas a los individuos en razón de su sexo. Estas diferencias se traducen en desigualdades en los comportamientos, las funciones y trabajos que se les asignan a hombres y mujeres con relación a la alimentación. Además, responden a imaginarios sobre tareas que corresponden a diferentes géneros y estructuras de poder que se dan al interior de los hogares y en la sociedad. Asimismo, para poder comprender cabalmente los efectos del género en los comportamientos alimentarios es preciso considerar el tiempo y espacio donde se realiza el análisis y la noción de género de la que se parte. (Gil-Romo; Coria, 2007; Rodrigues; Goméz-Corona; Valentin, 2020).
En las últimas décadas, se ha producido una transformación radical en el proceso de alimentación y nutrición denominada transición nutricional (Blanco; Carmona, 2005), caracterizada por una sustitución de la dieta rural, “tradicional”, por una dieta moderna, opulenta, “occidental” (alta en grasas -en especial saturadas- azúcares, alimentos procesados y baja en fibras y carbohidratos complejos). Si bien este proceso comenzó en los países más desarrollados, hoy alcanza a gran parte de los países de medianos ingresos (Baker et al., 2020). No se trata de un simple viraje alimentario, sino que constituye un proceso multifactorial de cambios socioculturales, económicos y de comportamiento individual, que han contribuido a un aumento de la obesidad y a la incidencia de las enfermedades no transmisibles sobre el perfil epidemiológico mundial (Popkin, 2015; Popkin; Adair; Ng, 2012).
La evidencia disponible indica que las decisiones con relación a quién produce, provee y consume los alimentos se sostienen frecuentemente en inequidades de género que afectan en mayor proporción a mujeres y niñas. Asimismo, en línea con la mencionada transición nutricional, se observa que el sobrepeso y la obesidad a nivel mundial afectan en mayor proporción a las mujeres (15,1%) en comparación con los hombres (11,1%). En la región de América Latina y el Caribe en particular, la prevalencia de obesidad muestra la misma tendencia, en que las mujeres superan al menos en 10 puntos porcentuales a los hombres (Gunewardena, 2014).
Tanto por el rol fundamental de las mujeres en la provisión de alimentos como por las inequidades que existen con relación a su nutrición, resulta necesario y urgente incorporar una perspectiva de género en los estudios sobre alimentación. Por perspectiva de género se entiende una mirada que pone de manifiesto al género como una construcción social, cultural y psicológica de las características que se le atribuyen a hombres y mujeres, que comporta relaciones de poder y que busca dar cuenta de los factores culturales, económicos y sociales que explican las desigualdades entre los géneros, superando las miradas sobre las diferencias entre hombres y mujeres basándose solo en aspectos biológicos, genéticos o metabólicos (Oliva, 2013). Así, el concepto de “género” intenta dar cuenta de la construcción sociocultural de lo que se considera femenino o masculino, su posición en la estructura social, las expectativas sociales y los comportamientos esperados que se construyen para cada sexo (Scott, 1996). A pesar de la diferenciación existente entre el concepto de sexo y el de género, se ha observado que la literatura sobre alimentación los utiliza como términos intercambiables (Rodrigues; Goméz-Corona; Valentin, 2020, pp. 157).
Las mujeres enfrentan múltiples limitaciones en el acceso a alimentos saludables, entre las cuales se destacan la feminización de la pobreza, la creciente urbanización, la sobrecarga de tareas domésticas, la excesiva valoración social de imágenes femeninas y la inequidad de género en los sistemas alimentarios (FAO et al., 2018; Patel, 2012). Esta situación debe entenderse en el marco de estructuras de poder desiguales que se han perpetuado a lo largo del tiempo y que se insertan en contextos culturales específicos (Rodrigues; Goméz-Corona; Valentin, 2020). La ausencia de una perspectiva de género en el diseño de políticas públicas contribuye a naturalizar y perpetuar las inequidades existentes en los sistemas alimentarios. Por este motivo, se considera necesario analizar los fenómenos alimentarios y los diferenciales de género de la alimentación, desde una perspectiva que permita dar cuenta de la multidimensionalidad del fenómeno y comprender las inequidades en el ámbito alimentario-nutricional a fin de brindar herramientas que contribuyan a superarlas (Hassim; Razavi, 2006).
En este trabajo se ha adoptado el marco conceptual de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN) (FAO, 2011), elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en el año 1996. La SAN se define como un estado que se alcanza “cuando todas las personas, en todo momento, tienen acceso físico y económico a suficiente alimento, seguro y nutritivo, para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias, con el objeto de llevar una vida activa y sana” (FAO, 2011, p. 1). El concepto se compone de diferentes dimensiones que incluyen: a) Disponibilidad, entendida como la oferta de alimentos, la producción y el comercio alimentario a nivel local o nacional. Aquí se considera tanto la producción como las importaciones, el almacenamiento y la ayuda alimentaria; b) Acceso, definido como la capacidad de los hogares/individuos de adquirir una cantidad suficiente de alimentos, ya sea a través de uno y/o varios medios tales como la producción propia, la recolección, la compra de alimentos a los precios vigentes en mercados, el intercambio o el trueque, regalos o donaciones, entre otros; c) Consumo, cuando los alimentos en los hogares atienden a las necesidades nutricionales, a la diversidad, a la cultura y a las preferencias alimentarias.
A partir de estas dimensiones seleccionadas, esta revisión tuvo como objetivo explorar el estado de situación actual de la literatura a nivel global sobre el análisis de disponibilidad, consumo y/o asequibilidad de alimentos desde la perspectiva de género. Esta investigación se enmarca en un proyecto multicomponente titulado Improving diet quality through affordability and accessibility in Argentina.
Material y métodos
Diseño de estudio
Se llevó a cabo una revisión de la literatura, de tipo descriptivo y exploratorio (Green; Johnson; Adams, 2006; Kable; Pich; Maslin-Prothero, 2012; Rother, 2007), con el objetivo de explorar cómo la disponibilidad, el acceso y el consumo de alimentos se ven atravesados y vinculados al género.
En este trabajo se tomaron las dimensiones de la Seguridad Alimentaria y Nutricional propuestas por FAO (2011). Para la dimensión de disponibilidad, el contexto de análisis fueron los puntos de venta de alimentos, ya que se consideró pertinente analizar esta dimensión en entornos urbanos, donde la oferta se concentra principalmente en los comercios minoristas.
Unidades de análisis
Las unidades de análisis fueron todos los textos que respondieron a los criterios de inclusión de la búsqueda y a los objetivos planteados. Para la búsqueda en Medline se utilizó la siguiente estrategia: (Food Supply[Mesh] OR Food Insecurit*[tiab] OR Food Securit*[tiab]) AND (Sex[Mesh] OR Sex[tiab] OR Gender[tiab]), y para la búsqueda en Lilacs se utilizaron los siguientes términos de búsqueda: MH Food Supply AND (gender OR genero). Se incluyeron revisiones sistemáticas, metaanálisis, revisiones narrativas, estudios experimentales, cuasiexperimentales, observacionales, ensayos y estudios cualitativos.
Se incluyeron: textos publicados en los últimos 15 años (2004-2019) en los idiomas inglés, español y/o portugués y que respondían parcialmente o en su totalidad a los objetivos de investigación de este estudio. El recorte temporal de los últimos 15 años se basa en un criterio que permita incluir artículos que den cuenta de la discusión actual.
Se excluyeron: estudios que focalizan en poblaciones con patologías específicas (HIV, enfermedades mentales, crónicas, anemia, desnutrición, etc.); aquellos que se centraron en poblaciones particulares como mujeres embarazadas, mujeres víctimas de violencia, comunidades indígenas o que se enfocaron en la autoproducción de alimentos. Se decidió no incluir estudios que tratan de poblaciones con patologías específicas por considerar que incluir este tipo de trabajos ampliaba de manera importante el corpus de artículos a estudiar y no respondía al foco del estudio (de carácter general).
La recolección de datos se llevó a cabo durante el segundo semestre de 2018 y principios del 2019. Se realizó una estrategia de búsqueda en las bases de datos de Cochrane, Medline, EMBASE, Lilacs y Redalyc a partir de palabras claves. Los criterios de búsqueda fueron discutidos en reuniones de equipo conformado por tres revisoras con apoyo de un experto en estrategias de búsqueda, a fin de identificar los descriptores más apropiados y definir la estrategia.
Adicionalmente, se realizó una búsqueda manual, en la cual se incorporaron textos citados en los artículos arrojados por la estrategia de búsqueda inicial/primaria y otros artículos recuperados en Google Scholar y Lilacs. La búsqueda manual se realizó para complementar la búsqueda realizada a partir de las palabras clave de forma de asegurar que se estaban incluyendo todos los artículos relativos a la temática.
Análisis de datos
Los artículos que cumplieron con los criterios de inclusión fueron revisados a texto completo y sistematizados en una matriz de análisis elaborada a partir de las dimensiones de la SAN y de las subcategorías de análisis identificadas en la lectura. Allí, se volcaron los datos de cada artículo (título, año, autor, país, tipo de diseño) y los resultados más relevantes. Durante reuniones semanales, las revisoras discutieron la pertinencia de la inclusión final de cada artículo. Las decisiones con relación a la inclusión de artículos se tomaron por consenso teniendo en cuenta los criterios de inclusión establecidos.
Aspectos éticos
Al tratarse de una revisión de documentos publicados en las bases de datos científicas, sitios web y de acceso abierto y público, no se requirió la evaluación por parte de un comité de ética.
Resultados
A partir de la estrategia de búsqueda en bases de datos y de la búsqueda manual, se recuperaron 833 resúmenes. Se seleccionaron 136 artículos para revisión del texto completo, de los cuales 99 artículos se excluyeron por no cumplir con los criterios de inclusión (Figura 1).
Dentro de los estudios incluidos (n=37), 17 fueron realizados en países de bajos y medianos ingresos, de los cuales 12 fueron estudios de América Latina y el Caribe. A su vez, 17 trabajos utilizaron metodología cuantitativa, 11 metodología cualitativa, 2 metodología mixta, 4 fueron revisiones de literatura y 3 ensayos. Del total de trabajos, 5 abordaron la dimensión de disponibilidad (Tabla 1), 7 la de acceso (Tabla 2) y 25 la de consumo (Tabla 3).
Descripción de los estudios seleccionados en la revisión de la literatura según la dimensión de disponibilidad de la SAN
Descripción de los estudios seleccionados en la revisión de la literatura según la dimensión de acceso de la SAN
Descripción de los estudios seleccionados en la revisión de la literatura según la dimensión de consumo de la SAN
Disponibilidad
Se encontraron cinco estudios que destacaron la existencia de diferencias entre los géneros en múltiples aspectos que podrían vincularse a la disponibilidad de alimentos. Se identificó un eje central a partir del cual se analizan tales diferencias, el cual se vincula con las percepciones relacionadas a las características de los supermercados y los distintos comportamientos de compra en los comercios de alimentos minoristas. Los trabajos utilizaron la metodología cuantitativa (n=4) o mixta (n=1) y sostienen que, al momento de comprar productos en los supermercados, los hombres y mujeres tienen en consideración aspectos diferentes que orientan su decisión de compra. Por ejemplo, a partir de una muestra de 280 compradoras y compradores, Mortimer y Clarke (Mortimer; Clarke, 2011) observaron que los hombres valoran positivamente la celeridad y comodidad, mientras que las mujeres asignan mayor importancia a los precios de los productos, la limpieza y la calidad de las ofertas del supermercado. Resultados similares fueron reportados por Ceribeli y Merlo (2012) en un estudio llevado a cabo en Brasil que señala que las mujeres valoran la calidad de los productos ofrecidos y la seguridad del supermercado, mientras que los hombres se mostraron más preocupados por el tiempo que implica realizar esta actividad. En relación a los comportamientos de compra de mujeres de bajos ingresos con niños, el trabajo de Wiig y Smith (2009) mostró que el comportamiento de compra se ve influenciado por las preferencias individuales y familiares y por la situación económica y ambiental, siendo el transporte y la accesibilidad a los puntos de venta elementos determinantes de la frecuencia de las compras.
Acceso
Se recuperaron siete artículos asociados a la dimensión de acceso. Dentro de este subgrupo, se identificaron dos grandes ejes que permiten problematizar cómo se obtienen los alimentos desde una mirada de género: a) inseguridad alimentaria y jefatura femenina; b) rol de las mujeres en el acceso a los alimentos.
Los estudios identificados que analizan la relación entre inseguridad alimentaria y jefatura femenina (n=4) coinciden en señalar que las mujeres constituyen una población particularmente susceptible a la inseguridad alimentaria, y los hogares encabezados por mujeres son los más expuestos a dicha situación. Estos estudios utilizaron diseños cuantitativos, incluyendo un metaanálisis (n=3) y estudios cualitativos (n=1).
Las investigaciones (n=3) que se identificaron utilizaron el enfoque cualitativo (n=1), cuantitativo (n=1) y revisiones bibliográficas (n=1) y destacan la importancia del rol de las mujeres en el acceso a los alimentos que se consumen dentro del hogar. Estos estudios señalan que la mujer es quien toma las decisiones vinculadas a la alimentación y sostienen que, cuando administra los recursos, se reduce la probabilidad de inseguridad alimentaria para la familia. Asimismo, la revisión bibliográfica explora la relación entre la globalización y los resultados nutricionales como indicador de la salud de las mujeres en África subsahariana (Loewenson; Nolen; Wamala, 2010). Se sostiene que el aumento del comercio mundial de productos alimentarios ha implicado cambios en la disponibilidad, accesibilidad y precio de los alimentos, lo que afecta tanto a mujeres agrícolas como a mujeres que viven en contextos urbanos. Respecto del primer grupo, el estudio señala que ha aumentado la dependencia de los alimentos comprados y la participación de las mujeres en cultivos comerciales en los que no controlan los ingresos. Por su parte, las mujeres con empleos no agrícolas también experimentan una mayor inseguridad alimentaria debido a la inseguridad en el empleo y los ingresos, al mayor costo de los alimentos y a las limitadas posibilidades que tienen de producir alimentos en entornos urbanos. Del mismo modo, se reflexiona, de manera más amplia, acerca de las disparidades existentes en el sistema alimentario y las asimetrías en el acceso a los alimentos entre los géneros.
Consumo alimentario
En relación con el consumo alimentario en los hogares, se encontraron 25 artículos. A su interior, se identificaron tres ejes de análisis donde se visualizan inequidades de género: a) la relación entre género, sobrepeso e inseguridad alimentaria; b) la distribución desigual de los alimentos al interior del hogar; y c) los roles de género en la alimentación del hogar. De los 25 artículos revisados, 23 de ellos abordan exclusivamente uno de los ejes mencionados, mientras que el resto de ellos abordan dos ejes a la vez (Tabla 3).
En esta revisión se observó que 12 estudios abordaron el primer eje que, como mencionamos, se aboca a las diferencias de género en la relación entre la seguridad/inseguridad alimentaria (a nivel del hogar e individual) y el sobrepeso/obesidad; nueve de ellos utilizaron una metodología cuantitativa; uno metodología cualitativa y dos trabajos realizaron revisiones de literatura. Los estudios encontrados fueron consistentes en sus resultados, que sostienen una mayor prevalencia de obesidad en las mujeres con inseguridad alimentaria en comparación con las que estuvieron en condición de seguridad alimentaria. Aquí se destaca que estas diferencias no se observaron en el grupo de hombres.
Con relación al segundo eje, relacionado a la distribución desigual de los alimentos al interior del hogar, se identificaron siete trabajos que incluyen metodología cualitativa (n=4), cuantitativa (n=1) y mixta (n=2). Los estudios involucran a países de diferente nivel de desarrollo, y sus resultados coinciden en señalar que las mujeres cuidadoras se alimentan diferente al resto del grupo familiar y distribuyen los alimentos de manera desigual, subordinando sus propias necesidades a las de sus hijos y parejas.
Por último, en relación al tercer eje, se han identificado ocho estudios que discuten y reflexionan acerca de la división sexual de las tareas y de la participación social de las mujeres en el hogar, de los cuales tres consistieron en ensayos y cinco en estudios cualitativos. Estos trabajos concluyen que las construcciones sociales y los valores culturales se imbrican en los roles asignados a las mujeres cuidadoras con relación a la alimentación dentro del hogar y son ellas las principales responsables de la alimentación del hogar.
Discusión
A partir de la revisión realizada observamos que existen marcadas diferencias de género en los componentes de la SAN revisados (FAO, 2011), los cuales es necesario considerar al momento de abordar y analizar los temas alimentarios y nutricionales en diferentes entornos como el hogar y los puntos de venta minoristas. Estas diferencias también deberían ser consideradas al momento de diseñar e implementar políticas e intervenciones de salud pública.
Con relación al acceso de alimentos, los trabajos identificados dan cuenta de una relación entre la jefatura femenina del hogar y la inseguridad alimentaria del mismo. Esta relación muestra la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran los hogares encabezados por mujeres. Al analizar esta vinculación es importante considerar que las desigualdades identificadas entre hogares con jefatura femenina y jefatura masculina no responden a decisiones individuales, sino que deben comprenderse en un contexto de desigualdad donde se ven expuestos a distintas oportunidades y restricciones.
Una dimensión relevante al analizar el consumo de alimentos refiere a la división de roles al interior del hogar, en los cuales el género emerge como un factor determinante al momento de comprender las prácticas alimentarias dentro de los hogares. La evidencia analizada señala que las mujeres son las que gestionan la alimentación y asumen el aprovisionamiento, la organización, la elaboración y distribución de alimentos dentro del hogar. Se ha observado también que, en contextos de privación económica, las mujeres resultan ser las más perjudicadas, ya que priorizan la alimentación de otros miembros de la familia por sobre la propia.
Las investigaciones incluidas en la revisión son consistentes al señalar que en el grupo de mujeres con inseguridad alimentaria existen situaciones de riesgo para su salud, como una mayor prevalencia de obesidad, no observándose este escenario en el grupo de hombres, tanto en niños/as como adultos.
Más allá de los aportes señalados, la revisión realizada ha permitido identificar áreas o enfoques que resulta relevante profundizar en nuevas líneas de investigación y detectar vacíos de conocimiento. En primer lugar, el análisis de la alimentación con perspectiva de género se presenta como un campo escasamente desarrollado a nivel de la región de América Latina y el Caribe. Es preciso desarrollar trabajos en esta línea que permitan dar cuenta del contexto regional, describiendo las diferencias que puedan existir en el territorio, tanto entre ámbitos urbanos y rurales, conductas en hogares con diferentes niveles de ingreso, como también diferenciando entre población criolla y originaria, residente y migrante, etc. Resulta primordial incluir una perspectiva interseccional que permita analizar la dimensión de género en interacción con la clase, la etnia y otros aspectos estructurales que permitan comprender de forma más acabada las desigualdades existentes.
En segundo lugar, con relación al tipo de metodología utilizada, es prioritario desarrollar investigaciones que puedan abordar la complejidad del fenómeno utilizando metodologías mixtas que incluyan abordajes cualitativos, cuantitativos y la combinación de los mismos de forma que permitan dar cuenta de los patrones existentes y que promuevan la comprensión de los significantes y procesos que atraviesan las prácticas de consumo, acceso y disponibilidad de alimentos con relación al género. Asimismo, resulta necesario desarrollar estudios que exponen cambios a lo largo del tiempo, a fin de evaluar posibles convergencias en la distribución de tareas, responsabilidades y derechos a la alimentación saludable en el hogar y para capturar posibles variaciones e identificar otros patrones de estereotipos de género, y las influencias de las potenciales normativas en este campo.
En los estudios identificados, se observó una definición binaria de género, es decir, mujer-hombre, siendo necesario y urgente incorporar una mirada que dé cuenta de los procesos alimentarios de otras identidades de género en estudios futuros. Asimismo, los estudios relevados parten de un abordaje biologicista que no abarca la dimensión cultural de la identidad de género ni permite incluir discusiones acerca de conceptos como masculinidades y feminidades de forma más amplia. Resulta importante resaltar que los estudios incluidos no tienen en su mayoría una perspectiva de género en el diseño de su estudio. Se considera valiosa la presente revisión a fines de poder enfatizar la necesidad de investigaciones que permitan complejizar las relaciones de género de forma más acabada y puedan hacerlo desde un abordaje de género transformador pudiendo dar cuenta de las desigualdades existentes en términos de roles, normas y relaciones. También, la revisión realizada permite identificar que la interacción entre roles de género y alimentación en la literatura profundiza más en la mujer por estar atravesada por relaciones patriarcales que se traducen en diferentes prácticas y condicionantes. Por último, se considera relevante la utilización de la interseccionalidad como un marco que permita dar cuenta de las diferencias de poder que se reproducen e invisibilizan en determinadas prácticas y dan cuenta de relaciones no solo de género sino de etnia, clase, edad y otras identidades (Rotz et al., 2022).
La principal fortaleza del trabajo consiste en el carácter novedoso de abordar de manera reflexiva el impacto que tiene el género en torno a la disponibilidad, acceso y consumo de alimentos, sin embargo, también presenta limitaciones. El uso del marco teórico de seguridad alimentaria y nutricional (SAN) elaborado por la FAO (2011) supone ciertas ambigüedades conceptuales y complejidades vinculadas a su medición (Ebadi-Vanestanagh et al., 2019; Pérez-Escamilla; Segall-Corrêa, 2008), por lo que representa una limitación al momento de comparar los resultados de diferentes trabajos. Se ha observado en los estudios analizados que existen distintas formas de operacionalizar el concepto lo que da cuenta de distintos usos y significados que se le otorgan al mismo. Sin embargo, no ha sido objeto de este trabajo una comparación sistemática de las definiciones utilizadas en cada estudio.
A pesar de estas limitaciones, se considera que la utilización de este concepto ha sido adecuada, ya que ha permitido identificar estudios vinculados a la disponibilidad, acceso y consumo de alimentos en las diferentes bases científicas. Asimismo, dada la necesidad de hacer un recorte del estudio se decidió no incluir en la búsqueda aquellos trabajos que realicen análisis macrosociales como son las políticas públicas alimentarias y nutricionales desde una perspectiva de género. Si bien estas políticas son determinantes en muchos casos en el acceso a los alimentos y pueden considerarse una limitación de este estudio, se focalizó en estudios que partan desde el hogar como unidad de análisis.
Es preciso que los responsables de políticas, académicos y actores de la sociedad civil incorporen una perspectiva de género que permita visualizar las inequidades existentes en el campo de la alimentación. Esto podría consistir en incorporar esta perspectiva tanto en las encuestas nacionales de nutrición como en los programas de prevención y promoción, además de protección social con componente nutricional.
Finalmente, se sugiere que la agenda de investigación en el campo de la nutrición incorpore esta mirada, a fin de constituirse en insumos para el diseño, implementación y evaluación de políticas alimentarias sensibles e inclusivas de la temática de género. Resulta primordial que las políticas que se implementen no perpetúen las inequidades existentes, brindando argumentos y evidencia orientados a superarlas.
Se concluye que esta revisión de literatura ha permitido identificar diferencias en el acceso, consumo y disponibilidad de alimentos entre distintos sexos que dan cuenta de roles y relaciones atravesadas por relaciones de género. Se evidencia asimismo la ausencia de un corpus de estudios realizados desde un real abordaje de género que brinde herramientas para visualizar y transformar las relaciones existentes. Este estudio puede resultar un punto de partida relevante para identificar vacíos en la literatura y desarrollar una agenda de investigación de género en alimentación.
Agradecimientos
Se agradece a Lorena Allemandi por su colaboración en la elaboración del manuscrito y a Marita Pizarro y Gabriela Lozano por el acompañamiento institucional de FIC Argentina. Asimismo, se expresa un agradecimiento a Clara Trebucq por las tareas de edición del documento y a Daniel Comandé por su colaboración en el proceso de búsqueda bibliográfica. Por último, se agradece al International and Development Research Centre (IDRC) por el financiamiento otorgado en el año 2018 al proyecto titulado Improving diet quality through affordability and accessibility in Argentina (grant #108643-001).
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