Open-access Actividad física y salutogénesis: un diálogo necesario

Resumen

Este ensayo busca ampliar el diálogo entre la actividad física (AF) y la salud a partir de un concepto orientado a la salutogénesis (origen de la salud) que tensiona el modelo patogénico (origen de las enfermedades). Se presentan los fundamentos principales de la teoría, creada por Aaron Antonovsky, cuyo modelo de promoción de la salud se centra en el pilar del sentido de coherencia (SCo), que se constituye por la significación, la comprensibilidad y la capacidad de gestión. Presentamos las relaciones entre la AF y la salutogénesis que pueden utilizarse en los distintos ciclos de la vida y contextos de práctica. Se presentan estudios que identifican que las personas con un SCo fortalecido tienen mayores posibilidades de mantenerse físicamente activas, pero que esta relación no es instrumental y depende de elementos contextuales, cognitivos y afectivos. Se concluye indicando que se realicen nuevos estudios en Brasil y que la salutogénesis se muestra como una perspectiva fructífera para orientar una nueva concepción de la AF y salud.

Palabras clave:
Ejercicio físico; Promoción de la salud; Sentido de coherencia

Resumo

Este ensaio busca ampliar o diálogo entre atividade física (AF) e saúde a partir de um conceito orientado na salutogênese (origens das saúdes) que tensiona o modelo patogênico (origem das doenças). Apresentam-se os principais fundamentos da teoria, criada por Aaron Antonovsky, cujo modelo de promoção da saúde centra-se no pilar do senso de coerência (SCo), que é constituído pela significância, compreensibilidade e capacidade de gerenciamento. Depois são apresentadas as relações entre AF e salutogênese que podem ser utilizadas nos vários ciclos da vida e nos contextos de prática. São apresentados estudos que identificam que pessoas com um SCo fortalecido apresentam maiores possibilidades de se manterem fisicamente ativas, mas essa relação não é instrumental e depende de elementos contextuais, cognitivos e afetivos. Finaliza-se indicando que novos estudos sejam feitos no Brasil e que a salutogênese se mostra como uma perspectiva profícua para orientar uma nova concepção de AF e saúde.

Palavras-chave:
Exercício físico; Promoção da saúde; Senso de coerência

Abstract

This essay aims to broaden the dialogue between physical activity (PA) and health by a salutogenesis-oriented concept, which emphasizes the origins of health, as opposed to the pathogenic model, which focuses on the origin of diseases. It presents the foundations of the theory, created by Aaron Antonovsky, whose health promotion model is centered on the sense of coherence (SOC), which consists of significance, comprehensibility, and manageability. Then, it explores the relationships between PA and salutogenesis, demonstrating how this framework can be applied in various life stages and practice settings. Studies indicate that people with a strengthened SOC will likely remain physically active. However, this relationship is not instrumental and depends on contextual, cognitive, and affective factors. This essay concludes by advocating for further research in Brazil and highlighting salutogenesis as a promising perspective to guide a new understanding of PA and health.

Key words:
Exercise; Health promotion; Sense of coherence

Introducción

El Guía de Actividad Física para la Población Brasileña se publicó en 20211. Quince años antes, en 2006, la Política Nacional de Promoción de la Salud institucionalizó las Prácticas Corporales y las Actividades Físicas en el ámbito de la Atención Básica2. El país es considerado protagonista en el ámbito de la actividad física (AF) y la salud a nivel internacional3 y el tema es objeto de debate constante en los ámbitos científico, político y educativo.

Sin embargo, existen procesos de injusticias y desigualdades sociales en Brasil que comprometen el acceso de las personas (principalmente las personas negras, las mujeres, las personas con bajo nivel educativo y bajos ingresos) a bienes, servicios y derechos, lo que incluye la práctica de AF4. Estos datos parecen arrojar luz sobre el hecho (contradictorio) de que muchos brasileños no alcanzan las recomendaciones de práctica de AF indicadas por los organismos de salud.

Además de los aspectos ya mencionados, es importante señalar que las concepciones de un fenómeno social influyen fuertemente en la configuración de las acciones asociadas a determinados conceptos. Así, cabe destacar que, en el ámbito de las ciencias de la salud, existe una concepción biomédica basada en el modelo patogénico (es decir, que busca el origen de la enfermedad) centrada en los déficits (biofisiológicos) o riesgos (conductuales), principalmente enfocada en la cura y/o prevención.

Basado en prácticas dicotómicas de la atención sanitaria (es decir, estar enfermo o no estarlo), este enfoque (re)produce un fuerte llamamiento moral y económico. Moral, porque incide en los estilos de vida designados como correctamente aceptables por la sociedad (por ejemplo, relacionados con la sexualidad y la forma y el tamaño del cuerpo). Económico, porque la disminución de la aparición de enfermedades supondría un menor gasto de recursos para el Estado5. Estas acciones impregnan la construcción de los cuerpos como «herramientas útiles» para la producción de capital y están respaldadas por procesos persecutorios que remiten a la culpabilización de la víctima por no (lograr) ser saludable/productiva.

Antes de continuar, es importante destacar los principales aspectos del concepto de AF. La concepción tradicional la define como el gasto energético producido por los músculos esqueléticos por encima de los niveles de reposo. Otro concepto lo ve como algo que involucra a las personas en movimiento en un contexto cultural específico y que están influenciadas por diversos intereses, emociones, instrucciones y relaciones sociales6. Este concepto presenta «cambios» de una concepción restringida (es decir, centrada en la musculatura, el gasto energético y el cuerpo dicotomizado) a una perspectiva ampliada (que reconoce a las personas en movimiento, los contextos socioculturales, valora la capacidad productiva y marca los intereses, las emociones y las ideas que atraviesan la experiencia de la AF).

El Guía brasileño, en consonancia con las orientaciones de organismos internacionales (por ejemplo, el Guía de AF de la Organización Mundial de la Salud), define la AF como «un comportamiento que implica movimientos voluntarios del cuerpo, con un gasto energético superior al nivel de reposo, que promueve las interacciones sociales y con el entorno, y que puede tener lugar en el tiempo libre, en los desplazamientos, en el trabajo o los estudios y en las tareas domésticas»1. A pesar de mencionar las dimensiones sociales y ambientales, el concepto se alinea con la definición tradicional, cuyo enfoque sigue centrándose en el autocuidado basado en la responsabilidad individual para el mantenimiento de la AF, independientemente del ámbito en el que se practique.

Los cuatro ámbitos son totalmente distintos para pensar la relación entre la AF y la salud, ya que, además del aspecto utilitario y conductual, el desarrollo humano tiene como indicador la AF realizada en el tiempo libre (ocio)4. Esto destaca la importancia de tener una visión ampliada de la AF en su relación con la promoción de la salud. En la Carta de Ottawa, la salud se entiende como una construcción de proyectos de vida en los que las personas, en su día a día, aprenden, se divierten, trabajan y aman. Es decir, una perspectiva ampliada de la AF y la salud sería aquella vinculada a las personas en un determinado contexto sociocultural, cuyos proyectos de vida se construyen diariamente y colectivamente ante diversos intereses, ideas, emociones y relaciones5,6.

A pesar de esta visión ampliada de la relación entre la AF y la salud, sigue predominando, de forma hegemónica, una concepción arraigada en los aspectos biológicos del déficit energético y en los factores de riesgo. Así, tenemos una orientación patogénica de la AF que se vincula a un concepto negativo del tipo: «haz AF y no tendrás enfermedades». No es raro ver anuncios que destacan una «diferencia» entre la persona que practica AF como «saludable/feliz/capaz» y la que no lo hace como «enferma/triste/incapaz», como si la AF fuera el «único camino hacia la felicidad» o una panacea.

La orientación patogénica de la AF no responde satisfactoriamente a una perspectiva de promoción de la salud y nos lleva a buscar otras formas de concebir la relación entre la AF y la salud en favor de la valorización de las personas y las formas de vida dentro de un contexto democrático. Entendemos que la teoría de la salutogénesis presenta una posibilidad para reflexionar y actuar en relación con la AF y la salud. Este enfoque fomenta la pluralidad de la salud que da sentido a las personas para seguir adelante. La salutogénesis supone un cambio (y puede representar una ruptura de paradigma) en el campo de la salud, ya que busca los orígenes de la salud en lugar de las enfermedades7,8. Dicho esto, este ensayo tiene como objetivo presentar y reflexionar sobre las posibilidades de un concepto de AF y salud orientada a la teoría de la salutogénesis como enfoque/perspectiva de promoción de la salud.

La teoría de la salutogénesis

La salutogénesis fue creada por el sociólogo estadounidense-israelí Aaron Antonovsky (1923-1994), cuya labor se desarrolló en el ámbito de la sociología médica. En sus estudios sobre las formas de afrontamiento (coping) y el colapso (breakdown), observó elementos que serían fundamentales para la teoría salutogénica. Cuando estudiaba a mujeres supervivientes de campos de concentración, observó que, a pesar de haber pasado por experiencias estresantes a lo largo de sus vidas, eran razonablemente sanas y felices, y habían constituido redes sociales (familia, trabajo, actividades comunitarias). De ahí surgió el «misterio de la salud», expresado en la pregunta: ¿Por qué las personas se mantienen sanas o se recuperan de las enfermedades?7

La respuesta se encontró en el modelo salutogénico (Figura 1). Al cambiar el enfoque del axioma patogénico, Antonovsky estableció un cambio para pensar el concepto de salud de manera positiva. En el centro del modelo se encuentra el Sentido de Coherencia (SCo), que permite explicar el movimiento de las personas hacia el polo más saludable en el continuo salud-enfermedad (health-ease/dis-ease continuum). Un SCo fortalecido ofrece mejores condiciones para que la persona movilice los recursos de resistencia generalizada (en adelante: recursos de salud), elementos socioculturales, psicológicos, físicos, económicos, etc., que permiten afrontar con éxito los factores estresantes inherentes a la vida humana7,8.

Figura 1
Modelo de la teoría de la salutogénesis.

El SCo se entiende como una orientación global según la cual la vida, aunque es dinámica, es comprensible, gestionable y significativa. Tres pilares constituyen sus dimensiones: 1) comprensibilidad (cognitiva): lleva a la persona a comprender los fenómenos que rodean la vida y sus entornos como estructurados, predecibles y explicables (por ejemplo, comprender los efectos biopsicosociales de la AF); 2) capacidad de gestión (conductual): lleva a la persona a ver que los recursos están disponibles para ser utilizados ante las exigencias impuestas por los estímulos (por ejemplo, observar/localizar espacios, programas y políticas potenciales para la práctica de AF en su comunidad); y 3) significación (emocional): lleva a la persona a sentir motivación al ver que las exigencias son retos que merecen la pena invertir y comprometerse (por ejemplo, estar motivado para practicar AF como algo contextualmente significativo para su vida)7.

Un SCo fuerte y el uso exitoso de los recursos de salud conducen a experiencias de vida consistentes y repetidas, lo que facilita el avance hacia la salud. Sin embargo, Antonovsky8 advierte de un error dentro de esta conjetura teórico-conceptual, cuando se impone al individuo la obligación de mantenerse sano. Para el autor, las experiencias de vida relacionadas con la consistencia, el equilibrio entre poca carga/sobrecarga y la participación en la toma de decisiones dependen de la posición de cada uno en la estructura social y la cultura.

Esta percepción se alinea con la metáfora del «río de la vida» (Figura 2). Antonovsky cuestiona la centralidad de las acciones biomédicas curativas que buscan «salvar a los nadadores» que se ahogan río abajo (downstream) o las acciones de prevención de enfermedades para llevarlos río arriba (upstream). Estas acciones contribuyen a que no se olvide la pregunta: ¿Quién o qué está empujando a las personas al río? Por lo tanto, si estamos en el río y nunca cerca de la orilla, además de la cuestión de qué tan bien podemos nadar, también se plantea otra pregunta: ¿Qué tan peligroso es este río (es decir, que puede tener partes turbulentas, piedras, etc.)? En este sentido, el río representa los elementos socioculturales de la vida de las personas. Por lo tanto, el enfoque no puede recaer solo en el individuo (nadador), sino que también debe centrarse en el contexto sociocultural (río).

Figura 2
La metáfora del río de la vida.

En resumen, es importante recordar que la intención de Antonovsky era proporcionar un modelo teórico para la promoción de la salud de manera que tuviera autonomía para su desarrollo. A nivel internacional, la teoría se ha empleado en investigaciones que abarcan diversos ámbitos, tales como servicios de atención hospitalaria, atención primaria, salud mental, educación, comportamiento alimentario, etc. En Brasil, se observa que los estudios relacionados con la salutogénesis están vinculados a disciplinas/áreas como enfermería, odontología y educación.

Aunque la salutogénesis se centra en la promoción de la salud, esto no significa que se excluya la patogénesis y el trabajo de la medicina curativa y preventiva, que en determinados momentos de la vida serán necesarios. La salutogénesis (promoción de la salud) trabajaría en colaboración con la patogénesis (prevención de enfermedades/medicina curativa), pero sin estar dominada por ella.

AF y salutogénesis

Antonovsky aspiraba a que la salutogénesis fuera utilizada por profesionales de otras áreas8. Y esto incluye la educación física (EF), que en Brasil es la profesión que desarrolla actividades relacionadas con las prácticas corporales, la AF o el ejercicio físico. En 2020, el Ministerio de Trabajo presentó el código 2241-40 «Profesional de EF en Salud» en la Clasificación Brasileña de Ocupaciones (CBO), lo que refuerza la necesidad de ampliar el debate sobre la relación entre AF y salud para acceder a los contextos de servicio de Atención Básica, ocio y particular.

Es importante acceder a parte del debate ya desarrollado sobre la relación entre la EF y la salutogénesis, que se extiende a nuestra reflexión sobre la AF y la salud. Los investigadores de este campo se han acercado a la salutogénesis, utilizándola para la investigación en diversos ciclos de la vida, condiciones de enfermedad y contextos de práctica (escuela, atención primaria, hospitales, clubes deportivos, etc.).

En Brasil, Amauri Oliveira9 publicó en 2004 el primer texto que conocemos sobre la relación entre la EF y la salutogénesis, abordando los aspectos pedagógicos de la enseñanza de la EF escolar desde la perspectiva salutogénica. Para él, la salutogénesis contribuye a una nueva forma de concebir y trabajar el tema de la salud en la EF escolar, ayudando a las personas a comprender las corrientes del río de la vida y a alcanzar, de forma autónoma y segura, la orilla del río (el bienestar).

A nivel internacional, Mikael Quennerstedt destaca por sus publicaciones que relacionan la EF y la salutogénesis. En 2008, defendió un enfoque salutogénico para la EF, con el fin de comprometerse con una agenda de salud pública. El enfoque se centraría en el aprendizaje en salud (health learning), que fomentaría el enriquecimiento de la vida de las personas, fortaleciéndolas como ciudadanos saludables y constructores de un desarrollo sostenible10.

Partiendo de la salutogénesis, ambos autores cuestionan y ponen en tela de juicio la hegemonía del paradigma patogénico en el ámbito de la EF. Quennerstedt es aún más incisivo al destacar que una orientación patogénica es limitante, ya que, al centrarse únicamente en la enfermedad, pierde de vista al individuo y ofrece soluciones «simples» y/o «reduccionistas» para problemas complejos de salud pública, como en la frase: «sea más activo y tendrá buena salud». Estas consideraciones parecen enfatizar la normalización de los comportamientos, descuidando la necesidad de transformar las condiciones perversas (es decir, las desigualdades) de vida a las que se enfrentan muchos.

Si Antonovsky7 estaba preocupado por el misterio de la salud, nosotros nos interesamos por el «misterio de la AF y la salud», expresado en la siguiente pregunta: ¿Por qué las personas se vuelven o se mantienen físicamente activas, incluso ante barreras y estresantes? El SCo puede proporcionarnos pistas para comprender y buscar las respuestas a esta pregunta. Las personas con un SCo fuerte tendrían más posibilidades de comprender la relación que la AF tiene con su salud y cómo acceder a ella y practicarla, así como movilizar los recursos necesarios para gestionar su acceso y permanencia en el campo del movimiento, ya que también construyen significados para seguir moviéndose.

Corroborando la afirmación anterior, varios estudios abordan la relación entre la salutogénesis/SCo y la AF/EF en diversos contextos. Bronikowski11 demostró que un programa de intervención multicomponente con un seguimiento de 15 meses aumentó la AF en el tiempo libre de los participantes en comparación con el grupo de control. Myers et al.12 descubrieron a través de una cohorte que las personas con SCo fortalecido, después de sobrevivir a un infarto de miocardio, mostraban un mayor compromiso con la AF en el tiempo libre. Thompson et al.13 observaron que una intervención de AF en comunidades de movimiento fortaleció el SCo, especialmente entre aquellos con SCo inicialmente más bajo. En relación con los estudiantes asiáticos y africanos refugiados en escuelas suecas, Cseplö et al.14 destacaron que la comprensión de la EF y la promoción de la salud pueden favorecerse con enfoques basados en los puntos fuertes. Ericson et al.15 identificaron que la AF practicada en un grupo estable de compañeras era significativa, comprensible y manejable para el mantenimiento de la salud en mujeres mayores activas tras la finalización de una intervención.

Los estudios mencionados anteriormente representan una serie de publicaciones que merecen ser analizadas en futuros estudios de revisión bibliográfica. Para este ensayo, cabe señalar que, en general, los usos de la salutogénesis en el campo de la EF comprenden el trabajo que tiene como objetivo fortalecer el SCo para la gestión de los recursos de salud disponibles, principalmente aquellos relacionados con el acceso y la práctica de la AF. En este sentido, una orientación salutogénica de las prácticas parece contribuir significativamente a que las personas se vuelvan más activas físicamente y cuiden su salud.

Con Quennerstedt10, consideramos que la AF o el movimiento pueden contribuir al desarrollo de recursos que facilitan la producción de salud, principalmente con el acceso a experiencias enriquecedoras en AF. Sin embargo, no solo las experiencias enriquecedoras en AF (en el sentido instrumental: AF = salud) se convierten en recursos de salud, sino también las cualidades cognitivas y afectivas del movimiento (comprensión conceptual, autocomprensión, alegría del movimiento, expresión, actitud estética, experiencias fortalecedoras). En este sentido, podemos considerar que se trata de mucho más que AF. Así, nos remitimos a la idea de que no trabajamos con el movimiento, sino con las personas que se mueven y necesitamos ayudarlas a tener experiencias más consistentes de AF y movimiento orientadas a la salud.

Cabe destacar que limitarse a orientar un nuevo concepto de AF y salud desde la perspectiva salutogénica, aunque sea un primer paso (e importante), no será suficiente para promover cambios sustanciales en el campo de la AF y la salud. Como destaca Antonovsky8, el uso de la salutogénesis dentro de la lógica neoliberal puede implicar una visión simplista: «haz AF y ten salud» o «sé más saludable». Es fundamental evitar reducir la búsqueda de la salud a algo centrado en el individuo, sino considerar la necesidad de cambiar las condiciones de vida adversas a las que muchos están sometidos y que son barreras para el acceso a derechos como la práctica de la AF, el deporte y el ocio.

En vista de lo anterior, es necesario realizar estudios que consideren la relación entre la AF y la salutogénesis, especialmente en Brasil, donde la teoría aún es poco conocida. En primer lugar, se puede investigar esta relación cuantitativamente, verificando la asociación entre el SCo, el nivel de AF y los determinantes sociales de la salud. Además, explorar cómo las personas interpretan, gestionan y comprenden las relaciones entre la AF y la salud puede ofrecer percepciones valiosas a partir de enfoques cualitativos.

En resumen, la teoría de la salutogénesis es prometedora para orientar una nueva y ampliada concepción de la AF y la salud, ampliando el diálogo sobre el tema. En este sentido, puede contribuir a la implementación de acciones basadas en el Guía de AF para la Población Brasileña. Esto implica comprender que se necesita «más que AF» para permitir el acceso a las recomendaciones del Guía, entre otras cosas porque las acciones de promoción de la salud mediante la práctica de AF requieren un enfoque que vaya más allá del enfoque patogénico (es decir, centrado en los déficits y los factores de riesgo). Este enfoque es especialmente necesario en la atención primaria y el ocio, ya que las personas necesitan contextos positivos y saludables para desarrollar proyectos de vida en los que la AF tenga sentido, se comprenda y se pueda gestionar con el apoyo de los recursos sanitarios disponibles para el empoderamiento, la felicidad y la valorización de las vidas.

Referencias bibliográficas

  • 1 Brasil. Ministério da Saúde (MS). Guia de Atividade Física para a População Brasileira. Brasília: MS; 2021.
  • 2 Brasil. Ministério da Saúde (MS). Política Nacional de Promoção da Saúde - PNPS: revisão da Portaria MS/GM nº 687, de 30 de março de 2006. Brasília: Ministério da Saúde; 2015.
  • 3 Hallal PC, Umpierre D. Guia de Atividade Física para a População Brasileira. Rev Bras Ativ Fis Saúde 2021; 26:e0211.
  • 4 Programa das Nações Unidas para o Desenvolvimento (PNUD). Relatório de desenvolvimento humano nacional - movimento é vida: atividades físicas e esportivas para todas as pessoas: 2017. Brasília: PNUD; 2017.
  • 5 Quennerstedt M. Healthying physical education - on the possibility of learning health. Phys Educ Sport Pedagogy 2019; 24(1):1-15.
  • 6 Piggin J. What is physical activity? A holistic definition for teachers, researchers and policy makers. Front Sports Act Living 2020; 2:72.
  • 7 Antonovsky A. Health, stress and coping. San Francisco: Jossey-Bass Publishers; 1982.
  • 8 Antonovsky A. The salutogenic model as a theory to guide health promotion. Health Promot Int 1996; 11(1):11-18.
  • 9 Oliveira AAB. O tema saúde na educação física escolar: uma visão patogenética ou salutogenética? In: Kunz E, Hildebrandt-Stramann R, organizadores. Intercâmbios científicos internacionais em educação física e esportes. Ijuí: Ed. Unijuí; 2004. p. 241-260.
  • 10 Quennerstedt M. Exploring the relation between physical activity and health - a salutogenic approach to physical education. Sport Educ Soc 2008; 13(3):267-283.
  • 11 Bronikowski M. Is sense of coherence needed to keep youth physically active? Med Sport (Roma) 2010; 63(4):465-483.
  • 12 Myers V, Drory Y, Gerber Y. Sense of coherence predicts post-myocardial infarction trajectory of leisure time physical activity: a prospective cohort study. BMC Public Health 2011; 11:708.
  • 13 Thompson K, Herens M, Ophem JV, Wagemakers A. Strengthening sense of coherence: Evidence from a physical activity intervention targeting vulnerable adults. Prev Med Rep 2021; 24:101554.
  • 14 Cseplö E, Wagnsson S, Luguetti C, Spaaij R. 'The teacher makes us feel like we are a family': students from refugee backgrounds' perceptions of physical education in Swedish schools. Phys Educ Sport Pedagogy 2022; 27: 531-544.
  • 15 Ericson H, Quennerstedt M, Skoog T, Johansson M. Health resources, ageing and physical activity: a study of physically active women aged 69-75 years. Qual Res Sport Exerc Health 2018; 10(2):206-222.
  • Editores jefes:
    Maria Cecília de Souza Minayo, Romeu Gomes, Antônio Augusto Moura da Silva, Vânia de Matos Fonseca

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    08 Set 2025
  • Fecha del número
    Ago 2025

Histórico

  • Recibido
    15 Ago 2023
  • Acepto
    16 Jul 2024
  • Publicado
    18 Jul 2024
location_on
ABRASCO - Associação Brasileira de Saúde Coletiva Av. Brasil, 4036 - sala 700 Manguinhos, 21040-361 Rio de Janeiro RJ - Brazil, Tel.: +55 21 3882-9153 / 3882-9151 - Rio de Janeiro - RJ - Brazil
E-mail: cienciasaudecoletiva@fiocruz.br
rss_feed Acompanhe os números deste periódico no seu leitor de RSS
Ir para o topo Reportar erro