RESUMEN
Objetivo: conocer la prevalencia y características de los trastornos de la deglución en personas mayores institucionalizadas en establecimientos de larga estadía en la ciudad de Iquique.
Métodos: estudio observacional - descriptivo, compuesto por una muestra de 86 personas mayores institucionalizadas a quienes se les evaluó deglución aplicando una anamnesis alimentaria, el protocolo de deglución MECV-V y la escala de severidad FOIS. Los datos fueron analizados a través de estadística descriptiva.
Resultados: se estimó una prevalencia del 70,9% de algún tipo de alteración deglutoria. El rango de edad en que predominan estas dificultades es entre 75 - 90 años.
Conclusión: los trastornos deglutorios son altamente prevalentes en personas mayores institucionalizadas, existiendo variabilidad en los grados de severidad. La implementación de protocolos de rutina en centros de larga estadía podría ayudar a detectar y/o prevenir la disfagia y presbifagia entre los residentes.
Descriptores:
Salud del Anciano Institucionalizado; Anciano; Deglución; Trastornos de Deglución
ABSTRACT
Purpose: to know the prevalence and characteristics of swallowing disorders in older people, institutionalized in nursing homes, in the city of Iquique.
Methods: an observational, descriptive study, composed of 86 institutionalized older people, which evaluated for swallowing, by applying a food history, the MECV-V swallowing protocol, and the FOIS severity scale. The data were analyzed through descriptive statistics.
Results: a prevalence of 70.9% of some types of swallowing disorders was estimated. The age range in which these difficulties predominate is between 75 and 90 years.
Conclusion: swallowing disorders are highly prevalent in institutionalized older people, with variability in the degrees of severity. The implementation of routine protocols in nursing homes could help detect and prevent dysphagia and presbyphagia among residents.
Keywords:
Health of Institutionalized Elderly; Aged; Deglutition; Deglutition Disorder
INTRODUCCIÓN
La deglución es un proceso mediante el cual los alimentos pasan desde la boca al estómago1. Para llevar a cabo este proceso, se necesita integridad física y funcional de las estructuras anatómicas involucradas. Es un acto complejo que implica la realización de secuencias motoras voluntarias e involuntarias2, las que se pueden dividir en cuatro fases3: a) fase preparatoria: en donde se prepara el bolo gracias a la masticación, los movimientos linguales y la salivación, b) fase oral: en donde el bolo alimenticio es propulsado por la lengua hacia la cavidad faríngea, c) fase faríngea: en donde se desencadena una respuesta motora orofaríngea y d) fase esofágica: en donde gracias a los movimientos peristálticos del esófago, el bolo alimenticio llega al estómago. Cualquier problema que surja de este proceso se considera trastorno de la deglución o disfagia4
La deglución puede verse afectada por varias razones. Una de ellas son los cambios fisiológicos asociados a la edad5-7. También puede verse afectada por un compromiso neurológico central y/o periférico, crónico o agudo, entre otros5-8.
Los signos y síntomas de las dificultades deglutorias pueden observarse en las distintas etapas de la deglución7,9. Cuando se ve afectada la fase preparatoria se puede apreciar reducido cierre labial. También se presenta dificultad de movimiento lingual para formar el bolo. Asimismo, podría fallar la sensibilidad oral, reducido rango de los movimientos laterales y verticales de la mandíbula. Cuando existen dificultades en la fase oral de la deglución, se dificulta la propulsión del bolo alimenticio. De hecho, la lengua podría empujar los alimentos fuera de la cavidad oral (escape anterior). Si se afecta la fase faríngea, podría existir retraso o ausencia de la respuesta motora orofaríngea. Esto es particularmente peligroso ya que aumenta el riesgo de falsas vías1,7. También podría haber un inadecuado cierre velofaríngeo y reducida elevación-cierre laríngeo10. Una afectación de la fase esofágica podría significar reducida peristalsis esofágica9-11. Esto aumenta el riesgo de presentar reflujo gastroesofágico, entre otros síntomas1,7,9-11.
Según la etiología, se puede encontrar presbifagia, disfagia neurogénica y disfagia estructural11. Se denomina presbifagia a los cambios en el mecanismo deglutorio relacionados con la edad. Ésta consiste en presentar predominantemente lentitud y debilidad en las distintas etapas de la deglución10. Estos cambios no siempre son indicativos de un trastorno e incluso pueden ser funcionales12. La disfagia neurogénica se da a consecuencia de lesiones o disfunciones del sistema nervioso central y/o periférico7,11. Estas lesiones pueden ser debido a ictus, traumatismos, tumores o enfermedades neurodegenerativas, entre otras7,8,11. La disfagia estructural es ocasionada por las alteraciones anatómicas en los órganos deglutorios. En esta se incluyen tumores orales, faríngeos, laríngeos y esofágicos. Asimismo, se incluyen afecciones post radioterapia o post quimioterapia en procesos neoplásicos de cabeza y cuello. Lesiones en la vía aérea superior, traqueostomía y laringectomía parcial también se encuentran en esta categoría11.
El proceso de envejecimiento trae consigo una serie de cambios en el sistema estomatognático1. Estos cambios pueden repercutir en la funcionalidad de la persona1,5,9. Dentro de estos cambios se encuentra la disminución de masa muscular y pérdidas de piezas dentarias10,12. Asimismo, se observa disminución de la velocidad y fuerza de los movimientos mandibulares12. Este deterioro de estructuras y de algunas funciones, dificulta el tener una deglución segura y eficaz6.
Las alteraciones deglutorias en personas mayores son de permanente interés para los profesionales de la salud como también para los usuarios y sus familias ya que se están volviendo más prevalentes6. Según Aslam y Vaezi1, entre el 16 al 22% de las personas mayores de 50 años tiene disfagia. Un estudio realizado en la ciudad de Chillán, Chile, reportó una prevalencia de presbifagia del 29,5% y disfagia 14,5%5. Ambos estudios fueron realizados en personas mayores activas. Las personas mayores que viven en establecimientos de larga estadía (ELEAM) son particularmente vulnerables a presentar este tipo de dificultades10. La prevalencia de disfagia en personas mayores institucionalizadas va desde un 13,44 a un 52,7%6
Este aumento de la prevalencia puede deberse, entre otras razones, a los cambios demográficos que está viviendo la población mundial. En 2019, se estimó que en Chile vivían 2.260.222 de adultos mayores13. Esa cifra corresponde al 11,9% del total de la población del país. Se proyecta que para el año 2035 se llegaría a 3.993.821 personas de 60 años. Esto equivaldría a un 18,9% del total de la población13
Existe una cifra considerable de adultos mayores que se encuentran institucionalizados. Según cifras de Chile Atiende14, se estimó que en Chile hay 26.854 adultos mayores posiblemente institucionalizados. La gran mayoría (87%) vive en Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM). Los ELEAM son servicios residenciales y de cuidados especializados para personas de 60 años o más14.
Pese a esta realidad demográfica, en Chile son escasos los estudios epidemiológicos sobre alteraciones deglutorias en personas mayores. Menor aún es la cantidad de estudios que refieran sobre personas institucionalizadas15. Particularmente, en la zona norte de Chile se desconocen estos aspectos tan relevantes para la salud pública. Es por ello que el objetivo de esta investigación fue conocer la prevalencia y características de los trastornos deglutorios de personas mayores institucionalizadas en la ciudad de Iquique.
MÉTODOS
Diseño: Se diseñó un estudio observacional-descriptivo. Este tipo de estudios se limita a medir y describir el fenómeno sin manipulación de los investigadores16. Esta investigación fue revisada y aprobada por el Comité de Ética Científica de la Universidad Santo Tomás, Chile, bajo el número de protocolo 29-22.
Participantes
La población correspondió a todas las personas mayores residentes en ELEAM establecidos en la ciudad de Iquique. En 2022, existían 7 ELEAM, sumando un N=102 residentes. Se realizó un muestro por conveniencia según disponibilidad y acceso. Fueron incluidos aquellos residentes mayores de 60 años que dieron su consentimiento informado para participar de la investigación. En aquellos casos diagnosticados con alguna alteración cognitiva (ej: demencia) se solicitó la autorización del apoderado. Se excluyeron las personas mayores que no fuesen residentes permanentes de los ELEAM, que su estado cognitivo, visual y/o auditivo no les permitió adaptarse al procedimiento de evaluación y/o se encontrasen con diagnóstico de COVID-19 al momento de la toma de datos. De esta manera se obtuvo un n=86 participantes (29 hombres y 57 mujeres), con una media de edad de 73,74 años (DS+4,43). Para su posterior análisis, los participantes fueron clasificados en tres grupos etarios: 60-74, 75-90 y 91 o más. Los datos fueron recopilados de julio a octubre de 2022. Cabe señalar que todos los participantes accedieron a ser evaluados de manera voluntaria. Las evaluaciones fueron realizadas en los respectivos ELEAM, en una sala de procedimientos acondicionada para la actividad.
Materiales y procedimiento
Los instrumentos utilizados para la recopilación de los datos fueron: anamnesis alimentaria y de morbilidad, pauta de evaluación de órganos fonoarticulatorios (PEOFA), protocolo MECV-V17 y escala FOIS18. Los dos primeros instrumentos fueron creados por el equipo investigador y fue sometida a validación por contenido mediante juicio de expertos. La anamnesis fue respondida por los cuidadores. La aplicación del protocolo MECV-V17 fue acompañada de un oxímetro de pulso marca yonkerTM 80C, jeringa de 20ml, vasos graduados, espesante marca Enterex y agua marca Aquarius sabor uva. Previo a la recolección de los datos, el equipo investigador/evaluador recibió entrenamiento para la aplicación de los instrumentos. De esta forma se buscó unificar criterios para la toma de decisiones durante la evaluación.
La anamnesis de alimentación y morbilidad tuvo como propósito detectar posibles signos de riesgo deglutorio en las distintas consistencias, especialmente en la consistencia sólida ya que este tipo de consistencia no se encuentra considerada en el MECV-V. Asimismo, se consideró información sobre morbilidad de los participantes (ej: si presentan alguna patología de base) ya que eso incide en el diagnóstico de deglución. El protocolo PEOFA se diseñó y aplicó con el propósito de identificar el estado anatómico y funcional de los órganos implicados en la deglución y detectar cambios asociados a la edad.
Luego de la anamnesis de alimentación y protocolo PEOFA, se aplicó el MECV-V17. Este instrumento busca detectar signos de disfagia mediante la administración de diferentes consistencias y volúmenes. Se evalúan las consistencias néctar, líquido y pudding en volúmenes de 5, 10 y 20ml. Si durante la administración de consistencia néctar o líquido se presentan signos de alteración de la seguridad, se debe pasar a consistencia pudding. Se detiene la evaluación si se presentan signos de alteración de la seguridad en esta última consistencia, tal como lo indican sus autores17. Los signos de alteración de la eficacia, tales como escape anterior, dificultades de propulsión del bolo alimenticio, etc. se registran en el protocolo, pero no impiden avanzar.
Para determinar el nivel de severidad de la deglución de cada participante se utilizó la Escala FOIS18. Esta escala proporciona 7 niveles de desempeño deglutorio, siendo el nivel 1 la restricción total de alimentación por vía oral y el nivel 7 sin restricciones de alimentación por boca18 (Tabla 1). Para determinar el desempeño deglutorio se consideraron tanto los resultados de MECV-V como también lo reportado en la anamnesis de alimentación y protocolo PEOFA. Las etiquetas diagnósticas utilizadas para clasificar las alteraciones deglutorias encontradas fueron las siguientes: deglución normal11, disfagia neurogénica19 y presbifagia20 según los siguientes criterios: se consideró como disfagia neurogénica a aquellas dificultades deglutorias, con o sin riesgo de falsa vía, en aquellas personas con patología neurológica de base (ej: ictus, enfermedad neurodegenerativa). Se consideró presbifagia a aquellos signos de afectación deglutoria asociados a la edad, pero sin patología neurológica de base (ej: lentitud y debilidad en las distintas etapas de la deglución, sequedad oral, tiempo que tarda en comer, exclusión de alimentos)5,10.
Para la tabulación y ordenamiento de los datos se utilizó una planilla excel. El análisis descriptivo de los datos se realizó mediante el programa SPSS v19, obteniendo medidas de tendencia central (media, moda) con sus respectivas medidas de dispersión. La prevalencia de alteraciones deglutorias fue calculada mediante la razón a/(a+b)21. En este sentido, a=número de personas mayores institucionalizados que presentaron algún tipo de alteración de la deglución y b=número de personas mayores institucionalizados con deglución sin alteración.
RESULTADOS
A continuación, se presentan los resultados de la investigación. La Tabla 2 permite visualizar la caracterización de los participantes según sexo y grupo etario. El grupo etario mayoritario corresponde al rango de edad de 60-74 años. En cuanto al sexo, la muestra estuvo constituida principalmente por mujeres.
Según la anamnesis alimentaria y de morbilidad, la gran mayoría de los participantes presenta algún tipo de patología de base diagnosticada (n=90,9%), ya sea neurogénica, enfermedad crónica no transmisible o ambas (Tabla 3).
En la figura 1 se puede apreciar que la Enfermedad de Alzheimer es el diagnóstico neurológico predominante, con un 65%.
Respecto de la prevalencia, (Tabla 4) se pudo determinar que un 70,9% de las personas mayores institucionalizadas presenta algún tipo de alteración de la deglución. El rango de edad con mayor prevalencia fue el de 75-90 años (90,3%). De los participantes que presentan algún diagnóstico deglutorio, se obtuvo que la disfagia neurogénica es la predominante en los tres rangos etarios (Figura 2).
El tipo de alteración deglutoria que presentan los participantes y el grado de funcionalidad se resumen en la Tabla 5.
Respecto de las características deglutorias y del proceso de alimentación que presentaron las personas mayores con dificultades deglutorias (Tabla 6), destaca que en la gran mayoría se reporta presencia de tos después de deglutir líquidos (n=77%), sequedad oral (n=88,5%) y necesidad de modificación de las consistencias de los alimentos que consume (n=81,9%).
DISCUSIÓN
Los resultados de este estudio permitieron determinar la prevalencia y características de las alteraciones deglutorias en personas mayores institucionalizadas en la ciudad de Iquique.
Este estudio arrojó que un 70,9% de los participantes presenta alguna dificultad deglutoria. Si sólo se toma el diagnóstico de disfagia neurogénica, la prevalencia es de un 54,6%. Este resultado es considerablemente alto respecto de investigaciones internacionales. Un estudio sueco reportó que el 14,9% de los adultos mayores institucionalizados en ese país presenta disfagia orofaríngea22. Sin embargo, la investigación sueca difiere metodológicamente con este estudio ya que los autores22 aplicaron una encuesta a los cuidadores de las personas institucionalizadas y no realizaron evaluación clínica de la deglución como tal.
El proyecto SHELTER3,23, en donde fueron evaluados 3.451 personas mayores institucionalizadas en Europa e Israel, arrojó una prevalencia de disfagia de 30,3%. El estudio SHELTER y este estudio evidencian la alta prevalencia de alteraciones deglutorias en población mayor institucionalizada. De hecho, el estudio SHELTER además midió la mortalidad asociada a disfagia. Se reportó que los sujetos con disfagia tienen una tasa de mortalidad significativamente mayor. (31,3% vs 17,0%, p = 0,001)23. Sin embargo, el estudio SHELTER no consideró la detección de presbifagia.
Un estudio realizado en residentes de ELEAM en diecinueve países de Europa y América del Norte informó datos de prevalencia de disfagia del 13,4%4. Sin embargo, cuando se utilizó la evaluación clínica para detectar la presencia de disfagia, se estimó que la prevalencia llegaba al 52,7% en adultos mayores en residencias de ancianos6, obteniendo valores similares a los arrojados en esta investigación.
Para reafirmar las heterogéneas cifras epidemiológicas reportadas en la literatura respecto de esta temática, una revisión sistemática24 informó que los datos de prevalencia de disfagia en este tipo de residencias oscilaban entre el 7 y el 40%24.
Al momento de esta investigación, ningún ELEAM de la ciudad de Iquique contaba con profesional especializado (ej: fonoaudiólogo) que pueda realizar una evaluación clínica de la deglución de manera periódica. Situación similar reportan en Noruega23. Las autoras mencionan que un 75% de las residencias para personas mayores no realizan evaluaciones deglutorias de manera rutinaria y/o preventiva19.
Respecto de los diagnósticos neurológicos de base, los residentes de ELEAM de este estudio tienen características similares a los estudios internacionales. El estudio noruego19 refiere como principales patologías de base ACV y demencia. Un estudio sueco22 reporta que un 70% de los participantes presentan alteración cognitiva e incluso lo asocia a la presencia de disfagia en personas mayores institucionalizadas. El estudio SHELTER reporta que, de los participantes de su estudio, un 54,5% presentó demencia, un 7,4% enfermedad de Parkinson y un 24,2% accidente cerebrovascular.
En cuanto a las características del proceso deglutorio-alimentario de los participantes con alteraciones deglutorias, una de las más frecuentes fue la presencia de tos después de beber consistencia líquida (77%). El estudio de Engh y Speyer19 también reporta que un 96% de participantes presenta este signo de alteración deglutoria. Caso parecido sucede con la falta de piezas dentales, donde en este estudio se encontró en un 93,4% de los participantes y el estudio noruego reporta un 70%.
Limitaciones
El gold standar para la evaluación de la deglución es la videofluoroscopía7,11. Sin embargo, este procedimiento es de difícil acceso en la ciudad donde se realizó el estudio, razón por la que solamente se utilizó evaluación clínica.
Dado que no hay test específicos para diagnóstico de presbifagia, en este estudio se aplicó una anamnesis de alimentación y morbilidad y el MECV-V17. Sin embargo, este último no incluye la evaluación para sólidos, por lo que la prevalencia de presbifagia podría ser mayor si se realizara un estudio que incluya esta consistencia5.
En la literatura revisada, no se encontró referencia de estudios donde se considere el nivel de funcionalidad de la deglución en este tipo de participantes, por lo que no fue posible comparar los resultados.
CONCLUSIÓN
La prevalencia de trastornos en adultos mayores institucionalizadas en la ciudad de Iquique fue de 54,5% en adultos de 60 a 74 años, de 90,3% en adultos de 75 a 90 años y de 81,8% en personas de 91 años o más. En todos los grupos, el diagnóstico deglutorio predominante fue la disfagia neurogénica, ya sea por presentar patología de base neurodegenerativa o accidente cerebrovascular.
Basado en los resultados de este estudio, se puede deducir que la detección de trastornos de deglución en personas mayores institucionalizadas no es una práctica común. Esto es preocupante ya que al realizar evaluaciones deglutorias de forma temprana, oportuna y periódica se puede prevenir, revertir y/o disminuir la severidad de las alteraciones deglutorias. De esta forma se repercute directamente en el aumento de la calidad de las personas institucionalizadas.
Dada la alta prevalencia de alteraciones deglutorias en la población de este estudio, se vuelve relevante contar con fonoaudiólogos dentro del equipo multiprofesional de los ELEAMs. El abordaje de las características de las alteraciones deglutorias encontradas en este estudio, por ejemplo: modificación de consistencia y tos después de beber líquidos, deben ser abordadas por fonoaudiólogos, que son los profesionales competentes y capacitados en este ámbito.
Debido a la heterogeneidad metodológica de las investigaciones reportadas en la literatura como también de la evaluación para la detección de disfagia, es que las cifras varían ampliamente a nivel mundial.
Aunque la presbifagia y disfagia en la población de edad avanzada tiene una alta prevalencia y las consecuencias podrían ser graves, se considera que están infradiagnosticadas y que se hace necesario seguir levantando datos epidemiológicos a nivel nacional, tanto en personas mayores institucionalizadas como activas.
AGRADECIMIENTOS
A la colaboración de la Sociedad Chilena de Fonoaudiología, a la fonoaudióloga Catia Quiñenao Subieta, a todos los ELEAMs que nos abrieron sus puertas y a todas las personas mayores que accedieron a participar, haciendo que este estudio fuese posible de realizar.
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Investigación realizada en la Universidad Santo Tomás, Iquique, Chile.
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Fuente de financiamiento: Nada que declarar
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Declaración de intercambio de datos: No se compartirán datos individuales de los participantes no identificados. Estarán disponibles las pautas de evaluación utilizadas imediatamente después de la publicación hasta los 3 años posteriores. Para ello deberán solicitarlos a la autora de correspondência al correo kmora5@santotomas.cl
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