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Psicologia & Sociedade

On-line version ISSN 1807-0310

Psicol. Soc. vol.25 no.2 Belo Horizonte  2013

 

ARTIGOS

 

Representación de los extensionistas rurales argentinos sobre los pequeños productores

 

Representação dos extensionistas rurais argentinos sobre os pequenos agricultores

 

Argentine rural extensionists' representation of small farmers

 

 

Fernando Pablo Landini

Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires y Universidad de la Cuenca del Plata, Corrientes, Argentina

 

 


RESUMEN

Actualmente asistimos a un resurgimiento de la extensión rural en América Latina. Procurando contribuir a la comprensión de los fundamentos psicosociales de las prácticas extensión, se estudió la representación social que los extensionistas tienen de los pequeños productores a partir de una encuesta realizada a técnicos que trabajan en distintas instituciones publicas argentinas (n=219). Las preguntas abiertas fueron categorizadas siguiendo los principios de la Teoría Fundamentada. Luego, los resultados de esta etapa fueron cuantificados, asociados con diferentes variables sociodemográficas y utilizados para la construcción de clusters. Existen cuatro grandes áreas de la representación que se relacionan de manera compleja con distintos modelos de extensión rural. La primera área describe a los productores como aprovechados o dejados de lado por actores más poderosos, la segunda como portadores de escasos recursos para salir adelante, la tercera con características internas negativas y la cuarta como poseedores de capacidades y recursos.

Palabras clave: extensión rural; desarrollo rural; pequeños productores agropecuarios; representaciones sociales; Argentina.


RESUMO

Assistimos atualmente a um ressurgimento da extensão rural na América Latina. Buscando contribuir á compreensão dos fundamentos psicossociais das práticas de extensão, estudou-se a representação social que os extensionistas rurais têm dos pequenos produtores através duma enquete feita a técnicos que trabalham em diferentes instituições públicas da Argentina (n = 219). As perguntas abertas foram categorizadas de acordo com os princípios da Grounded Theory. Depois, os resultados obtidos nesta etapa foram quantificados, relacionados com diferentes variaveis sociodemográficas e utilizados para a construção de aglomerados (clusters). Há quatro áreas principais de representação as quais estão relacionados de forma complexa com diferentes modelos de extensão rural. A primeira área descreve a os produtores como explorados ou deixado de lado por actores sociais mais poderosos, a segunda como tendo recursos limitados para progredir na vida, a terceira como pessoas que têm características internas negativas, e quarto como tendo capacidades e recursos persoais.

Palavras-chave: extensão rural; desenvolvimento rural; pequenos agricultores; representações sociais; Argentina.


ABSTRACT

Nowadays, rural extension is resurging in Latin America. Aiming at contributing to understand the psychosocial foundations of rural extension practices, the rural extensionists' social representation of small farmers was studied. In this vein, 219 extensionists working in different Argentine public institutions were surveyed. The open questions were analyzed following Grounded Theory. Then, the results of this phase were quantified and related to different socio-demographic variables. Also, a cluster analysis was conducted. Four areas of the representation highlight. One describes small farmers as set aside and taken advantaged of by more powerful social actors; the second as not having resources to 'get ahead'; the third as possessing negative internal characteristics and the last one as owners of useful capacities and resources.

Keywords: rural extension; rural development; small farmers; social representations; Argentina.


 

 

Introducción

En la última década, en América Latina asistimos al resurgimiento de la extensión rural (Alemany & Sevilla, 2007; Ministério do Desenvolvimento Agrário, 2004; Tort, 2008), resurgimiento que se contrapone con las iniciativas privatizadoras de los 90s asociadas a la implementación de políticas neoliberales (Alemany, 2003; Carballo, 2002). En efecto, desde la década del 2000 se percibe en América Latina un cambio en los modelos de desarrollo y una recuperación del rol activo del Estado. Ahora bien, este resurgimiento también revitalizó viejos debates y generó nuevas discusiones en torno a los objetivos y las metodologías de la extensión rural (e.g. Cáceres, 2006; Méndez, 2006; Sili, Ekanayake & Janssen, 2008; Thornton & Cimadevilla, 2003; Tort et al., 2010). En concreto, se revitalizó el debate que contrapone modelos de extensión transferencistas y dialógicos (Freire, 1973; Landini, Murtagh & Lacanna, 2009; Machado, De Hegedüs, & Silveira, 2006; Schaller, 2006), haciendo foco el primero en la transferencia de tecnologías de extensionistas a productores a partir de asumir que son los técnicos los que poseen el 'saber' y los productores los que necesitan incorporar conocimientos para mejorar su productividad, limitada por su 'atraso' y 'tradicionalismo'; mientras que el segundo reconoce a los productores como portadores de capacidades y saberes, por lo que propone un vínculo horizontal centrado en el diálogo y el intercambio. Además, emergen y se consolidan discusiones más contemporáneas que ponen el eje en la necesidad de participación de los beneficiarios en los procesos de extensión (Landini, Murtagh, & Lacanna, 2009; Sili, Ekanayake, & Janssen, 2008) y en la reconceptualización del rol del extensionista, descentrándolo de la problemática tecnológica para hacer énfasis en la  innovación como proceso territorial, complejo y sistémico, que no sólo involucra tecnologías sino también nuevas formas de organización social (Leeuwis, 2004; Leeuwis & Aarts, 2011).

En este contexto, y pese a su potencialidad, son escasas las contribuciones realizadas por la psicología al ámbito de la extensión rural desde una perspectiva práctica (Landini, Benítez, & Murtagh, 2010; Murtagh & Landini, 2011). Claro, esto no implica negar la existencia de trabajos en América Latina abordando desde una perspectiva psicosocial dinámicas de desarrollo rural (e.g. Berrueta, Limón, Fernández, & Soto, 2003; Huertas, 2005; Rocha, Batista, Peçanha, Dias, & Marcelino, 2009), pero sí destacar la necesidad de profundizar las contribuciones. En línea con el debate actual en torno a la extensión rural y a la importancia de comprender y transformar las prácticas de extensión que llevan adelante estos agentes de desarrollo, en el presente trabajo se propone describir la representación social que los extensionistas rurales que trabajan en el sistema de extensión público en Argentina tienen de los pequeños productores (en adelante PP), con el fin de contribuir a la comprensión de sus fundamentos psicosociales. En este sentido, se toma como marco operativo la teoría de las representaciones sociales. Las representaciones sociales refieren al conjunto de conocimientos del sentido común, construidos de manera colectiva a través de procesos de comunicación, que los diferentes grupos sociales utilizan para dar sentido a los objetos de su entorno (Banchs, 1986; Castorina & Kaplan, 2003; Howarth, 2006; Jodelet, 1986; Krause, 1999). Si bien un desarrollo pormenorizado de la teoría de las representaciones sociales excede la finalidad de este trabajo, dos cuestiones poseen particular interés para interpretar sus resultados e implicaciones. Primero, las representaciones sociales no sólo permiten ordenar y asignar significado al mundo y a sus objetos, sino que, a partir de ello, permiten dar forma a las prácticas sociales, es decir, a las conductas que llevan adelante grupos sociales específicos sobre el objeto de su representación (Elcherothpops, Doise, & Reicher, 2011; Howarth, 2006). Así, queda clara la importancia del estudio de las representaciones sociales de los extensionistas sobre los pequeños productores, ya que esta representación es determinante a la hora de implementar prácticas de extensión rural, elemento central a incidir desde las políticas públicas en el ámbito del desarrollo rural. En segundo lugar, también cabe señalar que existen importantes diferencias entre autores en torno a ciertos aspectos de la teoría de las representaciones sociales (Castorina & Kaplan, 2003). Uno de estos puntos refiere al grado de consenso que existe en un grupo social determinado sobre los contenidos de la representación. En este trabajo, se reconoce que si bien las representaciones sociales implican cierto grado de consenso, esto no debe invisibilizar la posible existencia de importantes diferencias interindividuales (Aisenson, 2011), las que pueden relacionarse con  entornos sociales específicos  (Landini, 2012) o con la adopción de posicionamientos diferenciados en el contexto de relaciones sociales determinadas (Duveen & Lloyd, 2003), propuesta en línea con los desarrollos de William Doise (1991).

 

Metodología

Encuadre metodológico

Para alcanzar el objetivo propuesto se presentan los resultados de una investigación descriptiva cuali-cuantitativa (Conde, 1990). No obstante, el tratamiento que se dará a los datos enfatizará el análisis cuantitativo. Se aclara que esta investigación forma parte de un proyecto mayor que incluye el abordaje de preguntas no trabajadas en este artículo. A nivel epistemológico, si bien a primera vista el enfoque parecería encuadrarse desde una perspectiva post-positivista, los lineamientos que guían este trabajo se acercan más a los postulados histórico-críticos (Guba & Lincoln, 1994), reconociéndose el valor de la cuantificación no para procurar generalizar resultados sino a partir de su potencialidad para entrar en diálogo con decisores políticos o institucionales que podrían tomar en cuenta estos resultados. Así, si bien la propuesta no se sostiene en su totalidad en el encuadre teórico de la psicología comunitaria latinoamericana, sí toma de ella su orientación interventiva y su interés por generar procesos de cambio social (Montero, 2004).

Participantes, muestra y procedimiento de recolección de datos

Se realizó una encuesta a extensionistas rurales que trabajan en el sistema público de extensión de la Argentina, incluyéndose tres instituciones, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Programa Integrado de Promoción de la Autoproducción de Alimentos (ProHuerta), dependiente del INTA y del Ministerio de Desarrollo Social, y la Subsecretaría de Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAF). La encuesta fue enviada y recibida vía email. La respuesta fue voluntaria. Respondieron 219 extensionistas, 143 hombres y 76 mujeres, con edades entre 25 y 65 años. 106 trabajaban en el INTA, 72 en ProHuerta y 41 en la SAF.

Descripción del instrumento de recolección utilizado

La primera parte de la encuesta incluyó preguntas cerradas, fundamentalmente sociodemográficas. Las preguntas abiertas indagaron los problemas a los que se enfrentan los PP para progresar, los problemas que limitan los resultados de los proyectos de extensión rural, las contribuciones potenciales de la psicología para resolver alguno de ellos (si es que alguna) y las razones de la negativa (si este fuera el caso), quedando un espacio para comentarios adicionales. A partir de estas preguntas, se buscó identificar el modo en que los extensionistas rurales argentinos describen y comprenden desde el sentido común a los PP en el contexto del análisis de los problemas que enfrentan en su práctica. Podría argumentarse que preguntas de estas características no permiten identificar la representación social que estos técnicos tienen de los PP por no preguntar de manera más directa. No obstante, si bien aquella sin dudas constituye una alternativa legítima, el valor de esta propuesta es poder abordar dicha representación en el contexto de una reflexión sobre sus prácticas de extensión, lo que constituye el marco cotidiano en el cual las ponen en acto en sus propias prácticas.

Procedimiento de análisis

Para analizar las encuestas, primero se categorizaron las respuestas a partir del modo en que eran descriptos o caracterizados de manera directa o indirecta los PP, para lo cual se utilizó el software Atlas Ti. A nivel metodológico se trabajó desde el enfoque de la Teoría Fundamentada (Glaser & Strauss, 1967). En este proceso, se construyeron progresivamente categorías de análisis para organizar el material, las cuales fueron definidas con mayor precisión luego de una segunda lectura. Luego, habiéndose arribado a una definición final para cada categoría, se procedió a cotejar la categorización de todo el material. Finalmente, se leyeron todos los fragmentos referidos a cada categoría para chequear su correcta inclusión, definiéndose la unión de categorías que evidenciaron límites difusos.

Luego, tanto las respuestas a las preguntas cerradas como los resultados de este primer análisis fueron incorporados al software SPSS. Las 46 categorías de análisis construidas a nivel cualitativo fueron convertidas en variables con valores que indicaban presencia o ausencia. Respecto de cada sujeto (o encuesta) se indicó si había o no en ella fragmentos referidos a cada categoría. La existencia de al menos un fragmento fue valorada como presencia, y la falta de fragmentos como ausencia. En esta línea, se cuantificó la frecuencia de aparición de las distintas categorías de contenidos de la representación de los extensionistas sobre los PP. Después se seleccionaron los 16 contenidos más relevantes tanto a nivel cuantitativo como por su interés desde el punto de vista de las discusiones actuales sobre extensión rural, con el fin de estudiar su relación con las diferentes variables contenidas en la primera parte de la encuesta. Se utilizó Chi Cuadrado (χ²) para relacionar estos 16 contenidos con variables nominales (o en su defecto el Coeficiente de Contingencia cuando la frecuencia esperada en más del 20% de los casilleros era menor a cinco). También se usó  la Prueba U de Mann-Whitney para el caso de las variables cuantitativas. Se decidió usar aquí un estadístico no paramétrico debido a que no pudo asumirse normalidad para las variables edad, experiencia en el trabajo de extensión y máximo nivel educativo alcanzado (Kolmogorov-Smirnov: p <0,001 en todos los casos). Seguidamente, se estudiaron los conglomerados (o clusters) de contenidos de la representación que en los distintos sujetos tienden a aparecer asociados, usando el procedimiento de clusters bietápidos del SPSS. Finalmente, para concluir, también se estudió la relación entre los clusters identificados y (a) las variables utilizadas para su construcción y (b) diferentes variables sociodemográficas.

 

Resultados

Contenidos de la representación de los extensionistas sobre los pequeños productores

Se observan en las encuestas cuatro formas generales de comprender a los PP.

A. Dejados de lado, olvidados y aprovechados. Un conjunto amplio de descripciones posicionan a los PP como sujetos dejados de lado, olvidados, aprovechados o presionados por actores sociales más poderosos. En esta línea es muy frecuente encontrar fragmentos que los describen como personas que no reciben atención apropiada por parte del sistema de extensión. Si bien son diversas las referencias que se encuentran en relación a este punto, sobresalen dos. Una de ellas refiere a la falta de recursos económicos, humanos y materiales para hacerlo, como lo explica un encuestado: "falta de los medios para llegar al productor en el momento propicio, movilidad adecuada … combustible, en muchos casos mayor cantidad de extensionistas, para cubrir la demanda". No obstante, los comentarios más frecuentes refieren a la falta de consideración de los intereses y prioridades de los productores a la hora de diseñar proyectos de desarrollo: "no se planifica desde el punto de vista del productor [debido a] la actitud generalmente alienante de los agentes de desarrollo [quienes] suelen priorizar el punto de vista técnico por sobre las opiniones de los productores".

Por otra parte, también es frecuente encontrar que los encuestados señalan que los PP son dejados de lado a nivel de las políticas públicas, lo que se expresa en la "falta de incentivos estatales" o el "escaso o nulo apoyo del estado". En definitiva, se argumenta que "se carece de una política de desarrollo rural orgánica, falta de políticas públicas que los amparen". En esta línea, si bien de manera menos frecuente, también se menciona que la legislación existente deja desprotegidos a los PP por no responder a sus particularidades, tanto  en el ámbito impositivo como en cuanto a lo que hace a la tenencia legal de la tierra, donde "no reconoce el modo de vida campesino como un argumento para reivindicar la tenencia" pese a que muchas veces son "ocupaciones heredadas de sus abuelos" siendo "interminables" los trámites que se requieren para obtener el título. Los encuestados también mencionan, aunque de manera minoritaria, que los PP son presionados por condiciones económicas estructurales o por grandes empresarios. Como explica en encuestado: "son desplazados de sus tierras para ser entregadas a latifundios, empresarios o multinacionales". Además, ocasionalmente también se afirma que suelen ser utilizados con fines políticos en el contexto de "políticas clientelares que persisten". Resulta relevante mencionar que al menos uno de los ítems correspondientes al área temática "A. Dejados de lado, olvidados y aprovechados" aparece mencionado en 180 encuestas, lo que corresponde al 82,19% de las 219 recibidas.

B. Personas con limitaciones o con falta de recursos y capacidades. También se observa un grupo amplio de fragmentos que describe a los PP no ya como aprovechados o dejados de lado por actores más poderosos sino como personas con limitaciones o con falta de recursos personales para poder salir adelante. En definitiva, como 'pobrecitos'. En este caso, no se ubica a un actor social como responsable de la situación del PP sino simplemente como algo que es parte de la naturaleza de las cosas. Así, resulta relativamente frecuente encontrar referencias a los PP como sujetos a los que le faltan recursos económicos y productivos. Esto incluye, por ejemplo, "escasa infraestructura productiva", "falta de escala de producción para integrar las cadenas de valor" o limitada "infraestructura predial". O, peor aun, falta de tierra a causa del fraccionamiento de los campos para ser repartidos entre los hijos, lo que hace que "sus predios ya no alcanzan a una unidad económica". En esta línea, también se los describe como personas "pobres" o integrantes de "comunidades marginadas". Así, se comprenden con facilidad problemas para obtener financiamiento, ya que los "créditos no [son] adecuados a los patrimonios de los PP", y problemas de comercialización, relacionados con problemas de escala. En este caso, son 154 encuestados (70,32% del total) los que incluyen en sus respuestas al menos una referencia a contenidos que caen dentro de esta área. 

C. Responsables de la situación en la que viven. Si por un lado se presentaron descripciones de los PP como personas dejadas de lado o aprovechadas por actores más poderosos, y por el otro se los describió como sujetos que necesitan ayuda por la dura situación en que se encuentran, ahora hay que referir a conjunto amplio de caracterizaciones que los describen de manera negativa, posicionándolos, en algún punto, como responsables de la situación en que viven. En este sentido, es frecuente la presentación de los PP como personas individualistas que carecen de espíritu asociativo, elemento fundamental para superar problemas de comercialización. Como señala un encuestado: "tienen muy poca confianza a asociarse, agruparse e intercambiar experiencias, predomina el individualismo y la conveniencia coyuntural".

En este contexto, también se observan fragmentos que describen a los PP como personas que no se comprometen con los proyectos de desarrollo rural que se les proponen, no asisten a capacitaciones e incluso adoptan actitudes oportunistas: "este tema cuesta mucho, cómo lograr participación y apropiación de los proyectos por parte de los agricultores". En esta línea, también se encuentran descripciones de los PP como personas que no poseen el carácter proactivo que requieren los proyectos productivos, sino que son pasivos y conformistas. Así, se argumenta que "en la actualidad la cultura del trabajo se está perdiendo", "las soluciones que esperan las tienen que dar los profesionales" ya que "mayoritariamente están en la creencia que por ser pequeños no pueden salir adelante". Por su parte, también se encuentran referencias esporádicas a los beneficiarios como personas que poseen conocimientos y manejos productivos inapropiados o censurables, algo que se evidencia al decir que existen "bajos rendimientos por suelos desgastados por monocultivo de muchos años y laboreos con herramientas obsoletas". Incluso, además de argumentar que los conocimientos productivos de los beneficiarios son inapropiados, también se señala que éstos se resisten a adoptar las tecnologías que necesitan. En concreto, "son reacios a incorporar nuevas tecnologías". A nivel cuantitativo, en 166 encuestas (75,80% del total) se refieren contenidos que can dentro del área "C. Responsables de la situación en la que viven".

D. Portadores de conocimientos, capacidades y una racionalidad propia. En contraposición con los fragmentos que describen negativamente a los PP, también pueden encontrarse caracterizaciones, aunque escasas comparativamente, que presentan una visión alternativa. Si antes se señaló que muchas veces los productores eran descriptos como sujetos con escasos recursos y capacidades, así como portadores de características negativas, también pueden encontrarse fragmentos que los refieren como un grupo social que una racionalidad, una cultura o una lógica propia diferente, que no debe ser caracterizada de manera negativa frente a la perspectiva de los extensionistas. Como sostiene una encuestada, "hay que tener en cuenta que las realidades cotidianas del extensionista y del pequeño productor son diferentes", "somos diferentes, vivimos realidades que no son iguales para todos". En este contexto, también se tiende a describir a los productores como personas que poseen conocimientos, experiencias, capacidades y prácticas valiosas, lo que los convierte en personas con potencialidad para ser sujetos de cambio: "lo mejor es trabajar en que ellos elaboren sus proyectos y lograr la actitud necesaria para que quieran lograrlos. La clave está en encontrar el motor que los impulsa a avanzar". A nivel cuantitativo, los ítems del área temática "D. Portadores de conocimientos, capacidades y una racionalidad propia" son mencionados de manera mucho menos frecuente que los correspondientes a las áreas anteriores, ya que aparecen sólo en 77 encuestas (35,16% del total).

A continuación, en la Tabla 1 se presentan de manera cuantificada los contenidos de la representación que los extensionistas rurales argentinos tienen de los PP que han sido mencionados por más del 10% de los encuestados. Las categorías se muestran agrupadas según las cuatro áreas de la representación descriptas más arriba. En la tabla también se indican cuatro categorías que ni forman parte de las cuatro áreas anteriores ni han podido articularse de manera coherente para dar lugar a un quinto grupo.

 

Contenidos de la representación y variables asociadas

En la Tabla 2 se estudia la relación estadística entre diferentes contenidos seleccionados y (a) las cuatro áreas de la representación que los extensionistas tienen de los PP y (b) otras variables de particular interés. Se optó por seleccionar un grupo de variables dentro de las 26 identificadas para limitar la complejidad y la extensión del análisis. Dos criterios se utilizaron para realizar esta tarea. El primero fue cuantitativo, seleccionándose las seis variables mencionadas por más del 30% de los encuestados. El segundo fue de contenido. En este caso, se tomaron aquellas 10 variables no incluidas en las anteriores que poseen particular relevancia para la discusión actual en relación a los modelos de extensión rural. En concreto, se seleccionaron aquellas que abordan temáticas como presencia o ausencia en los PP de dinamismos, recursos o capacidades para el cambio (ítems 12, 16 y 21), participación y compromiso de los beneficiarios con proyectos y con procesos de cambio (ítems 15 y 19), conocimientos técnico-productivos de pequeños agricultores y reconocimiento de la diferencia cultural (ítems 17, 20 y 22) y adopción de tecnologías y prácticas empresariales (ítems 18 y 24). Para una discusión de la importancia de estos elementos en la extensión rural contemporánea véase Landini, Murtagh y Lacanna, 2009; Leeuwis, 2004; Leeuwis y Aarts, 2011; Machado, De Hegedüs y Silveira, 2006; Schaller, 2006.

Focalizando en las cuatro grandes áreas de la representación de los PP, se observa que ni la visión de ellos como (A) sujetos dejados de lado o aprovechados por actores más poderosos ni como (D) portadores de conocimientos y capacidades para constituirse en sujetos de cambio se relacionan estadísticamente con ninguna de las variables incluidas en este análisis. Por su parte, la idea de que los PP son (B) personas con limitaciones o con falta de recursos se relaciona tanto con el sexo como con el título académico de los extensionistas. Respecto del sexo, se observa que las mujeres mencionan este punto con más frecuencia (78,95% frente al 65,73% de los hombres), posiblemente por una mayor orientación al cuidado y a la protección de los otros, lo que podría relacionarse con representaciones que ponen a los PP en un lugar acorde con esta orientación. En relación al título académico, teniendo en cuenta una media de menciones del área (B) del 70,32 %, se observa un valor más bajo en los veterinarios (50%) y en quienes no poseen título universitario (51,61%), mientras que uno más alto en los del área de ciencias sociales (75%) y en los ing. agrónomos (77,24%).

Respecto de la descripción de los PP a partir de (C) caracterizaciones negativas, se observa la existencia de relaciones estadísticas respecto del sexo y la edad de los encuestados. En relación al sexo, se observa una mayor incidencia de esta percepción en las mujeres (85,53%) que en los hombres (70,63%), lo que podría sugerir en ellas un posicionamiento más crítico respecto de los productores. Por otra parte, una menor edad de los extensionistas también se asocia con más caracterizaciones negativas de los PP (la media de edad de quienes mencionan caracterizaciones del área es de 41,30 años frente 44,83 de quienes no lo hacen), lo que podría vincularse con actitudes más transferencistas y críticas de parte de los más jóvenes, como se ha observado en Paraguay (Landini, Bianqui & Crespi, en prensa). No obstante, como la edad de los extensionistas también se asocia al sexo (hombres: 43,71 años, mujeres: 39,21; MW: z = -3,08, p = 0,002), hay que ser cautos con estas reflexiones ya que es posible que la existencia de relación estadística con una de estas variables esté llevando a asumir que también la hay con la otra.

Analizando cada una de las caracterizaciones de los PP de manera independiente, se observa que no existe en ningún caso relación estadística con las variables sexo e institución de las que participan los extensionistas. Por su parte, las variables edad y experiencia en el trabajo de extensión (que se asocian de manera positiva entre ellas: Correlación de Spearman = 0,74, p < 0,001), se encuentran relacionadas estadísticamente con descripciones de los PP como (15) personas que no se comprometen, no participan o tienen una actitud asistencialista. En concreto, los sujetos de menor edad y experiencia tienden a encontrar a los PP como más oportunistas y menos participativos (edad media y experiencia media de quienes mencionan esta área 39,22 y 9,53 años respectivamente vs. 43,02 y 11,83 años de quienes no lo hacen), tal vez por contar con menos capacidades para generar esa participación o por tener una orientación más transferencista (asociada a extensionistas más jóvenes [Landini, Bianqui & Crespi, en prensa]), lo que favorecería este tipo de percepción.

Por su parte, el describir a los PP como (2) dejados de lado a nivel gubernamental o de políticas públicas se relaciona con la región en la que trabajan los extensionistas y el título académico que poseen, sin que estas dos variables se encuentren relacionadas entre sí (Coeficiente de Contingencia = 0,30; p = 0,23). Respecto de la región se observa que en la Pampeana el porcentaje de extensionistas que mencionan este aspecto es del 26,25%, mientras que en el resto de las regiones el porcentaje va del 45,65% al 69,23%, lo que tal vez esté influenciado por las potencialidades agropecuarias de la región Pampeana, lo que llevaría a enfocar menos en políticas públicas de apoyo, a diferencia del resto del país. Respecto de la relación de este contenido de la representación con el título de los extensionistas, ante una media de referencias del 44,12%, se observa un porcentaje claramente más bajo en quienes no poseen título universitario (25,81%) y uno más alto en los profesionales de ciencias sociales (75%), tal vez los primeros por la especificidad de las tareas que llevan adelante en las instituciones y los segundos por su mayor formación en este tipo de problemáticas..

También se observa la existencia de relación estadística entre el nivel educativo y la idea de que los PP son (3) dejados de lado en sus intereses y prioridades por los planificaciones del desarrollo, que (9) están sujetos a condiciones de comercialización desfavorables y que (22) poseen conocimientos y capacidades valiosas. Para el análisis, se  consideró 1 nivel primario completo, 2 secundario, 3 terciario, 4  universitario, 5 cursos de postgrado, 6 especialización, 7 maestría y 8 doctorado. Así se observó que quienes mencionan las tres áreas poseen un mayor nivel educativo que quienes no lo hacen, lo que es aún más destacado en el caso de (22) poseer conocimientos y capacidades valiosas. En concreto, el nivel educativo promedio de quienes refieren las áreas temáticas (3), (9) y (22) es de 4,83, 4,74 y 5,35 respectivamente, mientras que el de quienes no lo hacen es de 4,39, 4,44 y 4,43. Este hallazgo resulta particularmente interesante, porque se observa que dos elementos propios de un modelo de extensión rural más dialógico, como son (3) y (22), se articulan de manera consistente con el nivel educativo de los extensionistas, algo que no parece haber sido señalado nunca a nivel de la bibliografía.

Tipos de representaciones sobre los pequeños productores: análisis de conglomerados

Con el fin reducir la complejidad y multiplicidad de los diferentes contenidos de las representaciones que los encuestados tienen de los PP, se decidió identificar casos (sujetos) que mencionan conjuntos similares de contenidos, con el fin de construir tipos diferenciados de representaciones sobre los PP. Para este fin se utilizó la funcionalidad de conglomerados bietápicos del SPSS. Originalmente se procuró trabajar con los 16 contenidos incluidos en la Tabla 2. No obstante, este análisis daba como resultado 4 conglomerados que no podían ser interpretados a nivel de contenido desde las diferentes conceptualizaciones de extensión rural. Así, se tomó conciencia de la necesidad de reducir las variables para favorecer la construcción de resultados interpretables a la luz de la teoría que pudieran tener utilidad para el diálogo con decisores institucionales. El criterio elegido para la reducción fue tomar aquellas variables utilizadas por los diferentes autores para contrastar modelos de extensión dialógicos y transferencistas, con el fin de evaluar cómo se ajustaba dicho esquema teórico al caso argentino. Así, se tomaron los contenidos que rechazan/valoran los saberes de los productores (ítems 17 y 22), los que los toman como sujetos pasivos, con escaso compromiso o como resistentes al cambio (ítems 15, 16, 19), posicionándolos así como objeto de la acción de los extensionistas, y los que los reconocen como verdaderos sujetos, al señalar que se los debe tener en cuenta en las iniciativas de extensión (ítem 3), que poseen una cultura o una racionalidad propia que debe ser respetada (ítem 20) y que tienen potencialidad para convertirse en actores de procesos de cambio (ítem 21).

Tomando estas ocho variables el software dio una solución de tres clusters. El primero incluye 108 extensionistas, el segundo 50 y el tercero 61, representando respectivamente el 49,32%, el 22,83% y el 27,85% del total. A continuación se presenta la distribución de las ocho categorías seleccionadas en cada uno de los clusters.

En la Tabla 3 se observa la distribución de los ocho contenidos seleccionados en los tres clusters. Al leer la última columna se concluye que todos ellos resultan relevantes para diferenciar los sujetos que forman parte de cada uno. En primer lugar, cabe señalar que el Cluster 3 está compuesto por los casos en los cuales ninguna de las variables en análisis ha sido mencionada, lo que puede relacionarse tanto con respuestas más cortas a la encuesta (lo que implica menos probabilidades de hacer referencia a las distintas categorías), como con sujetos más bien desinteresados en los ejes abordados por estas ocho categorías seleccionadas: posicionamiento frente a los conocimientos y capacidades de los productores, interpretación de sus reacciones ante los propuestas de extensión y  reconocimiento de la diferencia cultural.

Para caracterizar y diferenciar entre los Clusters 1 y 2, se opta por realizar un análisis que excluya al Cluster 3, para tomar en consideración en la comparación sólo los sujetos que se han posicionado al menos respecto de uno de los ítems de interés. En este proceso, se diferencia entre relevancia significativa, moderada, escasa y nula de los contenidos en relación a la comparación entre ambos. Se considera relevancia significativa cuando existe una relación estadísticamente significativa probada; moderada, cuando el porcentaje de menciones respecto de un ítem entre los miembros de un cluster supere entre el 50 y el 100% al otro; escasa, cuando este porcentaje sea de entre 25 y 49%; y nula, cuando las diferencias observadas sean menores al 25%. Este análisis puede observarse en la Tabla 4.

Usando estos parámetros, a nivel de variables significativas se observa que el Cluster 1 incluye a sujetos que en ningún caso consideran a los PP como personas que (15) no participan, no se comprometen o tienen una actitud asistencialista u oportunista con las capacitaciones y proyectos de desarrollo, y sólo señalan escasamente que les falta (16) cultura del trabajo, proactividad o iniciativa. Respecto de los ítems de relevancia moderada, se observa que los miembros de este cluster consideran con menor frecuencia a los PP como (19) personas que se resisten al cambio y a la adopción de tecnología, pero señalan en más oportunidades que sus beneficiarios (17) poseen conocimientos y manejos productivos inapropiados. En relación a las variables de relevancia escasa, los integrantes de este cluster suelen describir a los PP con mayor asiduidad como (20) portadores una racionalidad o una cultura propia y que (22) poseen conocimientos, prácticas y capacidades valiosas.

Los integrantes del Cluster 2 se caracterizan por los elementos opuestos. A nivel de variables significativas, éstos describen con mucha mayor frecuencia a los PP como sujetos que (15) no participan, no se comprometen o actúan de manera oportunista respecto de capacitaciones y proyectos y que (16) les falta cultura del trabajo, proactividad e iniciativa, indicándose también que se trata de personas con tendencias fatalistas y pasivas. Respecto de las variables de relevancia moderada, los beneficiarios de los proyectos tienden a ser descriptos por los integrantes de este cluster más frecuentemente como (19) resistentes al cambio y a la adopción de tecnologías, pero menos como (17) portadores de conocimientos y prácticas productivas erróneas. Respecto de las variables de relevancia escasa, los miembros del Cluster 2 describen menos a los PP como (20) poseedores de una racionalidad cultural propia y como (22) portadores de conocimientos y capacidades valiosas.

Finalmente, se destaca que los integrantes del Cluster 1 tienen en promedio mayor edad y experiencia que los del Cluster 2, con una edad media de 43,20 años y una experiencia de 11,64, contra 39,22 y 9,53 respectivamente (edad: MW: z= -2,80, p < .01; experiencia: MW:z= -2,10, p < .05). Por su parte, no se detectan relaciones significativas entre la división entre ambos clusters y el sexo, la institución, la región y el título de los encuestados.

 

Discusión y reflexiones finales

El presente trabajo se propuso describir la representación de los extensionistas rurales argentinos que trabajan en el sistema público sobre los PP. A continuación se analizan los resultados alcanzados y se reflexiona sobre su relación con las discusiones actuales en materia de modelos de extensión rural, tomando como base la articulación existente entre las representaciones sociales de los extensionistas sobre los PP y sus prácticas de extensión, que es lo que hace relevante este estudio a los fines de pensar políticas públicas de desarrollo y extensión rural. Reflexionando sobre los contenidos de la representación, lo primero que surge en orden lógico son los ítems individuales que la componen. Analizando el perfil de asociación entre los distintos ítems y otras variables consideradas, resulta de interés destacar que los técnicos de mayor edad y experiencia tienden a describir menos a los PP como personas que no participan o no se comprometen con las tareas de extensión, y que aquellos con mayor nivel educativo señalan más que los beneficiarios poseen conocimientos y capacidades valiosas, así como una perspectiva que no suele ser tenida en consideración por los programas de desarrollo. Lo que resulta interesante, es que mayor edad, experiencia y educación parecen asociarse con aspectos que corresponden a un modo de hacer extensión más horizontal, participativo y dialógico. Estos resultados son coincidentes con un estudio realizado en Paraguay que indicó que los extensionistas de mayor edad poseen menor orientación transferencista que los más jóvenes (Landini, Bianqui, & Crespi, en prensa). Así surge la pregunta, que no puede ser respondida en este trabajo, sobre el alcance e implicaciones de esta relación, más que hay quienes tienden a pensar que los extensionistas de mayor edad y experiencia deberían ser más transferencistas y verticalistas, dado que ellos fueron formados inicialmente en dicha escuela. En concreto, ¿cuál es la influencia de la edad, la experiencia y el nivel educativo en la orientación transferencista o dialógica de los extensionistas?  En esta línea, recordando que los ítems correspondientes de los contenidos de la representación de los PP fueron construidos a partir de las respuestas de los extensionistas a preguntas abiertas, parece constituir una buena alternativa pensar en la construcción de una escala tipo likert para evaluarlos desde el principio de manera cuantitativa para poder obtener resultados más precisos, tarea que resulta de interés para trabajos futuros.

Respecto de las cuatro áreas de la representación de los PP, el análisis realizado parece sugerir la existencia de una visión mayoritaria de los beneficiarios como sujetos que están inmersos en una situación sumamente compleja: tanto aprovechados y dejados de lado por actores más poderosos como siendo portadores de escasos recursos y capacidades para salir adelante, concepción que sugiere e invita a los extensionistas a generar un vínculo más orientado al cuidado y a la asistencia que a la promoción, lo que no parece anticuarle ni con supuestos transferencistas ni con dialógicos, pudiendo constituir una dimensión diferente. Por otra parte, también existe otro bloque de contenidos que describe a los PP como poseedores de características internas negativas como individualismo, conformismo o pasividad, que parecerían responsabilizarlos de la situación desfavorable en la que muchos viven. En este caso, podría pensarse que la actitud derivada de los técnicos en el trabajo de extensión sería criticar a los beneficiarios por su falta de 'aprovechamiento' de lo que se les propone, lo que ayudaría a quitar responsabilidad a los extensionistas por el escaso impacto de sus propias acciones. Así, en términos prácticos no parecería delinearse más opción que insistir en la transferencia de tecnologías, no ya desde un posicionamiento protector sino crítico, incluso portador de cierto resentimiento. En resumen, hasta aquí se observa cierta contradicción entre ambas visiones, entre una explicación interna y una externa de las razones por las cuales los PP están en una situación desventajosa. Finalmente, también existe un último grupo de descripciones, bastante menos frecuente que las anteriores, que contrasta con el resto, al señalar a los beneficiarios como sujetos con conocimientos y capacidades para ser actores de su desarrollo. En este caso, una representación de estas características induciría claramente una propuesta de extensión orientada ni a la protección ni basada en la crítica, sino sostenida en un diálogo de saberes, donde se pueda construir juntos a partir de las capacidades de todos.

Ahora bien, la identificación de cuatro áreas temáticas al interior de la representación de los PP pone en el foco el tema del grado de consenso que posee una representación social en el contexto del grupo que la mantiene. Es que, si bien podría suponerse en un primer momento que estas cuatro áreas constituyen simplemente conjuntos de contenidos que poseen afinidades a nivel temático, la existencia de elementos contrapuestos (o al menos contrastantes) entre ellas, invita a pensar que se trata de cuestiones en torno a las que existe disenso entre los extensionistas. En este sentido, también sería posible pensar en la existencia de diferentes contenidos o perspectivas referidas a la representación que podrían activarse en relación a contextos sociales o de sentido diferenciados (Landini, 2012).

Por su parte, el análisis de clusters permitió explorar con mayor profundidad el supuesto del disenso en relación la representación que los extensionistas poseen de los PP, ya que el abordaje metodológico se propone identificar grupos de extensionistas que poseen perspectivas diferenciadas respecto de los productores. En concreto, el análisis de clusters realizado sugiere la existencia de tres grupos diferenciados de extensionistas respecto de sus representaciones de los PP. Teniendo en cuenta que para este análisis se seleccionaron aquellos contenidos de la representación que permiten diferenciar a nivel teórico entre extensionistas transferencistas y dialógicos, y que los sujetos que conforman el Cluster 3 son aquellos que no han referido a ninguno de estos contenidos, podría pensarse que se trata de técnicos poco interesados en los elementos que hacen al núcleo de la discusión entre diferentes modelos de extensión. No obstante, esto debe tomarse con cuidado ya que también puede tratarse de extensionistas que no han abundado en sus respuestas a la encuesta. Por su parte, los sujetos incluidos en el Cluster 1, el más importante cuantitativamente, poseen un perfil más cercano a una visión dialógica y horizontal de la extensión, ya que mencionan con menor frecuencia críticas respecto de la supuesta falta de participación, compromiso, adopción de tecnologías y cultura del trabajo de los productores, a la vez que señalan más a menudo que los beneficiarios poseen tanto conocimientos y capacidades valiosas como una cultura o racionalidad propia, todos elementos que orientan las conductas hacia un diálogo horizontal. Ahora bien, dado que se define por las características opuestas, el Cluster 2 parecería quedar del lado de sujetos con mayor orientación transferencista o, al menos, crítica de los productores y de sus capacidades. No obstante, el único elemento que pone en cuestión este análisis es que los integrantes del Cluster 1 insisten más en que los PP poseen conocimientos y manejos productivos inapropiados, lo que sería más propio de una orientación transferencista, crítica de los saberes de los PP. Ahora bien, ¿será que no resulta apropiado pensar ambos modelos de extensión como contrapuestos, sino más bien como variables diferentes? (Landini, Bianqui, & Crespi, en prensa). ¿Será que en realidad los sujetos que forman parte del Cluster 1 simplemente deben ser considerados más interesados en la dimensión de los conocimientos de los PP, en tanto que mencionan con más frecuencia el hecho de que los beneficiarios poseen conocimientos valiosos pero también inapropiados? Sin dudas, se trata de cuestiones que invitan a repensar el modo en que dos modelos que a nivel conceptual se presentan como contrapuestos podrían estar articulados de manera compleja, incluso contradictoria, lo que vuelve a poner en el foco la necesidad de pensar el disenso, y no sólo el consenso, al interior de la representación social que los extensionistas rurales argentinos tienen de los PP y sus implicaciones en términos de prácticas sociales.

Para finalizar, sólo resta señalar las limitaciones de este trabajo. Por un lado, el hecho de haber trabajado con una muestra incidental no asegura que quienes han respondido voluntariamente puedan considerarse representativos de la totalidad de los extensionistas argentinos. Por otra parte, también está el hecho de la categorización de los datos cualitativos con el fin de cuantificarlos, el cual se apoya de manera constitutiva en la toma de decisión respecto de qué categorías considerar y cómo denominarlas, lo que implica que un sistema de categorización diferente podría haber dado lugar a resultados y reflexiones potencialmente distintas. Así, estas últimas reflexiones invitan a no tomar estos resultados desde la perspectiva de la generalización sino desde su potencialidad para generar nuevas ideas, reflexiones e hipótesis de interés para el trabajo de extensión.

 

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Recebido em: 29/10/2012
Revisão em: 09/01/2013
Aceite em: 14/02/2013

 

 

Fernando Pablo Landini es Dr. en Psicología (Universidad de Buenos Aires), Magíster en Desarrollo Rural (Universidad Politécnica de Madrid), Magíster en Desarrollo Local (Universidad Internacional de Andalucía) Docente e investigador de la Facultad de Psicología de     la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad de la Cuenca del Plata. Investigador Asistente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), de Argentina. Dirección: Lavalle 50. Corrientes (3400). Argentina. Email: landini_fer@hotmail.com

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