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Ciência & Saúde Coletiva

Print version ISSN 1413-8123On-line version ISSN 1678-4561

Ciênc. saúde coletiva vol.8 no.4 São Paulo  2003

https://doi.org/10.1590/S1413-81232003000400011 

ARTIGO ARTICLE

 

Reflexiones sobre la globalización y su impacto sobre la salud de los trabajadores y el ambiente*

 

Reflections on globalization and their impact on workers’ health and the environment

 

 

Oscar Feo Istúriz

Universidad de Carabobo Maracay, Venezuela. oscarfeo@telcel.net.ve

 

 


RESUMEN

En este artículo se asume la globalización como la imposición de un modelo de pensamiento, de una forma de concebir el mundo, la sociedad, la producción y distribución de bienes, y las relaciones entre las naciones, que se conoce como neoliberalismo y constituye el paradigma económico de nuestro tiempo. Ese modelo se caracteriza por el dominio del mundo por un grupo de instituciones financieras y grandes corporaciones, que promueven privatizaciones en el área de la salud y la educación para integrar esos derechos sociales a los circuitos de acumulación del capital. Se señala a la Deuda Externa como uno de los problemas más importantes de los pueblos del mundo, y se critica el modelo de desarrollo que impide una adecuada redistribución de la riqueza social, concentra el capital, produce pobreza y desempleo, y afecta profundamente la vida, el ambiente y la salud de los trabajadores. Se concluye, señalando el imperativo ético y político de luchar por un nuevo modelo de organización de la producción y la sociedad. Se llama a construir planes de trabajo para proteger la salud de los trabajadores y trabajadoras, preservar el ambiente, construir instrumentos organizativos para la educación popular que haga crecer la conciencia y la capacidad de lucha de las grandes mayorías.

Palabras-claves: Salud, Globalización, Neoliberalismo,Salud de los trabajadores


ABSTRACT

In this article there is assumed globalization as the imposition of a model of thinking, of a way of conceiving the world, the society, the production and distribution of goods, and the relationships between the nations, that is known as neoliberalism and constitutes the economic paradigm of our time, in which a group of financing institutions, closely linked to the interests of major corporations dominate the world in order to fulfill their expectations, changing dramatically the democracy conception. It is pointed out that Foreign Debt is one of the most important problems of the peoples of the world. And there is criticized the model of development that impedes an adequate redistribution of the social wealth, concentrates the capital, produces poverty and unemployment, and affects profoundly life, the environment, and workers' health. It is concluded, pointing out that it is an ethical and political imperative to struggle for a new model of organization of the production and the society. It is called to develop plans to protect workers' health and preserve the environment, construct organizational instruments for the popular education that causes to grow the conscience and the capacity for struggle of the large majorities.

Key words: Health, Globalization, Neoliberalism,Workers' healt 


 

 

La globalización se ha convertido en una de las categorías explicativas y analíticas de mayor relevancia en el mundo, generalmente, se asume como un proceso evolutivo, casi natural, derivado de las grandes transformaciones tecnológicas en el campo de la informática y las telecomunicaciones; y como un proceso de mundialización de la economía y expansión planetaria del capital transnacional, que implica una nueva división internacional del trabajo. Esas concepciones constituyen diferentes facetas y dimensiones de la globalización, y sin embargo, planteamos que el rasgo fundamental de la globalización es la imposición de un modelo de pensamiento y una forma de concebir el mundo, la sociedad, la producción y distribución de bienes, y las relaciones entre las naciones, que se conoce como neoliberalismo y constituye el paradigma económico de nuestro tiempo. Stiglitz (2002) señala que uno de los rasgos fundamentales de la globalización es la aceptación del capitalismo triunfante norteamericano como única vía posible al progreso. Ese modelo de desarrollo dificulta la redistribución de la riqueza, concentra el capital, produce pobreza y desempleo, y tiene un profundo impacto sobre la vida, el ambiente y la salud.

En el mundo actual, luego de la desaparición del campo socialista, desaparece el escenario de bipolaridad que caracterizó al mundo por más de 40 años, y se inicia un período de hegemonía del mundo occidental, con predominio de los intereses económicos de las grandes corporaciones transnacionales y de la economía de mercado, liderizada por Estados Unidos. En esa perspectiva, la globalización es tambien el nuevo escenario histórico y político, posterior a la guerra fría, en el cual los intereses de las grandes corporaciones se colocan por encima de los intereses de la población. El llamado Consenso de Washington no fue más que un acuerdo entre el Tesoro de los Estados Unidos y un grupo de instituciones financieras: Organización Mundial de Comercio, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, estrechamente vinculado a los intereses de los Estados Unidos y las grandes corporaciones, para imponer un modelo económico y de desarrollo que controla al mundo y sobordina la vida social a los intereses privados, con el objetivo de maximizar sus ganancias y beneficios. Con mucha claridad, Friedman (1962) afirma que ese nuevo modelo de economía y sociedad cambia dramáticamente la concepción de la democracia, colocando la obtención de beneficios como su esencia, todo gobierno que siga políticas contrarias al mercado es antidemocrático, independientemente del apoyo político y popular del que disfrute, ya que la esencia de los gobiernos es la defensa de la propiedad privada. Soros (1998) considera que el actual sistema capitalista es un imperio cuya cobertura y extensión es mayor que cualquier imperio anterior, que gobierna toda una civilización y que quienes se salen de sus fronteras son considerados bárbaros. Un imperio casi invisible, que no aspira conquistar países, sino mercados, cuyo objetivo no es como antes, la anexión de territorios, sino el control de sus riquezas, haciendo que la mayoría de sus "súbditos" no perciban que están sometidos a él. Como elemento peculiar, el mismo Soros, advierte que debido a los fundamentalismos del mercado, este imperio se está volviendo insostenible.

La globalización, como fenómeno económico no es nuevo, fue descrito por Marx y Engels (1848) cuando previeron la mundialización del capitalismo, señalando que una de sus características básicas era la conversión de la dignidad personal en un simple valor de cambio, y la sustitución de numerosas libertades y derechos por la única y desalmada libertad de comercio. Sonntag (1997) señala críticamente que organismos internacionales, economistas, analistas políticos y sociales, hablan de la globalización como si se tratara de un fenómeno totalmente nuevo (...) ese discurso se ha reforzado en la medida en que el pensamiento único se ha impuesto como ideología dominante (...) es necesario recordarles, porque en la última década y media, el proceso de mundialización del capitalismo, fue re-descubierto, re-bautizado y desvestido de su carácter evolutivo. Es evidente, que la globalización en esa perspectiva no es un fenómeno nuevo, pero si lo es, como escenario histórico y político donde se decide hoy el destino del mundo y la humanidad.

Sin embargo, en el marco de este mundo globalizado por la economía capitalista y los intereses de las transnacionales, surgen y se consolidan diversos polos geopolíticos y megabloques comerciales regionales, que con diversos matices coexisten y se confrontan en férrea lucha. En esa situación, América Latina, a pesar de su raíz histórica cultural similar, no ha podido asumir el reto de la integración política y económica, y ostenta el triste signo de ser el subcontinente con mayores inequidades, en el cual se acelera la concentración de riquezas, al mismo tiempo que crece en forma inusitada la pobreza. Latinoamérica representa una comunidad de naciones de gran riqueza potencial, pero con factores exógenos y endógenos que dificultan su integración. La integración de los países de América Latina es un asunto extremadamente relevante, los Estados Unidos de América promueven el Tratado de Libre Comercio de las Américas, mejor conocido como ALCA, que constituye una de sus propuestas centrales para consolidar su dominación en el continente y promover total libertad para el capital y el mercado, eliminando las restricciones existentes (manteniendo sólo restricciones para el tránsito de las personas); ello supone la globalización de la dominación y las políticas neoliberales, lesionando la soberanía de las naciones y otorgando derechos especiales a las corporaciones para el arbitraje internacional de sus conflictos. Un periodista norteamericano, Friedman (2000) señala que por esa vía en pocos años ya las embajadas y las relaciones internacionales no corresponderán a las naciones, sino a las grandes corporaciones. El Tratado de Libre Comercio entre Canadá, México y Estados Unidos (NAFTA) proporciona muchos ejemplos de esa pérdida de soberanía.

 

Rasgos fundamentales de la globalización neoliberal

La globalización también se presenta como una ideología basada en tres grandes principios:

1) El fundamentalismo del mercado, que exalta la libre movilización del capital, la libertad de comercio, y el libre flujo de los factores de la producción, excepto la fuerza de trabajo, que continua sometida a múltiples y variadas restricciones.
2) El desmantelamiento de los estados nacionales, la desaparición de las fronteras para la actividad económica, y la pérdida de poder y soberanía de las naciones periféricas, en lo que algunos llaman la monarquía del capital. Ferrer (1997) dice que al menos en materia económica y financiera, la soberanía de los estados habría sido desbaratada por la globalización, y que la soberanía radica actualmente en los mercados; concluyendo que en la actualidad, las decisiones principales no las adoptan las sociedades y sus estados, sino los agentes transnacionales. Navarro (1997) demuestra que se imponen restricciones a los estados nacionales, que se traducen en limitaciones a sus posibilidades para tomar decisiones soberanas, no sólo en la conducción de su economía, sino también sobre como satisfacer las necesidades de su población.
3) La homogenización de las culturas y costumbres, imitación de patrones de consumo, fortalecimiento de la ideología consumista, que genera un "consumismo desaforado", refuerza las concepciones individualistas y crea expectativas de vida no acordes con la realidad, en lo que Galeano (1997) llamó la cultura del "úselo y tírelo", con el consecuente deterioro ambiental y agotamiento de los recursos naturales.

En esa perspectiva, en el mundo globalizado, la ideología neoliberal promueve diversos tipos de acciones para lograr sus intereses:

1) Privatizaciones: no sólo en la perspectiva de transferencias de empresas del sector público al privado, sino la conversión de derechos sociales en objetos de mercado. La salud y la educación, tradicionalmente consideradas derechos ciudadanos, pasan a formar parte de los intereses económicos, y en muchos países se integran a los circuitos de acumulación del capital. Harnecker (2001) plantea que la privatización de los fondos de pensiones de la seguridad social ha pasado a constituir uno de los elementos más apetecibles para el capital financiero, convirtiéndose en un rubro de gran rentabilidad.
2) Con especial impacto sobre la salud de los trabajadores la desregulación del mercado laboral, con su consecuencia de flexibilización y precarización del empleo, que ha producido un incremento de los accidentes de trabajo y las enfermedades ocupacionales.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) cada año ocurren en el mundo 5 millones de accidentes de trabajo, ocasionando 100.000 muertes, innumerables discapacidades y grandes pérdidas económicas y consecuencias sociales.
3) Focalización de los Programas Sociales: usualmente las instituciones internacionales y las naciones identifican a la pobreza y la exclusión social, como grandes problemas a enfrentar y diseñan medidas para el combate de las mismas. Nos advierten, que el problema fundamental no es la pobreza, que ella es sólo manifestación y síntoma de la inadecuada e injusta distribución de la riqueza social. En consecuencia, diseñan programas focalizados hacia los "pobres", en vez de políticas sociales de carácter estructural para enfrentar los reales problemas de la economía.
4) La inversión especulativa: operaciones de capital a corto plazo, desvinculadas de la actividad real de producción, comercio e inversión, cuyo objetivo dominante es realizar ganancias especulativas. Se estima que el 95% de las operaciones en los mercados cambiarios, que asciende diariamente a US$1,3 billones, consisten en movimientos especulativos. Amin (1997), severo crítico de esta actividad, señala que ese desplazamiento de la actividad productiva por la especulativa, es la causa real de la crisis de la economía capitalista. En definitiva, los mercados financieros altamente especulativos, son protagonistas decisivos del proceso globalizador.

 

Deuda externa y globalización

La deuda externa es el problema más importante de los pueblos del mundo, la Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa (2002), ONG española, la define como el dinero que los países del sur deben a los bancos a los países del norte y a las instituciones financieras, como consecuencia de los préstamos que sus gobiernos recibieron en el pasado y a los que no pueden hacer frente en la actualidad. Ese endeudamiento, en la mayoría de los casos, se generó en la década de los setenta, cuando el excedente de liquidez, producto de los petrodólares, permitieron a la banca ofrecer préstamos a bajos intereses y en condiciones relativamente favorables, para luego en los ochenta elevar fuertemente las tasas de interés haciendo impagable la deuda. Muchos de esos créditos fueron utilizados para la compra de armamento y el mantenimiento de gobiernos dictatoriales y corruptos.

En la actualidad, la deuda crece constantemente, y se ha duplicado en los últimos diez años, haciendo que cerca de 150 países tengan que utilizar cifras cercanas al 50% de sus presupuestos nacionales para cancelar deuda externa, de los cuales se estima que la mitad no son para amortizaciones de capital sino para pago de intereses y penalidades (Cuadro 1).

 

 

La deuda se ha convertido en una especie de trampa usuraria, que genera irreversibilidad del endeudamiento, manteniendo en situación de dependencia a los países deudores que deben recurrir a nuevos préstamos para pagar los anteriores, situaciones similares se dan en la vida cotidiana con préstamos hipotecarios y para adquisición de bienes, en los cuales, a pesar de pagar la deuda varias veces, siempre se mantiene el endeudamiento.

La deuda se ha convertido en el problema ético y político de mayor envergadura para la sociedad actual. Mientras nuestros gobiernos se esfuerzan por pagar compromisos contraídos en épocas pretéritas, crece la deuda social, que se expresa en deterioro y baja cobertura de servicios básicos, como educación y salud. No hay mayor problema para la salud y educación de nuestros pueblos que el deterioro de los servicios que genera este endeudamiento.

Es prioritario para los pueblos deudores del mundo la búsqueda de alternativas para salir de esa trampa que significa la deuda externa. Se han planteado diversas vías, el Jubileo 2000 fue una buena prueba de ello, la condonación de la deuda a los países más pobres, la creación de un impuesto internacional a la actividad financiera especulativa para pago de deuda, la propuesta de creación de un Fondo Humanitario Internacional, la determinación de que los países no paguen más del 25% de sus presupuestos en deuda. Todo ello sería posible con una amplia movilización social, que coloque a los países y sus sociedades frente a los organismos financieros del mundo para llegar a acuerdos consensuados.

 

Globalización y comunicación

Otro aspecto interesante a resaltar es el impacto de la globalización sobre el mundo de la información. En esta era de la globalización neoliberal, el papel de los medios de comunicación, y particularmente de la TV, es fundamental. Existen en el mundo 1.500 millones de televisores (uno por cada 4 habitantes), y dice Galeano "la realidad es lo que muestra la TV". El proceso globalizador pareciera hacer ver que no existen limitaciones para el intercambio de información, se minimizan las barreras geográficas, sociales o culturales, tenemos la posibilidad de información en tiempo real, observamos los fenómenos sociales, los problemas ambientales, las guerras, los actos de terrorismo, en el momento mismo de su ocurrencia. La TV decide lo que es importante y lo que no lo es; impone sus criterios y censuras, realiza trucos y montajes. La nueva estructura del mundo globalizado ha cambiado el papel de los medios de comunicación, en la sociedad. Es importante entender este contexto para poder comprender el mundo contemporáneo. Los medios de comunicación son los encargados de presentar la verdad al mundo. Nuestras necesidades han llegado a ser aquellas que nos crean vía TV, desaparecemos como sujetos sociales para convertirnos en consumidores. Es la alienación por los medios. La TV y en general los medios de comunicación masiva, difunden mensajes de violencia y promueven estilos de vida claramente nocivos, basados en el consumismo. El interés de lucro de las nuevas sociedades desvirtúa de tal manera nuestro estilo de vida, que logra imponer, con la poderosa ayuda de los medios, factores que atentan contra la salud y calidad de vida (por ejemplo, el consumo de cigarrillos, alcohol o comida rápida). Qué diferente pudiera ser la situación de salud de nuestros pueblos, si esta revolución en las comunicaciones se utilizara para hacer promoción de la salud, difundir mensajes de educación sanitaria, prevención de enfermedades y promoción de estilos saludables de vida.

Sin embargo, la realidad es otra, fenómenos subyacentes son poco percibidos por los usuarios de los medios, Ramonet (2001) nos demuestra como este fenómeno global ha ocasionado transformaciones de gran significación en los medios de comunicación y su papel en la sociedad. En primer lugar, los medios han cambiado de propiedad, ahora la mayoría de ellos pertenecen a grandes corporaciones transnacionales, la mayoría de las agencias noticiosas han sido compradas por grandes imperios económicos, por ejemplo, la CBS es propiedad de la Westinghouse, y la NBC de la General Electric, y representan los intereses globales de esas corporaciones, su papel no es informar, es generar matrices de opinión que convienen a sus intereses.

Los medios de comunicación imponen un estilo de vida subyugado a una idea esencial: la instauración del libre mercado. Los medios promueven constantemente una visión en la cual todo debe estar regido por el mercado. La función del Estado y de la sociedad organizada queda relegada a segundo plano. Un ejemplo de esto, lo observamos en el sector salud. Hemos sido testigos de la confrontación mediática alrededor de las reformas de la seguridad social y sobre todo de los fondos de pensiones. Harnecker (2001) evidencia cómo la creación de administradoras privadas de fondos de pensiones se ha convertido en uno de los elementos más atractivos para el capital financiero internacional y uno de los componentes fundamentales de la acumulación de capital. A nivel mundial, la banca ha difundido mensajes, muchas veces en forma abierta, otras en forma subliminal, dirigidos a oponer la opinión de la población contra la administración pública de los fondos y a favorecer la aparición de los fondos privados de pensiones.

 

Globalización y salud

Comprender lo que sucede en el sector salud pasa por comprender el impacto de la globalización sobre la calidad de vida y los servicios de salud.

Una de las características fundamentales del mundo globalizado es la concentración del capital y el incremento de la pobreza. La globalización neoliberal ha hecho que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres más pobres. En la última década los pobres constituyen más de una tercera parte de la humanidad y han aumentado a un ritmo inusitado, cita Stiglitz (2002), que de 1990 a esta época tenemos más de 100 millones de nuevos pobres, para un total que supera los 2.500 millones de habitantes en situación de pobreza, paradójicamente en un mundo que es más rico y produce mayor riqueza, pero que la concentra cada vez en menos manos.

En los últimos 50 años el PIB mundial pasó de cerca de 4 billones de dólares a 27 billones, con un incremento promedio anual de 4%, y el PIB por habitante pasó de 1.591 a 4.623 dólares, pero a pesar del incremento inusitado de la producción de riqueza, aumentaron los pobres, que hoy constituyen más de un 50% del planeta.

La globalización hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres; 2.500 millones de personas, que representan casi la mitad de la humanidad, viven con menos de 2 dólares diarios y las 225 personas más ricas del mundo, poseen más dinero que la mitad de la población mundial.

Por supuesto, es necesario afirmar, contrariamente a lo que asumen muchos teóricos e instituciones a nivel mundial, que el problema fundamental no es la pobreza, la cual constituye sólo la expresión, de lo que realmente es el determinante fundamental de la pobreza y mayor obstáculo al desarrollo: la irracional concentración del capital y la muy injusta distribución de la riqueza social. Un modelo de producción que concentra riqueza y genera desempleo y pobreza.

Los 28 países más desarrollados del planeta cuentan con 15% de la población mundial, tienen solo el 10% de la carga mundial de enfermedad, pero consumen el 90% de los gastos mundiales de salud.

En este contexto, las organizaciones financieras internacionales han iniciado una gran arremetida e inversión en salud, involucrandose en nuevas áreas, como la seguridad social y la salud, convirtiendolas en espacios para el lucro y la inversión privada, abriendo las posibilidades del manejo por parte del capital financiero de grandes masas de dinero, antes reservadas a los estados nacionales. El mercado de la salud se convierte en uno de los más atractivos y rentables; y los organismos multilaterales en uno de sus más activos promotores.

 

Mercado y salud

A pesar del gran debate entre estado y mercado, que marca el mundo contemporáneo, ha sido ampliamente aceptado que la salud constituye un mercado imperfecto, que requiere de una amplia intervención del estado. La relación entre el paciente/cliente/o usuario de los servicios, con el proveedor, es sesgada por el poder y conocimientos del médico, y la indefensión del paciente. El papel del estado como ente rector y regulador es esencial para evitar y controlar las desviaciones y distorsiones producidas por los intereses económicos del capital que incursiona en el mercado sanitario. Revísese como ejemplo la carta del presidente Clinton al pueblo de los Estados Unidos (1993), donde señala los grandes problemas que el aseguramiento privado ha traído a la salud de millones de ciudadanos en la propia meca del capitalismo mundial, donde más de 30 millones de personas no tienen acceso a servicios de salud, y a pesar de la gran inversión que realizan (12% del PIB) tienen los peores indicadores sanitarios del mundo desarrollado.

Sanger (2001) analiza detalladamente los efectos del Acuerdo General sobre Comercio de Servicios (GATS) sobre el sistema de salud canadiense, y advierte sobre su impacto negativo, señalando que "los principios comerciales son incompatibles con el sistema de salud". El autor advierte que en Australia, en los últimos diez años el sistema de salud ha sido minado por acuerdos comerciales, haciendo que el 40% de la población haya migrado al sector privado de atención.

Pacheco (2001) señala que hasta los años 60 la producción de bienes y servicios para la atención médica no tenía gran significación dentro de la dinámica de acumulación de capital, la medicina se basaba mucho en la clínica y hacía uso de tecnologías de baja complejidad. Sin embargo, la revolución tecnológica y los grandes avances en informática, robótica, biotecnología, entre otras; transforma radicalmente esa situación. La producción de ciencia y tecnología se incorpora a la dinámica del capital y se concentra en grandes empresas, en muchos casos vinculados a la industria militar. Muchos de los conocimientos utilizados para el desarrollo de tecnología médica fueron inicialmente desarrollados para fines militares, en forma similar a lo que ocurrió con Internet. Hoy, un gran número de empresas del "complejo militar industrial", como General Electric, Westinghouse, CGR, produce también tecnología médica.

Las estadísticas económicas señalan que el mercado de la salud se ha convertido en uno de los más importantes a nivel mundial, con diversos actores claves que conforman lo que se denomina el complejo médico industrial, integrado por los productores de tecnologías e insumos para los servicios de salud; la industria farmacéutica; el sector asegurador y financiero, y los productores directos de servicios en clínicas u hospitales privados.

La informática, la biología molecular, la imagenología y el desarrollo de nuevos materiales han transformado la práctica de la medicina. Tecnologías inimaginables, hace pocos años, se han hecho indispensables: tomografía, resonancia magnética, métodos de tratamiento con rayos láser y gamma, cirugía laparoscópica, implantes y prótesis de nuevos materiales, son algunos ejemplos de ese desarrollo, que sin duda ha producido un impacto importantísimo sobre los costos de la salud. La salud se convierte en uno de los escenarios de mayor complejidad en relación al desarrollo científico técnico, iniciándose la era de la "medicina tecnomercantil". Los avances de la ciencia han producido una revolución en los métodos de prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades. Es el complejo médico-industrial quien convierte esos conocimientos y avances en tecnologías susceptibles de ser aplicados a la población y en muchas oportunidades a los trabajadores, por ejemplo, con pruebas que determinan la susceptibilidad de potenciales trabajadores a ciertos riesgos.

Sin embargo, el hecho más resaltante es la gran brecha que existe entre ese desarrollo científico y el no-acceso que grandes sectores de la población tienen a esas técnicas y procedimientos. Su alta densidad tecnológica y elevado costo hace que en la práctica esos métodos no sean accesibles para las grandes mayorías de la población. Sin embargo, las grandes empresas obtienen enormes ganancias. Por ejemplo, Johnson y Johnson – una de las empresas más grandes del mundo – acusa ganancias netas superiores al billón de dólares en el primer trimestre del 98, y muchas empresas del complejo médico industrial como forman parte de las cien empresas más importantes del mundo.

En el seno de la industria química, la farmacéutica se coloca en segundo lugar en orden de magnitud de inversión y ganancias. Grandes consorcios internacionales se dedican a investigar para producir nuevos y sofisticados medicamentos, generalmente de costo muy elevado y de muy difícil accesibilidad. Por cierto, en muchos casos, extrayendo las materias primas de nuestro país, que se encuentra catalogado en el mundo como de los de mayor diversidad biológica. La industria médico farmacéutica produce y gana billones de dólares cada año. Hemos asistido a la década de las grandes fusiones, que incrementa sus ganancias y produce desempleo. Aventis (fusión de Hoechst y Rhone-Poulanc) reportó un incremento de 38% en sus ganancias; Novartis (fusión de Sandoz y Ciba), considerada una de las mayores fusiones de la historia empresarial, fue motivada por las fuerzas de la globalización y del mercado que los obligaba a unirse para reducir costos e incrementar beneficios, entre otras cosas despidiendo grandes cantidades de trabajadores. Otro ejemplo, la fusión de Glaxo con Welcome generó el despido de 7.500 trabajadores.

Ese nuevo modelo tecnoproductivo se caracteriza por permitir a las empresas ganar más, con menos trabajadores, con la consecuente acumulación de ganancias para pocos, y pobreza para muchos.

Una de las amenazas más dramáticas que se cierne sobre el mundo es la posibilidad de la privatización del genoma humano, uno de los hallazgos más importantes de la historia de la humanidad. Una de las discusiones alrededor de ese importante avance científico es la concesión de patentes y propiedad industrial sobre procesos biológicos, lo cual traería nefastas consecuencias.

La OMC aprobó un instrumento altamente perjudicial para la salud, pero beneficioso para la economía de las transnacionales, el TRIPS o Acuerdo sobre Aspectos Relacionados al Comercio y los Derechos de Propiedad Intelectual, que convierte la salud en una mercancía y otorga a transnacionales farmacéuticas los derechos de propiedad sobre la patente de medicamentos, que por cierto han sido desarrollados con una cuantiosa inversión pública. Ese acuerdo satisface las aspiraciones de las corporaciones farmacéuticas, al fortalecer los derechos de propiedad intelectual, pero impide el desarrollo de una industria farmacéutica nacional, que en países como Brasil y la India, producen medicamentos esenciales, por ejemplo, para el tratamiento del SIDA, proceso obstaculizado por los intereses corporativos. Ello demuestra claramente la contradicción entre la obtención de ganancias y el bienestar y salud de millones de personas, lo cual es particularmente evidente en África, donde estos acuerdos comerciales, han obstaculizado la acción gubernamental para proporcionar medicamentos que reducirían la muerte y el sufrimiento en sus ciudadanos.

En el mundo hay 36 millones de personas portadoras del virus del SIDA, con un alarmante crecimiento anual de más de 5 millones de casos. Según estudios de la Universidad de Harvard el costo anual de tratamiento para un sueropositivo es alrededor de 15.000 $ sin embargo el costo real del tratamiento podría estar en apenas 1.000 $ el resto es lucro, ganancia que a costa de la salud hacen las grandes corporaciones transnacionales de la enfermedad.

La entrada del gran capital en el sector salud incrementó notablemente los costos y desplazó la prevención. Conclusión: el gran negocio es la enfermedad.

 

Privatización de la salud y la seguridad social

Buena parte de los procesos de reforma de salud promovidas por los organismos financieros multilaterales han tratado de introducir mecanismos para la "privatización" de la salud y la seguridad social, a través del desarrollo de administradoras privadas para la administración de fondos de pensiones, de los recursos para la salud provenientes del estado o particulares a través de cotizaciones, y administradoras de riesgos de trabajo que captan fondos de las empresas y en algunos casos de los trabajadores. En todos los casos su objetivo es la privatización de la administración de los recursos económicos, incorporándolos a la dinámica de acumulación de capital y convirtiendo al sector privado en "depositario y guardián de los fondos" e intermediario entre el individuo y las instituciones prestadoras de servicios de salud.

 

Globalización, ambiente y salud de los trabajadores

En el mundo globalizado existen múltiples procesos que afectan directamente al ambiente y la salud de los trabajadores, algunos de carácter general, que tienen que ver con el deterioro de la calidad de la vida, determinada por el predominio de un modelo tecno productivo cuyo objetivo básico es la concentración de capital, sin tomar en consideración el deterioro ambiental y el incremento de los niveles de pobreza y desempleo. Otros de carácter más particular, que alteran el mundo del trabajo y de las relaciones laborales, como lo son la flexibilización y precarización del trabajo, la sobreexplotación de la mujer, la maquila y el trabajo infantil, y los procesos de exportación de riesgos desde los paises de mayor desarrollo al resto del mundo.

En el cuadro 2 se resumen esos aspectos y comentaremos brevemente algunos de ellos.

 

 

La revolución tecnológica generada por la automatización y robotización de los procesos ha multiplicado las potencialidades productivas sin mayores requerimientos de fuerza de trabajo, ello permite producir más, con menos trabajadores. Si tomamos en cuenta que uno de los factores fundamentales de redistribución de la riqueza social es la generación de empleo, entenderemos porque hoy el mundo es más rico y se produce más, pero solo se benefician las grandes corporaciones, que producen mayores ganancias, mientras se incrementa la pobreza y el desempleo en el mundo. Esta situación tiene un gran efecto sobre las condiciones de trabajo y la salud de los trabajadores. Un ejemplo que permite explicar fácilmente esa situación es el de una gran fábrica textil en Venezuela, que en 1980 empleaba 5.000 trabajadores, y quince años después – en 1994 – gracias a la modernización de su producción, producía el triple con solo 500 trabajadores. Se había reducido la cantidad de trabajadores en un 90%, pero se producía tres veces más. Sin embargo, la historia no terminó allí. Hoy, esa fábrica textil cerró sus puertas en Venezuela, y fue trasladada a otro país de América Latina, donde con trabajadores más baratos y menos conflictivos, produce mayores ganancias. Es una dinámica productiva perversa que solo se preocupa por la acumulación del capital, independientemente de la generación de desempleo y pobreza que la acompaña. Conclusión: desempleo y pobreza para los trabajadores, mayores ganancias para las corporaciones.

Al mismo tiempo esos trabajadores laboran en condiciones de sobre explotación que producen un gran desgaste y afecta la salud. El modelo productivo llamado "maquila" es un ejemplo de utilización intensiva de mano de obra barata, con gran desgaste y perjuicio para los trabajadores, y sobre todo hacia la salud de las trabajadoras, que constituyen uno de los sectores más explotados y afectados en ese modelo productivo. Existen estudios que demuestran que en pocos años de trabajo la maquila produce un desgaste de tal magnitud que convierte a las trabajadoras en "desechos humanos", que luego serán sustituidas sin ningún tipo de compensación por nuevas trabajadoras.

La mujer trabajadora representa el 45% de la fuerza de trabajo en América Latina y recibe salarios inferiores a los de los hombres. En muchos casos la mujer trabajadora no recibe ninguna remuneración y trabaja un promedio de 80 horas semanales.

Otra demostración de las crecientes inequidades en el campo de la salud de los trabajadores es el incremento del trabajo infantil. Según la Organización Internacional del Trabajo (2000) existen en América Latina y el Caribe más de 20 millones de niños trabajadores, de los cuales el 20% es menor de 14 años de edad. Ejemplo de las extremas perversiones del mundo actual, el creciente uso de Internet para promover la prostitución infantil.

 

Algunos comentarios sobre el impacto ambiental

Un problema de gran importancia es el vinculado al deterioro ambiental que produce el actual modelo productivo. Recordemos que los Estados Unidos producen la mitad de las emisiones contaminantes del planeta y ha enfrentado los esfuerzos internacionales por desarrollar normas de preservación del ambiente, siendo uno de los pocos países del mundo que se han negado a firmar el protocolo de Kyoto. Recientemente un grupo de científicos especulando sobre las posibles causas de desaparición de la vida en el planeta, ubicaban como una de los más posibles el deterioro ambiental, enfatizando en los fenómenos de recalentamiento global y desaparición de la capa de ozono, solo por debajo de la amenaza de una guerra nuclear.

En esa perspectiva, Ramonet (2002) señala que en el mundo globalizado coexisten viejas y nuevas amenazas que pueden tener un severo impacto sobre el ambiente y la humanidad. Ellas se podrían resumir en los siguientes puntos:

1) Proliferación de armas de destrucción masiva, la mayoría basadas en tecnología nuclear. Resaltando que los Estados Unidos ha sido uno de los pocos países que negaron la firma al Tratado de Prohibición Total de Ensayos Nucleares (1999).
2) Manipulación del Patrimonio Genético de la humanidad, que incluye la producción de alimentos o seres transgénicos, clonación humana, y la terapia génica. Estos grandes avances científicos, que podrían tener gran potencialidad para resolver graves problemas de la humanidad, están siendo patentados por grandes empresas transnacionales en la perspectiva de su comercialización con fines de lucro, lo que augura nuevas brechas de acceso e inequidad, haciendo inalcanzables a grandes sectores de población el alivios a sus sufrimientos.
3) El sobre calentamiento de la tierra y el empobrecimiento de la capa de ozono, fenómenos estrechamente vinculados a la acumulación de gases con efecto invernadero. Observamos cada día mayor cantidad de desastres "naturales", inundaciones, deslaves, grandes lluvias, existiendo conciencia internacional de la necesidad de controlar las causas de dichos fenómenos, pero de nuevo los Estados Unidos, generadores de la mitad de esas emisiones toxicas que envenenan al ambiente, se niegan a firmar los acuerdos concebidos para controlar la emisión de dichos gases.
4) Deforestaciones masivas y destrucción sistemática del medio natural, con creciente deserficación de la superficie del planeta. Cada ano desaparecen seis millones de tierras cultivables y se incrementa la desertificación del planeta, destruyéndose un patrimonio biológico irremplazable.

 

Reflexión final

Tenemos grandes retos y tareas por delante. El mundo, en nombre de un modelo errado e inhumano de desarrollo está en peligro. Basta de aceptar la globalización neoliberal y el incremento de la pobreza como una fatalidad. No podemos permitir que a nombre del mercado y la acumulación de capital se continúe acabando con la vida y el ambiente. Proteger la salud, el ambiente, la biodiversidad, mediante un modelo de desarrollo sostenible es un imperativo ético y político de primer orden. Promover y fortalecer a los nuevos movimientos y actores sociales que recorren el planeta en la lucha por la paz y un nuevo orden social, la defensa del ambiente, los derechos de las mujeres, los pueblos indígenas, los trabajadores, contra el trabajo infantil, y muchos otros.

Uno de los principales retos es confrontar las propuestas neoliberales privatizadoras, rescatar el papel del Estado en el desarrollo social, reafirmar a la salud y seguridad social como derechos humanos fundamentales, rescatar el valor y la dignidad del trabajo en la producción de riqueza social, promoviendo mecanismos que permitan una más justa redistribución de la riqueza social.

Construir en cada país planes de trabajo para proteger la salud de los trabajadores y trabajadoras, preservar el ambiente, construir instrumentos organizativos para la educación popular que haga crecer la conciencia y la capacidad de lucha de las grandes mayorías.

Eso son algunos de los caminos que debemos recorrer en los próximos años, siempre con la clara percepción de que "otro mundo es posible" y que con nuestra acción lo estamos construyendo.

 

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Artigo apresentado em 8/9/2003
Aprovado em 28/10/2003
Versão final apresentada em 3/11/2003

 

 

* Conferencia dictada en la II Conferencia Internacional sobre Salud Ocupacional y Ambiental, Bahía, Brasil, en junio de 2002.

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