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Revista Brasileira de Ciências Sociais

versão impressa ISSN 0102-6909versão On-line ISSN 1806-9053

Rev. bras. Ci. Soc. vol.34 no.99 São Paulo  2019  Epub 28-Fev-2019

http://dx.doi.org/10.1590/349918/2019 

Artigo original

ENCONTRAR LA POSICIÓN DE UNO MISMO EN LA SOCIEDAD. Una encuesta basada en viñetas *

ENCONTRAR A POSIÇÃO DE SI MESMO NA SOCIEDADE: UMA PESQUISA BASEADA EM VINHETAS

FINDING ONE’S POSITION IN SOCIETY: A VIGNETTE-BASED SURVEY

TROUVER SA POSITION AU SEIN DE LA SOCIÉTÉ: UNE ENQUÊTE FONDÉE SUR UN JEU DE CARTES

(1) Centro de Estudios del Desarrollo Regional y Políticas Públicas (Ceder), Universidad de Los Lagos (ULagos), Los Lagos , Chile . E-mail: oscar.macclure@gmail.com.

(2) Departamento de Sociología de la Universidad de Chile (UChile) y

3 Centro de Estudios de Cohesión y Conflicto (Coes), Santiago , Chile . E-mail: ebarozet@gmail.com.

(3) Doctorado en Sociología de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC). Santiago , Chile . E-mail: m.constanzaa0@gmail.com.

(4) Doctorado en Sociología de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), Santiago , Chile . E-mail: cristobalmoya@gmail.com.

(5) Departamento de Comunicación e Imagen , Universidad de Santiago de Chile (USACH), Santiago , Chile . E-mail:anavalenrabi@gmail.com.

RESUMEN

Investigaciones empíricas en diversos países muestran que una parte importante de la población se identifica subjetivamente con las clases medias. A partir de una clasificación de las personas en la sociedad elaborada por los propios individuos, analizamos de qué modo ellos se identifican con una posición social. Nuestro análisis se basa en una encuesta en que se solicitó a los participantes realizar un juego de clasificación de viñetas representativas de personas en la sociedad chilena. La encuesta fue aplicada en Chile en el año 2016 a una muestra de 2.000 individuos estadísticamente representativos de la población. Los resultados muestran los criterios que predominan al clasificar a las personas en la sociedad y qué influye en la definición de su posición social por parte de los individuos, quienes se autoidentifican mayoritariamente con una categoría baja en la sociedad.

Palabras-clave: Estratificación; Desigualdad social; Clase social; Subjetividad; Chile; América Latina

RESUMO

Pesquisas empíricas em vários países mostram que uma parte importante da população é subjetivamente identificada com as classes médias. Partindo de uma classificação das pessoas na sociedade desenvolvida pelos próprios indivíduos, analisamos como eles se identificam com uma posição social. Nossa análise é baseada em uma pesquisa em que os participantes foram solicitados a realizar um jogo de classificação de vinhetas representativas de pessoas na sociedade chilena. A pesquisa foi aplicada no Chile no ano de 2016 para uma amostra de 2.000 indivíduos estatisticamente representativos da população. Os resultados mostram os critérios que predominam na classificação das pessoas na sociedade e o que influencia a definição de sua posição social pelos indivíduos, que se identificam principalmente com uma categoria baixa na sociedade.

Palavras-Chave: Estratificação; Desigualdade social; Classe social; Subjetividade; Chile; América Latina

ABSTRACT

Empirical research in various countries shows that a significant part of the population is subjectively identified with the middle classes. Starting from a classification of people in society developed by individuals themselves, we analyze how they identify with a social position. Our analysis is based on a survey in which the participants were asked to perform a classification game of vignettes representative of people in Chilean society. The survey was applied in Chile in the year 2016 to a sample of 2,000 individuals statistically representative of the population. The results show the criteria that predominate when classifying people in society and what influences the definition of their social position by individuals, who self-identify mainly with a lower category.

Key words: Stratification; Social inequality; Social class; Subjectivity; Chile; Latin America

ABSTRACT

Dans divers pays, la recherche empirique montre qu’une partie significative de la population s’identifie du point de vue subjectif avec les classes moyennes. A partir d’une classification des individus dans la société élaborée par des enquêtés eux-mêmes, nous analysons comment ces derniers s’identifient avec une position sociale particulière. Notre analyse est fondée sur une enquête au cours de laquelle les participants ont été invités à effectuer un jeu de classification de cartes ou vignettes représentatives des individus au sein de la société chilienne. Cette enquête a été appliquée au Chili en 2016 à un échantillon de 2000 individus statistiquement représentatifs de la population. Les résultats mettent en lumière les critères qu’utilisent les individus lors de la classification et qui déterminent la définition de leur propre position sociale, s’identifiant le plus souvent avec une catégorie inférieure au sein de la société.

Key words: Stratification; Inégalités sociales; Classe sociale; Subjectivité; Chili; Amérique Latine

Introducción

El objetivo de este trabajo consiste en conocer la manera como los individuos se identifican a sí mismos en una determinada posición social, enmarcada en sus propios criterios de clasificación acerca del conjunto de los individuos en la sociedad. Indagamos cuáles son los criterios que ellos utilizan para categorizar a los demás en la sociedad, asumiendo que la evaluación realizada por las personas para posicionarse a sí mismas se basa en sistemas de clasificación.

El artículo se refiere a cómo la gente representa las desigualdades entre grupos sociales en la sociedad, pregunta clásica en sociología desde el siglo XIX. Al inicio del siglo XX, la noción de clase social asociada a desigualdades socioeconómicas fue replanteada por Weber ([1922]1964), quien distinguió el concepto de status , referido a una percepción relativamente consensual acerca de una jerarquía social, agregando también que bajo ciertas condiciones la situación de clase puede llegar a constituir un sentido compartido, una “comunidad”.

Investigaciones empíricas recientes en numerosos países han observado que la mayor parte de la población identifica su status social subjetivo en las posiciones intermedias, particularmente cuando debe responder una pregunta habitual en las encuestas en la que se le pide posicionarse en una escala estándar ( Evans y Kelley, 2004 ; Kelley y Kelley, 2009 ; Forsé y Parodi, 2011 ; Lindemann y Saar, 2014 ; Poppitz, 2016 ). Notoriamente, esto también ocurre en América Latina, una de las regiones con mayores desigualdades (Castillo, Miranda y Madero, 2013; Lora y Fajardo, 2013; PNUD, 2017 ). Además, en diversos países existe una preferencia por una autoidentificación de clase media, cuando en encuestas se solicita a los individuos elegir la clase a la que pertenecen entre varias alternativas (Valenzuela et al ., 2008; Andersen y Curtis, 2012 ; Haddon, 2015 ). La aparente incongruencia entre esto y las marcadas desigualdades socioeconómicas en sociedades como las de Latinoamérica ha sido destacada como un tema relevante en estudios recientes ( Costa, 2009 ; Castillo, Miranda y Madero, 2013). En particular, se ha señalado que, en el caso de Chile, este sentimiento de pertenencia a las clases medias coexiste con una percepción de inestabilidad de las posiciones intermedias (Araujo y Martuccelli, 2011; 2014).

El contraste entre la condición objetiva de las personas en una estructura de clases sociales y la tendencia a posicionarse subjetivamente en el centro de la escala social conduce a preguntarse qué ocurre con ese posicionamiento cuando los individuos piensan en la jerarquía social de acuerdo con sus propios criterios. A este respecto, para conocer mejor cómo los individuos definen su posición social y la de los demás, necesitamos ir más allá de supuestos subyacentes acerca de cuáles son sus principales formas de categorizar o construir “mapas mentales” sobre las diferencias sociales, qué posiciones sociales distinguen y qué criterios utilizan diversos grupos socioeconómicos ( Lamont y Fournier, 1992 ; Lamont y Molnár, 2002), innovando con respecto a los datos habitualmente obtenidos de encuestas. Sabemos que la evaluación subjetiva de las diferencias entre posiciones sociales, tanto de clase como de status , tiene como referencia indicadores socioeconómicos como ocupación, ingreso y educación; también pueden ser relevantes aspectos como el origen étnico, el sexo o el lugar de residencia. Los individuos combinan esos y otros aspectos a través de un complejo proceso en el que aplican criterios subjetivos, al evaluar su posición social y la de los demás. En el marco de esta investigación, afirmamos que la autoidentificación en términos de posición social se asocia sobre todo al ingreso y la educación de los individuos.

Para delimitar y analizar empíricamente la compleja actividad evaluativa involucrada en clasificarse a sí mismo y a los demás, en este estudio utilizamos un método de simulación, consistente en un juego de clasificación de viñetas que representan a personas diversas de la sociedad, desarrollado por Boltanski y Thévenot (1983) . Este juego de clasificación ha sido adaptado por varios equipos de investigación en diferentes países (Penissat et al ., 2016). Aplicamos este dispositivo en nuestra investigación a través de una encuesta a una muestra representativa de la población de Chile, atribuyendo la autoidentificación de los encuestados mediante un análisis cuantitativo de los resultados del juego de clasificaciones basado en viñetas.

En una primera parte, exponemos los elementos teórico-conceptuales y empíricos en los cuales se enmarca nuestro trabajo. En segundo lugar, presentamos el diseño del juego de clasificaciones y su aplicación a través de una encuesta basada en viñetas, describiendo los tipos de clasificación aplicados por los encuestados. En tercer lugar, exponemos la metodología de análisis de los datos utilizada para describir sintéticamente las categorías socioeconómicas que distinguen los encuestados y con cuál de ellas se autoidentifica cada uno. Finalmente, presentamos los resultados obtenidos acerca de la pregunta central, referida a cómo los individuos definen su propia posición social.

Marco general: lo subjetivo y lo objetivo

El estudio empírico de la representación subjetiva de la propia posición en la sociedad ha tenido un importante desarrollo en los años recientes, particularmente a través de encuestas aplicadas en diversos países, lo que ha permitido comparaciones internacionales. Al mismo tiempo, esto plantea problemas teóricos y metodológicos que revisaremos para definir el enfoque de este trabajo.

El status social subjetivo ha sido estudiado empíricamente, asumiendo que la percepción de los individuos acerca de su propio entorno se asocia a una imagen del conjunto de la sociedad, que se suele sintetizar en varias encuestas internacionales en una pregunta simple y comparable en diversos países, referida a que el encuestado se sitúe en una escala de 1 a 10 que representa a los grupos de la sociedad desde arriba hacia abajo ( Evans y Kelley, 2004 ). Según esta metodología, la mayor parte de las personas tiende a verse a sí misma en el medio de la jerarquía social, pero su percepción suele estar asociada con diversas variables ( Evans y Kelley, 2004 ; Kelley y Kelley, 2009 ; Lindemann y Saar, 2014 ; Poppitz, 2016 ). Entre esos factores se encuentran la ocupación y el nivel educacional de los encuestados a nivel individual, así como la desigualdad de los ingresos y el grado de desarrollo de los países medido por su ingreso per cápita en cuanto variables macro. En otras encuestas se aplica una pregunta más dirigida, que presenta varias alternativas de pertenencia a clases sociales, con términos como “clase trabajadora” y “clase media”, entre las cuales los individuos deben elegir a cuál pertenecen, lo cual también ha generado resultados que muestran una preeminencia de la adscripción subjetiva a las clases medias ( Andersen y Curtis, 2012 ; Haddon, 2015 ).

En Chile y otros países de América Latina, también se ha analizado la mayoritaria percepción de pertenecer a las posiciones medias de la escala de status social subjetivo (Lora y Fajardo, 2013; Castillo, Miranda y Madero, 2013; PNUD, 2017 ) o en una escala de clases sociales ( Valenzuela et al. , 2008 ). Los datos más recientes sobre status social subjetivo en el caso de Chile muestran que un 53% de la población se percibe en las posiciones medias y esta cifra ha aumentado en la última década, mientras al mismo tiempo decrece la identificación con las posiciones inferiores, lo que podría explicarse por la mejoría de las condiciones socioeconómicas del país ( PNUD, 2017 ). Sin embargo, la identificación con la clase media sería menor al redefinir las categorías de las escalas de clases sociales aplicadas a través de encuestas ( Elbert y Pérez, 2018 ) o al solicitar a los individuos que nombren una clase social con la cual se identifican ( Salata, 2015 ). Por otro lado, se ha mostrado que no existe una correlación fuerte del status social subjetivo con la distribución del ingreso por deciles (Lora y Fajardo, 2013). Se ha observado también que el estatus subjetivo de la familia de origen ejerce una alta influencia en el estatus subjetivo actual, de modo que personas que declaran provenir de una familia de origen de estatus alto en la escala tienden también a posicionarse en un estatus subjetivo alto (Castillo, Miranda y Madero, 2013).

De forma más general, la identificación de las personas con las clases medias se relaciona con el problema más amplio del vínculo entre la posición social subjetiva y las condiciones de vida de las personas. Esto ha sido analizado con respecto de las clases sociales, que se han asociado a indicadores socioeconómicos claves para la vida de las personas, como el ingreso, la ocupación y la educación ( Erikson y Goldthorpe, 1993 ; Goldthorpe, 2002 ). El grado de correspondencia de esos indicadores con las percepciones subjetivas sobre la pertenencia a una clase social también ha sido objeto de investigaciones ( Hout, 2008 ; Atkinson, 2010 ), pero consideramos que ambos componentes de la comparación merecen ser reexaminados.

Por un lado, las condiciones socioeconómicas que definen las diferencias entre clases sociales han sido objeto de constantes elaboraciones, entre las cuales dos son particularmente relevantes en la sociología actual. Bourdieu generó una renovación teórica importante (1979, 2000), al definir las clases sociales no sólo a partir del capital económico, sino considerando un capital total que incluye también el capital cultural y social. 1 Empíricamente, la escala de clases sociales EGP – por las iniciales de sus autores ( Erikson y Goldthorpe, 1993 ) – predomina hoy internacionalmente en la investigación sobre estratificación social, y utilizadatos sobre ocupación de las clases sociales basada en grupos ocupacionales. Se ha observado que esa estratificación tiene un menor efecto en las percepciones sobre las desigualdades sociales en América Latina que otras condiciones socioeconómicas, como la educación y la experiencia de movilidad social ( Bucca, 2016 ). El diverso enfoque de las perspectivas teórico-conceptuales, así como la competencia entre indicadores, ilustra dificultades vinculadas a definir qué características socioeconómicas deben ser comparadas con la posición social subjetiva.

Por otro lado, el estudio de la percepción de la posición individual en la sociedad abarca múltiples dimensiones. A ese respecto, Bourdieu (1979) planteó un punto importante al observar que se establecen distinciones basadas en estilos de vida, que reproducen diferencias de clase social. También se ha puesto de relieve que la evaluación de la posición de uno mismo tiene como referencia principios morales o de justicia compartidos por grupos sociales ( Lamont y Fournier, 1992 ; Sayer, 2005 ), que en el caso de los menos privilegiados – como las mujeres trabajadoras – pueden incluso llevarles a negar su pertenencia a una clase baja en la escala social ( Skeggs, 1997 ). En referencia al status ocupacional, el prestigio de las ocupaciones ( Treiman, 1977 ) no obedece siempre a un patrón común para el conjunto de la sociedad, sino a criterios específicos de evaluación del status ocupacional que son aplicados por ciertos grupos de individuos; por ejemplo quienes tienen un menor nivel educacional valoran menos las ocupaciones que involucran un alto nivel de calificación, en comparación con quienes poseen una educación superior ( Zhou, 2005 ; Lynn y Ellerbach, 2017 ). Desde un enfoque que asigna menor relevancia a las percepciones sobre las posiciones individuales, se ha sostenido que en la identificación del status son definitorias las relaciones con las personas más cercanas que lo tratan a uno como su igual social, en especial los contactos, amistades y familiares ( Chan y Goldthorpe, 2007 ; Goldthorpe, 2008 ), y se observa, en el caso de Brasil, que el status medido en base a esas relaciones es superior a mayor nivel educacional e ingreso de los individuos ( Salata, 2016 ).

En nuestro trabajo asumimos el problema de la comparación entre el componente objetivo y el subjetivo de la posición social, partiendo de una sociología pragmática ( Boltanski y Thévenot, 1983 ; Boltanski, 2009 ). Con respecto de ese aspecto subjetivo, enfatizamos que al categorizar su posición y la de los demás, los individuos combinan múltiples criterios y además, perciben de diversas maneras las diferencias entre grupos en la sociedad ( Lorenzi-Cioldi y Joye, 1988 ; Penissat et al ., 2016), con respecto de lo cual es juzgada la propia posición social. Este giro inductivo busca ampliar nuestro conocimiento sobre ese complejo proceso a través del cual los individuos evalúan su posición social y la de los demás.

Como muchos de los estudios señalados anteriormente provienen de países del norte, las condiciones socioeconómicas a contrastar con la percepción de la posición individual en la sociedad, tales como los ingresos, la ocupación y la educación, requieren ser ajustadas a los rasgos prevalecientes en las sociedades latinoamericanas. En el caso de Chile y América Latina en general, también es relevante considerar otras desigualdades sociales, como las basadas en etnia, raza y color (Telles, Flores y Urrea-Giraldo, 2015), así como la fuerte segmentación social al interior de las metrópolis, pero también entre estas y las ciudades de menor tamaño y el resto del territorio (Sabatini, Rasse, Mora y Brain, 2012; Mac-Clure, Barozet y Maturana, 2014; Fuentes, Mac-Clure, Olivos y Moya, 2017). Además, considerando la mayoritaria y creciente identificación de las personas con un status social subjetivo medio en la sociedad, es importante incorporar la movilidad social en el análisis ( Torche, 2005 , 2007 ; Ferreira et al ., 2012; Espinoza y Núñez, 2014 ).

Diseño del dispositivo y tipos de clasificación

El dispositivo: una encuesta basada en un juego de clasificación de naipes

Los datos de este trabajo provienen de una encuesta basada en un juego de clasificación de viñetas o “naipes”, que permite estudiar cómo las personas clasifican subjetivamente a los individuos en la sociedad y cuál es la propia posición en esa clasificación. Los juegos han sido utilizados en las ciencias sociales con el fin de estudiar cómo los individuos adoptan decisiones frente a una representación simplificada del mundo social. Con ello, las personas disponen de información delimitada y reglas claramente definidas que permiten controlar un conjunto de condiciones relevantes para el objeto de estudio ( Camerer, 2003 ). A partir del conocimiento previamente adquirido en un programa de investigación que utilizó juegos en grupos focales ( Mac-Clure y Barozet, 2016 ; Penissat et al ., 2016), diseñamos una encuesta, basada en viñetas con las que se aplicó el juego de clasificaciones.

La muestra fue estadísticamente representativa de la población chilena de 25 o más años de edad, que trabaja en forma remunerada o busca trabajo y que reside en Chile a nivel urbano – en ciudades de más de 50 mil habitantes. 2 Se utilizó un diseño muestral estratificado por conglomerados en tres etapas. El muestreo fue probabilístico en todas sus etapas, seleccionando aleatoriamente manzanas/entidades – unidad de muestreo primaria –, luego hogares dentro de las últimas – unidad de muestreo secundaria – y finalmente una persona del hogar – unidad de muestreo terciaria – en cada hogar.

La muestra de la encuesta abarcó 2 mil individuos, con un error muestral máximo asociado de 2,3%, considerando varianza máxima, un nivel de confianza del 95% y un efecto del diseño estimado de 1,15 ( deff ); debido inconsistencias fueron eliminados 25 casos. 3 La encuesta fue aplicada cara a cara en todo el país entre marzo y junio de 2016.

La estratificación de la muestra fue realizada considerando cinco lugares de residencia, se distinguió en Santiago entre la zona de clase media alta y el resto de la metrópoli, Concepción, Valparaíso y ciudades intermedias. Esta diferenciación socio-espacial permite establecer distinciones más sustantivas que entre las regiones administrativas del país(Mac-Clure, Barozet y Maturana, 2014; Fuentes, Mac-Clure, Olivos y Moya, 2017). La zona Santiago-Oriente cuenta con una amplia presencia de un estrato medio-alto, siendo especialmente numerosos los profesionales con educación superior. Comparativamente, en el resto de la metrópolis residen personas que en general se caracterizan por menores ingresos, más bajo nivel educacional y ocupaciones como empleados de oficina, vendedores y trabajadores manuales. Concepción y Valparaíso corresponden a las dos grandes ciudades que siguen en tamaño a Santiago, con una población cercana a un millón de habitantes cada una. Las ciudades intermedias pueden ser definidas operacionalmente como ciudades de 50.000 o más habitantes, excepto las grandes ciudades. En los estratos de la muestra se seleccionaron aleatoriamente los casos correspondientes a cada una de estas áreas de residencia, permitiendo así distinguirlas en el análisis posterior.

Para aplicar en la encuesta el juego de clasificaciones diseñado por Boltanski y Thévenot (1983) utilizamos 33 viñetas – naipes – representativas de la sociedad chilena. Cada viñeta describe a una persona combinando varias características clave y cada encuestado debe evaluar ese perfil ( Atzmüller y Steiner, 2010 ) en base a una serie de preguntas. Cada una de ellas presenta el perfil de una persona real a través de atributos socioeconómicos: su empleo, nivel de educación, ingreso mensual, comuna y región de residencia. Adicionalmente, una foto de la persona provee información sobre el sexo, la edad, la apariencia física y el origen étnico de la persona, características que en Chile están directa o indirectamente asociadas a la desigualdad social. El conjunto de las viñetas presenta variantes de esos atributos de manera sistemática, de acuerdo al sistema de estratificación social en Chile. La presentación de los naipes a los entrevistados se realizó a través del encuestador que facilitaba al entrevistado un mazo con los 33 naipes, sin un orden sistemático de esas viñetas. A modo de ilustración, se pueden observar dos de los 33 naipes utilizados en la encuesta aplicada en el año 2016, presentados por igual a todos los encuestados; los rostros se presentan borrosos, por normas éticas ( Figura 1 ).

Fuente: Encuesta Clasificaciones, Chile, 2016.

Figura 1 Ejemplos de Viñetas Utilizadas en la Encuesta 

Las viñetas utilizadas en el juego de clasificaciones fueron definidas en dos etapas. Primeramente, elaboramos una matriz que definió las viñetas para el estudio, considerando variables de segmentación y una proporcionalidad con el tamaño de la población ocupada de 25 años o más situada en cada segmento. Para esto, utilizamos información estadística provista por la principal encuesta socioeconómica de hogares en Chile (encuesta Casen). Las variables de segmentación fueron la clase social de acuerdo a datos de ocupación, aplicando la escala EGP ( Erikson y Goldthorpe, 1993 ), así como sexo, tramo de edad, tipo de lugar de residencia – desde grandes ciudades a áreas rurales – y origen étnico. De este modo, el set de viñetas está inscrito en una definición socio-ocupacional de clases sociales y tanto su composición como sus atributos toman en consideración datos socioeconómicos de la población.

Enseguida, manteniendo correspondencia con la matriz basada en variables de segmentación, contactamos a un conjunto de individuos. Quienes consintieron a participar en el estudio fueron incluidos en una viñeta con su información y una foto, lo cual contribuye a la plausibilidad de las viñetas para los encuestados. Entre las viñetas elaboradas se seleccionaron 33, considerando adicionalmente una proporcionalidad con la composición de los grupos socio-ocupacionales a nivel nacional de acuerdo con elingreso personal mensual y el nivel educacional, según se describe en la Tabla 1 .

Tabla 1 Descripción de las Viñetas según Atributos: Grupo Socio-Ocupacional, Ingreso y Educación 

Ingreso (CH$)a Nivel educacional
Grupo socio-ocupacional <300.001 300.001 a 500.000 >500.000 Total Menos que secundaria Secundaria, técnica Universitaria completa Total
Dueña de casa 3 3 2 1 3
Trabajador manual no calificado 8 1 9 5 4 9
Independiente, calificado 1 4 3 8 2 4 2 8
Rutina no manual 2 4 6 2 4 6
Profesional de menor nivel 1 3 4 2 2 4
Profesional alto, ejecutivo 3 3 3 3
Total 15 9 9 33 11 15 7 33

(a) US$1 = CH$670 (2017).

Fuente: Elaboración de los autores a partir de la Encuesta Clasificaciones, Chile, 2016.

La instrucción para los encuestados fue la siguiente: “Entregaré a usted 33 naipes que corresponden a personas reales en la sociedad chilena. Teniendo en cuenta la información que aparece en las cartas realizaremos un juego que consiste en ordenar los naipes en grupos que a su juicio representan mejor a la sociedad chilena. Puede hacer la cantidad de grupos de naipes que desee, uno o más. Los grupos pueden estar compuestos por una o más tarjetas.” Además, se solicitó al encuestado dar un nombre a cada grupo o pila de viñetas realizada. La mediana del tiempo que los encuestados demoraron en hacer el ejercicio fue de 4 minutos y 39 segundos, con variaciones según la cantidad de pilas elaboradas ( Figura 2 ). 4

Fuente: Elaboración de los autores a partir de la Encuesta Clasificaciones, Chile, 2016.

Figura 2 Tiempo de Clasificación de Viñetas por los Encuestados, según Cantidad de Pilas Elaboradas 

El grupo de encuestados más numeroso elaboró dos pilas de naipes, seguido por quienes hicieron tres y cuatro pilas, según se aprecia en la Figura 2 . El tiempo dedicado a la clasificación sobrepasó la mediana general a partir de quienes elaboraron cuatro pilas, quienes tardaron 6 minutos y 40 segundos.

Tipos de clasificación subjetiva

La mayoría de los encuestados ordenó las viñetas de acuerdo con criterios socioeconómicos referidos, principalmente, a grupo socio-ocupacional, ingreso y nivel educacional, pero una cantidad menos numerosa adoptó otras opciones.

Las decisiones que adoptaron en respuesta a nuestra solicitud de clasificar las viñetas se sintetizan en tres tipos de encuestados según se presenta en la Tabla 2 . En esta misma tabla se observa quiénes son los que prefieren cada uno de estos tipos de clasificación subjetiva de las viñetas, diferenciándolos según diversas características.

Tabla 2 Tipos de Clasificación Subjetiva según Características de los Encuestados 

Tipo de clasificación subjetiva
Variable (100%) Categorías Sin clasificación Por sexo Socio-económica Total
Grupo socio-ocupacional Trabajador manual no calificado 15,2 20,5 23,7 22,6
Independiente, calificado 37,9 32,6 30,2 31,0
Rutina no manual 21,2 17,4 15,0 15,8
Profesional de menor nivel 12,9 15,9 14,0 14,2
Profesional alto, ejecutivo 12,9 13,6 17,2 16,4
Total 100 100 100 100
Ingreso (a) <CH$300.001 38,7 40,6 33,7 35,2
CH$300.001 - CH$500.000 26,4 22,8 25,0 24,7
>CH$500.000 34,9 36,5 41,3 40,1
Total 100 100 100 100
Nivel educacional Menos que secundaria 29,8 22,0 21,1 21,8
Secundaria, técnica 45,0 54,1 54,4 53,4
Universitaria completa 25,2 23,9 24,5 24,8
Total 100 100 100 100
Movilidad interge- neracional Descendente 31,0 16,9 20,7 20,9
Sin movilidad 38,9 26,3 28,9 29,0
Ascendente 30,2 56,8 50,4 50,1
Total 100 100,0 100,0 100
Área de residencia Ciudad intermedia 26,5 45,3 35,4 36,2
Concepción 19,7 3,4 6,6 7,0
Valparaíso 11,4 3,4 4,9 5,1
Santiago: zona clase media alta 21,2 23,2 25,6 25,4
Santiago: resto zonas 21,2 24,7 27,4 26,2
Total 100 100 100 100
Sexo Hombre 56,8 48,7 57,3 56,0
Mujer 43,2 51,3 42,7 44,0
Total 100 100 100 100
Edad <= 45 años 61,4 46,5 57,7 56,1
>= 46 años 38,6 53,5 42,3 43,9
Total 100 100 100 100
Total (N ponderado = 1973) 6,7 13,6 79,7 100

(a) US$1 = CH$670 (2017).

Datos ponderados.

Fuente: Elaboración de los autores a partir de la Encuesta Clasificaciones, Chile, 2016.

Los encuestados que prefieren no clasificar son los menos numerosos, abarcando a un 6,7%, mientras la clasificación según sexo tiene un 13,6% de adherentes y la clasificación socioeconómica es preferida por la más alta proporción de habitantes, un 79,7%.

Considerando a todos los encuestados, un primer tipo corresponde a quienes decidieron agrupar todas las viñetas en un solo grupo, sin clasificarlas en pilas de naipes. El criterio subjetivo que aplicaron para no establecer diferencias entre personas representadas en las viñetas puede apreciarse a partir del nombre que asignaron al conjunto de los naipes. La más alta proporción corresponde a quienes enfatizan en similitudes entre las personas – son “todos iguales”, “todos chilenos”, por ejemplo –, seguidos por quienes expresan que las disimilaridades individuales impiden agrupar las viñetas en subconjuntos.

El segundo tipo corresponde a los encuestados que ordenan las viñetas principalmente según sexo, entre quienes alcanza la mayor frecuencia la simple dicotomía “hombres” y “mujeres”, sin que el nombre de la pila aluda explícitamente a desigualdades de género. En algunos pocos casos los encuestados elaboran más de dos subconjuntos, por ejemplo, agrupando un gran número de viñetas correspondientes a mujeres, pero diferenciando en una tercera pila a un pequeño número de mujeres dueñas de casa, aunque estas últimas forman parte de la clasificación de tipo principalmente dicotómico.

La clasificación de tipo socioeconómico – que analizaremos en las siguientes partes del artículo – es preferida por la más alta proporción de habitantes, un 79,7%, con características que les diferencian de quienes adhieren a los dos primeros tipos. Los encuestados que elaboran una sola pila sin diferenciar las viñetas en categorías, en comparación con quienes las ordenan en una clasificación socioeconómica, tienen en mayor proporción un nivel educacional bajo, perciben que han experimentado movilidad intergeneracional descendente o permanecido sin movilidad y con especial frecuencia habitan en Concepción, según se presenta en la Tabla 2 . En cuanto a los encuestados que prefieren una clasificación por sexo más que socioeconómica, de modo destacado se caracterizan por residir en ciudades intermedias, ser mayoritariamente mujeres y tener más de 45 años. El grupo ocupacional y el ingreso no inciden en forma visible en la preferencia por esos dos tipos de clasificación.

De especial importancia para este artículo es la nomenclatura atribuida por los encuestados al grupo de viñetas con el cual se autoidentifican, resaltando que quienes nombran una clase social – como “clase media”, “clase baja” o “clase alta” – son una baja proporción – sólo un 5%, mientras la mayoría de los nombres alude a criterios como educación, ocupación, ingresos, apariencia física, sexo o edad. 5 Esta nomenclatura confirma la relevancia de analizar la autoidentificación de los individuos a través de un dispositivo basado en una clasificación social elaborada subjetivamente, en lugar de una escala predefinida.

Metodología de análisis de los datos

Clasificación subjetiva socioeconómica: metodología para establecer la autoidentificación con una categoría

A continuación, nos focalizaremos en la clasificación de tipo socioeconómico, sin analizar con mayor detalle a quienes prefirieron no clasificar o a quienes realizaron un ordenamiento por sexo, pues estos dos tipos de clasificación son directamente identificables a partir de la cantidad de pilas de naipes elaboradas por los encuestados, los nombres de las pilas y las viñetas que integran a cada una. En cambio, es más complejo el análisis de la clasificación de tipo socioeconómica, considerando los cientos de categorizaciones elaboradas por los encuestados, con diversos números de pilas y variadas viñetas en su interior. Se requiere utilizar procedimientos estadísticos para sintetizar las categorías que los encuestados distinguen en su interior, para lo cual retomamos el análisis desarrollado en el caso de Francia por Deauvieau et al . (2014). Enseguida, utilizamos esas categorías estadísticas para establecer con cuál de ellas se autoidentifica mayormente cada encuestado.

En nuestra metodología de análisis de los datos, partimos del punto más elemental, las díadas de naipes consideradas similares por los encuestados al clasificarlas en una misma pila o grupo de viñetas. Como punto de partida utilizamos una matriz que establece todas las díadas de viñetas posibles en el set de 33 naipes. Cada díada corresponde a un par de naipes que un encuestadoclasifica en una misma pila. La matriz de estas díadas compone una matriz de co-ocurrencias entre pares de naipes que luego se transforma en medidas de disimilaridad. Esta matriz de disimilaridades permite aplicar un análisis estadístico de multidimensional scaling (MDS), un modelo de cómo las personas elaboran juicios de (dis)similaridad o preferencias (Borg, Groenen y Mair, 2013). Partiendo de las co-ocurrencias entre las díadas de los 33 naipes efectivamente elaboradas por la totalidad de los encuestados que hicieron una clasificación socioeconómica, el análisis representa a las viñetas como puntos en un espacio de dos o más dimensiones. Mientras más cercanos se encuentran dos puntos – cada uno corresponde a una viñeta diferente –, es mayor la correlación de las variables que representan. Este procedimiento permite sintetizar la matriz de disimilaridades y reducirla a pocas dimensiones, facilitando el análisis y la interpretación de las distancias entre puntos que representan el espacio social.

Paralelamente, para distinguir con mayor precisión las categorías que sintetizan estadísticamente las clasificaciones socioeconómicas elaboradas por los encuestados, utilizamos dos análisis de conglomerados secuencialmente. Partimos de un análisis de conglomerados jerárquicos aglomerativosy empleamosla matriz de co-ocurrencias de todos los pares de naipes posibles para evaluar la disimilaridad de las clasificaciones de los encuestados. Luego, tomamos el centroide de cada conglomerado de este análisis y lo utilizamos como punto de partida del siguiente análisis de conglomerados. Este segundo análisis de conglomerados es de partición, similar a k-medias pero más estable, denominado partitioning at medoids (PAM). Se trata de una reorganización consistente en una segunda clasificación más estable al considerar los centroides del primer análisis jerárquico de conglomerados. Con la evidencia obtenida, consideramos una solución de tres conglomerados como la más apropiada. 6

Tanto el análisis de conglomerados como el multidimensional scaling (MDS) generaron resultados muy similares. Los conglomerados permiten integrar la ordenación de los naipes realizada por los encuestados en categorías estadísticamente elaboradas en cuanto a las viñetas que forman parte de cada una. El multidimensional scaling (MDS) contribuye a apreciar tanto las diferencias entre esas categorías como al interior de cada una de ellas. Los resultados muestran un claro orden jerárquico entre las tres categorías generadas: inferior, intermedia y superior, según precisaremos más adelante.

Finalmente, estas categorías estadísticas son el referente para responder a la pregunta central del estudio acerca de la autoidentificación de los encuestados con una posición social en la estructura de desigualdades que ellos mismos perciben en la sociedad. Esta identificación es evidente entre quienes no clasifican a las personas en la sociedad o sólo observan diferencias según sexo, pero es más compleja entre quienes elaboran una clasificación socio-económica. En cuanto a estos encuestados, se elaboró una nueva variable: la categoría estadística con la cual se autoidentifica el individuo. El proceso para generar esta variable se inició con la respuesta de cada encuestado a la pregunta: “Ahora mirando nuevamente los grupos que armó, ¿en cuál de los grupos se clasificaría usted?”. Se consideraron enseguida las viñetas ordenadas por el encuestado en ese grupo o pila, comparándolas con las viñetas pertenecientes a las tres categorías estadísticas elaboradas a través del análisis de conglomerados. Se buscó estimar la asociación del grupo en que se clasifica el encuestado con uno de esos tres conglomerados, considerados como patrón común de comparación.

Para medir la relación entre ambos conjuntos de viñetas, se calcularon múltiples índices estandarizados de 0 a 1, en donde valores cercanos a 1 son indicativos de una mayor auto-identificación con un determinado conglomerado o categoría estadística, mientras valores cercanos a 0 indican una baja asociación entre el grupo en que se autoclasificó el encuestado y un conglomerado. Estos índices fueron estimados por separado para cada uno de los encuestados, considerando la pila de viñetas con la cual se identificaron. Por ejemplo, en el caso de un sujeto que se identificó con la primera pila de naipes entre cuatro pilas que elaboró, se comparó si en la primera tenía una mayor proporción de naipes asociados al conglomerado inferior, intermedio o superior. Los índices permiten traducir la posición social subjetiva de cada encuestado en datos cuantitativos estandarizados según la clasificación promedio elaborada por el conjunto de los encuestados.

Para esta estandarización, conforme lo recomendado para lograr comparabilidad entre los valores ( Márquez, 2006 ), se utilizó la siguiente fórmula:

Índice estandarizado =Valor observado-Valor mínimo)Valor máximo-Valor mínimo)

El valor observado equivale al número de coincidencias entre el grupo de viñetas en el cual se clasifica el encuestado y el conjunto de las que integran el conglomerado k – uno de los tres conglomerados. El valor mínimo considerado se establece como cero: ninguna viñeta compartida entre el grupo elaborado por el encuestado y el conjunto de viñetas del conglomerado k. El valor máximo corresponde al total de viñetas que integran el conglomerado k. De este modo, el índice es simplemente la razón entre el valor observado y el valor máximo. Así por ejemplo, un índice de 0,9 indica que el grupo de viñetas –pila de naipes– elaborado por el encuestado en el que se clasifica a sí mismo coincide en un 90% con el conjunto de las viñetas del conglomerado k. De esta manera, se comparan los índices estimados para cada uno de los encuestadoscon respecto de los tres conglomerados, y esto permite reconocer la categoría estadística – el conglomerado – con la cual ellos se autoidentifican preponderantemente. 7

A partir de este procedimiento, se creó el ítem autoidentificación con una categoría, permitiendo establecer la percepción de la propia posición social de quienes clasifican según criterios socioeconómicos, lo cual constituye el foco principal de este trabajo. Así, para analizar la autoidentificación se diferenció a los encuestados según su posicionamiento en una de las tres categorías – estadísticas: inferior, intermedia o superior.

De esta manera, las tres categorías – conglomerados – sirven como patrón de referencia para establecer con cuál de ellas es mayor el grado de correspondencia de las viñetas que forman parte del grupo – pila de naipes – en el cual se posiciona cada encuestado. Las categorías constituyen una aproximación estadística – análoga a un promedio – al modo como el conjunto de los encuestados ordena a las personas de la sociedad representadas en las viñetas. Así se evita partir de categorías definidas a priori , que abarcan 5 a 10 categorías en escalas como las antes reseñadas. Ese patrón común de referencia nos permite establecer cómo tienden a auto-posicionarse en uno de esos tres conjuntos principales todos los encuestados analizados, disponiendo de una medida estandarizada acerca de su posición social subjetiva.

Variables y análisis de los datos

Al constituir el foco principal del análisis de los datos, la autoidentificación es la variable dependiente del estudio, establecida según la metodología antes expuesta para la clasificación de tipo socioeconómico. En adelante, utilizamos el término autoidentificación específicamente en referencia a esta variable, que constituye una aproximación cuantitativa e indirecta a las viñetas con las cuales se identifica cada encuestado en correspondencia con las categorías socioeconómicas diferenciadas entre las viñetas por el conjunto de los encuestados, en lugar de emplear respuestas a una pregunta directa. Esta definicióncorresponde a una autoidentificación atribuida en el sentido de que la pila de viñetas elaborada por cada individuo en la cual se posicionó, se vincula en nuestro análisis a una de las categorías de la clasificación promedio del conjunto de clasificaciones de viñetas elaboradas por los encuestados.De acuerdo con esta definición operacional, la identificación de cada persona con un grupo de viñetas seleccionadas por ella misma es estandarizada, traducida o codificada según las categorías – inferior, intermedia y superior – generadas a partir de la clasificación que resume las clasificaciones producidas por los encuestados, lo cual permite un análisis cuantitativo de esta autoidentificación atribuida.

Las variables independientes incluyen, en primer lugar, las principales variables e indicadores socioeconómicos, referidos a grupo socio-ocupacional, nivel de educación e ingresos de la población estudiada. En segundo lugar, se considera la movilidad intergeneracional, según la percepción de los individuos encuestados. Adicionalmente, una variable referida al área de residencia se incluye por su relevancia en las sociedades latinoamericanas, según lo expuesto previamente. Finalmente, se agregan variables sociodemográficas de control, específicamente sexo, grupos de edad y pertenencia a pueblos indígenas. Varias pruebas mostraron que la apariencia física y el origen étnico de las personas, representados en la fotografía de cada viñeta, no presentaron variaciones notorias, según características de los encuestados a nivel agregado, por lo cual se excluyeron del modelo. Se utilizó un modelo de regresión logístico multinomial con el objetivo de comparar las probabilidades de ocurrencia y no ocurrencia en torno a la variable autoidentificación, y se realizó la estimación de logits a partir de la categoría intermedia como referencia, considerando la centralidad del estrato medio en los estudios antes expuestos. El modelo realiza las siguientes comparaciones: log(p1/p2) y log(p3/p2) ( Agresti, 2007 ), en donde p1 refiere a la probabilidad asociada a autoidentificarse con la categoría inferior, p2 categoría intermedia y p3 categoría superior.

Resultados

La diferenciación subjetiva entre categorías socioeconómicas

De acuerdo con lo antes expuesto, un primer paso consiste en establecer sintéticamente cómo los encuestados diferencian las viñetas en categorías socioeconómicas. La metodología definida, basada en análisis de escalamiento multidimensional (MDS) y de conglomerados, genera los resultados sobre las distancias sociales y categorías estadísticas en la clasificación subjetiva, que se presentan en la Figura 3 .

Fuente: Elaboración de los autores a partir de la Encuesta Clasificaciones, Chile, 2016.

Figura 3 Clasificación Subjetiva Socioeconómica: Viñetas según Escalamiento Multidimensional (MDS) y Categorías (Conglomerados). 

Las dos dimensiones del análisis MDS explican un 57% de la variación total – sumando los dos ejes de la Figura 3 – y sintetizan adecuadamente la agrupación realizada por los encuestados respecto de las viñetas. 8 Un examen de la distribución de las viñetas en el eje horizontal – el de mayor peso –, muestra que el ordenamiento entre los extremos refleja principalmente diferencias a partir de los ingresos de las personas retratadas en las viñetas. En cambio, el eje vertical refleja en mayor medida una clasificación de los naipes a partir de los niveles educacionales. Además, el grupo socio-ocupacional interviene en el establecimiento de distinciones a lo largo de ambas dimensiones.

Al complementar lo anterior con los resultados del análisis de conglomerados, el análisis de los datos obtenidos nos permite resumir las clasificaciones de viñetas elaboradas por los encuestados en tres categorías ordenadas y excluyentes: inferior, intermedio y superior, marcadas con signos distintivos en la Figura 3 . La distribución de las viñetas presenta similitudes en el análisis MDS y el de conglomerados, según se aprecia en la distribución de los puntos en la figura, originados en el ordenamiento de naipes efectuado por los encuestados. Se visualiza también que las diferencias más marcadas son las que distinguen a las viñetas de la categoría superior con respecto a las del resto de la sociedad. Las diferencias entre estas últimas viñetas son menos marcadas en el análisis MDS, pero el análisis de conglomerados muestra una clara diferenciación jerárquica de aquellas entre una categoría inferior, una intermedia y la superior, según se observa en la Tabla 3 .

Tabla 3 Clasificación Subjetiva Socioeconómica: Viñetas por Categoría, según Grupo Socio-ocupacional, Ingresos y Educación 

Categoría
Inferior Intermedia Superior Total
Grupo socio-ocupacional Dueña de casa 3 0 0 3
Trabajador manual no calificado 8 1 0 9
Independiente, calificado 1 4 3 8
Rutina no manual 2 4 0 6
Profesional de menor nivel 1 0 3 4
Profesional alto, ejecutivo 0 0 3 3
Total 15 9 9 33
Ingreso (a) <CH$300.001 15 0 0 15
CH$300.001 - CH$500.000 0 9 0 9
>CH$500.000 0 0 9 9
Total 15 9 9 33
Nivel educacional Menos que secundaria 6 4 1 11
Secundaria, técnica 9 5 1 15
Universitaria completa 0 0 7 7
Total 15 9 9 33

(a) US$1 = CH$670 (2017)

Fuente: Elaboración de los autores a partir de la Encuesta Clasificaciones, Chile, 2016.

Las viñetas que integran cada una de las tres categorías estadísticas son más numerosas en la categoría inferior, es decir, los encuestados consideran que quienes integran el estrato inferior son especialmente numerosos. Las tres categorías estadísticas tienen claras diferencias, especialmente en cuanto a los ingresos de las personas representadas en ellas: existen nítidos escalones en una jerarquía basada en ingresos que definen el orden de las categorías – inferior, intermedia y superior. Complementariamente, las categorías se distinguen también según grupos socio-ocupacionales y niveles educacionales de las viñetas, como ocurre más marcadamente en la categoría superior.

Al abarcar en general las viñetas que componen cada una de las tres categorías estadísticas, conformadas según esos conglomerados, nos preguntamos si los límites entre una y otra son fluidos o no, es decir, cuál es el grado de homogeneidad intercategorías. A partir de la metodología utilizada por Lynn y Ellerbach (2017) , definimos el grado de homogeneidad en referencia a si hay un consenso de los encuestados acerca de las categorías estadísticas que resumen las clasificaciones elaboradas por el conjunto de ellos. La homogeneidad intercategorías se refiere al grado en que los encuestados igualan las viñetas entre una y otra de las categorías inferior, intermedia y superior. Medimos la homogeneidad intercategoríasde acuerdo al número de pares entre categorías estadísticas elaborados por el encuestado – en sus pilas de naipes –, dividido por el total de posibles pares entre las categorías. Este indicador adopta valores de 0 a 1, lo que permite interpretarlo en términos porcentuales, en donde valores cercanos a 1 son indicativos de una mayor proporción de encuestados cuyas díadas efectivamente se emparejan entre las categorías estadísticas en las cuales se clasificaron a las viñetas. Por el contrario, valores cercanos a cero evidencian una segregación consensual entre las categorías. La aplicación de esta medida muestra que la diferenciación intercategorías es marcada, pues la homogeneidad entre la categoría inferior y la intermedia es sólo un 38%, la intermedia con la superior un 36% y entre la superior y la inferior un 33%. Uno de los casos más atípicos, en cuanto a la diferenciación intercategorías, corresponde a un auxiliar paramédico egresado de un instituto técnico pero de ingresos bajos, quien de acuerdo al análisis de conglomerados forma parte de la categoría inferior; sin embargo, el análisis MDS sitúa el punto correspondiente a esta viñeta en un lugar más cercano a viñetas de similar ocupación y nivel educacional, pero mayor ingreso que pertenecen a la categoría intermedia, como un maestro de cocina con quien fue agrupado en una misma pila por un 59% de los encuestados.

Considerando la heterogeneidad entre las tres categorías estadísticas, que se caracterizan primordialmente por un nítido escalonamiento de las viñetas según ingresos ( Tabla 3 ), se podría conjeturar que esa diferenciación intercategorías se manifiesta también intracategorías. Pero cuando son iguales los tramos de ingresos que aparecen en naipes pertenecientes a una categoría estadística, los encuestados no siempre los ordenan en una misma pila. Entre las díadas con igual ingreso – dos viñetas representando a individuos con un mismo ingreso – de cada categoría – díadas intracategorías –, en promedio sólo un 61%de los encuestados las ordenó en una misma pila de naipes. Esto indica que además de las diferencias de ingresos, los encuestados establecen finas diferencias según atributos como nivel educacional y grupo socio-ocupacional, al clasificar a las personas que forman parte de cada categoría estadística, lo cual se refleja en el gráfico MDS ( Figura 3 ), donde los puntos que representan a los naipes no se distribuyen escalonadamente según ingresos.

La autoidentificación con una categoría socioeconómica subjetiva

Las tres categorías de viñetas sintetizan estadísticamente todas las clasificaciones de viñetas elaboradas por los encuestados al interior de la clasificación subjetiva socioeconómica. Este paso inicial permite identificar a continuación con cuál de esas categorías construidas – inferior, intermedia o superior – e autoidentifican preponderantemente los encuestados, según se distingue en la Tabla 4 . Considerando al conjunto de los encuestados que se autoidentifican con una categoría, presentamos los resultados de forma segmentada a partir de sus características.

Tabla 4 Clasificación subjetiva Socioeconómica: Autoidentificación con una de las Categorías, según Características de los Encuestados 

Auto-identificación con categoría
Variable Inferior Intermedia Superior Total
Grupo socio-ocupacional Trabajador manual no calificado 76% 21% 3% 100%
Independiente, calificado 67% 26% 6% 100%
Rutina no manual 75% 18% 7% 100%
Profesional de menor nivel 54% 23% 23% 100%
Profesional alto, ejecutivo 42% 32% 25% 100%
Ingreso (a) <CH$300.001 82% 17% 1% 100%
CH$300.001 - CH$500.000 74% 23% 3% 100%
>CH$500.000 44% 32% 24% 100%
Nivel educacional Menos que secundaria 77% 21% 1% 100%
Secundaria, técnica 70% 24% 6% 100%
Universitaria completa 40% 29% 31% 100%
Movilidad inter-generacional Descendente 65% 23% 12% 100%
Sin movilidad 63% 27% 11% 100%
Ascendente 66% 24% 11% 100%
Área de residencia Ciudad intermedia 71% 21% 8% 100%
Concepción 82% 14% 4% 100%
Valparaíso 69% 28% 3% 100%
Santiago: zona clase media alta 47% 30% 23% 100%
Santiago: resto zonas 68% 26% 7% 100%
Sexo Hombre 62% 26% 13% 100%
Mujer 68% 23% 9% 100%
Edad <= 45 años 60% 27% 13% 100%
>= 46 años 71% 22% 8% 100%
Pertenencia indígena Pertenece 76% 21% 4% 100%
No pertenece 64% 24% 12% 100%
Total 68% 23% 9% 100%

(a) US$1 = CH$670 (2017). Datos ponderados.

Fuente: Elaboración de los autores a partir de la Encuesta Clasificaciones, Chile, 2016.

Sorprendentemente, la mayor parte de los encuestados que prefirieron una clasificación subjetiva de tipo socioeconómico se autoidentificó con la categoría inferior, en lugar de posicionarse preponderantemente en la categoría intermedia, de acuerdo a la Tabla 4 . Este resultado puede parecer disonante respecto de otros estudios, pero es necesario recalcar que no se refiere a la respuesta de los encuestados a una pregunta directa sobre identificación con categorías definidas a priori , sino a la autoidentificación entendida como una aproximación cuantitativa e indirecta a como cada encuestado se posiciona a sí mismo en relación a categorías diferenciadas por el conjunto de los encuestados entre las viñetas. Resulta interesante observar que en compara- ción con el total de quienes elaboran una clasificación de tipo socioeconómico, la autoidentificación con la categoría inferior se focaliza más marcadamente entre quienes son trabajadores manuales no calificados, tienen los ingresos más bajos, cuentan con un bajo nivel de educación formal, residen en Concepcióny declaran pertenecer a pueblos indígenas.

Entre los encuestados cuya autoidentificación es con la categoría intermedia, destaca una relativamente considerable proporción entre losprofesionales de nivel alto y ejecutivos, así como entre las personas cuyos ingresos se sitúan en el tramo más elevado. Llama la atención la relativa inconsistencia de esto último con la composición de las viñetas de la categoría intermedia, anteriormente descrita, cuyos ingresos corresponden al rango medio.

Finalmente, los encuestados que se autoidentifican con la categoría superior, son una marcada proporción de los profesionales y ejecutivos, de los individuos con ingresos altos y de quienes cuentan con educación universitaria. Destaca que una parte importante de quienes habitan en la zona de residencia de la clase media alta en Santiago – área Oriente – se autoidentifica con la categoría superior,lo cual revela que el área de residencia agrega algo adicional y distinto a las principales variables socioeconómicas.

Así, la cantidad y las características de los encuestados, que se autoidentifican con una u otra categoría estadística, presentan rasgos notorios y algunos sorprendentes como resultado del juego de clasificaciones desarrollado.

Adicionalmente, una pregunta central planteada al inicio de este trabajo se refiere a por qué los individuos prefieren identificarse con un estrato medio. Para explicarlo, utilizamos una regresión multinomial cuyo referente es una comparación con la autoidentificación con la categoría intermedia, considerando las variables previamente definidas ( Tabla 5 ). Así, esta comparación permite examinar nuestros resultados de manera consistente con la marcada identificación con el estrato medio en estudios que revisamos previamente.

Tabla 5 Clasificación Subjetiva Socioeconómica: Regresión Multinomial para la Autoidentificación con la Categoría Inferior o Superior en Comparación con Categoría Intermedia, según Características de los Encuestados 

Autoidentificación con categoría inferior (*) Autoidentificación con categoría superior (*)
B SE OR B SE OR
Grupo socio-ocupacional (ref. = Profesional alto, ejecutivo) Trabajador manual no calificado 0.532 (0.355) 1,70 0.216 (0.696) 1,24
Independiente, calificado -0.026 (0.323) 0,97 0.946* (0.479) 2,58
Rutina no manual 0.457 (0.335) 1,58 0.333 (0.549) 1,40
Profesional de menor nivel 0.324 (0.306) 1,38 0.688 (0.383) 1,99
Ingreso (ref. = >CH$500.000) (a) <CH$300.001 0.823*** (0.244) 2,28 -1.619* (0.679) 0,20
CH$300.001 - CH$500.000 0.395 (0.224) 1,48 -1.043* (0.438) 0,35
Nivel educacional (ref.= Universitaria completa) Menos que secundaria -0.150 (0.365) 0,86 -2.936*** (0.891) 0,05
Secundaria, técnica 0.262 (0.290) 1,30 -1.310** (0.438) 0,27
Movilidad inter-generac. (ref. = ascendente) Descendente 0.231 (0.212) 1,26 0.367 (0.346) 1,44
Sin movilidad -0.111 (0.185) 0,90 -0.509 (0.330) 0,60
Área de residencia (ref.= Santiago: zona clase media alta) Ciudad intermedia 0.629* (0.291) 1,87 0.875* (0.436) 2,40
Concepción 1.135*** (0.310) 3,11 0.770 (0.499) 2,16
Valparaíso 0.238 (0.269) 1,27 -1.063* (0.529) 0,35
Santiago: resto zonas 0.625* (0.294) 1,87 0.658 (0.455) 1,93
Sexo (ref. = hombre) Mujer -0.144 (0.170) 0,87 -0.366 (0.286) 0,69
Edad (ref. = <45 años) >= 46 años 0.183 (0.165) 1,20 -0.135 (0.295) 0,87
Pertenencia indígena (ref. = No pertenece) Pertenece 0.170 (0.393) 1,19 -0.967 -1094 0,38
Constante -0.151 (0.247) -0.174 (0.333)

N=1,530. Error estándar en paréntesis. χ2(34)=255.0031, p<0.001. Nagelkerke’s R2=0.250. Log-likelihood: -724.0965. *p<0.05, **p<0.01, ***p<0.001.

(*) Referencia: categoría intermedia.

(a) US$1 = CH$670 (2017).

Fuente: Elaboración de los autores a partir de la Encuesta Clasificaciones, Chile, 2016.

En ambas comparaciones de la regresión multinomial se observa que el área de residencia es una variable con fuerte capacidad explicativa respecto de las categorías de autoidentificación. Quienes habitan en Concepción, en Santiago en un área de residencia diferente a la zona de clase media alta de la metrópoli y en ciudades intermedias, poseen mayores posibilidades de autoidentificarse con la categoría inferior respecto a la intermedia, cuando se compara con habitar en el área residencial más privilegiada de Santiago. Los ingresos personales también presentan efectos estadísticamente significativos, en donde quienes poseen los menores ingresos tienen una mucho mayor chance de autoposicionarse en la categoría inferior en comparación a la intermedia, respecto a aquellos que tienen altos ingresos.

En cuanto a la comparación entre las categorías de autoidentificación superior e intermedia, a los efectos significativos del área de residencia y los ingresos, se suma el nivel educacional y el grupo socio-ocupacional, por lo cual se observa una mayor diferenciación entre los individuos que se autoidentifican en una u otra de estas dos categorías. Los encuestados que poseen ingresos bajos o intermedios presentan una menor chance de autoidentificarse con la categoría superior respecto a quienes se autoposicionan en la categoría intermedia, cuando se compara con quienes tienen altos ingresos. El hecho de no tener educación universitaria o de residir en Valparaíso también presenta un efecto negativo, puesto que las personas con dichas características tienen menores posibilidades de autoidentificarse en la categoría superior frente a la intermedia. Resulta interesante que aquellos que residen en ciudades intermedias poseen el doble de chances de autoidentificarseen la categoría superior frente a la intermedia, considerando que la comparación se realiza con la zona más elitizada de Chile – Santiago Oriente. Las mayores posibilidades de autoidentificación con las viñetas delacategoría superior podrían vincularse a que en ciudades intermedias, individuos como los profesionales tienen la experiencia personal de interactuar con personas similares a las viñetas de esa categoría más elevada, sin una percepción de deprivación relativa ( Walker y Smith, 2002 ) a nivel local. 9 Por último, los trabajadores independientes presentan mayores posibilidades de autoidentificarse con la categoría superior respecto a la intermedia, comparando con los profesionales de alto nivel y ejecutivos. 10

En síntesis, hay consistencias entre los resultados al utilizartanto técnicas descriptivas como inferenciales, y se observa una fuerte segmentación de los encuestados a partir de sus características socioeconómicas, principalmente el ingreso, la educación y el área de residencia – en mayor medida que la ocupación y variables socio-demográficas –, que están asociadas con su autoidentificación respecto a las tres categorías de viñetas. 11

Discusión y conclusiones

Un resultado destacado de nuestro estudio consiste en que una gran proporción de la población tiende a autoidentificarse con la categoría inferior de la clasificación promedio de la población, integrada principalmente por personas de ingreso bajo, sin educación universitaria y que habitan en áreas distintas a la zona de residencia de la clase media alta. Esto difiere de lo que se observa habitualmente en los estudios referidos a diversos países, incluido Chile, donde se registra una fuerte preferencia por una identificación con la clase media, mediante estudios de status social subjetivo basados en encuestas que aplican una escala estándar ( Evans y Kelley, 2004 ; Kelley y Kelley, 2009 ; Forsé y Parodi, 2011 ; Castillo, Miranda y Madero, 2013; Lora y Fajardo, 2013; Lindemann y Saar, 2014 ; Poppitz, 2016 ) o que solicitan a los individuos elegir la clase social a la que pertenecen entre varias alternativas que se nombran al encuestado (Valenzuela, 2008; Andersen y Curtis, 2012 ; Haddon, 2015 ). Esto indica que la metodología de recolección de los datos influye decisivamente en los resultados obtenidos. Por lo tanto, la validez de nuestros propios resultados se sitúa en el marco del juego de clasificaciones aplicado a través de la encuesta y en nuestra definición empírica de la autoidentificación, lo que aporta nuevas aproximaciones sobre el posicionamiento subjetivo de los individuos.

Lo señalado delimita la discusión acerca de por qué nuestros resultados muestran una mayoritaria identificación con la categoría inferior, en mayor medida que con la categoría intermedia. Esto es consistente con lo estudiado desde la psicología social, observándose que quienes ocupan posiciones sociales superiores tienden a percibirse a sí mismos y a ser percibidos por otros enfatizando en su singularidad, en contraste con quienes se encuentran en posiciones más bajas en la jerarquía social, quienes se perciben y son percibidos de modo más homogéneo, desestimando su variabilidad ( Lorenzi-Cioldi, 1998 ). A este respecto, Bourdieu (1979) aseveró que quienes ocupan posiciones superiores propugnan que su posición se asocia a méritos y características – incluyendo sus gustos – que les distinguen como personas más que como un grupo homogéneo. En cambio, quienes integran grupos socioeconómicos más bajos se definen a sí mismos en torno a rasgos abstractos – como principios morales – que les distinguen de quienes ocupan posiciones superiores ( Lamont y Fournier, 1992 ) y que amplifican sus similitudes. La asignación de rasgos homogéneos a la categoría inferior en mayor medida que a la categoría intermedia – lo que reexaminaremos enseguida – y la superior, contribuiría a entender el tamaño del grupo que se identifica con esa categoría más baja.

La percepción de características compartidas homogéneamente con la categoría inferior en lugar de la intermedia puede explicarse al retomar la discusión acerca de si existe un vínculo entre aspectos subjetivos y objetivos de la estratificación social; es decir, si acaso hay congruencia con indicadores socioeconómicos claves ( Hout, 2008 ). Como hemos visto en los resultados de la encuesta, quienes se autoidentifican con la categoría inferior tienen en general menores ingresos, menor educación y residen en áreas menos privilegiadas. Sin embargo, una proporción importante de quienes se identifican con una categoría inferior se caracteriza por niveles de indicadores socioeconómicos, como los ingresos, que corresponden en realidad a un estrato medio o incluso superior de acuerdo a la definición “promedio” de los propios encuestados – según las características de las viñetas en cada categoría.

Esa aparente incongruencia con algunos indicadores de su situación socioeconómica puede explicarse por lo siguiente: posicionarse en la categoría inferior tiene que ver con el ingreso personal declarado pero, también, con otras condiciones consideradas definitorias, particularmente el área de residencia y el nivel educacional – según nuestros resultados –, que, siguiendo a Bourdieu (1979) , en alguna medida podrían ser considerados como indicios de capital social y de capital cultural. Habitar en un área de residencia diferente a la zona de clase media alta de Santiago, como en otras metrópolis latinoamericanas fuertemente segregadas, restringe las redes de contactos sociales que contribuyen a mantener o mejorar la condición social (Fuentes, Mac-Clure, Olivos y Moya, 2017). En cuanto al capital cultural, las oportunidades son decrecientes si se posee un nivel educacional menor que el universitario. Así, examinando nuestros resultados a partir de Bourdieu, una composición del capital más amplia que la posesión de capital económico – el ingreso monetario –, aparece como limitante de las condiciones y posibilidades de vida, lo cual interpretamos que acerca la percepción sobre la posición de uno mismo a la categoría inferior. La auto- identificación constituye una evaluación subjetiva en la cual los individuos asignan peso a esas diversas dimensiones, de acuerdo a esta interpretación.

La autoidentificación con la categoría superior sigue una pauta particular: quienes se autoposicionan enesa categoría son los más congruentes con el conjunto de sus características socioeconómicas.Casi en su totalidad tienen ingresos de un rango alto, cuentan con educación universitaria y habitan en la zona de residencia de la clase media alta en Santiago o en otras áreas específicas fuera de esa metrópoli, todo lo cual explica su posicionamiento subjetivo y les diferencia de quienes se autoidentifican con una categoría intermedia. Además de su mayor nivel de ingreso, son personas que se caracterizan por su nivel educacional superior en comparación con quienes se autoidentifican con la categoría inferior o la intermedia, entre quienes la meritocracia educacional no constituye un criterio claramente distintivo de su posicionamiento. Junto a esto, su área de residencia establece una distinción simbólica y facilita vínculos sociales, que les diferencia con respecto del lugar donde habitan las personas que se autoidentifican con las otras categorías.

En el otro extremo, los encuestados que expresan mayor inconsistencia con relación a sus características socioeconómicas son los que hicieron una sola pila de viñetas. Conforman el grupo relativamente pequeño que se percibe a sí mismo como parte de un único conjunto de personas en la sociedad y niega la existencia de categorías socioeconómicas, a pesar de estar integrado por personas de estatus socioeconómico bajo y sin movilidad social. Esto es consistente con los análisis que destacan que las desigualdades persistentes en la sociedad ( Tilly, 1999 ) son negadas o no se perciben conexiones que den lugar a entenderlas como un fenómeno colectivo, por parte de las personas que están más excluidas socialmente. Elaborando a partir de Skeggs (1997) , ese posicionamiento subjetivo se puede entender como una búsqueda de desidentificación y disimulación en una sociedad donde la pertenencia a un estrato bajo es subvaluada y porque esas personas carecen de marcos conceptuales que les permitan conectar y colectivizar sus experiencias.

En el marco del análisis de la evidencia aportada en esta investigación, se concluye que la mayor parte de la población clasifica a las personas en la sociedad de acuerdo a criterios socioeconómicos basados en ingresos, educación, área de residencia y ocupación. Los individuos encuentran su posición social primordialmente al interior de esa clasificación socioeconómica y no hay evidencia de identidades rivales en un segmento amplio de la población, aunque la tendencia a posicionarse en la clasificación dicotómica hombres-mujeres podría considerarse una potente alternativa.

En la definición de la propia posición social influyen en general características socioeconómicas de los individuos, pero sin una perfecta congruencia entre el posicionamiento subjetivo e indicadores objetivos.Más allá de esa constatación, lo clave es cómo estas ambivalencias son explicables (Devine y Savage, 2004), lo que constituye un aporte importante de este trabajo. El ingreso personal es relevante en la autoidentificación, a lo que se agrega la educación y destaca también la disponibilidad de capital social asociado al área de residencia. Las carencias en relación a esos aspectos explican la mayoritaria autoidentificación con la categoría inferior en la sociedad, más que con la categoría intermedia. La desigual distribución de esas condiciones explica también la mayor distancia social que separa a quienes se autoidentifican con la categoría superior en comparación con el resto de la sociedad. Sin embargo, el significado, el sentido y la importancia atribuida por las personas a esas diferencias, así como el modo de nombrarlas, permanece como una interrogante que sería de interés abordar en otros estudios.

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1 Bourdieu (2000) también se refiere a un capital simbólico. Uno de los principales – y discutidos – intentos de aplicar empíricamente el enfoque bourdesiano sobre las clases sociales se ha realizado en Gran Bretaña ( Savage et al., 2013 ).

2El universo de la muestra representa un 77% de la población de 25 años o más en el país. Los resultados de la encuesta variarían en caso de incluir al resto de esos habitantes o a personas en rangos de menor edad.

3Los datos fueron ponderados en función de las siguientes variables de interés: comuna, sexo, edad y condición de actividad.

4La medición del tiempo fue hecha mediante un tablet con el cual se aplicó cada encuesta.

5En relación con la tesis de que las clasificaciones elaboradas por las personas están moralmente cargadas ( Lamont y Fournier, 1992 ; Sayer, 2005 ; Skeggs, 1997 ), esto se encuentra presente en alguna medida entre los encuestados, pero el nombre que asignan a la pila de naipes con la cual se autoidentifican sólo conlleva una connotación de valor positivo o negativo en un tercio de los casos.

6El análisis MDS generó una fuerte diferenciación entre dos conjuntos de puntos, uno de los cuales abarcó un gran número de viñetas, cuyo tamaño y dispersión hacía recomendable establecer un número de conglomerados superior a dos. Con este criterio, se realizó tanto un análisis de ancho de silueta promedio como de suma de los cuadrados total, y se observó en ambos que una solución de tres conglomerados resultaba más apropiada que una de más conglomerados.

7Solamente dos sujetos tuvieron el mismo puntaje en más de una categoría estadística, los cuales fueron excluidos del análisis para no sesgar las interpretaciones.

8En términos de la calidad del ajuste de la solución con dos dimensiones, la matriz de distancias que se extrae de este MDS comparte un 88% de la varianza con la matriz de disimilaridades original de los naipes.

9Adicionalmente, en las ciudades intermedias hay una percepción de que la élite económica reside en barrios exclusivos de Santiago-Oriente (Mac-Clure, Barozet y Moya, 2015), lo que es ajeno al estrato superior local.

10Al apreciar este resultado es necesario considerar la heterogeneidad de los encuestados pertenecientes a ese grupo ocupacional, que incluye trabajadores por cuenta propia, trabajadores manuales calificados, pequeños empresarios y agricultores.

11Para clarificar estos resultados, complementariamente se presentan las probabilidades predichas según el modelo de regresión multinomial (ver Anexos).

*Este estudio contó con el apoyo de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica de Chile, Conicyt (proyecto Fondecyt 1150808). También fue apoyado por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social, Coes (proyecto Conicyt-Fondap 15130009).Los autores agradecen el valioso aporte de Jérôme Deauvieau del Centro Maurice Halbwachs, Etienne Pénissat de la Universidad de Lille y Cécile Brousse del Institut National de la Statistique et des Études Économiques.

ANEXOS

Nota: Sujeto de referencia: Mujer, >=46 años, profesional de menor nivel, ingresos entre CH$300.000 y $500.000, con estudios secundarios completos o educación técnica, sin movilidad intergeneracional y sin pertenencia a pueblos indígenas. Las probabilidades fueron comparadas según el área de residencia, en donde CI: Ciudad intermedia, C: Concepción, V: Valparaíso, SRZ: Santiago resto zonas, SO: Santiago oriente.

Fuente: Elaboración de los autores a partir de la Encuesta Clasificaciones, Chile, 2016.

Figura A1. Probabilidades Predichas sobre la Autoidentificación con una de las Categorías a partir del Modelo de Regresión Multinomial 

Tabla A1 Clasificación Subjetiva Socioeconómica: Viñetas por Categoría, según Grupo Socio-Ocupacional, Ingresos, Educación, Sexo y Edad 

Auto-identificación con categoría
Variable Categorías Inferior Intermedio Superior
Grupo socio-ocupacional Dueña de casa 13, 38, 55
Trabajador manual no calificado 26, 39, 41, 46, 56, 60, 68, 72 10
Independiente, calificado, peq. agricultor 2 20, 27, 47, 49 9
Rutina no manual 1, 11 24, 35, 59, 62
Profesional de menor nivel 6 4, 48, 58
Profesional alto, ejecutivo, empresario 5, 34, 50, 54, 74
Ingreso <CH$300.001 1, 2, 6, 11, 13, 26, 38, 39, 41, 46, 55, 56, 60, 68, 72
CH$300.001 - CH$500.000 10, 20, 24, 27, 35, 47, 49, 59, 62
>CH$500.000 4, 5, 9, 34, 48, 50, 54, 58, 74
Nivel educacional Menos que secundaria 13, 38, 39, 46, 56, 60 10, 27, 35, 59 9
Secundaria, técnica 1, 2, 6, 11, 26, 41, 55, 68, 72 20, 24, 47, 49, 62 4
Universitaria completa 5, 34, 48, 50, 54, 58, 74
Sexo Hombre 1, 6, 26, 41, 46 10, 20, 27, 35, 47, 49 4, 5, 9, 34, 48, 50, 74
Mujer 2, 11, 13, 38, 39, 55, 56, 60, 68, 72 24, 59, 62 54, 58
Edad <=45 años 1, 2, 6, 11, 26, 39, 46, 68, 72 20, 24, 49, 59, 62 4, 34
>= 46 años 13, 38, 41, 55, 56, 60 10, 27, 35, 47 5, 9, 48, 50, 54, 58, 74
Total 15 9 9

Fuente: Elaboración de los autores a partir de la Encuesta Clasificaciones, Chile, 2016.

Tabla A2 Clasificación Socioeconómica: Características Descriptivas de la Población 

Auto-identificación con categoría
Variable Inferior Intermedia Superior Total
Grupo socio-ocupacional Trabajador manual no calificado 28,3 20,4 6,5 23,9
Independiente, calificado 31,6 32,6 17,2 30,2
Rutina no manual 17,3 11,1 9,5 14,9
Profesional de menor nivel 11,6 13,0 28,4 13,8
Profesional alto, ejecutivo 11,3 22,8 38,5 17,2
Total 100 100 100 100
Ingreso <CH$300.001 42,8 23,6 1,7 33,7
CH$300.001 - CH$500.000 29,0 23,3 6,8 25,2
>CH$500.000 28,2 53,1 91,5 41,1
Total 100 100 100 100
Nivel educacional Menos que secundaria 25,6 18,7 2,3 21,3
Secundaria, técnica 59,2 52,4 29,2 54,2
Universitaria completa 15,2 28,9 68,4 24,5
Total 100 100 100 100
Movilidad inter-generacional Descendente 20,5 19,4 23,1 20,5
Sin movilidad 28,0 32,0 27,8 29
Ascendente 51,5 48,7 49,1 50,5
Total 100 100 100 100
Área de residencia Ciudad intermedia 38,9 30,4 26,9 35,5
Concepción 8,5 3,7 2,3 6,7
Valparaíso 5,2 5,6 1,2 4,9
Santiago: zona clase media alta 18,4 31 53,2 25,3
Santiago: resto zonas 29,0 29,4 16,4 27,7
Total 100 100 100 100
Sexo Hombre 54,9 59,9 66,3 57,4
Mujer 45,1 40,1 33,7 42,6
Total 100 100 100 100
Edad <= 45 años 53,7 62,4 69,8 57,6
>= 46 años 46,3 37,6 30,2 42,4
Total 100 100 100 100
Pertenencia indígena Pertenece 6,1 4,4 1,8 5,2
No pertenece 93,9 95,6 98,2 94,8
Total 100 100 100 100
Total (N muestra = 1546) 64,5 24,5 11,1 100

Nota: Datos ponderados.

Fuente: Elaboración de los autores a partir de la Encuesta Clasificaciones, Chile, 2016.

Recibido: 11 de Septiembre de 2017; Aprobado: 13 de Junio de 2018

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