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Revista Latino-Americana de Enfermagem

Print version ISSN 0104-1169

Rev. Latino-Am. Enfermagem vol.20 no.2 Ribeirão Preto May/Apr. 2012

http://dx.doi.org/10.1590/S0104-11692012000200022 

ARTÍCULO ORIGINALE

 

Los significados de la muerte y el morir: la perspectiva de los consumidores de crack

 

 

Fernando José Guedes da Silva JúniorI; Claudete Ferreira de Souza MonteiroII

IEstudiante de maestría, Departamento de Enfermagem, Universidade Federal do Piauí, Brasil. Profesor, Faculdade de Educação São Francisco, Brasil.
IIDoctor, Profesor, Faculdade de Saúde, Ciências Humanas e Tecnológicas do Piauí, Brasil. Profesor Adjuncto, Centro de Ciências da Saúde, Universidade Federal do Piauí, Brasil.

Correspondencia

 

 


RESUMEN

El consumo de cocaína puede estar en un modo auténtico de la existencia que lleva la persona a vivir mal ser-para-la-muerte. Ante esta realidad se tuvo como objetivo comprender el significado de la muerte y el morir para los consumidores del crack revelar los significados atribuidos a estos significados. Se realizó un estudio cualitativo sobre el método fenomenológico con 12 usuarios de crack en el proceso terapéutico en un Centro de Atención Psicosocial de alcohol y otras drogas en el período de febrero a abril de 2011 en Teresina, Piauí. Los resultados muestran que la muerte se entiende, onticamente por socio, asociación, entradas, viajes y el propio crack. Se concluye que el sentido es expresado en una experiencia inauténtica dirigido a la convivencia de la grieta incesante acompañada por un sentimiento de la nada y la retirada relacional.

Descriptores: Muerte; Cocaina Crack; Enfermería.


 

 

Introducción

El consumo de substancias ha marcado la historia de la civilización. En el principio, algunas de esas opciones (tés, humos mágicos, aceites medicinales y otros) eran creadas de modo comedido, casi siempre en rituales, con designio apósito y/o ritualista, así como en la perspectiva de atenuación de angustias y sufrimientos.

En el pasar de los siglos hubo una desvirtuación de esa finalidad, pasando esas substancias a ser utilizadas en la perspectiva de aumentar el placer de quien la utiliza, exacerbando el consumo más allá de las fronteras del curativo/medicinal. Se destaca todavía que este consumo estuvo articulado la visión mercadológica de las substancias, la cual aportó de manera decisiva para el crecimiento de la oferta, valorización y ampliación del consumo. En ese contexto, se amplió el acceso del hombre a vehículos para inebriarse que deturpan la percepción y humor, teniendo como consecuencia, en la pluralidad de las veces, una alteración del comportamiento.

En consonancia con tal realidad, esos vehículos fueron nombrados de substancias lícitas e ilícitas. En las últimas décadas, el consumo de las drogas ilícitas aumentaron de cantidades consideradas irrelevantes, para la producción y distribución en escala global, como un producto comercial, que además de prohibido tiene su control en mega carteles del alijo. Los resultados de esa expansión ocasionan desórdenes sociales, económicas y de salud, volviéndose serio problema de justicia y de salud pública(1-2).

Entre las substancias ilícitas más consumidas, de modo abusivo, en el mundo, se destacan la cocaína, la heroína y la marihuana. En mayor relieve, como problema de salud pública, está la cocaína, caracterizada por efectos nocivos más intensos y cuyo consumo viene exacerbándose desde la década de 1987, principalmente en la forma de piedra: el crack(3-4).

Estimase que el crack sea consumido por 0,3% de la población mundial y que la mayor parte de los usuarios, cerca del 70%, se concentran en Américas(5). En Brasil, su uso alcanza 0,7% de la población general, constituyéndose una de las substancias ilícitas más utilizadas, perdiendo solamente para la marihuana (8,8%), para los solventes (6,1%) y para cocaína (2,3%)(6-8).

El consumo del crack se ha ampliado significativamente y con rapidez alarmante desde que fue concebido. Así, es necesario enfatizar que la instantánea euforia desencadenada por el consumo de esa droga refuerza y motiva, para la mayoría de los individuos, el deseo de un nuevo episodio de consumo, estableciendo una relación íntima y casi incoercible, de dependencia entre el sujeto y la droga.

Aunque sientan y conozcan las consecuencias, los usuarios de crack sobrepasan cualquier obstáculo, dirigiéndose cada vez más al "fondo del pozo", en una tentativa desenfrenada de sobrevivir por la droga. Ese hecho remete al cuestionamiento: ¿Sería esa droga una muerte cotidiana?

Se puede reflejar que en el fenómeno de la dependencia de drogas reposa la privación de valor a la vida y la ausencia de un verdadero y significativo sentido existencial. El usuario de crack no pertenece a nada y a nadie, pero en la busca de sobrevivir por la droga, muere a cada día. La muerte es un modo de ser, que la presencia asume en el momento en el que es(9).

El dependiente de crack, frente a las dificultades cotidianas, encuentra en esta droga un camino supuestamente efectivo para superar su fragilidad y evitar la desintegración de su ego. Por tal razón, la elaboración e implementación de medidas efectivas de enfrentamiento se configuran en una ardua tarea.

Por otro lado, la Enfermería, como una ciencia del cuidado, deparase, también, en la cotidianidad de lo asistir profesional, con personas, sean hombres o mujeres, cada vez más jóvenes, que se entregan a ése morir diario por el uso del crack. Buscar, por tanto, comprender como son hechas esas elecciones y tomadas de decisiones aportará con una visión más amplia del modo de actuar de eses individuos y tal vez sea un punto de partida para iniciar un abordaje terapéutico centrado en el cliente. Para tanto, es necesario adentrar en el mundo subjetivo de eses usuarios, conocer que conexiones hacen para que dejen para detrás leyes, familias, afectos y si dediquen a vivir con y por la droga.

Para la construcción de ese conocimiento se volvió imperativa la aproximación con el referencial fenomenológico, una vez que éste permite desvelar sentidos, comprender sentimientos, revelar lo que se encuentra velado, posibilitando llegar a la esencia del fenómeno.

De ese modo, los objetivos trazados para este estudio fueron: comprender los significados de la muerte y del morir para la persona usuaria de crack y desvelar los sentidos atribuidos a esos significados.

 

Trayecto Metodológico

Se realizó una pesquisa cualitativa fundamentada en el método fenomenológico. El método utilizado fue desarrollado en tres etapas angostamente entrelazadas: la descripción, la reducción y la comprensión.

La descripción fenomenológica fue el momento inicial en la que se interrogó el sujeto para que éste hablase libremente sobre el fenómeno investigado en su mundo-vida. El según momento se constituye por la reducción fenomenológica cuando se buscó un distanciamiento de todas las concepciones y conocimientos pre-establecidos (epoché) sobre el tema y se buscó seleccionar partes de la descripción consideradas esenciales al desvelamiento de los objetivos propuestos. Por fin, se realizó la comprensión fenomenológica o hermenéutica cuando las expresiones ingenuas de los discursos fueron sustituidas por expresiones propias del pesquisidor(10-11).

La pesquisa fue desarrollada en un Centro de Atención Psicosocial para dependientes de alcohol y otras drogas (CAPSad), en el período de febrero a abril de 2011. Como criterio de inclusión de los sujetos se consideró: ser usuario de crack, mayor de 18 años, en proceso terapéutico y que voluntariamente aceptase participar del estudio con la firma del Término de Consentimiento Libre y Esclarecido.

Los sujetos investigados fueron 12 usuarios de crack, del sexo masculino, en la banda etaria comprendida entre 18 a 45 años, con enseñanza fundamental completa. Todos poseían un trayecto semejante en cuanto a la dinámica del consumo de drogas: siempre iniciando con el uso del loló y lanza-perfume, siguiendo del consumo de la marihuana, cocaína y crack.

Se destaca que la elección y cantidad de sujetos participantes del estudio no fue intencional. El hecho de ser exclusivamente del sexo masculino, es justificado, llevándose en consideración que en el período de obtención de los relatos no había mujeres en proceso terapéutico por el uso del crack. El número de entrevistados, por su vez, se dio por medio de la saturación de las informaciones logradas en los relatos.

Fueron presentados a los participantes los objetivos del estudio, la metodología y la forma de su participación. Se promovió la privacidad para la entrevista, permitiendo, así, la oportunidad de adhesión de forma interesada y voluntaria, según preconiza la Resolución 196/96 del Consejo Nacional de Salud (CNS). Se destaca que fueron obedecidos los principios de la ética, sigilo y confidencialidad. El estudio logró aprobación por el Comité de Ética en Pesquisa (CEP) de la Facultad de Salud, Ciencias Humanas y Tecnológicas de Piauí (NOVAFAPI) por medio de la CAAE nº 0468.0.043.000-10.

Los datos fueron logrados por medio de un guión de preguntas abiertas, mediados por la entrevista fenomenológica con las siguientes cuestiones: Comente libremente sobre el uso de crack por usted; ¿Cómo usted relaciona ser-usuario-de-crack con la muerte y morirse? Esos cuestionamientos permitieron oír relatos de vivencia con el crack y como la muerte se entrelaza en ese modo de estar y ser-en el-mundo. En ese momento se consideraron las particularidades de la clientela estudiada buscándose estrategias favorables a la conducción de la descripción del fenómeno a los ojos de quienes se experiencia.

Los resultados son presentados por unidades de significación, agrupados por el contenido destacado de los relatos de los sujetos y analizados con base en estudios sobre el tema, subvencionado por conceptos del pensamiento fenomenológico de Martin Heidegger.

 

Resultados y Discusión

La lectura con atención fue repetida varias veces hasta que si volviese clara, tomando un sentido significativo, conocido por "comprensión vacante y mediana", pues parte del sujeto que habla. Desde entonces, las unidades de significación acerca de la muerte y del morir para usuarios de crack fueron organizadas.

Como primera unidad de significación fue posible comprender que para esos usuarios de crack la muerte y morirlo son significados como compañero y socio en la vida. Esa relación con el fenómeno es establecida por medio de un conflicto cotidiano y casi imborrable entre vivir y morir. Hay una asociación directa de la vivencia con la droga y la muerte, ya que "el hombre significa desde las vivencias y vive desde los significados que da"(12).

La muerte puede venir a cualquier momento. Es una compañera (D1).

La muerte anda el tiempo todo contigo. Ella te acompaña en todos los momentos. Es un compañero. Es cual si ella tuviese mirando para usted, siguiendo usted, hablando de usted (D3).

El fenómeno en cuestión es significado como una presencia necesaria, diaria, que acompaña, guía, habla; en fin, indica. Crack y muerte están entrelazados en el cotidiano de estos usuarios, orientando sus vidas, determinando valores, vinculando sus existencias. Cuando, mientras, significan la muerte como compañera, compañera de toda hora, es una expresión de su nulidad, de la no presencia, de la falta de expectativa de cambio. Esa significación revela la muerte como algo esperado, que viene junto a la y con la droga.

La comprensión vacante y mediana revela también la muerte y morirlo como viaje y pasaje. Ese significado produce una dolorosa conciencia y genera los más diversos sentimientos, como pérdida, dolor y tristeza. Para esos sujetos la muerte es comprendida como transcendencia, percibida cómo pasaje y no como un fin.

La muerte es cual si fuese un pasaje (D8).

Un viaje que yo sé que no tiene vuelta, pero un viaje (D11).

La muerte se caracteriza por ser propia, irremisible, insuperable, cierta e indeterminada. Sin embargo, ésa puede ser anticipada cuando el hombre está perdido en el impersonal, en la impropiedad y en la inautenticidad(9). Esa significación (viaje y pasaje) atribuida a muerte y al morir es asumida por el usuario de crack como un vivir por las cosas y por los bienes. Reside ahí la inautenticidad, revelando que en el cotidiano del consumo del crack reposa una carencia de estima a la vida.

En los relatos es posible percibir qué estos usuarios son conscientes de que la muerte vendrá. Entienden qué ella es presencia viva del movimiento del existir humano. Están ciertos de la propia muerte, aunque no sepan el día, ni la hora.

Valorar la muerte y morirlo como pasaje y viaje al revés de reconocerla como existencialmente libre es vivir en la decadencia, de modo impropio e no autentico utilizándose la fuga como medio de evitar la angustia. Es alienarse, es colocarse en la medianidad(13). El hombre se acongoja justamente porque es un ser de posibilidades, y su angustia existencial se debe al hecho de poder volverse una imposibilidad, por ser mortal. La muerte es la posibilidad de la imposibilidad, de la cual no se puede se fugar, pero que el hombre intenta a todo coste distanciarse de ella.

En la segunda unidad de significación, los sujetos se refirieron a muerte no como finitud de vida, pero de forma indiferenciada; un acontecer a cualquier hora, expresión de un nada.

Podía morir cualquier hora. Es la única cosa que yo sé. Moriré. Pero como usuario de crack no vemos la muerte. No sabemos lo que es la muerte (D6).

Cuando estaba en la "cisura" yo pensaba que moriría el tiempo todo. Viene un sentimiento malo. Y era mayor cuando usaba el crack (D10).

El ser-para-la-muerte es el sentido auténtico de la existencia. Con la muerte no hay otros proyectos a realizar. La finitud es la última posibilidad de poder-ser. Cuando la muerte se vuelve realidad terminó la existencia. Así, la muerte denota miedo por desvelar el presente, así como por evidenciar el encerramiento a las diversas posibilidades de venir-a-ser(9).

Para los sujetos de este estudio no había esa conciencia ontológica de la muerte y del morir. No hay referencia con el temor de la desaparición de la presencia en el mundo, pero un caminar junto, una seguridad del que estando con el crack también se está con la muerte.

Así es que para muchos de eses sujetos la muerte y morirlo son también significados como siendo el propio crack. Esa experiencia indica la presencia de una dimensión espacio-temporal, en la cual ese hombre pierde su red de informes, se sienta apagado, experimenta la falta de conexión con su lugar de origen, se sienta en órbita en el lugar donde habita(12). Ellos no consiguen referir su posición, su papel, en fin, su lugar en el mundo - su referencia es el crack.

Muerte es usar crack [...]. El cara usando el crack él esta muerto. Apenas no esta muerto porque no está enterrado. Esta fuera de sí. Asalta los amigos, los parientes, cualquiera un apenas para fumar. Para mí la muerte estaba siendo mismo el crack (D3).

La muerte es usar crack. Yo cuando pasaba más de cuatro días usando yo pensaba: esa mierda está me matando. La gente del "medio" sabe que el crack mata con cuatro cinco años. Si no es por la salud es por las cosas que uno hace cuando uno usa (D4).

En esta unidad de significación los relatos evidencian que el consumo del crack hace con que ellos pierdan, cada vez más, el incentivo para busca de su identidad personal, siendo, pues, consecuentemente lanzados en la impropiedad de sí mismos, en la inautenticidad. Esa comprensión puede ser aprehendida al considerarse que el usuario de crack al estar-lanzado en el cotidiano del consumo de drogas está limitándose, de esta forma, en la vivencia de su sexualidad, del ocio, de la vida social y laboral.

La muerte es el fin de carrera, es cuando todo acaba. El fin de la historia. Y el crack viene trayendo rapidez en ese negocio porque él te lleva, destruye tu salud, destruye tu ciclo de vida [...] familia, amigos [...] él te deja ciego, sordo, pierdes la noción (D7).

Con el crack usted no siente sueño, voluntad de comer, de tener relación, de hacer sexo. Usted apenas siente voluntad de usarla. De beber y usar ella. ¿Eso allá es vida? Para mí eso es muerte, eso es el fin. Porque uno no siente voluntad de vivir (D12).

Significar la muerte como siendo el propio crack es una comprensión de lo cuanto esa droga puede distanciarlo de todos y de todo. Morir es desaparecer para la familia, los amigos y el trabajo. Es perderse en sí mismo, es desvalorizarse y valorar la droga, de tal manera que para estar con ella es capaz de mentir, robar, envolver familiares, amigos, a cambio de su mayor abismo: el crack.

Al encarar la muerte el hombre se enfrenta con la vida. En ese momento se abdican las opiniones convencionales y se escoge autónomamente como vivirá, o sea, vive su ser-propio. En este contexto vivir-con-el-crack aproximándose a la finitud.

El ser del hombre es un ser de posibilidades, es un poder-ser(9). El existir implica en estar-lanzado en esas posibilidades. De esta manera, el usuario de crack está siempre frente a las opciones, delante de las cuales deberá siempre hacer elecciones. Así, el existir humano si estructura en términos y posibilidades y la existencia es la elección entre venir-a-ser o findarse. La elección es una vivencia porque está siempre acompañada de profundos e sentimientos molestos(12).

Cuando se está en una situación de escoger entre las opciones es porque ocurrió un desacierto, un desarreglo en aquello que estaba cierto y definido y está como que suspendido en el aire. Al encontrarse en crisis se experimenta sentimientos de instabilidad y angustia(14). En la realidad en la que éste estudio se insiere, esto es claramente percibido por medio de la instabilidad familiar y conyugal evidenciada en los relatos.

Mi familia ya estaba totalmente desestructurada. Conmigo usando el crack todo desmejoró (D1).

Mis hijos y mi mujer me abandonaron. Después esa droga me hizo perder todo. Mis padres y mis hermanos (D4).

Se destaca que para análisis de las elocuciones de los sujetos de este estudio se necesitó profundizar la comprensión acerca de la dimensión relacional y la construcción de la identidad del hombre. Esa dimensión relacional, que funda la constitución del hombre "apenas puede ser en referencia con otro que no es él mismo"(12).

Es, pues, desde esa conciencia de mundo que él va organizando sus relaciones, haciendo sus elecciones, afectando y siendo afectado por cada una de ellas. Son idas y venidas que, a los pocos van se uniendo y constituyendo el ser. Cuando, sin embargo, los obstáculos, sean de orden emocional, financiera, relacional son tamaños, ese hombre buscará en el ofrecimiento inicial fácil, compensatorio de esas pérdidas - que es la droga, la manera de construir ésa su identidad. "Para el dependiente, la droga es una cuestión de supervivencia"(12).

En este contexto, la relación que los sujetos de este estudio hacen entre la muerte y morirlo está íntimamente relacionada al propio uso del crack, expresando una vivencia no autentica, presentada por sentimiento de nulidad, descompromiso relacional y vuelto a la simbiosis con el crack.

 

Consideraciones finales

La fenomenología se abre como una nueva concepción para la comprensión de los significados atribuidos a los fenómenos contemporáneos. Ese abordaje metódico representa la constitución de la busca del ser y de los significados por ellos obtenidos por la experiencia.

El significado de la muerte y del morir exprimido por los usuarios de crack onticamente se muestran por medio del compañerismo, aparcería, pasaje, viaje y como siendo el propio crack. En ese contexto es evidente que el significado de la muerte y del morir para el usuario de crack es un objeto difícil y delicado de ser explorado.

Estos usuarios cuando se permiten reflejar sobre ese fenómeno se dejan identificar por medio de palabras, ademanes y posicionamientos en los cuales éstos se reconocen como seres mortales, aunque no estén listos para la vivencia del sentido auténtico de la existencia: ser-para-la-muerte. Se destaca que muchos de los significados encontrados para este grupo son también compartidos por otros, muchas veces por la mayoría de la población, como por ejemplo, sentido de transcendencia.

Desde este estudio, mediados por la hermenéutica heideggeriana, se volvió posible penetrar en ese mundo relacional del usuario de crack. Viven una dualidad entre vivir y morir en detrimento del consumo de esa substancia. En ese contexto, se desveló la muerte y morirlo como transcendencia, denotando un vivir de manera decadente, de modo impropio e no autentico, considerándose que esta vivencia hace parte de la elección de esa persona en su modo de ser presencia.

A despecho de la relevancia de la contribución al conocimiento producido, el estudio presenta limitaciones. De ellas se refiere a la constitución de la muestra compuesta exclusivamente por usuarios del sexo masculino, dejando de conocer el fenómeno en el ámbito femenino. La otra limitación se refiere al hecho de que eses usuarios estaban en tratamiento en el momento de la colecta, lo que podría constituir ponderaciones más conscientes. En este sentido, se sugiere ampliar la pesquisa de modo a envolver mujeres.

 

Referencias

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Correspondencia:
Fernando José Guedes da Silva Júnior
Universidade Federal do Piauí.
Campus Universitário Ministro Petrônio Portella
Bairro: Ininga
CEP: 64049-550, Teresina, PI, Brasil
E-mail: fernandoguedesjr@gmail.com

 

 

Recibido: 16.6.2011
Aceptado: 6.1.2012