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Opinião Pública

Print version ISSN 0104-6276

Opin. Publica vol.18 no.1 Campinas June 2012

http://dx.doi.org/10.1590/S0104-62762012000100008 

¿Son los chilenos igualmente solidarios? la influencia de los recursos personales en las donaciones de dinero

 

 

Juan Carlos CastilloI; Paola LealI; Ignacio MaderoI; Daniel MirandaII

ICentro de Medición MIDE UC. Escuela de Psicologia. Pontificia Universidad Católica de Chile. jcastillo@puc.cl; paolalealb@gmail.com; imadero@uc.cl
IIEscuela de Psicologia. Pontificia Universidad Católica de Chile. damiran1@uc.cl

 

 


RESUMEN

En el discurso público comúnmente se asume que Chile es un país solidario, un supuesto que se confunde con la idea de una cierta homogeneidad en lo que respecta a valores solidarios y conductas de ayuda en el país. El presente trabajo apunta a cuestionar esta idea de homogeneidad respecto de solidaridad, proponiendo que las conductas solidarias se relacionan con los recursos que las personas poseen, los que a su vez se asocian al lugar que las personas ocupan en la estructura de estratificación social. Tomando los datos de la Encuesta de Solidaridad realizada en 2009 por el Centro de Medición MIDE UC de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el trabajo se centra en un tipo de conducta de ayuda particular: las donaciones en dinero. El análisis se focaliza en la influencia de recursos personales como ingreso, educación y pertenencia a redes sobre este tipo de donaciones. Los resultados indican que los individuos con mayores recursos son más proclives a las donaciones, donde el nivel educacional alcanzado juega un papel preponderante.

Palabras-clave: solidaridad; conductas de ayuda; donación de dinero; status socioeconómico; Chile


ABSTRACT

In the public discourse it is commonly assumed that Chile is a solidary country, an assumption that is mixed with the idea of homogeneity in the country as far as helping behavior and solidarity values is concerned. The present paper is aimed at challenging this homogeneity assumption by proposing that helping behavior is associated to personal resources, which at the same time are linked to the position in the social stratification structure. Using data from the Solidarity Survey implemented by the assessment center MIDE UC of the Pontificia Universidad Católica de Chile in 2009, the paper focuses on a specific type of helping behavior: money donations. The analysis centers on the influence of personal resources such as income, education and networks on this kind of donations. Results indicate that individuals with greater resources are more given to donate, whereby the educational level plays a key role.

Keywords: solidarity; helping behavior; money donations; socioeconomic status; Chile


 

 

Introducción

La pregunta "¿Es Chile un país solidario?" surge recurrentemente en la discusión pública a través de la prensa en el país, así como también en diversos foros y seminarios. Tras esta pregunta, parece haber un cuestionamiento a una supuesta cultura de solidaridad, una interpelación a la idea de chileno solidario y también muchas veces un llamado implícito a poseer actitudes solidarias que supuestamente caracterizan a la identidad nacional. El debate se pierde muchas veces en opiniones encontradas y discusiones que parecen buscar llegar a una respuesta del tipo "si somos" o "no somos" mediante la mera argumentación. En otras ocasiones, la discusión aborda qué entendemos por solidaridad así como también cómo las concepciones de solidaridad van cambiando a través del tiempo, debate influenciado en el país por análisis sociológicos y antropológicos en relación al rol de la solidaridad en un contexto de individualismo asociado a políticas neoliberales (DOCKENDORFF, ROMÁN & ENERGICI, 2010). Ya sea de una forma periodística o académica, el análisis de la solidaridad en Chile suscita constante interés en la opinión pública, el que además se ve alimentado por situaciones de catástrofes naturales como el último terremoto y maremoto a principios del 2010.

Pese a la relevancia del tema de la solidaridad, su estudio de manera empírica en Chile es un fenómeno reciente y restringido al análisis de tipo descriptivo y exploratorio. Ejemplo de ello son los estudios de la Secretaría General de Gobierno (SEGEGOB) así como también los de la Fundación Trascender (2007), que el año 2009 desarrollaron la cuarta encuesta consecutiva en el tema. Ese mismo año, el Centro de Medición MIDE UC de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en conjunto con el Hogar de Cristo, diseñan e implementan una encuesta en el tema solidaridad orientada a generar un índice de solidaridad en el país así como también a proporcionar elementos que vayan más allá del análisis meramente descriptivo y que permitan avanzar en lo explicativo, es decir, en torno a la pregunta de investigación: ¿Cuáles son los determinantes de las conductas solidarias? Para ello, la encuesta contiene tanto variables de caracterización social así como también una serie de escalas actitudinales que cubren conceptos psicosociales, las que podrían explicar diferencias individuales en prácticas solidarias. En cuanto a las variables de conductas solidarias, se aborda de manera exhaustiva las donaciones de dinero, las que constituyen la variable central del presente estudio.

Basados en la Encuesta de Solidaridad de MIDE UC, el presente artículo plantea una primera aproximación al análisis de los determinantes de las conductas solidarias, el cual está basado en un modelo de recursos personales (WIEPKING & MAAS, 2009). De acuerdo a esta perspectiva, los recursos individuales se asocian a la realización de conductas solidarias, los que a su vez se relacionan con el lugar que las personas ocupan en la estructura de estratificación social. En esta línea, la solidaridad no es sólo una actitud dependiente de las convicciones morales individuales, sino que corresponde a actitudes y acciones de carácter social. La hipótesis de investigación en esta línea es que a mayor estatus social y pertenencia a redes, mayor será la expresión de conductas solidarias. Tal aproximación intenta incluir elementos de tipo sociológico en la comprensión de las conductas solidarias, complementando la investigación en el área que hasta ahora posee un énfasis en variables actitudinales y de personalidad.

El artículo se organiza em cinco secciones. La primera parte introduce el estudio de la solidaridad y su conceptualización, apuntando a una noción de solidaridad susceptible de estudio empírico. En la segunda sección nos aproximamos empíricamente a la solidaridad, dando cuenta del estado del arte en el tema así como también planteando el modelo de recursos que guía la investigación. Luego de presentar los datos, variables y métodos en la sección 3, en la cuarta parte se desarrolla el análisis descriptivo y los modelos de donación de dinero basados en la perspectiva de recursos. Finalmente, en el resumen y discusión se abordan los principales hallazgos, limitaciones del presente estudio y ámbitos para posibles futuras investigaciones.

 

El concepto de solidaridad

El advenimiento de la modernidad produjo que el carácter estratificado del orden social heredado de las sociedades tradicionales o pre-modernas comenzara a volverse criticable (LUHMANN, 2007). La desigualdad social entre los sujetos de sociedades pre-modernas, así como las consecuencias desintegradoras del mismo fenómeno, no eran refutadas por los individuos debido a la alta legitimidad religiosa que acaparaba dicho orden (DURKHEIM, 1985). Sin embargo, en el nuevo escenario moderno, la jerarquización y exclusión social de las personas en ciertos espacios de la sociedad es continuamente puesta en duda por cuanto la integración de todas las personas a la misma sociedad se convierte en una obligación ineludible para cualquier campo social (política, economía, educación, derecho, religión, etc.) (LUHMANN, 2007). A partir de ello, el concepto de solidaridad comienza a ser significado por muchos cientistas sociales como un vínculo social que permite la reducción de la exclusión social en aquella época de modernidad temprana.

Emile Durkheim (1985) es el primer sociólogo que define a la solidaridad en esta dirección. Este teórico francés señala que la solidaridad consiste en ciertas pautas de interacción que promueven entendimiento en sociedades industrializadas, en las que la alta especialización de los roles de trabajo amenaza frecuentemente la coordinación de la sociedad. Posterior a ello el concepto de solidaridad es formulado como el aspecto esencial para el logro de un equilibrio en una sociedad moderna con un fuerte componente de individualización que pone en duda constantemente la cohesión entre las personas (BECK, 2007; DE BEER & KOSTEER, 2009; LIDZ, 1989; KAHANE, 1999). La solidaridad es además concebida como un imperativo social que normativiza el comportamiento individual de aquellos sujetos que participan de los intereses colectivos asegurando interdependencia y cohesión entre las personas (KOMTER, 2005; HECHTER, 2001). Finalmente, la solidaridad también es pensada como una forma condensada de comunicación destinada a aumentar la probabilidad de inclusión a individuos excluidos de diferentes derechos sociales (MASCAREÑO, 2006). La noción de excluidos sociales no refiere únicamente a personas pobres, sino que además sugiere la idea de sujetos en condición de miseria social, vale decir, individuos que ocupen posiciones desfavorables en distintos espacios de la sociedad (BOURDIEU, 1993). De este modo, la solidaridad definida desde una aproximación científico social, refiere a una operación social en la cual se relacionan expectativas de asociatividad y de vinculación social, las que se asumen como relaciones de beneficio tanto por la persona que posee estas expectativas como por la que las recibe (ARNOLD & THUMALA, 2006).

Siguiendo esta línea argumentativa, en este trabajo entenderemos la solidaridad como una acción social relativa a impedir que el fenómeno de la exclusión altere la interdependencia de los sujetos dentro de una sociedad. Si bien comprendemos que se trata de una definición teórica amplia y que intenta abarcar distintas manifestaciones de la solidaridad, nuestro estudio se focalizará en un aspecto específico, a saber, las donaciones de dinero. Tal focalización nos permitirá avanzar un primer paso en la medición de la solidaridad específicamente en el caso chileno. Usualmente la medición empírica de la solidaridad se remite a estudios de voluntariado o acciones caritativas (DOCKENDORFF, 1993; DOCKENDORFF et al, 2010), sin embargo, los datos disponibles por la "Encuesta de Solidaridad 2009", nos otorgan la posibilidad de estudiar donaciones monetarias, entendidas como una expresión contingente de la solidaridad. Para lograr esto, observaremos los distintos indicadores que componen la donación de dinero y posteriormente examinaremos en qué medida ciertas variables de un modelo de recursos personales influencian las conductas de donación.

 

Aproximación empírica al estudio de la solidaridad

Dentro de los estudios de donaciones solidarias encontramos publicaciones referentes a donaciones de dinero en situaciones de catástrofe (ZAGEFKA, NOOR, RANDSLEY DE MOURA; HOPTHROW & BROWN, 2010), o la donación de órganos o sangre (LEE, PILIAVIN & CALL, 1999). En estos trabajos generalmente se utilizan como variables predictoras diferentes medidas psicosociales, tales como la empatía, satisfacción, altruismo, egoísmo, el deber social y emociones como la culpa y la piedad (REED & SELBEE, 2000; VECINA, CHACÓN & SUEIRO, 2009; ZARZUELA & ANTÓN, 2008). Si bien tales variables son relevantes en la explicación de conductas solidarias, consideramos que es necesario detenerse primero en la influencia de variables de tipo socioestructural, las que para el caso de este trabajo hemos enmarcado en un modelo de recursos personales (WIEPKING & MAAS, 2009). Las características de este modelo son el tema de esta sección, la cual comienza revisando evidencia empírica relacionada al estudio de la solidaridad en Chile.

 

El estudio de las conductas de ayuda en Chile

En Chile, la información relativa a conductas de ayuda está orientada principalmente a una definición consensuada de lo que es solidaridad: el voluntariado, entendido como la participación activa en entidades de voluntariado. A partir de esto gran parte de los estudios en el área se han focalizado en la caracterización de voluntarios. La investigación desarrollada por Cecilia Dockendorff a principios de los años '90 puede entenderse como un esfuerzo precursor al sistematizar las miradas y definiciones personales frente a la solidaridad y cómo ésta está inevitablemente ligada al discurso social de los chilenos en términos de participación social, educación ciudadana y cambio cultural (DOCKENDORFF, 1993). Esta iniciativa se enmarca en una preocupación creciente por parte de los gobiernos democráticos de incorporar la solidaridad no solo al discurso político, sino también a centrarla como parte activa en el desarrollo de objetivos y proyectos sociales, especialmente al asociarla principalmente con la pobreza como principal problema social (DOCKENDORFF, 1993).

Paralelamente, la serie de "Cuadernos de Voluntariado", elaborada por el Ministerio Secretaría General de Gobierno entrega antecedentes relevantes sobre una posible definición integrada del concepto de voluntariado. Esta definición incorpora tanto aspectos jurídicos así como también establece las características que identifican a los voluntarios (SEGEGOB, 2005), los que se asocian a los resultados de un estudio piloto realizado por el Gobierno entre los años 2001-2002 (ALCALÁ CONSULTORES, 2002). De modo similar, en el año 2009 el mismo Ministerio publicó los resultados del primer catastro nacional de voluntarios, en el cual confluye la información disponible en los cuadernos de voluntariado, además de otras características relacionadas con las entidades que realizan trabajo de voluntariado (SEGEGOB, 2009). Del primer estudio mencionado, los resultados indican que ser mujer, joven (73,1% tenía 24 años o menos) y de clase media/media baja constituyen las principales características sociodemográficas de los voluntarios. Consistentemente con lo anterior, la ocupación predominante es ser estudiante, seguido de lejos por trabajadores a tiempo completo, desempleados y dueñas de casa (SEGEGOB, 2005). En cuanto al segundo estudio, destaca una población de carácter mayoritariamente femenino (61%), de adultos mayores por sobre jóvenes (40% v/s 26%) y con educación media completa (40%) o técnica/universitaria completa (18%) (SEGEGOB, 2009).

En cuanto a estudios sobre conductas de ayuda más específicas encontramos la encuesta de la Fundación Trascender, quienes han logrado puntualizar las tendencias en participación voluntaria y percepciones de los chilenos relativas a la solidaridad y el voluntariado (FUNDACIÓN TRASCENDER & COLLECT GFK, 2007, 2008). En su Estudio Nacional de Voluntariado, realizado año a año a partir de 2006, se han incluido preguntas relativas a conductas de ayuda de distinto tipo. Entre ellas se incluye la donación de dinero, tema que a pesar de no haber sido incorporado todos los años, sirve para dar indicios sobre una posible caracterización de donantes de dinero en Chile. En la encuesta realizada el año 2007 por la Fundación Trascender, las preguntas relativas a donación de dinero distinguieron entre distintos tipos de donación de dinero (e.g. dar el vuelto del supermercado o donar sistemáticamente como parte de una institución de ayuda), así como también diferencias entre la acción de donar y el monto donado. Con esta información es posible establecer que los grupos de mayor participación en conducta de donación en dinero corresponden a personas entre 25 y 44 años (92%), seguido de adultos mayores sobre 60 años (91%); en términos de grupos socioeconómicos, el grupo ABC1 incluye a la mayor cantidad de personas que donan dinero (94%), seguido por los grupos C2 y C3 (91% cada uno); y que un 98% de las personas que realiza donaciones en dinero ha participado, además, en actividades de voluntariado (FUNDACIÓN TRASCENDER & COLLECT GFK, 2007). Respecto de los tipos de donaciones se distinguen: (a) dar el vuelto en supermercado o farmacia, (b) donaciones mensuales a alguna organización de beneficencia, (c) dar dinero a quien pide en la calle, y (d) donar en colectas y/o campañas específicas (e.g. Teletón), donde la mayor parte de las personas participa dando el vuelto, seguido de las donaciones a colectas/campañas (FUNDACIÓN TRASCENDER & COLLECT GFK, 2007).

Del total de personas realizando alguna de las distintas formas de donación en dinero - tanto en relación a la donación del vuelto como en el caso de las donaciones a colectas/campañas - no se observan mayores diferencias en términos de características sociodemográficas de los donantes. Sin embargo, en el caso de las donaciones sistemáticas como sucede al ser socio de una institución, es posible distinguir una población pequeña (solo un 27% realiza este tipo de donaciones), cuya participación aumenta con la edad (41% de adultos sobre 60 años) y, pertenecientes a los grupos socioeconómicos más altos (ABC1:34%; C2:35%). En el caso de las conductas de ayuda de dar dinero a quienes piden en la calle, no se observan diferencias sustantivas en términos de edad, pero destacan los grupos socioeconómicos más bajos como altamente participativos (C3:61%; D:62%) y una leve diferencia entre hombres (57%) y mujeres (62%) (FUNDACIÓN TRASCENDER & COLLECT GFK, 2007).

 

El modelo de recursos personales

Un punto esencial del presente artículo consiste en plantear que existen una serie de factores sociales que orientan la disposición e inclinación de los individuos por acciones solidarias (BOURDIEU, 2010; ARCHER, 2009). En esta línea, la evidencia revisada hasta el momento en Chile, así como también la internacional, sugiere que las variables que resultarían significativas de las conductas de donación corresponden al nivel educacional (KOTTASZ, 2004; RAJAN, PINK, & DOW, 2008; SCHLEGELMILCH, LOVE & DIAMANTOPOULOS, 1997), el ingreso o grupo social de pertenencia (BRYANT, JEON-SLAUGHTER, KANG & TAX, 2003; KOTTASZ, 2004; RAJAN et al, 2008; SCHLEGELMILCH et al, 1997) y las redes sociales de cada individuo (WIEPKING & MAAS, 2009). Además, encontramos otras variables sociodemográficas que poseerían un impacto en conductas solidarias, tales como la edad (SARGEANT, 1999; SARGEANT, FORD & WEST, 2006; SCHLEGELMILCH, DIAMANTOPOULOS & LOVE, 1997) y el sexo (KOTTASZ, 2004; MESCH, ROONEY, STEINBERG, & DENTON, 2006; ROONEY, MESCH, CHIN & STEINBERG, 2005; SARGEANT, 1999; SCHLEGELMILCH et al, 1997).

Apoyados en la evidencia internacional reciente, nuestro objetivo es analizar las conductas de donación de dinero por medio de un modelo de recursos personales compuesto por medidas de estatus individual (nivel educacional y nivel socioeconómico) y por la existencia de redes sociales de cada sujeto. A partir de lo indicado por Ilcan & Bazoc (2004), el nivel educacional constituiría una de las variables más determinantes de las conductas solidarias. Ello por cuanto un alto nivel educacional deviene en mayor autonomía y madurez individual, en consecuencia en una mayor capacidad para observar críticamente la realidad social desigual y disponer de soluciones para ello. Sin embargo, toda consideración al nivel educacional estaría sesgada en ausencia del nivel socioeconómico, ya que ambas variables se encuentran estrechamente relacionadas, aún de manera más evidente en países con alta desigualdad socioeconómica como Chile (SOLIMANO, 2009). En esta línea, ciertos autores señalan que el nivel socioeconómico se comporta como una de las variables que en la actualidad más direcciona la orientación de la solidaridad (STIRLING, 2007; PEARCE, 1993), ya que la acumulación de capital económico y cultural influiría directamente en las conductas de ayuda como el voluntariado o la donación. Junto con el nivel educacional y el ingreso, una tercera dimensión asociada a recursos corresponde a la pertenencia a redes sociales (WIEPKING & MAAS, 2009) indican que la capacidad de donación de una persona no solamente está supeditada a características personales de cada sujeto, sino que también se encuentra permeada por factores de carácter interpersonal. Se señala específicamente que la relación de un individuo con redes sociales compuestas de personas que actúan según valores vinculados al acto de donación, como la caridad y la solidaridad, posee incidencia directa en el incremento de la capacidad de donación de cada sujeto. Si bien es difícil operacionalizar la vinculación a redes en base a la información de una encuesta, en este trabajo veremos si la adscripción a organizaciones religiosas, definida como una forma de vincularse con redes de individuos que se relacionarían con valores de ayuda a otros, afecta la frecuencia de donaciones de las personas.

Finalmente, en el análisis incluiremos la edad y el sexo como variables de control. Consistente con la evidencia nacional revisada, se ha evidenciado por una parte que las personas adultas al estar inmersos en dinámicas familiares, laborales y profesionales, concentran sus expectativas en esas instancias sociales por lo cual sus conductas voluntarias se reducen, pero aumentan sus conductas monetarias. (HAGER & BRUDNEY, 2004; DÁVILA, 2008). Por otro lado, Ariño & Castelló (2007) muestran que en general las mujeres poseen más proclividad a la solidaridad que los hombres (GLUKSMANN, 2000; MIGUELI, 2007).

 

Datos, variables y métodos

Datos

El Centro de Medición MIDE UC de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en conjunto con el Hogar de Cristo, realizaron la "Encuesta de Solidaridad 2009" con el objetivo de conocer las diferentes formas en que los chilenos realizan conductas de ayuda y cuáles son sus actitudes al respecto. Esta encuesta permite abordar en profundidad el estudio de las donaciones de dinero, incluyendo además variables de estatus y de caracterización sociodemográfica. Al mismo tiempo, este estudio busca identificar distintos factores psicosociales (valores, empatía, confianza en instituciones públicas, identificación religiosa y nacional, etc.) que podrían estar relacionados con mayores niveles de solidaridad en las personas. De este modo, la implementación de esta encuesta constituye el primer intento de realizar un estudio en el país que no sólo apunta a aspectos descriptivos de las conductas solidarias, sino que ofrece elementos para avanzar en hipótesis explicativas basadas en teoría.

El cuestionario se aplicó en modalidad cara a cara en la Región Metropolitana, lugar donde se concentra gran parte de la población nacional (41%). La muestra final consistió en 644 personas, de ambos sexos, entre 18 y 64 años de edad, residentes de las 34 comunas del Gran Santiago. El método de muestreo es aleatorio y probabilístico, estratificado por nivel socio económico, género y edad. La estratificación por nivel socioeconómico tuvo por fin sobre representar a los niveles más altos, de modo de poder analizar de mejor manera el rol de esta variable. El error muestral estimado es de 3,9%, con un nivel de confianza de 95%. Los datos de esta encuesta fueron recolectados entre el 13 de Julio y el 24 de Agosto del año 2009.

 

Variables

Las variables dependientes del presente estudio son las actitudes hacia las donaciones de dinero y la donación de dinero a instituciones. La primera variable se encuentra asociada a una batería de ítems que el encuestado responde en una escala de acuerdo/desacuerdo, mientras la segunda se refiere específicamente a donación sistemática mediante el ser socio/a de una institución de beneficencia. Las preguntas del cuestionario correspondientes a las variables dependientes del estudio se muestran en la Tabla 1.

 

 

Algunos de los ítems de la batería de donación de dinero requieren aclaración, ya que son específicos del caso chileno. El ítem b se refiere a una práctica que ocurre principalmente en los supermercados, en la cual se solicita donar la diferencia entre el valor de lo comprado y un monto cerrado asociado a monedas/billetes de mayor valor. Por ejemplo, si el valor a pagar es CLP$ 3.170 y se paga con CLP$3.200, el "vuelto" a donar correspondería a 3200-3170= CLP$ 30. En cuanto a la Teletón mencionada en el ítem c, corresponde a una campaña nacional anual en que se hace un llamado general a donar dinero para financiar programas de rehabilitación para niños con discapacidad. Las colectas (d) son actividades que generalmente duran un día, en donde voluntarios se instalan en lugares públicos y solicitan donaciones a los transeúntes para alguna organización solidaria.

Para fines del análisis descriptivo se considera un índice en base al promedio de los ítems de la batería de actitudes hacia las donaciones de dinero (alpha=0.73). En los análisis explicativos se analiza la estructura de esta batería mediante análisis factorial, donde las variables dependientes se generan a partir de puntajes factoriales (factor scores).

Las variables independientes del estudio se organizan en variables asociadas al modelo de recursos (ingreso, educación y religión), así como las variables de control edad y sexo, las que se describen en la Tabla 2:

 

 

Los quintiles de ingreso fueron calculados en base al ingreso equivalente, consistente en el ingreso del hogar dividido por el número de miembros del hogar. En la variable nivel educacional se fusionaron el nivel universitario y el de postgrado, dado el bajo porcentaje de esta última categoría (4.5%). Finalmente, la categoría "otras" de la variable religión agrupa una serie de credos de baja frecuencia en la población, y que agrupadas alcanzan el 3.12 % de los casos.

 

Análisis

Análisis descriptivo

Comenzando con los aspectos descriptivos de las variables dependientes, la Figura 1 nos muestra los promedios generales de cada uno de los ítems de la escala de donación de dinero.

 

 

Como podemos observar, la donación de vuelto en supermercados y en la Teletón alcanza el mayor promedio, si bien comparativamente con los otros ítems no apreciamos gran variabilidad ya que todos los promedios se encuentran entre las categorías "algunas veces" (3) y "frecuentemente" (4). Respecto a la donación a instituciones, un 18% de los encuestados afirma donar regularmente a alguna organización de beneficencia.

La Tabla 3 resume información descriptiva de la asociación entre las variables dependientes e independientes del estudio. En la variable ingreso equivalente observamos un incremento relativamente constante desde los quintiles más pobres hacia los quintiles más ricos, siendo las personas en el quintil 1 quienes reportan menos conductas de donación en dinero que el resto de personas en los quintiles siguientes. Esta tendencia se replica de forma notoria en la donación a instituciones, donde el porcentaje de socios por quintil difiere 20 puntos porcentuales entre los más pobres y los más ricos. La variable nivel educacional muestra un patrón similar tanto en el índice de solidaridad como en la donación a instituciones, si bien las diferencias entre los niveles aparecen aún más marcadas en comparación con la variable de ingreso. En el caso de la variable religión se aprecian diferencias comparativamente menores entre los grupos en el índice de donación de dinero, mientras en las donaciones a instituciones los católicos y los que pertenecen a otras religiones muestran un mayor porcentaje de socios. Por lo tanto, hasta ahora desde el análisis descriptivo obtenemos evidencia en línea con la hipótesis de recursos personales para el caso de las variables de estatus (ingreso y educación), y también en el caso de religión si consideramos que aquellos sin religión (creyentes y no creyentes) presentan indicadores más bajos comparados con el resto de los grupos analizados. Finalmente, el análisis descriptivo de las variables de control confirma la evidencia previa, por cuanto las mujeres y los grupos de más edad muestran un mayor índice de donaciones y un mayor porcentaje de donación a instituciones.

Modelos explicativos de las donaciones en dinero

Esta sección del análisis se orienta al desarrollo de modelos donde se incluyan simultáneamente las variables asociadas a recursos como predictores de las donaciones de dinero. Antes de enfocarnos en la presentación de los modelos, nos centraremos en el análisis de la donación de dinero como constructo, analizando su estructura factorial.

Los análisis descriptivos presentados anteriormente en relación a las actitudes de donación de dinero asumen que esta escala - también llamada índice de solidaridad - posee una estructura unidimensional, es decir, que existe un único atributo del cual la escala da cuenta. Intentaremos profundizar en esta hipótesis por medio del análisis factorial exploratorio de la escala, cuyos resultados se presentan en la Tabla 4 y en la Figura 2.

 

 

Los resultados de este análisis revelan la presencia de un factor principal que explica el 45% de la varianza total y que se diferencia claramente de la varianza explicada por los factores siguientes, tal como se observa en la Figura 2. Sin embargo, también es posible observar que el segundo factor se encuentra cerca del valor de corte de selección de acuerdo al criterio de Kaiser (1970) (que sugiere retener factores con eigenvalues mayores a 1). Análisis sucesivos con estimación mediante máxima verosimilitud permiten avanzar esta hipótesis al forzar la solución a dos factores y probar con distintos métodos de rotación para explorar la estructura factorial. Luego de estos análisis se puede llegar a una estructura de dos factores, que es la que presenta el menor índice BIC (90.2815) comparado con las soluciones de 1 y de 3 factores. En términos sustantivos es posible reconocer 2 grupos de ítems/cargas factoriales: por un lado aquellos que donan de manera incidental (calle y vueltos) y también en la Teletón, y por otra parte aquellos que donan en situaciones de colectas, catástrofes y a instituciones, como se aprecia en el gráfico de cargas factoriales de la Figura 3 y en la solución factorial de la Tabla 5.

 

 

 

 

La solución de dos factores nos permite reconocer una estructura diferenciada de acuerdo a las cargas factoriales. Observamos que el primer factor se relaciona con donaciones a colectas, catástrofes e instituciones, por lo cual denominaremos este factor como de "donante proactivo" dado que implica un mayor componente de decisión y proactividad cuando lo comparamos con el segundo factor que se asocia a donación en la calle y de vueltos en el comercio, el cual llamamos "donante pasivo". Llama la atención que la variable de donación en la Teletón cargue en el segundo factor y no en el primero, lo cual lleva a pensar que el donar en esta campaña en particular se ha transformado en una situación habitual/pasiva para la mayor parte de los chilenos. Ya que esta estructura se logra con el método de rotación oblicua (promax) y no con la rotación de tipo ortogonal, ambas dimensiones se encuentran correlacionadas (r=0.83). La asociación de estas dos dimensiones latentes se podría considerar compatible con la solución inicial de un factor, ya que este factor daría cuenta de ambas variables latentes. El lograr mayores especificaciones de la estructura factorial requeriría un análisis en un contexto confirmatorio (CFA), lo cual nos desviaría de nuestro interés central y será tema de futuros análisis. Por ello, en lo que sigue consideraremos tres tipos de variables dependientes en relación a la batería de donaciones de dinero con el fin de enriquecer el análisis en esta fase de carácter exploratoria: el factor general de donaciones y los dos factores de la solución oblicua. Estas variables corresponden a puntajes factoriales (factor scores) obtenidos luego del análisis factorial, que poseen promedio 0 y desviación estándar 1.

Tabla 6 muestra los resultados de los modelos de regresión para el factor general de donaciones de dinero (modelos 1 al 4), así como para los subfactores proactivo y pasivo (modelos 5 y 6, respectivamente). Los modelos 1 al 3 introducen los predictores por separado, donde observamos que se confirman estadísticamente las tendencias presentadas en la sección descriptiva: a mayores recursos personales, mayor proclividad a donar dinero. Sin embargo, el efecto de la variable religión nos señala una diferencia significativa sólo entre católicos y aquellos creyentes sin religión. Si bien podríamos relacionar este efecto a los antecedentes que establecen una asociación entre aquellos que pertenecen a una religión y actitudes solidarias, el efecto luego desaparece frente al control de otras variables. De todas maneras, es difícil descartar a partir de esta evidencia el rol de la religión en actitudes solidarias dadas las limitaciones de operacionalización de esta variable en la encuesta, quedando abierta la pregunta para futuras investigaciones. En el modelo 4 se introducen todos los predictores simultáneamente, con el fin de establecer en qué medida los efectos se mantienen en condiciones de control mutuo. Observamos que en esta situación se produce una reducción importante de la influencia de los niveles de ingreso en las actitudes hacia la donación, mientras que los niveles educacionales se mantienen comparativamente más estables. Tal efecto no es de extrañar toda vez que ingreso y nivel educacional se encuentran altamente asociados, pero sí nos señala que el nivel educacional poseería una mayor influencia en las actitudes de donación que el ingreso por sí sólo. Avanzando un paso más en este argumento, podemos concebir a la educación como una variable que da cuenta de una serie de recursos personales que conllevan no sólo ingreso sino también habilidades cognitivas y capital social (PUTNAM, 1993), y que de este modo concentra como variable a una serie de posibles determinantes de conductas solidarias. Con todo, tenemos que una variable central de estratificación social como es la educación posee una influencia marcada en las actitudes hacia las donaciones de dinero, dando cuenta que la solidaridad se encuentra influida por aspectos estructurales que van más allá de preferencias personales individuales. El modelo 4 finalmente incluye las variables de control, cuyos efectos van en línea con la evidencia internacional.

 

 

Continuando con la exploración de posibles diferencias en las actitudes hacia las donaciones, los dos últimos modelos de la Tabla 6 replican el modelo 4 pero ahora con los dos sub-factores de donación como variables dependientes, que hemos denominado proactivo y pasivo. Un primer aspecto interesante de estos modelos es que las diferencias en donaciones en relación al ingreso económico, propias de los quintiles 2 y 3, se evidencian principalmente en el ámbito pasivo (vueltos, dar dinero a personas en la calle, Teletón). En segundo lugar, vemos que la influencia del nivel educacional se manifiesta de manera similar tanto para las donaciones proactivas como para las pasivas, si bien se presenta una diferencia en cuanto en la proactiva se manifiesta principalmente desde la educación técnica en adelante, y por lo tanto se asocia a mayores niveles educacionales. Finalmente, el efecto positivo para el rango de edad de 35 a 49 años observado en el modelo 3 aparece diferenciado, donde es significativo sólo en las donaciones de tipo proactivo. En general, del análisis de los dos factores por separado podemos concluir que, si bien existen algunas diferencias, ambos modelos se comportan de manera similar. Tal similitud afirma la posición de que, a pesar de poder diferenciar entre dos factores, las actitudes hacia la donación de dinero se dejan modelar de forma más parsimoniosa considerando un factor general, el cual se ve influido principalmente por la educación, edad y sexo de los encuestados.

Luego de haber revisado los modelos para las variables relacionadas con actitudes hacia la donación de dinero, la segunda parte de este análisis se centra en las donaciones sistemáticas de dinero (mediante donaciones al ser socio de una institución). Los resultados de los modelos explicativos para esta variable se presentan en la Tabla 7.

 

 

Estos modelos poseen una estructura similar a los de la Tabla 6, pero ahora la regresión es de tipo logística dado el carácter dicotómico de la variable dependiente (1=si, 0=no). En general vemos una tendencia similar a los modelos del índice de donación de dinero. Ingreso, educación y religión poseen efectos significativos por separado en los modelos del 1 al 3, pero estos prácticamente desaparecen en el modelo 4, persistiendo la influencia del nivel educacional. Tales hallazgos suman evidencia a favor de la relevancia de los recursos personales, donde la educación aparece como una variable que da cuenta de distintos recursos que afectan a la donación efectiva y sistemática mediante el aporte en dinero a instituciones.

 

Resumen y discusión

El presente trabajo abordó la influencia de diferencias de recursos personales en las conductas solidarias, particularmente en donaciones de dinero. Siguiendo una argumentación conceptual desde la perspectiva de las ciencias sociales, definimos el concepto de la solidaridad como una acción social destinada a mantener la interdependencia de los sujetos dentro de una sociedad. De acuerdo al modelo de recursos personales, variables como nivel socioeconómico, educación, y presencia de redes sociales afectarían la realización de conductas solidarias, y ya que estos recursos se asocian al lugar que los individuos ocupan en la sociedad, existiría una influencia de variables estructurales en conductas solidarias. Es decir, la solidaridad no dependería exclusivamente de decisiones individuales basadas en variables de personalidad o preferencias valóricas. Coincidente con evidencia internacional, los resultados del estudio señalan que las donaciones en dinero son afectadas por recursos que van más allá del nivel socioeconómico de los individuos, donde el nivel educacional aparece como uno de los determinantes fundamentales tanto en las actitudes hacia la donación de dinero como así también en la donación sistemática a instituciones de caridad.

Los resultados de los análisis contradicen el supuesto referido a que el ingreso económico por sí solo sería central en las donaciones de dinero, es decir, a que las donaciones se relacionan con una especie de excedente de recursos que se puede destinar en dirección de la caridad. Por el contrario, la influencia del ingreso económico se atenúa cuando consideramos simultáneamente nivel educacional, edad y sexo, y por lo tanto se puede plantear que los chilenos no nos diferenciamos mayormente en actitudes solidarias en relación a nivel de ingreso individual, pero sí en referencia al nivel educacional, edad y sexo. Sin embargo, si bien es tentador atribuir una mayor tendencia a donaciones al efecto "ilustrador" de la educación y su asociación a valores de tipo igualitarios, la interpretación debe ser hecha con cautela, principalmente dado que el contexto chileno se caracteriza por una alta asociación entre nivel educacional e ingreso económico propio con el de las familias de origen (TORCHE & WORMALD, 2004). Con todo, tal hallazgo resulta interesante ya que el nivel educacional alcanzado puede conceptualizarse como una variable proxi de una serie de recursos económicos, intelectuales y de capital social, que por el momento no somos capaces de diferenciar con los datos de esta encuesta pero que abren perspectivas para futuras investigaciones.

A partir de este estudio de carácter más bien exploratorio se abre una serie de perspectivas para futuras investigaciones. La primera es la inclusión de variables psicosociales en los modelos explicativos de donaciones de dinero. La Encuesta de Solidaridad MIDE UC considera en su diseño una serie de variables asociadas teóricamente a las conductas de ayuda, tales como atribuciones de pobreza, contacto con la pobreza y confianza interpersonal, entre otras. La inclusión de estos conceptos en modelos explicativos de donaciones de dinero permitirá un mayor vínculo con investigación internacional y avanzar en la comprensión de las donaciones de dinero en particular y las conductas de ayuda en general. Además, un paso natural a dar a partir de este estudio consistiría en contrastar el peso relativo de variables de recursos personales con variables de tipo psicosocial, de modo de evaluar en qué medida la hipótesis del modelo de recursos se sostiene ante la presencia de otras variables. Una segunda línea para estudios futuros se relaciona con el constructo de actitudes hacia la donación de dinero, concretamente a las dimensiones tras la escala de donaciones presente en la encuesta. Hasta ahora hemos realizado análisis de tipo exploratorio, requiriéndose para futuras investigaciones profundizar en el análisis factorial confirmatorio de la escala y estimar estadísticamente la estructura unifactorial versus la bifactorial (donación activa y donación pasiva). Junto con ello, es relevante complementar el estudio de la solidaridad incluyendo indicadores que van más allá de la donación en dinero, tales como voluntariado y donación de bienes materiales. Sin embargo, creemos que este objeto de estudio debe ser abordado adicionalmente desde técnicas propias de la metodología cualitativa. En tal sentido, sería esperable poder complementar el ejercicio cuantitativo realizado en el presente trabajo con aproximaciones metodológicas alternativas que sean capaces de rescatar representaciones y significaciones que actualmente poseen chilenos/as relativas a la temática de la solidaridad, sus dimensiones y sus determinantes. Finalmente, la aplicación de la Encuesta de Solidaridad por segunda vez el año 2010 abre la posibilidad no sólo de replicar los modelos acá presentados sino como también analizar cambios en el tiempo mediante comparaciones cros-seccionales. Estas comparaciones permitirán determinar la robustez de los presentes análisis, así como también diversificar la investigación en el tema de la solidaridad en Chile.

 

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Recebido para publicação em novembro de 2010.
Aprovado para publicação em junho de 2011.

 

 

1 La "Teletón" es un evento anual en el que se recolectan donaciones en dinero que posteriormente se destinan al tratamiento de niños y jóvenes con discapacidad motriz.