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Psicologia em Estudo

versão impressa ISSN 1413-7372

Psicol. estud. vol.16 no.3 Maringá jul./set. 2011

http://dx.doi.org/10.1590/S1413-73722011000300003 

ARTIGOS

 

Avaliação de habilidades sociais de crianças na América Latina

 

Assessment of children's social skills in Latin American

 

Evaluación de las habilidades sociales infantiles en Latinoamérica

 

 

Cecilia ReynaI; Silvina BrussinoII

IEstudiante de Doctorado en Psicología, Laboratorio de Psicología Cognitiva, Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET), Argentina
IIInvestigadora Adjunta, Laboratorio de Psicología Cognitiva, Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET), Argentina

Endereço para correspondência

 

 


RESUMO

O objetivo deste estudo foi revisar os instrumentos de avaliação de habilidades sociais das crianças usados em países da América Latina. A revisão foi realizada mediante consulta às bases de dados SciELO, Redalyc, e LILACS, em que foram obtidos, ao todo, sessenta e dois estudos. Nos estudos empíricos (n = 55) observou-se a predominância de escalas, a utilização de apenas um informante, e a existência de inúmeros estudos feitos no Brasil. Instrumental e estudos sobre escalas de avaliação (n = 7) compartilham uma dimensão de interação social na sua estrutura, apesar de algumas escalas incluírem certos conceitos que excedem aos limites conceituais de habilidades sociais. No estudo foram revisadas as propriedades psicométricas dos instrumentos e as suas implicações teóricas e práticas.

Palavras-chave: Habilidades sociais; crianças; avaliação.


ABSTRACT

The aim of this study was to review the assessment tools of children#039;s social skills used in Latin American countries. The search was done using SciELO, Redalyc, and LILACS databases, 62 studies were obtained.  In the empirical studies (n = 55) was observed a predominance of scales and refers to only one informant, with numerous Brazilian works. The instrumental studies on rating scales (n = 7) share the dimension of social interaction within their structure, although some scales include some constructs that exceed the conceptual boundaries of social skills. We review the psychometric properties of the instruments and discuss their theoretical and practical implications.

Key words: Social skills; children; assessment.


RESUMEN

El objetivo de este trabajo fue revisar los instrumentos de evaluación de las habilidades sociales de niños que se emplean en países de Latinoamérica. Para ello se consultaron las bases de datos SciELO, Redalyc y LILACS, obteniéndose un total de 62 estudios. En los trabajos empíricos (n = 55) se observa el empleo predominante de las escalas de evaluación y la consulta a sólo un informante, con numerosos trabajos de Brasil. Los trabajos instrumentales sobre escalas de evaluación (n = 7) comparten la dimensión de interacción social en su estructura, sin embargo algunas escalas abarcan ciertos constructos que exceden a los límites conceptuales de las habilidades sociales. Se revisan las características psicométricas de los instrumentos y se discuten sus implicancias en términos teóricos y aplicados.

Palabras-clave: Habilidades sociales; niños; evaluación.


 

 

Diversas conceptualizaciones de la competencia social coinciden en reconocer que los individuos que son competentes a nivel social cuentan con repertorios de conductas adecuadas socialmente que les permiten interactuar con otros de manera efectiva (Cummings, Kaminski & Merrell, 2008), conductas organizadas que se evidencian a lo largo de la vida (Rose-Krasnor, 1997) y que se relacionan con aspectos afectivos y motivacionales (Trianes, Muñoz & Jiménez, 1997). Un concepto relacionado es el de habilidades sociales, el cual se refiere a comportamientos sociales específicos que se manifiestan a lo largo de la vida diaria y que contribuyen en forma decisiva para alcanzar buenos resultados en las relaciones interpersonales (Pereira Del Prette & Del Prette, 2002). Al favorecer interacciones positivas, los comportamientos socialmente habilidosos incrementan la posibilidad de refuerzo social y la resolución de problemas sin agresividad, lo cual promueve el desarrollo adecuado y previene problemas de conducta. Si bien inicialmente no se distinguía entre habilidades sociales y competencia social (Michelson, Sugai, Wood & Kazdin, 1987), actualmente existe cierto acuerdo respecto a que la competencia social comprende a las habilidades sociales, dado que la competencia implica la integración de componentes cognitivos, emocionales y comportamentales, lo cual se manifiesta en contextos sociales específicos e involucra,  como señalan Gresham, Sugai y Horner (2001), la valoración de otro o uno mismo respecto de tal comportamiento. Ambos conceptos se enmarcan dentro del comportamiento adaptativo, refiriéndose los instrumentos de medición principalmente a habilidades sociales. 

Desde los primeros trabajos documentados sobre el estudio de las habilidades sociales tal como hoy se conciben (McFall & Lillesand, 1971; Hersen & Bellack, 1976), se ha evidenciado un incremento en el interés por la evaluación del  desarrollo social infantil, tanto en el campo de la psicopatología como en el estudio del desarrollo normal. Uno de los motivos de tal incremento se debe a las repercusiones del comportamiento social en edades tempranas tanto a corto como a largo plazo, lo cual genera una oportunidad invaluable para la prevención e intervención, con el foco en la promoción y entrenamiento de comportamientos habilidosos y ya no en la corrección y castigo de comportamiento problemáticos.

En un trabajo reciente, Matson y Wilkins (2009) revisaron 48 medidas de evaluación de habilidades sociales en niños, de los cuales 8 correspondían a  métodos de role-play y el resto a escalas y cuestionarios. Los métodos de role-play generalmente implican la presentación de una viñeta o escenario social y se indagan las reacciones ante esa situación social; aquí se ubican, por ejemplo, las entrevistas que evalúan habilidades sociocognitivas. Por otra parte, las escalas comprenden una lista de ítems que representan al constructo de habilidades sociales, evaluándose, generalmente, en términos de frecuencia. Estos instrumentos ofrecen notables ventajas en términos de recursos, a lo que se añade la posibilidad de identificar comportamientos que no son tan frecuentes. Una de las medidas más utilizadas para evaluar el comportamiento social son las escalas de comportamiento de Achenbach (1991, Child Behavior Checklist, CBCL, Listado de Comportamientos Infantiles),  aunque han sido diseñadas como instrumentos de evaluación psicopatológica, por lo cual pueden no ser útiles para evaluar las conductas sociales habituales de los niños y para situaciones de screening breves debido a que son muy extensas. Sin embargo, Matson  y Wilkins señalan la relevancia de otros instrumentos al momento de considerar de manera más comprehensiva las habilidades sociales, entre los que destacan  el Matson Evaluation of Social Skills with Youngsters (MESSY, Evaluación de Habilidades Sociales para Jóvenes, Matson,  Rotatori & Helsel, 1983) y el Social Skills Rating System (SSRS), Sistema de Evaluación de Habilidades Sociales, Gresham & Elliott (1990, citado en Matson & Wilkins, 2009).

Además de los métodos mencionados, también se aprecia en el campo de evaluación de las habilidades sociales, la marca del conductismo, con los métodos de observación directa, a través de los cuales se puede determinar frecuencia, intensidad y duración de la conducta, con la identificación de antecedentes y consecuencias. Las ventajas y desventajas de estos métodos en términos generales también se aplican en este campo (Fernández Ballesteros, 2004).  Como señalan Boisjoli y Matson (2010), las ventajas de validez de la observación se contrarrestan con la posible reactividad a ser observado, la baja frecuencia y especificidad de ciertos comportamientos, y el costo en tiempo y entrenamiento.

En la revisión de Matson y Wilkins (2009) también se consideraron los instrumentos examinados en un contexto internacional. Los autores destacan que la mayoría de los instrumentos han sido desarrollados originalmente en USA, siendo una práctica común la traducción de los instrumentos ya existentes, estableciéndose luego las propiedades psicométricas y las normas para las poblaciones destino. En ese sentido, se destaca la presencia de la única referencia latinoamericana en ese trabajo, la versión brasilera del Inventario de Habilidades Sociais (IHS, Inventario de Habilidades Sociales, Del Prette & Del Prette, 2001 (citado en Cia, Pereira, Del Prette & Del Prette, 2006), el cual ha sido aplicado a personas adultas.

Es innegable la vanguardia de los países industrializados en el desarrollo de instrumentos de evaluación de las habilidades sociales, sin embargo, también hay grupos de trabajo en Latinoamérica abocados a esa tarea. Si bien la revisión mencionada antes esclarece con excelencia la situación actual con respecto a la evaluación de las habilidades sociales en niños, es notoria la ausencia de referencias a instrumentos de nuestro medio, probablemente, debido a las vías en que circula el conocimiento científico, es decir, las revistas científicas que elijen los investigadores para presentar sus trabajos. En función de ello, este trabajo se propuso revisar los instrumentos de evaluación de las habilidades sociales de niños que se utilizan en países de Latinoamérica.

 

METODOLOGÍA

Materiales

Las unidades de análisis fueron artículos de investigación empíricos e instrumentales que abordaban el tema de las habilidades sociales en niños en Latinoamérica.

Tipo de estudio

Este es un trabajo de revisión que, siguiendo la clasificación de Fernández-Ríos y Buela-Casal (2009), se puede inscribir dentro del tipo agregativo ya que pretende unificar diversos estudios en torno a un tema, la evaluación de las habilidades sociales infantiles en el contexto de Latinoamérica.

Procedimiento

Se recurrió a tres bases de datos de libre acceso: SciELO, Redalyc y LILACS. SciELO (Scientific Electronic Library Online, (Biblioteca Científica Electrónica en Línea)) es una modalidad de publicación electrónica de revistas científicas, particularmente para América Latina y el Caribe, comprendiendo diversas áreas del conocimiento. Cuenta con procedimientos integrados para la medición del uso y el impacto de las revistas, facilitando el acceso a textos completos a través de diferentes criterios de búsqueda. A la vez, ofrece la posibilidad de navegar por sitios temáticos o de determinados países, todos los cuales se integran en el portal www.scielo.org. Por otra parte, Redalyc (Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal), que inicialmente abarcaba sólo producciones en el área de las ciencias sociales y humanas, actualmente difunde también revistas de ciencias naturales y exactas, todas editadas en Iberoamérica, focalizado todo en el portal www.redalyc.com. De la misma manera que SciELO, permite el acceso a textos completo utilizando distintos criterios de búsqueda. Por último, LILACS (Literatura Latinoamericana y del Caribe en Ciencias de la Salud) es un componente de la Biblioteca Virtual en Salud y permite el acceso a resúmenes o textos completos de producción científica en salud. Además del libre acceso, las tres bases cuentan con criterios de inclusión internacionales, entre los que se destaca el arbitraje por pares.

En la búsqueda de artículos se utilizaron las siguientes palabras clave: social competence, social skills, social development y social behavior, en parejas con children o infancy, unidos por el operado lógico AND. En un segundo momento, se utilizaron las palabras referidas a desempeño social de manera individual, alcanzándose nuevos registros, aunque gran cantidad no era pertinente, sin embargo, fue una manera de asegurarnos una búsqueda exhaustiva. La búsqueda se realizó entre los meses de junio y julio del año 2010.

Para valorar la pertinencia se examinó título, resumen y texto completo en los casos que fue necesario. Se consideraron los siguientes criterios de inclusión/exclusión: a) evaluación de las habilidades sociales en niños hasta los 13 años; b) evaluación comprehensiva de las habilidades sociales y no como parte mínima de una batería de inteligencia; c) estudio empírico o instrumental; y c) información sobre los instrumentos de evaluación empleados. En función de ello, y tras la eliminación de registros repetidos, la muestra quedó conformada por 62 estudios.

 

RESULTADOS

De los 62 estudios obtenidos, 55 se referían a trabajos empíricos y 7 abordaban la construcción y/o validación de instrumentos de evaluación de habilidades sociales. En primer lugar, se describen los instrumentos utilizados en los trabajos empíricos y su contexto de aplicación. Luego, se detallan las propiedades psicométricas de los cuestionarios analizados en los estudios instrumentales.

Estudios empíricos

Se observó un uso predominante de escalas para evaluar las habilidades sociales (62.30%), seguidas por métodos sociométricos (18.03%) y entrevistas socio-cognitivas (14.75%), quedando en último lugar el recurso de observación directa (4.92%). De los 55 estudios, en el 89.09% de los casos se recurrió a un método de evaluación, en el 9.09% a dos métodos y en sólo un caso se emplearon tres métodos.

Además, al considerar sólo las escalas de evaluación, se encontró que en el 73.68% de los casos se empleó un solo informante, de los cuales el 53.57% fueron los padres, el 32.14% los docentes y el 14.29% restante los propios niños. En los estudios que se recurrió a más de un informante (26.32%), los evaluadores fueron padres y docentes (90%), mientras que en sólo un caso participaron padres, docentes y niños (10%). 

Por otra parte, con respecto a la nacionalidad de las muestras, se aprecia el predominio de estudios de Brasil (80%), con escasos trabajos del resto de Latinoamérica, representados por investigaciones con muestras de Argentina (9.09%), Colombia (7.27%), Venezuela (1.81%) y Bolivia (1.81%).

Finalmente, cabe mencionar que en la mayoría de los estudios se utilizan instrumentos validados en el país (67.27%), y en algunos sólo se indican características psicométricas del propio estudio (5.45%). En dos trabajos se informa que se aplican modificicaciones a las versiones originales extranjeras (3.63%) y en otros cuatro se aplican las versiones originales sin cambios (7.27%). En uno de los trabajos el reporte de las propiedades del instrumento es confuso y no permite apreciar las características de manera apropiada, en tanto que en otros dos estudios (3.63%)  no se brinda información al respecto. En la Tabla 1 se resumen los distintos estudios empíricos revisados.

Estudios instrumentales

Se recuperaron 7 estudios instrumentales, 6 comprenden cuestionarios en formato papel y  uno implica el uso de recursos multimedia para evaluar las habilidades sociales. En la Tabla 2 se resumen las principales características de los instrumentos reportados en los trabajos instrumentales. Cabe señalar que el examen realizado sólo se basa en el material recuperado en la búsqueda bibliográfica, excluyéndose modificaciones posteriores no plasmadas en los artículos revisados. 

La evaluación de las habilidades sociales con escalas de medición se realiza de distintas maneras. Tres de los instrumentos se focalizan en habilidades sociales de forma exclusiva (Cuestionario de Respuestas Socialmente Habilidosas según el Informe de Profesores-QRSH-PR, Bolsoni-Silva, Maturano & Loureiro, 2009; Escala de Competencia Comunicativa y Social-ECCSO, Castillo, Pérez-Salas, Bravo, Cancino, Catalán & Acosta, 2008; y Escala de Habilidades Sociales para Niños Preescolares-EHSNP, Lacunza, Castro Solano & Contini, 2009), mientras que otros también comprenden problemas de conducta o comportamientos no habilidosos, ya sea como escala separada (Escalas de Habilidades Sociales, Problemas de Conducta y Competencia Académica-SSRS-BR, Bandeira, Del Prette, Del Prette & Magalhães, 2009; Escalas de Comportamiento Preescolar y Jardín Infantil-ECPJI, Reyna & Brussino, 2009; Inventario Multimídia de Habilidades Sociais para Crianças-IMHSC, Del Prette & Del Prette, 2002) o como una dimensión valorada en conjunto con las habilidades sociales (Escala de Desarrollo Social-EDS, Aguiar, Sánchez & Satterly, 2005).

La dimensionalidad de los instrumentos examinados denota similitudes y diferencias en los constructos subyacentes. El principal denominador común son las habilidades de interacción social y comunicativas (todas las escalas), seguido de cooperación (EDS, SSRS-BR y ECPJI) y asertividad (SSRS-BR, ECCSO, IMHSC). Por otra parte, resulta menos frecuentes (y hasta controvertido) la comprensión de dimensiones tales como el apego (EDS), la responsabilidad, la expresión de sentimientos positivos (SSRS-BR), la tolerancia y el respeto (ECCSO), los cuales generalmente se asocian a otro tipo de constructos (como valores sociales y expresividad emocional) o se consideran de forma singular (apego). En este contexto, es notoria la referencia a las interacciones interpersonales en las distintas escalas analizadas, aunque resulta difícil determinar los límites de las habilidades sociales cuando se incorporan procesos tan disímiles.

Por otra parte, con respecto a aspectos formales, se destaca el uso de escalas tipo Likert, con opciones de respuesta de elección forzada. Cinco de los instrumentos analizados indagan acerca de la frecuencia de ocurrencia de determinados comportamientos (EDS, SSRS-BR, ECCSO, EHSNP, ECPJI, IMHSC). El QRSH-PR pregunta sobre el grado de adecuación  de cada comportamiento del niño y el SSRS-BR  interroga sobre la valoración de importancia de cada comportamiento habilidoso. La versión recuperada del IMHSC examina sólo la frecuencia de respuestas socialmente habilidadosa y la dificultad de emisión de las mismas, aunque el instrumento en sí mismo comprende otras escalas (respuestas no habilidosas pasivas y activas) y otros indicadores (adecuación e importancia). Las opciones de respuesta oscilan entre los 3 y 5 puntos, sin embargo, los autores de uno de los instrumentos que emplea una escala tipo Likert de 5 puntos concluyen que un mejor formato de respuesta para la escala que proponen sería el dicotómico (Aguiar et al., 2005).

Con respecto a la edad de los niños objetivo, sus edades están comprendidas en el rango de los 4-15 años. Dos instrumentos están diseñados particularmente para el nivel preescolar (EDS y EHSNP), dos abarcan a niños de edad preescolar y también a niños de los primeros grados de escolaridad primaria (QRSH-PR y ECPJI), dos son exclusivos para el nivel primario (IMHSC y SSRS-BR) y otro se emplea con niños de los últimos años de la escuela primaria y los primeros años de la secundaria (ECCSO).

En tanto que, los evaluadores del comportamiento del niño pueden ser agentes externos (padres y docentes) como también el propio individuo. Cuatro escalas se aplican a sólo un informante: niño (IMHSC y ECCSO), padres (EHSNP) y docentes (QRSH-PR y ECPJI); una admite la participación de padres y docentes (EDS); y otra escala permite una triple evaluación, realizada por el niño, los padres y los docentes (SSRS-BR). Es notable que la edad de los participantes determina, en algunos casos, la modalidad de reporte más adecuada, las escalas que recurren al auto-informe se aplican a niños de edad escolar (contando en algunos casos también con el reporte de otros informantes) o preadolescentes. En este sentido, se destaca el uso de recursos multimedia implementado en el IMHSC, como señalan los autores ello permite superar las limitaciones para obtener medidas de autoevaluación en tempranos estadios del desarrollo (Del Prette & Del Prette, 2002).Sin dudas es preferible recurrir a múltiples informantes, sin embargo, la mayoría de las veces, razones de orden práctico dificultan tal objetivo.

la Tabla 2 se detallan las propiedades psicométricas de las escalas analizadas. Dos de las escalas examinan las características psicométricas de instrumentos diseñados en otros países, el SSRS de Gresham y Elliott (1990, citado en Matson & Wilkins, 2009) es estudiado por Bandeira et al.  (2009) y el PKBS de Merrell (2003) por Reyna y Brussino (2009). En el primer caso, los autores reportan la utilización de una adaptación cultural previa; mientras que en el segundo se utilizó la versión en español previo estudio de la comprensión de los ítems por parte de un grupo de docentes. Las otras escalas fueron construidas a partir un conjunto inicial de ítems de comportamientos indicativos de habilidades sociales, obtenidos de escalas preexistentes (EDS, QRSH-PR, EHSNP), redactados en función de la definición teórica de las dimensiones de interés (ECCSO), o elaborados en base a la experiencia previa de los autores con instrumentos de papel, entrevistas y observaciones (IMHSC) . Posterior a ello, se procedió a la reducción de los ítems,tarea que implicó el desarrollo de estudios piloto que persiguieron los siguientes objetivos: examinar la claridad, el formato y número de ítems (EDS, QRSH-PR, EHSNP), la adecuación conceptual (ECCSO) y la intensidad de los ítems como indicadores de habilidades sociales de cada edad (EHSNP); determinar si se recurriría a uno o dos informantes (EDS); y obtener indicadores de confiabilidad de la escala propuesta (ECCSO). En el caso del IMHSC si bien no se menciona el desarrollo de un estudio piloto, el listado de ítems elaborados se cotejó con otros instrumentos con el fin de mantener los ítems más críticos y adecuados para el propio contexto de estudio, procurando contar con una muestra de ítems significativa y no demasiado extensa.

Con respecto a la estructura interna, todos los estudios reportan análisis de validez de constructo. El método de extracción de factores más utilizado es el de componentes principales (SSRS-BR, QRSH-PR, EHSNP, ECPJI), sólo en un caso se empleó ejes principales (ECCSO), y en otro el método alfa (IMHSC). En cuanto a los criterios para extracción de factores, dos estudios recurren sólo al criterio de autovalores mayores a uno (QRSH-PR, ECCSO), otro también utiliza el criterio del scree test (SSRS-BR), y sólo uno emplea además el análisis paralelo de Horn (ECPJI). Como se mencionó antes, sólo una escala comprende dimensiones positivas y negativas en una misma escala (EDS), mientras que otras las incorporan pero en escalas separadas (SSRS-BR, ECPJI, IMHSC), en tanto que otras escalas sólo comprenden habilidades sociales (SSRS-BR estudiante, QRSH-BR, ECCSO, EHSNP). La cantidad de dimensiones obtenidas en los análisis factoriales no siempre corresponde con la cantidad que interpretan los autores (EDS, QRSH-PR, ECCSO). Las dimensiones interpretadas varían entre tres y seis para las habilidades sociales, y entre uno y tres para los problemas de conducta. En la EHSNP, la dimensionalidad producto del análisis factorial exploratorio no se consideró para la versión final, Lacunza y et al.  (2009) consideraron que la eliminación de algunos ítems limitaba la evaluación de indicadores de habilidades sociales. Finalmente, cabe señalar que sólo una escala fue sometida a análisis factoriales confirmatorios (ECPJI).

Además, en el QRSH-PR cuenta con estudios de validez concurrente y predictiva (en relación al desempeño en otro período), examinándose también su capacidad discriminativa en niños socialmente habilidosos y con problemas de conducta. Asimimo, la ECCSO posee estudios de validez convergente y predictiva, ésta última en relación al resultado de una medición de autoestima. Por otra parte, los ítems comprendidos en el IMHSC fueron evaluados con respecto a la correlación con el puntaje total, examinándose también la capacidad discriminativa de los mismos, con buenos resultados en ambos casos. 

Por último, con respecto a la confiabilidad, todos los estudios reportan la consistencia interna a través del coeficiente alfa de Cronbach. Al considerar el reporte de los padres, la EDS presenta el índice más bajo (0.44), mientras que en la SSRS-BR los valores oscilan entre 0.59-0.86 para habilidades sociales y entre 0.60-0.83 para problemas de conducta, y en la EHSNP entre 0.72-0.86. En el reporte de los docentes se aprecian índices de consistencia interna un tanto mayores, 0.54 para la EDS, entre 0.73-0.94 para habilidades sociales de la SSRS-BR y 0.74-0.93 para problemas de conducta. Asimismo, en el QRSH-PR los valores oscilan entre 0.73-0.93, y para la ECPJI se reportan valores entre 0.74-0.88 para habilidades sociales y 0.67-0.96 para problemas de conducta. Las escalas en las cuales el niño es el informante presentan índices alfa de Cronbach entre 0.46-0.78 (SSRS-BR), 0.59-0.93 (ECCSO), 0.40-0.68 y 0.31-0.63 (indicadores de frecuencia y dificultad del IMHSC, respectivamente). En síntesis, se aprecia que varias escalas ofrecen buenas estimaciones de consistencia interna (Kaplan & Sacuzzo, 2006), principalmente al considerar el informe de los docentes.

Además, cabe señalar que sólo la SSRS-BR y el IMHSC presentan estudios de estabilidad temporal. En el caso de la SSRS-BR los índices de correlación estuvieron entre 0.44-0.78 para estudiantes, 0.51-0.85 para padres y 0.49-0.83 para docentes. Mientras que en el IMHSC la correlación test-retest fue de 0.50 para los indicadores de frecuencia y 0.57 para los indicadores de dificultad.

Un párrafo particular merecen los estudios sobre el CBCL de Achenbach (1991) dada su extensa aplicación a nivel internacional y, en particular, en los estudios empírico analizados en este trabajo. Este instrumento permite valorar aspectos referidos a la competencia social (20 ítems) y a los problemas de conducta (118 ítems) en niños y adolescentes de 4 a 18 años a partir de la percepción de los padres o cuidadores.

En Brasil, es extendido el uso de la validación del CBCL realizada por Bordin, Mari y Caeiro (1995). Los autores aplicaron la escala a los padres de 49 niños de 4 a 12 años que eran pacientes ambulatorios de un servicio de salud mental, reportando índices de sensibildiad del 87%, con 75% de indentificación correcta en los casos leves, 95% en los casos moderados y 100% en los casos graves. Por otra parte, en Argentina se cuenta con la adaptación realizada por Samaniego (2008), la cual abarca solamente los problemas comportamentales, ya que, como señala la autora, los ítems de competencia social mostraron no ser adecuados en términos culturales a la población argentina. En este caso, la adaptación se realizó en base a una muestra de 240 niños sin sintomatología clínica y 241 niños derivados de servicios de salud mental. Se reportan buenos índices de estabilidad temporal (a corto y largo plazo), acuerdo entre jueces (padre y madre) y consistencia interna, con un porcentaje de clasificación errónea general de 24.9. Se destaca el enfoque más bien psicopatológico de esta escala, que si bien es útil en muchos contextos dificulta la apreciación del amplio espectro de conductas socialmente habilidosas. Cabe señalar que estos estudios fueron obtenidos directamente de los autores y no a través del método de búsqueda empleado en este trabajo.

 

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

El objetivo central de este trabajo fue indagar cuáles son los instrumentos de evaluación de las habilidades sociales infantiles que se emplean en países de Latinoamérica. A tal fin, se realizó una búsqueda en bases de datos predominantemente latinoamericanas, obteniéndose un total de 62 estudios, los cuales comprendían trabajos empíricos (55) e instrumentales (7).

En los estudios empíricos se aprecia un predominio de las escalas sobre los otros métodos de medición (como técnicas sociométricas, entrevistas socio-cognitivas y observación directa), lo cual se debe, fundamentalmente, a cuestiones de orden aplicado. Además, generalmente se recurre sólo a un informante, lo que se convierte en una limitación teniendo en cuenta la especifidad contextual que implica la competencia social.

En otro orden, cabe destacar los numerosos estudios realizados con muestras brasileras, con escasos ejemplares del resto de los países. En términos generales, se subraya el uso de instrumentos validados en el propio país, aunque en algunos estudios se aplican las versiones originales sin previa adaptación cultural y/o se brinda escasa información respecto de las características psicométricas. Sin dudas este hecho se relaciona con el escaso número de estudios instrumentales obtenidos en este trabajo.

Con respecto a los estudios instrumentales, se observó que las escalas de evaluaciónhan sido aplicadas en niños de 4 a 15 años. Tres de las escalas evalúan exclusivamente habilidades sociales, en tanto que otras tres comprenden escalas separadas para habilidades sociales y problemas de conducta o respuestas no habilidosas, y una abarca los problemas de conducta pero como una dimensión más de la escala general. En términos de dimensiones de habilidades sociales, se enfatiza en las habilidades de interacción social y comunicativas, y en segundo orden, en cooperación y asertividad. Sin embargo, algunas escalas también comprenden bajo este constructo otros como el apego, la responsabilidad, la expresión de sentimientos positivos, la tolerancia y el respeto, lo cual torna difusos los límites de las habilidades sociales. Este hecho probablemente se deba al procedimiento seguido en varios estudios en relación al análisis de la estructura factorial, en el cual la cantidad de factores obtenidos e interpretados no  siempre fue la misma. También se relaciona con la confusión aún manifiesta en la literatura sobre estos constructos, dado que varias escalas fueron construidas a partir de instrumentos previamente existentes. Esto se relaciona con la gran heterogeneidad que revela la literatura respecto de la conceptualización de habilidades sociales, lo cual da cuenta de la complejidad del constructo. Asimismo, adquiere especial relevancia cuando se evalúan al mismo tiempo distintos procesos y se pretende evitar el solapamiento de constructos (ver p.e. Rydell, Berlin & Bohlin, 2003).      

En cuanto a la consistencia interna, la mayoría de las escalas posee índices adecuados, principalmente cuando los informantes son los docentes. Esto destaca el valor del reporte docente, tal como se ha señalado en otros estudios (Canivez & Rains, 2002; Stanger & Lewis, 1993); aunque contar con otros informantes ofrece ventajas adicionales con respecto a la especificidad contextual (en el caso del informe de los padres) y a la comprensión de las relaciones con estructuras motivacionales y afectivas (en el caso del auto-informe).

Los resultados obtenidos en este trabajo denotan el creciente interés en el estudio de las habilidades sociales en el período infantil que se manifiesta en el contexto latinoamericano, que probablemente supere a lo aquí plasmado. Una de las limitaciones de este trabajo es el método de recolección empleado, lo cual se refleja en el hecho de que varios de los instrumentos utilizados en los estudios empíricos no han sido publicados de manera singular en revistas con referato (tal como las recogidas en las bases de datos consultadas), por lo que no fue posible examinarlos en el apartado instrumental. Un examen intensivo de otras fuentes de información, tales como tesis de maestría, doctorado y presentaciones en congresos, quizás brinde una aproximación más certera del estado del arte.

Se espera que el avance en la calidad de los instrumentos de evaluación de las habilidades sociales en términos de construcción, validez y confiabilidad, repercuta favorablemente en los estudios empíricos dedicados a la comprensión del desarrollo social infantil en relación a otros constructos psicológicos, como también en su empleo como herramienta de evaluación inicial y de seguimiento en programas de entrenamiento de las habilidades sociales.  

 

REFERÊNCIAS

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Endereço para correspondência
Cecilia Reyna. Laboratorio de Psicología Cognitiva, Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba, Enfermera Gordillo y Enrique Barros, Ciudad Universitaria, 5000, Córdoba-Argentina.
E-mail: ceciliareyna@gmail.com

Recebido em 03/11/2010
Aceito em 20/10/2011