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Revista Bioética

versão impressa ISSN 1983-8042versão On-line ISSN 1983-8034

Rev. Bioét. vol.25 no.2 Brasília maio/ago. 2017

http://dx.doi.org/10.1590/1983-80422017252000 

Editorial

Revista Bioética: 25 años influyendo en el pensamiento ético y bioético en Brasil

La Revista Bioética está conmemorando 25 años de existencia. Editada por el Consejo Federal de Medicina (CFM) desde 19931, esta publicación ofrece la oportunidad de discutir sobre diversos aspectos de la ética médica y de la bioética, lo cual ha contribuido al desarrollo de estas áreas de conocimiento, de la medicina, de la sociedad y de los que trabajan con la salud, directa o indirectamente, en Brasil y en el mundo. Durante este período fueron publicados 56 números, 55 editoriales, 14 presentaciones y 873 artículos, siendo la única revista brasileña especializada en bioética indexada en bases de datos internacionales.

La Revista Bioética moviliza más de tres centenas de colaboradores brasileños y dos decenas de extranjeros para posibilitarle a los lectores, en cada edición, reflexionar sobre el alma de la medicina y sus aspectos simples y complejos, armónicos y contradictorios, tristes y alegres, humanos y solidarios. Ésta sirve como combustible para la búsqueda del mejor camino a recorrer, para que se pueda ofrecer una distinguida actuación en la aplicación de esta ciencia y arte. Extiende las discusiones de sus números a los determinantes sociales del proceso salud-enfermedad en consonancia con las determinaciones de la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos2.

Es muy posible que la ética haya sido la primera preocupación entre todas las que motivaron reflexiones desde los comienzos de la cultura occidental, pondera Franklin Leopoldo y Silva3, en el primer artículo del primer número de la Revista Bioética, “Breve Panorama Histórico de la Ética”. Podemos afirmar, sin recelo, que la bioética evolucionó mundialmente, en especial en Brasil, ganando importancia y credibilidad, aumentando el listado de temas discutidos, creciendo en interés, en número de especialistas, posgrados, investigadores, carreras y publicaciones. En las universidades también se observa un interés creciente, que involucra cada vez más a alumnos, profesores e investigadores. Las comisiones son creadas en hospitales y consejos de medicina, con apoyo y estímulo del CFM.

Contamos, además, con la Sociedad Brasilera de Bioética, fundada en 1995, que viene contribuyendo desde entonces para la difusión de la Bioética en Brasil, organizando congresos, produciendo y divulgando artículos y libros, apoyando a profesionales e instituciones en las diversas actividades relacionadas4. Se constata frecuentemente que los Tres Poderes usan la experiencia y los conocimientos adquiridos por los que estudian y discuten, cotidianamente, la bioética para la creación de leyes, de programas de gobierno, de reglamentación de normas, como por ejemplo en la reproducción asistida5.

El primer número de la revista se centraba en las cuestiones que traía el SIDA. Caminábamos, en aquella época, por un terreno aún poco conocido y transitado. Actualmente, a pesar de todo el avance alcanzado, la sociedad aun convive con cierto prejuicio resultante del desconocimiento en relación a la enfermedad pero, desde el punto de vista bioético, ya tenemos más acuerdos que desacuerdos sobre el tema. Ya sea en lo que atañe a la investigación o al acceso al tratamiento, la posición de la bioética brasileña es firme y consensual en defensa de los vulnerables.

El medioambiente y el riesgo inminente de muerte de la Tierra era, ya en aquel tiempo, una razón de preocupación de parte de la sociedad brasileña. Conforme lo expresan líderes y entidades nacionales e internacionales, cientistas y estudiosos de este fenómeno, diversos males que azotan el planeta son irreversibles, siendo que la recuperación de lo que es posible llevaría siglos. Este descuido con la salud y con la vida es fruto de la ignorancia y del incentivo desmedido al consumo, señalado en todo el mundo como único y principal factor para la conquista de la felicidad individual y social. El estímulo al lucro resultante de esta ansia se alimenta de las precarias informaciones brindadas a la sociedad y del tiempo perdido por todos, inclusive por la ciencia, así como de la omisión y la negligencia, como la discreta e insuficiente movilización de muchos gobiernos, culminando con el absurdo e irresponsable abandono de Estados Unidos6 del Acuerdo de París7.

Los estudios sobre el clima que condujeron a la elaboración de las recomendaciones de aquel Acuerdo muestran que, si no cambiamos radicalmente nuestro comportamiento, en pocas décadas habremos perdido irremediablemente a la Tierra, nuestro hogar, el sustrato de nuestra vida, que nos da seguridad, confort, energía y nutrientes indispensables. La Tierra no desaparecerá como planeta en su órbita solar, pero ya no nos mantendrá vivos y saludables. Nuestra insalubridad ha afectado también a otras formas de vida, extinguiendo vegetales y animales, creando desiertos, consolidando el escenario de devastación.

Lovelock no culpa totalmente a la ciencia por haber sido, hasta cierto punto, lenta en el apoyo a la bravura pionera de los alertadores, pues ella misma había sido perjudicada, en los últimos dos siglos, por su división en varias disciplinas diferentes, cada cual limitada a ver sólo una faceta minúscula del planeta, sin una visión cohesionada de la Tierra8. Sólo reconocieron a la Tierra como una entidad auto-reguladora en 2001, afirma.

La Medicina moderna, dividida en especialidades, ha fragmentado el estudio y el cuidado del cuerpo humano escudriñándolo como partes aisladas, no como un todo autorregulado. Tenemos, actualmente, una carencia de médicos que asistan a sus pacientes como seres enteros, física y mentalmente, integrados a la familia, al medioambiente en el que viven, al mundo del trabajo e implicados en dilemas y dificultades. Estamos, entonces, en un momento crucial en relación a lo que es necesario y posible hacer con el ambiente natural, social y con nuestras vidas. Con lo que cada uno de nosotros debe hacer, con su vida, para actuar de forma consciente y responsable para el bien de todos.

No es diferente de lo que está sucediendo con el sistema de salud del País. Incompetencia; corrupción; desinterés; intereses encubiertos (personales, políticos y empresariales); toma de decisiones equivocadas; exceso de facultades médicas con formación de mala calidad; cambios culturales y otras evoluciones; presiones de la industria y de empresarios de la intermediación de la salud; empobrecimiento de la población, entre otros problemas: todo esto nos condujo a esta situación. El sistema de salud se muestra en tiempos de gravedad extrema y, a semejanza de la cuestión ambiental, estamos frente a una emergencia. Si no se toma una decisión adecuada rápida y universal, el cuadro será irreversible y moriremos todos, precozmente, de una forma u otra, figurada o real, acompañando a nuestros hermanos, de los cuales millones son obligados a entregar su salud y sus vidas a este sistema corrompido, descuidado, incomprendido y desatendido.

No es sólo un problema del usuario, del gobierno, del gestor, del médico o de la enfermera; de la asistente social o de los servicios generales; del estudiante, de sus padres o del rector; del proveedor o de la policía. Es un problema social que concierne a todos: al niño y al adulto, al operario y al empresario, al seguidor y al artista, a la mujer y al hombre, al ateo y al creyente, al enfermo y al sano. Es de todos, sin excepción. Como lo es el problema ambiental.

Entonces, es imposible dejar de constatar que estamos frente a cuestiones que exceden a cada uno de nosotros. Dilemas que nos impelen a mirar a nuestro alrededor y procurar actuar en consonancia con los demás en busca del bien colectivo, para la vida y el planeta. Frente a un grave problema, no alcanza con diferentes grupos motivados, pero sin un ideal o con ideas diferentes, ni tampoco un gran grupo único, sin ideal o motivación9. Vivimos una crisis ética y bioética sin precedentes, en todos los sectores y en todos los niveles. Los dilemas se suceden, se contraponen y se superponen. Pero no es el fin. Por el contrario, parece ser el inicio de una nueva era que nos traerá, si sobrevivimos, nuevos conceptos y paradigmas.

Nunca se discutió y se publicó tanto en esta área del conocimiento. En todos los sectores, se abren frentes y dan lugar a la concientización y al entendimiento de que es necesario percibir lo que ocurre, para que se puedan organizar estrategias de afrontamiento que incluyan estudios sistemáticos, colaboración, investigación, discusión y consenso siempre que fuera posible. La divulgación en todos los medios, aprovechando todas las oportunidades que se presentan para promover el debate y el aprendizaje tiene un papel fundamental en este momento. El desafío es la transformación.

Vivimos un momento triste, repleto de riesgos y dudas, pero que nos ofrece una oportunidad única de formulación de una nueva ciencia, contemporánea e indispensable, analítica, pero formuladora, compleja, como lo es desde su origen, pero accesible e imprescindible, reconocida y respetada. Creemos en la recuperación de la Tierra, en la preservación de la salud y de la vida de nuestros hermanos y en el nacimiento de un nuevo tiempo, científico, de análisis global y no de fragmentos, filosófico, tecnológico, solidario, humano y misericordioso.

Los editores

Referências

1. Bioética. [Internet]. 1993 [acesso 13 jun 2017]. 1(1). Disponível: http://bit.ly/2tpzqnOLinks ]

2. Organização das Nações Unidas para Educação, Ciência e a Cultura. Declaração universal sobre bioética e direitos humanos. [Internet]. Paris; 2015 [acesso 14 jun 2017]. Disponível: http://bit.ly/1TRJFa9Links ]

3. Leopoldo e Silva F. Breve panorama histórico da ética. Bioética. 1993;1(1):7-11. [ Links ]

4. Ortoga C. Nosso histórico. Sociedade Brasileira de Bioética [Internet]. 2016 [acesso 6 jun 2017]. Disponível: http://bit.ly/2sxIg2PLinks ]

5. Conselho Federal de Medicina. Resolução CFM nº 2.121, de 16 de junho de 2015. Adota as normas éticas para a utilização das técnicas de reprodução assistida – sempre em defesa do aperfeiçoamento das práticas e da observância aos princípios éticos e bioéticos que ajudarão a trazer maior segurança e eficácia a tratamentos e procedimentos médicos – tornando-se o dispositivo deontológico a ser seguido pelos médicos brasileiros e revogando a Resolução CFM nº 2.013/13. [Internet]. Diário Oficial da União. Brasília; p. 117, 24 set 2015 [acesso 5 jun 2017]. Seção 1. Disponível: http://bit.ly/2sQfLR6Links ]

6. Batista HG. Donald Trump retira EUA do acordo de Paris sobre o clima: presidente diz que vai começar novas negociações que sejam mais justas para o país. O Globo. [Internet]. 1º jun 2016 [acesso 14 jun 2017]. Disponível: https://glo.bo/2sxlAQeLinks ]

7. Naciones Unidas. Acuerdo de París. Paris: ONU; 2015 [acesso 14 jun 2017]. Disponível: http://bit.ly/299LLa4Links ]

8. Lovelock J. A vingança de Gaia. Rio de Janeiro: Intrínseca; 2006. [ Links ]

9. Boff L. Ética e moral: a busca dos fundamentos. 9ª ed. Petrópolis: Vozes; 2014. [ Links ]

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