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Sustitución percutánea de la válvula aórtica para el tratamiento de la estenosis aórtica: experiencia inicial en Brasil

Resúmenes

FUNDAMENTO: La sustitución percutánea de la válvula aórtica en el tratamiento de la estenosis aórtica es una alternativa disponible y eficaz para pacientes de alto riesgo quirúrgico, especialmente los de edad avanzada y comorbilidades. OBJETIVO: Los autores relatan la experiencia inicial del empleo de la endoprótesis CoreValve en nuestro medio. MÉTODOS: En enero de 2008 se sometió a dos pacientes a la sustitución percutánea de la válvula aórtica por estenosis aórtica sintomática. A ambos se les seleccionó por su edad avanzada (77 y 87 años), comorbilidades y alto riesgo quirúrgico (EuroScore 7,7% e 12,1%). RESULTADOS: Los implantes percutáneos del dispositivo CoreValve se realizaron exitosamente. Se observó la ampliación del área valvular (de 0,7 para 1,5 cm² y de 0,5 para 1,3 cm²) y la reducción del gradiente transvalvular aórtico (de 82 para 50 mmHg e de 94 para 31 mmHg) inmediatamente después de la intervención. Durante la internación hospitalaria se hizo necesario implantar marcapasos definitivos en ambos pacientes, a causa de bloqueo atrioventricular. Se observó seis meses después una queda aún más grande del gradiente transvalvular aórtico (gradiente < 20 mmHg) y la remisión de los síntomas de insuficiencia cardiaca (NYHA III para NYHA I). CONCLUSIÓN: El empleo de la endoprótesis CoreValve para el tratamiento de la estenosis aórtica se reveló factible y los resultados, en esa experiencia inicial en nuestro medio, han sido prometedores.

Estenosis de la válvula aórtica; dilatación con balón; prótesis valvares cardiacas


FUNDAMENTO: A substituição percutânea da valva aórtica para o tratamento da estenose aórtica é uma alternativa disponível e eficaz para pacientes com alto risco cirúrgico, especialmente aqueles com idade avançada e comorbidades. OBJETIVO: Os autores relatam a experiência inicial do emprego da endoprótese CoreValve em nosso meio. MÉTODOS: Em janeiro de 2008, dois pacientes foram submetidos à substituição percutânea da valva aórtica por estenose aórtica sintomática. Ambos foram selecionados por terem idade avançada (77 e 87 anos), comorbidades e elevado risco cirúrgico (EuroScore 7,7% e 12,1%). RESULTADOS: Os implantes percutâneos do dispositivo CoreValve foram realizados com sucesso. Observou-se a ampliação da área valvar (de 0,7 para 1,5 cm² e de 0,5 para 1,3 cm²) e a redução do gradiente transvalvar aórtico (de 82 para 50 mmHg e de 94 para 31 mmHg) imediatamente após a intervenção. Durante a internação hospitalar, houve a necessidade de implantar marca-passos definitivos nos dois pacientes, por bloqueio átrio-ventricular. Aos seis meses, observou-se a queda ainda maior do gradiente transvalvar aórtico (gradiente < 20 mmHg), e a remissão dos sintomas de insuficiência cardíaca (NYHA III para NYHA I). CONCLUSÃO: O emprego da endoprótese CoreValve para o tratamento da estenose aórtica mostrou-se factível e com resultados animadores nesta experiência inicial em nosso meio.

Estenose da valva aórtica; dilatação com balão; próteses valvulares cardíacas


BACKGROUND: Percutaneous aortic valve replacement for the treatment of aortic stenosis is an available and efficient alternative for patients at high surgical risk, especially those with advanced age and comorbidities. OBJECTIVE: The authors report the first experience made in our midst with the use of the CoreValve endoprosthesis. METHODS: In January 2008, two patients underwent percutaneous aortic valve replacement due to symptomatic aortic stenosis. They were selected for being elderly (77 and 87 years) and presenting comorbidities and a high surgical risk (EuroScore 7.7% and 12.1%). RESULTS: Percutaneous implantations of the CoreValve device were successfully performed. Enlargement of the valve area (from 0.7 to 1.5 cm² and from 0.5 to 1.3 cm²) and reduction of the aortic transvalvular gradient (from 82 to 50 mmHg and from 94 to 31 mmHg) were observed immediately after the intervention. During hospital stay, permanent pacemaker implantation was required in both patients due to atrioventricular block. At six months, an even greater drop in the aortic transvalvular gradient (gradient < 20 mmHg) and remission of symptoms of heart failure (NYHA III to NYHA I) were observed. CONCLUSION: The use of the CoreValve endoprosthesis for the treatment of aortic stenosis proved to be feasible and showed encouraging results in this early experience made in our midst.

Aortic valve stenosis; balloon dilatation; heart valve prosthesis


ARTÍCULO ORIGINAL

Hospital Israelita Albert Einstein, São Paulo, SP - Brasil

Correspondencia

RESUMEN

FUNDAMENTO: La sustitución percutánea de la válvula aórtica en el tratamiento de la estenosis aórtica es una alternativa disponible y eficaz para pacientes de alto riesgo quirúrgico, especialmente los de edad avanzada y comorbilidades.

OBJETIVO: Los autores relatan la experiencia inicial del empleo de la endoprótesis CoreValve en nuestro medio.

MÉTODOS: En enero de 2008 se sometió a dos pacientes a la sustitución percutánea de la válvula aórtica por estenosis aórtica sintomática. A ambos se les seleccionó por su edad avanzada (77 y 87 años), comorbilidades y alto riesgo quirúrgico (EuroScore 7,7% e 12,1%).

RESULTADOS: Los implantes percutáneos del dispositivo CoreValve se realizaron exitosamente. Se observó la ampliación del área valvular (de 0,7 para 1,5 cm2 y de 0,5 para 1,3 cm2) y la reducción del gradiente transvalvular aórtico (de 82 para 50 mmHg e de 94 para 31 mmHg) inmediatamente después de la intervención. Durante la internación hospitalaria se hizo necesario implantar marcapasos definitivos en ambos pacientes, a causa de bloqueo atrioventricular. Se observó seis meses después una queda aún más grande del gradiente transvalvular aórtico (gradiente < 20 mmHg) y la remisión de los síntomas de insuficiencia cardiaca (NYHA III para NYHA I).

CONCLUSIÓN: El empleo de la endoprótesis CoreValve para el tratamiento de la estenosis aórtica se reveló factible y los resultados, en esa experiencia inicial en nuestro medio, han sido prometedores.

Palabras clave: Estenosis de la válvula aórtica/terapia, dilatación con balón, prótesis valvares cardiacas.

Introducción

La estenosis aórtica es la enfermedad valvular cardiaca más común. Su prevalencia aumenta con la edad y afecta a cerca de 3% de la población con edad superior a los 75 años1. La sustitución quirúrgica de la válvula aórtica es desde hace décadas el tratamiento elegido para pacientes con estenosis aórtica acentuada, determinando alivio de los síntomas y aumento de la sobrevida.

Se realizan en el mundo anualmente cerca de doscientas mil cirugías para sustitución valvular aórtica2; sin embargo, el riesgo quirúrgico aumenta expresivamente con la edad y la asociación de comorbilidades, con el resultado de que se rehúse operar a más de un tercio de los octogenarios con estenosis aórtica sintomática3,4. En esos pacientes, la valvoplastia aórtica con catéter-balón determina una mejoría apenas temporaria de los síntomas y del gradiente de presión transvalvular, debido a la alta incidencia de reestenosis. Actualmente se indica apenas excepcionalmente, como medida paliativa o puente para el tratamiento quirúrgico5,6.

Esos hallazgos han estimulado el desarrollo de dispositivos para la sustitución percutánea de la válvula aórtica. En 2002, Alain Cribier7 realizó exitosamente el primer implante percutáneo de una bioprótesis valvular aórtica en seres humanos. Esta se componía de tres hojas de pericardio porcino montados en un stent de acero inoxidable expandible por balón, y con ello inició una nueva era en la cardiología intervencionista7. En 2004, Eberhard Grube et al.8 realizaron por primera vez el implante de la prótesis valvular aórtica CoreValve8. Actualmente, nuevas generaciones de esos dos tipos de bioprótesis, la Edwards-Sapien (Edwards Lifesciences, Irvine, Califórnia) y la CoreValve (CoreValve Inc., Irvine, Califórnia), se encuentran disponibles para uso clínico, y la experiencia acumulada en su empleo en pacientes con contraindicación o alto riesgo quirúrgico indica que los resultados son bastante promisores9-13.

Relatamos en esta publicación los dos primeros casos de sustitución valvular aórtica percutánea realizados en nuestro medio, empleando el sistema CoreValve.

El Sistema CoreValve

El sistema CoreValve, en su tercera generación, consiste en tres hojas de pericardio porcino montadas y suturadas en un stent autoexpandible de nitinol con 5 cm de largo (fig. 1). La parte inferior del stent dispone de gran fuerza radial para alejar lateralmente las hojas calcificados de la válvula aórtica nativa, evitar la retracción elástica, minimizar la regurgitación perivalvular y fijar adecuadamente la prótesis en la vía de salida del ventrículo izquierdo. La parte media es donde se encuentran suturadas las hojas, con menor diámetro ahí para evitar perjuicio a los ostios coronarios. La parte superior, a su vez, se expande para fijación en la aorta ascendente y lineamiento de la endoprótesis, y la red del stent es suficientemente abierta para permitir el acceso de catéteres a los ostios coronarios después de implantada la bioprótesis.


Para el implante, el stent y las hojas de la prótesis son contraídos en el interior de una vaina de 18 F (6 mm) de diámetro, permitiendo realizar el procedimiento en el acceso retrógrado, exclusivamente a través de punción arterial (arteria femoral). No es posible reposicionar o remover la prótesis después de su liberación, lo que justifica una preevaluación cuidadosa por ecocardiograma y angiotomografía para escoger la prótesis más adecuada.

El sistema CoreValve se encuentra disponible actualmente en tamaños de 26 y 29 mm, para empleo en pacientes con anillo valvular de 20 a 23 mm y de 24 a 27 mm respectivamente. La prótesis más pequeña tiene la válvula de 22 mm y la mayor, la de 24 mm. Hoy día es el único dispositivo aprobado por la ANVISA para sustitución valvular aórtica percutánea.

Relato del caso nº 1

Paciente M.J.V., de 77 años, sexo masculino, con diagnóstico de insuficiencia cardiaca congestiva clase funcional II (NYHA) desde hace aproximadamente dos meses. El examen físico y el ecocardiograma (tab. 1) demostraron la presencia de estenosis aórtica acentuada, con importante grado de calcificación, justificando la indicación de tratamiento quirúrgico. Sin embargo, la presencia de comorbilidades clínicas, como enfermedad pulmonar obstructiva crónica y acentuada deformidad torácica, vinculada a la mortalidad quirúrgica estimada por el Euroscore de 7,7% motivó la propuesta de la terapéutica percutánea con implante de la endoprótesis CoreValve.

Se analizaron los criterios morfológicos y anatómicos de la válvula, además de la aorta y el trayecto aortoilíaco, empleando para ello el ecocardiograma y la angiotomografía de múltiples detectores (figs. 2A e 2B), con el objetivo de determinar el tamaño de la prótesis y la vía de acceso. Se realizó también la coronariografía, lo que alejó la suposición de enfermedad coronaria significativa. El electrocardiograma demostró la presencia de fibrilación atrial de baja respuesta ventricular.


La preparación para el procedimiento consistió en profilaxis antibiótica y antiagregación plaquetaria doble, con aspirina y dopidogrel. Se realizó el procedimiento con sedación leve y ventilación no invasiva. Se punzaron las arterias femorales, con posicionamiento de introductor 18F a la izquierda, para introducción de la bioprótesis, y 5F a la derecha, como acceso para catéteres angiográficos. Se instaló entonces el electrodo de marcapasos transvenoso temporario a través de la vena yugular interna derecha. Se elevó la frecuencia cardiaca a 220 bpm con el marcapasos, para facilitar el posicionamiento y evitar el desplazamiento del balón durante su insuflación. El sistema CoreValve de 29 mm fue entonces introducido, posicionándolo en el anillo valvular aórtico, sin dificultad. Después del implante se observó expansión suficiente y regurgitación periprotética de grado acentuado, justificando la realización de dilatación complementaria con catéter-balón Z-Med 25 x 50 mm (NuMed, Inc., Hopkinton, EUA) (fig. 3).


Al final del procedimiento se observó insuficiencia aórtica moderada y gradiente transvalvular aórtico de aproximadamente 25 mm Hg (fig. 4). Se realizó la hemostasia del sitio de punción arterial con el dispositivo hemostático (Vascular Abott Devices, Redwood City, EUA), manteniendo el electrodo de marcapasos temporario durante dos días.


El ecocardiograma transtorácico inmediato reveló el posicionamiento adecuado de la prótesis, reducción del gradiente transvalvular e insuficiencia aórtica perivalvular de grado moderado a acentuado (tab. 1 e fig. 2C). La angiotomografía post procedimiento demostró cierto grado de hipoexpansión de la prótesis, a consecuencia de la gran calcificación existente en el anillo valvular (fig. 2D), justificando la existencia de regurgitación perivalvular. Sin embargo, a pesar de la presencia de regurgitación aórtica, se observó una reducción aguda significativa de los niveles séricos del péptido natriurético cerebral (BNP), de 611 para 11 pg/ml, confirmando la mejoría hemodinámica producida por el procedimiento. El quinto día después del implante el paciente presentó señales de bajo débito de la respuesta ventricular (fibrilación atrial preexistente), por lo que se realizó el implante del marcapasos definitivo. Al paciente se le dio de alta del hospital 12 días después del implante de la bioprótesis aórtica.

Durante los seis primeros meses de acompañamiento clínico el paciente presentó mejora de los síntomas de insuficiencia cardiaca (NYHA clase funcional I). Los ecocardiogramas de control, realizados dos y seis meses después de la intervención, demostraron reducción significativa de la regurgitación aórtica, queda adicional del gradiente de presión transvalvular, reducción de la hipertrofia ventricular izquierda y normalización de la presión sistólica de la arteria pulmonar (tab. 1).

Relato del caso nº 2

Paciente M.D.S, 87 años, sexo femenino, diagnosticada de insuficiencia cardiaca congestiva clase funcional III (NYHA) y episodios frecuentes de presíncope desde hace cerca de dos años. En la investigación se constató estenosis aórtica acentuada, con también acentuado grado de calcificación (tabla 2). Como antecedente, se destacaba la presencia de neoplasia de mama tratada con radioterapia hace seis años. Considerando tal antecedente y la edad avanzada, con mortalidad quirúrgica estimada por el EuroScore en el 12,1%, se optó por la sustitución percutánea de la válvula aórtica, empleando el sistema CoreValve. Se analizaron los criterios morfológicos y anatómicos de la válvula, además de la aorta y el trayecto aortoilíaco, empleando para tanto el ecocardiograma y la angiotomografía de múltiples detectores, para determinar el tamaño de la prótesis (figs. 5A e 5B). Se realizó también la coronariografía, alejando la suposición de enfermedad coronariana obstructiva significativa.


La preparación para el procedimiento consistió en profilaxia antibiótica y antiagregación plaquetaria doble, con aspirina y dopidogrel. El procedimiento se realizó con sedación y ventilación no invasiva. Se punzaron las arterias femorales, con posicionamiento del introductor 18F a la izquierda, para introducción de la bioprótesis, y 5F a la derecha, como acceso para catéteres para angiografía. Se instaló entonces el electrodo de marcapasos transvenoso temporario a través de la vena yugular interna derecha. La valvoplastia aórtica se realizó con catéter-balón Z-Med 20 x 60 mm (NuMed, Inc., Hopkinton, EUA), empleando el marcapasos para elevación de la frecuencia cardiaca hasta 220 bpm. Enseguida se introdujo y se liberó exitosamente el sistema CoreValve (fig. 6). Al final del procedimiento se observó el adecuado posicionamiento de la prótesis, la presencia de regurgitación perivalvular aórtica mínima y la ausencia de gradiente de presión transvalvular aórtica (fig. 7). Se realizó la hemostasia del sitio de punción arterial con dispositivo hemostático Prostar (Vascular Abott Devices, Redwood City, EUA) y se mantuvo el electrodo de marcapasos temporario durante tres días.



El ecocardiograma transtorácico inmediato reveló el posicionamiento adecuado de la prótesis, reducción del gradiente transvalvular e insuficiencia aórtica periprotética de grado discreto (tab. 2 e fig. 5C). El cuarto día después del procedimiento la paciente presentó ensanchamiento del QRS y bloqueo atrioventricular de primer grado, con evolución hacia bloqueo atrioventricular total, justificando el implante de marcapasos definitivo. Se le dio de alta del hospital 12 días después del implante de la bioprótesis aórtica.

Durante los seis primeros meses de acompañamiento clínico, la paciente presentó mejora sintomática (NYHA clase funcional I) y ausencia de nuevos episodios de presíncope. Los ecocardiogramas de control, realizados entre dos y siete meses después de la intervención, demostraron queda adicional del gradiente de presión transvalvular aórtico y mantenimiento de la insuficiencia aórtica de grado discreto. Se detectó asimismo una reducción de la hipertrofia ventricular izquierda (tab. 2). La angiotomografía de control mostró el posicionamiento adecuado de la prótesis (fig. 5D)

Discusión

La sustitución percutánea de la válvula aórtica se ha hecho una realidad también en nuestro medio. Estudios clínicos recientes han demostrado la facilidad de ejecución, seguridad y eficacia de ese tipo de intervención, con resultados, aunque a corto y medio plazo, bastante prometedores-13. Actualmente, por tratarse de una modalidad terapéutica relativamente nueva, la indicación de la sustitución percutánea de la válvula aórtica se restringe a un grupo selecto de pacientes que, por la edad avanzada o comorbilidades, tienen contraindicado el tratamiento quirúrgico convencional, o el riesgo sería muy alto. En ellos, el abordaje percutáneo tiene un éxito superior al 75% y puede ofrecer mortalidad inferior a la esperada con el tratamiento quirúrgico9,12,13.

En publicación reciente, Webb et al. 13 relataron mortalidad del 2% durante el procedimiento y del 8% a los 30 días con la prótesis de Cribier-Edwards, comparándola con los 30% previstos por el EuroScore para el abordaje quirúrgico de esos mismos pacientes13. En la experiencia más reciente publicada por Grube, empleando la CoreValve, la mortalidad fue del 6% durante el procedimiento y del 12% a los 30 días, bastante inferior a los 21,7% previstos para el tratamiento quirúrgico12. Otras complicaciones, como accidente vascular cerebral (2,8% al 10%) y tamponamiento cardiaco (2% al 7%) fueron relativamente frecuentes en esas casuísticas de altísimo riesgo9,12,13. Sin embargo, la superación de la curva de aprendizaje del método y la mejora progresiva de los dispositivo tiende a reducir su ocurrencia y elevar el porcentaje de éxito de la intervención. Se cree también que el empleo de la doble antiagregación plaquetaria puede reducir la ocurrencia de accidente vascular cerebral durante y después de la intervención, motivo por el que empleamos esa asociación en los casos de nuestra experiencia inicial con la CoreValve. En los dos casos relatados en esta publicación los procedimientos se realizaron exitosamente y, como complicación, se dio apenas el bloqueo atrioventricular total durante los primeros días después del procedimiento, haciéndose necesario el implante de marcapasos definitivo, sin mayores consecuencias. Esa complicación, que es también relativamente frecuente después del tratamiento quirúrgico convencional, fue relatada en menos del 10% de los casos, ocurriendo probablemente debido a la cercanía del anillo valvular aórtico al haz de conducción9,13.

La eficacia de las bioprótesis Edwards-Sapien y CoreValve es incontestable, al menos en lo que se refiere a los resultados a medio plazo9,12,13. Inmediatamente después del implante se observa la ampliación del área valvular y la queda significativa del gradiente de presión transvalvular aórtico9,12,13. Esa mejora hemodinámica precoz se refleja rápidamente en la mejora de la sintomatología de insuficiencia cardiaca congestiva de los pacientes tratados9,12,13, como lo hemos descrito en los dos casos de nuestra casuística inicial. Durante la evolución se observa también la mejora de la fracción de eyección y la reducción de la hipertrofia del ventrículo izquierdo9,13.

La presencia de regurgitación aórtica perivalvular es relativamente frecuente después del implante de las bioprótesis, pero es casi siempre de discreta o, a lo más, de moderada intensidad. En general, clínicamente se la tolera muy bien. En los casos en que existe insuficiencia aórtica significativa después del implante de la CoreValve, es posible valerse de dilataciones de la prótesis con balones de mayor diámetro para su mejor adaptación al anillo valvular. Sin embargo, la naturaleza autoexpandible de la prótesis hace con que exista una acomodación y reducción de la intensidad de la regurgitación durante los primeros meses después del implante, como se dio en nuestro primer caso.

A pesar de esos resultados preliminares animadores, no es posible considerar la sustitución percutánea de la válvula aórtica, al menos por el momento, como una alternativa al tratamiento de pacientes con estenosis aórtica de bajo riesgo quirúrgico. Hay que probar todavía su durabilidad y eficacia de largo plazo y solamente la realización de estudios controlados permitirá la ampliación progresiva de sus indicaciones.

Potencial Conflicto de Intereses

Declaro no haber conflicto de intereses pertinente.

Fuentes de Financiamiento

El presente estudio no tuvo fuentes de financiamiento externas.

Vinculación Académica

No hay vinculación de este estudio a programas de post grado.

Referencias

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  • Sustitución percutánea de la válvula aórtica para el tratamiento de la estenosis aórtica. Experiencia inicial en Brasil

    Marco Antonio Perin; Fábio Sândoli de Brito Jr.; Breno Oliveira Almeida; Marco Aurélio M. Pereira; Alexandre Abizaid; Flávio Tarasoutchi; Eberhard Grube
  • Fechas de Publicación

    • Publicación en esta colección
      22 Oct 2009
    • Fecha del número
      Set 2009

    Histórico

    • Acepto
      28 Nov 2008
    • Revisado
      23 Nov 2008
    • Recibido
      05 Oct 2008
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