Actualmente, enfrentamos un escenario ético complejo en la producción de conocimiento científico. Al mismo tiempo que el avance de las herramientas de inteligencia artificial (IA) oferta oportunidades significativas para optimizar el trabajo científico y académico, hay un aumento de malas conductas científicas mediante el uso antiético de la IA por algunos individuos. Se observan casos en que investigadores cometen plagio mediante la incorporación, sin la debida atribución, de fragmentos generados por IA en sus artículos científicos. Un ejemplo fue la retractación de un artículo cuya introducción comenzaba con una frase habitual generada por ChatGPT como respuesta a un comando: “Claro, aquí tienes una posible introducción para tu tema”.1 Además, se volvió común que los estudiantes utilicen la IA para realizar trabajos y tareas sin considerar cuestiones de plagio e integridad científica. Ante este escenario, ¿será posible utilizar las herramientas de IA como aliadas en la producción científica en el área de enfermería de manera ética y responsable? Este editorial busca responder esta pregunta mediante el análisis del concepto de IA y su crecimiento en el medio científico y proponer soluciones para el uso ético de estas herramientas en la investigación en el área de enfermería.
La inteligencia artificial en la producción científica
Aunque la IA haya ganado notoriedad recientemente, el término y el campo científico interdisciplinario que la estudia están reconocidos desde 1956, con producciones anteriores que indican que sus conceptos teóricos ya eran estudiados hace muchos años. Actualmente, la IA es un campo dinámico y multifacético dirigido al desarrollo de sistemas y tecnologías capaces de simular funciones cognitivas humanas, como el aprendizaje, el razonamiento, la comunicación, la toma de decisiones y la resolución de problemas de forma autónoma. La IA tiene como objetivo ejecutar tareas por medio de la interpretación de datos, el aprendizaje continuo y la adaptación, ajustando su desempeño con base en el feedback del usuario.2
Fue recién en noviembre de 2022 que un gran modelo de lenguaje fue lanzado de forma gratuita por OpenAI, lo que marcó un avance en la accesibilidad de la tecnología de IA para que el público general pudiera utilizarlo a través de una interfaz intuitiva y amigable. La versión demo y de investigación, llamada ChatGPT, basada en el GPT-3.5, fue abierta al público para experimentación, y permitió el aprendizaje por refuerzo y el feedback humano, que luego se incorporarían en el GPT-4.0.3
ChatGPT representó un avance significativo tanto para la ciencia como para la sociedad. Entre el 30/11/2022 y el 03/06/2023, el interés por esta herramienta creció un 112.740 %, en tan solo dos meses llegó a los 100 millones de usuarios activos y se convirtió en la aplicación de consumo que creció más rápido en la historia.3
En el ámbito científico no fue diferente. Al buscar el término “ChatGPT”, solo en el año 2023 se publicaron 2.090 estudios en PubMed/MEDLINE y 4.754 estudios en Scopus (búsqueda realizada el 20/01/2025). Esta herramienta obtuvo aún más visibilidad cuando fue mencionada como coautora en cuatro artículos, lo que generó intensos debates en la comunidad científica. Esta práctica fue criticada en varias noticias, donde se defendió la regulación del uso de la IA en la investigación y se cuestionó si el ChatGPT podría asumir responsabilidad autoral en artículos científicos.4-6
El Committee on Publication Ethics (COPE), la World Association of Medical Editors (WAME) y el International Committee of Medical Journal Editors (ICMJE) declararon que las herramientas de IA no cumplen los criterios de autoría, ya que no pueden asumir responsabilidad por la precisión, integridad y originalidad del trabajo presentado.
Además, las editoriales científicas se posicionaron y revisaron sus políticas editoriales, con la incorporación de directrices sobre el uso de la IA en la producción de artículos científicos (Cuadro 1). Como resultado de esta alineación editorial y ética, se prohibió mencionar a ChatGPT como coautor. Todo contenido generado por IA debe ser rigurosamente revisado, y los autores son responsables de garantizar su conformidad con los criterios científicos y éticos.
Los autores que utilicen alguna herramienta de IA deben respetar los principios de transparencia y honestidad en la investigación y declarar en el manuscrito qué herramienta se utilizó y para qué fin. Cada revista determina cómo y dónde debe incluirse esa declaración.
Relevancia de la inteligencia artificial en la producción científica
A medida que las herramientas de IA evolucionan, surgen desafíos complejos que justifican una contextualización cuidadosa, tal como fue explicado aquí. Sin embargo, esto no significa que deba evitarse su uso. Al contrario, es fundamental reconocer las oportunidades proporcionadas por estas herramientas, cuya creciente visibilidad resulta de su potencial para perfeccionar procesos de trabajo en cualquier sector de la sociedad. Por ejemplo, en el área educativa, la IA puede beneficiar al docente como también contribuir con el aprendizaje del estudiante. La IA puede facilitar experiencias de aprendizaje personalizadas, desarrollar oportunidades educativas basadas en los puntos fuertes, intereses y limitaciones de cada estudiante, brindar feedback individualizado y ayudar a docentes en el desarrollo de metodologías, en la planificación de clases y en la automatización de tareas, desde las más simples hasta las más complejas.7,8
Por lo tanto, es esencial la adquisición de conocimientos sobre IA para desarrollar competencias específicas en investigadores, educadores y demás responsables, para promover el protagonismo humano en el desarrollo científico. Las universidades, las instituciones de investigación y los organismos financiadores brasileños deben formular políticas y directrices para el uso de la IA.9
Además, los estudiantes deben comprender la importancia de la integridad académica, de las buenas prácticas de investigación y de las consecuencias de las malas conductas científicas, así como también aprender a utilizar herramientas de IA de forma ética y responsable. Esto incluye la comprensión de sus limitaciones y el desarrollo de habilidades para elaborar comandos eficaces.8
Herramientas de inteligencia artificial para la elaboración de artículos científicos
Constantemente se desarrollan nuevas herramientas de IA con diferentes finalidades, pero la mayoría no está dirigida a la investigación y, por lo tanto, no están diseñadas para seguir el rigor y los principios científicos. Sin embargo, hay herramientas interesantes que fueron pensadas específicamente para investigadores y pueden incorporarse en el proceso de producción científica del área de enfermería. En el cuadro 2 se presentan algunas de las principales opciones, con información sobre su finalidad y gratuidad.
Herramientas de inteligencia artificial que pueden emplearse en la elaboración de artículos científicos
Las herramientas de IA pueden servir de ayuda en diversas etapas de la investigación, que incluyen la búsqueda de literatura científica, la extracción y organización de datos, la lectura de artículos y la redacción científica.
Dos herramientas útiles para la búsqueda de literatura científica son SciSpace y Consensus. Ambas funcionan a partir de una pregunta formulada por el usuario: primero se elabora una pregunta y la IA busca en los artículos científicos las respuestas, resaltando el fragmento exacto del estudio que responde la pregunta. Estas herramientas amplían las posibilidades en la elaboración de un estudio científico, ya que podemos transformar el argumento o idea que queremos colocar en el artículo en un cuestionamiento y, a partir de ahí, encontrar los artículos que mejor responden ese cuestionamiento, con un fundamento sólido para la elaboración de la argumentación del artículo.
Scispace y Elicit son herramientas que sirven de ayuda para la extracción de datos y la elaboración de fichas de estudios científicos. En estas herramientas se puede cargar un artículo o seleccionar uno que haya recuperado SciSpace y definir qué información debe extraer la IA, como por ejemplo el objetivo, la metodología y las limitaciones del estudio.
Para lectura estratégica de artículos científicos, se recomiendan herramientas como SciSpace, ChatPDF y ExplainPaper. En Scispace se puede interactuar con un chatbot que responde preguntas sobre el estudio. ChatPDF tiene una funcionalidad parecida y, además, permite la selección de fragmentos del artículo para una explicación detallada, siempre indicando la ubicación exacta de la información en el estudio. También es posible obtener explicaciones sobre imágenes, gráficos, cuadros y tablas. Por otro lado, ExplainPaper tiene una función interesante para explicar un fragmento del artículo a partir de diferentes niveles de comprensión que podemos elegir: niño de cinco años, escuela primaria, escuela secundaria, universidad, posgrado y especialista.
Las herramientas de IA también ofrecen soporte en el área de la traducción y redacción científica. ChatGPT, por ejemplo, puede servir de ayuda para la traducción de textos, la redacción de contenidos académicos en otros idiomas y la revisión gramatical para lograr fluidez y cohesión textual. Sin embargo, es esencial que la IA no se utilice para generar textos en su totalidad, pero sí puede usarse para perfeccionar un contenido ya elaborado por el investigador.
Las posibilidades de uso de los chatbots, como ChatGPT, Deepseek y Perplexity, son amplias y dependen de la creatividad del usuario. Esto se debe a que los chatbots basados en IA son capaces de conversar con el usuario a través de texto, audio, imágenes e inclusive video, de forma dinámica e interactiva. Los usuarios pueden resolver cualquier tarea de exija automatización. En la investigación científica, por ejemplo, pueden utilizarse para sugerir subtemas para un marco referencial teórico, indicar palabras clave para búsquedas en bases de datos o inclusive para un brainstorming sobre posibles temas y problemas de investigación.
De esta forma, las herramientas mencionadas, así como también las presentadas en el cuadro 2, pueden contribuir significativamente para la producción científica en el área de enfermería, y así aumentar la eficiencia y optimización y permitir que los investigadores centren sus esfuerzos en las etapas analíticas e interpretativas de los estudios. Sin embargo, el uso de la IA debe estar alineado con las buenas prácticas de la investigación científica para evitar el plagio y la dependencia excesiva del contenido que esta genera, dado que solo nosotros, los seres humanos, somos capaces de crear conocimiento original.
De este modo, invito a la comunidad académica y científica a elaborar y promover estrategias para la integración de las herramientas de IA de forma responsable y eficiente, y así fortalecer su uso sin comprometer la calidad y la integridad de la investigación en el área de enfermería.
El deuteragonista virtual
En la dramaturgia de Grecia antigua, el protagonista era el personaje principal de las obras, equivalente al papel central en una película o serie de la actualidad. Además, estaba el deuteragonista, el segundo personaje más importante de la historia. Este personaje podía comportarse como un aliado, ayudando al protagonista en el desarrollo de su jornada y para alcanzar su máximo potencial, o como un rival, creando conflictos que, aun así, impulsaban la narrativa de la obra. Siguiendo esta misma lógica, podemos reflexionar sobre el papel de la IA en nuestras vidas. Ya está presente en nuestra sociedad y cabe a nosotros decidir cómo utilizarla: como una aliada para potencializar nuestras habilidades humanas y competencias, o como un obstáculo para nuestro crecimiento personal, profesional y académico. Como dijo el profesor Stephen Hawking “la IA puede ser lo mejor o lo peor que le haya pasado a la humanidad”.10 Esta decisión depende de cada uno de nosotros.
Referencias bibliográficas
- 1 Zhang M, Wu L, Yang T, Zhu B, Liu Y. RETRACTED: The three-dimensional porous mesh structure of Cu-based metal-organic-framework - Aramid cellulose separator enhances the electrochemical performance of lithium metal anode batteries. Surf Interfaces. 2024;46:104081.
- 2 Haenlein M, Kaplan A. A brief history of artificial intelligence: on the past, present, and future of artificial intelligence. Calif Manag Rev. 2019;61(4):5-14.
- 3 Dempere J, Modugu K, Hesham A, Ramasamy LK. The impact of ChatGPT on higher education. ront Educ (Lausanne). 2023;8:8.
- 4 Stokel-Walker C. ChatGPT listed as author on research papers: many scientists disapprove. Nature. 2023;613(7945):620-1.
- 5 Thorp HH. ChatGPT is fun, but not an author. Science. 2023 ;379(6630):313.
- 6 Goto A, Katanoda K. Should we acknowledge ChatGPT as an author? J Epidemiol. 2023;33(7):333-4.
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7 Sabzalieva E, Valentini A. ChatGPT e inteligência artificial na educação superior: guia de início rápido. Organização das Nações Unidas para a Educação, a Ciência e a Cultura; Instituto Internacional da UNESCO para a Educação Superior na América Latina e no Caribe (IESALC); 2023. 14p. Available from: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000385146_por.locale=en
» https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000385146_por.locale=en - 8 Alasadi EA, Baiz CR. Generative AI in education and research: opportunities, concerns, and solutions. J Chem Educ. 2023;100(8):2965-71.
- 9 Sampaio RC, Sabbatini M, Limongi R. Guidelines for the ethical and responsible use of Generative Artificial Intelligence: a practical guide for researchers. Sao Paulo: Intercom, ABCP, Anpocs; 2024.
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10 Hern A. Stephen Hawking: AI will be 'either best or worst thing' for humanity. The Guardian. 2016 [cited 2025 Jan 30]. Available from: https://www.theguardian.com/science/2016/oct/19/stephen-hawking-ai-best-or-worst-thing-for-humanity-cambridge
» https://www.theguardian.com/science/2016/oct/19/stephen-hawking-ai-best-or-worst-thing-for-humanity-cambridge
