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Geo-Politizando los Espacios Intermedios del Sistema-Mundo: Semicentros y Semiperiferias, Geoestrategias de Subordinación y de Autonomía en América Latina y Europa Meridional tras la Guerra Fría * * La reflexión que ha ido dando lugar a este artículo comenzó en seminarios y encuentros diversos en América Latina y España, en los que tuve ocasión de presentar esbozos y partes a colegas y estudiantes en debates que enriquecieron el resultado final. Entre los colegas quiero mencionar, en especial, a Jaime Preciado y Alberto Rocha en México, Mauricio Domingues en Brasil, Breno Bringel en Brasil/España y a María Lois en España. Finalmente, también quiero agradecer a los tres revisores que vieron el borrador final y cuyos comentarios fueron muy útiles.

“Geo-Politizando” os Espaços Intermediários do Sistema-Mundo: Semi-Centros e Semiperiferias,Geo-Estratégias de Subordinação e Autonomia na América Latina e na Europa Meridional após a Guerra Fria

“Geo-Politicizing” the World-System’s Intermediate Spaces: Semi-Centers and Semi-Peripheries,Geo-Strategies of Subordination and Autonomy in Latin America and Southern Europe After the Cold War

« Géopolitiser » les Espaces Intermédiaires du Système-Monde: Semi-Centres et Semi-Périphéries, Géostratégies de Subordination et d’Autonomie en Amérique Latine et en Europe du Sud après la Guerre Froide

Resumen

En este trabajo se pretende arrojar alguna luz sobre un concepto clave, pero oscuro e impreciso, empleado especialmente en el análisis de sistemas-mundo: la semiperiferia, y su aplicación a varios casos en las regiones de América Latina y Europa Meridional. Tras evaluar la relevancia teórica del mismo y revisar diversos esfuerzos empíricos de discernir la situación de los países acorde a la división tripartita horizontal por áreas de la economía-mundo, y analizar la evolución de la misma, especialmente en las últimas décadas tras la Guerra Fría, se constata la heterogeneidad de la categoría semiperiferia. Por lo tanto, se propone dividirla distinguiendo entre semicentros y semiperiferias. Para ello es menester politizar y “geo-politizar” el concepto, es decir, incluir elementos políticos y geopolíticos estructurales en su definición y análisis, que hasta ahora se ha basado fundamentalmente en la estructura geoeconómica. Más adelante, esto también nos permitirá distinguir entre semiperiferias subordinadas y autónomas.

semiperiferia; semicentro; análisis de sistemas-mundo; geoestrategias de subordinación; geoestrategias de autonomía

Resumo

Este artigo visa lançar alguma luz sobre um conceito-chave, mas obscuro e impreciso, usado especialmente na análise de sistemas-mundo: a semiperiferia, e sua aplicação a vários casos nas regiões da América Latina e do sul da Europa. Depois de avaliar a relevância teórica do mesmo e revisar vários esforços empíricos para discernir a situação dos países segundo a divisão horizontal tripartida por áreas da economia-mundo, e analisar sua evolução, especialmente nas últimas décadas após a Guerra Fria, verifica-se a heterogeneidade da categoria semiperiferia e, então, propõe-se dividi-la distinguindo entre semicentros e semiperiferias. Para isso, é necessário politizar e “geopolitizar” o conceito, ou seja, incluir na sua definição e análise elementos políticos estruturais e geopolíticos, que até agora se basearam fundamentalmente na estrutura geoeconômica. Isso também nos permitirá distinguir ainda mais entre semiperiferias subordinadas e autônomas.

semiperiferia; semicentro; análise de sistemas mundiais; geoestratégias de subordinação; geoestratégias de autonomia

Abstract

This paper aims to shed some light on a key yet obscure and imprecise concept, used primarily in world-systems analysis: the semi-periphery, and how it is applied in various cases in Latin America and Southern Europe. It evaluates the concept’s theoretical importance and reviews various empirical efforts to discern between countries’ circumstances by the horizontal tripartite division of the world-economy’s areas. It then analyzes its evolution – especially in the most recent decades after the Cold War – and verifies how heterogeneous the semi-periphery is. It then proposes to divide the category by distinguishing semi-centers from semi-peripheries. For this, it is necessary to politicize and “geo-politicize” the concept – that is, to include structural political and geopolitical elements upon its definition and analysis, which until now has based itself fundamentally on the geoeconomic structure. Doing so will also allow us to distinguish between subordinate and autonomous semi-peripheries.

semi-periphery; semi-center; world-systems analysis; subordination geostrategies; autonomy geostrategies

Résumé

Cet article vise à faire la lumière sur un concept clé, mais obscur et imprécis, utilisé notamment dans l’analyse des systèmes-monde : la semi-périphérie et son application à plusieurs cas dans les régions d’Amérique Latine et d’Europe du Sud. Après avoir évalué sa pertinence théorique et passé en revue divers efforts empiriques pour discerner la situation des pays selon la division tripartite horizontale par zones de l’économie-monde, et analysé son évolution, en particulier dans les dernières décennies après la guerre froide, l’hétérogénéité de la catégorie semi-périphérie est confirmée: il est donc proposé de la diviser en distinguant semi-centres et semi-périphéries. Pour cela, il est nécessaire de politiser et de « géopolitiser » le concept, c’est-à-dire, d’inclure des éléments politiques et géopolitiques structurels dans sa définition et son analyse, qui jusqu’à présent reposaient fondamentalement sur la structure géoéconomique. Plus tard, cela nous permettra également de distinguer les semi-périphéries subordonnées des semi-périphéries autonomes.

semi-périphérie; semi-centre; analyse des systèmes mondiaux; géostratégies de subordination; géostratégies d’autonomie

Introducción: “semiperiferia”, un concepto oscuro pero necesario

En las teorías más tradicionales de centro-periferia no existe el concepto de “semiperiferia”, que es bastante específico del análisis de sistemas-mundo, tal y como lo han entendido Immanuel Wallerstein y otros autores desde que André Gunder-Frank mostró en su teoría de la dependencia que el proceso de explotación de la periferia por el centro, o, si se quiere, en la producción del subdesarrollo, las instancias intermedias desempeñaban un papel fundamental:

Toda una cadena de constelaciones de metrópolis y satélites relaciona todas las partes del sistema total de su centro en Europa o los Estados Unidos a los puntos más lejanos de los países latinoamericanos. Cuando examinamos la estructura metrópoli-satélite, nos encontramos con que cada uno de los satélites, inclusive las hoy subdesarrolladas España y Portugal, sirven como instrumento para extraer capitales o sobrantes económicos de sus propios satélites y encaminar parte de estos sobrantes hacia la metrópoli extranjera de la cual todas son satélites ( Frank, 1967Frank, Andre Gunder. (1967), “El desarrollo del subdesarrollo”. Pensamiento Crítico, n. 7, pp. 159-72.: 162).

Por mencionar otros ejemplos que los muy obvios de España y Portugal, los satélites más “desarrollados”, como la región de São Paulo en Brasil, tenían sus propios satélites, de modo que en el mismo Estado se daban situaciones estructurales más parecidas al centro y otras definitivamente de periferia. Frank era pesimista respecto a la posibilidad de que el “desarrollo industrial” de São Paulo, por ejemplo, tuviera un carácter definitivo y lograse sacar a “Brasil del ciclo de desarrollo y subdesarrollo satélite que ha caracterizado hasta ahora sus otras regiones y su historia nacional dentro del sistema capitalista” ( Frank, 1967Frank, Andre Gunder. (1967), “El desarrollo del subdesarrollo”. Pensamiento Crítico, n. 7, pp. 159-72.: 164). No vamos a entrar ahora en ese debate, aunque creo que fácilmente puede contraponerse al ejemplo de Brasil, el de los Estados Unidos, y mostrar así que el desarrollo industrial de una región puede conducir al desarrollo de todo el Estado, aunque sea al coste de una guerra sanguinaria. Lo que nos interesa de la conceptualización de Gunder Frank para el presente trabajo es la afirmación de la existencia de instancias intermedias entre el centro y la periferia.

Más tarde, Wallerstein introduce específicamente la categoría de “semiperiferia” para referirse a este fenómeno en el actual sistema-mundo, definiéndolo de forma precisa

a partir de la doble antinomia de clase (burguesa-proletaria) y de la función en la división internacional del trabajo (centro-periferia). La oposición centro-periferia […] diferencia entre aquellas zonas donde se concentra un tipo de producción diversificada que combina elevados beneficios, tecnología moderna y salarios altos (los países de centro) de aquellas en que se concentra una producción menos diversificada con beneficios reducidos, tecnología más rudimentaria y salarios bajos (los países periféricos). Pero siempre ha habido una serie de países que se sitúan entre ambos de una forma muy concreta, y desempeñan roles diferentes. Las actividades productivas de estos países semiperiféricos están divididas más uniformemente. En parte actúan como zona periférica de los países centrales y en parte como país central de algunas áreas periféricas ( Wallerstein, 1976Wallerstein, Immanuel. (1976), “Semi-Peripheral Countries and the Contemporary World Crisis”. Theory and Society, v. 3, n. 4, pp. 461-83.: 462-463).

Pero hay que entender que en el caso de la semiperiferia “no hay procesos semiperiféricos; más bien, el término […] se aplica directamente a las zonas, regiones o Estados en los que no predominan ni los procesos de centro ni los de periferia. Esto significa que las relaciones sociales generales que se producen en estas zonas suponen la explotación de zonas periféricas, a la vez que la misma semiperiferia sufre la explotación del centro” ( Taylor y Flint, 2002Taylor, Peter J.; Flint, Colin. (2002), Geografía Política: Economía Mundo, Estado-Nación y Localidad. Madrid: Trama Editorial.: 22). Es decir, son espacios intermedios que además desempeñan un papel intermediario, pero de diferente carácter en cada caso. En la definición original de Wallerstein (1976)Wallerstein, Immanuel. (1976), “Semi-Peripheral Countries and the Contemporary World Crisis”. Theory and Society, v. 3, n. 4, pp. 461-83. abarcan países de América Latina (Brasil, México, Argentina, Venezuela, y posiblemente Chile y Cuba), de la periferia europea (toda la meridional: Portugal, España, Italia y Grecia; la mayor parte de la oriental: República Democrática Alemana y, aunque no lo especifica, Polonia, Checoslovaquia, y Hungría; y partes de la del norte, como Noruega y Finlandia); Israel y algunos países árabes (Argelia, Egipto y Arabia Saudí); Nigeria y Zaire, en África; Turquía, Irán, India, Indonesia, China, Corea y Vietnam, en Asia, y, finalmente, los países blancos de la Commonwealth (Canadá, Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda).

Más adelante, en un importante trabajo sobre la evolución de las semiperiferias en diferentes sistemas-mundo a lo largo de la historia, Chase-Dunn y Hall (2018Chase-Dunn, Christopher; Hall, Thomas D. (2018), Rise and demise: comparing world-systems. Nueva York y Abingdon: Routledge (edición de Kindle).: 37-38) identifican varios tipos a lo largo de la historia que mezclan diferentes roles y posiciones:

  • la que combina formas de organización centrales y periféricas,

  • la que puede ubicarse espacialmente entre las regiones centrales y periféricas,

  • la que puede estar ubicada espacialmente entre dos o más regiones centrales en competencia.

  • la que realiza actividades de mediación entre las áreas centrales y periféricas, y

  • aquella en la que las características institucionales sean intermedias entre las que se encuentran en el centro y la periferia.

A la vista de esta heterogeneidad de roles, los autores son cautos sobre la precisión del concepto: “Clasificar estos diferentes tipos de semiperiferias sigue siendo un problema tanto empírico como teórico. Hasta que se completen comparaciones más detalladas entre diferentes tipos de sistemas-mundo, sería prematuro definir el concepto de semiperiferia de manera más precisión” ( Chase-Dunn y Hall, 2018Chase-Dunn, Christopher; Hall, Thomas D. (2018), Rise and demise: comparing world-systems. Nueva York y Abingdon: Routledge (edición de Kindle).: 37-38).

Otros autores también entienden que esta definición es insuficiente a la hora de construir esta categoría, como se muestra en la heterogeneidad de países de la lista de Wallerstein. En este sentido, Terlouw (1993)Terlouw, C. P. (1993), “The Elusive Semiperiphery: A Critical Examination of the Concept of Semiperiphery”. International Journal of Comparative Sociology, v. 34, n. 1-2, pp. 87-102. califica el concepto como “impreciso” o “escurridizo”. Boaventura de Sousa Santos (1985)Santos, Boaventura de Sousa. (1985), “Estado e sociedade na semiperiferia do sistema mundial: o caso portugués”. Análise Social, v. XXI, n. 87-88-89, 869-901. lo tilda de “descriptivo”, “vago” y “negativo”. Sería descriptivo “porque apenas tiene contenido teórico, [en la versión wallersteiniana] es poco más que una construcción por analogía” con las clases medias (1985:870): serían países que amortiguarían las contradicciones entre los de centro y los de periferia, del mismo modo que las clases medias tienen un papel intermediario entre la burguesía y el proletariado. El concepto sería vago porque “los criterios para definir un estatus periférico son muchos y difícilmente cuantificables” ( Santos, 1985Santos, Boaventura de Sousa. (1985), “Estado e sociedade na semiperiferia do sistema mundial: o caso portugués”. Análise Social, v. XXI, n. 87-88-89, 869-901.: 870). Y sería negativo porque a los Estados semiperiféricos les “falta materialidad en sí mismos y no tienen una lógica evolutiva particular, y son una mezcla de características atribuidas a Estados y sociedades centrales o periféricas” ( ibidem ).

Todas estas afirmaciones hacen pensar en que conceptualizar la semiperiferia es complejo y problemático. De hecho, comparto con Domingues la idea de que “plantea los problemas teóricos y prácticos más sutiles de nuestros días” (2012a:13). Pero podemos avanzar a partir de la definición de Santos (1985)Santos, Boaventura de Sousa. (1985), “Estado e sociedade na semiperiferia do sistema mundial: o caso portugués”. Análise Social, v. XXI, n. 87-88-89, 869-901. , que subraya que el concepto se asocia a una situación intermedia y a una cierta capacidad de intermediación. Pone como ejemplo, históricamente, el caso de Portugal como intermediario entre la esfera de centro y la esfera colonial. Pero no podemos fijarnos solamente en esta situación concreta, porque puede terminar —como lo hizo tras el 25 de abril de 1974— y eso no hizo que el país dejase de ser “semiperiférico” en sus términos, aunque pudo hacerlo. Es decir, las semiperiferias son cambiantes y en la mayor parte de las ocasiones efímeras, pero tienen un papel fundamental en el conjunto de la modernidad, que se ha convertido en una civilización global, pero que es heterogénea ( Domingues, 2012bDomingues, José Mauricio. (2012b), Global Modernity, Development, and Contemporary Civilization: Towards a Renewal of Critical Theory. Nueva York y Abingdon: Routledge. ).

Es necesario que existan semiperiferias porque son una de las instancias clave para equilibrar el sistema-mundo y reducir el conflicto. Al igual que otros conceptos triádicos —como la “trialéctica” espacial de Lefebvre (1974)Lefebvre, Henri. (1974), La production de l’espace. París: Éditions Anthropos. , por ejemplo, en la que interactúan las representaciones espaciales, las prácticas espaciales y los espacios de representación para producir el espacio— la conceptualización de centro-semiperiferia-periferia tiene como objeto dotar de estabilidad al sistema.

Pero es importante que se entienda que, a la vez, el movimiento del sistema también se explica por este carácter triádico. En el caso de Lefebvre los “espacios de representación”, el tercer elemento de su trialéctica, hace referencia a los pensamientos y prácticas que de diversos modos contradicen o, al menos, cuestionan las representaciones del espacio dominantes y las prácticas espaciales que se derivan de ellas, y son fundamentales para entender el cambio en el espacio, porque permiten resistir esas prácticas y representaciones dominantes.

En el caso del análisis de sistemas-mundo la semiperiferia desempeña un rol clave, porque permite entender el ascenso de la periferia al centro o el descenso de éste a aquélla. Pero esto implica situaciones y procesos muy diferentes, por lo que el concepto de “semiperiferia” hasta cierto punto se convierte en un “cajón de sastre”.

Este artículo es fundamentalmente de reflexión teórica, y los estudios de caso me permiten desarrollar las construcciones teóricas que planteo y sustentarlas, aunque no necesariamente probarlas dado su escaso número. En ese sentido, en términos de metodología, adopto una de los más tradicionales en ciencia política, la comparativa, ya que no hacemos un único estudio de caso, sino una pequeña selección de ellos en un universo de investigación ya relativamente reducido, como es el conjunto de unidades del sistema interestatal. De esta manera, aunque no podamos probarla, un conjunto relativamente reducido de estudios de caso permitirán aumentar el control sobre la hipótesis ( Sartori y Morlino, 1999Sartori, Giovanni; Morlino, Leonardo (comp.). (1999), La comparación en las ciencias sociales. Madrid: Alianza Editorial. ) de la necesaria politización del concepto de semiperiferia. Es decir, los estudios de caso comparados nos permitirán avanzar en el control de la validez de la teoría presentada ( Sartori, 1991Sartori, Giovanni. (1991), “Comparing and Miscomparing”. Journal of Theoretical Politics, v. 3, n. 3, pp. 243-57. ), que era uno de estos tipos de estudios, que proponía Lijphart (1971)Lijphart, Arend. (1971). “Comparative Politics and Compartive Method”. American Political Science Review, v. 65, n. 3, pp. 682-93. hace ya muchos años. Por lo tanto, no se trata de estudiar exhaustivamente América Latina y Europa Meridional, sino de seleccionar casos en ambas regiones que nos permitan sustentar las hipótesis sobre las semiperiferias.

A continuación, me ocuparé primero de revisar las formas que se han utilizado para diferenciar empíricamente el centro, la semiperiferia y la periferia en el análisis de sistemas-mundo. Después nos ocuparemos de ver la evolución de las semiperiferias en nuestros días. Para terminar, propondré una “politización” del concepto para entender mejor sus diferentes papeles. Esta politización implica incluir elementos geopolíticos estructurales en la definición y análisis de la semiperiferia —en particular su carácter intermediario—, que hasta ahora se ha basado fundamentalmente en la estructura geoeconómica, como veremos a continuación.

Las Limitaciones de la Definición Empírica de Centro, Semiperiferia y Periferia

Como hemos visto, las definiciones de estos conceptos se realizaron originalmente a partir de la descripción de sus condiciones económicas. De hecho, buena parte de los autores que escriben dentro de la tradición de análisis de sistemas-mundo interpretan la semiperiferia en términos económicos fundamentalmente. Arrighi y Drangel (1986Arrighi, Giovanni; Drangel, Jessica. (1986), “The stratification of the world-economy: an exploration of the semiperipheral zone”. Review, v. x, n. 1, pp. 9-74.: 15) argumentan que el término solo debería usarse para “referirse a una posición en relación a la división mundial del trabajo y nunca para referirse a una posición en el sistema interestatal”. Korzeniewicz (1990)Korzeniewicz, Roberto Patricio. (1990), “The limits to semiperipheral development: Argentina in the twentieth century”, in: William G. Martin (ed.), Semiperipheral States in the World-Economy. Nueva York: Greenwood Press. pp. 97-122. piensa fundamentalmente lo mismo, y hace de la división internacional del trabajo la clave para entender la posición de un país. Arceo (2004Arceo, Enrique. (2004), “La crisis del modelo neoliberal en la Argentina I (y los efectos de la internacionalización de los procesos productivos en la semiperiferia y la periferia”. Realidad Económica, n. 206, pp. 10-28.: 17) adopta una estrategia más cuantitativa todavía, e identifica la semiperiferia en 1975 con el “conjunto de países que tenían (…), a paridad de poder de compra, un producto per cápita dos veces y medio superior al del conjunto de la periferia”.

Una de las cuestiones más importantes a subrayar, entonces, es que esta división responde a una única división internacional del trabajo, que está basada “en la apropiación diferencial del excedente producido [de forma que] las posiciones [de los países] están jerárquicamente ordenadas, no sólo diferenciadas” (Evans, cit. en Mahutga y Smith, 2011Mahutga, Matthew C.; Smith, David A. (2011), “Globalization, the structure of the world economy and economic development”. Social Science Research, v. 40, n. 1, pp. 257-72.: 257). Estos autores son precisamente los que hacen un esfuerzo por cuantificar el grado de “centralidad” de los Estados a partir del lugar que ocupan en la división internacional el trabajo, a fin de comprobar si existe una relación directa con el crecimiento económico ( Mahutga y Smith, 2011Mahutga, Matthew C.; Smith, David A. (2011), “Globalization, the structure of the world economy and economic development”. Social Science Research, v. 40, n. 1, pp. 257-72. ). Esta segunda parte no nos interesa ahora, pero vamos a conocer la diferenciación que hacen según la división internacional del trabajo, en la que llegan a distinguir seis grupos ( Tabla 1 ):

Tabla 1
Posición de los Países en el Sistema-Mundo según la División Internacional del Trabajo
  • en el Grupo 1 están los países más poderosos del mundo, encabezados por los Estados Unidos, cuyos procesos de producción están marcados por alta tecnología e industria pesada;

  • en el Grupo 2 se encuentran varios países europeos y algunos de los más dinámicos países del mundo en desarrollo, incluyendo a China, India, Brasil, Corea del Sur o Singapur, cuyos procesos de producción han ido evolucionando hacia los del grupo anterior;

  • el Grupo 3 está conformado por la mayor parte de las economías dinámicas del mundo en desarrollo (Indonesia, Irlanda, Malasia, Tailandia o Turquía). Estas evolucionaron de un modelo de bajos salarios y manufacturas ligeras, a incluir crecientemente industrias pesadas;

  • en el Grupo 4 encontramos países con economías agrarias que evolucionaron a otras de salarios bajos y manufacturas ligeras, tales como Perú, Honduras, Uruguay, Irán, Malta o Costa del Marfil;

  • en el Grupo 5 están algunos países muy ricos en términos de renta per cápita , pero absolutamente dependientes por su economía extractiva, como es el caso de los productores de petróleo (Arabia Saudí, Kuwait, Libia, pero también Venezuela); y

  • el Grupo 6 se conforma por los más débiles (República Centroafricana, Malawi o Samoa), caracterizados por una economía extractiva que se va sofisticando progresivamente.

Una de las ventajas de este trabajo es que, al incluir índices en tres momentos (1960, 1985 y 2000) nos muestra el dinamismo de la producción mundial y la evolución de la división internacional del trabajo, particularmente las diferencias entre el periodo anterior al fin de la Guerra Fría y el posterior.

Los países del Grupo 1 en los tres momentos de la Tabla 1 (Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Japón, Holanda, Canadá y Bélgica) no ofrecen ningún problema clasificatorio, son los que todos los autores considerarían como “Centro” sin dudas. Y, evidentemente, no puede ser el mismo tipo de centro los que han sido potencias hegemónicas en algún período (Holanda, Reino Unido y Estados Unidos), inclusive las que han sido potencias desafiantes a esa hegemonía (Francia, Alemania o Japón), que países como Italia, Bélgica o Canadá. Pero no es el momento de esa discusión.

En el otro extremo, los países de los Grupos 4, 5 y 6 son todos también periferia, pero la diferenciación que nos ofrecen Mahutga y Smith (2011)Mahutga, Matthew C.; Smith, David A. (2011), “Globalization, the structure of the world economy and economic development”. Social Science Research, v. 40, n. 1, pp. 257-72. es fundamentalmente cuantitativa (periferia fuerte, débil y más débil) y no realiza muchas distinciones entre los países que se dedican a las manufacturas ligeras y los que basan su economía en el extractivismo. En un trabajo particularmente interesante, Durand, Lévy y Retaillé (1992) complejizan de forma más estructural el mundo de la periferia. Distinguen entre periferias “integradas”, en las que los países reciben flujos de inversión del centro fruto de la deslocalización de las industrias y producen para el centro, periferias “explotadas”, que se incorporan al sistema gracias a la explotación de sus recursos, y periferias “abandonadas”, que incluyen a los países más pobres de la tierra, caracterizados más bien por su desconexión de los flujos económicos globales.

Los Estados que están en los grupos 2, 3 y 4 se caracterizan por una alta movilidad. Es decir, tienen características de lo que los autores de análisis de sistemas-mundo llaman semiperiferia. En esas franjas caben países disímiles como Suecia, Suiza, España o Dinamarca, en la parte más alta de la Tabla 1 , hasta Etiopía, Paraguay, Angola o Chipre, en la parte baja. Estos últimos países, así como los de la mayoría que oscilan en torno al Grupo 4, suelen ser considerados como periferia, así que vamos a concentrarnos en los próximos apartados en los países de los Grupos 2 y 3 en el año 2000, que son los que Mahutga y Smith (2011)Mahutga, Matthew C.; Smith, David A. (2011), “Globalization, the structure of the world economy and economic development”. Social Science Research, v. 40, n. 1, pp. 257-72. denominan como los “Aspirantes a centro” ( Core-contender ) y los de la “Semiperiferia de nivel más alto” ( Upper-tier semiperihery ). Como dice Andersen, el problema es “que países tan diferentes como Noruega, Irán, Nigeria, China e Italia pueden ser conceptualizados como ‘semiperiferias’” (2016:187). Categorías tan amplias y que abarcan tantos tipos diferentes de casos son poco explicativas, y por eso creo que habría que establecer subtipos en las semiperiferias, pero para esto no nos sirve la división internacional del trabajo, sino que debemos detenernos en los diferentes roles geopolíticos intermediarios que desempeñan. Es cierto que también creo que hay diferentes tipos de centro y de periferias —por ejemplo, las “periferias integradas” de Mahutga y Smith (2011)Mahutga, Matthew C.; Smith, David A. (2011), “Globalization, the structure of the world economy and economic development”. Social Science Research, v. 40, n. 1, pp. 257-72. son periferias, pero también abarcan en parte a la “semiperiferia” del grupo 3—, pero esta discusión excede ya el objetivo de este artículo, y aunque formularé alguna reflexión al hilo de la explicación, la dejaremos para otro momento.

Mahutga y Smith (2011)Mahutga, Matthew C.; Smith, David A. (2011), “Globalization, the structure of the world economy and economic development”. Social Science Research, v. 40, n. 1, pp. 257-72. señalan que los países semiperiféricos contienen una mezcla relativamente equilibrada de formas de producción de centro y de periferia, y se benefician, en general, de mantener producciones intensivas en el uso de capital y otras intensivas en el uso de la fuerza de trabajo. De este modo, los costes de producción son menores que en el centro, y la capacidad tecnológica es mayor que en la periferia, convirtiéndose así en más atractivos para la inversión industrial. Dado que el interés de estos autores, como hemos dicho, es establecer correlaciones entre la posición en la estructura de división internacional del trabajo y el crecimiento económico, están especialmente interesados en entender el rol de la semiperiferia en el desarrollo económico, y llegan a la conclusión de que “los países semiperiféricos ocupan posiciones estructurales que alientan más que en los periféricos la movilidad ascendente” ( Mahutga y Smith, 2011Mahutga, Matthew C.; Smith, David A. (2011), “Globalization, the structure of the world economy and economic development”. Social Science Research, v. 40, n. 1, pp. 257-72.: 259). Y, de hecho, existen evidencias empíricas de que crecen más rápido que los países de centro o los de periferia. Los mismos autores afirman, incluso, que “la semiperiferia está convergiendo hacia el centro en términos de la estructura de sus fuerzas productivas, pero divergiendo de la periferia, que sigue exportando bienes primarios o manufacturas ligeras producidas con bajos salarios en el año 2000” ( Mahutga and Smith, 2011Mahutga, Matthew C.; Smith, David A. (2011), “Globalization, the structure of the world economy and economic development”. Social Science Research, v. 40, n. 1, pp. 257-72.: 270).

Martínez Peinado y Cairó i Cespedes (2014)Martínez Peinado, Javier; Cairó i Cespedes, Gemma. (2014), “La Semiperiferia Como Necesidad del Capitalismo Global: Una Aproximación a Través del Análisis Factorial”. Revista de Economía Mundial, n. 38, pp. 253-72. abundan en otro tipo de explicación, que los lleva a conclusiones opuestas. Hacen también un análisis factorial de las economías de los principales países de centro, los de la tríada (Estados Unidos, Japón y la Unión Europea) y algunos de la semiperiferia (Argentina, Brasil, China, India, Indonesia, Malasia, México, Corea del Sur, Federación Rusa, Sudáfrica, Tailandia y Turquía). A éstos se suman los países periféricos de Egipto y Marruecos, para ver si hay un comportamiento diferenciado de la semiperiferia con la periferia), y para intentar entender qué ocurre en la semiperiferia de la economía-mundo capitalista. Para ello dan dos pasos previos:

Primero optamos por pasar de una visión “comercialista” de la concepción Centro/Periferia a una visión “productiva”, definida en términos de autonomía relativa respecto del sistema Centro/Periferia, del proceso de acumulación de capital en el marco de la “economía nacional”. Este primer paso que sirve para definir a las economías autocentradas y extravertidas, siguiendo la terminología de Samir Amin, ha dado paso a un nuevo estadio en el proceso de circulación del capital, el del capitalismo global, que no anula la conceptualización, sino que rediseña los espacios territoriales de aplicación, haciendo abstracción de las fronteras, que tendrían que tender a desaparecer como analíticamente significativas en el Sistema Capitalista Global ( Martínez Peinado y Cairó i Cespedes, 2014Martínez Peinado, Javier; Cairó i Cespedes, Gemma. (2014), “La Semiperiferia Como Necesidad del Capitalismo Global: Una Aproximación a Través del Análisis Factorial”. Revista de Economía Mundial, n. 38, pp. 253-72.: 256).

En la segunda década del siglo XXI, la extraversión de la economía en la semiperiferia (que mantiene patrones primarios, exportadores y de bajo perfil manufacturero) se mantiene, de modo que sigue siendo incapaz de retener el excedente. El centro (aunque con Europa rezagada) sigue siendo tecnológicamente puntero, y China tiene un papel singular, muy contradictorio, con gran peso en la economía mundial, pero con una economía extravertida. Por lo tanto, Martínez Peinado y Cairó i Cespedes (2014Martínez Peinado, Javier; Cairó i Cespedes, Gemma. (2014), “La Semiperiferia Como Necesidad del Capitalismo Global: Una Aproximación a Través del Análisis Factorial”. Revista de Economía Mundial, n. 38, pp. 253-72.: 270) concluyen que no se está produciendo ninguna “convergencia” entre la semiperiferia y el centro. Sería mejor dejar de pensar el sistema mundial actual, la economía-mundo capitalista, como un sistema inter-estatal, y asumir definitivamente que es global y su estructura de clases también. En ese “marco global de acumulación, el autocentramiento y la extraversión ya quedan definidos a nivel supranacional”.

Resumiendo, para Martínez Peinado y Cairó i Cespedes (2014)Martínez Peinado, Javier; Cairó i Cespedes, Gemma. (2014), “La Semiperiferia Como Necesidad del Capitalismo Global: Una Aproximación a Través del Análisis Factorial”. Revista de Economía Mundial, n. 38, pp. 253-72.:

  1. Estados Unidos, la Unión Europea y Japón (la Tríada), junto con China, tienen un gran peso en la economía mundial.

  2. Estados Unidos y Japón tienen un gran protagonismo en cuanto a desarrollo tecnológico.

  3. La economía de China y los países industrializados asiáticos, parte fundamental de la semiperiferia, está fuertemente marcada por su extraversión (desajuste entre su gran aportación productiva vs . su menor participación en el consumo).

¿Cómo pueden llegar a conclusiones tan diferentes los autores, si ambas explicaciones se hacen a partir del análisis de la producción y no del comercio? Entiendo que hay dos razones fundamentales. En primer lugar, Martínez Peinado y Cairó i Cespedes (2014)Martínez Peinado, Javier; Cairó i Cespedes, Gemma. (2014), “La Semiperiferia Como Necesidad del Capitalismo Global: Una Aproximación a Través del Análisis Factorial”. Revista de Economía Mundial, n. 38, pp. 253-72. piensan que ya estamos en otra fase de la economía-mundo capitalista, caracterizada como “sistema capitalista global”, mientras que Mahutga y Smith (2011)Mahutga, Matthew C.; Smith, David A. (2011), “Globalization, the structure of the world economy and economic development”. Social Science Research, v. 40, n. 1, pp. 257-72. piensan todavía en términos de sistema interestatal y de economías “nacionales”. En segundo lugar, Martínez Peinado y Cairó i Cespedes (2014)Martínez Peinado, Javier; Cairó i Cespedes, Gemma. (2014), “La Semiperiferia Como Necesidad del Capitalismo Global: Una Aproximación a Través del Análisis Factorial”. Revista de Economía Mundial, n. 38, pp. 253-72. sólo incluyen como semiperiferia a países del Sur global que se encontraban antes en la periferia, mientras que en la clasificación de Mahutga y Smith (2011)Mahutga, Matthew C.; Smith, David A. (2011), “Globalization, the structure of the world economy and economic development”. Social Science Research, v. 40, n. 1, pp. 257-72. el Grupo 2 en el año 2000 junto a China, Brasil o India incluye a Suecia, Suiza, Dinamarca, Austria, Noruega o Australia, mientras que el Grupo 3 incluye en el año 2000 a países como Nueva Zelanda, Grecia o Portugal junto a Filipinas, Indonesia o Turquía; es decir, Mahutga y Smith incorporan en el Grupo 3 a países europeos y de descendientes de europeos que, habitualmente en las clasificaciones se suelen incluir como países de centro.

Para entender el papel geoeconómico de la semiperiferia en la actualidad es importante tener en cuenta las Cadenas Generales de Valor (CGV), que caracterizan al capitalismo desde los años 1990. La revolución en las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), una década antes, permitió el desplazamiento de las formas fordistas clásicas de organización industrial, que estaban caracterizadas por grandes unidades económicas que integraban verticalmente la producción y consolidaban así posiciones de privilegio en el mercado. Como señalan Torres y Ahumada:

En su lugar, han emergido una desintegración de esas estructuras jerárquicas y una concentración de las grandes empresas en sus áreas de competencias principales, de forma que la elaboración de una mercancía ha quedado dispersa, a lo largo de múltiples partes del globo, en diversas unidades productivas a cargo de insumos y partes de la misma, y cuya conexión y gobierno están a cargo de uno o más actores (2022:172).

Las regiones centrales se han concentrado en controlar los activos “intangibles” (saber tecnológico, diseño, marcas, información computarizada) mediante diversos procedimientos de control, entre los que sobresale la propiedad intelectual, lo que le permite controlar la CGV. En la semiperiferia se desarrollan procesos productivos que requieren fuertes inversiones de capital y ciertos grados de cualificación de mano de obra. En la periferia, por su parte, se desarrollan procesos productivos con menor sofisticación tecnológica, que requieren mayor cantidad de mano de obra que, en general, no está muy cualificada.

Figura 1
Capitalismo de Monopolio Intelectual y el Sistema Centro-Periferia

Cabría profundizar en esta discusión económica, acentuando los razonamientos estructurales más que las mediciones empíricas, pero considero que se estaría dejando de lado una cuestión fundamental en el papel global de la semiperiferia: su rol de intermediación geopolítica. La política es clave para entender cómo se insertan los países semiperiféricos en la economía-mundo capitalista, su evolución e incluso su propia consideración como semiperiferia. Los autores que acabamos de exponer están de acuerdo en sus explicaciones en el importante papel del Estado en el crecimiento o desarrollo de los países semiperiféricos. Sin embargo, no se ocupan explícitamente de la cuestión —puede ser que porque ambos trabajos son fundamentalmente de orientación económica. Con esto no se quiere negar el carácter geoeconómico de la semiperiferia, sino entender que también desempeña un rol político y geopolítico.

Politizando y Geo-Politizando la Categoría de Semiperiferia

La estructura de clases “objetiva” que se define a partir de la división internacional del trabajo es global, de hecho, la mayoría de los autores dentro del análisis de sistemas-mundo piensan que las clases son “estratos globales” ( Taylor y Flint, 2002Taylor, Peter J.; Flint, Colin. (2002), Geografía Política: Economía Mundo, Estado-Nación y Localidad. Madrid: Trama Editorial.: 28), pero en términos “subjetivos” las clases sociales siguen siendo estatales y la lucha de clases se desarrolla dentro del Estado1 1 . No quiero retomar aquí la vieja discusión marxista sobre la clase “en sí” y la clase “para sí”, sino simplemente subrayar lo que precisamente es una de las grandes aportaciones del análisis de sistemas-mundo a la teoría de las clases sociales contemporánea, la existencia de una “división de intereses” entre las clases dominadas del centro y las clases dominadas de la periferia (Galtung, cit. en Taylor y Flint, 2002: 121). . Esta es una de las razones por las que el Estado sigue siendo importante en el actual sistema-mundo. El Estado no es un epifenómeno que dependa de la estructura económica, como pretendía el marxismo ortodoxo más tradicional, sino que tiene su propia dinámica dentro del sistema-mundo, no obstante, acoplada a la división internacional del trabajo y la estructura de clases global, que en buena medida está compuesta por clases socio-espaciales. En otras palabras, las clases “subjetivas” siguen siendo estatales —los nacionalistas de cualquier signo pretenderían que son también nacionales—, y los Estados tienen un papel fundamental en la determinación de las políticas para que unas regiones sean centro o periferia o se transformen en uno u otra.

Como hemos visto, los intentos de clasificar los Estados en la estructura tripartita horizontal de centro, semiperiferia y periferia han sido fundamentalmente económicos, dado que la división internacional del trabajo es la clave última para esa división, pero sin tener en cuenta la política es imposible llegar a una adecuada clasificación. Un avance ya es tener en cuenta el poderío militar u otras capacidades, como hacen muchos índices del poder mundial (ver, por ejemplo, los trabajos de Rocha Valencia y Morales Ruvalcaba, 2010Rocha Valencia, Alberto; Morales Ruvalcaba, Daniel Efrén. (2010), “Potencias medias y potencias regionales en el sistema político internacional: dos modelos teóricos”. Geopolítica(s). Revista de estudios sobre espacio y poder, v. 1, n. 2, pp. 251-79. ; 2018Rocha Valencia, Alberto; Morales Ruvalcaba, Daniel. (2018), “El poder nacional-internacional de los Estados. Una propuesta transestructural”. Geopolítica(s). Revista de estudios sobre espacio y poder, v. 9, n. 1, pp. 137-69. ; Morales Ruvalcaba, Rocha Valencia y Vargas García, 2013Morales Ruvalcaba, Daniel Efrén; Rocha Valencia, Alberto; Vargas García, Elizabeth. (2013), “Las potencias regionales como protagonistas del sistema político internacional: cooperación y diálogo en el Foro BRICS”. Geopolítica(s). Revista de estudios sobre espacio y poder, v. 4, n. 2, pp. 237-61. ), pero hay que ir más allá y entender la política interna y las relaciones geopolíticas en las que se encuentra el Estado.

Wallerstein era consciente de la importancia política del Estado en el actual sistema-mundo:

Desde el punto de vista de los empresarios operando en una economía-mundo capitalista, los Estados soberanos ejercen la autoridad sobre por lo menos siete arenas principales de directo interés para ellos: 1) Los Estados imponen las reglas sobre el intercambio de las mercaderías, el capital y el trabajo, y en qué condiciones pueden cruzar sus fronteras. 2) Crean las leyes concernientes a los derechos de propiedad de los Estados. 3) Crean las reglas concernientes al empleo y a la compensación de los empleados. 4) Deciden los costos que las compañías deben asumir. 5) Deciden qué tipo de procesos económicos deben ser monopolizados, y hasta qué punto. 6) Cobran impuestos. 7) Por último, cuando las compañías establecidas dentro de sus fronteras pueden verse afectadas, pueden usar su poder hacia el exterior para afectar las decisiones de otros Estados (2005a:34).

Es evidente que todos estos elementos condicionan de forma muy importante la producción, lo que evidentemente hace más atractivos para las inversiones los lugares en que se puedan obtener más beneficios, por ejemplo, porque predominan los salarios bajos. La deslocalización industrial del centro a la semiperiferia, en buena medida, se explica por este procedimiento. Pero conviene que distingamos el papel político (interno) del Estado, de su papel geopolítico (en el sistema interestatal).

En lo referente al primer aspecto, buena parte del papel del Estado es de árbitro de las condiciones de producción en el territorio bajo su jurisdicción, por lo que siguen siendo decisivos en la economía-mundo capitalista. Se pueden convertir y, de hecho, en algunos casos se convierten en actores con papel propio en el desarrollo de un país, principalmente en la industrialización del mismo. Esto es muy habitual en la semiperiferia, como muestra el trabajo ya citado de Domingues (2012a) en varios de los ejemplos que estudia (Corea, Taiwan, Brasil, China o India). El papel es cambiante en cada caso y no todos se ajustan bien al modelo de Estado desarrollista de Evans (1995)Evans, Peter. (1995), Embedded Autonomy: States and Industrial Transformation. Princeton: Princeton University Press. que usa Domingues en su trabajo. Efectivamente, esto significa que puede haber desarrollo en la periferia, “dependiente y asociado” como subraya Domingues citando a Cardoso y Faletto (1972)Cardoso, Fernando Henrique; Faletto, Enzo. (1972), Dependencia y desarrollo en América Latina: ensayo de interpretación sociológica. México: Siglo XXI. , y dentro de la presente economía-mundo capitalista, añadiría yo, como muestra la transición de la República Popular China del socialismo de Estado al capitalismo y de la periferia a la semiperiferia —y quizás al centro— de ese sistema-mundo. En el artículo seminal de Wallerstein (1976Wallerstein, Immanuel. (1976), “Semi-Peripheral Countries and the Contemporary World Crisis”. Theory and Society, v. 3, n. 4, pp. 461-83.: 463) ya se mencionaba que tanto la política interna de los Estados semiperiféricos como su estructura social son distintivas, y, en general, esta cuestión de la política interna de los Estados se ha solido tener en cuenta.

En cuanto al segundo aspecto, la séptima arena a la que aludía Wallerstein (2005a)Wallerstein, Immanuel. (2005a), Análisis de sistemas-mundo. Una introducción. México D.F.: Siglo XXI Editores. , le otorga un papel geopolítico determinante en la lucha de todos los Estados por la primacía en el sistema-mundo ( Agnew, 2005Agnew, John. (2005), Geopolítica: una (re)visión de la política mundial. Madrid: Trama Editorial. ), ya que implica una acción exterior específica de parte de las compañías establecidas en sus fronteras. Pero también puede realizarse esta acción de parte de otros países o directamente de compañías transnacionales. Autores como Chase-Dunn (1990)Chase-Dunn, Christopher. (1990), “Resistance to imperialism: semiperipheral actors”. Review, v. XIII, n. 1, pp. 1-32. , piensan que la agencia política es un elemento fundamental a tener en cuenta en las semiperiferias. Gereffi y Evans (1981Gereffi, Gary; Evans, Peter B. (1981), “Transnational corporations, dependent development and state policy in the semiperiphery: a comparison of Brazil and Mexico”. Latin American Research Review, v. 16, n. 3, pp. 31-64.: 33) opinan, teniendo en cuenta los casos de México y Brasil, que “el proceso de desarrollo dependiente es el resultado de la interacción de las estrategias de las corporaciones transnacionales con las estrategias políticas y económicas de las clases sociales locales y [las políticas y acciones] de los Estados de los países huésped”. Smith y Lee (1990)Smith, David A.; Lee, Soo H. (1990), “Limits on a semiperipheral success story? State dependent development and the prospects for South Korean democratization”, in: William G. Martin (ed.), Semiperipheral States in the World-Economy. Nueva York: Greenwood Press. pp. 79-95. comparten, en general, los argumentos anteriores a partir del estudio de la experiencia de Corea del Sur. Radice explica con gran precisión este papel geopolítico del Estado, que es clave para la consideración adecuada de las semiperiferias:

A escala global, existe una división social del trabajo entre las actividades que generan una gran parte de los excedentes de las cadenas de valor (las intensivas en capital) y aquellas que generan una parte más reducida (las intensivas en mano de obra), lo que implica una polarización auto-perpetuante de los recursos globales. La existencia de múltiples Estados asegura que esta polarización toma una forma geopolítica, en tanto que los Estados en que (por la razón que sea) se localiza una proporción mayor de actividades de centro no sólo tendrán niveles más altos de consumo y riqueza, sino también más poder para asegurar que mantendrán o de hecho incrementarán esa proporción. A medida que las empresas han crecido y se han convertido en corporaciones transnacionales gigantescas, éstas han trabajado junto con “sus” Estados para poner las reglas del juego en el comercio, las inversiones y las finanzas que refuerzan esta polarización ( Radice, 2009Radice, Hugo. (2009), Halfway to Paradise? Making Sense of the Semiperiphery (Working Paper CSGP 09/3). Peterborough, Ontario, Canada: Trent University, pp. 1-18.: 12).

Wallerstein (1976)Wallerstein, Immanuel. (1976), “Semi-Peripheral Countries and the Contemporary World Crisis”. Theory and Society, v. 3, n. 4, pp. 461-83. , originalmente, también tenía en cuenta esta cuestión. En la discusión sobre los países semiperiféricos del entonces mundo socialista entendía que muchas de sus relaciones internacionales no estaban dominadas sólo por interés económico sino por convicción ideológica: organizar un mercado común “socialista” podría no ser la más beneficiosa opción económica, pero permitiría reafirmar la oposición geopolítica a los países “capitalistas” de todo el bloque soviético.

En definitiva, geo-politizar el concepto de semiperiferia, entonces, no solo nos va a permitir caracterizar con precisión diversas estrategias políticas que podríamos calificar de “semiperiféricas” y distinguirlas según sus objetivos, sino también resolver el problema, que hemos señalado repetidamente, de tener en la misma categoría (semiperiferia) tanto a países que podrían asemejarse a los de centro y estar estrechamente asociados a ellos, como a países que algunos podrían encajar en la periferia, a la que están más próximos. Vamos primero con esta segunda cuestión.

Distinguiendo los Semicentros de las Semiperiferias

Pocos autores han intentado distinguir tipos de semiperiferia. Entre ellos, Terlouw (1993)Terlouw, C. P. (1993), “The Elusive Semiperiphery: A Critical Examination of the Concept of Semiperiphery”. International Journal of Comparative Sociology, v. 34, n. 1-2, pp. 87-102. diferenciaba entre Estados semiperiféricos fuertes políticamente y fuertes económicamente ( Tabla 2 ), lo que, aunque fuera en términos muy descriptivos, le permitía distinguir unos países como Nueva Zelanda, Irlanda o Portugal, fuertes económicamente, de otros como Indonesia, Pakistán, Irak, Turquía y Corea del Sur, que eran fuertes políticamente, según él.

Tabla 2
Tipos de Estados Semiperiféricos (según Terlouw, 1993Terlouw, C. P. (1993), “The Elusive Semiperiphery: A Critical Examination of the Concept of Semiperiphery”. International Journal of Comparative Sociology, v. 34, n. 1-2, pp. 87-102. )

La distinción de Terlouw es interesante, no solo porque entiende que las diferencias notables que existen entre los países que se suelen incluir en la semiperiferia hacen necesario establecer divisiones en ella, sino porque introducen la idea de que la “fortaleza política” es un elemento importante a la hora de definir a un Estado como semiperiférico, al menos en algunos casos, según él.

La fortaleza política conduce a desempeñar diferentes roles en el sistema-mundo. Ya desde su primera formulación, Wallerstein planteaba que los países semiperiféricos “en parte actúan como zona periférica de los países centrales y en parte como país central de algunas áreas periféricas” ( Wallerstein, 1976Wallerstein, Immanuel. (1976), “Semi-Peripheral Countries and the Contemporary World Crisis”. Theory and Society, v. 3, n. 4, pp. 461-83.: 463). Más adelante especificaba: “En momentos de expansión de la economía-mundo los Estados (semiperiféricos) se encuentran a sí mismos sujetos como satélites a una u otra potencia central y sirven hasta cierto punto como correas de transmisión económica y agentes políticos de una potencia imperial” (1984:7). En resumen, cabe distinguir diferentes roles y, por tanto, diferentes posiciones geopolíticas, que podrían conducir a geoestrategias diferentes.

Burns, Davis y Kick (1997)Burns, Thomas J.; Davis, Byron L.; Kick, Edward L. (1997), “Positions in the world-system and national emissions of greenhouse gases”. Journal of World-Systems Research, v. 3, n. 3, pp. 432-66. , siguiendo los trabajos iniciales de Kick (1987)Kick, Edward L. (1987), “World-System Structure, National Development, and the Prospects for a Socialist World Order”, in: Terry Boswell y Albert Berges (eds.), America’s Changing Role in the World-System. Nueva York: Praeger. pp. 127-55. , también establecen divisiones en la semiperiferia, fundamentalmente entre Estados más fuertes y Estados más débiles, en términos de vínculos a redes globales, pero que se reflejan también en términos domésticos, como la renta per cápita (relativamente alta), el índice de población urbana (relativamente alto) o la estructura ocupacional (“la población está empleada crecientemente en ocupaciones en la manufactura y los servicios, que están siendo rápidamente industrializados” Burns, Davis y Kick, 1997Burns, Thomas J.; Davis, Byron L.; Kick, Edward L. (1997), “Positions in the world-system and national emissions of greenhouse gases”. Journal of World-Systems Research, v. 3, n. 3, pp. 432-66.: 440). Para los Estados más fuertes van a emplear la denominación de “semicentro” y para los más débiles mantienen la de “semiperiferia”2 2 . Kick (1987) clasifica a los siguientes países en: - Semicentro: Australia, Austria, Brasil, Bulgaria, China, Checoslovaquia, Finlandia, Grecia, Hungría, Irlanda, Israel, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, Portugal, Rumanía y Yugoslavia. - Semiperiferia: África del Sur, Arabia Saudí, Argelia, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Rep. Dominicana, Ecuador, Egipto, El Salvador, Filipinas, Ghana, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, India, Indonesia, Irán, Irak, Jamaica, Jordania, Kenia, Kuwait, Liberia, Libia, Malaysia, México, Marruecos, Nicaragua, Nigeria, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Singapur, Siria, Sri Lanka, Tailandia, Trinidad y Tobago, Túnez, Turquía, Uruguay, Venezuela y Zaire. .

Las denominaciones que usan estos autores aluden más claramente a diferentes posiciones estructurales de unos y otros países, pero la distinción se basa, sobre todo, en la intensidad de determinadas características socioeconómicas internas, ya que no se explica en qué consisten las conexiones a redes globales, y ésa me parece que es una clave fundamental de la cuestión.

Chesters (2013)Chesters, Jenny. (2013), “Wealth Inequality and Stratification in the World Capitalist Economy”. Perspectives on Global Development and Technology, v. 12, n. 1-2, pp. 246-65. distingue también entre semicentro y semiperiferia. Para ella los Estados semicentrales tienen sistemas políticos y económicos lo suficientemente fuertes como para obtener beneficios de sus relaciones con la periferia y la semiperiferia, pero “dependen del centro para las inversiones de capital, la tecnología y el apoyo militar […] y sus trabajadores crecientemente están empleados en ocupaciones en el sector de manufacturas intensivo en capital y en el sector de servicios” ( Chesters, 2013Chesters, Jenny. (2013), “Wealth Inequality and Stratification in the World Capitalist Economy”. Perspectives on Global Development and Technology, v. 12, n. 1-2, pp. 246-65.: 249)3 3 . La clasificación de Chesters (2013) es: - Semi-centro: Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Hong Kong, Irlanda, Liechtenstein, Mónaco, Noruega, Singapur, Suecia, Suiza y Taiwan. - Semi-periferia: África del Sur, Arabia Saudí, Argentina, Bahamas, Bahrein, Barbados, Bermuda, Brasil, Brunei, Chile, China, Chipre, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Cuba, Dubai, Ecuador, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Filipinas, Finlandia, Georgia, Gibraltar, Grecia, Hungría, India, Indonesia, Islandia, Islas Cayman, Israel, Iraq, Kazaquistán, Kuwait, Líbano, Macao, Malaysia, México, Nueva Zelanda, Pakistán, Perú, Polonia, Portugal, Qatar, República Checa, Rumanía, Rusia, Serbia, Tailandia, Turquía, Ucrania y Venezuela. .

El objetivo del autor es examinar la relación entre la desigualdad de riqueza y la estratificación de clases en la economía capitalista a través del análisis de la distribución espacial de la clase más pudiente, los “billonarios”. Por lo tanto, el argumento de división es también fundamentalmente económico.

En otra línea de razonamiento, Andersen (2014Andersen, Morten Skumsrud. (2014), “What was Norway’s Role in the Danish Empire? Scotland and Norway as Semi-Cores”. Internasjonal Politikk, v. 72, n. 3, pp. 366-87. ; 2016Andersen, Morten Skumsrud. (2016), “Semi-cores in imperial relations: The cases of Scotland and Norway”. Review of International Studies, v. 42, n. 1, pp. 178-203. ), utiliza también el concepto de “semicentro” para referirse a “una forma concreta de asociación política histórica en la que ciertas provincias imperiales se diferencian de otras en términos de las estrechas relaciones que mantienen con la metrópoli imperial” ( Andersen, 2016Andersen, Morten Skumsrud. (2016), “Semi-cores in imperial relations: The cases of Scotland and Norway”. Review of International Studies, v. 42, n. 1, pp. 178-203.: 178). Es decir, en su caso la estructura geopolítica global es fundamental en la definición. El concepto no está desarrollado dentro de la perspectiva de análisis de sistemas-mundo, como el propio autor señala, ya que “es dudoso que esta teoría tenga en absoluto en cuenta analíticamente la especificidad del imperio, ya que está más preocupado por el sistema capitalista global como un todo” ( Andersen, 2016Andersen, Morten Skumsrud. (2016), “Semi-cores in imperial relations: The cases of Scotland and Norway”. Review of International Studies, v. 42, n. 1, pp. 178-203.: 187). No obstante, el mismo autor admite que podría usarse de manera diferente a la que él lo hace. Y, de hecho, los ejemplos sobre los que trabaja, Escocia y Noruega, pueden ser buenos ejemplos de espacios de transición en el sistema-mundo, más cercanos al centro que a la periferia, que desempeñan papeles intermediarios en el sistema-mundo.

En definitiva, los semicentros son Estados geopolíticamente fuertes, que están particularmente integrados con los centrales, de forma que, a diferencia de los de la semiperiferia, no pueden ser obligados a “reformar” sus estructuras económicas por instituciones externas, como, por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) (Wallerstein, 2005b:243). Pero ni compiten por la hegemonía en el sistema-mundo ni se pueden considerar grandes potencias o potencias principales del sistema, aunque pueden desarrollar un papel regional importante, incluso lejos de su localización.

Un buen ejemplo histórico es el de Portugal y su Imperio durante los siglos XIX y XX, hasta 1974 cuando se produce la Revolución de Abril. Recordemos que Santos (1985)Santos, Boaventura de Sousa. (1985), “Estado e sociedade na semiperiferia do sistema mundial: o caso portugués”. Análise Social, v. XXI, n. 87-88-89, 869-901. subrayaba que el concepto de semiperiferia se asociaba a una situación intermedia y a una cierta capacidad de intermediación, y mencionaba el caso de Portugal como intermediario entre las grandes potencias (centro) y la esfera colonial (periferia). Aunque Santos no distinguía semicentros de semiperiferias, creo que podríamos entender el papel de Portugal como un semicentro, que es agente de países centrales en la periferia ( Tabla 3 ).

Tabla 3
Relación Intermediaria Histórica de Portugal hasta 1974 (Semicentro)

Una de las geoestrategias políticas de los semicentros, entonces, implica la subordinación al centro —en particular a la potencia hegemónica—, por un lado, y la cooptación de la periferia, a través de inversiones directas y utilizando las alianzas políticas con Estados semiperiféricos. La alianza luso-británica, que en la práctica suponía la subordinación casi completa de Portugal a los designios globales de Inglaterra, hacía que la relación de un país soberano con la potencia hegemónica (Inglaterra) no fuera muy diferente a la de Escocia, parte integrante del Reino Unido.

Las semiperiferias también son Estados geopolíticamente fuertes en relación con la periferia: “De hecho, en el sur hay Estados muy grandes que tienen un poder geopolítico real o potencial: Rusia, China, India, Brasil, Indonesia, Corea, y la lista podría continuar” (Wallerstein, 2005b:244). Pueden desarrollar un papel regional importante, incluso mundial en el caso de los que evolucionan hacia el centro, pero en términos militares difícilmente pueden resistir los embates y desafíos de los países centrales, ni se pueden sustraer a las decisiones políticas de las instituciones internacionales. Desempeñan también un papel intermediario entre el centro y la periferia, pero en otra posición estructural.

Un buen ejemplo histórico puede ser el de Estados Unidos con respecto a los países latinoamericanos recién independizados en el siglo XIX hasta 1861, cuando estalló la Guerra de Secesión. Cuando van accediendo Haití, Brasil y los territorios del Imperio español a la independencia, Estados Unidos es una potencia que no forma parte del centro del sistema-mundo, pero tanto en términos económicos como geopolíticos no se puede reducir a un país periférico. Lo más adecuado es caracterizarlo como semiperiferia que actúa respecto a la periferia incluida en “su” hemisferio ( Tabla 4 ): económicamente comenzaba lentamente a invertir en la región, especialmente en la más próxima —el Caribe— y geopolíticamente se oponía a los países europeos, como se muestra en la declaración del presidente James Monroe durante su sexto discurso al Congreso sobre el Estado de la Unión en 1823, que dio origen a la llamada Doctrina Monroe. En aquella ocasión el presidente estadounidense hizo una seria advertencia a los países europeos respecto su posible intervención en los asuntos del hemisferio Occidental —su hemisferio—, y aunque su efecto inmediato, en cuanto a la defensa de los nuevos Estados americanos, era puramente moral, ya que sus intereses económicos y su capacidad política y militar eran bastante reducidos, los dirigentes latinoamericanos de la época lo agradecieron.

Tabla 4
Relación Intermediaria Histórica de Estados Unidos hasta 1861 (Semiperiferia)

En 1875, al final del orden geopolítico británico, los Estados Unidos ya habían dejado de ser una semiperiferia autónoma y eran una potencia de centro, su economía era pujante y muy productiva. y estaban empeñados en una expansión imperial que implicaba formal y, sobre todo, informalmente a América Latina. La relación con esta región y con el resto del mundo varió radicalmente.

En los dos siguientes apartados ilustraremos la hipótesis sobre la diferenciación entre semicentros y semiperiferias con un breve estudio de varios casos.

Los Semicentros en la Europa Meridional tras la Guerra Fría

La región de la Europa Meridional es perfectamente adecuada para mostrar las características de los semicentros tanto en términos geoeconómicos como geopolíticos. Acorde a la clasificación ya vista de Mahutga y Smith (2011)Mahutga, Matthew C.; Smith, David A. (2011), “Globalization, the structure of the world economy and economic development”. Social Science Research, v. 40, n. 1, pp. 257-72. , España, Portugal y Grecia se encontrarían en el período analizado en los grupos 2 y 3, que hemos considerado el de las semiperiferias, pero por su papel geopolítico intentaremos mostrar que los deberíamos considerar como semicentros. Se tiene que incluir también a Italia, que en términos geoeconómicos solo es asimilable a las otras en su mitad meridional, pero en términos geopolíticos su rol es más parecido al español.

Hadjimichalis (1987) describe convincentemente la semiperiferialización de la región en tres fases:

  1. La transición de la Europa Meridional occidental del centro a la semiperiferia (e incluso la periferia) entre finales del siglo XVI y el XVIII debido al impulso del capitalismo en el noroeste de Europa y la aparición de un relativamente coherente mercado mundial. Los territorios griegos del Imperio Otomano, desde su situación periférica, se resintieron también de ese proceso.

  2. La industrialización de Inglaterra desde mediados del siglo XVIII, la independencia de las colonias americanas en el primer tercio del XIX y la guerra en África iban a destruir los mercados de España, Portugal y las industrias del valle del Piamonte. En Grecia se destruyeron los centros de manufacturas artesanales impidiendo cualquier despegue industrial. De esta época viene la doble divisoria Norte-Sur en Europa: no solo entre la Europa del norte (especialmente del noroeste) y del sur, sino también dentro de la misma Europa Meridional.

  3. Desde el último tercio del siglo XIX el imperialismo de la Europa noroccidental desarrolló un papel más activo en la parte meridional del continente, realizando inversiones (especialmente en el ferrocarril) y otorgando préstamos a los gobiernos, que transformaron social y espacialmente la región. Mientras España e Italia pugnaban por asentar la unidad de sus Estados y Grecia luchaba por liberar todos los territorios griegos del dominio otomano, la estabilización de las condiciones de acumulación capitalista en el norte del continente le permitió dominar al sur. Y a estas fases se pueden añadir dos más:

  4. La situación va a cambiar en la segunda mitad del siglo XX: el proceso de rápida industrialización, la construcción de grandes infraestructuras y la intensificación de la intervención del Estado construyen ciertos espacios económicos nacionales integrados. Los gobiernos conservadores y autoritarios de Portugal (1933-1974), España (1939-1975), el anticomunista de Grecia tras la guerra civil, que terminó en una dictadura militar (1967-1974), y el derechista de la Democracia Cristiana en Italia (1946-1994) se orientaron al “desarrollismo”, que terminó con el papel dominante de la burguesía terrateniente, en parte también porque la industrialización no se realizó en los lugares tradicionales, rompiéndose en alguna medida la lógica de nortes industriales y sures agrícolas.

  5. Si bien Italia fue uno de los Estados fundadores de la Comunidad Económica Europea en 1958, los otros países de la Europa meridional se incorporaron en 1981, Grecia, y 1986, España y Portugal. Su entrada en la actual Unión Europea condujo en poco tiempo a que en la mayor parte de los estudios dejaran de considerarlos como semiperiferia y fueran considerados como parte del centro, aunque en el caso de Grecia a menudo con reticencias. Pero ninguno de ellos desempeñó en la UE ni en el mundo un papel similar a Alemania o incluso Holanda, como se vio con bastante claridad a partir, especialmente, de la Gran Recesión que comienza en 2008 y los problemas de déficit y balanza de pagos que afloraron con claridad en todos ellos. El acrónimo PIGS (Portugal-Italy-Greece-Spain), con un sentido claramente peyorativo en inglés, sirvió para designar en círculos políticos, financieros y periodísticos anglosajones y del norte de Europa a los países del sur de la UE. Incluso se llegó a incluir a Irlanda, que tenía problemas similares conformando el acrónimo PIIGS.

Semicentros articuladores de la relación entre centro y periferias: España y Portugal contemporáneos

A juicio de Santos (1985)Santos, Boaventura de Sousa. (1985), “Estado e sociedade na semiperiferia do sistema mundial: o caso portugués”. Análise Social, v. XXI, n. 87-88-89, 869-901. la condición histórica de Portugal de país semiperiférico se mantenía aún después de terminar la soberanía formal de Portugal sobre los territorios coloniales. La incorporación de Portugal a la Unión Europea en 1986 no habría hecho más que reforzar este papel de semicentro, que, en alguna medida, recordaría ahora más al de la Escocia y Noruega de Andersen, ya que Portugal estaría integrado en esa unidad política supranacional. Y la creación en 1996 de una organización al estilo de la Commonwealth británica con sus colonias, la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa ( Comunidade dos Países de Língua Portuguesa , CPLP) permitió articular mejor esta relación intermediaria de Portugal, ya miembro de la UE, con los países de América, África, Asia y Oceanía cuya lengua es el idioma portugués.

El caso español es similar, la incorporación a la UE en el mismo año permite también su acceso al centro. En la Tabla 2 vimos que España se situaba en el Grupo 2 de Mahutma y Smith (2011) en 1960 y en 1985, pero en el año 2000 ya estaba en el Grupo 1. Creo que esto concuerda con su nuevo papel geopolítico desde los años 1980, que implica no solo la pertenencia a la UE, sino también la intermediación ( Tabla 5 ) con los principales países de América Latina, gracias a las fuertes inversiones de transnacionales “españolas” en la región ( Arahuetes, 2011Arahuetes, Alfredo. (2011), “Las inversiones directas españolas en América Latina en el período 2001-2010”, in: Carlos Malamud Rikles, Federico Steinberg; Concha Tejedor (eds.), Anuario Iberoamericano 2011. Madrid: Agencia EFE / Real Instituto Elcano. pp. 67-85. ), que entre 1990 y 2000 fueron las segundas en la región solo por debajo de las de Estados Unidos. La construcción de las estructuras de la Comunidad Iberoamericana de Naciones (CIN) ( Cairo y Ríos, 2018Cairo, Heriberto; Ríos, Jerónimo. (2018), “América Latina: Las incertidumbres de las nuevas integraciones latinoamericanas más abiertas al mundo”, in: Jaime Antonio Preciado Coronado (coord. gen.), Dimensiones, estrategias y alternativas de la integración autónoma para América Latina y el Caribe. Desafíos para el caso mexicano (2010-2015) (Tomo II: “Política, Geopolítica y Ecología Política”). Guadalajara: Universidad de Guadalajara. pp. 223-53. ), similares a las de la CPLP, que han dado lugar a un interregionalismo relativamente consolidado ( Cairo, 2019Cairo, Heriberto. (2019), “Euro–Latin American interregionalism in the new post-Cold War geopolitical order”, in: Heriberto Cairo; Breno Bringel (eds), Critical Geopolitics and Regional (Re)Configurations: Interregionalism and Transnationalism between Latin America and Europe. Londres y Nueva York: Routledge. pp. 63-76. ), que, por cierto, a pesar de la subordinación a las geoestrategias políticas de los países de centro, no excluye el surgimiento de un interregionalismo de resistencia ( Bringel y Cairo, 2019Bringel, Breno; Cairo, Heriberto. (2019), “Interregionalism from below: cultural affinity, translation and solidarities in the Ibero-American space”, in: Heriberto Cairo; Breno Bringel (eds), Critical Geopolitics and Regional (Re)Configurations: Interregionalism and Transnationalism between Latin America and Europe. Londres y Nueva York: Routledge. pp. 161-76. ).

Tabla 5
Relación Intermediaria de España y Portugal, 1986-2020 (Centro → Semicentro → Periferias Lejanas)

Semicentros separadores entre centro y periferias cercanas: Italia y Grecia

Aunque su trayectoria en el sistema-mundo moderno y su situación en la división internacional del trabajo sean diferentes, Italia y Grecia desempeñan, como países del sur de Europa, roles geopolíticos similares en la actualidad. Desde la creación del espacio Schengen en 1985, ambos países pasaron junto con España a formar la frontera sur de Europa. Italia recibe la presión migratoria, especialmente desde Libia en el norte de África, y Grecia desde Turquía en el este de Asia ( Tabla 6 ).

Tabla 6
Relación Intermediaria de Italia y Grecia, 1981-2020 (Centro → Semicentro → Periferias Cercanas)

Son dos ejemplos de semiperiferia que se ubica espacialmente entre las regiones centrales y periféricas, uno de los roles que identificaban Chase-Dunn y Hall (2018)Chase-Dunn, Christopher; Hall, Thomas D. (2018), Rise and demise: comparing world-systems. Nueva York y Abingdon: Routledge (edición de Kindle). para este tipo de zonas. En el caso de Italia son más las regiones meridionales las que desempeñan este papel. Es una tarea geopolítica impuesta desde los países centrales, en este caso de la UE.

Semicentros intermediarios centro-centro: Irlanda

Pero hay otro tipo de semicentros, cuyo papel es intermediar los intereses de un país central en otros países centrales, como, por ejemplo, es el caso de Irlanda tras su ingreso en la entonces Comunidad Económica Europea en 1973 ( Tabla 7 ). Es cierto que Irlanda no está localizada en la Europa Meridional, pero es perfectamente asimilable, como muestra el acrónimo PIIGS, al que ya nos hemos referido. Coakley señala acertadamente que “en los años del ‘tigre celta’ Irlanda experimentó una tasa de crecimiento del 6% […] Irlanda se convirtió en un conducto por el que las empresas estadounidenses entraban en el mercado europeo. Un factor de atracción significativo […] fue la baja tasa de impuestos y las numerosas fórmulas de exención de impuestos” (2016:184). Las políticas del Estado irlandés hicieron atractiva la inversión extranjera en este país.

Tabla 7
Relación Intermediaria de Irlanda, 1970-2020 (Centro → Semicentro → Centro)

En términos geopolíticos, la de Irlanda con Estados Unidos es de algún modo una relación similar a la de España con América Latina, cambiando obviamente la dirección de los flujos y su intensidad; su papel de “puente” se basa en elementos culturales y políticos comunes a dos conjuntos espaciales que intermedian.

Ahora, una vez definidos los semicentros a partir de determinados elementos de la semiperiferia, nos toca volver a esta categoría para ver si al tener en cuenta el rol geopolítico de los Estados conviene hacer más precisiones de identificación.

Distinguiendo Semiperiferias Subordinadas y Autónomas en América Latina tras la Guerra Fría

La localización estructural de la semiperiferia permite una mayor libertad de acción y movilidad a los movimientos sociales y sus representantes políticos, mientras que en el centro o la periferia las relaciones de clase están más consolidadas. Además, los intereses de las clases dirigentes en la semiperiferia suelen estar divididos entre los que buscan alianzas con los países de centro para mantener sus producciones de tipo periférico, y aquellos que desean fomentar y expandir sus actividades de tipo central. El ejemplo clásico ya hemos visto que es Estados Unidos: el enfrentamiento entre el Norte industrializado y el Sur esclavista y agrario termina en la Guerra de Secesión, cuyo desenlace conduce a Estados Unidos al centro del sistema mundial. Katz (2011)Katz, Claudio. (2011), Bajo el imperio del capital. Buenos Aires: Luxemburg. argumenta muy bien en la actualidad para China las alternativas que se les ofrecen a las clases dominantes: crecimiento extravertido, a costa de la explotación mayor del proletariado chino, o crecimiento endógeno, que implicaría mejorar las condiciones de vida de la población en general.

En América Latina podemos observar con bastante claridad los dos ejemplos de geoestrategia tras el final de la Guerra Fría: una la denominaremos de “subordinación” y la otra de “autonomía”. En términos geoeconómicos vienen a coincidir con dos de los tipos de capitalismos latinoamericanos de los que habla Bizberg (2019)Bizberg, Ilán. (2019), Diversity of Capitalisms in Latin America. Cham (Suiza): Springer International Publishing (edición de Kindle).: el de subordinación con el “capitalismo de subcontrata internacional” ( international outsourcing capitalism ) y el de autonomía con el “capitalismo neo o socio-desarrollista” ( neo- or socio-developmentalist ).

En la definición original de Wallerstein (1976)Wallerstein, Immanuel. (1976), “Semi-Peripheral Countries and the Contemporary World Crisis”. Theory and Society, v. 3, n. 4, pp. 461-83. se incluían seis países latinoamericanos (Argentina, Chile, Brasil, Venezuela, Cuba y México). Durante la Guerra Fría, desde la revolución castrista, Cuba desempeñó un papel geopolítico intermediario entre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y países periféricos de América Latina (Colombia, El Salvador, Guatemala y Perú, entre otros) y África (Angola y Etiopía, en particular), apoyando a las insurgencias que en estos países apoyaba la URSS o a los Estados poscoloniales prosoviéticos frente a insurgencias prooccidentales. Venezuela y Chile podían tener economías pujantes y papeles intermedios en la división internacional del trabajo pero, en buena medida, han perdido unas y otras en la Posguerra Fría. El hecho es que en la actualidad son tres los países latinoamericanos que suelen identificarse por la mayor parte de autores como semiperiféricos: Argentina, Brasil y México. El lugar que ocupan en la división internacional del trabajo así lo apunta, y, como veremos, su papel geopolítico lo confirma.

La geoestrategia de la subordinación en la semiperiferia: el caso de México

La subordinación implica una relación con el centro, similar a la de los semicentros —aunque desde otra posición estructural—, y que podría ser perfectamente ejemplificada por la doctrina del “realismo periférico” ( Escudé, 1992Escudé, Carlos. (1992), Realismo Periférico. Buenos Aires: Planeta. ), que

Se basa en el supuesto implícito de que en el orden interestatal hay reglas escritas y no escritas, y que, mal que nos pese, los Estados más poderosos tienen un papel preponderante en el establecimiento de esas normas […] Unos pocos tienen el poder que les permite contribuir a forjar las reglas de juego, mientras la gran mayoría se ve obligada a comportarse según las normas establecidas por este oligopolio. Y también existe una tercera categoría de Estados que, sin tener el poder de contribuir a establecer esas reglas, se rebelan contra las mismas, pagando altísimos costes que revierten sobre sus habitantes ( Escudé, 2012Escudé, Carlos. (2012), “El realismo periférico (RP) y su relevancia teórica ante el ascenso de China”. Desarrollo Económico, v. 51, n. 204, pp. 529-42.: 532-4).

Lógicamente, de este análisis se desprende que la única política “lógica” para una semiperiferia es la de plegarse a los designios de los países del centro. Escudé teorizó el realismo periférico a partir de la política exterior argentina, un país semiperiférico, pero cuyas geoestrategias han oscilado entre la subordinación y la autonomía. Por eso creo que México es un caso más claro del primer caso ( Tabla 8 ).

Tabla 8
Relación Intermediaria de México, 1989-2020 (Semiperiferia Subordinada)

Los mecanismos de intermediación de México hacia el centro, en particular los Estados Unidos, se articulan a través de numerosas inversiones económicas estadounidenses en México, que han desarrollado especialmente una producción de tipo maquila en este país. Formalmente, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es el mayor nexo de unión, pero esta división del trabajo está sustentada también por mecanismos de sujeción políticos. Y todos los gobiernos de México del período, hasta el de Andrés Manuel López Obrador, se han acomodado a esta situación.

A su vez, la dominación de México respecto al espacio centroamericano se articula a través de diversos proyectos geopolíticos que cuentan con instrumentos legales, como el Plan Puebla Panamá (PPP) o el Tratado de Tuxtla Gutiérrez, que buscaba crear un área de libre comercio México-Centroamérica.

El férreo control de la frontera sur de México al que se ha comprometido el gobierno de López Obrador con la administración Trump de los Estados Unidos a cambio de frenar la construcción del muro en su frontera norte, es otro buen ejemplo de la geoestrategia subordinada en la que está embarcado México, que va más allá incluso de la alternancia de gobiernos de signo político enfrentado.

La geoestrategia de la autonomía en la semiperiferia: el caso de Brasil

Pero la geoestrategia de subordinación no es la única posible; se desarrollan también geoestrategias de autonomía (las rebeldías a las que hacía referencia Escudé). Y ello es posible porque, como señala Chase-Dunn, la semiperiferia es un espacio de oportunidad para los movimientos sociales y los gobiernos progresistas:

La idea de que la jerarquía centro/periferia atraviesa y armoniza relaciones de clase en el centro, y a veces en la periferia, pero que las luchas de clase en la semiperiferia no son tan mudas, y así los movimientos sociales transformativos, los que realmente desafían la lógica del capitalismo, tienden a formarse y a tener más éxito en la semiperiferia (1990:2).

La resistencia de los pueblos semiperiféricos a la dominación y explotación desde el centro proporciona también una muestra de la lucha de clases a nivel global ( Anderson y Chase-Dunn, 2005Anderson, Eugene N.; Chase-Dunn, Christopher. (2005), “The rise and fall of great Powers”, in: E. N. Anderson; Christopher Chase-Dunn (eds), The Historical Evolution of World-Systems. Nueva York: Palgrave. pp. 1-19. ).

No hay una sola geoestrategia de autonomía, pueden ser diversas, ya que existen diferentes mecanismos para conformarla, y pueden existir múltiples combinaciones, pero todas en general utilizarán:

  • Protección económica frente a la competencia internacional, en particular respecto a los sectores productivos de centro.

  • Reforzamiento de los procesos de integración autónomos, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), frente a la Organización de Estados Americanos (OEA) y otros espacios de integración supralatinoamericanos

  • Concertación de políticas con otros países semiperiféricos del sur Global, como India, China o Brasil

En general, se pueden resumir en la práctica de afirmar la voz propia en los asuntos regionales, procurando tejer alianzas autónomas, y evitar el seguidismo de la potencia hegemónica en los internacionales, procurando pactar con otras potencias que desarrollen también geoestrategias autónomas. El caso de Brasil, durante las presidencias de Lula da Silva y Dilma Rouseff ( Tabla 9 ).

Tabla 9
Relación Intermediaria de Brasil, 2003-2015 (Semiperiferia Autónoma)

Brasil fue, en este periodo, uno de los principales impulsores de los procesos de integración autónoma en América Latina, como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) o la CELAC, y a la vez se acordó con otras periferias del Sur global en diversos ámbitos, como la Organización Mundial del Comercio, y en particular, impulsó la cooperación sur-sur en el seno de la agrupación Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS).

El impulso de UNASUR y, dentro de este, la creación del Consejo de Defensa Suramericano (CDS) en 2008 ( Sanahuja y Verdes-Montenegro, 2014Sanahuja, José Antonio; Verdes-Montenegro, Francisco. (2014). “Seguridad y defensa en Suramérica: regionalismo, cooperación y autonomía en el marco de UNASUR”, in: Andrés Serbin, Laneydi Martínez; Haroldo Ramanzini Jr. (coords.), Anuario de la integración en América Latina y el Caribe 2014. Buenos Aires: CRIES. Disponible en: https://www.academia.edu/9270335/Seguridad_y_defensa_en_Suramérica_regionalismo_cooperación_y_autonom%C3%ADa_en_el_marco_de_UNASUR.
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), con el objetivo de consolidar la región como una zona de paz, construir una identidad en materia de defensa y fortalecer la cooperación en el terreno militar. Por más que la crisis de UNASUR es muy profunda ( Bragatti, 2019Bragatti, Milton Carlos. (2019), “Ten Years of the South American Defense Council: Regional International Security Architecture”. Geopolítica(s). Revista de estudios sobre espacio y poder, v. 10, n. 1, pp. 69-86. ), la creación del CDS ha favorecido el aumento de la confianza entre los Estados de la región, que es indispensable para el mantenimiento de la paz en la misma y que favorece su integración política autónoma.

En épocas anteriores (por ejemplo, durante el período de la dictadura militar), Brasil desarrolló geoestrategias semiperiféricas de subordinación. El concepto de “subimperialismo” de Ruy Mauro Marini (1974Marini, Ruy Mauro. (1974), Subdesarrollo y revolución. Buenos Aires: Siglo XXI. ; 1977) alude a este periodo y, ciertamente, es similar al nuestro, pero, de nuevo, nos encontramos con un concepto definido fundamentalmente desde una base económica:

El subimperialismo corresponde al surgimiento de puntos intermedios en la composición orgánica del capital a nivel mundial, a medida que éste progresa en la integración de los sistemas de producción, así como a la llegada de una economía dependiente a la fase del monopolio y del capital financiero. Igualmente se puede identificar a Brasil como la más pura expresión del subimperialismo, en nuestros días ( Marini, 1974Marini, Ruy Mauro. (1974), Subdesarrollo y revolución. Buenos Aires: Siglo XXI.: 7).

Éste tiene en cuenta que favorece la “mayor integración del sistema productivo capitalista y, al mismo tiempo, mantiene la hegemonía ejercida por el imperialismo en la escala internacional” ( Marini, 1977Marini, Ruy Mauro. (1977), “La acumulación capitalista mundial y el subimperialismo”. Cuadernos Políticos, n. 12. Disponible en: https://marini-escritos.unam.mx/?p=1294
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: 17). Y Marini identifica a Brasil como el mejor ejemplo de subimperialismo de la época, junto a México y Argentina en América Latina.

Conclusión

La introducción de elementos políticos en la definición de las categorías intermedias de la estructura horizontal tripartita del sistema-mundo moderno nos permite diferenciar con éxito los Estados que hemos denominado “semicentrales” de los que seguimos considerando “semiperiféricos. Ambas categorías tienen un papel intermediario, pero la posición estructural que ocupan en el sistema-mundo es diferente, y los primeros se articulan más con el centro, mientras que los segundos lo hacen más con la periferia.

La mayor parte de los autores definen la semiperiferia a partir de su papel en la división internacional del trabajo y parten de datos económicos para diferenciarlos empíricamente. Geo-politizarlos nos ha permitido diferenciar mejor la semiperiferia del semicentro, pero es importante entender que la necesidad de geo-politizar los conceptos de semicentro y semiperiferia no significa que no tengan que ser definidos en términos geoeconómicos también. Hay que recordar que el objetivo de este artículo era complementar la definición geoeconómica de semiperiferia, no sustituirla.

Los semicentros europeos meridionales nos han mostrado su estrecha relación geopolítica con los países de centro, a los que de hecho pertenecen, y que precisamente les permite desarrollar su relación intermediaria de dominación respecto a periferias lejanas o cercanas, pero también entre diferentes partes del área central del sistema-mundo.

Las semiperiferias, a diferencia de los semicentros, se encuadran en la periferia del sistema-mundo, ocupando su segmento más dinámico y en transición. Ocupan un rol intermediario en la cadena general de valores de la producción, y son países poderosos geopolíticamente fuertes, en muchas ocasiones, además, grandes. Al politizar la categoría de semiperiferia hemos podido diferenciar también dos grupos de geoestrategias de estos Estados: uno que incluye las más orientadas a servir de correa de transmisión del centro, y otro que incluye a las que pretenden el desarrollo autónomo de los pueblos del Sur.

Pudimos identificar en términos geoeconómicos las semiperiferias latinoamericanas posteriores al orden geopolítico de la Guerra Fría, y vimos cómo contrastan las características de su economía, en particular su carácter más extravertido o más autocentrado. En términos geopolíticos nos encontramos que desarrollan diferentes geoestrategias en el sistema-mundo, una más de subordinación y otra más de autonomía. En la Posguerra Fría, México es un buen ejemplo de la primera y Brasil de la segunda (al menos durante los gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rouseff). El caso de Argentina, que no hemos tratado, es en principio más ambiguo, hipotéticamente durante los gobiernos kirchneristas se adoptarían geoestrategias de autonomía, mientras que en el de Macri se desarrollarían geoestrategias de subordinación, pero la distinción no parece ser tan nítida. Dejaremos su estudio para otra ocasión.

En definitiva, los casos estudiados nos permiten sustentar mejor la hipótesis de que (geo)politizar el análisis de las semiperiferias —es decir, razonarlas también en términos geopolíticos y no solo geoeconómicos— nos posibilita explicar mejor los roles intermediarios en el sistema-mundo moderno de estos espacios intermedios.

Las clasificaciones científicas no pueden tener un mero afán taxonomista, a riesgo de caer en un fatuo ejercicio retórico. Espero que las precisiones realizadas contribuyan a precisar un concepto, semiperiferia, que la mayor parte de los autores considera oscuro.

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  • Wallerstein, Immanuel. (2005b), La decadencia del poder estadounidense: Estados Unidos en un mundo caótico. Montevideo y Santiago de Chile: Trilce & Lom.

Notas

  • 1
    . No quiero retomar aquí la vieja discusión marxista sobre la clase “en sí” y la clase “para sí”, sino simplemente subrayar lo que precisamente es una de las grandes aportaciones del análisis de sistemas-mundo a la teoría de las clases sociales contemporánea, la existencia de una “división de intereses” entre las clases dominadas del centro y las clases dominadas de la periferia (Galtung, cit. en Taylor y Flint, 2002Taylor, Peter J.; Flint, Colin. (2002), Geografía Política: Economía Mundo, Estado-Nación y Localidad. Madrid: Trama Editorial.: 121).
  • 2
    . Kick (1987)Kick, Edward L. (1987), “World-System Structure, National Development, and the Prospects for a Socialist World Order”, in: Terry Boswell y Albert Berges (eds.), America’s Changing Role in the World-System. Nueva York: Praeger. pp. 127-55. clasifica a los siguientes países en: - Semicentro: Australia, Austria, Brasil, Bulgaria, China, Checoslovaquia, Finlandia, Grecia, Hungría, Irlanda, Israel, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, Portugal, Rumanía y Yugoslavia. - Semiperiferia: África del Sur, Arabia Saudí, Argelia, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Rep. Dominicana, Ecuador, Egipto, El Salvador, Filipinas, Ghana, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, India, Indonesia, Irán, Irak, Jamaica, Jordania, Kenia, Kuwait, Liberia, Libia, Malaysia, México, Marruecos, Nicaragua, Nigeria, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Singapur, Siria, Sri Lanka, Tailandia, Trinidad y Tobago, Túnez, Turquía, Uruguay, Venezuela y Zaire.
  • 3
    . La clasificación de Chesters (2013)Chesters, Jenny. (2013), “Wealth Inequality and Stratification in the World Capitalist Economy”. Perspectives on Global Development and Technology, v. 12, n. 1-2, pp. 246-65. es: - Semi-centro: Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Hong Kong, Irlanda, Liechtenstein, Mónaco, Noruega, Singapur, Suecia, Suiza y Taiwan. - Semi-periferia: África del Sur, Arabia Saudí, Argentina, Bahamas, Bahrein, Barbados, Bermuda, Brasil, Brunei, Chile, China, Chipre, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Cuba, Dubai, Ecuador, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Filipinas, Finlandia, Georgia, Gibraltar, Grecia, Hungría, India, Indonesia, Islandia, Islas Cayman, Israel, Iraq, Kazaquistán, Kuwait, Líbano, Macao, Malaysia, México, Nueva Zelanda, Pakistán, Perú, Polonia, Portugal, Qatar, República Checa, Rumanía, Rusia, Serbia, Tailandia, Turquía, Ucrania y Venezuela.
  • *
    La reflexión que ha ido dando lugar a este artículo comenzó en seminarios y encuentros diversos en América Latina y España, en los que tuve ocasión de presentar esbozos y partes a colegas y estudiantes en debates que enriquecieron el resultado final. Entre los colegas quiero mencionar, en especial, a Jaime Preciado y Alberto Rocha en México, Mauricio Domingues en Brasil, Breno Bringel en Brasil/España y a María Lois en España. Finalmente, también quiero agradecer a los tres revisores que vieron el borrador final y cuyos comentarios fueron muy útiles.

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    16 Dic 2022
  • Fecha del número
    2023

Histórico

  • Recibido
    01 Dic 2020
  • Revisado
    07 Feb 2022
  • Acepto
    15 Mayo 2022
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