RESUMEN
Introducción: La movilidad es esencial para la independencia funcional de los pacientes con cáncer, especialmente durante la hospitalización. La escala Johns Hopkins Highest Level of Mobility (JH-HLM) proporciona una medida objetiva de esta capacidad y se ha aplicado en contextos oncológicos. La fuerza de prensión manual (FPM) refleja la fuerza muscular y el estado nutricional, mientras que el riesgo de sarcopenia, caracterizado por la pérdida de masa y fuerza muscular, afecta negativamente el pronóstico.
Objetivo: Evaluar la movilidad y sus asociaciones con la FPM, el riesgo de sarcopenia y el nivel de actividad física previo a la hospitalización en pacientes oncológicos.
Método: Estudio observacional, descriptivo y transversal, realizado con adultos y personas mayores internados en dos hospitales del sur del Brasil entre diciembre de 2024 y julio de 2025. La movilidad se evaluó mediante la JH HLM; la FPM, con dinamómetro; el riesgo de sarcopenia con el cuestionario SARC-F combinado con la circunferencia de la pantorrilla; y la actividad física con el IPAQ corto.
Resultados: Participaron 210 pacientes, en su mayoría mujeres de 60 años o más, autodeclarados blancos, sedentarios y con debilidad muscular. Según la JH HLM, el 87,1% presentó movilidad elevada y el 12,9% movilidad restringida. La movilidad elevada se asoció significativamente con menor edad, tener pareja, mayor nivel de actividad física y bajo riesgo de sarcopenia. Tras el ajuste multivariado, el sedentarismo (RP=1,084; IC95%: 1,001–1,173) y el riesgo de sarcopenia (RP=0,905; IC95%: 0,824–0,993) se mantuvieron como predictores independientes.
Conclusión: La actividad física previa y el bajo riesgo de sarcopenia favorecen una mejor movilidad en pacientes oncológicos hospitalizados.
Palabras clave:
Destreza Motora; Actividad Motora; Sarcopenia; Oncología; Hospitalización
RESUMO
Introdução: A mobilidade é essencial para a independência funcional de pacientes com câncer, especialmente durante a hospitalização. A escala Johns Hopkins Highest Level of Mobility (JH-HLM) oferece medida objetiva dessa capacidade e tem sido aplicada em contextos oncológicos. A força de preensão palmar (FPP) reflete a força muscular e o estado nutricional, enquanto o risco de sarcopenia, caracterizado pela perda de massa e força muscular, afeta negativamente o prognóstico.
Objetivo: Avaliar a mobilidade e suas associações com FPP, risco de sarcopenia e nível de atividade física pré-internação em pacientes oncológicos hospitalizados.
Método: Estudo observacional, descritivo e transversal, realizado com adultos e idosos internados em dois hospitais do Sul do Brasil entre dezembro de 2024 e julho de 2025. A mobilidade foi avaliada pela JH-HLM; a FPP, por dinamômetro; o risco de sarcopenia, pelo SARC-F associado à circunferência da panturrilha; e a atividade física, pelo IPAQ curto.
Resultados: Participaram 210 pacientes, em sua maioria mulheres, com 60 anos ou mais, autodeclaradas brancas, sedentárias e com fraqueza muscular. Pela JH-HLM, 87,1% apresentaram mobilidade elevada e 12,9%, restrita. A mobilidade elevada associou-se significativamente à menor idade, presença de companheiro, maior atividade física e baixo risco de sarcopenia. Após ajuste multivariado, o sedentarismo (RP=1,084; IC 95%: 1,001–1,173) e o risco de sarcopenia (RP=0,905; IC 95%: 0,824–0,993) permaneceram preditores independentes.
Conclusão: A prática de atividade física prévia e o baixo risco de sarcopenia favorecem melhor mobilidade em pacientes oncológicos hospitalizados.
Palavras-chave:
Destreza Motora; Atividade Motora; Sarcopenia; Oncologia; Hospitalização
ABSTRACT
Introduction: Mobility is essential for the functional independence of cancer patients, especially during hospitalization. The Johns Hopkins Highest Level of Mobility (JH-HLM) scale provides an objective measure of this ability and has been applied in oncological contexts. Handgrip strength (HGS) reflects muscle strength and nutritional status, while the risk of sarcopenia, characterized by the loss of muscle mass and strength, negatively affects prognosis.
Objective: To assess mobility and its associations with HGS, risk of sarcopenia, and pre-admission physical activity level in hospitalized cancer patients.
Method: Observational, descriptive, and cross-sectional study conducted with adults and older adults hospitalized in two hospitals in southern Brazil between December 2024 and July 2025. Mobility was assessed using the JH-HLM; HGS, with a dynamometer; risk of sarcopenia, using the SARC-F combined with calf circumference; and physical activity, through the short IPAQ.
Results: A total of 210 patients participated, mostly women aged 60 years or older, self-declared white, sedentary, and with muscle weakness. According to the JH-HLM, 87.1% presented high mobility and 12.9% restricted mobility. High mobility was significantly associated with younger age, having a partner, higher physical activity, and lower risk of sarcopenia. After multivariate adjustment, sedentarism (PR=1.084; 95%; CI: 1.001–1.173) and sarcopenia risk (PR=0.905; 95% CI: 0.824–0.993) remained independent predictors.
Conclusion: Prior physical activity and low risk of sarcopenia favor better mobility in hospitalized cancer patients.
Key words:
Motor Skills; Motor Activity; Sarcopenia; Oncology; Hospitalization
INTRODUCCIÓN
La movilidad representa un factor esencial para la independencia funcional de pacientes con cáncer, siendo fundamental para la detección temprana de alteraciones e implementación de medidas preventivas. La escala Johns Hopkins Highest Level of Mobility1 (JH-HLM) ha sido empleada como una herramienta objetiva para medir y clasificar los niveles de movilidad, auxiliando en la evaluación funcional de estos pacientes1. En estudio con pacientes sometidos a cirugía de cáncer colorrectal, se observó que la movilidad puede contribuir a la creación de una cultura de movilización segura y eficaz en el posoperatorio2. De la misma forma, en pacientes con enfermedad espinal metastásica, hubo mejora significativa en las puntuaciones de la escala JH-HLM tras la estabilización quirúrgica, reforzando su aplicabilidad clínica3. Así, la utilización de la JH-HLM se muestra prometedora en la evaluación y rehabilitación funcional de pacientes oncológicos hospitalizados.
Aunque la movilidad y la fuerza de prensión palmar (FPP) sean medidas distintas, hay estudios que sugieren una asociación significativa entre ellas en pacientes con cáncer, dado que ambas dependen de la función muscular y de la capacidad de realizar actividades físicas. En una investigación realizada por Duarte et al.4, se observó una asociación positiva entre la FPP y la calidad de vida, indicando que la reducción de la fuerza muscular puede conducir a la debilidad global, mayor dependencia en las actividades diarias y consiguiente empeoramiento de la calidad de vida. Adicionalmente, la FPP se ha mostrado hace mucho tiempo como un indicador confiable de la fuerza muscular global y de la función física en pacientes oncológicos, contribuyendo a un diagnóstico nutricional más preciso, permitiendo identificar el riesgo de desnutrición, prevenir complicaciones, reducir la mortalidad hospitalaria y el tiempo de internación5. Pacientes con menor FPP presentan tasas de mortalidad más elevadas6.
Las complicaciones derivadas del cáncer y de su tratamiento afectan múltiples sistemas corporales y frecuentemente resultan en fatiga, pérdida de masa muscular y disminución de la funcionalidad, síntomas asociados a la sarcopenia7. La evaluación de la condición físico-funcional, esencial para la autonomía del paciente, permite identificar individuos más frágiles y planear intervenciones adecuadas, previniendo los impactos negativos del tratamiento oncológico sobre su independencia8.
La evaluación del riesgo de sarcopenia en pacientes oncológicos hospitalizados es fundamental para un cuidado más eficaz, ya que la pérdida de masa y fuerza muscular, agravada por tratamientos como la quimioterapia, puede impactar negativamente en la recuperación9. Herramientas específicas para esta evaluación permiten identificar pacientes con mayor riesgo de complicaciones posoperatorias y mortalidad, contribuyendo a la adopción de intervenciones preventivas10.
En suma, la evaluación de las condiciones físico-funcionales desempeña un papel esencial en el cuidado de pacientes oncológicos en el ambiente hospitalario. La posible asociación entre la movilidad y las demás evaluaciones físico-funcionales destaca la importancia de abordar la salud física de forma amplia, considerando tanto la movilidad global como la función de las manos y cómo estas funciones impactan en la calidad de vida de manera general. Sin embargo, a pesar de ser ampliamente utilizadas en la práctica clínica, la evaluación y posible relación entre estas variables no están todavía bien establecidas en el contexto específico del ambiente hospitalario en pacientes oncológicos.
La evaluación de la movilidad en pacientes y su relación con los demás factores de condición físico-funcional en pacientes oncológicos hospitalizados es esencial para personalizar intervenciones terapéuticas, prevenir complicaciones y promover la recuperación durante la internación. Frente a esto, el presente estudio evaluó la movilidad y su asociación con la condición físico-funcional de pacientes hospitalizados para tratamiento oncológico.
MÉTODO
Estudio observacional, descriptivo y transversal, realizado con pacientes adultos y personas mayores internados en tratamiento oncológico. La investigación fue realizada en dos hospitales de alta complejidad localizados en la región Sur del Brasil, ambos de referencia en el área con infraestructura especializada y equipos multiprofesionales calificados.
Los datos se obtuvieron entre diciembre de 2024 y julio de 2025, incluyendo pacientes con 18 años o más de edad, de ambos sexos, con diagnóstico de cáncer, independientemente del tiempo desde el diagnóstico o del lugar de acometimiento tumoral. Los participantes deberían estar internados en uno de los hospitales seleccionados por un período mínimo de dos días. Fueron considerados no elegibles aquellos que presentaron condiciones físicas, funcionales o mentales que pudiesen interferir o inviabilizar la aplicación de los instrumentos y pruebas utilizados en la investigación, como aquellos con deficiencias audiovisuales graves, secuelas neuromotoras impeditivas para la realización de las pruebas, enfermedades neurológicas incapacitantes o enfermedades crónico-degenerativas en fase aguda.
Se calculó un tamaño muestral de 171 sujetos para estimar la proporción de ocurrencia del resultado baja y moderada movilidad con 15% de amplitud para el intervalo de confianza. El cálculo consideró un nivel de confianza del 95% y un 48% de porcentaje esperado para baja y moderada movilidad11. Este cálculo se realizó mediante la herramienta PSS Health versión en línea12.
La muestra seleccionada fue sometida a una etapa única de evaluación, realizada en encuentro presencial con duración aproximada de treinta minutos. Los participantes fueron invitados a integrar el estudio mediante la presentación y firma del Término de Consentimiento Libre e Informado (TCLE). Después de ese momento, se aplicaron los cuestionarios y se realizaron las evaluaciones propuestas, siendo todo el proceso realizado por investigadores previamente capacitados para la aplicación de los instrumentos y ejecución de las entrevistas.
Las informaciones se obtuvieron directamente con los participantes y, posteriormente, fueron verificadas en las historias clínicas electrónicas, con el fin de asegurar que los datos sean fidedignos y completos. Siempre que fue necesario, los vacíos identificados en las entrevistas fueron complementados con informaciones registradas en las historias clínicas.
El resultado movilidad fue evaluado mediante la escala JH-HLM1, instrumento validado que clasifica el mayor nivel de movilidad logrado por el paciente durante la hospitalización. La escala contempla una progresión de niveles, desde la restricción total en cama (nivel 1) hasta la deambulación independiente por largas distancias (nivel 8), permitiendo una medición objetiva de la capacidad funcional del individuo en el ambiente hospitalario13.
Las demás variables investigadas están descritas a continuación. Las características sociodemográficas investigadas fueron: sexo, edad, educación, estado marital, status e intención del tratamiento, realización de radioterapia y quimioterapia y el uso de medicamentos continuos. La FPP se evaluó con el uso de un dinamómetro manual, siendo realizados tres intentos con la mano dominante de cada participante. Adicionalmente, se adoptaron los puntos de corte propuestos por el Sarcopenia Definitions and Outcomes Consortium (SDOC), que define debilidad muscular como FPP inferior a 35,5 kg en hombres y 20 kg en mujeres. La elección se basó en el consenso en la literatura sobre los umbrales ideales para la evaluación de la FPP en pacientes geriátricos oncológicos14.
El riesgo de sarcopenia fue evaluado mediante el cuestionario SARC-F, conformado por cinco preguntas que abordan aspectos relacionados con la fuerza, movilidad y caídas. Cada ítem tiene tres opciones de respuesta, con puntuaciones que varían de 0 a 2, totalizando una puntuación final entre 0 y 10, además de la medición de la circunferencia de la pantorrilla (CP), siendo atribuida puntuación de 0 cuando el valor fue superior a 34 cm para hombres y 33 cm para mujeres, y puntuación de 10 cuando fue igual o inferior a dichos valores, según lo propuesto en la literatura. Puntajes iguales o superiores a 4 indican riesgo aumentado para sarcopenia15,16.
El nivel de actividad física fue evaluado mediante el cuestionario internacional de actividad física (IPAQ) en su forma corta. Recordando que esta evaluación se refirió al período previo a la hospitalización. Los pacientes fueron clasificados como muy activos, activos, irregularmente activos o sedentarios17,18.
El índice de masa corporal (IMC) fue calculado a partir de los registros de masa corporal y altura de los participantes, utilizando la fórmula IMC = peso/altura². Los valores obtenidos fueron registrados como variables numéricas continuas y, posteriormente, categorizados conforme con los puntos de corte establecidos por la Organización Panamericana de la Salud para las personas mayores. Los participantes con IMC inferior a 23 kg/m² fueron clasificados como bajo peso; aquellos con IMC entre 23 y 28 kg/m² fueron considerados eutróficos; valores entre 28 y 30 kg/m² indicaron sobrepeso; y valores superiores a 30 kg/m² fueron clasificados como obesidad. Esta categorización permitió evaluar el estado nutricional de la muestra en el contexto de la hospitalización19. Para adultos, se usó la clasificación de la Organización Mundial de la Salud20, siendo que valores inferiores a 18,5 kg/m² fueron considerados bajo peso, entre 18,5 y 24,9 Kg/m², eutrófico, entre 25 y 29,9 kg/m² fueron considerados sobrepeso y valores iguales o superiores a 30 Kg/m² fueron clasificados como obesidad.
Los datos recolectados fueron digitados y analizados en software estadístico21. Para las variables cualitativas, fueron presentadas las frecuencias absolutas y relativas simples. Para las variables cuantitativas, fueron calculadas las medidas de tendencia central y dispersión. Para responder al objetivo del estudio, fueron aplicadas las pruebas ji al cuadrado22 y exacta de Fisher23, después se realizó análisis multivariado mediante regresión de Poisson24, se calcularon las razones de prevalencias y los respectivos intervalos de confianza (IC). El nivel de significación adoptado fue del 5%.
La investigación fue aprobada por el Comité de Ética en Pesquisa de la Universidad de Passo Fundo, con el número de parecer 7.204.290 (CAAE: 83586824.6.0000.5342), conforme con la Resolución 466/201225 del Consejo Nacional de Salud.
RESULTADOS
La muestra estuvo compuesta por 210 pacientes, predominantemente con 60 años o más (61,0%), de sexo femenino (50,5%), autodeclarados blancos (81,4%) y con educación hasta secundaria incompleta (66,7%). La mayoría refirió vivir con pareja y se encontraba en tratamiento oncológico activo, con intención curativa, siendo la quimioterapia el tipo de tratamiento más frecuente. La mayor parte de los diagnósticos de cáncer eran de cabeza y cuello (n=82), seguido de gastrointestinal (n=21), piel (n=20) y leucemia (n=15). Los demás se dividieron entre ginecológico, linfoma, genitourinario, de mama, torácico y mieloma.
Se observó elevada proporción de participantes sedentarios, con debilidad muscular y uso continuo de medicamentos. Con relación al estado nutricional, predominaban pacientes eutróficos, aunque también se observasen casos de bajo peso, sobrepeso y obesidad. Los datos expuestos en la Tabla 1 trazan el perfil sociodemográfico y clínico de la población estudiada.
Descripción de las características sociodemográficas y condición físico-funcional de pacientes hospitalizados en tratamiento oncológico en hospitales de Río Grande del Sur, 2024/2025 (n=210)
La evaluación de la movilidad mediante la clasificación JH-HLM indicó que la mayor parte de los participantes presentaba niveles elevados de movilidad. Se observó que el 87,1% (n=183) fue clasificado entre los niveles 6 y 8 de la escala, correspondientes a la capacidad de caminar desde pequeñas distancias hasta 75 metros o más. Solo el 12,9% (n=27) fue clasificado entre los niveles 1 y 5, indicando movilidad restringida en cama o a actividades de menor esfuerzo, como sentarse o permanecer brevemente de pie. Estos resultados evidencian un buen desempeño funcional de la muestra en lo que se refiere a la movilidad, con predominio de pacientes capaces de realizar desplazamientos más amplios de forma independiente.
Para el resultado considerado en el análisis de regresión de este estudio, se dividió la muestra en movilidad reducida y movilidad preservada, siendo aquellos clasificados entre los niveles 1 y 5 como movilidad reducida y aquellos entre 6 y 8 como movilidad preservada.
El análisis de la asociación entre la movilidad y las variables clínicas y sociodemográficas, evaluados mediante la escala JH-HLM, reveló diferencias significativas para grupo etario, estado marital, nivel de actividad física (IPAQ) y riesgo de sarcopenia (SARC-F) (p<0,05). Pacientes con menos de 60 años presentaron mayor nivel de movilidad preservada (92,7%) en comparación con las personas mayores (83,6%). Tener pareja también estuvo asociado a mejores niveles de movilidad, con el 91,3% de los participantes en esa condición clasificado entre los niveles más altos de la escala, frente al 80,7% entre aquellos sin pareja. El nivel de actividad física se mostró asociado a la movilidad, participantes clasificados como activos o muy activos presentaron el 97,6% de su movilidad preservada, mientras que entre sedentarios e irregularmente activos esta proporción fue del 84,5%. En relación con el riesgo de sarcopenia, el 95,5% de los pacientes con bajo riesgo de sarcopenia presentó movilidad elevada, en contraste con el 81% entre aquellos con probable sarcopenia. Estos hallazgos indican que factores como edad, presencia de pareja, nivel de actividad física y riesgo de sarcopenia están significativamente asociados al nivel de movilidad en pacientes con cáncer internados. Los datos completos del análisis pueden observarse en la Tabla 3.
Descripción de la movilidad de pacientes hospitalizados en tratamiento oncológico en hospitales de Río Grande del Sur, 2024/2025 (n=210)
Descripción de la asociación entre movilidad y las características sociodemográficas y condición físico-funcional de pacientes hospitalizados en tratamiento oncológico en hospitales de Río Grande del Sur, 2024/2025 (n=210)
En el análisis multivariado (Tabla 4) se mantuvo la asociación entre nivel de actividad física y riesgo de sarcopenia. Pacientes clasificados como sedentarios o irregularmente activos presentaron mayor prevalencia (razón de prevalencia – RP=1,084; IC 95%: 1,001–1,173) para baja movilidad en comparación con los físicamente activos. De la misma forma, participantes con probable sarcopenia presentaron mayor prevalencia de movilidad reducida, mientras que aquellos con bajo riesgo presentaron menor probabilidad de movilidad limitada (RP=0,905; IC 95%: 0,824–0,993). Las variables sexo, grupo etario y FPP no presentaron asociaciones estadísticamente significativas tras el ajuste, aunque hayan sido consideradas en el análisis.
Descripción del análisis bruto y ajustado entre movilidad y las características sociodemográficas y condición físico-funcional de pacientes hospitalizados en tratamiento oncológico en hospitales de Río Grande del Sur, 2024/2025 (n=210)
DISCUSIÓN
Los resultados de este estudio evidenciaron que la mayoría de los participantes presentó niveles elevados de movilidad, según la clasificación JH-HLM, destacando la asociación significativa entre mayor nivel de movilidad y factores como menor edad, mayor nivel de actividad física previo a la internación y bajo riesgo de sarcopenia. El análisis ajustado confirmó la relevancia del sedentarismo y del riesgo de sarcopenia como predictores independientes de peor nivel de movilidad, demostrando que pacientes físicamente inactivos y con probable sarcopenia presentaron mayor prevalencia de movilidad reducida.
En el estudio de Aronson et al.26, la movilidad de los pacientes oncológicos hospitalizados fue evaluada diariamente utilizando la escala Activity Measure for Post-Acute Care (AM-PAC), que cuantifica el nivel de movilidad funcional con base en observaciones clínicas. El resultado primario fue el nivel final de movilidad funcional, medido por la posición final del paciente en la escala (por encima o debajo de la mediana). Aunque los autores no hayan descrito el promedio de los puntajes iniciales, los resultados indicaron que, con la implementación de un programa de movilización temprana, los pacientes tuvieron una probabilidad significativamente mayor de alcanzar puntajes finales por encima de la mediana de la escala, reflejando mejor desempeño funcional. Implementar la evaluación de la movilidad en la práctica contribuyó a su mantenimiento o mejora a lo largo de la hospitalización, con reducción del declive funcional y menor tasa de readmisión hospitalaria. Estos hallazgos demuestran que la evaluación sistemática de la movilidad, aliada a intervenciones tempranas, es eficaz para monitorear y preservar la funcionalidad en pacientes con cáncer durante la hospitalización. Esto refuerza la importancia de la evaluación de la movilidad en pacientes oncológicos en el ambiente hospitalario, aunque todavía no hay en la literatura asociación de dicha medida con otras evaluaciones físicas ni niveles considerados ideales en esa población.
Otro estudio evaluó la movilidad de pacientes oncológicos al momento de la admisión hospitalaria y observó que ellos presentaron limitación funcional moderada, indicando dificultades relevantes para la realización de actividades básicas de movilidad. Después de la intervención fisioterapéutica durante la internación, se observó mejora significativa en este resultado, con aumento del puntaje promedio hacia un nivel leve de compromiso. Factores como mayor número de sesiones de fisioterapia, puntajes iniciales más altos y ausencia de metástasis óseas o espinales fueron asociados a mejores resultados de movilidad en el alta27. Estos hallazgos, además de reforzar la efectividad de la fisioterapia hospitalaria en la rehabilitación funcional de pacientes con cáncer, inducen a la búsqueda por otros factores que puedan estar asociados al nivel de movilidad y puedan ser modificados previamente a la hospitalización, tales como el aumento del nivel de actividad física y de masa muscular para evitar la sarcopenia.
Planchard et al.3 evaluaron la movilidad posoperatoria de pacientes oncológicos, por medio de las escalas JH-HLM28 y la medida de actividad para cuidados posagudos (AM-PAC), y verificaron que esta está directamente relacionada con el estado funcional previo de los pacientes. Aquellos con mejores puntajes de Karnofsky Performance Scale (KPS)29 presentaron desempeño superior en las pruebas de movilidad después de la cirugía. Adicionalmente, puntajes más altos en esas escalas de movilidad también se asociaron a resultados clínicos favorables, como menor tiempo de hospitalización y mayor probabilidad de alta a casa. Tales resultados refuerzan que la recuperación funcional después de la estabilización quirúrgica de la columna en pacientes con metástasis depende no solamente del procedimiento en sí, sino también de las condiciones clínicas y funcionales previas, siendo estas evaluaciones importantes predictores de movilidad y resultados posoperatorios.
La relación entre sarcopenia y cáncer ya está bien establecida. El estudio de Williams et al.30 analizó cómo el cáncer afecta medidas de sarcopenia en personas mayores, comparando a 515 pacientes con cáncer con controles sin la enfermedad. Las medidas se obtuvieron anualmente mediante exámenes de densitometría, dinamometría y prueba de marcha. Antes del diagnóstico, se observó una caída más acentuada en la velocidad de la marcha. Después del diagnóstico, hubo pérdida significativa de masa muscular apendicular, también más intensa en pacientes con metástasis y con edad avanzada. La fuerza de prensión manual no presentó alteraciones relevantes. Así como los datos encontrados en el presente estudio, el riesgo de sarcopenia fue encontrado en pacientes con cáncer, incluso cuando la fuerza muscular, evaluada mediante la FPP, no presentase alteraciones. El cáncer parece acelerar declives funcionales específicos, indicando la importancia de monitorear e intervenir tempranamente.
Otra investigación mostró que la fuerza de prensión manual aumentó significativamente (incremento promedio de 3,5 kg) después de tres meses de entrenamiento resistido en mujeres con cáncer de mama en rehabilitación ambulatoria. Esta fuerza estuvo fuertemente asociada a la mayor movilidad funcional, mayor carga levantada y mejores parámetros metabólicos, como mayor masa muscular, menor grasa corporal, mayor ángulo de fase y mayor tasa metabólica de reposo. La fuerza de prensión basal se destacó como un indicador sensible de la condición muscular y funcional, sugiriendo su uso como marcador clínico práctico en el acompañamiento de supervivientes de cáncer de mama31.
El cáncer acelera la pérdida de fuerza muscular, dando origen a la fatiga muscular, caquexia y sarcopenia, conduciendo al declive funcional. En un estudio que evaluó a pacientes con cáncer, Norman et al.32 informaron que desnutrición, edad y sexo fueron factores que contribuyeron a la reducción de la fuerza muscular periférica, y la fuerza muscular medida con un dinamómetro manual fue asociada al estado funcional y a la calidad de vida. En la presente investigación, la fuerza de prensión manual, aunque con tendencia a la debilidad muscular, no se asoció a la movilidad baja. Ya los pacientes con cáncer internados para tratamiento, evaluados en el estudio de Rocha et al.33, presentaron pérdida gradual de fuerza muscular periférica durante la hospitalización, con mejora gradual en la movilidad, en el funcionamiento físico y en la fuerza muscular periférica durante la rehabilitación, lo que puede sugerir que estos factores anden juntos en el proceso de mejora y puede justificar los hallazgos del presente estudio sin asociación, ya que el nivel de movilidad de la muestra estudiada fue considerado alto en las evaluaciones.
La incidencia de neoplasias en el Brasil aumentó acentuadamente en los últimos años. Este aumento es parcialmente atribuido al envejecimiento poblacional, que influye directamente en la incidencia de cáncer, dado que mutaciones somáticas resultantes de la exposición a agentes endógenos y exógenos son factores determinantes en el proceso de carcinogénesis. Además, factores de estilo de vida como sedentarismo, consumo de alcohol y tabaco aumentan el riesgo de desarrollar cáncer33. Los datos encontrados por otros investigadores corroboran los hallazgos de este estudio: la mayor parte de los pacientes con cáncer es más sedentaria y de avanzada edad, estando estos dos factores asociados incluso a un menor nivel de movilidad durante la hospitalización.
En una revisión sistemática que investigó el impacto del comportamiento sedentario, como tiempo sentado o inactividad física, en resultados de salud entre sobrevivientes de cáncer, Swain et al.34 indicaron que niveles más altos de sedentarismo después del diagnóstico están asociados a peor calidad de vida, mayor fatiga, mayor riesgo de depresión, menor función física y mayor mortalidad. La revisión, en la cual fueron incluidos 27 estudios con más de 45 000 participantes, sugiere que intervenciones para reducir el tiempo sedentario son clínicamente relevantes para esa población. Aunque los autores no hayan encontrado estudios que evaluaron directamente la movilidad de dichos pacientes, las demás condiciones físico-funcionales apuntan hacia un menor nivel de movilidad, así como en los hallazgos del presente estudio, y resaltan aún más la importancia de esa variable de simple implementación en la práctica diaria de profesionales de la salud.
Es importante resaltar que este estudio presenta algunas limitaciones. La muestra evaluada fue exclusivamente de pacientes con diagnóstico de cáncer internados en tratamiento hospitalario, por lo tanto, se debe tener cautela al extrapolar estos resultados a otras poblaciones. La evaluación de la movilidad fue realizada en un único momento, lo que puede tener riesgo de sesgo del estado de salud del paciente en aquel pequeño recorte de tiempo. Además, no fue posible monitorear a los pacientes después del alta hospitalaria para investigar posibles factores que influyan en la fuerza muscular y el funcionamiento físico en la muestra. Se destaca, también, la imposibilidad de establecer relación causal, puesto que el estudio tiene diseño transversal. Sin embargo, se resalta el rigor en la obtención de los datos, pues fue realizada por fisioterapeutas capacitados para la función.
Estos hallazgos indican que el nivel de movilidad en personas con cáncer está asociado a factores clínicos y comportamentales, especialmente a la práctica de actividad física y a la integridad de la masa muscular. La relación entre estilo de vida activo y preservación de la movilidad refuerza la importancia de intervenciones orientadas a la promoción de la funcionalidad y de ejercicios para aumento de masa muscular, mientras que la identificación del riesgo de sarcopenia puede ser estratégica en la prevención de la dependencia funcional, sobre todo en poblaciones oncológicas vulnerables.
Se espera que los datos obtenidos profundicen la comprensión sobre la relación entre movilidad y condición físico-funcional, contribuyendo al desarrollo de estrategias de rehabilitación personalizadas y de fácil aplicación, además de orientar cuidados de salud más eficaces y amplios tanto durante la hospitalización como en recomendaciones de cuidados en promoción de la salud y prevención de enfermedades crónicas no degenerativas.
CONCLUSIÓN
Los resultados de este estudio refuerzan la importancia de factores clínicos y comportamentales en la determinación del nivel de movilidad en pacientes oncológicos internados. La asociación entre mayor movilidad, menor riesgo de sarcopenia y práctica previa de actividad física destaca el papel protector de un estilo de vida activo y de la preservación de la masa muscular ante el declive funcional. Adicionalmente, la identificación de pacientes sedentarios y con riesgo de sarcopenia como los más susceptibles a la movilidad reducida evidencia la necesidad de estrategias de detección temprana e intervenciones dirigidas aún durante la hospitalización.
Hallazgos de investigaciones anteriores corroboran estos resultados, demostrando que el cáncer puede acelerar pérdidas funcionales específicas, incluso ante la ausencia de alteraciones evidentes en la fuerza muscular, y que intervenciones como el entrenamiento resistido pueden mejorar significativamente parámetros funcionales y metabólicos tras el alta hospitalaria. Así, la evaluación de la movilidad y de la integridad muscular debe ser incorporada a la rutina clínica como herramienta para orientar acciones de rehabilitación y acompañamiento funcional. A pesar de las limitaciones relacionadas con el diseño transversal y con la especificidad de la muestra, este estudio contribuye al entendimiento de las interacciones entre movilidad, sarcopenia y estilo de vida, y sugiere caminos para promover la funcionalidad y la independencia en poblaciones oncológicas hospitalizadas.
DECLARACIÓN DE DISPONIBILIDAD DE DATOS
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Editado por
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Editora-científica:
Anke Bergmann. Orcid iD: https://orcid.org/0000-0002-1972-8777
