RESUMEN
El objetivo de este estudio fue comprender las repercusiones de la dosis de intervención enfermera en la práctica profesional. Se trata de un estudio de reflexión teórica que buscó responder a la siguiente pregunta: ¿cuáles son las repercusiones de la dosis de intervención enfermera en la práctica profesional? Para responder a esta pregunta, se consideró un corpus de textos seleccionados que permitieran comprender estas repercusiones. Se identificaron las siguientes repercusiones: la posibilidad de medir la eficacia y efectividad de los tratamientos prescritos por las enfermeras; la reducción de la variabilidad en las acciones prescritas; la construcción de una base de evidencia más sólida para que las enfermeras, en diferentes contextos, se sientan seguras de asumir la responsabilidad por los resultados clínicos en enfermería; la mayor replicabilidad de las acciones en estudios de intervención de enfermería; el mayor potencial de replicabilidad de los tratamientos prescritos en situaciones similares, entre otros. El objetivo del estudio se logró al identificar cómo la dosis de intervención de enfermería afecta la práctica profesional, sin la cual es imposible analizar el impacto de la atención en los resultados clínicos de los pacientes.
DESCRIPTORES
Proceso de Enfermería; Razonamiento Clínico; Planificación de Atención al Paciente; Dosificación
ABSTRACT
This study aimed to understand the repercussions of the dose of nursing intervention for professional practice. This is a theoretical reflection study that sought to answer: what are the repercussions of the dose of nursing intervention for professional practice? To answer this question, a corpus of selected texts was considered that allowed us to understand such repercussions. The following repercussions were identified: the possibility of measuring the efficacy and effectiveness of treatments prescribed by nurses; the reduction of variability in prescribed actions; the construction of a more solid evidence base so that nurses, in different contexts, feel confident in taking responsibility for clinical outcomes in nursing; the greater replicability of actions in nursing intervention studies; the increased potential for replicability of treatments prescribed in similar situations, among others. The study’s objective was achieved as it identified how the dose of nursing intervention affects professional practice, without which it is not possible to discuss the impacts of care on patients’ clinical outcomes.
DESCRIPTORS
Nursing Process; Clinical Reasoning; Patient Care Planning; Dosage
RESUMO
Objetivou-se compreender as repercussões da dose da intervenção de enfermagem para a prática profissional. Trata-se de estudo de reflexão teórica, que procurou responder: quais são as repercussões da dose da intervenção de enfermagem para a prática profissional? Para responder a essa pergunta, foi considerado um corpus de textos selecionados que permitisse compreender tais repercussões. As seguintes repercussões foram identificadas: a possibilidade de mensurar a eficácia e efetividade dos tratamentos prescritos por enfermeiros; a redução da variabilidade nas ações prescritas; a construção de uma base mais sólida de evidências para que enfermeiros, em diversos contextos, se sintam seguros ao assumir a responsabilidade por desfechos clínicos em enfermagem; a maior replicabilidade das ações em estudos de intervenção de enfermagem; o aumento do potencial para replicabilidade de tratamentos prescritos em situações semelhantes, entre outras. O objetivo do estudo foi alcançado na medida em que identificou como a dose da intervenção de enfermagem repercute na prática profissional, sem a qual não há como se discutir os impactos assistenciais nos desfechos clínicos dos pacientes.
DESCRITORES
Processo de Enfermagem; Raciocínio Clínico; Plano Assistencial de Enfermagem; Posologia
INTRODUCCIÓN
Planificar la asistencia requiere que los enfermeros tengan en cuenta, esencialmente, tres elementos de la asistencia de enfermería, a saber, los diagnósticos, los resultados y las intervenciones de enfermería. Estos elementos pueden identificarse en la resolución actual, que trata de la implementación del Proceso de Enfermería (PE)(1). La planificación de la enfermería se refiere al «desarrollo de un plan de asistencia dirigido a la persona, la familia, la colectividad, los grupos especiales, y compartido con los sujetos de los cuidados y el equipo de enfermería y salud»(1). Para planificar a la luz de los elementos de la asistencia de enfermería, se deben priorizar determinados diagnósticos de enfermería, que serán obligatorios para la selección del tratamiento clínico más adecuado, debiéndose definir, siempre que sea posible, en colaboración con el cliente, la propuesta terapéutica: cura, rehabilitación, confort, prevención, promoción o incluso la reconfiguración de los cuidados cotidianos, en caso de dependencia parcial o total, así como los resultados previstos. En este sentido, la selección de los elementos más adecuados de la asistencia de enfermería presupone considerar tanto la toma de decisiones diagnósticas como terapéuticas, una perspectiva crítica también adecuada cuando se considera la evaluación de los resultados esperados y alcanzables en materia de enfermería y salud(1).
En el contexto del equipo de salud, cada integrante necesita dilucidar los aspectos contributivos que delimitan su saber hacer disciplinario, mejor comprendidos cuando se piensa en un plan terapéutico multidisciplinar, del cual forma parte el plan de asistencia de enfermería. En este sentido, la contribución de cada miembro se demostrará a partir de cursos de acción especializados, decididos y acordados, siempre que sea posible, con el participante en la atención, idealmente en un ejercicio de planificación conjunta, poniendo de manifiesto la toma de decisiones terapéuticas individuales y colectivas. «Las decisiones terapéuticas, en el proceso de resolución de problemas clínicos, implican la idealización de planes o cursos de acción que tengan como objetivo cambiar la situación actual del problema por otra mejor»(2), siempre que sea posible.
«Cada profesión en el ámbito de la salud tiene una manera de describir «lo que» sabe»(3) y, en el caso particular de la enfermería, delimitada por su epistemología, lo que sabe se refiere a los diagnósticos de enfermería. Estos, por sus características, y a la luz del sistema de lenguaje estandarizado considerado en esta reflexión teórica, se clasifican en diagnósticos de enfermería centrados en el problema, en el riesgo o en la promoción de la salud(3). En este sentido, se defiende que los enfermeros tratan «una respuesta humana a problemas de salud y/o procesos de la vida, o una susceptibilidad a tal respuesta»(3). Cabe destacar, además, que sus conocimientos deben estar orientados por referencias teóricas propias de la enfermería, fundamentalmente para que las prácticas de salud y enfermería sean reconocidas, de manera inequívoca, como propias de los enfermeros, delineando la contribución clínico-asistencial de la enfermería en los diversos contextos socioambientales; solo así podrá consolidarse la episteme de la enfermería.
Más allá de las discusiones sobre «qué» se sabe—diagnóstico de enfermería—o incluso sobre «cómo» se actúa en relación con lo que se sabe(3)—intervención de enfermería—, como disciplina científica de las ciencias de la salud, sus representantes deben aclarar específicamente en qué medida actúan en relación con ese «cómo». Deben informar en sus planes asistenciales de enfermería la dosis de intervención de enfermería necesaria para tratar una determinada respuesta humana identificada como necesitada de intervención profesional, ponderando los tres tipos de presentaciones posibles considerados en este texto, a la luz del sistema de lenguaje estandarizado en particular, tales como diagnósticos de enfermería centrados en el problema, en el riesgo o en la promoción de la salud(3).
Esta reflexión teórica se ocupa de comprender aspectos relacionados con el grado de actuación de los enfermeros a partir de la selección de un determinado «cómo» (la intervención de enfermería), pero no se puede ignorar el contexto en el que se inscribe dicha intervención (la implementación del PE), que comprende, además de las intervenciones, otras etapas, por lo que las consideraciones a lo largo del texto lo han tenido en cuenta. Para dilucidar «cómo» actúan, es necesario definir qué es una intervención de enfermería, ya que en la etapa de planificación a la que se refiere la actual resolución sobre el PE, se habla de «toma de decisión terapéutica»(1), lo que supone adoptar un determinado curso de acción. Las intervenciones de enfermería se entienden como «cualquier tratamiento que, basado en el juicio y el conocimiento clínico, un enfermero pone en práctica para mejorar los resultados del paciente. Las intervenciones de enfermería incluyen tanto los cuidados directos como los indirectos»(4).
La pertinencia de este tema radica en la escasez de estudios que aborden en profundidad la dosis de la intervención de enfermería, ya que «es importante determinar la dosis de una intervención para establecer su efecto en la práctica»(4), sin embargo, «en la actualidad, no existe una solución al problema de la dosis de la intervención»(4). Se han señalado como posibles soluciones a este impasse teórico-práctico el recuento del tiempo necesario para realizar una intervención, el recuento del número y la extensión de las actividades seleccionadas e implementadas en una intervención(4).
En la literatura se identifican dos perspectivas teóricas para comprender la problemática de la dosificación: la asistencial y la de la gestión del personal de enfermería. Desde la primera perspectiva, se identifica el término «dosis de la intervención de enfermería», cuyos atributos esenciales serían la cantidad, la frecuencia y la duración de una intervención(5). Sobre la implicación práctica del tema, los autores afirman que «medir y reportar la dosis de la intervención de enfermería en la investigación es esencial para el desarrollo de una base de evidencia adecuada para apoyar la práctica»(5). A partir de Sidani y Braden (1998), los autores(5) definen la cantidad como «la cantidad de intervención de enfermería prestada en un momento determinado»; la frecuencia como «el número de veces que se presta la intervención durante un período de tiempo especificado»; y la duración como «el período de tiempo completo durante el cual se presta la intervención».
La perspectiva adoptada por los autores para expresar la cantidad de intervenciones prestadas en el estudio anterior(5) se basó en cada etiqueta de intervención de la Clasificación de Intervenciones de Enfermería, y no en las actividades que las componían—unidades de intervención—, definidas como «un conjunto de actividades realizadas al mismo tiempo y relacionadas con una única intervención»(5). El enfoque dado por los autores a partir de la etiqueta de la intervención es estimulante, pero se entiende que cada etiqueta refleja la serie de actividades que la componen. En vista de ello, reflexionar sobre las actividades es considerar su papel determinante en la selección de la dosis, ya que influyen en la propia intervención de enfermería, al permitir la selección de diferentes dosis de intervención de enfermería, según cada actividad en particular.
Investigar sobre la dosis de la intervención de enfermería puede contribuir a que los enfermeros de la práctica clínica tengan claro «qué intervenciones de enfermería proporcionar y en qué cantidad debe proporcionarse cada intervención para alcanzar el resultado deseado»(5), minimizando la variabilidad de la asistencia prestada a los pacientes. Para ello, es igualmente importante incluir debates que aborden las actividades de enfermería integradas en estas intervenciones, ya que las estructuran.
La segunda perspectiva, es decir, la de la gestión del personal de enfermería, se puede encontrar en el término «dosis de enfermería», definido como «el nivel (es decir, el número y el tipo) de personal de enfermería necesario para proporcionar los cuidados que producen los resultados deseados para el paciente»(6). En este contexto, para los autores, la «dosis de enfermería» sería «una variable estructural que captura la capacidad de las enfermeras para proporcionar cuidados de alta calidad en hospitales de cuidados agudos»(6).
A la luz de los autores citados anteriormente, dos atributos reflejan el concepto de dosis de enfermería: ingredientes activos e intensidad. El primero representaría los elementos esenciales y diferenciadores de los enfermeros en relación con otros profesionales de la salud, y tendría como indicadores críticos el conocimiento teórico y práctico de los enfermeros y la combinación de habilidades. La intensidad representaría el potencial para las interacciones entre enfermeros y pacientes, y se operacionalizaría en términos de cantidad y frecuencia(6). La perspectiva desde la que se realizarán las reflexiones en este estudio se aproxima a la comprensión del término «dosis de intervención de enfermería» en relación con la asistencia de enfermería y sus repercusiones(5).
La literatura ha señalado con preocupación la cuestión de la dosis de la intervención de enfermería, «más aún si pensamos en el camino que queda por recorrer en la estructuración de la clínica de enfermería, en el desarrollo de investigaciones clínicas sólidas, el control de la dosis de la intervención de enfermería es crucial. Es necesario demostrar la eficacia y la efectividad de las intervenciones, así como las especificidades de la dosis terapéutica empleada»(7) ante un fenómeno identificado como susceptible de ser tratado por enfermeros.
Ante lo expuesto, se espera que este estudio contribuya a la práctica profesional y ayude a que la toma de decisiones terapéuticas contemple todos los elementos prescriptivos, a saber: fecha de elaboración de la prescripción; verbo que declara la acción a realizar; quién debe realizarla: el sujeto; la frase descriptiva que contemple cómo, cuándo, dónde, con qué frecuencia, durante cuánto tiempo o en qué cantidad; además de la firma del prescriptor(8). Un estudio de revisión señaló la dificultad de discernir la dosis de la intervención en los estudios revisados para respaldar la replicabilidad(9). Discutir desde la perspectiva «¿por cuánto tiempo o en qué cantidad?»(8) puede ayudar a desvelar una toma de decisiones terapéuticas en enfermería más precisa y replicable. Así, se objetivó comprender las repercusiones de la dosis de la intervención de enfermería para la práctica profesional.
MÉTODO
Se trata de un estudio de reflexión teórica, elaborado a partir de un corpus de textos seleccionados por conveniencia que contribuyeron a la comprensión de la problemática planteada, es decir, la comprensión de las repercusiones de la dosis de la intervención de enfermería en la práctica profesional. El ejercicio reflexivo se inició a partir de la siguiente pregunta: ¿cuáles son las repercusiones de la dosis de la intervención de enfermería en la práctica profesional? Se consideró que, en la asistencia diaria, las actividades de enfermería se encuentran en el nivel más bajo de abstracción y mayor concreción, y son parte integrante e indisociable de las intervenciones de enfermería, según el sistema de lenguaje estandarizado adoptado en esta reflexión, es decir, la Clasificación de Intervenciones de Enfermería(4), partiendo de las actividades para comprender las repercusiones de la intervención en lo que respecta a la dosis de la intervención de enfermería. Los diagnósticos de enfermería se consideraron a partir de los diagnósticos de enfermería de NANDA-Internacional(3).
Teniendo en cuenta las cuestiones éticas, el estudio no requiere su presentación ante el Comité de Ética en Investigación, sin embargo, se garantizó el acceso a las fuentes de investigación de forma ética, asegurando la integridad científica a partir de ellas, así como las buenas prácticas para la producción del conocimiento presentado en esta reflexión teórica. Para ello, se ha delineado el tema reflexivo «Repercusiones de la dosis de la intervención de enfermería en la práctica profesional».
Repercusiones de la Dosis de la Intervención de Enfermería en la Práctica Profesional
Para contextualizar mejor la problemática planteada, se recurre a un caso clínico simulado, en el contexto de la enfermería perioperatoria, teniendo como fenómeno de interés el dolor:
Anciana, 67 años, sometida con urgencia a una cirugía exitosa para tratar una fractura de cuello femoral el 23 de agosto de 2024, alrededor de las 23:00. El 24 de agosto, a primera hora de la mañana, a las 06:00, la paciente comunica al enfermero de guardia que siente dolor en el lugar donde se realizó la intervención quirúrgica, en el momento en que este realiza la ronda de vigilancia clínica de sus pacientes. En ese momento, la paciente fue evaluada mediante la Escala Verbal Numérica (EVN), indicando un nivel de dolor de 8 (0–10). A continuación, el enfermero revisó la prescripción médica e identificó en ella el punto 3: dipirona 1,0 g, intravenosa (IV) cada 6 horas, a las 7:00. Tras tomar las medidas relacionadas con la práctica segura para la administración de medicamentos, se administró el ítem prescrito y, aproximadamente 35 minutos después de recibir la medicación, la paciente ya refería un nivel de dolor de 4 puntos en la EVN, en comparación con la primera evaluación. Después de 60 minutos, refería una leve molestia, que cuantificó en 1 punto en la EVN, en el momento de la reevaluación por parte del enfermero.
A partir del caso clínico simulado, cabe destacar que la dipirona, dependiendo de la edad del cliente, el peso o incluso la vía de administración, tendrá diferentes dosis y tiempos de inicio de acción también diferenciados: para adultos y adolescentes mayores de 15 años (> 31 kg), se consideran dosis entre 500 y 750 mg, por vía oral de 1 a 4 veces al día, y dosis entre 1000 y 2500 mg, por vía intramuscular o intravenosa, de 1 a 4 veces al día. En pediatría (mayores de 3 meses), por ejemplo, la dosis por vía oral en niños de hasta 30 kg debe situarseentre 10 y 15 mg/kg hasta 4 veces al día. La dipirona está indicada para el tratamiento de manifestaciones dolorosas y fiebre(10).
Del párrafo anterior se desprende que la intervención colaborativa de administración de analgésicos(4) se basa en criterios prescriptivos claros (edad, peso del paciente y vía de administración) para el medicamento (tratamiento) en cuestión, es decir, dosis mínimas y máximas, además del intervalo de administración entre dosis, que se han seleccionado a partir de dichos criterios. Partiendo del caso clínico en cuestión, se considera que el enfermero debe buscar, de manera similar, criterios posológicos claros para la asistencia de enfermería, de modo que estos criterios le permitan intervenir de forma autónoma en los fenómenos de especial interés para la enfermería y circunscribir, de forma objetiva, cómo prescribir tratamientos a partir de las intervenciones de enfermería y las dosis que estas pueden abarcar.
A la luz de los conocimientos disciplinarios, base de la práctica autónoma del enfermero, este debe ser capaz de comprender «qué» sabe la enfermería - diagnósticos de enfermería, «cómo» trata ese «qué» (intervenciones de enfermería), así como los posibles resultados clínicos - resultados de enfermería esperados y alcanzables(1). Para influir en dichos resultados, es necesario considerar «cuánto» se implementa del «cómo», a partir de un «qué» determinado: la dosis de la intervención de enfermería. Esta sería la base para influir en los resultados esperados y alcanzables(1), además de modificar los desenlaces clínicos en enfermería de forma autónoma, desvelando las relaciones entre los elementos de la asistencia de enfermería en el plano asistencial de enfermería. También hay que tener en cuenta que las intervenciones de enfermería se relacionan entre sí para modificar los comportamientos de salud. En este sentido, cabe reflexionar: ¿cómo dosificar la información en el contexto de la educación en salud?
Una vez identificado un diagnóstico, se establece un resultado esperado y alcanzable(1) inicial, una «foto inicial»1 de la realidad que se va a abordar. Con esta «foto inicial» en mano, el enfermero recurrirá a intervenciones de enfermería para tratar el diagnóstico de enfermería prioritario o «diagnóstico de trabajo»2, con el fin de influir en los posibles resultados clínicos. A partir de las reevaluaciones, se obtendrán «fotos parciales» y/o «fotos finales», es decir, las respuestas de los clientes a los tratamientos prescritos y aplicados. El «diagnóstico de trabajo», en esta reflexión, puede entenderse como el fenómeno de enfermería que debe abordarse en un momento determinado del plan de asistencia de enfermería; por ejemplo, a lo largo de 12 o 24 horas de un turno, a pesar de otras posibilidades diagnósticas.
A partir del «diagnóstico de trabajo», el enfermero analizará y establecerá cómo se ha comportado el paciente ante el plan asistencial de enfermería planificado e implementado, lo que permitirá identificar y realizar un seguimiento de los resultados clínicos a corto, medio y largo plazo, base para la evolución de la enfermería. Es importante tener en cuenta que los resultados esperados y alcanzables(1) iniciales, provienen de la respuesta humana identificada que, dependiendo de su tipo, deberán mejorarse, reducirse, mantenerse o recibir otra clasificación que les corresponda. En vista de ello, los resultados iniciales, a partir de un corte temporal evaluativo, adquirirán la connotación de parciales o finales cuando se reevalúen, acción característica de la evolución de la enfermería.
La identificación de «problemas existentes, condiciones de vulnerabilidad o disposiciones para mejorar los comportamientos de salud»(1) será la base para la toma de decisiones terapéuticas en enfermería. Los problemas existentes y/o las condiciones de vulnerabilidad pueden expresar diferentes grados de gravedad, como la extensión de la presentación del fenómeno identificado, lo que desafía a los enfermeros a seleccionar la dosis de la intervención de enfermería según la gravedad expresada por cada cliente, ya que el tratamiento y la dosis seleccionados y prescritos, tomando como referencia el fenómeno identificado, deben tener la capacidad de revertir, estabilizar y/o mantener una determinada condición clínica priorizada: un diagnóstico de enfermería. La perspectiva de un estado para el diagnóstico de enfermería se basa en la literatura de enfermería(7,11).
Además, desde la perspectiva de la gestión de riesgos asistenciales, las intervenciones de enfermería y, en consecuencia, las dosis seleccionadas y prescritas, deben ser capaces de llevar a cabo una gestión adecuada de los riesgos clínicos identificados. Supongamos que un paciente ingresa en una unidad hospitalaria y, basándose en un instrumento de evaluación de riesgos(12), un enfermero identifica que tiene un alto riesgo de caídas, ya que ha obtenido una puntuación de 14 puntos en la evaluación. A continuación, ingresa otro paciente, que ha obtenido una puntuación de 10 puntos y clasificado como de riesgo moderado de caídas, el enfermero responsable de los dos planes de asistencia de enfermería selecciona la intervención de prevención de caídas(4), definida como «imposición de precauciones especiales en pacientes con riesgo de lesiones por caídas»(4). A partir de las puntuaciones obtenidas, se entiende que, aunque representan diagnósticos similares (riesgo de caídas en adultos(3)), la gravedad del fenómeno fue diferente, lo que se justifica por las diferentes puntuaciones y, por lo tanto, requerirá dosis de intervención de enfermería que tengan en cuenta «posologías» diferentes.
Ampliando las reflexiones a partir de las situaciones clínicas simuladas anteriores, en el primer caso se trata de un paciente de 70 años con un nivel educativo superior, contable jubilado, pero poco activo y dependiente para el autocuidado. Además, mostró cierta resistencia a las orientaciones y niega el riesgo. En el segundo ejemplo, se trata de otro anciano, ahora de 75 años, activo, que, a pesar de tener un nivel educativo inferior, muestra una mayor adherencia a las orientaciones preventivas. Ambos pacientes tienen un diagnóstico de riesgo de caídas en adultos(3), pero lo expresan clínicamente de manera diferente. A partir de esta provocación, se plantea la siguiente pregunta: ¿qué dosis de intervención de enfermería se debe prescribir en forma de orientación y vigilancia clínica para ambos pacientes, dado que el riesgo se presenta en intensidades o grados diferentes? Aunque el contexto socioambiental adoptado en los ejemplos anteriores es el hospitalario, es posible extrapolar las reflexiones de este texto a otros escenarios, como la Atención Primaria de Salud, ya que es el fenómeno prioritario, así como sus características clínicas, los que serán determinantes para la selección de la dosis de la intervención de enfermería.
Inspirándose en la literatura pertinente(1,3-7,11), se entiende que la dosis de la intervención de enfermería se refiere a la cantidad o intensidad necesarias para que una determinada intervención de enfermería, cuando se implementa, alcance el efecto esperado, de manera que trate a una persona, familia, colectividad o grupos especiales que presenten una determinada respuesta humana, influyendo en resultados esperados y alcanzables en materia de enfermería y salud y modificando o manteniendo los desenlaces clínicos de enfermería por la alteración de su estado —presente, mejorado, empeorado, mantenido o resuelto— de un determinado diagnóstico de enfermería prioritario o de trabajo en un determinado contexto socioambiental. Las intervenciones que contemplen aspectos cuantificables, representados por mililitros (ml), miligramos (mg), centímetros (cm), entre otras medidas, deberán tener su dosis considerada a partir de este tipo de parámetro, expresando de manera objetiva la perspectiva de la dosis de la intervención a prescribir e implementar.
Cuando las intervenciones de enfermería impliquen aspectos conductuales y/o actitudinales, basándose en la interacción entre el enfermero y el cliente, se deduce que la dosis de la intervención de enfermería se entiende a partir de medidas de intensidad y regularidad interactivas, ya que guardan una estrecha relación con el fenómeno de la repetición y/o refuerzo de la oferta de la intervención. Por ejemplo, aquellas intervenciones de enfermería que contemplan orientaciones de educación en salud, ya que la dosis de la intervención tiene que ver con modificaciones o mantenimiento de comportamientos de salud expresados por la persona, la familia, la colectividad o grupos especiales que pueden demandar el refuerzo de esas mismas orientaciones.
El enfoque teórico-práctico del fenómeno de la dosis de la intervención de enfermería, desde esta perspectiva, se reviste de un complejo movimiento guiado por la interacción entre el enfermero y la persona, la familia, la colectividad o los grupos especiales, y encierra en su seno un componente relacional propio que, para ser comprendido, exige un encuentro cara a cara auténtico, en el que ambas partes implicadas tengan voz y espacio para expresarse de forma contributiva. Se comprende el desafío de establecer la dosis de la intervención de enfermería a la luz del fenómeno interactivo de una orientación en salud, ya que el contexto y la cultura de cada persona son ópticas sensibles de interpretación del mundo y de las interacciones que se procesan en él. Por lo tanto, son factores que deben tenerse en cuenta en la selección, prescripción y aplicación de las acciones de enfermería, es decir, en la toma de decisiones terapéuticas en enfermería, que también debe considerar la dosis de la intervención de enfermería.
En este sentido, se descubre una praxis de enfermería relacional y humana única en el contexto de las ciencias de la salud, sin la cual no se puede conocer la dosis ni establecer su posología, que está impregnada, entre otros aspectos, por el respeto mutuo y el reconocimiento de los seres en interacción, en un contexto socioambiental determinado y guiado por la práctica educativa. La intensidad de cada intervención se evaluará in situ y en el momento en que el enfermero la ponga en práctica junto a la cama o en cualquier otro escenario, ya que la retroalimentación, el nivel de comprensión de una determinada orientación o incluso la capacidad de reproducción a partir de lo que se ha orientado serán obligatorios para comprender qué dosis de la intervención de enfermería debe considerarse en los diversos contextos educativos interactivos.
Al igual que cualquier otro tratamiento, se debe considerar que las intervenciones de enfermería, desde su implementación, pueden tener efectos secundarios que no siempre serán perceptibles «a simple vista», ya que las intervenciones de enfermería implican una importante carga de interacción. Por lo tanto, es necesario debatir y enfatizar este tema hasta sus últimas consecuencias, para que tanto la dosis como los resultados de su implementación se consideren en su totalidad, teniendo en cuenta los efectos secundarios y/o eventos adversos. Una posibilidad de comprender cómo repercuten las intervenciones de enfermería en el contexto interactivo serían las sensaciones de bienestar o malestar resultantes de las acciones puestas en práctica a partir de las prescripciones de enfermería. En este sentido, es imprescindible tener en cuenta la comunicación verbal y no verbal.
La delimitación de un campo de actuación inequívoco como el de la enfermería, que caracterice de manera unánime lo que se defiende como «cuidados de enfermería», puede sucumbir al exceso de prescripciones que valoran las acciones de vigilancia y la rutina asistencial diaria, entendidas a veces como cuidados de enfermería impregnados, en muchos escenarios asistenciales, de aspectos meramente procedimentales. La vigilancia clínica es parte de la asistencia de enfermería, pero las acciones que consideran el tratamiento clínico modificador son obligatorias para delimitar cada vez más el campo de actuación profesional disciplinario. La vigilancia clínica es un componente actitudinal de las intervenciones de enfermería, pero no debe ser la base exclusiva de los tratamientos de enfermería.
Hay que avanzar más allá de verbos como «monitorizar», «acompañar» y «observar», que tienen una connotación de vigilancia clínica estricta, hacia verbos que asuman un carácter prescriptivo/resolutivo, como «realizar», «administrar», «orientar», «implementar», «desbridar», «retirar» y «añadir», que se acercan a cursos de acción y saber hacer autónomos, transponiendo acciones de derivación. En este sentido, las teorías de enfermería pueden ayudar a delimitar el carácter particular de los fenómenos clínicos, como los de enfermería; por lo tanto, además de ayudar a declarar lo que es singular de la enfermería, comprenden, en esa misma delimitación, cómo tratar la particularidad de cómo se recortan esos fenómenos como los de enfermería.
La selección de la dosis de la intervención de enfermería está relacionada con la experiencia clínica individual, estando relacionada con la capacidad de comprender la gravedad del diagnóstico de enfermería identificado, el contexto socioambiental en el que se produce y los posibles resultados clínicos esperados a corto, medio y largo plazo, pero también con la propuesta terapéutica a la luz del plan asistencial multiprofesional, ya que, dependiendo del perfil del paciente, ya sea un paciente clínico o quirúrgico, en cuidados de rehabilitación, en cuidados crónicos o incluso en cuidados paliativos, influirán en la posología de la dosis de la intervención de enfermería. La dosis variará según la extensión de la presentación de los fenómenos clínicos identificados.
En esta reflexión, el concepto de intervención se basa en la Clasificación de Intervenciones de Enfermería, es decir, «cualquier tratamiento (énfasis nuestro) que, basado en el juicio y el conocimiento clínico, un enfermero pone en práctica para mejorar los resultados del paciente»(4). Los resultados esperados y alcanzables(1) serán mejorados a medida que el tratamiento prescripto e implementado modifique el estado del diagnóstico de enfermería «de trabajo» expresado a partir de modificaciones o mantenimiento de signos y síntomas de importancia clínica para la enfermería. En este sentido es imprescindible comprender que los diagnósticos de enfermería pueden estar presentes, mejorados, empeorados, inalterados y resueltos(11).
En la evolución de enfermería, quinta etapa del PE, preguntas del tipo «¿cómo ha respondido el paciente al tratamiento en las últimas 12 o 24 horas?» son orientadoras para procesos evaluativos precisos que permiten corregir rutas en el plan asistencial de enfermería, ante un pronóstico clínico favorable o desfavorable identificado, es decir, la «predicción del curso de una enfermedad y se expresa como la probabilidad de que un evento particular ocurra en el futuro. Las predicciones se basan en grupos definidos de pacientes y el resultado puede ser diferente para cada individuo. Sin embargo, el conocimiento de los pronósticos probables es útil para determinar el mejor tratamiento. Los factores pronósticos son características asociadas con el resultado en pacientes con la enfermedad en cuestión»(13); en el caso de la enfermería, cómo se comportan las respuestas humanas en un contexto y tiempo determinados para evaluar y definir el pronóstico.
Se entiende que, en el ámbito de los cuidados de enfermería, no basta con seleccionar, prescribir y aplicar intervenciones de enfermería, sino que hay que discutir «cuánto» de cada intervención debe «administrarse» y en qué periodo. No es raro que, en las prescripciones de enfermería de muchas instituciones de salud, especialmente en los hospitales, la prescripción de enfermería se lleve a cabo mediante dos elementos principales: una frase en infinitivo, que determina la actividad que se va a realizar (lo que se va a hacer); y un horario (periodicidad o intervalo de realización de una determinada acción). Sin embargo, los enfermeros y sus equipos deben orientar sus acciones a partir de preguntas como «¿cuánto cuidado de enfermería se debe dispensar y con qué intensidad?».
Por actividades de enfermería se entiende que están «en el nivel concreto de acción, ya que son las conductas o acciones específicas que se toman para implementar una intervención y que ayudan a los pacientes a progresar hacia el resultado esperado»(4). Las actividades que componen cada intervención pueden considerarse pasos que, puestos en práctica, proporcionan una vía para implementar una determinada intervención. Aunque la literatura señala que las investigaciones podrían utilizar las actividades como predictores de la dosis de la intervención, se entiende que contabilizar un número determinado de actividades como base para definir una dosis determinada no contempla la comprensión de la dosis de enfermería que se discute en esta reflexión.
El Cuadro 1 presenta la intervención de enfermería «Prevención de lesiones por presión»(4) y las actividades que la estructuran, base para el ejercicio reflexivo sobre la dosis de la intervención de enfermería que se propone en este artículo. En cada actividad, se buscó comprender las dosis potenciales que deben considerarse o no. En algunas actividades, por la forma en que están descritas, se contemplan más de una actividad en su texto, lo que dificultaría la selección precisa de una dosis. Se entiende también que la Clasificación de Intervenciones de Enfermería no tiene este tipo de compromiso, es decir, un nivel excesivo de descripción que, en opinión de los autores de esta reflexión, no sería el objetivo de la clasificación. Sin embargo, el ejercicio reflexivo realizado ayuda a desvelar la problemática que se quiere discutir.
Reflexiones teóricas basadas en una intervención de enfermería – Niterói, RJ, Brasil, 2024.
El ejercicio reflexivo anterior puso de manifiesto la compleja pero necesaria discusión de la dosis de intervención enfermera a nivel de actividades o acciones concretas, ya que éstas serán prescritas e implementadas en los escenarios de cuidados por la enfermera y el equipo, y orientarán las acciones asistenciales que representan a través de la prescripción enfermera. En este sentido, señalar líneas de actuación es incuestionable, como también lo es describir con claridad el grado en que estas acciones deben llevarse a cabo, el cuánto del cómo. Los tratamientos deben contemplar necesariamente las dosis a prescribir.
En el contexto de los cuidados de enfermería, los familiares y personas significativas son importantes herramientas terapéuticas que los pacientes tienen a su disposición para continuar el tratamiento o incluso prevenir complicaciones de salud, y se convierten en colaboradores, piezas fundamentales que deben ser incorporadas a la hora de seleccionar e implementar las acciones de salud y enfermería. Así, es fundamental evaluar críticamente como los familiares y personas significativas entienden el plan de asistencia de enfermería, ya que deben ser tenidos en cuenta a la hora de seleccionar las intervenciones de enfermería y sus respectivas dosis.
La limitación de esta investigación reside en el contexto de su abordaje, es decir, una reflexión teórica, ya que la complejidad del problema aquí tratado podría ser considerada utilizando métodos más robustos. La investigación respondió al objetivo cuando, a través del ejercicio reflexivo propuesto, identificó las posibles repercusiones de la dosis de intervención enfermera para la práctica profesional.
Consideraciones Finales
Para comprender la dosificación de la intervención enfermera y sus repercusiones en la práctica profesional, es necesario considerar que su prescripción debe basarse en criterios posológicos claros. Sin estos criterios, es difícil determinar la dosis de la intervención y/o medir el impacto de los tratamientos prescritos por las enfermeras en los resultados clínicos de los pacientes. La perspectiva de la dosis de la intervención enfermera presentada en este texto está delimitada por la Clasificación de las Intervenciones de Enfermería. En esencia, un conjunto de actividades constituye una intervención enfermera. Comprender cómo cada actividad puede requerir una dosis específica, y cómo el conjunto integrado de actividades expresa la dosis de una intervención en su totalidad, es fundamental para entender sus repercusiones en la práctica profesional enfermera.
A la luz del ejercicio de reflexión realizado y del corpus textual seleccionado, se esbozan las siguientes repercusiones la posibilidad de medir la eficacia y la efectividad de los tratamientos prescritos por las enfermeras; la reducción de la variabilidad de las acciones prescritas, ya que será posible no sólo elegir un curso de acción, sino también determinarlo, teniendo en cuenta parámetros como la frecuencia, la intensidad y la cantidad; una mayor claridad para los auxiliares y técnicos de enfermería sobre las normas de práctica establecidas por las enfermeras; la construcción de una base de pruebas más sólida para que las enfermeras, en diversos contextos, se sientan seguras al asumir la responsabilidad de los resultados clínicos en enfermería; una mayor replicabilidad de las intervenciones/actividades en los estudios de intervención de enfermería.
Además, incluyen una mayor claridad en la delimitación de las acciones autónomas de las enfermeras como parte del equipo sanitario y un mayor potencial de replicabilidad de los tratamientos prescritos en situaciones similares, lo que puede contribuir a la adquisición de experiencia clínica en los procesos de toma de decisiones diagnósticas o terapéuticas. Por último, existe una mayor claridad para futuras actualizaciones de la Clasificación de Intervenciones de Enfermería y una mejor orientación sobre cómo prescribir la asistencia en forma eficaz, repercutiendo en los resultados de esperados y alcanzables y en el estado de los diagnósticos priorizados en el contexto de la práctica clínica.
DISPONIBILIDAD DE DATOS
Todos los datos que respaldan los resultados de este estudio han sido publicados en el propio artículo.
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La asociación de resultados esperados de enfermería a registro fotográficos o fotos «iniciales», «parciales» y «finales» se refiere a la acción de fotografiar heridas o lesiones para que se tengan un parámetro inicial y a partir de este parámetro, se pueda establecer la evolución de ellas en un determinado contexto asistencial, de acuerdo a un período establecido, permitiendo así evaluar los resultados esperados y los alcanzados.
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La expresión «diagnóstico de trabajo» fue escuchada por primera vez cuando el primer autor de esta reflexión conversaba con la profesora Dra. Maria Marcia Bachion, en un evento conmemorativo del aniversario del Grupo de Estudos em Sistematização da Assistência de Enfermagem de la Universidade Federal Fluminense (GESAE-UFF), celebrado en Río de Janeiro.
